"En cada paso que des..."

"En cada paso que des..."

Irenne1983
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Joined: 21 Mar 2017, 17:13

02 Apr 2017, 19:08 #1

Hola a tod@s,me presento como Irenne. solo deciros q os leo desde hace tiempo y en este que es mi primer fic he puesto todo el empeño y el alma para expresar mis ideas wincest.
Deseo de corazón conseguir con mis palabras despertar las emociones que todos los q estamos aquí tenemos dentro...
El primer capi quedó muy cortito pero seguid leyendo que la cosa mejora.

Ficha técnica:
Título: "En cada paso que des..."
Autor:Irenne1983
Calificación:PG-13. Gustosamente Wincest.
Pareja: Sam /Dean. (12 años y 16 y medio resperctivamente)
Estado:TERMINADO!!!
Resumen: no hay nada como la frescura e inocencia de dos hermanos que aun sin entender lo que pasa expresan de manera natural sus sentimientos anteponiendo todo y a todos...



Nota: Recorrido por la historia de estos chicos desde que son niños hasta que crecen y se hacen hombres.



INTRODUCCIÓN.


Capitulo 1 " El dulce sabor de la inocencia"



El viento aullaba con fuerza fuera arrasando con todo a su paso.La noche había llegado de repente sin previo aviso pillando desprevenidos a los dos chicos que volvían a estar en casa solos. Hacía frío y todo estaba en silencio.Dean entró tiritando en el dormitorio que ambos hermanos compartían y sin encender la luz para no despertar a Sam andó de puntillas hasta la ventana del cuarto y la cerró con fuerza haciendo una mueca tras el ruido de ésta al cerrarse. Volteó la cabeza para mirar a Sam y vio con alivio q seguía durmiendo.Una sonrisa se había dibujado en su rostro infantil mientras contemplaba con ternura aquella carita angelical iluminada por la luz de la luna que entraba por la ventana. Su cabello castaño despeinado en la almohada y su semblante parecía tranquilo,a salvo,en casa.
Se acercó a su cama y se inclinó hacia el pequeño,le acarició el pelo y la frente y lo observó largo rato. - buenas noches Sammy -susurró en su oído rozando la piel caliente de su hermano con sus labios.
Caminó hacia atrás despacio sin dejar de mirar a Sam en la oscuridad de la noche esquivando como podía las cosas que se encontraba por el suelo que,sin ser de extrañar,todas eran suyas.Aun siendo el menor,Sam era bastante mas ordenado y limpio que él, lo reconocía en silencio,pero nunca delante del pequeño. Al retroceder pisó una pelota de goma que sonó con estruendo en mitad de aquel silencio y provocó tal sobresalto a Dean que éste resbaló inevitablemente y fue a caer al suelo de culo despertando finalmente al pequeño Sam que se incorporaba en ese momento de un brinco encendiendo la luz de su lamparita de mesa ,adormilado,alertado y frotándose los ojos con los puños mientras buscaba a Dean por el suelo del dormitorio.

-Dean...que haces ahí en el suelo? me has asustado.

-ohh,mierda! Que daño!- gruñó mientras se acariciaba su propio brazo.

-Te has caído?-sonrió ante la evidencia...- estas bien?

-Callate! ...ni una broma te permito! -Sam rio con ganas señalándolo con el dedo, provocando así a su hermano mayor, que en ese instante saltó a la cama del pequeño ignorando los gritos de socorro de éste que entre risas y lloriqueos pedía piedad cuando Dean se dispuso a torturarlo de la mejor de las maneras que lo tenia acostumbrado...con cosquillas por todo su pequeño cuerpo hasta dejarlo sin fuerzas.

Adoraba la risa de Sam y esos hoyuelos que se le formaban, el brillo de sus ojos cuando estaba contento o emocionado...así quería tenerlo siempre...


Continuará.....
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Irenne1983
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Joined: 21 Mar 2017, 17:13

02 Apr 2017, 19:11 #2

Capitulo 2. " demasiado íntimos"



Bobby estaba a punto de llegar a casa de los Winchester para recoger a los chicos. John había llamado por la mañana para decir que tampoco llegaría ese fin de semana de su cacería, pidiendo el favor al viejo de tenerlos vigilados. Bobby era la única persona en el mundo en quien John confiaba. El viejo cazador que todo le había enseñado, todo cuanto sabia...cuantas veces le había salvado el cuello...por eso confiaba que teniéndolo cerca podía dormir tranquilo y era por eso que había alquilado una casa cerca del desguace de Bobby.


- Vamos Sam! Pero por qué tardas tanto? Hace veinte minutos que te estoy esperando!

- Ya bajo, ya estoy! - exclamó el pequeño exasperado bajando las escaleras.

- Eres peor que una chica...- Sonrió al verlo aparecer con su habitual puchero que tanto le enternecía.

En poco tiempo estuvieron en lo que Bobby consideraba su hogar. Una casa ruinosa en medio de un descampado en la nada...lleno de coches destrozados. Su perfecta tapadera cuando tenia que explicar a que se dedicaba.

Aquel descampado era su propio campo de tiro para perfeccionar la puntería, por eso a veces Bobby hacía de maestro y enseñaba a sus disciplinados alumnos a disparar y en definitiva a sobrevivir en aquel mundo que su propio padre había elegido para ellos.


El viejo cazador hablaba por el móvil retirado de los chicos que practicaban animados con una diana improvisada consistente en botellas vacías de whisky malo.

Era el turno del pequeño de los Whinchester. Con sus apenas doce años recién cumplidos se esforzaba por contener el arma recta con sus dos manitas temblorosas mientras apuntaba concentrado, con semblante serio, como le había dicho su hermano, que permanecía a su lado sin distraerse un segundo.

- Sammy, los brazos están demasiado tensos y por eso tiemblas y las piernas...espera - dijo Dean colocándose justo detrás de su hermano rodeando su pequeño cuerpo con sus brazos indicándole al chico como debía agarrar el arma. Sus manos envolvieron las más pequeñas que aun sostenían el arma con un suave roce de piel con piel. Entonces las rodillas de Dean tocaron en un golpecito consentido las corvas de Sam que instintivamente dobló las rodillas sin girar la cabeza para ver a Dean, dejaándose hacer.

- Y así es como tienes que dejar las piernas, un poco flexionadas también.

- Ah...así? - preguntó el pequeño obedeciendo a su hermano en cada lección que aprendía.

- Sí, perfecto. Ahora dispara.


El disparo retumbó en el cuerpo de Sam que acabó chocando su espalda contra el pecho de su hermano haciendo que el contacto entre ambos se sellara aun mas.

- Eh...te tengo...- Dijo Dean sosteniendo a su hermano en un abrazo de pulpo al mismo tiempo que reía divertido.

- perdona...creía que tendría menos potencia, no me lo esperaba.-Dijo Sam aún atrapado en el abrazo.

- Está bien...estoy aquí para eso.-dijo Dean con dulzura, acercando su rostro cuidadosamente al oído de Sam para susurrarle bajito unas palabras. - Cada vez lo haces mejor-afirmó el mayor concluyendo la frase con un sonoro y prolongado beso en la mejilla izquierda del pequeño.


Sam respondió girando la cabeza hacia su hermano en un gesto de agradecimiento tímido y nervioso.


Sentir el aliento de su hermano cerca de su cuello le provocaba sensaciones demasiado agradables. El tacto de sus labios sobre su mejilla, de esa manera tan...Dean,el calor que desprendía su cuerpo cuando estaban cerca los dos...su olor...

Un cosquilleo atravesó al menor de los pies a la cabeza, uno que ya empezaba a resultarle familiar cada vez que estaba junto a Dean.

Mientras el mayor lo miraba a los ojos sin hablar, le gustaba jugar a descifrar lo que su mente imaginaba. Y ese día, en ese momento,Dean sintió una energía diferente a otras veces, una fuerza que le impedía apartar la vista de Sam. algo poderoso e inquietante.


Bobby permanecía con su teléfono en la mano atento a la escena que estaba presenciando.

Ya ni siquiera había nadie tras el auricular, sólo hacía como que hablaba...distraído, pero en realidad de lejos no perdía detalle de aquellas muestras de cariño fraternal tan íntimas que entre los dos chicos crecían día a día.


Continuará...


Espero que les haya gustado.


Poco a poco la atracción se hará haciendo notar, y todas las personas que los quieren se darán cuenta que ese comportamiento entre ambos poco sano es algo mas que amor
fraternal...






...................................................


Capítulo 3. “ EL SABOR AGRIDULCE DE UN ABRAZO ”



Bobby había madrugado aquella mañana. Preparaba café en la cocina pensativo. Su miraba parecía perdida en sus propias reflexiones. Sacudió la cabeza para dejar atrás aquellas ideas insanas que no dejaban de abordarle desde hacía ya un tiempo. Solía pasar muchas horas con los chicos desde que John se aventuró en aquella cruzada suicida…dar caza al demonio de ojos amarillos y acabar con él. Hasta entonces no descansaría de su obsesión. El viejo cazador había empezado a notar cosas inusuales en el comportamiento de sus chicos, y temía que aquello fuera consecuencia directa del abandono de su padre y la pérdida de su madre años atrás.


-¡Chicos! ¡Vamos a desayunar! Bajad aquí –exclamó con voz enérgica decidido a dejar pasar el día alerta a las señales que los niños dieran, para una vez llegada la noche tomar la decisión oportuna sobre cómo actuar ante aquellos signos de extremada intimidad que llevaba meses viendo. No hubo respuesta, ninguna pisada ni sonido que indicara que los hermanos estaban despiertos. Subió las escaleras hacia la habitación que el cazador había preparado precisamente para ellos, consistente en dos camitas, una mesilla de noche que las separaba y un armario. Sencilla pero acogedora. Al llegar a la puerta le sorprendió que ésta estuviera cerrada. No se oía nada, todo estaba en silencio. Abrió sin llamar y la primera camita que encontró estaba vacía y perfectamente hecha. Nadie había dormido en ella. Al principio se asustó un poco pero luego miró bien y pudo distinguir la silueta de los dos hermanos acurrucados en la cama de Dean. Sam dormía plácidamente de costado sobre el pecho desvestido del mayor que permanecía boca arriba sosteniendo en un abrazo el cuerpo del más pequeño en un gesto infinitamente delicado. Con la mano derecha sostenía su cabeza tan dulcemente como si ésta fuese de cristal y con la izquierda abrazaba su espalda desnuda. En ese instante Dean abrió los ojos ante la atenta mirada de Bobby que permanecía de pie junto a la puerta…quieto…confuso… y el apacible rostro del mayor se fue tornando en desconcierto. Dean se incorporó en la cama deshaciendo los brazos de su hermano con impaciencia a la vez que se le ocurrían un sinfín de pretextos, pero nunca supo por qué no dijo nada…simplemente se quedó allí manteniendo la mirada del viejo que tampoco dijo nada. Sólo un gesto de ¿aprobación? con la cabeza le indicó al chico que podía calmarse. Que todo estaba bien y a continuación salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.


Cuando la puerta se cerró Dean soltó un suspiro con todo el aire que había estado conteniendo desde que sintió abrirse la puerta del dormitorio. Miró a su hermano que empezaba a despertar aturdido desperezándose en la cama con un suave bostezo restando espacio y colchón al mayor que protestó instintivamente jugando a empujar a su hermano fuera de la cama.

-¡Eh, enano!, ¡vas a dejarme caer! - ¡venga, sal de mi cama!- dijo Dean dando una palmadita al pequeño aparentando enfado.

-¡Sal tú de mi cama! -rió Sam mientras lo golpeaba débilmente con la almohada y amenazaba con tirarlo de la cama. -¿Dónde pone tu nombre? – preguntó divertido

-¡ahh!, ¡ahora verás! ¡Te has metido en un lio!- dijo Dean con tono juguetón forcejeando para arrebatarle la almohada.

-¡pide perdón ahora…o atente a las consecuencias!- advirtió el mayor que se había apoderado de la almohada fácilmente y amenazaba con martirizarlo un rato mas.

-¡jamás!- volvió a reir Sam esperando la dulce condena que su hermano maquinaba en su retorcida cabecita.

-¡tú lo estás pidiendo!- advirtió con tono de merecido castigo hundiendo la almohada sobre la cabeza de Sam, que estaba boca arriba forcejeando a manotazos intentando liberarse –. ¡dilo!
- ¡vale, vale!

-¡dilo!- volvió a decir el mayor

-¡mi hermano Dean es el “mejor” hermano del mundo!- anunció con sarcasmo.

-¡eso está mejor!- dijo sonriendo al tiempo que apartaba el almohadón de la cara del pequeño. –mira lo que has hecho…has llenado de babas mi almohada!-rieron ambos al unísono.

-¡hay que darse prisa y bajar ya! –dijo a un Sam aun agitado pero sonriente que de inmediato se dispuso a obedecer sin rechistar.

Fue entonces cuando de pronto Sam sintió la fuerte presión de la mano de su hermano reteniéndole el brazo. Giró la cabeza extrañado como esperando una reprimenda.
-¡espera!- susurró Dean ahora más serio y algo meritabundo como si fuera a anunciar una revelación.

-¿Qué?- preguntó intrigado. A lo que Dean respondió con un rápido movimiento que Sam no esperaba. Atrajo con firmeza a su hermano hasta su cuerpo en un intenso abrazo que se resistía a acabar. Dean apretaba con vigor el cuerpo del castaño que tenía la cabeza escondida en el torso de su hermano. Éste no se atrevió a decir nada, casi no respiraba. Se acomodó en el abrazo y empezó a respirar por la boca calmando poco a poco su respiración que volvía a la normalidad lentamente. No entendía nada pero conocía bien a Dean. Cada roce, cada abrazo…podía intuir lo que significaba. Este abrazo no era como los otros. Había miedo, intranquilidad y dudas. Era un abrazo con sabor agridulce.


El tiempo parecía haberse detenido y todo se quedó en silencio de repente. Solo los latidos de ambos corazones acelerados resonaban acompasados prediciendo cambios en sus vidas.

CONTINUARÁ.....

si es que alguien quiere que continúe...jejejejeje.
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Irenne1983
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Joined: 21 Mar 2017, 17:13

16 Apr 2017, 15:45 #3

Buenas a todos y todas! aquí os dejo el cap 4 de mi fic " En cada paso que des" he disfrutado mucho escribiendo lo pero también me encantaría leer alguna opinión de alguien porque así puedo enfocar la historia de una manera o de otra y las que tenéis mas experiencia escribiendo podéis darme algún consejo que siempre se agradecen. un beso y espero comentarios!!




Capítulo 4 “Miradas que hablan por sí solas”



Sam sabía que no era la primera vez ni sería la última que tendría que tragarse sus temores y su impotencia cuando su padre llegaba de un viaje contando los detalles de cualquier cacería y su hermano mayor ansioso por agradar a John y hacer que su padre se sienta orgulloso de él, se ofrecía para acompañarlo en la siguiente salida. Pero aquella no era cualquier cacería…esta vez hablaban de asuntos más serios. John estaba muy cerca del demonio de ojos amarillos y necesitaba toda la ayuda posible de Bobby, Ellen y otros cazadores de confianza que estaban dispuestos a llegar hasta el final para ver morir a ese monstruo sin piedad. El problema era que a Dean,«a su Dean»,le afligía esa ansia de participar en una batalla que sentía como suya desde que había tenido uso de razón, y que a Sam se le antojaba incierta e inquietante. Desde aquella tarde cuando supo que pronto Dean se marcharía en aquella misión tan arriesgada, de la que los mayores le habían prohibido con diversas evasivas formar parte, un nudo en el estómago de pura angustia le acompañaba desde entonces. No le había dicho nada a su hermano de la ansiedad que le provocaba el pensar que un mal paso podía ser fatal, algo podía salir mal y entonces las pocas personas que le importan y le quedan en el mundo simplemente desaparecerían y no volvería a verlas. Sintió un escalofrío que le heló las venas al imaginarse lo peor…al verse sin su hermano, sin la persona que más quería en el mundo y que más necesitaba. En ese momento Dean apareció fortuitamente saliendo de la cabaña del viejo cazador llegando en dos zancadas hasta donde el pequeño yacía absorto en sus propias reflexiones sentado en el suelo del porche con la cabeza recostada en la pared y el mentón apretado apuntaba al cielo entregado a los rayos del sol. Su pelo castaño caía hacia atrás con delicadeza y sus parpados cerrados advertían inquietud bajo ellos. De repente una mano grande sujetó a Sam del brazo y tiró de él sin explicaciones haciendo le volver del ensueño que por un instante le había embebido.


-¡Dean!, ¿qué haces?- replicó sorprendido sin oponer resistencia a su hermano que sin mirarlo lo arrastraba aun sujeto del brazo casi con urgencia alejándose ambos del humilde hogar de Bobby

-Ya me he cansado de verte con esa cara de nena melancólica. Necesitas despejarte hermanito, y yo también. Si escucho una vez más a papá y a Bobby repasar los detalles del plan me meto un tiro.

-Pero Dean,hay que seguir unos pasos…por tú seguridad y la de todos para que no haya sorpresas. Es lo que dice Bobby.

-¿En serio?- se quejó Dean mientras hacía girar los ojos en señal de molestia- ¿tú también me vas a dar la vara?

-OK, ya paro, ¿Y dónde vamos?
-Ya lo verás.


Siguieron andando un poco más hasta lo que parecía un cobertizo donde les esperaba una vieja Yamaha SR400 de más de 20 años medianamente conservada. Era el pequeño capricho de Bobby. La afición secreta que ni Sam conocía y que Dean al parecer hacía poco había descubierto.
-¿Qué te parece el juguetito que el viejo tiene escondido? Todo una clásico- preguntó con media sonrisa sin dejar de ver la cara de asombro que a Sam se le había quedado mientras con la mano le quitaba el polvo-Una preciosidad, ¿verdad? ¡Acércate que no muerde!

-¡Esto…es una pasada Dean!- dijo acercándose más para tocarla. Pero cuando sus dedos iban a rozar el asiento la mano de Dean la capturó aprisionándola encima del asiento acortando la distancia que los separaba situándose justo a su lado.

-Chusss…Si guardas el secreto, te llevo a dar una vuelta-anunció Dean en un susurro prometedor. Sam tragó saliva y levantó la mirada hacia su hermano que lo miraba de manera penetrante seduciendo hasta al último palmo de su piel. Cómo adoraba ver a su hermano pequeño ruborizado acomodando tras la oreja un mechón rebelde escondiendo al mismo tiempo la mirada.

-¿Podemos Dean?-preguntó esperanzado creyendo que la respuesta de su hermano le daría confianza.

-¡Vamos!, ¡vive un poco! déjate llevar hermanito-animó el mayor consiguiendo revolver por dentro al pequeño de los Winchester.

-Dime que no vamos a meternos en un lio por esto…

-Si quieres se lo digo a tu conciencia pero…

-Vale, no lo hagas, sólo vámonos antes de que me arrepienta.-respondió poniendo los ojos en blanco. Lo estaba diciendo y ya se estaba arrepintiendo. El viejo podía llegar a ser muy severo cuando alguien tocaba sus trastos. Cerró los ojos con indignación después de ver dibujarse una sonrisa de satisfacción en el rostro de su hermano.

-¡Venga Sammy, si te va a encantar!- El pequeño no respondió, solo intercambiaron miradas de complicidad que a Sam le provocaron temblores de piernas. Sin perder un instante Dean ya estaba encajado sobre la moto arrancada y esperaba en una pose demasiado atractiva a que su hermano montara tras él.

-¿Sabes llevar este trasto verdad?- preguntó Sam dudoso cuando ya estaba subido a ella sin realmente esperar una afirmación por parte de su hermano que nunca llegó.

-¡Agárrate fuerte Sammy, nos vamos de excursión!- dijo al tiempo que aceleraba con garra. Sam obedeció pasando rápidamente los brazos por la cintura del mayor acercando su pecho a la definida y dura espalda de su hermano. Se alejaron a toda velocidad saltando baches sobre terreno precario. La temperatura era cálida esa tarde lo que hacía agradable sentir el viento más frío acariciar el rostro y el cabello.


La Yamaha volaba en aquel camino de piedras rodeado de arboleda. Era un paisaje verdaderamente hermoso. Dean aflojó un poco la velocidad con la intención de que su hermano pudiera disfrutar de cada detalle de éste más relajado. Empezó a alabar en silencio la belleza del paisaje esperanzado en distraer la mente decaída de su hermano aunque fuera por unas horas. Sabía que la idea de separarse la odiaba. Que su compungido estado de ánimo últimamente se debía a la misión que enfrentarían en los próximos días. Lo conocía demasiado bien y necesitaba verlo feliz y volver a sentir la risa de Sammy recargando sus fuerzas para lo que venía. Él necesitaba a su hermano a su lado cada día, cada vez más. Era algo que no podía negar. Pero se esforzaba en que no se le notara para hacerse el duro delante de él y los otros. Sobre todo de su padre. Y cada vez se hacía más difícil refrenar los sentimientos. Controlar cada gesto, mirada o roce se estaba convirtiendo para Dean en otra misión peligrosa.



Continuará……




Me encantaría que comentarais mi fic para saber si alguien lo ha leído, acepto criticas buenas y malas...y así me animaría a continuarlo. venga! no seais mal@s y decidme algo!! aunque sea q pare de escribir y me dedique a seguir leyendo! :suicida: :P
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Irenne1983
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Joined: 21 Mar 2017, 17:13

23 Apr 2017, 01:05 #4

Buenas noches! hoy me sentí inspirada y escribí esto que os dejo. continuación del fic " en cada paso que des".

Recomiendo escuchar alguna baladita de Bon Jovi tipo "real love" o cualquier otra mientras lees el fic.



Capítulo 5. “El tacto de tu piel”



Pasaban pocas horas desde que había amanecido. Ya podía sentirse la fragancia de la primavera recién llegada. Dean detuvo la moto junto a un árbol enorme del camino e indicó a su hermano que bajara. Estaba empeñado en enseñarle un rinconcito perdido en el bosque con mucho encanto que había descubierto hacía poco tiempo por casualidad. No es que él entendiera de esas cosas, Sam era el experto en todo eso de la naturaleza pero sabía que a su hermano le encantaban los lugares con “magia” como él mismo decía. Anduvieron en silencio por un sendero oculto tras una montaña hasta que el mayor que encabezaba la marcha rompió el silencio sin dejar de caminar.

-Sam, ¿Estás bien?, no has dicho una palabra desde hace un buen rato.

-Estoy bien.

-Ya –exclamó Dean con gesto de incredulidad.

-Estoy bien- repitió recalcando las sílabas-, además, soy yo quien está preocupado por ti. ¿Por qué siempre acabamos hablando de mí?- un suspiro se escapó del alma de Dean que levantó la barbilla al cielo para coger aire con los ojos cerrados y a continuación hizo un esfuerzo sobre humano para abrirse a su hermanito pequeño.

-Sammy, tienes que confiar en mí, vamos a estar bien. Dentro de dos días todo habrá acabado-tranquilizó el mayor entonando con delicadeza cada palabra mientras veía de reojo al castaño afirmar con la cabeza con gesto irónico.

- Todo esto…entiendo que lo haces por mamá-no era una pregunta sino una certeza. Conocía de sobra a su hermano y sus sentimientos hacia el demonio.

-Venganza-siguió el pequeño-; pero ya sabes que eso no nos la devolverá, Dean, siempre te he escuchado quejarte de papá por cómo nos ha apartado de su vida, por cómo se ha distanciado de nosotros que somos lo único que le queda, pero al final…tú acabas haciendo lo mismo que él, te alejas de la familia arriesgando tu vida por…

- ¡Basta Sam! …Necesito hacer esto por ella, aunque ahora no lo veas…se lo debo a mamá así que deja de lloriquear y acéptalo.

-Te equivocas, no le debemos nada. Ella no quería esto para nosotros, eso es lo que Bobby siempre ha dicho.

-¡Chussss, calla!, casi hemos llegado. ¡Disfruta del momento Sammy!, necesitas desconectar, para eso estamos aquí. Si quieres luego tendremos una despedida de chicas de esas nostálgicas que te encantan, con abrazos y lágrimas…

-¡Capullo!-interrumpió Sam.

-¡Puta!- contestó Dean riendo al tiempo que daba un empujón hacia atrás a su hermano que había empezado a aminorar el paso.

- ¡Aquí es, ya estamos!- exclamó anunciando que habían llegado a su destino.


Sam levantó la vista al horizonte y se quedó maravillado con la hermosura del paisaje. Habían llegado a un pequeño prado poblado de flores de color blanco-rosado que contrastaba con el colorido fuerte y vivo del resto de las flores y el azul intenso del cielo despejado y luminoso. Cerrando el prado una hilera de árboles frondosos con largas ramas que se mecían delicadamente con el viento. El aire cargado de los suaves aromas de las flores y del agua de algún riachuelo a lo lejos. Era el lugar idílico para escuchar el silencio y respirar tranquilidad.


-¡Bien, al menos he conseguido que te calles un momento!- dijo el rubio con fastidio.

-¡Vaya!-exclamó Sam expectante ignorando el comentario ante la visión cautivadora que tenía delante girándose a su hermano realmente fascinado- nunca dejas de sorprenderme. ¿Cómo es que nunca he estado aquí?

-Bueno…no es que tengamos mucho tiempo para esto.

-Y ahora, ¿tenemos tiempo para esto?

-¡No seas aguafiestas y aprovecha!, abraza algún árbol, grita, medita…yo que sé…lo que quiera que te enseñaran en tus excursiones de boy scout - bromeó Dean como de costumbre

-Está bien – se resignó a decir Sam con una amplia sonrisa.

Una hora más tarde Sam yacía tumbado boca arriba sobre una alfombra de césped verde y flores entregado por completo a la naturaleza que lo rodeaba. Dean permanecía a su lado tumbado con la cabeza apoyada en una mochila, ambos hipnotizados por el sol y las esponjosas nubes que a lo lejos asomaban tímidas. Los brazos caían a ambos lados del cuerpo sobre el manto verde y los pies descalzos de Dean sentían la suavidad de aquel contacto.

-Ha sido una gran idea venir aquí Dean – susurró el castaño.

-Estoy de acuerdo – y siguió buscando el contacto de la hierba fresca bajo sus pies flexionando un poco más las piernas. Repentinamente sus dedos acabaron encontrándose en un roce distraído con la piel desnuda de los pies de Sam, que al sentir el tacto, al contrario de apartarse, provocó con un sutil movimiento mayor superficie de contacto. Dean se dejó hacer. Podía sentir su piel restregarse delicadamente contra la suya. Le relajaba y le hacía cosquillas a la vez. Le agradaba y le inquietaba.

Quería quedarse allí sintiendo el cosquilleo que subía desde los pies a los gemelos a la vez que crecía la opresión del roce. En un movimiento involuntario el pie izquierdo de Dean empezó a subir por la pierna derecha del castaño hasta el muslo, palpando, esperando.

De repente sintió que Sam se giraba de costado hacia él sin decir nada. Intuía su mirada de cachorro y se alegró de estar con los ojos cerrados aun tumbado boca arriba. Sintió el aliento de su hermano demasiado cerca y su respiración sosegada.

El pánico invadió su cuerpo petrificado y una pregunta acudió a su mente perturbada.

¿Qué era exactamente lo que le estaba pasando? No en ese preciso momento, sino cada día, desde hacía años. Los juegos con su hermano habían sido inocentes intercambios de caricias a los que no les había dado mayor importancia. Nada malo hacían. Aunque su inconsciente en ocasiones como ésta,le gritara que debía parar. Que había una línea prohibida entre los dos que no podían rebasar.

¿Dónde dejaban de ser actos cariñosos de afecto fraternal para pasar a ser algo más que no quería ni pensar?, ¿Qué debía hacer?, ¿Por qué de repente necesitaba el contacto de su hermano y simplemente escucharle respirar y sentir su cercanía le estaba poniendo tan nervioso?


De pronto Sam se incorporó sentado con un quejido estirando espalda y brazos al cielo para acabar volviendo a tumbarse esta vez con la cabeza apoyada sobre el pecho del mayor, que con un ojo abierto y otro cerrado levantó los brazos permitiendo al pequeño acomodarse. Nada tardaron las manos de Dean en recibir con agrado la cabecita del menor entre sus manos revolviéndole el cabello enérgicamente al principio y cada vez más despacio acariciando con esmero cada mechón de pelo de Sammy.

Hizo un esfuerzo mental por no pensar lógicamente y se dejó llevar por el momento.

Sam cerró sus ojos y se entregó a los mimos del otro con gusto.

Dean deslizó muy despacio la yema de sus dedos por la frente de Sam haciendo pequeños giros y siguió bajando hasta las mejillas. Con suaves roces de arriba a abajo acarició todo su rostro recreándose en el cuello y mentón, sin poder contener un sutil toque sobre los candentes labios del pequeño. Dean abrió los ojos con temor para mirar a su hermano.

Parecía tranquilo y relajado y sin embargo él no lo estaba. Le avergonzaba que el castaño notara bajo su pecho los latidos de su corazón acelerado, pero cuanto más lo pensaba, más se aceleraba. Reconocía que le indignaba ver a Sam tan sereno y que él por el contrario no pudiera concentrarse. ¿Sería pura apariencia o en realidad su hermanito no se daba cuenta que aquello que hacían no era normal? Estaba dispuesto a averiguarlo en seguida.

Las manos del rubio siguieron bajando desde el cuello hasta los hombros y de estos a los brazos que descansaban sobre el césped. No podía dejar de mirar su carita de ángel, sus hoyuelos formándose cuando sin querer pellizcaba algún vello del brazo…pero seguía inmutable.

Decidió dar un pasito más y puso las manos sobre el pecho del menor por encima de la camiseta y empezó a acariciar con toda la palma de las manos hasta llegar al filillo de tela, se detuvo un momento y titubeó pasando muy lentamente las yemas de los dedos por debajo de la camiseta de su hermano.

Rozó su vientre con decisión, su cintura, cada palmo de piel de su abdomen y subió por su pecho levantando su camiseta involuntariamente. El mayor vio como Sam entreabrió su boca y se mordió el labio inferior en un gesto inocentemente erótico.

Sus manos palpaban sin prisa, deleitándose con la suavidad de su piel. Rastreando pausadamente hasta llegar a uno de los pezones. Volvió a vacilar rodeando con la yema el erecto pezón haciendo círculos paulatinamente hasta que por fin acarició su dureza y sintió estremecerse su propio cuerpo al oír un gemido ahogado del pequeño que se revolvió ruborizado.

Dean buscó con la mano que tenía libre el corazoncito de su hermano y la puso sobre él distraída mente. Sus latidos estaban disparados.

No pudo evitar dibujar una sonrisa contenida llena de satisfacción.






Continuará…
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Irenne1983
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Joined: 21 Mar 2017, 17:13

28 Apr 2017, 14:21 #5

Hola de nuevo a tod@s!!!!





Capítulo 6. “ Evocando recuerdos escondidos en el alma”


Cinco años después…



Sam abrió los párpados lentamente de par en par. Desorientado miró a su alrededor queriendo reconocer el espacio que lo rodeaba… pero aún era de noche y la oscuridad no le dejaba distinguir con claridad, así que en penumbras buscó con la mano la lamparilla de la mesita y consiguió encenderla. Llevaba puesto un pantalón de pijama holgado y una camiseta de tirantes blanca que definía su fornido y atlético cuerpo adolescente. Pestañeó un par de veces y se restregó los ojos y la cara con las manos. Miró hacia la cama de al lado buscando a su hermano, pero estaba vacía. Tenía la sensación de haber dormido durante años. Confuso se puso las zapatillas de andar por casa y se revolvió el cabello despeinado antes de ponerse en pie para bajar las escaleras que conducían al salón. Cuando llegó examinó la habitación con premura y entonces visualizó una silueta tendida a lo largo del sofá. Dejó escapar un largo suspiro de alivio al acercarse y ver allí tumbado a su hermano durmiendo plácidamente con una sonrisa dibujada en sus labios. Se acercó despacio y cuando estuvo justo en frente de él lo contempló en toda su totalidad. Dean tenía una fina camiseta de manga corta azul y unos pantalones de algodón que se ceñían a su cuerpo marcando sus muslos y sus glúteos. Se quedó allí de pie pensativo con la cabeza ladeada hacia un lado, con sonrisa anhelante. Se arrodilló sobre la alfombra delante del sofá y alargó la mano izquierda para tocar el rostro indefenso de su hermano. Empezó a evocar recuerdos de varios años atrás.



Estaba con Dean en un prado floreado que su hermano había descubierto y por primera vez se sintió flotar en el aire cuando el roce de las manos del mayor inundó de caricias su joven e inexplorada piel. Muchas sensaciones a la vez le sobrevinieron. Incredulidad, confusión, culpabilidad… todo ligado a una descarga de deseo que nunca había sentido y que jamás pensó que experimentaría con su propio hermano. Se había negado a aceptar que era algo más que cariño, protección, amor…había querido creer que era otra cosa. Los flash back acontecieron a cámara lenta escena tras escena, cómo el paso del tiempo los había convertido en hombres dejando atrás la niñez.


Revivió la sugerente figura de Dean tras el cristal empapado de la ducha cuando Sam entraba a buscar algo del baño y disimuladamente repasaba en el reflejo del espejo el contorno de su cuerpo desnudo bajo el grifo de la ducha. Intuía sus grandes manos enjabonando cada milímetro de piel, su cabeza hacia atrás recibiendo con placer la calidez del agua en su bello rostro, la espuma en su cabello fundiéndose con las gotitas de agua que bajaban por su vientre y sus muslos llegando hasta los pies para acabar perdiéndose en la nada por el desagüe junto con los pecaminosos pensamientos del pequeño Sammy. A su hermano hablándole de pronto mientras él pedía que le tragara la tierra.


-¡Eh Sam!, ¿puedes acercarme la toalla?

-S…sí, claro- extendió el brazo con la toalla en la mano y esperó a que su hermano abriera la corredera de la ducha. Abrió de sopetón sacando un brazo que en lugar de coger la toalla agarró la muñeca de su hermano con fuerza y lo atrajo hacia dentro de la ducha donde el agua aun caía con fuerza.

-¡Dean! ¡No, no, no!- se quejó el pequeño mientras sentía toda esa humedad sobre su cuerpo vestido, sus zapatos y su ropa interior. Forcejeó con manos y pies entre risas hasta quedarse sin fuerzas y rendirse porque su hermano era más grande y más fuerte que él. Fue en ese momento cuando llegó la calma cuando observó la desnudez de su hermano por primera vez. ¡Dios! Era tan perfecto que le hacía daño a la vista. ¿Pero qué estaba haciendo? ¿Aún seguía mirándolo boquiabierto? .El agua había dejado de caer y ya no había brazos sujetando su cuerpo. Pero había una fuerza que lo retenía allí expectante. La distancia que los separaba era minúscula y las miradas se habían sincronizado haciéndose profundas y penetrantes.

- ¿Por qué me miras así?- preguntó Dean con voz ronca y tono lujurioso.

-No lo sé, -respondió Sam ruborizado bajando la mirada. Dean miró a su hermano y sonrió. -Alargó la mano derecha y le levantó el mentón para que no escondiera la mirada y ambos quedaron frente a frente en silencio. La ropa mojada ceñida al cuerpo del menor dejaba distinguir sus pectorales, sus pezones erectos y bajo la camiseta sus marcados bíceps que cada día crecían junto con él. Su largo cabello empapado aún seguía goteando en la ducha dando a Sam un aspecto tan atractivo, tan sexy…que Dean sintió sus piernas flaquear y un calor intenso creciendo desde lo más íntimo de su ser. En un gesto involuntario Sam se humedeció los labios en un rápido movimiento que Dean reconoció a cámara lenta. Un impulso invisible lo empujaba hacia esos labios que no había dejado de mirar nunca. Entonces Sam acortó apenas unos milímetros la distancia entre ellos y se detuvo en seco a poca distancia de su boca entreabriendo sus labios. La mirada de Sam repleta de deseo y la agitación de su cuerpo al respirar entrecortado hizo que Dean se excitara de inmediato. Pasó el dedo pulgar por encima del candente labio inferior del menor muy despacio, haciendo sufrir a su hermano que con ojos de ruego exigía poseer esa boca pecaminosa que tanto le provocaba. Al fin Dean unió sus labios en un beso infinito y casto que empezó con una ligera y suave presión que incrementaba al ritmo de los latidos de los chicos .Sintió el tacto húmedo y ardiente del beso y solo podía pensar en que necesitaba más. Su corazón desbocado pedía clemencia, pero Dean no podía pensar en nada que no fuera el roce de esos labios tan rojos y encendidos. Le urgió el contacto de las manos del otro y sus caricias que no se hicieron esperar. Se aferró con fuerza a su cuello y con la otra mano a su cadera. Lo apretó con furor hacia su pecho robándole el aliento y una danza de gemidos empezó a salir de sus gargantas.


Todos esos momentos habían quedado en el pasado, pero Sam los llevaba grabados con tinta indeleble en su alma y su corazón. No podía evitar recordar todo aquello sin que un halo de tristeza lo envolviera. Allí mirándolo volvían a aflorar tantos sentimientos y tantas sensaciones que sin previo aviso sus ojos se humedecieron justo cuando Dean empezaba a abrir los párpados para ver a su hermano con mirada esquiva alejándose de él.

Dean no pudo evitar maldecir para sus adentros el día del encuentro con el demonio de ojos amarillos...porque ese día algo ocurrió que cambió la relación de los chicos para siempre, algo inesperado que rompió los esquemas de Dean...y también su alma.




Continuará………………….


la historia va subiendo grados...muy poco a poco para disfrutarlo mas...pero en este capi se respira sensualidad por todos los costados...así que preparaos para pasar de la inocencia al erotismo. disfrutad!




:wub: :cry:

Por cierto...¿alguien me lee? :nono: :blink: :search_bunny:
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Irenne1983
Human
Joined: 21 Mar 2017, 17:13

19 May 2017, 13:55 #6

Hola de nuevo!

Para leer el próximo capítulo, yo sugiero que lo hagáis escuchando de fondo el tema que me ha inspirado al escribirlo. Advierto que me ha quedado un capi triste y muy emotivo, por ello esta canción de la BSO que siempre me pone los pelos de punta es perfecta. espero que os guste.


"Dean's Family Dedication Theme" - Supernatural (Piano)







Capítulo 7. “La victoria tiene un precio”


Aún medio adormilado se incorporó en el sofá absorto y tragó saliva. Había visto esa expresión rota en su hermano con demasiada frecuencia últimamente.Las lágrimas resbalando por sus mejillas en un rostro compungido de ojos gris-verdoso y mirada recelosa. Simplemente no podía soportarlo…primero un dolor intenso en el pecho que le daba golpecitos y ardía con fuerza le dificultaba hasta el escuchar sus propios pensamientos, seguido el nudo en la garganta que provocaba la sensación de asfixia y el pinchazo agudo en algún punto cercano al corazón que le decía que estaba haciéndose pedazos por dentro una vez más.




-¡Sam! –llamó Dean en un tono casi inaudible. Quería hablarle, necesitaba decirle tantas cosas que no había sido capaz de contar…se sentía tan cobarde y miserable que su propia cobardía le impedía acercarse a su hermano y abrirse a él .Le aterraba darse cuenta que se había dedicado a perderlo, lo había alejado día a día de su lado con su frialdad fingida dejando a un lado todo lo que habían creado entre los dos, sin mirar atrás. Y todo, sólo porque eso era lo que tenía que hacer, eso era lo correcto. Se había obligado a olvidar lo que habían sido, lo que habían hecho juntos y lo que nunca llegaron a hacer…se había obligado…y seguía sufriendo por ello.


-¡Sam!- gritó esta vez con firmeza. En ese momento oyó el sonido de unas llaves y en un respingo que le hizo retener el impulso de ir tras Sam, se giró para ver la puerta de la calle abrirse y aparecer John con semblante serio. Se quedó allí parado para recibirle con un gesto mezcla de respeto e indignación.

-¡Hola!-saludó John con inesperada sorpresa.

-¿Demasiado temprano, o… demasiado tarde?-fue la respuesta de Dean.

-¿Y tú, qué haces despierto a estas horas?-preguntó ignorando la arrogancia del chico, que sin duda había heredado de él.

-Nada-se excusó de inmediato-me he desvelado- mintió Dean bajando la mirada obligando un bostezo forzado.-pero ya me vuelvo a la cama-dijo intentando sonar cansado mientras se disponía a subir las escaleras para llegar a su cuarto.

-¡Dean!

- ¿Si?- preguntó girándose hacia John.

-¿Estás bien?

-Claro, ¿Por qué no iba a estarlo?- contestó indiferente.

-Bien- dijo acompañando el gesto con los ojos y apretando los labios no muy convencido.


Dean asintió y siguió subiendo la escalera mientras John lo miraba desaparecer con nostalgia -¡Que descanses, hasta mañana!-Gritó a la nada con pesadez. Su hijo mayor había cambiado. Aquel chico con ansias de aprender de su padre, aquél que siempre seguía a dedo todas sus normas, que respetaba todas sus decisiones y en quien confiaba ciegamente…su primogénito… aquel que lo admiraba por encima de todo…ese hijo ya no estaba, y John sabía cuándo y por qué se había ido, pero jamás hablaría de ello, formaba parte del pasado y estaba enterrado junto a sus temores más ocultos.



Dean abrió la puerta del dormitorio y echó un vistazo a la cama de su hermano. Una vez más el desasosiego le paralizó. Sam estaba de espaldas a él aparentando que dormía. Una sábana fina lo arropaba escondiendo sus vergüenzas. Podía percibirse el subir y bajar del pecho de Sam al ritmo de su respiración acompasada. Dean sacudió la cabeza apretando los párpados y se coaccionó a sí mismo para seguir andando hasta su propia cama. Cuando se metió en ella volvió a mirar a Sam abatido y se dejó caer de espaldas en el frio colchón con los brazos cruzados en actitud de enfado y poco a poco el cansancio le fue ganando y sus párpados empezaron a ceder. Los recuerdos de antiguas pesadillas regresaron a su memoria translúcidos como si el tiempo no hubiera pasado.



--------------------------------------------------------------------------




De repente… unos brillantes ojos amarillos…una boca enorme de impecable dentadura le sonríe incauta. Azazel…

- ¡Vaya, vaya...qué agradable sorpresa!-exclamó ocurrente una voz enérgica que salía del cuerpo sin vida poseído por el demonio-, Papá Winchester y su amado hijo mayor, ¿y que ven mis ojos? ¡Pero si además habéis venido con presentes para mí!-exclamó con exagerado entusiasmo-, ¡Pero qué detallista John, no hacía falta!-siguió el demonio complacido aludiendo a los cazadores que se habían unido a la caza-, el viejo borracho…-empezó a describir inculpando a Bobby mientras lo señalaba con el dedo con gesto infantil-, la pobre viuda que perdió a su esposo por tu culpa, John-,continuó repasando uno a uno a los presentes girándose hacia ellos con intención intimidante, y todos los que faltan…ah, están muertos! creo que yo tengo algo que ver en ello…

- ¡Ya basta, monstruo!- gritó John

- ¡Pero hombre, si acabo de empezar!- replicó divertido Azazel que aparentemente estaba disfrutando del encuentro- pero John, debo decirte que olvidaste lo más importante. Olvidaste a tu hijo Sam, mi favorito. El pequeño Sam es el único que puede sacaros con vida de aquí, mi moneda de cambio- Dean miró suspicaz a su padre que permanecía inmutable.

- Estás muy equivocado. No hemos venido a negociar ningún trato- afirmó John con voz firme- hemos venido a matarte.

- John, John…no luches contra el destino-advirtió el de ojos amarillos-, Sabes que el pequeño Sammy me pertenece- los ojos de Dean chispeantes de ira vigilaban atónitos a Azazel como si fueran a fulminarlo de un momento a otro. Volvió la vista hacia su padre con ojos suplicantes llenos de expectación y éste le contestó devolviendo una mirada pacificadora que de poco le sirvió a Dean. A los pocos segundos ya había decidido tomarse la justicia por su mano.


-¿Qué es lo que quieres de mi hermano?- alcanzó a preguntar Dean con tono prudente pero cargado de desprecio. Aunque la pregunta sonó más a exigencia que a petición. Todas las miradas se fijaron en él, que pasaba a tomar protagonismo.

-¡Dean…!-advirtió John con cautela.

-¿Te estás divirtiendo?, eso es esto para ti ¿no? Uno de tus juegos. Y quemar viva a nuestra madre en el techo del dormitorio… ¿qué fue, otro entretenimiento para tu mente retorcida?-protestó el mayor.

-¡Dean, no!-volvió a reprender John. Dean hizo caso omiso al aviso de su padre y por el contrario dio un paso al frente con decisión.

-¡Oh, pero que valentía hay en esta familia!-aplaudió el demonio- Está bien, como veo que quieres jugar a sacar verdades a la luz, empezaré yo.


Tu madre no tenía que morir aquella noche, pero se interpuso en mis planes entre tu adorado hermano pequeño y yo. Él fue la razón de mi visita. Sam lleva algo mío dentro de él, algo malvado, su final es servirme.


-¡Aléjate de él, Sam no va a ser tu vasallo. Eso nunca va a pasar- dijo Dean con tono amenazante.

- ¡Tu turno hijo!-apremió el demonio al joven ignorando la amenaza de éste que miraba confuso sin entender-¡vamos, confiésales a todos tu secretillo familiar!




Dean titubeó un momento, absorto se quedó inmóvil sin decir una palabra. Todos miraban expectantes con expresión de desconcierto. Hasta John había dejado de insistir que parara.

-Adelante chico,no seas tímido.

Se miraban unos a otros extrañados pero el semblante de Dean estaba cambiando. Había abandonado todo rastro de seguridad y osadía para transformarse en un rostro henchido de incertidumbre y temor.


-¿Qué te pasa hijo, te ha comido la lengua…el demonio?-preguntó Azazel mordaz riendo con ganas el juego de palabras- ¡oh!, ¿no estaré poniéndote en un aprieto, verdad?

-Imagino que a estas alturas todos sabrán sobre tu…desliz-dijo pausadamente para darle más emoción-oh, perdón, quizá debería decir tu recurrente pecado Dean, vamos, ayúdame.

-¡Cállate bastardo!, no te atrevas a juzgarme a mí cuando tú eres un asesino.

-¡Sí!, pero yo soy un demonio sin sentimientos ni culpa, ¿recuerdas?, y tú de eso tienes de sobra… ¿no, Dean? ¿De culpa? Cuéntaselo a papi, tranquilo, todo queda en familia- dijo con una amplia sonrisa de satisfacción morbosa.

- ¿De qué estás hablando hijo de puta?- preguntó John comenzando a impacientarse.


-¡Oh, pregunta se lo a tu querido hijo, seguro que estará encantado de sentarse a charlar con su padre sobre su “incestuoso romance”-dijo recalcando las sílabas lleno de júbilo mientras se llevaba cómicamente las dos manos a la boca para taparse la con descarada falsedad.

-¿o no?-continuó el demonio con fingida preocupación.

Dean contuvo el aliento con incredulidad. No se podía creer lo que estaba pasando. Las palabras del demonio resonaban en su cabeza una y otra vez y su cerebro aturdido no alcanzaba a reaccionar. Acababa de insinuar delante de todos los que lo conocían, entre ellos su padre, que mantenía una relación sentimental con su propio hermano. El mayor sintió flojear sus rodillas y lleno de impotencia lanzó una mirada de odio que traspasó sin piedad al monstruo que tenía delante.


-¡Ya es suficiente! se acabaron las gilipolleces- exclamó Bobby en un arrebato de valentía intentando distraer al demonio.


John permanecía inmóvil y confuso hasta que al fin volvió en sí y con un ágil movimiento sacó del bolsillo trasero de su pantalón el colt y sin dilaciones apuntó entre los ojos amarillos del demonio y apretó el gatillo.

El disparo sorprendió a los presentes que miraban atónitos la expresión descompuesta del demonio que había empezado a corromperse entre alaridos de dolor hasta acabar convirtiéndose en cenizas en una nube polvorienta.

Todo sucedió muy rápido. Dean solo recordaba a Bobby sacándolo a empujones y a su padre gritando que no había tiempo, mientras huían del lugar y a pocos kilómetros antes de llegar al desguace de Bobby, a John obligándolo a bajar del coche con él y a seguir a pie.


Mientras caminaban por el bosque en silencio padre e hijo, John buscaba las palabras oportunas para ganarse la confianza del mayor y no violentarlo.

Dean estaba concentrado en respirar pausadamente. Se sentía angustiado y vulnerable y de vez en cuando miraba de reojo el semblante serio y abstraído de su padre que tanto respeto le imponía y deseaba que la tierra se lo tragara en ese instante.


-Hijo, ¿puedes explicarme que ha sido eso? Porque no entiendo nada y estoy empezando a ponerme nervioso.

John sabía de sobra por experiencia que los demonios nunca mentían si con la verdad podían lastimar y causar estragos a otros. Por eso su turbación y preocupación crecía cada minuto que pasaba. De repente Dean se detuvo en el sitio y John lo imitó con curiosidad, tomó aire y bajó la mirada avergonzado, porque no era capaz de mirar a su padre a los ojos mientras respondía la pregunta.


-Qué quieres que te diga… ¿que todo es falso? , ¿Un jueguecito del demonio?- dijo Dean con voz ronca y extremadamente afligida- Hemos ganado ¿no?, la venganza está cobrada. Eso es lo que vinimos a hacer. Tú lo has hecho. Lo conseguiste.



-Quiero que me digas que esas locuras que he oído hoy sobre tu hermano y tú...


-¡No puedo!-interrumpió Dean-no puedo decirte que no hay nada. Lo hay, y es real

Un indicio de emoción empezó a distinguirse en el verde de los ojos del mayor que comenzaron a tornarse cristalinos-, pero si alguien tiene la culpa ese soy yo. Te pido que no metas a Sam en esto, él no ha hecho nada. Yo lo empecé todo, creía que podría controlarlo pero se me ha ido de las manos.


-¿Qué?, ¿te estás oyendo?, ¡lo que me dices no tiene ningún sentido!, está claro que estás confundido, ambos lo estáis. Esto…-hizo una pausa entre un suspiro eterno para recapacitar sus palabras-¿es cosa tuya o tu hermano piensa…? ¡Por Dios, pero es sólo un niño! - John movía los brazos con indignación, hacia delante pidiendo explicaciones,hacia el cielo ladeando la cabeza con reproche, detenía el paso,seguía andando y volvía a detenerse para explotar en cólera de nuevo.




-¿En que estabas pensando? ¡No consigo comprender por qué lo has hecho…tú eres el mayor, sólo tenías que cuidar de tu hermano, protegerlo, y no…lo que quiera que le hayas hecho!- los gritos de John crecían de intensidad ante la miraba doliente de su hijo.


-¡papá…lo siento!- las lágrimas resbalaban por las mejillas de Dean que desconsolado asimilaba como bofetadas las duras palabras del cazador.


-No… no puedo. Yo te confié a mi pequeño…y tú me has fallado y también le has fallado a él.

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Envuelto en sudores fríos Dean despertó sobresaltado con el sabor aún latente de la humillación, la decepción y el dolor.




Continuará………… :cry: :cry:
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Irenne1983
Human
Joined: 21 Mar 2017, 17:13

07 Jun 2017, 13:52 #7

Hola hola!!!! si alguien me lee....que perdone la espera...mucho trabajo y un loco desilusionada porque no se si os gusta o no la historia.. :( :llorar:


pero bueno, no pasa nada!! aquí os dejo otro capi...espero de corazón que a alguien le guste!!!








CAPÍTULO 8. “Tenemos que hablar de Sam”





Aún no había amanecido cuando el sonido de unos golpecitos que parecían venir de la calle le despertó. Extendió una mano hasta la mesita de noche buscando el reloj que marcaba las 5:00 a.m.

Maldijo en voz baja varias veces antes de levantarse, sacar su arma de debajo de la almohada y bajar las escaleras hasta llegar a la puerta. Otra vez los golpecitos en la puerta de la calle, esta vez acompañados entre susurros de la voz tenue de Dean Winchester.

-¡Bobby!, ¡Bobby!, ¿estas despierto?, abre, soy Dean- Bobby guardó su arma en la cinturilla del pantalón y poniendo los ojos en blanco, suspiró con resignación.

-¡Bobby!, necesito hablar contigo-volvió a decir con un delicado susurro.-La puerta de la casa se abrió de repente y Dean dio un respingo de sorpresa ante la inesperada manera en que el viejo hacía su aparición ante él, y sin dejar de mirar con ojos curiosos al cazador, pronunció su nombre.

-Bobby…

-¡Pues claro! ¿A quién esperabas chico? son las cinco de la mañana y estás aporreando mi puerta y borrándome el nombre.
Y no, obviamente no estaba despierto –protestó irónico el viejo con exasperada irritación.

-¡Joder Bobby, que mal despertar tienes!, ahora sé por qué sigues sin novia.-exclamó Dean con suspicacia, mientras cruzaba sin permiso el umbral dibujando una sonrisa, para acabar dejándose caer con descaro en el viejo y roído sofá de la habitación principal, dejando a Bobby allí plantado con expresión de palpable fastidio.

- pasa, no te quedes en la puerta- susurró con ironía al ver a Dean entrar sin permiso.

El cazador cerró la puerta y siguió al chico situándose delante de él para pedirle explicaciones.

-¿Qué estás haciendo aquí a estas horas Dean, acaso ha pasado algo?-preguntó suavizando el tono. El viejo cascarrabias era un hombre de fuertes arrebatos, pero en seguida se le pasaban sacando a la luz al padre protector que siempre fue para Sam y Dean. Su expresión molesta cambió a una de curiosa preocupación.

-Sí, ha pasado algo. Sam y yo. He metido la pata, desde el principio. Ahora ya no puedo seguir…-soltó de repente dando paso a un largo e incómodo silencio.

-¿Qué?, ¡no tengo mente para pensar en adivinanzas ahora mismo Dean, tendrás que ser más claro! -dijo viendo al chico bajar la mirada con tristeza.

-¿Qué pasa con Sam?-intentó ayudar al chico porque sabía que Dean no era de los que se abrían fácilmente.

-Tú sabes lo que siento por él-afirmó con firmeza sin titubear- Siempre lo has sabido- Ahora era Bobby quien bajaba la mirada y afirmaba con la cabeza mientras tomaba asiento justo en frente de Dean.



Sospechaba que había llegado el momento. La temida conversación que había dejado pendiente estaba a punto de ocurrir. Volvió a mirar a su chico y vio al niño frágil de años pasados que quería ser fuerte, aparentar dureza, pero que había llegado a su límite. Vio al perfecto hermano mayor que tantas veces dio la cara por Sam ante John y ante cualquiera. El que no admitía gritos ni ofensas cuando se veía en medio de los dos, el que ponía paz entre ambos cuando las cosas se descontrolaban. Así era Dean, porque no podía permitirse perder a nadie más de su familia. Su trabajo siempre había sido mantenerlos unidos como fuera, aunque durante algún tiempo no lo consiguió por más que se esforzó, y bien sabe Bobby que todavía se culpaba por aquello. Haberle arrebatado a Sam la oportunidad de tener un padre a su lado, que en ausencia de su madre les hubiera dado ese cariño y protección que tanto añoraban, de la fugaz pincelada que fue su infancia junto a mamá.



-Dean, ¿tiene algo que ver con el hecho de que John haya vuelto?- se aventuró a preguntar el cazador , que al ver la expresión deshecha del joven se dio por acertado.


-John volvió hace dos años, y estoy encantado. De verdad que lo estoy.-dijo dejando salir las palabras poco a poco como si arañaran su garganta.- Sólo que soy un egoísta y no quiero tener que elegir, y que nuestro padre esté aquí de nuevo para jugar a las casitas con su imperfecta familia, significa perder a Sam. Sí, seguirá siendo mi hermano claro, pero…quiero más- afirmó rotundo con voz temblorosa.- quiero recuperar a Sam. Le extraño tanto…necesito lo que teníamos.


-Dean, Sam tiene derecho a saber todo esto, a poder elegir. Ya no es un crío, ha crecido, mucho, y tienes que dejar que se cuide solo.

-Nunca voy a dejar de protegerlo.

-Quiero decir, que él debe empezar a cuidarse solo.

-Ya lo hace, solo que lo hace de pena.

-No quieres que le hagan daño, está bien. Pero esa decisión le corresponde a él tomarla.

-Tú elegiste mantener unida la familia aun teniendo que renunciar a Sam. Ahora le toca a él tomar la decisión, y si resulta que los dos escogéis esa opción, de acuerdo. Pero si Sam te escoge a ti…

- Perderá a su padre…de nuevo- dijo Dean acabando la frase con pesar- y no podría perdonármelo.

- Y esa cabezonería os ha llevado a la situación que estáis actualmente. Ambos vais llorando por las esquinas todo el día, y ¿para qué?, ¡para tener cerca un padre que ni siquiera tiene los huevos de enfrentar la realidad como es y no como debería ser, según él! Y yo te pregunto, ¿de verdad crees que Sam quiere esto? ¡Ni siquiera sabe por qué te has alejado de él!


Dean hundió su cabeza en el cojín mientras miraba al techo absorto y con un largo suspiro.


-Ya se, que tiene derecho a saber, lo sé. Quería evitar que tuviera que sufrir…

-El peso compartido, Dean, se hace más llevadero. No puedes cargar tu solo con todo. Si tu padre elige no aceptar vuestra decisión, entonces es su problema. No te culpes, hay sentimientos reales,ni John puede parar eso. Tienes que contarle la verdad a tu hermano.




-¿Contarme qué?- dijo de repente una voz que salía de la nada.


El joven cazador se incorporó de pronto y los dos se miraron a la vez sorprendidos. Ambos buscaron expectantes la procedencia de la voz. Dean se giró por encima del sofá para ver aparecer de la oscuridad la silueta de Sam.



-¡Malditos Winchester!- exclamó Bobby – ¡vais a matarme de un infarto!

-No ha conseguido matarte ningún ser sobrenatural hasta ahora, ¿y va a matarte un sobresalto?- preguntó Sam con sarcasmo.

-¿Cómo demonios has entrado?-dijo Bobby con voz cortante y expresión curiosa.

-Bobby, cualquier día van a desvalijarte mientras duermes y ni te vas a enterar. Más vale que cierres bien la puerta.

-¿Qué haces aquí, Sammy?- preguntó Dean con sutileza.

-¿Qué haces tú aquí?

-y…yo- empezó a balbucear el mayor sorprendido- ¡yo he preguntado primero!

-¡Te seguí!, estaba preocupado-se excusó el menor con aparente timidez creando una inquietante tensión en el ambiente.

-¡Oh Dios, ustedes dos necesitan hablar y dejarse de tabúes, así que este viejo se va a la cama para intentar dormir y exijo que hablen y solucionen lo que tengan que solucionar para que todos podamos continuar con nuestras vidas, os veo por la mañana chicos, buenas noches!- y con esta despedida, Bobby se marchó escaleras arriba por donde había venido dejando a los dos hermanos sonrojados con media sonrisa dibujada en el rostro de Sam y mirada esquiva la de Dean que también sonreía.

-Vale, empieza contándome lo de papá.

-No te andas por las ramas, ¿eh?

-Dean…-dijo Sam con tono de advertencia.

-De acueeerdo- contestó resignado.




Después de varias horas Sam seguía sin aceptar lo que John había hecho. Permanecía sentado en el sofá junto a Dean intentando asimilar sus palabras. Su mirada perdida en el vacío, su cabeza hacia atrás descansaba en un incómodo silencio que pareció durar décadas. Dean se había descalzado y tenía los pies en alto sobre una mesita.



-Te dio a elegir. Propio de él- afirmó Sam con dureza en la voz y apreciable enojo.

-Se lo prometí, es todo culpa mía- rectificó Dean

-¿Te das cuenta que siempre acabas excusando los actos de papá?, ¡haga lo que haga!

-¡Qué dices!,también lo hago contigo.

-¿Por qué? ¿Por qué lo haces?

-Porque eres mi hermano y te quiero, y él es mi padre, y también le necesito.

-Lo sé, pero él está equivocado y tú debiste contarme la verdad desde el principio, porque me he pasado años pensando que la caza era una excusa para haberse marchado, y no me equivocaba, pero nunca pensé que la verdadera razón por la que se fue, fuera todavía peor. Fui yo la razón.

-Nosotros-rectificó el mayor de inmediato.

-Nosotros- volvió a repetir el menor acentuando las sílabas.

-Ya lo sabes todo. ¿Ahora qué?

-Ahora nada- concluyó incorporando su gigantesco cuerpo, girándose todo él para quedar mirando de frente a su hermano-yo digo que ahora tú y yo nos merecemos darnos una oportunidad- dijo mientras se levantaba del sofá con movimiento felino y se dejaba caer de manera elegante en la mesita donde reposaban los pies de Dean, al tiempo que sostuvo con suavidad sus pies antes de sentarse acomodándolos sobre sus propios muslos sin retirar las manos de encima. Dean miraba atónito sin parpadear como queriendo protestar, pero dejándose hacer.


-¿Y papa? ¿Esperas que va a darnos la enhorabuena por nuestra irresponsable e insana decisión?-preguntó el mayor con curiosa ironía ignorando lo cercanas que estaban las manos de Sam de sus muslos y que estaba empezando a sentirlas moverse sobre el vaquero de arriba a abajo.

-La verdad que hace ya tiempo que dejé de esperar nada de papá. Ese es tu problema, que tú sigues esperando.

- No lo hago. Ya no.

-¡Venga Dean!, ¿en serio?-dijo el menor con tono incrédulo y media sonrisa mientras comenzaba a deslizar las manos lentamente sobre las duras piernas del mayor con mirada arrebatadora mente seductora. Sus ojitos rasgados miraban fijamente a Dean que no podía apartar la vista.

- ¡demuéstrame lo!- susurró a media voz.

-¿Q..qué?- tartamudeó Dean. Y la respuesta vino en forma de caricias y más insinuación.

-Estoy aquí, ¿me quieres?, me tienes.- dijo la voz sensual de su hermanito pequeño, que parecía haber abandonado su inocencia en un arrebato de valor.

Se dio cuenta de lo que había cambiado Sam en estos años. Era un chico alto de indudable atractivo. Cuerpo fornido y atlético. Seguía manteniendo el cabello largo al más puro estilo Hércules que Dean adoraba, y vestía con ropa ligera y zapatillas de deporte.


Dean no dijo nada, ni se movió, lo que Sam interpretó como una señal de vía libre.


Enganchó con sus brazos cada pierna del mayor abriéndolas y atraiéndolo hacia él, acercando su entrepierna a la de su hermano que miraba entre sorprendido y excitado. Dean había quedado casi montado a horcajadas sobre Sam pero aún se sostenía con las manos atrás sobre el filo del sofá. Así cuando el menor se acercó un poco más, éste se apartó hacia atrás quedando prácticamente acorralado y tumbado.

-Sammy…-susurró en señal de aviso.

-Dean…- imitó el pequeño sin perder un gramo de sensualidad en el tono.-Lo estás deseando tanto como yo.-dijo acercando más sus labios y abordando más su cuerpo con sus brazos, manos y su amplio pecho.




Continuará………………………………….
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Irenne1983
Human
Joined: 21 Mar 2017, 17:13

26 Jun 2017, 13:32 #8

Muy buenas a tod@s!!!! aqui traigo otro capitulo de mi historia, me quedó entre romántico y picante...disfrutadlo y poned el ventilador...que va a empezar a hacer calorcito por aquí..ejem ejem :P ojalá me dierais alguna opinión...












CAPÍTULO 9. “SED DE TI”




Dean miraba los labios de Sam moverse tan cerca, flirteando con su dulce voz como sólo él podía hacer, su aliento rozando su rostro, y hacía tanto tiempo que no disfrutaba del olor de Sam que inspiró profundamente porque no podía creerse que aquello estaba sucediendo. Tener a sammy de nuevo así, provocando sus sentidos, volviendo loco sus instintos primitivos…
Sólo podía pensar en tomar su cuello y besar su boca para volver a hacer suyo el sabor de su lengua. Su mirada ya se había vuelto lujuriosa cuando notó una mano grande colarse por debajo de su camiseta subiendo por su espalda. La mano palpaba la piel desde la cintura, acariciaba, apretaba…pellizcaba toda la espalda hasta sus hombros y ambos seguían sin apartar la vista el uno del otro, siguiendo con la mirada como Dean cerraba los ojos para sentir las caricias del otro, como se mordía el labio inferior para después entre abrir su boca y dejar escapar un gemido. Estaba a punto de saltar sobre Sam cuando éste, presintiendo su intención lo paró en seco con la mano abierta y su carita de “no debemos”


-Bobby podría bajar- se excusó Sam.


-A estas alturas, ¿crees que eso me importa?- dijo sacando una sonrisa a su hermano, una que hacía tiempo que no veía. Había extrañado esos hoyuelos apareciendo en su rostro angelical. El pelo revuelto, las mejillas sonrojadas de pura excitación, la respiración entre cortada…y mientras miraba a su hermano con ternura se preguntaba cómo había sido capaz de vivir ese tiempo sin tenerlo entre sus brazos.


Observaba los destellos de inocencia y nerviosismo propios de Sammy en situaciones comprometidas camuflados en esos ojos que querían aparentar convicción, pero que a Dean no le engañaban.

Lo conocía mejor que nadie en el mundo y lo amaba tal como era.

Amaba su risa contagiosa y cómo dejaba caer la cabeza hacia atrás cuando algo le hacía mucha gracia. Amaba su expresivo rostro al fruncir el ceño interrogante con mueca de enojo cuando Dean le picaba para enfadarlo. Amaba sus ojos rodando hacia arriba con gesto hastiado cuando Dean soltaba alguno de sus chistes macabros, y amaba más su semblante decepcionado cuando excepcional-mente su hermano sabía comportarse acorde al momento omitiendo con sacrificado esfuerzo cualquier comentario o broma al respecto.

Amaba su expresión de preocupación maternal cuando acechaba un peligro y sus ojos suplicantes le exigían que volviera sano y salvo. Amaba sus facciones de fingida ignorancia cuando disimuladamente lo miraba a escondidas creyendo que él no se daba cuenta y de repente se cruzaban sus miradas y el menor esquivaba la suya avergonzado. Amaba el lunar de su mejilla izquierda que le recordaba que por mucho que su hermano creciera siempre sería su pequeño Sammy.


…………………………………

Observó la mirada abstraída de su hermano mayor y aprovechó su distracción para atacar. Se veía tan vulnerable, tan frágil como un cristal, tan perdido que quiso guiar sus pasos, encender una luz en su eterna oscuridad. Cuando se trataba de John, tenía que ir con pies de plomo. Sabía que se sentía muy susceptible y no quería meterle presión. Pero ya había abierto la puerta y ahí estaría él para apoyar cada pequeño paso que diera. Necesitaba premiar el esfuerzo que suponía para él romper las barreas que tenía en su mente sobre lo que estaba prohibido.


- “Dean 1, papá 0”- Pensó, ofreciendo sus labios a su hermano que los recibió enardecido entre los suyos con un golpe de calor que recorrió todo su cuerpo. Sin separar los labios Dean se aferró con ambas manos a la nuca del menor al que atrajo más hacia él en un beso profundo y húmedo donde el roce con su lengua le encendió aún más.
Los ojos abiertos para verse el uno al otro, las manos atrayendo sus cuerpos apretando con fervor.

Se había prometido mentalmente ir despacio, que Dean marcara el ritmo, pero al menor le había bastado el roce de sus carnosos labios y la humedad de su lengua candente, para perder el control de sí mismo. Entre jadeos acompasados empezó a levantar la camiseta de Dean para sacársela por la cabeza. Ambas bocas seguían unidas presionando sus labios contra los del otro con melancólica pasión. Sólo rompió el contacto para sacarle la ropa y después siguió besando y lamiendo sus labios con urgencia.

Se encontraban tirados en el sofá, Sam controlando a Dean desde arriba, Dean abajo sintiendo todo el peso de Sam contra él y su entrepierna. Entre besos Sam calló los gemidos de Dean cuando éste empezó a moverse de manera insinuante frotándose contra su cuerpo.

-¡Chusss…!-riñó Sam.

-Lo siento- susurró Dean excusándose.

-No, si me encanta, pero…

-Ya, no podemos hacer esto aquí.- hubo una pausa, seguida de un gesto de negación con la cabeza.

-No creo que debamos-confirmó Sam entre jadeos y una amplia sonrisa contagiosa hizo que Dean empezara a reír. Cogió aire y lo soltó lentamente emitiendo un resoplido que contenía algo de fastidio y recelo, pero su verde mirada seguía siendo profunda y encendida.

-No. Está claro que no, pero…- susurró Sam mientras rozaba con sus labios sutilmente la oreja de su hermano.

- oh, oh, no hagas eso, quedas advertido.

-¿Que no haga qué?- preguntó bajito con tono seductor mientras seguía chupando y lamiendo la oreja, - ya sé que no podemos Dean…pero es que, no quiero parar…

-Pues entonces no lo hagas. No pares-animó el mayor con un ronco susurro.


Sam se separó con gesto dubitativo para buscar la mirada consentida de su hermano y ambos se dieron permiso visualmente para dar rienda suelta a la locura de aquella arriesgada travesura que había surgido de la nada.

Tomó entre sus manos el rostro caliente de Dean y comenzó a jugar con sus labios. Se acercó todo lo que pudo a su boca sin dejar que los labios hambrientos de su hermano devoraran los suyos. Se acercaba para sentir su suave aliento y se alejaba cuando éste pretendía morderlos. Lo provocaba poniendo su más sexy y cautivadora mirada al tiempo que jugaba con el botón de sus vaqueros.

Dean permanecía expectante dejándose hacer con una sonrisa traviesa y desesperada, atrapado bajo el cuerpo gigantesco que oprimía su erección. Gimió de alivio cuando por fin Sam desabrochó el botón del pantalón liberando su inflamación. El mayor guió las manos del menor hasta su entrepierna por debajo del vaquero y del bóxer y cerró los ojos para sentir el tacto de la mano de su hermano tocándolo. Un quejido de placer salió de la garganta de Dean provocando que Sam se estremeciera bajo su vientre. Bajó con sus labios por el cuello del mayor dando pequeños bocaditos sin dejar de masajear rítmicamente su miembro. Entonces Dean sintió la repentina necesidad de arrancarle toda la ropa a su amante. Quería sentir el contacto de su piel desnuda y ya no podía esperar más.

Sujetó con fuerza las caderas del otro levantando su cuerpo y dejándolo caer tumbado boca arriba a lo largo del sofá. Sam miró sorprendido y sintió su lívido dispararse viendo a su hermano tan infinitamente caliente como lo estaba él mismo.

Con el cuerpo del mayor ahora sobre él empezó a sentir como éste le arrancaba los vaqueros con destreza y le abría la camisa destapando su pecho y sus abdominales. Velozmente se deshizo de sus propios vaqueros y sin perder un segundo continuó palpando cada centímetro de piel que la yema de sus dedos encontraba a su paso.

Sentía sus dedos arder sobre el abdomen de su hermano que se estremecía con cada caricia. Ambos intentaban camuflar los gemidos y acallar con besos los sonidos de placer porque sabían que aquello no debía estar pasando…



Continuará………..










Capítulo 10. “mentiras y rencores”


El aire de la habitación se había impregnado con el rico olor a sexo, mezcla de la adrenalina y la testosterona disparada por la excitación. La oscuridad los escondía de miradas y en el silencio de la noche tan solo los delataban los gruñidos y gemidos acompañados de sus respiraciones ansiosas.

-Dean…-susurró el castaño entre jadeos. Su cerebro responsable le gritaba que parara, que se estaban arriesgando demasiado, pero su cuerpo…su cuerpo ardía en llamaradas rogándole que continuara.

Seguían echados sobre el sofá de Bobby. Esto por un lado le reprimía. Si el viejo bajaba posiblemente les dispararía como disparaba sin remordimientos a cualquiera de los seres que cazaba normalmente. Y bien sabía de la buena puntería del cazador. Pero en lo más profundo de su mente morbosa aquella situación le estaba poniendo a mil.

-shusssssssssss…..calla- advirtió Dean apretando con más fuerza contra su pene palpitante.

La mano del rubio dentro del bóxer masajeando con delicadeza su dureza que casi dolía.

Sam sostuvo con sus gigantescas manos las nalgas del mayor abriéndolas lentamente por debajo del bóxer, atrayendo más contra su abdomen aumentando la presión del roce de ambos sexos por encima de la ropa. Con sus dedos comenzó a acariciar muy suavemente los alrededores del ano del mayor que no pudo evitar estremecerse de placer elevando el volumen de sus gemidos.

Inmediatamente Sam reaccionó y calló los quejidos con su boca sobre la de su hermano en una húmeda lucha de lenguas y labios hinchados sin dejar de dar placer al otro que ya había perdido la cordura.

Dean embestía con firmeza contra el cuerpo de Sam en una danza de caderas, nalgas y vientres llenos de sudor que corría sin medida. Ahogó sus propios gemidos en el cuello del rubio mordiendo con fuerza. El mayor metió la mano por el elástico del bóxer de su hermano y empezó a tirar de él para bajarlo.

-Dean…no- rogó el pequeño.

-Sammy…-pidió suplicante el mayor. No me digas que no. Te necesito- dijo con un hilo de voz que sonaba desesperada.

-Yo también te necesito. No sabes cuánto. Ni siquiera puedo pensar.-exclamó Sam con voz ronca y respiración entrecortada. Las palabras “te necesito, no sabes cuánto” pronunciadas por Sammy le habían removido por dentro y aguardaba esperanzado las siguientes palabras del pequeño.

-¿Entonces…?

- Así no… no aquí, ni ahora.- explicó con voz firme intentando calmar su propio ritmo. Sus latidos estaban disparados. Se esforzó por buscar la mirada de Dean y traerlo a la calma.

- Oh, esa carita no, Sammy.- suplicó con fastidio y resignación mientras le decía a su cuerpo que se tranquilizara y a la vez esquivaba la mirada de cachorro consecuente de su hermano pequeño.


Sam miró con dulzura a su hermano que hacía pucheros con los labios y con media sonrisa acarició su mejilla. No pudo evitar sonreír enternecido sintiendo en su pecho diversas emociones a la vez. Una vez mas Sam pasaba de ser el menor para convertirse en el mas lógico y responsable de los dos.

-Será mejor que nos vistamos,-dejó escapar Sam con tono autoritario.

-¡Eh!, ¿desde cuando eres tan mandón?, no olvides que yo soy el mayor- preguntó con una sonrisa amarga en los labios. Sam rió sin mirarlo y empezaron a vestirse despacio.


Pasaron tres horas recostados uno sobre otro en el viejo sofá de Bobby. En frente, la luz de un televisor igual de antiguo que el sofá alumbraba la acogedora habitación que ambos habían hecho suya. En la penumbra los chicos hablaban bajito en un intento ansioso de recuperar el tiempo que habían estado “separados”.

Sam estaba sentado frente al televisor sosteniendo sobre sus muslos la cabeza del mayor que se encontraba recostado a lo largo del sofá, descalzado pero vestido. Sam tenía la cabeza inclinada hacia su hermano mientras colaba una mano bajo la camiseta acariciando el abdomen desnudo de Dean que consentía con agrado los mimos.


-Dean, hay una cosa que no entiendo. Si papá pensaba que lo nuestro se había acabado cuando tú le prometiste que así era, ¿por qué aun así decidió irse?, ¿y por qué te alejaste de mí de nuevo más tarde?

-Pasaron muchas cosas que no sabes. Se fue porque no podía soportar vernos juntos. Yo estaba cumpliendo mi palabra, intenté tratarte como a mi hermanito pequeño, de verdad que lo intenté, pero cuando papá nos miraba, no veía a sus dos hijos cuidándose el uno al otro. Me sentí fatal porque al final había sacrificado el tenerte para poder estar los tres juntos y no había valido para nada, nos dejó, prácticamente lo veíamos dos veces al año.

-Sí, básicamente.

-No sé si te acordarás. Pero una de las veces que volvió, era Navidad. Tú tendrías diecinueve. Estabas enfadado con papá porque te había prometido pasar la Navidad con nosotros y no llegaba. Llamó para decir que no sabía si vendría.- una risa amarga se escapó de la garganta del mayor al recordar.

-¿De qué te ríes?- dijo Sam frunciendo el ceño con curiosidad.

-De que no creo que lo recuerdes, porque te pasaste pedo toda la noche- empezó a reír Dean haciendo memoria.

-Venga, ya vale. Algo recuerdo- contestó Sam con una dulce sonrisa de añoranza.-pero papá no llegó esa Navidad.

-No lo sabes todo.

-¿Qué?, ¿más secretos, Dean? Habla- exigió el menor tajante. El semblante de Dean se debatía entre divertido y angustiado.

- ¿Estás seguro?

- Habla, Dean- repitió en el mismo tono.

- Está bien. Como te iba diciendo tú estabas enfadado. Como buen hermano quise hacer mi buena obra de caridad y te convencí para salir a tomar unas cervezas. - Sam escuchaba atento sin perder una coma de la historia como si él mismo nunca hubiera estado allí.

-Llegamos al bar más cercano a casa que hemos ido otras veces .¿Sabes cual te digo no?,buena cerveza, buena música y chicas bonitas- se detuvo en la última frase para observar la reacción de su hermano que tal como esperaba arrugó la nariz con una mueca de aversión y reproche que satisfizo su ego- nos sentamos en la barra, tú no parabas de hablar de papá; Que si siempre hacía lo mismo, que si no tenía palabra, que si era el peor padre del año…


…………………………………………………………………….




…..



-Sam, ¡para ya!, seguro que al final llegará, tarde, pero vendrá.
-¡Siempre igual, ni siquiera en Navidad es capaz de aparecer! Papá es un egoísta, Dean, y siempre lo ha sido. Sólo cuando nos necesita se digna a asomar la cabeza. ¿Sabes qué?, que no lo necesitamos. Hemos sobrevivido sin él siempre y no me hace falta que venga con su falsa coartada a llenarnos de excusas que apestan a mentira.
-¡Vale tío, tranquilo, bebe algo, relájate, te va a dar algo!- exclamó el mayor haciendo un gesto a la camarera para que llenara el vaso.
- Eso hago- dijo con agresividad mientras se llevaba el licor a la boca y lo tomaba de un trago. Con gesto de desagrado arrugó los labios y los ojos soltando el vaso de nuevo en la barra.
-Sam, despacio, que no estás acostumbrado.
-¡Gracias, Dean!- dijo irónico con evidente indiferencia- Ya te he dicho que puedo cuidarme solo.
Pero dos horas más tarde resultaba obvio que no podía cuidarse solo. Sam estaba completamente pedo y Dean iba por el mismo camino.


Dos chicas considerablemente atractivas, una rubia de melena larga y suelta, ojos claros y esbelta y otra morena de extravagante delantera observaban hacía ya un rato a los hermanos desde una esquina próxima. Los muchachos conversaban en la barra ajenos y de vez en cuando alguno soltaba una carcajada y se acercaba a oído del otro para decirle lo que fuera. Bebían entre risas animadamente.

-¡Venga, vamos a cercarnos y a hablar con estos dos bombones!- dijo la rubia colocándose el escote y subiendo un pelín más su falda.
-La verdad que son adorables. Déjame al alto del flequillo. Para ti el rubito guaperas.
- hecho.
Y así decidieron acercarse a los chicos, que ajenos a todo disfrutaban de una noche diferente.

-¡Hola chicos!, soy Alexa y esta es mi amiga Penny.
- ¡hola! ¿Qué tal?- añadió la otra chica.- los muchachos las observaron en silencio extrañados durante unos segundos. Sam las miraba con exagerada extrañeza de arriba a abajo con descaro.

-¡eh, hola chicas!- alcanzó a decir Dean poniendo su tono más cautivador. Sam saludó con la mano con desgana y una media sonrisa extraña.- Soy Dean, y este es mi hermano Sam.
-¡Hermanos, estupendo! por un momento viéndoos tan acaramelados he pensado que erais…ya sabéis…amantes o algo así.

Los dos se miraron simultáneamente desconcertados y disimuladamente empezaron a negar con una falsa e irónica sonrisa.

- Os hemos visto aquí solos y hemos pensado que quizá os apetezca compañía- afirmó la chica rubia con convicción.

-¿Soois puuuutas?- preguntó Sam con tono divertido y una risita poseída por el alcohol que ya estaba haciendo estragos en la vocalización.

-¡Sammy!- reprendió su hermano con tono enérgico a la vez que le reñía con la mirada.
-¿Q…qué?-contestó en su defensa directamente a Dean - han dicho compañía…- se excusó despreocupado. Las chicas se miraron y empezaron a reír a carcajadas. No se habían molestado por la insinuación de un Sammy pasado de copas que estaba siendo sincero.
- No, no somos putas, Sammy…-pronunció la morena con sensualidad.

-Sam, si no te importa. Solo mi hermano puede llamarme así.-añadió el castaño empezando a balbucear ante la absorta mirada de las chicas.

- Y pues, ¿qué decís?, ¿nos invitáis a una copa chicos?- continuó indiferente la otra chica.
Dean miró a Sam buscando aprobación y éste se adelantó a contestar.

-Uh, lo siento chicas, pero yo y mi hermano estamos en una reunión de negocios ahora mismo. El negocio familiar. Tenemos que discutir algunos puntos.

-¿Ahora?, ¿Aquí?- preguntó incrédula la morena pechugona.
-¿Y si no es mucho preguntar… qué negocio es ese que no puede esperar?- preguntó Alexa con curiosidad. Sam levantó la vista hacia su hermano como pidiendo apoyo.
Cualquier otro día hubiera sido Sam quien inventara una buena excusa para salir del paso, pero esa noche, el alcohol que corría por sus venas impedía que llegara a su mente aventajada algún indicio de idea suprema.
-¡Tenemos un taller! mecánica general.
- Ah, ¡estupendo! No me importaría tener que verte con mono y lleno de grasa…-pronunció ella intentando resultar sexy, mientras miraba a la amiga y ambas reían.
- ¿Es un cumplido?- dijo Dean con una deslumbrante sonrisa.
-¿Entonces hay copa?-insistió la chica.
-Bueno, una copa está bien. De todas formas mi hermano no está para muchos negocios ahora mismo.-exclamó mirando a Sam que le devolvía interrogante una mirada de confuso fastidio.
-Espero que sí esté disponible para pasar un buen rato…-sugirió la amiga sin quitar la vista de encima a Sam.


Al cabo de un rato, Alexa conversaba con Dean más íntimamente y Penny intentaba sin éxito llamar la atención de un Sammy que no quitaba ojo de lo que sucedía entre su hermano y la chica.
Sin previo aviso la rubia se precipitó firme propinando un inesperado beso en los labios del mayor que sin verla venir no pudo más que responder con desgana. Sam estaba allí viéndolo todo. Una sensación de ahogo le invadió por dentro. Estaba empezando a subir por su estómago una mezcla de indignación, incredulidad y rabia que no quería sentir y no podía remediar. Cuando la chica se retiró, Dean levantó la vista con culpabilidad buscando los ojos de su hermano, y sólo pudo ver la espalda de Sam saliendo enfurecido del bar y los ojos atónitos de la otra chica que encogió los hombros con desconcierto. Dean le devolvió la mirada con preocupación y levantándose de un saltó agarró su chaqueta y salió corriendo detrás de su hermano.

No tardó en alcanzarlo ya cerca del impala, a pesar de las grandes zancadas con las que el alto huía sin mirar atrás. Su enorme e inestable cuerpo tambaleante se alejaba con paso ligero hacia el aparcamiento donde la oscuridad de la noche lo refugió. De repente una mano le agarró el brazo deteniéndolo en seco.

-¡Sam!, espera. ¡Espera hombre, Sammy!
-Esta noche no te mereces llamarme Sammy.-contestó el castaño con enojo. Dean suspiró frente a su hermano sin dejar de sostenerlo por el brazo. Su mirada era de claro arrepentimiento. Sus ojos pedían clemencia pero la dureza en el semblante del pequeño le encogía el corazón.

-No ha pasado nada. Ella me ha besado y yo no he querido ser grosero, ya está.
-Claro. El perfecto galán. Siempre tan encantadorr…
-Sammy…estás borracho. Vamos a casa.
-Seguro que no quieres irte con la rubita?, ¡a mí me da igual lo que hagas!- el tono de reproche de Sam iba en aumento cuando de pronto el rostro de Dean cambió y una sonrisa burlona se dibujó en su cara irritando aún más al castaño.


-¿Y ahora por qué sonríes?- exigió exasperado.
-Porque no me puedo creer que estés celoso.-respondió divertido.
-¡qué dices, no estoy celoso!
-Sí lo estás.-afirmó con satisfacción.
-Que no.
-Que sí, puta.
-Más quisieras, capullo. Eso te encantaría, ¿eh?
-Sí.- dijo rotundo y las miradas de ambos se cruzaron en un largo silencio.
-Anda ven aquí.-dijo Dean tirando del brazo de su hermano que levantó la vista desconfiado. El mayor pasó los brazos por la cintura del menor atrayéndolo hacia él y quedaron enfrentados en un juego de miradas. Dean acercó su rostro al de su hermano que permanecía quieto y buscó con su nariz la del menor rozando en una dulce caricia de reconciliación. Sam sonrió sin querer mirando los labios del mayor que no reprimió más las ganas que había sentido toda la noche de saborear esos labios que lo llamaban a gritos. Justo en ese momento una voz femenina los distrajo.
-¿¡Qué está pasando aquí!? , ¿Es una broma?-exclamó Alexa que aparecía de la oscuridad perseguida por su amiga. Ambas se quedaron petrificadas sin entender esperando una explicación. Los hermanos las miraron sorprendidos y confusos sin soltar el abrazo.
-¡Te dije que estos dos estaban enrollados! ¿Te lo dije o no te lo dije?- siguió la chica girándose a su amiga que aún no reaccionaba.
-¡Con que hermanos… ¡¿no? os gusta jugar con las personas… - exclamó claramente enojada. ¡Vámonos de aquí Penny, son unos idiotas!-apremió la rubia.
-Vamos.- asintió la otra con resignación al tiempo que ambas se daban la vuelta y se alejaban con paso diligente. Ya estaban lejos cuando los hermanos rompieron a reír en carcajadas por lo surrealista de la situación.


Ya calmados, Sam se puso serio y enfocó su sugerente mirada gris en los verdes iris del mayor. Éste rasgó los ojos con erótica expectación y un calor sofocante subió por su vientre. Sam alargó un brazo y empujó de espaldas a Dean suavemente sobre el capó del impala que permanecía aparcado justo delante de ellos.


Sin decir nada, Dean se dejó sostener de pie por Baby, cómplice de muchos momentos de pasión entre ambos, recibiendo al castaño entre sus piernas ansiando el roce de los labios de su hermano que esperaban ávidos de placer. Dean sostuvo el rostro de Sam entre sus manos mientras lo besaba con premura.

Fue entonces cuando al abrir los ojos pudo distinguir a lo lejos la familiar silueta de alguien que los observaba. Fijó la vista y distinguió con espanto la figura de John Winchester observándolo con negación y rechazo mientras rápidamente se giraba para alejarse en las sombras. Sam sintió el sobresalto del mayor y abrió los ojos para ver qué ocurría. Pero sólo pudo ver coches y noche.


Nunca supo que esa noche John Winchester cumplió su promesa de llegar para cenar con ellos en Navidad. Dean no fue capaz de decírselo, y aquella noche cenaron solos como muchas otras, con el único calor familiar que se daban el uno al otro. Su padre nunca llegó, Sam lo odió por ello y Dean se odió así mismo por ocultar lo ocurrido.





Continuará……..


Sigo sin saber si a alguien le gusta mi fic






:unsure: :deditos: :sorry: .....al menos yo disfruté haciendolo. ya queda un poco para el final. un capitulo, quizá dos. contadme algo por favor!!!! :secret:
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Parker
Demon
Joined: 29 Mar 2007, 17:14

26 Aug 2017, 21:19 #9

Es realmente lindo :wub:
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Irenne1983
Human
Joined: 21 Mar 2017, 17:13

28 Aug 2017, 01:18 #10

Muchísimas gracias Parker!!! Estaba un poco desanimada pero esta historia se merece un final digno para quienes la han seguido...y para ti que comentaste...de corazón.. Mil gracias,es muy importante para mi tener alguna opinión porque nunca he hecho público nada que haya escrito, así que espero tu opinión del final cuando lo tenga...gracias :rolleyes: :wub: :yuju:
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Irenne1983
Human
Joined: 21 Mar 2017, 17:13

07 Sep 2017, 20:43 #11

Buenas noches!!!!os traigo el último capitulo del fic. Espero de corazón que os guste y me digáis en general que os ha parecido. espero impaciente algún comentario...mil gracias por leerme!!! :yuju: :yuju: :yuju: :rolleyes:







Capítulo 11. “SANANDO HERIDAS DEL PASADO”



La penumbra…el silencio interminable…la mirada cabizbaja de Dean, mezcla de arrepentimiento y dureza, como afirmando con convicción que la realidad es un hecho que nadie puede cambiar por mucho que se esfuerce y que aquello pasó porque tenía que pasar.

No hay casualidades en la vida, todo ocurre por y para algo, con algún fin. Quizá aquella noche John necesitaba tomar unos tragos antes de enfrentarse a sus demonios, y la fuerza del destino hizo que fuera a parar a aquel bar donde la temida realidad que se negaba a aceptar le abofeteó con dureza.


Dean permanecía de pie frente a su hermano que escuchaba pasivo y atento sentado en el sofá.

-Sam, dime algo. Lo que sea, pero háblame.

El rostro del castaño estaba reflexivo, absorto. Asimilando, asociando, uniendo piezas sueltas. La respuesta llegó al fin en forma de suspiro profundo y mirada compasiva.

-Está bien Dean. No estoy enfadado contigo. Pensaste erróneamente que así me protegías, una vez más, sin decirme la verdad-dijo Sam con ligera ironía- Pero no quiero discutir sobre eso. Lo que quiero es saber si puedo contar contigo desde ahora para enfrentarnos a papá, juntos, sin más mentiras – continuó pronunciando despacio cada palabra para que Dean entendiera lo que estaba pidiéndole.


Sus ojos grises de cachorro pedían auxilio para acabar con el cansancio interior que acumulaba el menor desde hacía tantos años. Si él estaba así, sin haber tenido que cargar con lo peor, no quería ni imaginar el agotamiento mental y sentimental que Dean debía arrastrar. Sintió tristeza por su hermano pensando todo lo que habría tragado y las lágrimas que habría reprimido teniendo que ser el fuerte de la familia. Un título que él mismo se había impuesto por ser el mayor y porque su propia personalidad así lo exigía. No se permitía así mismo sentir felicidad si alguien a quien quería era infeliz. Prefería ahorrar el sufrimiento al otro aunque dependiera su propia vida.


-Me estás diciendo que quieres…


-No es que quiera, lo necesito, ambos lo necesitamos,-Rectificó confirmando la duda que empezaba a plantear su hermano-, dejar de escondernos y dar la cara. Sin tapujos. Es el momento de hacerlo.-Esperó inquieto la reacción del mayor sin dejar de mirarle expectante. Después de unos largos segundos que parecieron horas replanteó la cuestión.
- ¿Y bien?
-Sí, lo haré. Te lo debo hermano.-empezó a decir el mayor con franqueza- Parece que todas las decisiones que he tomado en la vida estaban equivocadas. Estoy harto de equivocarme y arrepentirme después. Estoy hastiado de sentir tanta culpa dentro que duele respirar. Harto de fallarte- susurró Dean con un hilo de voz ronca escondiendo la mirada.
Un halo cristalino apareció sin permiso en el verde de los ojos del rubio, que emocionado, trató de ocultar avergonzado.


-Las decisiones nunca son acertadas o equivocadas Dean…son las decisiones que tomamos las que hacen que estemos ahora aquí juntos y no cada uno por su lado en cualquier parte del mundo. Nunca te has ido de mi lado, habría sido lo más fácil, pero tú sin embargo has aguantado y siempre que te he necesitado allí estabas para mí.

Dean negó con la cabeza baja en señal de desacuerdo.


-No estos últimos años. He estado ausente.

-Te equivocas, has estado ahí, como hermano mayor .Has sido mi consuelo y mi aliento cuando más bajo me he sentido, cuando más añoraba al Dean que me despertaba cada mañana entonando una canción al oído, o acariciando mi pelo o mi cuerpo durante horas hasta que despertaba. Quien me sorprendía a media noche cuando desvelado abría los ojos y te encontraba mirándome con esa dulzura que nunca admitias…cuando dolía la ausencia de tus besos tuve a mi hermano ofreciéndome su abrazo y cuando moría por no poder tocarte ni sentirte de una manera más íntima, tenía tu energía positiva que me contagiaba y me sacaba del agujero, con tu risa y tu humor, aunque tú estuvieras mal, me hacía seguir adelante.

-Has sido, eres y siempre serás el pilar que mantiene mi cordura, mis ilusiones y que alimenta mi alma. Ya sé que no te van los rollos cursis y que estás deseando que me calle de una vez pero tenía que decírtelo porque es lo que sinceramente siento… aquí- dijo poniendo sobre el pecho la palma de la mano abierta a la altura del corazón.


Inesperadamente y contraria a la reacción que Sam esperaba de su impasible hermano, éste levantó la vista y su mirada reflejaba necesidad.


-Ven aquí - alcanzó a decir como efecto de las francas palabras de Sam que le habían tocado el corazoncito y empezaban a arañarlo para que reaccionara. Agarró con ímpetu el brazo de Sam y atrajo al castaño hacia él haciendo que se levantara para acabar dejándose caer en un abrazo urgente y desamparado que duró lo suficiente hasta que ambos sintieron que sus almas empezaban a sanar las heridas del pasado.


En ese momento apareció Bobby anunciando su presencia con un sutil carraspeo de garganta y haciendo más ruido del necesario.


-¿Interrumpo algo chicos?- sin esperar respuesta prosiguió.- Venid aquí, tenemos que hablar.

Ambos se miraron extrañados con una mezcla de curiosidad y temor.

-¿Qué pasa Bobby?- preguntó Dean mientras seguían al viejo cazador hasta la cocina y esperaban interesados una revelación. –Mmm, antes de que digas nada…-empezó a decir el rubio con voz temblorosa como si acabara de recordar algo importante -te diré en nombre de Sam y mío que lo que ocurrió la otra noche en tu sofá…no se va a volver a repetir…te lo prometo, ¿verdad Sammy?, díselo.-continuó Dean gesticulando con las manos abiertas en señal de súplica mientras alentaba a Sam para que corroborara su afirmación ante la absorta mirada de éste que se mordió los labios con desconcierto escondiendo su rostro sonrojado tras la mano gigantesca con la que ahora se tapaba fingiendo que se rascaba la mejilla.

-¿De qué demonios estás hablando?- inquirió con aversión el viejo con el ceño fruncido desviando la mirada a Sam que la devolvió suspicaz y ofuscado.

-Ehhh…no era de eso de lo que querías hablarnos, ¿no?

- ¡No!, pero ahora que lo mencionas…recuérdame que retomemos este tema más tarde.- dijo con exasperación exagerando el gesto de abrir mucho los ojos para hacer notable su enojo.

-Claro. Ya me callo y te dejo hablar a ti. – dijo sumiso apretando los labios con fuerza en una media sonrisa frustrada.

-Vuestro padre viene para acá. Perdonadme pero tenía que hacerlo. No podéis seguir así, viendo pasar los días, los meses y los años esperando para estar juntos. ¿A qué esperáis? Para gente como nosotros… no hay mañana ¿sabéis?, solo un precario “ahora”, porque quizá dentro de dos días estemos enterrando a uno de los nuestros. Porque lo que nosotros hacemos es jugárnosla día a día, y en esto, no hay segundas oportunidades. Pero vosotros sí la tenéis, una segunda oportunidad…hacedlo bien esta vez, por vosotros. ¡Y qué cojones!, no quiero morirme sin verlo con mis propios ojos.


Miradas pensativas cargadas de complicidad entre los hermanos…no hacía falta hablar…Bobby lo había dejado muy claro, y ellos lo sabían. Iban a hacerlo.





……………………………………………..………………..






Dos horas más tarde llegó John. Bobby se dispuso a dejar solos a los tres, padre e hijos cuando Dean lo detuvo.


-¡No tienes que irte Bobby! Eres parte de la familia tanto como cualquiera de nosotros. Quiero pedirte que te quedes. – el viejo cazador asintió con apacible semblante sintiendo como se llenaba de orgullo por dentro.


John esperaba en silencio confundido sin saber muy bien de qué iba aquella inesperada reunión familiar. De pronto Sam le pidió amablemente con voz dulce que se sentara tras hacerlo é en el viejo sofá de Bobby, el mismo donde justo la noche antes los dos chicos habían perdido la cordura llenos de deseo el uno por el otro. Todavía se ruborizaba al pensar en aquello y podía sentir tras la mirada de su hermano, que se había sentado en una silla frente a él cerca de John, cómo éste estaba pensando exactamente lo mismo. John obedeció sentándose en un sillón frente a ellos y Bobby se limitó a dejar caer la espalda cruzado de brazos sobre el mueble más viejo de la casa que estaba atestado de antiguos libros de conjuros, profecías y leyendas sobre malvados.



-Bien, papá- llamó Sam cautelosa mente para tener toda la atención de John puesta en él. –Sé que hace unos años Dean y tú tuvisteis una conversación delicada que imagino recordarás. Yo no he tenido nunca la oportunidad de hablarte…sobre esto. Esta es la primera vez que voy a decirte desde mi punto de vista lo que pienso y siento…por Dean.- hizo una pausa para ver a su padre con expresión de disgusto que empezaba a negar con la cabeza removiéndose en el sillón incómodo.


- Papá, voy a hacerlo porque necesito que lo sepas de mi voz. Sólo te pido que me escuches un momento y luego decidas lo que quieres hacer. Sólo escucha lo que tengo que decirte.- pidió Sam con tono afligido. John cesó su negación y se quedó quieto apretando los ojos y los puños para acabar levantando la mirada en señal de aceptación.


Sam suspiró profundamente y miró a su hermano como buscando algún gesto de permiso para continuar. Éste asintió con seguridad transmitiéndole confianza.


-No voy a mentirte, siento muchas cosas por mi hermano. Sentimientos que me he pasado todo la vida negando. Odiando.-dijo Sam con franqueza ante la atenta mirada de John, y también la de Dean, que tragaba saliva con una mueca de dolor y reflexión en sus ojos. –de todas las maneras posibles he intentado sacar de mi cabeza lo que estaba empezando a sentir, y cuanto más me esforzaba por olvidar y más me fustigaba a mí mismo, más crecía el cariño, la fuerza de esos sentimientos que ya no eran amor fraternal. Siempre lo he sabido, lo que sentía por mi hermano. Pero tuvo que pasar algún tiempo para que lo “aceptara”. Por eso no voy a pedirte que lo entiendas o lo apruebes, porque no se trata de eso. Ya no somos niños, hemos crecido y ahora no me siento perdido como antes, ahora sé lo que quiero. Estoy seguro. Lo único que queremos es poder contar contigo cuando pase un tiempo, tómate el tiempo que necesites…por supuesto para pensar, reflexionar…



- ¿Has acabado Sam?- interrumpió John de pronto con voz severa. Su semblante no era amistoso. Más bien reflejaba impotencia con un regusto de rabia, incredulidad y repulsión. Sam se incorporó nervioso en el sofá tragando inquieto y asintiendo. – ¿Que yo reflexione?…eso es lo único que me pides.- dijo repitiendo con ironía y una risa amarga



- Pues te diré hijo que no soy yo quien tiene que reflexionar sobre esta abominable situación. Si creéis que voy a dar mi bendición a esto, ya estáis perdiendo el tiempo. Nunca. No va a pasar.- entonces giró su cuerpo hacia la figura estupefacta de Bobby y lo miró lleno de una furia que heló la sangre al viejo cazador y que crecía por segundos.


-¿En serio Bobby?, no esperaba esto de ti. Me llamas y me organizas una encerrona ¿con qué intención?, no te entiendo. ¿A ti te parece todo esto normal, te parece bien?

-John…te estás equivocando. Estás enfadado, vale. Enfádate conmigo por animarlos a que hablen contigo. Pero escúchales, date un tiempo. Asimila esto con calma…

-¿Ahora eres el mediador de mis hijos?,¡esto es demasiado…!-dijo John con tono burlesco y notable impaciencia.

-No, solo soy un amigo que intenta ayudar-Exclamó con rabia -Y como amigo te digo que estás a muy poco de perder para siempre a tus hijos, si no aflojas y dejas de comportarte como…

-¿Cómo qué Bobby?, dilo.

-¡Cómo un completo hijo de puta, son tus hijos de los que estás hablando! ¿cúando vas a darte cuenta de que te necesitan?

-¿Mis hijos?, No, mis hijos no me harían esto. Esos no son mis hijos. Han dejado de serlo desde el momento en que decidieron seguir adelante con esta mierda.- afirmó John cargado de ira.

-¡Ya basta!-exclamó Dean levantándose de un salto con más dolor que odio en la voz. –Nosotros queríamos hacerte entender cómo van a ser las cosas desde ahora. Sam y yo estamos juntos y nadie, ni siquiera tú, tiene nada que decir sobre eso- afirmó rotundo con más certeza que nunca- porque prefiero volver al infierno y ser torturado de por vida…a tener que seguir viviendo sin Sam a mi lado.-los ojos de Dean brillaron acuosos y un remolino de emociones le sobrevinieron.


–Si ya no somos tus hijos, desde hoy tú también has dejado de ser nuestro padre- Dijo Dean con una rotunda y áspera afirmación.-Adiós John.-se despidió el mayor con voz temblorosa y turbado desasosiego.


Sam también se puso en pie para deshacer sin remordimientos la distancia que lo separaba de su hermano y aferrarse a él en un impetuoso abrazo que el otro correspondió apretando con más fuerza, descargando toda la rabia en lágrimas que corrían por las mejillas de ambos sin importar quien los viera, el desazón de un corazón encogido, la frustración creada por el rechazo de tu propia sangre, unas palabras que hieren como espadas, haciendo tanto daño…que al final resquebrajan el alma. Bobby a su vez secaba con la mano sus propias lágrimas resbalando por su rostro lleno de impotencia y resignación.

Podía respirarse la tensión en el ambiente. Los gritos, las palabras de Dean…todos estaban muy emocionados y a la vez se sentían vulnerables. Nadie se movió durante unos segundos. Todo era silencio y la respiración entre cortada de Dean agitado. Hasta que John se puso en pie. Los hermanos deshicieron el abrazo. Bobby esperó expectante.



Cuando John Winchester levantó la mirada antes de irse, su expresión descompuesta ya no cargaba furia, solo tristeza. Pero de igual forma se levantó para dirigirse hacia la puerta sin que nadie lo detuviera. Salió de la casa sin mirar atrás, y con ello de las vidas de los hermanos para siempre.







……………………………..……………………………………………







Una semana después, en el hogar de los Winchester…


Sam estaba recostado en el sofá, pensativo. Serio. No oyó a Dean bajar las escaleras y llegar al salón hasta que lo tuvo delante. Aquella arrebatadora sonrisa que tan bien conjuntaba con sus ojos verdes y brillantes como hacía años no los veía.

-Eh, mente maravillosa. ¿Has decidido ya que te apetece hacer hoy?

- ¿Qué?, ah, perdona…-balbuceó Sam saliendo de la ensoñación en la que se hallaba embebido.

-¿Qué hacías?

-Nada.

-Venga Sammy, ¿qué te pasa?- dijo Dean arrodillándose en la alfombra roja que seguía delante del sofá donde Sam se incorporaba.

-Nada, en serio, estoy bien.

-Ya. – Contestó irónico el mayor, mientras acariciaba sobre la ropa las piernas del otro.- No tiene nada de malo extrañarle. Yo también le echo de menos.- dijo el mayor gateando por la alfombra hasta situarse entre las largas piernas de Sam sin dejar de ejercer presión con los dedos y manos a modo de masaje.

Sam bajó la mirada con un atisbo de tristeza en sus ojos que se fue difuminando a medida que empezaba a relajarse sintiendo el masaje. Se dejó caer un poco más hacia abajo recostando la cabeza hacia atrás en el respaldo del sofá. Cerró los ojos y se concentró entregado a las caricias de Dean.


-La otra noche… me pareció escuchar algo y bajé al salón de madrugada mientras tú dormías. Me quedé un rato allí, mirando la puerta, esperando…esperando ver llegar a papá. Pero nadie apareció. Y me sentí como un completo estúpido.


-Sam…no eres estúpido. Yo también imagino que vuelve al castillo y es el perfecto rey, el más justo y tolerante. Pero luego me despierto y me doy cuenta de que tan solo es un hombre, y desaparece todo lo que siento por él, hasta el rencor.

la voz de Dean sonaba pacífica y sanadora. Sus ojos miraban penetrantes los del otro que devolvía mudo y con delicadeza agradeciendo la comprensión.

-Perdonar es bueno.-afirmó Sam compungido.

-Exacto.

-Pero…hay una cosa…a la que no dejo de darle vueltas…y me está volviendo loco.

- ¿Qué ocurre?-preguntó Sam extrañado con expresión preocupada.

-¡Esta alfombra!, ¿qué tengo que hacer para deshacerme de esta alfombra?- preguntó el mayor con tono burlesco desatando una carcajada en el otro que no sabía de qué estaba hablando.

-¿Qué le pasa a la alfombra?

-¡que es horrible Sammy!, ¿qué vivimos en un local de chicas de compañía?

-Pues no lo sé, dímelo tú que seguro que has estado más veces que yo…

-¡Qué gracioso!, en serio.

Sam se incorporó para mirar atentamente, con pícara expresión, el trozo de tela rojo pasión que yacía bajo el cuerpo arrodillado de su hermano dejando escapar una risita traviesa. Dean se dio cuenta y se quedó mirando la alfombra con misteriosa curiosidad.


-Sammy, Sammy, dime qué está pensando esa mente sucia de niño genio…

Sam volvió a sonreír con sus perfectos hoyuelos dibujados en su rostro.

-¿Cuánto tiempo hace que vivimos aquí, seis años, siete?- preguntó Sam dubitativo.

- Sí, desde que eras un mocoso insoportable. ¿Por qué?

-Porque llevo desde entonces imaginándonos juntos sobre esta horrenda alfombra...tú...y yo...haciendo...de todo...

Dean tragó saliva al escuchar la voz tan sensual con que Sam había pronunciado la frase y la manera sugerente en que ahora lo estaba mirando. La ceja izquierda ligeramente arqueada, los labios entre abiertos, sin pestañear. El mayor seguía quieto atrapado entre las piernas viendo desde abajo la escena. Manteniendo la mirada chasqueó la lengua y agarró con fuerza las piernas de Sam tirando de ellas en un ágil movimiento que hizo caer de culo al castaño hasta donde estaba Dean acomodado.

-Me parece que eso son demasiados años para estar esperando que algo ocurra. Y voy a ponerle remedio, ahora mismo. –Dijo Dean con una amplia sonrisa.

- Me encanta que hayas decidido ponerle remedio.-contestó el menor condescendiente mientras se dejaba atrapar por los brazos y las piernas del rubio que se hacía con el control dominando a su complaciente y sumisa presa. Lo tumbó a lo largo de la alfombra y se sentó a horcajadas sobre el otro sosteniéndole los brazos por encima de la cabeza manteniéndolo inmóvil.

-¡Eh!, semental! , despacio – dijo excitado recibiendo entre jadeos los candentes labios de su hermano que ahogó una risa sarcástica en el cuello del otro.

-Mucho tiempo perdido, para ir despacio…

-Es verdad, empecemos a ganarlo…-pactó Sam con fervor dejando que el mayor dibujara con la yema de los dedos sobre su boca en un roce suave y cruce de ardientes miradas de complicidad para a continuación devorarse los labios, las lenguas...la piel...por primera vez libres de remordimientos.








................... FIN……………………………..
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Bea13m
Human
Joined: 14 Nov 2014, 21:54

11 Sep 2017, 17:07 #12

Sí, ha estado genial!! :yuju:
Me ha encantado tu historia. Es totalmente como los imaginaba en esas situaciones.
GRacias por compartirlo y sube más historias que lo haces muy bn
Besis :holas:


Sígueme en twitter: @BeatriceMurder
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Irenne1983
Human
Joined: 21 Mar 2017, 17:13

12 Sep 2017, 15:01 #13

OHHHH, muchisimas gracias Bea!!!! eres un amor!! no sabes lo mucho que me anima tu comentario y lo que me alegra que te haya gustado. he intentado acercarme a sus personalidades lo mas que he podido porque los adoro como son y no quiero cambiarlos, pero en fin, a veces lo he conseguido y a veces no. seguiré practicando gracias a gente como tú. besitos!!!!! :P :love: :ph43r: :ph43r: :holas:
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