Capítulo 113

Lucia
Lucia

July 30th, 2003, 11:06 pm #1

Capítulo 113
PATRICIO Y MARIANA LIBRES PARA AMARSE



*Mariana logra que el doctor que atendió a Sergi diga toda la verdad y así Patricio sale de la cárcel. La pareja sale a pasear por la laguna. No pueden creer que ya nada los separe. Se juran que el pasado ha quedado atrás y que ahora sólo habrá felicidad para ellos*
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Mientras Esperanza se da un baño, Mariana reparte el dinero entre sus hermanas y Ágata. Le da a cada una lo que le corresponde por sus joyas. Ágata es la que más feliz está.
--Vendiste mis joyas por nada, espero que puede recuperar las que más me gustaba... ¿y el dinero que sacaste gracias a mi poder? –protesta Ágata.
Mariana: Le debemos mucho dinero a don David y el resto no se tocará hasta que se lea el testamento.
Laura: Don David no quiere que le devuelvas todo su dinero... Te corresponde a cuenta de lo que te robó Sergi y por ser su viuda te corresponde todo lo que es de él.
Mariana: a mi el dinero no me importa... sólo quiero ser feliz con mi hija, Patricio y el hijo que espero. No quiero dinero de Sergi, que se lo guardan para el hijo de Ester.
Laura: como quieras.
Leticia a Laura: Que pena que dejarás ir a Marcos y no concretaras nada con Xevi.
Laura piensa en Marcos con amargura.

Patricio está desesperado. Los segundos le parecen días. Siente que se ahoga entre esas cuatro paredes. Se agarra a los barrotes con angustia se está muriendo por no saber nada de su hija ni de su Mariana. Está seguro que sí no le dicen nada es porque les ha pasado algo.
--¡dígame algo¡ ¡se tiene que saber algo ya-súplica al guardia que lo manda callar de muy mala manera.
Patricio se sienta en la cama y vuelve a rezarle a su hermano suplicándole que no desampare ni a su amada ni a su hija:
--Hermano, diste tu vida para que yo sea feliz... No permitas que les pase algo.
De pronto oye como el alguacil le dice que tiene una visita. Tiene el corazón en un puño. Teme que sea alguien con malas noticias. Patricio espera con angustia la llegada de la visita.

En la capital, mientras Mauricio declara que no tenía ni idea que Jade se hospedaba en su casa y que no conocía el escondite, Jade es conducida a una celda a la vez que le dicen que se vaya acostumbrando a esos barrotes ya que son muchas las acusaciones las que caen sobre ella y pasará años entre rejas. Jade mira ese sucio y pequeño lugar con desesperación.
--¡ustedes están locos¡¡Yo soy Jade de Rivero... Tengo mucho dinero... Me tienen que sacar de aquí¡¡me tienen que sacar de aquí¡ --grita enloquecida.
La mujer está desesperada y su desesperación se hace mayor cuando busca un espejo y no lo encuentra. Empieza a gritar como una loca.
--¡cállese de una vez o la vamos a callar a palos¡ --le gritan los policías.
Jade está agarrada a los barrotes:
--¡¡¡Esmeralda¡¡¡Tengo que hablar con Esmeralda¡¡¡¡
Los guardias intentan hacerla callar pero la mujer no hace caso a nadie y sigue gritando cada vez más.
--Esta se volvió totalmente loca –dice uno.

Con los ojos ensangrentados y el corazón encogido, Patricio ve que es Mariana la que viene con una sonrisa de felicidad en la cara.
Patricio desesperado: Mi amor, ¿qué pasó?
El alguacil abre la celda y Esperanza se lanza en brazos de su padre. Patricio la abraza llorando.
Patricio: ¡Mi niña, ni niña¡ Menos mal que no te pasó nada... Me hubiera muerto si te hubiera pasado algo.
Esperanza: perdóname papá... yo sé que tú no mataste a mi otro papa, mamá me lo ha explicado todo... te quiero, te quiero...
Patricio llora, no quiere soltar a su hija. Mariana los contempla emocionada. Patricio mira a su amada y le dice:
--Gracias, gracias por devolverme a mi hija.
Mariana acaricia la cabeza de Patricio con amor:
--Te voy a sacar de aquí, te juro que te voy a sacar de aquí.
Patricio toma a su hija en brazos y se acerca a su amada.
Patricio: al fin tengo a mis dos chicas para mi pero ahora son estas rejas las que nos separan.
Mariana acaricia a su amado: Pero vas a salir, vas a salir y vamos a ser feliz los cuatro...
Patricio ¿los cuatro?
Mariana: Claro... vamos a tener otro hijo...
Patricio triste: Un hijo al que tampoco veré nacer.
Mariana: claro que sí, estarás libre para cuando nazca nuestro hijo.
Esperanza algo confundida le pregunta a su mamá:
--¿Pero mi hermanito no era hijo de mi otro papá?
Patricio no sabe qué decir. Es Mariana la que habla.
Mariana: No mi niña, mi único amor es Patricio, tu padre y también el padre de tu hermanito.
Patricio se arrodilla ante su hija:
--¿No te gusta que tú mamá y yo vayamos a darte un hermanito...?
Esperanza: yo quiero que estés con nosotros para siempre.
Mariana: Y lo va a estar, tu papá muy pronto va a volver a la casa.
Patricio no es tan optimista como su amada pero no quiero mostrase asustado ante su hija.
Pide a Esperanza que los espere fuera. Entonces abraza a su amada y le manifiesta todos sus miedos.
Patricio: ¿y si me condenan?¿Y si nunca voy a salir de aquí? No quiero que Esperanza y nuestro hijo crezcan con su padre en la cárcel.
Mariana: Jade está en la cárcel, el doctor cambiará su testimonio...
Patricio: ¿tú crees? A lo mejor Jade desde la cárcel lo sigue amenazando...
Mariana lo besa para infundirle ánimos: Ya verás como todo sale bien, yo iré a hablar con él.
Patricio le besa las manos con miedo: No, no quiero que veas a ese hombre tú sola, no quiero que te expongas más...
Mariana: tu amor me da fuerzas, no va a pasar nada.
Patricio: es que me siento tan mal sin poder cuidaros a ti y a la niña...
Mariana: No va a pasar nada...
Patricio: te amo, te amo... Si no salgo de la casa quiero que te vayas lejos, no quiero condenarte a mi vida.
Mariana: Tú vas a salir de aquí.
Patricio iba a hablar pero ella lo calla con un beso. El alguacil los interrumpe pues ya se ha acabado el tiempo de visita. Patricio se siente fatal cuando ve salir a Mariana y las rejas los separa de nuevo. Controla su llanto para no preocupar a la mujer. Mariana se gira y le sonríe:
--Piensas en cosas bonitas, pronto saldrás de aquí.
--Pensaré en ti –dice con un nudo en la garganta.
Una vez Mariana no está, Patricio rompe a llorar con desesperación.

Carmen está de compras en las tiendas más caras de la capital y piensa en todo lo que se podrá gastar con la fortuna que le dieron por denunciar a Jade. La ex mucama es feliz ya que al fin va a poder llevar la vida que siempre soñó.

Mariana va sola a casa del doctor. El hombre no quiere recibirla pero ella golpea la puerta y no deja de gritar. Por miedo a un escándalo, el hombre acaba abriendo. Mariana ya no habla con ternura como la otra vez, su voz es dura:
--Jade está en la cárcel y no saldrá de ahí por muchos años... ¿cuánto dinero quiere para decir la verdad sobre la muerte de mi marido?
El hombre no sale de su asombro.


*Jade ha perdido totalmente la razón y en una clínica de
enfermos mentales se corta las venas con un trozo de espejo*

Xevi acompaña a su padre al cementerio, David pone flores ante la tumba de su hijo. Xevi no puede soportar estar cerca de la tumba del asesino de la que fue su amante pero no quiere que su padre se entere de toda la verdad y sale a dar un paseo. Le conmueve ver a una mujer llorar ante una tumba. Es Jovita, una de las tantas muchachas engañadas por Patricio años atrás. Habla a la tumba de sus padres.
--Os fuiste de mi lado y no os pude dar el gusto de verme casada, mi dolor por haber sido engañada por mi primer amor os llegó a vosotros y os fuiste apagando poco a poco. Con mi amargura os condené a vosotros...
Xevi se ha olvidado de su padre al que ha dejado atrás, esa chica lo ha conmovido. Jovita pasa por su lado sin percatarse de la presencia del hombre. Xevi desearía ir tras ella pero algo se lo impide.
--Pero es una desconocida... Va a creer que eres un don Juan... Es mejor que la olvides... –se dice.
Xevi No sabe por qué, pero se ha puesto triste, le hubiera gustado hablar con Jovita.
--tienes que ir con más calma, Xevi... se repite... aún está muy reciente lo de Eulàlia, lo de Laura.
Frustrado y vacío, se acerca a su padre.
David: ¿dónde estabas?
Don David nota raro a su hijo pero Xevi no le quiere decir nada, prefiere no darle importancia a algo que no entiende. No logra comprender porqué le ha impactado tanto esa mujer.

Patricio intenta descansar sobre su cama, con los ojos cerradas piensa en La laguna, en Mariana, en su hija, en Salvador... De pronto se sorprende al ver que un alguacil abre su celda. Se angustia al pensar que tal vez pasó una nueva desgracia y se levanta alterado. No puede creer las palabras que le dicen:
--Patricio Rivero, es usted libre.
Patricio llora de felicidad: ¿qué clase de broma es esta?
Alguacil: el doctor que antes lo acusaba ahora acusa a su esposa... ya no hay cargos contra usted...
Patricio no se lo hace repetir dos veces. Sin creer que al fin la pesadilla haya acabado, Patricio sale a la calle.
Patricio se emociona al sentir el aire, al oler la calle:
--¡libre¡¡libre¡ --se dice.
Enseguida oye que alguien lo llama. Es mariana. Patricio y Mariana corren uno hacia el otro y se abrazan y se besan y se dicen una y otra vez que se aman. Esperanza se acerca y se abraza a su papá. Con su hija en brazos, Patricio abraza a su amada:
--No me lo puedo creer, al fin juntos tú y yo y nuestros hijos...
Patricio baja a su hijita y besa al vientre de su esposa, después con Esperanza tomada de la mano se acerca a los otros. Álvaro, Leticia y Francisco lo están esperando. Patricio abraza a su tío y luego a Leticia. Hay tensión entre los antiguos amigos.
Francisco: Sé que te fallé pero si ya no podemos ser los buenos amigos de antes... al menos me gustaría que no fueran enemigos...
Patricio: Nunca dejé de considerarte mi amigo.
Los dos hombres se abrazan. Ágata se está acercando al lugar y se le acelera el corazón al ver a su joven amante. Hay tensión cuando la mujer llega al grupo. Francisco se va. Ágata da un rápido beso a su hijo y se va tras su amado. Patricio pide a su tío que lleve a Esperanza a la casa, quiere estar solas con Mariana.
Cuando todos se han ido la pareja sacian su sed de amor con sus besos y sus caricias.
Mariana: Eres libre, mi amor.
Patricio: Y tú también... ya nadie te acusará por secuestro. Será Jade quien pase el resto de sus días en la cárcel y tú y yo seremos muy felices con nuestros hijos.
--Patricio –susurra Mariana.
--Te amo.
La pareja se besa llena de dicha y felicidad.

Pero Patricio se equivoca Jade ya no está en la cárcel. La mujer está siendo trasladada en esos mismos momentos a una clínica mental y es que la desquiciada mujer no deja de gritar que quiere hablar con su amiga Esmeralda. No tener ningún espejo cerca la ha acabado por enloquecer.

Ágata pide a Francisco que se pare. Le dice que está cansada de ir tras él. Francisco se acaba girando.
Francisco: Ya no pierdas tu tiempo... ya nuestro tiempo pasó.
Ágata: pero me amabas tanto... no puede ser que ese amor se haya esfumado.
Francisco: Pues ya ves que sí... Nada es eterno, te amé, te amé mucho pero ya todo se acabó... Ahora mi corazón está latiendo por otra mujer. Ya no hay marcha atrás.
Dicho esto Francisco se va, Ágata queda furiosa. Su furia se hace mayor cuando, al visitar a David, éste no sólo se niega a recibirla sino que les ha dado orden a los guardias de seguridad que no le permitan entrar y que le digan que no desea volver a verla.

Patricio y Mariana caminan bien felices y tomados de la mano. Se llegan a la laguna. A los dos les es difícil creer que todo es verdad y que finalmente están juntos. Patricio la abraza, le muestra la laguna y le dice:
--Aquí dónde nos conocimos, dónde nos amamos... Quiero que dejemos el pasado atrás... Adiós los engaños, el rencor y todo lo que nos separó.
Mariana: Te amo, ya nada nos separa.
Patricio: ya no hay facturas, sólo hay amor...
La pareja se besa muy enamorada.
Patricio: No quiero que me dejes solo nunca más.
Mariana: A partir de ahora seremos un mismo cuerpo. No te dejaré ni un segundo.
Patricio: Juntos por siempre.
Mariana: Por toda la eternidad.
La pareja se deja llevar por la pasión, se besan, se abrazan, se meten en al agua desnudos y hacen el amor.

Patricio y Mariana meten en la cama a su hijita que se siente feliz al ver a sus padres juntos y felices. La pareja sale al pasillo sin dejar de acariciarse y besarse. Patricio quiere meter a Mariana en su recámara pero ella se niega.
Patricio: Quiero que duermas conmigo...
Mariana: Acaba de morir mi marido... ¿qué ejemplo le daría a nuestra hija?
Patricio: Pero Esperanza ya sabe toda la verdad.
Mariana: La niña aún está muy confundida... Quiero que me vea casada contigo antes de que hagamos vida de casados.
Patricio: Pero mi divorcio tardará en salir...
Mariana: Pues habrá que esperar...
Patricio seductor: pero nos podremos escapar a la laguna ¿no?
Mariana: ese siempre será nuestro lugar.
Patricio y Mariana no dejan de besarse.
Mariana: Ya está, nos vemos mañana.
Patricio: Es que hemos perdido tanto tiempo... Ahora quiero que estemos siempre juntos.
Mariana: Tenemos toda la vida para estar juntos, me gustaría que las cosas las hiciéramos bien.
Patricio se separa de su amada con cierta resignación. Siente que está en el paraíso cuando se tumba en la cama. Pone una foto de su hermano en la mesita, la besa con ternura:
--Sé que nunca me abandonarás, siempre estarás a mi lado.

A la mañana siguiente, Patricio pone flores sobre la tumba de su hermano. Llora:
--Como me hiciste esto hermano, como me dejaste de esta manera... pero es que así eras, siempre pensando en lo demás... Diste tu vida por mi felicidad... Al fin te saliste con la tuya... Mariana y yo vamos a ser felices...


Días después...
Jade está encerrada en una celda de la clínica mental. Lleva puesta la camisa de fuerza. La mujer no deja de gritar y de llamar a Esmeralda. Está enloquecida y nadie le hace caso. Tiene un momento de lucidez y logra que la enfermera la suelte para que coma sola. La esposa de Patricio tira la comida en la cara a enfermera y sale de la habitación. Ve que una enfermera tiene un pequeño espejo con el que se retoca el maquillaje. Los ojos de la enloquecida Jade brillan.
--Esmeralda – se dice.
Jade: No te preocupes amiga, que te voy a rescatar...
Jade da un golpe con un jarrón a la enfermera y le saca el espejo. Lo mira con emoción.
Jade: Esmeralda, al fin te encontré... te he echado de menos... Ya era hora que vinieras a buscarme. Mira dónde me han metido y tú sin aparecer... Me tienes que salvar, tú me tienes que sacar de aquí... Tengo que destruir a Mariana y a Patricio, ellos no pueden ser felices.
La mujer sonríe enloquecida y acaricia a su querida amiga imaginaria. Oye que enfermeros y guardias se acercan para atraparla.
Jade a su espejo: ¡Nos quieren separar, no voy a permitir que nadie nos separe...¡
Jade sale corriendo, mucha gente tras ella.

Patricio llega a la Hermosa, Ágata lo esperaba con valijas.
Patricio sorprendido: ¿Te vas?
Ágata: Esta es ahora tu casa, ya no me necesitas.
Patricio: Aunque Salvador me lo haya dejado todo a mí, La Hermosa siempre será tu casa.
Ágata: te lo agradezco pero mi vida ya no está aquí... Tú tienes tú familia y yo no quiero vivir de arrimada... No me imagino viviendo aquí con las Iturbe.
Patricio: Mamá...
Ágata: No pienso poner barreras a tu felicidad... viajar me hará feliz.
Patricio: Ya sabes que aquí siempre tendrás un lugar.
Madre e hijo se abrazan. Ágata se va abatida, se siente una perdedora.

Huyendo de sus perseguidores, Jade cae al suelo y se le rompe el espejo lo que la llena de dolor.
Jade: Te mataron, Esmeralda, te mataron...
La desquiciada mujer toma los trozos del espejo y una vez más logra escapar y se esconde en la habitación de las toallas. Allí llora a su amiga.
Jade: Sin ti estoy perdida... ya me vencieron, me vencieron... Esperame Esmeralda, aquí ya no me ata nadie, yo me voy de aquí...
Totalmente enloquecida, la mujer toma un trozo de espejo y se corta las venas de ambas muñecas. Ríe con desquicio al ver como le empieza a salir sangre.
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