Capítulo 112

Lucía
Lucía

11:10 PM - Jul 29, 2003 #1

Capitulo 112
JADE ES ENCARCELADA


*Todo ha terminado para la malvada Jade, gracias a Carmen Jade es detenida por la policía, ya no podrá volver a hacer de las suyas*

Mariana llega a la capital y se instala en un cuarto de hotel. Aguarda ansiosamente la llamada de Jade, quien ha quedado de comunicarse con ella para indicarle donde debe dejar el dinero del adelanto. Las horas van pasando y todavía Jade no la llama. Mariana mira su teléfono celular para asegurarse de que esté encendido.
--¿Por qué no me llama?-- se dice.

Mientras tanto, Jade regresa a su escondite con algo de comida y le saca la mordaza a Esperanza para que pueda comer, pero la niña no quiere comer nada. Jade se pone furiosa.
Jade: ¡A mí me obedeces y si yo digo que te tienes que comer esto, te lo comes!
Esperanza: ¡No quiero!
Jade: ¡¡Eres una mocosa malcriada!!
Esperanza: ¡¡Y tú eres una bruja fea y mala!! Y ni loca me voy a comer algo que me des tú, seguro que está todo envenenado...
Jade no se resiste y le pega una bofetada a la niña, que comienza a llorar muy fuerte.
Esperanza: ¡Eres muy mala! ¡Ya verás cuando mi mamá venga por mí, voy a decirle que me has pegado! Porque yo sé que ella va a venir muy pronto...
Jade se ríe perversamente: Claro, claro que tu mamá va a venir muy pronto, ni te preocupes por eso.
Jade vuelve a amordazar a la niña. Luego comienza a hablar con su espejo.
Jade: Todo lo que me faltaba, que la escuincla se me muera de hambre.
(...)
Jade: ¡Claro que quiero que se muera pero no así! No antes de que llegue Mariana...
(...)
Jade: ¿Qué no te imaginas lo que estoy planeando? Pues no me extraña, pero de todas formas no te lo voy a explicar, tengo una llamada importante por hacer...

Ester nuevamente va a visitar a Francisco. A él le gusta estar con la joven, pero le preocupa que ella salga de su casa porque le da miedo de que le pase algo al bebé.
Francisco: Ya sabes que no debes andar sola por la calle...
Ester: Es que no me gusta estar sola, pero si te molesta que venga a verte ya no lo haré.
Francisco: Claro que no me molesta, sabes que me gusta estar contigo. Mira, la próxima vez que te sientas sola y quieras verme me llamas por teléfono y yo voy a tu casa, así no tienes que venir tú.
Ester: Dime la verdad, Francisco. No quieres que venga a tu casa porque no quieres que me vea aquí esa mujer ¿verdad?
Francisco: ¿Cuál mujer?
Ester: La loca esa que se puso furiosa cuando me vio aquí la otra vez.
Francisco: ¿Ágata?
Ester: Quiero saber si la amas... ¿Estás enamorado de ella?
Francisco nota en la voz de Ester algo que suena como a celos.
Francisco: ¿Estás celosa?
Ester: ¡Claro que no! ¿Sabes qué? Veo que no tengo nada que hacer aquí. Adiós y no te preocupes porque no me volverás a ver por aquí.
Ester se dirige hacia la puerta pero Francisco la toma del brazo y no le deja salir.

Finalmente Jade se decide a llamar. Mariana atiene rápidamente.
Mariana: ¿Jade, eres tú?
Jade: Sí soy yo ¿estabas esperando mi llamada?
Mariana: ¿Cómo está mi hija?
Jade: Ya sabes que mientras hagas todo lo que te digo, la niña estará bien.
Mariana: Ya estoy aquí y tengo el dinero que me pediste. Sólo dime a donde debo dejarlo.
Jade le dice el lugar donde debe ir y le indica que vaya sola porque de lo contrario, matará a Esperanza. Mariana le asegura que no irá con nadie.

Laura recibe la visita de Xevi y David que preguntan si hay alguna noticia sobre Esperanza.
Laura: Todavía no sabemos nada, Mariana todavía no nos ha llamado...
David: No debimos dejar que fuera sola, esa mujer es muy peligrosa, alguien debió acompañarla.
Laura: Todos nos ofrecimos a ir con ella, pero Jade pidió que fuera ella sola. Tengo tanto miedo de que le pase algo, esa mujer es capaz de cualquier cosa.
Xevi la abraza para consolarla y le hace un gesto a David para que se vaya. Él los deja solos y se va a la cocina. Allí se encuentra con Malena. A la joven se le acelera el corazón al verlo.
David: ¿Te acuerdas de mí? Soy... era el suegro de Mariana.
Malena: Sí, me acuerdo de usted.
David: ¿Podrías hacerme un café?
Malena: Enseguida se lo hago y se lo llevo a la sala.
David: No, preferiría quedarme aquí. En la sala está mi hijo con Laura y bueno, tú me entiendes ¿verdad?
Malena le dice que sí. David la mira a los ojos y ella baja la mirada, no quiere que él note los sentimientos que está despertando en ella. A él le encanta la timidez de la joven y no deja de mirarla.

Francisco le pide a Ester que no se vaya.
Ester: Claro que me voy. A ver si llega la tal Ágata y se enoja por encontrarme nuevamente aquí.
Francisco, sonriendo: Es verdad, estás celosa.
Ester: ¿Por qué habría de estarlo? Tú y yo sólo somos amigos.
Francisco: ¿Y es eso lo que quieres?
Ester: No te entiendo.
Francisco: No te hagas, claro que entiendes. ¿En verdad quieres que sólo seamos amigos?
Él la abraza y la besa con mucha dulzura.

Mariana llega al escondite de Jade con el dinero que va a darle. Busca el lugar en dónde la malvada mujer le pidió que pusiera el dinero. De pronto Jade sale por detrás y diciéndole que no grite la agarra y la entra al escondite. Allí ve a Esperanza atada y amordazada. Mariana corre a ver como está su hija y le saca la mordaza y comienza a desatarla.
Mariana: ¿Estás bien?
Esperanza, llorando: Sácame de aquí, mamá, por favor, no quiero estar más con esta mujer tan mala...
Mariana: Sí, chiquita, ya nos vamos, no llores.
Jade: ¿¿Cómo que ya se van? Ni se te ocurra, las dos se quedan aquí.
Mariana: Pero si aquí tienes el dinero... Era lo que habíamos acordado...
Jade: No, no te confundas. Esto era sólo un adelanto.
Mariana: Te juro que cuando tengamos todo lo demás también te lo damos, pero déjame llevarme a mi hija.
Jade: ¿Crees que soy tonta? Tú y la escuincla no se van a ningún lado.
Mariana, desafiante: ¡Pues a ver como me lo impides!
Mariana toma a la niña en brazos e intenta salir del escondite, pero Jade saca una pistola.
Jade: Un paso más y se mueren las dos.
Mariana y Esperanza se miran aterrorizadas.


*el infierno de la pequeña Esperanza llega a su fin.
Es liberada y vuelve a los brazos de su madre*

Xevi está con Laura a quien abraza y acaricia, mientras le dice que todo va a salir bien. A Laura le incomoda que él esté tan cerca suyo y se aparta.
Xevi: ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que nos vea tu marido?
Laura: No es eso, Marcos no está en la casa. Todavía no regresa de su viaje. Y para ser sincera, yo creo que no regresará...
Xevi: Pues que suerte para ti, si él se fue puedes iniciar la demanda de divorcio y acusarlo de abandono de hogar. Serías libre y además te quedarías con la custodia de tu hijo...
Laura comienza a llorar y le dice:
--Yo no quiero divorciarme, no quiero quitarle a mi hijo... Además, estoy esperando otro hijo suyo.
Xevi: ¿Aún lo amas?
Laura asiente.
Xevi la mira con amargura y va a la cocina a buscar a su padre para irse. Lo encuentra hablando muy animadamente con Malena, tan alegre como nunca lo había visto desde la muerte de Eulalia.
Xevi: ¿Nos vamos?
David: Creí que ibas a quedarte más tiempo hablando con Laura, pero si quieres ya nos vamos... ¿Te pasó algo? Tienes una cara...
Xevi: Luego hablamos.
David se acerca a Malena y le dice que se la pasó muy bien con ella y que le gustaría volver a verla y se despide de ella besándola en la mejilla. La joven se ruboriza y le dice que a ella también le gustó mucho hablar con él. David le sonríe y se va. Pasan por la sala para salir y David se despide de Laura y le pide que lo mantenga informado de lo que pasa con Mariana y Esperanza. Laura dice que así lo hará. Xevi ni siquiera se despide de ella.

Ester mira a Francisco sorprendida. Él le acaricia el rostro.
Francisco: Siento algo muy especial por ti, es algo que no había sentido antes...
Ester: ¿Y Ágata?
Francisco: Ella es mi pasado, ya no la amo y creo que nunca la amé. Lo que sentía por ella no era amor, era idealización. Para mí fue muy duro darme cuenta de que ella no era lo que yo pensaba, pero ya lo he superado. Y tú tuviste mucho que ver con eso, gracias a ti aprendí que el amor es un sentimiento maravilloso, es algo que llega inesperadamente y que puede ir creciendo día con día...
Ester lo mira emocionada, no puede creer lo que le está diciendo.
Francisco: Sé que la muerte del hombre que amabas es muy reciente, que tal vez todavía no lo has olvidado, pero sólo te pido una oportunidad.
Ester no sabe que decirle, pero se da cuenta de que el recuerdo de Sergi se ve desplazado en su corazón por la imagen de ese hombre que le habla con tanto amor, que estuvo apoyándola cuando lo necesitaba y que hizo por ella lo que Sergi nunca hubiera hecho.
Ester: Todo lo que me dices es tan bonito... ¿Qué hice yo para merecer tu amor?
Francisco: No lo sé, lo único que sé es que te quiero, te quiero como nunca quise a nadie.
Ester, con lágrimas en los ojos: Te quiero, yo también te quiero.
Él la abraza y nuevamente la besa, con todo el amor que hay dentro de su corazón.

Jade, que ha atado a Mariana y a Esperanza, cuenta el dinero que Mariana le ha dado.
Jade: Vaya, es una cantidad considerable... Había pensado que me traerías una miseria.
Mariana: ¡Ya tienes lo que querías! Déjanos ir, te juro que tendrás el resto en cuanto se lea el testamento.
Jade: ¿De verdad crees que voy a dejarte libre? ¡No seas estúpida, Mariana! Tú y tu mocosa son la única garantía de que obtendré toda la fortuna del difunto Salvador.
Mariana, suplicante: Lo tendrás todo, pero déjanos ir, por favor.
Jade: ¡Ustedes no van a ningún lado! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?
Mariana: ¿Por qué te empeñas en hacernos daño?
Jade: ¡Por que te odio! ¡Te odio a ti, a Patricio y a tu bastarda!
Mariana: ¿Pero por qué? ¿Qué te hicimos?
Jade: Y me lo preguntas... Por tu culpa pasé los peores años de mi vida, cuando te fuiste con tu escuincla y a mí me corrieron de La Hermosa. Esos años de humillaciones vas a pagarlos, Mariana. ¡Los vas a pagar con tu vida y con la vida de tu hija!
Mariana, con horror, ve que Jade saca su pistola.
Mariana: ¡No lo hagas! No vayas a hacer otra tontería, piensa que te busca la policía y...
Jade: Y si me llegan a atrapar estaré en la cárcel todo lo que me queda de vida. Así que no cambiará nada que me de el gusto de acabar contigo y con la mocosa.
Mariana, llorando: Por favor, no, no lo hagas.
Esperanza, que estaba dormida, se despierta y mira asustada a Jade que apunta con el arma a Mariana.
Esperanza, también llorando: ¡¡No!! ¡No mates a mi mamá!!
Jade: Las dos, las dos se mueren hoy mismo.
Jade está a punto de disparar cuando oye el ruido de una patrulla de la policía. Poco después, se escucha que gritan:
--¡Está rodeada! ¡Entréguese!
Jade mira con odio a Mariana.
Jade: ¡Maldita! ¡Avisaste a la policía antes de venir!
Mariana: No, te juro que no...
Jade: ¡¡No mientas!!
En ese momento entran los policías. Jade apunta a la niña y dice que se vayan o disparará.
Mariana grita que no le haga daño a Esperanza mientras llora desesperada. Los policías retroceden. Jade comienza a desatar a la niña sin soltar el arma.
--Esta niña será mi pasaporte a la libertad...--se dice, mientras le sonríe al espejo.
Su descuido es aprovechado por uno de los policías, que rápidamente se acerca a ella y le saca la pistola. Jade sabe que está acorralada y grita como loca al ver que un de los policías le pone las esposas. Mauricio lo observa esto de lejos, no sale de su asombro.

Horas después, Mariana llega a La Hermosa con Esperanza dormida en sus brazos. La reciben sus hermanas, que estaban muy preocupadas por ellas y al verla corren a abrazarla.
Mariana deja a Esperanza en su recámara y luego comienza a hablar con sus hermanas.
Laura: Estábamos tan preocupadas por ti...
Mariana: Esa mujer quería matarme, a mí y a mi hija. Fue tan horrible... Si la policía no hubiera llegado tal vez ahora no estaríamos...
Leticia: Ni lo digas.
Mariana: Sólo tengo una duda. ¿Cómo supieron dónde estaba?
Laura: Fue la mucama, la tal Carmen. Ella nos dijo donde se escondía Jade.
Mariana: ¿Carmen? ¿Y cómo lo supo ella?
Laura: No lo sé.
Mariana: Pues a ella le debo mi vida y la de mi hija.
Laura: No te preocupes que la arribista esa nos pidió dinero a cambio de la información.
Leticia: El dinero es lo de menos, aunque le hubiéramos dado la cantidad que pensabas darle a Jade, aún no hubiera sido suficiente para agradecerle...
Las tres hermanas se abrazan.
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