Capítulo Trece

Capítulo Trece

Rafael Martín
Rafael Martín

April 14th, 1999, 11:18 am #1

CAPÍTULO 13


El cuerpo sin vida de Hernán, con la expresión de pavor extremo en el rostro, derrumbó completamente a Victoria. Llora sin consuelo. Francisco consternado le alcanza un papel que hallaron en uno de sus bolsillos:

"Agranda el opio el tiempo
y ahonda los deleites.
Mas todo es nada
con el prodigio de tus ojos serenos.
Y se detiene el vértigo
Que me conduce a la muerte"

Quesada se burla de la muerte de Hernán al conversar con Leandra.

- Hable de una vez y luego lárguese.
- Sólo he venido a decirle que cuando venga Clara interceda para que yo me ocupe de sus asuntos.
- Veré que puedo hacer.
- No. Usted lo hará. (Satisfecho) Ya me siento parte del clan De Alvear-Riveau.

*

Patricia en la entrada de su casa. Sebastián la visita. Ella casi no lo reconoce. Él se hace un pedido que la desconcierta.

- No quiero que lo tome como un atrevimiento pero nos podemos consolar mutuamente porque estamos en la misma situación.

Patricia reafirma su fidelidad a Fernando.

*

Entretanto, Clara y Fernando, en su dormitorio:

- Tengo que decirte algo. Yo no he sido sincera contigo.
- No te entiendo, porque a veces eres la más dichosa, luego tu rostro se ensombrece.
- Tú has juntado los pedazos de una mujer destrozada. Y lo has hecho con amor.
- (Acercándose y acariciándole el rostro) Clara, lo único que importa es esto que vivimos. Y aquí comienza y termina nuestro mundo.

Abrazados salen a recorrer diversos lugares: parques, plazas, castillos, museos, etc. Es una rápida sucesión de momentos de solaz y ternura mutua.

*

Victoria sigue sumida a su depresión. Se culpa de la muerte de Hernán. Leandra le señala que él era drogadicto y por ello el desenlace fatal era previsible, por juntarse con gente de mal vivir. Victoria sentencia:

- Soy mujer y sé que el amor es ciego.

*

Mariana ha escrito a su hermano Gabriel. En respuesta él le ha confirmado que no volverá. Mariana se escandaliza de lo que llama “su egoísmo sin límites”.

En otra escena, Rosario aparece encarando a su suegra:

- ¡Cómo quisiera retroceder los años y no tenerle tanto miedo, doña Gertrudis!

*

Clara vuelve a reunirse con su antigua amiga de estudios, Alexandra, en los pasillos de la universidad donde ambas estudiaron. Le cuenta su relación con Fernando y algo más.

- Yo no lo puedo hacer feliz por ya no soy la de antes. Creo que jamás volveré a ser la misma.

Le hace prometer que será su amiga de siempre.

. Prométeme que si me pierdo, te voy a encontrar a ti.

Fernando llega con un grupo de músicos y bailarines a darle serenata a su amada. Suenan las castañuelas, las palmas, las mandolinas y las guitarras. Interpretan una antigua danza española.

*

Victoria se reprocha no haberle creído a Hernán. Patricia afirma que siempre amará a Fernando. Victoria anima a su amiga con la esperanza de un nuevo amor. Patricia se despide. De pronto, ingresa el chofer, Zacarías, entregándole a Victoria el último telegrama. Fernando y Clara indican el día de su partida.

- Nunca más regresaré a esta casa. Nunca aceptaré a esa usurpadora. Yo sería la señora De Alvear. Y ella me ha robado al amor de mi vida.
- Tú y yo tenemos que olvidar porque sino nos volveremos locas de nostalgia.

Entretanto Leandra, que todo lo escucha, ya se encuentra frente al retrato de su hija:

- Viste hijita. Yo lo sabía. Pronto llegarás y serás la reina de la mansión De Alvear.

*

En el barco de vuelta a casa, Clara siente un mareo.

- Creo que ya no estamos solos tú y yo.

Le da a entender a su esposo que está esperando un hijo. Varios días después llegan a la mansión. Esta ha sufrido una gran transformación. Ahora parece una galería de arte clásico, con la servidumbre recibiendo y anunciándolo todo en idioma francés. Todo está gusto de Clara, quien felicita a Leandra. Fernando, que es muy perceptivo, le pregunta a su hermana:

- ¿Por qué esa cara de tristeza?
- No empieces con tus interrogatorios.

Clara interviene:
- ¿Te gustan los cambios que ves en la casa?
- Me encantan.
- Pues habrá muchos más cambios. Pero esta vez dependen de nosotros. Esta casa pronto estará llena de niños corriendo y jugando.
- Pero mi pasión no cambiará. Porque soy el hombre más afortunado y feliz de la tierra.

*

En la hacienda Isabella a tiende a una campesina que le solicita ayuda con sus dos gemelas en los brazos. Llevan tres días sin comer. Discute con Mariana porque no quiere aceptar que se queden. Isabella está decidida: criará a las gemelas. A la distancia, Rosario observa.

Más tarde, Isabella habla con el padre Rubén.

- Mi abuela está enferma y no puede hablar, mi madre está loca, mi prima se altera por cualquier cosa. Gracias a Dios Don Rafael es el mayor y único apoyo que tengo para manejar la hacienda. ¿Sabe en quien pienso cuando no estoy trabajando?
- En Gabriel.
- No. Pienso en mi padre.

Entra Mariana e insiste.

- Necesito salir de aquí, padre. No pienso desperdiciar mi vida en este miserable pueblo. Quiero casarme con un hombre que me pueda dar lo que merezco. No cargaré con culpas que ni siento ni son mías. Me iré para siempre y me casaré con alguien deferente.

*

Francisco está preocupado y se lo comenta a Fernando.

- ¿Qué tienes?
- Pronto voy a viajar a Inglaterra. Y tengo que poner al tanto de todos los asuntos legales a tu nuevo abogado, el que vas a conseguir.

Fernando, un poco triste, saluda su decisión y le desea lo mejor. En la mansión De Alvear, Leandra pregunta a Clara:

- ¿Eres feliz?
- (Preocupada) Creo que estoy esperando un hijo.
- Hijita mía. Es lo mejor que ha podido pasar. Porque así nadie podrá quitarte el derecho de ser Mme. De Alvear.
- Desde que me alejé de aquí de alguna manera pude ser feliz. Encontré a un hombre que me ama y respeta. Fueron días de mucha felicidad.
- Te lo mereces.
- Es nuestro triunfo. Ya nada impedirá que pertenezcas a este mundo.

Sin mover un solo músculo de rostro, Clara responde con una dureza insólita:

- Ahora que estoy esperando un hijo no me empañes la felicidad. Para ti todo es triunfo, el resultado de un juego, de una mentira. Ahora más que nunca te prohibo terminantemente que me llames “hija”.
Este hijo es mío. No lo envuelvas en tu frustración de mujer marchita y estéril. Porque tú nuca has tenido hijos (Fuerte) ¿No es cierto Leandra?
- (Débilmente) Sí.
- ¡Vete! No quiero compartir contigo. ¡Fuera de aquí! No quiero verte en este lugar sagrado, en este mundo que sólo es de mi marido y mío. Lo único que siento por ti es desprecio.

Con sus gritos la expulsa de su dormitorio.

Victoria se decide hablar con su hermano acerca de los papeles que Hernán sustrajo. Leandra le aconseja que lo haga con prudencia, que no abunde en detalles.

- No debe seguir sufriendo. Protéjase.

*

Mariana sigue con el discurso de su realización personal. Isabella le promete que le dará el dinero para que se vaya a Lima. Eso le cambia el ánimo a Mariana.

- Y tu primita, ¿Por qué no viajas a España a buscar a Gabriel?
- Porque ya no lo quiero. Tal vez algún día me vuelva a enamorar y ser feliz.


(Fin del Capítulo 13)










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Liliana
Liliana

April 15th, 1999, 3:27 am #2

Paciencia que ya se encuentran Isabella y Fernando!!!!Será en el barco! Será!
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Curiosa
Curiosa

April 15th, 1999, 3:34 am #3

Tengo entendido que las clases más altas y medias son las que siguen Isabella , en tanto las clases más bajas no están tan entusiasmadas...A qué piensan que se debe esto? Qué opinán de la realización, de los trajes, del trabajo de la Colchero, de los dialogos...Qué les parece la historia ? Qué es lo que les atrae de Isabella...?
Me encantaría sumar un debate que acompañe los magnificos resumenes de Rafael. Sonia Curiosa.
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Manoli
Manoli

April 15th, 1999, 7:02 am #4

CAPÍTULO 13


El cuerpo sin vida de Hernán, con la expresión de pavor extremo en el rostro, derrumbó completamente a Victoria. Llora sin consuelo. Francisco consternado le alcanza un papel que hallaron en uno de sus bolsillos:

"Agranda el opio el tiempo
y ahonda los deleites.
Mas todo es nada
con el prodigio de tus ojos serenos.
Y se detiene el vértigo
Que me conduce a la muerte"

Quesada se burla de la muerte de Hernán al conversar con Leandra.

- Hable de una vez y luego lárguese.
- Sólo he venido a decirle que cuando venga Clara interceda para que yo me ocupe de sus asuntos.
- Veré que puedo hacer.
- No. Usted lo hará. (Satisfecho) Ya me siento parte del clan De Alvear-Riveau.

*

Patricia en la entrada de su casa. Sebastián la visita. Ella casi no lo reconoce. Él se hace un pedido que la desconcierta.

- No quiero que lo tome como un atrevimiento pero nos podemos consolar mutuamente porque estamos en la misma situación.

Patricia reafirma su fidelidad a Fernando.

*

Entretanto, Clara y Fernando, en su dormitorio:

- Tengo que decirte algo. Yo no he sido sincera contigo.
- No te entiendo, porque a veces eres la más dichosa, luego tu rostro se ensombrece.
- Tú has juntado los pedazos de una mujer destrozada. Y lo has hecho con amor.
- (Acercándose y acariciándole el rostro) Clara, lo único que importa es esto que vivimos. Y aquí comienza y termina nuestro mundo.

Abrazados salen a recorrer diversos lugares: parques, plazas, castillos, museos, etc. Es una rápida sucesión de momentos de solaz y ternura mutua.

*

Victoria sigue sumida a su depresión. Se culpa de la muerte de Hernán. Leandra le señala que él era drogadicto y por ello el desenlace fatal era previsible, por juntarse con gente de mal vivir. Victoria sentencia:

- Soy mujer y sé que el amor es ciego.

*

Mariana ha escrito a su hermano Gabriel. En respuesta él le ha confirmado que no volverá. Mariana se escandaliza de lo que llama “su egoísmo sin límites”.

En otra escena, Rosario aparece encarando a su suegra:

- ¡Cómo quisiera retroceder los años y no tenerle tanto miedo, doña Gertrudis!

*

Clara vuelve a reunirse con su antigua amiga de estudios, Alexandra, en los pasillos de la universidad donde ambas estudiaron. Le cuenta su relación con Fernando y algo más.

- Yo no lo puedo hacer feliz por ya no soy la de antes. Creo que jamás volveré a ser la misma.

Le hace prometer que será su amiga de siempre.

. Prométeme que si me pierdo, te voy a encontrar a ti.

Fernando llega con un grupo de músicos y bailarines a darle serenata a su amada. Suenan las castañuelas, las palmas, las mandolinas y las guitarras. Interpretan una antigua danza española.

*

Victoria se reprocha no haberle creído a Hernán. Patricia afirma que siempre amará a Fernando. Victoria anima a su amiga con la esperanza de un nuevo amor. Patricia se despide. De pronto, ingresa el chofer, Zacarías, entregándole a Victoria el último telegrama. Fernando y Clara indican el día de su partida.

- Nunca más regresaré a esta casa. Nunca aceptaré a esa usurpadora. Yo sería la señora De Alvear. Y ella me ha robado al amor de mi vida.
- Tú y yo tenemos que olvidar porque sino nos volveremos locas de nostalgia.

Entretanto Leandra, que todo lo escucha, ya se encuentra frente al retrato de su hija:

- Viste hijita. Yo lo sabía. Pronto llegarás y serás la reina de la mansión De Alvear.

*

En el barco de vuelta a casa, Clara siente un mareo.

- Creo que ya no estamos solos tú y yo.

Le da a entender a su esposo que está esperando un hijo. Varios días después llegan a la mansión. Esta ha sufrido una gran transformación. Ahora parece una galería de arte clásico, con la servidumbre recibiendo y anunciándolo todo en idioma francés. Todo está gusto de Clara, quien felicita a Leandra. Fernando, que es muy perceptivo, le pregunta a su hermana:

- ¿Por qué esa cara de tristeza?
- No empieces con tus interrogatorios.

Clara interviene:
- ¿Te gustan los cambios que ves en la casa?
- Me encantan.
- Pues habrá muchos más cambios. Pero esta vez dependen de nosotros. Esta casa pronto estará llena de niños corriendo y jugando.
- Pero mi pasión no cambiará. Porque soy el hombre más afortunado y feliz de la tierra.

*

En la hacienda Isabella a tiende a una campesina que le solicita ayuda con sus dos gemelas en los brazos. Llevan tres días sin comer. Discute con Mariana porque no quiere aceptar que se queden. Isabella está decidida: criará a las gemelas. A la distancia, Rosario observa.

Más tarde, Isabella habla con el padre Rubén.

- Mi abuela está enferma y no puede hablar, mi madre está loca, mi prima se altera por cualquier cosa. Gracias a Dios Don Rafael es el mayor y único apoyo que tengo para manejar la hacienda. ¿Sabe en quien pienso cuando no estoy trabajando?
- En Gabriel.
- No. Pienso en mi padre.

Entra Mariana e insiste.

- Necesito salir de aquí, padre. No pienso desperdiciar mi vida en este miserable pueblo. Quiero casarme con un hombre que me pueda dar lo que merezco. No cargaré con culpas que ni siento ni son mías. Me iré para siempre y me casaré con alguien deferente.

*

Francisco está preocupado y se lo comenta a Fernando.

- ¿Qué tienes?
- Pronto voy a viajar a Inglaterra. Y tengo que poner al tanto de todos los asuntos legales a tu nuevo abogado, el que vas a conseguir.

Fernando, un poco triste, saluda su decisión y le desea lo mejor. En la mansión De Alvear, Leandra pregunta a Clara:

- ¿Eres feliz?
- (Preocupada) Creo que estoy esperando un hijo.
- Hijita mía. Es lo mejor que ha podido pasar. Porque así nadie podrá quitarte el derecho de ser Mme. De Alvear.
- Desde que me alejé de aquí de alguna manera pude ser feliz. Encontré a un hombre que me ama y respeta. Fueron días de mucha felicidad.
- Te lo mereces.
- Es nuestro triunfo. Ya nada impedirá que pertenezcas a este mundo.

Sin mover un solo músculo de rostro, Clara responde con una dureza insólita:

- Ahora que estoy esperando un hijo no me empañes la felicidad. Para ti todo es triunfo, el resultado de un juego, de una mentira. Ahora más que nunca te prohibo terminantemente que me llames “hija”.
Este hijo es mío. No lo envuelvas en tu frustración de mujer marchita y estéril. Porque tú nuca has tenido hijos (Fuerte) ¿No es cierto Leandra?
- (Débilmente) Sí.
- ¡Vete! No quiero compartir contigo. ¡Fuera de aquí! No quiero verte en este lugar sagrado, en este mundo que sólo es de mi marido y mío. Lo único que siento por ti es desprecio.

Con sus gritos la expulsa de su dormitorio.

Victoria se decide hablar con su hermano acerca de los papeles que Hernán sustrajo. Leandra le aconseja que lo haga con prudencia, que no abunde en detalles.

- No debe seguir sufriendo. Protéjase.

*

Mariana sigue con el discurso de su realización personal. Isabella le promete que le dará el dinero para que se vaya a Lima. Eso le cambia el ánimo a Mariana.

- Y tu primita, ¿Por qué no viajas a España a buscar a Gabriel?
- Porque ya no lo quiero. Tal vez algún día me vuelva a enamorar y ser feliz.


(Fin del Capítulo 13)









Hola,soy una española que estuvo enganchada a Luz Maria, y tuve la oportunidad de conocer a Cristhian Meier en ella, ahora estoy deseando que se decidan a poner ISABELLA en España, mientras tanto y gracias a ti puedo ir enterandome de como va. Gracias, Rafael y por favor no te canses de pasarnos los capitulos
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Rafael Martín
Rafael Martín

April 18th, 1999, 6:18 pm #5

Tengo entendido que las clases más altas y medias son las que siguen Isabella , en tanto las clases más bajas no están tan entusiasmadas...A qué piensan que se debe esto? Qué opinán de la realización, de los trajes, del trabajo de la Colchero, de los dialogos...Qué les parece la historia ? Qué es lo que les atrae de Isabella...?
Me encantaría sumar un debate que acompañe los magnificos resumenes de Rafael. Sonia Curiosa.
A mi me gusta por sobre todo el guión. Es tan diferente de otras telenovelas, los principales diálogos son profundos, la complejidad psicológica de los personajes es tan matizada que el resultado es igualmente misterioso como atractivo. Eso sin desmerecer la producción que es tan impecable como la de "Luz María". El estilo es diferente, pero la magia que captura a los televidentes está allí.
Y te agradezco por tus palabras sobre mi pequeño trabajo.

Muchos saludos,

Rafael.



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Rafael Martín
Rafael Martín

April 18th, 1999, 6:25 pm #6

Hola,soy una española que estuvo enganchada a Luz Maria, y tuve la oportunidad de conocer a Cristhian Meier en ella, ahora estoy deseando que se decidan a poner ISABELLA en España, mientras tanto y gracias a ti puedo ir enterandome de como va. Gracias, Rafael y por favor no te canses de pasarnos los capitulos
Hola Manoli:

Agradezco tus palabras, pero no pienses que me voy a cansar porque el cariño de ustedes es muy grande y, también, por supuesto, es para mí extremadamente divertido resumir para ustedes "Isabella...".

Muchos saludos desde Lima,

Rafael.

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