Los tigretones de Bogotá. - Capítulo XXV

Los tigretones de Bogotá. - Capítulo XXV

Calipso
Calipso

November 17th, 2003, 2:04 pm #1

- El encuentro de usted con Karina Larson en la entrada de la discoteca, y las fotos publicadas en la revista... no fueron fortuitas!

- Cómo así?

- Alguien había avisado a los paparazzi para que estuviesen allá al acecho, y cuando vieron que usted y el doctor Calderón salían... Karina y su cómplice prepararon el montaje.

- Y ese compinche... – Anima Armando.

- Es el oscuro y sombrío Daniel Valencia.

Armando y Betty se miran, confirmando sospechas.






Capítulo XXV.- Le odio por hacerme odiarle!



- Usted se había quedado solo en Bogotá durante una semana, y como él le odia y envidia su felicidad familiar y su éxito profesional... decidió aprovechar para hundirle. Usted le estropeó los planes cuando voló a Cartagena para ver a su familia, pero su rápido regreso le permitió seguir adelante.

- Y cómo supo de mi regreso... y dónde encontrarme?

- Eso todavía no lo he averiguado, doctor. – No sé si cuenta con algún informador, o le sonrió la fortuna.

Continúa hablando:

- Pensó que con la antigua fama de conquistador que usted tiene, su esposa iba a creer lo que publicaban las revistas antes que su palabra. Pero como no le funcionó... fue capaz de convencer a la señorita Larson para que asegurase que el hijo que esperaba, sin duda del mismo doctor Valencia, era de usted!

- Pero si se hacían pruebas de ADN, que yo mismo exigiría con toda seguridad...

- Para cuando se aclarase, ya sería tarde, pues tardan en dar los resultados. Según sus cuentas, su esposa le habría abandonado y sus clientes le darían de lado por el escándalo. Le habría dado un golpe casi definitivo, al dejarle en evidencia con su mujer, familia y empresa.

- Señor Moreno. Supongo que todas estas conclusiones, resultado de sus investigaciones, estarán sustentadas en pruebas irrefutables... – Inquiere Armando.

- Desde luego, doctor Mendoza. Pruebas tan sólidas que ningún juez podrá refutar.

- En ese caso, deseo que se ponga en contacto con el doctor Santamaría y preparen una demanda contra Daniel Valencia, Karina Larson y la revista “De boca en boca...”

- De acuerdo. Mañana mismo llamaré al doctor Santamaría y empezaremos a trabajar en ello. – Asiente el detective.

- Cuando tengan todo preparado, me avisan antes de abrir la caja de los truenos. Estamos en contacto. – Se despide Armando.

- Nos hablamos, doctor Mendoza. Chao!

- Chao! – Dice Betty levantándose y estrechando la mano al investigador.



************************************************************************



Van entrando en su dormitorio, cuando Betty consigue dar salida a su congoja. Lleva todo el tiempo cavilando en lo que les ha revelado el señor Moreno.

- Armando, vas a pedir una indemnización por calumnias, daños y perjuicios, difamación, etc...?

- Desde luego. Daniel se va a arrepentir.

- Quiero que les exijas el máximo posible!

- Por qué? Desde cuando tú eres interesada?

- Porque ha intentado destruir mi familia con premeditación y alevosía, y quiero hundirles, sobre todo a Daniel, que es el cerebro maligno de todo esto. Y no quiero su dinero para nada! No osaría tocarlo, pues seguro que destila veneno. Lo donaría a alguna O.N.G. para blanquearlo.

- Vamos, mi amor. – La abraza. – No permitamos que ese desgraciado ocupe un lugar en nuestras mentes.

- Es que le ODIO por hacerme odiarle. Es una sensación tan... – Crispa los puños.

- Desahógate, Betty! Echa fuera toda esa rabia que te ha provocado. – La dice mientras la mantiene abrazada y la acuna.

- Por qué te odia de esa manera tan acerba, Armando?

- No lo sé. Muchas veces he pensado en ello, y llegué a la conclusión de que quizá me envidia desde que murieron sus padres y se desmoronó su familia en vez de la mía... Pero mis padres siempre han velado por ellos... incluso anteponiéndoles en ocasiones a Camila y a mí. La verdad es que no me explico, pues de niños fuimos grandes amigos...

Hace una pausa y sonríe recordando anécdotas, mientras pasea por la habitación.

- Vamos, Armando. Sigue. – Le exhorta desde la cama.

- Nos llevábamos muy bien. Éramos como hermanos y siempre estábamos juntos haciendo trastadas… lo que no se le ocurría a él, lo ideaba yo. Nuestros padres nos llamaban Zipi y Zape! También decían que parecíamos siameses, porque todo lo hacíamos juntos y nos entendíamos con sólo mirarnos.
Ya de adolescentes, se nos unió Mario, y en las noches de rumba… arrasábamos! Nos retábamos para ver quien conseguía conquistar alguna gacela determinada… pero nunca discutimos, ni peleamos por una chica! Los que perdían la apuesta, pagaban los tragos y en paz. Qué buenos tiempos!
Pero cuando murieron Julio y Susana, se fue retrayendo en sí mismo. Mario y yo íbamos a hacerle un rato de compañía, y no nos abría, así que se fue alejando de nosotros y empezó a mirarme de una forma extraña… como con resentimiento…
Intenté por varias veces hablar con él, pero ni modo! – Se sienta en la cama decepcionado. – Y ahora, para remate, intenta hundirme! Betty, es que no le puedo entender…

- Nunca me habías contado esto, pero si habéis estado así de unidos... intenta hablar de nuevo con él. Dale una última oportunidad…

- Ya no sé, Betty. Rechazó todas mis iniciativas durante años. Creo que voy a esperar su reacción cuando reciba el aviso de la demanda.

Y diciendo esto, da por concluida la conversación, se acuesta y dedica toda su atención a su Betty.

- Recuerdas que quiero una niña?

La oye susurrar en su oído. Ríe para sus adentros mientras se voltea, y la coloca sobre él.

- Que sí, cansona. Pero yo todavía no estoy decidido. Y como sigas insistiendo, ni me lo voy a plantear… - Dice mientras continúa mordisqueando hombro, cuello y oreja.

- En ese caso, quizá sea yo la que me plantee tomar represalias, marido…

Él no contesta, pero empieza a actuar, y Betty decide dejar las represalias para otro momento menos rico…



************************************************************************



Por la mañana entran a Ecomoda por el garaje, y al abrirse las puertas del elevador, encuentran todos los escritorios vacíos.

No les extraña demasiado, pero…

- Tus amigas y protegidas… como siempre!

Betty frunce el ceño.

- La verdad es que se pasan con frecuencia. Hablaré con ellas de nuevo!

Según se aproximan a la Sala de Juntas oyen el sonido de la TV, reducen el paso, se paran delante de las puertas que están abiertas y ven allá a todas, hasta Patty!
Están muy atentas a la repetición del concierto de la noche anterior.

- Cuándo se la ve, Mariana? – Pregunta Berta impaciente.

- Enseguidica. Cuando termine, salude y se acerque al público.

- Pues yo no sabía que a usted le gustaba tanto! – Comenta Sandra.

- He seguido su carrera desde que tengo uso de razón.

- Yo tampoco la había oído nada de esa admiración por él… - Habla Sofía sin quitar los ojos de la pantalla del televisor.

- Miren! YA! Ya se acerca! – Sube la voz Mariana.

Todas fijan sus ojos en el aparato, y también Betty y Armando, cada vez más intrigados.

- AHÍ! AHÍ! – Exclama Mariana.

Y todos estiran el cuello y escudriñan con los ojos buscándola entre la gente.
Siguen mirando muy atentos, y de pronto ven cómo Michael Jackson toma las manos de Mariana y tira de ella hasta subirla al escenario con él.

- Ay, qué estrés! Me volví a emocionar…

El cantante la besa las mejillas, la abraza y luego toma las manos de la secretaria y también las besa. La mira arrobado y ven que la habla.

Se vuelven perplejos a Mariana y ven que tiene los ojos llenos de lágrimas.

- Y cómo así??? – Pregunta Patricia.

- Me reconoció porque he ido a verle a varios conciertos, todos los que he podido y siempre me coloco cerca del escenario, por la misma zona.

- Y qué le dijo? – Curiosea Berta.

- Pues que soy una fan muy leal, que me recordaba de otros conciertos, y que le impactan mucho mis ojos con ese reflejo azul que les da espiritualidad…

Las del cuartel la escuchan con la boca abierta.

- Y cómo le entendió? Acaso Michael Jackson habla español? – Indaga Pattypat.

- Él habló en inglés, pero yo lo entiendo aunque tengo poca soltura al hablar.

- Y usted le respondió? – Pregunta Inesita.

- Sí. Despacio y pensando las palabras, pero pudimos comunicarnos. Luego, en su camerino, me dijo que le gusta mucho mi color, que consultará a su dermatólogo, y si es posible... hará que le pigmenten la piel como la mía!

Armando decide que ya es demasiado y pregunta sarcástico:

- Y será que Mister Jackson, les va a mandar a todas ustedes un chequecico con el sueldo del mes? O quizá se lo pagará Ecomoda?

- Ay, doctor! Disculpe, que ya volvemos al trabajo. – Todas.

- Ah! Pero es que hoy ya trabajaron algo? Como dicen “volvemos…”

Bajan la cabeza y echan a caminar.

- Permiso, doctor.

- Sigan, sigan... Por mí no se apresuren…

Mira a su mujer que le sonríe con sorna, y sin cruzar palabra, van a sus respectivos despachos.



************************************************************************



Cerca del mediodía, la peliteñida le llama por el teléfono interno.

- Aló!

- Armando.

- Cómo que ARMANDO? Cuándo la he autorizado a llamarme así, ah? Estoy harto de repetírselo!

- Ay, perdón. Doctor.

- Qué sucede? Hable!

- Está acá el doctor Valencia.

- Y será que puede saberse qué quiere ese cretino?

- Hablar contigo! Uy, perdón! Con usted, doctor.

Armando reflexiona un momento, pero decide recibirle, aunque piensa que a la menor ofensa o impertinencia, le parte la cara.

- Está bien. Que pase.

Pero Daniel viene muy cauto y prudente. Desconocido, porque necesita hacerse perdonar por su actitud de años, y en especial, por la última faena.

Quiere convencer a Armando de que no volverá a atacarle… ni a intentar desestabilizar su matrimonio… ni a ponerle en entredicho como empresario responsable y serio.

Armando no se levanta a saludarle, sino que permanece sentado y le mira duramente. Daniel avanza hasta llegar ante la mesa y se sienta en uno de los sillones.

- Armando, necesito hablar contigo.

- Te escucho. – Le responde lacónico.

- No me demandes. Permíteme dar una explicación plausible, que me deje salir del atolladero sin demasiado escándalo…

- Por qué? Dime por qué debo ser contigo una “hermanita de la caridad”. Dame una buena razón!

- Porque en el ministerio… tú sabes!

- Y esperas que después de las intrigas que has tramado contra mí, eso me importe y me detenga?

Se ve a Daniel realmente desesperado. Sigue hablando:

- Hoy me ha llamado tu abogado, y me ha notificado la demanda que has interpuesto por atentar contra tu honor. Semejante escándalo sería mi ruina profesional y social… y en definitiva, sólo fue un chisme para la prensa rosa…

- Un CHISME??? – Ruge Armando. – Fue una calumnia que pudo costarme mi matrimonio!

Daniel baja la cabeza. Ve que Armando está muy enfurecido.

- Estoy arrepentido. Y perjudicarme y hundirme… no te va a beneficiar en nada.

- Ya, Daniel! Ya sé que no me beneficiaré en nada, pero no olvides que la venganza resulta dulce, muy dulce...




CONTINUARÁ...


Buenas tardes, tardesss...

Parece que Nepomuceno ha visto las orejas al lobo... y se ha decidido por la negociación, pero no sé yo si Armando va a tragar.

Y Betty... igual se le tira a los pelos, pero resbalaría con la gomina. Ayyysss!

En cuanto a Mariana... vaya con la mosquita muerta!

Y si Armando accede a lo de la niña... lo vamos a averiguar ya muy prontico. Pero qué haríais vosotras si fueseis Betty?

Besos a todas.




Quote
Share

enkarna
enkarna

November 17th, 2003, 3:10 pm #2

llevo tres capis de retraso pero en este soy la prime.
¡Cuántas cosas han pasado niña!
Yo creo que estos dos son buena gente por naturaleza y le perdonaran, diciéndole cuatro cosas antes que nada. Sería guay que el Dani y Armando recuperaran la amistad ¿no?

Y la niña la tiene porque la tiene eh?

Un beso. enkarna.
Quote
Share

mari
mari

November 17th, 2003, 3:30 pm #3

- El encuentro de usted con Karina Larson en la entrada de la discoteca, y las fotos publicadas en la revista... no fueron fortuitas!

- Cómo así?

- Alguien había avisado a los paparazzi para que estuviesen allá al acecho, y cuando vieron que usted y el doctor Calderón salían... Karina y su cómplice prepararon el montaje.

- Y ese compinche... – Anima Armando.

- Es el oscuro y sombrío Daniel Valencia.

Armando y Betty se miran, confirmando sospechas.






Capítulo XXV.- Le odio por hacerme odiarle!



- Usted se había quedado solo en Bogotá durante una semana, y como él le odia y envidia su felicidad familiar y su éxito profesional... decidió aprovechar para hundirle. Usted le estropeó los planes cuando voló a Cartagena para ver a su familia, pero su rápido regreso le permitió seguir adelante.

- Y cómo supo de mi regreso... y dónde encontrarme?

- Eso todavía no lo he averiguado, doctor. – No sé si cuenta con algún informador, o le sonrió la fortuna.

Continúa hablando:

- Pensó que con la antigua fama de conquistador que usted tiene, su esposa iba a creer lo que publicaban las revistas antes que su palabra. Pero como no le funcionó... fue capaz de convencer a la señorita Larson para que asegurase que el hijo que esperaba, sin duda del mismo doctor Valencia, era de usted!

- Pero si se hacían pruebas de ADN, que yo mismo exigiría con toda seguridad...

- Para cuando se aclarase, ya sería tarde, pues tardan en dar los resultados. Según sus cuentas, su esposa le habría abandonado y sus clientes le darían de lado por el escándalo. Le habría dado un golpe casi definitivo, al dejarle en evidencia con su mujer, familia y empresa.

- Señor Moreno. Supongo que todas estas conclusiones, resultado de sus investigaciones, estarán sustentadas en pruebas irrefutables... – Inquiere Armando.

- Desde luego, doctor Mendoza. Pruebas tan sólidas que ningún juez podrá refutar.

- En ese caso, deseo que se ponga en contacto con el doctor Santamaría y preparen una demanda contra Daniel Valencia, Karina Larson y la revista “De boca en boca...”

- De acuerdo. Mañana mismo llamaré al doctor Santamaría y empezaremos a trabajar en ello. – Asiente el detective.

- Cuando tengan todo preparado, me avisan antes de abrir la caja de los truenos. Estamos en contacto. – Se despide Armando.

- Nos hablamos, doctor Mendoza. Chao!

- Chao! – Dice Betty levantándose y estrechando la mano al investigador.



************************************************************************



Van entrando en su dormitorio, cuando Betty consigue dar salida a su congoja. Lleva todo el tiempo cavilando en lo que les ha revelado el señor Moreno.

- Armando, vas a pedir una indemnización por calumnias, daños y perjuicios, difamación, etc...?

- Desde luego. Daniel se va a arrepentir.

- Quiero que les exijas el máximo posible!

- Por qué? Desde cuando tú eres interesada?

- Porque ha intentado destruir mi familia con premeditación y alevosía, y quiero hundirles, sobre todo a Daniel, que es el cerebro maligno de todo esto. Y no quiero su dinero para nada! No osaría tocarlo, pues seguro que destila veneno. Lo donaría a alguna O.N.G. para blanquearlo.

- Vamos, mi amor. – La abraza. – No permitamos que ese desgraciado ocupe un lugar en nuestras mentes.

- Es que le ODIO por hacerme odiarle. Es una sensación tan... – Crispa los puños.

- Desahógate, Betty! Echa fuera toda esa rabia que te ha provocado. – La dice mientras la mantiene abrazada y la acuna.

- Por qué te odia de esa manera tan acerba, Armando?

- No lo sé. Muchas veces he pensado en ello, y llegué a la conclusión de que quizá me envidia desde que murieron sus padres y se desmoronó su familia en vez de la mía... Pero mis padres siempre han velado por ellos... incluso anteponiéndoles en ocasiones a Camila y a mí. La verdad es que no me explico, pues de niños fuimos grandes amigos...

Hace una pausa y sonríe recordando anécdotas, mientras pasea por la habitación.

- Vamos, Armando. Sigue. – Le exhorta desde la cama.

- Nos llevábamos muy bien. Éramos como hermanos y siempre estábamos juntos haciendo trastadas… lo que no se le ocurría a él, lo ideaba yo. Nuestros padres nos llamaban Zipi y Zape! También decían que parecíamos siameses, porque todo lo hacíamos juntos y nos entendíamos con sólo mirarnos.
Ya de adolescentes, se nos unió Mario, y en las noches de rumba… arrasábamos! Nos retábamos para ver quien conseguía conquistar alguna gacela determinada… pero nunca discutimos, ni peleamos por una chica! Los que perdían la apuesta, pagaban los tragos y en paz. Qué buenos tiempos!
Pero cuando murieron Julio y Susana, se fue retrayendo en sí mismo. Mario y yo íbamos a hacerle un rato de compañía, y no nos abría, así que se fue alejando de nosotros y empezó a mirarme de una forma extraña… como con resentimiento…
Intenté por varias veces hablar con él, pero ni modo! – Se sienta en la cama decepcionado. – Y ahora, para remate, intenta hundirme! Betty, es que no le puedo entender…

- Nunca me habías contado esto, pero si habéis estado así de unidos... intenta hablar de nuevo con él. Dale una última oportunidad…

- Ya no sé, Betty. Rechazó todas mis iniciativas durante años. Creo que voy a esperar su reacción cuando reciba el aviso de la demanda.

Y diciendo esto, da por concluida la conversación, se acuesta y dedica toda su atención a su Betty.

- Recuerdas que quiero una niña?

La oye susurrar en su oído. Ríe para sus adentros mientras se voltea, y la coloca sobre él.

- Que sí, cansona. Pero yo todavía no estoy decidido. Y como sigas insistiendo, ni me lo voy a plantear… - Dice mientras continúa mordisqueando hombro, cuello y oreja.

- En ese caso, quizá sea yo la que me plantee tomar represalias, marido…

Él no contesta, pero empieza a actuar, y Betty decide dejar las represalias para otro momento menos rico…



************************************************************************



Por la mañana entran a Ecomoda por el garaje, y al abrirse las puertas del elevador, encuentran todos los escritorios vacíos.

No les extraña demasiado, pero…

- Tus amigas y protegidas… como siempre!

Betty frunce el ceño.

- La verdad es que se pasan con frecuencia. Hablaré con ellas de nuevo!

Según se aproximan a la Sala de Juntas oyen el sonido de la TV, reducen el paso, se paran delante de las puertas que están abiertas y ven allá a todas, hasta Patty!
Están muy atentas a la repetición del concierto de la noche anterior.

- Cuándo se la ve, Mariana? – Pregunta Berta impaciente.

- Enseguidica. Cuando termine, salude y se acerque al público.

- Pues yo no sabía que a usted le gustaba tanto! – Comenta Sandra.

- He seguido su carrera desde que tengo uso de razón.

- Yo tampoco la había oído nada de esa admiración por él… - Habla Sofía sin quitar los ojos de la pantalla del televisor.

- Miren! YA! Ya se acerca! – Sube la voz Mariana.

Todas fijan sus ojos en el aparato, y también Betty y Armando, cada vez más intrigados.

- AHÍ! AHÍ! – Exclama Mariana.

Y todos estiran el cuello y escudriñan con los ojos buscándola entre la gente.
Siguen mirando muy atentos, y de pronto ven cómo Michael Jackson toma las manos de Mariana y tira de ella hasta subirla al escenario con él.

- Ay, qué estrés! Me volví a emocionar…

El cantante la besa las mejillas, la abraza y luego toma las manos de la secretaria y también las besa. La mira arrobado y ven que la habla.

Se vuelven perplejos a Mariana y ven que tiene los ojos llenos de lágrimas.

- Y cómo así??? – Pregunta Patricia.

- Me reconoció porque he ido a verle a varios conciertos, todos los que he podido y siempre me coloco cerca del escenario, por la misma zona.

- Y qué le dijo? – Curiosea Berta.

- Pues que soy una fan muy leal, que me recordaba de otros conciertos, y que le impactan mucho mis ojos con ese reflejo azul que les da espiritualidad…

Las del cuartel la escuchan con la boca abierta.

- Y cómo le entendió? Acaso Michael Jackson habla español? – Indaga Pattypat.

- Él habló en inglés, pero yo lo entiendo aunque tengo poca soltura al hablar.

- Y usted le respondió? – Pregunta Inesita.

- Sí. Despacio y pensando las palabras, pero pudimos comunicarnos. Luego, en su camerino, me dijo que le gusta mucho mi color, que consultará a su dermatólogo, y si es posible... hará que le pigmenten la piel como la mía!

Armando decide que ya es demasiado y pregunta sarcástico:

- Y será que Mister Jackson, les va a mandar a todas ustedes un chequecico con el sueldo del mes? O quizá se lo pagará Ecomoda?

- Ay, doctor! Disculpe, que ya volvemos al trabajo. – Todas.

- Ah! Pero es que hoy ya trabajaron algo? Como dicen “volvemos…”

Bajan la cabeza y echan a caminar.

- Permiso, doctor.

- Sigan, sigan... Por mí no se apresuren…

Mira a su mujer que le sonríe con sorna, y sin cruzar palabra, van a sus respectivos despachos.



************************************************************************



Cerca del mediodía, la peliteñida le llama por el teléfono interno.

- Aló!

- Armando.

- Cómo que ARMANDO? Cuándo la he autorizado a llamarme así, ah? Estoy harto de repetírselo!

- Ay, perdón. Doctor.

- Qué sucede? Hable!

- Está acá el doctor Valencia.

- Y será que puede saberse qué quiere ese cretino?

- Hablar contigo! Uy, perdón! Con usted, doctor.

Armando reflexiona un momento, pero decide recibirle, aunque piensa que a la menor ofensa o impertinencia, le parte la cara.

- Está bien. Que pase.

Pero Daniel viene muy cauto y prudente. Desconocido, porque necesita hacerse perdonar por su actitud de años, y en especial, por la última faena.

Quiere convencer a Armando de que no volverá a atacarle… ni a intentar desestabilizar su matrimonio… ni a ponerle en entredicho como empresario responsable y serio.

Armando no se levanta a saludarle, sino que permanece sentado y le mira duramente. Daniel avanza hasta llegar ante la mesa y se sienta en uno de los sillones.

- Armando, necesito hablar contigo.

- Te escucho. – Le responde lacónico.

- No me demandes. Permíteme dar una explicación plausible, que me deje salir del atolladero sin demasiado escándalo…

- Por qué? Dime por qué debo ser contigo una “hermanita de la caridad”. Dame una buena razón!

- Porque en el ministerio… tú sabes!

- Y esperas que después de las intrigas que has tramado contra mí, eso me importe y me detenga?

Se ve a Daniel realmente desesperado. Sigue hablando:

- Hoy me ha llamado tu abogado, y me ha notificado la demanda que has interpuesto por atentar contra tu honor. Semejante escándalo sería mi ruina profesional y social… y en definitiva, sólo fue un chisme para la prensa rosa…

- Un CHISME??? – Ruge Armando. – Fue una calumnia que pudo costarme mi matrimonio!

Daniel baja la cabeza. Ve que Armando está muy enfurecido.

- Estoy arrepentido. Y perjudicarme y hundirme… no te va a beneficiar en nada.

- Ya, Daniel! Ya sé que no me beneficiaré en nada, pero no olvides que la venganza resulta dulce, muy dulce...




CONTINUARÁ...


Buenas tardes, tardesss...

Parece que Nepomuceno ha visto las orejas al lobo... y se ha decidido por la negociación, pero no sé yo si Armando va a tragar.

Y Betty... igual se le tira a los pelos, pero resbalaría con la gomina. Ayyysss!

En cuanto a Mariana... vaya con la mosquita muerta!

Y si Armando accede a lo de la niña... lo vamos a averiguar ya muy prontico. Pero qué haríais vosotras si fueseis Betty?

Besos a todas.



la venganza es dulce y se sirve en plato frio jajaj pues ahora que se chinche!!

besos!!
Quote
Share

Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

November 17th, 2003, 3:32 pm #4

- El encuentro de usted con Karina Larson en la entrada de la discoteca, y las fotos publicadas en la revista... no fueron fortuitas!

- Cómo así?

- Alguien había avisado a los paparazzi para que estuviesen allá al acecho, y cuando vieron que usted y el doctor Calderón salían... Karina y su cómplice prepararon el montaje.

- Y ese compinche... – Anima Armando.

- Es el oscuro y sombrío Daniel Valencia.

Armando y Betty se miran, confirmando sospechas.






Capítulo XXV.- Le odio por hacerme odiarle!



- Usted se había quedado solo en Bogotá durante una semana, y como él le odia y envidia su felicidad familiar y su éxito profesional... decidió aprovechar para hundirle. Usted le estropeó los planes cuando voló a Cartagena para ver a su familia, pero su rápido regreso le permitió seguir adelante.

- Y cómo supo de mi regreso... y dónde encontrarme?

- Eso todavía no lo he averiguado, doctor. – No sé si cuenta con algún informador, o le sonrió la fortuna.

Continúa hablando:

- Pensó que con la antigua fama de conquistador que usted tiene, su esposa iba a creer lo que publicaban las revistas antes que su palabra. Pero como no le funcionó... fue capaz de convencer a la señorita Larson para que asegurase que el hijo que esperaba, sin duda del mismo doctor Valencia, era de usted!

- Pero si se hacían pruebas de ADN, que yo mismo exigiría con toda seguridad...

- Para cuando se aclarase, ya sería tarde, pues tardan en dar los resultados. Según sus cuentas, su esposa le habría abandonado y sus clientes le darían de lado por el escándalo. Le habría dado un golpe casi definitivo, al dejarle en evidencia con su mujer, familia y empresa.

- Señor Moreno. Supongo que todas estas conclusiones, resultado de sus investigaciones, estarán sustentadas en pruebas irrefutables... – Inquiere Armando.

- Desde luego, doctor Mendoza. Pruebas tan sólidas que ningún juez podrá refutar.

- En ese caso, deseo que se ponga en contacto con el doctor Santamaría y preparen una demanda contra Daniel Valencia, Karina Larson y la revista “De boca en boca...”

- De acuerdo. Mañana mismo llamaré al doctor Santamaría y empezaremos a trabajar en ello. – Asiente el detective.

- Cuando tengan todo preparado, me avisan antes de abrir la caja de los truenos. Estamos en contacto. – Se despide Armando.

- Nos hablamos, doctor Mendoza. Chao!

- Chao! – Dice Betty levantándose y estrechando la mano al investigador.



************************************************************************



Van entrando en su dormitorio, cuando Betty consigue dar salida a su congoja. Lleva todo el tiempo cavilando en lo que les ha revelado el señor Moreno.

- Armando, vas a pedir una indemnización por calumnias, daños y perjuicios, difamación, etc...?

- Desde luego. Daniel se va a arrepentir.

- Quiero que les exijas el máximo posible!

- Por qué? Desde cuando tú eres interesada?

- Porque ha intentado destruir mi familia con premeditación y alevosía, y quiero hundirles, sobre todo a Daniel, que es el cerebro maligno de todo esto. Y no quiero su dinero para nada! No osaría tocarlo, pues seguro que destila veneno. Lo donaría a alguna O.N.G. para blanquearlo.

- Vamos, mi amor. – La abraza. – No permitamos que ese desgraciado ocupe un lugar en nuestras mentes.

- Es que le ODIO por hacerme odiarle. Es una sensación tan... – Crispa los puños.

- Desahógate, Betty! Echa fuera toda esa rabia que te ha provocado. – La dice mientras la mantiene abrazada y la acuna.

- Por qué te odia de esa manera tan acerba, Armando?

- No lo sé. Muchas veces he pensado en ello, y llegué a la conclusión de que quizá me envidia desde que murieron sus padres y se desmoronó su familia en vez de la mía... Pero mis padres siempre han velado por ellos... incluso anteponiéndoles en ocasiones a Camila y a mí. La verdad es que no me explico, pues de niños fuimos grandes amigos...

Hace una pausa y sonríe recordando anécdotas, mientras pasea por la habitación.

- Vamos, Armando. Sigue. – Le exhorta desde la cama.

- Nos llevábamos muy bien. Éramos como hermanos y siempre estábamos juntos haciendo trastadas… lo que no se le ocurría a él, lo ideaba yo. Nuestros padres nos llamaban Zipi y Zape! También decían que parecíamos siameses, porque todo lo hacíamos juntos y nos entendíamos con sólo mirarnos.
Ya de adolescentes, se nos unió Mario, y en las noches de rumba… arrasábamos! Nos retábamos para ver quien conseguía conquistar alguna gacela determinada… pero nunca discutimos, ni peleamos por una chica! Los que perdían la apuesta, pagaban los tragos y en paz. Qué buenos tiempos!
Pero cuando murieron Julio y Susana, se fue retrayendo en sí mismo. Mario y yo íbamos a hacerle un rato de compañía, y no nos abría, así que se fue alejando de nosotros y empezó a mirarme de una forma extraña… como con resentimiento…
Intenté por varias veces hablar con él, pero ni modo! – Se sienta en la cama decepcionado. – Y ahora, para remate, intenta hundirme! Betty, es que no le puedo entender…

- Nunca me habías contado esto, pero si habéis estado así de unidos... intenta hablar de nuevo con él. Dale una última oportunidad…

- Ya no sé, Betty. Rechazó todas mis iniciativas durante años. Creo que voy a esperar su reacción cuando reciba el aviso de la demanda.

Y diciendo esto, da por concluida la conversación, se acuesta y dedica toda su atención a su Betty.

- Recuerdas que quiero una niña?

La oye susurrar en su oído. Ríe para sus adentros mientras se voltea, y la coloca sobre él.

- Que sí, cansona. Pero yo todavía no estoy decidido. Y como sigas insistiendo, ni me lo voy a plantear… - Dice mientras continúa mordisqueando hombro, cuello y oreja.

- En ese caso, quizá sea yo la que me plantee tomar represalias, marido…

Él no contesta, pero empieza a actuar, y Betty decide dejar las represalias para otro momento menos rico…



************************************************************************



Por la mañana entran a Ecomoda por el garaje, y al abrirse las puertas del elevador, encuentran todos los escritorios vacíos.

No les extraña demasiado, pero…

- Tus amigas y protegidas… como siempre!

Betty frunce el ceño.

- La verdad es que se pasan con frecuencia. Hablaré con ellas de nuevo!

Según se aproximan a la Sala de Juntas oyen el sonido de la TV, reducen el paso, se paran delante de las puertas que están abiertas y ven allá a todas, hasta Patty!
Están muy atentas a la repetición del concierto de la noche anterior.

- Cuándo se la ve, Mariana? – Pregunta Berta impaciente.

- Enseguidica. Cuando termine, salude y se acerque al público.

- Pues yo no sabía que a usted le gustaba tanto! – Comenta Sandra.

- He seguido su carrera desde que tengo uso de razón.

- Yo tampoco la había oído nada de esa admiración por él… - Habla Sofía sin quitar los ojos de la pantalla del televisor.

- Miren! YA! Ya se acerca! – Sube la voz Mariana.

Todas fijan sus ojos en el aparato, y también Betty y Armando, cada vez más intrigados.

- AHÍ! AHÍ! – Exclama Mariana.

Y todos estiran el cuello y escudriñan con los ojos buscándola entre la gente.
Siguen mirando muy atentos, y de pronto ven cómo Michael Jackson toma las manos de Mariana y tira de ella hasta subirla al escenario con él.

- Ay, qué estrés! Me volví a emocionar…

El cantante la besa las mejillas, la abraza y luego toma las manos de la secretaria y también las besa. La mira arrobado y ven que la habla.

Se vuelven perplejos a Mariana y ven que tiene los ojos llenos de lágrimas.

- Y cómo así??? – Pregunta Patricia.

- Me reconoció porque he ido a verle a varios conciertos, todos los que he podido y siempre me coloco cerca del escenario, por la misma zona.

- Y qué le dijo? – Curiosea Berta.

- Pues que soy una fan muy leal, que me recordaba de otros conciertos, y que le impactan mucho mis ojos con ese reflejo azul que les da espiritualidad…

Las del cuartel la escuchan con la boca abierta.

- Y cómo le entendió? Acaso Michael Jackson habla español? – Indaga Pattypat.

- Él habló en inglés, pero yo lo entiendo aunque tengo poca soltura al hablar.

- Y usted le respondió? – Pregunta Inesita.

- Sí. Despacio y pensando las palabras, pero pudimos comunicarnos. Luego, en su camerino, me dijo que le gusta mucho mi color, que consultará a su dermatólogo, y si es posible... hará que le pigmenten la piel como la mía!

Armando decide que ya es demasiado y pregunta sarcástico:

- Y será que Mister Jackson, les va a mandar a todas ustedes un chequecico con el sueldo del mes? O quizá se lo pagará Ecomoda?

- Ay, doctor! Disculpe, que ya volvemos al trabajo. – Todas.

- Ah! Pero es que hoy ya trabajaron algo? Como dicen “volvemos…”

Bajan la cabeza y echan a caminar.

- Permiso, doctor.

- Sigan, sigan... Por mí no se apresuren…

Mira a su mujer que le sonríe con sorna, y sin cruzar palabra, van a sus respectivos despachos.



************************************************************************



Cerca del mediodía, la peliteñida le llama por el teléfono interno.

- Aló!

- Armando.

- Cómo que ARMANDO? Cuándo la he autorizado a llamarme así, ah? Estoy harto de repetírselo!

- Ay, perdón. Doctor.

- Qué sucede? Hable!

- Está acá el doctor Valencia.

- Y será que puede saberse qué quiere ese cretino?

- Hablar contigo! Uy, perdón! Con usted, doctor.

Armando reflexiona un momento, pero decide recibirle, aunque piensa que a la menor ofensa o impertinencia, le parte la cara.

- Está bien. Que pase.

Pero Daniel viene muy cauto y prudente. Desconocido, porque necesita hacerse perdonar por su actitud de años, y en especial, por la última faena.

Quiere convencer a Armando de que no volverá a atacarle… ni a intentar desestabilizar su matrimonio… ni a ponerle en entredicho como empresario responsable y serio.

Armando no se levanta a saludarle, sino que permanece sentado y le mira duramente. Daniel avanza hasta llegar ante la mesa y se sienta en uno de los sillones.

- Armando, necesito hablar contigo.

- Te escucho. – Le responde lacónico.

- No me demandes. Permíteme dar una explicación plausible, que me deje salir del atolladero sin demasiado escándalo…

- Por qué? Dime por qué debo ser contigo una “hermanita de la caridad”. Dame una buena razón!

- Porque en el ministerio… tú sabes!

- Y esperas que después de las intrigas que has tramado contra mí, eso me importe y me detenga?

Se ve a Daniel realmente desesperado. Sigue hablando:

- Hoy me ha llamado tu abogado, y me ha notificado la demanda que has interpuesto por atentar contra tu honor. Semejante escándalo sería mi ruina profesional y social… y en definitiva, sólo fue un chisme para la prensa rosa…

- Un CHISME??? – Ruge Armando. – Fue una calumnia que pudo costarme mi matrimonio!

Daniel baja la cabeza. Ve que Armando está muy enfurecido.

- Estoy arrepentido. Y perjudicarme y hundirme… no te va a beneficiar en nada.

- Ya, Daniel! Ya sé que no me beneficiaré en nada, pero no olvides que la venganza resulta dulce, muy dulce...




CONTINUARÁ...


Buenas tardes, tardesss...

Parece que Nepomuceno ha visto las orejas al lobo... y se ha decidido por la negociación, pero no sé yo si Armando va a tragar.

Y Betty... igual se le tira a los pelos, pero resbalaría con la gomina. Ayyysss!

En cuanto a Mariana... vaya con la mosquita muerta!

Y si Armando accede a lo de la niña... lo vamos a averiguar ya muy prontico. Pero qué haríais vosotras si fueseis Betty?

Besos a todas.



Así que "lo siento", "yo no quería", "no lo hago más"...¡JA!, pero la "puñeta" ya la ha hecho a base de bien.
Lo siento mija, pero por mucho que le guste a Mariana, a nosotras el "hombre gris perla" (porque es de ese color... ¿o no?), nos da un "repelús" brrrr...
Y esa niña, a ver si de tanto esperar, luego le salen dos, en vez de una, que precedentes ya tienen en la familia...jajajaja. Besos
Quote
Share

Cata
Cata

November 17th, 2003, 5:16 pm #5

- El encuentro de usted con Karina Larson en la entrada de la discoteca, y las fotos publicadas en la revista... no fueron fortuitas!

- Cómo así?

- Alguien había avisado a los paparazzi para que estuviesen allá al acecho, y cuando vieron que usted y el doctor Calderón salían... Karina y su cómplice prepararon el montaje.

- Y ese compinche... – Anima Armando.

- Es el oscuro y sombrío Daniel Valencia.

Armando y Betty se miran, confirmando sospechas.






Capítulo XXV.- Le odio por hacerme odiarle!



- Usted se había quedado solo en Bogotá durante una semana, y como él le odia y envidia su felicidad familiar y su éxito profesional... decidió aprovechar para hundirle. Usted le estropeó los planes cuando voló a Cartagena para ver a su familia, pero su rápido regreso le permitió seguir adelante.

- Y cómo supo de mi regreso... y dónde encontrarme?

- Eso todavía no lo he averiguado, doctor. – No sé si cuenta con algún informador, o le sonrió la fortuna.

Continúa hablando:

- Pensó que con la antigua fama de conquistador que usted tiene, su esposa iba a creer lo que publicaban las revistas antes que su palabra. Pero como no le funcionó... fue capaz de convencer a la señorita Larson para que asegurase que el hijo que esperaba, sin duda del mismo doctor Valencia, era de usted!

- Pero si se hacían pruebas de ADN, que yo mismo exigiría con toda seguridad...

- Para cuando se aclarase, ya sería tarde, pues tardan en dar los resultados. Según sus cuentas, su esposa le habría abandonado y sus clientes le darían de lado por el escándalo. Le habría dado un golpe casi definitivo, al dejarle en evidencia con su mujer, familia y empresa.

- Señor Moreno. Supongo que todas estas conclusiones, resultado de sus investigaciones, estarán sustentadas en pruebas irrefutables... – Inquiere Armando.

- Desde luego, doctor Mendoza. Pruebas tan sólidas que ningún juez podrá refutar.

- En ese caso, deseo que se ponga en contacto con el doctor Santamaría y preparen una demanda contra Daniel Valencia, Karina Larson y la revista “De boca en boca...”

- De acuerdo. Mañana mismo llamaré al doctor Santamaría y empezaremos a trabajar en ello. – Asiente el detective.

- Cuando tengan todo preparado, me avisan antes de abrir la caja de los truenos. Estamos en contacto. – Se despide Armando.

- Nos hablamos, doctor Mendoza. Chao!

- Chao! – Dice Betty levantándose y estrechando la mano al investigador.



************************************************************************



Van entrando en su dormitorio, cuando Betty consigue dar salida a su congoja. Lleva todo el tiempo cavilando en lo que les ha revelado el señor Moreno.

- Armando, vas a pedir una indemnización por calumnias, daños y perjuicios, difamación, etc...?

- Desde luego. Daniel se va a arrepentir.

- Quiero que les exijas el máximo posible!

- Por qué? Desde cuando tú eres interesada?

- Porque ha intentado destruir mi familia con premeditación y alevosía, y quiero hundirles, sobre todo a Daniel, que es el cerebro maligno de todo esto. Y no quiero su dinero para nada! No osaría tocarlo, pues seguro que destila veneno. Lo donaría a alguna O.N.G. para blanquearlo.

- Vamos, mi amor. – La abraza. – No permitamos que ese desgraciado ocupe un lugar en nuestras mentes.

- Es que le ODIO por hacerme odiarle. Es una sensación tan... – Crispa los puños.

- Desahógate, Betty! Echa fuera toda esa rabia que te ha provocado. – La dice mientras la mantiene abrazada y la acuna.

- Por qué te odia de esa manera tan acerba, Armando?

- No lo sé. Muchas veces he pensado en ello, y llegué a la conclusión de que quizá me envidia desde que murieron sus padres y se desmoronó su familia en vez de la mía... Pero mis padres siempre han velado por ellos... incluso anteponiéndoles en ocasiones a Camila y a mí. La verdad es que no me explico, pues de niños fuimos grandes amigos...

Hace una pausa y sonríe recordando anécdotas, mientras pasea por la habitación.

- Vamos, Armando. Sigue. – Le exhorta desde la cama.

- Nos llevábamos muy bien. Éramos como hermanos y siempre estábamos juntos haciendo trastadas… lo que no se le ocurría a él, lo ideaba yo. Nuestros padres nos llamaban Zipi y Zape! También decían que parecíamos siameses, porque todo lo hacíamos juntos y nos entendíamos con sólo mirarnos.
Ya de adolescentes, se nos unió Mario, y en las noches de rumba… arrasábamos! Nos retábamos para ver quien conseguía conquistar alguna gacela determinada… pero nunca discutimos, ni peleamos por una chica! Los que perdían la apuesta, pagaban los tragos y en paz. Qué buenos tiempos!
Pero cuando murieron Julio y Susana, se fue retrayendo en sí mismo. Mario y yo íbamos a hacerle un rato de compañía, y no nos abría, así que se fue alejando de nosotros y empezó a mirarme de una forma extraña… como con resentimiento…
Intenté por varias veces hablar con él, pero ni modo! – Se sienta en la cama decepcionado. – Y ahora, para remate, intenta hundirme! Betty, es que no le puedo entender…

- Nunca me habías contado esto, pero si habéis estado así de unidos... intenta hablar de nuevo con él. Dale una última oportunidad…

- Ya no sé, Betty. Rechazó todas mis iniciativas durante años. Creo que voy a esperar su reacción cuando reciba el aviso de la demanda.

Y diciendo esto, da por concluida la conversación, se acuesta y dedica toda su atención a su Betty.

- Recuerdas que quiero una niña?

La oye susurrar en su oído. Ríe para sus adentros mientras se voltea, y la coloca sobre él.

- Que sí, cansona. Pero yo todavía no estoy decidido. Y como sigas insistiendo, ni me lo voy a plantear… - Dice mientras continúa mordisqueando hombro, cuello y oreja.

- En ese caso, quizá sea yo la que me plantee tomar represalias, marido…

Él no contesta, pero empieza a actuar, y Betty decide dejar las represalias para otro momento menos rico…



************************************************************************



Por la mañana entran a Ecomoda por el garaje, y al abrirse las puertas del elevador, encuentran todos los escritorios vacíos.

No les extraña demasiado, pero…

- Tus amigas y protegidas… como siempre!

Betty frunce el ceño.

- La verdad es que se pasan con frecuencia. Hablaré con ellas de nuevo!

Según se aproximan a la Sala de Juntas oyen el sonido de la TV, reducen el paso, se paran delante de las puertas que están abiertas y ven allá a todas, hasta Patty!
Están muy atentas a la repetición del concierto de la noche anterior.

- Cuándo se la ve, Mariana? – Pregunta Berta impaciente.

- Enseguidica. Cuando termine, salude y se acerque al público.

- Pues yo no sabía que a usted le gustaba tanto! – Comenta Sandra.

- He seguido su carrera desde que tengo uso de razón.

- Yo tampoco la había oído nada de esa admiración por él… - Habla Sofía sin quitar los ojos de la pantalla del televisor.

- Miren! YA! Ya se acerca! – Sube la voz Mariana.

Todas fijan sus ojos en el aparato, y también Betty y Armando, cada vez más intrigados.

- AHÍ! AHÍ! – Exclama Mariana.

Y todos estiran el cuello y escudriñan con los ojos buscándola entre la gente.
Siguen mirando muy atentos, y de pronto ven cómo Michael Jackson toma las manos de Mariana y tira de ella hasta subirla al escenario con él.

- Ay, qué estrés! Me volví a emocionar…

El cantante la besa las mejillas, la abraza y luego toma las manos de la secretaria y también las besa. La mira arrobado y ven que la habla.

Se vuelven perplejos a Mariana y ven que tiene los ojos llenos de lágrimas.

- Y cómo así??? – Pregunta Patricia.

- Me reconoció porque he ido a verle a varios conciertos, todos los que he podido y siempre me coloco cerca del escenario, por la misma zona.

- Y qué le dijo? – Curiosea Berta.

- Pues que soy una fan muy leal, que me recordaba de otros conciertos, y que le impactan mucho mis ojos con ese reflejo azul que les da espiritualidad…

Las del cuartel la escuchan con la boca abierta.

- Y cómo le entendió? Acaso Michael Jackson habla español? – Indaga Pattypat.

- Él habló en inglés, pero yo lo entiendo aunque tengo poca soltura al hablar.

- Y usted le respondió? – Pregunta Inesita.

- Sí. Despacio y pensando las palabras, pero pudimos comunicarnos. Luego, en su camerino, me dijo que le gusta mucho mi color, que consultará a su dermatólogo, y si es posible... hará que le pigmenten la piel como la mía!

Armando decide que ya es demasiado y pregunta sarcástico:

- Y será que Mister Jackson, les va a mandar a todas ustedes un chequecico con el sueldo del mes? O quizá se lo pagará Ecomoda?

- Ay, doctor! Disculpe, que ya volvemos al trabajo. – Todas.

- Ah! Pero es que hoy ya trabajaron algo? Como dicen “volvemos…”

Bajan la cabeza y echan a caminar.

- Permiso, doctor.

- Sigan, sigan... Por mí no se apresuren…

Mira a su mujer que le sonríe con sorna, y sin cruzar palabra, van a sus respectivos despachos.



************************************************************************



Cerca del mediodía, la peliteñida le llama por el teléfono interno.

- Aló!

- Armando.

- Cómo que ARMANDO? Cuándo la he autorizado a llamarme así, ah? Estoy harto de repetírselo!

- Ay, perdón. Doctor.

- Qué sucede? Hable!

- Está acá el doctor Valencia.

- Y será que puede saberse qué quiere ese cretino?

- Hablar contigo! Uy, perdón! Con usted, doctor.

Armando reflexiona un momento, pero decide recibirle, aunque piensa que a la menor ofensa o impertinencia, le parte la cara.

- Está bien. Que pase.

Pero Daniel viene muy cauto y prudente. Desconocido, porque necesita hacerse perdonar por su actitud de años, y en especial, por la última faena.

Quiere convencer a Armando de que no volverá a atacarle… ni a intentar desestabilizar su matrimonio… ni a ponerle en entredicho como empresario responsable y serio.

Armando no se levanta a saludarle, sino que permanece sentado y le mira duramente. Daniel avanza hasta llegar ante la mesa y se sienta en uno de los sillones.

- Armando, necesito hablar contigo.

- Te escucho. – Le responde lacónico.

- No me demandes. Permíteme dar una explicación plausible, que me deje salir del atolladero sin demasiado escándalo…

- Por qué? Dime por qué debo ser contigo una “hermanita de la caridad”. Dame una buena razón!

- Porque en el ministerio… tú sabes!

- Y esperas que después de las intrigas que has tramado contra mí, eso me importe y me detenga?

Se ve a Daniel realmente desesperado. Sigue hablando:

- Hoy me ha llamado tu abogado, y me ha notificado la demanda que has interpuesto por atentar contra tu honor. Semejante escándalo sería mi ruina profesional y social… y en definitiva, sólo fue un chisme para la prensa rosa…

- Un CHISME??? – Ruge Armando. – Fue una calumnia que pudo costarme mi matrimonio!

Daniel baja la cabeza. Ve que Armando está muy enfurecido.

- Estoy arrepentido. Y perjudicarme y hundirme… no te va a beneficiar en nada.

- Ya, Daniel! Ya sé que no me beneficiaré en nada, pero no olvides que la venganza resulta dulce, muy dulce...




CONTINUARÁ...


Buenas tardes, tardesss...

Parece que Nepomuceno ha visto las orejas al lobo... y se ha decidido por la negociación, pero no sé yo si Armando va a tragar.

Y Betty... igual se le tira a los pelos, pero resbalaría con la gomina. Ayyysss!

En cuanto a Mariana... vaya con la mosquita muerta!

Y si Armando accede a lo de la niña... lo vamos a averiguar ya muy prontico. Pero qué haríais vosotras si fueseis Betty?

Besos a todas.



Me refiero a Nepomuceno, claro. ¿Qué es eso de ir haciendo daño a los demás y luego cuando le ve las orejas al lobo pedir clemencia? De todos modos ya va servido si es el papá del bebé que espera K.L. ¿Qué le ofrecería para que ella se prestara al juego? ¿O simplemente ella quería "vengarse" de Armando?

Respecto a la niña seguro que Betty lo convence. Lo que no veo tan seguro es que sea una niña. Cuidado y no les vengan otro par de "tigretones". Aunque te tengo que decir que de la manera que actúan parecen más bien "tiburones". ¡Menudo mordisco le dio Guille a su pobre mamá!

Mariana, por mí se puede quedar completico a M.J. Con tanto cambio "de imagen" lo encuentro repelente. Claro que tiene que haber gustos para todo.

Paro porque al final el comentario va a ser tan largo como el capítulo.

Muchos besitos, guapa.


Quote
Share

marg
marg

November 17th, 2003, 6:31 pm #6

- El encuentro de usted con Karina Larson en la entrada de la discoteca, y las fotos publicadas en la revista... no fueron fortuitas!

- Cómo así?

- Alguien había avisado a los paparazzi para que estuviesen allá al acecho, y cuando vieron que usted y el doctor Calderón salían... Karina y su cómplice prepararon el montaje.

- Y ese compinche... – Anima Armando.

- Es el oscuro y sombrío Daniel Valencia.

Armando y Betty se miran, confirmando sospechas.






Capítulo XXV.- Le odio por hacerme odiarle!



- Usted se había quedado solo en Bogotá durante una semana, y como él le odia y envidia su felicidad familiar y su éxito profesional... decidió aprovechar para hundirle. Usted le estropeó los planes cuando voló a Cartagena para ver a su familia, pero su rápido regreso le permitió seguir adelante.

- Y cómo supo de mi regreso... y dónde encontrarme?

- Eso todavía no lo he averiguado, doctor. – No sé si cuenta con algún informador, o le sonrió la fortuna.

Continúa hablando:

- Pensó que con la antigua fama de conquistador que usted tiene, su esposa iba a creer lo que publicaban las revistas antes que su palabra. Pero como no le funcionó... fue capaz de convencer a la señorita Larson para que asegurase que el hijo que esperaba, sin duda del mismo doctor Valencia, era de usted!

- Pero si se hacían pruebas de ADN, que yo mismo exigiría con toda seguridad...

- Para cuando se aclarase, ya sería tarde, pues tardan en dar los resultados. Según sus cuentas, su esposa le habría abandonado y sus clientes le darían de lado por el escándalo. Le habría dado un golpe casi definitivo, al dejarle en evidencia con su mujer, familia y empresa.

- Señor Moreno. Supongo que todas estas conclusiones, resultado de sus investigaciones, estarán sustentadas en pruebas irrefutables... – Inquiere Armando.

- Desde luego, doctor Mendoza. Pruebas tan sólidas que ningún juez podrá refutar.

- En ese caso, deseo que se ponga en contacto con el doctor Santamaría y preparen una demanda contra Daniel Valencia, Karina Larson y la revista “De boca en boca...”

- De acuerdo. Mañana mismo llamaré al doctor Santamaría y empezaremos a trabajar en ello. – Asiente el detective.

- Cuando tengan todo preparado, me avisan antes de abrir la caja de los truenos. Estamos en contacto. – Se despide Armando.

- Nos hablamos, doctor Mendoza. Chao!

- Chao! – Dice Betty levantándose y estrechando la mano al investigador.



************************************************************************



Van entrando en su dormitorio, cuando Betty consigue dar salida a su congoja. Lleva todo el tiempo cavilando en lo que les ha revelado el señor Moreno.

- Armando, vas a pedir una indemnización por calumnias, daños y perjuicios, difamación, etc...?

- Desde luego. Daniel se va a arrepentir.

- Quiero que les exijas el máximo posible!

- Por qué? Desde cuando tú eres interesada?

- Porque ha intentado destruir mi familia con premeditación y alevosía, y quiero hundirles, sobre todo a Daniel, que es el cerebro maligno de todo esto. Y no quiero su dinero para nada! No osaría tocarlo, pues seguro que destila veneno. Lo donaría a alguna O.N.G. para blanquearlo.

- Vamos, mi amor. – La abraza. – No permitamos que ese desgraciado ocupe un lugar en nuestras mentes.

- Es que le ODIO por hacerme odiarle. Es una sensación tan... – Crispa los puños.

- Desahógate, Betty! Echa fuera toda esa rabia que te ha provocado. – La dice mientras la mantiene abrazada y la acuna.

- Por qué te odia de esa manera tan acerba, Armando?

- No lo sé. Muchas veces he pensado en ello, y llegué a la conclusión de que quizá me envidia desde que murieron sus padres y se desmoronó su familia en vez de la mía... Pero mis padres siempre han velado por ellos... incluso anteponiéndoles en ocasiones a Camila y a mí. La verdad es que no me explico, pues de niños fuimos grandes amigos...

Hace una pausa y sonríe recordando anécdotas, mientras pasea por la habitación.

- Vamos, Armando. Sigue. – Le exhorta desde la cama.

- Nos llevábamos muy bien. Éramos como hermanos y siempre estábamos juntos haciendo trastadas… lo que no se le ocurría a él, lo ideaba yo. Nuestros padres nos llamaban Zipi y Zape! También decían que parecíamos siameses, porque todo lo hacíamos juntos y nos entendíamos con sólo mirarnos.
Ya de adolescentes, se nos unió Mario, y en las noches de rumba… arrasábamos! Nos retábamos para ver quien conseguía conquistar alguna gacela determinada… pero nunca discutimos, ni peleamos por una chica! Los que perdían la apuesta, pagaban los tragos y en paz. Qué buenos tiempos!
Pero cuando murieron Julio y Susana, se fue retrayendo en sí mismo. Mario y yo íbamos a hacerle un rato de compañía, y no nos abría, así que se fue alejando de nosotros y empezó a mirarme de una forma extraña… como con resentimiento…
Intenté por varias veces hablar con él, pero ni modo! – Se sienta en la cama decepcionado. – Y ahora, para remate, intenta hundirme! Betty, es que no le puedo entender…

- Nunca me habías contado esto, pero si habéis estado así de unidos... intenta hablar de nuevo con él. Dale una última oportunidad…

- Ya no sé, Betty. Rechazó todas mis iniciativas durante años. Creo que voy a esperar su reacción cuando reciba el aviso de la demanda.

Y diciendo esto, da por concluida la conversación, se acuesta y dedica toda su atención a su Betty.

- Recuerdas que quiero una niña?

La oye susurrar en su oído. Ríe para sus adentros mientras se voltea, y la coloca sobre él.

- Que sí, cansona. Pero yo todavía no estoy decidido. Y como sigas insistiendo, ni me lo voy a plantear… - Dice mientras continúa mordisqueando hombro, cuello y oreja.

- En ese caso, quizá sea yo la que me plantee tomar represalias, marido…

Él no contesta, pero empieza a actuar, y Betty decide dejar las represalias para otro momento menos rico…



************************************************************************



Por la mañana entran a Ecomoda por el garaje, y al abrirse las puertas del elevador, encuentran todos los escritorios vacíos.

No les extraña demasiado, pero…

- Tus amigas y protegidas… como siempre!

Betty frunce el ceño.

- La verdad es que se pasan con frecuencia. Hablaré con ellas de nuevo!

Según se aproximan a la Sala de Juntas oyen el sonido de la TV, reducen el paso, se paran delante de las puertas que están abiertas y ven allá a todas, hasta Patty!
Están muy atentas a la repetición del concierto de la noche anterior.

- Cuándo se la ve, Mariana? – Pregunta Berta impaciente.

- Enseguidica. Cuando termine, salude y se acerque al público.

- Pues yo no sabía que a usted le gustaba tanto! – Comenta Sandra.

- He seguido su carrera desde que tengo uso de razón.

- Yo tampoco la había oído nada de esa admiración por él… - Habla Sofía sin quitar los ojos de la pantalla del televisor.

- Miren! YA! Ya se acerca! – Sube la voz Mariana.

Todas fijan sus ojos en el aparato, y también Betty y Armando, cada vez más intrigados.

- AHÍ! AHÍ! – Exclama Mariana.

Y todos estiran el cuello y escudriñan con los ojos buscándola entre la gente.
Siguen mirando muy atentos, y de pronto ven cómo Michael Jackson toma las manos de Mariana y tira de ella hasta subirla al escenario con él.

- Ay, qué estrés! Me volví a emocionar…

El cantante la besa las mejillas, la abraza y luego toma las manos de la secretaria y también las besa. La mira arrobado y ven que la habla.

Se vuelven perplejos a Mariana y ven que tiene los ojos llenos de lágrimas.

- Y cómo así??? – Pregunta Patricia.

- Me reconoció porque he ido a verle a varios conciertos, todos los que he podido y siempre me coloco cerca del escenario, por la misma zona.

- Y qué le dijo? – Curiosea Berta.

- Pues que soy una fan muy leal, que me recordaba de otros conciertos, y que le impactan mucho mis ojos con ese reflejo azul que les da espiritualidad…

Las del cuartel la escuchan con la boca abierta.

- Y cómo le entendió? Acaso Michael Jackson habla español? – Indaga Pattypat.

- Él habló en inglés, pero yo lo entiendo aunque tengo poca soltura al hablar.

- Y usted le respondió? – Pregunta Inesita.

- Sí. Despacio y pensando las palabras, pero pudimos comunicarnos. Luego, en su camerino, me dijo que le gusta mucho mi color, que consultará a su dermatólogo, y si es posible... hará que le pigmenten la piel como la mía!

Armando decide que ya es demasiado y pregunta sarcástico:

- Y será que Mister Jackson, les va a mandar a todas ustedes un chequecico con el sueldo del mes? O quizá se lo pagará Ecomoda?

- Ay, doctor! Disculpe, que ya volvemos al trabajo. – Todas.

- Ah! Pero es que hoy ya trabajaron algo? Como dicen “volvemos…”

Bajan la cabeza y echan a caminar.

- Permiso, doctor.

- Sigan, sigan... Por mí no se apresuren…

Mira a su mujer que le sonríe con sorna, y sin cruzar palabra, van a sus respectivos despachos.



************************************************************************



Cerca del mediodía, la peliteñida le llama por el teléfono interno.

- Aló!

- Armando.

- Cómo que ARMANDO? Cuándo la he autorizado a llamarme así, ah? Estoy harto de repetírselo!

- Ay, perdón. Doctor.

- Qué sucede? Hable!

- Está acá el doctor Valencia.

- Y será que puede saberse qué quiere ese cretino?

- Hablar contigo! Uy, perdón! Con usted, doctor.

Armando reflexiona un momento, pero decide recibirle, aunque piensa que a la menor ofensa o impertinencia, le parte la cara.

- Está bien. Que pase.

Pero Daniel viene muy cauto y prudente. Desconocido, porque necesita hacerse perdonar por su actitud de años, y en especial, por la última faena.

Quiere convencer a Armando de que no volverá a atacarle… ni a intentar desestabilizar su matrimonio… ni a ponerle en entredicho como empresario responsable y serio.

Armando no se levanta a saludarle, sino que permanece sentado y le mira duramente. Daniel avanza hasta llegar ante la mesa y se sienta en uno de los sillones.

- Armando, necesito hablar contigo.

- Te escucho. – Le responde lacónico.

- No me demandes. Permíteme dar una explicación plausible, que me deje salir del atolladero sin demasiado escándalo…

- Por qué? Dime por qué debo ser contigo una “hermanita de la caridad”. Dame una buena razón!

- Porque en el ministerio… tú sabes!

- Y esperas que después de las intrigas que has tramado contra mí, eso me importe y me detenga?

Se ve a Daniel realmente desesperado. Sigue hablando:

- Hoy me ha llamado tu abogado, y me ha notificado la demanda que has interpuesto por atentar contra tu honor. Semejante escándalo sería mi ruina profesional y social… y en definitiva, sólo fue un chisme para la prensa rosa…

- Un CHISME??? – Ruge Armando. – Fue una calumnia que pudo costarme mi matrimonio!

Daniel baja la cabeza. Ve que Armando está muy enfurecido.

- Estoy arrepentido. Y perjudicarme y hundirme… no te va a beneficiar en nada.

- Ya, Daniel! Ya sé que no me beneficiaré en nada, pero no olvides que la venganza resulta dulce, muy dulce...




CONTINUARÁ...


Buenas tardes, tardesss...

Parece que Nepomuceno ha visto las orejas al lobo... y se ha decidido por la negociación, pero no sé yo si Armando va a tragar.

Y Betty... igual se le tira a los pelos, pero resbalaría con la gomina. Ayyysss!

En cuanto a Mariana... vaya con la mosquita muerta!

Y si Armando accede a lo de la niña... lo vamos a averiguar ya muy prontico. Pero qué haríais vosotras si fueseis Betty?

Besos a todas.



ahora que ve que le salieron mal las cosas quiere que Armando no le demande, pero olvida que él estaba dispuesto a undirlo en su matrimonio y en su vida profesional.Besos.
Quote
Share

Mar (mex)
Mar (mex)

November 17th, 2003, 8:33 pm #7

- El encuentro de usted con Karina Larson en la entrada de la discoteca, y las fotos publicadas en la revista... no fueron fortuitas!

- Cómo así?

- Alguien había avisado a los paparazzi para que estuviesen allá al acecho, y cuando vieron que usted y el doctor Calderón salían... Karina y su cómplice prepararon el montaje.

- Y ese compinche... – Anima Armando.

- Es el oscuro y sombrío Daniel Valencia.

Armando y Betty se miran, confirmando sospechas.






Capítulo XXV.- Le odio por hacerme odiarle!



- Usted se había quedado solo en Bogotá durante una semana, y como él le odia y envidia su felicidad familiar y su éxito profesional... decidió aprovechar para hundirle. Usted le estropeó los planes cuando voló a Cartagena para ver a su familia, pero su rápido regreso le permitió seguir adelante.

- Y cómo supo de mi regreso... y dónde encontrarme?

- Eso todavía no lo he averiguado, doctor. – No sé si cuenta con algún informador, o le sonrió la fortuna.

Continúa hablando:

- Pensó que con la antigua fama de conquistador que usted tiene, su esposa iba a creer lo que publicaban las revistas antes que su palabra. Pero como no le funcionó... fue capaz de convencer a la señorita Larson para que asegurase que el hijo que esperaba, sin duda del mismo doctor Valencia, era de usted!

- Pero si se hacían pruebas de ADN, que yo mismo exigiría con toda seguridad...

- Para cuando se aclarase, ya sería tarde, pues tardan en dar los resultados. Según sus cuentas, su esposa le habría abandonado y sus clientes le darían de lado por el escándalo. Le habría dado un golpe casi definitivo, al dejarle en evidencia con su mujer, familia y empresa.

- Señor Moreno. Supongo que todas estas conclusiones, resultado de sus investigaciones, estarán sustentadas en pruebas irrefutables... – Inquiere Armando.

- Desde luego, doctor Mendoza. Pruebas tan sólidas que ningún juez podrá refutar.

- En ese caso, deseo que se ponga en contacto con el doctor Santamaría y preparen una demanda contra Daniel Valencia, Karina Larson y la revista “De boca en boca...”

- De acuerdo. Mañana mismo llamaré al doctor Santamaría y empezaremos a trabajar en ello. – Asiente el detective.

- Cuando tengan todo preparado, me avisan antes de abrir la caja de los truenos. Estamos en contacto. – Se despide Armando.

- Nos hablamos, doctor Mendoza. Chao!

- Chao! – Dice Betty levantándose y estrechando la mano al investigador.



************************************************************************



Van entrando en su dormitorio, cuando Betty consigue dar salida a su congoja. Lleva todo el tiempo cavilando en lo que les ha revelado el señor Moreno.

- Armando, vas a pedir una indemnización por calumnias, daños y perjuicios, difamación, etc...?

- Desde luego. Daniel se va a arrepentir.

- Quiero que les exijas el máximo posible!

- Por qué? Desde cuando tú eres interesada?

- Porque ha intentado destruir mi familia con premeditación y alevosía, y quiero hundirles, sobre todo a Daniel, que es el cerebro maligno de todo esto. Y no quiero su dinero para nada! No osaría tocarlo, pues seguro que destila veneno. Lo donaría a alguna O.N.G. para blanquearlo.

- Vamos, mi amor. – La abraza. – No permitamos que ese desgraciado ocupe un lugar en nuestras mentes.

- Es que le ODIO por hacerme odiarle. Es una sensación tan... – Crispa los puños.

- Desahógate, Betty! Echa fuera toda esa rabia que te ha provocado. – La dice mientras la mantiene abrazada y la acuna.

- Por qué te odia de esa manera tan acerba, Armando?

- No lo sé. Muchas veces he pensado en ello, y llegué a la conclusión de que quizá me envidia desde que murieron sus padres y se desmoronó su familia en vez de la mía... Pero mis padres siempre han velado por ellos... incluso anteponiéndoles en ocasiones a Camila y a mí. La verdad es que no me explico, pues de niños fuimos grandes amigos...

Hace una pausa y sonríe recordando anécdotas, mientras pasea por la habitación.

- Vamos, Armando. Sigue. – Le exhorta desde la cama.

- Nos llevábamos muy bien. Éramos como hermanos y siempre estábamos juntos haciendo trastadas… lo que no se le ocurría a él, lo ideaba yo. Nuestros padres nos llamaban Zipi y Zape! También decían que parecíamos siameses, porque todo lo hacíamos juntos y nos entendíamos con sólo mirarnos.
Ya de adolescentes, se nos unió Mario, y en las noches de rumba… arrasábamos! Nos retábamos para ver quien conseguía conquistar alguna gacela determinada… pero nunca discutimos, ni peleamos por una chica! Los que perdían la apuesta, pagaban los tragos y en paz. Qué buenos tiempos!
Pero cuando murieron Julio y Susana, se fue retrayendo en sí mismo. Mario y yo íbamos a hacerle un rato de compañía, y no nos abría, así que se fue alejando de nosotros y empezó a mirarme de una forma extraña… como con resentimiento…
Intenté por varias veces hablar con él, pero ni modo! – Se sienta en la cama decepcionado. – Y ahora, para remate, intenta hundirme! Betty, es que no le puedo entender…

- Nunca me habías contado esto, pero si habéis estado así de unidos... intenta hablar de nuevo con él. Dale una última oportunidad…

- Ya no sé, Betty. Rechazó todas mis iniciativas durante años. Creo que voy a esperar su reacción cuando reciba el aviso de la demanda.

Y diciendo esto, da por concluida la conversación, se acuesta y dedica toda su atención a su Betty.

- Recuerdas que quiero una niña?

La oye susurrar en su oído. Ríe para sus adentros mientras se voltea, y la coloca sobre él.

- Que sí, cansona. Pero yo todavía no estoy decidido. Y como sigas insistiendo, ni me lo voy a plantear… - Dice mientras continúa mordisqueando hombro, cuello y oreja.

- En ese caso, quizá sea yo la que me plantee tomar represalias, marido…

Él no contesta, pero empieza a actuar, y Betty decide dejar las represalias para otro momento menos rico…



************************************************************************



Por la mañana entran a Ecomoda por el garaje, y al abrirse las puertas del elevador, encuentran todos los escritorios vacíos.

No les extraña demasiado, pero…

- Tus amigas y protegidas… como siempre!

Betty frunce el ceño.

- La verdad es que se pasan con frecuencia. Hablaré con ellas de nuevo!

Según se aproximan a la Sala de Juntas oyen el sonido de la TV, reducen el paso, se paran delante de las puertas que están abiertas y ven allá a todas, hasta Patty!
Están muy atentas a la repetición del concierto de la noche anterior.

- Cuándo se la ve, Mariana? – Pregunta Berta impaciente.

- Enseguidica. Cuando termine, salude y se acerque al público.

- Pues yo no sabía que a usted le gustaba tanto! – Comenta Sandra.

- He seguido su carrera desde que tengo uso de razón.

- Yo tampoco la había oído nada de esa admiración por él… - Habla Sofía sin quitar los ojos de la pantalla del televisor.

- Miren! YA! Ya se acerca! – Sube la voz Mariana.

Todas fijan sus ojos en el aparato, y también Betty y Armando, cada vez más intrigados.

- AHÍ! AHÍ! – Exclama Mariana.

Y todos estiran el cuello y escudriñan con los ojos buscándola entre la gente.
Siguen mirando muy atentos, y de pronto ven cómo Michael Jackson toma las manos de Mariana y tira de ella hasta subirla al escenario con él.

- Ay, qué estrés! Me volví a emocionar…

El cantante la besa las mejillas, la abraza y luego toma las manos de la secretaria y también las besa. La mira arrobado y ven que la habla.

Se vuelven perplejos a Mariana y ven que tiene los ojos llenos de lágrimas.

- Y cómo así??? – Pregunta Patricia.

- Me reconoció porque he ido a verle a varios conciertos, todos los que he podido y siempre me coloco cerca del escenario, por la misma zona.

- Y qué le dijo? – Curiosea Berta.

- Pues que soy una fan muy leal, que me recordaba de otros conciertos, y que le impactan mucho mis ojos con ese reflejo azul que les da espiritualidad…

Las del cuartel la escuchan con la boca abierta.

- Y cómo le entendió? Acaso Michael Jackson habla español? – Indaga Pattypat.

- Él habló en inglés, pero yo lo entiendo aunque tengo poca soltura al hablar.

- Y usted le respondió? – Pregunta Inesita.

- Sí. Despacio y pensando las palabras, pero pudimos comunicarnos. Luego, en su camerino, me dijo que le gusta mucho mi color, que consultará a su dermatólogo, y si es posible... hará que le pigmenten la piel como la mía!

Armando decide que ya es demasiado y pregunta sarcástico:

- Y será que Mister Jackson, les va a mandar a todas ustedes un chequecico con el sueldo del mes? O quizá se lo pagará Ecomoda?

- Ay, doctor! Disculpe, que ya volvemos al trabajo. – Todas.

- Ah! Pero es que hoy ya trabajaron algo? Como dicen “volvemos…”

Bajan la cabeza y echan a caminar.

- Permiso, doctor.

- Sigan, sigan... Por mí no se apresuren…

Mira a su mujer que le sonríe con sorna, y sin cruzar palabra, van a sus respectivos despachos.



************************************************************************



Cerca del mediodía, la peliteñida le llama por el teléfono interno.

- Aló!

- Armando.

- Cómo que ARMANDO? Cuándo la he autorizado a llamarme así, ah? Estoy harto de repetírselo!

- Ay, perdón. Doctor.

- Qué sucede? Hable!

- Está acá el doctor Valencia.

- Y será que puede saberse qué quiere ese cretino?

- Hablar contigo! Uy, perdón! Con usted, doctor.

Armando reflexiona un momento, pero decide recibirle, aunque piensa que a la menor ofensa o impertinencia, le parte la cara.

- Está bien. Que pase.

Pero Daniel viene muy cauto y prudente. Desconocido, porque necesita hacerse perdonar por su actitud de años, y en especial, por la última faena.

Quiere convencer a Armando de que no volverá a atacarle… ni a intentar desestabilizar su matrimonio… ni a ponerle en entredicho como empresario responsable y serio.

Armando no se levanta a saludarle, sino que permanece sentado y le mira duramente. Daniel avanza hasta llegar ante la mesa y se sienta en uno de los sillones.

- Armando, necesito hablar contigo.

- Te escucho. – Le responde lacónico.

- No me demandes. Permíteme dar una explicación plausible, que me deje salir del atolladero sin demasiado escándalo…

- Por qué? Dime por qué debo ser contigo una “hermanita de la caridad”. Dame una buena razón!

- Porque en el ministerio… tú sabes!

- Y esperas que después de las intrigas que has tramado contra mí, eso me importe y me detenga?

Se ve a Daniel realmente desesperado. Sigue hablando:

- Hoy me ha llamado tu abogado, y me ha notificado la demanda que has interpuesto por atentar contra tu honor. Semejante escándalo sería mi ruina profesional y social… y en definitiva, sólo fue un chisme para la prensa rosa…

- Un CHISME??? – Ruge Armando. – Fue una calumnia que pudo costarme mi matrimonio!

Daniel baja la cabeza. Ve que Armando está muy enfurecido.

- Estoy arrepentido. Y perjudicarme y hundirme… no te va a beneficiar en nada.

- Ya, Daniel! Ya sé que no me beneficiaré en nada, pero no olvides que la venganza resulta dulce, muy dulce...




CONTINUARÁ...


Buenas tardes, tardesss...

Parece que Nepomuceno ha visto las orejas al lobo... y se ha decidido por la negociación, pero no sé yo si Armando va a tragar.

Y Betty... igual se le tira a los pelos, pero resbalaría con la gomina. Ayyysss!

En cuanto a Mariana... vaya con la mosquita muerta!

Y si Armando accede a lo de la niña... lo vamos a averiguar ya muy prontico. Pero qué haríais vosotras si fueseis Betty?

Besos a todas.



Ya empezo a irse Daniel a pedirle disculpas, si que es un espectaculo, el GRAN ESPECTACULO!!! Jaja arrepentido?? o mas bien aterrado por perder el puesto... Yo creo que si podra tener a su bebita , se lo merecen!!

Muchos besos

Mar
Quote
Share

María quehubo?
María quehubo?

November 17th, 2003, 8:59 pm #8

- El encuentro de usted con Karina Larson en la entrada de la discoteca, y las fotos publicadas en la revista... no fueron fortuitas!

- Cómo así?

- Alguien había avisado a los paparazzi para que estuviesen allá al acecho, y cuando vieron que usted y el doctor Calderón salían... Karina y su cómplice prepararon el montaje.

- Y ese compinche... – Anima Armando.

- Es el oscuro y sombrío Daniel Valencia.

Armando y Betty se miran, confirmando sospechas.






Capítulo XXV.- Le odio por hacerme odiarle!



- Usted se había quedado solo en Bogotá durante una semana, y como él le odia y envidia su felicidad familiar y su éxito profesional... decidió aprovechar para hundirle. Usted le estropeó los planes cuando voló a Cartagena para ver a su familia, pero su rápido regreso le permitió seguir adelante.

- Y cómo supo de mi regreso... y dónde encontrarme?

- Eso todavía no lo he averiguado, doctor. – No sé si cuenta con algún informador, o le sonrió la fortuna.

Continúa hablando:

- Pensó que con la antigua fama de conquistador que usted tiene, su esposa iba a creer lo que publicaban las revistas antes que su palabra. Pero como no le funcionó... fue capaz de convencer a la señorita Larson para que asegurase que el hijo que esperaba, sin duda del mismo doctor Valencia, era de usted!

- Pero si se hacían pruebas de ADN, que yo mismo exigiría con toda seguridad...

- Para cuando se aclarase, ya sería tarde, pues tardan en dar los resultados. Según sus cuentas, su esposa le habría abandonado y sus clientes le darían de lado por el escándalo. Le habría dado un golpe casi definitivo, al dejarle en evidencia con su mujer, familia y empresa.

- Señor Moreno. Supongo que todas estas conclusiones, resultado de sus investigaciones, estarán sustentadas en pruebas irrefutables... – Inquiere Armando.

- Desde luego, doctor Mendoza. Pruebas tan sólidas que ningún juez podrá refutar.

- En ese caso, deseo que se ponga en contacto con el doctor Santamaría y preparen una demanda contra Daniel Valencia, Karina Larson y la revista “De boca en boca...”

- De acuerdo. Mañana mismo llamaré al doctor Santamaría y empezaremos a trabajar en ello. – Asiente el detective.

- Cuando tengan todo preparado, me avisan antes de abrir la caja de los truenos. Estamos en contacto. – Se despide Armando.

- Nos hablamos, doctor Mendoza. Chao!

- Chao! – Dice Betty levantándose y estrechando la mano al investigador.



************************************************************************



Van entrando en su dormitorio, cuando Betty consigue dar salida a su congoja. Lleva todo el tiempo cavilando en lo que les ha revelado el señor Moreno.

- Armando, vas a pedir una indemnización por calumnias, daños y perjuicios, difamación, etc...?

- Desde luego. Daniel se va a arrepentir.

- Quiero que les exijas el máximo posible!

- Por qué? Desde cuando tú eres interesada?

- Porque ha intentado destruir mi familia con premeditación y alevosía, y quiero hundirles, sobre todo a Daniel, que es el cerebro maligno de todo esto. Y no quiero su dinero para nada! No osaría tocarlo, pues seguro que destila veneno. Lo donaría a alguna O.N.G. para blanquearlo.

- Vamos, mi amor. – La abraza. – No permitamos que ese desgraciado ocupe un lugar en nuestras mentes.

- Es que le ODIO por hacerme odiarle. Es una sensación tan... – Crispa los puños.

- Desahógate, Betty! Echa fuera toda esa rabia que te ha provocado. – La dice mientras la mantiene abrazada y la acuna.

- Por qué te odia de esa manera tan acerba, Armando?

- No lo sé. Muchas veces he pensado en ello, y llegué a la conclusión de que quizá me envidia desde que murieron sus padres y se desmoronó su familia en vez de la mía... Pero mis padres siempre han velado por ellos... incluso anteponiéndoles en ocasiones a Camila y a mí. La verdad es que no me explico, pues de niños fuimos grandes amigos...

Hace una pausa y sonríe recordando anécdotas, mientras pasea por la habitación.

- Vamos, Armando. Sigue. – Le exhorta desde la cama.

- Nos llevábamos muy bien. Éramos como hermanos y siempre estábamos juntos haciendo trastadas… lo que no se le ocurría a él, lo ideaba yo. Nuestros padres nos llamaban Zipi y Zape! También decían que parecíamos siameses, porque todo lo hacíamos juntos y nos entendíamos con sólo mirarnos.
Ya de adolescentes, se nos unió Mario, y en las noches de rumba… arrasábamos! Nos retábamos para ver quien conseguía conquistar alguna gacela determinada… pero nunca discutimos, ni peleamos por una chica! Los que perdían la apuesta, pagaban los tragos y en paz. Qué buenos tiempos!
Pero cuando murieron Julio y Susana, se fue retrayendo en sí mismo. Mario y yo íbamos a hacerle un rato de compañía, y no nos abría, así que se fue alejando de nosotros y empezó a mirarme de una forma extraña… como con resentimiento…
Intenté por varias veces hablar con él, pero ni modo! – Se sienta en la cama decepcionado. – Y ahora, para remate, intenta hundirme! Betty, es que no le puedo entender…

- Nunca me habías contado esto, pero si habéis estado así de unidos... intenta hablar de nuevo con él. Dale una última oportunidad…

- Ya no sé, Betty. Rechazó todas mis iniciativas durante años. Creo que voy a esperar su reacción cuando reciba el aviso de la demanda.

Y diciendo esto, da por concluida la conversación, se acuesta y dedica toda su atención a su Betty.

- Recuerdas que quiero una niña?

La oye susurrar en su oído. Ríe para sus adentros mientras se voltea, y la coloca sobre él.

- Que sí, cansona. Pero yo todavía no estoy decidido. Y como sigas insistiendo, ni me lo voy a plantear… - Dice mientras continúa mordisqueando hombro, cuello y oreja.

- En ese caso, quizá sea yo la que me plantee tomar represalias, marido…

Él no contesta, pero empieza a actuar, y Betty decide dejar las represalias para otro momento menos rico…



************************************************************************



Por la mañana entran a Ecomoda por el garaje, y al abrirse las puertas del elevador, encuentran todos los escritorios vacíos.

No les extraña demasiado, pero…

- Tus amigas y protegidas… como siempre!

Betty frunce el ceño.

- La verdad es que se pasan con frecuencia. Hablaré con ellas de nuevo!

Según se aproximan a la Sala de Juntas oyen el sonido de la TV, reducen el paso, se paran delante de las puertas que están abiertas y ven allá a todas, hasta Patty!
Están muy atentas a la repetición del concierto de la noche anterior.

- Cuándo se la ve, Mariana? – Pregunta Berta impaciente.

- Enseguidica. Cuando termine, salude y se acerque al público.

- Pues yo no sabía que a usted le gustaba tanto! – Comenta Sandra.

- He seguido su carrera desde que tengo uso de razón.

- Yo tampoco la había oído nada de esa admiración por él… - Habla Sofía sin quitar los ojos de la pantalla del televisor.

- Miren! YA! Ya se acerca! – Sube la voz Mariana.

Todas fijan sus ojos en el aparato, y también Betty y Armando, cada vez más intrigados.

- AHÍ! AHÍ! – Exclama Mariana.

Y todos estiran el cuello y escudriñan con los ojos buscándola entre la gente.
Siguen mirando muy atentos, y de pronto ven cómo Michael Jackson toma las manos de Mariana y tira de ella hasta subirla al escenario con él.

- Ay, qué estrés! Me volví a emocionar…

El cantante la besa las mejillas, la abraza y luego toma las manos de la secretaria y también las besa. La mira arrobado y ven que la habla.

Se vuelven perplejos a Mariana y ven que tiene los ojos llenos de lágrimas.

- Y cómo así??? – Pregunta Patricia.

- Me reconoció porque he ido a verle a varios conciertos, todos los que he podido y siempre me coloco cerca del escenario, por la misma zona.

- Y qué le dijo? – Curiosea Berta.

- Pues que soy una fan muy leal, que me recordaba de otros conciertos, y que le impactan mucho mis ojos con ese reflejo azul que les da espiritualidad…

Las del cuartel la escuchan con la boca abierta.

- Y cómo le entendió? Acaso Michael Jackson habla español? – Indaga Pattypat.

- Él habló en inglés, pero yo lo entiendo aunque tengo poca soltura al hablar.

- Y usted le respondió? – Pregunta Inesita.

- Sí. Despacio y pensando las palabras, pero pudimos comunicarnos. Luego, en su camerino, me dijo que le gusta mucho mi color, que consultará a su dermatólogo, y si es posible... hará que le pigmenten la piel como la mía!

Armando decide que ya es demasiado y pregunta sarcástico:

- Y será que Mister Jackson, les va a mandar a todas ustedes un chequecico con el sueldo del mes? O quizá se lo pagará Ecomoda?

- Ay, doctor! Disculpe, que ya volvemos al trabajo. – Todas.

- Ah! Pero es que hoy ya trabajaron algo? Como dicen “volvemos…”

Bajan la cabeza y echan a caminar.

- Permiso, doctor.

- Sigan, sigan... Por mí no se apresuren…

Mira a su mujer que le sonríe con sorna, y sin cruzar palabra, van a sus respectivos despachos.



************************************************************************



Cerca del mediodía, la peliteñida le llama por el teléfono interno.

- Aló!

- Armando.

- Cómo que ARMANDO? Cuándo la he autorizado a llamarme así, ah? Estoy harto de repetírselo!

- Ay, perdón. Doctor.

- Qué sucede? Hable!

- Está acá el doctor Valencia.

- Y será que puede saberse qué quiere ese cretino?

- Hablar contigo! Uy, perdón! Con usted, doctor.

Armando reflexiona un momento, pero decide recibirle, aunque piensa que a la menor ofensa o impertinencia, le parte la cara.

- Está bien. Que pase.

Pero Daniel viene muy cauto y prudente. Desconocido, porque necesita hacerse perdonar por su actitud de años, y en especial, por la última faena.

Quiere convencer a Armando de que no volverá a atacarle… ni a intentar desestabilizar su matrimonio… ni a ponerle en entredicho como empresario responsable y serio.

Armando no se levanta a saludarle, sino que permanece sentado y le mira duramente. Daniel avanza hasta llegar ante la mesa y se sienta en uno de los sillones.

- Armando, necesito hablar contigo.

- Te escucho. – Le responde lacónico.

- No me demandes. Permíteme dar una explicación plausible, que me deje salir del atolladero sin demasiado escándalo…

- Por qué? Dime por qué debo ser contigo una “hermanita de la caridad”. Dame una buena razón!

- Porque en el ministerio… tú sabes!

- Y esperas que después de las intrigas que has tramado contra mí, eso me importe y me detenga?

Se ve a Daniel realmente desesperado. Sigue hablando:

- Hoy me ha llamado tu abogado, y me ha notificado la demanda que has interpuesto por atentar contra tu honor. Semejante escándalo sería mi ruina profesional y social… y en definitiva, sólo fue un chisme para la prensa rosa…

- Un CHISME??? – Ruge Armando. – Fue una calumnia que pudo costarme mi matrimonio!

Daniel baja la cabeza. Ve que Armando está muy enfurecido.

- Estoy arrepentido. Y perjudicarme y hundirme… no te va a beneficiar en nada.

- Ya, Daniel! Ya sé que no me beneficiaré en nada, pero no olvides que la venganza resulta dulce, muy dulce...




CONTINUARÁ...


Buenas tardes, tardesss...

Parece que Nepomuceno ha visto las orejas al lobo... y se ha decidido por la negociación, pero no sé yo si Armando va a tragar.

Y Betty... igual se le tira a los pelos, pero resbalaría con la gomina. Ayyysss!

En cuanto a Mariana... vaya con la mosquita muerta!

Y si Armando accede a lo de la niña... lo vamos a averiguar ya muy prontico. Pero qué haríais vosotras si fueseis Betty?

Besos a todas.



Bastante tiene Daniel con soportar a Karina como madre del bebé... Así que con eso y el susto que le han dado, va que chuta.

Realmente no estoy de acuerdo con esa expresión de que la venganza es dulce. Opino que crea mala sangre y te hace sentirte mal.

Besicos
Quote
Share

Betilucil
Betilucil

November 17th, 2003, 9:36 pm #9

- El encuentro de usted con Karina Larson en la entrada de la discoteca, y las fotos publicadas en la revista... no fueron fortuitas!

- Cómo así?

- Alguien había avisado a los paparazzi para que estuviesen allá al acecho, y cuando vieron que usted y el doctor Calderón salían... Karina y su cómplice prepararon el montaje.

- Y ese compinche... – Anima Armando.

- Es el oscuro y sombrío Daniel Valencia.

Armando y Betty se miran, confirmando sospechas.






Capítulo XXV.- Le odio por hacerme odiarle!



- Usted se había quedado solo en Bogotá durante una semana, y como él le odia y envidia su felicidad familiar y su éxito profesional... decidió aprovechar para hundirle. Usted le estropeó los planes cuando voló a Cartagena para ver a su familia, pero su rápido regreso le permitió seguir adelante.

- Y cómo supo de mi regreso... y dónde encontrarme?

- Eso todavía no lo he averiguado, doctor. – No sé si cuenta con algún informador, o le sonrió la fortuna.

Continúa hablando:

- Pensó que con la antigua fama de conquistador que usted tiene, su esposa iba a creer lo que publicaban las revistas antes que su palabra. Pero como no le funcionó... fue capaz de convencer a la señorita Larson para que asegurase que el hijo que esperaba, sin duda del mismo doctor Valencia, era de usted!

- Pero si se hacían pruebas de ADN, que yo mismo exigiría con toda seguridad...

- Para cuando se aclarase, ya sería tarde, pues tardan en dar los resultados. Según sus cuentas, su esposa le habría abandonado y sus clientes le darían de lado por el escándalo. Le habría dado un golpe casi definitivo, al dejarle en evidencia con su mujer, familia y empresa.

- Señor Moreno. Supongo que todas estas conclusiones, resultado de sus investigaciones, estarán sustentadas en pruebas irrefutables... – Inquiere Armando.

- Desde luego, doctor Mendoza. Pruebas tan sólidas que ningún juez podrá refutar.

- En ese caso, deseo que se ponga en contacto con el doctor Santamaría y preparen una demanda contra Daniel Valencia, Karina Larson y la revista “De boca en boca...”

- De acuerdo. Mañana mismo llamaré al doctor Santamaría y empezaremos a trabajar en ello. – Asiente el detective.

- Cuando tengan todo preparado, me avisan antes de abrir la caja de los truenos. Estamos en contacto. – Se despide Armando.

- Nos hablamos, doctor Mendoza. Chao!

- Chao! – Dice Betty levantándose y estrechando la mano al investigador.



************************************************************************



Van entrando en su dormitorio, cuando Betty consigue dar salida a su congoja. Lleva todo el tiempo cavilando en lo que les ha revelado el señor Moreno.

- Armando, vas a pedir una indemnización por calumnias, daños y perjuicios, difamación, etc...?

- Desde luego. Daniel se va a arrepentir.

- Quiero que les exijas el máximo posible!

- Por qué? Desde cuando tú eres interesada?

- Porque ha intentado destruir mi familia con premeditación y alevosía, y quiero hundirles, sobre todo a Daniel, que es el cerebro maligno de todo esto. Y no quiero su dinero para nada! No osaría tocarlo, pues seguro que destila veneno. Lo donaría a alguna O.N.G. para blanquearlo.

- Vamos, mi amor. – La abraza. – No permitamos que ese desgraciado ocupe un lugar en nuestras mentes.

- Es que le ODIO por hacerme odiarle. Es una sensación tan... – Crispa los puños.

- Desahógate, Betty! Echa fuera toda esa rabia que te ha provocado. – La dice mientras la mantiene abrazada y la acuna.

- Por qué te odia de esa manera tan acerba, Armando?

- No lo sé. Muchas veces he pensado en ello, y llegué a la conclusión de que quizá me envidia desde que murieron sus padres y se desmoronó su familia en vez de la mía... Pero mis padres siempre han velado por ellos... incluso anteponiéndoles en ocasiones a Camila y a mí. La verdad es que no me explico, pues de niños fuimos grandes amigos...

Hace una pausa y sonríe recordando anécdotas, mientras pasea por la habitación.

- Vamos, Armando. Sigue. – Le exhorta desde la cama.

- Nos llevábamos muy bien. Éramos como hermanos y siempre estábamos juntos haciendo trastadas… lo que no se le ocurría a él, lo ideaba yo. Nuestros padres nos llamaban Zipi y Zape! También decían que parecíamos siameses, porque todo lo hacíamos juntos y nos entendíamos con sólo mirarnos.
Ya de adolescentes, se nos unió Mario, y en las noches de rumba… arrasábamos! Nos retábamos para ver quien conseguía conquistar alguna gacela determinada… pero nunca discutimos, ni peleamos por una chica! Los que perdían la apuesta, pagaban los tragos y en paz. Qué buenos tiempos!
Pero cuando murieron Julio y Susana, se fue retrayendo en sí mismo. Mario y yo íbamos a hacerle un rato de compañía, y no nos abría, así que se fue alejando de nosotros y empezó a mirarme de una forma extraña… como con resentimiento…
Intenté por varias veces hablar con él, pero ni modo! – Se sienta en la cama decepcionado. – Y ahora, para remate, intenta hundirme! Betty, es que no le puedo entender…

- Nunca me habías contado esto, pero si habéis estado así de unidos... intenta hablar de nuevo con él. Dale una última oportunidad…

- Ya no sé, Betty. Rechazó todas mis iniciativas durante años. Creo que voy a esperar su reacción cuando reciba el aviso de la demanda.

Y diciendo esto, da por concluida la conversación, se acuesta y dedica toda su atención a su Betty.

- Recuerdas que quiero una niña?

La oye susurrar en su oído. Ríe para sus adentros mientras se voltea, y la coloca sobre él.

- Que sí, cansona. Pero yo todavía no estoy decidido. Y como sigas insistiendo, ni me lo voy a plantear… - Dice mientras continúa mordisqueando hombro, cuello y oreja.

- En ese caso, quizá sea yo la que me plantee tomar represalias, marido…

Él no contesta, pero empieza a actuar, y Betty decide dejar las represalias para otro momento menos rico…



************************************************************************



Por la mañana entran a Ecomoda por el garaje, y al abrirse las puertas del elevador, encuentran todos los escritorios vacíos.

No les extraña demasiado, pero…

- Tus amigas y protegidas… como siempre!

Betty frunce el ceño.

- La verdad es que se pasan con frecuencia. Hablaré con ellas de nuevo!

Según se aproximan a la Sala de Juntas oyen el sonido de la TV, reducen el paso, se paran delante de las puertas que están abiertas y ven allá a todas, hasta Patty!
Están muy atentas a la repetición del concierto de la noche anterior.

- Cuándo se la ve, Mariana? – Pregunta Berta impaciente.

- Enseguidica. Cuando termine, salude y se acerque al público.

- Pues yo no sabía que a usted le gustaba tanto! – Comenta Sandra.

- He seguido su carrera desde que tengo uso de razón.

- Yo tampoco la había oído nada de esa admiración por él… - Habla Sofía sin quitar los ojos de la pantalla del televisor.

- Miren! YA! Ya se acerca! – Sube la voz Mariana.

Todas fijan sus ojos en el aparato, y también Betty y Armando, cada vez más intrigados.

- AHÍ! AHÍ! – Exclama Mariana.

Y todos estiran el cuello y escudriñan con los ojos buscándola entre la gente.
Siguen mirando muy atentos, y de pronto ven cómo Michael Jackson toma las manos de Mariana y tira de ella hasta subirla al escenario con él.

- Ay, qué estrés! Me volví a emocionar…

El cantante la besa las mejillas, la abraza y luego toma las manos de la secretaria y también las besa. La mira arrobado y ven que la habla.

Se vuelven perplejos a Mariana y ven que tiene los ojos llenos de lágrimas.

- Y cómo así??? – Pregunta Patricia.

- Me reconoció porque he ido a verle a varios conciertos, todos los que he podido y siempre me coloco cerca del escenario, por la misma zona.

- Y qué le dijo? – Curiosea Berta.

- Pues que soy una fan muy leal, que me recordaba de otros conciertos, y que le impactan mucho mis ojos con ese reflejo azul que les da espiritualidad…

Las del cuartel la escuchan con la boca abierta.

- Y cómo le entendió? Acaso Michael Jackson habla español? – Indaga Pattypat.

- Él habló en inglés, pero yo lo entiendo aunque tengo poca soltura al hablar.

- Y usted le respondió? – Pregunta Inesita.

- Sí. Despacio y pensando las palabras, pero pudimos comunicarnos. Luego, en su camerino, me dijo que le gusta mucho mi color, que consultará a su dermatólogo, y si es posible... hará que le pigmenten la piel como la mía!

Armando decide que ya es demasiado y pregunta sarcástico:

- Y será que Mister Jackson, les va a mandar a todas ustedes un chequecico con el sueldo del mes? O quizá se lo pagará Ecomoda?

- Ay, doctor! Disculpe, que ya volvemos al trabajo. – Todas.

- Ah! Pero es que hoy ya trabajaron algo? Como dicen “volvemos…”

Bajan la cabeza y echan a caminar.

- Permiso, doctor.

- Sigan, sigan... Por mí no se apresuren…

Mira a su mujer que le sonríe con sorna, y sin cruzar palabra, van a sus respectivos despachos.



************************************************************************



Cerca del mediodía, la peliteñida le llama por el teléfono interno.

- Aló!

- Armando.

- Cómo que ARMANDO? Cuándo la he autorizado a llamarme así, ah? Estoy harto de repetírselo!

- Ay, perdón. Doctor.

- Qué sucede? Hable!

- Está acá el doctor Valencia.

- Y será que puede saberse qué quiere ese cretino?

- Hablar contigo! Uy, perdón! Con usted, doctor.

Armando reflexiona un momento, pero decide recibirle, aunque piensa que a la menor ofensa o impertinencia, le parte la cara.

- Está bien. Que pase.

Pero Daniel viene muy cauto y prudente. Desconocido, porque necesita hacerse perdonar por su actitud de años, y en especial, por la última faena.

Quiere convencer a Armando de que no volverá a atacarle… ni a intentar desestabilizar su matrimonio… ni a ponerle en entredicho como empresario responsable y serio.

Armando no se levanta a saludarle, sino que permanece sentado y le mira duramente. Daniel avanza hasta llegar ante la mesa y se sienta en uno de los sillones.

- Armando, necesito hablar contigo.

- Te escucho. – Le responde lacónico.

- No me demandes. Permíteme dar una explicación plausible, que me deje salir del atolladero sin demasiado escándalo…

- Por qué? Dime por qué debo ser contigo una “hermanita de la caridad”. Dame una buena razón!

- Porque en el ministerio… tú sabes!

- Y esperas que después de las intrigas que has tramado contra mí, eso me importe y me detenga?

Se ve a Daniel realmente desesperado. Sigue hablando:

- Hoy me ha llamado tu abogado, y me ha notificado la demanda que has interpuesto por atentar contra tu honor. Semejante escándalo sería mi ruina profesional y social… y en definitiva, sólo fue un chisme para la prensa rosa…

- Un CHISME??? – Ruge Armando. – Fue una calumnia que pudo costarme mi matrimonio!

Daniel baja la cabeza. Ve que Armando está muy enfurecido.

- Estoy arrepentido. Y perjudicarme y hundirme… no te va a beneficiar en nada.

- Ya, Daniel! Ya sé que no me beneficiaré en nada, pero no olvides que la venganza resulta dulce, muy dulce...




CONTINUARÁ...


Buenas tardes, tardesss...

Parece que Nepomuceno ha visto las orejas al lobo... y se ha decidido por la negociación, pero no sé yo si Armando va a tragar.

Y Betty... igual se le tira a los pelos, pero resbalaría con la gomina. Ayyysss!

En cuanto a Mariana... vaya con la mosquita muerta!

Y si Armando accede a lo de la niña... lo vamos a averiguar ya muy prontico. Pero qué haríais vosotras si fueseis Betty?

Besos a todas.



IJI!!!! IJI!!!! IJI!!!!
Me encanta!!!!!!
Estos dos son unos idolos!!!!!
A ver que hace Armando con Daniel... no veo la hora de leer el proximo capitulo!!!!!!
Y Amando que no quiere la nena!!!!! Pero al final va a ceder, sinò lo mato!!!
Sigue asì, q' escribes MUUUUUUUUUYYYYYYYYYYY bien.
Besitos!!!!!!
Quote
Share

Marisa
Marisa

November 17th, 2003, 10:01 pm #10

- El encuentro de usted con Karina Larson en la entrada de la discoteca, y las fotos publicadas en la revista... no fueron fortuitas!

- Cómo así?

- Alguien había avisado a los paparazzi para que estuviesen allá al acecho, y cuando vieron que usted y el doctor Calderón salían... Karina y su cómplice prepararon el montaje.

- Y ese compinche... – Anima Armando.

- Es el oscuro y sombrío Daniel Valencia.

Armando y Betty se miran, confirmando sospechas.






Capítulo XXV.- Le odio por hacerme odiarle!



- Usted se había quedado solo en Bogotá durante una semana, y como él le odia y envidia su felicidad familiar y su éxito profesional... decidió aprovechar para hundirle. Usted le estropeó los planes cuando voló a Cartagena para ver a su familia, pero su rápido regreso le permitió seguir adelante.

- Y cómo supo de mi regreso... y dónde encontrarme?

- Eso todavía no lo he averiguado, doctor. – No sé si cuenta con algún informador, o le sonrió la fortuna.

Continúa hablando:

- Pensó que con la antigua fama de conquistador que usted tiene, su esposa iba a creer lo que publicaban las revistas antes que su palabra. Pero como no le funcionó... fue capaz de convencer a la señorita Larson para que asegurase que el hijo que esperaba, sin duda del mismo doctor Valencia, era de usted!

- Pero si se hacían pruebas de ADN, que yo mismo exigiría con toda seguridad...

- Para cuando se aclarase, ya sería tarde, pues tardan en dar los resultados. Según sus cuentas, su esposa le habría abandonado y sus clientes le darían de lado por el escándalo. Le habría dado un golpe casi definitivo, al dejarle en evidencia con su mujer, familia y empresa.

- Señor Moreno. Supongo que todas estas conclusiones, resultado de sus investigaciones, estarán sustentadas en pruebas irrefutables... – Inquiere Armando.

- Desde luego, doctor Mendoza. Pruebas tan sólidas que ningún juez podrá refutar.

- En ese caso, deseo que se ponga en contacto con el doctor Santamaría y preparen una demanda contra Daniel Valencia, Karina Larson y la revista “De boca en boca...”

- De acuerdo. Mañana mismo llamaré al doctor Santamaría y empezaremos a trabajar en ello. – Asiente el detective.

- Cuando tengan todo preparado, me avisan antes de abrir la caja de los truenos. Estamos en contacto. – Se despide Armando.

- Nos hablamos, doctor Mendoza. Chao!

- Chao! – Dice Betty levantándose y estrechando la mano al investigador.



************************************************************************



Van entrando en su dormitorio, cuando Betty consigue dar salida a su congoja. Lleva todo el tiempo cavilando en lo que les ha revelado el señor Moreno.

- Armando, vas a pedir una indemnización por calumnias, daños y perjuicios, difamación, etc...?

- Desde luego. Daniel se va a arrepentir.

- Quiero que les exijas el máximo posible!

- Por qué? Desde cuando tú eres interesada?

- Porque ha intentado destruir mi familia con premeditación y alevosía, y quiero hundirles, sobre todo a Daniel, que es el cerebro maligno de todo esto. Y no quiero su dinero para nada! No osaría tocarlo, pues seguro que destila veneno. Lo donaría a alguna O.N.G. para blanquearlo.

- Vamos, mi amor. – La abraza. – No permitamos que ese desgraciado ocupe un lugar en nuestras mentes.

- Es que le ODIO por hacerme odiarle. Es una sensación tan... – Crispa los puños.

- Desahógate, Betty! Echa fuera toda esa rabia que te ha provocado. – La dice mientras la mantiene abrazada y la acuna.

- Por qué te odia de esa manera tan acerba, Armando?

- No lo sé. Muchas veces he pensado en ello, y llegué a la conclusión de que quizá me envidia desde que murieron sus padres y se desmoronó su familia en vez de la mía... Pero mis padres siempre han velado por ellos... incluso anteponiéndoles en ocasiones a Camila y a mí. La verdad es que no me explico, pues de niños fuimos grandes amigos...

Hace una pausa y sonríe recordando anécdotas, mientras pasea por la habitación.

- Vamos, Armando. Sigue. – Le exhorta desde la cama.

- Nos llevábamos muy bien. Éramos como hermanos y siempre estábamos juntos haciendo trastadas… lo que no se le ocurría a él, lo ideaba yo. Nuestros padres nos llamaban Zipi y Zape! También decían que parecíamos siameses, porque todo lo hacíamos juntos y nos entendíamos con sólo mirarnos.
Ya de adolescentes, se nos unió Mario, y en las noches de rumba… arrasábamos! Nos retábamos para ver quien conseguía conquistar alguna gacela determinada… pero nunca discutimos, ni peleamos por una chica! Los que perdían la apuesta, pagaban los tragos y en paz. Qué buenos tiempos!
Pero cuando murieron Julio y Susana, se fue retrayendo en sí mismo. Mario y yo íbamos a hacerle un rato de compañía, y no nos abría, así que se fue alejando de nosotros y empezó a mirarme de una forma extraña… como con resentimiento…
Intenté por varias veces hablar con él, pero ni modo! – Se sienta en la cama decepcionado. – Y ahora, para remate, intenta hundirme! Betty, es que no le puedo entender…

- Nunca me habías contado esto, pero si habéis estado así de unidos... intenta hablar de nuevo con él. Dale una última oportunidad…

- Ya no sé, Betty. Rechazó todas mis iniciativas durante años. Creo que voy a esperar su reacción cuando reciba el aviso de la demanda.

Y diciendo esto, da por concluida la conversación, se acuesta y dedica toda su atención a su Betty.

- Recuerdas que quiero una niña?

La oye susurrar en su oído. Ríe para sus adentros mientras se voltea, y la coloca sobre él.

- Que sí, cansona. Pero yo todavía no estoy decidido. Y como sigas insistiendo, ni me lo voy a plantear… - Dice mientras continúa mordisqueando hombro, cuello y oreja.

- En ese caso, quizá sea yo la que me plantee tomar represalias, marido…

Él no contesta, pero empieza a actuar, y Betty decide dejar las represalias para otro momento menos rico…



************************************************************************



Por la mañana entran a Ecomoda por el garaje, y al abrirse las puertas del elevador, encuentran todos los escritorios vacíos.

No les extraña demasiado, pero…

- Tus amigas y protegidas… como siempre!

Betty frunce el ceño.

- La verdad es que se pasan con frecuencia. Hablaré con ellas de nuevo!

Según se aproximan a la Sala de Juntas oyen el sonido de la TV, reducen el paso, se paran delante de las puertas que están abiertas y ven allá a todas, hasta Patty!
Están muy atentas a la repetición del concierto de la noche anterior.

- Cuándo se la ve, Mariana? – Pregunta Berta impaciente.

- Enseguidica. Cuando termine, salude y se acerque al público.

- Pues yo no sabía que a usted le gustaba tanto! – Comenta Sandra.

- He seguido su carrera desde que tengo uso de razón.

- Yo tampoco la había oído nada de esa admiración por él… - Habla Sofía sin quitar los ojos de la pantalla del televisor.

- Miren! YA! Ya se acerca! – Sube la voz Mariana.

Todas fijan sus ojos en el aparato, y también Betty y Armando, cada vez más intrigados.

- AHÍ! AHÍ! – Exclama Mariana.

Y todos estiran el cuello y escudriñan con los ojos buscándola entre la gente.
Siguen mirando muy atentos, y de pronto ven cómo Michael Jackson toma las manos de Mariana y tira de ella hasta subirla al escenario con él.

- Ay, qué estrés! Me volví a emocionar…

El cantante la besa las mejillas, la abraza y luego toma las manos de la secretaria y también las besa. La mira arrobado y ven que la habla.

Se vuelven perplejos a Mariana y ven que tiene los ojos llenos de lágrimas.

- Y cómo así??? – Pregunta Patricia.

- Me reconoció porque he ido a verle a varios conciertos, todos los que he podido y siempre me coloco cerca del escenario, por la misma zona.

- Y qué le dijo? – Curiosea Berta.

- Pues que soy una fan muy leal, que me recordaba de otros conciertos, y que le impactan mucho mis ojos con ese reflejo azul que les da espiritualidad…

Las del cuartel la escuchan con la boca abierta.

- Y cómo le entendió? Acaso Michael Jackson habla español? – Indaga Pattypat.

- Él habló en inglés, pero yo lo entiendo aunque tengo poca soltura al hablar.

- Y usted le respondió? – Pregunta Inesita.

- Sí. Despacio y pensando las palabras, pero pudimos comunicarnos. Luego, en su camerino, me dijo que le gusta mucho mi color, que consultará a su dermatólogo, y si es posible... hará que le pigmenten la piel como la mía!

Armando decide que ya es demasiado y pregunta sarcástico:

- Y será que Mister Jackson, les va a mandar a todas ustedes un chequecico con el sueldo del mes? O quizá se lo pagará Ecomoda?

- Ay, doctor! Disculpe, que ya volvemos al trabajo. – Todas.

- Ah! Pero es que hoy ya trabajaron algo? Como dicen “volvemos…”

Bajan la cabeza y echan a caminar.

- Permiso, doctor.

- Sigan, sigan... Por mí no se apresuren…

Mira a su mujer que le sonríe con sorna, y sin cruzar palabra, van a sus respectivos despachos.



************************************************************************



Cerca del mediodía, la peliteñida le llama por el teléfono interno.

- Aló!

- Armando.

- Cómo que ARMANDO? Cuándo la he autorizado a llamarme así, ah? Estoy harto de repetírselo!

- Ay, perdón. Doctor.

- Qué sucede? Hable!

- Está acá el doctor Valencia.

- Y será que puede saberse qué quiere ese cretino?

- Hablar contigo! Uy, perdón! Con usted, doctor.

Armando reflexiona un momento, pero decide recibirle, aunque piensa que a la menor ofensa o impertinencia, le parte la cara.

- Está bien. Que pase.

Pero Daniel viene muy cauto y prudente. Desconocido, porque necesita hacerse perdonar por su actitud de años, y en especial, por la última faena.

Quiere convencer a Armando de que no volverá a atacarle… ni a intentar desestabilizar su matrimonio… ni a ponerle en entredicho como empresario responsable y serio.

Armando no se levanta a saludarle, sino que permanece sentado y le mira duramente. Daniel avanza hasta llegar ante la mesa y se sienta en uno de los sillones.

- Armando, necesito hablar contigo.

- Te escucho. – Le responde lacónico.

- No me demandes. Permíteme dar una explicación plausible, que me deje salir del atolladero sin demasiado escándalo…

- Por qué? Dime por qué debo ser contigo una “hermanita de la caridad”. Dame una buena razón!

- Porque en el ministerio… tú sabes!

- Y esperas que después de las intrigas que has tramado contra mí, eso me importe y me detenga?

Se ve a Daniel realmente desesperado. Sigue hablando:

- Hoy me ha llamado tu abogado, y me ha notificado la demanda que has interpuesto por atentar contra tu honor. Semejante escándalo sería mi ruina profesional y social… y en definitiva, sólo fue un chisme para la prensa rosa…

- Un CHISME??? – Ruge Armando. – Fue una calumnia que pudo costarme mi matrimonio!

Daniel baja la cabeza. Ve que Armando está muy enfurecido.

- Estoy arrepentido. Y perjudicarme y hundirme… no te va a beneficiar en nada.

- Ya, Daniel! Ya sé que no me beneficiaré en nada, pero no olvides que la venganza resulta dulce, muy dulce...




CONTINUARÁ...


Buenas tardes, tardesss...

Parece que Nepomuceno ha visto las orejas al lobo... y se ha decidido por la negociación, pero no sé yo si Armando va a tragar.

Y Betty... igual se le tira a los pelos, pero resbalaría con la gomina. Ayyysss!

En cuanto a Mariana... vaya con la mosquita muerta!

Y si Armando accede a lo de la niña... lo vamos a averiguar ya muy prontico. Pero qué haríais vosotras si fueseis Betty?

Besos a todas.



Darle un escarmiento a Daniel, lo que a hecho está pero que muy mal.
Y Betty creo que conseguirá a la niña, pero le costará un poco convencer al cabezon jeje.
Besos.
Quote
Share