Los tigretones de Bogotá.- Capítulo X.

Los tigretones de Bogotá.- Capítulo X.

Calipso
Calipso

October 2nd, 2003, 5:04 pm #1

Karina, la vez anterior me provocaste tremendo problema. Recuerdas?

- Recuerdo. Pero Marcela y tú ya no estáis juntos... Ahora eres un hombre libre.

Dice con voz melosa mientras rodea la mesa acercándose a él.

- Karina, vas a ser juiciosita?

- Ya lo soy, Armando...




Capítulo X.- Me cuesta tanto olvidarte…


Él echa hacia atrás su sillón para levantarse, mientras sigue hablando.

- Si prometes dedicarte sólo y exclusivamente a modelar... le diré a Hugo que cuenta con mi autorización.

- Oh! Sí! Gracias, Armando!

Y muy efusiva, se sienta sobre él, une las manos tras su nuca y le llena la cara de besos.

- Ya, ya, Karina! Déjalo! Levanta ya! – Exclama riendo por la familiaridad de ella.

Betty ha terminado ya el informe con todos los contratos ya firmados, y el de los tratos acordados pero aún sin formalizar, pues lo harán en los próximos días.

Va a la mesa de la peliteñida para dárselo, pero ve que ésta se dirige a los aseos y decide llevarle personalmente los informes a Armando.

Una cosa es que esté decepcionada con él, y otra bien distinta es que tenga ganas de verle...

“A saber cuando volverá ésta. Seguro que se cepillará bien la melena y ensayará poses ante el espejo.” Piensa Betty según se acerca a presidencia.

Toca con los nudillos, abre la puerta y se queda petrificada.

Armando tiene sentada sobre él a una 90-60-90 que le besa, y él ríe.

Se le resbalan los informes al suelo. Armando nota el movimiento y mira hacia allá, viéndola observarles incrédula.

Se horroriza de lo que ella estará imaginando, e intenta quitarse a Karina Larson de encima.

- Levanta, carajo!

Betty ha vuelto a su oficina, y Armando entra tras ella.

Se acerca a abrazarla, pero Betty se sacude sus brazos y, mirándole con asco, dice entre dientes y echando fuego por los ojos:

- No me toques! Fuiste tan falso y me engañaste tan fríamente... Me ha costado mucho convencerme de que sólo he sido una más en tu lista de “gacelas”... Cuánto te amé! Y fíjate que lo digo en pasado! Ahora, olvídame, porque yo ya lo he hecho contigo… - Masculla con rencor.

Armando cierra los ojos y se deja caer en una silla.

- Pidió trabajo y la autoricé a hablar con Hugo. – Habla despacio. – Entonces se me echó encima para agradecerme... No hubo nada más, Betty.

Poco a poco ha bajado la intensidad de la voz.

- No tienes que justificar nada, Armando. Eres libre. Absolutamente libre!

Él responde como si no la hubiera oído.

- Lamento que entraras en ese momento porque no había NADA que ver. Nada de nada! Aunque reconozco que podía prestarse a mala interpretación.

Se levanta derrotado y regresa a su despacho.



************************************************************************



No vuelven a verse en toda la jornada, y cuando Armando llega a su apartamento, entra al de Betty para asegurarse que está en casa. Luego va a su piso y así pasan la tarde: a solas y rumiando.

Armando va a acostarse cuando cambia de dirección y decidido, abre la puerta de comunicación a pesar de que sigue el punto rojo al igual que los últimos días.

Entra llamándola, aunque ella no le responde y la encuentra tumbada en el sofá, a oscuras.

- Déjame en paz, Armando. No sirve de nada el punto rojo? - Dice con voz entrecortada, síntoma de que está llorando.

- Quiero explicarte... – Y se arrodilla a su lado.

- No quiero que me expliques nada. – Le interrumpe. – Entiéndelo de una vez!

- Por lo menos escúchame. Tengo que irme dos meses para inspeccionar las franquicias...

- Qué???

- Me comprometí y debo ir. No puedo volverme atrás...

- No me debes ninguna explicación!

- Yo quiero darla. Va a ser una larga gira de ocho semanas, pues he de permanecer siete días en cada ciudad: Caracas, Montevideo, Asunción, Buenos Aires, Santiago, Lima... Así hasta ocho. Lamento irme ahora...

Betty no contesta.

- Cuando regrese, hablamos, sí?

Ella se mantiene en silencio.

- Me dejas darte un beso de despedida?

- NO!!! – Ahora sí responde Betty.

- En ese caso, te lo robaré!

Y dicho y hecho. Desciende sobre ella apoderándose de sus labios. Betty se resiste de primeras y gira la cabeza, pero él la toma la barbilla y la besa con pasión, mas sin dulzura.

Siente que ella mueve las manos y retira rápido la cara, sujetándoselas.

- Vas a arañarme otra vez? – Pregunta incrédulo.

Betty rompe a llorar mansamente y Armando la suelta, pero se agacha para rozar suavemente su boca.
Se va a retirar cuando nota que Betty se abraza a su cuello. Sorprendido, la pregunta:

- Quieres un beso de despedida?

Ella tarda unos segundos en contestar.

- Sí. De despedida...

Se besan largamente, hasta que rato después se separan... por una larga temporada.



************************************************************************



Un mes después, Betty ha pensado mucho en ellos y ha tomado una decisión.

Así que cuando en una junta de ejecutivos, Marcela anuncia que ya está preparado el punto de ventas de Cartagena, y que se necesita alguien para gestionarlo… se ofrece voluntaria.

Alega que es su ciudad y allá está su familia y amigos…

Marcela acepta inmediatamente pensando que: “A enemigo que huye… puente de plata” , y a los demás les es indiferente. Sólo Mario se pregunta qué opinará Armando cuando se entere.

Éste ha llamado alguna vez para hablar con ella, pero sólo le responde a preguntas sobre la salud o el trabajo. Nunca le para bolas sobre sus sentimientos o la añoranza.



************************************************************************



Una noche, Armando está en el bar del hotel con un vaso de whisky en la mano, y lo mueve jugando con los cubitos de hielo, mientras bebe despacio los tragos.

Canta un grupo al que escucha indiferente, hasta que presta atención a la letra de la canción, y se identifica con algunas estrofas.

Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos
Es mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me
Cuesta un rato hacer cosas sin querer.

Y aunque fui yo
Quien decidió que ya no hay más
Y no me canse de jurarme
Que no habrá segunda parte,
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…

Se seca una lágrima con rabia y sale del bar.

- Lo que pasa es que yo NO quiero olvidarte! – Dice entrando en su suite.



************************************************************************



Una semana después, Betty está instalada y trabajando en Cartagena.

Ha vuelto a alojarse en la casa paterna, pero… se ha acostumbrado a vivir sola y no lleva bien tener que reportarse continuamente con su papá, aunque sólo sale de casa para trabajar o para tomar un jugo de moras en el establecimiento de Michel.

Éste la ha notado distinta.

- Dónde está mi antigua novia? Aquella muchacha alegre, locuela y despreocupada?

- Ay, Michel! Ahora no lo sé, pero tengo la esperanza de encontrarla…

- Betty… cuéntame!

- No puedo! Precisamente a ti…

- Vamos, desahógate! – Michel la exhorta.

Piensa un momento y luego dice:

- Michel, me enamoré!

Y le cuenta parte de su historia reciente, pero cambia el final y justifica su tristeza alegando que regañaron y él está haciendo un viaje de negocios…

- Pues, si te desenamoras de ese tipo, recuerda que yo siempre estaré aquí.

- Gracias, amigo. – Se seca una lágrima que resbala por su mejilla.



************************************************************************



Armando entra en el apartamento contento. Suelta el equipaje en un sillón y va hacia la puerta. Se alegra al ver el punto verde.

- Betty! Al fin pasaron los dos meses! – Entra llamándola. – Betty, regresé!

Llega hasta el dormitorio y lo encuentra perfectamente ordenado y colocado. Sin vida! Abre el armario y se espanta al encontrarlo vacío.

- Se voló!!!


Sale precipitadamente y llama a Ecomoda, preguntando por Sofía.

- Por favor, comuníqueme con la doctora Pinzón.

- Pero, D. Armando, la doctora no está en Bogotá.

- Cómo así?

- Ella solicitó el traslado.

Ya pierde la poca paciencia que tiene.

- Y será que puede decirme dónde puedo localizarla?

- En Cartagena, doctor. – Responde Sofía pensando que ya volvió la hiena.

- En CARTAGENA??? – Muy sorprendido.

- Sí, doctor. Se fue a dirigir el nuevo punto de ventas.

- Está bien, Sofía. Gracias.

Cuelga el teléfono y se queda digiriendo la noticia.

Es la primera vez que una mujer se aleja de él, y… tiene que ser precisamente ésta! Se siente traicionado, herido…

“Tocará ir a buscarla…” Decide.

Hace tiempo que no habían hablado, pero él interpretó que Betty no había querido ponerse al teléfono.



************************************************************************



Pasa una noche muy larga, más que las de los dos últimos meses, y antes de las ocho ya está en su despacho.

Cuando calcula que ha llegado Mario, va a su oficina, toca con los nudillos y entra.

- Tigre! Cómo le fue? – Pregunta su amigo.

- Calderón, qué pasó con Betty?

- No me diga que vuelve como se fue! Que no ha olvidado a la niña, y que mi renuncia a esa gloriosa gira no le ha servido para enfriarse…

- Ella se voló, Mario!

- Bueno, bueno, hermano. Ella es muy lista. Más que usted, por lo que veo… Y tomó la decisión adecuada: alejarse de usted y olvidarle.

- Adecuada la decisión? Para quién, mentecato?

- Pues, vaya humor que nos gastamos! Yo también me alegro mucho de verle después de dos meses… señor presidente!

-Escuche bien lo que le digo, y grábelo en el disco C: de su cabezota: NUNCA. Oyó? NUNCA, JAMÁS, vuelva a aconsejarme lo que debo hacer con Betty. Si acierto o me equivoco SÓLO es asunto mío!

Sale dando un portazo y vuelve a presidencia, pero no consigue concentrarse.

Rato después viene Marcela dispuesta a darle la bienvenida, muy cariñosa ella. Como si continuaran manteniendo un tierno noviazgo.

Armando la torea como puede, la da una larga cambiada y unos pases de aliño, y se deshace de ella asegurando que va a convocar una reunión para informar de su gira.

Sale Marcela y entra Mario.

- Permiso, señor presidente. – Aparentando temor. – Ya se apaciguó el tigre que hay en su interior?

- No queda otra. – Contesta fastidiado.

- Armando, se me ha ocurrido…

- VADE RETRO, SATANÁS!!! – Le interrumpe. – Olvidó lo que le dije?

- Escuche, hombre, que esto le va a gustar!

- Si no me gusta, se arriesga a mucho…

- A lo que guste, porque le va a encantar.

- A ver, hable.

- Usted regresó ayer de un viaje de inspección de todos los puntos de venta de fuera de Bogotá, pero… todos, todos…? – Pausa. – TODOS NO! No ha visitado el más nuevo… el de CARTAGENA!!!

- Hermano! Calderón! Venga a mis brazos! - Y va hacia él, pero Mario se aleja.

- Deje. Déjese de “mari…” esas efusiones se las reserva para su Betty!

Armando resplandece.

- En la reunión que voy a convocar para informar de las franquicias, necesito que me colabore.

- Usted dirá. – Ya sale el viejo compinche.

- Quiero que proponga usted completar la inspección, visitando el nuevo punto de ventas. Y por supuesto me insiste si ve que alguien (Marcela) no lo considera necesario.
- Cuente con ello, hermano. Si usted quiere ahorcarse, pues tendré un amigo ahorcado, pero un amigo al fin!

Ahora se abrazan con fuertes palmadas en la espalda, celebrando la nueva estratagema.


CONTINUARÁ…


Queridas amigas, voy a ver si por fin el puñetero network me deja colgar… GRRR!

Hemos avanzado dos meses y vemos que Mario es incapaz de dejar de dar consejitos, aunque el de ahora supongo que es más de vuestro gusto.

Atisbamos la posibilidad de que vuelvan a verse… pero me gustaría saber si os “provoca” que les permita reunirse, o preferís que sigan sufriendo la separación…

A ver cuánto de malas sois! Besos y hasta el próximo.
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Almendra
Almendra

October 2nd, 2003, 8:18 pm #2

NOOOOO
COMO SE TE OCURRE... YO NO QUIERO QUE ESTEN MÁS TIEMPO DISTANCIADOS... NO SEAS MALA TU QUE TE PUEDO VER LOS CACHOS Y LA COLA... JAJAJQJAJAJAJA
BESOS
ALMENDRA
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marg
marg

October 2nd, 2003, 8:36 pm #3

Karina, la vez anterior me provocaste tremendo problema. Recuerdas?

- Recuerdo. Pero Marcela y tú ya no estáis juntos... Ahora eres un hombre libre.

Dice con voz melosa mientras rodea la mesa acercándose a él.

- Karina, vas a ser juiciosita?

- Ya lo soy, Armando...




Capítulo X.- Me cuesta tanto olvidarte…


Él echa hacia atrás su sillón para levantarse, mientras sigue hablando.

- Si prometes dedicarte sólo y exclusivamente a modelar... le diré a Hugo que cuenta con mi autorización.

- Oh! Sí! Gracias, Armando!

Y muy efusiva, se sienta sobre él, une las manos tras su nuca y le llena la cara de besos.

- Ya, ya, Karina! Déjalo! Levanta ya! – Exclama riendo por la familiaridad de ella.

Betty ha terminado ya el informe con todos los contratos ya firmados, y el de los tratos acordados pero aún sin formalizar, pues lo harán en los próximos días.

Va a la mesa de la peliteñida para dárselo, pero ve que ésta se dirige a los aseos y decide llevarle personalmente los informes a Armando.

Una cosa es que esté decepcionada con él, y otra bien distinta es que tenga ganas de verle...

“A saber cuando volverá ésta. Seguro que se cepillará bien la melena y ensayará poses ante el espejo.” Piensa Betty según se acerca a presidencia.

Toca con los nudillos, abre la puerta y se queda petrificada.

Armando tiene sentada sobre él a una 90-60-90 que le besa, y él ríe.

Se le resbalan los informes al suelo. Armando nota el movimiento y mira hacia allá, viéndola observarles incrédula.

Se horroriza de lo que ella estará imaginando, e intenta quitarse a Karina Larson de encima.

- Levanta, carajo!

Betty ha vuelto a su oficina, y Armando entra tras ella.

Se acerca a abrazarla, pero Betty se sacude sus brazos y, mirándole con asco, dice entre dientes y echando fuego por los ojos:

- No me toques! Fuiste tan falso y me engañaste tan fríamente... Me ha costado mucho convencerme de que sólo he sido una más en tu lista de “gacelas”... Cuánto te amé! Y fíjate que lo digo en pasado! Ahora, olvídame, porque yo ya lo he hecho contigo… - Masculla con rencor.

Armando cierra los ojos y se deja caer en una silla.

- Pidió trabajo y la autoricé a hablar con Hugo. – Habla despacio. – Entonces se me echó encima para agradecerme... No hubo nada más, Betty.

Poco a poco ha bajado la intensidad de la voz.

- No tienes que justificar nada, Armando. Eres libre. Absolutamente libre!

Él responde como si no la hubiera oído.

- Lamento que entraras en ese momento porque no había NADA que ver. Nada de nada! Aunque reconozco que podía prestarse a mala interpretación.

Se levanta derrotado y regresa a su despacho.



************************************************************************



No vuelven a verse en toda la jornada, y cuando Armando llega a su apartamento, entra al de Betty para asegurarse que está en casa. Luego va a su piso y así pasan la tarde: a solas y rumiando.

Armando va a acostarse cuando cambia de dirección y decidido, abre la puerta de comunicación a pesar de que sigue el punto rojo al igual que los últimos días.

Entra llamándola, aunque ella no le responde y la encuentra tumbada en el sofá, a oscuras.

- Déjame en paz, Armando. No sirve de nada el punto rojo? - Dice con voz entrecortada, síntoma de que está llorando.

- Quiero explicarte... – Y se arrodilla a su lado.

- No quiero que me expliques nada. – Le interrumpe. – Entiéndelo de una vez!

- Por lo menos escúchame. Tengo que irme dos meses para inspeccionar las franquicias...

- Qué???

- Me comprometí y debo ir. No puedo volverme atrás...

- No me debes ninguna explicación!

- Yo quiero darla. Va a ser una larga gira de ocho semanas, pues he de permanecer siete días en cada ciudad: Caracas, Montevideo, Asunción, Buenos Aires, Santiago, Lima... Así hasta ocho. Lamento irme ahora...

Betty no contesta.

- Cuando regrese, hablamos, sí?

Ella se mantiene en silencio.

- Me dejas darte un beso de despedida?

- NO!!! – Ahora sí responde Betty.

- En ese caso, te lo robaré!

Y dicho y hecho. Desciende sobre ella apoderándose de sus labios. Betty se resiste de primeras y gira la cabeza, pero él la toma la barbilla y la besa con pasión, mas sin dulzura.

Siente que ella mueve las manos y retira rápido la cara, sujetándoselas.

- Vas a arañarme otra vez? – Pregunta incrédulo.

Betty rompe a llorar mansamente y Armando la suelta, pero se agacha para rozar suavemente su boca.
Se va a retirar cuando nota que Betty se abraza a su cuello. Sorprendido, la pregunta:

- Quieres un beso de despedida?

Ella tarda unos segundos en contestar.

- Sí. De despedida...

Se besan largamente, hasta que rato después se separan... por una larga temporada.



************************************************************************



Un mes después, Betty ha pensado mucho en ellos y ha tomado una decisión.

Así que cuando en una junta de ejecutivos, Marcela anuncia que ya está preparado el punto de ventas de Cartagena, y que se necesita alguien para gestionarlo… se ofrece voluntaria.

Alega que es su ciudad y allá está su familia y amigos…

Marcela acepta inmediatamente pensando que: “A enemigo que huye… puente de plata” , y a los demás les es indiferente. Sólo Mario se pregunta qué opinará Armando cuando se entere.

Éste ha llamado alguna vez para hablar con ella, pero sólo le responde a preguntas sobre la salud o el trabajo. Nunca le para bolas sobre sus sentimientos o la añoranza.



************************************************************************



Una noche, Armando está en el bar del hotel con un vaso de whisky en la mano, y lo mueve jugando con los cubitos de hielo, mientras bebe despacio los tragos.

Canta un grupo al que escucha indiferente, hasta que presta atención a la letra de la canción, y se identifica con algunas estrofas.

Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos
Es mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me
Cuesta un rato hacer cosas sin querer.

Y aunque fui yo
Quien decidió que ya no hay más
Y no me canse de jurarme
Que no habrá segunda parte,
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…

Se seca una lágrima con rabia y sale del bar.

- Lo que pasa es que yo NO quiero olvidarte! – Dice entrando en su suite.



************************************************************************



Una semana después, Betty está instalada y trabajando en Cartagena.

Ha vuelto a alojarse en la casa paterna, pero… se ha acostumbrado a vivir sola y no lleva bien tener que reportarse continuamente con su papá, aunque sólo sale de casa para trabajar o para tomar un jugo de moras en el establecimiento de Michel.

Éste la ha notado distinta.

- Dónde está mi antigua novia? Aquella muchacha alegre, locuela y despreocupada?

- Ay, Michel! Ahora no lo sé, pero tengo la esperanza de encontrarla…

- Betty… cuéntame!

- No puedo! Precisamente a ti…

- Vamos, desahógate! – Michel la exhorta.

Piensa un momento y luego dice:

- Michel, me enamoré!

Y le cuenta parte de su historia reciente, pero cambia el final y justifica su tristeza alegando que regañaron y él está haciendo un viaje de negocios…

- Pues, si te desenamoras de ese tipo, recuerda que yo siempre estaré aquí.

- Gracias, amigo. – Se seca una lágrima que resbala por su mejilla.



************************************************************************



Armando entra en el apartamento contento. Suelta el equipaje en un sillón y va hacia la puerta. Se alegra al ver el punto verde.

- Betty! Al fin pasaron los dos meses! – Entra llamándola. – Betty, regresé!

Llega hasta el dormitorio y lo encuentra perfectamente ordenado y colocado. Sin vida! Abre el armario y se espanta al encontrarlo vacío.

- Se voló!!!


Sale precipitadamente y llama a Ecomoda, preguntando por Sofía.

- Por favor, comuníqueme con la doctora Pinzón.

- Pero, D. Armando, la doctora no está en Bogotá.

- Cómo así?

- Ella solicitó el traslado.

Ya pierde la poca paciencia que tiene.

- Y será que puede decirme dónde puedo localizarla?

- En Cartagena, doctor. – Responde Sofía pensando que ya volvió la hiena.

- En CARTAGENA??? – Muy sorprendido.

- Sí, doctor. Se fue a dirigir el nuevo punto de ventas.

- Está bien, Sofía. Gracias.

Cuelga el teléfono y se queda digiriendo la noticia.

Es la primera vez que una mujer se aleja de él, y… tiene que ser precisamente ésta! Se siente traicionado, herido…

“Tocará ir a buscarla…” Decide.

Hace tiempo que no habían hablado, pero él interpretó que Betty no había querido ponerse al teléfono.



************************************************************************



Pasa una noche muy larga, más que las de los dos últimos meses, y antes de las ocho ya está en su despacho.

Cuando calcula que ha llegado Mario, va a su oficina, toca con los nudillos y entra.

- Tigre! Cómo le fue? – Pregunta su amigo.

- Calderón, qué pasó con Betty?

- No me diga que vuelve como se fue! Que no ha olvidado a la niña, y que mi renuncia a esa gloriosa gira no le ha servido para enfriarse…

- Ella se voló, Mario!

- Bueno, bueno, hermano. Ella es muy lista. Más que usted, por lo que veo… Y tomó la decisión adecuada: alejarse de usted y olvidarle.

- Adecuada la decisión? Para quién, mentecato?

- Pues, vaya humor que nos gastamos! Yo también me alegro mucho de verle después de dos meses… señor presidente!

-Escuche bien lo que le digo, y grábelo en el disco C: de su cabezota: NUNCA. Oyó? NUNCA, JAMÁS, vuelva a aconsejarme lo que debo hacer con Betty. Si acierto o me equivoco SÓLO es asunto mío!

Sale dando un portazo y vuelve a presidencia, pero no consigue concentrarse.

Rato después viene Marcela dispuesta a darle la bienvenida, muy cariñosa ella. Como si continuaran manteniendo un tierno noviazgo.

Armando la torea como puede, la da una larga cambiada y unos pases de aliño, y se deshace de ella asegurando que va a convocar una reunión para informar de su gira.

Sale Marcela y entra Mario.

- Permiso, señor presidente. – Aparentando temor. – Ya se apaciguó el tigre que hay en su interior?

- No queda otra. – Contesta fastidiado.

- Armando, se me ha ocurrido…

- VADE RETRO, SATANÁS!!! – Le interrumpe. – Olvidó lo que le dije?

- Escuche, hombre, que esto le va a gustar!

- Si no me gusta, se arriesga a mucho…

- A lo que guste, porque le va a encantar.

- A ver, hable.

- Usted regresó ayer de un viaje de inspección de todos los puntos de venta de fuera de Bogotá, pero… todos, todos…? – Pausa. – TODOS NO! No ha visitado el más nuevo… el de CARTAGENA!!!

- Hermano! Calderón! Venga a mis brazos! - Y va hacia él, pero Mario se aleja.

- Deje. Déjese de “mari…” esas efusiones se las reserva para su Betty!

Armando resplandece.

- En la reunión que voy a convocar para informar de las franquicias, necesito que me colabore.

- Usted dirá. – Ya sale el viejo compinche.

- Quiero que proponga usted completar la inspección, visitando el nuevo punto de ventas. Y por supuesto me insiste si ve que alguien (Marcela) no lo considera necesario.
- Cuente con ello, hermano. Si usted quiere ahorcarse, pues tendré un amigo ahorcado, pero un amigo al fin!

Ahora se abrazan con fuertes palmadas en la espalda, celebrando la nueva estratagema.


CONTINUARÁ…


Queridas amigas, voy a ver si por fin el puñetero network me deja colgar… GRRR!

Hemos avanzado dos meses y vemos que Mario es incapaz de dejar de dar consejitos, aunque el de ahora supongo que es más de vuestro gusto.

Atisbamos la posibilidad de que vuelvan a verse… pero me gustaría saber si os “provoca” que les permita reunirse, o preferís que sigan sufriendo la separación…

A ver cuánto de malas sois! Besos y hasta el próximo.
les habra venido bien para ver sus sentimientos ,pero yo creo que ya va siendo hora de que se vuelvan a ver y saber que reacción tienen al encontrarse. Besos.
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Cata
Cata

October 2nd, 2003, 8:48 pm #4

Karina, la vez anterior me provocaste tremendo problema. Recuerdas?

- Recuerdo. Pero Marcela y tú ya no estáis juntos... Ahora eres un hombre libre.

Dice con voz melosa mientras rodea la mesa acercándose a él.

- Karina, vas a ser juiciosita?

- Ya lo soy, Armando...




Capítulo X.- Me cuesta tanto olvidarte…


Él echa hacia atrás su sillón para levantarse, mientras sigue hablando.

- Si prometes dedicarte sólo y exclusivamente a modelar... le diré a Hugo que cuenta con mi autorización.

- Oh! Sí! Gracias, Armando!

Y muy efusiva, se sienta sobre él, une las manos tras su nuca y le llena la cara de besos.

- Ya, ya, Karina! Déjalo! Levanta ya! – Exclama riendo por la familiaridad de ella.

Betty ha terminado ya el informe con todos los contratos ya firmados, y el de los tratos acordados pero aún sin formalizar, pues lo harán en los próximos días.

Va a la mesa de la peliteñida para dárselo, pero ve que ésta se dirige a los aseos y decide llevarle personalmente los informes a Armando.

Una cosa es que esté decepcionada con él, y otra bien distinta es que tenga ganas de verle...

“A saber cuando volverá ésta. Seguro que se cepillará bien la melena y ensayará poses ante el espejo.” Piensa Betty según se acerca a presidencia.

Toca con los nudillos, abre la puerta y se queda petrificada.

Armando tiene sentada sobre él a una 90-60-90 que le besa, y él ríe.

Se le resbalan los informes al suelo. Armando nota el movimiento y mira hacia allá, viéndola observarles incrédula.

Se horroriza de lo que ella estará imaginando, e intenta quitarse a Karina Larson de encima.

- Levanta, carajo!

Betty ha vuelto a su oficina, y Armando entra tras ella.

Se acerca a abrazarla, pero Betty se sacude sus brazos y, mirándole con asco, dice entre dientes y echando fuego por los ojos:

- No me toques! Fuiste tan falso y me engañaste tan fríamente... Me ha costado mucho convencerme de que sólo he sido una más en tu lista de “gacelas”... Cuánto te amé! Y fíjate que lo digo en pasado! Ahora, olvídame, porque yo ya lo he hecho contigo… - Masculla con rencor.

Armando cierra los ojos y se deja caer en una silla.

- Pidió trabajo y la autoricé a hablar con Hugo. – Habla despacio. – Entonces se me echó encima para agradecerme... No hubo nada más, Betty.

Poco a poco ha bajado la intensidad de la voz.

- No tienes que justificar nada, Armando. Eres libre. Absolutamente libre!

Él responde como si no la hubiera oído.

- Lamento que entraras en ese momento porque no había NADA que ver. Nada de nada! Aunque reconozco que podía prestarse a mala interpretación.

Se levanta derrotado y regresa a su despacho.



************************************************************************



No vuelven a verse en toda la jornada, y cuando Armando llega a su apartamento, entra al de Betty para asegurarse que está en casa. Luego va a su piso y así pasan la tarde: a solas y rumiando.

Armando va a acostarse cuando cambia de dirección y decidido, abre la puerta de comunicación a pesar de que sigue el punto rojo al igual que los últimos días.

Entra llamándola, aunque ella no le responde y la encuentra tumbada en el sofá, a oscuras.

- Déjame en paz, Armando. No sirve de nada el punto rojo? - Dice con voz entrecortada, síntoma de que está llorando.

- Quiero explicarte... – Y se arrodilla a su lado.

- No quiero que me expliques nada. – Le interrumpe. – Entiéndelo de una vez!

- Por lo menos escúchame. Tengo que irme dos meses para inspeccionar las franquicias...

- Qué???

- Me comprometí y debo ir. No puedo volverme atrás...

- No me debes ninguna explicación!

- Yo quiero darla. Va a ser una larga gira de ocho semanas, pues he de permanecer siete días en cada ciudad: Caracas, Montevideo, Asunción, Buenos Aires, Santiago, Lima... Así hasta ocho. Lamento irme ahora...

Betty no contesta.

- Cuando regrese, hablamos, sí?

Ella se mantiene en silencio.

- Me dejas darte un beso de despedida?

- NO!!! – Ahora sí responde Betty.

- En ese caso, te lo robaré!

Y dicho y hecho. Desciende sobre ella apoderándose de sus labios. Betty se resiste de primeras y gira la cabeza, pero él la toma la barbilla y la besa con pasión, mas sin dulzura.

Siente que ella mueve las manos y retira rápido la cara, sujetándoselas.

- Vas a arañarme otra vez? – Pregunta incrédulo.

Betty rompe a llorar mansamente y Armando la suelta, pero se agacha para rozar suavemente su boca.
Se va a retirar cuando nota que Betty se abraza a su cuello. Sorprendido, la pregunta:

- Quieres un beso de despedida?

Ella tarda unos segundos en contestar.

- Sí. De despedida...

Se besan largamente, hasta que rato después se separan... por una larga temporada.



************************************************************************



Un mes después, Betty ha pensado mucho en ellos y ha tomado una decisión.

Así que cuando en una junta de ejecutivos, Marcela anuncia que ya está preparado el punto de ventas de Cartagena, y que se necesita alguien para gestionarlo… se ofrece voluntaria.

Alega que es su ciudad y allá está su familia y amigos…

Marcela acepta inmediatamente pensando que: “A enemigo que huye… puente de plata” , y a los demás les es indiferente. Sólo Mario se pregunta qué opinará Armando cuando se entere.

Éste ha llamado alguna vez para hablar con ella, pero sólo le responde a preguntas sobre la salud o el trabajo. Nunca le para bolas sobre sus sentimientos o la añoranza.



************************************************************************



Una noche, Armando está en el bar del hotel con un vaso de whisky en la mano, y lo mueve jugando con los cubitos de hielo, mientras bebe despacio los tragos.

Canta un grupo al que escucha indiferente, hasta que presta atención a la letra de la canción, y se identifica con algunas estrofas.

Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos
Es mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me
Cuesta un rato hacer cosas sin querer.

Y aunque fui yo
Quien decidió que ya no hay más
Y no me canse de jurarme
Que no habrá segunda parte,
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…

Se seca una lágrima con rabia y sale del bar.

- Lo que pasa es que yo NO quiero olvidarte! – Dice entrando en su suite.



************************************************************************



Una semana después, Betty está instalada y trabajando en Cartagena.

Ha vuelto a alojarse en la casa paterna, pero… se ha acostumbrado a vivir sola y no lleva bien tener que reportarse continuamente con su papá, aunque sólo sale de casa para trabajar o para tomar un jugo de moras en el establecimiento de Michel.

Éste la ha notado distinta.

- Dónde está mi antigua novia? Aquella muchacha alegre, locuela y despreocupada?

- Ay, Michel! Ahora no lo sé, pero tengo la esperanza de encontrarla…

- Betty… cuéntame!

- No puedo! Precisamente a ti…

- Vamos, desahógate! – Michel la exhorta.

Piensa un momento y luego dice:

- Michel, me enamoré!

Y le cuenta parte de su historia reciente, pero cambia el final y justifica su tristeza alegando que regañaron y él está haciendo un viaje de negocios…

- Pues, si te desenamoras de ese tipo, recuerda que yo siempre estaré aquí.

- Gracias, amigo. – Se seca una lágrima que resbala por su mejilla.



************************************************************************



Armando entra en el apartamento contento. Suelta el equipaje en un sillón y va hacia la puerta. Se alegra al ver el punto verde.

- Betty! Al fin pasaron los dos meses! – Entra llamándola. – Betty, regresé!

Llega hasta el dormitorio y lo encuentra perfectamente ordenado y colocado. Sin vida! Abre el armario y se espanta al encontrarlo vacío.

- Se voló!!!


Sale precipitadamente y llama a Ecomoda, preguntando por Sofía.

- Por favor, comuníqueme con la doctora Pinzón.

- Pero, D. Armando, la doctora no está en Bogotá.

- Cómo así?

- Ella solicitó el traslado.

Ya pierde la poca paciencia que tiene.

- Y será que puede decirme dónde puedo localizarla?

- En Cartagena, doctor. – Responde Sofía pensando que ya volvió la hiena.

- En CARTAGENA??? – Muy sorprendido.

- Sí, doctor. Se fue a dirigir el nuevo punto de ventas.

- Está bien, Sofía. Gracias.

Cuelga el teléfono y se queda digiriendo la noticia.

Es la primera vez que una mujer se aleja de él, y… tiene que ser precisamente ésta! Se siente traicionado, herido…

“Tocará ir a buscarla…” Decide.

Hace tiempo que no habían hablado, pero él interpretó que Betty no había querido ponerse al teléfono.



************************************************************************



Pasa una noche muy larga, más que las de los dos últimos meses, y antes de las ocho ya está en su despacho.

Cuando calcula que ha llegado Mario, va a su oficina, toca con los nudillos y entra.

- Tigre! Cómo le fue? – Pregunta su amigo.

- Calderón, qué pasó con Betty?

- No me diga que vuelve como se fue! Que no ha olvidado a la niña, y que mi renuncia a esa gloriosa gira no le ha servido para enfriarse…

- Ella se voló, Mario!

- Bueno, bueno, hermano. Ella es muy lista. Más que usted, por lo que veo… Y tomó la decisión adecuada: alejarse de usted y olvidarle.

- Adecuada la decisión? Para quién, mentecato?

- Pues, vaya humor que nos gastamos! Yo también me alegro mucho de verle después de dos meses… señor presidente!

-Escuche bien lo que le digo, y grábelo en el disco C: de su cabezota: NUNCA. Oyó? NUNCA, JAMÁS, vuelva a aconsejarme lo que debo hacer con Betty. Si acierto o me equivoco SÓLO es asunto mío!

Sale dando un portazo y vuelve a presidencia, pero no consigue concentrarse.

Rato después viene Marcela dispuesta a darle la bienvenida, muy cariñosa ella. Como si continuaran manteniendo un tierno noviazgo.

Armando la torea como puede, la da una larga cambiada y unos pases de aliño, y se deshace de ella asegurando que va a convocar una reunión para informar de su gira.

Sale Marcela y entra Mario.

- Permiso, señor presidente. – Aparentando temor. – Ya se apaciguó el tigre que hay en su interior?

- No queda otra. – Contesta fastidiado.

- Armando, se me ha ocurrido…

- VADE RETRO, SATANÁS!!! – Le interrumpe. – Olvidó lo que le dije?

- Escuche, hombre, que esto le va a gustar!

- Si no me gusta, se arriesga a mucho…

- A lo que guste, porque le va a encantar.

- A ver, hable.

- Usted regresó ayer de un viaje de inspección de todos los puntos de venta de fuera de Bogotá, pero… todos, todos…? – Pausa. – TODOS NO! No ha visitado el más nuevo… el de CARTAGENA!!!

- Hermano! Calderón! Venga a mis brazos! - Y va hacia él, pero Mario se aleja.

- Deje. Déjese de “mari…” esas efusiones se las reserva para su Betty!

Armando resplandece.

- En la reunión que voy a convocar para informar de las franquicias, necesito que me colabore.

- Usted dirá. – Ya sale el viejo compinche.

- Quiero que proponga usted completar la inspección, visitando el nuevo punto de ventas. Y por supuesto me insiste si ve que alguien (Marcela) no lo considera necesario.
- Cuente con ello, hermano. Si usted quiere ahorcarse, pues tendré un amigo ahorcado, pero un amigo al fin!

Ahora se abrazan con fuertes palmadas en la espalda, celebrando la nueva estratagema.


CONTINUARÁ…


Queridas amigas, voy a ver si por fin el puñetero network me deja colgar… GRRR!

Hemos avanzado dos meses y vemos que Mario es incapaz de dejar de dar consejitos, aunque el de ahora supongo que es más de vuestro gusto.

Atisbamos la posibilidad de que vuelvan a verse… pero me gustaría saber si os “provoca” que les permita reunirse, o preferís que sigan sufriendo la separación…

A ver cuánto de malas sois! Besos y hasta el próximo.
que ya se lo merece (pero sólo un poquito). Y en Cartagena el francés puede ser de mucha ayuda a ese sufrimiento.

Muchos besitos, Calipso.
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REGINA
REGINA

October 2nd, 2003, 8:53 pm #5

Karina, la vez anterior me provocaste tremendo problema. Recuerdas?

- Recuerdo. Pero Marcela y tú ya no estáis juntos... Ahora eres un hombre libre.

Dice con voz melosa mientras rodea la mesa acercándose a él.

- Karina, vas a ser juiciosita?

- Ya lo soy, Armando...




Capítulo X.- Me cuesta tanto olvidarte…


Él echa hacia atrás su sillón para levantarse, mientras sigue hablando.

- Si prometes dedicarte sólo y exclusivamente a modelar... le diré a Hugo que cuenta con mi autorización.

- Oh! Sí! Gracias, Armando!

Y muy efusiva, se sienta sobre él, une las manos tras su nuca y le llena la cara de besos.

- Ya, ya, Karina! Déjalo! Levanta ya! – Exclama riendo por la familiaridad de ella.

Betty ha terminado ya el informe con todos los contratos ya firmados, y el de los tratos acordados pero aún sin formalizar, pues lo harán en los próximos días.

Va a la mesa de la peliteñida para dárselo, pero ve que ésta se dirige a los aseos y decide llevarle personalmente los informes a Armando.

Una cosa es que esté decepcionada con él, y otra bien distinta es que tenga ganas de verle...

“A saber cuando volverá ésta. Seguro que se cepillará bien la melena y ensayará poses ante el espejo.” Piensa Betty según se acerca a presidencia.

Toca con los nudillos, abre la puerta y se queda petrificada.

Armando tiene sentada sobre él a una 90-60-90 que le besa, y él ríe.

Se le resbalan los informes al suelo. Armando nota el movimiento y mira hacia allá, viéndola observarles incrédula.

Se horroriza de lo que ella estará imaginando, e intenta quitarse a Karina Larson de encima.

- Levanta, carajo!

Betty ha vuelto a su oficina, y Armando entra tras ella.

Se acerca a abrazarla, pero Betty se sacude sus brazos y, mirándole con asco, dice entre dientes y echando fuego por los ojos:

- No me toques! Fuiste tan falso y me engañaste tan fríamente... Me ha costado mucho convencerme de que sólo he sido una más en tu lista de “gacelas”... Cuánto te amé! Y fíjate que lo digo en pasado! Ahora, olvídame, porque yo ya lo he hecho contigo… - Masculla con rencor.

Armando cierra los ojos y se deja caer en una silla.

- Pidió trabajo y la autoricé a hablar con Hugo. – Habla despacio. – Entonces se me echó encima para agradecerme... No hubo nada más, Betty.

Poco a poco ha bajado la intensidad de la voz.

- No tienes que justificar nada, Armando. Eres libre. Absolutamente libre!

Él responde como si no la hubiera oído.

- Lamento que entraras en ese momento porque no había NADA que ver. Nada de nada! Aunque reconozco que podía prestarse a mala interpretación.

Se levanta derrotado y regresa a su despacho.



************************************************************************



No vuelven a verse en toda la jornada, y cuando Armando llega a su apartamento, entra al de Betty para asegurarse que está en casa. Luego va a su piso y así pasan la tarde: a solas y rumiando.

Armando va a acostarse cuando cambia de dirección y decidido, abre la puerta de comunicación a pesar de que sigue el punto rojo al igual que los últimos días.

Entra llamándola, aunque ella no le responde y la encuentra tumbada en el sofá, a oscuras.

- Déjame en paz, Armando. No sirve de nada el punto rojo? - Dice con voz entrecortada, síntoma de que está llorando.

- Quiero explicarte... – Y se arrodilla a su lado.

- No quiero que me expliques nada. – Le interrumpe. – Entiéndelo de una vez!

- Por lo menos escúchame. Tengo que irme dos meses para inspeccionar las franquicias...

- Qué???

- Me comprometí y debo ir. No puedo volverme atrás...

- No me debes ninguna explicación!

- Yo quiero darla. Va a ser una larga gira de ocho semanas, pues he de permanecer siete días en cada ciudad: Caracas, Montevideo, Asunción, Buenos Aires, Santiago, Lima... Así hasta ocho. Lamento irme ahora...

Betty no contesta.

- Cuando regrese, hablamos, sí?

Ella se mantiene en silencio.

- Me dejas darte un beso de despedida?

- NO!!! – Ahora sí responde Betty.

- En ese caso, te lo robaré!

Y dicho y hecho. Desciende sobre ella apoderándose de sus labios. Betty se resiste de primeras y gira la cabeza, pero él la toma la barbilla y la besa con pasión, mas sin dulzura.

Siente que ella mueve las manos y retira rápido la cara, sujetándoselas.

- Vas a arañarme otra vez? – Pregunta incrédulo.

Betty rompe a llorar mansamente y Armando la suelta, pero se agacha para rozar suavemente su boca.
Se va a retirar cuando nota que Betty se abraza a su cuello. Sorprendido, la pregunta:

- Quieres un beso de despedida?

Ella tarda unos segundos en contestar.

- Sí. De despedida...

Se besan largamente, hasta que rato después se separan... por una larga temporada.



************************************************************************



Un mes después, Betty ha pensado mucho en ellos y ha tomado una decisión.

Así que cuando en una junta de ejecutivos, Marcela anuncia que ya está preparado el punto de ventas de Cartagena, y que se necesita alguien para gestionarlo… se ofrece voluntaria.

Alega que es su ciudad y allá está su familia y amigos…

Marcela acepta inmediatamente pensando que: “A enemigo que huye… puente de plata” , y a los demás les es indiferente. Sólo Mario se pregunta qué opinará Armando cuando se entere.

Éste ha llamado alguna vez para hablar con ella, pero sólo le responde a preguntas sobre la salud o el trabajo. Nunca le para bolas sobre sus sentimientos o la añoranza.



************************************************************************



Una noche, Armando está en el bar del hotel con un vaso de whisky en la mano, y lo mueve jugando con los cubitos de hielo, mientras bebe despacio los tragos.

Canta un grupo al que escucha indiferente, hasta que presta atención a la letra de la canción, y se identifica con algunas estrofas.

Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos
Es mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me
Cuesta un rato hacer cosas sin querer.

Y aunque fui yo
Quien decidió que ya no hay más
Y no me canse de jurarme
Que no habrá segunda parte,
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…

Se seca una lágrima con rabia y sale del bar.

- Lo que pasa es que yo NO quiero olvidarte! – Dice entrando en su suite.



************************************************************************



Una semana después, Betty está instalada y trabajando en Cartagena.

Ha vuelto a alojarse en la casa paterna, pero… se ha acostumbrado a vivir sola y no lleva bien tener que reportarse continuamente con su papá, aunque sólo sale de casa para trabajar o para tomar un jugo de moras en el establecimiento de Michel.

Éste la ha notado distinta.

- Dónde está mi antigua novia? Aquella muchacha alegre, locuela y despreocupada?

- Ay, Michel! Ahora no lo sé, pero tengo la esperanza de encontrarla…

- Betty… cuéntame!

- No puedo! Precisamente a ti…

- Vamos, desahógate! – Michel la exhorta.

Piensa un momento y luego dice:

- Michel, me enamoré!

Y le cuenta parte de su historia reciente, pero cambia el final y justifica su tristeza alegando que regañaron y él está haciendo un viaje de negocios…

- Pues, si te desenamoras de ese tipo, recuerda que yo siempre estaré aquí.

- Gracias, amigo. – Se seca una lágrima que resbala por su mejilla.



************************************************************************



Armando entra en el apartamento contento. Suelta el equipaje en un sillón y va hacia la puerta. Se alegra al ver el punto verde.

- Betty! Al fin pasaron los dos meses! – Entra llamándola. – Betty, regresé!

Llega hasta el dormitorio y lo encuentra perfectamente ordenado y colocado. Sin vida! Abre el armario y se espanta al encontrarlo vacío.

- Se voló!!!


Sale precipitadamente y llama a Ecomoda, preguntando por Sofía.

- Por favor, comuníqueme con la doctora Pinzón.

- Pero, D. Armando, la doctora no está en Bogotá.

- Cómo así?

- Ella solicitó el traslado.

Ya pierde la poca paciencia que tiene.

- Y será que puede decirme dónde puedo localizarla?

- En Cartagena, doctor. – Responde Sofía pensando que ya volvió la hiena.

- En CARTAGENA??? – Muy sorprendido.

- Sí, doctor. Se fue a dirigir el nuevo punto de ventas.

- Está bien, Sofía. Gracias.

Cuelga el teléfono y se queda digiriendo la noticia.

Es la primera vez que una mujer se aleja de él, y… tiene que ser precisamente ésta! Se siente traicionado, herido…

“Tocará ir a buscarla…” Decide.

Hace tiempo que no habían hablado, pero él interpretó que Betty no había querido ponerse al teléfono.



************************************************************************



Pasa una noche muy larga, más que las de los dos últimos meses, y antes de las ocho ya está en su despacho.

Cuando calcula que ha llegado Mario, va a su oficina, toca con los nudillos y entra.

- Tigre! Cómo le fue? – Pregunta su amigo.

- Calderón, qué pasó con Betty?

- No me diga que vuelve como se fue! Que no ha olvidado a la niña, y que mi renuncia a esa gloriosa gira no le ha servido para enfriarse…

- Ella se voló, Mario!

- Bueno, bueno, hermano. Ella es muy lista. Más que usted, por lo que veo… Y tomó la decisión adecuada: alejarse de usted y olvidarle.

- Adecuada la decisión? Para quién, mentecato?

- Pues, vaya humor que nos gastamos! Yo también me alegro mucho de verle después de dos meses… señor presidente!

-Escuche bien lo que le digo, y grábelo en el disco C: de su cabezota: NUNCA. Oyó? NUNCA, JAMÁS, vuelva a aconsejarme lo que debo hacer con Betty. Si acierto o me equivoco SÓLO es asunto mío!

Sale dando un portazo y vuelve a presidencia, pero no consigue concentrarse.

Rato después viene Marcela dispuesta a darle la bienvenida, muy cariñosa ella. Como si continuaran manteniendo un tierno noviazgo.

Armando la torea como puede, la da una larga cambiada y unos pases de aliño, y se deshace de ella asegurando que va a convocar una reunión para informar de su gira.

Sale Marcela y entra Mario.

- Permiso, señor presidente. – Aparentando temor. – Ya se apaciguó el tigre que hay en su interior?

- No queda otra. – Contesta fastidiado.

- Armando, se me ha ocurrido…

- VADE RETRO, SATANÁS!!! – Le interrumpe. – Olvidó lo que le dije?

- Escuche, hombre, que esto le va a gustar!

- Si no me gusta, se arriesga a mucho…

- A lo que guste, porque le va a encantar.

- A ver, hable.

- Usted regresó ayer de un viaje de inspección de todos los puntos de venta de fuera de Bogotá, pero… todos, todos…? – Pausa. – TODOS NO! No ha visitado el más nuevo… el de CARTAGENA!!!

- Hermano! Calderón! Venga a mis brazos! - Y va hacia él, pero Mario se aleja.

- Deje. Déjese de “mari…” esas efusiones se las reserva para su Betty!

Armando resplandece.

- En la reunión que voy a convocar para informar de las franquicias, necesito que me colabore.

- Usted dirá. – Ya sale el viejo compinche.

- Quiero que proponga usted completar la inspección, visitando el nuevo punto de ventas. Y por supuesto me insiste si ve que alguien (Marcela) no lo considera necesario.
- Cuente con ello, hermano. Si usted quiere ahorcarse, pues tendré un amigo ahorcado, pero un amigo al fin!

Ahora se abrazan con fuertes palmadas en la espalda, celebrando la nueva estratagema.


CONTINUARÁ…


Queridas amigas, voy a ver si por fin el puñetero network me deja colgar… GRRR!

Hemos avanzado dos meses y vemos que Mario es incapaz de dejar de dar consejitos, aunque el de ahora supongo que es más de vuestro gusto.

Atisbamos la posibilidad de que vuelvan a verse… pero me gustaría saber si os “provoca” que les permita reunirse, o preferís que sigan sufriendo la separación…

A ver cuánto de malas sois! Besos y hasta el próximo.
YO LOS QUIERO JUNTOS AUNQUE PELEANDO QUE SEPARADOS, PERO ES TU HISTORIA Y ESTA MUY LINDA.
BESOS.
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mari
mari

October 2nd, 2003, 9:20 pm #6

Karina, la vez anterior me provocaste tremendo problema. Recuerdas?

- Recuerdo. Pero Marcela y tú ya no estáis juntos... Ahora eres un hombre libre.

Dice con voz melosa mientras rodea la mesa acercándose a él.

- Karina, vas a ser juiciosita?

- Ya lo soy, Armando...




Capítulo X.- Me cuesta tanto olvidarte…


Él echa hacia atrás su sillón para levantarse, mientras sigue hablando.

- Si prometes dedicarte sólo y exclusivamente a modelar... le diré a Hugo que cuenta con mi autorización.

- Oh! Sí! Gracias, Armando!

Y muy efusiva, se sienta sobre él, une las manos tras su nuca y le llena la cara de besos.

- Ya, ya, Karina! Déjalo! Levanta ya! – Exclama riendo por la familiaridad de ella.

Betty ha terminado ya el informe con todos los contratos ya firmados, y el de los tratos acordados pero aún sin formalizar, pues lo harán en los próximos días.

Va a la mesa de la peliteñida para dárselo, pero ve que ésta se dirige a los aseos y decide llevarle personalmente los informes a Armando.

Una cosa es que esté decepcionada con él, y otra bien distinta es que tenga ganas de verle...

“A saber cuando volverá ésta. Seguro que se cepillará bien la melena y ensayará poses ante el espejo.” Piensa Betty según se acerca a presidencia.

Toca con los nudillos, abre la puerta y se queda petrificada.

Armando tiene sentada sobre él a una 90-60-90 que le besa, y él ríe.

Se le resbalan los informes al suelo. Armando nota el movimiento y mira hacia allá, viéndola observarles incrédula.

Se horroriza de lo que ella estará imaginando, e intenta quitarse a Karina Larson de encima.

- Levanta, carajo!

Betty ha vuelto a su oficina, y Armando entra tras ella.

Se acerca a abrazarla, pero Betty se sacude sus brazos y, mirándole con asco, dice entre dientes y echando fuego por los ojos:

- No me toques! Fuiste tan falso y me engañaste tan fríamente... Me ha costado mucho convencerme de que sólo he sido una más en tu lista de “gacelas”... Cuánto te amé! Y fíjate que lo digo en pasado! Ahora, olvídame, porque yo ya lo he hecho contigo… - Masculla con rencor.

Armando cierra los ojos y se deja caer en una silla.

- Pidió trabajo y la autoricé a hablar con Hugo. – Habla despacio. – Entonces se me echó encima para agradecerme... No hubo nada más, Betty.

Poco a poco ha bajado la intensidad de la voz.

- No tienes que justificar nada, Armando. Eres libre. Absolutamente libre!

Él responde como si no la hubiera oído.

- Lamento que entraras en ese momento porque no había NADA que ver. Nada de nada! Aunque reconozco que podía prestarse a mala interpretación.

Se levanta derrotado y regresa a su despacho.



************************************************************************



No vuelven a verse en toda la jornada, y cuando Armando llega a su apartamento, entra al de Betty para asegurarse que está en casa. Luego va a su piso y así pasan la tarde: a solas y rumiando.

Armando va a acostarse cuando cambia de dirección y decidido, abre la puerta de comunicación a pesar de que sigue el punto rojo al igual que los últimos días.

Entra llamándola, aunque ella no le responde y la encuentra tumbada en el sofá, a oscuras.

- Déjame en paz, Armando. No sirve de nada el punto rojo? - Dice con voz entrecortada, síntoma de que está llorando.

- Quiero explicarte... – Y se arrodilla a su lado.

- No quiero que me expliques nada. – Le interrumpe. – Entiéndelo de una vez!

- Por lo menos escúchame. Tengo que irme dos meses para inspeccionar las franquicias...

- Qué???

- Me comprometí y debo ir. No puedo volverme atrás...

- No me debes ninguna explicación!

- Yo quiero darla. Va a ser una larga gira de ocho semanas, pues he de permanecer siete días en cada ciudad: Caracas, Montevideo, Asunción, Buenos Aires, Santiago, Lima... Así hasta ocho. Lamento irme ahora...

Betty no contesta.

- Cuando regrese, hablamos, sí?

Ella se mantiene en silencio.

- Me dejas darte un beso de despedida?

- NO!!! – Ahora sí responde Betty.

- En ese caso, te lo robaré!

Y dicho y hecho. Desciende sobre ella apoderándose de sus labios. Betty se resiste de primeras y gira la cabeza, pero él la toma la barbilla y la besa con pasión, mas sin dulzura.

Siente que ella mueve las manos y retira rápido la cara, sujetándoselas.

- Vas a arañarme otra vez? – Pregunta incrédulo.

Betty rompe a llorar mansamente y Armando la suelta, pero se agacha para rozar suavemente su boca.
Se va a retirar cuando nota que Betty se abraza a su cuello. Sorprendido, la pregunta:

- Quieres un beso de despedida?

Ella tarda unos segundos en contestar.

- Sí. De despedida...

Se besan largamente, hasta que rato después se separan... por una larga temporada.



************************************************************************



Un mes después, Betty ha pensado mucho en ellos y ha tomado una decisión.

Así que cuando en una junta de ejecutivos, Marcela anuncia que ya está preparado el punto de ventas de Cartagena, y que se necesita alguien para gestionarlo… se ofrece voluntaria.

Alega que es su ciudad y allá está su familia y amigos…

Marcela acepta inmediatamente pensando que: “A enemigo que huye… puente de plata” , y a los demás les es indiferente. Sólo Mario se pregunta qué opinará Armando cuando se entere.

Éste ha llamado alguna vez para hablar con ella, pero sólo le responde a preguntas sobre la salud o el trabajo. Nunca le para bolas sobre sus sentimientos o la añoranza.



************************************************************************



Una noche, Armando está en el bar del hotel con un vaso de whisky en la mano, y lo mueve jugando con los cubitos de hielo, mientras bebe despacio los tragos.

Canta un grupo al que escucha indiferente, hasta que presta atención a la letra de la canción, y se identifica con algunas estrofas.

Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos
Es mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me
Cuesta un rato hacer cosas sin querer.

Y aunque fui yo
Quien decidió que ya no hay más
Y no me canse de jurarme
Que no habrá segunda parte,
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…

Se seca una lágrima con rabia y sale del bar.

- Lo que pasa es que yo NO quiero olvidarte! – Dice entrando en su suite.



************************************************************************



Una semana después, Betty está instalada y trabajando en Cartagena.

Ha vuelto a alojarse en la casa paterna, pero… se ha acostumbrado a vivir sola y no lleva bien tener que reportarse continuamente con su papá, aunque sólo sale de casa para trabajar o para tomar un jugo de moras en el establecimiento de Michel.

Éste la ha notado distinta.

- Dónde está mi antigua novia? Aquella muchacha alegre, locuela y despreocupada?

- Ay, Michel! Ahora no lo sé, pero tengo la esperanza de encontrarla…

- Betty… cuéntame!

- No puedo! Precisamente a ti…

- Vamos, desahógate! – Michel la exhorta.

Piensa un momento y luego dice:

- Michel, me enamoré!

Y le cuenta parte de su historia reciente, pero cambia el final y justifica su tristeza alegando que regañaron y él está haciendo un viaje de negocios…

- Pues, si te desenamoras de ese tipo, recuerda que yo siempre estaré aquí.

- Gracias, amigo. – Se seca una lágrima que resbala por su mejilla.



************************************************************************



Armando entra en el apartamento contento. Suelta el equipaje en un sillón y va hacia la puerta. Se alegra al ver el punto verde.

- Betty! Al fin pasaron los dos meses! – Entra llamándola. – Betty, regresé!

Llega hasta el dormitorio y lo encuentra perfectamente ordenado y colocado. Sin vida! Abre el armario y se espanta al encontrarlo vacío.

- Se voló!!!


Sale precipitadamente y llama a Ecomoda, preguntando por Sofía.

- Por favor, comuníqueme con la doctora Pinzón.

- Pero, D. Armando, la doctora no está en Bogotá.

- Cómo así?

- Ella solicitó el traslado.

Ya pierde la poca paciencia que tiene.

- Y será que puede decirme dónde puedo localizarla?

- En Cartagena, doctor. – Responde Sofía pensando que ya volvió la hiena.

- En CARTAGENA??? – Muy sorprendido.

- Sí, doctor. Se fue a dirigir el nuevo punto de ventas.

- Está bien, Sofía. Gracias.

Cuelga el teléfono y se queda digiriendo la noticia.

Es la primera vez que una mujer se aleja de él, y… tiene que ser precisamente ésta! Se siente traicionado, herido…

“Tocará ir a buscarla…” Decide.

Hace tiempo que no habían hablado, pero él interpretó que Betty no había querido ponerse al teléfono.



************************************************************************



Pasa una noche muy larga, más que las de los dos últimos meses, y antes de las ocho ya está en su despacho.

Cuando calcula que ha llegado Mario, va a su oficina, toca con los nudillos y entra.

- Tigre! Cómo le fue? – Pregunta su amigo.

- Calderón, qué pasó con Betty?

- No me diga que vuelve como se fue! Que no ha olvidado a la niña, y que mi renuncia a esa gloriosa gira no le ha servido para enfriarse…

- Ella se voló, Mario!

- Bueno, bueno, hermano. Ella es muy lista. Más que usted, por lo que veo… Y tomó la decisión adecuada: alejarse de usted y olvidarle.

- Adecuada la decisión? Para quién, mentecato?

- Pues, vaya humor que nos gastamos! Yo también me alegro mucho de verle después de dos meses… señor presidente!

-Escuche bien lo que le digo, y grábelo en el disco C: de su cabezota: NUNCA. Oyó? NUNCA, JAMÁS, vuelva a aconsejarme lo que debo hacer con Betty. Si acierto o me equivoco SÓLO es asunto mío!

Sale dando un portazo y vuelve a presidencia, pero no consigue concentrarse.

Rato después viene Marcela dispuesta a darle la bienvenida, muy cariñosa ella. Como si continuaran manteniendo un tierno noviazgo.

Armando la torea como puede, la da una larga cambiada y unos pases de aliño, y se deshace de ella asegurando que va a convocar una reunión para informar de su gira.

Sale Marcela y entra Mario.

- Permiso, señor presidente. – Aparentando temor. – Ya se apaciguó el tigre que hay en su interior?

- No queda otra. – Contesta fastidiado.

- Armando, se me ha ocurrido…

- VADE RETRO, SATANÁS!!! – Le interrumpe. – Olvidó lo que le dije?

- Escuche, hombre, que esto le va a gustar!

- Si no me gusta, se arriesga a mucho…

- A lo que guste, porque le va a encantar.

- A ver, hable.

- Usted regresó ayer de un viaje de inspección de todos los puntos de venta de fuera de Bogotá, pero… todos, todos…? – Pausa. – TODOS NO! No ha visitado el más nuevo… el de CARTAGENA!!!

- Hermano! Calderón! Venga a mis brazos! - Y va hacia él, pero Mario se aleja.

- Deje. Déjese de “mari…” esas efusiones se las reserva para su Betty!

Armando resplandece.

- En la reunión que voy a convocar para informar de las franquicias, necesito que me colabore.

- Usted dirá. – Ya sale el viejo compinche.

- Quiero que proponga usted completar la inspección, visitando el nuevo punto de ventas. Y por supuesto me insiste si ve que alguien (Marcela) no lo considera necesario.
- Cuente con ello, hermano. Si usted quiere ahorcarse, pues tendré un amigo ahorcado, pero un amigo al fin!

Ahora se abrazan con fuertes palmadas en la espalda, celebrando la nueva estratagema.


CONTINUARÁ…


Queridas amigas, voy a ver si por fin el puñetero network me deja colgar… GRRR!

Hemos avanzado dos meses y vemos que Mario es incapaz de dejar de dar consejitos, aunque el de ahora supongo que es más de vuestro gusto.

Atisbamos la posibilidad de que vuelvan a verse… pero me gustaría saber si os “provoca” que les permita reunirse, o preferís que sigan sufriendo la separación…

A ver cuánto de malas sois! Besos y hasta el próximo.
pues si y mucho, es que Armando es un poco mononeurona y claro solo le hace contacto cuando se reune con la de Mario, y que quieres que te diga, pero que sufra, que se lo ha merecido por mentecato!!

me ha encantado el capi!!

besos!!!!!1
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sara
sara

October 2nd, 2003, 9:27 pm #7

Karina, la vez anterior me provocaste tremendo problema. Recuerdas?

- Recuerdo. Pero Marcela y tú ya no estáis juntos... Ahora eres un hombre libre.

Dice con voz melosa mientras rodea la mesa acercándose a él.

- Karina, vas a ser juiciosita?

- Ya lo soy, Armando...




Capítulo X.- Me cuesta tanto olvidarte…


Él echa hacia atrás su sillón para levantarse, mientras sigue hablando.

- Si prometes dedicarte sólo y exclusivamente a modelar... le diré a Hugo que cuenta con mi autorización.

- Oh! Sí! Gracias, Armando!

Y muy efusiva, se sienta sobre él, une las manos tras su nuca y le llena la cara de besos.

- Ya, ya, Karina! Déjalo! Levanta ya! – Exclama riendo por la familiaridad de ella.

Betty ha terminado ya el informe con todos los contratos ya firmados, y el de los tratos acordados pero aún sin formalizar, pues lo harán en los próximos días.

Va a la mesa de la peliteñida para dárselo, pero ve que ésta se dirige a los aseos y decide llevarle personalmente los informes a Armando.

Una cosa es que esté decepcionada con él, y otra bien distinta es que tenga ganas de verle...

“A saber cuando volverá ésta. Seguro que se cepillará bien la melena y ensayará poses ante el espejo.” Piensa Betty según se acerca a presidencia.

Toca con los nudillos, abre la puerta y se queda petrificada.

Armando tiene sentada sobre él a una 90-60-90 que le besa, y él ríe.

Se le resbalan los informes al suelo. Armando nota el movimiento y mira hacia allá, viéndola observarles incrédula.

Se horroriza de lo que ella estará imaginando, e intenta quitarse a Karina Larson de encima.

- Levanta, carajo!

Betty ha vuelto a su oficina, y Armando entra tras ella.

Se acerca a abrazarla, pero Betty se sacude sus brazos y, mirándole con asco, dice entre dientes y echando fuego por los ojos:

- No me toques! Fuiste tan falso y me engañaste tan fríamente... Me ha costado mucho convencerme de que sólo he sido una más en tu lista de “gacelas”... Cuánto te amé! Y fíjate que lo digo en pasado! Ahora, olvídame, porque yo ya lo he hecho contigo… - Masculla con rencor.

Armando cierra los ojos y se deja caer en una silla.

- Pidió trabajo y la autoricé a hablar con Hugo. – Habla despacio. – Entonces se me echó encima para agradecerme... No hubo nada más, Betty.

Poco a poco ha bajado la intensidad de la voz.

- No tienes que justificar nada, Armando. Eres libre. Absolutamente libre!

Él responde como si no la hubiera oído.

- Lamento que entraras en ese momento porque no había NADA que ver. Nada de nada! Aunque reconozco que podía prestarse a mala interpretación.

Se levanta derrotado y regresa a su despacho.



************************************************************************



No vuelven a verse en toda la jornada, y cuando Armando llega a su apartamento, entra al de Betty para asegurarse que está en casa. Luego va a su piso y así pasan la tarde: a solas y rumiando.

Armando va a acostarse cuando cambia de dirección y decidido, abre la puerta de comunicación a pesar de que sigue el punto rojo al igual que los últimos días.

Entra llamándola, aunque ella no le responde y la encuentra tumbada en el sofá, a oscuras.

- Déjame en paz, Armando. No sirve de nada el punto rojo? - Dice con voz entrecortada, síntoma de que está llorando.

- Quiero explicarte... – Y se arrodilla a su lado.

- No quiero que me expliques nada. – Le interrumpe. – Entiéndelo de una vez!

- Por lo menos escúchame. Tengo que irme dos meses para inspeccionar las franquicias...

- Qué???

- Me comprometí y debo ir. No puedo volverme atrás...

- No me debes ninguna explicación!

- Yo quiero darla. Va a ser una larga gira de ocho semanas, pues he de permanecer siete días en cada ciudad: Caracas, Montevideo, Asunción, Buenos Aires, Santiago, Lima... Así hasta ocho. Lamento irme ahora...

Betty no contesta.

- Cuando regrese, hablamos, sí?

Ella se mantiene en silencio.

- Me dejas darte un beso de despedida?

- NO!!! – Ahora sí responde Betty.

- En ese caso, te lo robaré!

Y dicho y hecho. Desciende sobre ella apoderándose de sus labios. Betty se resiste de primeras y gira la cabeza, pero él la toma la barbilla y la besa con pasión, mas sin dulzura.

Siente que ella mueve las manos y retira rápido la cara, sujetándoselas.

- Vas a arañarme otra vez? – Pregunta incrédulo.

Betty rompe a llorar mansamente y Armando la suelta, pero se agacha para rozar suavemente su boca.
Se va a retirar cuando nota que Betty se abraza a su cuello. Sorprendido, la pregunta:

- Quieres un beso de despedida?

Ella tarda unos segundos en contestar.

- Sí. De despedida...

Se besan largamente, hasta que rato después se separan... por una larga temporada.



************************************************************************



Un mes después, Betty ha pensado mucho en ellos y ha tomado una decisión.

Así que cuando en una junta de ejecutivos, Marcela anuncia que ya está preparado el punto de ventas de Cartagena, y que se necesita alguien para gestionarlo… se ofrece voluntaria.

Alega que es su ciudad y allá está su familia y amigos…

Marcela acepta inmediatamente pensando que: “A enemigo que huye… puente de plata” , y a los demás les es indiferente. Sólo Mario se pregunta qué opinará Armando cuando se entere.

Éste ha llamado alguna vez para hablar con ella, pero sólo le responde a preguntas sobre la salud o el trabajo. Nunca le para bolas sobre sus sentimientos o la añoranza.



************************************************************************



Una noche, Armando está en el bar del hotel con un vaso de whisky en la mano, y lo mueve jugando con los cubitos de hielo, mientras bebe despacio los tragos.

Canta un grupo al que escucha indiferente, hasta que presta atención a la letra de la canción, y se identifica con algunas estrofas.

Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos
Es mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me
Cuesta un rato hacer cosas sin querer.

Y aunque fui yo
Quien decidió que ya no hay más
Y no me canse de jurarme
Que no habrá segunda parte,
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…

Se seca una lágrima con rabia y sale del bar.

- Lo que pasa es que yo NO quiero olvidarte! – Dice entrando en su suite.



************************************************************************



Una semana después, Betty está instalada y trabajando en Cartagena.

Ha vuelto a alojarse en la casa paterna, pero… se ha acostumbrado a vivir sola y no lleva bien tener que reportarse continuamente con su papá, aunque sólo sale de casa para trabajar o para tomar un jugo de moras en el establecimiento de Michel.

Éste la ha notado distinta.

- Dónde está mi antigua novia? Aquella muchacha alegre, locuela y despreocupada?

- Ay, Michel! Ahora no lo sé, pero tengo la esperanza de encontrarla…

- Betty… cuéntame!

- No puedo! Precisamente a ti…

- Vamos, desahógate! – Michel la exhorta.

Piensa un momento y luego dice:

- Michel, me enamoré!

Y le cuenta parte de su historia reciente, pero cambia el final y justifica su tristeza alegando que regañaron y él está haciendo un viaje de negocios…

- Pues, si te desenamoras de ese tipo, recuerda que yo siempre estaré aquí.

- Gracias, amigo. – Se seca una lágrima que resbala por su mejilla.



************************************************************************



Armando entra en el apartamento contento. Suelta el equipaje en un sillón y va hacia la puerta. Se alegra al ver el punto verde.

- Betty! Al fin pasaron los dos meses! – Entra llamándola. – Betty, regresé!

Llega hasta el dormitorio y lo encuentra perfectamente ordenado y colocado. Sin vida! Abre el armario y se espanta al encontrarlo vacío.

- Se voló!!!


Sale precipitadamente y llama a Ecomoda, preguntando por Sofía.

- Por favor, comuníqueme con la doctora Pinzón.

- Pero, D. Armando, la doctora no está en Bogotá.

- Cómo así?

- Ella solicitó el traslado.

Ya pierde la poca paciencia que tiene.

- Y será que puede decirme dónde puedo localizarla?

- En Cartagena, doctor. – Responde Sofía pensando que ya volvió la hiena.

- En CARTAGENA??? – Muy sorprendido.

- Sí, doctor. Se fue a dirigir el nuevo punto de ventas.

- Está bien, Sofía. Gracias.

Cuelga el teléfono y se queda digiriendo la noticia.

Es la primera vez que una mujer se aleja de él, y… tiene que ser precisamente ésta! Se siente traicionado, herido…

“Tocará ir a buscarla…” Decide.

Hace tiempo que no habían hablado, pero él interpretó que Betty no había querido ponerse al teléfono.



************************************************************************



Pasa una noche muy larga, más que las de los dos últimos meses, y antes de las ocho ya está en su despacho.

Cuando calcula que ha llegado Mario, va a su oficina, toca con los nudillos y entra.

- Tigre! Cómo le fue? – Pregunta su amigo.

- Calderón, qué pasó con Betty?

- No me diga que vuelve como se fue! Que no ha olvidado a la niña, y que mi renuncia a esa gloriosa gira no le ha servido para enfriarse…

- Ella se voló, Mario!

- Bueno, bueno, hermano. Ella es muy lista. Más que usted, por lo que veo… Y tomó la decisión adecuada: alejarse de usted y olvidarle.

- Adecuada la decisión? Para quién, mentecato?

- Pues, vaya humor que nos gastamos! Yo también me alegro mucho de verle después de dos meses… señor presidente!

-Escuche bien lo que le digo, y grábelo en el disco C: de su cabezota: NUNCA. Oyó? NUNCA, JAMÁS, vuelva a aconsejarme lo que debo hacer con Betty. Si acierto o me equivoco SÓLO es asunto mío!

Sale dando un portazo y vuelve a presidencia, pero no consigue concentrarse.

Rato después viene Marcela dispuesta a darle la bienvenida, muy cariñosa ella. Como si continuaran manteniendo un tierno noviazgo.

Armando la torea como puede, la da una larga cambiada y unos pases de aliño, y se deshace de ella asegurando que va a convocar una reunión para informar de su gira.

Sale Marcela y entra Mario.

- Permiso, señor presidente. – Aparentando temor. – Ya se apaciguó el tigre que hay en su interior?

- No queda otra. – Contesta fastidiado.

- Armando, se me ha ocurrido…

- VADE RETRO, SATANÁS!!! – Le interrumpe. – Olvidó lo que le dije?

- Escuche, hombre, que esto le va a gustar!

- Si no me gusta, se arriesga a mucho…

- A lo que guste, porque le va a encantar.

- A ver, hable.

- Usted regresó ayer de un viaje de inspección de todos los puntos de venta de fuera de Bogotá, pero… todos, todos…? – Pausa. – TODOS NO! No ha visitado el más nuevo… el de CARTAGENA!!!

- Hermano! Calderón! Venga a mis brazos! - Y va hacia él, pero Mario se aleja.

- Deje. Déjese de “mari…” esas efusiones se las reserva para su Betty!

Armando resplandece.

- En la reunión que voy a convocar para informar de las franquicias, necesito que me colabore.

- Usted dirá. – Ya sale el viejo compinche.

- Quiero que proponga usted completar la inspección, visitando el nuevo punto de ventas. Y por supuesto me insiste si ve que alguien (Marcela) no lo considera necesario.
- Cuente con ello, hermano. Si usted quiere ahorcarse, pues tendré un amigo ahorcado, pero un amigo al fin!

Ahora se abrazan con fuertes palmadas en la espalda, celebrando la nueva estratagema.


CONTINUARÁ…


Queridas amigas, voy a ver si por fin el puñetero network me deja colgar… GRRR!

Hemos avanzado dos meses y vemos que Mario es incapaz de dejar de dar consejitos, aunque el de ahora supongo que es más de vuestro gusto.

Atisbamos la posibilidad de que vuelvan a verse… pero me gustaría saber si os “provoca” que les permita reunirse, o preferís que sigan sufriendo la separación…

A ver cuánto de malas sois! Besos y hasta el próximo.
lo importante es que no lo seas tú . Por supuesto me gustó la actitud cooperadora de Mario con Armando. A ver si el plan funciona y la pareja se vuelve a encontrar.

Besos, Calipso
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María quehubo?
María quehubo?

October 2nd, 2003, 9:38 pm #8

Karina, la vez anterior me provocaste tremendo problema. Recuerdas?

- Recuerdo. Pero Marcela y tú ya no estáis juntos... Ahora eres un hombre libre.

Dice con voz melosa mientras rodea la mesa acercándose a él.

- Karina, vas a ser juiciosita?

- Ya lo soy, Armando...




Capítulo X.- Me cuesta tanto olvidarte…


Él echa hacia atrás su sillón para levantarse, mientras sigue hablando.

- Si prometes dedicarte sólo y exclusivamente a modelar... le diré a Hugo que cuenta con mi autorización.

- Oh! Sí! Gracias, Armando!

Y muy efusiva, se sienta sobre él, une las manos tras su nuca y le llena la cara de besos.

- Ya, ya, Karina! Déjalo! Levanta ya! – Exclama riendo por la familiaridad de ella.

Betty ha terminado ya el informe con todos los contratos ya firmados, y el de los tratos acordados pero aún sin formalizar, pues lo harán en los próximos días.

Va a la mesa de la peliteñida para dárselo, pero ve que ésta se dirige a los aseos y decide llevarle personalmente los informes a Armando.

Una cosa es que esté decepcionada con él, y otra bien distinta es que tenga ganas de verle...

“A saber cuando volverá ésta. Seguro que se cepillará bien la melena y ensayará poses ante el espejo.” Piensa Betty según se acerca a presidencia.

Toca con los nudillos, abre la puerta y se queda petrificada.

Armando tiene sentada sobre él a una 90-60-90 que le besa, y él ríe.

Se le resbalan los informes al suelo. Armando nota el movimiento y mira hacia allá, viéndola observarles incrédula.

Se horroriza de lo que ella estará imaginando, e intenta quitarse a Karina Larson de encima.

- Levanta, carajo!

Betty ha vuelto a su oficina, y Armando entra tras ella.

Se acerca a abrazarla, pero Betty se sacude sus brazos y, mirándole con asco, dice entre dientes y echando fuego por los ojos:

- No me toques! Fuiste tan falso y me engañaste tan fríamente... Me ha costado mucho convencerme de que sólo he sido una más en tu lista de “gacelas”... Cuánto te amé! Y fíjate que lo digo en pasado! Ahora, olvídame, porque yo ya lo he hecho contigo… - Masculla con rencor.

Armando cierra los ojos y se deja caer en una silla.

- Pidió trabajo y la autoricé a hablar con Hugo. – Habla despacio. – Entonces se me echó encima para agradecerme... No hubo nada más, Betty.

Poco a poco ha bajado la intensidad de la voz.

- No tienes que justificar nada, Armando. Eres libre. Absolutamente libre!

Él responde como si no la hubiera oído.

- Lamento que entraras en ese momento porque no había NADA que ver. Nada de nada! Aunque reconozco que podía prestarse a mala interpretación.

Se levanta derrotado y regresa a su despacho.



************************************************************************



No vuelven a verse en toda la jornada, y cuando Armando llega a su apartamento, entra al de Betty para asegurarse que está en casa. Luego va a su piso y así pasan la tarde: a solas y rumiando.

Armando va a acostarse cuando cambia de dirección y decidido, abre la puerta de comunicación a pesar de que sigue el punto rojo al igual que los últimos días.

Entra llamándola, aunque ella no le responde y la encuentra tumbada en el sofá, a oscuras.

- Déjame en paz, Armando. No sirve de nada el punto rojo? - Dice con voz entrecortada, síntoma de que está llorando.

- Quiero explicarte... – Y se arrodilla a su lado.

- No quiero que me expliques nada. – Le interrumpe. – Entiéndelo de una vez!

- Por lo menos escúchame. Tengo que irme dos meses para inspeccionar las franquicias...

- Qué???

- Me comprometí y debo ir. No puedo volverme atrás...

- No me debes ninguna explicación!

- Yo quiero darla. Va a ser una larga gira de ocho semanas, pues he de permanecer siete días en cada ciudad: Caracas, Montevideo, Asunción, Buenos Aires, Santiago, Lima... Así hasta ocho. Lamento irme ahora...

Betty no contesta.

- Cuando regrese, hablamos, sí?

Ella se mantiene en silencio.

- Me dejas darte un beso de despedida?

- NO!!! – Ahora sí responde Betty.

- En ese caso, te lo robaré!

Y dicho y hecho. Desciende sobre ella apoderándose de sus labios. Betty se resiste de primeras y gira la cabeza, pero él la toma la barbilla y la besa con pasión, mas sin dulzura.

Siente que ella mueve las manos y retira rápido la cara, sujetándoselas.

- Vas a arañarme otra vez? – Pregunta incrédulo.

Betty rompe a llorar mansamente y Armando la suelta, pero se agacha para rozar suavemente su boca.
Se va a retirar cuando nota que Betty se abraza a su cuello. Sorprendido, la pregunta:

- Quieres un beso de despedida?

Ella tarda unos segundos en contestar.

- Sí. De despedida...

Se besan largamente, hasta que rato después se separan... por una larga temporada.



************************************************************************



Un mes después, Betty ha pensado mucho en ellos y ha tomado una decisión.

Así que cuando en una junta de ejecutivos, Marcela anuncia que ya está preparado el punto de ventas de Cartagena, y que se necesita alguien para gestionarlo… se ofrece voluntaria.

Alega que es su ciudad y allá está su familia y amigos…

Marcela acepta inmediatamente pensando que: “A enemigo que huye… puente de plata” , y a los demás les es indiferente. Sólo Mario se pregunta qué opinará Armando cuando se entere.

Éste ha llamado alguna vez para hablar con ella, pero sólo le responde a preguntas sobre la salud o el trabajo. Nunca le para bolas sobre sus sentimientos o la añoranza.



************************************************************************



Una noche, Armando está en el bar del hotel con un vaso de whisky en la mano, y lo mueve jugando con los cubitos de hielo, mientras bebe despacio los tragos.

Canta un grupo al que escucha indiferente, hasta que presta atención a la letra de la canción, y se identifica con algunas estrofas.

Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos
Es mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me
Cuesta un rato hacer cosas sin querer.

Y aunque fui yo
Quien decidió que ya no hay más
Y no me canse de jurarme
Que no habrá segunda parte,
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…

Se seca una lágrima con rabia y sale del bar.

- Lo que pasa es que yo NO quiero olvidarte! – Dice entrando en su suite.



************************************************************************



Una semana después, Betty está instalada y trabajando en Cartagena.

Ha vuelto a alojarse en la casa paterna, pero… se ha acostumbrado a vivir sola y no lleva bien tener que reportarse continuamente con su papá, aunque sólo sale de casa para trabajar o para tomar un jugo de moras en el establecimiento de Michel.

Éste la ha notado distinta.

- Dónde está mi antigua novia? Aquella muchacha alegre, locuela y despreocupada?

- Ay, Michel! Ahora no lo sé, pero tengo la esperanza de encontrarla…

- Betty… cuéntame!

- No puedo! Precisamente a ti…

- Vamos, desahógate! – Michel la exhorta.

Piensa un momento y luego dice:

- Michel, me enamoré!

Y le cuenta parte de su historia reciente, pero cambia el final y justifica su tristeza alegando que regañaron y él está haciendo un viaje de negocios…

- Pues, si te desenamoras de ese tipo, recuerda que yo siempre estaré aquí.

- Gracias, amigo. – Se seca una lágrima que resbala por su mejilla.



************************************************************************



Armando entra en el apartamento contento. Suelta el equipaje en un sillón y va hacia la puerta. Se alegra al ver el punto verde.

- Betty! Al fin pasaron los dos meses! – Entra llamándola. – Betty, regresé!

Llega hasta el dormitorio y lo encuentra perfectamente ordenado y colocado. Sin vida! Abre el armario y se espanta al encontrarlo vacío.

- Se voló!!!


Sale precipitadamente y llama a Ecomoda, preguntando por Sofía.

- Por favor, comuníqueme con la doctora Pinzón.

- Pero, D. Armando, la doctora no está en Bogotá.

- Cómo así?

- Ella solicitó el traslado.

Ya pierde la poca paciencia que tiene.

- Y será que puede decirme dónde puedo localizarla?

- En Cartagena, doctor. – Responde Sofía pensando que ya volvió la hiena.

- En CARTAGENA??? – Muy sorprendido.

- Sí, doctor. Se fue a dirigir el nuevo punto de ventas.

- Está bien, Sofía. Gracias.

Cuelga el teléfono y se queda digiriendo la noticia.

Es la primera vez que una mujer se aleja de él, y… tiene que ser precisamente ésta! Se siente traicionado, herido…

“Tocará ir a buscarla…” Decide.

Hace tiempo que no habían hablado, pero él interpretó que Betty no había querido ponerse al teléfono.



************************************************************************



Pasa una noche muy larga, más que las de los dos últimos meses, y antes de las ocho ya está en su despacho.

Cuando calcula que ha llegado Mario, va a su oficina, toca con los nudillos y entra.

- Tigre! Cómo le fue? – Pregunta su amigo.

- Calderón, qué pasó con Betty?

- No me diga que vuelve como se fue! Que no ha olvidado a la niña, y que mi renuncia a esa gloriosa gira no le ha servido para enfriarse…

- Ella se voló, Mario!

- Bueno, bueno, hermano. Ella es muy lista. Más que usted, por lo que veo… Y tomó la decisión adecuada: alejarse de usted y olvidarle.

- Adecuada la decisión? Para quién, mentecato?

- Pues, vaya humor que nos gastamos! Yo también me alegro mucho de verle después de dos meses… señor presidente!

-Escuche bien lo que le digo, y grábelo en el disco C: de su cabezota: NUNCA. Oyó? NUNCA, JAMÁS, vuelva a aconsejarme lo que debo hacer con Betty. Si acierto o me equivoco SÓLO es asunto mío!

Sale dando un portazo y vuelve a presidencia, pero no consigue concentrarse.

Rato después viene Marcela dispuesta a darle la bienvenida, muy cariñosa ella. Como si continuaran manteniendo un tierno noviazgo.

Armando la torea como puede, la da una larga cambiada y unos pases de aliño, y se deshace de ella asegurando que va a convocar una reunión para informar de su gira.

Sale Marcela y entra Mario.

- Permiso, señor presidente. – Aparentando temor. – Ya se apaciguó el tigre que hay en su interior?

- No queda otra. – Contesta fastidiado.

- Armando, se me ha ocurrido…

- VADE RETRO, SATANÁS!!! – Le interrumpe. – Olvidó lo que le dije?

- Escuche, hombre, que esto le va a gustar!

- Si no me gusta, se arriesga a mucho…

- A lo que guste, porque le va a encantar.

- A ver, hable.

- Usted regresó ayer de un viaje de inspección de todos los puntos de venta de fuera de Bogotá, pero… todos, todos…? – Pausa. – TODOS NO! No ha visitado el más nuevo… el de CARTAGENA!!!

- Hermano! Calderón! Venga a mis brazos! - Y va hacia él, pero Mario se aleja.

- Deje. Déjese de “mari…” esas efusiones se las reserva para su Betty!

Armando resplandece.

- En la reunión que voy a convocar para informar de las franquicias, necesito que me colabore.

- Usted dirá. – Ya sale el viejo compinche.

- Quiero que proponga usted completar la inspección, visitando el nuevo punto de ventas. Y por supuesto me insiste si ve que alguien (Marcela) no lo considera necesario.
- Cuente con ello, hermano. Si usted quiere ahorcarse, pues tendré un amigo ahorcado, pero un amigo al fin!

Ahora se abrazan con fuertes palmadas en la espalda, celebrando la nueva estratagema.


CONTINUARÁ…


Queridas amigas, voy a ver si por fin el puñetero network me deja colgar… GRRR!

Hemos avanzado dos meses y vemos que Mario es incapaz de dejar de dar consejitos, aunque el de ahora supongo que es más de vuestro gusto.

Atisbamos la posibilidad de que vuelvan a verse… pero me gustaría saber si os “provoca” que les permita reunirse, o preferís que sigan sufriendo la separación…

A ver cuánto de malas sois! Besos y hasta el próximo.
Está claro, Pilar. Debe sufrir, sentir que la ha perdido e intentar luchar por ella. Así se alarga la historia, jeje...

Un besico
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Mar (mex)
Mar (mex)

October 2nd, 2003, 10:26 pm #9

Karina, la vez anterior me provocaste tremendo problema. Recuerdas?

- Recuerdo. Pero Marcela y tú ya no estáis juntos... Ahora eres un hombre libre.

Dice con voz melosa mientras rodea la mesa acercándose a él.

- Karina, vas a ser juiciosita?

- Ya lo soy, Armando...




Capítulo X.- Me cuesta tanto olvidarte…


Él echa hacia atrás su sillón para levantarse, mientras sigue hablando.

- Si prometes dedicarte sólo y exclusivamente a modelar... le diré a Hugo que cuenta con mi autorización.

- Oh! Sí! Gracias, Armando!

Y muy efusiva, se sienta sobre él, une las manos tras su nuca y le llena la cara de besos.

- Ya, ya, Karina! Déjalo! Levanta ya! – Exclama riendo por la familiaridad de ella.

Betty ha terminado ya el informe con todos los contratos ya firmados, y el de los tratos acordados pero aún sin formalizar, pues lo harán en los próximos días.

Va a la mesa de la peliteñida para dárselo, pero ve que ésta se dirige a los aseos y decide llevarle personalmente los informes a Armando.

Una cosa es que esté decepcionada con él, y otra bien distinta es que tenga ganas de verle...

“A saber cuando volverá ésta. Seguro que se cepillará bien la melena y ensayará poses ante el espejo.” Piensa Betty según se acerca a presidencia.

Toca con los nudillos, abre la puerta y se queda petrificada.

Armando tiene sentada sobre él a una 90-60-90 que le besa, y él ríe.

Se le resbalan los informes al suelo. Armando nota el movimiento y mira hacia allá, viéndola observarles incrédula.

Se horroriza de lo que ella estará imaginando, e intenta quitarse a Karina Larson de encima.

- Levanta, carajo!

Betty ha vuelto a su oficina, y Armando entra tras ella.

Se acerca a abrazarla, pero Betty se sacude sus brazos y, mirándole con asco, dice entre dientes y echando fuego por los ojos:

- No me toques! Fuiste tan falso y me engañaste tan fríamente... Me ha costado mucho convencerme de que sólo he sido una más en tu lista de “gacelas”... Cuánto te amé! Y fíjate que lo digo en pasado! Ahora, olvídame, porque yo ya lo he hecho contigo… - Masculla con rencor.

Armando cierra los ojos y se deja caer en una silla.

- Pidió trabajo y la autoricé a hablar con Hugo. – Habla despacio. – Entonces se me echó encima para agradecerme... No hubo nada más, Betty.

Poco a poco ha bajado la intensidad de la voz.

- No tienes que justificar nada, Armando. Eres libre. Absolutamente libre!

Él responde como si no la hubiera oído.

- Lamento que entraras en ese momento porque no había NADA que ver. Nada de nada! Aunque reconozco que podía prestarse a mala interpretación.

Se levanta derrotado y regresa a su despacho.



************************************************************************



No vuelven a verse en toda la jornada, y cuando Armando llega a su apartamento, entra al de Betty para asegurarse que está en casa. Luego va a su piso y así pasan la tarde: a solas y rumiando.

Armando va a acostarse cuando cambia de dirección y decidido, abre la puerta de comunicación a pesar de que sigue el punto rojo al igual que los últimos días.

Entra llamándola, aunque ella no le responde y la encuentra tumbada en el sofá, a oscuras.

- Déjame en paz, Armando. No sirve de nada el punto rojo? - Dice con voz entrecortada, síntoma de que está llorando.

- Quiero explicarte... – Y se arrodilla a su lado.

- No quiero que me expliques nada. – Le interrumpe. – Entiéndelo de una vez!

- Por lo menos escúchame. Tengo que irme dos meses para inspeccionar las franquicias...

- Qué???

- Me comprometí y debo ir. No puedo volverme atrás...

- No me debes ninguna explicación!

- Yo quiero darla. Va a ser una larga gira de ocho semanas, pues he de permanecer siete días en cada ciudad: Caracas, Montevideo, Asunción, Buenos Aires, Santiago, Lima... Así hasta ocho. Lamento irme ahora...

Betty no contesta.

- Cuando regrese, hablamos, sí?

Ella se mantiene en silencio.

- Me dejas darte un beso de despedida?

- NO!!! – Ahora sí responde Betty.

- En ese caso, te lo robaré!

Y dicho y hecho. Desciende sobre ella apoderándose de sus labios. Betty se resiste de primeras y gira la cabeza, pero él la toma la barbilla y la besa con pasión, mas sin dulzura.

Siente que ella mueve las manos y retira rápido la cara, sujetándoselas.

- Vas a arañarme otra vez? – Pregunta incrédulo.

Betty rompe a llorar mansamente y Armando la suelta, pero se agacha para rozar suavemente su boca.
Se va a retirar cuando nota que Betty se abraza a su cuello. Sorprendido, la pregunta:

- Quieres un beso de despedida?

Ella tarda unos segundos en contestar.

- Sí. De despedida...

Se besan largamente, hasta que rato después se separan... por una larga temporada.



************************************************************************



Un mes después, Betty ha pensado mucho en ellos y ha tomado una decisión.

Así que cuando en una junta de ejecutivos, Marcela anuncia que ya está preparado el punto de ventas de Cartagena, y que se necesita alguien para gestionarlo… se ofrece voluntaria.

Alega que es su ciudad y allá está su familia y amigos…

Marcela acepta inmediatamente pensando que: “A enemigo que huye… puente de plata” , y a los demás les es indiferente. Sólo Mario se pregunta qué opinará Armando cuando se entere.

Éste ha llamado alguna vez para hablar con ella, pero sólo le responde a preguntas sobre la salud o el trabajo. Nunca le para bolas sobre sus sentimientos o la añoranza.



************************************************************************



Una noche, Armando está en el bar del hotel con un vaso de whisky en la mano, y lo mueve jugando con los cubitos de hielo, mientras bebe despacio los tragos.

Canta un grupo al que escucha indiferente, hasta que presta atención a la letra de la canción, y se identifica con algunas estrofas.

Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos
Es mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me
Cuesta un rato hacer cosas sin querer.

Y aunque fui yo
Quien decidió que ya no hay más
Y no me canse de jurarme
Que no habrá segunda parte,
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…

Se seca una lágrima con rabia y sale del bar.

- Lo que pasa es que yo NO quiero olvidarte! – Dice entrando en su suite.



************************************************************************



Una semana después, Betty está instalada y trabajando en Cartagena.

Ha vuelto a alojarse en la casa paterna, pero… se ha acostumbrado a vivir sola y no lleva bien tener que reportarse continuamente con su papá, aunque sólo sale de casa para trabajar o para tomar un jugo de moras en el establecimiento de Michel.

Éste la ha notado distinta.

- Dónde está mi antigua novia? Aquella muchacha alegre, locuela y despreocupada?

- Ay, Michel! Ahora no lo sé, pero tengo la esperanza de encontrarla…

- Betty… cuéntame!

- No puedo! Precisamente a ti…

- Vamos, desahógate! – Michel la exhorta.

Piensa un momento y luego dice:

- Michel, me enamoré!

Y le cuenta parte de su historia reciente, pero cambia el final y justifica su tristeza alegando que regañaron y él está haciendo un viaje de negocios…

- Pues, si te desenamoras de ese tipo, recuerda que yo siempre estaré aquí.

- Gracias, amigo. – Se seca una lágrima que resbala por su mejilla.



************************************************************************



Armando entra en el apartamento contento. Suelta el equipaje en un sillón y va hacia la puerta. Se alegra al ver el punto verde.

- Betty! Al fin pasaron los dos meses! – Entra llamándola. – Betty, regresé!

Llega hasta el dormitorio y lo encuentra perfectamente ordenado y colocado. Sin vida! Abre el armario y se espanta al encontrarlo vacío.

- Se voló!!!


Sale precipitadamente y llama a Ecomoda, preguntando por Sofía.

- Por favor, comuníqueme con la doctora Pinzón.

- Pero, D. Armando, la doctora no está en Bogotá.

- Cómo así?

- Ella solicitó el traslado.

Ya pierde la poca paciencia que tiene.

- Y será que puede decirme dónde puedo localizarla?

- En Cartagena, doctor. – Responde Sofía pensando que ya volvió la hiena.

- En CARTAGENA??? – Muy sorprendido.

- Sí, doctor. Se fue a dirigir el nuevo punto de ventas.

- Está bien, Sofía. Gracias.

Cuelga el teléfono y se queda digiriendo la noticia.

Es la primera vez que una mujer se aleja de él, y… tiene que ser precisamente ésta! Se siente traicionado, herido…

“Tocará ir a buscarla…” Decide.

Hace tiempo que no habían hablado, pero él interpretó que Betty no había querido ponerse al teléfono.



************************************************************************



Pasa una noche muy larga, más que las de los dos últimos meses, y antes de las ocho ya está en su despacho.

Cuando calcula que ha llegado Mario, va a su oficina, toca con los nudillos y entra.

- Tigre! Cómo le fue? – Pregunta su amigo.

- Calderón, qué pasó con Betty?

- No me diga que vuelve como se fue! Que no ha olvidado a la niña, y que mi renuncia a esa gloriosa gira no le ha servido para enfriarse…

- Ella se voló, Mario!

- Bueno, bueno, hermano. Ella es muy lista. Más que usted, por lo que veo… Y tomó la decisión adecuada: alejarse de usted y olvidarle.

- Adecuada la decisión? Para quién, mentecato?

- Pues, vaya humor que nos gastamos! Yo también me alegro mucho de verle después de dos meses… señor presidente!

-Escuche bien lo que le digo, y grábelo en el disco C: de su cabezota: NUNCA. Oyó? NUNCA, JAMÁS, vuelva a aconsejarme lo que debo hacer con Betty. Si acierto o me equivoco SÓLO es asunto mío!

Sale dando un portazo y vuelve a presidencia, pero no consigue concentrarse.

Rato después viene Marcela dispuesta a darle la bienvenida, muy cariñosa ella. Como si continuaran manteniendo un tierno noviazgo.

Armando la torea como puede, la da una larga cambiada y unos pases de aliño, y se deshace de ella asegurando que va a convocar una reunión para informar de su gira.

Sale Marcela y entra Mario.

- Permiso, señor presidente. – Aparentando temor. – Ya se apaciguó el tigre que hay en su interior?

- No queda otra. – Contesta fastidiado.

- Armando, se me ha ocurrido…

- VADE RETRO, SATANÁS!!! – Le interrumpe. – Olvidó lo que le dije?

- Escuche, hombre, que esto le va a gustar!

- Si no me gusta, se arriesga a mucho…

- A lo que guste, porque le va a encantar.

- A ver, hable.

- Usted regresó ayer de un viaje de inspección de todos los puntos de venta de fuera de Bogotá, pero… todos, todos…? – Pausa. – TODOS NO! No ha visitado el más nuevo… el de CARTAGENA!!!

- Hermano! Calderón! Venga a mis brazos! - Y va hacia él, pero Mario se aleja.

- Deje. Déjese de “mari…” esas efusiones se las reserva para su Betty!

Armando resplandece.

- En la reunión que voy a convocar para informar de las franquicias, necesito que me colabore.

- Usted dirá. – Ya sale el viejo compinche.

- Quiero que proponga usted completar la inspección, visitando el nuevo punto de ventas. Y por supuesto me insiste si ve que alguien (Marcela) no lo considera necesario.
- Cuente con ello, hermano. Si usted quiere ahorcarse, pues tendré un amigo ahorcado, pero un amigo al fin!

Ahora se abrazan con fuertes palmadas en la espalda, celebrando la nueva estratagema.


CONTINUARÁ…


Queridas amigas, voy a ver si por fin el puñetero network me deja colgar… GRRR!

Hemos avanzado dos meses y vemos que Mario es incapaz de dejar de dar consejitos, aunque el de ahora supongo que es más de vuestro gusto.

Atisbamos la posibilidad de que vuelvan a verse… pero me gustaría saber si os “provoca” que les permita reunirse, o preferís que sigan sufriendo la separación…

A ver cuánto de malas sois! Besos y hasta el próximo.
El pobre se equivoco pero mira que lo esta pasando muy mal y ya entendio el error, asi que puede bien perdonarlo de todas , todas... pero en Cartagena se antoja mas!!

Muchos besos

Mar
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KARMEN
KARMEN

October 2nd, 2003, 10:27 pm #10

Karina, la vez anterior me provocaste tremendo problema. Recuerdas?

- Recuerdo. Pero Marcela y tú ya no estáis juntos... Ahora eres un hombre libre.

Dice con voz melosa mientras rodea la mesa acercándose a él.

- Karina, vas a ser juiciosita?

- Ya lo soy, Armando...




Capítulo X.- Me cuesta tanto olvidarte…


Él echa hacia atrás su sillón para levantarse, mientras sigue hablando.

- Si prometes dedicarte sólo y exclusivamente a modelar... le diré a Hugo que cuenta con mi autorización.

- Oh! Sí! Gracias, Armando!

Y muy efusiva, se sienta sobre él, une las manos tras su nuca y le llena la cara de besos.

- Ya, ya, Karina! Déjalo! Levanta ya! – Exclama riendo por la familiaridad de ella.

Betty ha terminado ya el informe con todos los contratos ya firmados, y el de los tratos acordados pero aún sin formalizar, pues lo harán en los próximos días.

Va a la mesa de la peliteñida para dárselo, pero ve que ésta se dirige a los aseos y decide llevarle personalmente los informes a Armando.

Una cosa es que esté decepcionada con él, y otra bien distinta es que tenga ganas de verle...

“A saber cuando volverá ésta. Seguro que se cepillará bien la melena y ensayará poses ante el espejo.” Piensa Betty según se acerca a presidencia.

Toca con los nudillos, abre la puerta y se queda petrificada.

Armando tiene sentada sobre él a una 90-60-90 que le besa, y él ríe.

Se le resbalan los informes al suelo. Armando nota el movimiento y mira hacia allá, viéndola observarles incrédula.

Se horroriza de lo que ella estará imaginando, e intenta quitarse a Karina Larson de encima.

- Levanta, carajo!

Betty ha vuelto a su oficina, y Armando entra tras ella.

Se acerca a abrazarla, pero Betty se sacude sus brazos y, mirándole con asco, dice entre dientes y echando fuego por los ojos:

- No me toques! Fuiste tan falso y me engañaste tan fríamente... Me ha costado mucho convencerme de que sólo he sido una más en tu lista de “gacelas”... Cuánto te amé! Y fíjate que lo digo en pasado! Ahora, olvídame, porque yo ya lo he hecho contigo… - Masculla con rencor.

Armando cierra los ojos y se deja caer en una silla.

- Pidió trabajo y la autoricé a hablar con Hugo. – Habla despacio. – Entonces se me echó encima para agradecerme... No hubo nada más, Betty.

Poco a poco ha bajado la intensidad de la voz.

- No tienes que justificar nada, Armando. Eres libre. Absolutamente libre!

Él responde como si no la hubiera oído.

- Lamento que entraras en ese momento porque no había NADA que ver. Nada de nada! Aunque reconozco que podía prestarse a mala interpretación.

Se levanta derrotado y regresa a su despacho.



************************************************************************



No vuelven a verse en toda la jornada, y cuando Armando llega a su apartamento, entra al de Betty para asegurarse que está en casa. Luego va a su piso y así pasan la tarde: a solas y rumiando.

Armando va a acostarse cuando cambia de dirección y decidido, abre la puerta de comunicación a pesar de que sigue el punto rojo al igual que los últimos días.

Entra llamándola, aunque ella no le responde y la encuentra tumbada en el sofá, a oscuras.

- Déjame en paz, Armando. No sirve de nada el punto rojo? - Dice con voz entrecortada, síntoma de que está llorando.

- Quiero explicarte... – Y se arrodilla a su lado.

- No quiero que me expliques nada. – Le interrumpe. – Entiéndelo de una vez!

- Por lo menos escúchame. Tengo que irme dos meses para inspeccionar las franquicias...

- Qué???

- Me comprometí y debo ir. No puedo volverme atrás...

- No me debes ninguna explicación!

- Yo quiero darla. Va a ser una larga gira de ocho semanas, pues he de permanecer siete días en cada ciudad: Caracas, Montevideo, Asunción, Buenos Aires, Santiago, Lima... Así hasta ocho. Lamento irme ahora...

Betty no contesta.

- Cuando regrese, hablamos, sí?

Ella se mantiene en silencio.

- Me dejas darte un beso de despedida?

- NO!!! – Ahora sí responde Betty.

- En ese caso, te lo robaré!

Y dicho y hecho. Desciende sobre ella apoderándose de sus labios. Betty se resiste de primeras y gira la cabeza, pero él la toma la barbilla y la besa con pasión, mas sin dulzura.

Siente que ella mueve las manos y retira rápido la cara, sujetándoselas.

- Vas a arañarme otra vez? – Pregunta incrédulo.

Betty rompe a llorar mansamente y Armando la suelta, pero se agacha para rozar suavemente su boca.
Se va a retirar cuando nota que Betty se abraza a su cuello. Sorprendido, la pregunta:

- Quieres un beso de despedida?

Ella tarda unos segundos en contestar.

- Sí. De despedida...

Se besan largamente, hasta que rato después se separan... por una larga temporada.



************************************************************************



Un mes después, Betty ha pensado mucho en ellos y ha tomado una decisión.

Así que cuando en una junta de ejecutivos, Marcela anuncia que ya está preparado el punto de ventas de Cartagena, y que se necesita alguien para gestionarlo… se ofrece voluntaria.

Alega que es su ciudad y allá está su familia y amigos…

Marcela acepta inmediatamente pensando que: “A enemigo que huye… puente de plata” , y a los demás les es indiferente. Sólo Mario se pregunta qué opinará Armando cuando se entere.

Éste ha llamado alguna vez para hablar con ella, pero sólo le responde a preguntas sobre la salud o el trabajo. Nunca le para bolas sobre sus sentimientos o la añoranza.



************************************************************************



Una noche, Armando está en el bar del hotel con un vaso de whisky en la mano, y lo mueve jugando con los cubitos de hielo, mientras bebe despacio los tragos.

Canta un grupo al que escucha indiferente, hasta que presta atención a la letra de la canción, y se identifica con algunas estrofas.

Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos
Es mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me
Cuesta un rato hacer cosas sin querer.

Y aunque fui yo
Quien decidió que ya no hay más
Y no me canse de jurarme
Que no habrá segunda parte,
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…

Se seca una lágrima con rabia y sale del bar.

- Lo que pasa es que yo NO quiero olvidarte! – Dice entrando en su suite.



************************************************************************



Una semana después, Betty está instalada y trabajando en Cartagena.

Ha vuelto a alojarse en la casa paterna, pero… se ha acostumbrado a vivir sola y no lleva bien tener que reportarse continuamente con su papá, aunque sólo sale de casa para trabajar o para tomar un jugo de moras en el establecimiento de Michel.

Éste la ha notado distinta.

- Dónde está mi antigua novia? Aquella muchacha alegre, locuela y despreocupada?

- Ay, Michel! Ahora no lo sé, pero tengo la esperanza de encontrarla…

- Betty… cuéntame!

- No puedo! Precisamente a ti…

- Vamos, desahógate! – Michel la exhorta.

Piensa un momento y luego dice:

- Michel, me enamoré!

Y le cuenta parte de su historia reciente, pero cambia el final y justifica su tristeza alegando que regañaron y él está haciendo un viaje de negocios…

- Pues, si te desenamoras de ese tipo, recuerda que yo siempre estaré aquí.

- Gracias, amigo. – Se seca una lágrima que resbala por su mejilla.



************************************************************************



Armando entra en el apartamento contento. Suelta el equipaje en un sillón y va hacia la puerta. Se alegra al ver el punto verde.

- Betty! Al fin pasaron los dos meses! – Entra llamándola. – Betty, regresé!

Llega hasta el dormitorio y lo encuentra perfectamente ordenado y colocado. Sin vida! Abre el armario y se espanta al encontrarlo vacío.

- Se voló!!!


Sale precipitadamente y llama a Ecomoda, preguntando por Sofía.

- Por favor, comuníqueme con la doctora Pinzón.

- Pero, D. Armando, la doctora no está en Bogotá.

- Cómo así?

- Ella solicitó el traslado.

Ya pierde la poca paciencia que tiene.

- Y será que puede decirme dónde puedo localizarla?

- En Cartagena, doctor. – Responde Sofía pensando que ya volvió la hiena.

- En CARTAGENA??? – Muy sorprendido.

- Sí, doctor. Se fue a dirigir el nuevo punto de ventas.

- Está bien, Sofía. Gracias.

Cuelga el teléfono y se queda digiriendo la noticia.

Es la primera vez que una mujer se aleja de él, y… tiene que ser precisamente ésta! Se siente traicionado, herido…

“Tocará ir a buscarla…” Decide.

Hace tiempo que no habían hablado, pero él interpretó que Betty no había querido ponerse al teléfono.



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Pasa una noche muy larga, más que las de los dos últimos meses, y antes de las ocho ya está en su despacho.

Cuando calcula que ha llegado Mario, va a su oficina, toca con los nudillos y entra.

- Tigre! Cómo le fue? – Pregunta su amigo.

- Calderón, qué pasó con Betty?

- No me diga que vuelve como se fue! Que no ha olvidado a la niña, y que mi renuncia a esa gloriosa gira no le ha servido para enfriarse…

- Ella se voló, Mario!

- Bueno, bueno, hermano. Ella es muy lista. Más que usted, por lo que veo… Y tomó la decisión adecuada: alejarse de usted y olvidarle.

- Adecuada la decisión? Para quién, mentecato?

- Pues, vaya humor que nos gastamos! Yo también me alegro mucho de verle después de dos meses… señor presidente!

-Escuche bien lo que le digo, y grábelo en el disco C: de su cabezota: NUNCA. Oyó? NUNCA, JAMÁS, vuelva a aconsejarme lo que debo hacer con Betty. Si acierto o me equivoco SÓLO es asunto mío!

Sale dando un portazo y vuelve a presidencia, pero no consigue concentrarse.

Rato después viene Marcela dispuesta a darle la bienvenida, muy cariñosa ella. Como si continuaran manteniendo un tierno noviazgo.

Armando la torea como puede, la da una larga cambiada y unos pases de aliño, y se deshace de ella asegurando que va a convocar una reunión para informar de su gira.

Sale Marcela y entra Mario.

- Permiso, señor presidente. – Aparentando temor. – Ya se apaciguó el tigre que hay en su interior?

- No queda otra. – Contesta fastidiado.

- Armando, se me ha ocurrido…

- VADE RETRO, SATANÁS!!! – Le interrumpe. – Olvidó lo que le dije?

- Escuche, hombre, que esto le va a gustar!

- Si no me gusta, se arriesga a mucho…

- A lo que guste, porque le va a encantar.

- A ver, hable.

- Usted regresó ayer de un viaje de inspección de todos los puntos de venta de fuera de Bogotá, pero… todos, todos…? – Pausa. – TODOS NO! No ha visitado el más nuevo… el de CARTAGENA!!!

- Hermano! Calderón! Venga a mis brazos! - Y va hacia él, pero Mario se aleja.

- Deje. Déjese de “mari…” esas efusiones se las reserva para su Betty!

Armando resplandece.

- En la reunión que voy a convocar para informar de las franquicias, necesito que me colabore.

- Usted dirá. – Ya sale el viejo compinche.

- Quiero que proponga usted completar la inspección, visitando el nuevo punto de ventas. Y por supuesto me insiste si ve que alguien (Marcela) no lo considera necesario.
- Cuente con ello, hermano. Si usted quiere ahorcarse, pues tendré un amigo ahorcado, pero un amigo al fin!

Ahora se abrazan con fuertes palmadas en la espalda, celebrando la nueva estratagema.


CONTINUARÁ…


Queridas amigas, voy a ver si por fin el puñetero network me deja colgar… GRRR!

Hemos avanzado dos meses y vemos que Mario es incapaz de dejar de dar consejitos, aunque el de ahora supongo que es más de vuestro gusto.

Atisbamos la posibilidad de que vuelvan a verse… pero me gustaría saber si os “provoca” que les permita reunirse, o preferís que sigan sufriendo la separación…

A ver cuánto de malas sois! Besos y hasta el próximo.
Pero que muy mala, y mas hoy que acabo de ver a Betty destrozada por la carta de Mario, y Armando sin darse cuenta... ¡¡¡pero donde tiene la sensibilidad ese tipo!!! asi que como Gaitan lo hace sufrir, pues yo pido que tu tambien lo hagas..... que bonito esta lo que hace Armando .... ahora te quiero, ahora no te quiero y todo poniendo por excusa los consejitos de Mario.... ¿y la personalidad de Armando?.... ¿y su amor por Betty?.... nada, nada sin escusas....¡¡¡¡ que sufra!!!


Besicos.

pd-¿me he pasado?.... ayyy es que llevo mal dia.... pero me ratifico en el sufrimiento aunque sea solo temporal.... claro.
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