Los tigretones... Capítulo VI.

Los tigretones... Capítulo VI.

Calipso
Calipso

September 20th, 2003, 3:09 pm #1

- Vine a decirte que luego no me esperes. Yo me iré sola.

- Dónde? – Extrañado.

- A hacer la compra. Recuerdas que tengo la despensa vacía?

- Eso no es problema. Yo te acompaño y cargamos todo en el carro.

- No te importa?

- Al contrario. Prefiero distraerme y olvidar a cierta persona.

- Pues a las seis paso por acá.






Capítulo VI.- Un hermoso garañón.



Entran en casa de Betty con varias bolsas en cada mano y van directamente a soltarlas a la cocina.

- Uf! Mis manos! Cómo han quedado marcadas por el peso!

- A ver? – Armando se las toma y la besa las palmas. – Están ya mejor, o sigo?

- Están muy recuperadas. Eres un prodigio haciendo los primeros auxilios.

- Pues, te aviso que el “boca a boca” es mi especialidad… Quieres probar?

Betty empieza a sentir una sensación muy agradable que sólo nota junto a él.

- Creo que será mejor que te vayas, y vuelvas para cenar. Hoy invito yo.

- No queda otra que irme?

- No. – Dice Betty con un hilo de voz.

Está tan cerca…

- Cuándo es la cena?

- A las nueve te parece bien?

- Perfecto, princesa. – Y sale por la puerta de comunicación.




******************************************************




Unos minutos antes de las nueve, aparece Armando en la puerta de la cocina con una botella de cava, y la observa un instante sin que ella lo note.

Betty se sobresalta al verle.

- Ay! Qué susto!

- Perdona, pero como el botón estaba verde…

- No pasa nada. Es que no te oí llegar.

- Guarda esta botella en el frigorífico, para el postre.

- Y puede saberse qué celebramos? – La toma y coloca en la nevera.

- Mi libertad! Hoy me libré de Marcela! Espero… Y eso es para celebrar! Te lo aseguro.

- Te creo. Toma esta fuente y vamos a la mesa. Ya tengo todo listo.

Cenan charlando amistosamente y brindan con el cava que trajo Armando hasta acabar la botella.

Al final de la velada cada uno se retira a dormir a su apartamento.




******************************************************




Llega el viernes y su confianza y camaradería es mayor cada día.

Marcela está muy ofendida, pues sabe que les oyeron las del cuartel. Y la noticia de su ruptura y las circunstancias en que se produjo, han corrido como se merece semejante chisme.

Ella apeló a su aliada de siempre, Margarita.

Pero esta vez no consiguió nada, porque Armando se mantuvo firme ante su madre, y la dijo que no amaba a Marcela y que de ninguna manera volvería con ella…




******************************************************




Son las seis, y esperan en sus despachos como cada tarde a que se vayan los empleados.

Luego salen ellos y van a por el carro.

- Betty, es viernes. Vamos a tomar una copa y nos relajamos, sí?

- Sabes que yo no aguanto el trago…

- El licor de mora te sentó bien!

- Está bien, vamos. – Acepta Betty.

Armando conduce hasta el Almirante Padilla.

Entran y eligen una mesa. La iluminación es tenue y ven un conjunto musical sobre una tarima cantando con estudiada indolencia, una canción.


Azul,
Líneas en el mar,
Que profundo y sin domar,
Y acaricia una verdad.
Y tú,
No lo pienses más,
O te largas de una vez,
O no vuelves nunca hacia atrás.
Se dejaba llevar,
Se dejaba llevar por ti.
No esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar,
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar.
Se dejaba llevar,
Y no esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar.
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar…

En este local sólo hay música lenta, y son muchas las parejas de enamorados que bailan abrazadas en la pista.

Ellos también salen, y por no desentonar… se abrazan y bailan al ritmo lento y cadencioso de la música.

Es tarde cuando regresan a casa y se despiden en la puerta interior con un ligero beso.

Betty tiene aún apoyada la espalda en la puerta, saboreando el beso… cuando nota que la empujan.

Se aparta y aparece Armando.

- Betty, me olvidé de decirte que los sábados voy a entrenar al club. Es que tengo intención de participar dentro de unos meses en una competición de salto, y estoy necesitado de entrenamiento y de compenetración con mi caballo. A cuenta del trabajo, sólo puedo ir una vez en semana...

- Muy bien, Armando.

La mira indeciso, pero…

- Es que quería preguntarte si te apetecía venir conmigo, y pasamos el día al aire libre.

- Y cómo a qué hora habría que levantarse? – Pregunta Betty.

- Con salir de casa sobre las diez, estaría bien.

- De acuerdo, entonces. Es que no me gusta madrugar si no es imprescindible. – Le explica.

- Chao. Felices sueños! – Y se acerca para despedirse de nuevo.

- Otra vez?

- Si no te gusta… pues…

- Tan bobo! – Y le devuelve el beso.



******************************************************



Por la mañana, Armando, recién duchado y vestido, comprueba que el botón está verde y entra llamándola.

La ve dormida y se acerca para contemplarla. Luego la acaricia los labios con el dedo índice haciéndola cosquillas.

Betty abre un ojo y le ve, refunfuña y se da la vuelta.

- Vamos, dormilona! Casi son las nueve. Tengo que ir a entrenar, y tú ibas a venir para admirar mi bello porte a caballo. Recuerdas?

Betty se acuerda de pronto, abre los ojos y vuelve a la posición anterior.

- Qué fue que dijiste que debo hacer yo? Admirarte?

- Bueno… algunas señoritas dicen que soy bien apuesto… - Provocador. – Tú que opinas?

- Que tendré que ir a verte cabalgar, pues hasta ahora… no te he visto especialmente atractivo. Quizá a lomos de un jamelgo ganes puntos!

Le deja chafado, y con el “ego” por los suelos. Sólo es capaz de responder para defender al caballo.

- No es un jamelgo! Es un precioso garañón!

Va a incorporarse con su autoestima alicaída, cuando Betty le toma la mano, se sienta en la cama y le dice:

- Armando, era una broma. Yo creo que eres muy atractivo y que el que más gana es el caballo, al tenerte como jinete…

La besa los labios suavemente.

- Tampoco hace falta que me hagas la pelota. Vamos, niña. Levanta que voy a preparar el desayuno.



******************************************************



Llegan pronto al club, y Armando la conduce hacia las caballerizas.

La presenta a Martín, el cuidador, y la deja con él mirando el hermoso caballo y acariciándole la cabeza, que es lo único que asoma por la puerta de la cuadra.

Vuelve vestido con la ropa y botas de montar, al tiempo que Martín termina de ensillar a Furia.

- Betty, voy a entrenar un buen rato saltando obstáculos. No tienes por qué estar todo el rato ahí mirándome. Puedes pasear por donde quieras y volver en una hora…

- De acuerdo, pero de momento me sentaré en las gradas y admiraré tu “porte” magnífico.

- Betty…

- Oj! Oj! Oj! – Le da una palmadita. – Vamos doctor, practique. Que le espera un bello corcel.

Betty realmente le admira, le encuentra muy atractivo y además maneja tan bien el caballo, que se entienden perfectamente y sortean los obstáculos sin derribar una vez tras otra, hasta terminar el entrenamiento.

Cuando Betty le ve salir de los vestuarios, se acerca a él.

- Me ha gustado mucho. Sabes que lo hacéis muy bien?

- Sí. Para las pocas ocasiones que tengo de entrenar… estamos bastante compenetrados, pero tenemos que mejorar el tiempo. A ver si después del lanzamiento puedo venir un par de veces por semana…

Pasan el día en el club.

Armando se encuentra con amigos y amigas suyos y de sus padres. Les saluda y a todos les presenta a Betty como una amiga.

La mayoría desconfían. Conociéndole…

Después de comer, salen a la terraza a tomar un café. Ya están terminando cuando oyen a sus espaldas:

- Armando, hijo! Acabamos de llegar a comer porque se nos ha hecho un poco tarde, pero lo hemos pasado bien rico. – Saluda Dª Margarita.

- Es cierto. Buenas tardes, señorita… - Llega hasta ellos D. Roberto.

- Pinzón, papá! Es la doctora Beatriz Pinzón. Ha empezado a trabajar con nosotros en el antiguo puesto de Olarte. – Dirigiéndose a Betty, continúa. – Te presento a mis padres, Margarita y Roberto.

- Mucho gusto, señorita. – Dice Dª Margarita evaluándola de la cabeza a los pies.

- Encantado, doctora. Ya nos veremos por la empresa. Se encuentra a gusto en Ecomoda?

- Es un placer conocerles. Sí, me encuentro muy cómoda en el trabajo. – Responde Betty.

- Y por qué se os ha hecho tan tarde para comer? – Se interesa Armando.

- Es que nos hemos animado a hacer nueve hoyos con Pedro y Carmina, y hemos tardado más que antes porque ya no somos tan jóvenes, y venimos cansados. – Explica D. Roberto. – Os dejamos, que ellos han entrado a elegir mesa y nos esperan.

- Buenas tardes. – Todos.



******************************************************



Cae la tarde y se van a casa.

Los dos coinciden en que han pasado un gran día.

Pero Betty tiene la impresión de que la mamá de Armando la ha inspeccionado a fondo.

Pasan una tranquila mañana de domingo cada uno en su casa, y por la tarde, Armando la propone dar un paseo por un parque cercano.

La mayoría de los bancos están ocupados por parejas de enamorados, que se hablan muy quedo al oído, y se dan dulces besos y abrazos.

La cuestión es que Armando se contagia del ambiente tan bucólico, la rodea la cintura con el brazo, y también la habla bajito.

Betty no sabe si es por no molestar o porque le han tocado la fibra romántica...

Al llegar a los apartamentos, entran en el de ella.

Acuerdan preparar un plato cada uno y cenan juntos.

Cuando, ya tarde, se despiden con su besito de todas las noches junto a la puerta, Armando confiesa:

- No quiero separarme de ti. – Y la abraza más fuerte.

- Pero ya es tarde…

- Si tú quisieras… - No se atreve a seguir.

Betty levanta una ceja.

- Qué?

- No tendríamos que separarnos…

- No te parece un poco incómodo pasar la noche así, de pie! – Simula no entenderle.

- Así no, Betty!

- Entonces… - Le invita a hablar.

Se arma de valor y suelta:

- Podríamos dormir juntos. – Al ver la cara de Betty, añade. – SÓLO dormir, pero juntos...

Y pone esa cara de niño mimado, con sus hoyuelos… que sabe que le da tan buenos resultados.



CONTINUARÁ...


Oj! Oj! Oj!

Ya veo que todas somos auténticas fans del bello bobo, y habríamos dejado VERDE el botoncico...

Pero... Betty es muy Betty, como dijo alguien...

Y ahora QUÉ?

Otra vuelta de tuerca... Qué le diríais?

Que sí? Que no? Que la PARRALA!!!

Si no os molesta, dejad vuestra respuesta... por la estadística, claro!!!

Besazos amigas.
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mari
mari

September 20th, 2003, 3:34 pm #2

pues yo te diría que simplemente lo cogeria y lo arrastraria al mas puro estilo cavernícola hasta la mismisima habitación!! ojojojoj!!!!
el capi genial y espero que Betty haga lo mismo que estoy segura que hariamos todas, es decir, decir que si, si, si, si, SIIIIIII!!! ojojojoj

besotes!!!
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eternidad
eternidad

September 20th, 2003, 6:25 pm #3

- Vine a decirte que luego no me esperes. Yo me iré sola.

- Dónde? – Extrañado.

- A hacer la compra. Recuerdas que tengo la despensa vacía?

- Eso no es problema. Yo te acompaño y cargamos todo en el carro.

- No te importa?

- Al contrario. Prefiero distraerme y olvidar a cierta persona.

- Pues a las seis paso por acá.






Capítulo VI.- Un hermoso garañón.



Entran en casa de Betty con varias bolsas en cada mano y van directamente a soltarlas a la cocina.

- Uf! Mis manos! Cómo han quedado marcadas por el peso!

- A ver? – Armando se las toma y la besa las palmas. – Están ya mejor, o sigo?

- Están muy recuperadas. Eres un prodigio haciendo los primeros auxilios.

- Pues, te aviso que el “boca a boca” es mi especialidad… Quieres probar?

Betty empieza a sentir una sensación muy agradable que sólo nota junto a él.

- Creo que será mejor que te vayas, y vuelvas para cenar. Hoy invito yo.

- No queda otra que irme?

- No. – Dice Betty con un hilo de voz.

Está tan cerca…

- Cuándo es la cena?

- A las nueve te parece bien?

- Perfecto, princesa. – Y sale por la puerta de comunicación.




******************************************************




Unos minutos antes de las nueve, aparece Armando en la puerta de la cocina con una botella de cava, y la observa un instante sin que ella lo note.

Betty se sobresalta al verle.

- Ay! Qué susto!

- Perdona, pero como el botón estaba verde…

- No pasa nada. Es que no te oí llegar.

- Guarda esta botella en el frigorífico, para el postre.

- Y puede saberse qué celebramos? – La toma y coloca en la nevera.

- Mi libertad! Hoy me libré de Marcela! Espero… Y eso es para celebrar! Te lo aseguro.

- Te creo. Toma esta fuente y vamos a la mesa. Ya tengo todo listo.

Cenan charlando amistosamente y brindan con el cava que trajo Armando hasta acabar la botella.

Al final de la velada cada uno se retira a dormir a su apartamento.




******************************************************




Llega el viernes y su confianza y camaradería es mayor cada día.

Marcela está muy ofendida, pues sabe que les oyeron las del cuartel. Y la noticia de su ruptura y las circunstancias en que se produjo, han corrido como se merece semejante chisme.

Ella apeló a su aliada de siempre, Margarita.

Pero esta vez no consiguió nada, porque Armando se mantuvo firme ante su madre, y la dijo que no amaba a Marcela y que de ninguna manera volvería con ella…




******************************************************




Son las seis, y esperan en sus despachos como cada tarde a que se vayan los empleados.

Luego salen ellos y van a por el carro.

- Betty, es viernes. Vamos a tomar una copa y nos relajamos, sí?

- Sabes que yo no aguanto el trago…

- El licor de mora te sentó bien!

- Está bien, vamos. – Acepta Betty.

Armando conduce hasta el Almirante Padilla.

Entran y eligen una mesa. La iluminación es tenue y ven un conjunto musical sobre una tarima cantando con estudiada indolencia, una canción.


Azul,
Líneas en el mar,
Que profundo y sin domar,
Y acaricia una verdad.
Y tú,
No lo pienses más,
O te largas de una vez,
O no vuelves nunca hacia atrás.
Se dejaba llevar,
Se dejaba llevar por ti.
No esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar,
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar.
Se dejaba llevar,
Y no esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar.
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar…

En este local sólo hay música lenta, y son muchas las parejas de enamorados que bailan abrazadas en la pista.

Ellos también salen, y por no desentonar… se abrazan y bailan al ritmo lento y cadencioso de la música.

Es tarde cuando regresan a casa y se despiden en la puerta interior con un ligero beso.

Betty tiene aún apoyada la espalda en la puerta, saboreando el beso… cuando nota que la empujan.

Se aparta y aparece Armando.

- Betty, me olvidé de decirte que los sábados voy a entrenar al club. Es que tengo intención de participar dentro de unos meses en una competición de salto, y estoy necesitado de entrenamiento y de compenetración con mi caballo. A cuenta del trabajo, sólo puedo ir una vez en semana...

- Muy bien, Armando.

La mira indeciso, pero…

- Es que quería preguntarte si te apetecía venir conmigo, y pasamos el día al aire libre.

- Y cómo a qué hora habría que levantarse? – Pregunta Betty.

- Con salir de casa sobre las diez, estaría bien.

- De acuerdo, entonces. Es que no me gusta madrugar si no es imprescindible. – Le explica.

- Chao. Felices sueños! – Y se acerca para despedirse de nuevo.

- Otra vez?

- Si no te gusta… pues…

- Tan bobo! – Y le devuelve el beso.



******************************************************



Por la mañana, Armando, recién duchado y vestido, comprueba que el botón está verde y entra llamándola.

La ve dormida y se acerca para contemplarla. Luego la acaricia los labios con el dedo índice haciéndola cosquillas.

Betty abre un ojo y le ve, refunfuña y se da la vuelta.

- Vamos, dormilona! Casi son las nueve. Tengo que ir a entrenar, y tú ibas a venir para admirar mi bello porte a caballo. Recuerdas?

Betty se acuerda de pronto, abre los ojos y vuelve a la posición anterior.

- Qué fue que dijiste que debo hacer yo? Admirarte?

- Bueno… algunas señoritas dicen que soy bien apuesto… - Provocador. – Tú que opinas?

- Que tendré que ir a verte cabalgar, pues hasta ahora… no te he visto especialmente atractivo. Quizá a lomos de un jamelgo ganes puntos!

Le deja chafado, y con el “ego” por los suelos. Sólo es capaz de responder para defender al caballo.

- No es un jamelgo! Es un precioso garañón!

Va a incorporarse con su autoestima alicaída, cuando Betty le toma la mano, se sienta en la cama y le dice:

- Armando, era una broma. Yo creo que eres muy atractivo y que el que más gana es el caballo, al tenerte como jinete…

La besa los labios suavemente.

- Tampoco hace falta que me hagas la pelota. Vamos, niña. Levanta que voy a preparar el desayuno.



******************************************************



Llegan pronto al club, y Armando la conduce hacia las caballerizas.

La presenta a Martín, el cuidador, y la deja con él mirando el hermoso caballo y acariciándole la cabeza, que es lo único que asoma por la puerta de la cuadra.

Vuelve vestido con la ropa y botas de montar, al tiempo que Martín termina de ensillar a Furia.

- Betty, voy a entrenar un buen rato saltando obstáculos. No tienes por qué estar todo el rato ahí mirándome. Puedes pasear por donde quieras y volver en una hora…

- De acuerdo, pero de momento me sentaré en las gradas y admiraré tu “porte” magnífico.

- Betty…

- Oj! Oj! Oj! – Le da una palmadita. – Vamos doctor, practique. Que le espera un bello corcel.

Betty realmente le admira, le encuentra muy atractivo y además maneja tan bien el caballo, que se entienden perfectamente y sortean los obstáculos sin derribar una vez tras otra, hasta terminar el entrenamiento.

Cuando Betty le ve salir de los vestuarios, se acerca a él.

- Me ha gustado mucho. Sabes que lo hacéis muy bien?

- Sí. Para las pocas ocasiones que tengo de entrenar… estamos bastante compenetrados, pero tenemos que mejorar el tiempo. A ver si después del lanzamiento puedo venir un par de veces por semana…

Pasan el día en el club.

Armando se encuentra con amigos y amigas suyos y de sus padres. Les saluda y a todos les presenta a Betty como una amiga.

La mayoría desconfían. Conociéndole…

Después de comer, salen a la terraza a tomar un café. Ya están terminando cuando oyen a sus espaldas:

- Armando, hijo! Acabamos de llegar a comer porque se nos ha hecho un poco tarde, pero lo hemos pasado bien rico. – Saluda Dª Margarita.

- Es cierto. Buenas tardes, señorita… - Llega hasta ellos D. Roberto.

- Pinzón, papá! Es la doctora Beatriz Pinzón. Ha empezado a trabajar con nosotros en el antiguo puesto de Olarte. – Dirigiéndose a Betty, continúa. – Te presento a mis padres, Margarita y Roberto.

- Mucho gusto, señorita. – Dice Dª Margarita evaluándola de la cabeza a los pies.

- Encantado, doctora. Ya nos veremos por la empresa. Se encuentra a gusto en Ecomoda?

- Es un placer conocerles. Sí, me encuentro muy cómoda en el trabajo. – Responde Betty.

- Y por qué se os ha hecho tan tarde para comer? – Se interesa Armando.

- Es que nos hemos animado a hacer nueve hoyos con Pedro y Carmina, y hemos tardado más que antes porque ya no somos tan jóvenes, y venimos cansados. – Explica D. Roberto. – Os dejamos, que ellos han entrado a elegir mesa y nos esperan.

- Buenas tardes. – Todos.



******************************************************



Cae la tarde y se van a casa.

Los dos coinciden en que han pasado un gran día.

Pero Betty tiene la impresión de que la mamá de Armando la ha inspeccionado a fondo.

Pasan una tranquila mañana de domingo cada uno en su casa, y por la tarde, Armando la propone dar un paseo por un parque cercano.

La mayoría de los bancos están ocupados por parejas de enamorados, que se hablan muy quedo al oído, y se dan dulces besos y abrazos.

La cuestión es que Armando se contagia del ambiente tan bucólico, la rodea la cintura con el brazo, y también la habla bajito.

Betty no sabe si es por no molestar o porque le han tocado la fibra romántica...

Al llegar a los apartamentos, entran en el de ella.

Acuerdan preparar un plato cada uno y cenan juntos.

Cuando, ya tarde, se despiden con su besito de todas las noches junto a la puerta, Armando confiesa:

- No quiero separarme de ti. – Y la abraza más fuerte.

- Pero ya es tarde…

- Si tú quisieras… - No se atreve a seguir.

Betty levanta una ceja.

- Qué?

- No tendríamos que separarnos…

- No te parece un poco incómodo pasar la noche así, de pie! – Simula no entenderle.

- Así no, Betty!

- Entonces… - Le invita a hablar.

Se arma de valor y suelta:

- Podríamos dormir juntos. – Al ver la cara de Betty, añade. – SÓLO dormir, pero juntos...

Y pone esa cara de niño mimado, con sus hoyuelos… que sabe que le da tan buenos resultados.



CONTINUARÁ...


Oj! Oj! Oj!

Ya veo que todas somos auténticas fans del bello bobo, y habríamos dejado VERDE el botoncico...

Pero... Betty es muy Betty, como dijo alguien...

Y ahora QUÉ?

Otra vuelta de tuerca... Qué le diríais?

Que sí? Que no? Que la PARRALA!!!

Si no os molesta, dejad vuestra respuesta... por la estadística, claro!!!

Besazos amigas.
seguro que responde que no, por eso de que es demasiado pronto para según que cosas. En cuanto a mi opción personal....yo ni me lo pienso. Un beso. Ciao
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Mar (mex)
Mar (mex)

September 20th, 2003, 7:47 pm #4

- Vine a decirte que luego no me esperes. Yo me iré sola.

- Dónde? – Extrañado.

- A hacer la compra. Recuerdas que tengo la despensa vacía?

- Eso no es problema. Yo te acompaño y cargamos todo en el carro.

- No te importa?

- Al contrario. Prefiero distraerme y olvidar a cierta persona.

- Pues a las seis paso por acá.






Capítulo VI.- Un hermoso garañón.



Entran en casa de Betty con varias bolsas en cada mano y van directamente a soltarlas a la cocina.

- Uf! Mis manos! Cómo han quedado marcadas por el peso!

- A ver? – Armando se las toma y la besa las palmas. – Están ya mejor, o sigo?

- Están muy recuperadas. Eres un prodigio haciendo los primeros auxilios.

- Pues, te aviso que el “boca a boca” es mi especialidad… Quieres probar?

Betty empieza a sentir una sensación muy agradable que sólo nota junto a él.

- Creo que será mejor que te vayas, y vuelvas para cenar. Hoy invito yo.

- No queda otra que irme?

- No. – Dice Betty con un hilo de voz.

Está tan cerca…

- Cuándo es la cena?

- A las nueve te parece bien?

- Perfecto, princesa. – Y sale por la puerta de comunicación.




******************************************************




Unos minutos antes de las nueve, aparece Armando en la puerta de la cocina con una botella de cava, y la observa un instante sin que ella lo note.

Betty se sobresalta al verle.

- Ay! Qué susto!

- Perdona, pero como el botón estaba verde…

- No pasa nada. Es que no te oí llegar.

- Guarda esta botella en el frigorífico, para el postre.

- Y puede saberse qué celebramos? – La toma y coloca en la nevera.

- Mi libertad! Hoy me libré de Marcela! Espero… Y eso es para celebrar! Te lo aseguro.

- Te creo. Toma esta fuente y vamos a la mesa. Ya tengo todo listo.

Cenan charlando amistosamente y brindan con el cava que trajo Armando hasta acabar la botella.

Al final de la velada cada uno se retira a dormir a su apartamento.




******************************************************




Llega el viernes y su confianza y camaradería es mayor cada día.

Marcela está muy ofendida, pues sabe que les oyeron las del cuartel. Y la noticia de su ruptura y las circunstancias en que se produjo, han corrido como se merece semejante chisme.

Ella apeló a su aliada de siempre, Margarita.

Pero esta vez no consiguió nada, porque Armando se mantuvo firme ante su madre, y la dijo que no amaba a Marcela y que de ninguna manera volvería con ella…




******************************************************




Son las seis, y esperan en sus despachos como cada tarde a que se vayan los empleados.

Luego salen ellos y van a por el carro.

- Betty, es viernes. Vamos a tomar una copa y nos relajamos, sí?

- Sabes que yo no aguanto el trago…

- El licor de mora te sentó bien!

- Está bien, vamos. – Acepta Betty.

Armando conduce hasta el Almirante Padilla.

Entran y eligen una mesa. La iluminación es tenue y ven un conjunto musical sobre una tarima cantando con estudiada indolencia, una canción.


Azul,
Líneas en el mar,
Que profundo y sin domar,
Y acaricia una verdad.
Y tú,
No lo pienses más,
O te largas de una vez,
O no vuelves nunca hacia atrás.
Se dejaba llevar,
Se dejaba llevar por ti.
No esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar,
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar.
Se dejaba llevar,
Y no esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar.
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar…

En este local sólo hay música lenta, y son muchas las parejas de enamorados que bailan abrazadas en la pista.

Ellos también salen, y por no desentonar… se abrazan y bailan al ritmo lento y cadencioso de la música.

Es tarde cuando regresan a casa y se despiden en la puerta interior con un ligero beso.

Betty tiene aún apoyada la espalda en la puerta, saboreando el beso… cuando nota que la empujan.

Se aparta y aparece Armando.

- Betty, me olvidé de decirte que los sábados voy a entrenar al club. Es que tengo intención de participar dentro de unos meses en una competición de salto, y estoy necesitado de entrenamiento y de compenetración con mi caballo. A cuenta del trabajo, sólo puedo ir una vez en semana...

- Muy bien, Armando.

La mira indeciso, pero…

- Es que quería preguntarte si te apetecía venir conmigo, y pasamos el día al aire libre.

- Y cómo a qué hora habría que levantarse? – Pregunta Betty.

- Con salir de casa sobre las diez, estaría bien.

- De acuerdo, entonces. Es que no me gusta madrugar si no es imprescindible. – Le explica.

- Chao. Felices sueños! – Y se acerca para despedirse de nuevo.

- Otra vez?

- Si no te gusta… pues…

- Tan bobo! – Y le devuelve el beso.



******************************************************



Por la mañana, Armando, recién duchado y vestido, comprueba que el botón está verde y entra llamándola.

La ve dormida y se acerca para contemplarla. Luego la acaricia los labios con el dedo índice haciéndola cosquillas.

Betty abre un ojo y le ve, refunfuña y se da la vuelta.

- Vamos, dormilona! Casi son las nueve. Tengo que ir a entrenar, y tú ibas a venir para admirar mi bello porte a caballo. Recuerdas?

Betty se acuerda de pronto, abre los ojos y vuelve a la posición anterior.

- Qué fue que dijiste que debo hacer yo? Admirarte?

- Bueno… algunas señoritas dicen que soy bien apuesto… - Provocador. – Tú que opinas?

- Que tendré que ir a verte cabalgar, pues hasta ahora… no te he visto especialmente atractivo. Quizá a lomos de un jamelgo ganes puntos!

Le deja chafado, y con el “ego” por los suelos. Sólo es capaz de responder para defender al caballo.

- No es un jamelgo! Es un precioso garañón!

Va a incorporarse con su autoestima alicaída, cuando Betty le toma la mano, se sienta en la cama y le dice:

- Armando, era una broma. Yo creo que eres muy atractivo y que el que más gana es el caballo, al tenerte como jinete…

La besa los labios suavemente.

- Tampoco hace falta que me hagas la pelota. Vamos, niña. Levanta que voy a preparar el desayuno.



******************************************************



Llegan pronto al club, y Armando la conduce hacia las caballerizas.

La presenta a Martín, el cuidador, y la deja con él mirando el hermoso caballo y acariciándole la cabeza, que es lo único que asoma por la puerta de la cuadra.

Vuelve vestido con la ropa y botas de montar, al tiempo que Martín termina de ensillar a Furia.

- Betty, voy a entrenar un buen rato saltando obstáculos. No tienes por qué estar todo el rato ahí mirándome. Puedes pasear por donde quieras y volver en una hora…

- De acuerdo, pero de momento me sentaré en las gradas y admiraré tu “porte” magnífico.

- Betty…

- Oj! Oj! Oj! – Le da una palmadita. – Vamos doctor, practique. Que le espera un bello corcel.

Betty realmente le admira, le encuentra muy atractivo y además maneja tan bien el caballo, que se entienden perfectamente y sortean los obstáculos sin derribar una vez tras otra, hasta terminar el entrenamiento.

Cuando Betty le ve salir de los vestuarios, se acerca a él.

- Me ha gustado mucho. Sabes que lo hacéis muy bien?

- Sí. Para las pocas ocasiones que tengo de entrenar… estamos bastante compenetrados, pero tenemos que mejorar el tiempo. A ver si después del lanzamiento puedo venir un par de veces por semana…

Pasan el día en el club.

Armando se encuentra con amigos y amigas suyos y de sus padres. Les saluda y a todos les presenta a Betty como una amiga.

La mayoría desconfían. Conociéndole…

Después de comer, salen a la terraza a tomar un café. Ya están terminando cuando oyen a sus espaldas:

- Armando, hijo! Acabamos de llegar a comer porque se nos ha hecho un poco tarde, pero lo hemos pasado bien rico. – Saluda Dª Margarita.

- Es cierto. Buenas tardes, señorita… - Llega hasta ellos D. Roberto.

- Pinzón, papá! Es la doctora Beatriz Pinzón. Ha empezado a trabajar con nosotros en el antiguo puesto de Olarte. – Dirigiéndose a Betty, continúa. – Te presento a mis padres, Margarita y Roberto.

- Mucho gusto, señorita. – Dice Dª Margarita evaluándola de la cabeza a los pies.

- Encantado, doctora. Ya nos veremos por la empresa. Se encuentra a gusto en Ecomoda?

- Es un placer conocerles. Sí, me encuentro muy cómoda en el trabajo. – Responde Betty.

- Y por qué se os ha hecho tan tarde para comer? – Se interesa Armando.

- Es que nos hemos animado a hacer nueve hoyos con Pedro y Carmina, y hemos tardado más que antes porque ya no somos tan jóvenes, y venimos cansados. – Explica D. Roberto. – Os dejamos, que ellos han entrado a elegir mesa y nos esperan.

- Buenas tardes. – Todos.



******************************************************



Cae la tarde y se van a casa.

Los dos coinciden en que han pasado un gran día.

Pero Betty tiene la impresión de que la mamá de Armando la ha inspeccionado a fondo.

Pasan una tranquila mañana de domingo cada uno en su casa, y por la tarde, Armando la propone dar un paseo por un parque cercano.

La mayoría de los bancos están ocupados por parejas de enamorados, que se hablan muy quedo al oído, y se dan dulces besos y abrazos.

La cuestión es que Armando se contagia del ambiente tan bucólico, la rodea la cintura con el brazo, y también la habla bajito.

Betty no sabe si es por no molestar o porque le han tocado la fibra romántica...

Al llegar a los apartamentos, entran en el de ella.

Acuerdan preparar un plato cada uno y cenan juntos.

Cuando, ya tarde, se despiden con su besito de todas las noches junto a la puerta, Armando confiesa:

- No quiero separarme de ti. – Y la abraza más fuerte.

- Pero ya es tarde…

- Si tú quisieras… - No se atreve a seguir.

Betty levanta una ceja.

- Qué?

- No tendríamos que separarnos…

- No te parece un poco incómodo pasar la noche así, de pie! – Simula no entenderle.

- Así no, Betty!

- Entonces… - Le invita a hablar.

Se arma de valor y suelta:

- Podríamos dormir juntos. – Al ver la cara de Betty, añade. – SÓLO dormir, pero juntos...

Y pone esa cara de niño mimado, con sus hoyuelos… que sabe que le da tan buenos resultados.



CONTINUARÁ...


Oj! Oj! Oj!

Ya veo que todas somos auténticas fans del bello bobo, y habríamos dejado VERDE el botoncico...

Pero... Betty es muy Betty, como dijo alguien...

Y ahora QUÉ?

Otra vuelta de tuerca... Qué le diríais?

Que sí? Que no? Que la PARRALA!!!

Si no os molesta, dejad vuestra respuesta... por la estadística, claro!!!

Besazos amigas.
Porque solo sera dormir no??, aunque si piensas que quieres dormir con el y solo eso, estas equivocada , siempre sales cayendo a sus encantos!! JAJA yo caeria muerta ante sus delicados lunares, sus hoyuelos y mejor su gran y perdedora locion...

Muchos besos

Mar
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Almendra
Almendra

September 20th, 2003, 7:57 pm #5

- Vine a decirte que luego no me esperes. Yo me iré sola.

- Dónde? – Extrañado.

- A hacer la compra. Recuerdas que tengo la despensa vacía?

- Eso no es problema. Yo te acompaño y cargamos todo en el carro.

- No te importa?

- Al contrario. Prefiero distraerme y olvidar a cierta persona.

- Pues a las seis paso por acá.






Capítulo VI.- Un hermoso garañón.



Entran en casa de Betty con varias bolsas en cada mano y van directamente a soltarlas a la cocina.

- Uf! Mis manos! Cómo han quedado marcadas por el peso!

- A ver? – Armando se las toma y la besa las palmas. – Están ya mejor, o sigo?

- Están muy recuperadas. Eres un prodigio haciendo los primeros auxilios.

- Pues, te aviso que el “boca a boca” es mi especialidad… Quieres probar?

Betty empieza a sentir una sensación muy agradable que sólo nota junto a él.

- Creo que será mejor que te vayas, y vuelvas para cenar. Hoy invito yo.

- No queda otra que irme?

- No. – Dice Betty con un hilo de voz.

Está tan cerca…

- Cuándo es la cena?

- A las nueve te parece bien?

- Perfecto, princesa. – Y sale por la puerta de comunicación.




******************************************************




Unos minutos antes de las nueve, aparece Armando en la puerta de la cocina con una botella de cava, y la observa un instante sin que ella lo note.

Betty se sobresalta al verle.

- Ay! Qué susto!

- Perdona, pero como el botón estaba verde…

- No pasa nada. Es que no te oí llegar.

- Guarda esta botella en el frigorífico, para el postre.

- Y puede saberse qué celebramos? – La toma y coloca en la nevera.

- Mi libertad! Hoy me libré de Marcela! Espero… Y eso es para celebrar! Te lo aseguro.

- Te creo. Toma esta fuente y vamos a la mesa. Ya tengo todo listo.

Cenan charlando amistosamente y brindan con el cava que trajo Armando hasta acabar la botella.

Al final de la velada cada uno se retira a dormir a su apartamento.




******************************************************




Llega el viernes y su confianza y camaradería es mayor cada día.

Marcela está muy ofendida, pues sabe que les oyeron las del cuartel. Y la noticia de su ruptura y las circunstancias en que se produjo, han corrido como se merece semejante chisme.

Ella apeló a su aliada de siempre, Margarita.

Pero esta vez no consiguió nada, porque Armando se mantuvo firme ante su madre, y la dijo que no amaba a Marcela y que de ninguna manera volvería con ella…




******************************************************




Son las seis, y esperan en sus despachos como cada tarde a que se vayan los empleados.

Luego salen ellos y van a por el carro.

- Betty, es viernes. Vamos a tomar una copa y nos relajamos, sí?

- Sabes que yo no aguanto el trago…

- El licor de mora te sentó bien!

- Está bien, vamos. – Acepta Betty.

Armando conduce hasta el Almirante Padilla.

Entran y eligen una mesa. La iluminación es tenue y ven un conjunto musical sobre una tarima cantando con estudiada indolencia, una canción.


Azul,
Líneas en el mar,
Que profundo y sin domar,
Y acaricia una verdad.
Y tú,
No lo pienses más,
O te largas de una vez,
O no vuelves nunca hacia atrás.
Se dejaba llevar,
Se dejaba llevar por ti.
No esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar,
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar.
Se dejaba llevar,
Y no esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar.
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar…

En este local sólo hay música lenta, y son muchas las parejas de enamorados que bailan abrazadas en la pista.

Ellos también salen, y por no desentonar… se abrazan y bailan al ritmo lento y cadencioso de la música.

Es tarde cuando regresan a casa y se despiden en la puerta interior con un ligero beso.

Betty tiene aún apoyada la espalda en la puerta, saboreando el beso… cuando nota que la empujan.

Se aparta y aparece Armando.

- Betty, me olvidé de decirte que los sábados voy a entrenar al club. Es que tengo intención de participar dentro de unos meses en una competición de salto, y estoy necesitado de entrenamiento y de compenetración con mi caballo. A cuenta del trabajo, sólo puedo ir una vez en semana...

- Muy bien, Armando.

La mira indeciso, pero…

- Es que quería preguntarte si te apetecía venir conmigo, y pasamos el día al aire libre.

- Y cómo a qué hora habría que levantarse? – Pregunta Betty.

- Con salir de casa sobre las diez, estaría bien.

- De acuerdo, entonces. Es que no me gusta madrugar si no es imprescindible. – Le explica.

- Chao. Felices sueños! – Y se acerca para despedirse de nuevo.

- Otra vez?

- Si no te gusta… pues…

- Tan bobo! – Y le devuelve el beso.



******************************************************



Por la mañana, Armando, recién duchado y vestido, comprueba que el botón está verde y entra llamándola.

La ve dormida y se acerca para contemplarla. Luego la acaricia los labios con el dedo índice haciéndola cosquillas.

Betty abre un ojo y le ve, refunfuña y se da la vuelta.

- Vamos, dormilona! Casi son las nueve. Tengo que ir a entrenar, y tú ibas a venir para admirar mi bello porte a caballo. Recuerdas?

Betty se acuerda de pronto, abre los ojos y vuelve a la posición anterior.

- Qué fue que dijiste que debo hacer yo? Admirarte?

- Bueno… algunas señoritas dicen que soy bien apuesto… - Provocador. – Tú que opinas?

- Que tendré que ir a verte cabalgar, pues hasta ahora… no te he visto especialmente atractivo. Quizá a lomos de un jamelgo ganes puntos!

Le deja chafado, y con el “ego” por los suelos. Sólo es capaz de responder para defender al caballo.

- No es un jamelgo! Es un precioso garañón!

Va a incorporarse con su autoestima alicaída, cuando Betty le toma la mano, se sienta en la cama y le dice:

- Armando, era una broma. Yo creo que eres muy atractivo y que el que más gana es el caballo, al tenerte como jinete…

La besa los labios suavemente.

- Tampoco hace falta que me hagas la pelota. Vamos, niña. Levanta que voy a preparar el desayuno.



******************************************************



Llegan pronto al club, y Armando la conduce hacia las caballerizas.

La presenta a Martín, el cuidador, y la deja con él mirando el hermoso caballo y acariciándole la cabeza, que es lo único que asoma por la puerta de la cuadra.

Vuelve vestido con la ropa y botas de montar, al tiempo que Martín termina de ensillar a Furia.

- Betty, voy a entrenar un buen rato saltando obstáculos. No tienes por qué estar todo el rato ahí mirándome. Puedes pasear por donde quieras y volver en una hora…

- De acuerdo, pero de momento me sentaré en las gradas y admiraré tu “porte” magnífico.

- Betty…

- Oj! Oj! Oj! – Le da una palmadita. – Vamos doctor, practique. Que le espera un bello corcel.

Betty realmente le admira, le encuentra muy atractivo y además maneja tan bien el caballo, que se entienden perfectamente y sortean los obstáculos sin derribar una vez tras otra, hasta terminar el entrenamiento.

Cuando Betty le ve salir de los vestuarios, se acerca a él.

- Me ha gustado mucho. Sabes que lo hacéis muy bien?

- Sí. Para las pocas ocasiones que tengo de entrenar… estamos bastante compenetrados, pero tenemos que mejorar el tiempo. A ver si después del lanzamiento puedo venir un par de veces por semana…

Pasan el día en el club.

Armando se encuentra con amigos y amigas suyos y de sus padres. Les saluda y a todos les presenta a Betty como una amiga.

La mayoría desconfían. Conociéndole…

Después de comer, salen a la terraza a tomar un café. Ya están terminando cuando oyen a sus espaldas:

- Armando, hijo! Acabamos de llegar a comer porque se nos ha hecho un poco tarde, pero lo hemos pasado bien rico. – Saluda Dª Margarita.

- Es cierto. Buenas tardes, señorita… - Llega hasta ellos D. Roberto.

- Pinzón, papá! Es la doctora Beatriz Pinzón. Ha empezado a trabajar con nosotros en el antiguo puesto de Olarte. – Dirigiéndose a Betty, continúa. – Te presento a mis padres, Margarita y Roberto.

- Mucho gusto, señorita. – Dice Dª Margarita evaluándola de la cabeza a los pies.

- Encantado, doctora. Ya nos veremos por la empresa. Se encuentra a gusto en Ecomoda?

- Es un placer conocerles. Sí, me encuentro muy cómoda en el trabajo. – Responde Betty.

- Y por qué se os ha hecho tan tarde para comer? – Se interesa Armando.

- Es que nos hemos animado a hacer nueve hoyos con Pedro y Carmina, y hemos tardado más que antes porque ya no somos tan jóvenes, y venimos cansados. – Explica D. Roberto. – Os dejamos, que ellos han entrado a elegir mesa y nos esperan.

- Buenas tardes. – Todos.



******************************************************



Cae la tarde y se van a casa.

Los dos coinciden en que han pasado un gran día.

Pero Betty tiene la impresión de que la mamá de Armando la ha inspeccionado a fondo.

Pasan una tranquila mañana de domingo cada uno en su casa, y por la tarde, Armando la propone dar un paseo por un parque cercano.

La mayoría de los bancos están ocupados por parejas de enamorados, que se hablan muy quedo al oído, y se dan dulces besos y abrazos.

La cuestión es que Armando se contagia del ambiente tan bucólico, la rodea la cintura con el brazo, y también la habla bajito.

Betty no sabe si es por no molestar o porque le han tocado la fibra romántica...

Al llegar a los apartamentos, entran en el de ella.

Acuerdan preparar un plato cada uno y cenan juntos.

Cuando, ya tarde, se despiden con su besito de todas las noches junto a la puerta, Armando confiesa:

- No quiero separarme de ti. – Y la abraza más fuerte.

- Pero ya es tarde…

- Si tú quisieras… - No se atreve a seguir.

Betty levanta una ceja.

- Qué?

- No tendríamos que separarnos…

- No te parece un poco incómodo pasar la noche así, de pie! – Simula no entenderle.

- Así no, Betty!

- Entonces… - Le invita a hablar.

Se arma de valor y suelta:

- Podríamos dormir juntos. – Al ver la cara de Betty, añade. – SÓLO dormir, pero juntos...

Y pone esa cara de niño mimado, con sus hoyuelos… que sabe que le da tan buenos resultados.



CONTINUARÁ...


Oj! Oj! Oj!

Ya veo que todas somos auténticas fans del bello bobo, y habríamos dejado VERDE el botoncico...

Pero... Betty es muy Betty, como dijo alguien...

Y ahora QUÉ?

Otra vuelta de tuerca... Qué le diríais?

Que sí? Que no? Que la PARRALA!!!

Si no os molesta, dejad vuestra respuesta... por la estadística, claro!!!

Besazos amigas.
jajajajajaja... no se pero yo no le creo mucho el cuento de dormir... jajajajajaja...
y bueno esta diciendo que si, que si a dormir juntos jajajaaj... no se pero yo me he estado dando cuenta que los valores éticos molares que me estan inculcando mis padres, se estan llendo directamente al tacho de la basura... jajajajaj...
Besos
Almendra...
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Marisa
Marisa

September 20th, 2003, 8:39 pm #6

- Vine a decirte que luego no me esperes. Yo me iré sola.

- Dónde? – Extrañado.

- A hacer la compra. Recuerdas que tengo la despensa vacía?

- Eso no es problema. Yo te acompaño y cargamos todo en el carro.

- No te importa?

- Al contrario. Prefiero distraerme y olvidar a cierta persona.

- Pues a las seis paso por acá.






Capítulo VI.- Un hermoso garañón.



Entran en casa de Betty con varias bolsas en cada mano y van directamente a soltarlas a la cocina.

- Uf! Mis manos! Cómo han quedado marcadas por el peso!

- A ver? – Armando se las toma y la besa las palmas. – Están ya mejor, o sigo?

- Están muy recuperadas. Eres un prodigio haciendo los primeros auxilios.

- Pues, te aviso que el “boca a boca” es mi especialidad… Quieres probar?

Betty empieza a sentir una sensación muy agradable que sólo nota junto a él.

- Creo que será mejor que te vayas, y vuelvas para cenar. Hoy invito yo.

- No queda otra que irme?

- No. – Dice Betty con un hilo de voz.

Está tan cerca…

- Cuándo es la cena?

- A las nueve te parece bien?

- Perfecto, princesa. – Y sale por la puerta de comunicación.




******************************************************




Unos minutos antes de las nueve, aparece Armando en la puerta de la cocina con una botella de cava, y la observa un instante sin que ella lo note.

Betty se sobresalta al verle.

- Ay! Qué susto!

- Perdona, pero como el botón estaba verde…

- No pasa nada. Es que no te oí llegar.

- Guarda esta botella en el frigorífico, para el postre.

- Y puede saberse qué celebramos? – La toma y coloca en la nevera.

- Mi libertad! Hoy me libré de Marcela! Espero… Y eso es para celebrar! Te lo aseguro.

- Te creo. Toma esta fuente y vamos a la mesa. Ya tengo todo listo.

Cenan charlando amistosamente y brindan con el cava que trajo Armando hasta acabar la botella.

Al final de la velada cada uno se retira a dormir a su apartamento.




******************************************************




Llega el viernes y su confianza y camaradería es mayor cada día.

Marcela está muy ofendida, pues sabe que les oyeron las del cuartel. Y la noticia de su ruptura y las circunstancias en que se produjo, han corrido como se merece semejante chisme.

Ella apeló a su aliada de siempre, Margarita.

Pero esta vez no consiguió nada, porque Armando se mantuvo firme ante su madre, y la dijo que no amaba a Marcela y que de ninguna manera volvería con ella…




******************************************************




Son las seis, y esperan en sus despachos como cada tarde a que se vayan los empleados.

Luego salen ellos y van a por el carro.

- Betty, es viernes. Vamos a tomar una copa y nos relajamos, sí?

- Sabes que yo no aguanto el trago…

- El licor de mora te sentó bien!

- Está bien, vamos. – Acepta Betty.

Armando conduce hasta el Almirante Padilla.

Entran y eligen una mesa. La iluminación es tenue y ven un conjunto musical sobre una tarima cantando con estudiada indolencia, una canción.


Azul,
Líneas en el mar,
Que profundo y sin domar,
Y acaricia una verdad.
Y tú,
No lo pienses más,
O te largas de una vez,
O no vuelves nunca hacia atrás.
Se dejaba llevar,
Se dejaba llevar por ti.
No esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar,
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar.
Se dejaba llevar,
Y no esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar.
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar…

En este local sólo hay música lenta, y son muchas las parejas de enamorados que bailan abrazadas en la pista.

Ellos también salen, y por no desentonar… se abrazan y bailan al ritmo lento y cadencioso de la música.

Es tarde cuando regresan a casa y se despiden en la puerta interior con un ligero beso.

Betty tiene aún apoyada la espalda en la puerta, saboreando el beso… cuando nota que la empujan.

Se aparta y aparece Armando.

- Betty, me olvidé de decirte que los sábados voy a entrenar al club. Es que tengo intención de participar dentro de unos meses en una competición de salto, y estoy necesitado de entrenamiento y de compenetración con mi caballo. A cuenta del trabajo, sólo puedo ir una vez en semana...

- Muy bien, Armando.

La mira indeciso, pero…

- Es que quería preguntarte si te apetecía venir conmigo, y pasamos el día al aire libre.

- Y cómo a qué hora habría que levantarse? – Pregunta Betty.

- Con salir de casa sobre las diez, estaría bien.

- De acuerdo, entonces. Es que no me gusta madrugar si no es imprescindible. – Le explica.

- Chao. Felices sueños! – Y se acerca para despedirse de nuevo.

- Otra vez?

- Si no te gusta… pues…

- Tan bobo! – Y le devuelve el beso.



******************************************************



Por la mañana, Armando, recién duchado y vestido, comprueba que el botón está verde y entra llamándola.

La ve dormida y se acerca para contemplarla. Luego la acaricia los labios con el dedo índice haciéndola cosquillas.

Betty abre un ojo y le ve, refunfuña y se da la vuelta.

- Vamos, dormilona! Casi son las nueve. Tengo que ir a entrenar, y tú ibas a venir para admirar mi bello porte a caballo. Recuerdas?

Betty se acuerda de pronto, abre los ojos y vuelve a la posición anterior.

- Qué fue que dijiste que debo hacer yo? Admirarte?

- Bueno… algunas señoritas dicen que soy bien apuesto… - Provocador. – Tú que opinas?

- Que tendré que ir a verte cabalgar, pues hasta ahora… no te he visto especialmente atractivo. Quizá a lomos de un jamelgo ganes puntos!

Le deja chafado, y con el “ego” por los suelos. Sólo es capaz de responder para defender al caballo.

- No es un jamelgo! Es un precioso garañón!

Va a incorporarse con su autoestima alicaída, cuando Betty le toma la mano, se sienta en la cama y le dice:

- Armando, era una broma. Yo creo que eres muy atractivo y que el que más gana es el caballo, al tenerte como jinete…

La besa los labios suavemente.

- Tampoco hace falta que me hagas la pelota. Vamos, niña. Levanta que voy a preparar el desayuno.



******************************************************



Llegan pronto al club, y Armando la conduce hacia las caballerizas.

La presenta a Martín, el cuidador, y la deja con él mirando el hermoso caballo y acariciándole la cabeza, que es lo único que asoma por la puerta de la cuadra.

Vuelve vestido con la ropa y botas de montar, al tiempo que Martín termina de ensillar a Furia.

- Betty, voy a entrenar un buen rato saltando obstáculos. No tienes por qué estar todo el rato ahí mirándome. Puedes pasear por donde quieras y volver en una hora…

- De acuerdo, pero de momento me sentaré en las gradas y admiraré tu “porte” magnífico.

- Betty…

- Oj! Oj! Oj! – Le da una palmadita. – Vamos doctor, practique. Que le espera un bello corcel.

Betty realmente le admira, le encuentra muy atractivo y además maneja tan bien el caballo, que se entienden perfectamente y sortean los obstáculos sin derribar una vez tras otra, hasta terminar el entrenamiento.

Cuando Betty le ve salir de los vestuarios, se acerca a él.

- Me ha gustado mucho. Sabes que lo hacéis muy bien?

- Sí. Para las pocas ocasiones que tengo de entrenar… estamos bastante compenetrados, pero tenemos que mejorar el tiempo. A ver si después del lanzamiento puedo venir un par de veces por semana…

Pasan el día en el club.

Armando se encuentra con amigos y amigas suyos y de sus padres. Les saluda y a todos les presenta a Betty como una amiga.

La mayoría desconfían. Conociéndole…

Después de comer, salen a la terraza a tomar un café. Ya están terminando cuando oyen a sus espaldas:

- Armando, hijo! Acabamos de llegar a comer porque se nos ha hecho un poco tarde, pero lo hemos pasado bien rico. – Saluda Dª Margarita.

- Es cierto. Buenas tardes, señorita… - Llega hasta ellos D. Roberto.

- Pinzón, papá! Es la doctora Beatriz Pinzón. Ha empezado a trabajar con nosotros en el antiguo puesto de Olarte. – Dirigiéndose a Betty, continúa. – Te presento a mis padres, Margarita y Roberto.

- Mucho gusto, señorita. – Dice Dª Margarita evaluándola de la cabeza a los pies.

- Encantado, doctora. Ya nos veremos por la empresa. Se encuentra a gusto en Ecomoda?

- Es un placer conocerles. Sí, me encuentro muy cómoda en el trabajo. – Responde Betty.

- Y por qué se os ha hecho tan tarde para comer? – Se interesa Armando.

- Es que nos hemos animado a hacer nueve hoyos con Pedro y Carmina, y hemos tardado más que antes porque ya no somos tan jóvenes, y venimos cansados. – Explica D. Roberto. – Os dejamos, que ellos han entrado a elegir mesa y nos esperan.

- Buenas tardes. – Todos.



******************************************************



Cae la tarde y se van a casa.

Los dos coinciden en que han pasado un gran día.

Pero Betty tiene la impresión de que la mamá de Armando la ha inspeccionado a fondo.

Pasan una tranquila mañana de domingo cada uno en su casa, y por la tarde, Armando la propone dar un paseo por un parque cercano.

La mayoría de los bancos están ocupados por parejas de enamorados, que se hablan muy quedo al oído, y se dan dulces besos y abrazos.

La cuestión es que Armando se contagia del ambiente tan bucólico, la rodea la cintura con el brazo, y también la habla bajito.

Betty no sabe si es por no molestar o porque le han tocado la fibra romántica...

Al llegar a los apartamentos, entran en el de ella.

Acuerdan preparar un plato cada uno y cenan juntos.

Cuando, ya tarde, se despiden con su besito de todas las noches junto a la puerta, Armando confiesa:

- No quiero separarme de ti. – Y la abraza más fuerte.

- Pero ya es tarde…

- Si tú quisieras… - No se atreve a seguir.

Betty levanta una ceja.

- Qué?

- No tendríamos que separarnos…

- No te parece un poco incómodo pasar la noche así, de pie! – Simula no entenderle.

- Así no, Betty!

- Entonces… - Le invita a hablar.

Se arma de valor y suelta:

- Podríamos dormir juntos. – Al ver la cara de Betty, añade. – SÓLO dormir, pero juntos...

Y pone esa cara de niño mimado, con sus hoyuelos… que sabe que le da tan buenos resultados.



CONTINUARÁ...


Oj! Oj! Oj!

Ya veo que todas somos auténticas fans del bello bobo, y habríamos dejado VERDE el botoncico...

Pero... Betty es muy Betty, como dijo alguien...

Y ahora QUÉ?

Otra vuelta de tuerca... Qué le diríais?

Que sí? Que no? Que la PARRALA!!!

Si no os molesta, dejad vuestra respuesta... por la estadística, claro!!!

Besazos amigas.
Acepte la propuesta de Armando, seria lo mejor ademas
es solo dormir, con el tiempo veriemos que pasa jajaja
Besos.
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isabel
isabel

September 20th, 2003, 10:01 pm #7

- Vine a decirte que luego no me esperes. Yo me iré sola.

- Dónde? – Extrañado.

- A hacer la compra. Recuerdas que tengo la despensa vacía?

- Eso no es problema. Yo te acompaño y cargamos todo en el carro.

- No te importa?

- Al contrario. Prefiero distraerme y olvidar a cierta persona.

- Pues a las seis paso por acá.






Capítulo VI.- Un hermoso garañón.



Entran en casa de Betty con varias bolsas en cada mano y van directamente a soltarlas a la cocina.

- Uf! Mis manos! Cómo han quedado marcadas por el peso!

- A ver? – Armando se las toma y la besa las palmas. – Están ya mejor, o sigo?

- Están muy recuperadas. Eres un prodigio haciendo los primeros auxilios.

- Pues, te aviso que el “boca a boca” es mi especialidad… Quieres probar?

Betty empieza a sentir una sensación muy agradable que sólo nota junto a él.

- Creo que será mejor que te vayas, y vuelvas para cenar. Hoy invito yo.

- No queda otra que irme?

- No. – Dice Betty con un hilo de voz.

Está tan cerca…

- Cuándo es la cena?

- A las nueve te parece bien?

- Perfecto, princesa. – Y sale por la puerta de comunicación.




******************************************************




Unos minutos antes de las nueve, aparece Armando en la puerta de la cocina con una botella de cava, y la observa un instante sin que ella lo note.

Betty se sobresalta al verle.

- Ay! Qué susto!

- Perdona, pero como el botón estaba verde…

- No pasa nada. Es que no te oí llegar.

- Guarda esta botella en el frigorífico, para el postre.

- Y puede saberse qué celebramos? – La toma y coloca en la nevera.

- Mi libertad! Hoy me libré de Marcela! Espero… Y eso es para celebrar! Te lo aseguro.

- Te creo. Toma esta fuente y vamos a la mesa. Ya tengo todo listo.

Cenan charlando amistosamente y brindan con el cava que trajo Armando hasta acabar la botella.

Al final de la velada cada uno se retira a dormir a su apartamento.




******************************************************




Llega el viernes y su confianza y camaradería es mayor cada día.

Marcela está muy ofendida, pues sabe que les oyeron las del cuartel. Y la noticia de su ruptura y las circunstancias en que se produjo, han corrido como se merece semejante chisme.

Ella apeló a su aliada de siempre, Margarita.

Pero esta vez no consiguió nada, porque Armando se mantuvo firme ante su madre, y la dijo que no amaba a Marcela y que de ninguna manera volvería con ella…




******************************************************




Son las seis, y esperan en sus despachos como cada tarde a que se vayan los empleados.

Luego salen ellos y van a por el carro.

- Betty, es viernes. Vamos a tomar una copa y nos relajamos, sí?

- Sabes que yo no aguanto el trago…

- El licor de mora te sentó bien!

- Está bien, vamos. – Acepta Betty.

Armando conduce hasta el Almirante Padilla.

Entran y eligen una mesa. La iluminación es tenue y ven un conjunto musical sobre una tarima cantando con estudiada indolencia, una canción.


Azul,
Líneas en el mar,
Que profundo y sin domar,
Y acaricia una verdad.
Y tú,
No lo pienses más,
O te largas de una vez,
O no vuelves nunca hacia atrás.
Se dejaba llevar,
Se dejaba llevar por ti.
No esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar,
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar.
Se dejaba llevar,
Y no esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar.
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar…

En este local sólo hay música lenta, y son muchas las parejas de enamorados que bailan abrazadas en la pista.

Ellos también salen, y por no desentonar… se abrazan y bailan al ritmo lento y cadencioso de la música.

Es tarde cuando regresan a casa y se despiden en la puerta interior con un ligero beso.

Betty tiene aún apoyada la espalda en la puerta, saboreando el beso… cuando nota que la empujan.

Se aparta y aparece Armando.

- Betty, me olvidé de decirte que los sábados voy a entrenar al club. Es que tengo intención de participar dentro de unos meses en una competición de salto, y estoy necesitado de entrenamiento y de compenetración con mi caballo. A cuenta del trabajo, sólo puedo ir una vez en semana...

- Muy bien, Armando.

La mira indeciso, pero…

- Es que quería preguntarte si te apetecía venir conmigo, y pasamos el día al aire libre.

- Y cómo a qué hora habría que levantarse? – Pregunta Betty.

- Con salir de casa sobre las diez, estaría bien.

- De acuerdo, entonces. Es que no me gusta madrugar si no es imprescindible. – Le explica.

- Chao. Felices sueños! – Y se acerca para despedirse de nuevo.

- Otra vez?

- Si no te gusta… pues…

- Tan bobo! – Y le devuelve el beso.



******************************************************



Por la mañana, Armando, recién duchado y vestido, comprueba que el botón está verde y entra llamándola.

La ve dormida y se acerca para contemplarla. Luego la acaricia los labios con el dedo índice haciéndola cosquillas.

Betty abre un ojo y le ve, refunfuña y se da la vuelta.

- Vamos, dormilona! Casi son las nueve. Tengo que ir a entrenar, y tú ibas a venir para admirar mi bello porte a caballo. Recuerdas?

Betty se acuerda de pronto, abre los ojos y vuelve a la posición anterior.

- Qué fue que dijiste que debo hacer yo? Admirarte?

- Bueno… algunas señoritas dicen que soy bien apuesto… - Provocador. – Tú que opinas?

- Que tendré que ir a verte cabalgar, pues hasta ahora… no te he visto especialmente atractivo. Quizá a lomos de un jamelgo ganes puntos!

Le deja chafado, y con el “ego” por los suelos. Sólo es capaz de responder para defender al caballo.

- No es un jamelgo! Es un precioso garañón!

Va a incorporarse con su autoestima alicaída, cuando Betty le toma la mano, se sienta en la cama y le dice:

- Armando, era una broma. Yo creo que eres muy atractivo y que el que más gana es el caballo, al tenerte como jinete…

La besa los labios suavemente.

- Tampoco hace falta que me hagas la pelota. Vamos, niña. Levanta que voy a preparar el desayuno.



******************************************************



Llegan pronto al club, y Armando la conduce hacia las caballerizas.

La presenta a Martín, el cuidador, y la deja con él mirando el hermoso caballo y acariciándole la cabeza, que es lo único que asoma por la puerta de la cuadra.

Vuelve vestido con la ropa y botas de montar, al tiempo que Martín termina de ensillar a Furia.

- Betty, voy a entrenar un buen rato saltando obstáculos. No tienes por qué estar todo el rato ahí mirándome. Puedes pasear por donde quieras y volver en una hora…

- De acuerdo, pero de momento me sentaré en las gradas y admiraré tu “porte” magnífico.

- Betty…

- Oj! Oj! Oj! – Le da una palmadita. – Vamos doctor, practique. Que le espera un bello corcel.

Betty realmente le admira, le encuentra muy atractivo y además maneja tan bien el caballo, que se entienden perfectamente y sortean los obstáculos sin derribar una vez tras otra, hasta terminar el entrenamiento.

Cuando Betty le ve salir de los vestuarios, se acerca a él.

- Me ha gustado mucho. Sabes que lo hacéis muy bien?

- Sí. Para las pocas ocasiones que tengo de entrenar… estamos bastante compenetrados, pero tenemos que mejorar el tiempo. A ver si después del lanzamiento puedo venir un par de veces por semana…

Pasan el día en el club.

Armando se encuentra con amigos y amigas suyos y de sus padres. Les saluda y a todos les presenta a Betty como una amiga.

La mayoría desconfían. Conociéndole…

Después de comer, salen a la terraza a tomar un café. Ya están terminando cuando oyen a sus espaldas:

- Armando, hijo! Acabamos de llegar a comer porque se nos ha hecho un poco tarde, pero lo hemos pasado bien rico. – Saluda Dª Margarita.

- Es cierto. Buenas tardes, señorita… - Llega hasta ellos D. Roberto.

- Pinzón, papá! Es la doctora Beatriz Pinzón. Ha empezado a trabajar con nosotros en el antiguo puesto de Olarte. – Dirigiéndose a Betty, continúa. – Te presento a mis padres, Margarita y Roberto.

- Mucho gusto, señorita. – Dice Dª Margarita evaluándola de la cabeza a los pies.

- Encantado, doctora. Ya nos veremos por la empresa. Se encuentra a gusto en Ecomoda?

- Es un placer conocerles. Sí, me encuentro muy cómoda en el trabajo. – Responde Betty.

- Y por qué se os ha hecho tan tarde para comer? – Se interesa Armando.

- Es que nos hemos animado a hacer nueve hoyos con Pedro y Carmina, y hemos tardado más que antes porque ya no somos tan jóvenes, y venimos cansados. – Explica D. Roberto. – Os dejamos, que ellos han entrado a elegir mesa y nos esperan.

- Buenas tardes. – Todos.



******************************************************



Cae la tarde y se van a casa.

Los dos coinciden en que han pasado un gran día.

Pero Betty tiene la impresión de que la mamá de Armando la ha inspeccionado a fondo.

Pasan una tranquila mañana de domingo cada uno en su casa, y por la tarde, Armando la propone dar un paseo por un parque cercano.

La mayoría de los bancos están ocupados por parejas de enamorados, que se hablan muy quedo al oído, y se dan dulces besos y abrazos.

La cuestión es que Armando se contagia del ambiente tan bucólico, la rodea la cintura con el brazo, y también la habla bajito.

Betty no sabe si es por no molestar o porque le han tocado la fibra romántica...

Al llegar a los apartamentos, entran en el de ella.

Acuerdan preparar un plato cada uno y cenan juntos.

Cuando, ya tarde, se despiden con su besito de todas las noches junto a la puerta, Armando confiesa:

- No quiero separarme de ti. – Y la abraza más fuerte.

- Pero ya es tarde…

- Si tú quisieras… - No se atreve a seguir.

Betty levanta una ceja.

- Qué?

- No tendríamos que separarnos…

- No te parece un poco incómodo pasar la noche así, de pie! – Simula no entenderle.

- Así no, Betty!

- Entonces… - Le invita a hablar.

Se arma de valor y suelta:

- Podríamos dormir juntos. – Al ver la cara de Betty, añade. – SÓLO dormir, pero juntos...

Y pone esa cara de niño mimado, con sus hoyuelos… que sabe que le da tan buenos resultados.



CONTINUARÁ...


Oj! Oj! Oj!

Ya veo que todas somos auténticas fans del bello bobo, y habríamos dejado VERDE el botoncico...

Pero... Betty es muy Betty, como dijo alguien...

Y ahora QUÉ?

Otra vuelta de tuerca... Qué le diríais?

Que sí? Que no? Que la PARRALA!!!

Si no os molesta, dejad vuestra respuesta... por la estadística, claro!!!

Besazos amigas.
yo le diria que si acepto,poniendo esa carita, no se le puede negar nada ayssss¡¡¡¡¡tan bello,pero como la que tiene que decidir es betty,pues....

besossssss¡¡¡¡¡¡¡¡calipso
isa
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Nadia (mex)
Nadia (mex)

September 21st, 2003, 5:16 am #8

- Vine a decirte que luego no me esperes. Yo me iré sola.

- Dónde? – Extrañado.

- A hacer la compra. Recuerdas que tengo la despensa vacía?

- Eso no es problema. Yo te acompaño y cargamos todo en el carro.

- No te importa?

- Al contrario. Prefiero distraerme y olvidar a cierta persona.

- Pues a las seis paso por acá.






Capítulo VI.- Un hermoso garañón.



Entran en casa de Betty con varias bolsas en cada mano y van directamente a soltarlas a la cocina.

- Uf! Mis manos! Cómo han quedado marcadas por el peso!

- A ver? – Armando se las toma y la besa las palmas. – Están ya mejor, o sigo?

- Están muy recuperadas. Eres un prodigio haciendo los primeros auxilios.

- Pues, te aviso que el “boca a boca” es mi especialidad… Quieres probar?

Betty empieza a sentir una sensación muy agradable que sólo nota junto a él.

- Creo que será mejor que te vayas, y vuelvas para cenar. Hoy invito yo.

- No queda otra que irme?

- No. – Dice Betty con un hilo de voz.

Está tan cerca…

- Cuándo es la cena?

- A las nueve te parece bien?

- Perfecto, princesa. – Y sale por la puerta de comunicación.




******************************************************




Unos minutos antes de las nueve, aparece Armando en la puerta de la cocina con una botella de cava, y la observa un instante sin que ella lo note.

Betty se sobresalta al verle.

- Ay! Qué susto!

- Perdona, pero como el botón estaba verde…

- No pasa nada. Es que no te oí llegar.

- Guarda esta botella en el frigorífico, para el postre.

- Y puede saberse qué celebramos? – La toma y coloca en la nevera.

- Mi libertad! Hoy me libré de Marcela! Espero… Y eso es para celebrar! Te lo aseguro.

- Te creo. Toma esta fuente y vamos a la mesa. Ya tengo todo listo.

Cenan charlando amistosamente y brindan con el cava que trajo Armando hasta acabar la botella.

Al final de la velada cada uno se retira a dormir a su apartamento.




******************************************************




Llega el viernes y su confianza y camaradería es mayor cada día.

Marcela está muy ofendida, pues sabe que les oyeron las del cuartel. Y la noticia de su ruptura y las circunstancias en que se produjo, han corrido como se merece semejante chisme.

Ella apeló a su aliada de siempre, Margarita.

Pero esta vez no consiguió nada, porque Armando se mantuvo firme ante su madre, y la dijo que no amaba a Marcela y que de ninguna manera volvería con ella…




******************************************************




Son las seis, y esperan en sus despachos como cada tarde a que se vayan los empleados.

Luego salen ellos y van a por el carro.

- Betty, es viernes. Vamos a tomar una copa y nos relajamos, sí?

- Sabes que yo no aguanto el trago…

- El licor de mora te sentó bien!

- Está bien, vamos. – Acepta Betty.

Armando conduce hasta el Almirante Padilla.

Entran y eligen una mesa. La iluminación es tenue y ven un conjunto musical sobre una tarima cantando con estudiada indolencia, una canción.


Azul,
Líneas en el mar,
Que profundo y sin domar,
Y acaricia una verdad.
Y tú,
No lo pienses más,
O te largas de una vez,
O no vuelves nunca hacia atrás.
Se dejaba llevar,
Se dejaba llevar por ti.
No esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar,
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar.
Se dejaba llevar,
Y no esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar.
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar…

En este local sólo hay música lenta, y son muchas las parejas de enamorados que bailan abrazadas en la pista.

Ellos también salen, y por no desentonar… se abrazan y bailan al ritmo lento y cadencioso de la música.

Es tarde cuando regresan a casa y se despiden en la puerta interior con un ligero beso.

Betty tiene aún apoyada la espalda en la puerta, saboreando el beso… cuando nota que la empujan.

Se aparta y aparece Armando.

- Betty, me olvidé de decirte que los sábados voy a entrenar al club. Es que tengo intención de participar dentro de unos meses en una competición de salto, y estoy necesitado de entrenamiento y de compenetración con mi caballo. A cuenta del trabajo, sólo puedo ir una vez en semana...

- Muy bien, Armando.

La mira indeciso, pero…

- Es que quería preguntarte si te apetecía venir conmigo, y pasamos el día al aire libre.

- Y cómo a qué hora habría que levantarse? – Pregunta Betty.

- Con salir de casa sobre las diez, estaría bien.

- De acuerdo, entonces. Es que no me gusta madrugar si no es imprescindible. – Le explica.

- Chao. Felices sueños! – Y se acerca para despedirse de nuevo.

- Otra vez?

- Si no te gusta… pues…

- Tan bobo! – Y le devuelve el beso.



******************************************************



Por la mañana, Armando, recién duchado y vestido, comprueba que el botón está verde y entra llamándola.

La ve dormida y se acerca para contemplarla. Luego la acaricia los labios con el dedo índice haciéndola cosquillas.

Betty abre un ojo y le ve, refunfuña y se da la vuelta.

- Vamos, dormilona! Casi son las nueve. Tengo que ir a entrenar, y tú ibas a venir para admirar mi bello porte a caballo. Recuerdas?

Betty se acuerda de pronto, abre los ojos y vuelve a la posición anterior.

- Qué fue que dijiste que debo hacer yo? Admirarte?

- Bueno… algunas señoritas dicen que soy bien apuesto… - Provocador. – Tú que opinas?

- Que tendré que ir a verte cabalgar, pues hasta ahora… no te he visto especialmente atractivo. Quizá a lomos de un jamelgo ganes puntos!

Le deja chafado, y con el “ego” por los suelos. Sólo es capaz de responder para defender al caballo.

- No es un jamelgo! Es un precioso garañón!

Va a incorporarse con su autoestima alicaída, cuando Betty le toma la mano, se sienta en la cama y le dice:

- Armando, era una broma. Yo creo que eres muy atractivo y que el que más gana es el caballo, al tenerte como jinete…

La besa los labios suavemente.

- Tampoco hace falta que me hagas la pelota. Vamos, niña. Levanta que voy a preparar el desayuno.



******************************************************



Llegan pronto al club, y Armando la conduce hacia las caballerizas.

La presenta a Martín, el cuidador, y la deja con él mirando el hermoso caballo y acariciándole la cabeza, que es lo único que asoma por la puerta de la cuadra.

Vuelve vestido con la ropa y botas de montar, al tiempo que Martín termina de ensillar a Furia.

- Betty, voy a entrenar un buen rato saltando obstáculos. No tienes por qué estar todo el rato ahí mirándome. Puedes pasear por donde quieras y volver en una hora…

- De acuerdo, pero de momento me sentaré en las gradas y admiraré tu “porte” magnífico.

- Betty…

- Oj! Oj! Oj! – Le da una palmadita. – Vamos doctor, practique. Que le espera un bello corcel.

Betty realmente le admira, le encuentra muy atractivo y además maneja tan bien el caballo, que se entienden perfectamente y sortean los obstáculos sin derribar una vez tras otra, hasta terminar el entrenamiento.

Cuando Betty le ve salir de los vestuarios, se acerca a él.

- Me ha gustado mucho. Sabes que lo hacéis muy bien?

- Sí. Para las pocas ocasiones que tengo de entrenar… estamos bastante compenetrados, pero tenemos que mejorar el tiempo. A ver si después del lanzamiento puedo venir un par de veces por semana…

Pasan el día en el club.

Armando se encuentra con amigos y amigas suyos y de sus padres. Les saluda y a todos les presenta a Betty como una amiga.

La mayoría desconfían. Conociéndole…

Después de comer, salen a la terraza a tomar un café. Ya están terminando cuando oyen a sus espaldas:

- Armando, hijo! Acabamos de llegar a comer porque se nos ha hecho un poco tarde, pero lo hemos pasado bien rico. – Saluda Dª Margarita.

- Es cierto. Buenas tardes, señorita… - Llega hasta ellos D. Roberto.

- Pinzón, papá! Es la doctora Beatriz Pinzón. Ha empezado a trabajar con nosotros en el antiguo puesto de Olarte. – Dirigiéndose a Betty, continúa. – Te presento a mis padres, Margarita y Roberto.

- Mucho gusto, señorita. – Dice Dª Margarita evaluándola de la cabeza a los pies.

- Encantado, doctora. Ya nos veremos por la empresa. Se encuentra a gusto en Ecomoda?

- Es un placer conocerles. Sí, me encuentro muy cómoda en el trabajo. – Responde Betty.

- Y por qué se os ha hecho tan tarde para comer? – Se interesa Armando.

- Es que nos hemos animado a hacer nueve hoyos con Pedro y Carmina, y hemos tardado más que antes porque ya no somos tan jóvenes, y venimos cansados. – Explica D. Roberto. – Os dejamos, que ellos han entrado a elegir mesa y nos esperan.

- Buenas tardes. – Todos.



******************************************************



Cae la tarde y se van a casa.

Los dos coinciden en que han pasado un gran día.

Pero Betty tiene la impresión de que la mamá de Armando la ha inspeccionado a fondo.

Pasan una tranquila mañana de domingo cada uno en su casa, y por la tarde, Armando la propone dar un paseo por un parque cercano.

La mayoría de los bancos están ocupados por parejas de enamorados, que se hablan muy quedo al oído, y se dan dulces besos y abrazos.

La cuestión es que Armando se contagia del ambiente tan bucólico, la rodea la cintura con el brazo, y también la habla bajito.

Betty no sabe si es por no molestar o porque le han tocado la fibra romántica...

Al llegar a los apartamentos, entran en el de ella.

Acuerdan preparar un plato cada uno y cenan juntos.

Cuando, ya tarde, se despiden con su besito de todas las noches junto a la puerta, Armando confiesa:

- No quiero separarme de ti. – Y la abraza más fuerte.

- Pero ya es tarde…

- Si tú quisieras… - No se atreve a seguir.

Betty levanta una ceja.

- Qué?

- No tendríamos que separarnos…

- No te parece un poco incómodo pasar la noche así, de pie! – Simula no entenderle.

- Así no, Betty!

- Entonces… - Le invita a hablar.

Se arma de valor y suelta:

- Podríamos dormir juntos. – Al ver la cara de Betty, añade. – SÓLO dormir, pero juntos...

Y pone esa cara de niño mimado, con sus hoyuelos… que sabe que le da tan buenos resultados.



CONTINUARÁ...


Oj! Oj! Oj!

Ya veo que todas somos auténticas fans del bello bobo, y habríamos dejado VERDE el botoncico...

Pero... Betty es muy Betty, como dijo alguien...

Y ahora QUÉ?

Otra vuelta de tuerca... Qué le diríais?

Que sí? Que no? Que la PARRALA!!!

Si no os molesta, dejad vuestra respuesta... por la estadística, claro!!!

Besazos amigas.
Yo ni lo pensaba, y diria inmediatamente que si, pero no se Betty, talvez diga que no, aunque seria muy dificil decirle que no a Armando, se necesita mucho valor convinado con algo de estupides, jajaja

Besos desde Monterrey
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Cata
Cata

September 21st, 2003, 5:00 pm #9

- Vine a decirte que luego no me esperes. Yo me iré sola.

- Dónde? – Extrañado.

- A hacer la compra. Recuerdas que tengo la despensa vacía?

- Eso no es problema. Yo te acompaño y cargamos todo en el carro.

- No te importa?

- Al contrario. Prefiero distraerme y olvidar a cierta persona.

- Pues a las seis paso por acá.






Capítulo VI.- Un hermoso garañón.



Entran en casa de Betty con varias bolsas en cada mano y van directamente a soltarlas a la cocina.

- Uf! Mis manos! Cómo han quedado marcadas por el peso!

- A ver? – Armando se las toma y la besa las palmas. – Están ya mejor, o sigo?

- Están muy recuperadas. Eres un prodigio haciendo los primeros auxilios.

- Pues, te aviso que el “boca a boca” es mi especialidad… Quieres probar?

Betty empieza a sentir una sensación muy agradable que sólo nota junto a él.

- Creo que será mejor que te vayas, y vuelvas para cenar. Hoy invito yo.

- No queda otra que irme?

- No. – Dice Betty con un hilo de voz.

Está tan cerca…

- Cuándo es la cena?

- A las nueve te parece bien?

- Perfecto, princesa. – Y sale por la puerta de comunicación.




******************************************************




Unos minutos antes de las nueve, aparece Armando en la puerta de la cocina con una botella de cava, y la observa un instante sin que ella lo note.

Betty se sobresalta al verle.

- Ay! Qué susto!

- Perdona, pero como el botón estaba verde…

- No pasa nada. Es que no te oí llegar.

- Guarda esta botella en el frigorífico, para el postre.

- Y puede saberse qué celebramos? – La toma y coloca en la nevera.

- Mi libertad! Hoy me libré de Marcela! Espero… Y eso es para celebrar! Te lo aseguro.

- Te creo. Toma esta fuente y vamos a la mesa. Ya tengo todo listo.

Cenan charlando amistosamente y brindan con el cava que trajo Armando hasta acabar la botella.

Al final de la velada cada uno se retira a dormir a su apartamento.




******************************************************




Llega el viernes y su confianza y camaradería es mayor cada día.

Marcela está muy ofendida, pues sabe que les oyeron las del cuartel. Y la noticia de su ruptura y las circunstancias en que se produjo, han corrido como se merece semejante chisme.

Ella apeló a su aliada de siempre, Margarita.

Pero esta vez no consiguió nada, porque Armando se mantuvo firme ante su madre, y la dijo que no amaba a Marcela y que de ninguna manera volvería con ella…




******************************************************




Son las seis, y esperan en sus despachos como cada tarde a que se vayan los empleados.

Luego salen ellos y van a por el carro.

- Betty, es viernes. Vamos a tomar una copa y nos relajamos, sí?

- Sabes que yo no aguanto el trago…

- El licor de mora te sentó bien!

- Está bien, vamos. – Acepta Betty.

Armando conduce hasta el Almirante Padilla.

Entran y eligen una mesa. La iluminación es tenue y ven un conjunto musical sobre una tarima cantando con estudiada indolencia, una canción.


Azul,
Líneas en el mar,
Que profundo y sin domar,
Y acaricia una verdad.
Y tú,
No lo pienses más,
O te largas de una vez,
O no vuelves nunca hacia atrás.
Se dejaba llevar,
Se dejaba llevar por ti.
No esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar,
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar.
Se dejaba llevar,
Y no esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar.
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar…

En este local sólo hay música lenta, y son muchas las parejas de enamorados que bailan abrazadas en la pista.

Ellos también salen, y por no desentonar… se abrazan y bailan al ritmo lento y cadencioso de la música.

Es tarde cuando regresan a casa y se despiden en la puerta interior con un ligero beso.

Betty tiene aún apoyada la espalda en la puerta, saboreando el beso… cuando nota que la empujan.

Se aparta y aparece Armando.

- Betty, me olvidé de decirte que los sábados voy a entrenar al club. Es que tengo intención de participar dentro de unos meses en una competición de salto, y estoy necesitado de entrenamiento y de compenetración con mi caballo. A cuenta del trabajo, sólo puedo ir una vez en semana...

- Muy bien, Armando.

La mira indeciso, pero…

- Es que quería preguntarte si te apetecía venir conmigo, y pasamos el día al aire libre.

- Y cómo a qué hora habría que levantarse? – Pregunta Betty.

- Con salir de casa sobre las diez, estaría bien.

- De acuerdo, entonces. Es que no me gusta madrugar si no es imprescindible. – Le explica.

- Chao. Felices sueños! – Y se acerca para despedirse de nuevo.

- Otra vez?

- Si no te gusta… pues…

- Tan bobo! – Y le devuelve el beso.



******************************************************



Por la mañana, Armando, recién duchado y vestido, comprueba que el botón está verde y entra llamándola.

La ve dormida y se acerca para contemplarla. Luego la acaricia los labios con el dedo índice haciéndola cosquillas.

Betty abre un ojo y le ve, refunfuña y se da la vuelta.

- Vamos, dormilona! Casi son las nueve. Tengo que ir a entrenar, y tú ibas a venir para admirar mi bello porte a caballo. Recuerdas?

Betty se acuerda de pronto, abre los ojos y vuelve a la posición anterior.

- Qué fue que dijiste que debo hacer yo? Admirarte?

- Bueno… algunas señoritas dicen que soy bien apuesto… - Provocador. – Tú que opinas?

- Que tendré que ir a verte cabalgar, pues hasta ahora… no te he visto especialmente atractivo. Quizá a lomos de un jamelgo ganes puntos!

Le deja chafado, y con el “ego” por los suelos. Sólo es capaz de responder para defender al caballo.

- No es un jamelgo! Es un precioso garañón!

Va a incorporarse con su autoestima alicaída, cuando Betty le toma la mano, se sienta en la cama y le dice:

- Armando, era una broma. Yo creo que eres muy atractivo y que el que más gana es el caballo, al tenerte como jinete…

La besa los labios suavemente.

- Tampoco hace falta que me hagas la pelota. Vamos, niña. Levanta que voy a preparar el desayuno.



******************************************************



Llegan pronto al club, y Armando la conduce hacia las caballerizas.

La presenta a Martín, el cuidador, y la deja con él mirando el hermoso caballo y acariciándole la cabeza, que es lo único que asoma por la puerta de la cuadra.

Vuelve vestido con la ropa y botas de montar, al tiempo que Martín termina de ensillar a Furia.

- Betty, voy a entrenar un buen rato saltando obstáculos. No tienes por qué estar todo el rato ahí mirándome. Puedes pasear por donde quieras y volver en una hora…

- De acuerdo, pero de momento me sentaré en las gradas y admiraré tu “porte” magnífico.

- Betty…

- Oj! Oj! Oj! – Le da una palmadita. – Vamos doctor, practique. Que le espera un bello corcel.

Betty realmente le admira, le encuentra muy atractivo y además maneja tan bien el caballo, que se entienden perfectamente y sortean los obstáculos sin derribar una vez tras otra, hasta terminar el entrenamiento.

Cuando Betty le ve salir de los vestuarios, se acerca a él.

- Me ha gustado mucho. Sabes que lo hacéis muy bien?

- Sí. Para las pocas ocasiones que tengo de entrenar… estamos bastante compenetrados, pero tenemos que mejorar el tiempo. A ver si después del lanzamiento puedo venir un par de veces por semana…

Pasan el día en el club.

Armando se encuentra con amigos y amigas suyos y de sus padres. Les saluda y a todos les presenta a Betty como una amiga.

La mayoría desconfían. Conociéndole…

Después de comer, salen a la terraza a tomar un café. Ya están terminando cuando oyen a sus espaldas:

- Armando, hijo! Acabamos de llegar a comer porque se nos ha hecho un poco tarde, pero lo hemos pasado bien rico. – Saluda Dª Margarita.

- Es cierto. Buenas tardes, señorita… - Llega hasta ellos D. Roberto.

- Pinzón, papá! Es la doctora Beatriz Pinzón. Ha empezado a trabajar con nosotros en el antiguo puesto de Olarte. – Dirigiéndose a Betty, continúa. – Te presento a mis padres, Margarita y Roberto.

- Mucho gusto, señorita. – Dice Dª Margarita evaluándola de la cabeza a los pies.

- Encantado, doctora. Ya nos veremos por la empresa. Se encuentra a gusto en Ecomoda?

- Es un placer conocerles. Sí, me encuentro muy cómoda en el trabajo. – Responde Betty.

- Y por qué se os ha hecho tan tarde para comer? – Se interesa Armando.

- Es que nos hemos animado a hacer nueve hoyos con Pedro y Carmina, y hemos tardado más que antes porque ya no somos tan jóvenes, y venimos cansados. – Explica D. Roberto. – Os dejamos, que ellos han entrado a elegir mesa y nos esperan.

- Buenas tardes. – Todos.



******************************************************



Cae la tarde y se van a casa.

Los dos coinciden en que han pasado un gran día.

Pero Betty tiene la impresión de que la mamá de Armando la ha inspeccionado a fondo.

Pasan una tranquila mañana de domingo cada uno en su casa, y por la tarde, Armando la propone dar un paseo por un parque cercano.

La mayoría de los bancos están ocupados por parejas de enamorados, que se hablan muy quedo al oído, y se dan dulces besos y abrazos.

La cuestión es que Armando se contagia del ambiente tan bucólico, la rodea la cintura con el brazo, y también la habla bajito.

Betty no sabe si es por no molestar o porque le han tocado la fibra romántica...

Al llegar a los apartamentos, entran en el de ella.

Acuerdan preparar un plato cada uno y cenan juntos.

Cuando, ya tarde, se despiden con su besito de todas las noches junto a la puerta, Armando confiesa:

- No quiero separarme de ti. – Y la abraza más fuerte.

- Pero ya es tarde…

- Si tú quisieras… - No se atreve a seguir.

Betty levanta una ceja.

- Qué?

- No tendríamos que separarnos…

- No te parece un poco incómodo pasar la noche así, de pie! – Simula no entenderle.

- Así no, Betty!

- Entonces… - Le invita a hablar.

Se arma de valor y suelta:

- Podríamos dormir juntos. – Al ver la cara de Betty, añade. – SÓLO dormir, pero juntos...

Y pone esa cara de niño mimado, con sus hoyuelos… que sabe que le da tan buenos resultados.



CONTINUARÁ...


Oj! Oj! Oj!

Ya veo que todas somos auténticas fans del bello bobo, y habríamos dejado VERDE el botoncico...

Pero... Betty es muy Betty, como dijo alguien...

Y ahora QUÉ?

Otra vuelta de tuerca... Qué le diríais?

Que sí? Que no? Que la PARRALA!!!

Si no os molesta, dejad vuestra respuesta... por la estadística, claro!!!

Besazos amigas.
Ya sabes que te vamos a decir que sí. Y yo creo que a Betty tampoco le va a disgustar la cosa. De momento tiene siempre encendida la luz verde. ¡Será picarona!

Muchos besitos, Calipso.
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KARMEN
KARMEN

September 21st, 2003, 6:12 pm #10

- Vine a decirte que luego no me esperes. Yo me iré sola.

- Dónde? – Extrañado.

- A hacer la compra. Recuerdas que tengo la despensa vacía?

- Eso no es problema. Yo te acompaño y cargamos todo en el carro.

- No te importa?

- Al contrario. Prefiero distraerme y olvidar a cierta persona.

- Pues a las seis paso por acá.






Capítulo VI.- Un hermoso garañón.



Entran en casa de Betty con varias bolsas en cada mano y van directamente a soltarlas a la cocina.

- Uf! Mis manos! Cómo han quedado marcadas por el peso!

- A ver? – Armando se las toma y la besa las palmas. – Están ya mejor, o sigo?

- Están muy recuperadas. Eres un prodigio haciendo los primeros auxilios.

- Pues, te aviso que el “boca a boca” es mi especialidad… Quieres probar?

Betty empieza a sentir una sensación muy agradable que sólo nota junto a él.

- Creo que será mejor que te vayas, y vuelvas para cenar. Hoy invito yo.

- No queda otra que irme?

- No. – Dice Betty con un hilo de voz.

Está tan cerca…

- Cuándo es la cena?

- A las nueve te parece bien?

- Perfecto, princesa. – Y sale por la puerta de comunicación.




******************************************************




Unos minutos antes de las nueve, aparece Armando en la puerta de la cocina con una botella de cava, y la observa un instante sin que ella lo note.

Betty se sobresalta al verle.

- Ay! Qué susto!

- Perdona, pero como el botón estaba verde…

- No pasa nada. Es que no te oí llegar.

- Guarda esta botella en el frigorífico, para el postre.

- Y puede saberse qué celebramos? – La toma y coloca en la nevera.

- Mi libertad! Hoy me libré de Marcela! Espero… Y eso es para celebrar! Te lo aseguro.

- Te creo. Toma esta fuente y vamos a la mesa. Ya tengo todo listo.

Cenan charlando amistosamente y brindan con el cava que trajo Armando hasta acabar la botella.

Al final de la velada cada uno se retira a dormir a su apartamento.




******************************************************




Llega el viernes y su confianza y camaradería es mayor cada día.

Marcela está muy ofendida, pues sabe que les oyeron las del cuartel. Y la noticia de su ruptura y las circunstancias en que se produjo, han corrido como se merece semejante chisme.

Ella apeló a su aliada de siempre, Margarita.

Pero esta vez no consiguió nada, porque Armando se mantuvo firme ante su madre, y la dijo que no amaba a Marcela y que de ninguna manera volvería con ella…




******************************************************




Son las seis, y esperan en sus despachos como cada tarde a que se vayan los empleados.

Luego salen ellos y van a por el carro.

- Betty, es viernes. Vamos a tomar una copa y nos relajamos, sí?

- Sabes que yo no aguanto el trago…

- El licor de mora te sentó bien!

- Está bien, vamos. – Acepta Betty.

Armando conduce hasta el Almirante Padilla.

Entran y eligen una mesa. La iluminación es tenue y ven un conjunto musical sobre una tarima cantando con estudiada indolencia, una canción.


Azul,
Líneas en el mar,
Que profundo y sin domar,
Y acaricia una verdad.
Y tú,
No lo pienses más,
O te largas de una vez,
O no vuelves nunca hacia atrás.
Se dejaba llevar,
Se dejaba llevar por ti.
No esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar,
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar.
Se dejaba llevar,
Y no esperaba jamás,
Y no espera si no es por ti.
Nunca la oyes hablar.
Sólo habla contigo y nadie más.
Nada puede sufrir,
Que él no sepa solucionar…

En este local sólo hay música lenta, y son muchas las parejas de enamorados que bailan abrazadas en la pista.

Ellos también salen, y por no desentonar… se abrazan y bailan al ritmo lento y cadencioso de la música.

Es tarde cuando regresan a casa y se despiden en la puerta interior con un ligero beso.

Betty tiene aún apoyada la espalda en la puerta, saboreando el beso… cuando nota que la empujan.

Se aparta y aparece Armando.

- Betty, me olvidé de decirte que los sábados voy a entrenar al club. Es que tengo intención de participar dentro de unos meses en una competición de salto, y estoy necesitado de entrenamiento y de compenetración con mi caballo. A cuenta del trabajo, sólo puedo ir una vez en semana...

- Muy bien, Armando.

La mira indeciso, pero…

- Es que quería preguntarte si te apetecía venir conmigo, y pasamos el día al aire libre.

- Y cómo a qué hora habría que levantarse? – Pregunta Betty.

- Con salir de casa sobre las diez, estaría bien.

- De acuerdo, entonces. Es que no me gusta madrugar si no es imprescindible. – Le explica.

- Chao. Felices sueños! – Y se acerca para despedirse de nuevo.

- Otra vez?

- Si no te gusta… pues…

- Tan bobo! – Y le devuelve el beso.



******************************************************



Por la mañana, Armando, recién duchado y vestido, comprueba que el botón está verde y entra llamándola.

La ve dormida y se acerca para contemplarla. Luego la acaricia los labios con el dedo índice haciéndola cosquillas.

Betty abre un ojo y le ve, refunfuña y se da la vuelta.

- Vamos, dormilona! Casi son las nueve. Tengo que ir a entrenar, y tú ibas a venir para admirar mi bello porte a caballo. Recuerdas?

Betty se acuerda de pronto, abre los ojos y vuelve a la posición anterior.

- Qué fue que dijiste que debo hacer yo? Admirarte?

- Bueno… algunas señoritas dicen que soy bien apuesto… - Provocador. – Tú que opinas?

- Que tendré que ir a verte cabalgar, pues hasta ahora… no te he visto especialmente atractivo. Quizá a lomos de un jamelgo ganes puntos!

Le deja chafado, y con el “ego” por los suelos. Sólo es capaz de responder para defender al caballo.

- No es un jamelgo! Es un precioso garañón!

Va a incorporarse con su autoestima alicaída, cuando Betty le toma la mano, se sienta en la cama y le dice:

- Armando, era una broma. Yo creo que eres muy atractivo y que el que más gana es el caballo, al tenerte como jinete…

La besa los labios suavemente.

- Tampoco hace falta que me hagas la pelota. Vamos, niña. Levanta que voy a preparar el desayuno.



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Llegan pronto al club, y Armando la conduce hacia las caballerizas.

La presenta a Martín, el cuidador, y la deja con él mirando el hermoso caballo y acariciándole la cabeza, que es lo único que asoma por la puerta de la cuadra.

Vuelve vestido con la ropa y botas de montar, al tiempo que Martín termina de ensillar a Furia.

- Betty, voy a entrenar un buen rato saltando obstáculos. No tienes por qué estar todo el rato ahí mirándome. Puedes pasear por donde quieras y volver en una hora…

- De acuerdo, pero de momento me sentaré en las gradas y admiraré tu “porte” magnífico.

- Betty…

- Oj! Oj! Oj! – Le da una palmadita. – Vamos doctor, practique. Que le espera un bello corcel.

Betty realmente le admira, le encuentra muy atractivo y además maneja tan bien el caballo, que se entienden perfectamente y sortean los obstáculos sin derribar una vez tras otra, hasta terminar el entrenamiento.

Cuando Betty le ve salir de los vestuarios, se acerca a él.

- Me ha gustado mucho. Sabes que lo hacéis muy bien?

- Sí. Para las pocas ocasiones que tengo de entrenar… estamos bastante compenetrados, pero tenemos que mejorar el tiempo. A ver si después del lanzamiento puedo venir un par de veces por semana…

Pasan el día en el club.

Armando se encuentra con amigos y amigas suyos y de sus padres. Les saluda y a todos les presenta a Betty como una amiga.

La mayoría desconfían. Conociéndole…

Después de comer, salen a la terraza a tomar un café. Ya están terminando cuando oyen a sus espaldas:

- Armando, hijo! Acabamos de llegar a comer porque se nos ha hecho un poco tarde, pero lo hemos pasado bien rico. – Saluda Dª Margarita.

- Es cierto. Buenas tardes, señorita… - Llega hasta ellos D. Roberto.

- Pinzón, papá! Es la doctora Beatriz Pinzón. Ha empezado a trabajar con nosotros en el antiguo puesto de Olarte. – Dirigiéndose a Betty, continúa. – Te presento a mis padres, Margarita y Roberto.

- Mucho gusto, señorita. – Dice Dª Margarita evaluándola de la cabeza a los pies.

- Encantado, doctora. Ya nos veremos por la empresa. Se encuentra a gusto en Ecomoda?

- Es un placer conocerles. Sí, me encuentro muy cómoda en el trabajo. – Responde Betty.

- Y por qué se os ha hecho tan tarde para comer? – Se interesa Armando.

- Es que nos hemos animado a hacer nueve hoyos con Pedro y Carmina, y hemos tardado más que antes porque ya no somos tan jóvenes, y venimos cansados. – Explica D. Roberto. – Os dejamos, que ellos han entrado a elegir mesa y nos esperan.

- Buenas tardes. – Todos.



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Cae la tarde y se van a casa.

Los dos coinciden en que han pasado un gran día.

Pero Betty tiene la impresión de que la mamá de Armando la ha inspeccionado a fondo.

Pasan una tranquila mañana de domingo cada uno en su casa, y por la tarde, Armando la propone dar un paseo por un parque cercano.

La mayoría de los bancos están ocupados por parejas de enamorados, que se hablan muy quedo al oído, y se dan dulces besos y abrazos.

La cuestión es que Armando se contagia del ambiente tan bucólico, la rodea la cintura con el brazo, y también la habla bajito.

Betty no sabe si es por no molestar o porque le han tocado la fibra romántica...

Al llegar a los apartamentos, entran en el de ella.

Acuerdan preparar un plato cada uno y cenan juntos.

Cuando, ya tarde, se despiden con su besito de todas las noches junto a la puerta, Armando confiesa:

- No quiero separarme de ti. – Y la abraza más fuerte.

- Pero ya es tarde…

- Si tú quisieras… - No se atreve a seguir.

Betty levanta una ceja.

- Qué?

- No tendríamos que separarnos…

- No te parece un poco incómodo pasar la noche así, de pie! – Simula no entenderle.

- Así no, Betty!

- Entonces… - Le invita a hablar.

Se arma de valor y suelta:

- Podríamos dormir juntos. – Al ver la cara de Betty, añade. – SÓLO dormir, pero juntos...

Y pone esa cara de niño mimado, con sus hoyuelos… que sabe que le da tan buenos resultados.



CONTINUARÁ...


Oj! Oj! Oj!

Ya veo que todas somos auténticas fans del bello bobo, y habríamos dejado VERDE el botoncico...

Pero... Betty es muy Betty, como dijo alguien...

Y ahora QUÉ?

Otra vuelta de tuerca... Qué le diríais?

Que sí? Que no? Que la PARRALA!!!

Si no os molesta, dejad vuestra respuesta... por la estadística, claro!!!

Besazos amigas.
Eso no se lo ha creido Armando y creo que Betty lo sabe y le dira que nada de eso, por que si se acuestan juntos.....seguro..seguro.....hay lio...¿o no?

besicos.

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