ESPEJISMOS.- Capítulo XIII

Calipso
Calipso

February 14th, 2004, 8:21 pm #1


- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…? Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!







Capítulo XIII.- Dame tiempo, por favor...



A partir de entonces, la mayoría de las noches la visita y si el niño llora o protesta, se queda para atenderle y turnarse en su cuidado, aunque la verdad es que si él se entera primero, se levanta rápido para evitar que lo haga ella.

Duermen juntos y él no intenta nada, se conforma con tenerla cerca y hacer méritos, esperando que pronto pueda confiar en él lo suficiente para contarle.

El hecho de que no le haya hablado del embarazo ni de su paternidad, es un contencioso que ya resolverán cuando llegue el momento. Mientras tanto… “paciencia y barajar”.

Armando programa su despertador para que suene el primero, y si despierta antes de la hora disfruta contemplando a Betty y a Rob. Después va a su cuarto para arreglarse.

“Aunque sea una empresa ardua, voy a conseguir que seamos una familia en todo momento y lugar, y desde luego... ante el mundo! Te lo juro, hijo.” Le dice bajito, asomado a la cuna un día.






ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Una mañana doña Julia le ve salir de la habitación de Betty y se queda preocupada todo el día.

Cuando por la tarde regresan de Ecomoda...

- Ay, m´hija! No vaya a volver a suceder... ya sabe...

- Tranquila, mamá. Sólo me ayuda con el niño y dormimos.

- Betty... yo creo que lo sabe!

- Saberlo, seguro! Está extrañísimo! Tan responsable y concienciado con el cuidado del bebé… pero él no me pregunta, y yo no reúno el valor.





ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




El viernes por la tarde, Armando recibe una llamada comunicándole el naufragio de un amigo suyo con su yate de recreo.

- Jorge está desaparecido y quiero ir a colaborar en la búsqueda. – Les comunica.

- Mira, Armando, quítate esa idea de la cabeza porque aunque vayas, no podrás colaborar en nada. – Le dice su padre. - Qué vas a hacer allí solo, mirando al mar?

- Los equipos de rescate son profesionales y no te van a admitir con ellos porque sólo les estorbarías! – Argumenta Betty alarmada ante la idea de que se vaya.

- Quédate en casa, hijo, al menos hasta que se sepa algo... – Añade doña Julia.

Admite a regañadientes la validez del razonamiento, y se queda disgustado y con una sensación de impotencia...

Al llegar la noche, Betty atiende a su hijo que ya tiene cuatro meses, y luego se acuesta vuelta hacia él. Ve a Armando tendido boca arriba con las manos bajo la cabeza, y la mirada fija en el techo. La gustaría consolarle, pero ha dejado crecer tantas malas hierbas entre los dos… que no se atreve.

- Estás tan abatido...

- Es duro pensar en Jorge sin saber con certeza si tienes... o tenías un amigo. – Manifiesta triste.

- Lo siento mucho, Armando. – Le acaricia la mejilla.

- Gracias, mi amor. – Responde con dulzura.

Se acerca a ella, toma su rostro con una mano volviéndolo hacia él y besa suavemente sus labios, sintiendo en su interior esa ternura que siempre le invade cuando están juntos.

- Armando... no deb... – Pero la verdad es que no puede separarse.

Los besos y las caricias están haciéndose más incendiarios cuando Rob lloriquea.

Se separan agitados y en el fondo, en lo más profundo, Betty no sabe si agradecer a su hijo que la haya dado la ocasión de recuperar la cordura, o lamentar que haya impedido una posible reconciliación... Quizá lo segundo!

Acaricia al niño, le calma y de nuevo se acuesta, pero ya cada uno busca una postura y espera a que le posea el sueño.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando pasa todo el sábado muy inquieto, haciendo y recibiendo llamadas, pero siguen sin encontrar ninguna señal del yate, y ya llevan mucho mar rastreado...

Mario, Nicolás y Daniel vienen a pasar la tarde con él, y juntos evocan y recuerdan multitud de anécdotas vividas con el amigo que está desaparecido.

Y según pasan las horas, las esperanzas de hallarle con vida, disminuyen.




Él vuelve a pasar mala noche, pero bien de mañana empieza a sonar su celular y les despierta a los tres. Rob se sobresalta mucho y comienza a llorar asustado, Armando contesta y mientras, Betty consuela a su hijo.

Le mira con temor temiendo ver dolor y decepción en su cara…

- Un milagro! Un auténtico milagro! Cuándo ha sido...? Con las primeras luces del alba... un poco deshidratado y quemado... Bueno, pero eso es lo mínimo... Con buen humor? Ja, ja, ja... Y lo preocupados que nos ha tenido a todos! Ya, ya... Entiendo... Sí! Muchísimas gracias por avisarme, no... no tengas cuidado que ya se lo comunico yo a los demás amigotes. Dale un abrazo muy fuerte!

- Buenas noticias, sí?

- Betty, le han encontrado! – Dice abrazándoles a los dos. – Han tardado tanto porque el fuerte oleaje le desvió de su ruta...

- Me alegro mucho, Armando. Qué alivio saber que está vivo! – Le besa la mejilla.

Armando llama a Mario, le pone al corriente de la gran noticia y le dice que hagan una cadena para que se enteren todos los amigos.

Pasan un domingo feliz en familia, y al acostarse...

- Menos mal que al final se arregló el fin de semana, porque empezó horrible! – Comenta Armando.

- Tienes razón, pero hubo final feliz...

Betty se interrumpe al notar la mano de él en la cadera y ver como acerca los labios a los suyos.

Cuando la besa, CASI se olvida de todas sus dudas y le rodea el cuello con los brazos.

- Betty, me costará peinar canas con mucha antelación... pero no seguiré adelante si tú no lo deseas.

- Armando, yo... te amo y lo deseo tanto como tú, pero prefiero no entregarme a ti mientras no esté convencida de que esta relación tiene futuro, de que tu amor es mío para siempre.

Se sorprende de que confiese amarle porque hace mucho tiempo que no se lo dice.
Y además sabe de la renuencia de ella a reconocerlo, por temor a quedar indefensa en sus manos.

- Mi Betty... Ni te imaginas cuánto te amo yo! Créeme!

- Sabes? Últimamente no estoy tan segura de mis convicciones. Te concederé el beneficio de la duda... – Y le sonríe con dulzura.

- Sí. Por favor, convéncete prontico de mi lealtad.

Armando considera que es un nuevo principio, una nueva vida... y cual ave fénix se siente renacer de sus cenizas. Luego se duerme acurrucado junto a ella.

Betty, por su parte, le mira y considera que Armando es una de las mayores satisfacciones que le ha deparado la vida. Antes pensaba que también era la mayor traición, pero ya no está segura, porque últimamente le ha visto vulnerable, y empieza a presentir que quizá la quiere, aunque sea “a su estilo”...

Se dice: “Armando Mendoza, confieso que te veo más juiciosito y maduro como hombre, y extraordinario como padre... va quedando menos para que esté convencida de la sinceridad de tu amor.”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando flota varios días entre las nubes y al fin, él también toma una decisión que le cuesta mucho, porque todavía Betty sigue sin decirle que Rob es su hijo, pero resuelve renunciar a su bienamada LIBERTAD solteril.

- Betty, casémonos! – La propone una tarde, así, sin anestesia.

- Cómo así? – Pregunta absolutamente descolocada.

- Sé que te amo desde hace mucho. Cuando nuestros padres nos comunicaron que iban a casarse y volvimos a encontrarnos, sufrí tremendo flechazo... y me enamoré de ti como un chaval.

- Ay, Armando! Tan pronto eres el mejor compañero como reaccionas de forma impredecible... No puedo aceptar así... de pronto!


- Sé que he cometido errores, pero te adoro. Al fin y al cabo… TODOS hemos hecho algo de lo que no nos sentimos orgullosos… NINGUNO somos inocentes del todo… - Se insinúa.

- Por favor, no insistas. – Se aparta unos pasos avergonzada por mantener el secreto. - Me resulta muy difícil decirte que no, y no quiero hacerte daño, pero...

- Me amas?

- Sí, Armando. – Le reconoce.

- Está bien. No tengas prisa en decidir, pero prométeme que lo pensarás.

- OK! Pero no te hagas muchas ilusiones.

Él sabe que no la basta con que quiera ser su esposo. Quiere que sea su marido de verdad, que la ame y comparta toda su vida con ella y SÓLO con ella. Y él sabe que así será, pero Betty resultó tan desconfiada...




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Pasados unos días la pregunta si ya decidió algo, y ella responde que aún no.

- Es que no quiero precipitarme, Armando. Dame tiempo, por favor.

- Betty, estás viendo espejismos! Cómo puedo seguir dándote esa imagen? Pasamos el día y la noche juntos! Me he convertido en un perrito faldero por ti. Y tú no lo consideras suficiente... Haga lo que haga, nunca quedas satisfecha! Por mí... tienes todo el tiempo del mundo!

Baja la vista y, muy decepcionado, se retira sin hacer más comentarios.

Betty se siente incómoda, pero no lo está poniendo difícil ni se hace rogar por mortificarle, sino porque de verdad no sabe qué decidir para acertar. Apenas ha empezado a verle con ojos más confiados, y darle el SÍ ahora, es demasiado apresurado.

Armando se encuentra a doña Julia viendo la televisión en el salón.

- Qué te sucede, m´hijo? Te veo apenado.

- Julia, me rechaza. Me botó hace mucho por unos malentendidos, pero hace más de un año de eso... y no he vuelto a conseguir que me crea, que confíe en mí... – Suspira. – Y yo la amo...

- Armando, mi hija salió a su padre en lo terca. – Hace una pausa y continúa. - Te revelaré que Betty también lo está pasando mal, sufre porque te ama, pero se ha creado su propio infierno, innecesario yo sé... y es incapaz de creer en tu fidelidad permanente.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Así llegamos al día que Betty en una junta propone contratar una compañía de seguridad, porque han recibido una oferta que mejora sensiblemente la guarda de los establecimientos, y las condiciones de trabajo de los empleados de ese departamento.

-Wilson hace jornadas maratonianas y... cualquier día, los sindicatos se nos van a echar encima. Y con toda la razón!

- Pero eso supone un gasto innecesario, Betty! – Argumenta Marcela.

- Cómo dices eso? Es una plata bien empleada.

- Ni modo! Podemos continuar igual que hasta ahora. – Sigue oponiéndose. – Nos va bien, Betty!

- Es una pena desaprovecharlo, porque es una buena oportunidad. Yo creo que deberíamos aceptar. – Insiste.

- Betty, perdona, pero yo soy la gerente de puntos de venta, y yo decidiré lo que se hace en ellos.

Entonces Betty se dirige a Armando.

- Y para las instalaciones que no sean puntos de venta? La fábrica, los almacenes, las oficinas...

- Imagino que has estudiado bien todo: las condiciones, el desembolso... – La consulta aunque conoce la respuesta. Su Betty no habría hecho esa propuesta a la junta si no fuera absolutamente beneficiosa para Ecomoda desde todos los ángulos.

- Sí! Ya os he dicho que es una oferta muy interesante, de una empresa reconocida que está en expansión.

- Votamos entonces para lo que NO son puntos de venta? – Plantea Armando.

Todos aceptan. Votan a favor y se aprueba firmar el contrato con la única oposición de Marcela.

Salen todos y quedan ellos solos en la Sala de Juntas.

- Bueno, Betty. Sacaste adelante tu propuesta. – La dice creyéndola satisfecha.

- Pues no será por tu apoyo! No me has respaldado frente a Marcela. – Le recrimina.

- Marcela es tu amiga, Betty. No intentes liarme en medio de vuestras cuitas.

- Pero tú eres el presidente!

- Eso no significa que yo pueda decir a nadie lo que debe votar! – La hace un guiño y entra a presidencia quitándose de en medio divertido.

Betty se enfurece, y da un puntapié en el suelo como cuando era niña liberando la rabia que siente. De pronto es consciente de que Armando está bastante indiferente con ella los últimos tiempos.

Y si se ha hartado de esperar que le confiese que Rob es su hijo...? O de que pasen las semanas, y no le dé la respuesta que él espera a su proposición de matrimonio?





CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Llevo bastante tiempo peleándome con el capi de las narices, porque no consigo que quede como yo quiero, pero ni modo!

Además es de transición y no sé si os gustará, en fin... prometo esmerarme más con el próximo.

Que tengáis buen fin de semana y muchos besos.







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sofia y encarni
sofia y encarni

February 14th, 2004, 8:47 pm #2

las que usa como que no le funcionan bien, es que a caso esta ciega?? es increible que no se haya dado cuenta de lo que armando siente por ella, un amor verdadero!! si es que ya lo dice el refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver( o algo asi) a ver si le dice que si al matrimonio y le cuenta a armando que roberto es hijo suyo, aunque este ya lo sepa tendría que escucharlo de su propia boca!
Besitossss calipso y nos gustó mucho el capi!!!
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mcarmenb
mcarmenb

February 14th, 2004, 10:09 pm #3

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…? Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!







Capítulo XIII.- Dame tiempo, por favor...



A partir de entonces, la mayoría de las noches la visita y si el niño llora o protesta, se queda para atenderle y turnarse en su cuidado, aunque la verdad es que si él se entera primero, se levanta rápido para evitar que lo haga ella.

Duermen juntos y él no intenta nada, se conforma con tenerla cerca y hacer méritos, esperando que pronto pueda confiar en él lo suficiente para contarle.

El hecho de que no le haya hablado del embarazo ni de su paternidad, es un contencioso que ya resolverán cuando llegue el momento. Mientras tanto… “paciencia y barajar”.

Armando programa su despertador para que suene el primero, y si despierta antes de la hora disfruta contemplando a Betty y a Rob. Después va a su cuarto para arreglarse.

“Aunque sea una empresa ardua, voy a conseguir que seamos una familia en todo momento y lugar, y desde luego... ante el mundo! Te lo juro, hijo.” Le dice bajito, asomado a la cuna un día.






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Una mañana doña Julia le ve salir de la habitación de Betty y se queda preocupada todo el día.

Cuando por la tarde regresan de Ecomoda...

- Ay, m´hija! No vaya a volver a suceder... ya sabe...

- Tranquila, mamá. Sólo me ayuda con el niño y dormimos.

- Betty... yo creo que lo sabe!

- Saberlo, seguro! Está extrañísimo! Tan responsable y concienciado con el cuidado del bebé… pero él no me pregunta, y yo no reúno el valor.





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El viernes por la tarde, Armando recibe una llamada comunicándole el naufragio de un amigo suyo con su yate de recreo.

- Jorge está desaparecido y quiero ir a colaborar en la búsqueda. – Les comunica.

- Mira, Armando, quítate esa idea de la cabeza porque aunque vayas, no podrás colaborar en nada. – Le dice su padre. - Qué vas a hacer allí solo, mirando al mar?

- Los equipos de rescate son profesionales y no te van a admitir con ellos porque sólo les estorbarías! – Argumenta Betty alarmada ante la idea de que se vaya.

- Quédate en casa, hijo, al menos hasta que se sepa algo... – Añade doña Julia.

Admite a regañadientes la validez del razonamiento, y se queda disgustado y con una sensación de impotencia...

Al llegar la noche, Betty atiende a su hijo que ya tiene cuatro meses, y luego se acuesta vuelta hacia él. Ve a Armando tendido boca arriba con las manos bajo la cabeza, y la mirada fija en el techo. La gustaría consolarle, pero ha dejado crecer tantas malas hierbas entre los dos… que no se atreve.

- Estás tan abatido...

- Es duro pensar en Jorge sin saber con certeza si tienes... o tenías un amigo. – Manifiesta triste.

- Lo siento mucho, Armando. – Le acaricia la mejilla.

- Gracias, mi amor. – Responde con dulzura.

Se acerca a ella, toma su rostro con una mano volviéndolo hacia él y besa suavemente sus labios, sintiendo en su interior esa ternura que siempre le invade cuando están juntos.

- Armando... no deb... – Pero la verdad es que no puede separarse.

Los besos y las caricias están haciéndose más incendiarios cuando Rob lloriquea.

Se separan agitados y en el fondo, en lo más profundo, Betty no sabe si agradecer a su hijo que la haya dado la ocasión de recuperar la cordura, o lamentar que haya impedido una posible reconciliación... Quizá lo segundo!

Acaricia al niño, le calma y de nuevo se acuesta, pero ya cada uno busca una postura y espera a que le posea el sueño.




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Armando pasa todo el sábado muy inquieto, haciendo y recibiendo llamadas, pero siguen sin encontrar ninguna señal del yate, y ya llevan mucho mar rastreado...

Mario, Nicolás y Daniel vienen a pasar la tarde con él, y juntos evocan y recuerdan multitud de anécdotas vividas con el amigo que está desaparecido.

Y según pasan las horas, las esperanzas de hallarle con vida, disminuyen.




Él vuelve a pasar mala noche, pero bien de mañana empieza a sonar su celular y les despierta a los tres. Rob se sobresalta mucho y comienza a llorar asustado, Armando contesta y mientras, Betty consuela a su hijo.

Le mira con temor temiendo ver dolor y decepción en su cara…

- Un milagro! Un auténtico milagro! Cuándo ha sido...? Con las primeras luces del alba... un poco deshidratado y quemado... Bueno, pero eso es lo mínimo... Con buen humor? Ja, ja, ja... Y lo preocupados que nos ha tenido a todos! Ya, ya... Entiendo... Sí! Muchísimas gracias por avisarme, no... no tengas cuidado que ya se lo comunico yo a los demás amigotes. Dale un abrazo muy fuerte!

- Buenas noticias, sí?

- Betty, le han encontrado! – Dice abrazándoles a los dos. – Han tardado tanto porque el fuerte oleaje le desvió de su ruta...

- Me alegro mucho, Armando. Qué alivio saber que está vivo! – Le besa la mejilla.

Armando llama a Mario, le pone al corriente de la gran noticia y le dice que hagan una cadena para que se enteren todos los amigos.

Pasan un domingo feliz en familia, y al acostarse...

- Menos mal que al final se arregló el fin de semana, porque empezó horrible! – Comenta Armando.

- Tienes razón, pero hubo final feliz...

Betty se interrumpe al notar la mano de él en la cadera y ver como acerca los labios a los suyos.

Cuando la besa, CASI se olvida de todas sus dudas y le rodea el cuello con los brazos.

- Betty, me costará peinar canas con mucha antelación... pero no seguiré adelante si tú no lo deseas.

- Armando, yo... te amo y lo deseo tanto como tú, pero prefiero no entregarme a ti mientras no esté convencida de que esta relación tiene futuro, de que tu amor es mío para siempre.

Se sorprende de que confiese amarle porque hace mucho tiempo que no se lo dice.
Y además sabe de la renuencia de ella a reconocerlo, por temor a quedar indefensa en sus manos.

- Mi Betty... Ni te imaginas cuánto te amo yo! Créeme!

- Sabes? Últimamente no estoy tan segura de mis convicciones. Te concederé el beneficio de la duda... – Y le sonríe con dulzura.

- Sí. Por favor, convéncete prontico de mi lealtad.

Armando considera que es un nuevo principio, una nueva vida... y cual ave fénix se siente renacer de sus cenizas. Luego se duerme acurrucado junto a ella.

Betty, por su parte, le mira y considera que Armando es una de las mayores satisfacciones que le ha deparado la vida. Antes pensaba que también era la mayor traición, pero ya no está segura, porque últimamente le ha visto vulnerable, y empieza a presentir que quizá la quiere, aunque sea “a su estilo”...

Se dice: “Armando Mendoza, confieso que te veo más juiciosito y maduro como hombre, y extraordinario como padre... va quedando menos para que esté convencida de la sinceridad de tu amor.”




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Armando flota varios días entre las nubes y al fin, él también toma una decisión que le cuesta mucho, porque todavía Betty sigue sin decirle que Rob es su hijo, pero resuelve renunciar a su bienamada LIBERTAD solteril.

- Betty, casémonos! – La propone una tarde, así, sin anestesia.

- Cómo así? – Pregunta absolutamente descolocada.

- Sé que te amo desde hace mucho. Cuando nuestros padres nos comunicaron que iban a casarse y volvimos a encontrarnos, sufrí tremendo flechazo... y me enamoré de ti como un chaval.

- Ay, Armando! Tan pronto eres el mejor compañero como reaccionas de forma impredecible... No puedo aceptar así... de pronto!


- Sé que he cometido errores, pero te adoro. Al fin y al cabo… TODOS hemos hecho algo de lo que no nos sentimos orgullosos… NINGUNO somos inocentes del todo… - Se insinúa.

- Por favor, no insistas. – Se aparta unos pasos avergonzada por mantener el secreto. - Me resulta muy difícil decirte que no, y no quiero hacerte daño, pero...

- Me amas?

- Sí, Armando. – Le reconoce.

- Está bien. No tengas prisa en decidir, pero prométeme que lo pensarás.

- OK! Pero no te hagas muchas ilusiones.

Él sabe que no la basta con que quiera ser su esposo. Quiere que sea su marido de verdad, que la ame y comparta toda su vida con ella y SÓLO con ella. Y él sabe que así será, pero Betty resultó tan desconfiada...




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Pasados unos días la pregunta si ya decidió algo, y ella responde que aún no.

- Es que no quiero precipitarme, Armando. Dame tiempo, por favor.

- Betty, estás viendo espejismos! Cómo puedo seguir dándote esa imagen? Pasamos el día y la noche juntos! Me he convertido en un perrito faldero por ti. Y tú no lo consideras suficiente... Haga lo que haga, nunca quedas satisfecha! Por mí... tienes todo el tiempo del mundo!

Baja la vista y, muy decepcionado, se retira sin hacer más comentarios.

Betty se siente incómoda, pero no lo está poniendo difícil ni se hace rogar por mortificarle, sino porque de verdad no sabe qué decidir para acertar. Apenas ha empezado a verle con ojos más confiados, y darle el SÍ ahora, es demasiado apresurado.

Armando se encuentra a doña Julia viendo la televisión en el salón.

- Qué te sucede, m´hijo? Te veo apenado.

- Julia, me rechaza. Me botó hace mucho por unos malentendidos, pero hace más de un año de eso... y no he vuelto a conseguir que me crea, que confíe en mí... – Suspira. – Y yo la amo...

- Armando, mi hija salió a su padre en lo terca. – Hace una pausa y continúa. - Te revelaré que Betty también lo está pasando mal, sufre porque te ama, pero se ha creado su propio infierno, innecesario yo sé... y es incapaz de creer en tu fidelidad permanente.




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Así llegamos al día que Betty en una junta propone contratar una compañía de seguridad, porque han recibido una oferta que mejora sensiblemente la guarda de los establecimientos, y las condiciones de trabajo de los empleados de ese departamento.

-Wilson hace jornadas maratonianas y... cualquier día, los sindicatos se nos van a echar encima. Y con toda la razón!

- Pero eso supone un gasto innecesario, Betty! – Argumenta Marcela.

- Cómo dices eso? Es una plata bien empleada.

- Ni modo! Podemos continuar igual que hasta ahora. – Sigue oponiéndose. – Nos va bien, Betty!

- Es una pena desaprovecharlo, porque es una buena oportunidad. Yo creo que deberíamos aceptar. – Insiste.

- Betty, perdona, pero yo soy la gerente de puntos de venta, y yo decidiré lo que se hace en ellos.

Entonces Betty se dirige a Armando.

- Y para las instalaciones que no sean puntos de venta? La fábrica, los almacenes, las oficinas...

- Imagino que has estudiado bien todo: las condiciones, el desembolso... – La consulta aunque conoce la respuesta. Su Betty no habría hecho esa propuesta a la junta si no fuera absolutamente beneficiosa para Ecomoda desde todos los ángulos.

- Sí! Ya os he dicho que es una oferta muy interesante, de una empresa reconocida que está en expansión.

- Votamos entonces para lo que NO son puntos de venta? – Plantea Armando.

Todos aceptan. Votan a favor y se aprueba firmar el contrato con la única oposición de Marcela.

Salen todos y quedan ellos solos en la Sala de Juntas.

- Bueno, Betty. Sacaste adelante tu propuesta. – La dice creyéndola satisfecha.

- Pues no será por tu apoyo! No me has respaldado frente a Marcela. – Le recrimina.

- Marcela es tu amiga, Betty. No intentes liarme en medio de vuestras cuitas.

- Pero tú eres el presidente!

- Eso no significa que yo pueda decir a nadie lo que debe votar! – La hace un guiño y entra a presidencia quitándose de en medio divertido.

Betty se enfurece, y da un puntapié en el suelo como cuando era niña liberando la rabia que siente. De pronto es consciente de que Armando está bastante indiferente con ella los últimos tiempos.

Y si se ha hartado de esperar que le confiese que Rob es su hijo...? O de que pasen las semanas, y no le dé la respuesta que él espera a su proposición de matrimonio?





CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Llevo bastante tiempo peleándome con el capi de las narices, porque no consigo que quede como yo quiero, pero ni modo!

Además es de transición y no sé si os gustará, en fin... prometo esmerarme más con el próximo.

Que tengáis buen fin de semana y muchos besos.






Y creo que si betty se lo piensa mucho, perdera a Armando.
Saludos
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mari
mari

February 14th, 2004, 10:25 pm #4

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…? Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!







Capítulo XIII.- Dame tiempo, por favor...



A partir de entonces, la mayoría de las noches la visita y si el niño llora o protesta, se queda para atenderle y turnarse en su cuidado, aunque la verdad es que si él se entera primero, se levanta rápido para evitar que lo haga ella.

Duermen juntos y él no intenta nada, se conforma con tenerla cerca y hacer méritos, esperando que pronto pueda confiar en él lo suficiente para contarle.

El hecho de que no le haya hablado del embarazo ni de su paternidad, es un contencioso que ya resolverán cuando llegue el momento. Mientras tanto… “paciencia y barajar”.

Armando programa su despertador para que suene el primero, y si despierta antes de la hora disfruta contemplando a Betty y a Rob. Después va a su cuarto para arreglarse.

“Aunque sea una empresa ardua, voy a conseguir que seamos una familia en todo momento y lugar, y desde luego... ante el mundo! Te lo juro, hijo.” Le dice bajito, asomado a la cuna un día.






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Una mañana doña Julia le ve salir de la habitación de Betty y se queda preocupada todo el día.

Cuando por la tarde regresan de Ecomoda...

- Ay, m´hija! No vaya a volver a suceder... ya sabe...

- Tranquila, mamá. Sólo me ayuda con el niño y dormimos.

- Betty... yo creo que lo sabe!

- Saberlo, seguro! Está extrañísimo! Tan responsable y concienciado con el cuidado del bebé… pero él no me pregunta, y yo no reúno el valor.





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El viernes por la tarde, Armando recibe una llamada comunicándole el naufragio de un amigo suyo con su yate de recreo.

- Jorge está desaparecido y quiero ir a colaborar en la búsqueda. – Les comunica.

- Mira, Armando, quítate esa idea de la cabeza porque aunque vayas, no podrás colaborar en nada. – Le dice su padre. - Qué vas a hacer allí solo, mirando al mar?

- Los equipos de rescate son profesionales y no te van a admitir con ellos porque sólo les estorbarías! – Argumenta Betty alarmada ante la idea de que se vaya.

- Quédate en casa, hijo, al menos hasta que se sepa algo... – Añade doña Julia.

Admite a regañadientes la validez del razonamiento, y se queda disgustado y con una sensación de impotencia...

Al llegar la noche, Betty atiende a su hijo que ya tiene cuatro meses, y luego se acuesta vuelta hacia él. Ve a Armando tendido boca arriba con las manos bajo la cabeza, y la mirada fija en el techo. La gustaría consolarle, pero ha dejado crecer tantas malas hierbas entre los dos… que no se atreve.

- Estás tan abatido...

- Es duro pensar en Jorge sin saber con certeza si tienes... o tenías un amigo. – Manifiesta triste.

- Lo siento mucho, Armando. – Le acaricia la mejilla.

- Gracias, mi amor. – Responde con dulzura.

Se acerca a ella, toma su rostro con una mano volviéndolo hacia él y besa suavemente sus labios, sintiendo en su interior esa ternura que siempre le invade cuando están juntos.

- Armando... no deb... – Pero la verdad es que no puede separarse.

Los besos y las caricias están haciéndose más incendiarios cuando Rob lloriquea.

Se separan agitados y en el fondo, en lo más profundo, Betty no sabe si agradecer a su hijo que la haya dado la ocasión de recuperar la cordura, o lamentar que haya impedido una posible reconciliación... Quizá lo segundo!

Acaricia al niño, le calma y de nuevo se acuesta, pero ya cada uno busca una postura y espera a que le posea el sueño.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando pasa todo el sábado muy inquieto, haciendo y recibiendo llamadas, pero siguen sin encontrar ninguna señal del yate, y ya llevan mucho mar rastreado...

Mario, Nicolás y Daniel vienen a pasar la tarde con él, y juntos evocan y recuerdan multitud de anécdotas vividas con el amigo que está desaparecido.

Y según pasan las horas, las esperanzas de hallarle con vida, disminuyen.




Él vuelve a pasar mala noche, pero bien de mañana empieza a sonar su celular y les despierta a los tres. Rob se sobresalta mucho y comienza a llorar asustado, Armando contesta y mientras, Betty consuela a su hijo.

Le mira con temor temiendo ver dolor y decepción en su cara…

- Un milagro! Un auténtico milagro! Cuándo ha sido...? Con las primeras luces del alba... un poco deshidratado y quemado... Bueno, pero eso es lo mínimo... Con buen humor? Ja, ja, ja... Y lo preocupados que nos ha tenido a todos! Ya, ya... Entiendo... Sí! Muchísimas gracias por avisarme, no... no tengas cuidado que ya se lo comunico yo a los demás amigotes. Dale un abrazo muy fuerte!

- Buenas noticias, sí?

- Betty, le han encontrado! – Dice abrazándoles a los dos. – Han tardado tanto porque el fuerte oleaje le desvió de su ruta...

- Me alegro mucho, Armando. Qué alivio saber que está vivo! – Le besa la mejilla.

Armando llama a Mario, le pone al corriente de la gran noticia y le dice que hagan una cadena para que se enteren todos los amigos.

Pasan un domingo feliz en familia, y al acostarse...

- Menos mal que al final se arregló el fin de semana, porque empezó horrible! – Comenta Armando.

- Tienes razón, pero hubo final feliz...

Betty se interrumpe al notar la mano de él en la cadera y ver como acerca los labios a los suyos.

Cuando la besa, CASI se olvida de todas sus dudas y le rodea el cuello con los brazos.

- Betty, me costará peinar canas con mucha antelación... pero no seguiré adelante si tú no lo deseas.

- Armando, yo... te amo y lo deseo tanto como tú, pero prefiero no entregarme a ti mientras no esté convencida de que esta relación tiene futuro, de que tu amor es mío para siempre.

Se sorprende de que confiese amarle porque hace mucho tiempo que no se lo dice.
Y además sabe de la renuencia de ella a reconocerlo, por temor a quedar indefensa en sus manos.

- Mi Betty... Ni te imaginas cuánto te amo yo! Créeme!

- Sabes? Últimamente no estoy tan segura de mis convicciones. Te concederé el beneficio de la duda... – Y le sonríe con dulzura.

- Sí. Por favor, convéncete prontico de mi lealtad.

Armando considera que es un nuevo principio, una nueva vida... y cual ave fénix se siente renacer de sus cenizas. Luego se duerme acurrucado junto a ella.

Betty, por su parte, le mira y considera que Armando es una de las mayores satisfacciones que le ha deparado la vida. Antes pensaba que también era la mayor traición, pero ya no está segura, porque últimamente le ha visto vulnerable, y empieza a presentir que quizá la quiere, aunque sea “a su estilo”...

Se dice: “Armando Mendoza, confieso que te veo más juiciosito y maduro como hombre, y extraordinario como padre... va quedando menos para que esté convencida de la sinceridad de tu amor.”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando flota varios días entre las nubes y al fin, él también toma una decisión que le cuesta mucho, porque todavía Betty sigue sin decirle que Rob es su hijo, pero resuelve renunciar a su bienamada LIBERTAD solteril.

- Betty, casémonos! – La propone una tarde, así, sin anestesia.

- Cómo así? – Pregunta absolutamente descolocada.

- Sé que te amo desde hace mucho. Cuando nuestros padres nos comunicaron que iban a casarse y volvimos a encontrarnos, sufrí tremendo flechazo... y me enamoré de ti como un chaval.

- Ay, Armando! Tan pronto eres el mejor compañero como reaccionas de forma impredecible... No puedo aceptar así... de pronto!


- Sé que he cometido errores, pero te adoro. Al fin y al cabo… TODOS hemos hecho algo de lo que no nos sentimos orgullosos… NINGUNO somos inocentes del todo… - Se insinúa.

- Por favor, no insistas. – Se aparta unos pasos avergonzada por mantener el secreto. - Me resulta muy difícil decirte que no, y no quiero hacerte daño, pero...

- Me amas?

- Sí, Armando. – Le reconoce.

- Está bien. No tengas prisa en decidir, pero prométeme que lo pensarás.

- OK! Pero no te hagas muchas ilusiones.

Él sabe que no la basta con que quiera ser su esposo. Quiere que sea su marido de verdad, que la ame y comparta toda su vida con ella y SÓLO con ella. Y él sabe que así será, pero Betty resultó tan desconfiada...




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Pasados unos días la pregunta si ya decidió algo, y ella responde que aún no.

- Es que no quiero precipitarme, Armando. Dame tiempo, por favor.

- Betty, estás viendo espejismos! Cómo puedo seguir dándote esa imagen? Pasamos el día y la noche juntos! Me he convertido en un perrito faldero por ti. Y tú no lo consideras suficiente... Haga lo que haga, nunca quedas satisfecha! Por mí... tienes todo el tiempo del mundo!

Baja la vista y, muy decepcionado, se retira sin hacer más comentarios.

Betty se siente incómoda, pero no lo está poniendo difícil ni se hace rogar por mortificarle, sino porque de verdad no sabe qué decidir para acertar. Apenas ha empezado a verle con ojos más confiados, y darle el SÍ ahora, es demasiado apresurado.

Armando se encuentra a doña Julia viendo la televisión en el salón.

- Qué te sucede, m´hijo? Te veo apenado.

- Julia, me rechaza. Me botó hace mucho por unos malentendidos, pero hace más de un año de eso... y no he vuelto a conseguir que me crea, que confíe en mí... – Suspira. – Y yo la amo...

- Armando, mi hija salió a su padre en lo terca. – Hace una pausa y continúa. - Te revelaré que Betty también lo está pasando mal, sufre porque te ama, pero se ha creado su propio infierno, innecesario yo sé... y es incapaz de creer en tu fidelidad permanente.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Así llegamos al día que Betty en una junta propone contratar una compañía de seguridad, porque han recibido una oferta que mejora sensiblemente la guarda de los establecimientos, y las condiciones de trabajo de los empleados de ese departamento.

-Wilson hace jornadas maratonianas y... cualquier día, los sindicatos se nos van a echar encima. Y con toda la razón!

- Pero eso supone un gasto innecesario, Betty! – Argumenta Marcela.

- Cómo dices eso? Es una plata bien empleada.

- Ni modo! Podemos continuar igual que hasta ahora. – Sigue oponiéndose. – Nos va bien, Betty!

- Es una pena desaprovecharlo, porque es una buena oportunidad. Yo creo que deberíamos aceptar. – Insiste.

- Betty, perdona, pero yo soy la gerente de puntos de venta, y yo decidiré lo que se hace en ellos.

Entonces Betty se dirige a Armando.

- Y para las instalaciones que no sean puntos de venta? La fábrica, los almacenes, las oficinas...

- Imagino que has estudiado bien todo: las condiciones, el desembolso... – La consulta aunque conoce la respuesta. Su Betty no habría hecho esa propuesta a la junta si no fuera absolutamente beneficiosa para Ecomoda desde todos los ángulos.

- Sí! Ya os he dicho que es una oferta muy interesante, de una empresa reconocida que está en expansión.

- Votamos entonces para lo que NO son puntos de venta? – Plantea Armando.

Todos aceptan. Votan a favor y se aprueba firmar el contrato con la única oposición de Marcela.

Salen todos y quedan ellos solos en la Sala de Juntas.

- Bueno, Betty. Sacaste adelante tu propuesta. – La dice creyéndola satisfecha.

- Pues no será por tu apoyo! No me has respaldado frente a Marcela. – Le recrimina.

- Marcela es tu amiga, Betty. No intentes liarme en medio de vuestras cuitas.

- Pero tú eres el presidente!

- Eso no significa que yo pueda decir a nadie lo que debe votar! – La hace un guiño y entra a presidencia quitándose de en medio divertido.

Betty se enfurece, y da un puntapié en el suelo como cuando era niña liberando la rabia que siente. De pronto es consciente de que Armando está bastante indiferente con ella los últimos tiempos.

Y si se ha hartado de esperar que le confiese que Rob es su hijo...? O de que pasen las semanas, y no le dé la respuesta que él espera a su proposición de matrimonio?





CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Llevo bastante tiempo peleándome con el capi de las narices, porque no consigo que quede como yo quiero, pero ni modo!

Además es de transición y no sé si os gustará, en fin... prometo esmerarme más con el próximo.

Que tengáis buen fin de semana y muchos besos.






es normal que Armando la trate asi, al fin y al cabo lo que ella le ha hechop es peor que todo lo que le ha hecho él , que al fin y al cabo no ha sido nada, comparado con ocultarle que tiene un hijo y de no creerlo!! es normal que él se este cansando!!

besotes!!!
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isabel
isabel

February 15th, 2004, 12:01 am #5

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…? Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!







Capítulo XIII.- Dame tiempo, por favor...



A partir de entonces, la mayoría de las noches la visita y si el niño llora o protesta, se queda para atenderle y turnarse en su cuidado, aunque la verdad es que si él se entera primero, se levanta rápido para evitar que lo haga ella.

Duermen juntos y él no intenta nada, se conforma con tenerla cerca y hacer méritos, esperando que pronto pueda confiar en él lo suficiente para contarle.

El hecho de que no le haya hablado del embarazo ni de su paternidad, es un contencioso que ya resolverán cuando llegue el momento. Mientras tanto… “paciencia y barajar”.

Armando programa su despertador para que suene el primero, y si despierta antes de la hora disfruta contemplando a Betty y a Rob. Después va a su cuarto para arreglarse.

“Aunque sea una empresa ardua, voy a conseguir que seamos una familia en todo momento y lugar, y desde luego... ante el mundo! Te lo juro, hijo.” Le dice bajito, asomado a la cuna un día.






ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Una mañana doña Julia le ve salir de la habitación de Betty y se queda preocupada todo el día.

Cuando por la tarde regresan de Ecomoda...

- Ay, m´hija! No vaya a volver a suceder... ya sabe...

- Tranquila, mamá. Sólo me ayuda con el niño y dormimos.

- Betty... yo creo que lo sabe!

- Saberlo, seguro! Está extrañísimo! Tan responsable y concienciado con el cuidado del bebé… pero él no me pregunta, y yo no reúno el valor.





ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




El viernes por la tarde, Armando recibe una llamada comunicándole el naufragio de un amigo suyo con su yate de recreo.

- Jorge está desaparecido y quiero ir a colaborar en la búsqueda. – Les comunica.

- Mira, Armando, quítate esa idea de la cabeza porque aunque vayas, no podrás colaborar en nada. – Le dice su padre. - Qué vas a hacer allí solo, mirando al mar?

- Los equipos de rescate son profesionales y no te van a admitir con ellos porque sólo les estorbarías! – Argumenta Betty alarmada ante la idea de que se vaya.

- Quédate en casa, hijo, al menos hasta que se sepa algo... – Añade doña Julia.

Admite a regañadientes la validez del razonamiento, y se queda disgustado y con una sensación de impotencia...

Al llegar la noche, Betty atiende a su hijo que ya tiene cuatro meses, y luego se acuesta vuelta hacia él. Ve a Armando tendido boca arriba con las manos bajo la cabeza, y la mirada fija en el techo. La gustaría consolarle, pero ha dejado crecer tantas malas hierbas entre los dos… que no se atreve.

- Estás tan abatido...

- Es duro pensar en Jorge sin saber con certeza si tienes... o tenías un amigo. – Manifiesta triste.

- Lo siento mucho, Armando. – Le acaricia la mejilla.

- Gracias, mi amor. – Responde con dulzura.

Se acerca a ella, toma su rostro con una mano volviéndolo hacia él y besa suavemente sus labios, sintiendo en su interior esa ternura que siempre le invade cuando están juntos.

- Armando... no deb... – Pero la verdad es que no puede separarse.

Los besos y las caricias están haciéndose más incendiarios cuando Rob lloriquea.

Se separan agitados y en el fondo, en lo más profundo, Betty no sabe si agradecer a su hijo que la haya dado la ocasión de recuperar la cordura, o lamentar que haya impedido una posible reconciliación... Quizá lo segundo!

Acaricia al niño, le calma y de nuevo se acuesta, pero ya cada uno busca una postura y espera a que le posea el sueño.




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Armando pasa todo el sábado muy inquieto, haciendo y recibiendo llamadas, pero siguen sin encontrar ninguna señal del yate, y ya llevan mucho mar rastreado...

Mario, Nicolás y Daniel vienen a pasar la tarde con él, y juntos evocan y recuerdan multitud de anécdotas vividas con el amigo que está desaparecido.

Y según pasan las horas, las esperanzas de hallarle con vida, disminuyen.




Él vuelve a pasar mala noche, pero bien de mañana empieza a sonar su celular y les despierta a los tres. Rob se sobresalta mucho y comienza a llorar asustado, Armando contesta y mientras, Betty consuela a su hijo.

Le mira con temor temiendo ver dolor y decepción en su cara…

- Un milagro! Un auténtico milagro! Cuándo ha sido...? Con las primeras luces del alba... un poco deshidratado y quemado... Bueno, pero eso es lo mínimo... Con buen humor? Ja, ja, ja... Y lo preocupados que nos ha tenido a todos! Ya, ya... Entiendo... Sí! Muchísimas gracias por avisarme, no... no tengas cuidado que ya se lo comunico yo a los demás amigotes. Dale un abrazo muy fuerte!

- Buenas noticias, sí?

- Betty, le han encontrado! – Dice abrazándoles a los dos. – Han tardado tanto porque el fuerte oleaje le desvió de su ruta...

- Me alegro mucho, Armando. Qué alivio saber que está vivo! – Le besa la mejilla.

Armando llama a Mario, le pone al corriente de la gran noticia y le dice que hagan una cadena para que se enteren todos los amigos.

Pasan un domingo feliz en familia, y al acostarse...

- Menos mal que al final se arregló el fin de semana, porque empezó horrible! – Comenta Armando.

- Tienes razón, pero hubo final feliz...

Betty se interrumpe al notar la mano de él en la cadera y ver como acerca los labios a los suyos.

Cuando la besa, CASI se olvida de todas sus dudas y le rodea el cuello con los brazos.

- Betty, me costará peinar canas con mucha antelación... pero no seguiré adelante si tú no lo deseas.

- Armando, yo... te amo y lo deseo tanto como tú, pero prefiero no entregarme a ti mientras no esté convencida de que esta relación tiene futuro, de que tu amor es mío para siempre.

Se sorprende de que confiese amarle porque hace mucho tiempo que no se lo dice.
Y además sabe de la renuencia de ella a reconocerlo, por temor a quedar indefensa en sus manos.

- Mi Betty... Ni te imaginas cuánto te amo yo! Créeme!

- Sabes? Últimamente no estoy tan segura de mis convicciones. Te concederé el beneficio de la duda... – Y le sonríe con dulzura.

- Sí. Por favor, convéncete prontico de mi lealtad.

Armando considera que es un nuevo principio, una nueva vida... y cual ave fénix se siente renacer de sus cenizas. Luego se duerme acurrucado junto a ella.

Betty, por su parte, le mira y considera que Armando es una de las mayores satisfacciones que le ha deparado la vida. Antes pensaba que también era la mayor traición, pero ya no está segura, porque últimamente le ha visto vulnerable, y empieza a presentir que quizá la quiere, aunque sea “a su estilo”...

Se dice: “Armando Mendoza, confieso que te veo más juiciosito y maduro como hombre, y extraordinario como padre... va quedando menos para que esté convencida de la sinceridad de tu amor.”




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Armando flota varios días entre las nubes y al fin, él también toma una decisión que le cuesta mucho, porque todavía Betty sigue sin decirle que Rob es su hijo, pero resuelve renunciar a su bienamada LIBERTAD solteril.

- Betty, casémonos! – La propone una tarde, así, sin anestesia.

- Cómo así? – Pregunta absolutamente descolocada.

- Sé que te amo desde hace mucho. Cuando nuestros padres nos comunicaron que iban a casarse y volvimos a encontrarnos, sufrí tremendo flechazo... y me enamoré de ti como un chaval.

- Ay, Armando! Tan pronto eres el mejor compañero como reaccionas de forma impredecible... No puedo aceptar así... de pronto!


- Sé que he cometido errores, pero te adoro. Al fin y al cabo… TODOS hemos hecho algo de lo que no nos sentimos orgullosos… NINGUNO somos inocentes del todo… - Se insinúa.

- Por favor, no insistas. – Se aparta unos pasos avergonzada por mantener el secreto. - Me resulta muy difícil decirte que no, y no quiero hacerte daño, pero...

- Me amas?

- Sí, Armando. – Le reconoce.

- Está bien. No tengas prisa en decidir, pero prométeme que lo pensarás.

- OK! Pero no te hagas muchas ilusiones.

Él sabe que no la basta con que quiera ser su esposo. Quiere que sea su marido de verdad, que la ame y comparta toda su vida con ella y SÓLO con ella. Y él sabe que así será, pero Betty resultó tan desconfiada...




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Pasados unos días la pregunta si ya decidió algo, y ella responde que aún no.

- Es que no quiero precipitarme, Armando. Dame tiempo, por favor.

- Betty, estás viendo espejismos! Cómo puedo seguir dándote esa imagen? Pasamos el día y la noche juntos! Me he convertido en un perrito faldero por ti. Y tú no lo consideras suficiente... Haga lo que haga, nunca quedas satisfecha! Por mí... tienes todo el tiempo del mundo!

Baja la vista y, muy decepcionado, se retira sin hacer más comentarios.

Betty se siente incómoda, pero no lo está poniendo difícil ni se hace rogar por mortificarle, sino porque de verdad no sabe qué decidir para acertar. Apenas ha empezado a verle con ojos más confiados, y darle el SÍ ahora, es demasiado apresurado.

Armando se encuentra a doña Julia viendo la televisión en el salón.

- Qué te sucede, m´hijo? Te veo apenado.

- Julia, me rechaza. Me botó hace mucho por unos malentendidos, pero hace más de un año de eso... y no he vuelto a conseguir que me crea, que confíe en mí... – Suspira. – Y yo la amo...

- Armando, mi hija salió a su padre en lo terca. – Hace una pausa y continúa. - Te revelaré que Betty también lo está pasando mal, sufre porque te ama, pero se ha creado su propio infierno, innecesario yo sé... y es incapaz de creer en tu fidelidad permanente.




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Así llegamos al día que Betty en una junta propone contratar una compañía de seguridad, porque han recibido una oferta que mejora sensiblemente la guarda de los establecimientos, y las condiciones de trabajo de los empleados de ese departamento.

-Wilson hace jornadas maratonianas y... cualquier día, los sindicatos se nos van a echar encima. Y con toda la razón!

- Pero eso supone un gasto innecesario, Betty! – Argumenta Marcela.

- Cómo dices eso? Es una plata bien empleada.

- Ni modo! Podemos continuar igual que hasta ahora. – Sigue oponiéndose. – Nos va bien, Betty!

- Es una pena desaprovecharlo, porque es una buena oportunidad. Yo creo que deberíamos aceptar. – Insiste.

- Betty, perdona, pero yo soy la gerente de puntos de venta, y yo decidiré lo que se hace en ellos.

Entonces Betty se dirige a Armando.

- Y para las instalaciones que no sean puntos de venta? La fábrica, los almacenes, las oficinas...

- Imagino que has estudiado bien todo: las condiciones, el desembolso... – La consulta aunque conoce la respuesta. Su Betty no habría hecho esa propuesta a la junta si no fuera absolutamente beneficiosa para Ecomoda desde todos los ángulos.

- Sí! Ya os he dicho que es una oferta muy interesante, de una empresa reconocida que está en expansión.

- Votamos entonces para lo que NO son puntos de venta? – Plantea Armando.

Todos aceptan. Votan a favor y se aprueba firmar el contrato con la única oposición de Marcela.

Salen todos y quedan ellos solos en la Sala de Juntas.

- Bueno, Betty. Sacaste adelante tu propuesta. – La dice creyéndola satisfecha.

- Pues no será por tu apoyo! No me has respaldado frente a Marcela. – Le recrimina.

- Marcela es tu amiga, Betty. No intentes liarme en medio de vuestras cuitas.

- Pero tú eres el presidente!

- Eso no significa que yo pueda decir a nadie lo que debe votar! – La hace un guiño y entra a presidencia quitándose de en medio divertido.

Betty se enfurece, y da un puntapié en el suelo como cuando era niña liberando la rabia que siente. De pronto es consciente de que Armando está bastante indiferente con ella los últimos tiempos.

Y si se ha hartado de esperar que le confiese que Rob es su hijo...? O de que pasen las semanas, y no le dé la respuesta que él espera a su proposición de matrimonio?





CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Llevo bastante tiempo peleándome con el capi de las narices, porque no consigo que quede como yo quiero, pero ni modo!

Además es de transición y no sé si os gustará, en fin... prometo esmerarme más con el próximo.

Que tengáis buen fin de semana y muchos besos.






betty deberia quitarse ya la ceguera ,que tiene y ver que armando la ama,y si el es indiferente,es normal,ya que el ha echo todo lo posible para que ella confie,y es ella la que tiene que dar el paso,a parte de contarle la verdad.
bessoooosss¡¡¡¡¡¡¡¡
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KARMEN
KARMEN

February 15th, 2004, 2:11 am #6

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…? Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!







Capítulo XIII.- Dame tiempo, por favor...



A partir de entonces, la mayoría de las noches la visita y si el niño llora o protesta, se queda para atenderle y turnarse en su cuidado, aunque la verdad es que si él se entera primero, se levanta rápido para evitar que lo haga ella.

Duermen juntos y él no intenta nada, se conforma con tenerla cerca y hacer méritos, esperando que pronto pueda confiar en él lo suficiente para contarle.

El hecho de que no le haya hablado del embarazo ni de su paternidad, es un contencioso que ya resolverán cuando llegue el momento. Mientras tanto… “paciencia y barajar”.

Armando programa su despertador para que suene el primero, y si despierta antes de la hora disfruta contemplando a Betty y a Rob. Después va a su cuarto para arreglarse.

“Aunque sea una empresa ardua, voy a conseguir que seamos una familia en todo momento y lugar, y desde luego... ante el mundo! Te lo juro, hijo.” Le dice bajito, asomado a la cuna un día.






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Una mañana doña Julia le ve salir de la habitación de Betty y se queda preocupada todo el día.

Cuando por la tarde regresan de Ecomoda...

- Ay, m´hija! No vaya a volver a suceder... ya sabe...

- Tranquila, mamá. Sólo me ayuda con el niño y dormimos.

- Betty... yo creo que lo sabe!

- Saberlo, seguro! Está extrañísimo! Tan responsable y concienciado con el cuidado del bebé… pero él no me pregunta, y yo no reúno el valor.





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El viernes por la tarde, Armando recibe una llamada comunicándole el naufragio de un amigo suyo con su yate de recreo.

- Jorge está desaparecido y quiero ir a colaborar en la búsqueda. – Les comunica.

- Mira, Armando, quítate esa idea de la cabeza porque aunque vayas, no podrás colaborar en nada. – Le dice su padre. - Qué vas a hacer allí solo, mirando al mar?

- Los equipos de rescate son profesionales y no te van a admitir con ellos porque sólo les estorbarías! – Argumenta Betty alarmada ante la idea de que se vaya.

- Quédate en casa, hijo, al menos hasta que se sepa algo... – Añade doña Julia.

Admite a regañadientes la validez del razonamiento, y se queda disgustado y con una sensación de impotencia...

Al llegar la noche, Betty atiende a su hijo que ya tiene cuatro meses, y luego se acuesta vuelta hacia él. Ve a Armando tendido boca arriba con las manos bajo la cabeza, y la mirada fija en el techo. La gustaría consolarle, pero ha dejado crecer tantas malas hierbas entre los dos… que no se atreve.

- Estás tan abatido...

- Es duro pensar en Jorge sin saber con certeza si tienes... o tenías un amigo. – Manifiesta triste.

- Lo siento mucho, Armando. – Le acaricia la mejilla.

- Gracias, mi amor. – Responde con dulzura.

Se acerca a ella, toma su rostro con una mano volviéndolo hacia él y besa suavemente sus labios, sintiendo en su interior esa ternura que siempre le invade cuando están juntos.

- Armando... no deb... – Pero la verdad es que no puede separarse.

Los besos y las caricias están haciéndose más incendiarios cuando Rob lloriquea.

Se separan agitados y en el fondo, en lo más profundo, Betty no sabe si agradecer a su hijo que la haya dado la ocasión de recuperar la cordura, o lamentar que haya impedido una posible reconciliación... Quizá lo segundo!

Acaricia al niño, le calma y de nuevo se acuesta, pero ya cada uno busca una postura y espera a que le posea el sueño.




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Armando pasa todo el sábado muy inquieto, haciendo y recibiendo llamadas, pero siguen sin encontrar ninguna señal del yate, y ya llevan mucho mar rastreado...

Mario, Nicolás y Daniel vienen a pasar la tarde con él, y juntos evocan y recuerdan multitud de anécdotas vividas con el amigo que está desaparecido.

Y según pasan las horas, las esperanzas de hallarle con vida, disminuyen.




Él vuelve a pasar mala noche, pero bien de mañana empieza a sonar su celular y les despierta a los tres. Rob se sobresalta mucho y comienza a llorar asustado, Armando contesta y mientras, Betty consuela a su hijo.

Le mira con temor temiendo ver dolor y decepción en su cara…

- Un milagro! Un auténtico milagro! Cuándo ha sido...? Con las primeras luces del alba... un poco deshidratado y quemado... Bueno, pero eso es lo mínimo... Con buen humor? Ja, ja, ja... Y lo preocupados que nos ha tenido a todos! Ya, ya... Entiendo... Sí! Muchísimas gracias por avisarme, no... no tengas cuidado que ya se lo comunico yo a los demás amigotes. Dale un abrazo muy fuerte!

- Buenas noticias, sí?

- Betty, le han encontrado! – Dice abrazándoles a los dos. – Han tardado tanto porque el fuerte oleaje le desvió de su ruta...

- Me alegro mucho, Armando. Qué alivio saber que está vivo! – Le besa la mejilla.

Armando llama a Mario, le pone al corriente de la gran noticia y le dice que hagan una cadena para que se enteren todos los amigos.

Pasan un domingo feliz en familia, y al acostarse...

- Menos mal que al final se arregló el fin de semana, porque empezó horrible! – Comenta Armando.

- Tienes razón, pero hubo final feliz...

Betty se interrumpe al notar la mano de él en la cadera y ver como acerca los labios a los suyos.

Cuando la besa, CASI se olvida de todas sus dudas y le rodea el cuello con los brazos.

- Betty, me costará peinar canas con mucha antelación... pero no seguiré adelante si tú no lo deseas.

- Armando, yo... te amo y lo deseo tanto como tú, pero prefiero no entregarme a ti mientras no esté convencida de que esta relación tiene futuro, de que tu amor es mío para siempre.

Se sorprende de que confiese amarle porque hace mucho tiempo que no se lo dice.
Y además sabe de la renuencia de ella a reconocerlo, por temor a quedar indefensa en sus manos.

- Mi Betty... Ni te imaginas cuánto te amo yo! Créeme!

- Sabes? Últimamente no estoy tan segura de mis convicciones. Te concederé el beneficio de la duda... – Y le sonríe con dulzura.

- Sí. Por favor, convéncete prontico de mi lealtad.

Armando considera que es un nuevo principio, una nueva vida... y cual ave fénix se siente renacer de sus cenizas. Luego se duerme acurrucado junto a ella.

Betty, por su parte, le mira y considera que Armando es una de las mayores satisfacciones que le ha deparado la vida. Antes pensaba que también era la mayor traición, pero ya no está segura, porque últimamente le ha visto vulnerable, y empieza a presentir que quizá la quiere, aunque sea “a su estilo”...

Se dice: “Armando Mendoza, confieso que te veo más juiciosito y maduro como hombre, y extraordinario como padre... va quedando menos para que esté convencida de la sinceridad de tu amor.”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando flota varios días entre las nubes y al fin, él también toma una decisión que le cuesta mucho, porque todavía Betty sigue sin decirle que Rob es su hijo, pero resuelve renunciar a su bienamada LIBERTAD solteril.

- Betty, casémonos! – La propone una tarde, así, sin anestesia.

- Cómo así? – Pregunta absolutamente descolocada.

- Sé que te amo desde hace mucho. Cuando nuestros padres nos comunicaron que iban a casarse y volvimos a encontrarnos, sufrí tremendo flechazo... y me enamoré de ti como un chaval.

- Ay, Armando! Tan pronto eres el mejor compañero como reaccionas de forma impredecible... No puedo aceptar así... de pronto!


- Sé que he cometido errores, pero te adoro. Al fin y al cabo… TODOS hemos hecho algo de lo que no nos sentimos orgullosos… NINGUNO somos inocentes del todo… - Se insinúa.

- Por favor, no insistas. – Se aparta unos pasos avergonzada por mantener el secreto. - Me resulta muy difícil decirte que no, y no quiero hacerte daño, pero...

- Me amas?

- Sí, Armando. – Le reconoce.

- Está bien. No tengas prisa en decidir, pero prométeme que lo pensarás.

- OK! Pero no te hagas muchas ilusiones.

Él sabe que no la basta con que quiera ser su esposo. Quiere que sea su marido de verdad, que la ame y comparta toda su vida con ella y SÓLO con ella. Y él sabe que así será, pero Betty resultó tan desconfiada...




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Pasados unos días la pregunta si ya decidió algo, y ella responde que aún no.

- Es que no quiero precipitarme, Armando. Dame tiempo, por favor.

- Betty, estás viendo espejismos! Cómo puedo seguir dándote esa imagen? Pasamos el día y la noche juntos! Me he convertido en un perrito faldero por ti. Y tú no lo consideras suficiente... Haga lo que haga, nunca quedas satisfecha! Por mí... tienes todo el tiempo del mundo!

Baja la vista y, muy decepcionado, se retira sin hacer más comentarios.

Betty se siente incómoda, pero no lo está poniendo difícil ni se hace rogar por mortificarle, sino porque de verdad no sabe qué decidir para acertar. Apenas ha empezado a verle con ojos más confiados, y darle el SÍ ahora, es demasiado apresurado.

Armando se encuentra a doña Julia viendo la televisión en el salón.

- Qué te sucede, m´hijo? Te veo apenado.

- Julia, me rechaza. Me botó hace mucho por unos malentendidos, pero hace más de un año de eso... y no he vuelto a conseguir que me crea, que confíe en mí... – Suspira. – Y yo la amo...

- Armando, mi hija salió a su padre en lo terca. – Hace una pausa y continúa. - Te revelaré que Betty también lo está pasando mal, sufre porque te ama, pero se ha creado su propio infierno, innecesario yo sé... y es incapaz de creer en tu fidelidad permanente.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Así llegamos al día que Betty en una junta propone contratar una compañía de seguridad, porque han recibido una oferta que mejora sensiblemente la guarda de los establecimientos, y las condiciones de trabajo de los empleados de ese departamento.

-Wilson hace jornadas maratonianas y... cualquier día, los sindicatos se nos van a echar encima. Y con toda la razón!

- Pero eso supone un gasto innecesario, Betty! – Argumenta Marcela.

- Cómo dices eso? Es una plata bien empleada.

- Ni modo! Podemos continuar igual que hasta ahora. – Sigue oponiéndose. – Nos va bien, Betty!

- Es una pena desaprovecharlo, porque es una buena oportunidad. Yo creo que deberíamos aceptar. – Insiste.

- Betty, perdona, pero yo soy la gerente de puntos de venta, y yo decidiré lo que se hace en ellos.

Entonces Betty se dirige a Armando.

- Y para las instalaciones que no sean puntos de venta? La fábrica, los almacenes, las oficinas...

- Imagino que has estudiado bien todo: las condiciones, el desembolso... – La consulta aunque conoce la respuesta. Su Betty no habría hecho esa propuesta a la junta si no fuera absolutamente beneficiosa para Ecomoda desde todos los ángulos.

- Sí! Ya os he dicho que es una oferta muy interesante, de una empresa reconocida que está en expansión.

- Votamos entonces para lo que NO son puntos de venta? – Plantea Armando.

Todos aceptan. Votan a favor y se aprueba firmar el contrato con la única oposición de Marcela.

Salen todos y quedan ellos solos en la Sala de Juntas.

- Bueno, Betty. Sacaste adelante tu propuesta. – La dice creyéndola satisfecha.

- Pues no será por tu apoyo! No me has respaldado frente a Marcela. – Le recrimina.

- Marcela es tu amiga, Betty. No intentes liarme en medio de vuestras cuitas.

- Pero tú eres el presidente!

- Eso no significa que yo pueda decir a nadie lo que debe votar! – La hace un guiño y entra a presidencia quitándose de en medio divertido.

Betty se enfurece, y da un puntapié en el suelo como cuando era niña liberando la rabia que siente. De pronto es consciente de que Armando está bastante indiferente con ella los últimos tiempos.

Y si se ha hartado de esperar que le confiese que Rob es su hijo...? O de que pasen las semanas, y no le dé la respuesta que él espera a su proposición de matrimonio?





CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Llevo bastante tiempo peleándome con el capi de las narices, porque no consigo que quede como yo quiero, pero ni modo!

Además es de transición y no sé si os gustará, en fin... prometo esmerarme más con el próximo.

Que tengáis buen fin de semana y muchos besos.






un buen escarmiento, creo que te lo he dicho, pero es que esta muchacha no escarmienta, demasiado bueno y calzonazos le ha salido Armando.

muchos besicos.
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marg
marg

February 15th, 2004, 7:00 am #7

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…? Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!







Capítulo XIII.- Dame tiempo, por favor...



A partir de entonces, la mayoría de las noches la visita y si el niño llora o protesta, se queda para atenderle y turnarse en su cuidado, aunque la verdad es que si él se entera primero, se levanta rápido para evitar que lo haga ella.

Duermen juntos y él no intenta nada, se conforma con tenerla cerca y hacer méritos, esperando que pronto pueda confiar en él lo suficiente para contarle.

El hecho de que no le haya hablado del embarazo ni de su paternidad, es un contencioso que ya resolverán cuando llegue el momento. Mientras tanto… “paciencia y barajar”.

Armando programa su despertador para que suene el primero, y si despierta antes de la hora disfruta contemplando a Betty y a Rob. Después va a su cuarto para arreglarse.

“Aunque sea una empresa ardua, voy a conseguir que seamos una familia en todo momento y lugar, y desde luego... ante el mundo! Te lo juro, hijo.” Le dice bajito, asomado a la cuna un día.






ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Una mañana doña Julia le ve salir de la habitación de Betty y se queda preocupada todo el día.

Cuando por la tarde regresan de Ecomoda...

- Ay, m´hija! No vaya a volver a suceder... ya sabe...

- Tranquila, mamá. Sólo me ayuda con el niño y dormimos.

- Betty... yo creo que lo sabe!

- Saberlo, seguro! Está extrañísimo! Tan responsable y concienciado con el cuidado del bebé… pero él no me pregunta, y yo no reúno el valor.





ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




El viernes por la tarde, Armando recibe una llamada comunicándole el naufragio de un amigo suyo con su yate de recreo.

- Jorge está desaparecido y quiero ir a colaborar en la búsqueda. – Les comunica.

- Mira, Armando, quítate esa idea de la cabeza porque aunque vayas, no podrás colaborar en nada. – Le dice su padre. - Qué vas a hacer allí solo, mirando al mar?

- Los equipos de rescate son profesionales y no te van a admitir con ellos porque sólo les estorbarías! – Argumenta Betty alarmada ante la idea de que se vaya.

- Quédate en casa, hijo, al menos hasta que se sepa algo... – Añade doña Julia.

Admite a regañadientes la validez del razonamiento, y se queda disgustado y con una sensación de impotencia...

Al llegar la noche, Betty atiende a su hijo que ya tiene cuatro meses, y luego se acuesta vuelta hacia él. Ve a Armando tendido boca arriba con las manos bajo la cabeza, y la mirada fija en el techo. La gustaría consolarle, pero ha dejado crecer tantas malas hierbas entre los dos… que no se atreve.

- Estás tan abatido...

- Es duro pensar en Jorge sin saber con certeza si tienes... o tenías un amigo. – Manifiesta triste.

- Lo siento mucho, Armando. – Le acaricia la mejilla.

- Gracias, mi amor. – Responde con dulzura.

Se acerca a ella, toma su rostro con una mano volviéndolo hacia él y besa suavemente sus labios, sintiendo en su interior esa ternura que siempre le invade cuando están juntos.

- Armando... no deb... – Pero la verdad es que no puede separarse.

Los besos y las caricias están haciéndose más incendiarios cuando Rob lloriquea.

Se separan agitados y en el fondo, en lo más profundo, Betty no sabe si agradecer a su hijo que la haya dado la ocasión de recuperar la cordura, o lamentar que haya impedido una posible reconciliación... Quizá lo segundo!

Acaricia al niño, le calma y de nuevo se acuesta, pero ya cada uno busca una postura y espera a que le posea el sueño.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando pasa todo el sábado muy inquieto, haciendo y recibiendo llamadas, pero siguen sin encontrar ninguna señal del yate, y ya llevan mucho mar rastreado...

Mario, Nicolás y Daniel vienen a pasar la tarde con él, y juntos evocan y recuerdan multitud de anécdotas vividas con el amigo que está desaparecido.

Y según pasan las horas, las esperanzas de hallarle con vida, disminuyen.




Él vuelve a pasar mala noche, pero bien de mañana empieza a sonar su celular y les despierta a los tres. Rob se sobresalta mucho y comienza a llorar asustado, Armando contesta y mientras, Betty consuela a su hijo.

Le mira con temor temiendo ver dolor y decepción en su cara…

- Un milagro! Un auténtico milagro! Cuándo ha sido...? Con las primeras luces del alba... un poco deshidratado y quemado... Bueno, pero eso es lo mínimo... Con buen humor? Ja, ja, ja... Y lo preocupados que nos ha tenido a todos! Ya, ya... Entiendo... Sí! Muchísimas gracias por avisarme, no... no tengas cuidado que ya se lo comunico yo a los demás amigotes. Dale un abrazo muy fuerte!

- Buenas noticias, sí?

- Betty, le han encontrado! – Dice abrazándoles a los dos. – Han tardado tanto porque el fuerte oleaje le desvió de su ruta...

- Me alegro mucho, Armando. Qué alivio saber que está vivo! – Le besa la mejilla.

Armando llama a Mario, le pone al corriente de la gran noticia y le dice que hagan una cadena para que se enteren todos los amigos.

Pasan un domingo feliz en familia, y al acostarse...

- Menos mal que al final se arregló el fin de semana, porque empezó horrible! – Comenta Armando.

- Tienes razón, pero hubo final feliz...

Betty se interrumpe al notar la mano de él en la cadera y ver como acerca los labios a los suyos.

Cuando la besa, CASI se olvida de todas sus dudas y le rodea el cuello con los brazos.

- Betty, me costará peinar canas con mucha antelación... pero no seguiré adelante si tú no lo deseas.

- Armando, yo... te amo y lo deseo tanto como tú, pero prefiero no entregarme a ti mientras no esté convencida de que esta relación tiene futuro, de que tu amor es mío para siempre.

Se sorprende de que confiese amarle porque hace mucho tiempo que no se lo dice.
Y además sabe de la renuencia de ella a reconocerlo, por temor a quedar indefensa en sus manos.

- Mi Betty... Ni te imaginas cuánto te amo yo! Créeme!

- Sabes? Últimamente no estoy tan segura de mis convicciones. Te concederé el beneficio de la duda... – Y le sonríe con dulzura.

- Sí. Por favor, convéncete prontico de mi lealtad.

Armando considera que es un nuevo principio, una nueva vida... y cual ave fénix se siente renacer de sus cenizas. Luego se duerme acurrucado junto a ella.

Betty, por su parte, le mira y considera que Armando es una de las mayores satisfacciones que le ha deparado la vida. Antes pensaba que también era la mayor traición, pero ya no está segura, porque últimamente le ha visto vulnerable, y empieza a presentir que quizá la quiere, aunque sea “a su estilo”...

Se dice: “Armando Mendoza, confieso que te veo más juiciosito y maduro como hombre, y extraordinario como padre... va quedando menos para que esté convencida de la sinceridad de tu amor.”




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Armando flota varios días entre las nubes y al fin, él también toma una decisión que le cuesta mucho, porque todavía Betty sigue sin decirle que Rob es su hijo, pero resuelve renunciar a su bienamada LIBERTAD solteril.

- Betty, casémonos! – La propone una tarde, así, sin anestesia.

- Cómo así? – Pregunta absolutamente descolocada.

- Sé que te amo desde hace mucho. Cuando nuestros padres nos comunicaron que iban a casarse y volvimos a encontrarnos, sufrí tremendo flechazo... y me enamoré de ti como un chaval.

- Ay, Armando! Tan pronto eres el mejor compañero como reaccionas de forma impredecible... No puedo aceptar así... de pronto!


- Sé que he cometido errores, pero te adoro. Al fin y al cabo… TODOS hemos hecho algo de lo que no nos sentimos orgullosos… NINGUNO somos inocentes del todo… - Se insinúa.

- Por favor, no insistas. – Se aparta unos pasos avergonzada por mantener el secreto. - Me resulta muy difícil decirte que no, y no quiero hacerte daño, pero...

- Me amas?

- Sí, Armando. – Le reconoce.

- Está bien. No tengas prisa en decidir, pero prométeme que lo pensarás.

- OK! Pero no te hagas muchas ilusiones.

Él sabe que no la basta con que quiera ser su esposo. Quiere que sea su marido de verdad, que la ame y comparta toda su vida con ella y SÓLO con ella. Y él sabe que así será, pero Betty resultó tan desconfiada...




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Pasados unos días la pregunta si ya decidió algo, y ella responde que aún no.

- Es que no quiero precipitarme, Armando. Dame tiempo, por favor.

- Betty, estás viendo espejismos! Cómo puedo seguir dándote esa imagen? Pasamos el día y la noche juntos! Me he convertido en un perrito faldero por ti. Y tú no lo consideras suficiente... Haga lo que haga, nunca quedas satisfecha! Por mí... tienes todo el tiempo del mundo!

Baja la vista y, muy decepcionado, se retira sin hacer más comentarios.

Betty se siente incómoda, pero no lo está poniendo difícil ni se hace rogar por mortificarle, sino porque de verdad no sabe qué decidir para acertar. Apenas ha empezado a verle con ojos más confiados, y darle el SÍ ahora, es demasiado apresurado.

Armando se encuentra a doña Julia viendo la televisión en el salón.

- Qué te sucede, m´hijo? Te veo apenado.

- Julia, me rechaza. Me botó hace mucho por unos malentendidos, pero hace más de un año de eso... y no he vuelto a conseguir que me crea, que confíe en mí... – Suspira. – Y yo la amo...

- Armando, mi hija salió a su padre en lo terca. – Hace una pausa y continúa. - Te revelaré que Betty también lo está pasando mal, sufre porque te ama, pero se ha creado su propio infierno, innecesario yo sé... y es incapaz de creer en tu fidelidad permanente.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Así llegamos al día que Betty en una junta propone contratar una compañía de seguridad, porque han recibido una oferta que mejora sensiblemente la guarda de los establecimientos, y las condiciones de trabajo de los empleados de ese departamento.

-Wilson hace jornadas maratonianas y... cualquier día, los sindicatos se nos van a echar encima. Y con toda la razón!

- Pero eso supone un gasto innecesario, Betty! – Argumenta Marcela.

- Cómo dices eso? Es una plata bien empleada.

- Ni modo! Podemos continuar igual que hasta ahora. – Sigue oponiéndose. – Nos va bien, Betty!

- Es una pena desaprovecharlo, porque es una buena oportunidad. Yo creo que deberíamos aceptar. – Insiste.

- Betty, perdona, pero yo soy la gerente de puntos de venta, y yo decidiré lo que se hace en ellos.

Entonces Betty se dirige a Armando.

- Y para las instalaciones que no sean puntos de venta? La fábrica, los almacenes, las oficinas...

- Imagino que has estudiado bien todo: las condiciones, el desembolso... – La consulta aunque conoce la respuesta. Su Betty no habría hecho esa propuesta a la junta si no fuera absolutamente beneficiosa para Ecomoda desde todos los ángulos.

- Sí! Ya os he dicho que es una oferta muy interesante, de una empresa reconocida que está en expansión.

- Votamos entonces para lo que NO son puntos de venta? – Plantea Armando.

Todos aceptan. Votan a favor y se aprueba firmar el contrato con la única oposición de Marcela.

Salen todos y quedan ellos solos en la Sala de Juntas.

- Bueno, Betty. Sacaste adelante tu propuesta. – La dice creyéndola satisfecha.

- Pues no será por tu apoyo! No me has respaldado frente a Marcela. – Le recrimina.

- Marcela es tu amiga, Betty. No intentes liarme en medio de vuestras cuitas.

- Pero tú eres el presidente!

- Eso no significa que yo pueda decir a nadie lo que debe votar! – La hace un guiño y entra a presidencia quitándose de en medio divertido.

Betty se enfurece, y da un puntapié en el suelo como cuando era niña liberando la rabia que siente. De pronto es consciente de que Armando está bastante indiferente con ella los últimos tiempos.

Y si se ha hartado de esperar que le confiese que Rob es su hijo...? O de que pasen las semanas, y no le dé la respuesta que él espera a su proposición de matrimonio?





CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Llevo bastante tiempo peleándome con el capi de las narices, porque no consigo que quede como yo quiero, pero ni modo!

Además es de transición y no sé si os gustará, en fin... prometo esmerarme más con el próximo.

Que tengáis buen fin de semana y muchos besos.






porque desde luego eso de esperar tanto teniendo los sentimientos claros no es nada agradable, esperemos que Betty recapacite y se de cuenta de la realidad. Me gusto mucho el capitulo. Besos.
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Mar (mex)
Mar (mex)

February 15th, 2004, 7:00 am #8

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…? Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!







Capítulo XIII.- Dame tiempo, por favor...



A partir de entonces, la mayoría de las noches la visita y si el niño llora o protesta, se queda para atenderle y turnarse en su cuidado, aunque la verdad es que si él se entera primero, se levanta rápido para evitar que lo haga ella.

Duermen juntos y él no intenta nada, se conforma con tenerla cerca y hacer méritos, esperando que pronto pueda confiar en él lo suficiente para contarle.

El hecho de que no le haya hablado del embarazo ni de su paternidad, es un contencioso que ya resolverán cuando llegue el momento. Mientras tanto… “paciencia y barajar”.

Armando programa su despertador para que suene el primero, y si despierta antes de la hora disfruta contemplando a Betty y a Rob. Después va a su cuarto para arreglarse.

“Aunque sea una empresa ardua, voy a conseguir que seamos una familia en todo momento y lugar, y desde luego... ante el mundo! Te lo juro, hijo.” Le dice bajito, asomado a la cuna un día.






ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Una mañana doña Julia le ve salir de la habitación de Betty y se queda preocupada todo el día.

Cuando por la tarde regresan de Ecomoda...

- Ay, m´hija! No vaya a volver a suceder... ya sabe...

- Tranquila, mamá. Sólo me ayuda con el niño y dormimos.

- Betty... yo creo que lo sabe!

- Saberlo, seguro! Está extrañísimo! Tan responsable y concienciado con el cuidado del bebé… pero él no me pregunta, y yo no reúno el valor.





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El viernes por la tarde, Armando recibe una llamada comunicándole el naufragio de un amigo suyo con su yate de recreo.

- Jorge está desaparecido y quiero ir a colaborar en la búsqueda. – Les comunica.

- Mira, Armando, quítate esa idea de la cabeza porque aunque vayas, no podrás colaborar en nada. – Le dice su padre. - Qué vas a hacer allí solo, mirando al mar?

- Los equipos de rescate son profesionales y no te van a admitir con ellos porque sólo les estorbarías! – Argumenta Betty alarmada ante la idea de que se vaya.

- Quédate en casa, hijo, al menos hasta que se sepa algo... – Añade doña Julia.

Admite a regañadientes la validez del razonamiento, y se queda disgustado y con una sensación de impotencia...

Al llegar la noche, Betty atiende a su hijo que ya tiene cuatro meses, y luego se acuesta vuelta hacia él. Ve a Armando tendido boca arriba con las manos bajo la cabeza, y la mirada fija en el techo. La gustaría consolarle, pero ha dejado crecer tantas malas hierbas entre los dos… que no se atreve.

- Estás tan abatido...

- Es duro pensar en Jorge sin saber con certeza si tienes... o tenías un amigo. – Manifiesta triste.

- Lo siento mucho, Armando. – Le acaricia la mejilla.

- Gracias, mi amor. – Responde con dulzura.

Se acerca a ella, toma su rostro con una mano volviéndolo hacia él y besa suavemente sus labios, sintiendo en su interior esa ternura que siempre le invade cuando están juntos.

- Armando... no deb... – Pero la verdad es que no puede separarse.

Los besos y las caricias están haciéndose más incendiarios cuando Rob lloriquea.

Se separan agitados y en el fondo, en lo más profundo, Betty no sabe si agradecer a su hijo que la haya dado la ocasión de recuperar la cordura, o lamentar que haya impedido una posible reconciliación... Quizá lo segundo!

Acaricia al niño, le calma y de nuevo se acuesta, pero ya cada uno busca una postura y espera a que le posea el sueño.




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Armando pasa todo el sábado muy inquieto, haciendo y recibiendo llamadas, pero siguen sin encontrar ninguna señal del yate, y ya llevan mucho mar rastreado...

Mario, Nicolás y Daniel vienen a pasar la tarde con él, y juntos evocan y recuerdan multitud de anécdotas vividas con el amigo que está desaparecido.

Y según pasan las horas, las esperanzas de hallarle con vida, disminuyen.




Él vuelve a pasar mala noche, pero bien de mañana empieza a sonar su celular y les despierta a los tres. Rob se sobresalta mucho y comienza a llorar asustado, Armando contesta y mientras, Betty consuela a su hijo.

Le mira con temor temiendo ver dolor y decepción en su cara…

- Un milagro! Un auténtico milagro! Cuándo ha sido...? Con las primeras luces del alba... un poco deshidratado y quemado... Bueno, pero eso es lo mínimo... Con buen humor? Ja, ja, ja... Y lo preocupados que nos ha tenido a todos! Ya, ya... Entiendo... Sí! Muchísimas gracias por avisarme, no... no tengas cuidado que ya se lo comunico yo a los demás amigotes. Dale un abrazo muy fuerte!

- Buenas noticias, sí?

- Betty, le han encontrado! – Dice abrazándoles a los dos. – Han tardado tanto porque el fuerte oleaje le desvió de su ruta...

- Me alegro mucho, Armando. Qué alivio saber que está vivo! – Le besa la mejilla.

Armando llama a Mario, le pone al corriente de la gran noticia y le dice que hagan una cadena para que se enteren todos los amigos.

Pasan un domingo feliz en familia, y al acostarse...

- Menos mal que al final se arregló el fin de semana, porque empezó horrible! – Comenta Armando.

- Tienes razón, pero hubo final feliz...

Betty se interrumpe al notar la mano de él en la cadera y ver como acerca los labios a los suyos.

Cuando la besa, CASI se olvida de todas sus dudas y le rodea el cuello con los brazos.

- Betty, me costará peinar canas con mucha antelación... pero no seguiré adelante si tú no lo deseas.

- Armando, yo... te amo y lo deseo tanto como tú, pero prefiero no entregarme a ti mientras no esté convencida de que esta relación tiene futuro, de que tu amor es mío para siempre.

Se sorprende de que confiese amarle porque hace mucho tiempo que no se lo dice.
Y además sabe de la renuencia de ella a reconocerlo, por temor a quedar indefensa en sus manos.

- Mi Betty... Ni te imaginas cuánto te amo yo! Créeme!

- Sabes? Últimamente no estoy tan segura de mis convicciones. Te concederé el beneficio de la duda... – Y le sonríe con dulzura.

- Sí. Por favor, convéncete prontico de mi lealtad.

Armando considera que es un nuevo principio, una nueva vida... y cual ave fénix se siente renacer de sus cenizas. Luego se duerme acurrucado junto a ella.

Betty, por su parte, le mira y considera que Armando es una de las mayores satisfacciones que le ha deparado la vida. Antes pensaba que también era la mayor traición, pero ya no está segura, porque últimamente le ha visto vulnerable, y empieza a presentir que quizá la quiere, aunque sea “a su estilo”...

Se dice: “Armando Mendoza, confieso que te veo más juiciosito y maduro como hombre, y extraordinario como padre... va quedando menos para que esté convencida de la sinceridad de tu amor.”




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Armando flota varios días entre las nubes y al fin, él también toma una decisión que le cuesta mucho, porque todavía Betty sigue sin decirle que Rob es su hijo, pero resuelve renunciar a su bienamada LIBERTAD solteril.

- Betty, casémonos! – La propone una tarde, así, sin anestesia.

- Cómo así? – Pregunta absolutamente descolocada.

- Sé que te amo desde hace mucho. Cuando nuestros padres nos comunicaron que iban a casarse y volvimos a encontrarnos, sufrí tremendo flechazo... y me enamoré de ti como un chaval.

- Ay, Armando! Tan pronto eres el mejor compañero como reaccionas de forma impredecible... No puedo aceptar así... de pronto!


- Sé que he cometido errores, pero te adoro. Al fin y al cabo… TODOS hemos hecho algo de lo que no nos sentimos orgullosos… NINGUNO somos inocentes del todo… - Se insinúa.

- Por favor, no insistas. – Se aparta unos pasos avergonzada por mantener el secreto. - Me resulta muy difícil decirte que no, y no quiero hacerte daño, pero...

- Me amas?

- Sí, Armando. – Le reconoce.

- Está bien. No tengas prisa en decidir, pero prométeme que lo pensarás.

- OK! Pero no te hagas muchas ilusiones.

Él sabe que no la basta con que quiera ser su esposo. Quiere que sea su marido de verdad, que la ame y comparta toda su vida con ella y SÓLO con ella. Y él sabe que así será, pero Betty resultó tan desconfiada...




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Pasados unos días la pregunta si ya decidió algo, y ella responde que aún no.

- Es que no quiero precipitarme, Armando. Dame tiempo, por favor.

- Betty, estás viendo espejismos! Cómo puedo seguir dándote esa imagen? Pasamos el día y la noche juntos! Me he convertido en un perrito faldero por ti. Y tú no lo consideras suficiente... Haga lo que haga, nunca quedas satisfecha! Por mí... tienes todo el tiempo del mundo!

Baja la vista y, muy decepcionado, se retira sin hacer más comentarios.

Betty se siente incómoda, pero no lo está poniendo difícil ni se hace rogar por mortificarle, sino porque de verdad no sabe qué decidir para acertar. Apenas ha empezado a verle con ojos más confiados, y darle el SÍ ahora, es demasiado apresurado.

Armando se encuentra a doña Julia viendo la televisión en el salón.

- Qué te sucede, m´hijo? Te veo apenado.

- Julia, me rechaza. Me botó hace mucho por unos malentendidos, pero hace más de un año de eso... y no he vuelto a conseguir que me crea, que confíe en mí... – Suspira. – Y yo la amo...

- Armando, mi hija salió a su padre en lo terca. – Hace una pausa y continúa. - Te revelaré que Betty también lo está pasando mal, sufre porque te ama, pero se ha creado su propio infierno, innecesario yo sé... y es incapaz de creer en tu fidelidad permanente.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Así llegamos al día que Betty en una junta propone contratar una compañía de seguridad, porque han recibido una oferta que mejora sensiblemente la guarda de los establecimientos, y las condiciones de trabajo de los empleados de ese departamento.

-Wilson hace jornadas maratonianas y... cualquier día, los sindicatos se nos van a echar encima. Y con toda la razón!

- Pero eso supone un gasto innecesario, Betty! – Argumenta Marcela.

- Cómo dices eso? Es una plata bien empleada.

- Ni modo! Podemos continuar igual que hasta ahora. – Sigue oponiéndose. – Nos va bien, Betty!

- Es una pena desaprovecharlo, porque es una buena oportunidad. Yo creo que deberíamos aceptar. – Insiste.

- Betty, perdona, pero yo soy la gerente de puntos de venta, y yo decidiré lo que se hace en ellos.

Entonces Betty se dirige a Armando.

- Y para las instalaciones que no sean puntos de venta? La fábrica, los almacenes, las oficinas...

- Imagino que has estudiado bien todo: las condiciones, el desembolso... – La consulta aunque conoce la respuesta. Su Betty no habría hecho esa propuesta a la junta si no fuera absolutamente beneficiosa para Ecomoda desde todos los ángulos.

- Sí! Ya os he dicho que es una oferta muy interesante, de una empresa reconocida que está en expansión.

- Votamos entonces para lo que NO son puntos de venta? – Plantea Armando.

Todos aceptan. Votan a favor y se aprueba firmar el contrato con la única oposición de Marcela.

Salen todos y quedan ellos solos en la Sala de Juntas.

- Bueno, Betty. Sacaste adelante tu propuesta. – La dice creyéndola satisfecha.

- Pues no será por tu apoyo! No me has respaldado frente a Marcela. – Le recrimina.

- Marcela es tu amiga, Betty. No intentes liarme en medio de vuestras cuitas.

- Pero tú eres el presidente!

- Eso no significa que yo pueda decir a nadie lo que debe votar! – La hace un guiño y entra a presidencia quitándose de en medio divertido.

Betty se enfurece, y da un puntapié en el suelo como cuando era niña liberando la rabia que siente. De pronto es consciente de que Armando está bastante indiferente con ella los últimos tiempos.

Y si se ha hartado de esperar que le confiese que Rob es su hijo...? O de que pasen las semanas, y no le dé la respuesta que él espera a su proposición de matrimonio?





CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Llevo bastante tiempo peleándome con el capi de las narices, porque no consigo que quede como yo quiero, pero ni modo!

Además es de transición y no sé si os gustará, en fin... prometo esmerarme más con el próximo.

Que tengáis buen fin de semana y muchos besos.






Betty se esta viendo demasiado malita con Armando, yo si píenso que todos tenemos derecho a equivocarnos y el se merece una segunda oportunidad, mas cuando existe un bebe de por medio.. JEJE, cuando es que se decidira a decirle?? Cuando se vaya a casar el hijo o que??

Muchos besos

Mar
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belanuri
belanuri

February 15th, 2004, 9:36 am #9

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…? Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!







Capítulo XIII.- Dame tiempo, por favor...



A partir de entonces, la mayoría de las noches la visita y si el niño llora o protesta, se queda para atenderle y turnarse en su cuidado, aunque la verdad es que si él se entera primero, se levanta rápido para evitar que lo haga ella.

Duermen juntos y él no intenta nada, se conforma con tenerla cerca y hacer méritos, esperando que pronto pueda confiar en él lo suficiente para contarle.

El hecho de que no le haya hablado del embarazo ni de su paternidad, es un contencioso que ya resolverán cuando llegue el momento. Mientras tanto… “paciencia y barajar”.

Armando programa su despertador para que suene el primero, y si despierta antes de la hora disfruta contemplando a Betty y a Rob. Después va a su cuarto para arreglarse.

“Aunque sea una empresa ardua, voy a conseguir que seamos una familia en todo momento y lugar, y desde luego... ante el mundo! Te lo juro, hijo.” Le dice bajito, asomado a la cuna un día.






ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Una mañana doña Julia le ve salir de la habitación de Betty y se queda preocupada todo el día.

Cuando por la tarde regresan de Ecomoda...

- Ay, m´hija! No vaya a volver a suceder... ya sabe...

- Tranquila, mamá. Sólo me ayuda con el niño y dormimos.

- Betty... yo creo que lo sabe!

- Saberlo, seguro! Está extrañísimo! Tan responsable y concienciado con el cuidado del bebé… pero él no me pregunta, y yo no reúno el valor.





ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




El viernes por la tarde, Armando recibe una llamada comunicándole el naufragio de un amigo suyo con su yate de recreo.

- Jorge está desaparecido y quiero ir a colaborar en la búsqueda. – Les comunica.

- Mira, Armando, quítate esa idea de la cabeza porque aunque vayas, no podrás colaborar en nada. – Le dice su padre. - Qué vas a hacer allí solo, mirando al mar?

- Los equipos de rescate son profesionales y no te van a admitir con ellos porque sólo les estorbarías! – Argumenta Betty alarmada ante la idea de que se vaya.

- Quédate en casa, hijo, al menos hasta que se sepa algo... – Añade doña Julia.

Admite a regañadientes la validez del razonamiento, y se queda disgustado y con una sensación de impotencia...

Al llegar la noche, Betty atiende a su hijo que ya tiene cuatro meses, y luego se acuesta vuelta hacia él. Ve a Armando tendido boca arriba con las manos bajo la cabeza, y la mirada fija en el techo. La gustaría consolarle, pero ha dejado crecer tantas malas hierbas entre los dos… que no se atreve.

- Estás tan abatido...

- Es duro pensar en Jorge sin saber con certeza si tienes... o tenías un amigo. – Manifiesta triste.

- Lo siento mucho, Armando. – Le acaricia la mejilla.

- Gracias, mi amor. – Responde con dulzura.

Se acerca a ella, toma su rostro con una mano volviéndolo hacia él y besa suavemente sus labios, sintiendo en su interior esa ternura que siempre le invade cuando están juntos.

- Armando... no deb... – Pero la verdad es que no puede separarse.

Los besos y las caricias están haciéndose más incendiarios cuando Rob lloriquea.

Se separan agitados y en el fondo, en lo más profundo, Betty no sabe si agradecer a su hijo que la haya dado la ocasión de recuperar la cordura, o lamentar que haya impedido una posible reconciliación... Quizá lo segundo!

Acaricia al niño, le calma y de nuevo se acuesta, pero ya cada uno busca una postura y espera a que le posea el sueño.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando pasa todo el sábado muy inquieto, haciendo y recibiendo llamadas, pero siguen sin encontrar ninguna señal del yate, y ya llevan mucho mar rastreado...

Mario, Nicolás y Daniel vienen a pasar la tarde con él, y juntos evocan y recuerdan multitud de anécdotas vividas con el amigo que está desaparecido.

Y según pasan las horas, las esperanzas de hallarle con vida, disminuyen.




Él vuelve a pasar mala noche, pero bien de mañana empieza a sonar su celular y les despierta a los tres. Rob se sobresalta mucho y comienza a llorar asustado, Armando contesta y mientras, Betty consuela a su hijo.

Le mira con temor temiendo ver dolor y decepción en su cara…

- Un milagro! Un auténtico milagro! Cuándo ha sido...? Con las primeras luces del alba... un poco deshidratado y quemado... Bueno, pero eso es lo mínimo... Con buen humor? Ja, ja, ja... Y lo preocupados que nos ha tenido a todos! Ya, ya... Entiendo... Sí! Muchísimas gracias por avisarme, no... no tengas cuidado que ya se lo comunico yo a los demás amigotes. Dale un abrazo muy fuerte!

- Buenas noticias, sí?

- Betty, le han encontrado! – Dice abrazándoles a los dos. – Han tardado tanto porque el fuerte oleaje le desvió de su ruta...

- Me alegro mucho, Armando. Qué alivio saber que está vivo! – Le besa la mejilla.

Armando llama a Mario, le pone al corriente de la gran noticia y le dice que hagan una cadena para que se enteren todos los amigos.

Pasan un domingo feliz en familia, y al acostarse...

- Menos mal que al final se arregló el fin de semana, porque empezó horrible! – Comenta Armando.

- Tienes razón, pero hubo final feliz...

Betty se interrumpe al notar la mano de él en la cadera y ver como acerca los labios a los suyos.

Cuando la besa, CASI se olvida de todas sus dudas y le rodea el cuello con los brazos.

- Betty, me costará peinar canas con mucha antelación... pero no seguiré adelante si tú no lo deseas.

- Armando, yo... te amo y lo deseo tanto como tú, pero prefiero no entregarme a ti mientras no esté convencida de que esta relación tiene futuro, de que tu amor es mío para siempre.

Se sorprende de que confiese amarle porque hace mucho tiempo que no se lo dice.
Y además sabe de la renuencia de ella a reconocerlo, por temor a quedar indefensa en sus manos.

- Mi Betty... Ni te imaginas cuánto te amo yo! Créeme!

- Sabes? Últimamente no estoy tan segura de mis convicciones. Te concederé el beneficio de la duda... – Y le sonríe con dulzura.

- Sí. Por favor, convéncete prontico de mi lealtad.

Armando considera que es un nuevo principio, una nueva vida... y cual ave fénix se siente renacer de sus cenizas. Luego se duerme acurrucado junto a ella.

Betty, por su parte, le mira y considera que Armando es una de las mayores satisfacciones que le ha deparado la vida. Antes pensaba que también era la mayor traición, pero ya no está segura, porque últimamente le ha visto vulnerable, y empieza a presentir que quizá la quiere, aunque sea “a su estilo”...

Se dice: “Armando Mendoza, confieso que te veo más juiciosito y maduro como hombre, y extraordinario como padre... va quedando menos para que esté convencida de la sinceridad de tu amor.”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando flota varios días entre las nubes y al fin, él también toma una decisión que le cuesta mucho, porque todavía Betty sigue sin decirle que Rob es su hijo, pero resuelve renunciar a su bienamada LIBERTAD solteril.

- Betty, casémonos! – La propone una tarde, así, sin anestesia.

- Cómo así? – Pregunta absolutamente descolocada.

- Sé que te amo desde hace mucho. Cuando nuestros padres nos comunicaron que iban a casarse y volvimos a encontrarnos, sufrí tremendo flechazo... y me enamoré de ti como un chaval.

- Ay, Armando! Tan pronto eres el mejor compañero como reaccionas de forma impredecible... No puedo aceptar así... de pronto!


- Sé que he cometido errores, pero te adoro. Al fin y al cabo… TODOS hemos hecho algo de lo que no nos sentimos orgullosos… NINGUNO somos inocentes del todo… - Se insinúa.

- Por favor, no insistas. – Se aparta unos pasos avergonzada por mantener el secreto. - Me resulta muy difícil decirte que no, y no quiero hacerte daño, pero...

- Me amas?

- Sí, Armando. – Le reconoce.

- Está bien. No tengas prisa en decidir, pero prométeme que lo pensarás.

- OK! Pero no te hagas muchas ilusiones.

Él sabe que no la basta con que quiera ser su esposo. Quiere que sea su marido de verdad, que la ame y comparta toda su vida con ella y SÓLO con ella. Y él sabe que así será, pero Betty resultó tan desconfiada...




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Pasados unos días la pregunta si ya decidió algo, y ella responde que aún no.

- Es que no quiero precipitarme, Armando. Dame tiempo, por favor.

- Betty, estás viendo espejismos! Cómo puedo seguir dándote esa imagen? Pasamos el día y la noche juntos! Me he convertido en un perrito faldero por ti. Y tú no lo consideras suficiente... Haga lo que haga, nunca quedas satisfecha! Por mí... tienes todo el tiempo del mundo!

Baja la vista y, muy decepcionado, se retira sin hacer más comentarios.

Betty se siente incómoda, pero no lo está poniendo difícil ni se hace rogar por mortificarle, sino porque de verdad no sabe qué decidir para acertar. Apenas ha empezado a verle con ojos más confiados, y darle el SÍ ahora, es demasiado apresurado.

Armando se encuentra a doña Julia viendo la televisión en el salón.

- Qué te sucede, m´hijo? Te veo apenado.

- Julia, me rechaza. Me botó hace mucho por unos malentendidos, pero hace más de un año de eso... y no he vuelto a conseguir que me crea, que confíe en mí... – Suspira. – Y yo la amo...

- Armando, mi hija salió a su padre en lo terca. – Hace una pausa y continúa. - Te revelaré que Betty también lo está pasando mal, sufre porque te ama, pero se ha creado su propio infierno, innecesario yo sé... y es incapaz de creer en tu fidelidad permanente.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Así llegamos al día que Betty en una junta propone contratar una compañía de seguridad, porque han recibido una oferta que mejora sensiblemente la guarda de los establecimientos, y las condiciones de trabajo de los empleados de ese departamento.

-Wilson hace jornadas maratonianas y... cualquier día, los sindicatos se nos van a echar encima. Y con toda la razón!

- Pero eso supone un gasto innecesario, Betty! – Argumenta Marcela.

- Cómo dices eso? Es una plata bien empleada.

- Ni modo! Podemos continuar igual que hasta ahora. – Sigue oponiéndose. – Nos va bien, Betty!

- Es una pena desaprovecharlo, porque es una buena oportunidad. Yo creo que deberíamos aceptar. – Insiste.

- Betty, perdona, pero yo soy la gerente de puntos de venta, y yo decidiré lo que se hace en ellos.

Entonces Betty se dirige a Armando.

- Y para las instalaciones que no sean puntos de venta? La fábrica, los almacenes, las oficinas...

- Imagino que has estudiado bien todo: las condiciones, el desembolso... – La consulta aunque conoce la respuesta. Su Betty no habría hecho esa propuesta a la junta si no fuera absolutamente beneficiosa para Ecomoda desde todos los ángulos.

- Sí! Ya os he dicho que es una oferta muy interesante, de una empresa reconocida que está en expansión.

- Votamos entonces para lo que NO son puntos de venta? – Plantea Armando.

Todos aceptan. Votan a favor y se aprueba firmar el contrato con la única oposición de Marcela.

Salen todos y quedan ellos solos en la Sala de Juntas.

- Bueno, Betty. Sacaste adelante tu propuesta. – La dice creyéndola satisfecha.

- Pues no será por tu apoyo! No me has respaldado frente a Marcela. – Le recrimina.

- Marcela es tu amiga, Betty. No intentes liarme en medio de vuestras cuitas.

- Pero tú eres el presidente!

- Eso no significa que yo pueda decir a nadie lo que debe votar! – La hace un guiño y entra a presidencia quitándose de en medio divertido.

Betty se enfurece, y da un puntapié en el suelo como cuando era niña liberando la rabia que siente. De pronto es consciente de que Armando está bastante indiferente con ella los últimos tiempos.

Y si se ha hartado de esperar que le confiese que Rob es su hijo...? O de que pasen las semanas, y no le dé la respuesta que él espera a su proposición de matrimonio?





CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Llevo bastante tiempo peleándome con el capi de las narices, porque no consigo que quede como yo quiero, pero ni modo!

Además es de transición y no sé si os gustará, en fin... prometo esmerarme más con el próximo.

Que tengáis buen fin de semana y muchos besos.






en que idioma quiere que le diga armando que los ama a los dos muchísimo.

Mira que es cabezonita, está bien que desconfie pero lleva una temporadita que no se separa ni a sol ni a sombra de ella.

Como reaccionará cuando le diga que rob es su peque????

La verdad es que cuando pierdes la confianza en alguien es bastante complicado volver a recuperarla. Ánimo armandin, que tú lo conseguirás

Besos
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Cata
Cata

February 15th, 2004, 10:47 am #10

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…? Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!







Capítulo XIII.- Dame tiempo, por favor...



A partir de entonces, la mayoría de las noches la visita y si el niño llora o protesta, se queda para atenderle y turnarse en su cuidado, aunque la verdad es que si él se entera primero, se levanta rápido para evitar que lo haga ella.

Duermen juntos y él no intenta nada, se conforma con tenerla cerca y hacer méritos, esperando que pronto pueda confiar en él lo suficiente para contarle.

El hecho de que no le haya hablado del embarazo ni de su paternidad, es un contencioso que ya resolverán cuando llegue el momento. Mientras tanto… “paciencia y barajar”.

Armando programa su despertador para que suene el primero, y si despierta antes de la hora disfruta contemplando a Betty y a Rob. Después va a su cuarto para arreglarse.

“Aunque sea una empresa ardua, voy a conseguir que seamos una familia en todo momento y lugar, y desde luego... ante el mundo! Te lo juro, hijo.” Le dice bajito, asomado a la cuna un día.






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Una mañana doña Julia le ve salir de la habitación de Betty y se queda preocupada todo el día.

Cuando por la tarde regresan de Ecomoda...

- Ay, m´hija! No vaya a volver a suceder... ya sabe...

- Tranquila, mamá. Sólo me ayuda con el niño y dormimos.

- Betty... yo creo que lo sabe!

- Saberlo, seguro! Está extrañísimo! Tan responsable y concienciado con el cuidado del bebé… pero él no me pregunta, y yo no reúno el valor.





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El viernes por la tarde, Armando recibe una llamada comunicándole el naufragio de un amigo suyo con su yate de recreo.

- Jorge está desaparecido y quiero ir a colaborar en la búsqueda. – Les comunica.

- Mira, Armando, quítate esa idea de la cabeza porque aunque vayas, no podrás colaborar en nada. – Le dice su padre. - Qué vas a hacer allí solo, mirando al mar?

- Los equipos de rescate son profesionales y no te van a admitir con ellos porque sólo les estorbarías! – Argumenta Betty alarmada ante la idea de que se vaya.

- Quédate en casa, hijo, al menos hasta que se sepa algo... – Añade doña Julia.

Admite a regañadientes la validez del razonamiento, y se queda disgustado y con una sensación de impotencia...

Al llegar la noche, Betty atiende a su hijo que ya tiene cuatro meses, y luego se acuesta vuelta hacia él. Ve a Armando tendido boca arriba con las manos bajo la cabeza, y la mirada fija en el techo. La gustaría consolarle, pero ha dejado crecer tantas malas hierbas entre los dos… que no se atreve.

- Estás tan abatido...

- Es duro pensar en Jorge sin saber con certeza si tienes... o tenías un amigo. – Manifiesta triste.

- Lo siento mucho, Armando. – Le acaricia la mejilla.

- Gracias, mi amor. – Responde con dulzura.

Se acerca a ella, toma su rostro con una mano volviéndolo hacia él y besa suavemente sus labios, sintiendo en su interior esa ternura que siempre le invade cuando están juntos.

- Armando... no deb... – Pero la verdad es que no puede separarse.

Los besos y las caricias están haciéndose más incendiarios cuando Rob lloriquea.

Se separan agitados y en el fondo, en lo más profundo, Betty no sabe si agradecer a su hijo que la haya dado la ocasión de recuperar la cordura, o lamentar que haya impedido una posible reconciliación... Quizá lo segundo!

Acaricia al niño, le calma y de nuevo se acuesta, pero ya cada uno busca una postura y espera a que le posea el sueño.




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Armando pasa todo el sábado muy inquieto, haciendo y recibiendo llamadas, pero siguen sin encontrar ninguna señal del yate, y ya llevan mucho mar rastreado...

Mario, Nicolás y Daniel vienen a pasar la tarde con él, y juntos evocan y recuerdan multitud de anécdotas vividas con el amigo que está desaparecido.

Y según pasan las horas, las esperanzas de hallarle con vida, disminuyen.




Él vuelve a pasar mala noche, pero bien de mañana empieza a sonar su celular y les despierta a los tres. Rob se sobresalta mucho y comienza a llorar asustado, Armando contesta y mientras, Betty consuela a su hijo.

Le mira con temor temiendo ver dolor y decepción en su cara…

- Un milagro! Un auténtico milagro! Cuándo ha sido...? Con las primeras luces del alba... un poco deshidratado y quemado... Bueno, pero eso es lo mínimo... Con buen humor? Ja, ja, ja... Y lo preocupados que nos ha tenido a todos! Ya, ya... Entiendo... Sí! Muchísimas gracias por avisarme, no... no tengas cuidado que ya se lo comunico yo a los demás amigotes. Dale un abrazo muy fuerte!

- Buenas noticias, sí?

- Betty, le han encontrado! – Dice abrazándoles a los dos. – Han tardado tanto porque el fuerte oleaje le desvió de su ruta...

- Me alegro mucho, Armando. Qué alivio saber que está vivo! – Le besa la mejilla.

Armando llama a Mario, le pone al corriente de la gran noticia y le dice que hagan una cadena para que se enteren todos los amigos.

Pasan un domingo feliz en familia, y al acostarse...

- Menos mal que al final se arregló el fin de semana, porque empezó horrible! – Comenta Armando.

- Tienes razón, pero hubo final feliz...

Betty se interrumpe al notar la mano de él en la cadera y ver como acerca los labios a los suyos.

Cuando la besa, CASI se olvida de todas sus dudas y le rodea el cuello con los brazos.

- Betty, me costará peinar canas con mucha antelación... pero no seguiré adelante si tú no lo deseas.

- Armando, yo... te amo y lo deseo tanto como tú, pero prefiero no entregarme a ti mientras no esté convencida de que esta relación tiene futuro, de que tu amor es mío para siempre.

Se sorprende de que confiese amarle porque hace mucho tiempo que no se lo dice.
Y además sabe de la renuencia de ella a reconocerlo, por temor a quedar indefensa en sus manos.

- Mi Betty... Ni te imaginas cuánto te amo yo! Créeme!

- Sabes? Últimamente no estoy tan segura de mis convicciones. Te concederé el beneficio de la duda... – Y le sonríe con dulzura.

- Sí. Por favor, convéncete prontico de mi lealtad.

Armando considera que es un nuevo principio, una nueva vida... y cual ave fénix se siente renacer de sus cenizas. Luego se duerme acurrucado junto a ella.

Betty, por su parte, le mira y considera que Armando es una de las mayores satisfacciones que le ha deparado la vida. Antes pensaba que también era la mayor traición, pero ya no está segura, porque últimamente le ha visto vulnerable, y empieza a presentir que quizá la quiere, aunque sea “a su estilo”...

Se dice: “Armando Mendoza, confieso que te veo más juiciosito y maduro como hombre, y extraordinario como padre... va quedando menos para que esté convencida de la sinceridad de tu amor.”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando flota varios días entre las nubes y al fin, él también toma una decisión que le cuesta mucho, porque todavía Betty sigue sin decirle que Rob es su hijo, pero resuelve renunciar a su bienamada LIBERTAD solteril.

- Betty, casémonos! – La propone una tarde, así, sin anestesia.

- Cómo así? – Pregunta absolutamente descolocada.

- Sé que te amo desde hace mucho. Cuando nuestros padres nos comunicaron que iban a casarse y volvimos a encontrarnos, sufrí tremendo flechazo... y me enamoré de ti como un chaval.

- Ay, Armando! Tan pronto eres el mejor compañero como reaccionas de forma impredecible... No puedo aceptar así... de pronto!


- Sé que he cometido errores, pero te adoro. Al fin y al cabo… TODOS hemos hecho algo de lo que no nos sentimos orgullosos… NINGUNO somos inocentes del todo… - Se insinúa.

- Por favor, no insistas. – Se aparta unos pasos avergonzada por mantener el secreto. - Me resulta muy difícil decirte que no, y no quiero hacerte daño, pero...

- Me amas?

- Sí, Armando. – Le reconoce.

- Está bien. No tengas prisa en decidir, pero prométeme que lo pensarás.

- OK! Pero no te hagas muchas ilusiones.

Él sabe que no la basta con que quiera ser su esposo. Quiere que sea su marido de verdad, que la ame y comparta toda su vida con ella y SÓLO con ella. Y él sabe que así será, pero Betty resultó tan desconfiada...




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Pasados unos días la pregunta si ya decidió algo, y ella responde que aún no.

- Es que no quiero precipitarme, Armando. Dame tiempo, por favor.

- Betty, estás viendo espejismos! Cómo puedo seguir dándote esa imagen? Pasamos el día y la noche juntos! Me he convertido en un perrito faldero por ti. Y tú no lo consideras suficiente... Haga lo que haga, nunca quedas satisfecha! Por mí... tienes todo el tiempo del mundo!

Baja la vista y, muy decepcionado, se retira sin hacer más comentarios.

Betty se siente incómoda, pero no lo está poniendo difícil ni se hace rogar por mortificarle, sino porque de verdad no sabe qué decidir para acertar. Apenas ha empezado a verle con ojos más confiados, y darle el SÍ ahora, es demasiado apresurado.

Armando se encuentra a doña Julia viendo la televisión en el salón.

- Qué te sucede, m´hijo? Te veo apenado.

- Julia, me rechaza. Me botó hace mucho por unos malentendidos, pero hace más de un año de eso... y no he vuelto a conseguir que me crea, que confíe en mí... – Suspira. – Y yo la amo...

- Armando, mi hija salió a su padre en lo terca. – Hace una pausa y continúa. - Te revelaré que Betty también lo está pasando mal, sufre porque te ama, pero se ha creado su propio infierno, innecesario yo sé... y es incapaz de creer en tu fidelidad permanente.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Así llegamos al día que Betty en una junta propone contratar una compañía de seguridad, porque han recibido una oferta que mejora sensiblemente la guarda de los establecimientos, y las condiciones de trabajo de los empleados de ese departamento.

-Wilson hace jornadas maratonianas y... cualquier día, los sindicatos se nos van a echar encima. Y con toda la razón!

- Pero eso supone un gasto innecesario, Betty! – Argumenta Marcela.

- Cómo dices eso? Es una plata bien empleada.

- Ni modo! Podemos continuar igual que hasta ahora. – Sigue oponiéndose. – Nos va bien, Betty!

- Es una pena desaprovecharlo, porque es una buena oportunidad. Yo creo que deberíamos aceptar. – Insiste.

- Betty, perdona, pero yo soy la gerente de puntos de venta, y yo decidiré lo que se hace en ellos.

Entonces Betty se dirige a Armando.

- Y para las instalaciones que no sean puntos de venta? La fábrica, los almacenes, las oficinas...

- Imagino que has estudiado bien todo: las condiciones, el desembolso... – La consulta aunque conoce la respuesta. Su Betty no habría hecho esa propuesta a la junta si no fuera absolutamente beneficiosa para Ecomoda desde todos los ángulos.

- Sí! Ya os he dicho que es una oferta muy interesante, de una empresa reconocida que está en expansión.

- Votamos entonces para lo que NO son puntos de venta? – Plantea Armando.

Todos aceptan. Votan a favor y se aprueba firmar el contrato con la única oposición de Marcela.

Salen todos y quedan ellos solos en la Sala de Juntas.

- Bueno, Betty. Sacaste adelante tu propuesta. – La dice creyéndola satisfecha.

- Pues no será por tu apoyo! No me has respaldado frente a Marcela. – Le recrimina.

- Marcela es tu amiga, Betty. No intentes liarme en medio de vuestras cuitas.

- Pero tú eres el presidente!

- Eso no significa que yo pueda decir a nadie lo que debe votar! – La hace un guiño y entra a presidencia quitándose de en medio divertido.

Betty se enfurece, y da un puntapié en el suelo como cuando era niña liberando la rabia que siente. De pronto es consciente de que Armando está bastante indiferente con ella los últimos tiempos.

Y si se ha hartado de esperar que le confiese que Rob es su hijo...? O de que pasen las semanas, y no le dé la respuesta que él espera a su proposición de matrimonio?





CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Llevo bastante tiempo peleándome con el capi de las narices, porque no consigo que quede como yo quiero, pero ni modo!

Además es de transición y no sé si os gustará, en fin... prometo esmerarme más con el próximo.

Que tengáis buen fin de semana y muchos besos.






¡También insegura! Y mira que el muchacho se ha esmerado en hacerle saber que la ama. La falta de comunicación entre ellos no ayuda mucho.

Besitos, Calipso.
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