ESPEJISMOS.- Capítulo XII

ESPEJISMOS.- Capítulo XII

Calipso
Calipso

February 11th, 2004, 4:43 pm #1

Le espera con la puerta de la habitación abierta, y sale cuando le ve pasar.

- Armando... puedes atenderme un momento? – Dice suavemente.

- Desde luego. Di! – Se detiene y la mira hablando en tono neutro.

- Quería disculparme por mi actitud fría y distante. No sabía que sufrieras por causa de ella, pero no puedo cambiarla...

- OK! No te preocupes, y disculpa también mi explosión de antes, pero es lo que siento y... tampoco puedo cambiarlo...






Capítulo XII.- Rob es tan hermano mío, como tuyo… o no?




Una semana después Betty vuelve a Ecomoda, pero esclava del horario de comidas de Rob, aunque una toma de la mañana y otra de la tarde deben ser sustituidas sin remedio por un biberón que le da la abuela.

Él no entiende por qué insiste en ir a comer a casa, ni por qué tiene siempre tanta prisa para regresar por las tardes, pero a pesar de que le gustaría ir con ella a tomar algo o a pasear al salir del trabajo, cede a su deseo y la lleva a casa, donde ella se apresura a acudir con su madre y el bebé.

Rato después, todos los días, los recientes papás-abuelos salen de paseo con su “hijo”, y sólo entonces la ve relajarse y descansar.

Está tan cansada que suele quedarse dormida en un sillón, y como un ritual, él baja el libro que tenga en las manos y la contempla. Es su momento favorito del día.

Hoy la está observando cuando de pronto, ve que ella se ha despertado y le mira.

- Estás muy pensativo, Armando...

- Sí, es cierto.

- Y me quieres contar qué es eso que te tiene tan ensimismado?

Betty se esmera en ser amable con él desde aquella noche que Armando estalló desahogándose, pues se siente responsable.

- Por qué no? – Se encoge de hombros. – Es que no entiendo tu dedicación al bebé. Me parece desproporcionada, pues tu vida sólo gira en torno a Rob. No aceptas que vayamos al cine, o a tomar una copa y te quieres venir todas las tardes inmediatamente.

- Sientes celos del niño?

- No. No me malinterpretes, pero dime por qué duerme en tu habitación?

- Para que no dé malas noches a nuestros padres. Son mayores!

- Según para QUÉ!!! – Exclama sarcástico alzando las cejas.

- Armando! – Le reconviene divertida.

- Betty, tú madrugas para ir a la empresa todos los días, mientras que ellos pueden quedarse a dormir por la mañana si no les ha dejado descansar durante la noche.

- Es que... le quiero mucho!

- Yo también! Es mi hermano, pero una cosa es que colaboremos, y otra bien distinta es que carguemos con el bebé. Los responsables son los padres! Tú no debes seguir con esa esclavitud. Ni que fuera tuyo! – Remata Armando.

Betty le sonríe y asiente con la cabeza en silencio. Ay, señor!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche que ha salido con Mario a tomar una copa, deja a su “hermano” cuando éste encuentra un plan. Él se disculpa con una antigua modelo porque sólo le mueve el piso una, y se vuelve a casa muy juiciosito.

Se dispone a entrar en su dormitorio cuando oye llorar a Rob, así que se acerca a la puerta de Betty y escucha cómo le habla bajito, tranquilizándole.


No sabe por qué, sale a la galería a la que dan todas las habitaciones, y se queda mirando y escuchando a través de los cristales de esa puerta.

La ve ir con el niño en brazos hasta la mecedora, se sienta en ella y... le da de mamar!

Se le rompen todos los esquemas y se queda allí desconcertado hasta que Rob termina, y Betty le cambia el pañal, da numerosos besos en la cabecita y acuesta...

Va como un autómata a su cuarto y no pega ojo en toda la noche.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Por la mañana baja a desayunar temprano y está solo con Chelo en la cocina. Como la conoce desde que era niño, se atreve a consultarla la cuestión que le ha mantenido en vela durante tantas horas.

- Chelo, una mujer que no ha dado a luz nunca... puede criar al pecho a un bebé?

La criada se da cuenta de por donde va, y que él ha empezado a atar cabos.

- No, Armando. No puede.

- Seguro?

- Absolutamente. – Ratifica Chelo.

- La mato… la descuartizo con mis propias manos! Chelo, te parece normal hacerme esto? No decirme nada de su embarazo, ni de mi hijo? Tenerme en la inopia como a un imbécil o un degenerado en el que no se puede confiar? Pero, qué la he hecho yo? - Calla pensando y concluye. - Por eso se fueron a la hacienda... Por eso me evitaba...

- Betty no ha actuado bien, pero tampoco está siendo fácil para ella…

- La vas a defender? – Incrédulo.

- No, Armando, pero antes de abordar este tema debes calmarte, para luego hablar muy reposado y lleno de razón. No lo hagas ahora mismo, porque podrías hacer o decir algo de lo que luego te arrepintieras.

- Y de mi padre… qué me dices? Porque Julia es la madre de ella, pero ÉL, Roberto Mendoza, es MI padre!

Chelo le ve tan alterado que continúa razonando con él e intentando tranquilizarle.

En ese instante entra Betty y se para al ver que la miran los otros dos. La mucama sonriente, y Armando... con una expresión muy rara.

- Sucede algo? – Pregunta mientras se mira para comprobar si está bien vestida.

- Nada, Betty! - Contesta Chelo. – Que Armando no durmió mucho esta noche...

- Cómo así, Armando? Acaso estabas nervioso o preocupado por algún asunto? Puedo ayudarte? – Le pregunta y bebe un sorbo de zumo.

Armando niega con la cabeza respondiendo a la pregunta, y sigue mirándola absorto con los ojos entornados.

- El insomnio es muy desagradable. Las noches se hacen eternas y se ve todo negativo, como sin solución...- Comenta ella y comienza a desayunar con apetito.

Levanta la vista poco después y ve que sigue observándola con expresión grave.

- Armando, pasa algo?

- Qué ha de pasar? Acaso sabes tú algo que yo ignoro?

- Es que me miras tan extraño…

- Y no se te ocurre si puedo tener alguna razón para mirarte así?

- Eeeh…! – Haciendo que piensa. – Ni modo!

- Segura? – La insiste presionando.

- Más café, Armando? – Pregunta Chelo por detrás de Betty haciéndole gestos para interrumpirle el interrogatorio y que lo deje para cuando esté más reposado.

- No, gracias.

Siguen mirándose los dos. Betty insegura, casi asustada, y Armando echando fuego por los ojos. Apenas puede contenerse.

- M´hijos, se les hace tarde… - Dice Chelo muy bajo.

- Tienes razón. Vámonos! – Se levanta bruscamente y sale.

- Hasta luego. – Se despide Betty apurando su café, y hace un gesto de interrogación a Chelo.

Ésta la responde encogiéndose de hombros con una triste sonrisa.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




No la pregunta nada y decide esperar a que ella se lo comunique, porque supone que no tardará mucho en decidirse. Espera que no lo siga dilatando, pero si es así… va a comprobar cuanto tiempo es capaz de mantenerle en la ignorancia de algo tan importante.

Ahora que lo sabe, ve al niño con distintos ojos. Es precioso! Y muy despierto! Y...

Sigue acudiendo todas las noches a la galería y les contempla desde la puerta acristalada.

La oye hablar y cantar nanas al niño mientras le da de mamar o le atiende, y él no se retira a su cuarto hasta que Betty apaga la luz.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Unas noches después, se encuentra en su puesto de observación habitual cuando Betty empieza a hablar al niño, que está comiendo, sobre su papá, y él presta la mayor atención al monólogo.

- Tu papá es muy bueno y te quiere mucho a pesar de no saber que eres su hijo. Así que imagínate lo que te va a mimar y consentir cuando se entere, porque no creo que tarde mucho en averiguarlo... – Se queda abstraída pensando y luego continúa. – Cuando seas mayor, papá te enseñará a montar a caballo para que seas tan buen jinete como él y participes en campeonatos... Debes aprender de él muchas cosas... quizá también tú llegues a dirigir Ecomoda y le pedirás consejo cuando tengas que tomar una decisión difícil... Imítale en ser bueno, educado, amable, encantador, tierno, trabajador, responsable, guapo... pero no lo hagas en cuanto a ser mujeriego, conquistador y pillo! Tú, hijo, se monógamo! Las chicas nos enamoramos para toda la vida, y luego si nos creemos traicionadas... nos sentimos morir... Yo quiero mucho a tu papá, le amo tanto... pero no puedo ceder porque creo que si me tuviera segura, perdería todo interés por mí... Sin ir más lejos, ahí le tienes... hace bien poco aparentaba tremendo sufrimiento porque yo no correspondo a su amor y le mantengo a distancia... pero ya olvidó ese dolor y se consuela yendo de cacería con su “hermano” algunas noches... Ay, hijo... – Se seca las lágrimas que escapan de sus ojos.

Se le saltan a él también las lágrimas por haberla oído expresar los temores de su corazón, y sabiendo que aunque erróneos, para ella son reales… se apresura a refugiarse en la privacidad de su dormitorio.

Con respecto a Rob, desde que la vio amamantarle, él tenía la fundada sospecha de que era hijo de Betty y... SUYO, claro! Pero la charla de Betty con el niño ha sido una confirmación total y muy emotiva.

La ve tan dulce a amorosa con el bebé que le conmueve profundamente, e incluso olvida un poco lo enfadado que está con ella… y tiene que contenerse para no entrar, abrazarles a los dos y pasar página para empezar de cero. “Ay, qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




A partir de esa noche se convierte en un osito de peluche cariñoso, entrañable, afectuoso... entregado y dedicado a cuidarles y contemplarles.

La ayuda en todo con el bebé.

- Ya que no quieres salir conmigo... me quedaré aquí con vosotros! – La dice al regresar a casa del trabajo.


Betty le observa cauta y no le para bolas, pues está recelosa y no entiende el porqué de esa variación de comportamiento.

Está muy mosqueada, ya que le sorprende continuamente observándola pensativo. La tiene en vilo!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche especialmente fría, Armando va a la galería, y a través de la puerta acristalada la ve dormida en la mecedora, con Rob también dormido en los brazos.

Sopesa pros y contras, y se decide a entrar.

Toma al niño, la tapa a ella con un echarpe, y luego le mantiene en su hombro, como la ha visto hacer tantas veces para que expulse el aire. Después le deja en la cuna y levanta a Betty en brazos para acostarla.

Entonces ella se espabila un poco, le mira extrañada y pregunta:

- Qué haces aquí?

- Velar por la familia. Dime cómo cambiarle, y yo lo hago.

Le dirige y cuando Armando deja al bebé de nuevo en su cunita, da una carrera al otro lado de la cama, se quita el pantalón y la camisa en un abrir y cerrar de ojos, y se acuesta junto a ella rodeándola con los brazos y tiritando de frío.

- Brrr... Espero que no os hayáis resfriado! Cuánto tiempo llevabais dormidos ahí?

- No sé. Creo que sólo di una cabezada... Pero, tú qué haces aquí? – Pregunta estupefacta.

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…?” – Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!





CONTINUARÁ…



Buenas tardes, amigas.

La cosa está complicada, ya! Pero algo ha avanzado.

Por de pronto, Armando ha averiguado que el bebé es suyo y hasta le ve más alto, más guapo, con hoyuelos más simpáticos… y es que siempre un hijo, es más que un hermano!

Nos queda saber qué sucederá ahora…

- Betty se lo confesará?

- Él tendrá paciencia para esperar a que ella se decida, o no?

- Quizá sean las circunstancias de la vida las que hagan que la verdad salga a la luz?

Oj! Oj! Oj! Sed buenas niñas y adivinad qué sucederá… Espero vuestros vaticinios. Besos.
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mari
mari

February 11th, 2004, 5:15 pm #2

y eso era un trolon como la copa un pino y era normal que tarde o temprano el hombre pues atara cabos o los sorprendiera como ha pasado y supiera la verdad!! Aunque a pesar de todo no le ha montado un escandalo!! supongo que al final ella se lo dira no le queda otra, pero como ella sabe que él lo sabe pues tal vez espere que sean las mismas circunstancias de la vida las que lo saquen todo a la luz!!

besotes!!!!!
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Maeva
Maeva

February 11th, 2004, 6:14 pm #3

Le espera con la puerta de la habitación abierta, y sale cuando le ve pasar.

- Armando... puedes atenderme un momento? – Dice suavemente.

- Desde luego. Di! – Se detiene y la mira hablando en tono neutro.

- Quería disculparme por mi actitud fría y distante. No sabía que sufrieras por causa de ella, pero no puedo cambiarla...

- OK! No te preocupes, y disculpa también mi explosión de antes, pero es lo que siento y... tampoco puedo cambiarlo...






Capítulo XII.- Rob es tan hermano mío, como tuyo… o no?




Una semana después Betty vuelve a Ecomoda, pero esclava del horario de comidas de Rob, aunque una toma de la mañana y otra de la tarde deben ser sustituidas sin remedio por un biberón que le da la abuela.

Él no entiende por qué insiste en ir a comer a casa, ni por qué tiene siempre tanta prisa para regresar por las tardes, pero a pesar de que le gustaría ir con ella a tomar algo o a pasear al salir del trabajo, cede a su deseo y la lleva a casa, donde ella se apresura a acudir con su madre y el bebé.

Rato después, todos los días, los recientes papás-abuelos salen de paseo con su “hijo”, y sólo entonces la ve relajarse y descansar.

Está tan cansada que suele quedarse dormida en un sillón, y como un ritual, él baja el libro que tenga en las manos y la contempla. Es su momento favorito del día.

Hoy la está observando cuando de pronto, ve que ella se ha despertado y le mira.

- Estás muy pensativo, Armando...

- Sí, es cierto.

- Y me quieres contar qué es eso que te tiene tan ensimismado?

Betty se esmera en ser amable con él desde aquella noche que Armando estalló desahogándose, pues se siente responsable.

- Por qué no? – Se encoge de hombros. – Es que no entiendo tu dedicación al bebé. Me parece desproporcionada, pues tu vida sólo gira en torno a Rob. No aceptas que vayamos al cine, o a tomar una copa y te quieres venir todas las tardes inmediatamente.

- Sientes celos del niño?

- No. No me malinterpretes, pero dime por qué duerme en tu habitación?

- Para que no dé malas noches a nuestros padres. Son mayores!

- Según para QUÉ!!! – Exclama sarcástico alzando las cejas.

- Armando! – Le reconviene divertida.

- Betty, tú madrugas para ir a la empresa todos los días, mientras que ellos pueden quedarse a dormir por la mañana si no les ha dejado descansar durante la noche.

- Es que... le quiero mucho!

- Yo también! Es mi hermano, pero una cosa es que colaboremos, y otra bien distinta es que carguemos con el bebé. Los responsables son los padres! Tú no debes seguir con esa esclavitud. Ni que fuera tuyo! – Remata Armando.

Betty le sonríe y asiente con la cabeza en silencio. Ay, señor!




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Una noche que ha salido con Mario a tomar una copa, deja a su “hermano” cuando éste encuentra un plan. Él se disculpa con una antigua modelo porque sólo le mueve el piso una, y se vuelve a casa muy juiciosito.

Se dispone a entrar en su dormitorio cuando oye llorar a Rob, así que se acerca a la puerta de Betty y escucha cómo le habla bajito, tranquilizándole.


No sabe por qué, sale a la galería a la que dan todas las habitaciones, y se queda mirando y escuchando a través de los cristales de esa puerta.

La ve ir con el niño en brazos hasta la mecedora, se sienta en ella y... le da de mamar!

Se le rompen todos los esquemas y se queda allí desconcertado hasta que Rob termina, y Betty le cambia el pañal, da numerosos besos en la cabecita y acuesta...

Va como un autómata a su cuarto y no pega ojo en toda la noche.




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Por la mañana baja a desayunar temprano y está solo con Chelo en la cocina. Como la conoce desde que era niño, se atreve a consultarla la cuestión que le ha mantenido en vela durante tantas horas.

- Chelo, una mujer que no ha dado a luz nunca... puede criar al pecho a un bebé?

La criada se da cuenta de por donde va, y que él ha empezado a atar cabos.

- No, Armando. No puede.

- Seguro?

- Absolutamente. – Ratifica Chelo.

- La mato… la descuartizo con mis propias manos! Chelo, te parece normal hacerme esto? No decirme nada de su embarazo, ni de mi hijo? Tenerme en la inopia como a un imbécil o un degenerado en el que no se puede confiar? Pero, qué la he hecho yo? - Calla pensando y concluye. - Por eso se fueron a la hacienda... Por eso me evitaba...

- Betty no ha actuado bien, pero tampoco está siendo fácil para ella…

- La vas a defender? – Incrédulo.

- No, Armando, pero antes de abordar este tema debes calmarte, para luego hablar muy reposado y lleno de razón. No lo hagas ahora mismo, porque podrías hacer o decir algo de lo que luego te arrepintieras.

- Y de mi padre… qué me dices? Porque Julia es la madre de ella, pero ÉL, Roberto Mendoza, es MI padre!

Chelo le ve tan alterado que continúa razonando con él e intentando tranquilizarle.

En ese instante entra Betty y se para al ver que la miran los otros dos. La mucama sonriente, y Armando... con una expresión muy rara.

- Sucede algo? – Pregunta mientras se mira para comprobar si está bien vestida.

- Nada, Betty! - Contesta Chelo. – Que Armando no durmió mucho esta noche...

- Cómo así, Armando? Acaso estabas nervioso o preocupado por algún asunto? Puedo ayudarte? – Le pregunta y bebe un sorbo de zumo.

Armando niega con la cabeza respondiendo a la pregunta, y sigue mirándola absorto con los ojos entornados.

- El insomnio es muy desagradable. Las noches se hacen eternas y se ve todo negativo, como sin solución...- Comenta ella y comienza a desayunar con apetito.

Levanta la vista poco después y ve que sigue observándola con expresión grave.

- Armando, pasa algo?

- Qué ha de pasar? Acaso sabes tú algo que yo ignoro?

- Es que me miras tan extraño…

- Y no se te ocurre si puedo tener alguna razón para mirarte así?

- Eeeh…! – Haciendo que piensa. – Ni modo!

- Segura? – La insiste presionando.

- Más café, Armando? – Pregunta Chelo por detrás de Betty haciéndole gestos para interrumpirle el interrogatorio y que lo deje para cuando esté más reposado.

- No, gracias.

Siguen mirándose los dos. Betty insegura, casi asustada, y Armando echando fuego por los ojos. Apenas puede contenerse.

- M´hijos, se les hace tarde… - Dice Chelo muy bajo.

- Tienes razón. Vámonos! – Se levanta bruscamente y sale.

- Hasta luego. – Se despide Betty apurando su café, y hace un gesto de interrogación a Chelo.

Ésta la responde encogiéndose de hombros con una triste sonrisa.




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No la pregunta nada y decide esperar a que ella se lo comunique, porque supone que no tardará mucho en decidirse. Espera que no lo siga dilatando, pero si es así… va a comprobar cuanto tiempo es capaz de mantenerle en la ignorancia de algo tan importante.

Ahora que lo sabe, ve al niño con distintos ojos. Es precioso! Y muy despierto! Y...

Sigue acudiendo todas las noches a la galería y les contempla desde la puerta acristalada.

La oye hablar y cantar nanas al niño mientras le da de mamar o le atiende, y él no se retira a su cuarto hasta que Betty apaga la luz.




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Unas noches después, se encuentra en su puesto de observación habitual cuando Betty empieza a hablar al niño, que está comiendo, sobre su papá, y él presta la mayor atención al monólogo.

- Tu papá es muy bueno y te quiere mucho a pesar de no saber que eres su hijo. Así que imagínate lo que te va a mimar y consentir cuando se entere, porque no creo que tarde mucho en averiguarlo... – Se queda abstraída pensando y luego continúa. – Cuando seas mayor, papá te enseñará a montar a caballo para que seas tan buen jinete como él y participes en campeonatos... Debes aprender de él muchas cosas... quizá también tú llegues a dirigir Ecomoda y le pedirás consejo cuando tengas que tomar una decisión difícil... Imítale en ser bueno, educado, amable, encantador, tierno, trabajador, responsable, guapo... pero no lo hagas en cuanto a ser mujeriego, conquistador y pillo! Tú, hijo, se monógamo! Las chicas nos enamoramos para toda la vida, y luego si nos creemos traicionadas... nos sentimos morir... Yo quiero mucho a tu papá, le amo tanto... pero no puedo ceder porque creo que si me tuviera segura, perdería todo interés por mí... Sin ir más lejos, ahí le tienes... hace bien poco aparentaba tremendo sufrimiento porque yo no correspondo a su amor y le mantengo a distancia... pero ya olvidó ese dolor y se consuela yendo de cacería con su “hermano” algunas noches... Ay, hijo... – Se seca las lágrimas que escapan de sus ojos.

Se le saltan a él también las lágrimas por haberla oído expresar los temores de su corazón, y sabiendo que aunque erróneos, para ella son reales… se apresura a refugiarse en la privacidad de su dormitorio.

Con respecto a Rob, desde que la vio amamantarle, él tenía la fundada sospecha de que era hijo de Betty y... SUYO, claro! Pero la charla de Betty con el niño ha sido una confirmación total y muy emotiva.

La ve tan dulce a amorosa con el bebé que le conmueve profundamente, e incluso olvida un poco lo enfadado que está con ella… y tiene que contenerse para no entrar, abrazarles a los dos y pasar página para empezar de cero. “Ay, qué cruz!”




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A partir de esa noche se convierte en un osito de peluche cariñoso, entrañable, afectuoso... entregado y dedicado a cuidarles y contemplarles.

La ayuda en todo con el bebé.

- Ya que no quieres salir conmigo... me quedaré aquí con vosotros! – La dice al regresar a casa del trabajo.


Betty le observa cauta y no le para bolas, pues está recelosa y no entiende el porqué de esa variación de comportamiento.

Está muy mosqueada, ya que le sorprende continuamente observándola pensativo. La tiene en vilo!




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Una noche especialmente fría, Armando va a la galería, y a través de la puerta acristalada la ve dormida en la mecedora, con Rob también dormido en los brazos.

Sopesa pros y contras, y se decide a entrar.

Toma al niño, la tapa a ella con un echarpe, y luego le mantiene en su hombro, como la ha visto hacer tantas veces para que expulse el aire. Después le deja en la cuna y levanta a Betty en brazos para acostarla.

Entonces ella se espabila un poco, le mira extrañada y pregunta:

- Qué haces aquí?

- Velar por la familia. Dime cómo cambiarle, y yo lo hago.

Le dirige y cuando Armando deja al bebé de nuevo en su cunita, da una carrera al otro lado de la cama, se quita el pantalón y la camisa en un abrir y cerrar de ojos, y se acuesta junto a ella rodeándola con los brazos y tiritando de frío.

- Brrr... Espero que no os hayáis resfriado! Cuánto tiempo llevabais dormidos ahí?

- No sé. Creo que sólo di una cabezada... Pero, tú qué haces aquí? – Pregunta estupefacta.

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…?” – Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!





CONTINUARÁ…



Buenas tardes, amigas.

La cosa está complicada, ya! Pero algo ha avanzado.

Por de pronto, Armando ha averiguado que el bebé es suyo y hasta le ve más alto, más guapo, con hoyuelos más simpáticos… y es que siempre un hijo, es más que un hermano!

Nos queda saber qué sucederá ahora…

- Betty se lo confesará?

- Él tendrá paciencia para esperar a que ella se decida, o no?

- Quizá sean las circunstancias de la vida las que hagan que la verdad salga a la luz?

Oj! Oj! Oj! Sed buenas niñas y adivinad qué sucederá… Espero vuestros vaticinios. Besos.
con mentiras!!! Bueno, ahora que él ya lo sabe, ella sabe que lo sabe y lo sabemos nosotras... ¿Qué va a pasar?

Un besazo,

MAEVA
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Cata
Cata

February 11th, 2004, 6:36 pm #4

Le espera con la puerta de la habitación abierta, y sale cuando le ve pasar.

- Armando... puedes atenderme un momento? – Dice suavemente.

- Desde luego. Di! – Se detiene y la mira hablando en tono neutro.

- Quería disculparme por mi actitud fría y distante. No sabía que sufrieras por causa de ella, pero no puedo cambiarla...

- OK! No te preocupes, y disculpa también mi explosión de antes, pero es lo que siento y... tampoco puedo cambiarlo...






Capítulo XII.- Rob es tan hermano mío, como tuyo… o no?




Una semana después Betty vuelve a Ecomoda, pero esclava del horario de comidas de Rob, aunque una toma de la mañana y otra de la tarde deben ser sustituidas sin remedio por un biberón que le da la abuela.

Él no entiende por qué insiste en ir a comer a casa, ni por qué tiene siempre tanta prisa para regresar por las tardes, pero a pesar de que le gustaría ir con ella a tomar algo o a pasear al salir del trabajo, cede a su deseo y la lleva a casa, donde ella se apresura a acudir con su madre y el bebé.

Rato después, todos los días, los recientes papás-abuelos salen de paseo con su “hijo”, y sólo entonces la ve relajarse y descansar.

Está tan cansada que suele quedarse dormida en un sillón, y como un ritual, él baja el libro que tenga en las manos y la contempla. Es su momento favorito del día.

Hoy la está observando cuando de pronto, ve que ella se ha despertado y le mira.

- Estás muy pensativo, Armando...

- Sí, es cierto.

- Y me quieres contar qué es eso que te tiene tan ensimismado?

Betty se esmera en ser amable con él desde aquella noche que Armando estalló desahogándose, pues se siente responsable.

- Por qué no? – Se encoge de hombros. – Es que no entiendo tu dedicación al bebé. Me parece desproporcionada, pues tu vida sólo gira en torno a Rob. No aceptas que vayamos al cine, o a tomar una copa y te quieres venir todas las tardes inmediatamente.

- Sientes celos del niño?

- No. No me malinterpretes, pero dime por qué duerme en tu habitación?

- Para que no dé malas noches a nuestros padres. Son mayores!

- Según para QUÉ!!! – Exclama sarcástico alzando las cejas.

- Armando! – Le reconviene divertida.

- Betty, tú madrugas para ir a la empresa todos los días, mientras que ellos pueden quedarse a dormir por la mañana si no les ha dejado descansar durante la noche.

- Es que... le quiero mucho!

- Yo también! Es mi hermano, pero una cosa es que colaboremos, y otra bien distinta es que carguemos con el bebé. Los responsables son los padres! Tú no debes seguir con esa esclavitud. Ni que fuera tuyo! – Remata Armando.

Betty le sonríe y asiente con la cabeza en silencio. Ay, señor!




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Una noche que ha salido con Mario a tomar una copa, deja a su “hermano” cuando éste encuentra un plan. Él se disculpa con una antigua modelo porque sólo le mueve el piso una, y se vuelve a casa muy juiciosito.

Se dispone a entrar en su dormitorio cuando oye llorar a Rob, así que se acerca a la puerta de Betty y escucha cómo le habla bajito, tranquilizándole.


No sabe por qué, sale a la galería a la que dan todas las habitaciones, y se queda mirando y escuchando a través de los cristales de esa puerta.

La ve ir con el niño en brazos hasta la mecedora, se sienta en ella y... le da de mamar!

Se le rompen todos los esquemas y se queda allí desconcertado hasta que Rob termina, y Betty le cambia el pañal, da numerosos besos en la cabecita y acuesta...

Va como un autómata a su cuarto y no pega ojo en toda la noche.




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Por la mañana baja a desayunar temprano y está solo con Chelo en la cocina. Como la conoce desde que era niño, se atreve a consultarla la cuestión que le ha mantenido en vela durante tantas horas.

- Chelo, una mujer que no ha dado a luz nunca... puede criar al pecho a un bebé?

La criada se da cuenta de por donde va, y que él ha empezado a atar cabos.

- No, Armando. No puede.

- Seguro?

- Absolutamente. – Ratifica Chelo.

- La mato… la descuartizo con mis propias manos! Chelo, te parece normal hacerme esto? No decirme nada de su embarazo, ni de mi hijo? Tenerme en la inopia como a un imbécil o un degenerado en el que no se puede confiar? Pero, qué la he hecho yo? - Calla pensando y concluye. - Por eso se fueron a la hacienda... Por eso me evitaba...

- Betty no ha actuado bien, pero tampoco está siendo fácil para ella…

- La vas a defender? – Incrédulo.

- No, Armando, pero antes de abordar este tema debes calmarte, para luego hablar muy reposado y lleno de razón. No lo hagas ahora mismo, porque podrías hacer o decir algo de lo que luego te arrepintieras.

- Y de mi padre… qué me dices? Porque Julia es la madre de ella, pero ÉL, Roberto Mendoza, es MI padre!

Chelo le ve tan alterado que continúa razonando con él e intentando tranquilizarle.

En ese instante entra Betty y se para al ver que la miran los otros dos. La mucama sonriente, y Armando... con una expresión muy rara.

- Sucede algo? – Pregunta mientras se mira para comprobar si está bien vestida.

- Nada, Betty! - Contesta Chelo. – Que Armando no durmió mucho esta noche...

- Cómo así, Armando? Acaso estabas nervioso o preocupado por algún asunto? Puedo ayudarte? – Le pregunta y bebe un sorbo de zumo.

Armando niega con la cabeza respondiendo a la pregunta, y sigue mirándola absorto con los ojos entornados.

- El insomnio es muy desagradable. Las noches se hacen eternas y se ve todo negativo, como sin solución...- Comenta ella y comienza a desayunar con apetito.

Levanta la vista poco después y ve que sigue observándola con expresión grave.

- Armando, pasa algo?

- Qué ha de pasar? Acaso sabes tú algo que yo ignoro?

- Es que me miras tan extraño…

- Y no se te ocurre si puedo tener alguna razón para mirarte así?

- Eeeh…! – Haciendo que piensa. – Ni modo!

- Segura? – La insiste presionando.

- Más café, Armando? – Pregunta Chelo por detrás de Betty haciéndole gestos para interrumpirle el interrogatorio y que lo deje para cuando esté más reposado.

- No, gracias.

Siguen mirándose los dos. Betty insegura, casi asustada, y Armando echando fuego por los ojos. Apenas puede contenerse.

- M´hijos, se les hace tarde… - Dice Chelo muy bajo.

- Tienes razón. Vámonos! – Se levanta bruscamente y sale.

- Hasta luego. – Se despide Betty apurando su café, y hace un gesto de interrogación a Chelo.

Ésta la responde encogiéndose de hombros con una triste sonrisa.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




No la pregunta nada y decide esperar a que ella se lo comunique, porque supone que no tardará mucho en decidirse. Espera que no lo siga dilatando, pero si es así… va a comprobar cuanto tiempo es capaz de mantenerle en la ignorancia de algo tan importante.

Ahora que lo sabe, ve al niño con distintos ojos. Es precioso! Y muy despierto! Y...

Sigue acudiendo todas las noches a la galería y les contempla desde la puerta acristalada.

La oye hablar y cantar nanas al niño mientras le da de mamar o le atiende, y él no se retira a su cuarto hasta que Betty apaga la luz.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Unas noches después, se encuentra en su puesto de observación habitual cuando Betty empieza a hablar al niño, que está comiendo, sobre su papá, y él presta la mayor atención al monólogo.

- Tu papá es muy bueno y te quiere mucho a pesar de no saber que eres su hijo. Así que imagínate lo que te va a mimar y consentir cuando se entere, porque no creo que tarde mucho en averiguarlo... – Se queda abstraída pensando y luego continúa. – Cuando seas mayor, papá te enseñará a montar a caballo para que seas tan buen jinete como él y participes en campeonatos... Debes aprender de él muchas cosas... quizá también tú llegues a dirigir Ecomoda y le pedirás consejo cuando tengas que tomar una decisión difícil... Imítale en ser bueno, educado, amable, encantador, tierno, trabajador, responsable, guapo... pero no lo hagas en cuanto a ser mujeriego, conquistador y pillo! Tú, hijo, se monógamo! Las chicas nos enamoramos para toda la vida, y luego si nos creemos traicionadas... nos sentimos morir... Yo quiero mucho a tu papá, le amo tanto... pero no puedo ceder porque creo que si me tuviera segura, perdería todo interés por mí... Sin ir más lejos, ahí le tienes... hace bien poco aparentaba tremendo sufrimiento porque yo no correspondo a su amor y le mantengo a distancia... pero ya olvidó ese dolor y se consuela yendo de cacería con su “hermano” algunas noches... Ay, hijo... – Se seca las lágrimas que escapan de sus ojos.

Se le saltan a él también las lágrimas por haberla oído expresar los temores de su corazón, y sabiendo que aunque erróneos, para ella son reales… se apresura a refugiarse en la privacidad de su dormitorio.

Con respecto a Rob, desde que la vio amamantarle, él tenía la fundada sospecha de que era hijo de Betty y... SUYO, claro! Pero la charla de Betty con el niño ha sido una confirmación total y muy emotiva.

La ve tan dulce a amorosa con el bebé que le conmueve profundamente, e incluso olvida un poco lo enfadado que está con ella… y tiene que contenerse para no entrar, abrazarles a los dos y pasar página para empezar de cero. “Ay, qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




A partir de esa noche se convierte en un osito de peluche cariñoso, entrañable, afectuoso... entregado y dedicado a cuidarles y contemplarles.

La ayuda en todo con el bebé.

- Ya que no quieres salir conmigo... me quedaré aquí con vosotros! – La dice al regresar a casa del trabajo.


Betty le observa cauta y no le para bolas, pues está recelosa y no entiende el porqué de esa variación de comportamiento.

Está muy mosqueada, ya que le sorprende continuamente observándola pensativo. La tiene en vilo!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche especialmente fría, Armando va a la galería, y a través de la puerta acristalada la ve dormida en la mecedora, con Rob también dormido en los brazos.

Sopesa pros y contras, y se decide a entrar.

Toma al niño, la tapa a ella con un echarpe, y luego le mantiene en su hombro, como la ha visto hacer tantas veces para que expulse el aire. Después le deja en la cuna y levanta a Betty en brazos para acostarla.

Entonces ella se espabila un poco, le mira extrañada y pregunta:

- Qué haces aquí?

- Velar por la familia. Dime cómo cambiarle, y yo lo hago.

Le dirige y cuando Armando deja al bebé de nuevo en su cunita, da una carrera al otro lado de la cama, se quita el pantalón y la camisa en un abrir y cerrar de ojos, y se acuesta junto a ella rodeándola con los brazos y tiritando de frío.

- Brrr... Espero que no os hayáis resfriado! Cuánto tiempo llevabais dormidos ahí?

- No sé. Creo que sólo di una cabezada... Pero, tú qué haces aquí? – Pregunta estupefacta.

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…?” – Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!





CONTINUARÁ…



Buenas tardes, amigas.

La cosa está complicada, ya! Pero algo ha avanzado.

Por de pronto, Armando ha averiguado que el bebé es suyo y hasta le ve más alto, más guapo, con hoyuelos más simpáticos… y es que siempre un hijo, es más que un hermano!

Nos queda saber qué sucederá ahora…

- Betty se lo confesará?

- Él tendrá paciencia para esperar a que ella se decida, o no?

- Quizá sean las circunstancias de la vida las que hagan que la verdad salga a la luz?

Oj! Oj! Oj! Sed buenas niñas y adivinad qué sucederá… Espero vuestros vaticinios. Besos.
yo no creo que se lo diga. Serán las circunstancias que lo precipiten todo. ¿Qué circunstancias? Eso lo dejo a tu imaginación que tienes mucha.

Besitos, Calipso.
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sofia y encarni
sofia y encarni

February 11th, 2004, 7:09 pm #5

Le espera con la puerta de la habitación abierta, y sale cuando le ve pasar.

- Armando... puedes atenderme un momento? – Dice suavemente.

- Desde luego. Di! – Se detiene y la mira hablando en tono neutro.

- Quería disculparme por mi actitud fría y distante. No sabía que sufrieras por causa de ella, pero no puedo cambiarla...

- OK! No te preocupes, y disculpa también mi explosión de antes, pero es lo que siento y... tampoco puedo cambiarlo...






Capítulo XII.- Rob es tan hermano mío, como tuyo… o no?




Una semana después Betty vuelve a Ecomoda, pero esclava del horario de comidas de Rob, aunque una toma de la mañana y otra de la tarde deben ser sustituidas sin remedio por un biberón que le da la abuela.

Él no entiende por qué insiste en ir a comer a casa, ni por qué tiene siempre tanta prisa para regresar por las tardes, pero a pesar de que le gustaría ir con ella a tomar algo o a pasear al salir del trabajo, cede a su deseo y la lleva a casa, donde ella se apresura a acudir con su madre y el bebé.

Rato después, todos los días, los recientes papás-abuelos salen de paseo con su “hijo”, y sólo entonces la ve relajarse y descansar.

Está tan cansada que suele quedarse dormida en un sillón, y como un ritual, él baja el libro que tenga en las manos y la contempla. Es su momento favorito del día.

Hoy la está observando cuando de pronto, ve que ella se ha despertado y le mira.

- Estás muy pensativo, Armando...

- Sí, es cierto.

- Y me quieres contar qué es eso que te tiene tan ensimismado?

Betty se esmera en ser amable con él desde aquella noche que Armando estalló desahogándose, pues se siente responsable.

- Por qué no? – Se encoge de hombros. – Es que no entiendo tu dedicación al bebé. Me parece desproporcionada, pues tu vida sólo gira en torno a Rob. No aceptas que vayamos al cine, o a tomar una copa y te quieres venir todas las tardes inmediatamente.

- Sientes celos del niño?

- No. No me malinterpretes, pero dime por qué duerme en tu habitación?

- Para que no dé malas noches a nuestros padres. Son mayores!

- Según para QUÉ!!! – Exclama sarcástico alzando las cejas.

- Armando! – Le reconviene divertida.

- Betty, tú madrugas para ir a la empresa todos los días, mientras que ellos pueden quedarse a dormir por la mañana si no les ha dejado descansar durante la noche.

- Es que... le quiero mucho!

- Yo también! Es mi hermano, pero una cosa es que colaboremos, y otra bien distinta es que carguemos con el bebé. Los responsables son los padres! Tú no debes seguir con esa esclavitud. Ni que fuera tuyo! – Remata Armando.

Betty le sonríe y asiente con la cabeza en silencio. Ay, señor!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche que ha salido con Mario a tomar una copa, deja a su “hermano” cuando éste encuentra un plan. Él se disculpa con una antigua modelo porque sólo le mueve el piso una, y se vuelve a casa muy juiciosito.

Se dispone a entrar en su dormitorio cuando oye llorar a Rob, así que se acerca a la puerta de Betty y escucha cómo le habla bajito, tranquilizándole.


No sabe por qué, sale a la galería a la que dan todas las habitaciones, y se queda mirando y escuchando a través de los cristales de esa puerta.

La ve ir con el niño en brazos hasta la mecedora, se sienta en ella y... le da de mamar!

Se le rompen todos los esquemas y se queda allí desconcertado hasta que Rob termina, y Betty le cambia el pañal, da numerosos besos en la cabecita y acuesta...

Va como un autómata a su cuarto y no pega ojo en toda la noche.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Por la mañana baja a desayunar temprano y está solo con Chelo en la cocina. Como la conoce desde que era niño, se atreve a consultarla la cuestión que le ha mantenido en vela durante tantas horas.

- Chelo, una mujer que no ha dado a luz nunca... puede criar al pecho a un bebé?

La criada se da cuenta de por donde va, y que él ha empezado a atar cabos.

- No, Armando. No puede.

- Seguro?

- Absolutamente. – Ratifica Chelo.

- La mato… la descuartizo con mis propias manos! Chelo, te parece normal hacerme esto? No decirme nada de su embarazo, ni de mi hijo? Tenerme en la inopia como a un imbécil o un degenerado en el que no se puede confiar? Pero, qué la he hecho yo? - Calla pensando y concluye. - Por eso se fueron a la hacienda... Por eso me evitaba...

- Betty no ha actuado bien, pero tampoco está siendo fácil para ella…

- La vas a defender? – Incrédulo.

- No, Armando, pero antes de abordar este tema debes calmarte, para luego hablar muy reposado y lleno de razón. No lo hagas ahora mismo, porque podrías hacer o decir algo de lo que luego te arrepintieras.

- Y de mi padre… qué me dices? Porque Julia es la madre de ella, pero ÉL, Roberto Mendoza, es MI padre!

Chelo le ve tan alterado que continúa razonando con él e intentando tranquilizarle.

En ese instante entra Betty y se para al ver que la miran los otros dos. La mucama sonriente, y Armando... con una expresión muy rara.

- Sucede algo? – Pregunta mientras se mira para comprobar si está bien vestida.

- Nada, Betty! - Contesta Chelo. – Que Armando no durmió mucho esta noche...

- Cómo así, Armando? Acaso estabas nervioso o preocupado por algún asunto? Puedo ayudarte? – Le pregunta y bebe un sorbo de zumo.

Armando niega con la cabeza respondiendo a la pregunta, y sigue mirándola absorto con los ojos entornados.

- El insomnio es muy desagradable. Las noches se hacen eternas y se ve todo negativo, como sin solución...- Comenta ella y comienza a desayunar con apetito.

Levanta la vista poco después y ve que sigue observándola con expresión grave.

- Armando, pasa algo?

- Qué ha de pasar? Acaso sabes tú algo que yo ignoro?

- Es que me miras tan extraño…

- Y no se te ocurre si puedo tener alguna razón para mirarte así?

- Eeeh…! – Haciendo que piensa. – Ni modo!

- Segura? – La insiste presionando.

- Más café, Armando? – Pregunta Chelo por detrás de Betty haciéndole gestos para interrumpirle el interrogatorio y que lo deje para cuando esté más reposado.

- No, gracias.

Siguen mirándose los dos. Betty insegura, casi asustada, y Armando echando fuego por los ojos. Apenas puede contenerse.

- M´hijos, se les hace tarde… - Dice Chelo muy bajo.

- Tienes razón. Vámonos! – Se levanta bruscamente y sale.

- Hasta luego. – Se despide Betty apurando su café, y hace un gesto de interrogación a Chelo.

Ésta la responde encogiéndose de hombros con una triste sonrisa.




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No la pregunta nada y decide esperar a que ella se lo comunique, porque supone que no tardará mucho en decidirse. Espera que no lo siga dilatando, pero si es así… va a comprobar cuanto tiempo es capaz de mantenerle en la ignorancia de algo tan importante.

Ahora que lo sabe, ve al niño con distintos ojos. Es precioso! Y muy despierto! Y...

Sigue acudiendo todas las noches a la galería y les contempla desde la puerta acristalada.

La oye hablar y cantar nanas al niño mientras le da de mamar o le atiende, y él no se retira a su cuarto hasta que Betty apaga la luz.




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Unas noches después, se encuentra en su puesto de observación habitual cuando Betty empieza a hablar al niño, que está comiendo, sobre su papá, y él presta la mayor atención al monólogo.

- Tu papá es muy bueno y te quiere mucho a pesar de no saber que eres su hijo. Así que imagínate lo que te va a mimar y consentir cuando se entere, porque no creo que tarde mucho en averiguarlo... – Se queda abstraída pensando y luego continúa. – Cuando seas mayor, papá te enseñará a montar a caballo para que seas tan buen jinete como él y participes en campeonatos... Debes aprender de él muchas cosas... quizá también tú llegues a dirigir Ecomoda y le pedirás consejo cuando tengas que tomar una decisión difícil... Imítale en ser bueno, educado, amable, encantador, tierno, trabajador, responsable, guapo... pero no lo hagas en cuanto a ser mujeriego, conquistador y pillo! Tú, hijo, se monógamo! Las chicas nos enamoramos para toda la vida, y luego si nos creemos traicionadas... nos sentimos morir... Yo quiero mucho a tu papá, le amo tanto... pero no puedo ceder porque creo que si me tuviera segura, perdería todo interés por mí... Sin ir más lejos, ahí le tienes... hace bien poco aparentaba tremendo sufrimiento porque yo no correspondo a su amor y le mantengo a distancia... pero ya olvidó ese dolor y se consuela yendo de cacería con su “hermano” algunas noches... Ay, hijo... – Se seca las lágrimas que escapan de sus ojos.

Se le saltan a él también las lágrimas por haberla oído expresar los temores de su corazón, y sabiendo que aunque erróneos, para ella son reales… se apresura a refugiarse en la privacidad de su dormitorio.

Con respecto a Rob, desde que la vio amamantarle, él tenía la fundada sospecha de que era hijo de Betty y... SUYO, claro! Pero la charla de Betty con el niño ha sido una confirmación total y muy emotiva.

La ve tan dulce a amorosa con el bebé que le conmueve profundamente, e incluso olvida un poco lo enfadado que está con ella… y tiene que contenerse para no entrar, abrazarles a los dos y pasar página para empezar de cero. “Ay, qué cruz!”




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A partir de esa noche se convierte en un osito de peluche cariñoso, entrañable, afectuoso... entregado y dedicado a cuidarles y contemplarles.

La ayuda en todo con el bebé.

- Ya que no quieres salir conmigo... me quedaré aquí con vosotros! – La dice al regresar a casa del trabajo.


Betty le observa cauta y no le para bolas, pues está recelosa y no entiende el porqué de esa variación de comportamiento.

Está muy mosqueada, ya que le sorprende continuamente observándola pensativo. La tiene en vilo!




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Una noche especialmente fría, Armando va a la galería, y a través de la puerta acristalada la ve dormida en la mecedora, con Rob también dormido en los brazos.

Sopesa pros y contras, y se decide a entrar.

Toma al niño, la tapa a ella con un echarpe, y luego le mantiene en su hombro, como la ha visto hacer tantas veces para que expulse el aire. Después le deja en la cuna y levanta a Betty en brazos para acostarla.

Entonces ella se espabila un poco, le mira extrañada y pregunta:

- Qué haces aquí?

- Velar por la familia. Dime cómo cambiarle, y yo lo hago.

Le dirige y cuando Armando deja al bebé de nuevo en su cunita, da una carrera al otro lado de la cama, se quita el pantalón y la camisa en un abrir y cerrar de ojos, y se acuesta junto a ella rodeándola con los brazos y tiritando de frío.

- Brrr... Espero que no os hayáis resfriado! Cuánto tiempo llevabais dormidos ahí?

- No sé. Creo que sólo di una cabezada... Pero, tú qué haces aquí? – Pregunta estupefacta.

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…?” – Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!





CONTINUARÁ…



Buenas tardes, amigas.

La cosa está complicada, ya! Pero algo ha avanzado.

Por de pronto, Armando ha averiguado que el bebé es suyo y hasta le ve más alto, más guapo, con hoyuelos más simpáticos… y es que siempre un hijo, es más que un hermano!

Nos queda saber qué sucederá ahora…

- Betty se lo confesará?

- Él tendrá paciencia para esperar a que ella se decida, o no?

- Quizá sean las circunstancias de la vida las que hagan que la verdad salga a la luz?

Oj! Oj! Oj! Sed buenas niñas y adivinad qué sucederá… Espero vuestros vaticinios. Besos.
es bastante sensata, y al darse cuenta que armando sabe que es su hijo se lo dirá en cuanto este se despierte, ademas armando le está demostrando que la ama de verdad, a ella y a su hijo, esperamos que betty deje sus inseguridades a un lado y se permita ser feliz, tanto por ella como por armando y como no por el bebé!!
besitoss calipso, nos encantó el capi!!!!!!!!!!!!!
chaooo
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Betilucil
Betilucil

February 11th, 2004, 7:18 pm #6

Le espera con la puerta de la habitación abierta, y sale cuando le ve pasar.

- Armando... puedes atenderme un momento? – Dice suavemente.

- Desde luego. Di! – Se detiene y la mira hablando en tono neutro.

- Quería disculparme por mi actitud fría y distante. No sabía que sufrieras por causa de ella, pero no puedo cambiarla...

- OK! No te preocupes, y disculpa también mi explosión de antes, pero es lo que siento y... tampoco puedo cambiarlo...






Capítulo XII.- Rob es tan hermano mío, como tuyo… o no?




Una semana después Betty vuelve a Ecomoda, pero esclava del horario de comidas de Rob, aunque una toma de la mañana y otra de la tarde deben ser sustituidas sin remedio por un biberón que le da la abuela.

Él no entiende por qué insiste en ir a comer a casa, ni por qué tiene siempre tanta prisa para regresar por las tardes, pero a pesar de que le gustaría ir con ella a tomar algo o a pasear al salir del trabajo, cede a su deseo y la lleva a casa, donde ella se apresura a acudir con su madre y el bebé.

Rato después, todos los días, los recientes papás-abuelos salen de paseo con su “hijo”, y sólo entonces la ve relajarse y descansar.

Está tan cansada que suele quedarse dormida en un sillón, y como un ritual, él baja el libro que tenga en las manos y la contempla. Es su momento favorito del día.

Hoy la está observando cuando de pronto, ve que ella se ha despertado y le mira.

- Estás muy pensativo, Armando...

- Sí, es cierto.

- Y me quieres contar qué es eso que te tiene tan ensimismado?

Betty se esmera en ser amable con él desde aquella noche que Armando estalló desahogándose, pues se siente responsable.

- Por qué no? – Se encoge de hombros. – Es que no entiendo tu dedicación al bebé. Me parece desproporcionada, pues tu vida sólo gira en torno a Rob. No aceptas que vayamos al cine, o a tomar una copa y te quieres venir todas las tardes inmediatamente.

- Sientes celos del niño?

- No. No me malinterpretes, pero dime por qué duerme en tu habitación?

- Para que no dé malas noches a nuestros padres. Son mayores!

- Según para QUÉ!!! – Exclama sarcástico alzando las cejas.

- Armando! – Le reconviene divertida.

- Betty, tú madrugas para ir a la empresa todos los días, mientras que ellos pueden quedarse a dormir por la mañana si no les ha dejado descansar durante la noche.

- Es que... le quiero mucho!

- Yo también! Es mi hermano, pero una cosa es que colaboremos, y otra bien distinta es que carguemos con el bebé. Los responsables son los padres! Tú no debes seguir con esa esclavitud. Ni que fuera tuyo! – Remata Armando.

Betty le sonríe y asiente con la cabeza en silencio. Ay, señor!




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Una noche que ha salido con Mario a tomar una copa, deja a su “hermano” cuando éste encuentra un plan. Él se disculpa con una antigua modelo porque sólo le mueve el piso una, y se vuelve a casa muy juiciosito.

Se dispone a entrar en su dormitorio cuando oye llorar a Rob, así que se acerca a la puerta de Betty y escucha cómo le habla bajito, tranquilizándole.


No sabe por qué, sale a la galería a la que dan todas las habitaciones, y se queda mirando y escuchando a través de los cristales de esa puerta.

La ve ir con el niño en brazos hasta la mecedora, se sienta en ella y... le da de mamar!

Se le rompen todos los esquemas y se queda allí desconcertado hasta que Rob termina, y Betty le cambia el pañal, da numerosos besos en la cabecita y acuesta...

Va como un autómata a su cuarto y no pega ojo en toda la noche.




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Por la mañana baja a desayunar temprano y está solo con Chelo en la cocina. Como la conoce desde que era niño, se atreve a consultarla la cuestión que le ha mantenido en vela durante tantas horas.

- Chelo, una mujer que no ha dado a luz nunca... puede criar al pecho a un bebé?

La criada se da cuenta de por donde va, y que él ha empezado a atar cabos.

- No, Armando. No puede.

- Seguro?

- Absolutamente. – Ratifica Chelo.

- La mato… la descuartizo con mis propias manos! Chelo, te parece normal hacerme esto? No decirme nada de su embarazo, ni de mi hijo? Tenerme en la inopia como a un imbécil o un degenerado en el que no se puede confiar? Pero, qué la he hecho yo? - Calla pensando y concluye. - Por eso se fueron a la hacienda... Por eso me evitaba...

- Betty no ha actuado bien, pero tampoco está siendo fácil para ella…

- La vas a defender? – Incrédulo.

- No, Armando, pero antes de abordar este tema debes calmarte, para luego hablar muy reposado y lleno de razón. No lo hagas ahora mismo, porque podrías hacer o decir algo de lo que luego te arrepintieras.

- Y de mi padre… qué me dices? Porque Julia es la madre de ella, pero ÉL, Roberto Mendoza, es MI padre!

Chelo le ve tan alterado que continúa razonando con él e intentando tranquilizarle.

En ese instante entra Betty y se para al ver que la miran los otros dos. La mucama sonriente, y Armando... con una expresión muy rara.

- Sucede algo? – Pregunta mientras se mira para comprobar si está bien vestida.

- Nada, Betty! - Contesta Chelo. – Que Armando no durmió mucho esta noche...

- Cómo así, Armando? Acaso estabas nervioso o preocupado por algún asunto? Puedo ayudarte? – Le pregunta y bebe un sorbo de zumo.

Armando niega con la cabeza respondiendo a la pregunta, y sigue mirándola absorto con los ojos entornados.

- El insomnio es muy desagradable. Las noches se hacen eternas y se ve todo negativo, como sin solución...- Comenta ella y comienza a desayunar con apetito.

Levanta la vista poco después y ve que sigue observándola con expresión grave.

- Armando, pasa algo?

- Qué ha de pasar? Acaso sabes tú algo que yo ignoro?

- Es que me miras tan extraño…

- Y no se te ocurre si puedo tener alguna razón para mirarte así?

- Eeeh…! – Haciendo que piensa. – Ni modo!

- Segura? – La insiste presionando.

- Más café, Armando? – Pregunta Chelo por detrás de Betty haciéndole gestos para interrumpirle el interrogatorio y que lo deje para cuando esté más reposado.

- No, gracias.

Siguen mirándose los dos. Betty insegura, casi asustada, y Armando echando fuego por los ojos. Apenas puede contenerse.

- M´hijos, se les hace tarde… - Dice Chelo muy bajo.

- Tienes razón. Vámonos! – Se levanta bruscamente y sale.

- Hasta luego. – Se despide Betty apurando su café, y hace un gesto de interrogación a Chelo.

Ésta la responde encogiéndose de hombros con una triste sonrisa.




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No la pregunta nada y decide esperar a que ella se lo comunique, porque supone que no tardará mucho en decidirse. Espera que no lo siga dilatando, pero si es así… va a comprobar cuanto tiempo es capaz de mantenerle en la ignorancia de algo tan importante.

Ahora que lo sabe, ve al niño con distintos ojos. Es precioso! Y muy despierto! Y...

Sigue acudiendo todas las noches a la galería y les contempla desde la puerta acristalada.

La oye hablar y cantar nanas al niño mientras le da de mamar o le atiende, y él no se retira a su cuarto hasta que Betty apaga la luz.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Unas noches después, se encuentra en su puesto de observación habitual cuando Betty empieza a hablar al niño, que está comiendo, sobre su papá, y él presta la mayor atención al monólogo.

- Tu papá es muy bueno y te quiere mucho a pesar de no saber que eres su hijo. Así que imagínate lo que te va a mimar y consentir cuando se entere, porque no creo que tarde mucho en averiguarlo... – Se queda abstraída pensando y luego continúa. – Cuando seas mayor, papá te enseñará a montar a caballo para que seas tan buen jinete como él y participes en campeonatos... Debes aprender de él muchas cosas... quizá también tú llegues a dirigir Ecomoda y le pedirás consejo cuando tengas que tomar una decisión difícil... Imítale en ser bueno, educado, amable, encantador, tierno, trabajador, responsable, guapo... pero no lo hagas en cuanto a ser mujeriego, conquistador y pillo! Tú, hijo, se monógamo! Las chicas nos enamoramos para toda la vida, y luego si nos creemos traicionadas... nos sentimos morir... Yo quiero mucho a tu papá, le amo tanto... pero no puedo ceder porque creo que si me tuviera segura, perdería todo interés por mí... Sin ir más lejos, ahí le tienes... hace bien poco aparentaba tremendo sufrimiento porque yo no correspondo a su amor y le mantengo a distancia... pero ya olvidó ese dolor y se consuela yendo de cacería con su “hermano” algunas noches... Ay, hijo... – Se seca las lágrimas que escapan de sus ojos.

Se le saltan a él también las lágrimas por haberla oído expresar los temores de su corazón, y sabiendo que aunque erróneos, para ella son reales… se apresura a refugiarse en la privacidad de su dormitorio.

Con respecto a Rob, desde que la vio amamantarle, él tenía la fundada sospecha de que era hijo de Betty y... SUYO, claro! Pero la charla de Betty con el niño ha sido una confirmación total y muy emotiva.

La ve tan dulce a amorosa con el bebé que le conmueve profundamente, e incluso olvida un poco lo enfadado que está con ella… y tiene que contenerse para no entrar, abrazarles a los dos y pasar página para empezar de cero. “Ay, qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




A partir de esa noche se convierte en un osito de peluche cariñoso, entrañable, afectuoso... entregado y dedicado a cuidarles y contemplarles.

La ayuda en todo con el bebé.

- Ya que no quieres salir conmigo... me quedaré aquí con vosotros! – La dice al regresar a casa del trabajo.


Betty le observa cauta y no le para bolas, pues está recelosa y no entiende el porqué de esa variación de comportamiento.

Está muy mosqueada, ya que le sorprende continuamente observándola pensativo. La tiene en vilo!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche especialmente fría, Armando va a la galería, y a través de la puerta acristalada la ve dormida en la mecedora, con Rob también dormido en los brazos.

Sopesa pros y contras, y se decide a entrar.

Toma al niño, la tapa a ella con un echarpe, y luego le mantiene en su hombro, como la ha visto hacer tantas veces para que expulse el aire. Después le deja en la cuna y levanta a Betty en brazos para acostarla.

Entonces ella se espabila un poco, le mira extrañada y pregunta:

- Qué haces aquí?

- Velar por la familia. Dime cómo cambiarle, y yo lo hago.

Le dirige y cuando Armando deja al bebé de nuevo en su cunita, da una carrera al otro lado de la cama, se quita el pantalón y la camisa en un abrir y cerrar de ojos, y se acuesta junto a ella rodeándola con los brazos y tiritando de frío.

- Brrr... Espero que no os hayáis resfriado! Cuánto tiempo llevabais dormidos ahí?

- No sé. Creo que sólo di una cabezada... Pero, tú qué haces aquí? – Pregunta estupefacta.

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…?” – Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!





CONTINUARÁ…



Buenas tardes, amigas.

La cosa está complicada, ya! Pero algo ha avanzado.

Por de pronto, Armando ha averiguado que el bebé es suyo y hasta le ve más alto, más guapo, con hoyuelos más simpáticos… y es que siempre un hijo, es más que un hermano!

Nos queda saber qué sucederá ahora…

- Betty se lo confesará?

- Él tendrá paciencia para esperar a que ella se decida, o no?

- Quizá sean las circunstancias de la vida las que hagan que la verdad salga a la luz?

Oj! Oj! Oj! Sed buenas niñas y adivinad qué sucederá… Espero vuestros vaticinios. Besos.
Pues para mi que las coincidencias de la visa van a hacer que Betty termine diciendoselo.... o de que otra manera podria enterarse???
Pero si que eres malita para torturar tanto a nuestro bello bobo!!!!!
Besis. Beti
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Sara G.
Sara G.

February 11th, 2004, 8:54 pm #7

Le espera con la puerta de la habitación abierta, y sale cuando le ve pasar.

- Armando... puedes atenderme un momento? – Dice suavemente.

- Desde luego. Di! – Se detiene y la mira hablando en tono neutro.

- Quería disculparme por mi actitud fría y distante. No sabía que sufrieras por causa de ella, pero no puedo cambiarla...

- OK! No te preocupes, y disculpa también mi explosión de antes, pero es lo que siento y... tampoco puedo cambiarlo...






Capítulo XII.- Rob es tan hermano mío, como tuyo… o no?




Una semana después Betty vuelve a Ecomoda, pero esclava del horario de comidas de Rob, aunque una toma de la mañana y otra de la tarde deben ser sustituidas sin remedio por un biberón que le da la abuela.

Él no entiende por qué insiste en ir a comer a casa, ni por qué tiene siempre tanta prisa para regresar por las tardes, pero a pesar de que le gustaría ir con ella a tomar algo o a pasear al salir del trabajo, cede a su deseo y la lleva a casa, donde ella se apresura a acudir con su madre y el bebé.

Rato después, todos los días, los recientes papás-abuelos salen de paseo con su “hijo”, y sólo entonces la ve relajarse y descansar.

Está tan cansada que suele quedarse dormida en un sillón, y como un ritual, él baja el libro que tenga en las manos y la contempla. Es su momento favorito del día.

Hoy la está observando cuando de pronto, ve que ella se ha despertado y le mira.

- Estás muy pensativo, Armando...

- Sí, es cierto.

- Y me quieres contar qué es eso que te tiene tan ensimismado?

Betty se esmera en ser amable con él desde aquella noche que Armando estalló desahogándose, pues se siente responsable.

- Por qué no? – Se encoge de hombros. – Es que no entiendo tu dedicación al bebé. Me parece desproporcionada, pues tu vida sólo gira en torno a Rob. No aceptas que vayamos al cine, o a tomar una copa y te quieres venir todas las tardes inmediatamente.

- Sientes celos del niño?

- No. No me malinterpretes, pero dime por qué duerme en tu habitación?

- Para que no dé malas noches a nuestros padres. Son mayores!

- Según para QUÉ!!! – Exclama sarcástico alzando las cejas.

- Armando! – Le reconviene divertida.

- Betty, tú madrugas para ir a la empresa todos los días, mientras que ellos pueden quedarse a dormir por la mañana si no les ha dejado descansar durante la noche.

- Es que... le quiero mucho!

- Yo también! Es mi hermano, pero una cosa es que colaboremos, y otra bien distinta es que carguemos con el bebé. Los responsables son los padres! Tú no debes seguir con esa esclavitud. Ni que fuera tuyo! – Remata Armando.

Betty le sonríe y asiente con la cabeza en silencio. Ay, señor!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche que ha salido con Mario a tomar una copa, deja a su “hermano” cuando éste encuentra un plan. Él se disculpa con una antigua modelo porque sólo le mueve el piso una, y se vuelve a casa muy juiciosito.

Se dispone a entrar en su dormitorio cuando oye llorar a Rob, así que se acerca a la puerta de Betty y escucha cómo le habla bajito, tranquilizándole.


No sabe por qué, sale a la galería a la que dan todas las habitaciones, y se queda mirando y escuchando a través de los cristales de esa puerta.

La ve ir con el niño en brazos hasta la mecedora, se sienta en ella y... le da de mamar!

Se le rompen todos los esquemas y se queda allí desconcertado hasta que Rob termina, y Betty le cambia el pañal, da numerosos besos en la cabecita y acuesta...

Va como un autómata a su cuarto y no pega ojo en toda la noche.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Por la mañana baja a desayunar temprano y está solo con Chelo en la cocina. Como la conoce desde que era niño, se atreve a consultarla la cuestión que le ha mantenido en vela durante tantas horas.

- Chelo, una mujer que no ha dado a luz nunca... puede criar al pecho a un bebé?

La criada se da cuenta de por donde va, y que él ha empezado a atar cabos.

- No, Armando. No puede.

- Seguro?

- Absolutamente. – Ratifica Chelo.

- La mato… la descuartizo con mis propias manos! Chelo, te parece normal hacerme esto? No decirme nada de su embarazo, ni de mi hijo? Tenerme en la inopia como a un imbécil o un degenerado en el que no se puede confiar? Pero, qué la he hecho yo? - Calla pensando y concluye. - Por eso se fueron a la hacienda... Por eso me evitaba...

- Betty no ha actuado bien, pero tampoco está siendo fácil para ella…

- La vas a defender? – Incrédulo.

- No, Armando, pero antes de abordar este tema debes calmarte, para luego hablar muy reposado y lleno de razón. No lo hagas ahora mismo, porque podrías hacer o decir algo de lo que luego te arrepintieras.

- Y de mi padre… qué me dices? Porque Julia es la madre de ella, pero ÉL, Roberto Mendoza, es MI padre!

Chelo le ve tan alterado que continúa razonando con él e intentando tranquilizarle.

En ese instante entra Betty y se para al ver que la miran los otros dos. La mucama sonriente, y Armando... con una expresión muy rara.

- Sucede algo? – Pregunta mientras se mira para comprobar si está bien vestida.

- Nada, Betty! - Contesta Chelo. – Que Armando no durmió mucho esta noche...

- Cómo así, Armando? Acaso estabas nervioso o preocupado por algún asunto? Puedo ayudarte? – Le pregunta y bebe un sorbo de zumo.

Armando niega con la cabeza respondiendo a la pregunta, y sigue mirándola absorto con los ojos entornados.

- El insomnio es muy desagradable. Las noches se hacen eternas y se ve todo negativo, como sin solución...- Comenta ella y comienza a desayunar con apetito.

Levanta la vista poco después y ve que sigue observándola con expresión grave.

- Armando, pasa algo?

- Qué ha de pasar? Acaso sabes tú algo que yo ignoro?

- Es que me miras tan extraño…

- Y no se te ocurre si puedo tener alguna razón para mirarte así?

- Eeeh…! – Haciendo que piensa. – Ni modo!

- Segura? – La insiste presionando.

- Más café, Armando? – Pregunta Chelo por detrás de Betty haciéndole gestos para interrumpirle el interrogatorio y que lo deje para cuando esté más reposado.

- No, gracias.

Siguen mirándose los dos. Betty insegura, casi asustada, y Armando echando fuego por los ojos. Apenas puede contenerse.

- M´hijos, se les hace tarde… - Dice Chelo muy bajo.

- Tienes razón. Vámonos! – Se levanta bruscamente y sale.

- Hasta luego. – Se despide Betty apurando su café, y hace un gesto de interrogación a Chelo.

Ésta la responde encogiéndose de hombros con una triste sonrisa.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




No la pregunta nada y decide esperar a que ella se lo comunique, porque supone que no tardará mucho en decidirse. Espera que no lo siga dilatando, pero si es así… va a comprobar cuanto tiempo es capaz de mantenerle en la ignorancia de algo tan importante.

Ahora que lo sabe, ve al niño con distintos ojos. Es precioso! Y muy despierto! Y...

Sigue acudiendo todas las noches a la galería y les contempla desde la puerta acristalada.

La oye hablar y cantar nanas al niño mientras le da de mamar o le atiende, y él no se retira a su cuarto hasta que Betty apaga la luz.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Unas noches después, se encuentra en su puesto de observación habitual cuando Betty empieza a hablar al niño, que está comiendo, sobre su papá, y él presta la mayor atención al monólogo.

- Tu papá es muy bueno y te quiere mucho a pesar de no saber que eres su hijo. Así que imagínate lo que te va a mimar y consentir cuando se entere, porque no creo que tarde mucho en averiguarlo... – Se queda abstraída pensando y luego continúa. – Cuando seas mayor, papá te enseñará a montar a caballo para que seas tan buen jinete como él y participes en campeonatos... Debes aprender de él muchas cosas... quizá también tú llegues a dirigir Ecomoda y le pedirás consejo cuando tengas que tomar una decisión difícil... Imítale en ser bueno, educado, amable, encantador, tierno, trabajador, responsable, guapo... pero no lo hagas en cuanto a ser mujeriego, conquistador y pillo! Tú, hijo, se monógamo! Las chicas nos enamoramos para toda la vida, y luego si nos creemos traicionadas... nos sentimos morir... Yo quiero mucho a tu papá, le amo tanto... pero no puedo ceder porque creo que si me tuviera segura, perdería todo interés por mí... Sin ir más lejos, ahí le tienes... hace bien poco aparentaba tremendo sufrimiento porque yo no correspondo a su amor y le mantengo a distancia... pero ya olvidó ese dolor y se consuela yendo de cacería con su “hermano” algunas noches... Ay, hijo... – Se seca las lágrimas que escapan de sus ojos.

Se le saltan a él también las lágrimas por haberla oído expresar los temores de su corazón, y sabiendo que aunque erróneos, para ella son reales… se apresura a refugiarse en la privacidad de su dormitorio.

Con respecto a Rob, desde que la vio amamantarle, él tenía la fundada sospecha de que era hijo de Betty y... SUYO, claro! Pero la charla de Betty con el niño ha sido una confirmación total y muy emotiva.

La ve tan dulce a amorosa con el bebé que le conmueve profundamente, e incluso olvida un poco lo enfadado que está con ella… y tiene que contenerse para no entrar, abrazarles a los dos y pasar página para empezar de cero. “Ay, qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




A partir de esa noche se convierte en un osito de peluche cariñoso, entrañable, afectuoso... entregado y dedicado a cuidarles y contemplarles.

La ayuda en todo con el bebé.

- Ya que no quieres salir conmigo... me quedaré aquí con vosotros! – La dice al regresar a casa del trabajo.


Betty le observa cauta y no le para bolas, pues está recelosa y no entiende el porqué de esa variación de comportamiento.

Está muy mosqueada, ya que le sorprende continuamente observándola pensativo. La tiene en vilo!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche especialmente fría, Armando va a la galería, y a través de la puerta acristalada la ve dormida en la mecedora, con Rob también dormido en los brazos.

Sopesa pros y contras, y se decide a entrar.

Toma al niño, la tapa a ella con un echarpe, y luego le mantiene en su hombro, como la ha visto hacer tantas veces para que expulse el aire. Después le deja en la cuna y levanta a Betty en brazos para acostarla.

Entonces ella se espabila un poco, le mira extrañada y pregunta:

- Qué haces aquí?

- Velar por la familia. Dime cómo cambiarle, y yo lo hago.

Le dirige y cuando Armando deja al bebé de nuevo en su cunita, da una carrera al otro lado de la cama, se quita el pantalón y la camisa en un abrir y cerrar de ojos, y se acuesta junto a ella rodeándola con los brazos y tiritando de frío.

- Brrr... Espero que no os hayáis resfriado! Cuánto tiempo llevabais dormidos ahí?

- No sé. Creo que sólo di una cabezada... Pero, tú qué haces aquí? – Pregunta estupefacta.

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…?” – Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!





CONTINUARÁ…



Buenas tardes, amigas.

La cosa está complicada, ya! Pero algo ha avanzado.

Por de pronto, Armando ha averiguado que el bebé es suyo y hasta le ve más alto, más guapo, con hoyuelos más simpáticos… y es que siempre un hijo, es más que un hermano!

Nos queda saber qué sucederá ahora…

- Betty se lo confesará?

- Él tendrá paciencia para esperar a que ella se decida, o no?

- Quizá sean las circunstancias de la vida las que hagan que la verdad salga a la luz?

Oj! Oj! Oj! Sed buenas niñas y adivinad qué sucederá… Espero vuestros vaticinios. Besos.
no justifico en nada la actitud de Betty. Su decisión no ha sido nada equilibrada. Ocultar todo el proceso de embarazo y nacimiento de un niño sólo porque tiene dudas de su amor y su pasado como mujeriego es de una persona inmadura e irresponsable. Si ese era su temor, en ella está la solución para que Armando olvide su pasado, y no solucionarlo huyendo y lloriqueando.
Yo vaticino que a partir de ahora Armando le pague con la misma moneda, y que sólo se preocupe por ir a ver su hijo, y después ya veremos.
Besos.
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María quehubo?
María quehubo?

February 11th, 2004, 8:55 pm #8

Le espera con la puerta de la habitación abierta, y sale cuando le ve pasar.

- Armando... puedes atenderme un momento? – Dice suavemente.

- Desde luego. Di! – Se detiene y la mira hablando en tono neutro.

- Quería disculparme por mi actitud fría y distante. No sabía que sufrieras por causa de ella, pero no puedo cambiarla...

- OK! No te preocupes, y disculpa también mi explosión de antes, pero es lo que siento y... tampoco puedo cambiarlo...






Capítulo XII.- Rob es tan hermano mío, como tuyo… o no?




Una semana después Betty vuelve a Ecomoda, pero esclava del horario de comidas de Rob, aunque una toma de la mañana y otra de la tarde deben ser sustituidas sin remedio por un biberón que le da la abuela.

Él no entiende por qué insiste en ir a comer a casa, ni por qué tiene siempre tanta prisa para regresar por las tardes, pero a pesar de que le gustaría ir con ella a tomar algo o a pasear al salir del trabajo, cede a su deseo y la lleva a casa, donde ella se apresura a acudir con su madre y el bebé.

Rato después, todos los días, los recientes papás-abuelos salen de paseo con su “hijo”, y sólo entonces la ve relajarse y descansar.

Está tan cansada que suele quedarse dormida en un sillón, y como un ritual, él baja el libro que tenga en las manos y la contempla. Es su momento favorito del día.

Hoy la está observando cuando de pronto, ve que ella se ha despertado y le mira.

- Estás muy pensativo, Armando...

- Sí, es cierto.

- Y me quieres contar qué es eso que te tiene tan ensimismado?

Betty se esmera en ser amable con él desde aquella noche que Armando estalló desahogándose, pues se siente responsable.

- Por qué no? – Se encoge de hombros. – Es que no entiendo tu dedicación al bebé. Me parece desproporcionada, pues tu vida sólo gira en torno a Rob. No aceptas que vayamos al cine, o a tomar una copa y te quieres venir todas las tardes inmediatamente.

- Sientes celos del niño?

- No. No me malinterpretes, pero dime por qué duerme en tu habitación?

- Para que no dé malas noches a nuestros padres. Son mayores!

- Según para QUÉ!!! – Exclama sarcástico alzando las cejas.

- Armando! – Le reconviene divertida.

- Betty, tú madrugas para ir a la empresa todos los días, mientras que ellos pueden quedarse a dormir por la mañana si no les ha dejado descansar durante la noche.

- Es que... le quiero mucho!

- Yo también! Es mi hermano, pero una cosa es que colaboremos, y otra bien distinta es que carguemos con el bebé. Los responsables son los padres! Tú no debes seguir con esa esclavitud. Ni que fuera tuyo! – Remata Armando.

Betty le sonríe y asiente con la cabeza en silencio. Ay, señor!




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Una noche que ha salido con Mario a tomar una copa, deja a su “hermano” cuando éste encuentra un plan. Él se disculpa con una antigua modelo porque sólo le mueve el piso una, y se vuelve a casa muy juiciosito.

Se dispone a entrar en su dormitorio cuando oye llorar a Rob, así que se acerca a la puerta de Betty y escucha cómo le habla bajito, tranquilizándole.


No sabe por qué, sale a la galería a la que dan todas las habitaciones, y se queda mirando y escuchando a través de los cristales de esa puerta.

La ve ir con el niño en brazos hasta la mecedora, se sienta en ella y... le da de mamar!

Se le rompen todos los esquemas y se queda allí desconcertado hasta que Rob termina, y Betty le cambia el pañal, da numerosos besos en la cabecita y acuesta...

Va como un autómata a su cuarto y no pega ojo en toda la noche.




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Por la mañana baja a desayunar temprano y está solo con Chelo en la cocina. Como la conoce desde que era niño, se atreve a consultarla la cuestión que le ha mantenido en vela durante tantas horas.

- Chelo, una mujer que no ha dado a luz nunca... puede criar al pecho a un bebé?

La criada se da cuenta de por donde va, y que él ha empezado a atar cabos.

- No, Armando. No puede.

- Seguro?

- Absolutamente. – Ratifica Chelo.

- La mato… la descuartizo con mis propias manos! Chelo, te parece normal hacerme esto? No decirme nada de su embarazo, ni de mi hijo? Tenerme en la inopia como a un imbécil o un degenerado en el que no se puede confiar? Pero, qué la he hecho yo? - Calla pensando y concluye. - Por eso se fueron a la hacienda... Por eso me evitaba...

- Betty no ha actuado bien, pero tampoco está siendo fácil para ella…

- La vas a defender? – Incrédulo.

- No, Armando, pero antes de abordar este tema debes calmarte, para luego hablar muy reposado y lleno de razón. No lo hagas ahora mismo, porque podrías hacer o decir algo de lo que luego te arrepintieras.

- Y de mi padre… qué me dices? Porque Julia es la madre de ella, pero ÉL, Roberto Mendoza, es MI padre!

Chelo le ve tan alterado que continúa razonando con él e intentando tranquilizarle.

En ese instante entra Betty y se para al ver que la miran los otros dos. La mucama sonriente, y Armando... con una expresión muy rara.

- Sucede algo? – Pregunta mientras se mira para comprobar si está bien vestida.

- Nada, Betty! - Contesta Chelo. – Que Armando no durmió mucho esta noche...

- Cómo así, Armando? Acaso estabas nervioso o preocupado por algún asunto? Puedo ayudarte? – Le pregunta y bebe un sorbo de zumo.

Armando niega con la cabeza respondiendo a la pregunta, y sigue mirándola absorto con los ojos entornados.

- El insomnio es muy desagradable. Las noches se hacen eternas y se ve todo negativo, como sin solución...- Comenta ella y comienza a desayunar con apetito.

Levanta la vista poco después y ve que sigue observándola con expresión grave.

- Armando, pasa algo?

- Qué ha de pasar? Acaso sabes tú algo que yo ignoro?

- Es que me miras tan extraño…

- Y no se te ocurre si puedo tener alguna razón para mirarte así?

- Eeeh…! – Haciendo que piensa. – Ni modo!

- Segura? – La insiste presionando.

- Más café, Armando? – Pregunta Chelo por detrás de Betty haciéndole gestos para interrumpirle el interrogatorio y que lo deje para cuando esté más reposado.

- No, gracias.

Siguen mirándose los dos. Betty insegura, casi asustada, y Armando echando fuego por los ojos. Apenas puede contenerse.

- M´hijos, se les hace tarde… - Dice Chelo muy bajo.

- Tienes razón. Vámonos! – Se levanta bruscamente y sale.

- Hasta luego. – Se despide Betty apurando su café, y hace un gesto de interrogación a Chelo.

Ésta la responde encogiéndose de hombros con una triste sonrisa.




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No la pregunta nada y decide esperar a que ella se lo comunique, porque supone que no tardará mucho en decidirse. Espera que no lo siga dilatando, pero si es así… va a comprobar cuanto tiempo es capaz de mantenerle en la ignorancia de algo tan importante.

Ahora que lo sabe, ve al niño con distintos ojos. Es precioso! Y muy despierto! Y...

Sigue acudiendo todas las noches a la galería y les contempla desde la puerta acristalada.

La oye hablar y cantar nanas al niño mientras le da de mamar o le atiende, y él no se retira a su cuarto hasta que Betty apaga la luz.




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Unas noches después, se encuentra en su puesto de observación habitual cuando Betty empieza a hablar al niño, que está comiendo, sobre su papá, y él presta la mayor atención al monólogo.

- Tu papá es muy bueno y te quiere mucho a pesar de no saber que eres su hijo. Así que imagínate lo que te va a mimar y consentir cuando se entere, porque no creo que tarde mucho en averiguarlo... – Se queda abstraída pensando y luego continúa. – Cuando seas mayor, papá te enseñará a montar a caballo para que seas tan buen jinete como él y participes en campeonatos... Debes aprender de él muchas cosas... quizá también tú llegues a dirigir Ecomoda y le pedirás consejo cuando tengas que tomar una decisión difícil... Imítale en ser bueno, educado, amable, encantador, tierno, trabajador, responsable, guapo... pero no lo hagas en cuanto a ser mujeriego, conquistador y pillo! Tú, hijo, se monógamo! Las chicas nos enamoramos para toda la vida, y luego si nos creemos traicionadas... nos sentimos morir... Yo quiero mucho a tu papá, le amo tanto... pero no puedo ceder porque creo que si me tuviera segura, perdería todo interés por mí... Sin ir más lejos, ahí le tienes... hace bien poco aparentaba tremendo sufrimiento porque yo no correspondo a su amor y le mantengo a distancia... pero ya olvidó ese dolor y se consuela yendo de cacería con su “hermano” algunas noches... Ay, hijo... – Se seca las lágrimas que escapan de sus ojos.

Se le saltan a él también las lágrimas por haberla oído expresar los temores de su corazón, y sabiendo que aunque erróneos, para ella son reales… se apresura a refugiarse en la privacidad de su dormitorio.

Con respecto a Rob, desde que la vio amamantarle, él tenía la fundada sospecha de que era hijo de Betty y... SUYO, claro! Pero la charla de Betty con el niño ha sido una confirmación total y muy emotiva.

La ve tan dulce a amorosa con el bebé que le conmueve profundamente, e incluso olvida un poco lo enfadado que está con ella… y tiene que contenerse para no entrar, abrazarles a los dos y pasar página para empezar de cero. “Ay, qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




A partir de esa noche se convierte en un osito de peluche cariñoso, entrañable, afectuoso... entregado y dedicado a cuidarles y contemplarles.

La ayuda en todo con el bebé.

- Ya que no quieres salir conmigo... me quedaré aquí con vosotros! – La dice al regresar a casa del trabajo.


Betty le observa cauta y no le para bolas, pues está recelosa y no entiende el porqué de esa variación de comportamiento.

Está muy mosqueada, ya que le sorprende continuamente observándola pensativo. La tiene en vilo!




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Una noche especialmente fría, Armando va a la galería, y a través de la puerta acristalada la ve dormida en la mecedora, con Rob también dormido en los brazos.

Sopesa pros y contras, y se decide a entrar.

Toma al niño, la tapa a ella con un echarpe, y luego le mantiene en su hombro, como la ha visto hacer tantas veces para que expulse el aire. Después le deja en la cuna y levanta a Betty en brazos para acostarla.

Entonces ella se espabila un poco, le mira extrañada y pregunta:

- Qué haces aquí?

- Velar por la familia. Dime cómo cambiarle, y yo lo hago.

Le dirige y cuando Armando deja al bebé de nuevo en su cunita, da una carrera al otro lado de la cama, se quita el pantalón y la camisa en un abrir y cerrar de ojos, y se acuesta junto a ella rodeándola con los brazos y tiritando de frío.

- Brrr... Espero que no os hayáis resfriado! Cuánto tiempo llevabais dormidos ahí?

- No sé. Creo que sólo di una cabezada... Pero, tú qué haces aquí? – Pregunta estupefacta.

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…?” – Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!





CONTINUARÁ…



Buenas tardes, amigas.

La cosa está complicada, ya! Pero algo ha avanzado.

Por de pronto, Armando ha averiguado que el bebé es suyo y hasta le ve más alto, más guapo, con hoyuelos más simpáticos… y es que siempre un hijo, es más que un hermano!

Nos queda saber qué sucederá ahora…

- Betty se lo confesará?

- Él tendrá paciencia para esperar a que ella se decida, o no?

- Quizá sean las circunstancias de la vida las que hagan que la verdad salga a la luz?

Oj! Oj! Oj! Sed buenas niñas y adivinad qué sucederá… Espero vuestros vaticinios. Besos.
Ays, es una posibilidad pero preferiría que fuera Betty la que se sincerara. Si yo fuera Armando y me enterara de que tengo un hijo y la madre me lo ha ocultado, no me lo habría tomado tan bien, pero claro, yo soy un bicho y él es buena gente.

En fin, a ver qué se te ocurre a ti, que eres la que mandas.

Besos
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sandra
sandra

February 11th, 2004, 9:48 pm #9

Le espera con la puerta de la habitación abierta, y sale cuando le ve pasar.

- Armando... puedes atenderme un momento? – Dice suavemente.

- Desde luego. Di! – Se detiene y la mira hablando en tono neutro.

- Quería disculparme por mi actitud fría y distante. No sabía que sufrieras por causa de ella, pero no puedo cambiarla...

- OK! No te preocupes, y disculpa también mi explosión de antes, pero es lo que siento y... tampoco puedo cambiarlo...






Capítulo XII.- Rob es tan hermano mío, como tuyo… o no?




Una semana después Betty vuelve a Ecomoda, pero esclava del horario de comidas de Rob, aunque una toma de la mañana y otra de la tarde deben ser sustituidas sin remedio por un biberón que le da la abuela.

Él no entiende por qué insiste en ir a comer a casa, ni por qué tiene siempre tanta prisa para regresar por las tardes, pero a pesar de que le gustaría ir con ella a tomar algo o a pasear al salir del trabajo, cede a su deseo y la lleva a casa, donde ella se apresura a acudir con su madre y el bebé.

Rato después, todos los días, los recientes papás-abuelos salen de paseo con su “hijo”, y sólo entonces la ve relajarse y descansar.

Está tan cansada que suele quedarse dormida en un sillón, y como un ritual, él baja el libro que tenga en las manos y la contempla. Es su momento favorito del día.

Hoy la está observando cuando de pronto, ve que ella se ha despertado y le mira.

- Estás muy pensativo, Armando...

- Sí, es cierto.

- Y me quieres contar qué es eso que te tiene tan ensimismado?

Betty se esmera en ser amable con él desde aquella noche que Armando estalló desahogándose, pues se siente responsable.

- Por qué no? – Se encoge de hombros. – Es que no entiendo tu dedicación al bebé. Me parece desproporcionada, pues tu vida sólo gira en torno a Rob. No aceptas que vayamos al cine, o a tomar una copa y te quieres venir todas las tardes inmediatamente.

- Sientes celos del niño?

- No. No me malinterpretes, pero dime por qué duerme en tu habitación?

- Para que no dé malas noches a nuestros padres. Son mayores!

- Según para QUÉ!!! – Exclama sarcástico alzando las cejas.

- Armando! – Le reconviene divertida.

- Betty, tú madrugas para ir a la empresa todos los días, mientras que ellos pueden quedarse a dormir por la mañana si no les ha dejado descansar durante la noche.

- Es que... le quiero mucho!

- Yo también! Es mi hermano, pero una cosa es que colaboremos, y otra bien distinta es que carguemos con el bebé. Los responsables son los padres! Tú no debes seguir con esa esclavitud. Ni que fuera tuyo! – Remata Armando.

Betty le sonríe y asiente con la cabeza en silencio. Ay, señor!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche que ha salido con Mario a tomar una copa, deja a su “hermano” cuando éste encuentra un plan. Él se disculpa con una antigua modelo porque sólo le mueve el piso una, y se vuelve a casa muy juiciosito.

Se dispone a entrar en su dormitorio cuando oye llorar a Rob, así que se acerca a la puerta de Betty y escucha cómo le habla bajito, tranquilizándole.


No sabe por qué, sale a la galería a la que dan todas las habitaciones, y se queda mirando y escuchando a través de los cristales de esa puerta.

La ve ir con el niño en brazos hasta la mecedora, se sienta en ella y... le da de mamar!

Se le rompen todos los esquemas y se queda allí desconcertado hasta que Rob termina, y Betty le cambia el pañal, da numerosos besos en la cabecita y acuesta...

Va como un autómata a su cuarto y no pega ojo en toda la noche.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Por la mañana baja a desayunar temprano y está solo con Chelo en la cocina. Como la conoce desde que era niño, se atreve a consultarla la cuestión que le ha mantenido en vela durante tantas horas.

- Chelo, una mujer que no ha dado a luz nunca... puede criar al pecho a un bebé?

La criada se da cuenta de por donde va, y que él ha empezado a atar cabos.

- No, Armando. No puede.

- Seguro?

- Absolutamente. – Ratifica Chelo.

- La mato… la descuartizo con mis propias manos! Chelo, te parece normal hacerme esto? No decirme nada de su embarazo, ni de mi hijo? Tenerme en la inopia como a un imbécil o un degenerado en el que no se puede confiar? Pero, qué la he hecho yo? - Calla pensando y concluye. - Por eso se fueron a la hacienda... Por eso me evitaba...

- Betty no ha actuado bien, pero tampoco está siendo fácil para ella…

- La vas a defender? – Incrédulo.

- No, Armando, pero antes de abordar este tema debes calmarte, para luego hablar muy reposado y lleno de razón. No lo hagas ahora mismo, porque podrías hacer o decir algo de lo que luego te arrepintieras.

- Y de mi padre… qué me dices? Porque Julia es la madre de ella, pero ÉL, Roberto Mendoza, es MI padre!

Chelo le ve tan alterado que continúa razonando con él e intentando tranquilizarle.

En ese instante entra Betty y se para al ver que la miran los otros dos. La mucama sonriente, y Armando... con una expresión muy rara.

- Sucede algo? – Pregunta mientras se mira para comprobar si está bien vestida.

- Nada, Betty! - Contesta Chelo. – Que Armando no durmió mucho esta noche...

- Cómo así, Armando? Acaso estabas nervioso o preocupado por algún asunto? Puedo ayudarte? – Le pregunta y bebe un sorbo de zumo.

Armando niega con la cabeza respondiendo a la pregunta, y sigue mirándola absorto con los ojos entornados.

- El insomnio es muy desagradable. Las noches se hacen eternas y se ve todo negativo, como sin solución...- Comenta ella y comienza a desayunar con apetito.

Levanta la vista poco después y ve que sigue observándola con expresión grave.

- Armando, pasa algo?

- Qué ha de pasar? Acaso sabes tú algo que yo ignoro?

- Es que me miras tan extraño…

- Y no se te ocurre si puedo tener alguna razón para mirarte así?

- Eeeh…! – Haciendo que piensa. – Ni modo!

- Segura? – La insiste presionando.

- Más café, Armando? – Pregunta Chelo por detrás de Betty haciéndole gestos para interrumpirle el interrogatorio y que lo deje para cuando esté más reposado.

- No, gracias.

Siguen mirándose los dos. Betty insegura, casi asustada, y Armando echando fuego por los ojos. Apenas puede contenerse.

- M´hijos, se les hace tarde… - Dice Chelo muy bajo.

- Tienes razón. Vámonos! – Se levanta bruscamente y sale.

- Hasta luego. – Se despide Betty apurando su café, y hace un gesto de interrogación a Chelo.

Ésta la responde encogiéndose de hombros con una triste sonrisa.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




No la pregunta nada y decide esperar a que ella se lo comunique, porque supone que no tardará mucho en decidirse. Espera que no lo siga dilatando, pero si es así… va a comprobar cuanto tiempo es capaz de mantenerle en la ignorancia de algo tan importante.

Ahora que lo sabe, ve al niño con distintos ojos. Es precioso! Y muy despierto! Y...

Sigue acudiendo todas las noches a la galería y les contempla desde la puerta acristalada.

La oye hablar y cantar nanas al niño mientras le da de mamar o le atiende, y él no se retira a su cuarto hasta que Betty apaga la luz.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Unas noches después, se encuentra en su puesto de observación habitual cuando Betty empieza a hablar al niño, que está comiendo, sobre su papá, y él presta la mayor atención al monólogo.

- Tu papá es muy bueno y te quiere mucho a pesar de no saber que eres su hijo. Así que imagínate lo que te va a mimar y consentir cuando se entere, porque no creo que tarde mucho en averiguarlo... – Se queda abstraída pensando y luego continúa. – Cuando seas mayor, papá te enseñará a montar a caballo para que seas tan buen jinete como él y participes en campeonatos... Debes aprender de él muchas cosas... quizá también tú llegues a dirigir Ecomoda y le pedirás consejo cuando tengas que tomar una decisión difícil... Imítale en ser bueno, educado, amable, encantador, tierno, trabajador, responsable, guapo... pero no lo hagas en cuanto a ser mujeriego, conquistador y pillo! Tú, hijo, se monógamo! Las chicas nos enamoramos para toda la vida, y luego si nos creemos traicionadas... nos sentimos morir... Yo quiero mucho a tu papá, le amo tanto... pero no puedo ceder porque creo que si me tuviera segura, perdería todo interés por mí... Sin ir más lejos, ahí le tienes... hace bien poco aparentaba tremendo sufrimiento porque yo no correspondo a su amor y le mantengo a distancia... pero ya olvidó ese dolor y se consuela yendo de cacería con su “hermano” algunas noches... Ay, hijo... – Se seca las lágrimas que escapan de sus ojos.

Se le saltan a él también las lágrimas por haberla oído expresar los temores de su corazón, y sabiendo que aunque erróneos, para ella son reales… se apresura a refugiarse en la privacidad de su dormitorio.

Con respecto a Rob, desde que la vio amamantarle, él tenía la fundada sospecha de que era hijo de Betty y... SUYO, claro! Pero la charla de Betty con el niño ha sido una confirmación total y muy emotiva.

La ve tan dulce a amorosa con el bebé que le conmueve profundamente, e incluso olvida un poco lo enfadado que está con ella… y tiene que contenerse para no entrar, abrazarles a los dos y pasar página para empezar de cero. “Ay, qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




A partir de esa noche se convierte en un osito de peluche cariñoso, entrañable, afectuoso... entregado y dedicado a cuidarles y contemplarles.

La ayuda en todo con el bebé.

- Ya que no quieres salir conmigo... me quedaré aquí con vosotros! – La dice al regresar a casa del trabajo.


Betty le observa cauta y no le para bolas, pues está recelosa y no entiende el porqué de esa variación de comportamiento.

Está muy mosqueada, ya que le sorprende continuamente observándola pensativo. La tiene en vilo!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche especialmente fría, Armando va a la galería, y a través de la puerta acristalada la ve dormida en la mecedora, con Rob también dormido en los brazos.

Sopesa pros y contras, y se decide a entrar.

Toma al niño, la tapa a ella con un echarpe, y luego le mantiene en su hombro, como la ha visto hacer tantas veces para que expulse el aire. Después le deja en la cuna y levanta a Betty en brazos para acostarla.

Entonces ella se espabila un poco, le mira extrañada y pregunta:

- Qué haces aquí?

- Velar por la familia. Dime cómo cambiarle, y yo lo hago.

Le dirige y cuando Armando deja al bebé de nuevo en su cunita, da una carrera al otro lado de la cama, se quita el pantalón y la camisa en un abrir y cerrar de ojos, y se acuesta junto a ella rodeándola con los brazos y tiritando de frío.

- Brrr... Espero que no os hayáis resfriado! Cuánto tiempo llevabais dormidos ahí?

- No sé. Creo que sólo di una cabezada... Pero, tú qué haces aquí? – Pregunta estupefacta.

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…?” – Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!





CONTINUARÁ…



Buenas tardes, amigas.

La cosa está complicada, ya! Pero algo ha avanzado.

Por de pronto, Armando ha averiguado que el bebé es suyo y hasta le ve más alto, más guapo, con hoyuelos más simpáticos… y es que siempre un hijo, es más que un hermano!

Nos queda saber qué sucederá ahora…

- Betty se lo confesará?

- Él tendrá paciencia para esperar a que ella se decida, o no?

- Quizá sean las circunstancias de la vida las que hagan que la verdad salga a la luz?

Oj! Oj! Oj! Sed buenas niñas y adivinad qué sucederá… Espero vuestros vaticinios. Besos.
o a mi me da un jamakuko!!! si es que mija, ya que ella se ha dado cuenta de que él sabe... (que yo pensaba que se lo soltaría él como una bomba) pues que menos que confesarle la verdad no? Eso sí, no porque haya presenciado esa declaración e´l va a ser más compresivo... NOOOOOOOOOOOOOOOR!! Que se mosquee y le recrimine joer!! que sufra ella tambien que siempre tenemos al pobre Armani de víctima!!!

hazme un pokito de caso almenos mijita...

BESOTES WAPA!!!
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eternidad
eternidad

February 11th, 2004, 11:25 pm #10

Le espera con la puerta de la habitación abierta, y sale cuando le ve pasar.

- Armando... puedes atenderme un momento? – Dice suavemente.

- Desde luego. Di! – Se detiene y la mira hablando en tono neutro.

- Quería disculparme por mi actitud fría y distante. No sabía que sufrieras por causa de ella, pero no puedo cambiarla...

- OK! No te preocupes, y disculpa también mi explosión de antes, pero es lo que siento y... tampoco puedo cambiarlo...






Capítulo XII.- Rob es tan hermano mío, como tuyo… o no?




Una semana después Betty vuelve a Ecomoda, pero esclava del horario de comidas de Rob, aunque una toma de la mañana y otra de la tarde deben ser sustituidas sin remedio por un biberón que le da la abuela.

Él no entiende por qué insiste en ir a comer a casa, ni por qué tiene siempre tanta prisa para regresar por las tardes, pero a pesar de que le gustaría ir con ella a tomar algo o a pasear al salir del trabajo, cede a su deseo y la lleva a casa, donde ella se apresura a acudir con su madre y el bebé.

Rato después, todos los días, los recientes papás-abuelos salen de paseo con su “hijo”, y sólo entonces la ve relajarse y descansar.

Está tan cansada que suele quedarse dormida en un sillón, y como un ritual, él baja el libro que tenga en las manos y la contempla. Es su momento favorito del día.

Hoy la está observando cuando de pronto, ve que ella se ha despertado y le mira.

- Estás muy pensativo, Armando...

- Sí, es cierto.

- Y me quieres contar qué es eso que te tiene tan ensimismado?

Betty se esmera en ser amable con él desde aquella noche que Armando estalló desahogándose, pues se siente responsable.

- Por qué no? – Se encoge de hombros. – Es que no entiendo tu dedicación al bebé. Me parece desproporcionada, pues tu vida sólo gira en torno a Rob. No aceptas que vayamos al cine, o a tomar una copa y te quieres venir todas las tardes inmediatamente.

- Sientes celos del niño?

- No. No me malinterpretes, pero dime por qué duerme en tu habitación?

- Para que no dé malas noches a nuestros padres. Son mayores!

- Según para QUÉ!!! – Exclama sarcástico alzando las cejas.

- Armando! – Le reconviene divertida.

- Betty, tú madrugas para ir a la empresa todos los días, mientras que ellos pueden quedarse a dormir por la mañana si no les ha dejado descansar durante la noche.

- Es que... le quiero mucho!

- Yo también! Es mi hermano, pero una cosa es que colaboremos, y otra bien distinta es que carguemos con el bebé. Los responsables son los padres! Tú no debes seguir con esa esclavitud. Ni que fuera tuyo! – Remata Armando.

Betty le sonríe y asiente con la cabeza en silencio. Ay, señor!




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Una noche que ha salido con Mario a tomar una copa, deja a su “hermano” cuando éste encuentra un plan. Él se disculpa con una antigua modelo porque sólo le mueve el piso una, y se vuelve a casa muy juiciosito.

Se dispone a entrar en su dormitorio cuando oye llorar a Rob, así que se acerca a la puerta de Betty y escucha cómo le habla bajito, tranquilizándole.


No sabe por qué, sale a la galería a la que dan todas las habitaciones, y se queda mirando y escuchando a través de los cristales de esa puerta.

La ve ir con el niño en brazos hasta la mecedora, se sienta en ella y... le da de mamar!

Se le rompen todos los esquemas y se queda allí desconcertado hasta que Rob termina, y Betty le cambia el pañal, da numerosos besos en la cabecita y acuesta...

Va como un autómata a su cuarto y no pega ojo en toda la noche.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Por la mañana baja a desayunar temprano y está solo con Chelo en la cocina. Como la conoce desde que era niño, se atreve a consultarla la cuestión que le ha mantenido en vela durante tantas horas.

- Chelo, una mujer que no ha dado a luz nunca... puede criar al pecho a un bebé?

La criada se da cuenta de por donde va, y que él ha empezado a atar cabos.

- No, Armando. No puede.

- Seguro?

- Absolutamente. – Ratifica Chelo.

- La mato… la descuartizo con mis propias manos! Chelo, te parece normal hacerme esto? No decirme nada de su embarazo, ni de mi hijo? Tenerme en la inopia como a un imbécil o un degenerado en el que no se puede confiar? Pero, qué la he hecho yo? - Calla pensando y concluye. - Por eso se fueron a la hacienda... Por eso me evitaba...

- Betty no ha actuado bien, pero tampoco está siendo fácil para ella…

- La vas a defender? – Incrédulo.

- No, Armando, pero antes de abordar este tema debes calmarte, para luego hablar muy reposado y lleno de razón. No lo hagas ahora mismo, porque podrías hacer o decir algo de lo que luego te arrepintieras.

- Y de mi padre… qué me dices? Porque Julia es la madre de ella, pero ÉL, Roberto Mendoza, es MI padre!

Chelo le ve tan alterado que continúa razonando con él e intentando tranquilizarle.

En ese instante entra Betty y se para al ver que la miran los otros dos. La mucama sonriente, y Armando... con una expresión muy rara.

- Sucede algo? – Pregunta mientras se mira para comprobar si está bien vestida.

- Nada, Betty! - Contesta Chelo. – Que Armando no durmió mucho esta noche...

- Cómo así, Armando? Acaso estabas nervioso o preocupado por algún asunto? Puedo ayudarte? – Le pregunta y bebe un sorbo de zumo.

Armando niega con la cabeza respondiendo a la pregunta, y sigue mirándola absorto con los ojos entornados.

- El insomnio es muy desagradable. Las noches se hacen eternas y se ve todo negativo, como sin solución...- Comenta ella y comienza a desayunar con apetito.

Levanta la vista poco después y ve que sigue observándola con expresión grave.

- Armando, pasa algo?

- Qué ha de pasar? Acaso sabes tú algo que yo ignoro?

- Es que me miras tan extraño…

- Y no se te ocurre si puedo tener alguna razón para mirarte así?

- Eeeh…! – Haciendo que piensa. – Ni modo!

- Segura? – La insiste presionando.

- Más café, Armando? – Pregunta Chelo por detrás de Betty haciéndole gestos para interrumpirle el interrogatorio y que lo deje para cuando esté más reposado.

- No, gracias.

Siguen mirándose los dos. Betty insegura, casi asustada, y Armando echando fuego por los ojos. Apenas puede contenerse.

- M´hijos, se les hace tarde… - Dice Chelo muy bajo.

- Tienes razón. Vámonos! – Se levanta bruscamente y sale.

- Hasta luego. – Se despide Betty apurando su café, y hace un gesto de interrogación a Chelo.

Ésta la responde encogiéndose de hombros con una triste sonrisa.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




No la pregunta nada y decide esperar a que ella se lo comunique, porque supone que no tardará mucho en decidirse. Espera que no lo siga dilatando, pero si es así… va a comprobar cuanto tiempo es capaz de mantenerle en la ignorancia de algo tan importante.

Ahora que lo sabe, ve al niño con distintos ojos. Es precioso! Y muy despierto! Y...

Sigue acudiendo todas las noches a la galería y les contempla desde la puerta acristalada.

La oye hablar y cantar nanas al niño mientras le da de mamar o le atiende, y él no se retira a su cuarto hasta que Betty apaga la luz.




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Unas noches después, se encuentra en su puesto de observación habitual cuando Betty empieza a hablar al niño, que está comiendo, sobre su papá, y él presta la mayor atención al monólogo.

- Tu papá es muy bueno y te quiere mucho a pesar de no saber que eres su hijo. Así que imagínate lo que te va a mimar y consentir cuando se entere, porque no creo que tarde mucho en averiguarlo... – Se queda abstraída pensando y luego continúa. – Cuando seas mayor, papá te enseñará a montar a caballo para que seas tan buen jinete como él y participes en campeonatos... Debes aprender de él muchas cosas... quizá también tú llegues a dirigir Ecomoda y le pedirás consejo cuando tengas que tomar una decisión difícil... Imítale en ser bueno, educado, amable, encantador, tierno, trabajador, responsable, guapo... pero no lo hagas en cuanto a ser mujeriego, conquistador y pillo! Tú, hijo, se monógamo! Las chicas nos enamoramos para toda la vida, y luego si nos creemos traicionadas... nos sentimos morir... Yo quiero mucho a tu papá, le amo tanto... pero no puedo ceder porque creo que si me tuviera segura, perdería todo interés por mí... Sin ir más lejos, ahí le tienes... hace bien poco aparentaba tremendo sufrimiento porque yo no correspondo a su amor y le mantengo a distancia... pero ya olvidó ese dolor y se consuela yendo de cacería con su “hermano” algunas noches... Ay, hijo... – Se seca las lágrimas que escapan de sus ojos.

Se le saltan a él también las lágrimas por haberla oído expresar los temores de su corazón, y sabiendo que aunque erróneos, para ella son reales… se apresura a refugiarse en la privacidad de su dormitorio.

Con respecto a Rob, desde que la vio amamantarle, él tenía la fundada sospecha de que era hijo de Betty y... SUYO, claro! Pero la charla de Betty con el niño ha sido una confirmación total y muy emotiva.

La ve tan dulce a amorosa con el bebé que le conmueve profundamente, e incluso olvida un poco lo enfadado que está con ella… y tiene que contenerse para no entrar, abrazarles a los dos y pasar página para empezar de cero. “Ay, qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




A partir de esa noche se convierte en un osito de peluche cariñoso, entrañable, afectuoso... entregado y dedicado a cuidarles y contemplarles.

La ayuda en todo con el bebé.

- Ya que no quieres salir conmigo... me quedaré aquí con vosotros! – La dice al regresar a casa del trabajo.


Betty le observa cauta y no le para bolas, pues está recelosa y no entiende el porqué de esa variación de comportamiento.

Está muy mosqueada, ya que le sorprende continuamente observándola pensativo. La tiene en vilo!




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Una noche especialmente fría, Armando va a la galería, y a través de la puerta acristalada la ve dormida en la mecedora, con Rob también dormido en los brazos.

Sopesa pros y contras, y se decide a entrar.

Toma al niño, la tapa a ella con un echarpe, y luego le mantiene en su hombro, como la ha visto hacer tantas veces para que expulse el aire. Después le deja en la cuna y levanta a Betty en brazos para acostarla.

Entonces ella se espabila un poco, le mira extrañada y pregunta:

- Qué haces aquí?

- Velar por la familia. Dime cómo cambiarle, y yo lo hago.

Le dirige y cuando Armando deja al bebé de nuevo en su cunita, da una carrera al otro lado de la cama, se quita el pantalón y la camisa en un abrir y cerrar de ojos, y se acuesta junto a ella rodeándola con los brazos y tiritando de frío.

- Brrr... Espero que no os hayáis resfriado! Cuánto tiempo llevabais dormidos ahí?

- No sé. Creo que sólo di una cabezada... Pero, tú qué haces aquí? – Pregunta estupefacta.

- No sé por qué me asomé y os vi. Pero qué te extraña de mi interés por Rob? Al fin y al cabo, es tan hermano mío como tuyo... o no? – La sonríe enigmático.

Betty no sabe qué contestar, así que Armando la besa ligeramente los labios, se acurruca a su lado, y se duerme antes de que ella sea capaz de reaccionar.

“Lo sabe! Lo sabe! Y ahora… qué va a pasar…?” – Piensa estremecida.

Esta noche es Betty quien la pasa en blanco, pero... bien abrazadita. Algo es algo!





CONTINUARÁ…



Buenas tardes, amigas.

La cosa está complicada, ya! Pero algo ha avanzado.

Por de pronto, Armando ha averiguado que el bebé es suyo y hasta le ve más alto, más guapo, con hoyuelos más simpáticos… y es que siempre un hijo, es más que un hermano!

Nos queda saber qué sucederá ahora…

- Betty se lo confesará?

- Él tendrá paciencia para esperar a que ella se decida, o no?

- Quizá sean las circunstancias de la vida las que hagan que la verdad salga a la luz?

Oj! Oj! Oj! Sed buenas niñas y adivinad qué sucederá… Espero vuestros vaticinios. Besos.
al fin de al cabo es su madre, y la que debe decirle la verdad a Armando. Veremos que pasa. Un beso.
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