ALMENDRA
ALMENDRA

February 1st, 2004, 3:55 pm #11

Pactan ir y venir juntos a la empresa, pero sin hablarse. Como dos extraños.

Él sale de rumba a diario con Mario, Daniel y Nicolás.

Con frecuencia recibe llamadas de mujeres en el teléfono de casa y en el celular, las atiende amable y sonriente, pero las conversaciones son cortas.

En Ecomoda le ven mariposear de flor en flor con todas las modelos con más descaro que nunca, e incluso se empieza a oír que tiene una amante.

Pero a pesar de todo, cada día su humor empeora y resurge la hiena...






Capítulo IX.- Gastritis… desgrrraciado?



Al llegar al lobby una mañana los dos juntos, oyen la desagradable voz de Pattypat diciendo que él se va ese fin de semana con su amiguita. Mira a Betty que baja la vista, y luego, encolerizado, a la peliteñida.

Se acerca amenazante a ella.

- Será que puede decirme quién la dio permiso a usted para airear mi vida? Recoja inmediatamente sus cosas y espere acá!

- Armando!

Pero él ya está ante la puerta del despacho de Marcela. Llama, y entra sin esperar respuesta.

- Marcela, te cambio a Patricia por Mariana.

- Ni modo, Armando!

- Entonces, despídete de tu amiga, porque se va a la calle. – Amenaza.

- Armando, no puedes!

- Sí puedo, y te lo voy a demostrar.

- Pero ella necesita trabajar... tiene muchos gastos y es mala administradora.

- Pues que aprenda discreción entre otras cosas. La palabra “secretaria” deriva de “secreto”, y eso aplicado a tu protegida... es de risa.

Se miran, y Marcela ve determinación en los ojos de Armando. Además sabe que no le falta razón.

- OK! Cámbiala. – Transige.

Sale sonriente y con ganas de tirar cohetes. Al fin se libró de esa “cosa” de largas patas y corto cerebro.

- Mariana, venga conmigo. A partir de ahora es secretaria de presidencia. – Llegan a la mesa de Patricia y la dice... – Váyase con su amiga y que la aguante ella.

Seguidamente se dirige a la oficina de Betty, toca con los nudillos, espera a que conteste y entra.

- Lo siento.

- Ni más faltaba! No tienes por qué sentir nada.

- Vente conmigo este fin de semana, y hagamos las paces...

- No, Armando. No cambies tus planes. Seguro que lo pasarás rico.

- Escucha lo que te voy a decir: te he repetido por activa y por pasiva que no corres riesgo si confías en mí. Eres la primera y la ÚNICA desde que nos reencontramos, y seguir siéndolo depende sólo de ti. De que tú me aceptes. Y si lo haces, jamás te defraudaré. Te lo juro! – Ha hablado con total seriedad y sinceridad.

Se miran largo tiempo a los ojos, y luego Betty baja la vista.

- Lo siento, pero estoy segura de que no podrás mantenerte monógamo. Si lo intentas, te sentirás encarcelado... y llegarás a odiarme. Mejor mantén tu palabra de renunciar a mí...

Armando se siente de nuevo frustrado y la contesta despechado.

- Puesto que no me crees capaz de ser casto como un monje trapense... no te defraudaré! – Y sale dando un portazo.

Betty se seca las lágrimas mientras se dice:

“Yo soy la que más sufre por no poder creer en ti, amor mío. Pero prefiero renunciar a tenerte, antes que volver a sentirme traicionada.”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando se va de fin de semana solo, aunque todos le suponen muy bien acompañado.

Pasa unos días de un humor infernal.

- “Maldita sea! – Se dice. - Me va a tocar renunciar a ella de verdad... Y no me da la regalada gana! Qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Un par de semanas después, está desayunando en la cocina y entra Betty.

- Buenos días, Chelo, Armando.

- Buenos días. – Gruñe él.

- Buenos días, hija. Ha descansado bien?

- Sí, gracias. – La sonríe.

Pero según la mucama la pone delante el desayuno... Betty siente que el estómago entero se le da la vuelta produciéndola unas náuseas horrorosas.

Pone cara de repugnancia, se levanta precipitadamente, y se apresura hacia el servicio con miedo de no llegar a tiempo.

- Qué te ocurre? – Pregunta Armando sobresaltado.

- Voy con ella! – Chelo la sigue y atiende con cariño mientras vomita.

Luego se lava y enjuaga la boca.

- M´hija, cómo se encuentra?

- Ya estoy mejor, Chelo, gracias. No sé qué me ha pasado. Buf!

- Pues venga, y si quiere la preparo un agua aromática...

- No hace falta. Si yo tengo apetito, pero estaba rara desde que me he levantado. No recuerdo qué cené ayer, pero me ha sentado fatal.

Chelo se calla, pero tiene su propia explicación. Mueve la cabeza de lado a lado.

Betty vuelve a la cocina, desayuna y se va con él a trabajar.

- Estás bien? – La pregunta al entrar al coche.

- Perfectamente, gracias.

Pasa el día y no vuelven a cruzar palabra hasta la hora de salir, cuando Betty se asoma a la puerta de presidencia.

- Yo estoy preparada. Y tú?

- Ya voy terminando. – La contesta apagando el ordenador.

- Te espero aquí fuera con Marcela.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Y al entrar en casa, doña Julia pregunta a su hija.

- Mamita, cómo te encuentras? Volviste a vomitar?

- Mamá estoy bien. Cómo...? – Comprende al instante. – Esta Chelo no se ha podido callar... ah?

Pasan la tarde en familia y después de cenar Armando se arregla y se va como acostumbra últimamente, pero cada vez le provoca menos. Pasadas las ganas de ponerle a Betty los dientes largos...



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



A la mañana siguiente, Betty se levanta igual, pero vomita antes de salir de su cuarto y piensa que ya pasó. Llega a la cocina y saluda a Armando, Chelo y... su mamá.

- Mamá, tan temprano?

- Es que tengo cosas que hacer y saldré pronto. – Dice a modo de excusa.

Chelo, mientras, la coloca delante las tostadas, el zumo y el café, y según la llega el olorcillo a la pituitaria... la gran ARCADA!

Corre al lavabo y su madre tras ella, después de hacerse un gesto de comprensión las dos mujeres mayores.

- Otra vez, Betty...? – Pregunta Armando levantando la cabeza del periódico.

- Tal parece. – Responde la criada.

Cuando se repone, la dice doña Julia...

- Bettyca, no estarás embarazada?

- Mamááá! - De sobra sabe ella que lleva un retraso considerable, y la maldita regla no baja.

Entran en la cocina, pero Betty sigue con la cara descompuesta.

- Si mejoras vamos al médico, y si no, le llamo para que venga.

- Mamá, no es nada importante. Ya pasó!

- En el mejor de los casos... pasó hasta mañana cuando te levantes. – Apostilla su madre.

Interviene Armando claramente preocupado.

- Sí, Betty. Quédate y ve al médico. Igual tienes gastritis...

Le mira entornando los ojos y apretando los labios para no gritarle en la cara:
“GASTRITIS, desgrrraciado? Seguro que es tu hijo, so cap...!!!”

Él no entiende la mirada. “Qué he dicho? Sólo me he preocupado por su salud! Definitivamente... nunca entenderé a las mujeres!”

Pero doña Julia y Chelo sí han entendido.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



A media mañana, madre e hija salen de casa con dirección al médico de la familia.

Betty se arma de valor y dice a su madre:

- Mamá, voy a parar en una farmacia para comprar un test de embarazo.

- Bettyca...

- He tenido relaciones íntimas con un hombre varias veces, y aunque siempre nos hemos cuidado... parece que algo falló! Así que es posible que tu sospecha sea cierta... – Se la humedecen los ojos.

- M´hija, si eso es así, habrá que afrontarlo.

- Ay, mamá... – Se seca una lágrima.

- Crees que el padre responderá, o se “arrugará”?

- Estoy absolutamente segura de que respondería, pero nos vamos a quedar sin saberlo porque no le voy a decir nada. Mas no adelantemos acontecimientos y vamos a por el test.

- Quién es él?

- Si da positivo, te lo diré.

Lo compran, vuelven a casa, Betty hace la prueba, y... como es natural, da indiscutiblemente positivo.

- Mamá! – Rompe a llorar abrazada a doña Julia.

- Vamos, m´hija. Desahógate. – La consuela y mece en sus brazos hasta que cesan los sollozos. – Has pensado qué hacer?

- Tenerlo, naturalmente. Es MI hijo!

- Ya me lo imagino, pero no me refería a eso. Quién es? – Espera la confirmación de sus suposiciones. – Le conozco?

- Y quién va a ser, mamá? Sólo ha habido, hay, y habrá uno.

- Pues no entiendo por qué no se lo quieres decir.

- Porque he cortado con él, y no voy a ir ahora reclamándole.

- Pero, Armando es un hombre responsable.

- Mamá, no quiero a mi lado a un hombre que no me ama, y que es infiel congénito. No ves la vida que lleva desde que lo hemos dejado?

- Y no será por darte celos para que reacciones al creer que le vas a perder definitivamente? – Sugiere perspicaz doña Julia.

- Ni modo! Simplemente para él he sido una más en su lista!

La madre sale del dormitorio convencida de que su hija no tiene razón, pues ella ha visto muchas veces las miradas que Armando echaba a Betty, y no cree que mire a todas con esa adoración.




Su marido la ve preocupada y hace que le cuente.

- Él muy irresponsable! Pica acá y allá para luego despreocuparse! – Se enoja con su hijo. – Hablaré con él en cuanto regrese.

- No, Roberto. No le digas nada, pues Betty no quiere. Al menos de momento...

- Estos jóvenes... Pero algo habrá que hacer! Comprenderás que no va a ir por el mundo como madre soltera... y su hijo sin el apellido que le corresponde siendo tan sencillo de solucionar...

- Tenemos tiempo, Roberto. Vamos a buscar una solución sin precipitarnos.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Después de comer Betty dice a su madre:

- Voy a casa, mamá.

- A casa, m´hija?

- Necesito pensar y quiero estar sola... Chao!

Besa a su madre y se va a la casa Pinzón, SU casa aunque ahora viva en la de los Mendoza.

Anochece y ella no regresa, así que doña Julia la llama al móvil.

- Bettyca, ya es tarde...

- Yo sé, mamá, pero me voy a quedar aquí esta noche. No te preocupes, estoy bien.





Armando está muy inquieto por su ausencia, tanto que anula su salida “cinegética”.

- Julia, estos días Betty no estaba bien. No la habrá pasado algo?

- Seguro que no. Estate tranquilo, hijo.

Pasea de extremo a extremo del salón como un tigre enjaulado, y continuamente se asoma a las ventanas al menor ruido.

La llama un par de veces, pero ella no le contesta.

- Pues yo estoy muy preocupado y voy a salir a buscarla! Si no la encuentro... iré a la policía...




CONTINUARÁ...


Hola, m´hijas. Aquí tenéis el nuevo capi.

La verdad es que no sé si el asunto ha dado un giro para mejorar o para empeorar... pero seguro que no se podrá quedar como está, y dentro de unos meses hará su aparición estelar el ALIEN de Betty.

Ya sé lo que pensáis: Brrr! Otra historia con niñ@, pero qué le voy a hacer? Son tan lind@s!!! (Como decía don Hermes al verla recién nacida).

Además no tiene intención de decírselo a Armando y eso igual trae más problemas...

Qué opináis al respecto? Besos.
le tine que decir si o si no le queda de otra no puede ser egoista con su hijo, ni con el papa...
y cuando armando se entere que esa gastriti tiene boca, cara, piernas pies dedos.... etc etc etc...

se va a poner feliz...
besos
Almendra
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Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

February 1st, 2004, 4:31 pm #12

Pactan ir y venir juntos a la empresa, pero sin hablarse. Como dos extraños.

Él sale de rumba a diario con Mario, Daniel y Nicolás.

Con frecuencia recibe llamadas de mujeres en el teléfono de casa y en el celular, las atiende amable y sonriente, pero las conversaciones son cortas.

En Ecomoda le ven mariposear de flor en flor con todas las modelos con más descaro que nunca, e incluso se empieza a oír que tiene una amante.

Pero a pesar de todo, cada día su humor empeora y resurge la hiena...






Capítulo IX.- Gastritis… desgrrraciado?



Al llegar al lobby una mañana los dos juntos, oyen la desagradable voz de Pattypat diciendo que él se va ese fin de semana con su amiguita. Mira a Betty que baja la vista, y luego, encolerizado, a la peliteñida.

Se acerca amenazante a ella.

- Será que puede decirme quién la dio permiso a usted para airear mi vida? Recoja inmediatamente sus cosas y espere acá!

- Armando!

Pero él ya está ante la puerta del despacho de Marcela. Llama, y entra sin esperar respuesta.

- Marcela, te cambio a Patricia por Mariana.

- Ni modo, Armando!

- Entonces, despídete de tu amiga, porque se va a la calle. – Amenaza.

- Armando, no puedes!

- Sí puedo, y te lo voy a demostrar.

- Pero ella necesita trabajar... tiene muchos gastos y es mala administradora.

- Pues que aprenda discreción entre otras cosas. La palabra “secretaria” deriva de “secreto”, y eso aplicado a tu protegida... es de risa.

Se miran, y Marcela ve determinación en los ojos de Armando. Además sabe que no le falta razón.

- OK! Cámbiala. – Transige.

Sale sonriente y con ganas de tirar cohetes. Al fin se libró de esa “cosa” de largas patas y corto cerebro.

- Mariana, venga conmigo. A partir de ahora es secretaria de presidencia. – Llegan a la mesa de Patricia y la dice... – Váyase con su amiga y que la aguante ella.

Seguidamente se dirige a la oficina de Betty, toca con los nudillos, espera a que conteste y entra.

- Lo siento.

- Ni más faltaba! No tienes por qué sentir nada.

- Vente conmigo este fin de semana, y hagamos las paces...

- No, Armando. No cambies tus planes. Seguro que lo pasarás rico.

- Escucha lo que te voy a decir: te he repetido por activa y por pasiva que no corres riesgo si confías en mí. Eres la primera y la ÚNICA desde que nos reencontramos, y seguir siéndolo depende sólo de ti. De que tú me aceptes. Y si lo haces, jamás te defraudaré. Te lo juro! – Ha hablado con total seriedad y sinceridad.

Se miran largo tiempo a los ojos, y luego Betty baja la vista.

- Lo siento, pero estoy segura de que no podrás mantenerte monógamo. Si lo intentas, te sentirás encarcelado... y llegarás a odiarme. Mejor mantén tu palabra de renunciar a mí...

Armando se siente de nuevo frustrado y la contesta despechado.

- Puesto que no me crees capaz de ser casto como un monje trapense... no te defraudaré! – Y sale dando un portazo.

Betty se seca las lágrimas mientras se dice:

“Yo soy la que más sufre por no poder creer en ti, amor mío. Pero prefiero renunciar a tenerte, antes que volver a sentirme traicionada.”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando se va de fin de semana solo, aunque todos le suponen muy bien acompañado.

Pasa unos días de un humor infernal.

- “Maldita sea! – Se dice. - Me va a tocar renunciar a ella de verdad... Y no me da la regalada gana! Qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Un par de semanas después, está desayunando en la cocina y entra Betty.

- Buenos días, Chelo, Armando.

- Buenos días. – Gruñe él.

- Buenos días, hija. Ha descansado bien?

- Sí, gracias. – La sonríe.

Pero según la mucama la pone delante el desayuno... Betty siente que el estómago entero se le da la vuelta produciéndola unas náuseas horrorosas.

Pone cara de repugnancia, se levanta precipitadamente, y se apresura hacia el servicio con miedo de no llegar a tiempo.

- Qué te ocurre? – Pregunta Armando sobresaltado.

- Voy con ella! – Chelo la sigue y atiende con cariño mientras vomita.

Luego se lava y enjuaga la boca.

- M´hija, cómo se encuentra?

- Ya estoy mejor, Chelo, gracias. No sé qué me ha pasado. Buf!

- Pues venga, y si quiere la preparo un agua aromática...

- No hace falta. Si yo tengo apetito, pero estaba rara desde que me he levantado. No recuerdo qué cené ayer, pero me ha sentado fatal.

Chelo se calla, pero tiene su propia explicación. Mueve la cabeza de lado a lado.

Betty vuelve a la cocina, desayuna y se va con él a trabajar.

- Estás bien? – La pregunta al entrar al coche.

- Perfectamente, gracias.

Pasa el día y no vuelven a cruzar palabra hasta la hora de salir, cuando Betty se asoma a la puerta de presidencia.

- Yo estoy preparada. Y tú?

- Ya voy terminando. – La contesta apagando el ordenador.

- Te espero aquí fuera con Marcela.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Y al entrar en casa, doña Julia pregunta a su hija.

- Mamita, cómo te encuentras? Volviste a vomitar?

- Mamá estoy bien. Cómo...? – Comprende al instante. – Esta Chelo no se ha podido callar... ah?

Pasan la tarde en familia y después de cenar Armando se arregla y se va como acostumbra últimamente, pero cada vez le provoca menos. Pasadas las ganas de ponerle a Betty los dientes largos...



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



A la mañana siguiente, Betty se levanta igual, pero vomita antes de salir de su cuarto y piensa que ya pasó. Llega a la cocina y saluda a Armando, Chelo y... su mamá.

- Mamá, tan temprano?

- Es que tengo cosas que hacer y saldré pronto. – Dice a modo de excusa.

Chelo, mientras, la coloca delante las tostadas, el zumo y el café, y según la llega el olorcillo a la pituitaria... la gran ARCADA!

Corre al lavabo y su madre tras ella, después de hacerse un gesto de comprensión las dos mujeres mayores.

- Otra vez, Betty...? – Pregunta Armando levantando la cabeza del periódico.

- Tal parece. – Responde la criada.

Cuando se repone, la dice doña Julia...

- Bettyca, no estarás embarazada?

- Mamááá! - De sobra sabe ella que lleva un retraso considerable, y la maldita regla no baja.

Entran en la cocina, pero Betty sigue con la cara descompuesta.

- Si mejoras vamos al médico, y si no, le llamo para que venga.

- Mamá, no es nada importante. Ya pasó!

- En el mejor de los casos... pasó hasta mañana cuando te levantes. – Apostilla su madre.

Interviene Armando claramente preocupado.

- Sí, Betty. Quédate y ve al médico. Igual tienes gastritis...

Le mira entornando los ojos y apretando los labios para no gritarle en la cara:
“GASTRITIS, desgrrraciado? Seguro que es tu hijo, so cap...!!!”

Él no entiende la mirada. “Qué he dicho? Sólo me he preocupado por su salud! Definitivamente... nunca entenderé a las mujeres!”

Pero doña Julia y Chelo sí han entendido.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



A media mañana, madre e hija salen de casa con dirección al médico de la familia.

Betty se arma de valor y dice a su madre:

- Mamá, voy a parar en una farmacia para comprar un test de embarazo.

- Bettyca...

- He tenido relaciones íntimas con un hombre varias veces, y aunque siempre nos hemos cuidado... parece que algo falló! Así que es posible que tu sospecha sea cierta... – Se la humedecen los ojos.

- M´hija, si eso es así, habrá que afrontarlo.

- Ay, mamá... – Se seca una lágrima.

- Crees que el padre responderá, o se “arrugará”?

- Estoy absolutamente segura de que respondería, pero nos vamos a quedar sin saberlo porque no le voy a decir nada. Mas no adelantemos acontecimientos y vamos a por el test.

- Quién es él?

- Si da positivo, te lo diré.

Lo compran, vuelven a casa, Betty hace la prueba, y... como es natural, da indiscutiblemente positivo.

- Mamá! – Rompe a llorar abrazada a doña Julia.

- Vamos, m´hija. Desahógate. – La consuela y mece en sus brazos hasta que cesan los sollozos. – Has pensado qué hacer?

- Tenerlo, naturalmente. Es MI hijo!

- Ya me lo imagino, pero no me refería a eso. Quién es? – Espera la confirmación de sus suposiciones. – Le conozco?

- Y quién va a ser, mamá? Sólo ha habido, hay, y habrá uno.

- Pues no entiendo por qué no se lo quieres decir.

- Porque he cortado con él, y no voy a ir ahora reclamándole.

- Pero, Armando es un hombre responsable.

- Mamá, no quiero a mi lado a un hombre que no me ama, y que es infiel congénito. No ves la vida que lleva desde que lo hemos dejado?

- Y no será por darte celos para que reacciones al creer que le vas a perder definitivamente? – Sugiere perspicaz doña Julia.

- Ni modo! Simplemente para él he sido una más en su lista!

La madre sale del dormitorio convencida de que su hija no tiene razón, pues ella ha visto muchas veces las miradas que Armando echaba a Betty, y no cree que mire a todas con esa adoración.




Su marido la ve preocupada y hace que le cuente.

- Él muy irresponsable! Pica acá y allá para luego despreocuparse! – Se enoja con su hijo. – Hablaré con él en cuanto regrese.

- No, Roberto. No le digas nada, pues Betty no quiere. Al menos de momento...

- Estos jóvenes... Pero algo habrá que hacer! Comprenderás que no va a ir por el mundo como madre soltera... y su hijo sin el apellido que le corresponde siendo tan sencillo de solucionar...

- Tenemos tiempo, Roberto. Vamos a buscar una solución sin precipitarnos.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Después de comer Betty dice a su madre:

- Voy a casa, mamá.

- A casa, m´hija?

- Necesito pensar y quiero estar sola... Chao!

Besa a su madre y se va a la casa Pinzón, SU casa aunque ahora viva en la de los Mendoza.

Anochece y ella no regresa, así que doña Julia la llama al móvil.

- Bettyca, ya es tarde...

- Yo sé, mamá, pero me voy a quedar aquí esta noche. No te preocupes, estoy bien.





Armando está muy inquieto por su ausencia, tanto que anula su salida “cinegética”.

- Julia, estos días Betty no estaba bien. No la habrá pasado algo?

- Seguro que no. Estate tranquilo, hijo.

Pasea de extremo a extremo del salón como un tigre enjaulado, y continuamente se asoma a las ventanas al menor ruido.

La llama un par de veces, pero ella no le contesta.

- Pues yo estoy muy preocupado y voy a salir a buscarla! Si no la encuentro... iré a la policía...




CONTINUARÁ...


Hola, m´hijas. Aquí tenéis el nuevo capi.

La verdad es que no sé si el asunto ha dado un giro para mejorar o para empeorar... pero seguro que no se podrá quedar como está, y dentro de unos meses hará su aparición estelar el ALIEN de Betty.

Ya sé lo que pensáis: Brrr! Otra historia con niñ@, pero qué le voy a hacer? Son tan lind@s!!! (Como decía don Hermes al verla recién nacida).

Además no tiene intención de decírselo a Armando y eso igual trae más problemas...

Qué opináis al respecto? Besos.
...mantener en secreto el embarazo, como no se quite de enmedio, no sabemos que va a hacer, porque la inflamación gástrica, como que se le va a notar enseguida. De todas formas Armando, tiene derecho a saber, ahora que como siga con el infantilismo crónico que tiene, y no aprenda a ser un hombre, se va a tener que conformar siendo un padre a ratos. Besos
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Carla R
Carla R

February 2nd, 2004, 12:11 am #13

Pactan ir y venir juntos a la empresa, pero sin hablarse. Como dos extraños.

Él sale de rumba a diario con Mario, Daniel y Nicolás.

Con frecuencia recibe llamadas de mujeres en el teléfono de casa y en el celular, las atiende amable y sonriente, pero las conversaciones son cortas.

En Ecomoda le ven mariposear de flor en flor con todas las modelos con más descaro que nunca, e incluso se empieza a oír que tiene una amante.

Pero a pesar de todo, cada día su humor empeora y resurge la hiena...






Capítulo IX.- Gastritis… desgrrraciado?



Al llegar al lobby una mañana los dos juntos, oyen la desagradable voz de Pattypat diciendo que él se va ese fin de semana con su amiguita. Mira a Betty que baja la vista, y luego, encolerizado, a la peliteñida.

Se acerca amenazante a ella.

- Será que puede decirme quién la dio permiso a usted para airear mi vida? Recoja inmediatamente sus cosas y espere acá!

- Armando!

Pero él ya está ante la puerta del despacho de Marcela. Llama, y entra sin esperar respuesta.

- Marcela, te cambio a Patricia por Mariana.

- Ni modo, Armando!

- Entonces, despídete de tu amiga, porque se va a la calle. – Amenaza.

- Armando, no puedes!

- Sí puedo, y te lo voy a demostrar.

- Pero ella necesita trabajar... tiene muchos gastos y es mala administradora.

- Pues que aprenda discreción entre otras cosas. La palabra “secretaria” deriva de “secreto”, y eso aplicado a tu protegida... es de risa.

Se miran, y Marcela ve determinación en los ojos de Armando. Además sabe que no le falta razón.

- OK! Cámbiala. – Transige.

Sale sonriente y con ganas de tirar cohetes. Al fin se libró de esa “cosa” de largas patas y corto cerebro.

- Mariana, venga conmigo. A partir de ahora es secretaria de presidencia. – Llegan a la mesa de Patricia y la dice... – Váyase con su amiga y que la aguante ella.

Seguidamente se dirige a la oficina de Betty, toca con los nudillos, espera a que conteste y entra.

- Lo siento.

- Ni más faltaba! No tienes por qué sentir nada.

- Vente conmigo este fin de semana, y hagamos las paces...

- No, Armando. No cambies tus planes. Seguro que lo pasarás rico.

- Escucha lo que te voy a decir: te he repetido por activa y por pasiva que no corres riesgo si confías en mí. Eres la primera y la ÚNICA desde que nos reencontramos, y seguir siéndolo depende sólo de ti. De que tú me aceptes. Y si lo haces, jamás te defraudaré. Te lo juro! – Ha hablado con total seriedad y sinceridad.

Se miran largo tiempo a los ojos, y luego Betty baja la vista.

- Lo siento, pero estoy segura de que no podrás mantenerte monógamo. Si lo intentas, te sentirás encarcelado... y llegarás a odiarme. Mejor mantén tu palabra de renunciar a mí...

Armando se siente de nuevo frustrado y la contesta despechado.

- Puesto que no me crees capaz de ser casto como un monje trapense... no te defraudaré! – Y sale dando un portazo.

Betty se seca las lágrimas mientras se dice:

“Yo soy la que más sufre por no poder creer en ti, amor mío. Pero prefiero renunciar a tenerte, antes que volver a sentirme traicionada.”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando se va de fin de semana solo, aunque todos le suponen muy bien acompañado.

Pasa unos días de un humor infernal.

- “Maldita sea! – Se dice. - Me va a tocar renunciar a ella de verdad... Y no me da la regalada gana! Qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Un par de semanas después, está desayunando en la cocina y entra Betty.

- Buenos días, Chelo, Armando.

- Buenos días. – Gruñe él.

- Buenos días, hija. Ha descansado bien?

- Sí, gracias. – La sonríe.

Pero según la mucama la pone delante el desayuno... Betty siente que el estómago entero se le da la vuelta produciéndola unas náuseas horrorosas.

Pone cara de repugnancia, se levanta precipitadamente, y se apresura hacia el servicio con miedo de no llegar a tiempo.

- Qué te ocurre? – Pregunta Armando sobresaltado.

- Voy con ella! – Chelo la sigue y atiende con cariño mientras vomita.

Luego se lava y enjuaga la boca.

- M´hija, cómo se encuentra?

- Ya estoy mejor, Chelo, gracias. No sé qué me ha pasado. Buf!

- Pues venga, y si quiere la preparo un agua aromática...

- No hace falta. Si yo tengo apetito, pero estaba rara desde que me he levantado. No recuerdo qué cené ayer, pero me ha sentado fatal.

Chelo se calla, pero tiene su propia explicación. Mueve la cabeza de lado a lado.

Betty vuelve a la cocina, desayuna y se va con él a trabajar.

- Estás bien? – La pregunta al entrar al coche.

- Perfectamente, gracias.

Pasa el día y no vuelven a cruzar palabra hasta la hora de salir, cuando Betty se asoma a la puerta de presidencia.

- Yo estoy preparada. Y tú?

- Ya voy terminando. – La contesta apagando el ordenador.

- Te espero aquí fuera con Marcela.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Y al entrar en casa, doña Julia pregunta a su hija.

- Mamita, cómo te encuentras? Volviste a vomitar?

- Mamá estoy bien. Cómo...? – Comprende al instante. – Esta Chelo no se ha podido callar... ah?

Pasan la tarde en familia y después de cenar Armando se arregla y se va como acostumbra últimamente, pero cada vez le provoca menos. Pasadas las ganas de ponerle a Betty los dientes largos...



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



A la mañana siguiente, Betty se levanta igual, pero vomita antes de salir de su cuarto y piensa que ya pasó. Llega a la cocina y saluda a Armando, Chelo y... su mamá.

- Mamá, tan temprano?

- Es que tengo cosas que hacer y saldré pronto. – Dice a modo de excusa.

Chelo, mientras, la coloca delante las tostadas, el zumo y el café, y según la llega el olorcillo a la pituitaria... la gran ARCADA!

Corre al lavabo y su madre tras ella, después de hacerse un gesto de comprensión las dos mujeres mayores.

- Otra vez, Betty...? – Pregunta Armando levantando la cabeza del periódico.

- Tal parece. – Responde la criada.

Cuando se repone, la dice doña Julia...

- Bettyca, no estarás embarazada?

- Mamááá! - De sobra sabe ella que lleva un retraso considerable, y la maldita regla no baja.

Entran en la cocina, pero Betty sigue con la cara descompuesta.

- Si mejoras vamos al médico, y si no, le llamo para que venga.

- Mamá, no es nada importante. Ya pasó!

- En el mejor de los casos... pasó hasta mañana cuando te levantes. – Apostilla su madre.

Interviene Armando claramente preocupado.

- Sí, Betty. Quédate y ve al médico. Igual tienes gastritis...

Le mira entornando los ojos y apretando los labios para no gritarle en la cara:
“GASTRITIS, desgrrraciado? Seguro que es tu hijo, so cap...!!!”

Él no entiende la mirada. “Qué he dicho? Sólo me he preocupado por su salud! Definitivamente... nunca entenderé a las mujeres!”

Pero doña Julia y Chelo sí han entendido.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



A media mañana, madre e hija salen de casa con dirección al médico de la familia.

Betty se arma de valor y dice a su madre:

- Mamá, voy a parar en una farmacia para comprar un test de embarazo.

- Bettyca...

- He tenido relaciones íntimas con un hombre varias veces, y aunque siempre nos hemos cuidado... parece que algo falló! Así que es posible que tu sospecha sea cierta... – Se la humedecen los ojos.

- M´hija, si eso es así, habrá que afrontarlo.

- Ay, mamá... – Se seca una lágrima.

- Crees que el padre responderá, o se “arrugará”?

- Estoy absolutamente segura de que respondería, pero nos vamos a quedar sin saberlo porque no le voy a decir nada. Mas no adelantemos acontecimientos y vamos a por el test.

- Quién es él?

- Si da positivo, te lo diré.

Lo compran, vuelven a casa, Betty hace la prueba, y... como es natural, da indiscutiblemente positivo.

- Mamá! – Rompe a llorar abrazada a doña Julia.

- Vamos, m´hija. Desahógate. – La consuela y mece en sus brazos hasta que cesan los sollozos. – Has pensado qué hacer?

- Tenerlo, naturalmente. Es MI hijo!

- Ya me lo imagino, pero no me refería a eso. Quién es? – Espera la confirmación de sus suposiciones. – Le conozco?

- Y quién va a ser, mamá? Sólo ha habido, hay, y habrá uno.

- Pues no entiendo por qué no se lo quieres decir.

- Porque he cortado con él, y no voy a ir ahora reclamándole.

- Pero, Armando es un hombre responsable.

- Mamá, no quiero a mi lado a un hombre que no me ama, y que es infiel congénito. No ves la vida que lleva desde que lo hemos dejado?

- Y no será por darte celos para que reacciones al creer que le vas a perder definitivamente? – Sugiere perspicaz doña Julia.

- Ni modo! Simplemente para él he sido una más en su lista!

La madre sale del dormitorio convencida de que su hija no tiene razón, pues ella ha visto muchas veces las miradas que Armando echaba a Betty, y no cree que mire a todas con esa adoración.




Su marido la ve preocupada y hace que le cuente.

- Él muy irresponsable! Pica acá y allá para luego despreocuparse! – Se enoja con su hijo. – Hablaré con él en cuanto regrese.

- No, Roberto. No le digas nada, pues Betty no quiere. Al menos de momento...

- Estos jóvenes... Pero algo habrá que hacer! Comprenderás que no va a ir por el mundo como madre soltera... y su hijo sin el apellido que le corresponde siendo tan sencillo de solucionar...

- Tenemos tiempo, Roberto. Vamos a buscar una solución sin precipitarnos.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Después de comer Betty dice a su madre:

- Voy a casa, mamá.

- A casa, m´hija?

- Necesito pensar y quiero estar sola... Chao!

Besa a su madre y se va a la casa Pinzón, SU casa aunque ahora viva en la de los Mendoza.

Anochece y ella no regresa, así que doña Julia la llama al móvil.

- Bettyca, ya es tarde...

- Yo sé, mamá, pero me voy a quedar aquí esta noche. No te preocupes, estoy bien.





Armando está muy inquieto por su ausencia, tanto que anula su salida “cinegética”.

- Julia, estos días Betty no estaba bien. No la habrá pasado algo?

- Seguro que no. Estate tranquilo, hijo.

Pasea de extremo a extremo del salón como un tigre enjaulado, y continuamente se asoma a las ventanas al menor ruido.

La llama un par de veces, pero ella no le contesta.

- Pues yo estoy muy preocupado y voy a salir a buscarla! Si no la encuentro... iré a la policía...




CONTINUARÁ...


Hola, m´hijas. Aquí tenéis el nuevo capi.

La verdad es que no sé si el asunto ha dado un giro para mejorar o para empeorar... pero seguro que no se podrá quedar como está, y dentro de unos meses hará su aparición estelar el ALIEN de Betty.

Ya sé lo que pensáis: Brrr! Otra historia con niñ@, pero qué le voy a hacer? Son tan lind@s!!! (Como decía don Hermes al verla recién nacida).

Además no tiene intención de decírselo a Armando y eso igual trae más problemas...

Qué opináis al respecto? Besos.
salio betty espero que esto que haya pasado sirva para , mejorar las cosas y no empeorarlas un beso y chauuuuuuuu
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lika
lika

February 2nd, 2004, 10:32 pm #14

Pactan ir y venir juntos a la empresa, pero sin hablarse. Como dos extraños.

Él sale de rumba a diario con Mario, Daniel y Nicolás.

Con frecuencia recibe llamadas de mujeres en el teléfono de casa y en el celular, las atiende amable y sonriente, pero las conversaciones son cortas.

En Ecomoda le ven mariposear de flor en flor con todas las modelos con más descaro que nunca, e incluso se empieza a oír que tiene una amante.

Pero a pesar de todo, cada día su humor empeora y resurge la hiena...






Capítulo IX.- Gastritis… desgrrraciado?



Al llegar al lobby una mañana los dos juntos, oyen la desagradable voz de Pattypat diciendo que él se va ese fin de semana con su amiguita. Mira a Betty que baja la vista, y luego, encolerizado, a la peliteñida.

Se acerca amenazante a ella.

- Será que puede decirme quién la dio permiso a usted para airear mi vida? Recoja inmediatamente sus cosas y espere acá!

- Armando!

Pero él ya está ante la puerta del despacho de Marcela. Llama, y entra sin esperar respuesta.

- Marcela, te cambio a Patricia por Mariana.

- Ni modo, Armando!

- Entonces, despídete de tu amiga, porque se va a la calle. – Amenaza.

- Armando, no puedes!

- Sí puedo, y te lo voy a demostrar.

- Pero ella necesita trabajar... tiene muchos gastos y es mala administradora.

- Pues que aprenda discreción entre otras cosas. La palabra “secretaria” deriva de “secreto”, y eso aplicado a tu protegida... es de risa.

Se miran, y Marcela ve determinación en los ojos de Armando. Además sabe que no le falta razón.

- OK! Cámbiala. – Transige.

Sale sonriente y con ganas de tirar cohetes. Al fin se libró de esa “cosa” de largas patas y corto cerebro.

- Mariana, venga conmigo. A partir de ahora es secretaria de presidencia. – Llegan a la mesa de Patricia y la dice... – Váyase con su amiga y que la aguante ella.

Seguidamente se dirige a la oficina de Betty, toca con los nudillos, espera a que conteste y entra.

- Lo siento.

- Ni más faltaba! No tienes por qué sentir nada.

- Vente conmigo este fin de semana, y hagamos las paces...

- No, Armando. No cambies tus planes. Seguro que lo pasarás rico.

- Escucha lo que te voy a decir: te he repetido por activa y por pasiva que no corres riesgo si confías en mí. Eres la primera y la ÚNICA desde que nos reencontramos, y seguir siéndolo depende sólo de ti. De que tú me aceptes. Y si lo haces, jamás te defraudaré. Te lo juro! – Ha hablado con total seriedad y sinceridad.

Se miran largo tiempo a los ojos, y luego Betty baja la vista.

- Lo siento, pero estoy segura de que no podrás mantenerte monógamo. Si lo intentas, te sentirás encarcelado... y llegarás a odiarme. Mejor mantén tu palabra de renunciar a mí...

Armando se siente de nuevo frustrado y la contesta despechado.

- Puesto que no me crees capaz de ser casto como un monje trapense... no te defraudaré! – Y sale dando un portazo.

Betty se seca las lágrimas mientras se dice:

“Yo soy la que más sufre por no poder creer en ti, amor mío. Pero prefiero renunciar a tenerte, antes que volver a sentirme traicionada.”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Armando se va de fin de semana solo, aunque todos le suponen muy bien acompañado.

Pasa unos días de un humor infernal.

- “Maldita sea! – Se dice. - Me va a tocar renunciar a ella de verdad... Y no me da la regalada gana! Qué cruz!”




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Un par de semanas después, está desayunando en la cocina y entra Betty.

- Buenos días, Chelo, Armando.

- Buenos días. – Gruñe él.

- Buenos días, hija. Ha descansado bien?

- Sí, gracias. – La sonríe.

Pero según la mucama la pone delante el desayuno... Betty siente que el estómago entero se le da la vuelta produciéndola unas náuseas horrorosas.

Pone cara de repugnancia, se levanta precipitadamente, y se apresura hacia el servicio con miedo de no llegar a tiempo.

- Qué te ocurre? – Pregunta Armando sobresaltado.

- Voy con ella! – Chelo la sigue y atiende con cariño mientras vomita.

Luego se lava y enjuaga la boca.

- M´hija, cómo se encuentra?

- Ya estoy mejor, Chelo, gracias. No sé qué me ha pasado. Buf!

- Pues venga, y si quiere la preparo un agua aromática...

- No hace falta. Si yo tengo apetito, pero estaba rara desde que me he levantado. No recuerdo qué cené ayer, pero me ha sentado fatal.

Chelo se calla, pero tiene su propia explicación. Mueve la cabeza de lado a lado.

Betty vuelve a la cocina, desayuna y se va con él a trabajar.

- Estás bien? – La pregunta al entrar al coche.

- Perfectamente, gracias.

Pasa el día y no vuelven a cruzar palabra hasta la hora de salir, cuando Betty se asoma a la puerta de presidencia.

- Yo estoy preparada. Y tú?

- Ya voy terminando. – La contesta apagando el ordenador.

- Te espero aquí fuera con Marcela.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Y al entrar en casa, doña Julia pregunta a su hija.

- Mamita, cómo te encuentras? Volviste a vomitar?

- Mamá estoy bien. Cómo...? – Comprende al instante. – Esta Chelo no se ha podido callar... ah?

Pasan la tarde en familia y después de cenar Armando se arregla y se va como acostumbra últimamente, pero cada vez le provoca menos. Pasadas las ganas de ponerle a Betty los dientes largos...



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



A la mañana siguiente, Betty se levanta igual, pero vomita antes de salir de su cuarto y piensa que ya pasó. Llega a la cocina y saluda a Armando, Chelo y... su mamá.

- Mamá, tan temprano?

- Es que tengo cosas que hacer y saldré pronto. – Dice a modo de excusa.

Chelo, mientras, la coloca delante las tostadas, el zumo y el café, y según la llega el olorcillo a la pituitaria... la gran ARCADA!

Corre al lavabo y su madre tras ella, después de hacerse un gesto de comprensión las dos mujeres mayores.

- Otra vez, Betty...? – Pregunta Armando levantando la cabeza del periódico.

- Tal parece. – Responde la criada.

Cuando se repone, la dice doña Julia...

- Bettyca, no estarás embarazada?

- Mamááá! - De sobra sabe ella que lleva un retraso considerable, y la maldita regla no baja.

Entran en la cocina, pero Betty sigue con la cara descompuesta.

- Si mejoras vamos al médico, y si no, le llamo para que venga.

- Mamá, no es nada importante. Ya pasó!

- En el mejor de los casos... pasó hasta mañana cuando te levantes. – Apostilla su madre.

Interviene Armando claramente preocupado.

- Sí, Betty. Quédate y ve al médico. Igual tienes gastritis...

Le mira entornando los ojos y apretando los labios para no gritarle en la cara:
“GASTRITIS, desgrrraciado? Seguro que es tu hijo, so cap...!!!”

Él no entiende la mirada. “Qué he dicho? Sólo me he preocupado por su salud! Definitivamente... nunca entenderé a las mujeres!”

Pero doña Julia y Chelo sí han entendido.



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A media mañana, madre e hija salen de casa con dirección al médico de la familia.

Betty se arma de valor y dice a su madre:

- Mamá, voy a parar en una farmacia para comprar un test de embarazo.

- Bettyca...

- He tenido relaciones íntimas con un hombre varias veces, y aunque siempre nos hemos cuidado... parece que algo falló! Así que es posible que tu sospecha sea cierta... – Se la humedecen los ojos.

- M´hija, si eso es así, habrá que afrontarlo.

- Ay, mamá... – Se seca una lágrima.

- Crees que el padre responderá, o se “arrugará”?

- Estoy absolutamente segura de que respondería, pero nos vamos a quedar sin saberlo porque no le voy a decir nada. Mas no adelantemos acontecimientos y vamos a por el test.

- Quién es él?

- Si da positivo, te lo diré.

Lo compran, vuelven a casa, Betty hace la prueba, y... como es natural, da indiscutiblemente positivo.

- Mamá! – Rompe a llorar abrazada a doña Julia.

- Vamos, m´hija. Desahógate. – La consuela y mece en sus brazos hasta que cesan los sollozos. – Has pensado qué hacer?

- Tenerlo, naturalmente. Es MI hijo!

- Ya me lo imagino, pero no me refería a eso. Quién es? – Espera la confirmación de sus suposiciones. – Le conozco?

- Y quién va a ser, mamá? Sólo ha habido, hay, y habrá uno.

- Pues no entiendo por qué no se lo quieres decir.

- Porque he cortado con él, y no voy a ir ahora reclamándole.

- Pero, Armando es un hombre responsable.

- Mamá, no quiero a mi lado a un hombre que no me ama, y que es infiel congénito. No ves la vida que lleva desde que lo hemos dejado?

- Y no será por darte celos para que reacciones al creer que le vas a perder definitivamente? – Sugiere perspicaz doña Julia.

- Ni modo! Simplemente para él he sido una más en su lista!

La madre sale del dormitorio convencida de que su hija no tiene razón, pues ella ha visto muchas veces las miradas que Armando echaba a Betty, y no cree que mire a todas con esa adoración.




Su marido la ve preocupada y hace que le cuente.

- Él muy irresponsable! Pica acá y allá para luego despreocuparse! – Se enoja con su hijo. – Hablaré con él en cuanto regrese.

- No, Roberto. No le digas nada, pues Betty no quiere. Al menos de momento...

- Estos jóvenes... Pero algo habrá que hacer! Comprenderás que no va a ir por el mundo como madre soltera... y su hijo sin el apellido que le corresponde siendo tan sencillo de solucionar...

- Tenemos tiempo, Roberto. Vamos a buscar una solución sin precipitarnos.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Después de comer Betty dice a su madre:

- Voy a casa, mamá.

- A casa, m´hija?

- Necesito pensar y quiero estar sola... Chao!

Besa a su madre y se va a la casa Pinzón, SU casa aunque ahora viva en la de los Mendoza.

Anochece y ella no regresa, así que doña Julia la llama al móvil.

- Bettyca, ya es tarde...

- Yo sé, mamá, pero me voy a quedar aquí esta noche. No te preocupes, estoy bien.





Armando está muy inquieto por su ausencia, tanto que anula su salida “cinegética”.

- Julia, estos días Betty no estaba bien. No la habrá pasado algo?

- Seguro que no. Estate tranquilo, hijo.

Pasea de extremo a extremo del salón como un tigre enjaulado, y continuamente se asoma a las ventanas al menor ruido.

La llama un par de veces, pero ella no le contesta.

- Pues yo estoy muy preocupado y voy a salir a buscarla! Si no la encuentro... iré a la policía...




CONTINUARÁ...


Hola, m´hijas. Aquí tenéis el nuevo capi.

La verdad es que no sé si el asunto ha dado un giro para mejorar o para empeorar... pero seguro que no se podrá quedar como está, y dentro de unos meses hará su aparición estelar el ALIEN de Betty.

Ya sé lo que pensáis: Brrr! Otra historia con niñ@, pero qué le voy a hacer? Son tan lind@s!!! (Como decía don Hermes al verla recién nacida).

Además no tiene intención de decírselo a Armando y eso igual trae más problemas...

Qué opináis al respecto? Besos.
una tras otra y Betty con la cabezonaria que no quiere entender.

Y ahora el niño, jolin.

A mi me encanta que tengan niños, aunque en esta historia no se si es peor o no, no creo que arregle la situacion.
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KARMEN
KARMEN

February 2nd, 2004, 11:19 pm #15

Pactan ir y venir juntos a la empresa, pero sin hablarse. Como dos extraños.

Él sale de rumba a diario con Mario, Daniel y Nicolás.

Con frecuencia recibe llamadas de mujeres en el teléfono de casa y en el celular, las atiende amable y sonriente, pero las conversaciones son cortas.

En Ecomoda le ven mariposear de flor en flor con todas las modelos con más descaro que nunca, e incluso se empieza a oír que tiene una amante.

Pero a pesar de todo, cada día su humor empeora y resurge la hiena...






Capítulo IX.- Gastritis… desgrrraciado?



Al llegar al lobby una mañana los dos juntos, oyen la desagradable voz de Pattypat diciendo que él se va ese fin de semana con su amiguita. Mira a Betty que baja la vista, y luego, encolerizado, a la peliteñida.

Se acerca amenazante a ella.

- Será que puede decirme quién la dio permiso a usted para airear mi vida? Recoja inmediatamente sus cosas y espere acá!

- Armando!

Pero él ya está ante la puerta del despacho de Marcela. Llama, y entra sin esperar respuesta.

- Marcela, te cambio a Patricia por Mariana.

- Ni modo, Armando!

- Entonces, despídete de tu amiga, porque se va a la calle. – Amenaza.

- Armando, no puedes!

- Sí puedo, y te lo voy a demostrar.

- Pero ella necesita trabajar... tiene muchos gastos y es mala administradora.

- Pues que aprenda discreción entre otras cosas. La palabra “secretaria” deriva de “secreto”, y eso aplicado a tu protegida... es de risa.

Se miran, y Marcela ve determinación en los ojos de Armando. Además sabe que no le falta razón.

- OK! Cámbiala. – Transige.

Sale sonriente y con ganas de tirar cohetes. Al fin se libró de esa “cosa” de largas patas y corto cerebro.

- Mariana, venga conmigo. A partir de ahora es secretaria de presidencia. – Llegan a la mesa de Patricia y la dice... – Váyase con su amiga y que la aguante ella.

Seguidamente se dirige a la oficina de Betty, toca con los nudillos, espera a que conteste y entra.

- Lo siento.

- Ni más faltaba! No tienes por qué sentir nada.

- Vente conmigo este fin de semana, y hagamos las paces...

- No, Armando. No cambies tus planes. Seguro que lo pasarás rico.

- Escucha lo que te voy a decir: te he repetido por activa y por pasiva que no corres riesgo si confías en mí. Eres la primera y la ÚNICA desde que nos reencontramos, y seguir siéndolo depende sólo de ti. De que tú me aceptes. Y si lo haces, jamás te defraudaré. Te lo juro! – Ha hablado con total seriedad y sinceridad.

Se miran largo tiempo a los ojos, y luego Betty baja la vista.

- Lo siento, pero estoy segura de que no podrás mantenerte monógamo. Si lo intentas, te sentirás encarcelado... y llegarás a odiarme. Mejor mantén tu palabra de renunciar a mí...

Armando se siente de nuevo frustrado y la contesta despechado.

- Puesto que no me crees capaz de ser casto como un monje trapense... no te defraudaré! – Y sale dando un portazo.

Betty se seca las lágrimas mientras se dice:

“Yo soy la que más sufre por no poder creer en ti, amor mío. Pero prefiero renunciar a tenerte, antes que volver a sentirme traicionada.”




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Armando se va de fin de semana solo, aunque todos le suponen muy bien acompañado.

Pasa unos días de un humor infernal.

- “Maldita sea! – Se dice. - Me va a tocar renunciar a ella de verdad... Y no me da la regalada gana! Qué cruz!”




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Un par de semanas después, está desayunando en la cocina y entra Betty.

- Buenos días, Chelo, Armando.

- Buenos días. – Gruñe él.

- Buenos días, hija. Ha descansado bien?

- Sí, gracias. – La sonríe.

Pero según la mucama la pone delante el desayuno... Betty siente que el estómago entero se le da la vuelta produciéndola unas náuseas horrorosas.

Pone cara de repugnancia, se levanta precipitadamente, y se apresura hacia el servicio con miedo de no llegar a tiempo.

- Qué te ocurre? – Pregunta Armando sobresaltado.

- Voy con ella! – Chelo la sigue y atiende con cariño mientras vomita.

Luego se lava y enjuaga la boca.

- M´hija, cómo se encuentra?

- Ya estoy mejor, Chelo, gracias. No sé qué me ha pasado. Buf!

- Pues venga, y si quiere la preparo un agua aromática...

- No hace falta. Si yo tengo apetito, pero estaba rara desde que me he levantado. No recuerdo qué cené ayer, pero me ha sentado fatal.

Chelo se calla, pero tiene su propia explicación. Mueve la cabeza de lado a lado.

Betty vuelve a la cocina, desayuna y se va con él a trabajar.

- Estás bien? – La pregunta al entrar al coche.

- Perfectamente, gracias.

Pasa el día y no vuelven a cruzar palabra hasta la hora de salir, cuando Betty se asoma a la puerta de presidencia.

- Yo estoy preparada. Y tú?

- Ya voy terminando. – La contesta apagando el ordenador.

- Te espero aquí fuera con Marcela.




ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Y al entrar en casa, doña Julia pregunta a su hija.

- Mamita, cómo te encuentras? Volviste a vomitar?

- Mamá estoy bien. Cómo...? – Comprende al instante. – Esta Chelo no se ha podido callar... ah?

Pasan la tarde en familia y después de cenar Armando se arregla y se va como acostumbra últimamente, pero cada vez le provoca menos. Pasadas las ganas de ponerle a Betty los dientes largos...



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



A la mañana siguiente, Betty se levanta igual, pero vomita antes de salir de su cuarto y piensa que ya pasó. Llega a la cocina y saluda a Armando, Chelo y... su mamá.

- Mamá, tan temprano?

- Es que tengo cosas que hacer y saldré pronto. – Dice a modo de excusa.

Chelo, mientras, la coloca delante las tostadas, el zumo y el café, y según la llega el olorcillo a la pituitaria... la gran ARCADA!

Corre al lavabo y su madre tras ella, después de hacerse un gesto de comprensión las dos mujeres mayores.

- Otra vez, Betty...? – Pregunta Armando levantando la cabeza del periódico.

- Tal parece. – Responde la criada.

Cuando se repone, la dice doña Julia...

- Bettyca, no estarás embarazada?

- Mamááá! - De sobra sabe ella que lleva un retraso considerable, y la maldita regla no baja.

Entran en la cocina, pero Betty sigue con la cara descompuesta.

- Si mejoras vamos al médico, y si no, le llamo para que venga.

- Mamá, no es nada importante. Ya pasó!

- En el mejor de los casos... pasó hasta mañana cuando te levantes. – Apostilla su madre.

Interviene Armando claramente preocupado.

- Sí, Betty. Quédate y ve al médico. Igual tienes gastritis...

Le mira entornando los ojos y apretando los labios para no gritarle en la cara:
“GASTRITIS, desgrrraciado? Seguro que es tu hijo, so cap...!!!”

Él no entiende la mirada. “Qué he dicho? Sólo me he preocupado por su salud! Definitivamente... nunca entenderé a las mujeres!”

Pero doña Julia y Chelo sí han entendido.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



A media mañana, madre e hija salen de casa con dirección al médico de la familia.

Betty se arma de valor y dice a su madre:

- Mamá, voy a parar en una farmacia para comprar un test de embarazo.

- Bettyca...

- He tenido relaciones íntimas con un hombre varias veces, y aunque siempre nos hemos cuidado... parece que algo falló! Así que es posible que tu sospecha sea cierta... – Se la humedecen los ojos.

- M´hija, si eso es así, habrá que afrontarlo.

- Ay, mamá... – Se seca una lágrima.

- Crees que el padre responderá, o se “arrugará”?

- Estoy absolutamente segura de que respondería, pero nos vamos a quedar sin saberlo porque no le voy a decir nada. Mas no adelantemos acontecimientos y vamos a por el test.

- Quién es él?

- Si da positivo, te lo diré.

Lo compran, vuelven a casa, Betty hace la prueba, y... como es natural, da indiscutiblemente positivo.

- Mamá! – Rompe a llorar abrazada a doña Julia.

- Vamos, m´hija. Desahógate. – La consuela y mece en sus brazos hasta que cesan los sollozos. – Has pensado qué hacer?

- Tenerlo, naturalmente. Es MI hijo!

- Ya me lo imagino, pero no me refería a eso. Quién es? – Espera la confirmación de sus suposiciones. – Le conozco?

- Y quién va a ser, mamá? Sólo ha habido, hay, y habrá uno.

- Pues no entiendo por qué no se lo quieres decir.

- Porque he cortado con él, y no voy a ir ahora reclamándole.

- Pero, Armando es un hombre responsable.

- Mamá, no quiero a mi lado a un hombre que no me ama, y que es infiel congénito. No ves la vida que lleva desde que lo hemos dejado?

- Y no será por darte celos para que reacciones al creer que le vas a perder definitivamente? – Sugiere perspicaz doña Julia.

- Ni modo! Simplemente para él he sido una más en su lista!

La madre sale del dormitorio convencida de que su hija no tiene razón, pues ella ha visto muchas veces las miradas que Armando echaba a Betty, y no cree que mire a todas con esa adoración.




Su marido la ve preocupada y hace que le cuente.

- Él muy irresponsable! Pica acá y allá para luego despreocuparse! – Se enoja con su hijo. – Hablaré con él en cuanto regrese.

- No, Roberto. No le digas nada, pues Betty no quiere. Al menos de momento...

- Estos jóvenes... Pero algo habrá que hacer! Comprenderás que no va a ir por el mundo como madre soltera... y su hijo sin el apellido que le corresponde siendo tan sencillo de solucionar...

- Tenemos tiempo, Roberto. Vamos a buscar una solución sin precipitarnos.



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Después de comer Betty dice a su madre:

- Voy a casa, mamá.

- A casa, m´hija?

- Necesito pensar y quiero estar sola... Chao!

Besa a su madre y se va a la casa Pinzón, SU casa aunque ahora viva en la de los Mendoza.

Anochece y ella no regresa, así que doña Julia la llama al móvil.

- Bettyca, ya es tarde...

- Yo sé, mamá, pero me voy a quedar aquí esta noche. No te preocupes, estoy bien.





Armando está muy inquieto por su ausencia, tanto que anula su salida “cinegética”.

- Julia, estos días Betty no estaba bien. No la habrá pasado algo?

- Seguro que no. Estate tranquilo, hijo.

Pasea de extremo a extremo del salón como un tigre enjaulado, y continuamente se asoma a las ventanas al menor ruido.

La llama un par de veces, pero ella no le contesta.

- Pues yo estoy muy preocupado y voy a salir a buscarla! Si no la encuentro... iré a la policía...




CONTINUARÁ...


Hola, m´hijas. Aquí tenéis el nuevo capi.

La verdad es que no sé si el asunto ha dado un giro para mejorar o para empeorar... pero seguro que no se podrá quedar como está, y dentro de unos meses hará su aparición estelar el ALIEN de Betty.

Ya sé lo que pensáis: Brrr! Otra historia con niñ@, pero qué le voy a hacer? Son tan lind@s!!! (Como decía don Hermes al verla recién nacida).

Además no tiene intención de decírselo a Armando y eso igual trae más problemas...

Qué opináis al respecto? Besos.
Betty se esta pasando tres pueblos con Armando, es demasiado celosa y no confia nada en el ni en su amor.
Claro que ahora tiene otro problemita chiquito, a ver como hace para que Armando no se entere... yo espero que nada que Armando por supuesto sepa de su paternidad pues no se va a poner contento ni nada el pobre.

Muchos besicos.
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Beitapie
Beitapie

February 4th, 2004, 12:17 pm #16

Pactan ir y venir juntos a la empresa, pero sin hablarse. Como dos extraños.

Él sale de rumba a diario con Mario, Daniel y Nicolás.

Con frecuencia recibe llamadas de mujeres en el teléfono de casa y en el celular, las atiende amable y sonriente, pero las conversaciones son cortas.

En Ecomoda le ven mariposear de flor en flor con todas las modelos con más descaro que nunca, e incluso se empieza a oír que tiene una amante.

Pero a pesar de todo, cada día su humor empeora y resurge la hiena...






Capítulo IX.- Gastritis… desgrrraciado?



Al llegar al lobby una mañana los dos juntos, oyen la desagradable voz de Pattypat diciendo que él se va ese fin de semana con su amiguita. Mira a Betty que baja la vista, y luego, encolerizado, a la peliteñida.

Se acerca amenazante a ella.

- Será que puede decirme quién la dio permiso a usted para airear mi vida? Recoja inmediatamente sus cosas y espere acá!

- Armando!

Pero él ya está ante la puerta del despacho de Marcela. Llama, y entra sin esperar respuesta.

- Marcela, te cambio a Patricia por Mariana.

- Ni modo, Armando!

- Entonces, despídete de tu amiga, porque se va a la calle. – Amenaza.

- Armando, no puedes!

- Sí puedo, y te lo voy a demostrar.

- Pero ella necesita trabajar... tiene muchos gastos y es mala administradora.

- Pues que aprenda discreción entre otras cosas. La palabra “secretaria” deriva de “secreto”, y eso aplicado a tu protegida... es de risa.

Se miran, y Marcela ve determinación en los ojos de Armando. Además sabe que no le falta razón.

- OK! Cámbiala. – Transige.

Sale sonriente y con ganas de tirar cohetes. Al fin se libró de esa “cosa” de largas patas y corto cerebro.

- Mariana, venga conmigo. A partir de ahora es secretaria de presidencia. – Llegan a la mesa de Patricia y la dice... – Váyase con su amiga y que la aguante ella.

Seguidamente se dirige a la oficina de Betty, toca con los nudillos, espera a que conteste y entra.

- Lo siento.

- Ni más faltaba! No tienes por qué sentir nada.

- Vente conmigo este fin de semana, y hagamos las paces...

- No, Armando. No cambies tus planes. Seguro que lo pasarás rico.

- Escucha lo que te voy a decir: te he repetido por activa y por pasiva que no corres riesgo si confías en mí. Eres la primera y la ÚNICA desde que nos reencontramos, y seguir siéndolo depende sólo de ti. De que tú me aceptes. Y si lo haces, jamás te defraudaré. Te lo juro! – Ha hablado con total seriedad y sinceridad.

Se miran largo tiempo a los ojos, y luego Betty baja la vista.

- Lo siento, pero estoy segura de que no podrás mantenerte monógamo. Si lo intentas, te sentirás encarcelado... y llegarás a odiarme. Mejor mantén tu palabra de renunciar a mí...

Armando se siente de nuevo frustrado y la contesta despechado.

- Puesto que no me crees capaz de ser casto como un monje trapense... no te defraudaré! – Y sale dando un portazo.

Betty se seca las lágrimas mientras se dice:

“Yo soy la que más sufre por no poder creer en ti, amor mío. Pero prefiero renunciar a tenerte, antes que volver a sentirme traicionada.”




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Armando se va de fin de semana solo, aunque todos le suponen muy bien acompañado.

Pasa unos días de un humor infernal.

- “Maldita sea! – Se dice. - Me va a tocar renunciar a ella de verdad... Y no me da la regalada gana! Qué cruz!”




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Un par de semanas después, está desayunando en la cocina y entra Betty.

- Buenos días, Chelo, Armando.

- Buenos días. – Gruñe él.

- Buenos días, hija. Ha descansado bien?

- Sí, gracias. – La sonríe.

Pero según la mucama la pone delante el desayuno... Betty siente que el estómago entero se le da la vuelta produciéndola unas náuseas horrorosas.

Pone cara de repugnancia, se levanta precipitadamente, y se apresura hacia el servicio con miedo de no llegar a tiempo.

- Qué te ocurre? – Pregunta Armando sobresaltado.

- Voy con ella! – Chelo la sigue y atiende con cariño mientras vomita.

Luego se lava y enjuaga la boca.

- M´hija, cómo se encuentra?

- Ya estoy mejor, Chelo, gracias. No sé qué me ha pasado. Buf!

- Pues venga, y si quiere la preparo un agua aromática...

- No hace falta. Si yo tengo apetito, pero estaba rara desde que me he levantado. No recuerdo qué cené ayer, pero me ha sentado fatal.

Chelo se calla, pero tiene su propia explicación. Mueve la cabeza de lado a lado.

Betty vuelve a la cocina, desayuna y se va con él a trabajar.

- Estás bien? – La pregunta al entrar al coche.

- Perfectamente, gracias.

Pasa el día y no vuelven a cruzar palabra hasta la hora de salir, cuando Betty se asoma a la puerta de presidencia.

- Yo estoy preparada. Y tú?

- Ya voy terminando. – La contesta apagando el ordenador.

- Te espero aquí fuera con Marcela.




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Y al entrar en casa, doña Julia pregunta a su hija.

- Mamita, cómo te encuentras? Volviste a vomitar?

- Mamá estoy bien. Cómo...? – Comprende al instante. – Esta Chelo no se ha podido callar... ah?

Pasan la tarde en familia y después de cenar Armando se arregla y se va como acostumbra últimamente, pero cada vez le provoca menos. Pasadas las ganas de ponerle a Betty los dientes largos...



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A la mañana siguiente, Betty se levanta igual, pero vomita antes de salir de su cuarto y piensa que ya pasó. Llega a la cocina y saluda a Armando, Chelo y... su mamá.

- Mamá, tan temprano?

- Es que tengo cosas que hacer y saldré pronto. – Dice a modo de excusa.

Chelo, mientras, la coloca delante las tostadas, el zumo y el café, y según la llega el olorcillo a la pituitaria... la gran ARCADA!

Corre al lavabo y su madre tras ella, después de hacerse un gesto de comprensión las dos mujeres mayores.

- Otra vez, Betty...? – Pregunta Armando levantando la cabeza del periódico.

- Tal parece. – Responde la criada.

Cuando se repone, la dice doña Julia...

- Bettyca, no estarás embarazada?

- Mamááá! - De sobra sabe ella que lleva un retraso considerable, y la maldita regla no baja.

Entran en la cocina, pero Betty sigue con la cara descompuesta.

- Si mejoras vamos al médico, y si no, le llamo para que venga.

- Mamá, no es nada importante. Ya pasó!

- En el mejor de los casos... pasó hasta mañana cuando te levantes. – Apostilla su madre.

Interviene Armando claramente preocupado.

- Sí, Betty. Quédate y ve al médico. Igual tienes gastritis...

Le mira entornando los ojos y apretando los labios para no gritarle en la cara:
“GASTRITIS, desgrrraciado? Seguro que es tu hijo, so cap...!!!”

Él no entiende la mirada. “Qué he dicho? Sólo me he preocupado por su salud! Definitivamente... nunca entenderé a las mujeres!”

Pero doña Julia y Chelo sí han entendido.



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A media mañana, madre e hija salen de casa con dirección al médico de la familia.

Betty se arma de valor y dice a su madre:

- Mamá, voy a parar en una farmacia para comprar un test de embarazo.

- Bettyca...

- He tenido relaciones íntimas con un hombre varias veces, y aunque siempre nos hemos cuidado... parece que algo falló! Así que es posible que tu sospecha sea cierta... – Se la humedecen los ojos.

- M´hija, si eso es así, habrá que afrontarlo.

- Ay, mamá... – Se seca una lágrima.

- Crees que el padre responderá, o se “arrugará”?

- Estoy absolutamente segura de que respondería, pero nos vamos a quedar sin saberlo porque no le voy a decir nada. Mas no adelantemos acontecimientos y vamos a por el test.

- Quién es él?

- Si da positivo, te lo diré.

Lo compran, vuelven a casa, Betty hace la prueba, y... como es natural, da indiscutiblemente positivo.

- Mamá! – Rompe a llorar abrazada a doña Julia.

- Vamos, m´hija. Desahógate. – La consuela y mece en sus brazos hasta que cesan los sollozos. – Has pensado qué hacer?

- Tenerlo, naturalmente. Es MI hijo!

- Ya me lo imagino, pero no me refería a eso. Quién es? – Espera la confirmación de sus suposiciones. – Le conozco?

- Y quién va a ser, mamá? Sólo ha habido, hay, y habrá uno.

- Pues no entiendo por qué no se lo quieres decir.

- Porque he cortado con él, y no voy a ir ahora reclamándole.

- Pero, Armando es un hombre responsable.

- Mamá, no quiero a mi lado a un hombre que no me ama, y que es infiel congénito. No ves la vida que lleva desde que lo hemos dejado?

- Y no será por darte celos para que reacciones al creer que le vas a perder definitivamente? – Sugiere perspicaz doña Julia.

- Ni modo! Simplemente para él he sido una más en su lista!

La madre sale del dormitorio convencida de que su hija no tiene razón, pues ella ha visto muchas veces las miradas que Armando echaba a Betty, y no cree que mire a todas con esa adoración.




Su marido la ve preocupada y hace que le cuente.

- Él muy irresponsable! Pica acá y allá para luego despreocuparse! – Se enoja con su hijo. – Hablaré con él en cuanto regrese.

- No, Roberto. No le digas nada, pues Betty no quiere. Al menos de momento...

- Estos jóvenes... Pero algo habrá que hacer! Comprenderás que no va a ir por el mundo como madre soltera... y su hijo sin el apellido que le corresponde siendo tan sencillo de solucionar...

- Tenemos tiempo, Roberto. Vamos a buscar una solución sin precipitarnos.



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Después de comer Betty dice a su madre:

- Voy a casa, mamá.

- A casa, m´hija?

- Necesito pensar y quiero estar sola... Chao!

Besa a su madre y se va a la casa Pinzón, SU casa aunque ahora viva en la de los Mendoza.

Anochece y ella no regresa, así que doña Julia la llama al móvil.

- Bettyca, ya es tarde...

- Yo sé, mamá, pero me voy a quedar aquí esta noche. No te preocupes, estoy bien.





Armando está muy inquieto por su ausencia, tanto que anula su salida “cinegética”.

- Julia, estos días Betty no estaba bien. No la habrá pasado algo?

- Seguro que no. Estate tranquilo, hijo.

Pasea de extremo a extremo del salón como un tigre enjaulado, y continuamente se asoma a las ventanas al menor ruido.

La llama un par de veces, pero ella no le contesta.

- Pues yo estoy muy preocupado y voy a salir a buscarla! Si no la encuentro... iré a la policía...




CONTINUARÁ...


Hola, m´hijas. Aquí tenéis el nuevo capi.

La verdad es que no sé si el asunto ha dado un giro para mejorar o para empeorar... pero seguro que no se podrá quedar como está, y dentro de unos meses hará su aparición estelar el ALIEN de Betty.

Ya sé lo que pensáis: Brrr! Otra historia con niñ@, pero qué le voy a hacer? Son tan lind@s!!! (Como decía don Hermes al verla recién nacida).

Además no tiene intención de decírselo a Armando y eso igual trae más problemas...

Qué opináis al respecto? Besos.
Siento no haberte podido dejar mensaje todavía pero es que entre mis examenes y escribir la historia se me va practicamente el día. Pero ya estoy aqui.

Y tengo que decirte que no me parece bien que Betty no le diga nada a Armando, él tarde o temprano se va a enterar y tiene todo el derecho a saberlo. Que mejor que sea la propia Betty la que le informe. Me ha dado la sensacion de que tiene miedo por que sabe que Armando la va a responder y ella no se siente preparada. Pero bueno.. ya veremos que pasa en el proximo.

Besos

Beitapie
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