ESPEJISMOS.- Capítulo II

Calipso
Calipso

January 6th, 2004, 5:22 pm #1


- Tienes miedo, Betty?

- No! – Responde precipitadamente mintiendo para evitar que él se arrepienta.

- Pues yo estoy nervioso. Voy a servir otro traguito.

- Yo no.

- Sí, mujer. Uno más pequeño que el primero... – Dice mientras la recorre el cuello con leves besos.

Echa muy poco vino en las copas y las chocan brindando.

- Por la primera vez... – La sonríe.

- Idem! – Le contesta emocionada y tímida.

Apuran los tragos, Armando la atrae hacia él y empiezan a besarse de nuevo.





Capítulo II.- Doble estreno.



Las manos de los dos comienzan a desabrochar las ropas del otro, y a acariciarse torpemente.

Armando se levanta, va a la mesilla de su hermano, y cuando vuelve, tira de ella y la lleva al dormitorio que le indicó Mario.

Se dejan caer en la cama abrazados.

- Betty, sabes algo de esto?

- Lo justo. Que la primera vez me dolerá y que debemos cuidarnos...

- Lo mismo que sé yo! Iremos muy despacico para que duela lo menos posible... e intenta relajarte porque para mí también es la primera vez...

A medida que van descubriéndose, exploran, acarician, besan... Betty está demasiado extasiada para emitir el menor sonido, y cuando Armando aprieta la boca contra la suya con fiereza y avidez, no puede hacer otra cosa que dejarse invadir por las sensaciones.

La boca de él, cálida y firme; las manos de él, fuertes y apremiantes; la excitación de notar el cuerpo de él contra el suyo; sentir su calor, su necesidad...

La sangre se le agolpa en las sienes y su cuerpo y su corazón, hambrientos, se rinden al torrente de placer que Armando la suscita.

Betty le echa los brazos al cuello, siente que la vida recorre su cuerpo con un chisporroteo, y busca la boca de él con desesperación.

Armando tiene apremio por sentir el contacto de su piel, tocarla, saborearla... percibe como ella tiembla bajo su cuerpo y su garganta deja escapar suaves y deliciosos gemidos. Quiere devorarla sin más. Nunca ha sentido esa violenta necesidad de...

Betty echa la cabeza hacia atrás arqueándose, y todo su cuerpo vibra al sentir como la mordisquea el cuello.

- Betty, te deseo! – Exclama Armando, y se somete sin más a las exigencias de su propio cuerpo.

- Te amo... – Responde ella en un susurro.

Nota como poco a poco, muy despacio, Armando se desliza en su interior... hasta que finalmente llega el pequeño quejido de Betty...


Pasan varias horas juntos, abrazados para dilatar la sensación más placentera que han disfrutado nunca, por la experiencia que han compartido y por la persona con la que fue.

Finalmente vuelven a vestirse y salen del apartamento. Van en el coche hacia casa de Betty.

- Cómo estás? Todavía te duele?

- Estoy bien. Ya pasó. – Contesta algo vergonzosa.

- Y no estás arrepentida...

- No, Armando. Estoy contenta. Y tú lo lamentas?

- No. Estoy seguro de que con nadie habría sido mejor que contigo. Eres tan dulce...
Aparca un poco antes de la casa Pinzón para despedirse con un nuevo beso, y luego avanza unos metros para que Betty se apee y entre.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Siguen saliendo juntos todas las tardes, e irremediablemente acaban en el apartamento de Mario.

Hacen el amor con ternura, y Armando la demuestra lo preciosa que es para él, de modo que Betty disfruta la sensación de sentirse adorada.

Viven unas semanas muy felices, en las que tocan el cielo con las manos y se niegan a pensar en la próxima marcha de él.

Pero llega el día en que Armando debe irse a Harvard, y se despiden llorando amargamente por tener que separarse. Se juran amor eterno, y él la propone comunicarse todas las noches por el Messenger.

Durante un mes hablan a diario y su relación va “viento en popa”, pero luego Armando empieza a fallar algunas noches... luego más...

Y aunque se disculpa, Betty nota que la distancia le está enfriando con rapidez, de modo que termina por dejar de conectarse ella también.

Se siente tan defraudada... que se alegra de empezar el nuevo curso, y se dedica a sus estudios en cuerpo y alma.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Tiempo después muere don Hermes, cuando una riada le arrastra con el coche al volver de pasar unos días con las tías Pinzón.

Entonces doña Julia y ella forman una piña y se apoyan incondicionalmente la una a la otra.

Afortunadamente no tienen que preocuparse por el asunto económico, pues don Roberto les trae cada mes el cheque de Ecomoda, y se ofrece para ayudarlas en todo lo que necesiten.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Pasan rápidamente dos cursos y Betty termina la carrera, pero solicita hacer un master, para completar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, y se lo conceden.

Habla con su madre seriamente sobre su aspecto físico y de mutuo acuerdo deciden que antes de irse, debe cambiar.

Y el cambio es completo después de toda una mañana en el salón de belleza y una tarde de shopping por las tiendas adecuadas.

Al regresar a casa agotadas de la intensa jornada, Betty se observa admirada en el espejo y dice:

- Mamá, si me era tan fácil mejorar tanto... por qué no lo pensamos antes?

- Ay, mamita! Es que su papá la quería tantísimo... que deseaba protegerla a toda costa de los cazafortunas! Como usted es una importante heredera...

También las amigas terminan sus respectivas carreras, y entonces, Camila se va a Inglaterra para trabajar en el laboratorio de una empresa que fabrica tejidos, y Marcela se incorpora a la planta ejecutiva de Ecomoda.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Armando volvió hace tiempo de USA y lleva una vicepresidencia de la empresa, y al salir de trabajar por las tardes, se va de rumba con los amigos de toda la vida, de modo que apenas entra en la casa que comparte con su padre.

Daniel desempeña un cargo importante en el Ministerio de Hacienda. Nicolás fundó una empresa de inversiones llamada Terramoda, y Mario es vicepresidente comercial y representante de los accionistas minoritarios en Ecomoda.

Los cuatro siguen siendo los amigotes de siempre, y salen de cacería casi a diario.

Armando empezó después que los otros a ejercer de conquistador, pero no sólo les alcanzó, sino que les aventaja y supera en encanto y magnetismo.

De modo que no se le resiste ninguna modelito, ni chica del estilo que ellos frecuentan. Y le miman, consienten y... perdonan sus coqueteos con otras. Ni siquiera le hacen reclamos, porque él nunca las ha engañado con falsas promesas, ni ofrecido nada... así que le “agradecen” el tiempo y la atención que las dedica.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Doña Julia y don Roberto se encuentran solos y empiezan a ir juntos al cine, teatro, exposiciones, y así se hacen mutua compañía... Se encuentran a gusto uno con otro, y deciden esperar a que Betty regrese a Bogotá, para reunir a sus hijos y comunicarles sus planes.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Betty vuelve al terminar el master y se toma unos días de descanso y aclimatación en casa, con su madre, porque llevan tanto tiempo separadas...

Ha decidido que la próxima semana empezará a llevar hojas de vida a todas las empresas de la ciudad menos a Ecomoda, porque sabe que ahora trabaja en ella Armando, y no quiere volver a verle en la vida.

Betty lleva un rato callada, pensando, cuando doña Julia interrumpe sus reflexiones.

- Bettica, Roberto nos ha invitado a comer con él el sábado en el club. Le provoca?

- Claro, mamá. Don Roberto es educado y encantador. Me gustará verle de nuevo.


Mientras, don Roberto en su casa ve que Armando se prepara para salir y le informa.

- El sábado comeremos como siempre en el club, pero quiero que seas puntual porque he invitado a Julia, la viuda de Hermes, y a su hija Betty que ya ha regresado de España.

Armando deja lo que está haciendo, extrañado, y se vuelve a mirar a su padre. A santo de qué tiene que ver a Betty, si hace años que cortaron y no ha vuelto a pensar en ella? La pobre muchacha es tan poco afortunada físicamente... aunque era una buena chica que se ilusionó con él, y él... la sustituyó rápidamente, en cuanto aterrizó en USA.

No le entusiasma lo más mínimo encontrarse con ella al cabo de tres años. Y si le hace reclamos... o le coquetea y pretende retomar donde lo dejaron...?

Además recuerda que Betty se viste y arregla muy anticuada, tanto que llama la atención, y a él le va a resultar violento que le asocien con una mujer de tan mal gusto.

En fin, se dice, sólo será una comida, y estarán delante doña Julia y mi padre. A los postres “pondré pies en polvorosa” aduciendo cualquier compromiso y... “si te he visto, no me acuerdo!”



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Y llega el sábado!

Padre e hijo esperan sentados en una mesa, en la terraza de la cafetería del club.

Armando está cejijunto y fastidiado haciendo cábalas sobre la actitud o expectativas que traerá la feíta.

Su padre le ha mirado de soslayo varias veces, y al final exclama:

- Estás muy callado y pensativo! Te preocupa algo?

- No, no! Eh... sólo estoy dando vueltas a una idea, pero... no es nada importante! Lo que ocurre es que tendré que irme después de comer. Lo siento... – Pone una excusa para no tener que permanecer mucho tiempo en compañía de Betty.

Don Roberto hace un gesto de disgusto pero se calla. Piensa que no va a poder contar con Armando.

Siguen tomando el aperitivo en silencio, cada uno inmerso en sus reflexiones, hasta que él ve acercarse por el sendero a doña Julia, pero... no viene con Betty, sino con una joven preciosa: ojos, boca, piel, melena, y unas formas... mmm!

Será alguna sobrina, piensa, y se dispone a desplegar su abanico de pavo real para impresionarla.

Betty le ve de repente, casi en el último momento. Abre los ojos como platos, se detiene y balbucea:

- Ma... mááá...

Doña Julia, que ya estaba sonriendo a don Roberto, se frena de golpe.

- Qué le pasa, m´hija?

- Está Armando!!!

- Claro, Betty. Es su hijo! Tiene algo contra Armando? – Pregunta alarmada. – Siempre se llevaron bien ustedes, ah?

- Sí! OK! Es sólo que no esperaba verle hoy... – Intenta disimular su apuro.

La madre la mira suspicaz. “Aquí hay gato encerrado...” piensa, pero echa a andar de nuevo y llegan hasta ellos.

Los padres se dan un beso en la mejilla, y mientras, Armando no quita ojo a la joven, la cual, al ver como la acaricia con la mirada, se dice para sus adentros: “Descarado... tardó en estrenarse como donjuán, pero veo que ha recuperado el tiempo perdido!”

Doña Julia se vuelve a él y le saluda:

- Armando, m´hijo, tan guapo como siempre! No sé si te acuerdas de mi hija Betty.

Abre los ojos tanto que parece que se le van a salir de las órbitas, mientras por su cabeza pasan flashes: Betty...? Mi primera chica... Pitagorina! Qué cambio! Está impresionantemente guapa, y a la vez elegante y discreta.

- Hijo, cierra la boca que te puede entrar hasta un cóndor! Je, je...


Cierra la boca de golpe, pero no recupera el don de la palabra y sigue mirándola fijamente.

- Es que no habías visto a Betty desde que cambió de estilo? – Le pregunta doña Julia.

Armando sólo acierta a negar con la cabeza, y ella disfruta enormemente de haberle dejado en estado de shock. Le dirige una sonrisa torcida y le mira despectiva. Que se j...!




CONTINUARÁ…




Bueno, m´hijas. Aquí os dejo el segundo capi.

Como veréis se han cuidado, así que no hay que preocuparse de momento. Los niños eran jovencitos pero sabían lo que tenían que saber.

Como los Reyes han sido buenos conmigo (que conste que yo también he sido buena con ellos…), y ahora tengo un ratico para dedicar a mi entretenimiento favorito que son estas historias, me he dicho:

- Sea buena, mamita y cuélgueles un capi a sus amigas…

Et voilà! (que diría Michel). Espero que os guste y si os apetece, pues me lo decís. Besos.
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Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

January 6th, 2004, 5:55 pm #2

Porque a la hora del estreno, no le importó que fuese feita y anticuada en el vestir, ¡Vamos!, no le importó en absoluto, es más, se lo pasó divinamente.
Ahora las que lo vamos a pasar muy bien somos nosotras, porque suponemos que Betty hará sufrir a Armando, que se lo merece, y le dará celos, que nos encanta verlo, bueno leerlo, celoso.
Aunque al final sabemos que sucumbirá a sus encantos ¿y quien no?.
Besos y ¡Feliz día de Reyes!
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marg
marg

January 6th, 2004, 6:15 pm #3

- Tienes miedo, Betty?

- No! – Responde precipitadamente mintiendo para evitar que él se arrepienta.

- Pues yo estoy nervioso. Voy a servir otro traguito.

- Yo no.

- Sí, mujer. Uno más pequeño que el primero... – Dice mientras la recorre el cuello con leves besos.

Echa muy poco vino en las copas y las chocan brindando.

- Por la primera vez... – La sonríe.

- Idem! – Le contesta emocionada y tímida.

Apuran los tragos, Armando la atrae hacia él y empiezan a besarse de nuevo.





Capítulo II.- Doble estreno.



Las manos de los dos comienzan a desabrochar las ropas del otro, y a acariciarse torpemente.

Armando se levanta, va a la mesilla de su hermano, y cuando vuelve, tira de ella y la lleva al dormitorio que le indicó Mario.

Se dejan caer en la cama abrazados.

- Betty, sabes algo de esto?

- Lo justo. Que la primera vez me dolerá y que debemos cuidarnos...

- Lo mismo que sé yo! Iremos muy despacico para que duela lo menos posible... e intenta relajarte porque para mí también es la primera vez...

A medida que van descubriéndose, exploran, acarician, besan... Betty está demasiado extasiada para emitir el menor sonido, y cuando Armando aprieta la boca contra la suya con fiereza y avidez, no puede hacer otra cosa que dejarse invadir por las sensaciones.

La boca de él, cálida y firme; las manos de él, fuertes y apremiantes; la excitación de notar el cuerpo de él contra el suyo; sentir su calor, su necesidad...

La sangre se le agolpa en las sienes y su cuerpo y su corazón, hambrientos, se rinden al torrente de placer que Armando la suscita.

Betty le echa los brazos al cuello, siente que la vida recorre su cuerpo con un chisporroteo, y busca la boca de él con desesperación.

Armando tiene apremio por sentir el contacto de su piel, tocarla, saborearla... percibe como ella tiembla bajo su cuerpo y su garganta deja escapar suaves y deliciosos gemidos. Quiere devorarla sin más. Nunca ha sentido esa violenta necesidad de...

Betty echa la cabeza hacia atrás arqueándose, y todo su cuerpo vibra al sentir como la mordisquea el cuello.

- Betty, te deseo! – Exclama Armando, y se somete sin más a las exigencias de su propio cuerpo.

- Te amo... – Responde ella en un susurro.

Nota como poco a poco, muy despacio, Armando se desliza en su interior... hasta que finalmente llega el pequeño quejido de Betty...


Pasan varias horas juntos, abrazados para dilatar la sensación más placentera que han disfrutado nunca, por la experiencia que han compartido y por la persona con la que fue.

Finalmente vuelven a vestirse y salen del apartamento. Van en el coche hacia casa de Betty.

- Cómo estás? Todavía te duele?

- Estoy bien. Ya pasó. – Contesta algo vergonzosa.

- Y no estás arrepentida...

- No, Armando. Estoy contenta. Y tú lo lamentas?

- No. Estoy seguro de que con nadie habría sido mejor que contigo. Eres tan dulce...
Aparca un poco antes de la casa Pinzón para despedirse con un nuevo beso, y luego avanza unos metros para que Betty se apee y entre.



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Siguen saliendo juntos todas las tardes, e irremediablemente acaban en el apartamento de Mario.

Hacen el amor con ternura, y Armando la demuestra lo preciosa que es para él, de modo que Betty disfruta la sensación de sentirse adorada.

Viven unas semanas muy felices, en las que tocan el cielo con las manos y se niegan a pensar en la próxima marcha de él.

Pero llega el día en que Armando debe irse a Harvard, y se despiden llorando amargamente por tener que separarse. Se juran amor eterno, y él la propone comunicarse todas las noches por el Messenger.

Durante un mes hablan a diario y su relación va “viento en popa”, pero luego Armando empieza a fallar algunas noches... luego más...

Y aunque se disculpa, Betty nota que la distancia le está enfriando con rapidez, de modo que termina por dejar de conectarse ella también.

Se siente tan defraudada... que se alegra de empezar el nuevo curso, y se dedica a sus estudios en cuerpo y alma.



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Tiempo después muere don Hermes, cuando una riada le arrastra con el coche al volver de pasar unos días con las tías Pinzón.

Entonces doña Julia y ella forman una piña y se apoyan incondicionalmente la una a la otra.

Afortunadamente no tienen que preocuparse por el asunto económico, pues don Roberto les trae cada mes el cheque de Ecomoda, y se ofrece para ayudarlas en todo lo que necesiten.



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Pasan rápidamente dos cursos y Betty termina la carrera, pero solicita hacer un master, para completar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, y se lo conceden.

Habla con su madre seriamente sobre su aspecto físico y de mutuo acuerdo deciden que antes de irse, debe cambiar.

Y el cambio es completo después de toda una mañana en el salón de belleza y una tarde de shopping por las tiendas adecuadas.

Al regresar a casa agotadas de la intensa jornada, Betty se observa admirada en el espejo y dice:

- Mamá, si me era tan fácil mejorar tanto... por qué no lo pensamos antes?

- Ay, mamita! Es que su papá la quería tantísimo... que deseaba protegerla a toda costa de los cazafortunas! Como usted es una importante heredera...

También las amigas terminan sus respectivas carreras, y entonces, Camila se va a Inglaterra para trabajar en el laboratorio de una empresa que fabrica tejidos, y Marcela se incorpora a la planta ejecutiva de Ecomoda.



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Armando volvió hace tiempo de USA y lleva una vicepresidencia de la empresa, y al salir de trabajar por las tardes, se va de rumba con los amigos de toda la vida, de modo que apenas entra en la casa que comparte con su padre.

Daniel desempeña un cargo importante en el Ministerio de Hacienda. Nicolás fundó una empresa de inversiones llamada Terramoda, y Mario es vicepresidente comercial y representante de los accionistas minoritarios en Ecomoda.

Los cuatro siguen siendo los amigotes de siempre, y salen de cacería casi a diario.

Armando empezó después que los otros a ejercer de conquistador, pero no sólo les alcanzó, sino que les aventaja y supera en encanto y magnetismo.

De modo que no se le resiste ninguna modelito, ni chica del estilo que ellos frecuentan. Y le miman, consienten y... perdonan sus coqueteos con otras. Ni siquiera le hacen reclamos, porque él nunca las ha engañado con falsas promesas, ni ofrecido nada... así que le “agradecen” el tiempo y la atención que las dedica.



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Doña Julia y don Roberto se encuentran solos y empiezan a ir juntos al cine, teatro, exposiciones, y así se hacen mutua compañía... Se encuentran a gusto uno con otro, y deciden esperar a que Betty regrese a Bogotá, para reunir a sus hijos y comunicarles sus planes.



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Betty vuelve al terminar el master y se toma unos días de descanso y aclimatación en casa, con su madre, porque llevan tanto tiempo separadas...

Ha decidido que la próxima semana empezará a llevar hojas de vida a todas las empresas de la ciudad menos a Ecomoda, porque sabe que ahora trabaja en ella Armando, y no quiere volver a verle en la vida.

Betty lleva un rato callada, pensando, cuando doña Julia interrumpe sus reflexiones.

- Bettica, Roberto nos ha invitado a comer con él el sábado en el club. Le provoca?

- Claro, mamá. Don Roberto es educado y encantador. Me gustará verle de nuevo.


Mientras, don Roberto en su casa ve que Armando se prepara para salir y le informa.

- El sábado comeremos como siempre en el club, pero quiero que seas puntual porque he invitado a Julia, la viuda de Hermes, y a su hija Betty que ya ha regresado de España.

Armando deja lo que está haciendo, extrañado, y se vuelve a mirar a su padre. A santo de qué tiene que ver a Betty, si hace años que cortaron y no ha vuelto a pensar en ella? La pobre muchacha es tan poco afortunada físicamente... aunque era una buena chica que se ilusionó con él, y él... la sustituyó rápidamente, en cuanto aterrizó en USA.

No le entusiasma lo más mínimo encontrarse con ella al cabo de tres años. Y si le hace reclamos... o le coquetea y pretende retomar donde lo dejaron...?

Además recuerda que Betty se viste y arregla muy anticuada, tanto que llama la atención, y a él le va a resultar violento que le asocien con una mujer de tan mal gusto.

En fin, se dice, sólo será una comida, y estarán delante doña Julia y mi padre. A los postres “pondré pies en polvorosa” aduciendo cualquier compromiso y... “si te he visto, no me acuerdo!”



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Y llega el sábado!

Padre e hijo esperan sentados en una mesa, en la terraza de la cafetería del club.

Armando está cejijunto y fastidiado haciendo cábalas sobre la actitud o expectativas que traerá la feíta.

Su padre le ha mirado de soslayo varias veces, y al final exclama:

- Estás muy callado y pensativo! Te preocupa algo?

- No, no! Eh... sólo estoy dando vueltas a una idea, pero... no es nada importante! Lo que ocurre es que tendré que irme después de comer. Lo siento... – Pone una excusa para no tener que permanecer mucho tiempo en compañía de Betty.

Don Roberto hace un gesto de disgusto pero se calla. Piensa que no va a poder contar con Armando.

Siguen tomando el aperitivo en silencio, cada uno inmerso en sus reflexiones, hasta que él ve acercarse por el sendero a doña Julia, pero... no viene con Betty, sino con una joven preciosa: ojos, boca, piel, melena, y unas formas... mmm!

Será alguna sobrina, piensa, y se dispone a desplegar su abanico de pavo real para impresionarla.

Betty le ve de repente, casi en el último momento. Abre los ojos como platos, se detiene y balbucea:

- Ma... mááá...

Doña Julia, que ya estaba sonriendo a don Roberto, se frena de golpe.

- Qué le pasa, m´hija?

- Está Armando!!!

- Claro, Betty. Es su hijo! Tiene algo contra Armando? – Pregunta alarmada. – Siempre se llevaron bien ustedes, ah?

- Sí! OK! Es sólo que no esperaba verle hoy... – Intenta disimular su apuro.

La madre la mira suspicaz. “Aquí hay gato encerrado...” piensa, pero echa a andar de nuevo y llegan hasta ellos.

Los padres se dan un beso en la mejilla, y mientras, Armando no quita ojo a la joven, la cual, al ver como la acaricia con la mirada, se dice para sus adentros: “Descarado... tardó en estrenarse como donjuán, pero veo que ha recuperado el tiempo perdido!”

Doña Julia se vuelve a él y le saluda:

- Armando, m´hijo, tan guapo como siempre! No sé si te acuerdas de mi hija Betty.

Abre los ojos tanto que parece que se le van a salir de las órbitas, mientras por su cabeza pasan flashes: Betty...? Mi primera chica... Pitagorina! Qué cambio! Está impresionantemente guapa, y a la vez elegante y discreta.

- Hijo, cierra la boca que te puede entrar hasta un cóndor! Je, je...


Cierra la boca de golpe, pero no recupera el don de la palabra y sigue mirándola fijamente.

- Es que no habías visto a Betty desde que cambió de estilo? – Le pregunta doña Julia.

Armando sólo acierta a negar con la cabeza, y ella disfruta enormemente de haberle dejado en estado de shock. Le dirige una sonrisa torcida y le mira despectiva. Que se j...!




CONTINUARÁ…




Bueno, m´hijas. Aquí os dejo el segundo capi.

Como veréis se han cuidado, así que no hay que preocuparse de momento. Los niños eran jovencitos pero sabían lo que tenían que saber.

Como los Reyes han sido buenos conmigo (que conste que yo también he sido buena con ellos…), y ahora tengo un ratico para dedicar a mi entretenimiento favorito que son estas historias, me he dicho:

- Sea buena, mamita y cuélgueles un capi a sus amigas…

Et voilà! (que diría Michel). Espero que os guste y si os apetece, pues me lo decís. Besos.
seguro que se le han ido las prisas y que intentara volver a la carga, ahora el que querra volver a retornar con la relación seguro que sera él. Me ha encantado el capitulo y lo has dejado de lo más interesante.No tardes y Besos.
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María quehubo?
María quehubo?

January 6th, 2004, 6:34 pm #4

- Tienes miedo, Betty?

- No! – Responde precipitadamente mintiendo para evitar que él se arrepienta.

- Pues yo estoy nervioso. Voy a servir otro traguito.

- Yo no.

- Sí, mujer. Uno más pequeño que el primero... – Dice mientras la recorre el cuello con leves besos.

Echa muy poco vino en las copas y las chocan brindando.

- Por la primera vez... – La sonríe.

- Idem! – Le contesta emocionada y tímida.

Apuran los tragos, Armando la atrae hacia él y empiezan a besarse de nuevo.





Capítulo II.- Doble estreno.



Las manos de los dos comienzan a desabrochar las ropas del otro, y a acariciarse torpemente.

Armando se levanta, va a la mesilla de su hermano, y cuando vuelve, tira de ella y la lleva al dormitorio que le indicó Mario.

Se dejan caer en la cama abrazados.

- Betty, sabes algo de esto?

- Lo justo. Que la primera vez me dolerá y que debemos cuidarnos...

- Lo mismo que sé yo! Iremos muy despacico para que duela lo menos posible... e intenta relajarte porque para mí también es la primera vez...

A medida que van descubriéndose, exploran, acarician, besan... Betty está demasiado extasiada para emitir el menor sonido, y cuando Armando aprieta la boca contra la suya con fiereza y avidez, no puede hacer otra cosa que dejarse invadir por las sensaciones.

La boca de él, cálida y firme; las manos de él, fuertes y apremiantes; la excitación de notar el cuerpo de él contra el suyo; sentir su calor, su necesidad...

La sangre se le agolpa en las sienes y su cuerpo y su corazón, hambrientos, se rinden al torrente de placer que Armando la suscita.

Betty le echa los brazos al cuello, siente que la vida recorre su cuerpo con un chisporroteo, y busca la boca de él con desesperación.

Armando tiene apremio por sentir el contacto de su piel, tocarla, saborearla... percibe como ella tiembla bajo su cuerpo y su garganta deja escapar suaves y deliciosos gemidos. Quiere devorarla sin más. Nunca ha sentido esa violenta necesidad de...

Betty echa la cabeza hacia atrás arqueándose, y todo su cuerpo vibra al sentir como la mordisquea el cuello.

- Betty, te deseo! – Exclama Armando, y se somete sin más a las exigencias de su propio cuerpo.

- Te amo... – Responde ella en un susurro.

Nota como poco a poco, muy despacio, Armando se desliza en su interior... hasta que finalmente llega el pequeño quejido de Betty...


Pasan varias horas juntos, abrazados para dilatar la sensación más placentera que han disfrutado nunca, por la experiencia que han compartido y por la persona con la que fue.

Finalmente vuelven a vestirse y salen del apartamento. Van en el coche hacia casa de Betty.

- Cómo estás? Todavía te duele?

- Estoy bien. Ya pasó. – Contesta algo vergonzosa.

- Y no estás arrepentida...

- No, Armando. Estoy contenta. Y tú lo lamentas?

- No. Estoy seguro de que con nadie habría sido mejor que contigo. Eres tan dulce...
Aparca un poco antes de la casa Pinzón para despedirse con un nuevo beso, y luego avanza unos metros para que Betty se apee y entre.



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Siguen saliendo juntos todas las tardes, e irremediablemente acaban en el apartamento de Mario.

Hacen el amor con ternura, y Armando la demuestra lo preciosa que es para él, de modo que Betty disfruta la sensación de sentirse adorada.

Viven unas semanas muy felices, en las que tocan el cielo con las manos y se niegan a pensar en la próxima marcha de él.

Pero llega el día en que Armando debe irse a Harvard, y se despiden llorando amargamente por tener que separarse. Se juran amor eterno, y él la propone comunicarse todas las noches por el Messenger.

Durante un mes hablan a diario y su relación va “viento en popa”, pero luego Armando empieza a fallar algunas noches... luego más...

Y aunque se disculpa, Betty nota que la distancia le está enfriando con rapidez, de modo que termina por dejar de conectarse ella también.

Se siente tan defraudada... que se alegra de empezar el nuevo curso, y se dedica a sus estudios en cuerpo y alma.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Tiempo después muere don Hermes, cuando una riada le arrastra con el coche al volver de pasar unos días con las tías Pinzón.

Entonces doña Julia y ella forman una piña y se apoyan incondicionalmente la una a la otra.

Afortunadamente no tienen que preocuparse por el asunto económico, pues don Roberto les trae cada mes el cheque de Ecomoda, y se ofrece para ayudarlas en todo lo que necesiten.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Pasan rápidamente dos cursos y Betty termina la carrera, pero solicita hacer un master, para completar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, y se lo conceden.

Habla con su madre seriamente sobre su aspecto físico y de mutuo acuerdo deciden que antes de irse, debe cambiar.

Y el cambio es completo después de toda una mañana en el salón de belleza y una tarde de shopping por las tiendas adecuadas.

Al regresar a casa agotadas de la intensa jornada, Betty se observa admirada en el espejo y dice:

- Mamá, si me era tan fácil mejorar tanto... por qué no lo pensamos antes?

- Ay, mamita! Es que su papá la quería tantísimo... que deseaba protegerla a toda costa de los cazafortunas! Como usted es una importante heredera...

También las amigas terminan sus respectivas carreras, y entonces, Camila se va a Inglaterra para trabajar en el laboratorio de una empresa que fabrica tejidos, y Marcela se incorpora a la planta ejecutiva de Ecomoda.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Armando volvió hace tiempo de USA y lleva una vicepresidencia de la empresa, y al salir de trabajar por las tardes, se va de rumba con los amigos de toda la vida, de modo que apenas entra en la casa que comparte con su padre.

Daniel desempeña un cargo importante en el Ministerio de Hacienda. Nicolás fundó una empresa de inversiones llamada Terramoda, y Mario es vicepresidente comercial y representante de los accionistas minoritarios en Ecomoda.

Los cuatro siguen siendo los amigotes de siempre, y salen de cacería casi a diario.

Armando empezó después que los otros a ejercer de conquistador, pero no sólo les alcanzó, sino que les aventaja y supera en encanto y magnetismo.

De modo que no se le resiste ninguna modelito, ni chica del estilo que ellos frecuentan. Y le miman, consienten y... perdonan sus coqueteos con otras. Ni siquiera le hacen reclamos, porque él nunca las ha engañado con falsas promesas, ni ofrecido nada... así que le “agradecen” el tiempo y la atención que las dedica.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Doña Julia y don Roberto se encuentran solos y empiezan a ir juntos al cine, teatro, exposiciones, y así se hacen mutua compañía... Se encuentran a gusto uno con otro, y deciden esperar a que Betty regrese a Bogotá, para reunir a sus hijos y comunicarles sus planes.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Betty vuelve al terminar el master y se toma unos días de descanso y aclimatación en casa, con su madre, porque llevan tanto tiempo separadas...

Ha decidido que la próxima semana empezará a llevar hojas de vida a todas las empresas de la ciudad menos a Ecomoda, porque sabe que ahora trabaja en ella Armando, y no quiere volver a verle en la vida.

Betty lleva un rato callada, pensando, cuando doña Julia interrumpe sus reflexiones.

- Bettica, Roberto nos ha invitado a comer con él el sábado en el club. Le provoca?

- Claro, mamá. Don Roberto es educado y encantador. Me gustará verle de nuevo.


Mientras, don Roberto en su casa ve que Armando se prepara para salir y le informa.

- El sábado comeremos como siempre en el club, pero quiero que seas puntual porque he invitado a Julia, la viuda de Hermes, y a su hija Betty que ya ha regresado de España.

Armando deja lo que está haciendo, extrañado, y se vuelve a mirar a su padre. A santo de qué tiene que ver a Betty, si hace años que cortaron y no ha vuelto a pensar en ella? La pobre muchacha es tan poco afortunada físicamente... aunque era una buena chica que se ilusionó con él, y él... la sustituyó rápidamente, en cuanto aterrizó en USA.

No le entusiasma lo más mínimo encontrarse con ella al cabo de tres años. Y si le hace reclamos... o le coquetea y pretende retomar donde lo dejaron...?

Además recuerda que Betty se viste y arregla muy anticuada, tanto que llama la atención, y a él le va a resultar violento que le asocien con una mujer de tan mal gusto.

En fin, se dice, sólo será una comida, y estarán delante doña Julia y mi padre. A los postres “pondré pies en polvorosa” aduciendo cualquier compromiso y... “si te he visto, no me acuerdo!”



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Y llega el sábado!

Padre e hijo esperan sentados en una mesa, en la terraza de la cafetería del club.

Armando está cejijunto y fastidiado haciendo cábalas sobre la actitud o expectativas que traerá la feíta.

Su padre le ha mirado de soslayo varias veces, y al final exclama:

- Estás muy callado y pensativo! Te preocupa algo?

- No, no! Eh... sólo estoy dando vueltas a una idea, pero... no es nada importante! Lo que ocurre es que tendré que irme después de comer. Lo siento... – Pone una excusa para no tener que permanecer mucho tiempo en compañía de Betty.

Don Roberto hace un gesto de disgusto pero se calla. Piensa que no va a poder contar con Armando.

Siguen tomando el aperitivo en silencio, cada uno inmerso en sus reflexiones, hasta que él ve acercarse por el sendero a doña Julia, pero... no viene con Betty, sino con una joven preciosa: ojos, boca, piel, melena, y unas formas... mmm!

Será alguna sobrina, piensa, y se dispone a desplegar su abanico de pavo real para impresionarla.

Betty le ve de repente, casi en el último momento. Abre los ojos como platos, se detiene y balbucea:

- Ma... mááá...

Doña Julia, que ya estaba sonriendo a don Roberto, se frena de golpe.

- Qué le pasa, m´hija?

- Está Armando!!!

- Claro, Betty. Es su hijo! Tiene algo contra Armando? – Pregunta alarmada. – Siempre se llevaron bien ustedes, ah?

- Sí! OK! Es sólo que no esperaba verle hoy... – Intenta disimular su apuro.

La madre la mira suspicaz. “Aquí hay gato encerrado...” piensa, pero echa a andar de nuevo y llegan hasta ellos.

Los padres se dan un beso en la mejilla, y mientras, Armando no quita ojo a la joven, la cual, al ver como la acaricia con la mirada, se dice para sus adentros: “Descarado... tardó en estrenarse como donjuán, pero veo que ha recuperado el tiempo perdido!”

Doña Julia se vuelve a él y le saluda:

- Armando, m´hijo, tan guapo como siempre! No sé si te acuerdas de mi hija Betty.

Abre los ojos tanto que parece que se le van a salir de las órbitas, mientras por su cabeza pasan flashes: Betty...? Mi primera chica... Pitagorina! Qué cambio! Está impresionantemente guapa, y a la vez elegante y discreta.

- Hijo, cierra la boca que te puede entrar hasta un cóndor! Je, je...


Cierra la boca de golpe, pero no recupera el don de la palabra y sigue mirándola fijamente.

- Es que no habías visto a Betty desde que cambió de estilo? – Le pregunta doña Julia.

Armando sólo acierta a negar con la cabeza, y ella disfruta enormemente de haberle dejado en estado de shock. Le dirige una sonrisa torcida y le mira despectiva. Que se j...!




CONTINUARÁ…




Bueno, m´hijas. Aquí os dejo el segundo capi.

Como veréis se han cuidado, así que no hay que preocuparse de momento. Los niños eran jovencitos pero sabían lo que tenían que saber.

Como los Reyes han sido buenos conmigo (que conste que yo también he sido buena con ellos…), y ahora tengo un ratico para dedicar a mi entretenimiento favorito que son estas historias, me he dicho:

- Sea buena, mamita y cuélgueles un capi a sus amigas…

Et voilà! (que diría Michel). Espero que os guste y si os apetece, pues me lo decís. Besos.
"El que no corre, vuela" y eso es lo que ha hecho Armando desde que se estrenó con Betty. Claro que, espero que ella no le ponga las cosas fáciles. Incluso, debería abusar de él, ¡ojojoj!

Un besicooo
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ALMENDRA
ALMENDRA

January 6th, 2004, 6:46 pm #5

- Tienes miedo, Betty?

- No! – Responde precipitadamente mintiendo para evitar que él se arrepienta.

- Pues yo estoy nervioso. Voy a servir otro traguito.

- Yo no.

- Sí, mujer. Uno más pequeño que el primero... – Dice mientras la recorre el cuello con leves besos.

Echa muy poco vino en las copas y las chocan brindando.

- Por la primera vez... – La sonríe.

- Idem! – Le contesta emocionada y tímida.

Apuran los tragos, Armando la atrae hacia él y empiezan a besarse de nuevo.





Capítulo II.- Doble estreno.



Las manos de los dos comienzan a desabrochar las ropas del otro, y a acariciarse torpemente.

Armando se levanta, va a la mesilla de su hermano, y cuando vuelve, tira de ella y la lleva al dormitorio que le indicó Mario.

Se dejan caer en la cama abrazados.

- Betty, sabes algo de esto?

- Lo justo. Que la primera vez me dolerá y que debemos cuidarnos...

- Lo mismo que sé yo! Iremos muy despacico para que duela lo menos posible... e intenta relajarte porque para mí también es la primera vez...

A medida que van descubriéndose, exploran, acarician, besan... Betty está demasiado extasiada para emitir el menor sonido, y cuando Armando aprieta la boca contra la suya con fiereza y avidez, no puede hacer otra cosa que dejarse invadir por las sensaciones.

La boca de él, cálida y firme; las manos de él, fuertes y apremiantes; la excitación de notar el cuerpo de él contra el suyo; sentir su calor, su necesidad...

La sangre se le agolpa en las sienes y su cuerpo y su corazón, hambrientos, se rinden al torrente de placer que Armando la suscita.

Betty le echa los brazos al cuello, siente que la vida recorre su cuerpo con un chisporroteo, y busca la boca de él con desesperación.

Armando tiene apremio por sentir el contacto de su piel, tocarla, saborearla... percibe como ella tiembla bajo su cuerpo y su garganta deja escapar suaves y deliciosos gemidos. Quiere devorarla sin más. Nunca ha sentido esa violenta necesidad de...

Betty echa la cabeza hacia atrás arqueándose, y todo su cuerpo vibra al sentir como la mordisquea el cuello.

- Betty, te deseo! – Exclama Armando, y se somete sin más a las exigencias de su propio cuerpo.

- Te amo... – Responde ella en un susurro.

Nota como poco a poco, muy despacio, Armando se desliza en su interior... hasta que finalmente llega el pequeño quejido de Betty...


Pasan varias horas juntos, abrazados para dilatar la sensación más placentera que han disfrutado nunca, por la experiencia que han compartido y por la persona con la que fue.

Finalmente vuelven a vestirse y salen del apartamento. Van en el coche hacia casa de Betty.

- Cómo estás? Todavía te duele?

- Estoy bien. Ya pasó. – Contesta algo vergonzosa.

- Y no estás arrepentida...

- No, Armando. Estoy contenta. Y tú lo lamentas?

- No. Estoy seguro de que con nadie habría sido mejor que contigo. Eres tan dulce...
Aparca un poco antes de la casa Pinzón para despedirse con un nuevo beso, y luego avanza unos metros para que Betty se apee y entre.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Siguen saliendo juntos todas las tardes, e irremediablemente acaban en el apartamento de Mario.

Hacen el amor con ternura, y Armando la demuestra lo preciosa que es para él, de modo que Betty disfruta la sensación de sentirse adorada.

Viven unas semanas muy felices, en las que tocan el cielo con las manos y se niegan a pensar en la próxima marcha de él.

Pero llega el día en que Armando debe irse a Harvard, y se despiden llorando amargamente por tener que separarse. Se juran amor eterno, y él la propone comunicarse todas las noches por el Messenger.

Durante un mes hablan a diario y su relación va “viento en popa”, pero luego Armando empieza a fallar algunas noches... luego más...

Y aunque se disculpa, Betty nota que la distancia le está enfriando con rapidez, de modo que termina por dejar de conectarse ella también.

Se siente tan defraudada... que se alegra de empezar el nuevo curso, y se dedica a sus estudios en cuerpo y alma.



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Tiempo después muere don Hermes, cuando una riada le arrastra con el coche al volver de pasar unos días con las tías Pinzón.

Entonces doña Julia y ella forman una piña y se apoyan incondicionalmente la una a la otra.

Afortunadamente no tienen que preocuparse por el asunto económico, pues don Roberto les trae cada mes el cheque de Ecomoda, y se ofrece para ayudarlas en todo lo que necesiten.



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Pasan rápidamente dos cursos y Betty termina la carrera, pero solicita hacer un master, para completar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, y se lo conceden.

Habla con su madre seriamente sobre su aspecto físico y de mutuo acuerdo deciden que antes de irse, debe cambiar.

Y el cambio es completo después de toda una mañana en el salón de belleza y una tarde de shopping por las tiendas adecuadas.

Al regresar a casa agotadas de la intensa jornada, Betty se observa admirada en el espejo y dice:

- Mamá, si me era tan fácil mejorar tanto... por qué no lo pensamos antes?

- Ay, mamita! Es que su papá la quería tantísimo... que deseaba protegerla a toda costa de los cazafortunas! Como usted es una importante heredera...

También las amigas terminan sus respectivas carreras, y entonces, Camila se va a Inglaterra para trabajar en el laboratorio de una empresa que fabrica tejidos, y Marcela se incorpora a la planta ejecutiva de Ecomoda.



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Armando volvió hace tiempo de USA y lleva una vicepresidencia de la empresa, y al salir de trabajar por las tardes, se va de rumba con los amigos de toda la vida, de modo que apenas entra en la casa que comparte con su padre.

Daniel desempeña un cargo importante en el Ministerio de Hacienda. Nicolás fundó una empresa de inversiones llamada Terramoda, y Mario es vicepresidente comercial y representante de los accionistas minoritarios en Ecomoda.

Los cuatro siguen siendo los amigotes de siempre, y salen de cacería casi a diario.

Armando empezó después que los otros a ejercer de conquistador, pero no sólo les alcanzó, sino que les aventaja y supera en encanto y magnetismo.

De modo que no se le resiste ninguna modelito, ni chica del estilo que ellos frecuentan. Y le miman, consienten y... perdonan sus coqueteos con otras. Ni siquiera le hacen reclamos, porque él nunca las ha engañado con falsas promesas, ni ofrecido nada... así que le “agradecen” el tiempo y la atención que las dedica.



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Doña Julia y don Roberto se encuentran solos y empiezan a ir juntos al cine, teatro, exposiciones, y así se hacen mutua compañía... Se encuentran a gusto uno con otro, y deciden esperar a que Betty regrese a Bogotá, para reunir a sus hijos y comunicarles sus planes.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Betty vuelve al terminar el master y se toma unos días de descanso y aclimatación en casa, con su madre, porque llevan tanto tiempo separadas...

Ha decidido que la próxima semana empezará a llevar hojas de vida a todas las empresas de la ciudad menos a Ecomoda, porque sabe que ahora trabaja en ella Armando, y no quiere volver a verle en la vida.

Betty lleva un rato callada, pensando, cuando doña Julia interrumpe sus reflexiones.

- Bettica, Roberto nos ha invitado a comer con él el sábado en el club. Le provoca?

- Claro, mamá. Don Roberto es educado y encantador. Me gustará verle de nuevo.


Mientras, don Roberto en su casa ve que Armando se prepara para salir y le informa.

- El sábado comeremos como siempre en el club, pero quiero que seas puntual porque he invitado a Julia, la viuda de Hermes, y a su hija Betty que ya ha regresado de España.

Armando deja lo que está haciendo, extrañado, y se vuelve a mirar a su padre. A santo de qué tiene que ver a Betty, si hace años que cortaron y no ha vuelto a pensar en ella? La pobre muchacha es tan poco afortunada físicamente... aunque era una buena chica que se ilusionó con él, y él... la sustituyó rápidamente, en cuanto aterrizó en USA.

No le entusiasma lo más mínimo encontrarse con ella al cabo de tres años. Y si le hace reclamos... o le coquetea y pretende retomar donde lo dejaron...?

Además recuerda que Betty se viste y arregla muy anticuada, tanto que llama la atención, y a él le va a resultar violento que le asocien con una mujer de tan mal gusto.

En fin, se dice, sólo será una comida, y estarán delante doña Julia y mi padre. A los postres “pondré pies en polvorosa” aduciendo cualquier compromiso y... “si te he visto, no me acuerdo!”



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Y llega el sábado!

Padre e hijo esperan sentados en una mesa, en la terraza de la cafetería del club.

Armando está cejijunto y fastidiado haciendo cábalas sobre la actitud o expectativas que traerá la feíta.

Su padre le ha mirado de soslayo varias veces, y al final exclama:

- Estás muy callado y pensativo! Te preocupa algo?

- No, no! Eh... sólo estoy dando vueltas a una idea, pero... no es nada importante! Lo que ocurre es que tendré que irme después de comer. Lo siento... – Pone una excusa para no tener que permanecer mucho tiempo en compañía de Betty.

Don Roberto hace un gesto de disgusto pero se calla. Piensa que no va a poder contar con Armando.

Siguen tomando el aperitivo en silencio, cada uno inmerso en sus reflexiones, hasta que él ve acercarse por el sendero a doña Julia, pero... no viene con Betty, sino con una joven preciosa: ojos, boca, piel, melena, y unas formas... mmm!

Será alguna sobrina, piensa, y se dispone a desplegar su abanico de pavo real para impresionarla.

Betty le ve de repente, casi en el último momento. Abre los ojos como platos, se detiene y balbucea:

- Ma... mááá...

Doña Julia, que ya estaba sonriendo a don Roberto, se frena de golpe.

- Qué le pasa, m´hija?

- Está Armando!!!

- Claro, Betty. Es su hijo! Tiene algo contra Armando? – Pregunta alarmada. – Siempre se llevaron bien ustedes, ah?

- Sí! OK! Es sólo que no esperaba verle hoy... – Intenta disimular su apuro.

La madre la mira suspicaz. “Aquí hay gato encerrado...” piensa, pero echa a andar de nuevo y llegan hasta ellos.

Los padres se dan un beso en la mejilla, y mientras, Armando no quita ojo a la joven, la cual, al ver como la acaricia con la mirada, se dice para sus adentros: “Descarado... tardó en estrenarse como donjuán, pero veo que ha recuperado el tiempo perdido!”

Doña Julia se vuelve a él y le saluda:

- Armando, m´hijo, tan guapo como siempre! No sé si te acuerdas de mi hija Betty.

Abre los ojos tanto que parece que se le van a salir de las órbitas, mientras por su cabeza pasan flashes: Betty...? Mi primera chica... Pitagorina! Qué cambio! Está impresionantemente guapa, y a la vez elegante y discreta.

- Hijo, cierra la boca que te puede entrar hasta un cóndor! Je, je...


Cierra la boca de golpe, pero no recupera el don de la palabra y sigue mirándola fijamente.

- Es que no habías visto a Betty desde que cambió de estilo? – Le pregunta doña Julia.

Armando sólo acierta a negar con la cabeza, y ella disfruta enormemente de haberle dejado en estado de shock. Le dirige una sonrisa torcida y le mira despectiva. Que se j...!




CONTINUARÁ…




Bueno, m´hijas. Aquí os dejo el segundo capi.

Como veréis se han cuidado, así que no hay que preocuparse de momento. Los niños eran jovencitos pero sabían lo que tenían que saber.

Como los Reyes han sido buenos conmigo (que conste que yo también he sido buena con ellos…), y ahora tengo un ratico para dedicar a mi entretenimiento favorito que son estas historias, me he dicho:

- Sea buena, mamita y cuélgueles un capi a sus amigas…

Et voilà! (que diría Michel). Espero que os guste y si os apetece, pues me lo decís. Besos.
ES UN DESGRACIADO... POCO HOMBRE Y AHORA AHORA SI QUE SE LAS VA A TENER QUE MAMAR, PORQUE DE JODIDO ESTA!!!... JAJAJAJ.... HASLO SUFRIR... POR FAVOR... MIRA QUE LO VOY A DISFRUTAR MUCHO...
BESOS
ALMENDRA
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sofia y encarni
sofia y encarni

January 6th, 2004, 6:54 pm #6

- Tienes miedo, Betty?

- No! – Responde precipitadamente mintiendo para evitar que él se arrepienta.

- Pues yo estoy nervioso. Voy a servir otro traguito.

- Yo no.

- Sí, mujer. Uno más pequeño que el primero... – Dice mientras la recorre el cuello con leves besos.

Echa muy poco vino en las copas y las chocan brindando.

- Por la primera vez... – La sonríe.

- Idem! – Le contesta emocionada y tímida.

Apuran los tragos, Armando la atrae hacia él y empiezan a besarse de nuevo.





Capítulo II.- Doble estreno.



Las manos de los dos comienzan a desabrochar las ropas del otro, y a acariciarse torpemente.

Armando se levanta, va a la mesilla de su hermano, y cuando vuelve, tira de ella y la lleva al dormitorio que le indicó Mario.

Se dejan caer en la cama abrazados.

- Betty, sabes algo de esto?

- Lo justo. Que la primera vez me dolerá y que debemos cuidarnos...

- Lo mismo que sé yo! Iremos muy despacico para que duela lo menos posible... e intenta relajarte porque para mí también es la primera vez...

A medida que van descubriéndose, exploran, acarician, besan... Betty está demasiado extasiada para emitir el menor sonido, y cuando Armando aprieta la boca contra la suya con fiereza y avidez, no puede hacer otra cosa que dejarse invadir por las sensaciones.

La boca de él, cálida y firme; las manos de él, fuertes y apremiantes; la excitación de notar el cuerpo de él contra el suyo; sentir su calor, su necesidad...

La sangre se le agolpa en las sienes y su cuerpo y su corazón, hambrientos, se rinden al torrente de placer que Armando la suscita.

Betty le echa los brazos al cuello, siente que la vida recorre su cuerpo con un chisporroteo, y busca la boca de él con desesperación.

Armando tiene apremio por sentir el contacto de su piel, tocarla, saborearla... percibe como ella tiembla bajo su cuerpo y su garganta deja escapar suaves y deliciosos gemidos. Quiere devorarla sin más. Nunca ha sentido esa violenta necesidad de...

Betty echa la cabeza hacia atrás arqueándose, y todo su cuerpo vibra al sentir como la mordisquea el cuello.

- Betty, te deseo! – Exclama Armando, y se somete sin más a las exigencias de su propio cuerpo.

- Te amo... – Responde ella en un susurro.

Nota como poco a poco, muy despacio, Armando se desliza en su interior... hasta que finalmente llega el pequeño quejido de Betty...


Pasan varias horas juntos, abrazados para dilatar la sensación más placentera que han disfrutado nunca, por la experiencia que han compartido y por la persona con la que fue.

Finalmente vuelven a vestirse y salen del apartamento. Van en el coche hacia casa de Betty.

- Cómo estás? Todavía te duele?

- Estoy bien. Ya pasó. – Contesta algo vergonzosa.

- Y no estás arrepentida...

- No, Armando. Estoy contenta. Y tú lo lamentas?

- No. Estoy seguro de que con nadie habría sido mejor que contigo. Eres tan dulce...
Aparca un poco antes de la casa Pinzón para despedirse con un nuevo beso, y luego avanza unos metros para que Betty se apee y entre.



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Siguen saliendo juntos todas las tardes, e irremediablemente acaban en el apartamento de Mario.

Hacen el amor con ternura, y Armando la demuestra lo preciosa que es para él, de modo que Betty disfruta la sensación de sentirse adorada.

Viven unas semanas muy felices, en las que tocan el cielo con las manos y se niegan a pensar en la próxima marcha de él.

Pero llega el día en que Armando debe irse a Harvard, y se despiden llorando amargamente por tener que separarse. Se juran amor eterno, y él la propone comunicarse todas las noches por el Messenger.

Durante un mes hablan a diario y su relación va “viento en popa”, pero luego Armando empieza a fallar algunas noches... luego más...

Y aunque se disculpa, Betty nota que la distancia le está enfriando con rapidez, de modo que termina por dejar de conectarse ella también.

Se siente tan defraudada... que se alegra de empezar el nuevo curso, y se dedica a sus estudios en cuerpo y alma.



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Tiempo después muere don Hermes, cuando una riada le arrastra con el coche al volver de pasar unos días con las tías Pinzón.

Entonces doña Julia y ella forman una piña y se apoyan incondicionalmente la una a la otra.

Afortunadamente no tienen que preocuparse por el asunto económico, pues don Roberto les trae cada mes el cheque de Ecomoda, y se ofrece para ayudarlas en todo lo que necesiten.



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Pasan rápidamente dos cursos y Betty termina la carrera, pero solicita hacer un master, para completar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, y se lo conceden.

Habla con su madre seriamente sobre su aspecto físico y de mutuo acuerdo deciden que antes de irse, debe cambiar.

Y el cambio es completo después de toda una mañana en el salón de belleza y una tarde de shopping por las tiendas adecuadas.

Al regresar a casa agotadas de la intensa jornada, Betty se observa admirada en el espejo y dice:

- Mamá, si me era tan fácil mejorar tanto... por qué no lo pensamos antes?

- Ay, mamita! Es que su papá la quería tantísimo... que deseaba protegerla a toda costa de los cazafortunas! Como usted es una importante heredera...

También las amigas terminan sus respectivas carreras, y entonces, Camila se va a Inglaterra para trabajar en el laboratorio de una empresa que fabrica tejidos, y Marcela se incorpora a la planta ejecutiva de Ecomoda.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Armando volvió hace tiempo de USA y lleva una vicepresidencia de la empresa, y al salir de trabajar por las tardes, se va de rumba con los amigos de toda la vida, de modo que apenas entra en la casa que comparte con su padre.

Daniel desempeña un cargo importante en el Ministerio de Hacienda. Nicolás fundó una empresa de inversiones llamada Terramoda, y Mario es vicepresidente comercial y representante de los accionistas minoritarios en Ecomoda.

Los cuatro siguen siendo los amigotes de siempre, y salen de cacería casi a diario.

Armando empezó después que los otros a ejercer de conquistador, pero no sólo les alcanzó, sino que les aventaja y supera en encanto y magnetismo.

De modo que no se le resiste ninguna modelito, ni chica del estilo que ellos frecuentan. Y le miman, consienten y... perdonan sus coqueteos con otras. Ni siquiera le hacen reclamos, porque él nunca las ha engañado con falsas promesas, ni ofrecido nada... así que le “agradecen” el tiempo y la atención que las dedica.



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Doña Julia y don Roberto se encuentran solos y empiezan a ir juntos al cine, teatro, exposiciones, y así se hacen mutua compañía... Se encuentran a gusto uno con otro, y deciden esperar a que Betty regrese a Bogotá, para reunir a sus hijos y comunicarles sus planes.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Betty vuelve al terminar el master y se toma unos días de descanso y aclimatación en casa, con su madre, porque llevan tanto tiempo separadas...

Ha decidido que la próxima semana empezará a llevar hojas de vida a todas las empresas de la ciudad menos a Ecomoda, porque sabe que ahora trabaja en ella Armando, y no quiere volver a verle en la vida.

Betty lleva un rato callada, pensando, cuando doña Julia interrumpe sus reflexiones.

- Bettica, Roberto nos ha invitado a comer con él el sábado en el club. Le provoca?

- Claro, mamá. Don Roberto es educado y encantador. Me gustará verle de nuevo.


Mientras, don Roberto en su casa ve que Armando se prepara para salir y le informa.

- El sábado comeremos como siempre en el club, pero quiero que seas puntual porque he invitado a Julia, la viuda de Hermes, y a su hija Betty que ya ha regresado de España.

Armando deja lo que está haciendo, extrañado, y se vuelve a mirar a su padre. A santo de qué tiene que ver a Betty, si hace años que cortaron y no ha vuelto a pensar en ella? La pobre muchacha es tan poco afortunada físicamente... aunque era una buena chica que se ilusionó con él, y él... la sustituyó rápidamente, en cuanto aterrizó en USA.

No le entusiasma lo más mínimo encontrarse con ella al cabo de tres años. Y si le hace reclamos... o le coquetea y pretende retomar donde lo dejaron...?

Además recuerda que Betty se viste y arregla muy anticuada, tanto que llama la atención, y a él le va a resultar violento que le asocien con una mujer de tan mal gusto.

En fin, se dice, sólo será una comida, y estarán delante doña Julia y mi padre. A los postres “pondré pies en polvorosa” aduciendo cualquier compromiso y... “si te he visto, no me acuerdo!”



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Y llega el sábado!

Padre e hijo esperan sentados en una mesa, en la terraza de la cafetería del club.

Armando está cejijunto y fastidiado haciendo cábalas sobre la actitud o expectativas que traerá la feíta.

Su padre le ha mirado de soslayo varias veces, y al final exclama:

- Estás muy callado y pensativo! Te preocupa algo?

- No, no! Eh... sólo estoy dando vueltas a una idea, pero... no es nada importante! Lo que ocurre es que tendré que irme después de comer. Lo siento... – Pone una excusa para no tener que permanecer mucho tiempo en compañía de Betty.

Don Roberto hace un gesto de disgusto pero se calla. Piensa que no va a poder contar con Armando.

Siguen tomando el aperitivo en silencio, cada uno inmerso en sus reflexiones, hasta que él ve acercarse por el sendero a doña Julia, pero... no viene con Betty, sino con una joven preciosa: ojos, boca, piel, melena, y unas formas... mmm!

Será alguna sobrina, piensa, y se dispone a desplegar su abanico de pavo real para impresionarla.

Betty le ve de repente, casi en el último momento. Abre los ojos como platos, se detiene y balbucea:

- Ma... mááá...

Doña Julia, que ya estaba sonriendo a don Roberto, se frena de golpe.

- Qué le pasa, m´hija?

- Está Armando!!!

- Claro, Betty. Es su hijo! Tiene algo contra Armando? – Pregunta alarmada. – Siempre se llevaron bien ustedes, ah?

- Sí! OK! Es sólo que no esperaba verle hoy... – Intenta disimular su apuro.

La madre la mira suspicaz. “Aquí hay gato encerrado...” piensa, pero echa a andar de nuevo y llegan hasta ellos.

Los padres se dan un beso en la mejilla, y mientras, Armando no quita ojo a la joven, la cual, al ver como la acaricia con la mirada, se dice para sus adentros: “Descarado... tardó en estrenarse como donjuán, pero veo que ha recuperado el tiempo perdido!”

Doña Julia se vuelve a él y le saluda:

- Armando, m´hijo, tan guapo como siempre! No sé si te acuerdas de mi hija Betty.

Abre los ojos tanto que parece que se le van a salir de las órbitas, mientras por su cabeza pasan flashes: Betty...? Mi primera chica... Pitagorina! Qué cambio! Está impresionantemente guapa, y a la vez elegante y discreta.

- Hijo, cierra la boca que te puede entrar hasta un cóndor! Je, je...


Cierra la boca de golpe, pero no recupera el don de la palabra y sigue mirándola fijamente.

- Es que no habías visto a Betty desde que cambió de estilo? – Le pregunta doña Julia.

Armando sólo acierta a negar con la cabeza, y ella disfruta enormemente de haberle dejado en estado de shock. Le dirige una sonrisa torcida y le mira despectiva. Que se j...!




CONTINUARÁ…




Bueno, m´hijas. Aquí os dejo el segundo capi.

Como veréis se han cuidado, así que no hay que preocuparse de momento. Los niños eran jovencitos pero sabían lo que tenían que saber.

Como los Reyes han sido buenos conmigo (que conste que yo también he sido buena con ellos…), y ahora tengo un ratico para dedicar a mi entretenimiento favorito que son estas historias, me he dicho:

- Sea buena, mamita y cuélgueles un capi a sus amigas…

Et voilà! (que diría Michel). Espero que os guste y si os apetece, pues me lo decís. Besos.
que asqueroso que es armando!! mira que hacerle eso a betty, esperamos que sufra mucho, muchisimo por betty!!!
un beso!!!!
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ETERNIDAD
ETERNIDAD

January 6th, 2004, 8:42 pm #7

- Tienes miedo, Betty?

- No! – Responde precipitadamente mintiendo para evitar que él se arrepienta.

- Pues yo estoy nervioso. Voy a servir otro traguito.

- Yo no.

- Sí, mujer. Uno más pequeño que el primero... – Dice mientras la recorre el cuello con leves besos.

Echa muy poco vino en las copas y las chocan brindando.

- Por la primera vez... – La sonríe.

- Idem! – Le contesta emocionada y tímida.

Apuran los tragos, Armando la atrae hacia él y empiezan a besarse de nuevo.





Capítulo II.- Doble estreno.



Las manos de los dos comienzan a desabrochar las ropas del otro, y a acariciarse torpemente.

Armando se levanta, va a la mesilla de su hermano, y cuando vuelve, tira de ella y la lleva al dormitorio que le indicó Mario.

Se dejan caer en la cama abrazados.

- Betty, sabes algo de esto?

- Lo justo. Que la primera vez me dolerá y que debemos cuidarnos...

- Lo mismo que sé yo! Iremos muy despacico para que duela lo menos posible... e intenta relajarte porque para mí también es la primera vez...

A medida que van descubriéndose, exploran, acarician, besan... Betty está demasiado extasiada para emitir el menor sonido, y cuando Armando aprieta la boca contra la suya con fiereza y avidez, no puede hacer otra cosa que dejarse invadir por las sensaciones.

La boca de él, cálida y firme; las manos de él, fuertes y apremiantes; la excitación de notar el cuerpo de él contra el suyo; sentir su calor, su necesidad...

La sangre se le agolpa en las sienes y su cuerpo y su corazón, hambrientos, se rinden al torrente de placer que Armando la suscita.

Betty le echa los brazos al cuello, siente que la vida recorre su cuerpo con un chisporroteo, y busca la boca de él con desesperación.

Armando tiene apremio por sentir el contacto de su piel, tocarla, saborearla... percibe como ella tiembla bajo su cuerpo y su garganta deja escapar suaves y deliciosos gemidos. Quiere devorarla sin más. Nunca ha sentido esa violenta necesidad de...

Betty echa la cabeza hacia atrás arqueándose, y todo su cuerpo vibra al sentir como la mordisquea el cuello.

- Betty, te deseo! – Exclama Armando, y se somete sin más a las exigencias de su propio cuerpo.

- Te amo... – Responde ella en un susurro.

Nota como poco a poco, muy despacio, Armando se desliza en su interior... hasta que finalmente llega el pequeño quejido de Betty...


Pasan varias horas juntos, abrazados para dilatar la sensación más placentera que han disfrutado nunca, por la experiencia que han compartido y por la persona con la que fue.

Finalmente vuelven a vestirse y salen del apartamento. Van en el coche hacia casa de Betty.

- Cómo estás? Todavía te duele?

- Estoy bien. Ya pasó. – Contesta algo vergonzosa.

- Y no estás arrepentida...

- No, Armando. Estoy contenta. Y tú lo lamentas?

- No. Estoy seguro de que con nadie habría sido mejor que contigo. Eres tan dulce...
Aparca un poco antes de la casa Pinzón para despedirse con un nuevo beso, y luego avanza unos metros para que Betty se apee y entre.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Siguen saliendo juntos todas las tardes, e irremediablemente acaban en el apartamento de Mario.

Hacen el amor con ternura, y Armando la demuestra lo preciosa que es para él, de modo que Betty disfruta la sensación de sentirse adorada.

Viven unas semanas muy felices, en las que tocan el cielo con las manos y se niegan a pensar en la próxima marcha de él.

Pero llega el día en que Armando debe irse a Harvard, y se despiden llorando amargamente por tener que separarse. Se juran amor eterno, y él la propone comunicarse todas las noches por el Messenger.

Durante un mes hablan a diario y su relación va “viento en popa”, pero luego Armando empieza a fallar algunas noches... luego más...

Y aunque se disculpa, Betty nota que la distancia le está enfriando con rapidez, de modo que termina por dejar de conectarse ella también.

Se siente tan defraudada... que se alegra de empezar el nuevo curso, y se dedica a sus estudios en cuerpo y alma.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Tiempo después muere don Hermes, cuando una riada le arrastra con el coche al volver de pasar unos días con las tías Pinzón.

Entonces doña Julia y ella forman una piña y se apoyan incondicionalmente la una a la otra.

Afortunadamente no tienen que preocuparse por el asunto económico, pues don Roberto les trae cada mes el cheque de Ecomoda, y se ofrece para ayudarlas en todo lo que necesiten.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Pasan rápidamente dos cursos y Betty termina la carrera, pero solicita hacer un master, para completar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, y se lo conceden.

Habla con su madre seriamente sobre su aspecto físico y de mutuo acuerdo deciden que antes de irse, debe cambiar.

Y el cambio es completo después de toda una mañana en el salón de belleza y una tarde de shopping por las tiendas adecuadas.

Al regresar a casa agotadas de la intensa jornada, Betty se observa admirada en el espejo y dice:

- Mamá, si me era tan fácil mejorar tanto... por qué no lo pensamos antes?

- Ay, mamita! Es que su papá la quería tantísimo... que deseaba protegerla a toda costa de los cazafortunas! Como usted es una importante heredera...

También las amigas terminan sus respectivas carreras, y entonces, Camila se va a Inglaterra para trabajar en el laboratorio de una empresa que fabrica tejidos, y Marcela se incorpora a la planta ejecutiva de Ecomoda.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Armando volvió hace tiempo de USA y lleva una vicepresidencia de la empresa, y al salir de trabajar por las tardes, se va de rumba con los amigos de toda la vida, de modo que apenas entra en la casa que comparte con su padre.

Daniel desempeña un cargo importante en el Ministerio de Hacienda. Nicolás fundó una empresa de inversiones llamada Terramoda, y Mario es vicepresidente comercial y representante de los accionistas minoritarios en Ecomoda.

Los cuatro siguen siendo los amigotes de siempre, y salen de cacería casi a diario.

Armando empezó después que los otros a ejercer de conquistador, pero no sólo les alcanzó, sino que les aventaja y supera en encanto y magnetismo.

De modo que no se le resiste ninguna modelito, ni chica del estilo que ellos frecuentan. Y le miman, consienten y... perdonan sus coqueteos con otras. Ni siquiera le hacen reclamos, porque él nunca las ha engañado con falsas promesas, ni ofrecido nada... así que le “agradecen” el tiempo y la atención que las dedica.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Doña Julia y don Roberto se encuentran solos y empiezan a ir juntos al cine, teatro, exposiciones, y así se hacen mutua compañía... Se encuentran a gusto uno con otro, y deciden esperar a que Betty regrese a Bogotá, para reunir a sus hijos y comunicarles sus planes.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Betty vuelve al terminar el master y se toma unos días de descanso y aclimatación en casa, con su madre, porque llevan tanto tiempo separadas...

Ha decidido que la próxima semana empezará a llevar hojas de vida a todas las empresas de la ciudad menos a Ecomoda, porque sabe que ahora trabaja en ella Armando, y no quiere volver a verle en la vida.

Betty lleva un rato callada, pensando, cuando doña Julia interrumpe sus reflexiones.

- Bettica, Roberto nos ha invitado a comer con él el sábado en el club. Le provoca?

- Claro, mamá. Don Roberto es educado y encantador. Me gustará verle de nuevo.


Mientras, don Roberto en su casa ve que Armando se prepara para salir y le informa.

- El sábado comeremos como siempre en el club, pero quiero que seas puntual porque he invitado a Julia, la viuda de Hermes, y a su hija Betty que ya ha regresado de España.

Armando deja lo que está haciendo, extrañado, y se vuelve a mirar a su padre. A santo de qué tiene que ver a Betty, si hace años que cortaron y no ha vuelto a pensar en ella? La pobre muchacha es tan poco afortunada físicamente... aunque era una buena chica que se ilusionó con él, y él... la sustituyó rápidamente, en cuanto aterrizó en USA.

No le entusiasma lo más mínimo encontrarse con ella al cabo de tres años. Y si le hace reclamos... o le coquetea y pretende retomar donde lo dejaron...?

Además recuerda que Betty se viste y arregla muy anticuada, tanto que llama la atención, y a él le va a resultar violento que le asocien con una mujer de tan mal gusto.

En fin, se dice, sólo será una comida, y estarán delante doña Julia y mi padre. A los postres “pondré pies en polvorosa” aduciendo cualquier compromiso y... “si te he visto, no me acuerdo!”



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Y llega el sábado!

Padre e hijo esperan sentados en una mesa, en la terraza de la cafetería del club.

Armando está cejijunto y fastidiado haciendo cábalas sobre la actitud o expectativas que traerá la feíta.

Su padre le ha mirado de soslayo varias veces, y al final exclama:

- Estás muy callado y pensativo! Te preocupa algo?

- No, no! Eh... sólo estoy dando vueltas a una idea, pero... no es nada importante! Lo que ocurre es que tendré que irme después de comer. Lo siento... – Pone una excusa para no tener que permanecer mucho tiempo en compañía de Betty.

Don Roberto hace un gesto de disgusto pero se calla. Piensa que no va a poder contar con Armando.

Siguen tomando el aperitivo en silencio, cada uno inmerso en sus reflexiones, hasta que él ve acercarse por el sendero a doña Julia, pero... no viene con Betty, sino con una joven preciosa: ojos, boca, piel, melena, y unas formas... mmm!

Será alguna sobrina, piensa, y se dispone a desplegar su abanico de pavo real para impresionarla.

Betty le ve de repente, casi en el último momento. Abre los ojos como platos, se detiene y balbucea:

- Ma... mááá...

Doña Julia, que ya estaba sonriendo a don Roberto, se frena de golpe.

- Qué le pasa, m´hija?

- Está Armando!!!

- Claro, Betty. Es su hijo! Tiene algo contra Armando? – Pregunta alarmada. – Siempre se llevaron bien ustedes, ah?

- Sí! OK! Es sólo que no esperaba verle hoy... – Intenta disimular su apuro.

La madre la mira suspicaz. “Aquí hay gato encerrado...” piensa, pero echa a andar de nuevo y llegan hasta ellos.

Los padres se dan un beso en la mejilla, y mientras, Armando no quita ojo a la joven, la cual, al ver como la acaricia con la mirada, se dice para sus adentros: “Descarado... tardó en estrenarse como donjuán, pero veo que ha recuperado el tiempo perdido!”

Doña Julia se vuelve a él y le saluda:

- Armando, m´hijo, tan guapo como siempre! No sé si te acuerdas de mi hija Betty.

Abre los ojos tanto que parece que se le van a salir de las órbitas, mientras por su cabeza pasan flashes: Betty...? Mi primera chica... Pitagorina! Qué cambio! Está impresionantemente guapa, y a la vez elegante y discreta.

- Hijo, cierra la boca que te puede entrar hasta un cóndor! Je, je...


Cierra la boca de golpe, pero no recupera el don de la palabra y sigue mirándola fijamente.

- Es que no habías visto a Betty desde que cambió de estilo? – Le pregunta doña Julia.

Armando sólo acierta a negar con la cabeza, y ella disfruta enormemente de haberle dejado en estado de shock. Le dirige una sonrisa torcida y le mira despectiva. Que se j...!




CONTINUARÁ…




Bueno, m´hijas. Aquí os dejo el segundo capi.

Como veréis se han cuidado, así que no hay que preocuparse de momento. Los niños eran jovencitos pero sabían lo que tenían que saber.

Como los Reyes han sido buenos conmigo (que conste que yo también he sido buena con ellos…), y ahora tengo un ratico para dedicar a mi entretenimiento favorito que son estas historias, me he dicho:

- Sea buena, mamita y cuélgueles un capi a sus amigas…

Et voilà! (que diría Michel). Espero que os guste y si os apetece, pues me lo decís. Besos.
YO HUBIERA DICHO LO MISMO. QUE ESE CERDO EMPIECE A APRENDER QUIEN ES BETTY PINZON, FEA O GUAPA, PERO MEJOR QUE ÉL, DE FIJO. UN BESITO, CIELO.
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Sandra
Sandra

January 6th, 2004, 10:20 pm #8

- Tienes miedo, Betty?

- No! – Responde precipitadamente mintiendo para evitar que él se arrepienta.

- Pues yo estoy nervioso. Voy a servir otro traguito.

- Yo no.

- Sí, mujer. Uno más pequeño que el primero... – Dice mientras la recorre el cuello con leves besos.

Echa muy poco vino en las copas y las chocan brindando.

- Por la primera vez... – La sonríe.

- Idem! – Le contesta emocionada y tímida.

Apuran los tragos, Armando la atrae hacia él y empiezan a besarse de nuevo.





Capítulo II.- Doble estreno.



Las manos de los dos comienzan a desabrochar las ropas del otro, y a acariciarse torpemente.

Armando se levanta, va a la mesilla de su hermano, y cuando vuelve, tira de ella y la lleva al dormitorio que le indicó Mario.

Se dejan caer en la cama abrazados.

- Betty, sabes algo de esto?

- Lo justo. Que la primera vez me dolerá y que debemos cuidarnos...

- Lo mismo que sé yo! Iremos muy despacico para que duela lo menos posible... e intenta relajarte porque para mí también es la primera vez...

A medida que van descubriéndose, exploran, acarician, besan... Betty está demasiado extasiada para emitir el menor sonido, y cuando Armando aprieta la boca contra la suya con fiereza y avidez, no puede hacer otra cosa que dejarse invadir por las sensaciones.

La boca de él, cálida y firme; las manos de él, fuertes y apremiantes; la excitación de notar el cuerpo de él contra el suyo; sentir su calor, su necesidad...

La sangre se le agolpa en las sienes y su cuerpo y su corazón, hambrientos, se rinden al torrente de placer que Armando la suscita.

Betty le echa los brazos al cuello, siente que la vida recorre su cuerpo con un chisporroteo, y busca la boca de él con desesperación.

Armando tiene apremio por sentir el contacto de su piel, tocarla, saborearla... percibe como ella tiembla bajo su cuerpo y su garganta deja escapar suaves y deliciosos gemidos. Quiere devorarla sin más. Nunca ha sentido esa violenta necesidad de...

Betty echa la cabeza hacia atrás arqueándose, y todo su cuerpo vibra al sentir como la mordisquea el cuello.

- Betty, te deseo! – Exclama Armando, y se somete sin más a las exigencias de su propio cuerpo.

- Te amo... – Responde ella en un susurro.

Nota como poco a poco, muy despacio, Armando se desliza en su interior... hasta que finalmente llega el pequeño quejido de Betty...


Pasan varias horas juntos, abrazados para dilatar la sensación más placentera que han disfrutado nunca, por la experiencia que han compartido y por la persona con la que fue.

Finalmente vuelven a vestirse y salen del apartamento. Van en el coche hacia casa de Betty.

- Cómo estás? Todavía te duele?

- Estoy bien. Ya pasó. – Contesta algo vergonzosa.

- Y no estás arrepentida...

- No, Armando. Estoy contenta. Y tú lo lamentas?

- No. Estoy seguro de que con nadie habría sido mejor que contigo. Eres tan dulce...
Aparca un poco antes de la casa Pinzón para despedirse con un nuevo beso, y luego avanza unos metros para que Betty se apee y entre.



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Siguen saliendo juntos todas las tardes, e irremediablemente acaban en el apartamento de Mario.

Hacen el amor con ternura, y Armando la demuestra lo preciosa que es para él, de modo que Betty disfruta la sensación de sentirse adorada.

Viven unas semanas muy felices, en las que tocan el cielo con las manos y se niegan a pensar en la próxima marcha de él.

Pero llega el día en que Armando debe irse a Harvard, y se despiden llorando amargamente por tener que separarse. Se juran amor eterno, y él la propone comunicarse todas las noches por el Messenger.

Durante un mes hablan a diario y su relación va “viento en popa”, pero luego Armando empieza a fallar algunas noches... luego más...

Y aunque se disculpa, Betty nota que la distancia le está enfriando con rapidez, de modo que termina por dejar de conectarse ella también.

Se siente tan defraudada... que se alegra de empezar el nuevo curso, y se dedica a sus estudios en cuerpo y alma.



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Tiempo después muere don Hermes, cuando una riada le arrastra con el coche al volver de pasar unos días con las tías Pinzón.

Entonces doña Julia y ella forman una piña y se apoyan incondicionalmente la una a la otra.

Afortunadamente no tienen que preocuparse por el asunto económico, pues don Roberto les trae cada mes el cheque de Ecomoda, y se ofrece para ayudarlas en todo lo que necesiten.



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Pasan rápidamente dos cursos y Betty termina la carrera, pero solicita hacer un master, para completar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, y se lo conceden.

Habla con su madre seriamente sobre su aspecto físico y de mutuo acuerdo deciden que antes de irse, debe cambiar.

Y el cambio es completo después de toda una mañana en el salón de belleza y una tarde de shopping por las tiendas adecuadas.

Al regresar a casa agotadas de la intensa jornada, Betty se observa admirada en el espejo y dice:

- Mamá, si me era tan fácil mejorar tanto... por qué no lo pensamos antes?

- Ay, mamita! Es que su papá la quería tantísimo... que deseaba protegerla a toda costa de los cazafortunas! Como usted es una importante heredera...

También las amigas terminan sus respectivas carreras, y entonces, Camila se va a Inglaterra para trabajar en el laboratorio de una empresa que fabrica tejidos, y Marcela se incorpora a la planta ejecutiva de Ecomoda.



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Armando volvió hace tiempo de USA y lleva una vicepresidencia de la empresa, y al salir de trabajar por las tardes, se va de rumba con los amigos de toda la vida, de modo que apenas entra en la casa que comparte con su padre.

Daniel desempeña un cargo importante en el Ministerio de Hacienda. Nicolás fundó una empresa de inversiones llamada Terramoda, y Mario es vicepresidente comercial y representante de los accionistas minoritarios en Ecomoda.

Los cuatro siguen siendo los amigotes de siempre, y salen de cacería casi a diario.

Armando empezó después que los otros a ejercer de conquistador, pero no sólo les alcanzó, sino que les aventaja y supera en encanto y magnetismo.

De modo que no se le resiste ninguna modelito, ni chica del estilo que ellos frecuentan. Y le miman, consienten y... perdonan sus coqueteos con otras. Ni siquiera le hacen reclamos, porque él nunca las ha engañado con falsas promesas, ni ofrecido nada... así que le “agradecen” el tiempo y la atención que las dedica.



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Doña Julia y don Roberto se encuentran solos y empiezan a ir juntos al cine, teatro, exposiciones, y así se hacen mutua compañía... Se encuentran a gusto uno con otro, y deciden esperar a que Betty regrese a Bogotá, para reunir a sus hijos y comunicarles sus planes.



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Betty vuelve al terminar el master y se toma unos días de descanso y aclimatación en casa, con su madre, porque llevan tanto tiempo separadas...

Ha decidido que la próxima semana empezará a llevar hojas de vida a todas las empresas de la ciudad menos a Ecomoda, porque sabe que ahora trabaja en ella Armando, y no quiere volver a verle en la vida.

Betty lleva un rato callada, pensando, cuando doña Julia interrumpe sus reflexiones.

- Bettica, Roberto nos ha invitado a comer con él el sábado en el club. Le provoca?

- Claro, mamá. Don Roberto es educado y encantador. Me gustará verle de nuevo.


Mientras, don Roberto en su casa ve que Armando se prepara para salir y le informa.

- El sábado comeremos como siempre en el club, pero quiero que seas puntual porque he invitado a Julia, la viuda de Hermes, y a su hija Betty que ya ha regresado de España.

Armando deja lo que está haciendo, extrañado, y se vuelve a mirar a su padre. A santo de qué tiene que ver a Betty, si hace años que cortaron y no ha vuelto a pensar en ella? La pobre muchacha es tan poco afortunada físicamente... aunque era una buena chica que se ilusionó con él, y él... la sustituyó rápidamente, en cuanto aterrizó en USA.

No le entusiasma lo más mínimo encontrarse con ella al cabo de tres años. Y si le hace reclamos... o le coquetea y pretende retomar donde lo dejaron...?

Además recuerda que Betty se viste y arregla muy anticuada, tanto que llama la atención, y a él le va a resultar violento que le asocien con una mujer de tan mal gusto.

En fin, se dice, sólo será una comida, y estarán delante doña Julia y mi padre. A los postres “pondré pies en polvorosa” aduciendo cualquier compromiso y... “si te he visto, no me acuerdo!”



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Y llega el sábado!

Padre e hijo esperan sentados en una mesa, en la terraza de la cafetería del club.

Armando está cejijunto y fastidiado haciendo cábalas sobre la actitud o expectativas que traerá la feíta.

Su padre le ha mirado de soslayo varias veces, y al final exclama:

- Estás muy callado y pensativo! Te preocupa algo?

- No, no! Eh... sólo estoy dando vueltas a una idea, pero... no es nada importante! Lo que ocurre es que tendré que irme después de comer. Lo siento... – Pone una excusa para no tener que permanecer mucho tiempo en compañía de Betty.

Don Roberto hace un gesto de disgusto pero se calla. Piensa que no va a poder contar con Armando.

Siguen tomando el aperitivo en silencio, cada uno inmerso en sus reflexiones, hasta que él ve acercarse por el sendero a doña Julia, pero... no viene con Betty, sino con una joven preciosa: ojos, boca, piel, melena, y unas formas... mmm!

Será alguna sobrina, piensa, y se dispone a desplegar su abanico de pavo real para impresionarla.

Betty le ve de repente, casi en el último momento. Abre los ojos como platos, se detiene y balbucea:

- Ma... mááá...

Doña Julia, que ya estaba sonriendo a don Roberto, se frena de golpe.

- Qué le pasa, m´hija?

- Está Armando!!!

- Claro, Betty. Es su hijo! Tiene algo contra Armando? – Pregunta alarmada. – Siempre se llevaron bien ustedes, ah?

- Sí! OK! Es sólo que no esperaba verle hoy... – Intenta disimular su apuro.

La madre la mira suspicaz. “Aquí hay gato encerrado...” piensa, pero echa a andar de nuevo y llegan hasta ellos.

Los padres se dan un beso en la mejilla, y mientras, Armando no quita ojo a la joven, la cual, al ver como la acaricia con la mirada, se dice para sus adentros: “Descarado... tardó en estrenarse como donjuán, pero veo que ha recuperado el tiempo perdido!”

Doña Julia se vuelve a él y le saluda:

- Armando, m´hijo, tan guapo como siempre! No sé si te acuerdas de mi hija Betty.

Abre los ojos tanto que parece que se le van a salir de las órbitas, mientras por su cabeza pasan flashes: Betty...? Mi primera chica... Pitagorina! Qué cambio! Está impresionantemente guapa, y a la vez elegante y discreta.

- Hijo, cierra la boca que te puede entrar hasta un cóndor! Je, je...


Cierra la boca de golpe, pero no recupera el don de la palabra y sigue mirándola fijamente.

- Es que no habías visto a Betty desde que cambió de estilo? – Le pregunta doña Julia.

Armando sólo acierta a negar con la cabeza, y ella disfruta enormemente de haberle dejado en estado de shock. Le dirige una sonrisa torcida y le mira despectiva. Que se j...!




CONTINUARÁ…




Bueno, m´hijas. Aquí os dejo el segundo capi.

Como veréis se han cuidado, así que no hay que preocuparse de momento. Los niños eran jovencitos pero sabían lo que tenían que saber.

Como los Reyes han sido buenos conmigo (que conste que yo también he sido buena con ellos…), y ahora tengo un ratico para dedicar a mi entretenimiento favorito que son estas historias, me he dicho:

- Sea buena, mamita y cuélgueles un capi a sus amigas…

Et voilà! (que diría Michel). Espero que os guste y si os apetece, pues me lo decís. Besos.
con lo bien que me caia Armando... y q estupido se ha vuelto!! Tanto que la queria y ahora en sus pensamientos la pone a parir!!! DDDDDDDEEEEEEEEEEEEEEESSSSSSSSSSGRRRRRRRRRRRRRAAAAACIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIAAAAAAAADOOOOOOOOOOO!!

ESPERO RECIBA SU MERECIDO!!!

besotes wapa!!!
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KARMEN
KARMEN

January 6th, 2004, 11:21 pm #9

- Tienes miedo, Betty?

- No! – Responde precipitadamente mintiendo para evitar que él se arrepienta.

- Pues yo estoy nervioso. Voy a servir otro traguito.

- Yo no.

- Sí, mujer. Uno más pequeño que el primero... – Dice mientras la recorre el cuello con leves besos.

Echa muy poco vino en las copas y las chocan brindando.

- Por la primera vez... – La sonríe.

- Idem! – Le contesta emocionada y tímida.

Apuran los tragos, Armando la atrae hacia él y empiezan a besarse de nuevo.





Capítulo II.- Doble estreno.



Las manos de los dos comienzan a desabrochar las ropas del otro, y a acariciarse torpemente.

Armando se levanta, va a la mesilla de su hermano, y cuando vuelve, tira de ella y la lleva al dormitorio que le indicó Mario.

Se dejan caer en la cama abrazados.

- Betty, sabes algo de esto?

- Lo justo. Que la primera vez me dolerá y que debemos cuidarnos...

- Lo mismo que sé yo! Iremos muy despacico para que duela lo menos posible... e intenta relajarte porque para mí también es la primera vez...

A medida que van descubriéndose, exploran, acarician, besan... Betty está demasiado extasiada para emitir el menor sonido, y cuando Armando aprieta la boca contra la suya con fiereza y avidez, no puede hacer otra cosa que dejarse invadir por las sensaciones.

La boca de él, cálida y firme; las manos de él, fuertes y apremiantes; la excitación de notar el cuerpo de él contra el suyo; sentir su calor, su necesidad...

La sangre se le agolpa en las sienes y su cuerpo y su corazón, hambrientos, se rinden al torrente de placer que Armando la suscita.

Betty le echa los brazos al cuello, siente que la vida recorre su cuerpo con un chisporroteo, y busca la boca de él con desesperación.

Armando tiene apremio por sentir el contacto de su piel, tocarla, saborearla... percibe como ella tiembla bajo su cuerpo y su garganta deja escapar suaves y deliciosos gemidos. Quiere devorarla sin más. Nunca ha sentido esa violenta necesidad de...

Betty echa la cabeza hacia atrás arqueándose, y todo su cuerpo vibra al sentir como la mordisquea el cuello.

- Betty, te deseo! – Exclama Armando, y se somete sin más a las exigencias de su propio cuerpo.

- Te amo... – Responde ella en un susurro.

Nota como poco a poco, muy despacio, Armando se desliza en su interior... hasta que finalmente llega el pequeño quejido de Betty...


Pasan varias horas juntos, abrazados para dilatar la sensación más placentera que han disfrutado nunca, por la experiencia que han compartido y por la persona con la que fue.

Finalmente vuelven a vestirse y salen del apartamento. Van en el coche hacia casa de Betty.

- Cómo estás? Todavía te duele?

- Estoy bien. Ya pasó. – Contesta algo vergonzosa.

- Y no estás arrepentida...

- No, Armando. Estoy contenta. Y tú lo lamentas?

- No. Estoy seguro de que con nadie habría sido mejor que contigo. Eres tan dulce...
Aparca un poco antes de la casa Pinzón para despedirse con un nuevo beso, y luego avanza unos metros para que Betty se apee y entre.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Siguen saliendo juntos todas las tardes, e irremediablemente acaban en el apartamento de Mario.

Hacen el amor con ternura, y Armando la demuestra lo preciosa que es para él, de modo que Betty disfruta la sensación de sentirse adorada.

Viven unas semanas muy felices, en las que tocan el cielo con las manos y se niegan a pensar en la próxima marcha de él.

Pero llega el día en que Armando debe irse a Harvard, y se despiden llorando amargamente por tener que separarse. Se juran amor eterno, y él la propone comunicarse todas las noches por el Messenger.

Durante un mes hablan a diario y su relación va “viento en popa”, pero luego Armando empieza a fallar algunas noches... luego más...

Y aunque se disculpa, Betty nota que la distancia le está enfriando con rapidez, de modo que termina por dejar de conectarse ella también.

Se siente tan defraudada... que se alegra de empezar el nuevo curso, y se dedica a sus estudios en cuerpo y alma.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Tiempo después muere don Hermes, cuando una riada le arrastra con el coche al volver de pasar unos días con las tías Pinzón.

Entonces doña Julia y ella forman una piña y se apoyan incondicionalmente la una a la otra.

Afortunadamente no tienen que preocuparse por el asunto económico, pues don Roberto les trae cada mes el cheque de Ecomoda, y se ofrece para ayudarlas en todo lo que necesiten.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ




Pasan rápidamente dos cursos y Betty termina la carrera, pero solicita hacer un master, para completar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, y se lo conceden.

Habla con su madre seriamente sobre su aspecto físico y de mutuo acuerdo deciden que antes de irse, debe cambiar.

Y el cambio es completo después de toda una mañana en el salón de belleza y una tarde de shopping por las tiendas adecuadas.

Al regresar a casa agotadas de la intensa jornada, Betty se observa admirada en el espejo y dice:

- Mamá, si me era tan fácil mejorar tanto... por qué no lo pensamos antes?

- Ay, mamita! Es que su papá la quería tantísimo... que deseaba protegerla a toda costa de los cazafortunas! Como usted es una importante heredera...

También las amigas terminan sus respectivas carreras, y entonces, Camila se va a Inglaterra para trabajar en el laboratorio de una empresa que fabrica tejidos, y Marcela se incorpora a la planta ejecutiva de Ecomoda.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Armando volvió hace tiempo de USA y lleva una vicepresidencia de la empresa, y al salir de trabajar por las tardes, se va de rumba con los amigos de toda la vida, de modo que apenas entra en la casa que comparte con su padre.

Daniel desempeña un cargo importante en el Ministerio de Hacienda. Nicolás fundó una empresa de inversiones llamada Terramoda, y Mario es vicepresidente comercial y representante de los accionistas minoritarios en Ecomoda.

Los cuatro siguen siendo los amigotes de siempre, y salen de cacería casi a diario.

Armando empezó después que los otros a ejercer de conquistador, pero no sólo les alcanzó, sino que les aventaja y supera en encanto y magnetismo.

De modo que no se le resiste ninguna modelito, ni chica del estilo que ellos frecuentan. Y le miman, consienten y... perdonan sus coqueteos con otras. Ni siquiera le hacen reclamos, porque él nunca las ha engañado con falsas promesas, ni ofrecido nada... así que le “agradecen” el tiempo y la atención que las dedica.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Doña Julia y don Roberto se encuentran solos y empiezan a ir juntos al cine, teatro, exposiciones, y así se hacen mutua compañía... Se encuentran a gusto uno con otro, y deciden esperar a que Betty regrese a Bogotá, para reunir a sus hijos y comunicarles sus planes.



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Betty vuelve al terminar el master y se toma unos días de descanso y aclimatación en casa, con su madre, porque llevan tanto tiempo separadas...

Ha decidido que la próxima semana empezará a llevar hojas de vida a todas las empresas de la ciudad menos a Ecomoda, porque sabe que ahora trabaja en ella Armando, y no quiere volver a verle en la vida.

Betty lleva un rato callada, pensando, cuando doña Julia interrumpe sus reflexiones.

- Bettica, Roberto nos ha invitado a comer con él el sábado en el club. Le provoca?

- Claro, mamá. Don Roberto es educado y encantador. Me gustará verle de nuevo.


Mientras, don Roberto en su casa ve que Armando se prepara para salir y le informa.

- El sábado comeremos como siempre en el club, pero quiero que seas puntual porque he invitado a Julia, la viuda de Hermes, y a su hija Betty que ya ha regresado de España.

Armando deja lo que está haciendo, extrañado, y se vuelve a mirar a su padre. A santo de qué tiene que ver a Betty, si hace años que cortaron y no ha vuelto a pensar en ella? La pobre muchacha es tan poco afortunada físicamente... aunque era una buena chica que se ilusionó con él, y él... la sustituyó rápidamente, en cuanto aterrizó en USA.

No le entusiasma lo más mínimo encontrarse con ella al cabo de tres años. Y si le hace reclamos... o le coquetea y pretende retomar donde lo dejaron...?

Además recuerda que Betty se viste y arregla muy anticuada, tanto que llama la atención, y a él le va a resultar violento que le asocien con una mujer de tan mal gusto.

En fin, se dice, sólo será una comida, y estarán delante doña Julia y mi padre. A los postres “pondré pies en polvorosa” aduciendo cualquier compromiso y... “si te he visto, no me acuerdo!”



ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ



Y llega el sábado!

Padre e hijo esperan sentados en una mesa, en la terraza de la cafetería del club.

Armando está cejijunto y fastidiado haciendo cábalas sobre la actitud o expectativas que traerá la feíta.

Su padre le ha mirado de soslayo varias veces, y al final exclama:

- Estás muy callado y pensativo! Te preocupa algo?

- No, no! Eh... sólo estoy dando vueltas a una idea, pero... no es nada importante! Lo que ocurre es que tendré que irme después de comer. Lo siento... – Pone una excusa para no tener que permanecer mucho tiempo en compañía de Betty.

Don Roberto hace un gesto de disgusto pero se calla. Piensa que no va a poder contar con Armando.

Siguen tomando el aperitivo en silencio, cada uno inmerso en sus reflexiones, hasta que él ve acercarse por el sendero a doña Julia, pero... no viene con Betty, sino con una joven preciosa: ojos, boca, piel, melena, y unas formas... mmm!

Será alguna sobrina, piensa, y se dispone a desplegar su abanico de pavo real para impresionarla.

Betty le ve de repente, casi en el último momento. Abre los ojos como platos, se detiene y balbucea:

- Ma... mááá...

Doña Julia, que ya estaba sonriendo a don Roberto, se frena de golpe.

- Qué le pasa, m´hija?

- Está Armando!!!

- Claro, Betty. Es su hijo! Tiene algo contra Armando? – Pregunta alarmada. – Siempre se llevaron bien ustedes, ah?

- Sí! OK! Es sólo que no esperaba verle hoy... – Intenta disimular su apuro.

La madre la mira suspicaz. “Aquí hay gato encerrado...” piensa, pero echa a andar de nuevo y llegan hasta ellos.

Los padres se dan un beso en la mejilla, y mientras, Armando no quita ojo a la joven, la cual, al ver como la acaricia con la mirada, se dice para sus adentros: “Descarado... tardó en estrenarse como donjuán, pero veo que ha recuperado el tiempo perdido!”

Doña Julia se vuelve a él y le saluda:

- Armando, m´hijo, tan guapo como siempre! No sé si te acuerdas de mi hija Betty.

Abre los ojos tanto que parece que se le van a salir de las órbitas, mientras por su cabeza pasan flashes: Betty...? Mi primera chica... Pitagorina! Qué cambio! Está impresionantemente guapa, y a la vez elegante y discreta.

- Hijo, cierra la boca que te puede entrar hasta un cóndor! Je, je...


Cierra la boca de golpe, pero no recupera el don de la palabra y sigue mirándola fijamente.

- Es que no habías visto a Betty desde que cambió de estilo? – Le pregunta doña Julia.

Armando sólo acierta a negar con la cabeza, y ella disfruta enormemente de haberle dejado en estado de shock. Le dirige una sonrisa torcida y le mira despectiva. Que se j...!




CONTINUARÁ…




Bueno, m´hijas. Aquí os dejo el segundo capi.

Como veréis se han cuidado, así que no hay que preocuparse de momento. Los niños eran jovencitos pero sabían lo que tenían que saber.

Como los Reyes han sido buenos conmigo (que conste que yo también he sido buena con ellos…), y ahora tengo un ratico para dedicar a mi entretenimiento favorito que son estas historias, me he dicho:

- Sea buena, mamita y cuélgueles un capi a sus amigas…

Et voilà! (que diría Michel). Espero que os guste y si os apetece, pues me lo decís. Besos.
Que pasa al principio no le parecia tan feita....¿no? pero despues se le paso pronto el enamoramiento... y ahora de nuevo seguro al verla bonita querra retomar la relacion, pero espero que Betty se mantenga firme y lo ponga en su sitio..... aunque claro supongo que no por mucho tiempo.



besicos.
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isabel
isabel

January 7th, 2004, 1:34 am #10

- Tienes miedo, Betty?

- No! – Responde precipitadamente mintiendo para evitar que él se arrepienta.

- Pues yo estoy nervioso. Voy a servir otro traguito.

- Yo no.

- Sí, mujer. Uno más pequeño que el primero... – Dice mientras la recorre el cuello con leves besos.

Echa muy poco vino en las copas y las chocan brindando.

- Por la primera vez... – La sonríe.

- Idem! – Le contesta emocionada y tímida.

Apuran los tragos, Armando la atrae hacia él y empiezan a besarse de nuevo.





Capítulo II.- Doble estreno.



Las manos de los dos comienzan a desabrochar las ropas del otro, y a acariciarse torpemente.

Armando se levanta, va a la mesilla de su hermano, y cuando vuelve, tira de ella y la lleva al dormitorio que le indicó Mario.

Se dejan caer en la cama abrazados.

- Betty, sabes algo de esto?

- Lo justo. Que la primera vez me dolerá y que debemos cuidarnos...

- Lo mismo que sé yo! Iremos muy despacico para que duela lo menos posible... e intenta relajarte porque para mí también es la primera vez...

A medida que van descubriéndose, exploran, acarician, besan... Betty está demasiado extasiada para emitir el menor sonido, y cuando Armando aprieta la boca contra la suya con fiereza y avidez, no puede hacer otra cosa que dejarse invadir por las sensaciones.

La boca de él, cálida y firme; las manos de él, fuertes y apremiantes; la excitación de notar el cuerpo de él contra el suyo; sentir su calor, su necesidad...

La sangre se le agolpa en las sienes y su cuerpo y su corazón, hambrientos, se rinden al torrente de placer que Armando la suscita.

Betty le echa los brazos al cuello, siente que la vida recorre su cuerpo con un chisporroteo, y busca la boca de él con desesperación.

Armando tiene apremio por sentir el contacto de su piel, tocarla, saborearla... percibe como ella tiembla bajo su cuerpo y su garganta deja escapar suaves y deliciosos gemidos. Quiere devorarla sin más. Nunca ha sentido esa violenta necesidad de...

Betty echa la cabeza hacia atrás arqueándose, y todo su cuerpo vibra al sentir como la mordisquea el cuello.

- Betty, te deseo! – Exclama Armando, y se somete sin más a las exigencias de su propio cuerpo.

- Te amo... – Responde ella en un susurro.

Nota como poco a poco, muy despacio, Armando se desliza en su interior... hasta que finalmente llega el pequeño quejido de Betty...


Pasan varias horas juntos, abrazados para dilatar la sensación más placentera que han disfrutado nunca, por la experiencia que han compartido y por la persona con la que fue.

Finalmente vuelven a vestirse y salen del apartamento. Van en el coche hacia casa de Betty.

- Cómo estás? Todavía te duele?

- Estoy bien. Ya pasó. – Contesta algo vergonzosa.

- Y no estás arrepentida...

- No, Armando. Estoy contenta. Y tú lo lamentas?

- No. Estoy seguro de que con nadie habría sido mejor que contigo. Eres tan dulce...
Aparca un poco antes de la casa Pinzón para despedirse con un nuevo beso, y luego avanza unos metros para que Betty se apee y entre.



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Siguen saliendo juntos todas las tardes, e irremediablemente acaban en el apartamento de Mario.

Hacen el amor con ternura, y Armando la demuestra lo preciosa que es para él, de modo que Betty disfruta la sensación de sentirse adorada.

Viven unas semanas muy felices, en las que tocan el cielo con las manos y se niegan a pensar en la próxima marcha de él.

Pero llega el día en que Armando debe irse a Harvard, y se despiden llorando amargamente por tener que separarse. Se juran amor eterno, y él la propone comunicarse todas las noches por el Messenger.

Durante un mes hablan a diario y su relación va “viento en popa”, pero luego Armando empieza a fallar algunas noches... luego más...

Y aunque se disculpa, Betty nota que la distancia le está enfriando con rapidez, de modo que termina por dejar de conectarse ella también.

Se siente tan defraudada... que se alegra de empezar el nuevo curso, y se dedica a sus estudios en cuerpo y alma.



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Tiempo después muere don Hermes, cuando una riada le arrastra con el coche al volver de pasar unos días con las tías Pinzón.

Entonces doña Julia y ella forman una piña y se apoyan incondicionalmente la una a la otra.

Afortunadamente no tienen que preocuparse por el asunto económico, pues don Roberto les trae cada mes el cheque de Ecomoda, y se ofrece para ayudarlas en todo lo que necesiten.



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Pasan rápidamente dos cursos y Betty termina la carrera, pero solicita hacer un master, para completar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, y se lo conceden.

Habla con su madre seriamente sobre su aspecto físico y de mutuo acuerdo deciden que antes de irse, debe cambiar.

Y el cambio es completo después de toda una mañana en el salón de belleza y una tarde de shopping por las tiendas adecuadas.

Al regresar a casa agotadas de la intensa jornada, Betty se observa admirada en el espejo y dice:

- Mamá, si me era tan fácil mejorar tanto... por qué no lo pensamos antes?

- Ay, mamita! Es que su papá la quería tantísimo... que deseaba protegerla a toda costa de los cazafortunas! Como usted es una importante heredera...

También las amigas terminan sus respectivas carreras, y entonces, Camila se va a Inglaterra para trabajar en el laboratorio de una empresa que fabrica tejidos, y Marcela se incorpora a la planta ejecutiva de Ecomoda.



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Armando volvió hace tiempo de USA y lleva una vicepresidencia de la empresa, y al salir de trabajar por las tardes, se va de rumba con los amigos de toda la vida, de modo que apenas entra en la casa que comparte con su padre.

Daniel desempeña un cargo importante en el Ministerio de Hacienda. Nicolás fundó una empresa de inversiones llamada Terramoda, y Mario es vicepresidente comercial y representante de los accionistas minoritarios en Ecomoda.

Los cuatro siguen siendo los amigotes de siempre, y salen de cacería casi a diario.

Armando empezó después que los otros a ejercer de conquistador, pero no sólo les alcanzó, sino que les aventaja y supera en encanto y magnetismo.

De modo que no se le resiste ninguna modelito, ni chica del estilo que ellos frecuentan. Y le miman, consienten y... perdonan sus coqueteos con otras. Ni siquiera le hacen reclamos, porque él nunca las ha engañado con falsas promesas, ni ofrecido nada... así que le “agradecen” el tiempo y la atención que las dedica.



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Doña Julia y don Roberto se encuentran solos y empiezan a ir juntos al cine, teatro, exposiciones, y así se hacen mutua compañía... Se encuentran a gusto uno con otro, y deciden esperar a que Betty regrese a Bogotá, para reunir a sus hijos y comunicarles sus planes.



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Betty vuelve al terminar el master y se toma unos días de descanso y aclimatación en casa, con su madre, porque llevan tanto tiempo separadas...

Ha decidido que la próxima semana empezará a llevar hojas de vida a todas las empresas de la ciudad menos a Ecomoda, porque sabe que ahora trabaja en ella Armando, y no quiere volver a verle en la vida.

Betty lleva un rato callada, pensando, cuando doña Julia interrumpe sus reflexiones.

- Bettica, Roberto nos ha invitado a comer con él el sábado en el club. Le provoca?

- Claro, mamá. Don Roberto es educado y encantador. Me gustará verle de nuevo.


Mientras, don Roberto en su casa ve que Armando se prepara para salir y le informa.

- El sábado comeremos como siempre en el club, pero quiero que seas puntual porque he invitado a Julia, la viuda de Hermes, y a su hija Betty que ya ha regresado de España.

Armando deja lo que está haciendo, extrañado, y se vuelve a mirar a su padre. A santo de qué tiene que ver a Betty, si hace años que cortaron y no ha vuelto a pensar en ella? La pobre muchacha es tan poco afortunada físicamente... aunque era una buena chica que se ilusionó con él, y él... la sustituyó rápidamente, en cuanto aterrizó en USA.

No le entusiasma lo más mínimo encontrarse con ella al cabo de tres años. Y si le hace reclamos... o le coquetea y pretende retomar donde lo dejaron...?

Además recuerda que Betty se viste y arregla muy anticuada, tanto que llama la atención, y a él le va a resultar violento que le asocien con una mujer de tan mal gusto.

En fin, se dice, sólo será una comida, y estarán delante doña Julia y mi padre. A los postres “pondré pies en polvorosa” aduciendo cualquier compromiso y... “si te he visto, no me acuerdo!”



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Y llega el sábado!

Padre e hijo esperan sentados en una mesa, en la terraza de la cafetería del club.

Armando está cejijunto y fastidiado haciendo cábalas sobre la actitud o expectativas que traerá la feíta.

Su padre le ha mirado de soslayo varias veces, y al final exclama:

- Estás muy callado y pensativo! Te preocupa algo?

- No, no! Eh... sólo estoy dando vueltas a una idea, pero... no es nada importante! Lo que ocurre es que tendré que irme después de comer. Lo siento... – Pone una excusa para no tener que permanecer mucho tiempo en compañía de Betty.

Don Roberto hace un gesto de disgusto pero se calla. Piensa que no va a poder contar con Armando.

Siguen tomando el aperitivo en silencio, cada uno inmerso en sus reflexiones, hasta que él ve acercarse por el sendero a doña Julia, pero... no viene con Betty, sino con una joven preciosa: ojos, boca, piel, melena, y unas formas... mmm!

Será alguna sobrina, piensa, y se dispone a desplegar su abanico de pavo real para impresionarla.

Betty le ve de repente, casi en el último momento. Abre los ojos como platos, se detiene y balbucea:

- Ma... mááá...

Doña Julia, que ya estaba sonriendo a don Roberto, se frena de golpe.

- Qué le pasa, m´hija?

- Está Armando!!!

- Claro, Betty. Es su hijo! Tiene algo contra Armando? – Pregunta alarmada. – Siempre se llevaron bien ustedes, ah?

- Sí! OK! Es sólo que no esperaba verle hoy... – Intenta disimular su apuro.

La madre la mira suspicaz. “Aquí hay gato encerrado...” piensa, pero echa a andar de nuevo y llegan hasta ellos.

Los padres se dan un beso en la mejilla, y mientras, Armando no quita ojo a la joven, la cual, al ver como la acaricia con la mirada, se dice para sus adentros: “Descarado... tardó en estrenarse como donjuán, pero veo que ha recuperado el tiempo perdido!”

Doña Julia se vuelve a él y le saluda:

- Armando, m´hijo, tan guapo como siempre! No sé si te acuerdas de mi hija Betty.

Abre los ojos tanto que parece que se le van a salir de las órbitas, mientras por su cabeza pasan flashes: Betty...? Mi primera chica... Pitagorina! Qué cambio! Está impresionantemente guapa, y a la vez elegante y discreta.

- Hijo, cierra la boca que te puede entrar hasta un cóndor! Je, je...


Cierra la boca de golpe, pero no recupera el don de la palabra y sigue mirándola fijamente.

- Es que no habías visto a Betty desde que cambió de estilo? – Le pregunta doña Julia.

Armando sólo acierta a negar con la cabeza, y ella disfruta enormemente de haberle dejado en estado de shock. Le dirige una sonrisa torcida y le mira despectiva. Que se j...!




CONTINUARÁ…




Bueno, m´hijas. Aquí os dejo el segundo capi.

Como veréis se han cuidado, así que no hay que preocuparse de momento. Los niños eran jovencitos pero sabían lo que tenían que saber.

Como los Reyes han sido buenos conmigo (que conste que yo también he sido buena con ellos…), y ahora tengo un ratico para dedicar a mi entretenimiento favorito que son estas historias, me he dicho:

- Sea buena, mamita y cuélgueles un capi a sus amigas…

Et voilà! (que diría Michel). Espero que os guste y si os apetece, pues me lo decís. Besos.
merecido por cerdo,y eso que se j....,que tio mas...
bessosssss¡¡¡¡¡¡¡¡
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