ERES MI NORTE Y MI SUR.- Capítulo VI

ERES MI NORTE Y MI SUR.- Capítulo VI

Calipso
Calipso

September 20th, 2009, 2:49 pm #1


Betty elige un traje blanco compuesto por vestido y chaqueta para la ceremonia de esa tarde, y dos conjuntos prácticos y cómodos para los otros días que van a pasar en Nevada.

- Quédate ya con uno puesto, quieres?

- Sí, tienes razón. Me pondré el verde. Y cuando volvamos a Bogotá cuento contigo para que me acompañes a comprar ropa adecuada al clima cachaco.

- Naturalmente, Betty, tenemos que renovarte el vestuario. Ahora vamos a preguntar si hay alguna óptica cerca.

La hay, y allí le adaptan los cristales de sus grandes gafas a una nueva montura moderna y ligera adecuada a su fisonomía y naricilla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo VI.- Puede besar a la novia.



Y a las cinco de la tarde, ya con todo hecho, suben a sus respectivas habitaciones para ducharse y vestirse.

Encuentra a Armando en la suite, cómodamente sentado en un sillón mirando por la televisión un partido de béisbol.

Al verla aparecer tan distinta de como la dejó hace apenas unas horas, se levanta de golpe como impelido por un muelle, se acerca despacio, y la rodea lentamente examinándola desde todos los ángulos para terminar dando un silbido de admiración.

- Fiuuu!!! Vaya... vaya... vaya... así que usted estaba escondida debajo de esos ropajes, esas enormes gafas y aquel capul...

- Puede ser, pero yo tampoco lo sabía. -Se disculpa aún sorprendida.

- Pues es toda una sorpresa. Muy agradable, por cierto. -Con mirada estimativa y dando una vuelta más a su alrededor.- Y cómo es que se ha decidido a cambiar?

- Ha sido idea de Camila que ya lo traía pensado. Yo creía que se equivocaba al decir que tenía posibilidades de mejorar, pero ya ve...

- Veo, veo. Tremendo ojo tiene mi hermana! -No puede dejar de mirarla de arriba abajo y pone morritos.- Ha quedado para comérsela...

- Cómo dice? -Betty abre los ojos.

- Perdón. -Se disculpa sonriente.- Ha sido un lapsus.

- Bueno, ahora voy a arreglarme. -Con timidez por el interés que ha despertado en Armando.

- Más? -Perplejo.

- Naturalmente. No pensará que me voy a casar vestida de verde... -Contesta cargada de razón y también encantada por el efecto causado.

- No, claro, tiene razón. Yo... yo también voy a prepararme. -Balbucea con una sonrisa de satisfacción iluminando su cara.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Camila y Juan vienen quince minutos antes de la hora a la que han quedado por si Betty necesita ayuda, pero no es así de modo que los tres la esperan en el salón de la suite.

Cuando sale, Juan no la reconoce, y su mujer le da un codazo en las costillas para que cierre la boca.

Armando se sorprende por segunda vez en menos de una hora al ver como la sienta el traje de chaqueta blanco, luego la mira complacido y le ofrece el brazo.

- Vamos, futura señora Mendoza.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





El taxi que han pedido les espera a las seis en punto en la puerta del hotel. Suben los cuatro con cuidado de no arrugar la ropa de las señoras, dicen la dirección al taxista y parten hacia allá.

Una vez ante la casa avanzan por el caminito hasta la entrada, llaman a la puerta y esperan.

Apenas unos segundos después les abre un hombre joven, corpulento, rubio y con un atractivo bigote.

- Mister Mc Phee? -Pregunta Armando.

- Técnicamente, sí, pero creo que pregunta por mi padre.

Armando explica sus intenciones y el joven sonríe de oreja a oreja.

- Ve como no me equivoqué? Quieren casarse. Pasen, por favor.

Les conduce a una amplia estancia claramente destinada y decorada para oficiar enlaces y les dice:

- Esperen un momento que voy a avisar al juez.

Instantes después se abre la puerta y aparece ante ellos un hombre de mediana edad y aspecto serio y respetable.

- Buenas tardes.

- Buenas tardes. -Contestan los cuatro.

- Me han dicho que desean que celebre un matrimonio.

- Así es. -Armando conciso.

- Quiénes son los contrayentes? -Pregunta con voz agradable.

- Nosotros. -Dicen Betty y Armando.

- Qué tipo de ceremonia desean? Breve o larga?

Ellos dos se miran un poco escépticos y responden al unísono.

- Breve.

- Bien. Colóquense delante de mí, por favor.

Lo hacen los dos, y entonces mirando a la otra pareja pregunta:

- Ustedes van a actuar de testigos?

- Sí, exactamente.

- Perfecto. Tienen la licencia?

- Sí, tenga. -Armando se la da.

- Bien. -Dice tras revisarla.- Veo que todo está en orden... los dos son solteros...

Mientras, la esposa del juez ha puesto una música suave que sirve de fondo para que el silencio y la falta de más allegados no resulten tan opresivos y apabullantes.

El juez toma un libro en sus manos, lo abre por la página que tiene señalada y empieza con el ritual.

Poco después les hace la clásica pregunta sobre si se aceptan como marido y mujer y ellos responden con el tradicional: Sí, quiero.

Después de leer unos renglones más, mira a Armando y vuelve a preguntar:

- Tiene un anillo para la novia?

- Sí, y otro para mí. -Se vuelve a Juan para que se los dé.

El hombre asiente y sigue hablando.

- Primero póngaselo a su prometida en el dedo y diga: Con este anillo yo te desposo.

Lo hace, y luego el juez insta a Betty.

- Ahora usted, señora.

Betty se lo pone a Armando y repite:

- Con este anillo yo te desposo.

- Tómense las manos.

Betty se siente extraña y mareada al mirarle. Cuando él le deslizó la alianza en el dedo, el corazón empezó a latirle deprisa y la recorrió el cuerpo una sensación nueva.

No tiene palabras para definir ese sentimiento.

Su mano descansa sobre la de Armando que es suave y cálida, y por el rabillo del ojo percibe como él inclina un poco la cabeza para verla la cara.

Permanecen con las manos enlazadas, y después de leer otra retahíla más se oye decir al juez Mc Phee:

- Por la autoridad que me ha sido conferida por el estado de Nevada, les declaro marido y mujer. -Y mirando a Armando concluye.- Puede besar a la novia.

De pronto él cae en la cuenta de que está casado y le entra el pánico.

Lo que menos le apetece ahora es besar a la novia. La suya!

Pero debe obligarse a hacerlo para no dar qué pensar al oficiante y avergonzar a Betty, Camila y Juan. La verdad es que se siente bastante mal a pesar de que Betty ahora está bonita y de que el matrimonio es temporal.

El beso es ligero y suave, nada pasional.

Luego se separa y la mira con una leve sonrisa.

Se dice a sí mismo que Betty es buena persona y que con ella podrá tener una sólida relación de amistad para siempre pues está llena de cualidades morales, intelectuales y ahora incluso estéticas. Mas el hecho de que desde hace un par de horas también le atraiga sexualmente no le compensa tener que estar CASADO.

Con la misma sonrisa pero ya congelada e inexpresiva se vuelve a Camila, y ésta que le conoce bien y sabe su aversión al matrimonio, comprende que se siente prisionero y le está pidiendo socorro.

- Armando! -Le abraza con fuerza aparentando felicitarle y le habla al oído.- Tranquilo, hermanito, tú sabes que no es para siempre. Sólo durará unos meses. Cálmate.

- Sí, es cierto. -Esboza una sonrisa ahora esperanzada y le vuelve un poco el color.- Gracias, Camila, si yo sé pero... BUF! Necesitaba que me lo recordasen.

Mientras Juan ha cumplido con lo que se esperaba de él, y ha dado la enhorabuena a Betty con un sentido abrazo ya que le cae muy bien.

- Ahora somos cuñados, Beatriz. Te deseo un matrimonio largo y feliz, y supongo que lo tendrás porque en el fondo Armando es buen chico. -Él ya sabe todo porque se lo ha dicho su esposa, incluido que Betty ama a su marido.- Espero que te lo demuestre cuanto antes.

- Gracias, Juan. Que sea como dices.

Luego es Camila quien felicita a Betty mientras los dos hombres se funden en un abrazo.

A continuación firman los documentos que el juez les presenta, éste pone su sello como oficiante autorizado y se despiden llevándose su certificado de matrimonio para poder demostrar ante el mundo que están legalmente casados.

Suben al taxi que les espera en la puerta y van a cenar los cuatro para celebrar el acontecimiento a un lujoso restaurante.

Después pasan un rato probando suerte en la sala de juego de su hotel, y allí Armando se toma el par de embellecedores recomendados por Mario, pues aunque ya no los necesita porque Betty está bonita, él los emplea para cobrar valor ante la condena que le ha caído en forma de matrimonio.

A medianoche se despiden las dos parejas y cada una se retira a su suite.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Armando abre la puerta y ella ya se dispone a pasar cuando él la detiene.

- Espera. -Y se agacha para auparla en brazos.

- Oh! No tienes porqué...

- Por deferencia a tu naturaleza romántica creo que será mejor que sigamos una última tradición.

La levanta con facilidad y cruza el umbral con ella en los brazos.

- Gracias. -Murmura Betty cuando sus pies vuelven a posarse en el suelo en medio del salón.

Armando mientras cierra la puerta y se acerca de nuevo a ella.

- Toma un baño tibio. Te relajará pues estás muy tensa.

- Sí, será lo mejor. -Admite.

Tras él está abierta la puerta del dormitorio y traga saliva al ver la gran cama. Un pavor frío se apodera de ella.

- Vamos a... ahora?

- Vamos a...? -Sigue su mirada y sonríe compadecido.- Demasiadas emociones para el mismo día, sí?

Betty asiente con la cabeza, ruborizada.

- Tranquila. Hay tiempo de sobra. Quién tiene prisa?

Aliviada por la primera frase y defraudada por la segunda, dice:

- Voy a darme ese baño.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras está sumergida en el agua jabonosa se le forma un nudo en el estómago al evocar sus sueños románticos de adolescencia y juventud.

Soñaba que se casaría por amor con un hombre sensible, cariñoso y tierno; y Armando parece la antítesis de ese amor soñado. No tiene nada de eso. Es un depredador.

Interrumpe sus reflexiones de golpe al percibir que no está sola, y abre los ojos al tiempo que da un respingo nervioso que hace desbordar ligeramente la bañera.

Armando está allí de pie, en una postura relajada, mirándola. Y eso la produce una sensación extraña mezcla de temor y deseo.

Da dos pasos y ya está a su lado, se pone en cuclillas y pregunta risueñp:

- Necesitas que te enjabone la espalda?

Es la primera vez que lo tiene tan cerca y su aroma le impregna los sentidos. Llega a su pituitaria una suave fragancia de colonia cara y piel limpia. Irradia salud y virilidad y se ve que es un hombre atractivo y pulcro que sabe cuidar de sí mismo.

Suspira levemente.

- Muchas gracias, pero no. Eres muy considerado. -Contesta con ironía todavía molesta por la frase que antes dijo él: Quién tiene prisa?.- Sal de aquí, por favor.

- OK! Si quieres algo, silba. -Contesta con sorna, se incorpora y sale cerrando tras sí.

Betty intenta volver a relajarse, pero el agua se ha empezado a enfriar y da por terminado el baño.

Se seca bien, se extiende un poco de leche corporal y se pone el baby doll que compró para la ocasión, porque sea como sea ésta es la ocasión.

Mientras, Armando ha bajado la intensidad de la luz de la habitación hasta dejarla muy tenue, se ha introducido entre las sábanas y está dispuesto a compartir el lecho con su esposa. Pero la cabeza le traiciona con imágenes que le traen recuerdos placenteros de gozo y libertad. Son buenos ratos pasados con Adriana Arboleda, Karina Larson, Yolanda Espinosa, Mónica Riaño, Carla Aguirre... mas cuando Betty se acuesta en el extremo opuesto de la enorme cama, prácticamente sobre el larguero, todas esas bellezas se esfuman de su mente.

No sabe qué le provoca esta muchachita pero no tiene duda de que es distinto de lo que le han provocado hasta ahora.

Ella es distinta.

- Duérmete y descansa. -Le recomienda compasivo.- El día ha sido muy largo.

- Y agotador. -Responde Betty acomodando la espalda sobre el colchón y notando el cansancio y multitud de puntos doloridos.- Desde las cinco de la mañana que me levanté...

- No has llamado a tu padre. -Le recuerda Armando desde el otro extremo.

- Lo haré por la mañana. De todos modos supongo que habrá leído la carta que le dejé.

- Te arriesgaste a que la leyera antes de tiempo? -Con preocupación.

- Sí, pero era muy improbable. Yo no sabía cuando iba a poder llamarle y no quería que sufriera gratuitamente por no saber nada de mí. -Bosteza vencida por el sueño y el cansancio.- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.


CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, amigas?

Ya tenemos casada a nuestra parejita, y de momento la noche de bodas está un poco esaboría, pero hay que reconocer que están agotados, y también un poco descolocados.

Betty por timidez e inexperiencia y Armando porque el matrimonio le viene grande y le va a costar asimilar que es un hombre casado (al menos temporalmente).

Aún así estoy segura de que poquito a poquito le van a coger el gustillo.

Besicos y gracias por vuestros comentarios. Me gustan.
Quote
Share

Fanarg
Fanarg

September 20th, 2009, 8:33 pm #2

Seguro pondrá el grito en el cielo; espero que Armando se comporte como un esposo y la defienda porque s eme hace que acá, van a chillar más de uno.
Poco a poco Betty se la irá ganando.
Quote
Share

Rita
Rita

September 20th, 2009, 11:54 pm #3

Betty elige un traje blanco compuesto por vestido y chaqueta para la ceremonia de esa tarde, y dos conjuntos prácticos y cómodos para los otros días que van a pasar en Nevada.

- Quédate ya con uno puesto, quieres?

- Sí, tienes razón. Me pondré el verde. Y cuando volvamos a Bogotá cuento contigo para que me acompañes a comprar ropa adecuada al clima cachaco.

- Naturalmente, Betty, tenemos que renovarte el vestuario. Ahora vamos a preguntar si hay alguna óptica cerca.

La hay, y allí le adaptan los cristales de sus grandes gafas a una nueva montura moderna y ligera adecuada a su fisonomía y naricilla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo VI.- Puede besar a la novia.



Y a las cinco de la tarde, ya con todo hecho, suben a sus respectivas habitaciones para ducharse y vestirse.

Encuentra a Armando en la suite, cómodamente sentado en un sillón mirando por la televisión un partido de béisbol.

Al verla aparecer tan distinta de como la dejó hace apenas unas horas, se levanta de golpe como impelido por un muelle, se acerca despacio, y la rodea lentamente examinándola desde todos los ángulos para terminar dando un silbido de admiración.

- Fiuuu!!! Vaya... vaya... vaya... así que usted estaba escondida debajo de esos ropajes, esas enormes gafas y aquel capul...

- Puede ser, pero yo tampoco lo sabía. -Se disculpa aún sorprendida.

- Pues es toda una sorpresa. Muy agradable, por cierto. -Con mirada estimativa y dando una vuelta más a su alrededor.- Y cómo es que se ha decidido a cambiar?

- Ha sido idea de Camila que ya lo traía pensado. Yo creía que se equivocaba al decir que tenía posibilidades de mejorar, pero ya ve...

- Veo, veo. Tremendo ojo tiene mi hermana! -No puede dejar de mirarla de arriba abajo y pone morritos.- Ha quedado para comérsela...

- Cómo dice? -Betty abre los ojos.

- Perdón. -Se disculpa sonriente.- Ha sido un lapsus.

- Bueno, ahora voy a arreglarme. -Con timidez por el interés que ha despertado en Armando.

- Más? -Perplejo.

- Naturalmente. No pensará que me voy a casar vestida de verde... -Contesta cargada de razón y también encantada por el efecto causado.

- No, claro, tiene razón. Yo... yo también voy a prepararme. -Balbucea con una sonrisa de satisfacción iluminando su cara.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Camila y Juan vienen quince minutos antes de la hora a la que han quedado por si Betty necesita ayuda, pero no es así de modo que los tres la esperan en el salón de la suite.

Cuando sale, Juan no la reconoce, y su mujer le da un codazo en las costillas para que cierre la boca.

Armando se sorprende por segunda vez en menos de una hora al ver como la sienta el traje de chaqueta blanco, luego la mira complacido y le ofrece el brazo.

- Vamos, futura señora Mendoza.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





El taxi que han pedido les espera a las seis en punto en la puerta del hotel. Suben los cuatro con cuidado de no arrugar la ropa de las señoras, dicen la dirección al taxista y parten hacia allá.

Una vez ante la casa avanzan por el caminito hasta la entrada, llaman a la puerta y esperan.

Apenas unos segundos después les abre un hombre joven, corpulento, rubio y con un atractivo bigote.

- Mister Mc Phee? -Pregunta Armando.

- Técnicamente, sí, pero creo que pregunta por mi padre.

Armando explica sus intenciones y el joven sonríe de oreja a oreja.

- Ve como no me equivoqué? Quieren casarse. Pasen, por favor.

Les conduce a una amplia estancia claramente destinada y decorada para oficiar enlaces y les dice:

- Esperen un momento que voy a avisar al juez.

Instantes después se abre la puerta y aparece ante ellos un hombre de mediana edad y aspecto serio y respetable.

- Buenas tardes.

- Buenas tardes. -Contestan los cuatro.

- Me han dicho que desean que celebre un matrimonio.

- Así es. -Armando conciso.

- Quiénes son los contrayentes? -Pregunta con voz agradable.

- Nosotros. -Dicen Betty y Armando.

- Qué tipo de ceremonia desean? Breve o larga?

Ellos dos se miran un poco escépticos y responden al unísono.

- Breve.

- Bien. Colóquense delante de mí, por favor.

Lo hacen los dos, y entonces mirando a la otra pareja pregunta:

- Ustedes van a actuar de testigos?

- Sí, exactamente.

- Perfecto. Tienen la licencia?

- Sí, tenga. -Armando se la da.

- Bien. -Dice tras revisarla.- Veo que todo está en orden... los dos son solteros...

Mientras, la esposa del juez ha puesto una música suave que sirve de fondo para que el silencio y la falta de más allegados no resulten tan opresivos y apabullantes.

El juez toma un libro en sus manos, lo abre por la página que tiene señalada y empieza con el ritual.

Poco después les hace la clásica pregunta sobre si se aceptan como marido y mujer y ellos responden con el tradicional: Sí, quiero.

Después de leer unos renglones más, mira a Armando y vuelve a preguntar:

- Tiene un anillo para la novia?

- Sí, y otro para mí. -Se vuelve a Juan para que se los dé.

El hombre asiente y sigue hablando.

- Primero póngaselo a su prometida en el dedo y diga: Con este anillo yo te desposo.

Lo hace, y luego el juez insta a Betty.

- Ahora usted, señora.

Betty se lo pone a Armando y repite:

- Con este anillo yo te desposo.

- Tómense las manos.

Betty se siente extraña y mareada al mirarle. Cuando él le deslizó la alianza en el dedo, el corazón empezó a latirle deprisa y la recorrió el cuerpo una sensación nueva.

No tiene palabras para definir ese sentimiento.

Su mano descansa sobre la de Armando que es suave y cálida, y por el rabillo del ojo percibe como él inclina un poco la cabeza para verla la cara.

Permanecen con las manos enlazadas, y después de leer otra retahíla más se oye decir al juez Mc Phee:

- Por la autoridad que me ha sido conferida por el estado de Nevada, les declaro marido y mujer. -Y mirando a Armando concluye.- Puede besar a la novia.

De pronto él cae en la cuenta de que está casado y le entra el pánico.

Lo que menos le apetece ahora es besar a la novia. La suya!

Pero debe obligarse a hacerlo para no dar qué pensar al oficiante y avergonzar a Betty, Camila y Juan. La verdad es que se siente bastante mal a pesar de que Betty ahora está bonita y de que el matrimonio es temporal.

El beso es ligero y suave, nada pasional.

Luego se separa y la mira con una leve sonrisa.

Se dice a sí mismo que Betty es buena persona y que con ella podrá tener una sólida relación de amistad para siempre pues está llena de cualidades morales, intelectuales y ahora incluso estéticas. Mas el hecho de que desde hace un par de horas también le atraiga sexualmente no le compensa tener que estar CASADO.

Con la misma sonrisa pero ya congelada e inexpresiva se vuelve a Camila, y ésta que le conoce bien y sabe su aversión al matrimonio, comprende que se siente prisionero y le está pidiendo socorro.

- Armando! -Le abraza con fuerza aparentando felicitarle y le habla al oído.- Tranquilo, hermanito, tú sabes que no es para siempre. Sólo durará unos meses. Cálmate.

- Sí, es cierto. -Esboza una sonrisa ahora esperanzada y le vuelve un poco el color.- Gracias, Camila, si yo sé pero... BUF! Necesitaba que me lo recordasen.

Mientras Juan ha cumplido con lo que se esperaba de él, y ha dado la enhorabuena a Betty con un sentido abrazo ya que le cae muy bien.

- Ahora somos cuñados, Beatriz. Te deseo un matrimonio largo y feliz, y supongo que lo tendrás porque en el fondo Armando es buen chico. -Él ya sabe todo porque se lo ha dicho su esposa, incluido que Betty ama a su marido.- Espero que te lo demuestre cuanto antes.

- Gracias, Juan. Que sea como dices.

Luego es Camila quien felicita a Betty mientras los dos hombres se funden en un abrazo.

A continuación firman los documentos que el juez les presenta, éste pone su sello como oficiante autorizado y se despiden llevándose su certificado de matrimonio para poder demostrar ante el mundo que están legalmente casados.

Suben al taxi que les espera en la puerta y van a cenar los cuatro para celebrar el acontecimiento a un lujoso restaurante.

Después pasan un rato probando suerte en la sala de juego de su hotel, y allí Armando se toma el par de embellecedores recomendados por Mario, pues aunque ya no los necesita porque Betty está bonita, él los emplea para cobrar valor ante la condena que le ha caído en forma de matrimonio.

A medianoche se despiden las dos parejas y cada una se retira a su suite.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Armando abre la puerta y ella ya se dispone a pasar cuando él la detiene.

- Espera. -Y se agacha para auparla en brazos.

- Oh! No tienes porqué...

- Por deferencia a tu naturaleza romántica creo que será mejor que sigamos una última tradición.

La levanta con facilidad y cruza el umbral con ella en los brazos.

- Gracias. -Murmura Betty cuando sus pies vuelven a posarse en el suelo en medio del salón.

Armando mientras cierra la puerta y se acerca de nuevo a ella.

- Toma un baño tibio. Te relajará pues estás muy tensa.

- Sí, será lo mejor. -Admite.

Tras él está abierta la puerta del dormitorio y traga saliva al ver la gran cama. Un pavor frío se apodera de ella.

- Vamos a... ahora?

- Vamos a...? -Sigue su mirada y sonríe compadecido.- Demasiadas emociones para el mismo día, sí?

Betty asiente con la cabeza, ruborizada.

- Tranquila. Hay tiempo de sobra. Quién tiene prisa?

Aliviada por la primera frase y defraudada por la segunda, dice:

- Voy a darme ese baño.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras está sumergida en el agua jabonosa se le forma un nudo en el estómago al evocar sus sueños románticos de adolescencia y juventud.

Soñaba que se casaría por amor con un hombre sensible, cariñoso y tierno; y Armando parece la antítesis de ese amor soñado. No tiene nada de eso. Es un depredador.

Interrumpe sus reflexiones de golpe al percibir que no está sola, y abre los ojos al tiempo que da un respingo nervioso que hace desbordar ligeramente la bañera.

Armando está allí de pie, en una postura relajada, mirándola. Y eso la produce una sensación extraña mezcla de temor y deseo.

Da dos pasos y ya está a su lado, se pone en cuclillas y pregunta risueñp:

- Necesitas que te enjabone la espalda?

Es la primera vez que lo tiene tan cerca y su aroma le impregna los sentidos. Llega a su pituitaria una suave fragancia de colonia cara y piel limpia. Irradia salud y virilidad y se ve que es un hombre atractivo y pulcro que sabe cuidar de sí mismo.

Suspira levemente.

- Muchas gracias, pero no. Eres muy considerado. -Contesta con ironía todavía molesta por la frase que antes dijo él: Quién tiene prisa?.- Sal de aquí, por favor.

- OK! Si quieres algo, silba. -Contesta con sorna, se incorpora y sale cerrando tras sí.

Betty intenta volver a relajarse, pero el agua se ha empezado a enfriar y da por terminado el baño.

Se seca bien, se extiende un poco de leche corporal y se pone el baby doll que compró para la ocasión, porque sea como sea ésta es la ocasión.

Mientras, Armando ha bajado la intensidad de la luz de la habitación hasta dejarla muy tenue, se ha introducido entre las sábanas y está dispuesto a compartir el lecho con su esposa. Pero la cabeza le traiciona con imágenes que le traen recuerdos placenteros de gozo y libertad. Son buenos ratos pasados con Adriana Arboleda, Karina Larson, Yolanda Espinosa, Mónica Riaño, Carla Aguirre... mas cuando Betty se acuesta en el extremo opuesto de la enorme cama, prácticamente sobre el larguero, todas esas bellezas se esfuman de su mente.

No sabe qué le provoca esta muchachita pero no tiene duda de que es distinto de lo que le han provocado hasta ahora.

Ella es distinta.

- Duérmete y descansa. -Le recomienda compasivo.- El día ha sido muy largo.

- Y agotador. -Responde Betty acomodando la espalda sobre el colchón y notando el cansancio y multitud de puntos doloridos.- Desde las cinco de la mañana que me levanté...

- No has llamado a tu padre. -Le recuerda Armando desde el otro extremo.

- Lo haré por la mañana. De todos modos supongo que habrá leído la carta que le dejé.

- Te arriesgaste a que la leyera antes de tiempo? -Con preocupación.

- Sí, pero era muy improbable. Yo no sabía cuando iba a poder llamarle y no quería que sufriera gratuitamente por no saber nada de mí. -Bosteza vencida por el sueño y el cansancio.- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.


CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, amigas?

Ya tenemos casada a nuestra parejita, y de momento la noche de bodas está un poco esaboría, pero hay que reconocer que están agotados, y también un poco descolocados.

Betty por timidez e inexperiencia y Armando porque el matrimonio le viene grande y le va a costar asimilar que es un hombre casado (al menos temporalmente).

Aún así estoy segura de que poquito a poquito le van a coger el gustillo.

Besicos y gracias por vuestros comentarios. Me gustan.
Como siempre me encanta tus historias. pero espero que en esta no se separen
Quote
Share

Joined: May 15th, 2005, 8:23 pm

September 21st, 2009, 4:32 am #4

Betty elige un traje blanco compuesto por vestido y chaqueta para la ceremonia de esa tarde, y dos conjuntos prácticos y cómodos para los otros días que van a pasar en Nevada.

- Quédate ya con uno puesto, quieres?

- Sí, tienes razón. Me pondré el verde. Y cuando volvamos a Bogotá cuento contigo para que me acompañes a comprar ropa adecuada al clima cachaco.

- Naturalmente, Betty, tenemos que renovarte el vestuario. Ahora vamos a preguntar si hay alguna óptica cerca.

La hay, y allí le adaptan los cristales de sus grandes gafas a una nueva montura moderna y ligera adecuada a su fisonomía y naricilla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo VI.- Puede besar a la novia.



Y a las cinco de la tarde, ya con todo hecho, suben a sus respectivas habitaciones para ducharse y vestirse.

Encuentra a Armando en la suite, cómodamente sentado en un sillón mirando por la televisión un partido de béisbol.

Al verla aparecer tan distinta de como la dejó hace apenas unas horas, se levanta de golpe como impelido por un muelle, se acerca despacio, y la rodea lentamente examinándola desde todos los ángulos para terminar dando un silbido de admiración.

- Fiuuu!!! Vaya... vaya... vaya... así que usted estaba escondida debajo de esos ropajes, esas enormes gafas y aquel capul...

- Puede ser, pero yo tampoco lo sabía. -Se disculpa aún sorprendida.

- Pues es toda una sorpresa. Muy agradable, por cierto. -Con mirada estimativa y dando una vuelta más a su alrededor.- Y cómo es que se ha decidido a cambiar?

- Ha sido idea de Camila que ya lo traía pensado. Yo creía que se equivocaba al decir que tenía posibilidades de mejorar, pero ya ve...

- Veo, veo. Tremendo ojo tiene mi hermana! -No puede dejar de mirarla de arriba abajo y pone morritos.- Ha quedado para comérsela...

- Cómo dice? -Betty abre los ojos.

- Perdón. -Se disculpa sonriente.- Ha sido un lapsus.

- Bueno, ahora voy a arreglarme. -Con timidez por el interés que ha despertado en Armando.

- Más? -Perplejo.

- Naturalmente. No pensará que me voy a casar vestida de verde... -Contesta cargada de razón y también encantada por el efecto causado.

- No, claro, tiene razón. Yo... yo también voy a prepararme. -Balbucea con una sonrisa de satisfacción iluminando su cara.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Camila y Juan vienen quince minutos antes de la hora a la que han quedado por si Betty necesita ayuda, pero no es así de modo que los tres la esperan en el salón de la suite.

Cuando sale, Juan no la reconoce, y su mujer le da un codazo en las costillas para que cierre la boca.

Armando se sorprende por segunda vez en menos de una hora al ver como la sienta el traje de chaqueta blanco, luego la mira complacido y le ofrece el brazo.

- Vamos, futura señora Mendoza.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





El taxi que han pedido les espera a las seis en punto en la puerta del hotel. Suben los cuatro con cuidado de no arrugar la ropa de las señoras, dicen la dirección al taxista y parten hacia allá.

Una vez ante la casa avanzan por el caminito hasta la entrada, llaman a la puerta y esperan.

Apenas unos segundos después les abre un hombre joven, corpulento, rubio y con un atractivo bigote.

- Mister Mc Phee? -Pregunta Armando.

- Técnicamente, sí, pero creo que pregunta por mi padre.

Armando explica sus intenciones y el joven sonríe de oreja a oreja.

- Ve como no me equivoqué? Quieren casarse. Pasen, por favor.

Les conduce a una amplia estancia claramente destinada y decorada para oficiar enlaces y les dice:

- Esperen un momento que voy a avisar al juez.

Instantes después se abre la puerta y aparece ante ellos un hombre de mediana edad y aspecto serio y respetable.

- Buenas tardes.

- Buenas tardes. -Contestan los cuatro.

- Me han dicho que desean que celebre un matrimonio.

- Así es. -Armando conciso.

- Quiénes son los contrayentes? -Pregunta con voz agradable.

- Nosotros. -Dicen Betty y Armando.

- Qué tipo de ceremonia desean? Breve o larga?

Ellos dos se miran un poco escépticos y responden al unísono.

- Breve.

- Bien. Colóquense delante de mí, por favor.

Lo hacen los dos, y entonces mirando a la otra pareja pregunta:

- Ustedes van a actuar de testigos?

- Sí, exactamente.

- Perfecto. Tienen la licencia?

- Sí, tenga. -Armando se la da.

- Bien. -Dice tras revisarla.- Veo que todo está en orden... los dos son solteros...

Mientras, la esposa del juez ha puesto una música suave que sirve de fondo para que el silencio y la falta de más allegados no resulten tan opresivos y apabullantes.

El juez toma un libro en sus manos, lo abre por la página que tiene señalada y empieza con el ritual.

Poco después les hace la clásica pregunta sobre si se aceptan como marido y mujer y ellos responden con el tradicional: Sí, quiero.

Después de leer unos renglones más, mira a Armando y vuelve a preguntar:

- Tiene un anillo para la novia?

- Sí, y otro para mí. -Se vuelve a Juan para que se los dé.

El hombre asiente y sigue hablando.

- Primero póngaselo a su prometida en el dedo y diga: Con este anillo yo te desposo.

Lo hace, y luego el juez insta a Betty.

- Ahora usted, señora.

Betty se lo pone a Armando y repite:

- Con este anillo yo te desposo.

- Tómense las manos.

Betty se siente extraña y mareada al mirarle. Cuando él le deslizó la alianza en el dedo, el corazón empezó a latirle deprisa y la recorrió el cuerpo una sensación nueva.

No tiene palabras para definir ese sentimiento.

Su mano descansa sobre la de Armando que es suave y cálida, y por el rabillo del ojo percibe como él inclina un poco la cabeza para verla la cara.

Permanecen con las manos enlazadas, y después de leer otra retahíla más se oye decir al juez Mc Phee:

- Por la autoridad que me ha sido conferida por el estado de Nevada, les declaro marido y mujer. -Y mirando a Armando concluye.- Puede besar a la novia.

De pronto él cae en la cuenta de que está casado y le entra el pánico.

Lo que menos le apetece ahora es besar a la novia. La suya!

Pero debe obligarse a hacerlo para no dar qué pensar al oficiante y avergonzar a Betty, Camila y Juan. La verdad es que se siente bastante mal a pesar de que Betty ahora está bonita y de que el matrimonio es temporal.

El beso es ligero y suave, nada pasional.

Luego se separa y la mira con una leve sonrisa.

Se dice a sí mismo que Betty es buena persona y que con ella podrá tener una sólida relación de amistad para siempre pues está llena de cualidades morales, intelectuales y ahora incluso estéticas. Mas el hecho de que desde hace un par de horas también le atraiga sexualmente no le compensa tener que estar CASADO.

Con la misma sonrisa pero ya congelada e inexpresiva se vuelve a Camila, y ésta que le conoce bien y sabe su aversión al matrimonio, comprende que se siente prisionero y le está pidiendo socorro.

- Armando! -Le abraza con fuerza aparentando felicitarle y le habla al oído.- Tranquilo, hermanito, tú sabes que no es para siempre. Sólo durará unos meses. Cálmate.

- Sí, es cierto. -Esboza una sonrisa ahora esperanzada y le vuelve un poco el color.- Gracias, Camila, si yo sé pero... BUF! Necesitaba que me lo recordasen.

Mientras Juan ha cumplido con lo que se esperaba de él, y ha dado la enhorabuena a Betty con un sentido abrazo ya que le cae muy bien.

- Ahora somos cuñados, Beatriz. Te deseo un matrimonio largo y feliz, y supongo que lo tendrás porque en el fondo Armando es buen chico. -Él ya sabe todo porque se lo ha dicho su esposa, incluido que Betty ama a su marido.- Espero que te lo demuestre cuanto antes.

- Gracias, Juan. Que sea como dices.

Luego es Camila quien felicita a Betty mientras los dos hombres se funden en un abrazo.

A continuación firman los documentos que el juez les presenta, éste pone su sello como oficiante autorizado y se despiden llevándose su certificado de matrimonio para poder demostrar ante el mundo que están legalmente casados.

Suben al taxi que les espera en la puerta y van a cenar los cuatro para celebrar el acontecimiento a un lujoso restaurante.

Después pasan un rato probando suerte en la sala de juego de su hotel, y allí Armando se toma el par de embellecedores recomendados por Mario, pues aunque ya no los necesita porque Betty está bonita, él los emplea para cobrar valor ante la condena que le ha caído en forma de matrimonio.

A medianoche se despiden las dos parejas y cada una se retira a su suite.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Armando abre la puerta y ella ya se dispone a pasar cuando él la detiene.

- Espera. -Y se agacha para auparla en brazos.

- Oh! No tienes porqué...

- Por deferencia a tu naturaleza romántica creo que será mejor que sigamos una última tradición.

La levanta con facilidad y cruza el umbral con ella en los brazos.

- Gracias. -Murmura Betty cuando sus pies vuelven a posarse en el suelo en medio del salón.

Armando mientras cierra la puerta y se acerca de nuevo a ella.

- Toma un baño tibio. Te relajará pues estás muy tensa.

- Sí, será lo mejor. -Admite.

Tras él está abierta la puerta del dormitorio y traga saliva al ver la gran cama. Un pavor frío se apodera de ella.

- Vamos a... ahora?

- Vamos a...? -Sigue su mirada y sonríe compadecido.- Demasiadas emociones para el mismo día, sí?

Betty asiente con la cabeza, ruborizada.

- Tranquila. Hay tiempo de sobra. Quién tiene prisa?

Aliviada por la primera frase y defraudada por la segunda, dice:

- Voy a darme ese baño.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras está sumergida en el agua jabonosa se le forma un nudo en el estómago al evocar sus sueños románticos de adolescencia y juventud.

Soñaba que se casaría por amor con un hombre sensible, cariñoso y tierno; y Armando parece la antítesis de ese amor soñado. No tiene nada de eso. Es un depredador.

Interrumpe sus reflexiones de golpe al percibir que no está sola, y abre los ojos al tiempo que da un respingo nervioso que hace desbordar ligeramente la bañera.

Armando está allí de pie, en una postura relajada, mirándola. Y eso la produce una sensación extraña mezcla de temor y deseo.

Da dos pasos y ya está a su lado, se pone en cuclillas y pregunta risueñp:

- Necesitas que te enjabone la espalda?

Es la primera vez que lo tiene tan cerca y su aroma le impregna los sentidos. Llega a su pituitaria una suave fragancia de colonia cara y piel limpia. Irradia salud y virilidad y se ve que es un hombre atractivo y pulcro que sabe cuidar de sí mismo.

Suspira levemente.

- Muchas gracias, pero no. Eres muy considerado. -Contesta con ironía todavía molesta por la frase que antes dijo él: Quién tiene prisa?.- Sal de aquí, por favor.

- OK! Si quieres algo, silba. -Contesta con sorna, se incorpora y sale cerrando tras sí.

Betty intenta volver a relajarse, pero el agua se ha empezado a enfriar y da por terminado el baño.

Se seca bien, se extiende un poco de leche corporal y se pone el baby doll que compró para la ocasión, porque sea como sea ésta es la ocasión.

Mientras, Armando ha bajado la intensidad de la luz de la habitación hasta dejarla muy tenue, se ha introducido entre las sábanas y está dispuesto a compartir el lecho con su esposa. Pero la cabeza le traiciona con imágenes que le traen recuerdos placenteros de gozo y libertad. Son buenos ratos pasados con Adriana Arboleda, Karina Larson, Yolanda Espinosa, Mónica Riaño, Carla Aguirre... mas cuando Betty se acuesta en el extremo opuesto de la enorme cama, prácticamente sobre el larguero, todas esas bellezas se esfuman de su mente.

No sabe qué le provoca esta muchachita pero no tiene duda de que es distinto de lo que le han provocado hasta ahora.

Ella es distinta.

- Duérmete y descansa. -Le recomienda compasivo.- El día ha sido muy largo.

- Y agotador. -Responde Betty acomodando la espalda sobre el colchón y notando el cansancio y multitud de puntos doloridos.- Desde las cinco de la mañana que me levanté...

- No has llamado a tu padre. -Le recuerda Armando desde el otro extremo.

- Lo haré por la mañana. De todos modos supongo que habrá leído la carta que le dejé.

- Te arriesgaste a que la leyera antes de tiempo? -Con preocupación.

- Sí, pero era muy improbable. Yo no sabía cuando iba a poder llamarle y no quería que sufriera gratuitamente por no saber nada de mí. -Bosteza vencida por el sueño y el cansancio.- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.


CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, amigas?

Ya tenemos casada a nuestra parejita, y de momento la noche de bodas está un poco esaboría, pero hay que reconocer que están agotados, y también un poco descolocados.

Betty por timidez e inexperiencia y Armando porque el matrimonio le viene grande y le va a costar asimilar que es un hombre casado (al menos temporalmente).

Aún así estoy segura de que poquito a poquito le van a coger el gustillo.

Besicos y gracias por vuestros comentarios. Me gustan.
pues están muy tensos los dos. A don Hermes le dará un ataque pobre hombre, por más que le dijo a Betty que el diablo es puerco, jejeje... Esperando el próximo ansiosísima por saber que pasará.

Besitos,

Vero
Quote
Like
Share

Cata
Cata

September 21st, 2009, 12:03 pm #5

Betty elige un traje blanco compuesto por vestido y chaqueta para la ceremonia de esa tarde, y dos conjuntos prácticos y cómodos para los otros días que van a pasar en Nevada.

- Quédate ya con uno puesto, quieres?

- Sí, tienes razón. Me pondré el verde. Y cuando volvamos a Bogotá cuento contigo para que me acompañes a comprar ropa adecuada al clima cachaco.

- Naturalmente, Betty, tenemos que renovarte el vestuario. Ahora vamos a preguntar si hay alguna óptica cerca.

La hay, y allí le adaptan los cristales de sus grandes gafas a una nueva montura moderna y ligera adecuada a su fisonomía y naricilla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo VI.- Puede besar a la novia.



Y a las cinco de la tarde, ya con todo hecho, suben a sus respectivas habitaciones para ducharse y vestirse.

Encuentra a Armando en la suite, cómodamente sentado en un sillón mirando por la televisión un partido de béisbol.

Al verla aparecer tan distinta de como la dejó hace apenas unas horas, se levanta de golpe como impelido por un muelle, se acerca despacio, y la rodea lentamente examinándola desde todos los ángulos para terminar dando un silbido de admiración.

- Fiuuu!!! Vaya... vaya... vaya... así que usted estaba escondida debajo de esos ropajes, esas enormes gafas y aquel capul...

- Puede ser, pero yo tampoco lo sabía. -Se disculpa aún sorprendida.

- Pues es toda una sorpresa. Muy agradable, por cierto. -Con mirada estimativa y dando una vuelta más a su alrededor.- Y cómo es que se ha decidido a cambiar?

- Ha sido idea de Camila que ya lo traía pensado. Yo creía que se equivocaba al decir que tenía posibilidades de mejorar, pero ya ve...

- Veo, veo. Tremendo ojo tiene mi hermana! -No puede dejar de mirarla de arriba abajo y pone morritos.- Ha quedado para comérsela...

- Cómo dice? -Betty abre los ojos.

- Perdón. -Se disculpa sonriente.- Ha sido un lapsus.

- Bueno, ahora voy a arreglarme. -Con timidez por el interés que ha despertado en Armando.

- Más? -Perplejo.

- Naturalmente. No pensará que me voy a casar vestida de verde... -Contesta cargada de razón y también encantada por el efecto causado.

- No, claro, tiene razón. Yo... yo también voy a prepararme. -Balbucea con una sonrisa de satisfacción iluminando su cara.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Camila y Juan vienen quince minutos antes de la hora a la que han quedado por si Betty necesita ayuda, pero no es así de modo que los tres la esperan en el salón de la suite.

Cuando sale, Juan no la reconoce, y su mujer le da un codazo en las costillas para que cierre la boca.

Armando se sorprende por segunda vez en menos de una hora al ver como la sienta el traje de chaqueta blanco, luego la mira complacido y le ofrece el brazo.

- Vamos, futura señora Mendoza.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





El taxi que han pedido les espera a las seis en punto en la puerta del hotel. Suben los cuatro con cuidado de no arrugar la ropa de las señoras, dicen la dirección al taxista y parten hacia allá.

Una vez ante la casa avanzan por el caminito hasta la entrada, llaman a la puerta y esperan.

Apenas unos segundos después les abre un hombre joven, corpulento, rubio y con un atractivo bigote.

- Mister Mc Phee? -Pregunta Armando.

- Técnicamente, sí, pero creo que pregunta por mi padre.

Armando explica sus intenciones y el joven sonríe de oreja a oreja.

- Ve como no me equivoqué? Quieren casarse. Pasen, por favor.

Les conduce a una amplia estancia claramente destinada y decorada para oficiar enlaces y les dice:

- Esperen un momento que voy a avisar al juez.

Instantes después se abre la puerta y aparece ante ellos un hombre de mediana edad y aspecto serio y respetable.

- Buenas tardes.

- Buenas tardes. -Contestan los cuatro.

- Me han dicho que desean que celebre un matrimonio.

- Así es. -Armando conciso.

- Quiénes son los contrayentes? -Pregunta con voz agradable.

- Nosotros. -Dicen Betty y Armando.

- Qué tipo de ceremonia desean? Breve o larga?

Ellos dos se miran un poco escépticos y responden al unísono.

- Breve.

- Bien. Colóquense delante de mí, por favor.

Lo hacen los dos, y entonces mirando a la otra pareja pregunta:

- Ustedes van a actuar de testigos?

- Sí, exactamente.

- Perfecto. Tienen la licencia?

- Sí, tenga. -Armando se la da.

- Bien. -Dice tras revisarla.- Veo que todo está en orden... los dos son solteros...

Mientras, la esposa del juez ha puesto una música suave que sirve de fondo para que el silencio y la falta de más allegados no resulten tan opresivos y apabullantes.

El juez toma un libro en sus manos, lo abre por la página que tiene señalada y empieza con el ritual.

Poco después les hace la clásica pregunta sobre si se aceptan como marido y mujer y ellos responden con el tradicional: Sí, quiero.

Después de leer unos renglones más, mira a Armando y vuelve a preguntar:

- Tiene un anillo para la novia?

- Sí, y otro para mí. -Se vuelve a Juan para que se los dé.

El hombre asiente y sigue hablando.

- Primero póngaselo a su prometida en el dedo y diga: Con este anillo yo te desposo.

Lo hace, y luego el juez insta a Betty.

- Ahora usted, señora.

Betty se lo pone a Armando y repite:

- Con este anillo yo te desposo.

- Tómense las manos.

Betty se siente extraña y mareada al mirarle. Cuando él le deslizó la alianza en el dedo, el corazón empezó a latirle deprisa y la recorrió el cuerpo una sensación nueva.

No tiene palabras para definir ese sentimiento.

Su mano descansa sobre la de Armando que es suave y cálida, y por el rabillo del ojo percibe como él inclina un poco la cabeza para verla la cara.

Permanecen con las manos enlazadas, y después de leer otra retahíla más se oye decir al juez Mc Phee:

- Por la autoridad que me ha sido conferida por el estado de Nevada, les declaro marido y mujer. -Y mirando a Armando concluye.- Puede besar a la novia.

De pronto él cae en la cuenta de que está casado y le entra el pánico.

Lo que menos le apetece ahora es besar a la novia. La suya!

Pero debe obligarse a hacerlo para no dar qué pensar al oficiante y avergonzar a Betty, Camila y Juan. La verdad es que se siente bastante mal a pesar de que Betty ahora está bonita y de que el matrimonio es temporal.

El beso es ligero y suave, nada pasional.

Luego se separa y la mira con una leve sonrisa.

Se dice a sí mismo que Betty es buena persona y que con ella podrá tener una sólida relación de amistad para siempre pues está llena de cualidades morales, intelectuales y ahora incluso estéticas. Mas el hecho de que desde hace un par de horas también le atraiga sexualmente no le compensa tener que estar CASADO.

Con la misma sonrisa pero ya congelada e inexpresiva se vuelve a Camila, y ésta que le conoce bien y sabe su aversión al matrimonio, comprende que se siente prisionero y le está pidiendo socorro.

- Armando! -Le abraza con fuerza aparentando felicitarle y le habla al oído.- Tranquilo, hermanito, tú sabes que no es para siempre. Sólo durará unos meses. Cálmate.

- Sí, es cierto. -Esboza una sonrisa ahora esperanzada y le vuelve un poco el color.- Gracias, Camila, si yo sé pero... BUF! Necesitaba que me lo recordasen.

Mientras Juan ha cumplido con lo que se esperaba de él, y ha dado la enhorabuena a Betty con un sentido abrazo ya que le cae muy bien.

- Ahora somos cuñados, Beatriz. Te deseo un matrimonio largo y feliz, y supongo que lo tendrás porque en el fondo Armando es buen chico. -Él ya sabe todo porque se lo ha dicho su esposa, incluido que Betty ama a su marido.- Espero que te lo demuestre cuanto antes.

- Gracias, Juan. Que sea como dices.

Luego es Camila quien felicita a Betty mientras los dos hombres se funden en un abrazo.

A continuación firman los documentos que el juez les presenta, éste pone su sello como oficiante autorizado y se despiden llevándose su certificado de matrimonio para poder demostrar ante el mundo que están legalmente casados.

Suben al taxi que les espera en la puerta y van a cenar los cuatro para celebrar el acontecimiento a un lujoso restaurante.

Después pasan un rato probando suerte en la sala de juego de su hotel, y allí Armando se toma el par de embellecedores recomendados por Mario, pues aunque ya no los necesita porque Betty está bonita, él los emplea para cobrar valor ante la condena que le ha caído en forma de matrimonio.

A medianoche se despiden las dos parejas y cada una se retira a su suite.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Armando abre la puerta y ella ya se dispone a pasar cuando él la detiene.

- Espera. -Y se agacha para auparla en brazos.

- Oh! No tienes porqué...

- Por deferencia a tu naturaleza romántica creo que será mejor que sigamos una última tradición.

La levanta con facilidad y cruza el umbral con ella en los brazos.

- Gracias. -Murmura Betty cuando sus pies vuelven a posarse en el suelo en medio del salón.

Armando mientras cierra la puerta y se acerca de nuevo a ella.

- Toma un baño tibio. Te relajará pues estás muy tensa.

- Sí, será lo mejor. -Admite.

Tras él está abierta la puerta del dormitorio y traga saliva al ver la gran cama. Un pavor frío se apodera de ella.

- Vamos a... ahora?

- Vamos a...? -Sigue su mirada y sonríe compadecido.- Demasiadas emociones para el mismo día, sí?

Betty asiente con la cabeza, ruborizada.

- Tranquila. Hay tiempo de sobra. Quién tiene prisa?

Aliviada por la primera frase y defraudada por la segunda, dice:

- Voy a darme ese baño.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras está sumergida en el agua jabonosa se le forma un nudo en el estómago al evocar sus sueños románticos de adolescencia y juventud.

Soñaba que se casaría por amor con un hombre sensible, cariñoso y tierno; y Armando parece la antítesis de ese amor soñado. No tiene nada de eso. Es un depredador.

Interrumpe sus reflexiones de golpe al percibir que no está sola, y abre los ojos al tiempo que da un respingo nervioso que hace desbordar ligeramente la bañera.

Armando está allí de pie, en una postura relajada, mirándola. Y eso la produce una sensación extraña mezcla de temor y deseo.

Da dos pasos y ya está a su lado, se pone en cuclillas y pregunta risueñp:

- Necesitas que te enjabone la espalda?

Es la primera vez que lo tiene tan cerca y su aroma le impregna los sentidos. Llega a su pituitaria una suave fragancia de colonia cara y piel limpia. Irradia salud y virilidad y se ve que es un hombre atractivo y pulcro que sabe cuidar de sí mismo.

Suspira levemente.

- Muchas gracias, pero no. Eres muy considerado. -Contesta con ironía todavía molesta por la frase que antes dijo él: Quién tiene prisa?.- Sal de aquí, por favor.

- OK! Si quieres algo, silba. -Contesta con sorna, se incorpora y sale cerrando tras sí.

Betty intenta volver a relajarse, pero el agua se ha empezado a enfriar y da por terminado el baño.

Se seca bien, se extiende un poco de leche corporal y se pone el baby doll que compró para la ocasión, porque sea como sea ésta es la ocasión.

Mientras, Armando ha bajado la intensidad de la luz de la habitación hasta dejarla muy tenue, se ha introducido entre las sábanas y está dispuesto a compartir el lecho con su esposa. Pero la cabeza le traiciona con imágenes que le traen recuerdos placenteros de gozo y libertad. Son buenos ratos pasados con Adriana Arboleda, Karina Larson, Yolanda Espinosa, Mónica Riaño, Carla Aguirre... mas cuando Betty se acuesta en el extremo opuesto de la enorme cama, prácticamente sobre el larguero, todas esas bellezas se esfuman de su mente.

No sabe qué le provoca esta muchachita pero no tiene duda de que es distinto de lo que le han provocado hasta ahora.

Ella es distinta.

- Duérmete y descansa. -Le recomienda compasivo.- El día ha sido muy largo.

- Y agotador. -Responde Betty acomodando la espalda sobre el colchón y notando el cansancio y multitud de puntos doloridos.- Desde las cinco de la mañana que me levanté...

- No has llamado a tu padre. -Le recuerda Armando desde el otro extremo.

- Lo haré por la mañana. De todos modos supongo que habrá leído la carta que le dejé.

- Te arriesgaste a que la leyera antes de tiempo? -Con preocupación.

- Sí, pero era muy improbable. Yo no sabía cuando iba a poder llamarle y no quería que sufriera gratuitamente por no saber nada de mí. -Bosteza vencida por el sueño y el cansancio.- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.


CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, amigas?

Ya tenemos casada a nuestra parejita, y de momento la noche de bodas está un poco esaboría, pero hay que reconocer que están agotados, y también un poco descolocados.

Betty por timidez e inexperiencia y Armando porque el matrimonio le viene grande y le va a costar asimilar que es un hombre casado (al menos temporalmente).

Aún así estoy segura de que poquito a poquito le van a coger el gustillo.

Besicos y gracias por vuestros comentarios. Me gustan.
De noche de bodas, je je je. A ver si aprovechan mejor el amanecer. Yo creo que Armando no se va a poder resistir mucho ahora que ella está tan bonita.

Me gustó mucho el capi, Calipso.

Besos.
Quote
Share

Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

September 21st, 2009, 3:37 pm #6

Betty elige un traje blanco compuesto por vestido y chaqueta para la ceremonia de esa tarde, y dos conjuntos prácticos y cómodos para los otros días que van a pasar en Nevada.

- Quédate ya con uno puesto, quieres?

- Sí, tienes razón. Me pondré el verde. Y cuando volvamos a Bogotá cuento contigo para que me acompañes a comprar ropa adecuada al clima cachaco.

- Naturalmente, Betty, tenemos que renovarte el vestuario. Ahora vamos a preguntar si hay alguna óptica cerca.

La hay, y allí le adaptan los cristales de sus grandes gafas a una nueva montura moderna y ligera adecuada a su fisonomía y naricilla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo VI.- Puede besar a la novia.



Y a las cinco de la tarde, ya con todo hecho, suben a sus respectivas habitaciones para ducharse y vestirse.

Encuentra a Armando en la suite, cómodamente sentado en un sillón mirando por la televisión un partido de béisbol.

Al verla aparecer tan distinta de como la dejó hace apenas unas horas, se levanta de golpe como impelido por un muelle, se acerca despacio, y la rodea lentamente examinándola desde todos los ángulos para terminar dando un silbido de admiración.

- Fiuuu!!! Vaya... vaya... vaya... así que usted estaba escondida debajo de esos ropajes, esas enormes gafas y aquel capul...

- Puede ser, pero yo tampoco lo sabía. -Se disculpa aún sorprendida.

- Pues es toda una sorpresa. Muy agradable, por cierto. -Con mirada estimativa y dando una vuelta más a su alrededor.- Y cómo es que se ha decidido a cambiar?

- Ha sido idea de Camila que ya lo traía pensado. Yo creía que se equivocaba al decir que tenía posibilidades de mejorar, pero ya ve...

- Veo, veo. Tremendo ojo tiene mi hermana! -No puede dejar de mirarla de arriba abajo y pone morritos.- Ha quedado para comérsela...

- Cómo dice? -Betty abre los ojos.

- Perdón. -Se disculpa sonriente.- Ha sido un lapsus.

- Bueno, ahora voy a arreglarme. -Con timidez por el interés que ha despertado en Armando.

- Más? -Perplejo.

- Naturalmente. No pensará que me voy a casar vestida de verde... -Contesta cargada de razón y también encantada por el efecto causado.

- No, claro, tiene razón. Yo... yo también voy a prepararme. -Balbucea con una sonrisa de satisfacción iluminando su cara.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Camila y Juan vienen quince minutos antes de la hora a la que han quedado por si Betty necesita ayuda, pero no es así de modo que los tres la esperan en el salón de la suite.

Cuando sale, Juan no la reconoce, y su mujer le da un codazo en las costillas para que cierre la boca.

Armando se sorprende por segunda vez en menos de una hora al ver como la sienta el traje de chaqueta blanco, luego la mira complacido y le ofrece el brazo.

- Vamos, futura señora Mendoza.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





El taxi que han pedido les espera a las seis en punto en la puerta del hotel. Suben los cuatro con cuidado de no arrugar la ropa de las señoras, dicen la dirección al taxista y parten hacia allá.

Una vez ante la casa avanzan por el caminito hasta la entrada, llaman a la puerta y esperan.

Apenas unos segundos después les abre un hombre joven, corpulento, rubio y con un atractivo bigote.

- Mister Mc Phee? -Pregunta Armando.

- Técnicamente, sí, pero creo que pregunta por mi padre.

Armando explica sus intenciones y el joven sonríe de oreja a oreja.

- Ve como no me equivoqué? Quieren casarse. Pasen, por favor.

Les conduce a una amplia estancia claramente destinada y decorada para oficiar enlaces y les dice:

- Esperen un momento que voy a avisar al juez.

Instantes después se abre la puerta y aparece ante ellos un hombre de mediana edad y aspecto serio y respetable.

- Buenas tardes.

- Buenas tardes. -Contestan los cuatro.

- Me han dicho que desean que celebre un matrimonio.

- Así es. -Armando conciso.

- Quiénes son los contrayentes? -Pregunta con voz agradable.

- Nosotros. -Dicen Betty y Armando.

- Qué tipo de ceremonia desean? Breve o larga?

Ellos dos se miran un poco escépticos y responden al unísono.

- Breve.

- Bien. Colóquense delante de mí, por favor.

Lo hacen los dos, y entonces mirando a la otra pareja pregunta:

- Ustedes van a actuar de testigos?

- Sí, exactamente.

- Perfecto. Tienen la licencia?

- Sí, tenga. -Armando se la da.

- Bien. -Dice tras revisarla.- Veo que todo está en orden... los dos son solteros...

Mientras, la esposa del juez ha puesto una música suave que sirve de fondo para que el silencio y la falta de más allegados no resulten tan opresivos y apabullantes.

El juez toma un libro en sus manos, lo abre por la página que tiene señalada y empieza con el ritual.

Poco después les hace la clásica pregunta sobre si se aceptan como marido y mujer y ellos responden con el tradicional: Sí, quiero.

Después de leer unos renglones más, mira a Armando y vuelve a preguntar:

- Tiene un anillo para la novia?

- Sí, y otro para mí. -Se vuelve a Juan para que se los dé.

El hombre asiente y sigue hablando.

- Primero póngaselo a su prometida en el dedo y diga: Con este anillo yo te desposo.

Lo hace, y luego el juez insta a Betty.

- Ahora usted, señora.

Betty se lo pone a Armando y repite:

- Con este anillo yo te desposo.

- Tómense las manos.

Betty se siente extraña y mareada al mirarle. Cuando él le deslizó la alianza en el dedo, el corazón empezó a latirle deprisa y la recorrió el cuerpo una sensación nueva.

No tiene palabras para definir ese sentimiento.

Su mano descansa sobre la de Armando que es suave y cálida, y por el rabillo del ojo percibe como él inclina un poco la cabeza para verla la cara.

Permanecen con las manos enlazadas, y después de leer otra retahíla más se oye decir al juez Mc Phee:

- Por la autoridad que me ha sido conferida por el estado de Nevada, les declaro marido y mujer. -Y mirando a Armando concluye.- Puede besar a la novia.

De pronto él cae en la cuenta de que está casado y le entra el pánico.

Lo que menos le apetece ahora es besar a la novia. La suya!

Pero debe obligarse a hacerlo para no dar qué pensar al oficiante y avergonzar a Betty, Camila y Juan. La verdad es que se siente bastante mal a pesar de que Betty ahora está bonita y de que el matrimonio es temporal.

El beso es ligero y suave, nada pasional.

Luego se separa y la mira con una leve sonrisa.

Se dice a sí mismo que Betty es buena persona y que con ella podrá tener una sólida relación de amistad para siempre pues está llena de cualidades morales, intelectuales y ahora incluso estéticas. Mas el hecho de que desde hace un par de horas también le atraiga sexualmente no le compensa tener que estar CASADO.

Con la misma sonrisa pero ya congelada e inexpresiva se vuelve a Camila, y ésta que le conoce bien y sabe su aversión al matrimonio, comprende que se siente prisionero y le está pidiendo socorro.

- Armando! -Le abraza con fuerza aparentando felicitarle y le habla al oído.- Tranquilo, hermanito, tú sabes que no es para siempre. Sólo durará unos meses. Cálmate.

- Sí, es cierto. -Esboza una sonrisa ahora esperanzada y le vuelve un poco el color.- Gracias, Camila, si yo sé pero... BUF! Necesitaba que me lo recordasen.

Mientras Juan ha cumplido con lo que se esperaba de él, y ha dado la enhorabuena a Betty con un sentido abrazo ya que le cae muy bien.

- Ahora somos cuñados, Beatriz. Te deseo un matrimonio largo y feliz, y supongo que lo tendrás porque en el fondo Armando es buen chico. -Él ya sabe todo porque se lo ha dicho su esposa, incluido que Betty ama a su marido.- Espero que te lo demuestre cuanto antes.

- Gracias, Juan. Que sea como dices.

Luego es Camila quien felicita a Betty mientras los dos hombres se funden en un abrazo.

A continuación firman los documentos que el juez les presenta, éste pone su sello como oficiante autorizado y se despiden llevándose su certificado de matrimonio para poder demostrar ante el mundo que están legalmente casados.

Suben al taxi que les espera en la puerta y van a cenar los cuatro para celebrar el acontecimiento a un lujoso restaurante.

Después pasan un rato probando suerte en la sala de juego de su hotel, y allí Armando se toma el par de embellecedores recomendados por Mario, pues aunque ya no los necesita porque Betty está bonita, él los emplea para cobrar valor ante la condena que le ha caído en forma de matrimonio.

A medianoche se despiden las dos parejas y cada una se retira a su suite.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Armando abre la puerta y ella ya se dispone a pasar cuando él la detiene.

- Espera. -Y se agacha para auparla en brazos.

- Oh! No tienes porqué...

- Por deferencia a tu naturaleza romántica creo que será mejor que sigamos una última tradición.

La levanta con facilidad y cruza el umbral con ella en los brazos.

- Gracias. -Murmura Betty cuando sus pies vuelven a posarse en el suelo en medio del salón.

Armando mientras cierra la puerta y se acerca de nuevo a ella.

- Toma un baño tibio. Te relajará pues estás muy tensa.

- Sí, será lo mejor. -Admite.

Tras él está abierta la puerta del dormitorio y traga saliva al ver la gran cama. Un pavor frío se apodera de ella.

- Vamos a... ahora?

- Vamos a...? -Sigue su mirada y sonríe compadecido.- Demasiadas emociones para el mismo día, sí?

Betty asiente con la cabeza, ruborizada.

- Tranquila. Hay tiempo de sobra. Quién tiene prisa?

Aliviada por la primera frase y defraudada por la segunda, dice:

- Voy a darme ese baño.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras está sumergida en el agua jabonosa se le forma un nudo en el estómago al evocar sus sueños románticos de adolescencia y juventud.

Soñaba que se casaría por amor con un hombre sensible, cariñoso y tierno; y Armando parece la antítesis de ese amor soñado. No tiene nada de eso. Es un depredador.

Interrumpe sus reflexiones de golpe al percibir que no está sola, y abre los ojos al tiempo que da un respingo nervioso que hace desbordar ligeramente la bañera.

Armando está allí de pie, en una postura relajada, mirándola. Y eso la produce una sensación extraña mezcla de temor y deseo.

Da dos pasos y ya está a su lado, se pone en cuclillas y pregunta risueñp:

- Necesitas que te enjabone la espalda?

Es la primera vez que lo tiene tan cerca y su aroma le impregna los sentidos. Llega a su pituitaria una suave fragancia de colonia cara y piel limpia. Irradia salud y virilidad y se ve que es un hombre atractivo y pulcro que sabe cuidar de sí mismo.

Suspira levemente.

- Muchas gracias, pero no. Eres muy considerado. -Contesta con ironía todavía molesta por la frase que antes dijo él: Quién tiene prisa?.- Sal de aquí, por favor.

- OK! Si quieres algo, silba. -Contesta con sorna, se incorpora y sale cerrando tras sí.

Betty intenta volver a relajarse, pero el agua se ha empezado a enfriar y da por terminado el baño.

Se seca bien, se extiende un poco de leche corporal y se pone el baby doll que compró para la ocasión, porque sea como sea ésta es la ocasión.

Mientras, Armando ha bajado la intensidad de la luz de la habitación hasta dejarla muy tenue, se ha introducido entre las sábanas y está dispuesto a compartir el lecho con su esposa. Pero la cabeza le traiciona con imágenes que le traen recuerdos placenteros de gozo y libertad. Son buenos ratos pasados con Adriana Arboleda, Karina Larson, Yolanda Espinosa, Mónica Riaño, Carla Aguirre... mas cuando Betty se acuesta en el extremo opuesto de la enorme cama, prácticamente sobre el larguero, todas esas bellezas se esfuman de su mente.

No sabe qué le provoca esta muchachita pero no tiene duda de que es distinto de lo que le han provocado hasta ahora.

Ella es distinta.

- Duérmete y descansa. -Le recomienda compasivo.- El día ha sido muy largo.

- Y agotador. -Responde Betty acomodando la espalda sobre el colchón y notando el cansancio y multitud de puntos doloridos.- Desde las cinco de la mañana que me levanté...

- No has llamado a tu padre. -Le recuerda Armando desde el otro extremo.

- Lo haré por la mañana. De todos modos supongo que habrá leído la carta que le dejé.

- Te arriesgaste a que la leyera antes de tiempo? -Con preocupación.

- Sí, pero era muy improbable. Yo no sabía cuando iba a poder llamarle y no quería que sufriera gratuitamente por no saber nada de mí. -Bosteza vencida por el sueño y el cansancio.- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.


CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, amigas?

Ya tenemos casada a nuestra parejita, y de momento la noche de bodas está un poco esaboría, pero hay que reconocer que están agotados, y también un poco descolocados.

Betty por timidez e inexperiencia y Armando porque el matrimonio le viene grande y le va a costar asimilar que es un hombre casado (al menos temporalmente).

Aún así estoy segura de que poquito a poquito le van a coger el gustillo.

Besicos y gracias por vuestros comentarios. Me gustan.
Como les va a estos dos la vida de casados. Por lo menos parece que van a llegar a ser muy buenos amigos, y esperamos que recuperen con creces la noche de bodas que se han perdido y pronto se pongan al día.
La historia sigue muy bien. Besos
Quote
Share

Bettyca
Bettyca

September 21st, 2009, 6:28 pm #7

Betty elige un traje blanco compuesto por vestido y chaqueta para la ceremonia de esa tarde, y dos conjuntos prácticos y cómodos para los otros días que van a pasar en Nevada.

- Quédate ya con uno puesto, quieres?

- Sí, tienes razón. Me pondré el verde. Y cuando volvamos a Bogotá cuento contigo para que me acompañes a comprar ropa adecuada al clima cachaco.

- Naturalmente, Betty, tenemos que renovarte el vestuario. Ahora vamos a preguntar si hay alguna óptica cerca.

La hay, y allí le adaptan los cristales de sus grandes gafas a una nueva montura moderna y ligera adecuada a su fisonomía y naricilla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo VI.- Puede besar a la novia.



Y a las cinco de la tarde, ya con todo hecho, suben a sus respectivas habitaciones para ducharse y vestirse.

Encuentra a Armando en la suite, cómodamente sentado en un sillón mirando por la televisión un partido de béisbol.

Al verla aparecer tan distinta de como la dejó hace apenas unas horas, se levanta de golpe como impelido por un muelle, se acerca despacio, y la rodea lentamente examinándola desde todos los ángulos para terminar dando un silbido de admiración.

- Fiuuu!!! Vaya... vaya... vaya... así que usted estaba escondida debajo de esos ropajes, esas enormes gafas y aquel capul...

- Puede ser, pero yo tampoco lo sabía. -Se disculpa aún sorprendida.

- Pues es toda una sorpresa. Muy agradable, por cierto. -Con mirada estimativa y dando una vuelta más a su alrededor.- Y cómo es que se ha decidido a cambiar?

- Ha sido idea de Camila que ya lo traía pensado. Yo creía que se equivocaba al decir que tenía posibilidades de mejorar, pero ya ve...

- Veo, veo. Tremendo ojo tiene mi hermana! -No puede dejar de mirarla de arriba abajo y pone morritos.- Ha quedado para comérsela...

- Cómo dice? -Betty abre los ojos.

- Perdón. -Se disculpa sonriente.- Ha sido un lapsus.

- Bueno, ahora voy a arreglarme. -Con timidez por el interés que ha despertado en Armando.

- Más? -Perplejo.

- Naturalmente. No pensará que me voy a casar vestida de verde... -Contesta cargada de razón y también encantada por el efecto causado.

- No, claro, tiene razón. Yo... yo también voy a prepararme. -Balbucea con una sonrisa de satisfacción iluminando su cara.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Camila y Juan vienen quince minutos antes de la hora a la que han quedado por si Betty necesita ayuda, pero no es así de modo que los tres la esperan en el salón de la suite.

Cuando sale, Juan no la reconoce, y su mujer le da un codazo en las costillas para que cierre la boca.

Armando se sorprende por segunda vez en menos de una hora al ver como la sienta el traje de chaqueta blanco, luego la mira complacido y le ofrece el brazo.

- Vamos, futura señora Mendoza.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





El taxi que han pedido les espera a las seis en punto en la puerta del hotel. Suben los cuatro con cuidado de no arrugar la ropa de las señoras, dicen la dirección al taxista y parten hacia allá.

Una vez ante la casa avanzan por el caminito hasta la entrada, llaman a la puerta y esperan.

Apenas unos segundos después les abre un hombre joven, corpulento, rubio y con un atractivo bigote.

- Mister Mc Phee? -Pregunta Armando.

- Técnicamente, sí, pero creo que pregunta por mi padre.

Armando explica sus intenciones y el joven sonríe de oreja a oreja.

- Ve como no me equivoqué? Quieren casarse. Pasen, por favor.

Les conduce a una amplia estancia claramente destinada y decorada para oficiar enlaces y les dice:

- Esperen un momento que voy a avisar al juez.

Instantes después se abre la puerta y aparece ante ellos un hombre de mediana edad y aspecto serio y respetable.

- Buenas tardes.

- Buenas tardes. -Contestan los cuatro.

- Me han dicho que desean que celebre un matrimonio.

- Así es. -Armando conciso.

- Quiénes son los contrayentes? -Pregunta con voz agradable.

- Nosotros. -Dicen Betty y Armando.

- Qué tipo de ceremonia desean? Breve o larga?

Ellos dos se miran un poco escépticos y responden al unísono.

- Breve.

- Bien. Colóquense delante de mí, por favor.

Lo hacen los dos, y entonces mirando a la otra pareja pregunta:

- Ustedes van a actuar de testigos?

- Sí, exactamente.

- Perfecto. Tienen la licencia?

- Sí, tenga. -Armando se la da.

- Bien. -Dice tras revisarla.- Veo que todo está en orden... los dos son solteros...

Mientras, la esposa del juez ha puesto una música suave que sirve de fondo para que el silencio y la falta de más allegados no resulten tan opresivos y apabullantes.

El juez toma un libro en sus manos, lo abre por la página que tiene señalada y empieza con el ritual.

Poco después les hace la clásica pregunta sobre si se aceptan como marido y mujer y ellos responden con el tradicional: Sí, quiero.

Después de leer unos renglones más, mira a Armando y vuelve a preguntar:

- Tiene un anillo para la novia?

- Sí, y otro para mí. -Se vuelve a Juan para que se los dé.

El hombre asiente y sigue hablando.

- Primero póngaselo a su prometida en el dedo y diga: Con este anillo yo te desposo.

Lo hace, y luego el juez insta a Betty.

- Ahora usted, señora.

Betty se lo pone a Armando y repite:

- Con este anillo yo te desposo.

- Tómense las manos.

Betty se siente extraña y mareada al mirarle. Cuando él le deslizó la alianza en el dedo, el corazón empezó a latirle deprisa y la recorrió el cuerpo una sensación nueva.

No tiene palabras para definir ese sentimiento.

Su mano descansa sobre la de Armando que es suave y cálida, y por el rabillo del ojo percibe como él inclina un poco la cabeza para verla la cara.

Permanecen con las manos enlazadas, y después de leer otra retahíla más se oye decir al juez Mc Phee:

- Por la autoridad que me ha sido conferida por el estado de Nevada, les declaro marido y mujer. -Y mirando a Armando concluye.- Puede besar a la novia.

De pronto él cae en la cuenta de que está casado y le entra el pánico.

Lo que menos le apetece ahora es besar a la novia. La suya!

Pero debe obligarse a hacerlo para no dar qué pensar al oficiante y avergonzar a Betty, Camila y Juan. La verdad es que se siente bastante mal a pesar de que Betty ahora está bonita y de que el matrimonio es temporal.

El beso es ligero y suave, nada pasional.

Luego se separa y la mira con una leve sonrisa.

Se dice a sí mismo que Betty es buena persona y que con ella podrá tener una sólida relación de amistad para siempre pues está llena de cualidades morales, intelectuales y ahora incluso estéticas. Mas el hecho de que desde hace un par de horas también le atraiga sexualmente no le compensa tener que estar CASADO.

Con la misma sonrisa pero ya congelada e inexpresiva se vuelve a Camila, y ésta que le conoce bien y sabe su aversión al matrimonio, comprende que se siente prisionero y le está pidiendo socorro.

- Armando! -Le abraza con fuerza aparentando felicitarle y le habla al oído.- Tranquilo, hermanito, tú sabes que no es para siempre. Sólo durará unos meses. Cálmate.

- Sí, es cierto. -Esboza una sonrisa ahora esperanzada y le vuelve un poco el color.- Gracias, Camila, si yo sé pero... BUF! Necesitaba que me lo recordasen.

Mientras Juan ha cumplido con lo que se esperaba de él, y ha dado la enhorabuena a Betty con un sentido abrazo ya que le cae muy bien.

- Ahora somos cuñados, Beatriz. Te deseo un matrimonio largo y feliz, y supongo que lo tendrás porque en el fondo Armando es buen chico. -Él ya sabe todo porque se lo ha dicho su esposa, incluido que Betty ama a su marido.- Espero que te lo demuestre cuanto antes.

- Gracias, Juan. Que sea como dices.

Luego es Camila quien felicita a Betty mientras los dos hombres se funden en un abrazo.

A continuación firman los documentos que el juez les presenta, éste pone su sello como oficiante autorizado y se despiden llevándose su certificado de matrimonio para poder demostrar ante el mundo que están legalmente casados.

Suben al taxi que les espera en la puerta y van a cenar los cuatro para celebrar el acontecimiento a un lujoso restaurante.

Después pasan un rato probando suerte en la sala de juego de su hotel, y allí Armando se toma el par de embellecedores recomendados por Mario, pues aunque ya no los necesita porque Betty está bonita, él los emplea para cobrar valor ante la condena que le ha caído en forma de matrimonio.

A medianoche se despiden las dos parejas y cada una se retira a su suite.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Armando abre la puerta y ella ya se dispone a pasar cuando él la detiene.

- Espera. -Y se agacha para auparla en brazos.

- Oh! No tienes porqué...

- Por deferencia a tu naturaleza romántica creo que será mejor que sigamos una última tradición.

La levanta con facilidad y cruza el umbral con ella en los brazos.

- Gracias. -Murmura Betty cuando sus pies vuelven a posarse en el suelo en medio del salón.

Armando mientras cierra la puerta y se acerca de nuevo a ella.

- Toma un baño tibio. Te relajará pues estás muy tensa.

- Sí, será lo mejor. -Admite.

Tras él está abierta la puerta del dormitorio y traga saliva al ver la gran cama. Un pavor frío se apodera de ella.

- Vamos a... ahora?

- Vamos a...? -Sigue su mirada y sonríe compadecido.- Demasiadas emociones para el mismo día, sí?

Betty asiente con la cabeza, ruborizada.

- Tranquila. Hay tiempo de sobra. Quién tiene prisa?

Aliviada por la primera frase y defraudada por la segunda, dice:

- Voy a darme ese baño.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras está sumergida en el agua jabonosa se le forma un nudo en el estómago al evocar sus sueños románticos de adolescencia y juventud.

Soñaba que se casaría por amor con un hombre sensible, cariñoso y tierno; y Armando parece la antítesis de ese amor soñado. No tiene nada de eso. Es un depredador.

Interrumpe sus reflexiones de golpe al percibir que no está sola, y abre los ojos al tiempo que da un respingo nervioso que hace desbordar ligeramente la bañera.

Armando está allí de pie, en una postura relajada, mirándola. Y eso la produce una sensación extraña mezcla de temor y deseo.

Da dos pasos y ya está a su lado, se pone en cuclillas y pregunta risueñp:

- Necesitas que te enjabone la espalda?

Es la primera vez que lo tiene tan cerca y su aroma le impregna los sentidos. Llega a su pituitaria una suave fragancia de colonia cara y piel limpia. Irradia salud y virilidad y se ve que es un hombre atractivo y pulcro que sabe cuidar de sí mismo.

Suspira levemente.

- Muchas gracias, pero no. Eres muy considerado. -Contesta con ironía todavía molesta por la frase que antes dijo él: Quién tiene prisa?.- Sal de aquí, por favor.

- OK! Si quieres algo, silba. -Contesta con sorna, se incorpora y sale cerrando tras sí.

Betty intenta volver a relajarse, pero el agua se ha empezado a enfriar y da por terminado el baño.

Se seca bien, se extiende un poco de leche corporal y se pone el baby doll que compró para la ocasión, porque sea como sea ésta es la ocasión.

Mientras, Armando ha bajado la intensidad de la luz de la habitación hasta dejarla muy tenue, se ha introducido entre las sábanas y está dispuesto a compartir el lecho con su esposa. Pero la cabeza le traiciona con imágenes que le traen recuerdos placenteros de gozo y libertad. Son buenos ratos pasados con Adriana Arboleda, Karina Larson, Yolanda Espinosa, Mónica Riaño, Carla Aguirre... mas cuando Betty se acuesta en el extremo opuesto de la enorme cama, prácticamente sobre el larguero, todas esas bellezas se esfuman de su mente.

No sabe qué le provoca esta muchachita pero no tiene duda de que es distinto de lo que le han provocado hasta ahora.

Ella es distinta.

- Duérmete y descansa. -Le recomienda compasivo.- El día ha sido muy largo.

- Y agotador. -Responde Betty acomodando la espalda sobre el colchón y notando el cansancio y multitud de puntos doloridos.- Desde las cinco de la mañana que me levanté...

- No has llamado a tu padre. -Le recuerda Armando desde el otro extremo.

- Lo haré por la mañana. De todos modos supongo que habrá leído la carta que le dejé.

- Te arriesgaste a que la leyera antes de tiempo? -Con preocupación.

- Sí, pero era muy improbable. Yo no sabía cuando iba a poder llamarle y no quería que sufriera gratuitamente por no saber nada de mí. -Bosteza vencida por el sueño y el cansancio.- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.


CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, amigas?

Ya tenemos casada a nuestra parejita, y de momento la noche de bodas está un poco esaboría, pero hay que reconocer que están agotados, y también un poco descolocados.

Betty por timidez e inexperiencia y Armando porque el matrimonio le viene grande y le va a costar asimilar que es un hombre casado (al menos temporalmente).

Aún así estoy segura de que poquito a poquito le van a coger el gustillo.

Besicos y gracias por vuestros comentarios. Me gustan.
Ya estan casaditos como Dios manda. Ahora toca encargar el bebe jejeje Espero que empiezen a trabajar prontico.

Muy linda la historia pues muestra que nuestro bello bobo tiene buenos sentimientos aunque ahora este un poco despalomado por lo que es hombre casado.

Espero el proximo, muchos besicos!!!
Quote
Share

Regina
Regina

September 21st, 2009, 6:41 pm #8

Betty elige un traje blanco compuesto por vestido y chaqueta para la ceremonia de esa tarde, y dos conjuntos prácticos y cómodos para los otros días que van a pasar en Nevada.

- Quédate ya con uno puesto, quieres?

- Sí, tienes razón. Me pondré el verde. Y cuando volvamos a Bogotá cuento contigo para que me acompañes a comprar ropa adecuada al clima cachaco.

- Naturalmente, Betty, tenemos que renovarte el vestuario. Ahora vamos a preguntar si hay alguna óptica cerca.

La hay, y allí le adaptan los cristales de sus grandes gafas a una nueva montura moderna y ligera adecuada a su fisonomía y naricilla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo VI.- Puede besar a la novia.



Y a las cinco de la tarde, ya con todo hecho, suben a sus respectivas habitaciones para ducharse y vestirse.

Encuentra a Armando en la suite, cómodamente sentado en un sillón mirando por la televisión un partido de béisbol.

Al verla aparecer tan distinta de como la dejó hace apenas unas horas, se levanta de golpe como impelido por un muelle, se acerca despacio, y la rodea lentamente examinándola desde todos los ángulos para terminar dando un silbido de admiración.

- Fiuuu!!! Vaya... vaya... vaya... así que usted estaba escondida debajo de esos ropajes, esas enormes gafas y aquel capul...

- Puede ser, pero yo tampoco lo sabía. -Se disculpa aún sorprendida.

- Pues es toda una sorpresa. Muy agradable, por cierto. -Con mirada estimativa y dando una vuelta más a su alrededor.- Y cómo es que se ha decidido a cambiar?

- Ha sido idea de Camila que ya lo traía pensado. Yo creía que se equivocaba al decir que tenía posibilidades de mejorar, pero ya ve...

- Veo, veo. Tremendo ojo tiene mi hermana! -No puede dejar de mirarla de arriba abajo y pone morritos.- Ha quedado para comérsela...

- Cómo dice? -Betty abre los ojos.

- Perdón. -Se disculpa sonriente.- Ha sido un lapsus.

- Bueno, ahora voy a arreglarme. -Con timidez por el interés que ha despertado en Armando.

- Más? -Perplejo.

- Naturalmente. No pensará que me voy a casar vestida de verde... -Contesta cargada de razón y también encantada por el efecto causado.

- No, claro, tiene razón. Yo... yo también voy a prepararme. -Balbucea con una sonrisa de satisfacción iluminando su cara.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Camila y Juan vienen quince minutos antes de la hora a la que han quedado por si Betty necesita ayuda, pero no es así de modo que los tres la esperan en el salón de la suite.

Cuando sale, Juan no la reconoce, y su mujer le da un codazo en las costillas para que cierre la boca.

Armando se sorprende por segunda vez en menos de una hora al ver como la sienta el traje de chaqueta blanco, luego la mira complacido y le ofrece el brazo.

- Vamos, futura señora Mendoza.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





El taxi que han pedido les espera a las seis en punto en la puerta del hotel. Suben los cuatro con cuidado de no arrugar la ropa de las señoras, dicen la dirección al taxista y parten hacia allá.

Una vez ante la casa avanzan por el caminito hasta la entrada, llaman a la puerta y esperan.

Apenas unos segundos después les abre un hombre joven, corpulento, rubio y con un atractivo bigote.

- Mister Mc Phee? -Pregunta Armando.

- Técnicamente, sí, pero creo que pregunta por mi padre.

Armando explica sus intenciones y el joven sonríe de oreja a oreja.

- Ve como no me equivoqué? Quieren casarse. Pasen, por favor.

Les conduce a una amplia estancia claramente destinada y decorada para oficiar enlaces y les dice:

- Esperen un momento que voy a avisar al juez.

Instantes después se abre la puerta y aparece ante ellos un hombre de mediana edad y aspecto serio y respetable.

- Buenas tardes.

- Buenas tardes. -Contestan los cuatro.

- Me han dicho que desean que celebre un matrimonio.

- Así es. -Armando conciso.

- Quiénes son los contrayentes? -Pregunta con voz agradable.

- Nosotros. -Dicen Betty y Armando.

- Qué tipo de ceremonia desean? Breve o larga?

Ellos dos se miran un poco escépticos y responden al unísono.

- Breve.

- Bien. Colóquense delante de mí, por favor.

Lo hacen los dos, y entonces mirando a la otra pareja pregunta:

- Ustedes van a actuar de testigos?

- Sí, exactamente.

- Perfecto. Tienen la licencia?

- Sí, tenga. -Armando se la da.

- Bien. -Dice tras revisarla.- Veo que todo está en orden... los dos son solteros...

Mientras, la esposa del juez ha puesto una música suave que sirve de fondo para que el silencio y la falta de más allegados no resulten tan opresivos y apabullantes.

El juez toma un libro en sus manos, lo abre por la página que tiene señalada y empieza con el ritual.

Poco después les hace la clásica pregunta sobre si se aceptan como marido y mujer y ellos responden con el tradicional: Sí, quiero.

Después de leer unos renglones más, mira a Armando y vuelve a preguntar:

- Tiene un anillo para la novia?

- Sí, y otro para mí. -Se vuelve a Juan para que se los dé.

El hombre asiente y sigue hablando.

- Primero póngaselo a su prometida en el dedo y diga: Con este anillo yo te desposo.

Lo hace, y luego el juez insta a Betty.

- Ahora usted, señora.

Betty se lo pone a Armando y repite:

- Con este anillo yo te desposo.

- Tómense las manos.

Betty se siente extraña y mareada al mirarle. Cuando él le deslizó la alianza en el dedo, el corazón empezó a latirle deprisa y la recorrió el cuerpo una sensación nueva.

No tiene palabras para definir ese sentimiento.

Su mano descansa sobre la de Armando que es suave y cálida, y por el rabillo del ojo percibe como él inclina un poco la cabeza para verla la cara.

Permanecen con las manos enlazadas, y después de leer otra retahíla más se oye decir al juez Mc Phee:

- Por la autoridad que me ha sido conferida por el estado de Nevada, les declaro marido y mujer. -Y mirando a Armando concluye.- Puede besar a la novia.

De pronto él cae en la cuenta de que está casado y le entra el pánico.

Lo que menos le apetece ahora es besar a la novia. La suya!

Pero debe obligarse a hacerlo para no dar qué pensar al oficiante y avergonzar a Betty, Camila y Juan. La verdad es que se siente bastante mal a pesar de que Betty ahora está bonita y de que el matrimonio es temporal.

El beso es ligero y suave, nada pasional.

Luego se separa y la mira con una leve sonrisa.

Se dice a sí mismo que Betty es buena persona y que con ella podrá tener una sólida relación de amistad para siempre pues está llena de cualidades morales, intelectuales y ahora incluso estéticas. Mas el hecho de que desde hace un par de horas también le atraiga sexualmente no le compensa tener que estar CASADO.

Con la misma sonrisa pero ya congelada e inexpresiva se vuelve a Camila, y ésta que le conoce bien y sabe su aversión al matrimonio, comprende que se siente prisionero y le está pidiendo socorro.

- Armando! -Le abraza con fuerza aparentando felicitarle y le habla al oído.- Tranquilo, hermanito, tú sabes que no es para siempre. Sólo durará unos meses. Cálmate.

- Sí, es cierto. -Esboza una sonrisa ahora esperanzada y le vuelve un poco el color.- Gracias, Camila, si yo sé pero... BUF! Necesitaba que me lo recordasen.

Mientras Juan ha cumplido con lo que se esperaba de él, y ha dado la enhorabuena a Betty con un sentido abrazo ya que le cae muy bien.

- Ahora somos cuñados, Beatriz. Te deseo un matrimonio largo y feliz, y supongo que lo tendrás porque en el fondo Armando es buen chico. -Él ya sabe todo porque se lo ha dicho su esposa, incluido que Betty ama a su marido.- Espero que te lo demuestre cuanto antes.

- Gracias, Juan. Que sea como dices.

Luego es Camila quien felicita a Betty mientras los dos hombres se funden en un abrazo.

A continuación firman los documentos que el juez les presenta, éste pone su sello como oficiante autorizado y se despiden llevándose su certificado de matrimonio para poder demostrar ante el mundo que están legalmente casados.

Suben al taxi que les espera en la puerta y van a cenar los cuatro para celebrar el acontecimiento a un lujoso restaurante.

Después pasan un rato probando suerte en la sala de juego de su hotel, y allí Armando se toma el par de embellecedores recomendados por Mario, pues aunque ya no los necesita porque Betty está bonita, él los emplea para cobrar valor ante la condena que le ha caído en forma de matrimonio.

A medianoche se despiden las dos parejas y cada una se retira a su suite.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Armando abre la puerta y ella ya se dispone a pasar cuando él la detiene.

- Espera. -Y se agacha para auparla en brazos.

- Oh! No tienes porqué...

- Por deferencia a tu naturaleza romántica creo que será mejor que sigamos una última tradición.

La levanta con facilidad y cruza el umbral con ella en los brazos.

- Gracias. -Murmura Betty cuando sus pies vuelven a posarse en el suelo en medio del salón.

Armando mientras cierra la puerta y se acerca de nuevo a ella.

- Toma un baño tibio. Te relajará pues estás muy tensa.

- Sí, será lo mejor. -Admite.

Tras él está abierta la puerta del dormitorio y traga saliva al ver la gran cama. Un pavor frío se apodera de ella.

- Vamos a... ahora?

- Vamos a...? -Sigue su mirada y sonríe compadecido.- Demasiadas emociones para el mismo día, sí?

Betty asiente con la cabeza, ruborizada.

- Tranquila. Hay tiempo de sobra. Quién tiene prisa?

Aliviada por la primera frase y defraudada por la segunda, dice:

- Voy a darme ese baño.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras está sumergida en el agua jabonosa se le forma un nudo en el estómago al evocar sus sueños románticos de adolescencia y juventud.

Soñaba que se casaría por amor con un hombre sensible, cariñoso y tierno; y Armando parece la antítesis de ese amor soñado. No tiene nada de eso. Es un depredador.

Interrumpe sus reflexiones de golpe al percibir que no está sola, y abre los ojos al tiempo que da un respingo nervioso que hace desbordar ligeramente la bañera.

Armando está allí de pie, en una postura relajada, mirándola. Y eso la produce una sensación extraña mezcla de temor y deseo.

Da dos pasos y ya está a su lado, se pone en cuclillas y pregunta risueñp:

- Necesitas que te enjabone la espalda?

Es la primera vez que lo tiene tan cerca y su aroma le impregna los sentidos. Llega a su pituitaria una suave fragancia de colonia cara y piel limpia. Irradia salud y virilidad y se ve que es un hombre atractivo y pulcro que sabe cuidar de sí mismo.

Suspira levemente.

- Muchas gracias, pero no. Eres muy considerado. -Contesta con ironía todavía molesta por la frase que antes dijo él: Quién tiene prisa?.- Sal de aquí, por favor.

- OK! Si quieres algo, silba. -Contesta con sorna, se incorpora y sale cerrando tras sí.

Betty intenta volver a relajarse, pero el agua se ha empezado a enfriar y da por terminado el baño.

Se seca bien, se extiende un poco de leche corporal y se pone el baby doll que compró para la ocasión, porque sea como sea ésta es la ocasión.

Mientras, Armando ha bajado la intensidad de la luz de la habitación hasta dejarla muy tenue, se ha introducido entre las sábanas y está dispuesto a compartir el lecho con su esposa. Pero la cabeza le traiciona con imágenes que le traen recuerdos placenteros de gozo y libertad. Son buenos ratos pasados con Adriana Arboleda, Karina Larson, Yolanda Espinosa, Mónica Riaño, Carla Aguirre... mas cuando Betty se acuesta en el extremo opuesto de la enorme cama, prácticamente sobre el larguero, todas esas bellezas se esfuman de su mente.

No sabe qué le provoca esta muchachita pero no tiene duda de que es distinto de lo que le han provocado hasta ahora.

Ella es distinta.

- Duérmete y descansa. -Le recomienda compasivo.- El día ha sido muy largo.

- Y agotador. -Responde Betty acomodando la espalda sobre el colchón y notando el cansancio y multitud de puntos doloridos.- Desde las cinco de la mañana que me levanté...

- No has llamado a tu padre. -Le recuerda Armando desde el otro extremo.

- Lo haré por la mañana. De todos modos supongo que habrá leído la carta que le dejé.

- Te arriesgaste a que la leyera antes de tiempo? -Con preocupación.

- Sí, pero era muy improbable. Yo no sabía cuando iba a poder llamarle y no quería que sufriera gratuitamente por no saber nada de mí. -Bosteza vencida por el sueño y el cansancio.- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.


CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, amigas?

Ya tenemos casada a nuestra parejita, y de momento la noche de bodas está un poco esaboría, pero hay que reconocer que están agotados, y también un poco descolocados.

Betty por timidez e inexperiencia y Armando porque el matrimonio le viene grande y le va a costar asimilar que es un hombre casado (al menos temporalmente).

Aún así estoy segura de que poquito a poquito le van a coger el gustillo.

Besicos y gracias por vuestros comentarios. Me gustan.
Es que si cualquiera de nosotras tuviera ese bombon a disposición, pues ´Dios, roja me pongo de pensar lo que le haria.Ja, ja,ja, me salio la vieja verde. Besos estuvo muy bonito.
Quote
Share

mcarmenb
mcarmenb

September 21st, 2009, 7:35 pm #9

Betty elige un traje blanco compuesto por vestido y chaqueta para la ceremonia de esa tarde, y dos conjuntos prácticos y cómodos para los otros días que van a pasar en Nevada.

- Quédate ya con uno puesto, quieres?

- Sí, tienes razón. Me pondré el verde. Y cuando volvamos a Bogotá cuento contigo para que me acompañes a comprar ropa adecuada al clima cachaco.

- Naturalmente, Betty, tenemos que renovarte el vestuario. Ahora vamos a preguntar si hay alguna óptica cerca.

La hay, y allí le adaptan los cristales de sus grandes gafas a una nueva montura moderna y ligera adecuada a su fisonomía y naricilla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo VI.- Puede besar a la novia.



Y a las cinco de la tarde, ya con todo hecho, suben a sus respectivas habitaciones para ducharse y vestirse.

Encuentra a Armando en la suite, cómodamente sentado en un sillón mirando por la televisión un partido de béisbol.

Al verla aparecer tan distinta de como la dejó hace apenas unas horas, se levanta de golpe como impelido por un muelle, se acerca despacio, y la rodea lentamente examinándola desde todos los ángulos para terminar dando un silbido de admiración.

- Fiuuu!!! Vaya... vaya... vaya... así que usted estaba escondida debajo de esos ropajes, esas enormes gafas y aquel capul...

- Puede ser, pero yo tampoco lo sabía. -Se disculpa aún sorprendida.

- Pues es toda una sorpresa. Muy agradable, por cierto. -Con mirada estimativa y dando una vuelta más a su alrededor.- Y cómo es que se ha decidido a cambiar?

- Ha sido idea de Camila que ya lo traía pensado. Yo creía que se equivocaba al decir que tenía posibilidades de mejorar, pero ya ve...

- Veo, veo. Tremendo ojo tiene mi hermana! -No puede dejar de mirarla de arriba abajo y pone morritos.- Ha quedado para comérsela...

- Cómo dice? -Betty abre los ojos.

- Perdón. -Se disculpa sonriente.- Ha sido un lapsus.

- Bueno, ahora voy a arreglarme. -Con timidez por el interés que ha despertado en Armando.

- Más? -Perplejo.

- Naturalmente. No pensará que me voy a casar vestida de verde... -Contesta cargada de razón y también encantada por el efecto causado.

- No, claro, tiene razón. Yo... yo también voy a prepararme. -Balbucea con una sonrisa de satisfacción iluminando su cara.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Camila y Juan vienen quince minutos antes de la hora a la que han quedado por si Betty necesita ayuda, pero no es así de modo que los tres la esperan en el salón de la suite.

Cuando sale, Juan no la reconoce, y su mujer le da un codazo en las costillas para que cierre la boca.

Armando se sorprende por segunda vez en menos de una hora al ver como la sienta el traje de chaqueta blanco, luego la mira complacido y le ofrece el brazo.

- Vamos, futura señora Mendoza.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





El taxi que han pedido les espera a las seis en punto en la puerta del hotel. Suben los cuatro con cuidado de no arrugar la ropa de las señoras, dicen la dirección al taxista y parten hacia allá.

Una vez ante la casa avanzan por el caminito hasta la entrada, llaman a la puerta y esperan.

Apenas unos segundos después les abre un hombre joven, corpulento, rubio y con un atractivo bigote.

- Mister Mc Phee? -Pregunta Armando.

- Técnicamente, sí, pero creo que pregunta por mi padre.

Armando explica sus intenciones y el joven sonríe de oreja a oreja.

- Ve como no me equivoqué? Quieren casarse. Pasen, por favor.

Les conduce a una amplia estancia claramente destinada y decorada para oficiar enlaces y les dice:

- Esperen un momento que voy a avisar al juez.

Instantes después se abre la puerta y aparece ante ellos un hombre de mediana edad y aspecto serio y respetable.

- Buenas tardes.

- Buenas tardes. -Contestan los cuatro.

- Me han dicho que desean que celebre un matrimonio.

- Así es. -Armando conciso.

- Quiénes son los contrayentes? -Pregunta con voz agradable.

- Nosotros. -Dicen Betty y Armando.

- Qué tipo de ceremonia desean? Breve o larga?

Ellos dos se miran un poco escépticos y responden al unísono.

- Breve.

- Bien. Colóquense delante de mí, por favor.

Lo hacen los dos, y entonces mirando a la otra pareja pregunta:

- Ustedes van a actuar de testigos?

- Sí, exactamente.

- Perfecto. Tienen la licencia?

- Sí, tenga. -Armando se la da.

- Bien. -Dice tras revisarla.- Veo que todo está en orden... los dos son solteros...

Mientras, la esposa del juez ha puesto una música suave que sirve de fondo para que el silencio y la falta de más allegados no resulten tan opresivos y apabullantes.

El juez toma un libro en sus manos, lo abre por la página que tiene señalada y empieza con el ritual.

Poco después les hace la clásica pregunta sobre si se aceptan como marido y mujer y ellos responden con el tradicional: Sí, quiero.

Después de leer unos renglones más, mira a Armando y vuelve a preguntar:

- Tiene un anillo para la novia?

- Sí, y otro para mí. -Se vuelve a Juan para que se los dé.

El hombre asiente y sigue hablando.

- Primero póngaselo a su prometida en el dedo y diga: Con este anillo yo te desposo.

Lo hace, y luego el juez insta a Betty.

- Ahora usted, señora.

Betty se lo pone a Armando y repite:

- Con este anillo yo te desposo.

- Tómense las manos.

Betty se siente extraña y mareada al mirarle. Cuando él le deslizó la alianza en el dedo, el corazón empezó a latirle deprisa y la recorrió el cuerpo una sensación nueva.

No tiene palabras para definir ese sentimiento.

Su mano descansa sobre la de Armando que es suave y cálida, y por el rabillo del ojo percibe como él inclina un poco la cabeza para verla la cara.

Permanecen con las manos enlazadas, y después de leer otra retahíla más se oye decir al juez Mc Phee:

- Por la autoridad que me ha sido conferida por el estado de Nevada, les declaro marido y mujer. -Y mirando a Armando concluye.- Puede besar a la novia.

De pronto él cae en la cuenta de que está casado y le entra el pánico.

Lo que menos le apetece ahora es besar a la novia. La suya!

Pero debe obligarse a hacerlo para no dar qué pensar al oficiante y avergonzar a Betty, Camila y Juan. La verdad es que se siente bastante mal a pesar de que Betty ahora está bonita y de que el matrimonio es temporal.

El beso es ligero y suave, nada pasional.

Luego se separa y la mira con una leve sonrisa.

Se dice a sí mismo que Betty es buena persona y que con ella podrá tener una sólida relación de amistad para siempre pues está llena de cualidades morales, intelectuales y ahora incluso estéticas. Mas el hecho de que desde hace un par de horas también le atraiga sexualmente no le compensa tener que estar CASADO.

Con la misma sonrisa pero ya congelada e inexpresiva se vuelve a Camila, y ésta que le conoce bien y sabe su aversión al matrimonio, comprende que se siente prisionero y le está pidiendo socorro.

- Armando! -Le abraza con fuerza aparentando felicitarle y le habla al oído.- Tranquilo, hermanito, tú sabes que no es para siempre. Sólo durará unos meses. Cálmate.

- Sí, es cierto. -Esboza una sonrisa ahora esperanzada y le vuelve un poco el color.- Gracias, Camila, si yo sé pero... BUF! Necesitaba que me lo recordasen.

Mientras Juan ha cumplido con lo que se esperaba de él, y ha dado la enhorabuena a Betty con un sentido abrazo ya que le cae muy bien.

- Ahora somos cuñados, Beatriz. Te deseo un matrimonio largo y feliz, y supongo que lo tendrás porque en el fondo Armando es buen chico. -Él ya sabe todo porque se lo ha dicho su esposa, incluido que Betty ama a su marido.- Espero que te lo demuestre cuanto antes.

- Gracias, Juan. Que sea como dices.

Luego es Camila quien felicita a Betty mientras los dos hombres se funden en un abrazo.

A continuación firman los documentos que el juez les presenta, éste pone su sello como oficiante autorizado y se despiden llevándose su certificado de matrimonio para poder demostrar ante el mundo que están legalmente casados.

Suben al taxi que les espera en la puerta y van a cenar los cuatro para celebrar el acontecimiento a un lujoso restaurante.

Después pasan un rato probando suerte en la sala de juego de su hotel, y allí Armando se toma el par de embellecedores recomendados por Mario, pues aunque ya no los necesita porque Betty está bonita, él los emplea para cobrar valor ante la condena que le ha caído en forma de matrimonio.

A medianoche se despiden las dos parejas y cada una se retira a su suite.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Armando abre la puerta y ella ya se dispone a pasar cuando él la detiene.

- Espera. -Y se agacha para auparla en brazos.

- Oh! No tienes porqué...

- Por deferencia a tu naturaleza romántica creo que será mejor que sigamos una última tradición.

La levanta con facilidad y cruza el umbral con ella en los brazos.

- Gracias. -Murmura Betty cuando sus pies vuelven a posarse en el suelo en medio del salón.

Armando mientras cierra la puerta y se acerca de nuevo a ella.

- Toma un baño tibio. Te relajará pues estás muy tensa.

- Sí, será lo mejor. -Admite.

Tras él está abierta la puerta del dormitorio y traga saliva al ver la gran cama. Un pavor frío se apodera de ella.

- Vamos a... ahora?

- Vamos a...? -Sigue su mirada y sonríe compadecido.- Demasiadas emociones para el mismo día, sí?

Betty asiente con la cabeza, ruborizada.

- Tranquila. Hay tiempo de sobra. Quién tiene prisa?

Aliviada por la primera frase y defraudada por la segunda, dice:

- Voy a darme ese baño.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras está sumergida en el agua jabonosa se le forma un nudo en el estómago al evocar sus sueños románticos de adolescencia y juventud.

Soñaba que se casaría por amor con un hombre sensible, cariñoso y tierno; y Armando parece la antítesis de ese amor soñado. No tiene nada de eso. Es un depredador.

Interrumpe sus reflexiones de golpe al percibir que no está sola, y abre los ojos al tiempo que da un respingo nervioso que hace desbordar ligeramente la bañera.

Armando está allí de pie, en una postura relajada, mirándola. Y eso la produce una sensación extraña mezcla de temor y deseo.

Da dos pasos y ya está a su lado, se pone en cuclillas y pregunta risueñp:

- Necesitas que te enjabone la espalda?

Es la primera vez que lo tiene tan cerca y su aroma le impregna los sentidos. Llega a su pituitaria una suave fragancia de colonia cara y piel limpia. Irradia salud y virilidad y se ve que es un hombre atractivo y pulcro que sabe cuidar de sí mismo.

Suspira levemente.

- Muchas gracias, pero no. Eres muy considerado. -Contesta con ironía todavía molesta por la frase que antes dijo él: Quién tiene prisa?.- Sal de aquí, por favor.

- OK! Si quieres algo, silba. -Contesta con sorna, se incorpora y sale cerrando tras sí.

Betty intenta volver a relajarse, pero el agua se ha empezado a enfriar y da por terminado el baño.

Se seca bien, se extiende un poco de leche corporal y se pone el baby doll que compró para la ocasión, porque sea como sea ésta es la ocasión.

Mientras, Armando ha bajado la intensidad de la luz de la habitación hasta dejarla muy tenue, se ha introducido entre las sábanas y está dispuesto a compartir el lecho con su esposa. Pero la cabeza le traiciona con imágenes que le traen recuerdos placenteros de gozo y libertad. Son buenos ratos pasados con Adriana Arboleda, Karina Larson, Yolanda Espinosa, Mónica Riaño, Carla Aguirre... mas cuando Betty se acuesta en el extremo opuesto de la enorme cama, prácticamente sobre el larguero, todas esas bellezas se esfuman de su mente.

No sabe qué le provoca esta muchachita pero no tiene duda de que es distinto de lo que le han provocado hasta ahora.

Ella es distinta.

- Duérmete y descansa. -Le recomienda compasivo.- El día ha sido muy largo.

- Y agotador. -Responde Betty acomodando la espalda sobre el colchón y notando el cansancio y multitud de puntos doloridos.- Desde las cinco de la mañana que me levanté...

- No has llamado a tu padre. -Le recuerda Armando desde el otro extremo.

- Lo haré por la mañana. De todos modos supongo que habrá leído la carta que le dejé.

- Te arriesgaste a que la leyera antes de tiempo? -Con preocupación.

- Sí, pero era muy improbable. Yo no sabía cuando iba a poder llamarle y no quería que sufriera gratuitamente por no saber nada de mí. -Bosteza vencida por el sueño y el cansancio.- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.


CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, amigas?

Ya tenemos casada a nuestra parejita, y de momento la noche de bodas está un poco esaboría, pero hay que reconocer que están agotados, y también un poco descolocados.

Betty por timidez e inexperiencia y Armando porque el matrimonio le viene grande y le va a costar asimilar que es un hombre casado (al menos temporalmente).

Aún así estoy segura de que poquito a poquito le van a coger el gustillo.

Besicos y gracias por vuestros comentarios. Me gustan.
y segun leia, me encantaba mas la historia y me he divertido mucho, seguro que dormido dormido, armando se acerca a ella.

un saludo

mcarmenb
Quote
Share

Tati
Tati

September 22nd, 2009, 1:08 pm #10

le haga sufrir un poquito por interesado,se ha casado por dinero asi que sufra un poquito.Me encanta esta historia .Besitos
Quote
Share