Entre tu sombra y la mía.- Capítulo XVII

Entre tu sombra y la mía.- Capítulo XVII

Calipso
Calipso

May 13th, 2011, 6:47 pm #1



- Bueno, mamá, deja ya que los chinos se vayan a jugar y danos bombones a nosotros. -Reclama Armando que está admirado y contento por la empatía de su madre y el niño.

- Gonzalo, vamos a los columpios. -Propone Robertito.

- Sed prudentes. -Recomienda Camila.- No hagáis locuras.

- No se preocupe, señora, que yo les acompaño. -Se ofrece la mucama.

- Gracias.





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Capítulo XVII.- M´hija, cuéntenos.



Ya anochece cuando comienzan a despedirse, y don Roberto encomienda a su hijo que le tenga al corriente de todos los pasos que vayan dando con la preparación del matrimonio.

- Qué os parece si el próximo fin de semana vamos a pasar un día a la hacienda? -Sugiere Camila.- Así los niños se irán conociendo y estarán más entretenidos que jugando solos.

- Buena idea. -Dice don Roberto.- Avisaré para que nos preparen la comida.

- Ok! Nosotros nos vamos que se hace tarde para el niño. Buenas noches. -Se despide Armando y besa a su familia.

- Adiós, Rober. -Dice Gonzalo a su nuevo amigo.

- Adiós. El sábado vamos a pedir al tío Armando que nos enseñe los caballos.

- Tiene caballos? -Pregunta admirado.

- Sí, y en la hacienda también hay vacas y ovejas.

- Guau! Mamá, has oído?

- Sí, hijo. -Betty sonríe al ver lo ilusionado que está.

- Y también hay tres perros que son amigos míos.

- No muerden? -Pregunta Gonzalo temeroso.

- No, porque yo te los presentaré.

- Hala! Daos un beso que nos vamos. -Dice Camila.

- Adiós, Gonzalo. -Se despide doña Margarita.- Me ha gustado mucho conocerte, y no te preocupes por los perros que yo les diré que eres buen chico y ni siquiera te ladrarán.

- Bueno. -Contesta más tranquilo.

- Pues dame un beso y hasta el sábado. -Se agacha a la altura del niño y le besa la mejilla.

- Adiós, doña Margarita, hemos pasado una tarde estupenda. -Se despide Betty.- Gracias por todo.

- Gracias a usted y a Gonzalo por hacernos compañía. Es un niño encantador.

- Gracias.

- No me las dé. Es la verdad.

Las dos mujeres se despiden con un par de besos, y a continuación lo hacen todos los demás.

Al salir de la casa, don Roberto le dice a Betty en privado:

- Beatriz, estoy muy satisfecho de que mi hijo la haya elegido a usted para compartir su vida. Creo que es un acierto total y deseo que los dos sean muy felices.

- Gracias, don Roberto, me alegra mucho que esté a favor de este matrimonio.

- Así es, y su niño es un chaval estupendo. Será muy positivo para Rober y para él mismo en el futuro que sean buenos amigos, porque se necesita estar acompañado por personas buenas que te quieran para poder superar las dificultades que a veces presenta la vida.

- Tiene razón. Las buenas compañías son muy necesarias.

De sobra lo sabe ella que apenas ha tenido amistades a lo largo de su infancia y adolescencia. Y cuando creyó que había encontrado a alguien que la quería...





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Casi son las nueve cuando llegan a casa. Armando les acompaña dentro, da un beso a Gonzalo y un piquito a Betty y se despide porque tienen que empezar con la rutina de bañar y dar la cena al niño para que se acueste pronto, ya que mañana es lunes y debe ir al cole.

Gonzalo no para de contarles a sus abuelos lo bien que lo ha pasado con su amigo Rober.

- Y el sábado vamos a ir a ver caballos, y vacas, y ovejas, y tres perros, pero no me van a ladrar ni a morder porque doña Margarita les va a decir que soy buen chico. -Cuenta de carrerilla, sin respirar.

- Vale, m´hijo, no se ahogue. -Dice doña Julia contenta de que el niño lo haya pasado bien y se sienta a gusto con los Mendoza.

- A ver, Gonzalito, escúcheme. -Interviene el abuelo.- Aunque esa señora les hable bien de usted a los perros, no vaya a tomarse confianzas con ellos porque no le conocen, entendió?

- Sí. -Acepta el prudente consejo porque le dan un poco de miedo los perros.- Yo me acerco, pero sólo un poco.

- Eso, y no se quede solo con ellos.

- Vale. He terminado! -Suelta el tenedor y levanta las manos como un campeón.

- Pues, ahora a lavarse los dientes, a hacer pis y a la cama. -Le dice Betty tomándole de la mano.- Que se está haciendo tarde y mañana hay que ir al cole.

Cuando unos minutos después le arropa y da un montón de besos de buenas noches, le dice:

- Me alegra que lo hayas pasado rico esta tarde.

- Sí, Rober mola mucho.

- Y los padres de Armando te han gustado?

- Sí, son como los abuelos. -Explica y a continuación pregunta.- Cuándo te cases con Armando van a ser nuestra familia?

- Más o menos. -Contesta Betty un poco evasiva.

- Y qué vamos a ser Rober y yo?

- Primos.

- Bien! Me gusta tener un primo. -Exclama Gonzalo contento.- Todos mis amigos tienen primos menos yo.

- Bueno, pues dentro de poco vas a tener uno. Y ahora, duérmete. -Le da otra retahíla de besos.- Que sueñes con los angelitos.

- Buenas noches, mami, y no cierres la puerta.

- Tranquilo. Ya sabes que siempre la dejo entornada.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Cuando Betty vuelve al comedor para cenar con sus padres, éstos le preguntan cómo ha transcurrido la tarde, pues aunque ver lo contento que ha venido el niño les ha satisfecho mucho, quieren saber la opinión de su hija al respecto.

- M´hija, cuéntenos. Qué tal con esos señores tan importantes?

- No son importantes, mamá. Simplemente son ricos.

- Bueno, lo que sean. Díganos, Bettyca.

- La verdad es que yo iba bastante nerviosa, por mí y por Gonzalo, porque aunque ya les conozco de verles en la empresa, hoy iba a su casa como futura nuera. Y claro, estaba inquieta por ver cómo les había sentado que su hijo quisiera casarse conmigo, porque estoy segura de que tendrían expectativas más altas...

- Más altas que usted, mamita? -La madre incrédula.- Más buena, más generosa, más inteligente, más trabajadora que usted? Imposible!

- Estoy de acuerdo con su mamá, Beatriz Aurora. -Confirma don Hermes.- Creo que es el doctor el que ha tenido mucha suerte al enamorarla a usted.

- Muchas gracias. -Sonríe satisfecha.- Pero la opinión de los propios padres no vale por no ser objetiva. Comprenderán que la familia de Armando pensará que yo soy la afortunada por cazar a su hijo. Y por dos razones: porque sólo soy su asistente y porque no soy prístina, ya que soy madre soltera.

- Sí, tiene razón en que pueden pensarlo, pero se equivocan. -Concluye el padre.- Y ahora cuéntenos como ha transcurrido la tarde.

- Muy bien. Yo esperaba que don Roberto fuera amistoso y acogedor porque es muy correcto, pero no estaba tan segura con respecto a su esposa porque en Ecomoda se muestra un poco estirada, mas ha sido muy amable conmigo y encantadora con Gonzalo. Él se ha portado muy juiciosito y natural, y yo creo que la ha conquistado.

- Menos mal, m´hija. Yo he estado muy nerviosa toda la tarde.

- Pues yo confiaba en la buena educación de esas personas, pero también sentía una cierta inquietud. -Confirma el padre.- Y los demás de la familia?

- Son la hermana de Armando, que se llama Camila, su marido y su hijo, que tiene seis años y se llama Roberto como el abuelo. Son muy agradables y simpáticos, como Armando. Y el niño se ha entendido muy bien con Gonzalo.

Siguen hablando un rato sobre la familia Mendoza y sobre la visita que van a hacer el sábado a la hacienda.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A las siete y media en punto Armando detiene el coche ante la casa de Betty, y ésta sale feliz de volver a verle.

Se dan un beso sin esconderse y emprenden la marcha.

- Qué tal, mi amor? Ya estás mas tranquila por cómo te recibieron a ti y al niño? -Irónico.

- Sí, listillo. Y no presumas de hombretón que tú también estabas nervioso el viernes, cuando viniste a casa a conocer a mis padres.

- Vaaale... quedamos empatados. -Aprovechando que están parados en un semáforo, se acerca y le roba un beso.- Te quiero, y tengo unas ganas locas de que estemos casados.

Betty le devuelve el beso y contesta:

- Yo también te amo y deseo ser tu esposa cuanto antes.

- Vayamos esta misma tarde a tu parroquia y elijamos fecha. -Propone Armando serio.

- OK! Voy a llamar para enterarme del horario del despacho parroquial y, si podemos vamos hoy mismo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Dejan el coche en el aparcamiento y suben en el ascensor besándose muy cariñosos y totalmente abstraídos, de modo que cuando se abren las puertas no ven que Aura Mª está allí esperando para bajar a su puesto de trabajo tras haber charlado un ratico con las amigas del cuartel.

Los ojos y la boca de la recepcionista dibujan una o perfecta, y no acierta a decir ni hacer nada.

Allá se queda paralizada por la impresión durante unos segundos que son suficientes para que se ponga en marcha el radar de Berta.

Al no apreciar movimiento tras la apertura de las puertas, ésta mira y ve a su amiga mirando a la pareja. Entonces da un fuerte codazo a Sofía, hace una seña a Sandra y Mariana, y las cuatro se acercan al ascensor y quedan contemplando la escena como si de una película se tratase.

No se sabe bien si es por el silencio, o por el tiempo transcurrido, o por un sexto sentido, Betty entreabre un ojo y da un brusco respingo al encontrarse a sus amigas mirándoles descaradamente con ojillos entre asombrados y morbosos por el chisme que han descubierto.

Armando reacciona al salto de Betty, y al volver al tiempo y espacio real se encuentra con cinco voyeurs que no pierden detalle.

De primeras se enoja por la intromisión, pero comprende que la culpa es suya por no haber esperado a llegar a presidencia y opta por salir del apuro con la mayor dignidad posible.

Toma a Betty por la cintura, sonríe marcando hoyuelos deliberadamente, y dice a su público:

- Señoras, les presento a mi futura esposa.

La primera reacción es un silencio total que apenas dura un instante mientras codifican la información, y a continuación se monta un guirigay que hace salir a Mario de su oficina y a Hugo e Inesita del taller.

- Qué sucede? -Pregunta Calderón.- Han visto algún ratón?

- Qué es este escándalo? Me han dado tal susto que han espantado la musa de la inspiración y no sé cuando volverá. -Les increpa Hugo muy enfadado.- Cuartel de feas!

Ellas se vuelven todavía con cara de sorpresa, y Berta informa a los otros tres.

- El doctor y Betty se van a casar.

- Mendoza! Se decidieron ya? -Mario avanza para dar un abrazo con fuertes palmadas en la espalda a su amigo y otro más delicado a Betty.- Que sean muy felices! Y me pido ser testigo de su matrimonio.

- Gracias, Calderón.

- Gracias, don Mario.

- Nada de don Mario. La futura esposa de mi hermano debe llamarme Mario o Calderón, a elegir.

Les felicita efusiva y sinceramente porque les ha visto sufrir por amor a los dos cuando Armando se fue al yate.

- Y para cuándo es el feliz enlace? -Pregunta.

- Todavía no sabemos la fecha, pero tan pronto como lo decidamos se lo diré.

Armando sigue hablando con Mario mientras Inesita y sus amigas felicitan a Betty, y Hugo permanece en medio del lobby en jarras esperando que alguien le preste atención.

Cuando al fin le ven, todos se giran a mirarle y Armando le pregunta:

- Quieres algo, Hugo?

- Sí quiero. -Y exige con afectados movimientos de manos.- Si es verdad, confírmame lo que han escuchado mis pobres oídos.

- Betty y yo vamos a casarnos dentro de poco. -Armando repite las palabras despacio, un poco molesto.

- Que te vas a casar con el moscorrofio? -Pregunta con voz aguda y parpadeando ostentosamente.

Armando avanza hacia él decidido como un tanque del ejército, y cuando llega ante el diseñador, sin mediar palabra, le propina tremendo puñetazo en toda la cara. Tan fuerte es el impacto que Lombardi se desploma hacia atrás y cae al suelo patas arriba.

El silencio es total y lo rompe Armando.

- No vuelvas a atreverte a faltarle al respeto a la doctora Pinzón porque ella misma se tiene bien ganado ese respeto, y en segundo lugar porque va a ser mi esposa en breve.

- Te has vuelto loco? Te has quedado sin diseñador! -Vocifera protegiéndose con una mano la mejilla lastimada.

- Me importa un carajo lo que hagas! Si te quedas, ten muy claro que has de respetarla y, si te vas, ya contrataremos a otro diseñador. Hay muchos deseando que Ecomoda llame a su puerta.

- Pero no son de mi creatividad y calidad. -Responde Hugo altanero.

- Y conflictividad. -Añade Armando muy serio.- De sobra te conocen en nuestro mundillo, y te va a costar mucho encontrar una empresa donde soporten tus manías, extravagancias y pataletas.

Ante esa respuesta, Hugo se queda sin palabras porque no le queda más remedio que reconocer que Armando tiene razón. En el mundo de la moda todos conocen a Hugo Lombardi y no están dispuestos a aguantar sus rarezas a pesar de su genialidad.

Se gira, dice a Inesita que le siga y se vuelve al taller sin disculparse, pero también sin replicar.

Tan pronto como desaparece tras la puerta, las del cuartel rodean a Armando.

- Muy bien, doctor!

- Eso es lo que se merece ese lechuguino.

- Que se vaya si quiere.

- Y si no, que respete. A Betty y a todas nosotras.

- Sí. Siempre nos está insultando.

- Pues eso ha terminado, señoras. No duden en decírmelo si vuelve a suceder. -Toma a Betty por el codo y le dice.- Vamos al despacho.

- Sí, yo también regreso al mío que estoy solucionando un asunto que tengo a medias. -Calderón se va seguido de Sandra.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Pasan el día trabajando, comen en un restaurante cercano, y por la tarde al salir le dice Betty:

- El despacho parroquial está abierto hasta las siete y media. Si quieres...

- Sí, sí, vamos hoy mismo. Así hablamos con el párroco y vemos qué fechas tiene disponibles.

Efectivamente, eligen un día a principios del verano y ya comienzan a preparar y programar su matrimonio.

Betty compra la mayoría de las cosas con su madre, pero avisa a Camila para que les acompañe a ver las más sofisticadas, ya que aún no se siente muy segura y no quiere fallar en la elección.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Un mes antes de la boda, Armando reúne a los Mendoza y a los Pinzón una noche de sábado en un céntrico restaurante para que se conozcan.

Los primeros en romper el hielo son los padres, que se ponen a hablar sobre el mundo empresarial y ven que coinciden en muchas opiniones.

Luego son Camila, doña Julia y Betty las que enseguida entablan conversación a la que poco a poco va integrándose doña Margarita, que rápidamente se da cuenta de que doña Julia, aunque de clase humilde, es sensata, prudente, educada y muy natural, así que abandona sus prevenciones y se une a la animada charla.

No alargan mucho la velada porque tras el helado que se comen de postre, los niños empiezan a bostezar, de modo que antes de medianoche las dos parejas de abuelos están en casa con sus respectivos nietos, mientras que los jóvenes se van de rumba al Mesón de San Diego y pasan unas horas bailando.



CONTINUARÁ...




&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&



Hola, chicas! Todo marcha "viento en popa" y va llegando el, para ellos dos, esperado y deseado matrimonio. Será entonces cuando se arme la 3ª guerra mundial? Qué creéis?

Besicos.
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fernyyuki
fernyyuki

May 13th, 2011, 7:14 pm #2

primero casalos, antes de que se arme la guerra mundial.... que esten bien seguro y nos los pueden separar depe todo se resolvera.
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Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

May 13th, 2011, 10:10 pm #3


- Bueno, mamá, deja ya que los chinos se vayan a jugar y danos bombones a nosotros. -Reclama Armando que está admirado y contento por la empatía de su madre y el niño.

- Gonzalo, vamos a los columpios. -Propone Robertito.

- Sed prudentes. -Recomienda Camila.- No hagáis locuras.

- No se preocupe, señora, que yo les acompaño. -Se ofrece la mucama.

- Gracias.





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Capítulo XVII.- M´hija, cuéntenos.



Ya anochece cuando comienzan a despedirse, y don Roberto encomienda a su hijo que le tenga al corriente de todos los pasos que vayan dando con la preparación del matrimonio.

- Qué os parece si el próximo fin de semana vamos a pasar un día a la hacienda? -Sugiere Camila.- Así los niños se irán conociendo y estarán más entretenidos que jugando solos.

- Buena idea. -Dice don Roberto.- Avisaré para que nos preparen la comida.

- Ok! Nosotros nos vamos que se hace tarde para el niño. Buenas noches. -Se despide Armando y besa a su familia.

- Adiós, Rober. -Dice Gonzalo a su nuevo amigo.

- Adiós. El sábado vamos a pedir al tío Armando que nos enseñe los caballos.

- Tiene caballos? -Pregunta admirado.

- Sí, y en la hacienda también hay vacas y ovejas.

- Guau! Mamá, has oído?

- Sí, hijo. -Betty sonríe al ver lo ilusionado que está.

- Y también hay tres perros que son amigos míos.

- No muerden? -Pregunta Gonzalo temeroso.

- No, porque yo te los presentaré.

- Hala! Daos un beso que nos vamos. -Dice Camila.

- Adiós, Gonzalo. -Se despide doña Margarita.- Me ha gustado mucho conocerte, y no te preocupes por los perros que yo les diré que eres buen chico y ni siquiera te ladrarán.

- Bueno. -Contesta más tranquilo.

- Pues dame un beso y hasta el sábado. -Se agacha a la altura del niño y le besa la mejilla.

- Adiós, doña Margarita, hemos pasado una tarde estupenda. -Se despide Betty.- Gracias por todo.

- Gracias a usted y a Gonzalo por hacernos compañía. Es un niño encantador.

- Gracias.

- No me las dé. Es la verdad.

Las dos mujeres se despiden con un par de besos, y a continuación lo hacen todos los demás.

Al salir de la casa, don Roberto le dice a Betty en privado:

- Beatriz, estoy muy satisfecho de que mi hijo la haya elegido a usted para compartir su vida. Creo que es un acierto total y deseo que los dos sean muy felices.

- Gracias, don Roberto, me alegra mucho que esté a favor de este matrimonio.

- Así es, y su niño es un chaval estupendo. Será muy positivo para Rober y para él mismo en el futuro que sean buenos amigos, porque se necesita estar acompañado por personas buenas que te quieran para poder superar las dificultades que a veces presenta la vida.

- Tiene razón. Las buenas compañías son muy necesarias.

De sobra lo sabe ella que apenas ha tenido amistades a lo largo de su infancia y adolescencia. Y cuando creyó que había encontrado a alguien que la quería...





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Casi son las nueve cuando llegan a casa. Armando les acompaña dentro, da un beso a Gonzalo y un piquito a Betty y se despide porque tienen que empezar con la rutina de bañar y dar la cena al niño para que se acueste pronto, ya que mañana es lunes y debe ir al cole.

Gonzalo no para de contarles a sus abuelos lo bien que lo ha pasado con su amigo Rober.

- Y el sábado vamos a ir a ver caballos, y vacas, y ovejas, y tres perros, pero no me van a ladrar ni a morder porque doña Margarita les va a decir que soy buen chico. -Cuenta de carrerilla, sin respirar.

- Vale, m´hijo, no se ahogue. -Dice doña Julia contenta de que el niño lo haya pasado bien y se sienta a gusto con los Mendoza.

- A ver, Gonzalito, escúcheme. -Interviene el abuelo.- Aunque esa señora les hable bien de usted a los perros, no vaya a tomarse confianzas con ellos porque no le conocen, entendió?

- Sí. -Acepta el prudente consejo porque le dan un poco de miedo los perros.- Yo me acerco, pero sólo un poco.

- Eso, y no se quede solo con ellos.

- Vale. He terminado! -Suelta el tenedor y levanta las manos como un campeón.

- Pues, ahora a lavarse los dientes, a hacer pis y a la cama. -Le dice Betty tomándole de la mano.- Que se está haciendo tarde y mañana hay que ir al cole.

Cuando unos minutos después le arropa y da un montón de besos de buenas noches, le dice:

- Me alegra que lo hayas pasado rico esta tarde.

- Sí, Rober mola mucho.

- Y los padres de Armando te han gustado?

- Sí, son como los abuelos. -Explica y a continuación pregunta.- Cuándo te cases con Armando van a ser nuestra familia?

- Más o menos. -Contesta Betty un poco evasiva.

- Y qué vamos a ser Rober y yo?

- Primos.

- Bien! Me gusta tener un primo. -Exclama Gonzalo contento.- Todos mis amigos tienen primos menos yo.

- Bueno, pues dentro de poco vas a tener uno. Y ahora, duérmete. -Le da otra retahíla de besos.- Que sueñes con los angelitos.

- Buenas noches, mami, y no cierres la puerta.

- Tranquilo. Ya sabes que siempre la dejo entornada.





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Cuando Betty vuelve al comedor para cenar con sus padres, éstos le preguntan cómo ha transcurrido la tarde, pues aunque ver lo contento que ha venido el niño les ha satisfecho mucho, quieren saber la opinión de su hija al respecto.

- M´hija, cuéntenos. Qué tal con esos señores tan importantes?

- No son importantes, mamá. Simplemente son ricos.

- Bueno, lo que sean. Díganos, Bettyca.

- La verdad es que yo iba bastante nerviosa, por mí y por Gonzalo, porque aunque ya les conozco de verles en la empresa, hoy iba a su casa como futura nuera. Y claro, estaba inquieta por ver cómo les había sentado que su hijo quisiera casarse conmigo, porque estoy segura de que tendrían expectativas más altas...

- Más altas que usted, mamita? -La madre incrédula.- Más buena, más generosa, más inteligente, más trabajadora que usted? Imposible!

- Estoy de acuerdo con su mamá, Beatriz Aurora. -Confirma don Hermes.- Creo que es el doctor el que ha tenido mucha suerte al enamorarla a usted.

- Muchas gracias. -Sonríe satisfecha.- Pero la opinión de los propios padres no vale por no ser objetiva. Comprenderán que la familia de Armando pensará que yo soy la afortunada por cazar a su hijo. Y por dos razones: porque sólo soy su asistente y porque no soy prístina, ya que soy madre soltera.

- Sí, tiene razón en que pueden pensarlo, pero se equivocan. -Concluye el padre.- Y ahora cuéntenos como ha transcurrido la tarde.

- Muy bien. Yo esperaba que don Roberto fuera amistoso y acogedor porque es muy correcto, pero no estaba tan segura con respecto a su esposa porque en Ecomoda se muestra un poco estirada, mas ha sido muy amable conmigo y encantadora con Gonzalo. Él se ha portado muy juiciosito y natural, y yo creo que la ha conquistado.

- Menos mal, m´hija. Yo he estado muy nerviosa toda la tarde.

- Pues yo confiaba en la buena educación de esas personas, pero también sentía una cierta inquietud. -Confirma el padre.- Y los demás de la familia?

- Son la hermana de Armando, que se llama Camila, su marido y su hijo, que tiene seis años y se llama Roberto como el abuelo. Son muy agradables y simpáticos, como Armando. Y el niño se ha entendido muy bien con Gonzalo.

Siguen hablando un rato sobre la familia Mendoza y sobre la visita que van a hacer el sábado a la hacienda.





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A las siete y media en punto Armando detiene el coche ante la casa de Betty, y ésta sale feliz de volver a verle.

Se dan un beso sin esconderse y emprenden la marcha.

- Qué tal, mi amor? Ya estás mas tranquila por cómo te recibieron a ti y al niño? -Irónico.

- Sí, listillo. Y no presumas de hombretón que tú también estabas nervioso el viernes, cuando viniste a casa a conocer a mis padres.

- Vaaale... quedamos empatados. -Aprovechando que están parados en un semáforo, se acerca y le roba un beso.- Te quiero, y tengo unas ganas locas de que estemos casados.

Betty le devuelve el beso y contesta:

- Yo también te amo y deseo ser tu esposa cuanto antes.

- Vayamos esta misma tarde a tu parroquia y elijamos fecha. -Propone Armando serio.

- OK! Voy a llamar para enterarme del horario del despacho parroquial y, si podemos vamos hoy mismo.





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Dejan el coche en el aparcamiento y suben en el ascensor besándose muy cariñosos y totalmente abstraídos, de modo que cuando se abren las puertas no ven que Aura Mª está allí esperando para bajar a su puesto de trabajo tras haber charlado un ratico con las amigas del cuartel.

Los ojos y la boca de la recepcionista dibujan una o perfecta, y no acierta a decir ni hacer nada.

Allá se queda paralizada por la impresión durante unos segundos que son suficientes para que se ponga en marcha el radar de Berta.

Al no apreciar movimiento tras la apertura de las puertas, ésta mira y ve a su amiga mirando a la pareja. Entonces da un fuerte codazo a Sofía, hace una seña a Sandra y Mariana, y las cuatro se acercan al ascensor y quedan contemplando la escena como si de una película se tratase.

No se sabe bien si es por el silencio, o por el tiempo transcurrido, o por un sexto sentido, Betty entreabre un ojo y da un brusco respingo al encontrarse a sus amigas mirándoles descaradamente con ojillos entre asombrados y morbosos por el chisme que han descubierto.

Armando reacciona al salto de Betty, y al volver al tiempo y espacio real se encuentra con cinco voyeurs que no pierden detalle.

De primeras se enoja por la intromisión, pero comprende que la culpa es suya por no haber esperado a llegar a presidencia y opta por salir del apuro con la mayor dignidad posible.

Toma a Betty por la cintura, sonríe marcando hoyuelos deliberadamente, y dice a su público:

- Señoras, les presento a mi futura esposa.

La primera reacción es un silencio total que apenas dura un instante mientras codifican la información, y a continuación se monta un guirigay que hace salir a Mario de su oficina y a Hugo e Inesita del taller.

- Qué sucede? -Pregunta Calderón.- Han visto algún ratón?

- Qué es este escándalo? Me han dado tal susto que han espantado la musa de la inspiración y no sé cuando volverá. -Les increpa Hugo muy enfadado.- Cuartel de feas!

Ellas se vuelven todavía con cara de sorpresa, y Berta informa a los otros tres.

- El doctor y Betty se van a casar.

- Mendoza! Se decidieron ya? -Mario avanza para dar un abrazo con fuertes palmadas en la espalda a su amigo y otro más delicado a Betty.- Que sean muy felices! Y me pido ser testigo de su matrimonio.

- Gracias, Calderón.

- Gracias, don Mario.

- Nada de don Mario. La futura esposa de mi hermano debe llamarme Mario o Calderón, a elegir.

Les felicita efusiva y sinceramente porque les ha visto sufrir por amor a los dos cuando Armando se fue al yate.

- Y para cuándo es el feliz enlace? -Pregunta.

- Todavía no sabemos la fecha, pero tan pronto como lo decidamos se lo diré.

Armando sigue hablando con Mario mientras Inesita y sus amigas felicitan a Betty, y Hugo permanece en medio del lobby en jarras esperando que alguien le preste atención.

Cuando al fin le ven, todos se giran a mirarle y Armando le pregunta:

- Quieres algo, Hugo?

- Sí quiero. -Y exige con afectados movimientos de manos.- Si es verdad, confírmame lo que han escuchado mis pobres oídos.

- Betty y yo vamos a casarnos dentro de poco. -Armando repite las palabras despacio, un poco molesto.

- Que te vas a casar con el moscorrofio? -Pregunta con voz aguda y parpadeando ostentosamente.

Armando avanza hacia él decidido como un tanque del ejército, y cuando llega ante el diseñador, sin mediar palabra, le propina tremendo puñetazo en toda la cara. Tan fuerte es el impacto que Lombardi se desploma hacia atrás y cae al suelo patas arriba.

El silencio es total y lo rompe Armando.

- No vuelvas a atreverte a faltarle al respeto a la doctora Pinzón porque ella misma se tiene bien ganado ese respeto, y en segundo lugar porque va a ser mi esposa en breve.

- Te has vuelto loco? Te has quedado sin diseñador! -Vocifera protegiéndose con una mano la mejilla lastimada.

- Me importa un carajo lo que hagas! Si te quedas, ten muy claro que has de respetarla y, si te vas, ya contrataremos a otro diseñador. Hay muchos deseando que Ecomoda llame a su puerta.

- Pero no son de mi creatividad y calidad. -Responde Hugo altanero.

- Y conflictividad. -Añade Armando muy serio.- De sobra te conocen en nuestro mundillo, y te va a costar mucho encontrar una empresa donde soporten tus manías, extravagancias y pataletas.

Ante esa respuesta, Hugo se queda sin palabras porque no le queda más remedio que reconocer que Armando tiene razón. En el mundo de la moda todos conocen a Hugo Lombardi y no están dispuestos a aguantar sus rarezas a pesar de su genialidad.

Se gira, dice a Inesita que le siga y se vuelve al taller sin disculparse, pero también sin replicar.

Tan pronto como desaparece tras la puerta, las del cuartel rodean a Armando.

- Muy bien, doctor!

- Eso es lo que se merece ese lechuguino.

- Que se vaya si quiere.

- Y si no, que respete. A Betty y a todas nosotras.

- Sí. Siempre nos está insultando.

- Pues eso ha terminado, señoras. No duden en decírmelo si vuelve a suceder. -Toma a Betty por el codo y le dice.- Vamos al despacho.

- Sí, yo también regreso al mío que estoy solucionando un asunto que tengo a medias. -Calderón se va seguido de Sandra.





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Pasan el día trabajando, comen en un restaurante cercano, y por la tarde al salir le dice Betty:

- El despacho parroquial está abierto hasta las siete y media. Si quieres...

- Sí, sí, vamos hoy mismo. Así hablamos con el párroco y vemos qué fechas tiene disponibles.

Efectivamente, eligen un día a principios del verano y ya comienzan a preparar y programar su matrimonio.

Betty compra la mayoría de las cosas con su madre, pero avisa a Camila para que les acompañe a ver las más sofisticadas, ya que aún no se siente muy segura y no quiere fallar en la elección.





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Un mes antes de la boda, Armando reúne a los Mendoza y a los Pinzón una noche de sábado en un céntrico restaurante para que se conozcan.

Los primeros en romper el hielo son los padres, que se ponen a hablar sobre el mundo empresarial y ven que coinciden en muchas opiniones.

Luego son Camila, doña Julia y Betty las que enseguida entablan conversación a la que poco a poco va integrándose doña Margarita, que rápidamente se da cuenta de que doña Julia, aunque de clase humilde, es sensata, prudente, educada y muy natural, así que abandona sus prevenciones y se une a la animada charla.

No alargan mucho la velada porque tras el helado que se comen de postre, los niños empiezan a bostezar, de modo que antes de medianoche las dos parejas de abuelos están en casa con sus respectivos nietos, mientras que los jóvenes se van de rumba al Mesón de San Diego y pasan unas horas bailando.



CONTINUARÁ...




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Hola, chicas! Todo marcha "viento en popa" y va llegando el, para ellos dos, esperado y deseado matrimonio. Será entonces cuando se arme la 3ª guerra mundial? Qué creéis?

Besicos.
Tus agoreras predicciones, esperamos que si hay crisis no sea muy gorda y lo soluciones rapidito.
Muy bien el capítulo, nos gusta como todos se van conociendo y llevando muy bien y Armando todo un tío, antes le tenía que haber roto la cara a Hugo. Besos
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Yetbri
Yetbri

May 13th, 2011, 10:58 pm #4


- Bueno, mamá, deja ya que los chinos se vayan a jugar y danos bombones a nosotros. -Reclama Armando que está admirado y contento por la empatía de su madre y el niño.

- Gonzalo, vamos a los columpios. -Propone Robertito.

- Sed prudentes. -Recomienda Camila.- No hagáis locuras.

- No se preocupe, señora, que yo les acompaño. -Se ofrece la mucama.

- Gracias.





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Capítulo XVII.- M´hija, cuéntenos.



Ya anochece cuando comienzan a despedirse, y don Roberto encomienda a su hijo que le tenga al corriente de todos los pasos que vayan dando con la preparación del matrimonio.

- Qué os parece si el próximo fin de semana vamos a pasar un día a la hacienda? -Sugiere Camila.- Así los niños se irán conociendo y estarán más entretenidos que jugando solos.

- Buena idea. -Dice don Roberto.- Avisaré para que nos preparen la comida.

- Ok! Nosotros nos vamos que se hace tarde para el niño. Buenas noches. -Se despide Armando y besa a su familia.

- Adiós, Rober. -Dice Gonzalo a su nuevo amigo.

- Adiós. El sábado vamos a pedir al tío Armando que nos enseñe los caballos.

- Tiene caballos? -Pregunta admirado.

- Sí, y en la hacienda también hay vacas y ovejas.

- Guau! Mamá, has oído?

- Sí, hijo. -Betty sonríe al ver lo ilusionado que está.

- Y también hay tres perros que son amigos míos.

- No muerden? -Pregunta Gonzalo temeroso.

- No, porque yo te los presentaré.

- Hala! Daos un beso que nos vamos. -Dice Camila.

- Adiós, Gonzalo. -Se despide doña Margarita.- Me ha gustado mucho conocerte, y no te preocupes por los perros que yo les diré que eres buen chico y ni siquiera te ladrarán.

- Bueno. -Contesta más tranquilo.

- Pues dame un beso y hasta el sábado. -Se agacha a la altura del niño y le besa la mejilla.

- Adiós, doña Margarita, hemos pasado una tarde estupenda. -Se despide Betty.- Gracias por todo.

- Gracias a usted y a Gonzalo por hacernos compañía. Es un niño encantador.

- Gracias.

- No me las dé. Es la verdad.

Las dos mujeres se despiden con un par de besos, y a continuación lo hacen todos los demás.

Al salir de la casa, don Roberto le dice a Betty en privado:

- Beatriz, estoy muy satisfecho de que mi hijo la haya elegido a usted para compartir su vida. Creo que es un acierto total y deseo que los dos sean muy felices.

- Gracias, don Roberto, me alegra mucho que esté a favor de este matrimonio.

- Así es, y su niño es un chaval estupendo. Será muy positivo para Rober y para él mismo en el futuro que sean buenos amigos, porque se necesita estar acompañado por personas buenas que te quieran para poder superar las dificultades que a veces presenta la vida.

- Tiene razón. Las buenas compañías son muy necesarias.

De sobra lo sabe ella que apenas ha tenido amistades a lo largo de su infancia y adolescencia. Y cuando creyó que había encontrado a alguien que la quería...





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Casi son las nueve cuando llegan a casa. Armando les acompaña dentro, da un beso a Gonzalo y un piquito a Betty y se despide porque tienen que empezar con la rutina de bañar y dar la cena al niño para que se acueste pronto, ya que mañana es lunes y debe ir al cole.

Gonzalo no para de contarles a sus abuelos lo bien que lo ha pasado con su amigo Rober.

- Y el sábado vamos a ir a ver caballos, y vacas, y ovejas, y tres perros, pero no me van a ladrar ni a morder porque doña Margarita les va a decir que soy buen chico. -Cuenta de carrerilla, sin respirar.

- Vale, m´hijo, no se ahogue. -Dice doña Julia contenta de que el niño lo haya pasado bien y se sienta a gusto con los Mendoza.

- A ver, Gonzalito, escúcheme. -Interviene el abuelo.- Aunque esa señora les hable bien de usted a los perros, no vaya a tomarse confianzas con ellos porque no le conocen, entendió?

- Sí. -Acepta el prudente consejo porque le dan un poco de miedo los perros.- Yo me acerco, pero sólo un poco.

- Eso, y no se quede solo con ellos.

- Vale. He terminado! -Suelta el tenedor y levanta las manos como un campeón.

- Pues, ahora a lavarse los dientes, a hacer pis y a la cama. -Le dice Betty tomándole de la mano.- Que se está haciendo tarde y mañana hay que ir al cole.

Cuando unos minutos después le arropa y da un montón de besos de buenas noches, le dice:

- Me alegra que lo hayas pasado rico esta tarde.

- Sí, Rober mola mucho.

- Y los padres de Armando te han gustado?

- Sí, son como los abuelos. -Explica y a continuación pregunta.- Cuándo te cases con Armando van a ser nuestra familia?

- Más o menos. -Contesta Betty un poco evasiva.

- Y qué vamos a ser Rober y yo?

- Primos.

- Bien! Me gusta tener un primo. -Exclama Gonzalo contento.- Todos mis amigos tienen primos menos yo.

- Bueno, pues dentro de poco vas a tener uno. Y ahora, duérmete. -Le da otra retahíla de besos.- Que sueñes con los angelitos.

- Buenas noches, mami, y no cierres la puerta.

- Tranquilo. Ya sabes que siempre la dejo entornada.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Cuando Betty vuelve al comedor para cenar con sus padres, éstos le preguntan cómo ha transcurrido la tarde, pues aunque ver lo contento que ha venido el niño les ha satisfecho mucho, quieren saber la opinión de su hija al respecto.

- M´hija, cuéntenos. Qué tal con esos señores tan importantes?

- No son importantes, mamá. Simplemente son ricos.

- Bueno, lo que sean. Díganos, Bettyca.

- La verdad es que yo iba bastante nerviosa, por mí y por Gonzalo, porque aunque ya les conozco de verles en la empresa, hoy iba a su casa como futura nuera. Y claro, estaba inquieta por ver cómo les había sentado que su hijo quisiera casarse conmigo, porque estoy segura de que tendrían expectativas más altas...

- Más altas que usted, mamita? -La madre incrédula.- Más buena, más generosa, más inteligente, más trabajadora que usted? Imposible!

- Estoy de acuerdo con su mamá, Beatriz Aurora. -Confirma don Hermes.- Creo que es el doctor el que ha tenido mucha suerte al enamorarla a usted.

- Muchas gracias. -Sonríe satisfecha.- Pero la opinión de los propios padres no vale por no ser objetiva. Comprenderán que la familia de Armando pensará que yo soy la afortunada por cazar a su hijo. Y por dos razones: porque sólo soy su asistente y porque no soy prístina, ya que soy madre soltera.

- Sí, tiene razón en que pueden pensarlo, pero se equivocan. -Concluye el padre.- Y ahora cuéntenos como ha transcurrido la tarde.

- Muy bien. Yo esperaba que don Roberto fuera amistoso y acogedor porque es muy correcto, pero no estaba tan segura con respecto a su esposa porque en Ecomoda se muestra un poco estirada, mas ha sido muy amable conmigo y encantadora con Gonzalo. Él se ha portado muy juiciosito y natural, y yo creo que la ha conquistado.

- Menos mal, m´hija. Yo he estado muy nerviosa toda la tarde.

- Pues yo confiaba en la buena educación de esas personas, pero también sentía una cierta inquietud. -Confirma el padre.- Y los demás de la familia?

- Son la hermana de Armando, que se llama Camila, su marido y su hijo, que tiene seis años y se llama Roberto como el abuelo. Son muy agradables y simpáticos, como Armando. Y el niño se ha entendido muy bien con Gonzalo.

Siguen hablando un rato sobre la familia Mendoza y sobre la visita que van a hacer el sábado a la hacienda.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A las siete y media en punto Armando detiene el coche ante la casa de Betty, y ésta sale feliz de volver a verle.

Se dan un beso sin esconderse y emprenden la marcha.

- Qué tal, mi amor? Ya estás mas tranquila por cómo te recibieron a ti y al niño? -Irónico.

- Sí, listillo. Y no presumas de hombretón que tú también estabas nervioso el viernes, cuando viniste a casa a conocer a mis padres.

- Vaaale... quedamos empatados. -Aprovechando que están parados en un semáforo, se acerca y le roba un beso.- Te quiero, y tengo unas ganas locas de que estemos casados.

Betty le devuelve el beso y contesta:

- Yo también te amo y deseo ser tu esposa cuanto antes.

- Vayamos esta misma tarde a tu parroquia y elijamos fecha. -Propone Armando serio.

- OK! Voy a llamar para enterarme del horario del despacho parroquial y, si podemos vamos hoy mismo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Dejan el coche en el aparcamiento y suben en el ascensor besándose muy cariñosos y totalmente abstraídos, de modo que cuando se abren las puertas no ven que Aura Mª está allí esperando para bajar a su puesto de trabajo tras haber charlado un ratico con las amigas del cuartel.

Los ojos y la boca de la recepcionista dibujan una o perfecta, y no acierta a decir ni hacer nada.

Allá se queda paralizada por la impresión durante unos segundos que son suficientes para que se ponga en marcha el radar de Berta.

Al no apreciar movimiento tras la apertura de las puertas, ésta mira y ve a su amiga mirando a la pareja. Entonces da un fuerte codazo a Sofía, hace una seña a Sandra y Mariana, y las cuatro se acercan al ascensor y quedan contemplando la escena como si de una película se tratase.

No se sabe bien si es por el silencio, o por el tiempo transcurrido, o por un sexto sentido, Betty entreabre un ojo y da un brusco respingo al encontrarse a sus amigas mirándoles descaradamente con ojillos entre asombrados y morbosos por el chisme que han descubierto.

Armando reacciona al salto de Betty, y al volver al tiempo y espacio real se encuentra con cinco voyeurs que no pierden detalle.

De primeras se enoja por la intromisión, pero comprende que la culpa es suya por no haber esperado a llegar a presidencia y opta por salir del apuro con la mayor dignidad posible.

Toma a Betty por la cintura, sonríe marcando hoyuelos deliberadamente, y dice a su público:

- Señoras, les presento a mi futura esposa.

La primera reacción es un silencio total que apenas dura un instante mientras codifican la información, y a continuación se monta un guirigay que hace salir a Mario de su oficina y a Hugo e Inesita del taller.

- Qué sucede? -Pregunta Calderón.- Han visto algún ratón?

- Qué es este escándalo? Me han dado tal susto que han espantado la musa de la inspiración y no sé cuando volverá. -Les increpa Hugo muy enfadado.- Cuartel de feas!

Ellas se vuelven todavía con cara de sorpresa, y Berta informa a los otros tres.

- El doctor y Betty se van a casar.

- Mendoza! Se decidieron ya? -Mario avanza para dar un abrazo con fuertes palmadas en la espalda a su amigo y otro más delicado a Betty.- Que sean muy felices! Y me pido ser testigo de su matrimonio.

- Gracias, Calderón.

- Gracias, don Mario.

- Nada de don Mario. La futura esposa de mi hermano debe llamarme Mario o Calderón, a elegir.

Les felicita efusiva y sinceramente porque les ha visto sufrir por amor a los dos cuando Armando se fue al yate.

- Y para cuándo es el feliz enlace? -Pregunta.

- Todavía no sabemos la fecha, pero tan pronto como lo decidamos se lo diré.

Armando sigue hablando con Mario mientras Inesita y sus amigas felicitan a Betty, y Hugo permanece en medio del lobby en jarras esperando que alguien le preste atención.

Cuando al fin le ven, todos se giran a mirarle y Armando le pregunta:

- Quieres algo, Hugo?

- Sí quiero. -Y exige con afectados movimientos de manos.- Si es verdad, confírmame lo que han escuchado mis pobres oídos.

- Betty y yo vamos a casarnos dentro de poco. -Armando repite las palabras despacio, un poco molesto.

- Que te vas a casar con el moscorrofio? -Pregunta con voz aguda y parpadeando ostentosamente.

Armando avanza hacia él decidido como un tanque del ejército, y cuando llega ante el diseñador, sin mediar palabra, le propina tremendo puñetazo en toda la cara. Tan fuerte es el impacto que Lombardi se desploma hacia atrás y cae al suelo patas arriba.

El silencio es total y lo rompe Armando.

- No vuelvas a atreverte a faltarle al respeto a la doctora Pinzón porque ella misma se tiene bien ganado ese respeto, y en segundo lugar porque va a ser mi esposa en breve.

- Te has vuelto loco? Te has quedado sin diseñador! -Vocifera protegiéndose con una mano la mejilla lastimada.

- Me importa un carajo lo que hagas! Si te quedas, ten muy claro que has de respetarla y, si te vas, ya contrataremos a otro diseñador. Hay muchos deseando que Ecomoda llame a su puerta.

- Pero no son de mi creatividad y calidad. -Responde Hugo altanero.

- Y conflictividad. -Añade Armando muy serio.- De sobra te conocen en nuestro mundillo, y te va a costar mucho encontrar una empresa donde soporten tus manías, extravagancias y pataletas.

Ante esa respuesta, Hugo se queda sin palabras porque no le queda más remedio que reconocer que Armando tiene razón. En el mundo de la moda todos conocen a Hugo Lombardi y no están dispuestos a aguantar sus rarezas a pesar de su genialidad.

Se gira, dice a Inesita que le siga y se vuelve al taller sin disculparse, pero también sin replicar.

Tan pronto como desaparece tras la puerta, las del cuartel rodean a Armando.

- Muy bien, doctor!

- Eso es lo que se merece ese lechuguino.

- Que se vaya si quiere.

- Y si no, que respete. A Betty y a todas nosotras.

- Sí. Siempre nos está insultando.

- Pues eso ha terminado, señoras. No duden en decírmelo si vuelve a suceder. -Toma a Betty por el codo y le dice.- Vamos al despacho.

- Sí, yo también regreso al mío que estoy solucionando un asunto que tengo a medias. -Calderón se va seguido de Sandra.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Pasan el día trabajando, comen en un restaurante cercano, y por la tarde al salir le dice Betty:

- El despacho parroquial está abierto hasta las siete y media. Si quieres...

- Sí, sí, vamos hoy mismo. Así hablamos con el párroco y vemos qué fechas tiene disponibles.

Efectivamente, eligen un día a principios del verano y ya comienzan a preparar y programar su matrimonio.

Betty compra la mayoría de las cosas con su madre, pero avisa a Camila para que les acompañe a ver las más sofisticadas, ya que aún no se siente muy segura y no quiere fallar en la elección.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Un mes antes de la boda, Armando reúne a los Mendoza y a los Pinzón una noche de sábado en un céntrico restaurante para que se conozcan.

Los primeros en romper el hielo son los padres, que se ponen a hablar sobre el mundo empresarial y ven que coinciden en muchas opiniones.

Luego son Camila, doña Julia y Betty las que enseguida entablan conversación a la que poco a poco va integrándose doña Margarita, que rápidamente se da cuenta de que doña Julia, aunque de clase humilde, es sensata, prudente, educada y muy natural, así que abandona sus prevenciones y se une a la animada charla.

No alargan mucho la velada porque tras el helado que se comen de postre, los niños empiezan a bostezar, de modo que antes de medianoche las dos parejas de abuelos están en casa con sus respectivos nietos, mientras que los jóvenes se van de rumba al Mesón de San Diego y pasan unas horas bailando.



CONTINUARÁ...




&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&



Hola, chicas! Todo marcha "viento en popa" y va llegando el, para ellos dos, esperado y deseado matrimonio. Será entonces cuando se arme la 3ª guerra mundial? Qué creéis?

Besicos.
casalos primero y que sean felices un buen rato para despues que pase algo
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mcarmenb
mcarmenb

May 14th, 2011, 6:47 pm #5


- Bueno, mamá, deja ya que los chinos se vayan a jugar y danos bombones a nosotros. -Reclama Armando que está admirado y contento por la empatía de su madre y el niño.

- Gonzalo, vamos a los columpios. -Propone Robertito.

- Sed prudentes. -Recomienda Camila.- No hagáis locuras.

- No se preocupe, señora, que yo les acompaño. -Se ofrece la mucama.

- Gracias.





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Capítulo XVII.- M´hija, cuéntenos.



Ya anochece cuando comienzan a despedirse, y don Roberto encomienda a su hijo que le tenga al corriente de todos los pasos que vayan dando con la preparación del matrimonio.

- Qué os parece si el próximo fin de semana vamos a pasar un día a la hacienda? -Sugiere Camila.- Así los niños se irán conociendo y estarán más entretenidos que jugando solos.

- Buena idea. -Dice don Roberto.- Avisaré para que nos preparen la comida.

- Ok! Nosotros nos vamos que se hace tarde para el niño. Buenas noches. -Se despide Armando y besa a su familia.

- Adiós, Rober. -Dice Gonzalo a su nuevo amigo.

- Adiós. El sábado vamos a pedir al tío Armando que nos enseñe los caballos.

- Tiene caballos? -Pregunta admirado.

- Sí, y en la hacienda también hay vacas y ovejas.

- Guau! Mamá, has oído?

- Sí, hijo. -Betty sonríe al ver lo ilusionado que está.

- Y también hay tres perros que son amigos míos.

- No muerden? -Pregunta Gonzalo temeroso.

- No, porque yo te los presentaré.

- Hala! Daos un beso que nos vamos. -Dice Camila.

- Adiós, Gonzalo. -Se despide doña Margarita.- Me ha gustado mucho conocerte, y no te preocupes por los perros que yo les diré que eres buen chico y ni siquiera te ladrarán.

- Bueno. -Contesta más tranquilo.

- Pues dame un beso y hasta el sábado. -Se agacha a la altura del niño y le besa la mejilla.

- Adiós, doña Margarita, hemos pasado una tarde estupenda. -Se despide Betty.- Gracias por todo.

- Gracias a usted y a Gonzalo por hacernos compañía. Es un niño encantador.

- Gracias.

- No me las dé. Es la verdad.

Las dos mujeres se despiden con un par de besos, y a continuación lo hacen todos los demás.

Al salir de la casa, don Roberto le dice a Betty en privado:

- Beatriz, estoy muy satisfecho de que mi hijo la haya elegido a usted para compartir su vida. Creo que es un acierto total y deseo que los dos sean muy felices.

- Gracias, don Roberto, me alegra mucho que esté a favor de este matrimonio.

- Así es, y su niño es un chaval estupendo. Será muy positivo para Rober y para él mismo en el futuro que sean buenos amigos, porque se necesita estar acompañado por personas buenas que te quieran para poder superar las dificultades que a veces presenta la vida.

- Tiene razón. Las buenas compañías son muy necesarias.

De sobra lo sabe ella que apenas ha tenido amistades a lo largo de su infancia y adolescencia. Y cuando creyó que había encontrado a alguien que la quería...





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Casi son las nueve cuando llegan a casa. Armando les acompaña dentro, da un beso a Gonzalo y un piquito a Betty y se despide porque tienen que empezar con la rutina de bañar y dar la cena al niño para que se acueste pronto, ya que mañana es lunes y debe ir al cole.

Gonzalo no para de contarles a sus abuelos lo bien que lo ha pasado con su amigo Rober.

- Y el sábado vamos a ir a ver caballos, y vacas, y ovejas, y tres perros, pero no me van a ladrar ni a morder porque doña Margarita les va a decir que soy buen chico. -Cuenta de carrerilla, sin respirar.

- Vale, m´hijo, no se ahogue. -Dice doña Julia contenta de que el niño lo haya pasado bien y se sienta a gusto con los Mendoza.

- A ver, Gonzalito, escúcheme. -Interviene el abuelo.- Aunque esa señora les hable bien de usted a los perros, no vaya a tomarse confianzas con ellos porque no le conocen, entendió?

- Sí. -Acepta el prudente consejo porque le dan un poco de miedo los perros.- Yo me acerco, pero sólo un poco.

- Eso, y no se quede solo con ellos.

- Vale. He terminado! -Suelta el tenedor y levanta las manos como un campeón.

- Pues, ahora a lavarse los dientes, a hacer pis y a la cama. -Le dice Betty tomándole de la mano.- Que se está haciendo tarde y mañana hay que ir al cole.

Cuando unos minutos después le arropa y da un montón de besos de buenas noches, le dice:

- Me alegra que lo hayas pasado rico esta tarde.

- Sí, Rober mola mucho.

- Y los padres de Armando te han gustado?

- Sí, son como los abuelos. -Explica y a continuación pregunta.- Cuándo te cases con Armando van a ser nuestra familia?

- Más o menos. -Contesta Betty un poco evasiva.

- Y qué vamos a ser Rober y yo?

- Primos.

- Bien! Me gusta tener un primo. -Exclama Gonzalo contento.- Todos mis amigos tienen primos menos yo.

- Bueno, pues dentro de poco vas a tener uno. Y ahora, duérmete. -Le da otra retahíla de besos.- Que sueñes con los angelitos.

- Buenas noches, mami, y no cierres la puerta.

- Tranquilo. Ya sabes que siempre la dejo entornada.





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Cuando Betty vuelve al comedor para cenar con sus padres, éstos le preguntan cómo ha transcurrido la tarde, pues aunque ver lo contento que ha venido el niño les ha satisfecho mucho, quieren saber la opinión de su hija al respecto.

- M´hija, cuéntenos. Qué tal con esos señores tan importantes?

- No son importantes, mamá. Simplemente son ricos.

- Bueno, lo que sean. Díganos, Bettyca.

- La verdad es que yo iba bastante nerviosa, por mí y por Gonzalo, porque aunque ya les conozco de verles en la empresa, hoy iba a su casa como futura nuera. Y claro, estaba inquieta por ver cómo les había sentado que su hijo quisiera casarse conmigo, porque estoy segura de que tendrían expectativas más altas...

- Más altas que usted, mamita? -La madre incrédula.- Más buena, más generosa, más inteligente, más trabajadora que usted? Imposible!

- Estoy de acuerdo con su mamá, Beatriz Aurora. -Confirma don Hermes.- Creo que es el doctor el que ha tenido mucha suerte al enamorarla a usted.

- Muchas gracias. -Sonríe satisfecha.- Pero la opinión de los propios padres no vale por no ser objetiva. Comprenderán que la familia de Armando pensará que yo soy la afortunada por cazar a su hijo. Y por dos razones: porque sólo soy su asistente y porque no soy prístina, ya que soy madre soltera.

- Sí, tiene razón en que pueden pensarlo, pero se equivocan. -Concluye el padre.- Y ahora cuéntenos como ha transcurrido la tarde.

- Muy bien. Yo esperaba que don Roberto fuera amistoso y acogedor porque es muy correcto, pero no estaba tan segura con respecto a su esposa porque en Ecomoda se muestra un poco estirada, mas ha sido muy amable conmigo y encantadora con Gonzalo. Él se ha portado muy juiciosito y natural, y yo creo que la ha conquistado.

- Menos mal, m´hija. Yo he estado muy nerviosa toda la tarde.

- Pues yo confiaba en la buena educación de esas personas, pero también sentía una cierta inquietud. -Confirma el padre.- Y los demás de la familia?

- Son la hermana de Armando, que se llama Camila, su marido y su hijo, que tiene seis años y se llama Roberto como el abuelo. Son muy agradables y simpáticos, como Armando. Y el niño se ha entendido muy bien con Gonzalo.

Siguen hablando un rato sobre la familia Mendoza y sobre la visita que van a hacer el sábado a la hacienda.





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A las siete y media en punto Armando detiene el coche ante la casa de Betty, y ésta sale feliz de volver a verle.

Se dan un beso sin esconderse y emprenden la marcha.

- Qué tal, mi amor? Ya estás mas tranquila por cómo te recibieron a ti y al niño? -Irónico.

- Sí, listillo. Y no presumas de hombretón que tú también estabas nervioso el viernes, cuando viniste a casa a conocer a mis padres.

- Vaaale... quedamos empatados. -Aprovechando que están parados en un semáforo, se acerca y le roba un beso.- Te quiero, y tengo unas ganas locas de que estemos casados.

Betty le devuelve el beso y contesta:

- Yo también te amo y deseo ser tu esposa cuanto antes.

- Vayamos esta misma tarde a tu parroquia y elijamos fecha. -Propone Armando serio.

- OK! Voy a llamar para enterarme del horario del despacho parroquial y, si podemos vamos hoy mismo.





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Dejan el coche en el aparcamiento y suben en el ascensor besándose muy cariñosos y totalmente abstraídos, de modo que cuando se abren las puertas no ven que Aura Mª está allí esperando para bajar a su puesto de trabajo tras haber charlado un ratico con las amigas del cuartel.

Los ojos y la boca de la recepcionista dibujan una o perfecta, y no acierta a decir ni hacer nada.

Allá se queda paralizada por la impresión durante unos segundos que son suficientes para que se ponga en marcha el radar de Berta.

Al no apreciar movimiento tras la apertura de las puertas, ésta mira y ve a su amiga mirando a la pareja. Entonces da un fuerte codazo a Sofía, hace una seña a Sandra y Mariana, y las cuatro se acercan al ascensor y quedan contemplando la escena como si de una película se tratase.

No se sabe bien si es por el silencio, o por el tiempo transcurrido, o por un sexto sentido, Betty entreabre un ojo y da un brusco respingo al encontrarse a sus amigas mirándoles descaradamente con ojillos entre asombrados y morbosos por el chisme que han descubierto.

Armando reacciona al salto de Betty, y al volver al tiempo y espacio real se encuentra con cinco voyeurs que no pierden detalle.

De primeras se enoja por la intromisión, pero comprende que la culpa es suya por no haber esperado a llegar a presidencia y opta por salir del apuro con la mayor dignidad posible.

Toma a Betty por la cintura, sonríe marcando hoyuelos deliberadamente, y dice a su público:

- Señoras, les presento a mi futura esposa.

La primera reacción es un silencio total que apenas dura un instante mientras codifican la información, y a continuación se monta un guirigay que hace salir a Mario de su oficina y a Hugo e Inesita del taller.

- Qué sucede? -Pregunta Calderón.- Han visto algún ratón?

- Qué es este escándalo? Me han dado tal susto que han espantado la musa de la inspiración y no sé cuando volverá. -Les increpa Hugo muy enfadado.- Cuartel de feas!

Ellas se vuelven todavía con cara de sorpresa, y Berta informa a los otros tres.

- El doctor y Betty se van a casar.

- Mendoza! Se decidieron ya? -Mario avanza para dar un abrazo con fuertes palmadas en la espalda a su amigo y otro más delicado a Betty.- Que sean muy felices! Y me pido ser testigo de su matrimonio.

- Gracias, Calderón.

- Gracias, don Mario.

- Nada de don Mario. La futura esposa de mi hermano debe llamarme Mario o Calderón, a elegir.

Les felicita efusiva y sinceramente porque les ha visto sufrir por amor a los dos cuando Armando se fue al yate.

- Y para cuándo es el feliz enlace? -Pregunta.

- Todavía no sabemos la fecha, pero tan pronto como lo decidamos se lo diré.

Armando sigue hablando con Mario mientras Inesita y sus amigas felicitan a Betty, y Hugo permanece en medio del lobby en jarras esperando que alguien le preste atención.

Cuando al fin le ven, todos se giran a mirarle y Armando le pregunta:

- Quieres algo, Hugo?

- Sí quiero. -Y exige con afectados movimientos de manos.- Si es verdad, confírmame lo que han escuchado mis pobres oídos.

- Betty y yo vamos a casarnos dentro de poco. -Armando repite las palabras despacio, un poco molesto.

- Que te vas a casar con el moscorrofio? -Pregunta con voz aguda y parpadeando ostentosamente.

Armando avanza hacia él decidido como un tanque del ejército, y cuando llega ante el diseñador, sin mediar palabra, le propina tremendo puñetazo en toda la cara. Tan fuerte es el impacto que Lombardi se desploma hacia atrás y cae al suelo patas arriba.

El silencio es total y lo rompe Armando.

- No vuelvas a atreverte a faltarle al respeto a la doctora Pinzón porque ella misma se tiene bien ganado ese respeto, y en segundo lugar porque va a ser mi esposa en breve.

- Te has vuelto loco? Te has quedado sin diseñador! -Vocifera protegiéndose con una mano la mejilla lastimada.

- Me importa un carajo lo que hagas! Si te quedas, ten muy claro que has de respetarla y, si te vas, ya contrataremos a otro diseñador. Hay muchos deseando que Ecomoda llame a su puerta.

- Pero no son de mi creatividad y calidad. -Responde Hugo altanero.

- Y conflictividad. -Añade Armando muy serio.- De sobra te conocen en nuestro mundillo, y te va a costar mucho encontrar una empresa donde soporten tus manías, extravagancias y pataletas.

Ante esa respuesta, Hugo se queda sin palabras porque no le queda más remedio que reconocer que Armando tiene razón. En el mundo de la moda todos conocen a Hugo Lombardi y no están dispuestos a aguantar sus rarezas a pesar de su genialidad.

Se gira, dice a Inesita que le siga y se vuelve al taller sin disculparse, pero también sin replicar.

Tan pronto como desaparece tras la puerta, las del cuartel rodean a Armando.

- Muy bien, doctor!

- Eso es lo que se merece ese lechuguino.

- Que se vaya si quiere.

- Y si no, que respete. A Betty y a todas nosotras.

- Sí. Siempre nos está insultando.

- Pues eso ha terminado, señoras. No duden en decírmelo si vuelve a suceder. -Toma a Betty por el codo y le dice.- Vamos al despacho.

- Sí, yo también regreso al mío que estoy solucionando un asunto que tengo a medias. -Calderón se va seguido de Sandra.





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Pasan el día trabajando, comen en un restaurante cercano, y por la tarde al salir le dice Betty:

- El despacho parroquial está abierto hasta las siete y media. Si quieres...

- Sí, sí, vamos hoy mismo. Así hablamos con el párroco y vemos qué fechas tiene disponibles.

Efectivamente, eligen un día a principios del verano y ya comienzan a preparar y programar su matrimonio.

Betty compra la mayoría de las cosas con su madre, pero avisa a Camila para que les acompañe a ver las más sofisticadas, ya que aún no se siente muy segura y no quiere fallar en la elección.





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Un mes antes de la boda, Armando reúne a los Mendoza y a los Pinzón una noche de sábado en un céntrico restaurante para que se conozcan.

Los primeros en romper el hielo son los padres, que se ponen a hablar sobre el mundo empresarial y ven que coinciden en muchas opiniones.

Luego son Camila, doña Julia y Betty las que enseguida entablan conversación a la que poco a poco va integrándose doña Margarita, que rápidamente se da cuenta de que doña Julia, aunque de clase humilde, es sensata, prudente, educada y muy natural, así que abandona sus prevenciones y se une a la animada charla.

No alargan mucho la velada porque tras el helado que se comen de postre, los niños empiezan a bostezar, de modo que antes de medianoche las dos parejas de abuelos están en casa con sus respectivos nietos, mientras que los jóvenes se van de rumba al Mesón de San Diego y pasan unas horas bailando.



CONTINUARÁ...




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Hola, chicas! Todo marcha "viento en popa" y va llegando el, para ellos dos, esperado y deseado matrimonio. Será entonces cuando se arme la 3ª guerra mundial? Qué creéis?

Besicos.
una temporada y betty tenga a su hija y luego tormenta.

un saludo

mcarmenb
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Fanarg
Fanarg

May 14th, 2011, 11:36 pm #6


- Bueno, mamá, deja ya que los chinos se vayan a jugar y danos bombones a nosotros. -Reclama Armando que está admirado y contento por la empatía de su madre y el niño.

- Gonzalo, vamos a los columpios. -Propone Robertito.

- Sed prudentes. -Recomienda Camila.- No hagáis locuras.

- No se preocupe, señora, que yo les acompaño. -Se ofrece la mucama.

- Gracias.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo XVII.- M´hija, cuéntenos.



Ya anochece cuando comienzan a despedirse, y don Roberto encomienda a su hijo que le tenga al corriente de todos los pasos que vayan dando con la preparación del matrimonio.

- Qué os parece si el próximo fin de semana vamos a pasar un día a la hacienda? -Sugiere Camila.- Así los niños se irán conociendo y estarán más entretenidos que jugando solos.

- Buena idea. -Dice don Roberto.- Avisaré para que nos preparen la comida.

- Ok! Nosotros nos vamos que se hace tarde para el niño. Buenas noches. -Se despide Armando y besa a su familia.

- Adiós, Rober. -Dice Gonzalo a su nuevo amigo.

- Adiós. El sábado vamos a pedir al tío Armando que nos enseñe los caballos.

- Tiene caballos? -Pregunta admirado.

- Sí, y en la hacienda también hay vacas y ovejas.

- Guau! Mamá, has oído?

- Sí, hijo. -Betty sonríe al ver lo ilusionado que está.

- Y también hay tres perros que son amigos míos.

- No muerden? -Pregunta Gonzalo temeroso.

- No, porque yo te los presentaré.

- Hala! Daos un beso que nos vamos. -Dice Camila.

- Adiós, Gonzalo. -Se despide doña Margarita.- Me ha gustado mucho conocerte, y no te preocupes por los perros que yo les diré que eres buen chico y ni siquiera te ladrarán.

- Bueno. -Contesta más tranquilo.

- Pues dame un beso y hasta el sábado. -Se agacha a la altura del niño y le besa la mejilla.

- Adiós, doña Margarita, hemos pasado una tarde estupenda. -Se despide Betty.- Gracias por todo.

- Gracias a usted y a Gonzalo por hacernos compañía. Es un niño encantador.

- Gracias.

- No me las dé. Es la verdad.

Las dos mujeres se despiden con un par de besos, y a continuación lo hacen todos los demás.

Al salir de la casa, don Roberto le dice a Betty en privado:

- Beatriz, estoy muy satisfecho de que mi hijo la haya elegido a usted para compartir su vida. Creo que es un acierto total y deseo que los dos sean muy felices.

- Gracias, don Roberto, me alegra mucho que esté a favor de este matrimonio.

- Así es, y su niño es un chaval estupendo. Será muy positivo para Rober y para él mismo en el futuro que sean buenos amigos, porque se necesita estar acompañado por personas buenas que te quieran para poder superar las dificultades que a veces presenta la vida.

- Tiene razón. Las buenas compañías son muy necesarias.

De sobra lo sabe ella que apenas ha tenido amistades a lo largo de su infancia y adolescencia. Y cuando creyó que había encontrado a alguien que la quería...





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Casi son las nueve cuando llegan a casa. Armando les acompaña dentro, da un beso a Gonzalo y un piquito a Betty y se despide porque tienen que empezar con la rutina de bañar y dar la cena al niño para que se acueste pronto, ya que mañana es lunes y debe ir al cole.

Gonzalo no para de contarles a sus abuelos lo bien que lo ha pasado con su amigo Rober.

- Y el sábado vamos a ir a ver caballos, y vacas, y ovejas, y tres perros, pero no me van a ladrar ni a morder porque doña Margarita les va a decir que soy buen chico. -Cuenta de carrerilla, sin respirar.

- Vale, m´hijo, no se ahogue. -Dice doña Julia contenta de que el niño lo haya pasado bien y se sienta a gusto con los Mendoza.

- A ver, Gonzalito, escúcheme. -Interviene el abuelo.- Aunque esa señora les hable bien de usted a los perros, no vaya a tomarse confianzas con ellos porque no le conocen, entendió?

- Sí. -Acepta el prudente consejo porque le dan un poco de miedo los perros.- Yo me acerco, pero sólo un poco.

- Eso, y no se quede solo con ellos.

- Vale. He terminado! -Suelta el tenedor y levanta las manos como un campeón.

- Pues, ahora a lavarse los dientes, a hacer pis y a la cama. -Le dice Betty tomándole de la mano.- Que se está haciendo tarde y mañana hay que ir al cole.

Cuando unos minutos después le arropa y da un montón de besos de buenas noches, le dice:

- Me alegra que lo hayas pasado rico esta tarde.

- Sí, Rober mola mucho.

- Y los padres de Armando te han gustado?

- Sí, son como los abuelos. -Explica y a continuación pregunta.- Cuándo te cases con Armando van a ser nuestra familia?

- Más o menos. -Contesta Betty un poco evasiva.

- Y qué vamos a ser Rober y yo?

- Primos.

- Bien! Me gusta tener un primo. -Exclama Gonzalo contento.- Todos mis amigos tienen primos menos yo.

- Bueno, pues dentro de poco vas a tener uno. Y ahora, duérmete. -Le da otra retahíla de besos.- Que sueñes con los angelitos.

- Buenas noches, mami, y no cierres la puerta.

- Tranquilo. Ya sabes que siempre la dejo entornada.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Cuando Betty vuelve al comedor para cenar con sus padres, éstos le preguntan cómo ha transcurrido la tarde, pues aunque ver lo contento que ha venido el niño les ha satisfecho mucho, quieren saber la opinión de su hija al respecto.

- M´hija, cuéntenos. Qué tal con esos señores tan importantes?

- No son importantes, mamá. Simplemente son ricos.

- Bueno, lo que sean. Díganos, Bettyca.

- La verdad es que yo iba bastante nerviosa, por mí y por Gonzalo, porque aunque ya les conozco de verles en la empresa, hoy iba a su casa como futura nuera. Y claro, estaba inquieta por ver cómo les había sentado que su hijo quisiera casarse conmigo, porque estoy segura de que tendrían expectativas más altas...

- Más altas que usted, mamita? -La madre incrédula.- Más buena, más generosa, más inteligente, más trabajadora que usted? Imposible!

- Estoy de acuerdo con su mamá, Beatriz Aurora. -Confirma don Hermes.- Creo que es el doctor el que ha tenido mucha suerte al enamorarla a usted.

- Muchas gracias. -Sonríe satisfecha.- Pero la opinión de los propios padres no vale por no ser objetiva. Comprenderán que la familia de Armando pensará que yo soy la afortunada por cazar a su hijo. Y por dos razones: porque sólo soy su asistente y porque no soy prístina, ya que soy madre soltera.

- Sí, tiene razón en que pueden pensarlo, pero se equivocan. -Concluye el padre.- Y ahora cuéntenos como ha transcurrido la tarde.

- Muy bien. Yo esperaba que don Roberto fuera amistoso y acogedor porque es muy correcto, pero no estaba tan segura con respecto a su esposa porque en Ecomoda se muestra un poco estirada, mas ha sido muy amable conmigo y encantadora con Gonzalo. Él se ha portado muy juiciosito y natural, y yo creo que la ha conquistado.

- Menos mal, m´hija. Yo he estado muy nerviosa toda la tarde.

- Pues yo confiaba en la buena educación de esas personas, pero también sentía una cierta inquietud. -Confirma el padre.- Y los demás de la familia?

- Son la hermana de Armando, que se llama Camila, su marido y su hijo, que tiene seis años y se llama Roberto como el abuelo. Son muy agradables y simpáticos, como Armando. Y el niño se ha entendido muy bien con Gonzalo.

Siguen hablando un rato sobre la familia Mendoza y sobre la visita que van a hacer el sábado a la hacienda.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A las siete y media en punto Armando detiene el coche ante la casa de Betty, y ésta sale feliz de volver a verle.

Se dan un beso sin esconderse y emprenden la marcha.

- Qué tal, mi amor? Ya estás mas tranquila por cómo te recibieron a ti y al niño? -Irónico.

- Sí, listillo. Y no presumas de hombretón que tú también estabas nervioso el viernes, cuando viniste a casa a conocer a mis padres.

- Vaaale... quedamos empatados. -Aprovechando que están parados en un semáforo, se acerca y le roba un beso.- Te quiero, y tengo unas ganas locas de que estemos casados.

Betty le devuelve el beso y contesta:

- Yo también te amo y deseo ser tu esposa cuanto antes.

- Vayamos esta misma tarde a tu parroquia y elijamos fecha. -Propone Armando serio.

- OK! Voy a llamar para enterarme del horario del despacho parroquial y, si podemos vamos hoy mismo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Dejan el coche en el aparcamiento y suben en el ascensor besándose muy cariñosos y totalmente abstraídos, de modo que cuando se abren las puertas no ven que Aura Mª está allí esperando para bajar a su puesto de trabajo tras haber charlado un ratico con las amigas del cuartel.

Los ojos y la boca de la recepcionista dibujan una o perfecta, y no acierta a decir ni hacer nada.

Allá se queda paralizada por la impresión durante unos segundos que son suficientes para que se ponga en marcha el radar de Berta.

Al no apreciar movimiento tras la apertura de las puertas, ésta mira y ve a su amiga mirando a la pareja. Entonces da un fuerte codazo a Sofía, hace una seña a Sandra y Mariana, y las cuatro se acercan al ascensor y quedan contemplando la escena como si de una película se tratase.

No se sabe bien si es por el silencio, o por el tiempo transcurrido, o por un sexto sentido, Betty entreabre un ojo y da un brusco respingo al encontrarse a sus amigas mirándoles descaradamente con ojillos entre asombrados y morbosos por el chisme que han descubierto.

Armando reacciona al salto de Betty, y al volver al tiempo y espacio real se encuentra con cinco voyeurs que no pierden detalle.

De primeras se enoja por la intromisión, pero comprende que la culpa es suya por no haber esperado a llegar a presidencia y opta por salir del apuro con la mayor dignidad posible.

Toma a Betty por la cintura, sonríe marcando hoyuelos deliberadamente, y dice a su público:

- Señoras, les presento a mi futura esposa.

La primera reacción es un silencio total que apenas dura un instante mientras codifican la información, y a continuación se monta un guirigay que hace salir a Mario de su oficina y a Hugo e Inesita del taller.

- Qué sucede? -Pregunta Calderón.- Han visto algún ratón?

- Qué es este escándalo? Me han dado tal susto que han espantado la musa de la inspiración y no sé cuando volverá. -Les increpa Hugo muy enfadado.- Cuartel de feas!

Ellas se vuelven todavía con cara de sorpresa, y Berta informa a los otros tres.

- El doctor y Betty se van a casar.

- Mendoza! Se decidieron ya? -Mario avanza para dar un abrazo con fuertes palmadas en la espalda a su amigo y otro más delicado a Betty.- Que sean muy felices! Y me pido ser testigo de su matrimonio.

- Gracias, Calderón.

- Gracias, don Mario.

- Nada de don Mario. La futura esposa de mi hermano debe llamarme Mario o Calderón, a elegir.

Les felicita efusiva y sinceramente porque les ha visto sufrir por amor a los dos cuando Armando se fue al yate.

- Y para cuándo es el feliz enlace? -Pregunta.

- Todavía no sabemos la fecha, pero tan pronto como lo decidamos se lo diré.

Armando sigue hablando con Mario mientras Inesita y sus amigas felicitan a Betty, y Hugo permanece en medio del lobby en jarras esperando que alguien le preste atención.

Cuando al fin le ven, todos se giran a mirarle y Armando le pregunta:

- Quieres algo, Hugo?

- Sí quiero. -Y exige con afectados movimientos de manos.- Si es verdad, confírmame lo que han escuchado mis pobres oídos.

- Betty y yo vamos a casarnos dentro de poco. -Armando repite las palabras despacio, un poco molesto.

- Que te vas a casar con el moscorrofio? -Pregunta con voz aguda y parpadeando ostentosamente.

Armando avanza hacia él decidido como un tanque del ejército, y cuando llega ante el diseñador, sin mediar palabra, le propina tremendo puñetazo en toda la cara. Tan fuerte es el impacto que Lombardi se desploma hacia atrás y cae al suelo patas arriba.

El silencio es total y lo rompe Armando.

- No vuelvas a atreverte a faltarle al respeto a la doctora Pinzón porque ella misma se tiene bien ganado ese respeto, y en segundo lugar porque va a ser mi esposa en breve.

- Te has vuelto loco? Te has quedado sin diseñador! -Vocifera protegiéndose con una mano la mejilla lastimada.

- Me importa un carajo lo que hagas! Si te quedas, ten muy claro que has de respetarla y, si te vas, ya contrataremos a otro diseñador. Hay muchos deseando que Ecomoda llame a su puerta.

- Pero no son de mi creatividad y calidad. -Responde Hugo altanero.

- Y conflictividad. -Añade Armando muy serio.- De sobra te conocen en nuestro mundillo, y te va a costar mucho encontrar una empresa donde soporten tus manías, extravagancias y pataletas.

Ante esa respuesta, Hugo se queda sin palabras porque no le queda más remedio que reconocer que Armando tiene razón. En el mundo de la moda todos conocen a Hugo Lombardi y no están dispuestos a aguantar sus rarezas a pesar de su genialidad.

Se gira, dice a Inesita que le siga y se vuelve al taller sin disculparse, pero también sin replicar.

Tan pronto como desaparece tras la puerta, las del cuartel rodean a Armando.

- Muy bien, doctor!

- Eso es lo que se merece ese lechuguino.

- Que se vaya si quiere.

- Y si no, que respete. A Betty y a todas nosotras.

- Sí. Siempre nos está insultando.

- Pues eso ha terminado, señoras. No duden en decírmelo si vuelve a suceder. -Toma a Betty por el codo y le dice.- Vamos al despacho.

- Sí, yo también regreso al mío que estoy solucionando un asunto que tengo a medias. -Calderón se va seguido de Sandra.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Pasan el día trabajando, comen en un restaurante cercano, y por la tarde al salir le dice Betty:

- El despacho parroquial está abierto hasta las siete y media. Si quieres...

- Sí, sí, vamos hoy mismo. Así hablamos con el párroco y vemos qué fechas tiene disponibles.

Efectivamente, eligen un día a principios del verano y ya comienzan a preparar y programar su matrimonio.

Betty compra la mayoría de las cosas con su madre, pero avisa a Camila para que les acompañe a ver las más sofisticadas, ya que aún no se siente muy segura y no quiere fallar en la elección.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Un mes antes de la boda, Armando reúne a los Mendoza y a los Pinzón una noche de sábado en un céntrico restaurante para que se conozcan.

Los primeros en romper el hielo son los padres, que se ponen a hablar sobre el mundo empresarial y ven que coinciden en muchas opiniones.

Luego son Camila, doña Julia y Betty las que enseguida entablan conversación a la que poco a poco va integrándose doña Margarita, que rápidamente se da cuenta de que doña Julia, aunque de clase humilde, es sensata, prudente, educada y muy natural, así que abandona sus prevenciones y se une a la animada charla.

No alargan mucho la velada porque tras el helado que se comen de postre, los niños empiezan a bostezar, de modo que antes de medianoche las dos parejas de abuelos están en casa con sus respectivos nietos, mientras que los jóvenes se van de rumba al Mesón de San Diego y pasan unas horas bailando.



CONTINUARÁ...




&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&



Hola, chicas! Todo marcha "viento en popa" y va llegando el, para ellos dos, esperado y deseado matrimonio. Será entonces cuando se arme la 3ª guerra mundial? Qué creéis?

Besicos.
Es que este Armando cuando está solo con Betty pierde la noción del tiempo y el espacio, y pasó que los piyaron.
Desde este momento el círculo de amistades de los Mendoza comenzarán a criticar el que Armand. se case con una mujer con un hijo. Que no les hagan daño y los dejen ser felcies.
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lore82
lore82

May 18th, 2011, 1:26 am #7


- Bueno, mamá, deja ya que los chinos se vayan a jugar y danos bombones a nosotros. -Reclama Armando que está admirado y contento por la empatía de su madre y el niño.

- Gonzalo, vamos a los columpios. -Propone Robertito.

- Sed prudentes. -Recomienda Camila.- No hagáis locuras.

- No se preocupe, señora, que yo les acompaño. -Se ofrece la mucama.

- Gracias.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo XVII.- M´hija, cuéntenos.



Ya anochece cuando comienzan a despedirse, y don Roberto encomienda a su hijo que le tenga al corriente de todos los pasos que vayan dando con la preparación del matrimonio.

- Qué os parece si el próximo fin de semana vamos a pasar un día a la hacienda? -Sugiere Camila.- Así los niños se irán conociendo y estarán más entretenidos que jugando solos.

- Buena idea. -Dice don Roberto.- Avisaré para que nos preparen la comida.

- Ok! Nosotros nos vamos que se hace tarde para el niño. Buenas noches. -Se despide Armando y besa a su familia.

- Adiós, Rober. -Dice Gonzalo a su nuevo amigo.

- Adiós. El sábado vamos a pedir al tío Armando que nos enseñe los caballos.

- Tiene caballos? -Pregunta admirado.

- Sí, y en la hacienda también hay vacas y ovejas.

- Guau! Mamá, has oído?

- Sí, hijo. -Betty sonríe al ver lo ilusionado que está.

- Y también hay tres perros que son amigos míos.

- No muerden? -Pregunta Gonzalo temeroso.

- No, porque yo te los presentaré.

- Hala! Daos un beso que nos vamos. -Dice Camila.

- Adiós, Gonzalo. -Se despide doña Margarita.- Me ha gustado mucho conocerte, y no te preocupes por los perros que yo les diré que eres buen chico y ni siquiera te ladrarán.

- Bueno. -Contesta más tranquilo.

- Pues dame un beso y hasta el sábado. -Se agacha a la altura del niño y le besa la mejilla.

- Adiós, doña Margarita, hemos pasado una tarde estupenda. -Se despide Betty.- Gracias por todo.

- Gracias a usted y a Gonzalo por hacernos compañía. Es un niño encantador.

- Gracias.

- No me las dé. Es la verdad.

Las dos mujeres se despiden con un par de besos, y a continuación lo hacen todos los demás.

Al salir de la casa, don Roberto le dice a Betty en privado:

- Beatriz, estoy muy satisfecho de que mi hijo la haya elegido a usted para compartir su vida. Creo que es un acierto total y deseo que los dos sean muy felices.

- Gracias, don Roberto, me alegra mucho que esté a favor de este matrimonio.

- Así es, y su niño es un chaval estupendo. Será muy positivo para Rober y para él mismo en el futuro que sean buenos amigos, porque se necesita estar acompañado por personas buenas que te quieran para poder superar las dificultades que a veces presenta la vida.

- Tiene razón. Las buenas compañías son muy necesarias.

De sobra lo sabe ella que apenas ha tenido amistades a lo largo de su infancia y adolescencia. Y cuando creyó que había encontrado a alguien que la quería...





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Casi son las nueve cuando llegan a casa. Armando les acompaña dentro, da un beso a Gonzalo y un piquito a Betty y se despide porque tienen que empezar con la rutina de bañar y dar la cena al niño para que se acueste pronto, ya que mañana es lunes y debe ir al cole.

Gonzalo no para de contarles a sus abuelos lo bien que lo ha pasado con su amigo Rober.

- Y el sábado vamos a ir a ver caballos, y vacas, y ovejas, y tres perros, pero no me van a ladrar ni a morder porque doña Margarita les va a decir que soy buen chico. -Cuenta de carrerilla, sin respirar.

- Vale, m´hijo, no se ahogue. -Dice doña Julia contenta de que el niño lo haya pasado bien y se sienta a gusto con los Mendoza.

- A ver, Gonzalito, escúcheme. -Interviene el abuelo.- Aunque esa señora les hable bien de usted a los perros, no vaya a tomarse confianzas con ellos porque no le conocen, entendió?

- Sí. -Acepta el prudente consejo porque le dan un poco de miedo los perros.- Yo me acerco, pero sólo un poco.

- Eso, y no se quede solo con ellos.

- Vale. He terminado! -Suelta el tenedor y levanta las manos como un campeón.

- Pues, ahora a lavarse los dientes, a hacer pis y a la cama. -Le dice Betty tomándole de la mano.- Que se está haciendo tarde y mañana hay que ir al cole.

Cuando unos minutos después le arropa y da un montón de besos de buenas noches, le dice:

- Me alegra que lo hayas pasado rico esta tarde.

- Sí, Rober mola mucho.

- Y los padres de Armando te han gustado?

- Sí, son como los abuelos. -Explica y a continuación pregunta.- Cuándo te cases con Armando van a ser nuestra familia?

- Más o menos. -Contesta Betty un poco evasiva.

- Y qué vamos a ser Rober y yo?

- Primos.

- Bien! Me gusta tener un primo. -Exclama Gonzalo contento.- Todos mis amigos tienen primos menos yo.

- Bueno, pues dentro de poco vas a tener uno. Y ahora, duérmete. -Le da otra retahíla de besos.- Que sueñes con los angelitos.

- Buenas noches, mami, y no cierres la puerta.

- Tranquilo. Ya sabes que siempre la dejo entornada.





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Cuando Betty vuelve al comedor para cenar con sus padres, éstos le preguntan cómo ha transcurrido la tarde, pues aunque ver lo contento que ha venido el niño les ha satisfecho mucho, quieren saber la opinión de su hija al respecto.

- M´hija, cuéntenos. Qué tal con esos señores tan importantes?

- No son importantes, mamá. Simplemente son ricos.

- Bueno, lo que sean. Díganos, Bettyca.

- La verdad es que yo iba bastante nerviosa, por mí y por Gonzalo, porque aunque ya les conozco de verles en la empresa, hoy iba a su casa como futura nuera. Y claro, estaba inquieta por ver cómo les había sentado que su hijo quisiera casarse conmigo, porque estoy segura de que tendrían expectativas más altas...

- Más altas que usted, mamita? -La madre incrédula.- Más buena, más generosa, más inteligente, más trabajadora que usted? Imposible!

- Estoy de acuerdo con su mamá, Beatriz Aurora. -Confirma don Hermes.- Creo que es el doctor el que ha tenido mucha suerte al enamorarla a usted.

- Muchas gracias. -Sonríe satisfecha.- Pero la opinión de los propios padres no vale por no ser objetiva. Comprenderán que la familia de Armando pensará que yo soy la afortunada por cazar a su hijo. Y por dos razones: porque sólo soy su asistente y porque no soy prístina, ya que soy madre soltera.

- Sí, tiene razón en que pueden pensarlo, pero se equivocan. -Concluye el padre.- Y ahora cuéntenos como ha transcurrido la tarde.

- Muy bien. Yo esperaba que don Roberto fuera amistoso y acogedor porque es muy correcto, pero no estaba tan segura con respecto a su esposa porque en Ecomoda se muestra un poco estirada, mas ha sido muy amable conmigo y encantadora con Gonzalo. Él se ha portado muy juiciosito y natural, y yo creo que la ha conquistado.

- Menos mal, m´hija. Yo he estado muy nerviosa toda la tarde.

- Pues yo confiaba en la buena educación de esas personas, pero también sentía una cierta inquietud. -Confirma el padre.- Y los demás de la familia?

- Son la hermana de Armando, que se llama Camila, su marido y su hijo, que tiene seis años y se llama Roberto como el abuelo. Son muy agradables y simpáticos, como Armando. Y el niño se ha entendido muy bien con Gonzalo.

Siguen hablando un rato sobre la familia Mendoza y sobre la visita que van a hacer el sábado a la hacienda.





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A las siete y media en punto Armando detiene el coche ante la casa de Betty, y ésta sale feliz de volver a verle.

Se dan un beso sin esconderse y emprenden la marcha.

- Qué tal, mi amor? Ya estás mas tranquila por cómo te recibieron a ti y al niño? -Irónico.

- Sí, listillo. Y no presumas de hombretón que tú también estabas nervioso el viernes, cuando viniste a casa a conocer a mis padres.

- Vaaale... quedamos empatados. -Aprovechando que están parados en un semáforo, se acerca y le roba un beso.- Te quiero, y tengo unas ganas locas de que estemos casados.

Betty le devuelve el beso y contesta:

- Yo también te amo y deseo ser tu esposa cuanto antes.

- Vayamos esta misma tarde a tu parroquia y elijamos fecha. -Propone Armando serio.

- OK! Voy a llamar para enterarme del horario del despacho parroquial y, si podemos vamos hoy mismo.





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Dejan el coche en el aparcamiento y suben en el ascensor besándose muy cariñosos y totalmente abstraídos, de modo que cuando se abren las puertas no ven que Aura Mª está allí esperando para bajar a su puesto de trabajo tras haber charlado un ratico con las amigas del cuartel.

Los ojos y la boca de la recepcionista dibujan una o perfecta, y no acierta a decir ni hacer nada.

Allá se queda paralizada por la impresión durante unos segundos que son suficientes para que se ponga en marcha el radar de Berta.

Al no apreciar movimiento tras la apertura de las puertas, ésta mira y ve a su amiga mirando a la pareja. Entonces da un fuerte codazo a Sofía, hace una seña a Sandra y Mariana, y las cuatro se acercan al ascensor y quedan contemplando la escena como si de una película se tratase.

No se sabe bien si es por el silencio, o por el tiempo transcurrido, o por un sexto sentido, Betty entreabre un ojo y da un brusco respingo al encontrarse a sus amigas mirándoles descaradamente con ojillos entre asombrados y morbosos por el chisme que han descubierto.

Armando reacciona al salto de Betty, y al volver al tiempo y espacio real se encuentra con cinco voyeurs que no pierden detalle.

De primeras se enoja por la intromisión, pero comprende que la culpa es suya por no haber esperado a llegar a presidencia y opta por salir del apuro con la mayor dignidad posible.

Toma a Betty por la cintura, sonríe marcando hoyuelos deliberadamente, y dice a su público:

- Señoras, les presento a mi futura esposa.

La primera reacción es un silencio total que apenas dura un instante mientras codifican la información, y a continuación se monta un guirigay que hace salir a Mario de su oficina y a Hugo e Inesita del taller.

- Qué sucede? -Pregunta Calderón.- Han visto algún ratón?

- Qué es este escándalo? Me han dado tal susto que han espantado la musa de la inspiración y no sé cuando volverá. -Les increpa Hugo muy enfadado.- Cuartel de feas!

Ellas se vuelven todavía con cara de sorpresa, y Berta informa a los otros tres.

- El doctor y Betty se van a casar.

- Mendoza! Se decidieron ya? -Mario avanza para dar un abrazo con fuertes palmadas en la espalda a su amigo y otro más delicado a Betty.- Que sean muy felices! Y me pido ser testigo de su matrimonio.

- Gracias, Calderón.

- Gracias, don Mario.

- Nada de don Mario. La futura esposa de mi hermano debe llamarme Mario o Calderón, a elegir.

Les felicita efusiva y sinceramente porque les ha visto sufrir por amor a los dos cuando Armando se fue al yate.

- Y para cuándo es el feliz enlace? -Pregunta.

- Todavía no sabemos la fecha, pero tan pronto como lo decidamos se lo diré.

Armando sigue hablando con Mario mientras Inesita y sus amigas felicitan a Betty, y Hugo permanece en medio del lobby en jarras esperando que alguien le preste atención.

Cuando al fin le ven, todos se giran a mirarle y Armando le pregunta:

- Quieres algo, Hugo?

- Sí quiero. -Y exige con afectados movimientos de manos.- Si es verdad, confírmame lo que han escuchado mis pobres oídos.

- Betty y yo vamos a casarnos dentro de poco. -Armando repite las palabras despacio, un poco molesto.

- Que te vas a casar con el moscorrofio? -Pregunta con voz aguda y parpadeando ostentosamente.

Armando avanza hacia él decidido como un tanque del ejército, y cuando llega ante el diseñador, sin mediar palabra, le propina tremendo puñetazo en toda la cara. Tan fuerte es el impacto que Lombardi se desploma hacia atrás y cae al suelo patas arriba.

El silencio es total y lo rompe Armando.

- No vuelvas a atreverte a faltarle al respeto a la doctora Pinzón porque ella misma se tiene bien ganado ese respeto, y en segundo lugar porque va a ser mi esposa en breve.

- Te has vuelto loco? Te has quedado sin diseñador! -Vocifera protegiéndose con una mano la mejilla lastimada.

- Me importa un carajo lo que hagas! Si te quedas, ten muy claro que has de respetarla y, si te vas, ya contrataremos a otro diseñador. Hay muchos deseando que Ecomoda llame a su puerta.

- Pero no son de mi creatividad y calidad. -Responde Hugo altanero.

- Y conflictividad. -Añade Armando muy serio.- De sobra te conocen en nuestro mundillo, y te va a costar mucho encontrar una empresa donde soporten tus manías, extravagancias y pataletas.

Ante esa respuesta, Hugo se queda sin palabras porque no le queda más remedio que reconocer que Armando tiene razón. En el mundo de la moda todos conocen a Hugo Lombardi y no están dispuestos a aguantar sus rarezas a pesar de su genialidad.

Se gira, dice a Inesita que le siga y se vuelve al taller sin disculparse, pero también sin replicar.

Tan pronto como desaparece tras la puerta, las del cuartel rodean a Armando.

- Muy bien, doctor!

- Eso es lo que se merece ese lechuguino.

- Que se vaya si quiere.

- Y si no, que respete. A Betty y a todas nosotras.

- Sí. Siempre nos está insultando.

- Pues eso ha terminado, señoras. No duden en decírmelo si vuelve a suceder. -Toma a Betty por el codo y le dice.- Vamos al despacho.

- Sí, yo también regreso al mío que estoy solucionando un asunto que tengo a medias. -Calderón se va seguido de Sandra.





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Pasan el día trabajando, comen en un restaurante cercano, y por la tarde al salir le dice Betty:

- El despacho parroquial está abierto hasta las siete y media. Si quieres...

- Sí, sí, vamos hoy mismo. Así hablamos con el párroco y vemos qué fechas tiene disponibles.

Efectivamente, eligen un día a principios del verano y ya comienzan a preparar y programar su matrimonio.

Betty compra la mayoría de las cosas con su madre, pero avisa a Camila para que les acompañe a ver las más sofisticadas, ya que aún no se siente muy segura y no quiere fallar en la elección.





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Un mes antes de la boda, Armando reúne a los Mendoza y a los Pinzón una noche de sábado en un céntrico restaurante para que se conozcan.

Los primeros en romper el hielo son los padres, que se ponen a hablar sobre el mundo empresarial y ven que coinciden en muchas opiniones.

Luego son Camila, doña Julia y Betty las que enseguida entablan conversación a la que poco a poco va integrándose doña Margarita, que rápidamente se da cuenta de que doña Julia, aunque de clase humilde, es sensata, prudente, educada y muy natural, así que abandona sus prevenciones y se une a la animada charla.

No alargan mucho la velada porque tras el helado que se comen de postre, los niños empiezan a bostezar, de modo que antes de medianoche las dos parejas de abuelos están en casa con sus respectivos nietos, mientras que los jóvenes se van de rumba al Mesón de San Diego y pasan unas horas bailando.



CONTINUARÁ...




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Hola, chicas! Todo marcha "viento en popa" y va llegando el, para ellos dos, esperado y deseado matrimonio. Será entonces cuando se arme la 3ª guerra mundial? Qué creéis?

Besicos.
las senas para conocer a los suegros y flia. En ecomoda ( y toda bogota , gracias las chismosos del cuartel seguro) saben q ellos dos se van a casar , el bello le dio lo q siempre espere q le diera a"huguis" y ahora se conocieron las flias y al parcer todo bien, pero parece tambien q quieres armar una 3 guerra mundial , ayyyyy niña espero q no sea tanto , esperare el proximo. ,muy lindo capi , beso lore82
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