ATRAPADO EN EL AYER.- Capítulo XIX

ATRAPADO EN EL AYER.- Capítulo XIX

Calipso
Calipso

May 1st, 2009, 1:50 pm #1



- Ya! Comprendo que no querrán que lo sepan doña Marcela, la peliteñida y don Hugo, pero no se preocupe que por nosotras no se enterará nadie.

- Está bien, Aura Mª. Adiós, que tengo que seguir trabajando.

- Fresca m´hija! Voy a convocar ahorita mismo un 911 para contárselo a las chicas, pero dígame sólo una cosita antes de colgar.

- A ver, pregunte. Ríe divertida por la curiosidad de su amiga.

- Es muy cariñoso don Armando?

- Aura Mª! Exclama enfadada abriendo mucho los ojos.- No esperará que le conteste a eso?

- Más bien no, pero tenía que intentarlo. Chao, Betty.

- Chao. Ay, qué cruz!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo XIX.- 911 urgente!



Betty balancea la cabeza de lado a lado al tiempo que sonríe pensando que no cambiarán nunca.

Además Aura Mª le ha traído a la mente a esos tres personajes a los que llevaba meses sin recordar, ni para bien ni para mal.

No sabe qué será de ellos, pero imagina que cada uno continuará en su puesto, que su actitud de rechazo hacia ella seguirá siendo la misma de siempre, y que cuando se enteren de su relación con Armando pondrán el grito en el cielo.

Pero eso a ella ya le es indiferente porque no va a permitir que le afecten sus opiniones. Además no cree que tengan ocasión de hacerle ningún desplante ya que no se ven.


Mas a pesar de su determinación y de que su autoestima está muy alta, un escalofrío le recorre la columna vertebral al evocar los ojos fríos de la doctora Valencia y el mal talante de Lombardi.

Sacude la cabeza expulsándoles de sus pensamientos y con envidiable fuerza de voluntad se pone a trabajar.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Por su parte, la secretaria de Armando cuelga el teléfono, se pone en pie aprovechando que están solas en el lobby y anuncia solemnemente:

- Amigas, vamos a hacer un 911 rapidito porque tengo que comunicarles algo urgentemente. Voy a avisar a Inesita y tan pronto como venga iremos a nuestra sala de juntas.

- Y eso, Aura Mª? Sofía.

- Cómo así? Berta se levanta rauda.

- Urgente, ha dicho? Pregunta Sandra desde el fondo.

- Es algo grave? Dice Mariana acercándose.- Mire que ayer ya pasamos un buen susto

- No se alarmen que no es malo. Es un chisme de los que nos gustan. Rico, rico

Se calman un poco, pero no pueden del todo a causa del morbo de estar esperando una novedad que desconocen, y cuando aparece Inesita todas dan una carrerita hasta el servicio de señoras.

Van tan emocionadas que no se dan cuenta de que en ese momento se abren las puertas del ascensor.

Una vez en los lavabos unas se sientan y otras permanecen en pie, pero todas exhortan a Aura Mª para que suelte cuanto antes el chisme.

- Vamos, amiga, no se haga de rogar.

- Eso, que tengo que volver con don Hugo.

- Y yo también estoy de afán, que misia pantera ha bajado al punto de ventas y no puede tardar en regresar. Explica Mariana.

- A todas nos puede necesitar nuestro jefe, chicas. Replica defendiéndose Aura Mª.- Escuchen que se lo digo rapidito. Lo primero es advertirles que este chisme es superconfidencial, sólo para el cuartel, y no puede enterarse nadie más. OK?

- Key! Dicen a coro impacientes.

- Recuerdan que ayer llevaron a don Armando al hospital en una ambulancia y Freddy le siguió en su coche para acompañarle?

- Pues claro, m´hija! Cree que estamos amnésicas? Contesta Sofía ansiosa.

- Bueno, pues una vez allí, mientras el doctor era atendido en urgencias llegó una persona muy angustiada por lo que había pasado.

- Y quién es esa persona? Berta pone en voz alta la pregunta que se hacen todas.

- Nuestra amiga Betty.

- Betty? Y cómo se había enterado?

- Porque el doctor me dijo que avisase a doña Catalina de que no podía ir a la comida de trabajo que tenían, y ya saben que allí trabaja ella.

- Ya comprendo, pero por qué fue tan angustiada?

- Ahí va la bomba, amigas -Aura Mª hace una pausa estratégica, las mira a todas con aspecto de conspiradora y comparte la información.- Betty y don Armando son novios.

Todas se quedan en silencio, sobrecogidas por la sorpresa, pero aún les estremece más oír una voz chillona que viene del pasillo.

- Ni de fundas!!!

Se miran entre ellas al comprender que han sido escuchadas y por quien.

- La peliteñida! Exclama Sandra, y sale corriendo tras ella para convencerla por las buenas o por las malas de que guarde silencio.

Las demás la siguen, y alcanzan a la nueva encargada de recepción ante el ascensor, apretando compulsivamente el botón de llamada.

- Apúrese, que me pillan esas desgrrraciadas

Al ver llegar a ella las hordas bárbaras de las secretarias comprende que el elevador no le va a librar de ellas, y corre a refugiarse al despacho de su íntima amiga.

Allí sabe que sí está a salvo porque ninguna del cuartel, ni siquiera Mariana como secretaria personal de la gerente de puntos de venta, se atreverá jamás a entrar sin autorización expresa de la doctora Valencia.

Una vez dentro se acomoda en un sillón y murmura para sí:

- Me libré por bien poco y no voy a salir hasta que venga Marcela y le cuente. Le va a caer peor que un dolor de muelas, pero tiene que saber que el garfio se apoderó de Armando.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras tanto, las secretarias han vuelto a sus mesas muy apesadumbradas por el hecho de que Patricia haya oído el secreto que Betty quería mantener a salvo por el momento, y Sandra y Mariana montan guardia por si la ven salir para intentar negociar con ella y evitar que se vaya de la lengua.

Saben que es muy difícil pero no pueden darse por vencidas.

Poco después se abren las puertas del ascensor y aparece Marcela, con lo que todas comprenden que ya es imposible impedir que la peliteñida informe del chisme a su amiga.

- Buenos días, doña Marcela.

- Buenos días.

Pasa por delante de las dos secretarias y entra a su despacho.

- Patricia, qué haces aquí? Tu puesto está en recepción.

- Es que esas brujas de ahí fuera querían atacarme. Dice poniendo cara de loca.

- Pero es que nunca vas a llevarte bien con ellas? A ver, qué les has dicho o hecho esta vez?

- Nada, Marce, yo no les he hecho nada. Es sólo que he oído una información privilegiada.

- Una qué? Marcela con cara de no entender.

- Un chisme, Marce. Es que no estás al día, ah? Hace un gesto de condescendencia.- Aura Mª contaba un chisme a las otras, y cuando se dieron cuenta de que yo estaba escuchando en el pasillo de los aseos salieron corriendo detrás de mí y tuve que refugiarme en lugar seguro. Y como tu oficina es lo que más respetan esas muertas de hambre

- Ay, qué cruz! Vuelvo anoche de resolver uno más de los eternos problemas de la sucursal de Palm Beach, y según llego a la empresa me encuentro con tus líos con las secretarias.

- Es que es natural que me persiguieran para impedirme hablar porque lo que escuché es muy importante.

- Seguro. Dice Marcela con sarcasmo.- Los de la C.I.A. están temblando.

- Es muy importante PARA TI. Recalca las dos últimas palabras.

- Para mí? La doctora Valencia pregunta con soberbia.- Qué chisme de ésas puede afectarme a mí?

- Pues los que atañen a Armando, Marce. Contesta Pattypat cargada de razón.- O no?

- Está bien, Patricia, cuéntame. Se rinde porque ya siente curiosidad.

Comprende que la simple de su amiga en este caso está acertada porque su amor por Armando es su punto débil, y todo lo que le afecte la hace vulnerable, aunque se siente más tranquila desde que se fue Betty.

- El doctor Armando Mendoza tiene novia. Lo dice despacio. Palabra a palabra.

A Marcela le cambia la cara. Se queda mortalmente pálida y pregunta con un hilo de voz.

- Quién es esa supuesta novia de Armando?

- Quién va a ser? Pues esa igualada que no deja de amargarte la vida. El garfio!

Marcela siente que el despacho da vueltas y se agarra a la mesa.

- Pero si se había ido y aunque él la buscó no pudo encontrarla -Articula todavía muy confusa.

- Pues tal parece que no sólo la encontró, sino que además la convenció para que volviese con él.

- Y cómo lo saben las del cuartel?

Ha entornado sus ojos felinos y encoge las manos formando garras.

- Porque ayer, cuando Freddy acompañó a Armando al hospital, al poco apareció allí el moscorrofio. Iba muy preocupada por él, y cuando le vio salir de urgencias le abrazó bien fuerte y Armando le correspondió.

- Qué has dicho? Hospital? Urgencias? De qué estás hablando, Patricia? No me pongas más nerviosa. Lo de Betty ha pasado a segundo plano.

- Ah! Pero es que no te has enterado? Pregunta la imprudente amiga.

- Yo pasé el día de ayer en aeropuertos y en el aire. Con impaciencia contenida.- Le pasó algo a Armando? HABLA!!!

- Ay, qué carácter, Marce! Pues que un desgrrraciado de producción se coló en presidencia y le pegó un tiro a tu antiguo prometido.

- QUÉ!!! Cómo así? Se queda paralizada de la impresión.- Qué le pasó? Cómo y dónde está?

- Ay, Marce, no entiendo que te preocupes tanto por él después de lo poco que le has importado tú siempre.

- PATRICIA FERNÁNDEZ!!! Está ingresado en algún centro sanitario?

Marcela está al borde del ataque de nervios y la inútil y egoísta de su amiga no ayuda mucho.

- Está en la empresa, en presidencia porque al parecer fue más el ruido que las nueces

Pasa de contestar a la peliteñida y sale del despacho con intención de ir a ver en qué estado encuentra a su amor eterno, pero en el lobby hay dos hombres con cara de pocos amigos ante la mesa de Aura Mª.

- El doctor Mendoza dice que pueden pasar. Síganme, por favor.

Marcela se detiene y espera a que la secretaria de Armando vuelva a su escritorio.

- Aura Mª, quiénes son esos caballeros tan serios?

- Policías, doctora.

- Y qué hacen aquí?

- Creo que vienen por lo que sucedió ayer. Se lo han contado?

- Sí, me han informado ahora mismo. Cómo está?

- Un poco pálido, pero muy bien de ánimos.

- Está bien. Avíseme cuando se vaya la policía porque necesito hablar con el doctor.

- Sí, doña Marcela.

Se da media vuelta para irse, pero deshace el giro y le pregunta a la cara

- Y qué es eso de que don Armando se ennovió con esa amiga suya que trabajó aquí hace tiempo?

Aura Mª desea que la trague la tierra, pero como eso no sucede a voluntad, se encoge y, decidida a no descubrir a Betty aunque la cuelguen de los pulgares, contesta heroicamente:

- Yo no sé nada de eso, doña Marcela.

- Patricia me ha dicho que usted estaba informando a sus amigas y ella les oyó.

- Pues debió entender mal porque yo estaba hablando de una prima mía. Se defiende como puede.- Siento el malentendido, doctora.

Marcela sabe con seguridad que le está mintiendo, y la atraviesa con la mirada antes de regresar a su oficina con impotencia.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Dentro de presidencia los policías se han presentado a Armando y éste les ha invitado a sentarse.

A continuación le hacen unas preguntas para aclarar algunos puntos de la investigación que no tienen claro, y al terminar le comunican que Ibáñez está detenido, acusado de intento de homicidio.

- Pero yo no creo que quisiera matarme. Simplemente estaba desesperado y no veía salida a su situación. Por eso no le he denunciado. Dice Armando.

- Ya, pero el juez ha actuado de oficio cuando ha recibido el informe del hospital diciendo que han atendido a un herido por arma de fuego.

- Comprendo. Lo que ocurre es que Ibáñez es un buen hombre que lleva muchos años trabajando con nosotros en la empresa, y nunca hasta ahora ha dado motivos de queja. Intenta disculparle.

- Sí, pero ayer le hirió a usted -Objeta el mayor de los policías.

- Eso es porque tiene un serio problema familiar. Su exesposa le exige más dinero y está muy agobiado.

- Pues ahora esa mujer va a dejar de presionarle por una temporada. Doctor Mendoza, gracias por su colaboración y que se reponga pronto.

Los agentes se levantan y tienden la mano a Armando.

- De nada. Esto sólo ha sido un arañazo. Les estrecha las manos despidiéndose.- Adiós, señores.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Tras mandar a su amiga a recepción protestando bastante, Marcela ha dejado abierta la puerta de su despacho para saber cuando queda solo su exprometido.
Entonces sale, se dirige a presidencia y, sin preguntar si está ocupado o no, entra hasta dentro.

Al oír que se abren las puertas correderas Armando levanta la cabeza, y al ver a Marcela siente un gran fastidio pero intenta disimularlo simplemente por educación.

Él que estaba tranquilo y de un humor inmejorable por el rumbo que ha tomado su vida privada con Betty y por la marcha de la empresa, nota oscurecerse su ánimo con negros nubarrones por la llegada de la gerente de puntos de venta.

¡Qué querrá esta vieja? Ya podía quedarse para siempre en Palm Beach! Piensa mientras ella llega hasta el escritorio.



CONTINUARÁ





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas. Hubo por ahí una listilla que se imaginó que alguien las iba a oír, pero no ha sido Marcela sino la peliteñida, y lo que importa es que se ha descubierto el pastel.

Ahora veremos la paliza verbal que le da la muy cansona al pobre bello bobo.

En fin, yo estoy de acuerdo con Armando y también me gustaría que se quedase en Miami para los restos. Y vosotras?

Besicos.


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Cata
Cata

May 1st, 2009, 6:18 pm #2

Que se quedara en Palm Beach y que se ennoviara con alguien para que deje en paz al pobre Armando y a Betty. A ver cómo te las arreglas para que no dé mucho la lata, que tú eres la escritora, aunque ya se sabe que a veces los personajes se ponen bien pesaditos.

Besos, Calipso.

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Bettyca
Bettyca

May 1st, 2009, 7:46 pm #3


- Ya! Comprendo que no querrán que lo sepan doña Marcela, la peliteñida y don Hugo, pero no se preocupe que por nosotras no se enterará nadie.

- Está bien, Aura Mª. Adiós, que tengo que seguir trabajando.

- Fresca m´hija! Voy a convocar ahorita mismo un 911 para contárselo a las chicas, pero dígame sólo una cosita antes de colgar.

- A ver, pregunte. Ríe divertida por la curiosidad de su amiga.

- Es muy cariñoso don Armando?

- Aura Mª! Exclama enfadada abriendo mucho los ojos.- No esperará que le conteste a eso?

- Más bien no, pero tenía que intentarlo. Chao, Betty.

- Chao. Ay, qué cruz!





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Capítulo XIX.- 911 urgente!



Betty balancea la cabeza de lado a lado al tiempo que sonríe pensando que no cambiarán nunca.

Además Aura Mª le ha traído a la mente a esos tres personajes a los que llevaba meses sin recordar, ni para bien ni para mal.

No sabe qué será de ellos, pero imagina que cada uno continuará en su puesto, que su actitud de rechazo hacia ella seguirá siendo la misma de siempre, y que cuando se enteren de su relación con Armando pondrán el grito en el cielo.

Pero eso a ella ya le es indiferente porque no va a permitir que le afecten sus opiniones. Además no cree que tengan ocasión de hacerle ningún desplante ya que no se ven.


Mas a pesar de su determinación y de que su autoestima está muy alta, un escalofrío le recorre la columna vertebral al evocar los ojos fríos de la doctora Valencia y el mal talante de Lombardi.

Sacude la cabeza expulsándoles de sus pensamientos y con envidiable fuerza de voluntad se pone a trabajar.





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Por su parte, la secretaria de Armando cuelga el teléfono, se pone en pie aprovechando que están solas en el lobby y anuncia solemnemente:

- Amigas, vamos a hacer un 911 rapidito porque tengo que comunicarles algo urgentemente. Voy a avisar a Inesita y tan pronto como venga iremos a nuestra sala de juntas.

- Y eso, Aura Mª? Sofía.

- Cómo así? Berta se levanta rauda.

- Urgente, ha dicho? Pregunta Sandra desde el fondo.

- Es algo grave? Dice Mariana acercándose.- Mire que ayer ya pasamos un buen susto

- No se alarmen que no es malo. Es un chisme de los que nos gustan. Rico, rico

Se calman un poco, pero no pueden del todo a causa del morbo de estar esperando una novedad que desconocen, y cuando aparece Inesita todas dan una carrerita hasta el servicio de señoras.

Van tan emocionadas que no se dan cuenta de que en ese momento se abren las puertas del ascensor.

Una vez en los lavabos unas se sientan y otras permanecen en pie, pero todas exhortan a Aura Mª para que suelte cuanto antes el chisme.

- Vamos, amiga, no se haga de rogar.

- Eso, que tengo que volver con don Hugo.

- Y yo también estoy de afán, que misia pantera ha bajado al punto de ventas y no puede tardar en regresar. Explica Mariana.

- A todas nos puede necesitar nuestro jefe, chicas. Replica defendiéndose Aura Mª.- Escuchen que se lo digo rapidito. Lo primero es advertirles que este chisme es superconfidencial, sólo para el cuartel, y no puede enterarse nadie más. OK?

- Key! Dicen a coro impacientes.

- Recuerdan que ayer llevaron a don Armando al hospital en una ambulancia y Freddy le siguió en su coche para acompañarle?

- Pues claro, m´hija! Cree que estamos amnésicas? Contesta Sofía ansiosa.

- Bueno, pues una vez allí, mientras el doctor era atendido en urgencias llegó una persona muy angustiada por lo que había pasado.

- Y quién es esa persona? Berta pone en voz alta la pregunta que se hacen todas.

- Nuestra amiga Betty.

- Betty? Y cómo se había enterado?

- Porque el doctor me dijo que avisase a doña Catalina de que no podía ir a la comida de trabajo que tenían, y ya saben que allí trabaja ella.

- Ya comprendo, pero por qué fue tan angustiada?

- Ahí va la bomba, amigas -Aura Mª hace una pausa estratégica, las mira a todas con aspecto de conspiradora y comparte la información.- Betty y don Armando son novios.

Todas se quedan en silencio, sobrecogidas por la sorpresa, pero aún les estremece más oír una voz chillona que viene del pasillo.

- Ni de fundas!!!

Se miran entre ellas al comprender que han sido escuchadas y por quien.

- La peliteñida! Exclama Sandra, y sale corriendo tras ella para convencerla por las buenas o por las malas de que guarde silencio.

Las demás la siguen, y alcanzan a la nueva encargada de recepción ante el ascensor, apretando compulsivamente el botón de llamada.

- Apúrese, que me pillan esas desgrrraciadas

Al ver llegar a ella las hordas bárbaras de las secretarias comprende que el elevador no le va a librar de ellas, y corre a refugiarse al despacho de su íntima amiga.

Allí sabe que sí está a salvo porque ninguna del cuartel, ni siquiera Mariana como secretaria personal de la gerente de puntos de venta, se atreverá jamás a entrar sin autorización expresa de la doctora Valencia.

Una vez dentro se acomoda en un sillón y murmura para sí:

- Me libré por bien poco y no voy a salir hasta que venga Marcela y le cuente. Le va a caer peor que un dolor de muelas, pero tiene que saber que el garfio se apoderó de Armando.





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Mientras tanto, las secretarias han vuelto a sus mesas muy apesadumbradas por el hecho de que Patricia haya oído el secreto que Betty quería mantener a salvo por el momento, y Sandra y Mariana montan guardia por si la ven salir para intentar negociar con ella y evitar que se vaya de la lengua.

Saben que es muy difícil pero no pueden darse por vencidas.

Poco después se abren las puertas del ascensor y aparece Marcela, con lo que todas comprenden que ya es imposible impedir que la peliteñida informe del chisme a su amiga.

- Buenos días, doña Marcela.

- Buenos días.

Pasa por delante de las dos secretarias y entra a su despacho.

- Patricia, qué haces aquí? Tu puesto está en recepción.

- Es que esas brujas de ahí fuera querían atacarme. Dice poniendo cara de loca.

- Pero es que nunca vas a llevarte bien con ellas? A ver, qué les has dicho o hecho esta vez?

- Nada, Marce, yo no les he hecho nada. Es sólo que he oído una información privilegiada.

- Una qué? Marcela con cara de no entender.

- Un chisme, Marce. Es que no estás al día, ah? Hace un gesto de condescendencia.- Aura Mª contaba un chisme a las otras, y cuando se dieron cuenta de que yo estaba escuchando en el pasillo de los aseos salieron corriendo detrás de mí y tuve que refugiarme en lugar seguro. Y como tu oficina es lo que más respetan esas muertas de hambre

- Ay, qué cruz! Vuelvo anoche de resolver uno más de los eternos problemas de la sucursal de Palm Beach, y según llego a la empresa me encuentro con tus líos con las secretarias.

- Es que es natural que me persiguieran para impedirme hablar porque lo que escuché es muy importante.

- Seguro. Dice Marcela con sarcasmo.- Los de la C.I.A. están temblando.

- Es muy importante PARA TI. Recalca las dos últimas palabras.

- Para mí? La doctora Valencia pregunta con soberbia.- Qué chisme de ésas puede afectarme a mí?

- Pues los que atañen a Armando, Marce. Contesta Pattypat cargada de razón.- O no?

- Está bien, Patricia, cuéntame. Se rinde porque ya siente curiosidad.

Comprende que la simple de su amiga en este caso está acertada porque su amor por Armando es su punto débil, y todo lo que le afecte la hace vulnerable, aunque se siente más tranquila desde que se fue Betty.

- El doctor Armando Mendoza tiene novia. Lo dice despacio. Palabra a palabra.

A Marcela le cambia la cara. Se queda mortalmente pálida y pregunta con un hilo de voz.

- Quién es esa supuesta novia de Armando?

- Quién va a ser? Pues esa igualada que no deja de amargarte la vida. El garfio!

Marcela siente que el despacho da vueltas y se agarra a la mesa.

- Pero si se había ido y aunque él la buscó no pudo encontrarla -Articula todavía muy confusa.

- Pues tal parece que no sólo la encontró, sino que además la convenció para que volviese con él.

- Y cómo lo saben las del cuartel?

Ha entornado sus ojos felinos y encoge las manos formando garras.

- Porque ayer, cuando Freddy acompañó a Armando al hospital, al poco apareció allí el moscorrofio. Iba muy preocupada por él, y cuando le vio salir de urgencias le abrazó bien fuerte y Armando le correspondió.

- Qué has dicho? Hospital? Urgencias? De qué estás hablando, Patricia? No me pongas más nerviosa. Lo de Betty ha pasado a segundo plano.

- Ah! Pero es que no te has enterado? Pregunta la imprudente amiga.

- Yo pasé el día de ayer en aeropuertos y en el aire. Con impaciencia contenida.- Le pasó algo a Armando? HABLA!!!

- Ay, qué carácter, Marce! Pues que un desgrrraciado de producción se coló en presidencia y le pegó un tiro a tu antiguo prometido.

- QUÉ!!! Cómo así? Se queda paralizada de la impresión.- Qué le pasó? Cómo y dónde está?

- Ay, Marce, no entiendo que te preocupes tanto por él después de lo poco que le has importado tú siempre.

- PATRICIA FERNÁNDEZ!!! Está ingresado en algún centro sanitario?

Marcela está al borde del ataque de nervios y la inútil y egoísta de su amiga no ayuda mucho.

- Está en la empresa, en presidencia porque al parecer fue más el ruido que las nueces

Pasa de contestar a la peliteñida y sale del despacho con intención de ir a ver en qué estado encuentra a su amor eterno, pero en el lobby hay dos hombres con cara de pocos amigos ante la mesa de Aura Mª.

- El doctor Mendoza dice que pueden pasar. Síganme, por favor.

Marcela se detiene y espera a que la secretaria de Armando vuelva a su escritorio.

- Aura Mª, quiénes son esos caballeros tan serios?

- Policías, doctora.

- Y qué hacen aquí?

- Creo que vienen por lo que sucedió ayer. Se lo han contado?

- Sí, me han informado ahora mismo. Cómo está?

- Un poco pálido, pero muy bien de ánimos.

- Está bien. Avíseme cuando se vaya la policía porque necesito hablar con el doctor.

- Sí, doña Marcela.

Se da media vuelta para irse, pero deshace el giro y le pregunta a la cara

- Y qué es eso de que don Armando se ennovió con esa amiga suya que trabajó aquí hace tiempo?

Aura Mª desea que la trague la tierra, pero como eso no sucede a voluntad, se encoge y, decidida a no descubrir a Betty aunque la cuelguen de los pulgares, contesta heroicamente:

- Yo no sé nada de eso, doña Marcela.

- Patricia me ha dicho que usted estaba informando a sus amigas y ella les oyó.

- Pues debió entender mal porque yo estaba hablando de una prima mía. Se defiende como puede.- Siento el malentendido, doctora.

Marcela sabe con seguridad que le está mintiendo, y la atraviesa con la mirada antes de regresar a su oficina con impotencia.





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Dentro de presidencia los policías se han presentado a Armando y éste les ha invitado a sentarse.

A continuación le hacen unas preguntas para aclarar algunos puntos de la investigación que no tienen claro, y al terminar le comunican que Ibáñez está detenido, acusado de intento de homicidio.

- Pero yo no creo que quisiera matarme. Simplemente estaba desesperado y no veía salida a su situación. Por eso no le he denunciado. Dice Armando.

- Ya, pero el juez ha actuado de oficio cuando ha recibido el informe del hospital diciendo que han atendido a un herido por arma de fuego.

- Comprendo. Lo que ocurre es que Ibáñez es un buen hombre que lleva muchos años trabajando con nosotros en la empresa, y nunca hasta ahora ha dado motivos de queja. Intenta disculparle.

- Sí, pero ayer le hirió a usted -Objeta el mayor de los policías.

- Eso es porque tiene un serio problema familiar. Su exesposa le exige más dinero y está muy agobiado.

- Pues ahora esa mujer va a dejar de presionarle por una temporada. Doctor Mendoza, gracias por su colaboración y que se reponga pronto.

Los agentes se levantan y tienden la mano a Armando.

- De nada. Esto sólo ha sido un arañazo. Les estrecha las manos despidiéndose.- Adiós, señores.





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Tras mandar a su amiga a recepción protestando bastante, Marcela ha dejado abierta la puerta de su despacho para saber cuando queda solo su exprometido.
Entonces sale, se dirige a presidencia y, sin preguntar si está ocupado o no, entra hasta dentro.

Al oír que se abren las puertas correderas Armando levanta la cabeza, y al ver a Marcela siente un gran fastidio pero intenta disimularlo simplemente por educación.

Él que estaba tranquilo y de un humor inmejorable por el rumbo que ha tomado su vida privada con Betty y por la marcha de la empresa, nota oscurecerse su ánimo con negros nubarrones por la llegada de la gerente de puntos de venta.

¡Qué querrá esta vieja? Ya podía quedarse para siempre en Palm Beach! Piensa mientras ella llega hasta el escritorio.



CONTINUARÁ





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Hola, chicas. Hubo por ahí una listilla que se imaginó que alguien las iba a oír, pero no ha sido Marcela sino la peliteñida, y lo que importa es que se ha descubierto el pastel.

Ahora veremos la paliza verbal que le da la muy cansona al pobre bello bobo.

En fin, yo estoy de acuerdo con Armando y también me gustaría que se quedase en Miami para los restos. Y vosotras?

Besicos.

..que Marce se regresara a Palm Beach y se quedara alla para siempre y quien quita y se enamora de alguien por alla jajajajaja Pero bueno, tenemos que ser pacientes y espero ansiosa el proximo capitulo, sigo intrigadisima en lo que va a ocurrir despues, aun quedan muchas cosas dentro el tintero.

Besicos!!!!!!!!!!!!
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Bettyca
Bettyca

May 1st, 2009, 7:47 pm #4


- Ya! Comprendo que no querrán que lo sepan doña Marcela, la peliteñida y don Hugo, pero no se preocupe que por nosotras no se enterará nadie.

- Está bien, Aura Mª. Adiós, que tengo que seguir trabajando.

- Fresca m´hija! Voy a convocar ahorita mismo un 911 para contárselo a las chicas, pero dígame sólo una cosita antes de colgar.

- A ver, pregunte. Ríe divertida por la curiosidad de su amiga.

- Es muy cariñoso don Armando?

- Aura Mª! Exclama enfadada abriendo mucho los ojos.- No esperará que le conteste a eso?

- Más bien no, pero tenía que intentarlo. Chao, Betty.

- Chao. Ay, qué cruz!





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Capítulo XIX.- 911 urgente!



Betty balancea la cabeza de lado a lado al tiempo que sonríe pensando que no cambiarán nunca.

Además Aura Mª le ha traído a la mente a esos tres personajes a los que llevaba meses sin recordar, ni para bien ni para mal.

No sabe qué será de ellos, pero imagina que cada uno continuará en su puesto, que su actitud de rechazo hacia ella seguirá siendo la misma de siempre, y que cuando se enteren de su relación con Armando pondrán el grito en el cielo.

Pero eso a ella ya le es indiferente porque no va a permitir que le afecten sus opiniones. Además no cree que tengan ocasión de hacerle ningún desplante ya que no se ven.


Mas a pesar de su determinación y de que su autoestima está muy alta, un escalofrío le recorre la columna vertebral al evocar los ojos fríos de la doctora Valencia y el mal talante de Lombardi.

Sacude la cabeza expulsándoles de sus pensamientos y con envidiable fuerza de voluntad se pone a trabajar.





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Por su parte, la secretaria de Armando cuelga el teléfono, se pone en pie aprovechando que están solas en el lobby y anuncia solemnemente:

- Amigas, vamos a hacer un 911 rapidito porque tengo que comunicarles algo urgentemente. Voy a avisar a Inesita y tan pronto como venga iremos a nuestra sala de juntas.

- Y eso, Aura Mª? Sofía.

- Cómo así? Berta se levanta rauda.

- Urgente, ha dicho? Pregunta Sandra desde el fondo.

- Es algo grave? Dice Mariana acercándose.- Mire que ayer ya pasamos un buen susto

- No se alarmen que no es malo. Es un chisme de los que nos gustan. Rico, rico

Se calman un poco, pero no pueden del todo a causa del morbo de estar esperando una novedad que desconocen, y cuando aparece Inesita todas dan una carrerita hasta el servicio de señoras.

Van tan emocionadas que no se dan cuenta de que en ese momento se abren las puertas del ascensor.

Una vez en los lavabos unas se sientan y otras permanecen en pie, pero todas exhortan a Aura Mª para que suelte cuanto antes el chisme.

- Vamos, amiga, no se haga de rogar.

- Eso, que tengo que volver con don Hugo.

- Y yo también estoy de afán, que misia pantera ha bajado al punto de ventas y no puede tardar en regresar. Explica Mariana.

- A todas nos puede necesitar nuestro jefe, chicas. Replica defendiéndose Aura Mª.- Escuchen que se lo digo rapidito. Lo primero es advertirles que este chisme es superconfidencial, sólo para el cuartel, y no puede enterarse nadie más. OK?

- Key! Dicen a coro impacientes.

- Recuerdan que ayer llevaron a don Armando al hospital en una ambulancia y Freddy le siguió en su coche para acompañarle?

- Pues claro, m´hija! Cree que estamos amnésicas? Contesta Sofía ansiosa.

- Bueno, pues una vez allí, mientras el doctor era atendido en urgencias llegó una persona muy angustiada por lo que había pasado.

- Y quién es esa persona? Berta pone en voz alta la pregunta que se hacen todas.

- Nuestra amiga Betty.

- Betty? Y cómo se había enterado?

- Porque el doctor me dijo que avisase a doña Catalina de que no podía ir a la comida de trabajo que tenían, y ya saben que allí trabaja ella.

- Ya comprendo, pero por qué fue tan angustiada?

- Ahí va la bomba, amigas -Aura Mª hace una pausa estratégica, las mira a todas con aspecto de conspiradora y comparte la información.- Betty y don Armando son novios.

Todas se quedan en silencio, sobrecogidas por la sorpresa, pero aún les estremece más oír una voz chillona que viene del pasillo.

- Ni de fundas!!!

Se miran entre ellas al comprender que han sido escuchadas y por quien.

- La peliteñida! Exclama Sandra, y sale corriendo tras ella para convencerla por las buenas o por las malas de que guarde silencio.

Las demás la siguen, y alcanzan a la nueva encargada de recepción ante el ascensor, apretando compulsivamente el botón de llamada.

- Apúrese, que me pillan esas desgrrraciadas

Al ver llegar a ella las hordas bárbaras de las secretarias comprende que el elevador no le va a librar de ellas, y corre a refugiarse al despacho de su íntima amiga.

Allí sabe que sí está a salvo porque ninguna del cuartel, ni siquiera Mariana como secretaria personal de la gerente de puntos de venta, se atreverá jamás a entrar sin autorización expresa de la doctora Valencia.

Una vez dentro se acomoda en un sillón y murmura para sí:

- Me libré por bien poco y no voy a salir hasta que venga Marcela y le cuente. Le va a caer peor que un dolor de muelas, pero tiene que saber que el garfio se apoderó de Armando.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras tanto, las secretarias han vuelto a sus mesas muy apesadumbradas por el hecho de que Patricia haya oído el secreto que Betty quería mantener a salvo por el momento, y Sandra y Mariana montan guardia por si la ven salir para intentar negociar con ella y evitar que se vaya de la lengua.

Saben que es muy difícil pero no pueden darse por vencidas.

Poco después se abren las puertas del ascensor y aparece Marcela, con lo que todas comprenden que ya es imposible impedir que la peliteñida informe del chisme a su amiga.

- Buenos días, doña Marcela.

- Buenos días.

Pasa por delante de las dos secretarias y entra a su despacho.

- Patricia, qué haces aquí? Tu puesto está en recepción.

- Es que esas brujas de ahí fuera querían atacarme. Dice poniendo cara de loca.

- Pero es que nunca vas a llevarte bien con ellas? A ver, qué les has dicho o hecho esta vez?

- Nada, Marce, yo no les he hecho nada. Es sólo que he oído una información privilegiada.

- Una qué? Marcela con cara de no entender.

- Un chisme, Marce. Es que no estás al día, ah? Hace un gesto de condescendencia.- Aura Mª contaba un chisme a las otras, y cuando se dieron cuenta de que yo estaba escuchando en el pasillo de los aseos salieron corriendo detrás de mí y tuve que refugiarme en lugar seguro. Y como tu oficina es lo que más respetan esas muertas de hambre

- Ay, qué cruz! Vuelvo anoche de resolver uno más de los eternos problemas de la sucursal de Palm Beach, y según llego a la empresa me encuentro con tus líos con las secretarias.

- Es que es natural que me persiguieran para impedirme hablar porque lo que escuché es muy importante.

- Seguro. Dice Marcela con sarcasmo.- Los de la C.I.A. están temblando.

- Es muy importante PARA TI. Recalca las dos últimas palabras.

- Para mí? La doctora Valencia pregunta con soberbia.- Qué chisme de ésas puede afectarme a mí?

- Pues los que atañen a Armando, Marce. Contesta Pattypat cargada de razón.- O no?

- Está bien, Patricia, cuéntame. Se rinde porque ya siente curiosidad.

Comprende que la simple de su amiga en este caso está acertada porque su amor por Armando es su punto débil, y todo lo que le afecte la hace vulnerable, aunque se siente más tranquila desde que se fue Betty.

- El doctor Armando Mendoza tiene novia. Lo dice despacio. Palabra a palabra.

A Marcela le cambia la cara. Se queda mortalmente pálida y pregunta con un hilo de voz.

- Quién es esa supuesta novia de Armando?

- Quién va a ser? Pues esa igualada que no deja de amargarte la vida. El garfio!

Marcela siente que el despacho da vueltas y se agarra a la mesa.

- Pero si se había ido y aunque él la buscó no pudo encontrarla -Articula todavía muy confusa.

- Pues tal parece que no sólo la encontró, sino que además la convenció para que volviese con él.

- Y cómo lo saben las del cuartel?

Ha entornado sus ojos felinos y encoge las manos formando garras.

- Porque ayer, cuando Freddy acompañó a Armando al hospital, al poco apareció allí el moscorrofio. Iba muy preocupada por él, y cuando le vio salir de urgencias le abrazó bien fuerte y Armando le correspondió.

- Qué has dicho? Hospital? Urgencias? De qué estás hablando, Patricia? No me pongas más nerviosa. Lo de Betty ha pasado a segundo plano.

- Ah! Pero es que no te has enterado? Pregunta la imprudente amiga.

- Yo pasé el día de ayer en aeropuertos y en el aire. Con impaciencia contenida.- Le pasó algo a Armando? HABLA!!!

- Ay, qué carácter, Marce! Pues que un desgrrraciado de producción se coló en presidencia y le pegó un tiro a tu antiguo prometido.

- QUÉ!!! Cómo así? Se queda paralizada de la impresión.- Qué le pasó? Cómo y dónde está?

- Ay, Marce, no entiendo que te preocupes tanto por él después de lo poco que le has importado tú siempre.

- PATRICIA FERNÁNDEZ!!! Está ingresado en algún centro sanitario?

Marcela está al borde del ataque de nervios y la inútil y egoísta de su amiga no ayuda mucho.

- Está en la empresa, en presidencia porque al parecer fue más el ruido que las nueces

Pasa de contestar a la peliteñida y sale del despacho con intención de ir a ver en qué estado encuentra a su amor eterno, pero en el lobby hay dos hombres con cara de pocos amigos ante la mesa de Aura Mª.

- El doctor Mendoza dice que pueden pasar. Síganme, por favor.

Marcela se detiene y espera a que la secretaria de Armando vuelva a su escritorio.

- Aura Mª, quiénes son esos caballeros tan serios?

- Policías, doctora.

- Y qué hacen aquí?

- Creo que vienen por lo que sucedió ayer. Se lo han contado?

- Sí, me han informado ahora mismo. Cómo está?

- Un poco pálido, pero muy bien de ánimos.

- Está bien. Avíseme cuando se vaya la policía porque necesito hablar con el doctor.

- Sí, doña Marcela.

Se da media vuelta para irse, pero deshace el giro y le pregunta a la cara

- Y qué es eso de que don Armando se ennovió con esa amiga suya que trabajó aquí hace tiempo?

Aura Mª desea que la trague la tierra, pero como eso no sucede a voluntad, se encoge y, decidida a no descubrir a Betty aunque la cuelguen de los pulgares, contesta heroicamente:

- Yo no sé nada de eso, doña Marcela.

- Patricia me ha dicho que usted estaba informando a sus amigas y ella les oyó.

- Pues debió entender mal porque yo estaba hablando de una prima mía. Se defiende como puede.- Siento el malentendido, doctora.

Marcela sabe con seguridad que le está mintiendo, y la atraviesa con la mirada antes de regresar a su oficina con impotencia.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Dentro de presidencia los policías se han presentado a Armando y éste les ha invitado a sentarse.

A continuación le hacen unas preguntas para aclarar algunos puntos de la investigación que no tienen claro, y al terminar le comunican que Ibáñez está detenido, acusado de intento de homicidio.

- Pero yo no creo que quisiera matarme. Simplemente estaba desesperado y no veía salida a su situación. Por eso no le he denunciado. Dice Armando.

- Ya, pero el juez ha actuado de oficio cuando ha recibido el informe del hospital diciendo que han atendido a un herido por arma de fuego.

- Comprendo. Lo que ocurre es que Ibáñez es un buen hombre que lleva muchos años trabajando con nosotros en la empresa, y nunca hasta ahora ha dado motivos de queja. Intenta disculparle.

- Sí, pero ayer le hirió a usted -Objeta el mayor de los policías.

- Eso es porque tiene un serio problema familiar. Su exesposa le exige más dinero y está muy agobiado.

- Pues ahora esa mujer va a dejar de presionarle por una temporada. Doctor Mendoza, gracias por su colaboración y que se reponga pronto.

Los agentes se levantan y tienden la mano a Armando.

- De nada. Esto sólo ha sido un arañazo. Les estrecha las manos despidiéndose.- Adiós, señores.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Tras mandar a su amiga a recepción protestando bastante, Marcela ha dejado abierta la puerta de su despacho para saber cuando queda solo su exprometido.
Entonces sale, se dirige a presidencia y, sin preguntar si está ocupado o no, entra hasta dentro.

Al oír que se abren las puertas correderas Armando levanta la cabeza, y al ver a Marcela siente un gran fastidio pero intenta disimularlo simplemente por educación.

Él que estaba tranquilo y de un humor inmejorable por el rumbo que ha tomado su vida privada con Betty y por la marcha de la empresa, nota oscurecerse su ánimo con negros nubarrones por la llegada de la gerente de puntos de venta.

¡Qué querrá esta vieja? Ya podía quedarse para siempre en Palm Beach! Piensa mientras ella llega hasta el escritorio.



CONTINUARÁ





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas. Hubo por ahí una listilla que se imaginó que alguien las iba a oír, pero no ha sido Marcela sino la peliteñida, y lo que importa es que se ha descubierto el pastel.

Ahora veremos la paliza verbal que le da la muy cansona al pobre bello bobo.

En fin, yo estoy de acuerdo con Armando y también me gustaría que se quedase en Miami para los restos. Y vosotras?

Besicos.

..que Marce se regresara a Palm Beach y se quedara alla para siempre y quien quita y se enamora de alguien por alla jajajajaja Pero bueno, tenemos que ser pacientes y espero ansiosa el proximo capitulo, sigo intrigadisima en lo que va a ocurrir despues, aun quedan muchas cosas dentro el tintero.

Besicos!!!!!!!!!!!!
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Bettyca
Bettyca

May 1st, 2009, 7:49 pm #5

Quize cambiar el titulo de mi mensaje pues era basicamente el mismo que de Cata (lo que indica que estoy de acuerdo con ella )y sali poniendo dos mensajes. Sorry!!!
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Gala
Gala

May 1st, 2009, 11:29 pm #6


- Ya! Comprendo que no querrán que lo sepan doña Marcela, la peliteñida y don Hugo, pero no se preocupe que por nosotras no se enterará nadie.

- Está bien, Aura Mª. Adiós, que tengo que seguir trabajando.

- Fresca m´hija! Voy a convocar ahorita mismo un 911 para contárselo a las chicas, pero dígame sólo una cosita antes de colgar.

- A ver, pregunte. Ríe divertida por la curiosidad de su amiga.

- Es muy cariñoso don Armando?

- Aura Mª! Exclama enfadada abriendo mucho los ojos.- No esperará que le conteste a eso?

- Más bien no, pero tenía que intentarlo. Chao, Betty.

- Chao. Ay, qué cruz!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo XIX.- 911 urgente!



Betty balancea la cabeza de lado a lado al tiempo que sonríe pensando que no cambiarán nunca.

Además Aura Mª le ha traído a la mente a esos tres personajes a los que llevaba meses sin recordar, ni para bien ni para mal.

No sabe qué será de ellos, pero imagina que cada uno continuará en su puesto, que su actitud de rechazo hacia ella seguirá siendo la misma de siempre, y que cuando se enteren de su relación con Armando pondrán el grito en el cielo.

Pero eso a ella ya le es indiferente porque no va a permitir que le afecten sus opiniones. Además no cree que tengan ocasión de hacerle ningún desplante ya que no se ven.


Mas a pesar de su determinación y de que su autoestima está muy alta, un escalofrío le recorre la columna vertebral al evocar los ojos fríos de la doctora Valencia y el mal talante de Lombardi.

Sacude la cabeza expulsándoles de sus pensamientos y con envidiable fuerza de voluntad se pone a trabajar.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Por su parte, la secretaria de Armando cuelga el teléfono, se pone en pie aprovechando que están solas en el lobby y anuncia solemnemente:

- Amigas, vamos a hacer un 911 rapidito porque tengo que comunicarles algo urgentemente. Voy a avisar a Inesita y tan pronto como venga iremos a nuestra sala de juntas.

- Y eso, Aura Mª? Sofía.

- Cómo así? Berta se levanta rauda.

- Urgente, ha dicho? Pregunta Sandra desde el fondo.

- Es algo grave? Dice Mariana acercándose.- Mire que ayer ya pasamos un buen susto

- No se alarmen que no es malo. Es un chisme de los que nos gustan. Rico, rico

Se calman un poco, pero no pueden del todo a causa del morbo de estar esperando una novedad que desconocen, y cuando aparece Inesita todas dan una carrerita hasta el servicio de señoras.

Van tan emocionadas que no se dan cuenta de que en ese momento se abren las puertas del ascensor.

Una vez en los lavabos unas se sientan y otras permanecen en pie, pero todas exhortan a Aura Mª para que suelte cuanto antes el chisme.

- Vamos, amiga, no se haga de rogar.

- Eso, que tengo que volver con don Hugo.

- Y yo también estoy de afán, que misia pantera ha bajado al punto de ventas y no puede tardar en regresar. Explica Mariana.

- A todas nos puede necesitar nuestro jefe, chicas. Replica defendiéndose Aura Mª.- Escuchen que se lo digo rapidito. Lo primero es advertirles que este chisme es superconfidencial, sólo para el cuartel, y no puede enterarse nadie más. OK?

- Key! Dicen a coro impacientes.

- Recuerdan que ayer llevaron a don Armando al hospital en una ambulancia y Freddy le siguió en su coche para acompañarle?

- Pues claro, m´hija! Cree que estamos amnésicas? Contesta Sofía ansiosa.

- Bueno, pues una vez allí, mientras el doctor era atendido en urgencias llegó una persona muy angustiada por lo que había pasado.

- Y quién es esa persona? Berta pone en voz alta la pregunta que se hacen todas.

- Nuestra amiga Betty.

- Betty? Y cómo se había enterado?

- Porque el doctor me dijo que avisase a doña Catalina de que no podía ir a la comida de trabajo que tenían, y ya saben que allí trabaja ella.

- Ya comprendo, pero por qué fue tan angustiada?

- Ahí va la bomba, amigas -Aura Mª hace una pausa estratégica, las mira a todas con aspecto de conspiradora y comparte la información.- Betty y don Armando son novios.

Todas se quedan en silencio, sobrecogidas por la sorpresa, pero aún les estremece más oír una voz chillona que viene del pasillo.

- Ni de fundas!!!

Se miran entre ellas al comprender que han sido escuchadas y por quien.

- La peliteñida! Exclama Sandra, y sale corriendo tras ella para convencerla por las buenas o por las malas de que guarde silencio.

Las demás la siguen, y alcanzan a la nueva encargada de recepción ante el ascensor, apretando compulsivamente el botón de llamada.

- Apúrese, que me pillan esas desgrrraciadas

Al ver llegar a ella las hordas bárbaras de las secretarias comprende que el elevador no le va a librar de ellas, y corre a refugiarse al despacho de su íntima amiga.

Allí sabe que sí está a salvo porque ninguna del cuartel, ni siquiera Mariana como secretaria personal de la gerente de puntos de venta, se atreverá jamás a entrar sin autorización expresa de la doctora Valencia.

Una vez dentro se acomoda en un sillón y murmura para sí:

- Me libré por bien poco y no voy a salir hasta que venga Marcela y le cuente. Le va a caer peor que un dolor de muelas, pero tiene que saber que el garfio se apoderó de Armando.





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Mientras tanto, las secretarias han vuelto a sus mesas muy apesadumbradas por el hecho de que Patricia haya oído el secreto que Betty quería mantener a salvo por el momento, y Sandra y Mariana montan guardia por si la ven salir para intentar negociar con ella y evitar que se vaya de la lengua.

Saben que es muy difícil pero no pueden darse por vencidas.

Poco después se abren las puertas del ascensor y aparece Marcela, con lo que todas comprenden que ya es imposible impedir que la peliteñida informe del chisme a su amiga.

- Buenos días, doña Marcela.

- Buenos días.

Pasa por delante de las dos secretarias y entra a su despacho.

- Patricia, qué haces aquí? Tu puesto está en recepción.

- Es que esas brujas de ahí fuera querían atacarme. Dice poniendo cara de loca.

- Pero es que nunca vas a llevarte bien con ellas? A ver, qué les has dicho o hecho esta vez?

- Nada, Marce, yo no les he hecho nada. Es sólo que he oído una información privilegiada.

- Una qué? Marcela con cara de no entender.

- Un chisme, Marce. Es que no estás al día, ah? Hace un gesto de condescendencia.- Aura Mª contaba un chisme a las otras, y cuando se dieron cuenta de que yo estaba escuchando en el pasillo de los aseos salieron corriendo detrás de mí y tuve que refugiarme en lugar seguro. Y como tu oficina es lo que más respetan esas muertas de hambre

- Ay, qué cruz! Vuelvo anoche de resolver uno más de los eternos problemas de la sucursal de Palm Beach, y según llego a la empresa me encuentro con tus líos con las secretarias.

- Es que es natural que me persiguieran para impedirme hablar porque lo que escuché es muy importante.

- Seguro. Dice Marcela con sarcasmo.- Los de la C.I.A. están temblando.

- Es muy importante PARA TI. Recalca las dos últimas palabras.

- Para mí? La doctora Valencia pregunta con soberbia.- Qué chisme de ésas puede afectarme a mí?

- Pues los que atañen a Armando, Marce. Contesta Pattypat cargada de razón.- O no?

- Está bien, Patricia, cuéntame. Se rinde porque ya siente curiosidad.

Comprende que la simple de su amiga en este caso está acertada porque su amor por Armando es su punto débil, y todo lo que le afecte la hace vulnerable, aunque se siente más tranquila desde que se fue Betty.

- El doctor Armando Mendoza tiene novia. Lo dice despacio. Palabra a palabra.

A Marcela le cambia la cara. Se queda mortalmente pálida y pregunta con un hilo de voz.

- Quién es esa supuesta novia de Armando?

- Quién va a ser? Pues esa igualada que no deja de amargarte la vida. El garfio!

Marcela siente que el despacho da vueltas y se agarra a la mesa.

- Pero si se había ido y aunque él la buscó no pudo encontrarla -Articula todavía muy confusa.

- Pues tal parece que no sólo la encontró, sino que además la convenció para que volviese con él.

- Y cómo lo saben las del cuartel?

Ha entornado sus ojos felinos y encoge las manos formando garras.

- Porque ayer, cuando Freddy acompañó a Armando al hospital, al poco apareció allí el moscorrofio. Iba muy preocupada por él, y cuando le vio salir de urgencias le abrazó bien fuerte y Armando le correspondió.

- Qué has dicho? Hospital? Urgencias? De qué estás hablando, Patricia? No me pongas más nerviosa. Lo de Betty ha pasado a segundo plano.

- Ah! Pero es que no te has enterado? Pregunta la imprudente amiga.

- Yo pasé el día de ayer en aeropuertos y en el aire. Con impaciencia contenida.- Le pasó algo a Armando? HABLA!!!

- Ay, qué carácter, Marce! Pues que un desgrrraciado de producción se coló en presidencia y le pegó un tiro a tu antiguo prometido.

- QUÉ!!! Cómo así? Se queda paralizada de la impresión.- Qué le pasó? Cómo y dónde está?

- Ay, Marce, no entiendo que te preocupes tanto por él después de lo poco que le has importado tú siempre.

- PATRICIA FERNÁNDEZ!!! Está ingresado en algún centro sanitario?

Marcela está al borde del ataque de nervios y la inútil y egoísta de su amiga no ayuda mucho.

- Está en la empresa, en presidencia porque al parecer fue más el ruido que las nueces

Pasa de contestar a la peliteñida y sale del despacho con intención de ir a ver en qué estado encuentra a su amor eterno, pero en el lobby hay dos hombres con cara de pocos amigos ante la mesa de Aura Mª.

- El doctor Mendoza dice que pueden pasar. Síganme, por favor.

Marcela se detiene y espera a que la secretaria de Armando vuelva a su escritorio.

- Aura Mª, quiénes son esos caballeros tan serios?

- Policías, doctora.

- Y qué hacen aquí?

- Creo que vienen por lo que sucedió ayer. Se lo han contado?

- Sí, me han informado ahora mismo. Cómo está?

- Un poco pálido, pero muy bien de ánimos.

- Está bien. Avíseme cuando se vaya la policía porque necesito hablar con el doctor.

- Sí, doña Marcela.

Se da media vuelta para irse, pero deshace el giro y le pregunta a la cara

- Y qué es eso de que don Armando se ennovió con esa amiga suya que trabajó aquí hace tiempo?

Aura Mª desea que la trague la tierra, pero como eso no sucede a voluntad, se encoge y, decidida a no descubrir a Betty aunque la cuelguen de los pulgares, contesta heroicamente:

- Yo no sé nada de eso, doña Marcela.

- Patricia me ha dicho que usted estaba informando a sus amigas y ella les oyó.

- Pues debió entender mal porque yo estaba hablando de una prima mía. Se defiende como puede.- Siento el malentendido, doctora.

Marcela sabe con seguridad que le está mintiendo, y la atraviesa con la mirada antes de regresar a su oficina con impotencia.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Dentro de presidencia los policías se han presentado a Armando y éste les ha invitado a sentarse.

A continuación le hacen unas preguntas para aclarar algunos puntos de la investigación que no tienen claro, y al terminar le comunican que Ibáñez está detenido, acusado de intento de homicidio.

- Pero yo no creo que quisiera matarme. Simplemente estaba desesperado y no veía salida a su situación. Por eso no le he denunciado. Dice Armando.

- Ya, pero el juez ha actuado de oficio cuando ha recibido el informe del hospital diciendo que han atendido a un herido por arma de fuego.

- Comprendo. Lo que ocurre es que Ibáñez es un buen hombre que lleva muchos años trabajando con nosotros en la empresa, y nunca hasta ahora ha dado motivos de queja. Intenta disculparle.

- Sí, pero ayer le hirió a usted -Objeta el mayor de los policías.

- Eso es porque tiene un serio problema familiar. Su exesposa le exige más dinero y está muy agobiado.

- Pues ahora esa mujer va a dejar de presionarle por una temporada. Doctor Mendoza, gracias por su colaboración y que se reponga pronto.

Los agentes se levantan y tienden la mano a Armando.

- De nada. Esto sólo ha sido un arañazo. Les estrecha las manos despidiéndose.- Adiós, señores.





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Tras mandar a su amiga a recepción protestando bastante, Marcela ha dejado abierta la puerta de su despacho para saber cuando queda solo su exprometido.
Entonces sale, se dirige a presidencia y, sin preguntar si está ocupado o no, entra hasta dentro.

Al oír que se abren las puertas correderas Armando levanta la cabeza, y al ver a Marcela siente un gran fastidio pero intenta disimularlo simplemente por educación.

Él que estaba tranquilo y de un humor inmejorable por el rumbo que ha tomado su vida privada con Betty y por la marcha de la empresa, nota oscurecerse su ánimo con negros nubarrones por la llegada de la gerente de puntos de venta.

¡Qué querrá esta vieja? Ya podía quedarse para siempre en Palm Beach! Piensa mientras ella llega hasta el escritorio.



CONTINUARÁ





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Hola, chicas. Hubo por ahí una listilla que se imaginó que alguien las iba a oír, pero no ha sido Marcela sino la peliteñida, y lo que importa es que se ha descubierto el pastel.

Ahora veremos la paliza verbal que le da la muy cansona al pobre bello bobo.

En fin, yo estoy de acuerdo con Armando y también me gustaría que se quedase en Miami para los restos. Y vosotras?

Besicos.

pero de una variante extraterrestre? algo como que le ataca el cerebro, le trae amnesia y cuando despierte se enamora locamente del muchacho que limpia? como lo ves? y ... un poquito de pasión para nuestros niños que tal? Besotes
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marg
marg

May 1st, 2009, 11:59 pm #7


- Ya! Comprendo que no querrán que lo sepan doña Marcela, la peliteñida y don Hugo, pero no se preocupe que por nosotras no se enterará nadie.

- Está bien, Aura Mª. Adiós, que tengo que seguir trabajando.

- Fresca m´hija! Voy a convocar ahorita mismo un 911 para contárselo a las chicas, pero dígame sólo una cosita antes de colgar.

- A ver, pregunte. Ríe divertida por la curiosidad de su amiga.

- Es muy cariñoso don Armando?

- Aura Mª! Exclama enfadada abriendo mucho los ojos.- No esperará que le conteste a eso?

- Más bien no, pero tenía que intentarlo. Chao, Betty.

- Chao. Ay, qué cruz!





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Capítulo XIX.- 911 urgente!



Betty balancea la cabeza de lado a lado al tiempo que sonríe pensando que no cambiarán nunca.

Además Aura Mª le ha traído a la mente a esos tres personajes a los que llevaba meses sin recordar, ni para bien ni para mal.

No sabe qué será de ellos, pero imagina que cada uno continuará en su puesto, que su actitud de rechazo hacia ella seguirá siendo la misma de siempre, y que cuando se enteren de su relación con Armando pondrán el grito en el cielo.

Pero eso a ella ya le es indiferente porque no va a permitir que le afecten sus opiniones. Además no cree que tengan ocasión de hacerle ningún desplante ya que no se ven.


Mas a pesar de su determinación y de que su autoestima está muy alta, un escalofrío le recorre la columna vertebral al evocar los ojos fríos de la doctora Valencia y el mal talante de Lombardi.

Sacude la cabeza expulsándoles de sus pensamientos y con envidiable fuerza de voluntad se pone a trabajar.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Por su parte, la secretaria de Armando cuelga el teléfono, se pone en pie aprovechando que están solas en el lobby y anuncia solemnemente:

- Amigas, vamos a hacer un 911 rapidito porque tengo que comunicarles algo urgentemente. Voy a avisar a Inesita y tan pronto como venga iremos a nuestra sala de juntas.

- Y eso, Aura Mª? Sofía.

- Cómo así? Berta se levanta rauda.

- Urgente, ha dicho? Pregunta Sandra desde el fondo.

- Es algo grave? Dice Mariana acercándose.- Mire que ayer ya pasamos un buen susto

- No se alarmen que no es malo. Es un chisme de los que nos gustan. Rico, rico

Se calman un poco, pero no pueden del todo a causa del morbo de estar esperando una novedad que desconocen, y cuando aparece Inesita todas dan una carrerita hasta el servicio de señoras.

Van tan emocionadas que no se dan cuenta de que en ese momento se abren las puertas del ascensor.

Una vez en los lavabos unas se sientan y otras permanecen en pie, pero todas exhortan a Aura Mª para que suelte cuanto antes el chisme.

- Vamos, amiga, no se haga de rogar.

- Eso, que tengo que volver con don Hugo.

- Y yo también estoy de afán, que misia pantera ha bajado al punto de ventas y no puede tardar en regresar. Explica Mariana.

- A todas nos puede necesitar nuestro jefe, chicas. Replica defendiéndose Aura Mª.- Escuchen que se lo digo rapidito. Lo primero es advertirles que este chisme es superconfidencial, sólo para el cuartel, y no puede enterarse nadie más. OK?

- Key! Dicen a coro impacientes.

- Recuerdan que ayer llevaron a don Armando al hospital en una ambulancia y Freddy le siguió en su coche para acompañarle?

- Pues claro, m´hija! Cree que estamos amnésicas? Contesta Sofía ansiosa.

- Bueno, pues una vez allí, mientras el doctor era atendido en urgencias llegó una persona muy angustiada por lo que había pasado.

- Y quién es esa persona? Berta pone en voz alta la pregunta que se hacen todas.

- Nuestra amiga Betty.

- Betty? Y cómo se había enterado?

- Porque el doctor me dijo que avisase a doña Catalina de que no podía ir a la comida de trabajo que tenían, y ya saben que allí trabaja ella.

- Ya comprendo, pero por qué fue tan angustiada?

- Ahí va la bomba, amigas -Aura Mª hace una pausa estratégica, las mira a todas con aspecto de conspiradora y comparte la información.- Betty y don Armando son novios.

Todas se quedan en silencio, sobrecogidas por la sorpresa, pero aún les estremece más oír una voz chillona que viene del pasillo.

- Ni de fundas!!!

Se miran entre ellas al comprender que han sido escuchadas y por quien.

- La peliteñida! Exclama Sandra, y sale corriendo tras ella para convencerla por las buenas o por las malas de que guarde silencio.

Las demás la siguen, y alcanzan a la nueva encargada de recepción ante el ascensor, apretando compulsivamente el botón de llamada.

- Apúrese, que me pillan esas desgrrraciadas

Al ver llegar a ella las hordas bárbaras de las secretarias comprende que el elevador no le va a librar de ellas, y corre a refugiarse al despacho de su íntima amiga.

Allí sabe que sí está a salvo porque ninguna del cuartel, ni siquiera Mariana como secretaria personal de la gerente de puntos de venta, se atreverá jamás a entrar sin autorización expresa de la doctora Valencia.

Una vez dentro se acomoda en un sillón y murmura para sí:

- Me libré por bien poco y no voy a salir hasta que venga Marcela y le cuente. Le va a caer peor que un dolor de muelas, pero tiene que saber que el garfio se apoderó de Armando.





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Mientras tanto, las secretarias han vuelto a sus mesas muy apesadumbradas por el hecho de que Patricia haya oído el secreto que Betty quería mantener a salvo por el momento, y Sandra y Mariana montan guardia por si la ven salir para intentar negociar con ella y evitar que se vaya de la lengua.

Saben que es muy difícil pero no pueden darse por vencidas.

Poco después se abren las puertas del ascensor y aparece Marcela, con lo que todas comprenden que ya es imposible impedir que la peliteñida informe del chisme a su amiga.

- Buenos días, doña Marcela.

- Buenos días.

Pasa por delante de las dos secretarias y entra a su despacho.

- Patricia, qué haces aquí? Tu puesto está en recepción.

- Es que esas brujas de ahí fuera querían atacarme. Dice poniendo cara de loca.

- Pero es que nunca vas a llevarte bien con ellas? A ver, qué les has dicho o hecho esta vez?

- Nada, Marce, yo no les he hecho nada. Es sólo que he oído una información privilegiada.

- Una qué? Marcela con cara de no entender.

- Un chisme, Marce. Es que no estás al día, ah? Hace un gesto de condescendencia.- Aura Mª contaba un chisme a las otras, y cuando se dieron cuenta de que yo estaba escuchando en el pasillo de los aseos salieron corriendo detrás de mí y tuve que refugiarme en lugar seguro. Y como tu oficina es lo que más respetan esas muertas de hambre

- Ay, qué cruz! Vuelvo anoche de resolver uno más de los eternos problemas de la sucursal de Palm Beach, y según llego a la empresa me encuentro con tus líos con las secretarias.

- Es que es natural que me persiguieran para impedirme hablar porque lo que escuché es muy importante.

- Seguro. Dice Marcela con sarcasmo.- Los de la C.I.A. están temblando.

- Es muy importante PARA TI. Recalca las dos últimas palabras.

- Para mí? La doctora Valencia pregunta con soberbia.- Qué chisme de ésas puede afectarme a mí?

- Pues los que atañen a Armando, Marce. Contesta Pattypat cargada de razón.- O no?

- Está bien, Patricia, cuéntame. Se rinde porque ya siente curiosidad.

Comprende que la simple de su amiga en este caso está acertada porque su amor por Armando es su punto débil, y todo lo que le afecte la hace vulnerable, aunque se siente más tranquila desde que se fue Betty.

- El doctor Armando Mendoza tiene novia. Lo dice despacio. Palabra a palabra.

A Marcela le cambia la cara. Se queda mortalmente pálida y pregunta con un hilo de voz.

- Quién es esa supuesta novia de Armando?

- Quién va a ser? Pues esa igualada que no deja de amargarte la vida. El garfio!

Marcela siente que el despacho da vueltas y se agarra a la mesa.

- Pero si se había ido y aunque él la buscó no pudo encontrarla -Articula todavía muy confusa.

- Pues tal parece que no sólo la encontró, sino que además la convenció para que volviese con él.

- Y cómo lo saben las del cuartel?

Ha entornado sus ojos felinos y encoge las manos formando garras.

- Porque ayer, cuando Freddy acompañó a Armando al hospital, al poco apareció allí el moscorrofio. Iba muy preocupada por él, y cuando le vio salir de urgencias le abrazó bien fuerte y Armando le correspondió.

- Qué has dicho? Hospital? Urgencias? De qué estás hablando, Patricia? No me pongas más nerviosa. Lo de Betty ha pasado a segundo plano.

- Ah! Pero es que no te has enterado? Pregunta la imprudente amiga.

- Yo pasé el día de ayer en aeropuertos y en el aire. Con impaciencia contenida.- Le pasó algo a Armando? HABLA!!!

- Ay, qué carácter, Marce! Pues que un desgrrraciado de producción se coló en presidencia y le pegó un tiro a tu antiguo prometido.

- QUÉ!!! Cómo así? Se queda paralizada de la impresión.- Qué le pasó? Cómo y dónde está?

- Ay, Marce, no entiendo que te preocupes tanto por él después de lo poco que le has importado tú siempre.

- PATRICIA FERNÁNDEZ!!! Está ingresado en algún centro sanitario?

Marcela está al borde del ataque de nervios y la inútil y egoísta de su amiga no ayuda mucho.

- Está en la empresa, en presidencia porque al parecer fue más el ruido que las nueces

Pasa de contestar a la peliteñida y sale del despacho con intención de ir a ver en qué estado encuentra a su amor eterno, pero en el lobby hay dos hombres con cara de pocos amigos ante la mesa de Aura Mª.

- El doctor Mendoza dice que pueden pasar. Síganme, por favor.

Marcela se detiene y espera a que la secretaria de Armando vuelva a su escritorio.

- Aura Mª, quiénes son esos caballeros tan serios?

- Policías, doctora.

- Y qué hacen aquí?

- Creo que vienen por lo que sucedió ayer. Se lo han contado?

- Sí, me han informado ahora mismo. Cómo está?

- Un poco pálido, pero muy bien de ánimos.

- Está bien. Avíseme cuando se vaya la policía porque necesito hablar con el doctor.

- Sí, doña Marcela.

Se da media vuelta para irse, pero deshace el giro y le pregunta a la cara

- Y qué es eso de que don Armando se ennovió con esa amiga suya que trabajó aquí hace tiempo?

Aura Mª desea que la trague la tierra, pero como eso no sucede a voluntad, se encoge y, decidida a no descubrir a Betty aunque la cuelguen de los pulgares, contesta heroicamente:

- Yo no sé nada de eso, doña Marcela.

- Patricia me ha dicho que usted estaba informando a sus amigas y ella les oyó.

- Pues debió entender mal porque yo estaba hablando de una prima mía. Se defiende como puede.- Siento el malentendido, doctora.

Marcela sabe con seguridad que le está mintiendo, y la atraviesa con la mirada antes de regresar a su oficina con impotencia.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Dentro de presidencia los policías se han presentado a Armando y éste les ha invitado a sentarse.

A continuación le hacen unas preguntas para aclarar algunos puntos de la investigación que no tienen claro, y al terminar le comunican que Ibáñez está detenido, acusado de intento de homicidio.

- Pero yo no creo que quisiera matarme. Simplemente estaba desesperado y no veía salida a su situación. Por eso no le he denunciado. Dice Armando.

- Ya, pero el juez ha actuado de oficio cuando ha recibido el informe del hospital diciendo que han atendido a un herido por arma de fuego.

- Comprendo. Lo que ocurre es que Ibáñez es un buen hombre que lleva muchos años trabajando con nosotros en la empresa, y nunca hasta ahora ha dado motivos de queja. Intenta disculparle.

- Sí, pero ayer le hirió a usted -Objeta el mayor de los policías.

- Eso es porque tiene un serio problema familiar. Su exesposa le exige más dinero y está muy agobiado.

- Pues ahora esa mujer va a dejar de presionarle por una temporada. Doctor Mendoza, gracias por su colaboración y que se reponga pronto.

Los agentes se levantan y tienden la mano a Armando.

- De nada. Esto sólo ha sido un arañazo. Les estrecha las manos despidiéndose.- Adiós, señores.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Tras mandar a su amiga a recepción protestando bastante, Marcela ha dejado abierta la puerta de su despacho para saber cuando queda solo su exprometido.
Entonces sale, se dirige a presidencia y, sin preguntar si está ocupado o no, entra hasta dentro.

Al oír que se abren las puertas correderas Armando levanta la cabeza, y al ver a Marcela siente un gran fastidio pero intenta disimularlo simplemente por educación.

Él que estaba tranquilo y de un humor inmejorable por el rumbo que ha tomado su vida privada con Betty y por la marcha de la empresa, nota oscurecerse su ánimo con negros nubarrones por la llegada de la gerente de puntos de venta.

¡Qué querrá esta vieja? Ya podía quedarse para siempre en Palm Beach! Piensa mientras ella llega hasta el escritorio.



CONTINUARÁ





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas. Hubo por ahí una listilla que se imaginó que alguien las iba a oír, pero no ha sido Marcela sino la peliteñida, y lo que importa es que se ha descubierto el pastel.

Ahora veremos la paliza verbal que le da la muy cansona al pobre bello bobo.

En fin, yo estoy de acuerdo con Armando y también me gustaría que se quedase en Miami para los restos. Y vosotras?

Besicos.

porque me parece que al final se tendra que hacer a la idea de irse definitivamente, no creo que cuando se case su amor perpetuo y obsesivo sea capaz de seguir en la misma ciudad que ellos.
Y por otro lado las del cuartel tendrian que cambiar de reunirse ha cotillear una cosa tan seria como la relación de Armando y Betty en la empresa y limitarse a cuando se vayan a comer o cuando esten fuera de la empresa y lejos de oidos indiscretos.
Me gusto mucho el capitulo.
Besos.
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Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

May 2nd, 2009, 9:01 am #8


- Ya! Comprendo que no querrán que lo sepan doña Marcela, la peliteñida y don Hugo, pero no se preocupe que por nosotras no se enterará nadie.

- Está bien, Aura Mª. Adiós, que tengo que seguir trabajando.

- Fresca m´hija! Voy a convocar ahorita mismo un 911 para contárselo a las chicas, pero dígame sólo una cosita antes de colgar.

- A ver, pregunte. Ríe divertida por la curiosidad de su amiga.

- Es muy cariñoso don Armando?

- Aura Mª! Exclama enfadada abriendo mucho los ojos.- No esperará que le conteste a eso?

- Más bien no, pero tenía que intentarlo. Chao, Betty.

- Chao. Ay, qué cruz!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo XIX.- 911 urgente!



Betty balancea la cabeza de lado a lado al tiempo que sonríe pensando que no cambiarán nunca.

Además Aura Mª le ha traído a la mente a esos tres personajes a los que llevaba meses sin recordar, ni para bien ni para mal.

No sabe qué será de ellos, pero imagina que cada uno continuará en su puesto, que su actitud de rechazo hacia ella seguirá siendo la misma de siempre, y que cuando se enteren de su relación con Armando pondrán el grito en el cielo.

Pero eso a ella ya le es indiferente porque no va a permitir que le afecten sus opiniones. Además no cree que tengan ocasión de hacerle ningún desplante ya que no se ven.


Mas a pesar de su determinación y de que su autoestima está muy alta, un escalofrío le recorre la columna vertebral al evocar los ojos fríos de la doctora Valencia y el mal talante de Lombardi.

Sacude la cabeza expulsándoles de sus pensamientos y con envidiable fuerza de voluntad se pone a trabajar.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Por su parte, la secretaria de Armando cuelga el teléfono, se pone en pie aprovechando que están solas en el lobby y anuncia solemnemente:

- Amigas, vamos a hacer un 911 rapidito porque tengo que comunicarles algo urgentemente. Voy a avisar a Inesita y tan pronto como venga iremos a nuestra sala de juntas.

- Y eso, Aura Mª? Sofía.

- Cómo así? Berta se levanta rauda.

- Urgente, ha dicho? Pregunta Sandra desde el fondo.

- Es algo grave? Dice Mariana acercándose.- Mire que ayer ya pasamos un buen susto

- No se alarmen que no es malo. Es un chisme de los que nos gustan. Rico, rico

Se calman un poco, pero no pueden del todo a causa del morbo de estar esperando una novedad que desconocen, y cuando aparece Inesita todas dan una carrerita hasta el servicio de señoras.

Van tan emocionadas que no se dan cuenta de que en ese momento se abren las puertas del ascensor.

Una vez en los lavabos unas se sientan y otras permanecen en pie, pero todas exhortan a Aura Mª para que suelte cuanto antes el chisme.

- Vamos, amiga, no se haga de rogar.

- Eso, que tengo que volver con don Hugo.

- Y yo también estoy de afán, que misia pantera ha bajado al punto de ventas y no puede tardar en regresar. Explica Mariana.

- A todas nos puede necesitar nuestro jefe, chicas. Replica defendiéndose Aura Mª.- Escuchen que se lo digo rapidito. Lo primero es advertirles que este chisme es superconfidencial, sólo para el cuartel, y no puede enterarse nadie más. OK?

- Key! Dicen a coro impacientes.

- Recuerdan que ayer llevaron a don Armando al hospital en una ambulancia y Freddy le siguió en su coche para acompañarle?

- Pues claro, m´hija! Cree que estamos amnésicas? Contesta Sofía ansiosa.

- Bueno, pues una vez allí, mientras el doctor era atendido en urgencias llegó una persona muy angustiada por lo que había pasado.

- Y quién es esa persona? Berta pone en voz alta la pregunta que se hacen todas.

- Nuestra amiga Betty.

- Betty? Y cómo se había enterado?

- Porque el doctor me dijo que avisase a doña Catalina de que no podía ir a la comida de trabajo que tenían, y ya saben que allí trabaja ella.

- Ya comprendo, pero por qué fue tan angustiada?

- Ahí va la bomba, amigas -Aura Mª hace una pausa estratégica, las mira a todas con aspecto de conspiradora y comparte la información.- Betty y don Armando son novios.

Todas se quedan en silencio, sobrecogidas por la sorpresa, pero aún les estremece más oír una voz chillona que viene del pasillo.

- Ni de fundas!!!

Se miran entre ellas al comprender que han sido escuchadas y por quien.

- La peliteñida! Exclama Sandra, y sale corriendo tras ella para convencerla por las buenas o por las malas de que guarde silencio.

Las demás la siguen, y alcanzan a la nueva encargada de recepción ante el ascensor, apretando compulsivamente el botón de llamada.

- Apúrese, que me pillan esas desgrrraciadas

Al ver llegar a ella las hordas bárbaras de las secretarias comprende que el elevador no le va a librar de ellas, y corre a refugiarse al despacho de su íntima amiga.

Allí sabe que sí está a salvo porque ninguna del cuartel, ni siquiera Mariana como secretaria personal de la gerente de puntos de venta, se atreverá jamás a entrar sin autorización expresa de la doctora Valencia.

Una vez dentro se acomoda en un sillón y murmura para sí:

- Me libré por bien poco y no voy a salir hasta que venga Marcela y le cuente. Le va a caer peor que un dolor de muelas, pero tiene que saber que el garfio se apoderó de Armando.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Mientras tanto, las secretarias han vuelto a sus mesas muy apesadumbradas por el hecho de que Patricia haya oído el secreto que Betty quería mantener a salvo por el momento, y Sandra y Mariana montan guardia por si la ven salir para intentar negociar con ella y evitar que se vaya de la lengua.

Saben que es muy difícil pero no pueden darse por vencidas.

Poco después se abren las puertas del ascensor y aparece Marcela, con lo que todas comprenden que ya es imposible impedir que la peliteñida informe del chisme a su amiga.

- Buenos días, doña Marcela.

- Buenos días.

Pasa por delante de las dos secretarias y entra a su despacho.

- Patricia, qué haces aquí? Tu puesto está en recepción.

- Es que esas brujas de ahí fuera querían atacarme. Dice poniendo cara de loca.

- Pero es que nunca vas a llevarte bien con ellas? A ver, qué les has dicho o hecho esta vez?

- Nada, Marce, yo no les he hecho nada. Es sólo que he oído una información privilegiada.

- Una qué? Marcela con cara de no entender.

- Un chisme, Marce. Es que no estás al día, ah? Hace un gesto de condescendencia.- Aura Mª contaba un chisme a las otras, y cuando se dieron cuenta de que yo estaba escuchando en el pasillo de los aseos salieron corriendo detrás de mí y tuve que refugiarme en lugar seguro. Y como tu oficina es lo que más respetan esas muertas de hambre

- Ay, qué cruz! Vuelvo anoche de resolver uno más de los eternos problemas de la sucursal de Palm Beach, y según llego a la empresa me encuentro con tus líos con las secretarias.

- Es que es natural que me persiguieran para impedirme hablar porque lo que escuché es muy importante.

- Seguro. Dice Marcela con sarcasmo.- Los de la C.I.A. están temblando.

- Es muy importante PARA TI. Recalca las dos últimas palabras.

- Para mí? La doctora Valencia pregunta con soberbia.- Qué chisme de ésas puede afectarme a mí?

- Pues los que atañen a Armando, Marce. Contesta Pattypat cargada de razón.- O no?

- Está bien, Patricia, cuéntame. Se rinde porque ya siente curiosidad.

Comprende que la simple de su amiga en este caso está acertada porque su amor por Armando es su punto débil, y todo lo que le afecte la hace vulnerable, aunque se siente más tranquila desde que se fue Betty.

- El doctor Armando Mendoza tiene novia. Lo dice despacio. Palabra a palabra.

A Marcela le cambia la cara. Se queda mortalmente pálida y pregunta con un hilo de voz.

- Quién es esa supuesta novia de Armando?

- Quién va a ser? Pues esa igualada que no deja de amargarte la vida. El garfio!

Marcela siente que el despacho da vueltas y se agarra a la mesa.

- Pero si se había ido y aunque él la buscó no pudo encontrarla -Articula todavía muy confusa.

- Pues tal parece que no sólo la encontró, sino que además la convenció para que volviese con él.

- Y cómo lo saben las del cuartel?

Ha entornado sus ojos felinos y encoge las manos formando garras.

- Porque ayer, cuando Freddy acompañó a Armando al hospital, al poco apareció allí el moscorrofio. Iba muy preocupada por él, y cuando le vio salir de urgencias le abrazó bien fuerte y Armando le correspondió.

- Qué has dicho? Hospital? Urgencias? De qué estás hablando, Patricia? No me pongas más nerviosa. Lo de Betty ha pasado a segundo plano.

- Ah! Pero es que no te has enterado? Pregunta la imprudente amiga.

- Yo pasé el día de ayer en aeropuertos y en el aire. Con impaciencia contenida.- Le pasó algo a Armando? HABLA!!!

- Ay, qué carácter, Marce! Pues que un desgrrraciado de producción se coló en presidencia y le pegó un tiro a tu antiguo prometido.

- QUÉ!!! Cómo así? Se queda paralizada de la impresión.- Qué le pasó? Cómo y dónde está?

- Ay, Marce, no entiendo que te preocupes tanto por él después de lo poco que le has importado tú siempre.

- PATRICIA FERNÁNDEZ!!! Está ingresado en algún centro sanitario?

Marcela está al borde del ataque de nervios y la inútil y egoísta de su amiga no ayuda mucho.

- Está en la empresa, en presidencia porque al parecer fue más el ruido que las nueces

Pasa de contestar a la peliteñida y sale del despacho con intención de ir a ver en qué estado encuentra a su amor eterno, pero en el lobby hay dos hombres con cara de pocos amigos ante la mesa de Aura Mª.

- El doctor Mendoza dice que pueden pasar. Síganme, por favor.

Marcela se detiene y espera a que la secretaria de Armando vuelva a su escritorio.

- Aura Mª, quiénes son esos caballeros tan serios?

- Policías, doctora.

- Y qué hacen aquí?

- Creo que vienen por lo que sucedió ayer. Se lo han contado?

- Sí, me han informado ahora mismo. Cómo está?

- Un poco pálido, pero muy bien de ánimos.

- Está bien. Avíseme cuando se vaya la policía porque necesito hablar con el doctor.

- Sí, doña Marcela.

Se da media vuelta para irse, pero deshace el giro y le pregunta a la cara

- Y qué es eso de que don Armando se ennovió con esa amiga suya que trabajó aquí hace tiempo?

Aura Mª desea que la trague la tierra, pero como eso no sucede a voluntad, se encoge y, decidida a no descubrir a Betty aunque la cuelguen de los pulgares, contesta heroicamente:

- Yo no sé nada de eso, doña Marcela.

- Patricia me ha dicho que usted estaba informando a sus amigas y ella les oyó.

- Pues debió entender mal porque yo estaba hablando de una prima mía. Se defiende como puede.- Siento el malentendido, doctora.

Marcela sabe con seguridad que le está mintiendo, y la atraviesa con la mirada antes de regresar a su oficina con impotencia.





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Dentro de presidencia los policías se han presentado a Armando y éste les ha invitado a sentarse.

A continuación le hacen unas preguntas para aclarar algunos puntos de la investigación que no tienen claro, y al terminar le comunican que Ibáñez está detenido, acusado de intento de homicidio.

- Pero yo no creo que quisiera matarme. Simplemente estaba desesperado y no veía salida a su situación. Por eso no le he denunciado. Dice Armando.

- Ya, pero el juez ha actuado de oficio cuando ha recibido el informe del hospital diciendo que han atendido a un herido por arma de fuego.

- Comprendo. Lo que ocurre es que Ibáñez es un buen hombre que lleva muchos años trabajando con nosotros en la empresa, y nunca hasta ahora ha dado motivos de queja. Intenta disculparle.

- Sí, pero ayer le hirió a usted -Objeta el mayor de los policías.

- Eso es porque tiene un serio problema familiar. Su exesposa le exige más dinero y está muy agobiado.

- Pues ahora esa mujer va a dejar de presionarle por una temporada. Doctor Mendoza, gracias por su colaboración y que se reponga pronto.

Los agentes se levantan y tienden la mano a Armando.

- De nada. Esto sólo ha sido un arañazo. Les estrecha las manos despidiéndose.- Adiós, señores.





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Tras mandar a su amiga a recepción protestando bastante, Marcela ha dejado abierta la puerta de su despacho para saber cuando queda solo su exprometido.
Entonces sale, se dirige a presidencia y, sin preguntar si está ocupado o no, entra hasta dentro.

Al oír que se abren las puertas correderas Armando levanta la cabeza, y al ver a Marcela siente un gran fastidio pero intenta disimularlo simplemente por educación.

Él que estaba tranquilo y de un humor inmejorable por el rumbo que ha tomado su vida privada con Betty y por la marcha de la empresa, nota oscurecerse su ánimo con negros nubarrones por la llegada de la gerente de puntos de venta.

¡Qué querrá esta vieja? Ya podía quedarse para siempre en Palm Beach! Piensa mientras ella llega hasta el escritorio.



CONTINUARÁ





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Hola, chicas. Hubo por ahí una listilla que se imaginó que alguien las iba a oír, pero no ha sido Marcela sino la peliteñida, y lo que importa es que se ha descubierto el pastel.

Ahora veremos la paliza verbal que le da la muy cansona al pobre bello bobo.

En fin, yo estoy de acuerdo con Armando y también me gustaría que se quedase en Miami para los restos. Y vosotras?

Besicos.

Que se quede en Palm Beach, aunque claro los pobres habitantes del lugar se preguntarán qué habrán hecho ellos para tener que cargar con todas las Marcelas histéricas de las historias imaginarias.
Tampoco es mala la idea de Gala. Bueno, sea lo que sea, que no de mucha tabarra, que nuestra parejita necesita estabilidad. Besos
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Joined: May 15th, 2005, 8:23 pm

May 2nd, 2009, 2:12 pm #9


- Ya! Comprendo que no querrán que lo sepan doña Marcela, la peliteñida y don Hugo, pero no se preocupe que por nosotras no se enterará nadie.

- Está bien, Aura Mª. Adiós, que tengo que seguir trabajando.

- Fresca m´hija! Voy a convocar ahorita mismo un 911 para contárselo a las chicas, pero dígame sólo una cosita antes de colgar.

- A ver, pregunte. Ríe divertida por la curiosidad de su amiga.

- Es muy cariñoso don Armando?

- Aura Mª! Exclama enfadada abriendo mucho los ojos.- No esperará que le conteste a eso?

- Más bien no, pero tenía que intentarlo. Chao, Betty.

- Chao. Ay, qué cruz!





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Capítulo XIX.- 911 urgente!



Betty balancea la cabeza de lado a lado al tiempo que sonríe pensando que no cambiarán nunca.

Además Aura Mª le ha traído a la mente a esos tres personajes a los que llevaba meses sin recordar, ni para bien ni para mal.

No sabe qué será de ellos, pero imagina que cada uno continuará en su puesto, que su actitud de rechazo hacia ella seguirá siendo la misma de siempre, y que cuando se enteren de su relación con Armando pondrán el grito en el cielo.

Pero eso a ella ya le es indiferente porque no va a permitir que le afecten sus opiniones. Además no cree que tengan ocasión de hacerle ningún desplante ya que no se ven.


Mas a pesar de su determinación y de que su autoestima está muy alta, un escalofrío le recorre la columna vertebral al evocar los ojos fríos de la doctora Valencia y el mal talante de Lombardi.

Sacude la cabeza expulsándoles de sus pensamientos y con envidiable fuerza de voluntad se pone a trabajar.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Por su parte, la secretaria de Armando cuelga el teléfono, se pone en pie aprovechando que están solas en el lobby y anuncia solemnemente:

- Amigas, vamos a hacer un 911 rapidito porque tengo que comunicarles algo urgentemente. Voy a avisar a Inesita y tan pronto como venga iremos a nuestra sala de juntas.

- Y eso, Aura Mª? Sofía.

- Cómo así? Berta se levanta rauda.

- Urgente, ha dicho? Pregunta Sandra desde el fondo.

- Es algo grave? Dice Mariana acercándose.- Mire que ayer ya pasamos un buen susto

- No se alarmen que no es malo. Es un chisme de los que nos gustan. Rico, rico

Se calman un poco, pero no pueden del todo a causa del morbo de estar esperando una novedad que desconocen, y cuando aparece Inesita todas dan una carrerita hasta el servicio de señoras.

Van tan emocionadas que no se dan cuenta de que en ese momento se abren las puertas del ascensor.

Una vez en los lavabos unas se sientan y otras permanecen en pie, pero todas exhortan a Aura Mª para que suelte cuanto antes el chisme.

- Vamos, amiga, no se haga de rogar.

- Eso, que tengo que volver con don Hugo.

- Y yo también estoy de afán, que misia pantera ha bajado al punto de ventas y no puede tardar en regresar. Explica Mariana.

- A todas nos puede necesitar nuestro jefe, chicas. Replica defendiéndose Aura Mª.- Escuchen que se lo digo rapidito. Lo primero es advertirles que este chisme es superconfidencial, sólo para el cuartel, y no puede enterarse nadie más. OK?

- Key! Dicen a coro impacientes.

- Recuerdan que ayer llevaron a don Armando al hospital en una ambulancia y Freddy le siguió en su coche para acompañarle?

- Pues claro, m´hija! Cree que estamos amnésicas? Contesta Sofía ansiosa.

- Bueno, pues una vez allí, mientras el doctor era atendido en urgencias llegó una persona muy angustiada por lo que había pasado.

- Y quién es esa persona? Berta pone en voz alta la pregunta que se hacen todas.

- Nuestra amiga Betty.

- Betty? Y cómo se había enterado?

- Porque el doctor me dijo que avisase a doña Catalina de que no podía ir a la comida de trabajo que tenían, y ya saben que allí trabaja ella.

- Ya comprendo, pero por qué fue tan angustiada?

- Ahí va la bomba, amigas -Aura Mª hace una pausa estratégica, las mira a todas con aspecto de conspiradora y comparte la información.- Betty y don Armando son novios.

Todas se quedan en silencio, sobrecogidas por la sorpresa, pero aún les estremece más oír una voz chillona que viene del pasillo.

- Ni de fundas!!!

Se miran entre ellas al comprender que han sido escuchadas y por quien.

- La peliteñida! Exclama Sandra, y sale corriendo tras ella para convencerla por las buenas o por las malas de que guarde silencio.

Las demás la siguen, y alcanzan a la nueva encargada de recepción ante el ascensor, apretando compulsivamente el botón de llamada.

- Apúrese, que me pillan esas desgrrraciadas

Al ver llegar a ella las hordas bárbaras de las secretarias comprende que el elevador no le va a librar de ellas, y corre a refugiarse al despacho de su íntima amiga.

Allí sabe que sí está a salvo porque ninguna del cuartel, ni siquiera Mariana como secretaria personal de la gerente de puntos de venta, se atreverá jamás a entrar sin autorización expresa de la doctora Valencia.

Una vez dentro se acomoda en un sillón y murmura para sí:

- Me libré por bien poco y no voy a salir hasta que venga Marcela y le cuente. Le va a caer peor que un dolor de muelas, pero tiene que saber que el garfio se apoderó de Armando.





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Mientras tanto, las secretarias han vuelto a sus mesas muy apesadumbradas por el hecho de que Patricia haya oído el secreto que Betty quería mantener a salvo por el momento, y Sandra y Mariana montan guardia por si la ven salir para intentar negociar con ella y evitar que se vaya de la lengua.

Saben que es muy difícil pero no pueden darse por vencidas.

Poco después se abren las puertas del ascensor y aparece Marcela, con lo que todas comprenden que ya es imposible impedir que la peliteñida informe del chisme a su amiga.

- Buenos días, doña Marcela.

- Buenos días.

Pasa por delante de las dos secretarias y entra a su despacho.

- Patricia, qué haces aquí? Tu puesto está en recepción.

- Es que esas brujas de ahí fuera querían atacarme. Dice poniendo cara de loca.

- Pero es que nunca vas a llevarte bien con ellas? A ver, qué les has dicho o hecho esta vez?

- Nada, Marce, yo no les he hecho nada. Es sólo que he oído una información privilegiada.

- Una qué? Marcela con cara de no entender.

- Un chisme, Marce. Es que no estás al día, ah? Hace un gesto de condescendencia.- Aura Mª contaba un chisme a las otras, y cuando se dieron cuenta de que yo estaba escuchando en el pasillo de los aseos salieron corriendo detrás de mí y tuve que refugiarme en lugar seguro. Y como tu oficina es lo que más respetan esas muertas de hambre

- Ay, qué cruz! Vuelvo anoche de resolver uno más de los eternos problemas de la sucursal de Palm Beach, y según llego a la empresa me encuentro con tus líos con las secretarias.

- Es que es natural que me persiguieran para impedirme hablar porque lo que escuché es muy importante.

- Seguro. Dice Marcela con sarcasmo.- Los de la C.I.A. están temblando.

- Es muy importante PARA TI. Recalca las dos últimas palabras.

- Para mí? La doctora Valencia pregunta con soberbia.- Qué chisme de ésas puede afectarme a mí?

- Pues los que atañen a Armando, Marce. Contesta Pattypat cargada de razón.- O no?

- Está bien, Patricia, cuéntame. Se rinde porque ya siente curiosidad.

Comprende que la simple de su amiga en este caso está acertada porque su amor por Armando es su punto débil, y todo lo que le afecte la hace vulnerable, aunque se siente más tranquila desde que se fue Betty.

- El doctor Armando Mendoza tiene novia. Lo dice despacio. Palabra a palabra.

A Marcela le cambia la cara. Se queda mortalmente pálida y pregunta con un hilo de voz.

- Quién es esa supuesta novia de Armando?

- Quién va a ser? Pues esa igualada que no deja de amargarte la vida. El garfio!

Marcela siente que el despacho da vueltas y se agarra a la mesa.

- Pero si se había ido y aunque él la buscó no pudo encontrarla -Articula todavía muy confusa.

- Pues tal parece que no sólo la encontró, sino que además la convenció para que volviese con él.

- Y cómo lo saben las del cuartel?

Ha entornado sus ojos felinos y encoge las manos formando garras.

- Porque ayer, cuando Freddy acompañó a Armando al hospital, al poco apareció allí el moscorrofio. Iba muy preocupada por él, y cuando le vio salir de urgencias le abrazó bien fuerte y Armando le correspondió.

- Qué has dicho? Hospital? Urgencias? De qué estás hablando, Patricia? No me pongas más nerviosa. Lo de Betty ha pasado a segundo plano.

- Ah! Pero es que no te has enterado? Pregunta la imprudente amiga.

- Yo pasé el día de ayer en aeropuertos y en el aire. Con impaciencia contenida.- Le pasó algo a Armando? HABLA!!!

- Ay, qué carácter, Marce! Pues que un desgrrraciado de producción se coló en presidencia y le pegó un tiro a tu antiguo prometido.

- QUÉ!!! Cómo así? Se queda paralizada de la impresión.- Qué le pasó? Cómo y dónde está?

- Ay, Marce, no entiendo que te preocupes tanto por él después de lo poco que le has importado tú siempre.

- PATRICIA FERNÁNDEZ!!! Está ingresado en algún centro sanitario?

Marcela está al borde del ataque de nervios y la inútil y egoísta de su amiga no ayuda mucho.

- Está en la empresa, en presidencia porque al parecer fue más el ruido que las nueces

Pasa de contestar a la peliteñida y sale del despacho con intención de ir a ver en qué estado encuentra a su amor eterno, pero en el lobby hay dos hombres con cara de pocos amigos ante la mesa de Aura Mª.

- El doctor Mendoza dice que pueden pasar. Síganme, por favor.

Marcela se detiene y espera a que la secretaria de Armando vuelva a su escritorio.

- Aura Mª, quiénes son esos caballeros tan serios?

- Policías, doctora.

- Y qué hacen aquí?

- Creo que vienen por lo que sucedió ayer. Se lo han contado?

- Sí, me han informado ahora mismo. Cómo está?

- Un poco pálido, pero muy bien de ánimos.

- Está bien. Avíseme cuando se vaya la policía porque necesito hablar con el doctor.

- Sí, doña Marcela.

Se da media vuelta para irse, pero deshace el giro y le pregunta a la cara

- Y qué es eso de que don Armando se ennovió con esa amiga suya que trabajó aquí hace tiempo?

Aura Mª desea que la trague la tierra, pero como eso no sucede a voluntad, se encoge y, decidida a no descubrir a Betty aunque la cuelguen de los pulgares, contesta heroicamente:

- Yo no sé nada de eso, doña Marcela.

- Patricia me ha dicho que usted estaba informando a sus amigas y ella les oyó.

- Pues debió entender mal porque yo estaba hablando de una prima mía. Se defiende como puede.- Siento el malentendido, doctora.

Marcela sabe con seguridad que le está mintiendo, y la atraviesa con la mirada antes de regresar a su oficina con impotencia.





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Dentro de presidencia los policías se han presentado a Armando y éste les ha invitado a sentarse.

A continuación le hacen unas preguntas para aclarar algunos puntos de la investigación que no tienen claro, y al terminar le comunican que Ibáñez está detenido, acusado de intento de homicidio.

- Pero yo no creo que quisiera matarme. Simplemente estaba desesperado y no veía salida a su situación. Por eso no le he denunciado. Dice Armando.

- Ya, pero el juez ha actuado de oficio cuando ha recibido el informe del hospital diciendo que han atendido a un herido por arma de fuego.

- Comprendo. Lo que ocurre es que Ibáñez es un buen hombre que lleva muchos años trabajando con nosotros en la empresa, y nunca hasta ahora ha dado motivos de queja. Intenta disculparle.

- Sí, pero ayer le hirió a usted -Objeta el mayor de los policías.

- Eso es porque tiene un serio problema familiar. Su exesposa le exige más dinero y está muy agobiado.

- Pues ahora esa mujer va a dejar de presionarle por una temporada. Doctor Mendoza, gracias por su colaboración y que se reponga pronto.

Los agentes se levantan y tienden la mano a Armando.

- De nada. Esto sólo ha sido un arañazo. Les estrecha las manos despidiéndose.- Adiós, señores.





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Tras mandar a su amiga a recepción protestando bastante, Marcela ha dejado abierta la puerta de su despacho para saber cuando queda solo su exprometido.
Entonces sale, se dirige a presidencia y, sin preguntar si está ocupado o no, entra hasta dentro.

Al oír que se abren las puertas correderas Armando levanta la cabeza, y al ver a Marcela siente un gran fastidio pero intenta disimularlo simplemente por educación.

Él que estaba tranquilo y de un humor inmejorable por el rumbo que ha tomado su vida privada con Betty y por la marcha de la empresa, nota oscurecerse su ánimo con negros nubarrones por la llegada de la gerente de puntos de venta.

¡Qué querrá esta vieja? Ya podía quedarse para siempre en Palm Beach! Piensa mientras ella llega hasta el escritorio.



CONTINUARÁ





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Hola, chicas. Hubo por ahí una listilla que se imaginó que alguien las iba a oír, pero no ha sido Marcela sino la peliteñida, y lo que importa es que se ha descubierto el pastel.

Ahora veremos la paliza verbal que le da la muy cansona al pobre bello bobo.

En fin, yo estoy de acuerdo con Armando y también me gustaría que se quedase en Miami para los restos. Y vosotras?

Besicos.

Patricia haya escuchado. Esperemos que Armando haya madurado y sepa con gran cortesía pero muy firmemente marcarla los límites a Marcela.

Besos.

Vero
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Cami
Cami

May 2nd, 2009, 4:50 pm #10


- Ya! Comprendo que no querrán que lo sepan doña Marcela, la peliteñida y don Hugo, pero no se preocupe que por nosotras no se enterará nadie.

- Está bien, Aura Mª. Adiós, que tengo que seguir trabajando.

- Fresca m´hija! Voy a convocar ahorita mismo un 911 para contárselo a las chicas, pero dígame sólo una cosita antes de colgar.

- A ver, pregunte. Ríe divertida por la curiosidad de su amiga.

- Es muy cariñoso don Armando?

- Aura Mª! Exclama enfadada abriendo mucho los ojos.- No esperará que le conteste a eso?

- Más bien no, pero tenía que intentarlo. Chao, Betty.

- Chao. Ay, qué cruz!





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Capítulo XIX.- 911 urgente!



Betty balancea la cabeza de lado a lado al tiempo que sonríe pensando que no cambiarán nunca.

Además Aura Mª le ha traído a la mente a esos tres personajes a los que llevaba meses sin recordar, ni para bien ni para mal.

No sabe qué será de ellos, pero imagina que cada uno continuará en su puesto, que su actitud de rechazo hacia ella seguirá siendo la misma de siempre, y que cuando se enteren de su relación con Armando pondrán el grito en el cielo.

Pero eso a ella ya le es indiferente porque no va a permitir que le afecten sus opiniones. Además no cree que tengan ocasión de hacerle ningún desplante ya que no se ven.


Mas a pesar de su determinación y de que su autoestima está muy alta, un escalofrío le recorre la columna vertebral al evocar los ojos fríos de la doctora Valencia y el mal talante de Lombardi.

Sacude la cabeza expulsándoles de sus pensamientos y con envidiable fuerza de voluntad se pone a trabajar.





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Por su parte, la secretaria de Armando cuelga el teléfono, se pone en pie aprovechando que están solas en el lobby y anuncia solemnemente:

- Amigas, vamos a hacer un 911 rapidito porque tengo que comunicarles algo urgentemente. Voy a avisar a Inesita y tan pronto como venga iremos a nuestra sala de juntas.

- Y eso, Aura Mª? Sofía.

- Cómo así? Berta se levanta rauda.

- Urgente, ha dicho? Pregunta Sandra desde el fondo.

- Es algo grave? Dice Mariana acercándose.- Mire que ayer ya pasamos un buen susto

- No se alarmen que no es malo. Es un chisme de los que nos gustan. Rico, rico

Se calman un poco, pero no pueden del todo a causa del morbo de estar esperando una novedad que desconocen, y cuando aparece Inesita todas dan una carrerita hasta el servicio de señoras.

Van tan emocionadas que no se dan cuenta de que en ese momento se abren las puertas del ascensor.

Una vez en los lavabos unas se sientan y otras permanecen en pie, pero todas exhortan a Aura Mª para que suelte cuanto antes el chisme.

- Vamos, amiga, no se haga de rogar.

- Eso, que tengo que volver con don Hugo.

- Y yo también estoy de afán, que misia pantera ha bajado al punto de ventas y no puede tardar en regresar. Explica Mariana.

- A todas nos puede necesitar nuestro jefe, chicas. Replica defendiéndose Aura Mª.- Escuchen que se lo digo rapidito. Lo primero es advertirles que este chisme es superconfidencial, sólo para el cuartel, y no puede enterarse nadie más. OK?

- Key! Dicen a coro impacientes.

- Recuerdan que ayer llevaron a don Armando al hospital en una ambulancia y Freddy le siguió en su coche para acompañarle?

- Pues claro, m´hija! Cree que estamos amnésicas? Contesta Sofía ansiosa.

- Bueno, pues una vez allí, mientras el doctor era atendido en urgencias llegó una persona muy angustiada por lo que había pasado.

- Y quién es esa persona? Berta pone en voz alta la pregunta que se hacen todas.

- Nuestra amiga Betty.

- Betty? Y cómo se había enterado?

- Porque el doctor me dijo que avisase a doña Catalina de que no podía ir a la comida de trabajo que tenían, y ya saben que allí trabaja ella.

- Ya comprendo, pero por qué fue tan angustiada?

- Ahí va la bomba, amigas -Aura Mª hace una pausa estratégica, las mira a todas con aspecto de conspiradora y comparte la información.- Betty y don Armando son novios.

Todas se quedan en silencio, sobrecogidas por la sorpresa, pero aún les estremece más oír una voz chillona que viene del pasillo.

- Ni de fundas!!!

Se miran entre ellas al comprender que han sido escuchadas y por quien.

- La peliteñida! Exclama Sandra, y sale corriendo tras ella para convencerla por las buenas o por las malas de que guarde silencio.

Las demás la siguen, y alcanzan a la nueva encargada de recepción ante el ascensor, apretando compulsivamente el botón de llamada.

- Apúrese, que me pillan esas desgrrraciadas

Al ver llegar a ella las hordas bárbaras de las secretarias comprende que el elevador no le va a librar de ellas, y corre a refugiarse al despacho de su íntima amiga.

Allí sabe que sí está a salvo porque ninguna del cuartel, ni siquiera Mariana como secretaria personal de la gerente de puntos de venta, se atreverá jamás a entrar sin autorización expresa de la doctora Valencia.

Una vez dentro se acomoda en un sillón y murmura para sí:

- Me libré por bien poco y no voy a salir hasta que venga Marcela y le cuente. Le va a caer peor que un dolor de muelas, pero tiene que saber que el garfio se apoderó de Armando.





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Mientras tanto, las secretarias han vuelto a sus mesas muy apesadumbradas por el hecho de que Patricia haya oído el secreto que Betty quería mantener a salvo por el momento, y Sandra y Mariana montan guardia por si la ven salir para intentar negociar con ella y evitar que se vaya de la lengua.

Saben que es muy difícil pero no pueden darse por vencidas.

Poco después se abren las puertas del ascensor y aparece Marcela, con lo que todas comprenden que ya es imposible impedir que la peliteñida informe del chisme a su amiga.

- Buenos días, doña Marcela.

- Buenos días.

Pasa por delante de las dos secretarias y entra a su despacho.

- Patricia, qué haces aquí? Tu puesto está en recepción.

- Es que esas brujas de ahí fuera querían atacarme. Dice poniendo cara de loca.

- Pero es que nunca vas a llevarte bien con ellas? A ver, qué les has dicho o hecho esta vez?

- Nada, Marce, yo no les he hecho nada. Es sólo que he oído una información privilegiada.

- Una qué? Marcela con cara de no entender.

- Un chisme, Marce. Es que no estás al día, ah? Hace un gesto de condescendencia.- Aura Mª contaba un chisme a las otras, y cuando se dieron cuenta de que yo estaba escuchando en el pasillo de los aseos salieron corriendo detrás de mí y tuve que refugiarme en lugar seguro. Y como tu oficina es lo que más respetan esas muertas de hambre

- Ay, qué cruz! Vuelvo anoche de resolver uno más de los eternos problemas de la sucursal de Palm Beach, y según llego a la empresa me encuentro con tus líos con las secretarias.

- Es que es natural que me persiguieran para impedirme hablar porque lo que escuché es muy importante.

- Seguro. Dice Marcela con sarcasmo.- Los de la C.I.A. están temblando.

- Es muy importante PARA TI. Recalca las dos últimas palabras.

- Para mí? La doctora Valencia pregunta con soberbia.- Qué chisme de ésas puede afectarme a mí?

- Pues los que atañen a Armando, Marce. Contesta Pattypat cargada de razón.- O no?

- Está bien, Patricia, cuéntame. Se rinde porque ya siente curiosidad.

Comprende que la simple de su amiga en este caso está acertada porque su amor por Armando es su punto débil, y todo lo que le afecte la hace vulnerable, aunque se siente más tranquila desde que se fue Betty.

- El doctor Armando Mendoza tiene novia. Lo dice despacio. Palabra a palabra.

A Marcela le cambia la cara. Se queda mortalmente pálida y pregunta con un hilo de voz.

- Quién es esa supuesta novia de Armando?

- Quién va a ser? Pues esa igualada que no deja de amargarte la vida. El garfio!

Marcela siente que el despacho da vueltas y se agarra a la mesa.

- Pero si se había ido y aunque él la buscó no pudo encontrarla -Articula todavía muy confusa.

- Pues tal parece que no sólo la encontró, sino que además la convenció para que volviese con él.

- Y cómo lo saben las del cuartel?

Ha entornado sus ojos felinos y encoge las manos formando garras.

- Porque ayer, cuando Freddy acompañó a Armando al hospital, al poco apareció allí el moscorrofio. Iba muy preocupada por él, y cuando le vio salir de urgencias le abrazó bien fuerte y Armando le correspondió.

- Qué has dicho? Hospital? Urgencias? De qué estás hablando, Patricia? No me pongas más nerviosa. Lo de Betty ha pasado a segundo plano.

- Ah! Pero es que no te has enterado? Pregunta la imprudente amiga.

- Yo pasé el día de ayer en aeropuertos y en el aire. Con impaciencia contenida.- Le pasó algo a Armando? HABLA!!!

- Ay, qué carácter, Marce! Pues que un desgrrraciado de producción se coló en presidencia y le pegó un tiro a tu antiguo prometido.

- QUÉ!!! Cómo así? Se queda paralizada de la impresión.- Qué le pasó? Cómo y dónde está?

- Ay, Marce, no entiendo que te preocupes tanto por él después de lo poco que le has importado tú siempre.

- PATRICIA FERNÁNDEZ!!! Está ingresado en algún centro sanitario?

Marcela está al borde del ataque de nervios y la inútil y egoísta de su amiga no ayuda mucho.

- Está en la empresa, en presidencia porque al parecer fue más el ruido que las nueces

Pasa de contestar a la peliteñida y sale del despacho con intención de ir a ver en qué estado encuentra a su amor eterno, pero en el lobby hay dos hombres con cara de pocos amigos ante la mesa de Aura Mª.

- El doctor Mendoza dice que pueden pasar. Síganme, por favor.

Marcela se detiene y espera a que la secretaria de Armando vuelva a su escritorio.

- Aura Mª, quiénes son esos caballeros tan serios?

- Policías, doctora.

- Y qué hacen aquí?

- Creo que vienen por lo que sucedió ayer. Se lo han contado?

- Sí, me han informado ahora mismo. Cómo está?

- Un poco pálido, pero muy bien de ánimos.

- Está bien. Avíseme cuando se vaya la policía porque necesito hablar con el doctor.

- Sí, doña Marcela.

Se da media vuelta para irse, pero deshace el giro y le pregunta a la cara

- Y qué es eso de que don Armando se ennovió con esa amiga suya que trabajó aquí hace tiempo?

Aura Mª desea que la trague la tierra, pero como eso no sucede a voluntad, se encoge y, decidida a no descubrir a Betty aunque la cuelguen de los pulgares, contesta heroicamente:

- Yo no sé nada de eso, doña Marcela.

- Patricia me ha dicho que usted estaba informando a sus amigas y ella les oyó.

- Pues debió entender mal porque yo estaba hablando de una prima mía. Se defiende como puede.- Siento el malentendido, doctora.

Marcela sabe con seguridad que le está mintiendo, y la atraviesa con la mirada antes de regresar a su oficina con impotencia.





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Dentro de presidencia los policías se han presentado a Armando y éste les ha invitado a sentarse.

A continuación le hacen unas preguntas para aclarar algunos puntos de la investigación que no tienen claro, y al terminar le comunican que Ibáñez está detenido, acusado de intento de homicidio.

- Pero yo no creo que quisiera matarme. Simplemente estaba desesperado y no veía salida a su situación. Por eso no le he denunciado. Dice Armando.

- Ya, pero el juez ha actuado de oficio cuando ha recibido el informe del hospital diciendo que han atendido a un herido por arma de fuego.

- Comprendo. Lo que ocurre es que Ibáñez es un buen hombre que lleva muchos años trabajando con nosotros en la empresa, y nunca hasta ahora ha dado motivos de queja. Intenta disculparle.

- Sí, pero ayer le hirió a usted -Objeta el mayor de los policías.

- Eso es porque tiene un serio problema familiar. Su exesposa le exige más dinero y está muy agobiado.

- Pues ahora esa mujer va a dejar de presionarle por una temporada. Doctor Mendoza, gracias por su colaboración y que se reponga pronto.

Los agentes se levantan y tienden la mano a Armando.

- De nada. Esto sólo ha sido un arañazo. Les estrecha las manos despidiéndose.- Adiós, señores.





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Tras mandar a su amiga a recepción protestando bastante, Marcela ha dejado abierta la puerta de su despacho para saber cuando queda solo su exprometido.
Entonces sale, se dirige a presidencia y, sin preguntar si está ocupado o no, entra hasta dentro.

Al oír que se abren las puertas correderas Armando levanta la cabeza, y al ver a Marcela siente un gran fastidio pero intenta disimularlo simplemente por educación.

Él que estaba tranquilo y de un humor inmejorable por el rumbo que ha tomado su vida privada con Betty y por la marcha de la empresa, nota oscurecerse su ánimo con negros nubarrones por la llegada de la gerente de puntos de venta.

¡Qué querrá esta vieja? Ya podía quedarse para siempre en Palm Beach! Piensa mientras ella llega hasta el escritorio.



CONTINUARÁ





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Hola, chicas. Hubo por ahí una listilla que se imaginó que alguien las iba a oír, pero no ha sido Marcela sino la peliteñida, y lo que importa es que se ha descubierto el pastel.

Ahora veremos la paliza verbal que le da la muy cansona al pobre bello bobo.

En fin, yo estoy de acuerdo con Armando y también me gustaría que se quedase en Miami para los restos. Y vosotras?

Besicos.

habría que desterrar a Marce, por insoportable, cansona y odiosa, jajaja!

Era de esperar que el chisme se corriera tan fácilmente... entre esas del cuartel y la peliteñida, como para que no suceda!! Y qué tal Marcela??? Tan descarada preguntándole a Aura María, jaja... me encantó! Yo le daría un consejo a Marce, que se olvide de una vez de Armando y se vaya a Palm Beach o a dónde sea, jaja! No sólo por el bien de ella, sino para que deje a nuestra parejita en paz!

Qué irá a pasar ahora?? La verdad, no tengo ni idea... espero ansiosa el próximo capítulo!

Besos,

Cami.
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