Sombras profundas

Uno de los más importantes enclaves de control de la Marina Real Británica, y una colonia por lo general tranquila, y dirigida con rigidez por el comodoro Norrington. Los piratas han de saber que no serán bienvenidos aquí.

Sombras profundas

Pepito Grillo
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Joined: 02 Nov 2005, 22:56

09 Jan 2013, 19:34 #1

Mitsuko y Jack finalmente habían partido en su nueva misión. Habían tenido que esperar a que Cid ultimara los preparativos de la nave que se le había asignado a los exploradores. Sin duda, Feler y su equipo estarían como niños con juguetes nuevos. Una vez había acabado, el veterano piloto trasteó con su propia nave hasta dejarlo todo a punto, momento en que los dos liberian habían hecho acto de presencia.


-¡Ah, justo a tiempo! Ya lo tengo todo preparado. Veo que vosotros habéis hecho los deberes también. Eso está bien. Subid, nos pondremos en marcha enseguida. Por esta vez tendré que dejar a Viento Fuerte aquí. Es demasiado grande para pasar desapercibida, sobre todo si vamos a un mundo donde los catalejos son el pan de cada día. Prefiero no correr riesgos en ese sentido, así que iremos en Sierra - anunció señalando con un gesto de la cabeza a la niña de sus ojos.


Sierra, cuyo nombre tenía un secretito bien guardado por Cid, esperaba en el hangar completamente preparada. Realmente se asemejaba más a un barco que Viento Fuerte, si bien que a un barco un tanto extravagante, con los dos palos uno al lado de otro en vez de detrás, y una popa con una gran hélice. Tan pronto como los liberian embarcaron, Cid cerró las escotillas y la nave despegó suavemente del suelo, rumbo al Caribe.

El viaje no empezó mal, pero pronto quedó clara una cosa: el Caribe no estaba siendo atacado únicamente desde la superficie. A medida que se acercaban al mundo marino, varias señales aparecieron en el radar de Sierra. La órbita estaba siendo patrullada continuamente por las negras agrupaciones de naves sincorazón. Cid se detuvo y esperó.


-Los sincorazón no son especialmente organizados, pero quizá sus patrullas sigan algún patrón. Esperaremos un poco hasta comprobar si es cierto. No quiero que, por precipitarnos, tengamos encima a toda una flota de esos @#$%& bichos.

Al cabo de unos minutos, Cid dijo ver un hueco por el que apenas pasaban. Aguardó a que se alejaran las naves más cercanas y aceleró. Los motores de Sierra rugieron y se lanzaron hacia la capa de nubes que tenían delante. La emoción de la velocidad dio paso a la preocupación cuando un pitido anunció que habían sido descubiertos y les estaban apuntando.


-¡Malditos #&*@, ¿queréis un pedazo de mí?! ¡Pues venid por él!

Cid inició varias maniobras destinadas a esquivar y despistar a los enemigos. Desgraciadamente, conforme se alejaba de los primeros, otros que hasta el momento no les habían visto les descubrieron. La zona estaba plagada de naves sincorazón de movimientos erráticos, y a causa de eso y a pesar de estar esforzándose por perderlos, poco después otros les encontraban y habrían fuego. Sierra fue impactada un par de veces, lo que hizo que varias de las maldiciones más pintorescas que Cid conocía salieran a flote.


-¡Parece que no podemos hacer otra cosa, así que voy a descender! ¡Tendréis el tiempo justo de saltar, así que no os durmáis! ¡Coged un paracaídas, un salvavidas y un comunicador y preparaos! ¡Procuraré volver tan pronto me libre de ellos!

Sierra se puso panza arriba y empezó a caer en picado, tan inesperadamente que los sincorazón estuvieron a punto de chocar entre ellos. Eso bastó para librarse de las recalcitrantes naves negras por el momento. Cid aceleró, aprovechando la gravedad para coger más velocidad. Una vez sobrepasada la cortina de nubes, por debajo sólo se vio un inmenso mar azul. Más adelante, en línea recta, se podía divisar una isla.

***Legend of Dragoon - Royal Capital***

Ed desembarcó en Port Royal. El viaje no había tenido incidentes y habían llegado con buen viento, más rápido de lo esperado. No se había aburrido durante la travesía, porque Amy había estado con él casi de continuo. La joven sabía bastantes cosas y muchas historias, algunas de las cuales le fue contando. Cosas como el tesoro maldito de Cortés; Evergreen, una isla misteriosa con animales gigantescos que periódicamente invade el mar que la rodea; la helada Isla de Findelmundo, donde se rumorea que van a morir las ballenas... Toda clase de historias que Ed, debido a su larga estancia fuera del Caribe, no recordaba. Algunas de ellas ni siquiera le sonaban.

Pero a pesar de lo entretenido que era todo aquello no se sacaba de la cabeza la idea que le rondaba. Aquel fantasma se regodeaba en la venganza, eso estaba claro. Y si gobernaba a los sincorazón gracias a su propio interior ennegrecido, quizá hubiera otros. Sabía tan bien como muchos marineros que las leyendas del mal fario y las costas donde vivían los hechiceros vudú no eran para tomárselas a broma. Y de Bastión sabía perfectamente que los sincorazón eran incluso más palpables que muchos de los viejos mitos. Además, el espectro parecía genuinamente complacido de saber que iba a tener su venganza, incluso si no la conseguía por su propia mano.

Port Royal parecía tranquilo. Había en el puerto la actividad que cabía esperar de un día soleado. Gente embarcando barriles y cajones en las bodegas de los mercantes, estibadores que descargaban los productos de otras islas, oficiales de marinería paseándose con aire importante, puestos, mercadillos... Pero así y todo faltaba algo. Faltaba el bullicio. La gente no voceaba para vender sus pollos y frutas, ni se abordaba a los paseantes para que compraran. Hasta los lobos de mar remendaban sus redes de pesca con aire meditabundo, echando a veces la mirada lejos, al horizonte.

***FF VII - Hurry faster!***


-¡Ahí delante! ¡Port Royal! Os dejaré frente a la costa para que no tengáis que nadar mucho. ¡Listos para saltar!

Mitsuko y Jack se acercaron a la compuerta. Jack insistió en ir primero, por si hubiera algún problema... Y lo hubo.

Un proyectil lanzado desde una de las naves sincorazón alcanzó a Sierra en un costado y zarandeándola violentamente. Cid maldijo y apretó uno de los botones de su panel de mandos. Un dispositivo en el fuselaje descargó llamaradas para evitar que pudieran apuntarle, con la suerte de que el sincorazón, que en ese momento pasaba por debajo de Sierra, quedó cegado por ellas y se hundió en el mar.

E inesperadamente, el ataque y posterior movimiento inesperado de la nave hizo que Jack se soltara de su asidero y cayera a través de la compuerta abierta. Afortunadamente, llevaba puesto ya el paracaídas, y afortunadamente también no podría morir ahogado... pero ahora estaba en pleno mar. Mitsuko gritó a Cid para que diera la vuelta, pero el piloto no quiso oír hablar al respecto.


-¡Aquí somos como patos de feria! Si vienen mientras estoy virando y recogiéndole, pueden hundirnos para siempre. ¡Y entonces no habrá manera de salir de aquí, estemos juntos o no! El comunicador que lleva tiene un transmisor, así que no te preocupes, una vez te deje a salvo en la isla volveré a por él. Ya estamos a buena distancia. ¡Vamos, salta!
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Mitsuko
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11 Jan 2013, 10:45 #2

Subir a la nave de Cid junto a Sir Jack era como un sueño hecho realidad. Su oportunidad de convertirse en Liberian había llegado antes de lo esperado y, con ella, la de reencontrarse con Edward. Las emociones bailaban en su rostro, ocultas por la capucha de su capa plateada. La ilusión y el entusiasmo se entrelazaban con la incertidumbre, aderezadas con mucha decisión y voluntad. Ninguna duda o temor la haría rechazar la posibilidad de ser tratada al fin como una adulta, como un miembro provechoso de la organización que la había acogido años atrás.

Era además su primer viaje en nave, por lo que observó maravillada la orgullosa propiedad de Cid. Nunca había visto nada igual, ni siquiera en sus breves visitas a los hangares. Pero sabía que estaban en buenas manos, no había piloto más experimentado en Bastión. Así que, una vez dentro, se despreocupó del viaje. Dejando que sus pensamientos volasen hasta el Caribe mientras Jack charlaba con el piloto.

Todo parecía ir según lo previsto, hasta que un pitido agudo sobresaltó a Mitsuko. Las maldiciones de Cid se volvieron más coloridas y el viaje pasó a ser turbulento. Se aferró a su asiento hasta que llegaron las ordenes. Una sombra de temor cruzó sus ojos, pero la presencia de Jack la tranquilizó. No había contado con tener que nadar en mar abierto. No lo había hecho desde que había llegado a Bastión. Pero mientras estuviesen juntos nada iría mal.

Dejando a un lado las dudas, obedeció. Se puso el paracaídas con ayuda de Sir Jack. Protegió el intercomunicador con su capa, que una vez en el mar solo la entorpecería, y lo colocó dentro de lo que debía ser el salvavidas deshinchado. Preparada, o todo lo preparada que podía estar, observó como el mar azul se acercaba velozmente a ellos y aferró la mano de Jack. Como si temiese que si le soltaba pudiese perderle, con un mal presentimiento en el cuerpo. Soltándole a regañadientes cuando la puerta se abrió, marcando que se acercaba el momento de saltar.

A aquello le siguió el caos. Un bandazo y el caballero Liberian caía por la puerta abierta, perdiéndose en aquel amplio mar. Sus propios gritos desesperados acallados por la voz de la experiencia del piloto, negándose a regresar pese a la angustia de la joven maga. Y finalmente, el temido momento. ¡Salta! ordenó Cid y, con el corazón en un puño, saltó.

Hubo un momento de lucha con el paracaídas, de puro terror al ver como el océano se acercaba peligrosamente, mientras tiraba frenéticamente del cordel que debía accionarlo. Unos segundos que se hicieron eternos antes de que este comenzase a hincharse y Mitsuko comenzase a descender lentamente. Sintiéndose indefensa mientras el viento la empujaba hacia la costa, alejándola de su amigo y protector. ¿Sabría este nadar? ¿Llegaría a tiempo Cid para encontrarlo? ¿Se lo permitirían los enemigos?

Esos eran sus pensamientos cuando las olas comenzaron a lamer sus pies, recordó fugazmente el salvavidas pero era tarde y pronto quedó completamente cubierta por el agua salada. Teniendo que dar prioridad a librarse del paracaídas, aliviada al sentir que su cuerpo recordaba lo que había aprendido de niña. Flotaba con facilidad y durante unos segundos se dejó llevar por la corriente, comprobando la dirección de esta. Sus ojos viraron hacia la isla, buscando calcular la distancia a la que se encontraba. La que desde el aire había sido una pequeña mancha de tierra era ahora una gran ciudad portuaria. ¿La habría visto alguien caer del cielo? Comenzó a mover los brazos para hacer señas a los que estuviesen en tierra.
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Edward
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Joined: 29 May 2007, 16:25

15 Jan 2013, 17:30 #3

Edward bajó por la rampa de la embarcación con una ligera sonrisa mientras se ajustaba el cinto de donde colgaban sus dos armas. El sol brillaba en el cielo con fuerza. Se puso una mano a modo de visera y observó a su alrededor mientras Amy descendía tras él.

Había sido un viaje tranquilo, de risas e historias. Ella le había contado muchas historias de piratas, él le había hablado de Bastión Hueco, de la batalla contra la oscuridad, y a veces, incluso, de sus amigos. Se había pasado el día en cubierta, afilando sus armas, pensando y charlando.

Lo había notado, había crecido un poco en las últimas semanas. La ropa se le estaba empezando a quedar algo pequeña, quizá ya fuera más alto que Rei, pero sobre todo, notaba que había crecido en otro sentido. Perder la calma se había vuelto algo difícil de ver en él. Incluso cuando su vida y la de Amy había estado en juego se había mostrado frío, a pesar de la furia que le recorría, del bullicio de su sangre. Se notaba más maduro, sus decisiones pasadas de repente no tenían tanto sentido como le habían parecido en su momento, y las presentes estaban más claras que nunca. La duda comenzaba a escasear en sus pensamientos.

Era por ello que tenía claro a dónde debía dirigirse en primer lugar, si aquel hombre, demasiado ocupado para hacer lo que se esperaría de un marinero, no le daba una pista clara. Se acercó a él con paso ligero y se colocó frente a él, tapándole el sol.

- Perdone, ¿ha ocurrido algo raro por aquí últimamente? ¿han aparecido personas o seres extraños? - dijo, con una sonrisa amigable en los labios. Era posible que le tomara por un loco, de no haber ocurrido nada llamativo, pero distaba mucho de quitarle el sueño.

Sí que había algo que no le había cuadrado demasiado, pero no sabría decir qué lo provocaba. De no obtener una pista sólida de aquel hombre, se dirigiría hacia el centro de la ciudad. Los Sincorazón tendían a ser seres llamativos, no se solían andar son sutilezas, a no ser, claro está, que alguien andara comandándolos como todo parecía apuntar. Pero aún así, merecía la pena intentarlo en primer lugar, pues quizá por el camino diera con alguna pista.

Con un poco de suerte, todo sería una bravuconada de aquel pirata destinada a incordiar en sus últimos momentos de vida, pero casi ni contemplaba esa posibilidad. La oscuridad siempre acechaba.
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Pepito Grillo
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Joined: 02 Nov 2005, 22:56

31 Jan 2013, 19:08 #4

En la orilla, dos muchachos y un pescador con barba blanca vieron el agitado movimiento de Mitsuko. Concretamente, fue el mayor quien la vio, y enseguida instó a sus jóvenes discípulos a ir por ella. Los chicos, ágiles nadadores, echaron a correr y luego bracearon a través de las olas, hecho lo cual llegaron hasta donde estaba ella y la ayudaron a llegar hasta la arena blanca de la orilla, donde les aguardaba el pescador.

Los ojos azules de éste miraban a Mitsuko con suspicacia, mientras la piel bronceada y curtida de su cara, que contrastaba con la claridad nívea de la barba, se fruncía en arrugas de desconfianza. Se fijaba sobre todo en el pelo blanco de la chica y en sus ojos rojos. Los dos jóvenes aprendices la miraban también, pero por motivos bien distintos. El anciano le alargó una tela basta para que se secara. Por su parte, uno de los chicos, moreno y alto, simplemente se había quitado la camiseta, y el otro, bastante delgado y de pelo pajizo, se había acercado al bote panza arriba donde estaban unos minutos antes para coger otra tela seca que se pasó por la cabeza.

-Bueno... ¿Quién eres tú, y qué hacías ahí? No deberías meterte al agua sin saber nadar, chiquilla. Aquí no es como el puerto, hay corrientes traicioneras cerca de los bajíos. Thorn, acércame la bota – indicó al chico moreno sin perder de vista a la maga. Cuando la tuvo, se la acercó a Mitsuko para que bebiera.
______________________________________________________

El marinero entornó los ojos para mirar hacia arriba, no precisamente por el sol. Se encontró con la cara de un muchacho que sonreía. El hombre escuchó la pregunta de Edward con la boca entreabierta, algo propio de los que están mascando tabaco y que detienen su masticar sólo para prestar atención.

-No sé de dónde has salido, rapaz, pero será mejor que te vuelvas a tu agujero. Aquí las cosas no van bien. ¿No te has enterado de nada o qué? - preguntó antes de escupir por el colmillo y ponerse a parchear otro agujero en la vela que estaba arreglando. A pesar de haber preguntado, no esperó a que Edward le diera una respuesta.

-Mira, no hace mucho una flotilla de la marina salió para no sé qué asunto. Sólo regresó uno de los barcos, y en tan mal estado que dejaron que encallara en los bajíos porque no valía la pena repararlo. Tenía la quilla rota – explicó mientras mascaba su tabaco. El marinero bajó de nuevo la vista a la vela que tenía entre manos y anudó el hilo con que la cosía -. No se ha vuelto a ver a los otros navíos y tampoco se sabe nada de la tripulación o los soldados que iban en ellos. Sea lo que fuera lo que acabó con ellos, es algo gordo. Algunos hablan de un monstruo marino, y otros de piratas malditos. Unos pocos dicen que la flotilla fue a un lugar de aguas traicioneras... cualquier cosa. Hay quien cree que ahora que no tenemos militares ni barcos de guerra nos pueden atacar... pero no lo creo, no mientras el fuerte siga donde está. A mí me da igual todo eso, pero no lo del barco. Mientras no crea que navegar es seguro, no pienso ni salir a la bahía.
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Mitsuko
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Joined: 25 Jun 2006, 22:35

04 Feb 2013, 15:19 #5

Lograr llamar la atención de alguien hizo que olvidase la función principal del salvavidas, decidiendo que prefería que protegiese el comunicador del agua salada. Aquel pequeño aparato era lo único que la conectaba a Cid y a Jack, si es que el piloto lo encontraba. La posibilidad de que no fuese así era demasiado triste así que se obligó a no pensar en ello, centrandose en su propia situación.

Se encontraba bastante tranquila cuando los chicos le dieron alcance, recibiendo de ella una sonrisa y numerosos agradecimientos. No había temido ahogarse, pero sabía lo bastante del mar como para desconfiar de las corrientes, y en la fuerza de sus brazadas no tenía tanta confianza. Pero con ayuda de ambos llegó fácilmente a la costa. Empapada y nerviosa, lanzando numerosas miradas al mar que había abandonado y al cielo del que había caído. Buscando un destello, algo que le indicase que la nave seguía allí.

La voz del hombre mayor la devolvió al muelle, a sus salvadores. Y en cierta manera, despertó amargos recuerdos. No se le pasaron las miradas desconfiadas, que se detuvieron significativamente en sus cabellos y sus ojos. En Bastión Hueco había de todo, no había llamado la atención más que el resto, quizás había sido ingenua pensando que sería así en todas partes.

-Siento mucho haberles interrumpido, Señor. Caí al agua y, aunque se nadar un poco, no quería arriesgarme a que la corriente me arrastrase. Les agradezco mucho que viniesen en mi ayuda. Mi nombre es Mitsuko. - hablaba de forma suave y educada, con una pequeña sonrisa de disculpa en los labios. Las emociones de su rostro parecían sinceras. Y no había nada en ella que desmintiese lo que parecía ser, una inofensiva jovencita.

Se había cubierto con la tela seca sin pensárselo dos veces, aunque uno de sus brazos seguía apretando contra su pecho el paquete con el que había llegado al mar. Fue la mano libre la que aceptó la bebida que le tendían y, sin querer desconfiar, se la llevó a los labios. Dando por hecho que se trataría de agua, no pensando en un primer momento que de poco le serviría el agua en su situación. Fue por ello que la bebida se le atragantó, sintiendo un ardor en la garganta y no pudiendo evitar toser un poco.

-Gracias - añadió pasados unos segundos. Pensándose bien sus siguientes palabras. Todo parecía tranquilo allí. Salvo por el hecho de que acababan de ser atacados y se encontraba sola, sin saber que había sido de sus compañeros de viaje. El nerviosismo sin duda se haría evidente en su rostro, que se volvió una vez más hacia el mar. Esperando y deseando que Cid apareciese. Pero solo encontró aquel escenario de película, ruinoso barco abandonado incluido. No llegó a ver ninguna otra embarcación, aunque no podía saber si aquello era lo habitual o no. -Estoy buscando a un amigo. Iba a visitar Isla Turquesa, ¿saben si ha llegado algún barco procedente de esa isla en los últimos días? - esperando desviar la atención sobre un detalle de su explicación, desde donde había caído. Si además podía averiguar el paradero de su compañero en ese mundo, mejor. Debía encontrarle cuanto antes. Quizás él tuviese más información sobre lo que allí estaba pasando, o caminase desprevenido sin saber el peligro que acechaba aquel lugar.
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Edward
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Joined: 29 May 2007, 16:25

06 Feb 2013, 08:58 #6

Estuvo a punto de responder a la pregunta, sin embargo, el marinero no esperaba respuesta. Una pena, quería ver cómo reaccionaba cuando le hablase de Isla Turquesa, aunque, claro estaba, la noticia no podía haber llegado antes que ellos, pues habían sido el primer barco que había zarpado del lugar. Aún así, difundiría la noticia, eso infundiría algo de espíritu en el lugar.

Y al parecer, lo necesitaba. La cuidad no tenía una flota con la que proteger las costas. Eso era malo ya sin la amenaza de los Sincorazón, ¿temerían un asalto de la oscuridad o solo se preocupaban por simples piratas? No sería de extrañar que ambos se aliasen, dado el corazón podrido de los delincuentes.

- Y hace bien. Son tiempos difíciles. Aún así, traigo buenas noticias. De camino hacia aquí pasé cerca de Turquesa. Al parecer, el sitio ha terminado y todos los piratas están muertos. Que tengan un buen día. - dijo, despidiéndose con un gesto de la mano antes de continuar.

Tenía suficiente información como para comenzar. Debía ser organizado y procurar no perder el tiempo con rumores falsos. Que una flota de la marina había desaparecido en el mar parecía difícil de creer, pero si todo el mundo había visto como había vuelto el barco moribundo... eso ya era otra cosa.

- Tenemos que averiguar hacia donde se dirigía los barcos de la marina, quizá lo que hundió esas naves venga hacia aquí ahora mismo. Empezaremos por la marina. - le comentó a Amy, a la que quizá le inquietase estar en presencia de fuerzas del orden, después de haberles robado un barco. Sin embargo, nadie les había visto, y la misma Amy, pese a ser una pirata, no había llamado la atención en toda su carrera profesional, un gran logro, por lo que cualquier mentira alejaría las sospechas de ella.

Nunca había usado el hecho de ser hijo de un gobernador en su favor, era un buen momento para ver cómo de bien funcionaba. Con ello en mente, se encaminó hacia la sede de la marina en Port Royal.
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Pepito Grillo
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Joined: 02 Nov 2005, 22:56

15 Feb 2013, 20:21 #7

El viejo pescador no perdía detalle de lo que Mitsuko iba diciendo. Tampoco le quitaba el ojo de encima, desconfiado. Al parecer seguía sin convencerle el color que tenía en pelo y ojos, pero no dijo nada al respecto. El anciano asentía de cuando en cuando al tiempo que cerraba la bota de la que la chica acababa de beber. Sonrió ligeramente cuando ella se atragantó.

-Un amigo que iba a visitar Isla Turquesa... No sé qué decirte, niña, no ha habido buenas noticias de ese lugar desde hace tiempo. Claro que podría estar equivocado. De todos modos, estamos bastante mal en lo que a barcos se refiere después de lo de la marina... Darien, tú has vuelto del puerto hace poco. ¿Viste algún barco nuevo?

El muchacho de pelo rubio se acercó. Se acababa de quitar el trapo de la cabeza. Los ojos azulados miraron sin emoción primero al viejo y luego a Mitsuko antes de hablar.

-Había uno. Y justo creo que acababa de llegar de Isla Turquesa. Los de la tripulación venían bastante contentos, la verdad.

-Pues ahí lo tienes – dijo el pescador -. Puede que en ese barco haya venido tu amigo. ¿Cómo se llama, por cierto? - preguntó antes de dar un trago de la bota. El chico moreno, que simplemente se había quedado mirando a Mitsuko sin decir nada, se acercó.

-Oye, abuelo, ¿qué tal si la acompaño hasta el puerto? Por si se volviera a caer.

-Te he dicho mil veces que no me llames así, Thorn. No es mala idea. Acompañadla Darien y tú. Para lo que me ayudáis, más vale que termine yo de calafatear el bote. Venga, aire. Y no tardéis.


Evidentemente decepcionado, Thorn hizo una mueca. No contradijo al pescador, pero era evidente que no le hacía demasiada gracia que Darien se les uniera. Ambos se encaminaron directamente hacia el puerto, mirando atrás para ver si Mitsuko les seguía. Mientras tanto el anciano les siguió con la mirada, negó con la cabeza y se volvió a sus asuntos.
_____________________________________________

El lobo de mar se sorprendió al escuchar de Edward que el problema en Turquesa había terminado. El joven no dudó que pronto se esparcería ese rumor como la pólvora, tan pronto como el hombre estuviera en una taberna... sin contar a los propios marineros que habían venido con él. Más de uno y más de dos estaban ya exagerando las historias para encandilar a sus audiencias. Amy, que iba con él, se despidió con la mano del marinero y le siguió por la calle.


-No creo que eso le anime a navegar, pero al menos a nosotros sí nos sirvió de algo. Si la memoria no me falla, el único sitio al que nunca me acerqué demasiado de este lugar es precisamente al acuartelamiento de la marina. Bueno, allí y al fuerte, que es donde iremos. Es donde tienen las mazmorras y ya sabes... No es el lugar más acogedor de la ciudad. Sígueme, puede que no haya pasado mucho desde que estuviste aquí, pero no me fío de tu sentido de la orientación.

Amy se puso al frente y atravesó las calles con Edward no muy lejos. La impresión que había tenido en el puerto se acentuaba en el interior: poco ajetreo, comerciantes circunspectos, gestos adustos...
Sólo los niños parecían ajenos al raro humor del resto de la población. Amy giró de repente por una esquina y Ed la perdió de vista. De frente venía un grupito de unos seis soldados con sus sombreros y sus uniformes, armados hasta los dientes. Antes de saber qué pasaba, Amy le agarró del brazo y tiró de él hasta que se encontraron encogidos en un portal del callejón. Fuera se escuchaba el paso de las botas de los soldados.


-¿Pero qué haces? No te quedes pasmado delante de ellos, Teach. ¿Ya se te ha olvidado la que montamos fuera de la taberna? Esto no es Tortuga, diablos, aquí se acuerdan de los que alteran el orden. Es mejor no llamar la atención, ni siquiera aunque no hayamos hecho nada recientemente. Puede que a ti no te busquen, pero no sería la primera vez que me pescan in fraganti, y prefiero que ni se acuerden de que existo -susurró iracunda -. Cuando estemos cerca del fuerte, entrarás tú solo y yo te esperaré fuera. Por si acaso.

Una vez se marchó la patrulla, Amy volvió a guiar a su compañero, esta vez más precavida que antes. Al cabo de un rato apareció ante ellos el camino empedrado que subía por una colina hasta la entrada misma del fuerte. El rastrillo estaba arriba, como casi siempre, y las puertas abiertas de par en par. Desde donde se encontraban no se veía a nadie vigilando en las almenas.
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Mitsuko
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Joined: 25 Jun 2006, 22:35

18 Feb 2013, 10:36 #8

Las miradas del anciano la ponían tan nerviosa que casi agradeció haberse atragantado, un poco de tos merecía la pena a cambio de una sonrisa. Incluso siendo esta a su costa. Pero la pequeña sensación de alivio mudo en inquietud al escuchar las noticias sobre Turquesa. ¿Que estaría pasando en la isla? ¿Estaría Edward en peligro? Volvió su mirada cargada de preguntas hacia Darien, impaciente. Ganandose su respuesta una amplia sonrisa.

No podía ser casualidad que despues de los siniestros rumores, justo cuando Edward debía llevar una semana en aquel mundo, regresase gente de Turquesa. Gente contenta. Sin duda él estaría con ellos, debía encontrarle y advertirle de que el peligro podía haber ido más allá. Perderse un minuto en sus pensamientos fue suficiente para que los hombres que la rodeaban decidiesen lo que iban a hacer con ella, aunque casi por reflejo respondió al anciano.

-Edward, mi amigo se llama Edward. - se pudo escuchar, cuando ya parecía que la chica iba a esquivar la pregunta. Los jóvenes habían comenzado a caminar y ella debía apresurarse a seguirles. -Gracias, Señor. Que tenga un buen día. - dijo apresuradamente mientras le devolvía la tela que le habían prestado.

Una no debía olvidar la educación, incluso cuando pararse a algo así la obligase a corretear unos segundos tras los chicos. A tiempo de estar tras ellos cuando se giraron para buscarla con la mirada. Les dirigió una sonrisa, ellos no parecían mirarla con la desconfianza del anciano y eso hacia que se sintiese mucho más cómoda en su presencia. Deshizo el bulto que llevaba en brazos y se echó la capa sobre los hombros, para cubrir las ropas empapadas que seguían pegándose a su cuerpo. Se colocó el intercomunicador bajo un brazo, protegido de la vista de los transeuntes, y decidió que sería adecuado averiguar algo del lugar. Cuanta más información tuviesen, mejor sería.

-¿Esta muy lejos el muelle? Espero no tener que robaros mucho tiempo... ¿Que quiso decir él sobre lo ocurrido con la Marina? ¿Ha ocurrido algo malo hace poco? - preguntó finalmente, mirando a uno y a otro. Tanto le daba quien le respondiese, aunque Thorn parecía más amable. Se había prestado rápido para ayudarla, algo loable siendo ella una desconocida que les había obligado a meterse en el mar para rescatarla.
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Edward
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Joined: 29 May 2007, 16:25

07 Mar 2013, 07:28 #9

No era, precisamente, su intención, que el lobo de mar volviera a su hábitat natural. Amy bien debía suponer sus segundas intenciones así que simplemente caminó a su lado con media sonrisa en el rostro ante la desconfianza de la muchacha. Su sentido de la orientación estaba en perfectas condiciones, haciéndosele sabido el camino y las calles que recorrían.

- Gracias, por la parte que me toca. - fue todo lo que añadió mientras caminaban con calma y silencio hasta su destino.

Atento como estaba, no le pasó inadvertida la presencia de los soldados, aunque sí la desaparición repentina de Amy. Cuando tiró de su brazo, pretendió que el movimiento fuera lo más natural posible, como si hubiera salido de él y no fuera la mujer la que lo arrastrara.

- No, no lo he olvidado. Pero si alguien me conoce aquí, será por ser el hijo del gobernador de Turquesa, no por montar alboroto en la puerta de una taberna. Aún así, podemos hacer las cosas a tu manera, si lo prefieres. Venga, vamos. - dijo, haciéndole un gesto con la mano una vez hubieran pasado los soldados.

El camino hasta el cuartel careció de incidencia y una vez llegaron allí se encontraron con que no había vigilancia en el exterior. ¿Andarían escasos de personal? Se despidió de Amy con la mano, sin darle indicación alguna. Se las apañaría para dar con él en cuanto saliera de allí, no hacía falta ir dándole órdenes... en todo caso, ocurría lo contrario.

Hizo memoria de cómo debía caminar el Edward Teach de Turquesa, acostumbrado al caminar del que había crecido en Bastión, y se encaminó hacia el interior del edificio. Se dirigiría al primer oficial que encontrara, informándole de con quién estaba hablando... cosa que solía hacer la gente de poder petulante, pero que resultaba bastante efectiva. Después, decidiría si quería hablar con alguien de mayor rango o le bastaba con la información que pudiera proporcionarle.
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Pepito Grillo
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Pepito Grillo
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Joined: 02 Nov 2005, 22:56

24 Mar 2013, 20:27 #10

Los chicos caminaban ligeros. No tardaron mucho en salir de la playa seguidos de Mitsuko, tomando un sendero que cruzaba un tramo de dunas y llevaba hasta la ciudad. El ambiente en las calles no era lo que se dice tan bullicioso como cabría esperar en un día de mercado. Darien iba primero, sin quitar ojo de prácticamente nada. Se movía discretamente, sin llamar la atención, y no se escapaba nada de sus ojos serios.

-Tranquila, no está muy lejos - contestó lacónicamente.

Por su parte, Thorn apenas apartaba la mirada de Mitsuko lo justo para no tropezar con las cestas de gallinas y la gente que pasaba. Fue él quien respondió a su pregunta.

-¿No lo sabías? Hace unas semanas una flota de barcos de la marina salió del puerto. Iban bien armados y avituallados. Tenían previsto volver en cuanto acabaran con un cubil de piratas o algo así. Dijeron que alguien dio un soplo…

-Simples rumores.

-¡Bueno, pero es lo que se dice! El caso es que los barcos partieron al sitio donde se supone que estaban los piratas con la idea de apresarlos. Según lo que oí, era una isla llamada… ¿Halifax? Algo así me suena.

-Era Rattray Head. Si vas a dedicarte a escuchar y difundir rumores, al menos hazlo bien.

-Ja, sabía que también estabas escuchando cuando lo contaban – replicó Thorn, burlón -. Bien, pues la flota fue hasta Rattray Head… o al menos esa era su intención. No sé si llegaron, o si les pasó algo por el camino… pero hace unos días vimos una vela en el horizonte. Resultó ser uno de los barcos de la marina, el Mary Celeste. Estaba entero roto, con las velas desgarradas. No había nadie a bordo. El barco tenía la quilla rota y hacía agua, pero se mantenía a flote. Según el abuelo, con esa avería tendría que haberse hundido. El alcalde no quería meterlo en el puerto, pero no logró convencer a nadie para que lo remolcara hasta otro sitio. Y no hizo falta: el barco, como si le hubiera oído, se dejó ir a la deriva hasta encallar en los bajíos, no muy lejos de donde te encontramos. Ningún otro barco ha vuelto, ni hemos sabido nada de los hombres que se fueron. Los soldados se acercaron para investigar el navío, pero no encontraron nada. Desde entonces nadie más se ha acercado a él.

Los tres seguían caminando. La historia no era lo que se dice agradable. Cuanto más oía, Mitsuko notaba que el sol del Caribe no era tan cálido como le había parecido antes. Ahora se entendía que la gente no estuviera de humor. Al cabo de un rato, Darien miró a Mitsuko y señaló hacia una goleta amarrada en el muelle. Había marineros a su alrededor, embarcando toneles y fardos. Su expresión jovial no encajaba para nada con la de los comerciantes y lobos de mar. No obstante, cuando hablaban con éstos, sonreían... por poco rato.

-Ese es - anunció.
__________________________________________

Amy resopló con los ojos en blanco.


-Claro que prefiero hacer las cosas a mi manera. Ya te he dicho que aunque a ti te reciban con aplausos, para ellos yo sigo siendo una delincuente.

A petición de Amy torcieron en varias callejuelas y atajos propios de los criminales. No tropezaron con más patrullas, ni tuvieron problema con las pocas personas que encontraron en el camino. Muchas estaban más interesadas en el fondo de sus botellas, en las piedras del suelo o en sus puestos mercantiles que en la gente que pasaba. Decididamente, el inesperado y preocupante regreso del Mary Celeste había calado hondo en el ánimo de todos, incluso del de los bravucones de callejón, que no les dedicaron más que una mirada desconfiada. Finalmente llegaron a la esquina del local de un tonelero. Amy acordó con Ed que esperaría ahí mientras hacía sus chanchullos.

En el interior del fuerte había apenas un puñado de soldados. Muchos estaban ocupados en labores que normalmente habrían sido desempeñadas con eficacia marcial, pero en lugar de eso ahora se hacían rodeadas de una agobiante sensación de pesimismo. Un par de militares le miraron, y como sucedió con los matones del callejón, únicamente le miraron pasar. Por fin uno de ellos salió a su encuentro. A pesar de ir arreglado, la pulcritud propia de los soldados de Su Majestad había desaparecido de su uniforme. La guerrera estaba arrugada, a la camisa le faltaba un botón y las botas estaban sucias de barro seco. Su gesto era serio y adusto, con la típica cara suspicaz y curtida del soldado veterano.

-¿En qué puedo servirlo, señor…? – dijo receloso. La ropa de Ed era nueva (la que había traído le estaba pequeña, además de estar hecha jirones tras sus múltiples aventuras), y su porte era casi el que cabría esperar en un aristócrata. Así y todo, debía faltarle algo de práctica, o tal vez el recelo del hombre procedía de la visita de un joven a un fuerte de baja moral con apenas guarnición.
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Mitsuko
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09 Apr 2013, 08:47 #11

No hicieron falta muchos pasos para que Mitsuko se diese cuenta de que le sería difícil seguir el ritmo que ambos habían marcado. Eran más altos que ella, lo cual tampoco era sorprendente, y estaban más acostumbrados a caminar sobre la arena. Pronto sus mejillas se encendieron y su respiración se volvió más trabajosa, pero no se quejó. Estaba decidida a no ser una molestia, lo cual significaba hacerles perder el menor tiempo posible.

Era demasiado joven e ingenua para percatarse de que quizás uno de ellos estuviese encantado de disfrutar de un tiempo extra en su compañía. Solo veía gentileza en la constante mirada de Thorn, gesto que intentaba corresponder siempre con luminosas y agradecidas sonrisas.

Seguir una conversación con el esfuerzo extra que estaba realizando se le antojaba imposible. Así que agradeció que ambos se dedicasen a intercambiar comentarios el tiempo suficiente para dejar atrás las pesadas arenas y sus dunas, dándole tiempo a recuperar parcialmente el aliento.

La diversión que le provocaban los primeros intercambios se evaporó al llegar a la parte triste de la historia. Su sonrisa se apagó al pensar en todas las vidas desaparecidas, aunque mentalmente anotó el nombre mencionado por Darien. Rattray Head. Aquel debería ser el primer lugar a investigar, una vez que lograse dar con Edward. Y con Cid y Jack... Sus pensamientos volaron al comunicador que permanecía en silencio bajo su brazo. ¿Donde estaba el piloto? ¿Habría logrado localizar a Jack en el mar? ¿Todavía seguiría buscándolo?

Pero no debía olvidar que se esperaba de ella que participase en la conversación, que hasta ahora solo había recibido gestos negativos o afirmativos por su parte.

-Es una historia muy inquietante. La gente estará muy asustada... - fue lo único que pudo decir, dedicándole una mirada cargada de preocupación a Thorn. No quería entrar en detalles sobre sus motivos para desconocer la historia.

Eso explicaba que se viese a tan poca gente por las calles, y que ninguna luciese una sonrisa en sus rostros. Si una flota de barcos de la marina no había logrado vencer al enemigo ¿Que sería de la ciudad? Los Liberian eran las respuesta a aquella pregunta, pero poco podrían hacer en la situación actual.

Pero aquello cambiaría pronto, pues Darien señaló un enorme barco velero. Sus ocupantes resaltaban a primera vista, se les veía alegres y llenos de energía, contrastando drásticamente con los marineros que había desperdigados por los muelles. Buscó ansiosa un rostro familiar, la menuda figura que tan bien conocía, pero Edward no estaba a la vista. Debía estar cerca, lo presentía, la llegada de aquel barco no podía ser una mera casualidad.

Aceleró el paso para adelantarse a sus acompañantes, girándose con los brazos en alto para hacer que se detuviesen. La expresión de la joven era decidida, aunque no tardó en dibujarse en sus labios una cálida sonrisa de agradecimiento.

-Gracias por acompañarme hasta aquí. Confío en que ese sea el barco que busco, y esos hombres puedan indicarme donde encontrar a mi amigo. Habéis hecho ya tanto por mi... No querría reteneros más tiempo del necesario. - no rechazaría su ayuda y compañía si estos insistían en ofrecérsela nuevamente, pero debía darles la oportunidad de volver a sus labores.
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Edward
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Joined: 29 May 2007, 16:25

21 Apr 2013, 08:58 #12

Discutir con un muro de ladrillo sería bastante más productivo, al menos tendría claro desde el principio que no está escuchando. Con Amy siempre había alguna esperanza de que algo se quedara dentro de su cabeza y no saliera por donde había entrado. Injustificadas, al parecer.

No entendía que, como hijo del gobernador de Turquesa, nadie relacionaría a Amy con una pirata conocida, pues, para empezar, siempre había procurado no serlo, y para seguir, bastaba con decir que era un niñera, o algo parecido. ¿Quién iba a hacer preguntas? Pero todo eso daba igual si Amy estaba dispuesta a seguir comportándose como la pirata que ya NO era.

Perdido en sus pensamientos, tardó un segundo de más en responder al hombre que se había dirigido a él.

- Soy Edward Teach, hijo de Francis Teach, gobernador de Turquesa. Este lugar... no luce como la última vez que lo visité. Me he enterado de que habéis tenido problemas. En Turquesa también los hemos tenido, muchos y extraños. Quizá lo que allí aconteció pueda serviros de ayuda, pero, aunque no lo sea, es necesario que la marina lo sepa.
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Pepito Grillo
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Joined: 02 Nov 2005, 22:56

16 May 2013, 23:06 #13

Darien dejó escapar un pequeño suspiro que no daba a entender nada en particular, y ya parecía que iba a darse la vuelta cuando Thorn le cortó al hablar.

-¡De eso nada! ¡Nos quedamos! Si nos vamos y te pierdes o te pasa algo, no nos lo perdonaríamos nunca. Además, así hacemos tiempo hasta que el abuelo termine de calafatear. ¿Verdad, Darien? - dijo dando un codazo al susodicho.

-Sí, sí, lo que tú digas. De todos modos ibas a hacerlo aunque ella te dijera que no.

Con una carcajada, Thorn se acercó al barco. Darien se quedó con Mitsuko y una vez su compañero se alejó, le dio dos golpecitos en el hombro a la chica y señaló hacia Thorn. Éste fue directamente hacia uno de los marineros. Sin embargo, una vez que llamó su atención y el hombre dejó de recoger el cabo que tenía entre manos, se calló de repente. Desde donde estaban, Mitsuko y Darien le vieron regresar muelle atrás. Al llegar a su altura Darien le miró con el ceño algo fruncido.

-Ni siquiera sabías por quién hay que preguntar, ¿verdad? - rezongó, evidentemente molesto.

Thorn se sonrojó levemente y preguntó a Mitsuko por el nombre antes de volver donde el marinero. Una vez le comunicó a quién buscaba, el hombre gesticuló con muchos aspavientos y respondió afirmativamente. Luego de un intercambio algo más largo de lo que cabría esperar, Thorn volvió.

-¡No me digas que tu amigo es un héroe! Me lo ha dicho el marinero. ¡Deshizo él solo la maldición que pesaba sobre Turquesa! ¡Y encima es un noble o algo así! ¿Por qué no nos lo habías contado?

Después de que Darien cortara la verborrea de Thorn, éste confirmó entusiasmado que Edward estaba cerca. Al parecer había desembarcado con una amiga y se habían alejado del puerto en dirección a la ciudad.

________________________________________________________

El soldado se cuadró al escuchar su nombre. A pesar del estado de su uniforme, aún mantenía la disciplina. De alguna forma, le recordó a Ed a los guerreros que luchan con valor pero sin esperanza. Tras un escueto "sígame por aquí, por favor", que quizá no fuera lo más correcto para su cargo, el soldado le condujo a través del patio hasta la base de una de las torres interiores del fuerte, donde se abría una sólida puerta de madera claveteada. El hombre la abrió y la sostuvo para que pasara.

Dentro había una pequeña habitación de la misma piedra con la que estaba construido todo el edificio. Pegada a la pared del fondo había una estantería abarrotada de papeles, mapas y cartas de navegación. Justo delante descansaba un escritorio que había visto días mejores, con una silla a juego y otras dos más contra la pared lateral, presumiblemente para los visitantes. Sentado sobre ella y afanado en escribir se encontraba otro individuo alto, delgado y de uniforme oscuro. La peluca que otros oficiales llevaban puesta de continuo él la tenía colgada de una de las perchas, junto a su sombrero. Unas finas lentes de montura dorada colgaban de sus orejas mientras se inclinaba sobre el pliego de papel y garabateaba sin descanso. El soldado se cuadró dando un taconazo y saludó marcialmente.

-Disculpad, señor, pero hay alguien que desea veros. Con... noticias, de Turquesa.

-Adelante, Wilkins. ¿De quién se trata?

El hombre tras el escritorio levantó la cabeza y miró primero al soldado y luego a Ed. Al contrario de lo que podía pensarse, no tenía la mirada aburrida y suspicaz de un intendente, ni la más cínica y prepotente de los superiores inmediatos. Por el contrario, observaba con intensidad incisiva a Ed. La boca era una línea recta inmutable, como si la hubieran tallado en uno de los sillares del fuerte. Al contrario que otros militares, llevaba unas patillas pulcramente recortadas y finas, no muy al uso de las modas de Inglaterra.

El soldado le refirió exactamente lo mismo que Ed le había dicho al entrar. El oficial no dio muestra alguna de sorpresa ni de emoción después de escuchar al militar. Sin decir una sola palabra, se levantó de su silla y dio la vuelta a la mesa con deliberada lentitud, llevándose las manos a la espalda. Con un gesto despidió al tal Wilkins, que salió con premura cerrando la puerta tras de sí. El hombre completó su recorrido situándose frente a Ed, que tenía que mirar ligeramente hacia arriba para verle la cara. Su gesto adusto era casi intimidante, aunque cuando habló su expresión se suavizó un poco.

-Bienvenido a Port Royal, señor Teach. Soy el capitán Johan Greenville, de la Real Armada de Su Majestad. Confío en que las noticias que traigáis sobre Turquesa sean buenas. ¿Cómo se encuentra vuestro ilustre padre, Lord Francis? Ah, demasiado tiempo sin verle... Servimos juntos de jóvenes, ¿sabéis? - dicho esto, se dio la vuelta y regresó a su sitio tras la mesa. Señaló con garbo con una mano una de las sillas junto a la pared -. Sentaos, por favor, y contádmelo todo. ¿Puedo ofreceros algo de beber?
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Mitsuko
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Joined: 25 Jun 2006, 22:35

10 Jun 2013, 16:49 #14

La joven ya estaba asumiendo que debería seguir sola su camino, dado que el rubio parecía tener ganas de regresar al suyo, cuando el amable joven salió raudo a ofrecer nuevamente su ayuda. Gesto merecedor de otra luminosa sonrisa de Mitsuko, que le observó alejarse sin perder un momento. Aunque Darien se había quedado con un pequeño detalle que los otros dos jóvenes habían olvidado, Thorn desconocía los detalles necesarios para ser el que llevase la conversación.

La Liberian no pudo evitar sonreír divertida ante aquello, aunque no tardó en forzar una expresión más seria para no avergonzar a Thorn por su olvido. Gustosa le dio el nombre completo de Ed, aun preguntándose por que no era ella la que iba a preguntar. La iniciativa de su salvador era tanta, que casi le daba apuro sugerir que podía encargarse sola de la situación.

Para cuando regresó lo hizo cargado de buenas noticias, Mitsuko parecía que iba a explotar de emoción ante la noticia de que Edward no solo estaba allí sino que además había llegado a tiempo de salvar a su hogar. Por un momento no pudo pensar más que en el hecho de que iba a volver a verle, después de tantos meses de espera.

-Un amigo es solo un amigo - respondió sin darle importancia, comenzando a caminar en la dirección que Thorn había indicado. Andando todo lo deprisa que sus piernas le permitían.

La posición de los padres de Ed nunca había importado, el pasado había permanecido en el pasado. Se alegraba de que hubiese podido regresar a casa, como un héroe ni mas ni menos. Ella no desearía regresar ni por todo el oro del mundo.

-¿Te dijeron hacia donde se dirigía? ¿Donde podremos encontrarlo? ¿Hace mucho que partieron? ¿Estará muy lejos de aquí? - preguntó. La joven callada parecía haber sido sustituido por otra que bien podría competir con Thorn. Las preguntas llovieron en dirección al joven moreno a una velocidad vertiginosa.
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Edward
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Joined: 29 May 2007, 16:25

10 Jun 2013, 18:22 #15

No iba a ser el chico el que le corrigiera en su poco pulido protocolo. Él hacía tiempo que lo había olvidado y el hecho de que lo llamaran de usted ya le hacía pararse a pensar por qué diablos lo hacían, aunque mantuviera sus modales en un lugar seguro al que recurrir cada mucho tiempo.

Edward se mantuvo callado, observando todo a su alrededor para terminar por darse cuenta, a groso modo, ante qué tipo de hombre se encontraba. Quería pensar que era un hombre pragmático, más el tipo de oficial que se había curtido en puestos fronterizos que en el centro de grandes urbes como esta.

La impasibilidad era buena cosa en una toma de contacto como aquella. Se mantuvo neutro hasta que el hombre comenzó a hablar. ¿Amigo de su padre? aquello le venía como anillo al dedo, había conocido a otros camaradas de su padre, y todos reaccionaban de la misma forma cuando hablaban de Francis.

- Su nombre me resulta familiar, Capitán Greenville. Es posible que mi padre me hablara de usted. No obstante, no hay tiempo para que haga memoria. - dijo, encimándose hacia el asiento, hacia el que se encaminó, sentándose con el cuerpo echado hacia delante, algo inquieto - Mi padre consiguió salvar la vida en Turquesa, más me temo que muchos hombres valientes no corrieron la misma suerte. Espero, no perdamos el tiempo en cuestiones innecesarias cuando le explique lo que allí aconteció. Lo que le voy a decir es algo difícil de creer, pero deberá confiar en mí, pues hablo en nombre de mi padre.

Cogió aire, no era fácil hablar de hechos sobrenaturales por aquellas islas.

- Un poco de agua, por favor. Isla Turquesa fue asediada por un ejército sobrenatural, liderado por un viejo enemigo de mi padre, antaño ajusticiado por él. Dicho de otra manera, un fantasma lideró un ejército de seres formado de sombras contra la isla de mi padre. Sus últimas palabras me hacen pensar que ciudad, así como muchos otros sitios, van a ser la siguientes, y ahora que he escuchado la noticia de la expedición que fracasó, no puedo dejar de pensar que todo está relacionado. - no iba a entrar en detalles hasta ver cómo de receptivo se mostraba. Si no creía en los Sincorazón y en los fantasmas, malamente iba a poder explicarle como derrotarlos.
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Pepito Grillo
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Pepito Grillo
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Joined: 02 Nov 2005, 22:56

15 Jun 2013, 13:23 #16

Thorn resopló poniendo los ojos en blanco. Darien no hizo gesto alguno, pero miró a Mitsuko con los ojos ligeramente más abiertos, como si se sorprendiera de oírla decir eso.

-Sí, claro, sólo con un amigo así yo ya me conformaba. Como si fuera poco tener uno de verdad.

-Un amigo es un tesoro.

Thorn asintió con vehemencia, aunque lo que había dicho primero podía hacer pensar que estaba más bien imaginando las ventajas de tener un amigo aclamado como héroe o sencillamente heredero de un gobernador. Cuando empezó la salva de preguntas, levantó los brazos con las palmas hacia Mitsuko pidiendo tregua.

-¡Hey, hey, cálmate! A ver, el barco ha llegado hace un rato, y se bajaron nada más atracar. Y según me ha dicho, no tiene idea de hacia dónde van, pero querían averiguar cómo estaban las cosas por aquí. Si fuera como nosotros iría a enterarse a una taberna, pero siendo hijo del gobernador de una isla, supongo que habrá ido al fortín del puerto... Creo.

-No creo que nos dejen entrar ahí como si tal cosa... - murmuró Darien pensativo. Era algo cierto. Sólo eran tres críos, y dos de ellos no precisamente distinguibles de golfos callejeros. Thorn le miró. Sabía que a su compañero le rondaba algo por la cabeza, y luego dio con el puño en la palma y gritó:

-¡Ah, claro! Tú sabías una forma de entrar en el fuerte sin que te vieran, ¿no...? ¡Ay! -se interrumpió Thorn como resultado de un codazo. Darien le miraba ceñudamente.

-Eso, tú dilo más alto... Si es que...

___________________________________________________

El capitán Greenville cogió una jarra de agua fresca de un armario situado a la izquierda del escritorio, en el que se veían más botellas y una serie de copas, de las que también tomó una. Mientras servía a Edward y se sentaba de nuevo, no dejaba de mirarle tan serio como una estatua. Las únicas expresiones que deformaron esa por lo demás impecable máscara fueron una sonrisa cálida al escuchar que su viejo amigo había salido con bien de sus problemas, un gesto de pesar al escuchar las bajas sufridas por su gente y un sombrío movimiento de cabeza cuando Ed mencionó al fantasma. Greenville aguardó a que terminara de hablar con las manos entrelazadas ante sí y el mentón apoyado en ellas. Poco a poco iba frunciendo el ceño.

-Si bien me alegro por las primeras noticias, aunque lamento las pérdidas, no puedo decir que las nuevas que traéis sean muy alentadoras, señor Teach. No es la primera vez que tenemos contacto con no muertos. Hace tiempo la tripulación maldita de la Perla Negra nos hizo una visita en plena noche. En aquel entonces yo sólo era guardiamarina, y por suerte no estaba de servicio. Pero les vi. Destruyeron numerosos negocios y viviendas, dañaron el fuerte con sus cañones de largo alcance y secuestraron a la hija del gobernador. Sin contar las bajas que sufrimos al intentar detenerles. No caían bajo las espadas, los disparos no hacían mella en ellos, y ni las explosiones de los edificios les hacían flaquear. No se detuvieron hasta conseguir su objetivo. Confiaba en no volver a escuchar nada parecido – aseveró, irguiéndose en su asiento. Al poco recompuso su fachada de circunspección inalterable y progisuió.-Sin embargo, doy por hecho, por lo que me contáis, que el fantasma fue derrotado y sus legiones vencidas. Es cierto que nuestras naves no han regresado, y seguimos sin saber la causa... y por el momento no podemos enviar más barcos a averiguar nada en tanto no llegue la flota de la Compañía de las Indias Orientales; pero si el fantasma ya no existe, no tengo tan claro que ambos hechos puedan estar relacionados. Tal vez, si ese ser atacó los barcos antes de que le hicieran frente en Turquesa... Esa sería una posibilidad.

Pero todo eran conjeturas, ni más ni menos, y una persona pragmática como parecía ser el capitán pronto las desechó a favor de hechos comprobables. No dejaría caer en el olvido las nuevas de Ed, pero por el momento prefería andar con pies de plomo y actuar sobre lo que podía y sabía con certeza.

-¿Hay alguna otra noticia que traigáis? ¿Algo más que deba saber, o sobre lo que creáis que la marina debe actuar?
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Damian Bandages
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Damian Bandages
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Joined: 13 Mar 2006, 18:07

19 Jun 2013, 13:16 #17

Minutos en el pasado
(Pero no demasiados)


Sir Jack murmuró mientras se ahogaba y seguía avanzando; una inconveniencia menor. Las armas suponían un considerable peso (sobre todo el escudo), pero no podía dejarlas tiradas; lo hubiera hecho si la elección fuera morir, pero no era ese el caso. Los ojos se le llenaban de sal y las vendas de agua, una sensación desagradable cuando bajo ellas estaba la carne embalsamada, quemada y desnuda con la que al parecer había pasado a mejor vida. Una brazada detrás de otra con miembros que se fatigaban y dolían pero realmente no se cansaban, y podría estar así día tras día... que, sinceramente, era lo que iba a pasar si no encontraba otro modo.

Unos diez minutos después estaba en un islote en el que apenas cabía sentado, tratando de accionar el comunicador. Sin respuesta. O se había roto con el choque, casi tanto como por cierto se había roto él (pero ahora estaba mejor), o había cualquier otra razón para que no funcionase. En su momento se había instalado para que pudiera transmitir incluso si las condiciones del mundo eran hostiles a ello, pero suponía que la falta de revisiones tenía su efecto. Suspiró, porque tanto sabía él de mecánica electrónica como de magia goética.

-Hummmm...

Un barco venía. Y a la ocasión la pintaban calva.

-Sí. Es hora.

El resto del viaje lo realizo enganchado en la quilla de un barco, evitando los remos y aferrándose lo máximo posible a algo que no había sido diseñado para ser aferrado, luchando contra la resistencia del agua y la propia velocidad del barco. Un calvario que acabaría terminando cuando pudo soltarse de ella, ¡dulce libertad!, al estar el puerto cerca. Nadó hasta el lugar y puso una mano, por fin, en tierra arenosa, jadeando por la ahora notable irritación de los ojos y sus pulmones llenos de agua. se encontraba en esa situación, en cuatro y tratando de acostumbrarse, cuando pudo levantarse.

"Oh, demontres..."

No llevaba nada encima. Las armas estaban firmemente sujetas, y eran el material más duro... las ropas que había llevado, no tanto. No llevaba NADA para disimular en aquel lugar, y aquello eran muy malas noticias. tendría que conseguir una capa y un embozo, y conseguirlos pronto.

...en cuanto pudiera ver con claridad de nuevo algo que no fuera un horrible arcoíris de dolor. Ayyyyyy.

-¿Hola? -preguntó, tratando de adaptar su lenguaje al que se hablaría allí, para no llamar la atención más de lo que ya haría- He sufrido un... siniestro en alta mar, y necesito ayuda. ¿Alguien podría ampararme, y decirme dónde me encuentro?
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Mitsuko
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Joined: 25 Jun 2006, 22:35

19 Jun 2013, 14:37 #18

La educación, demasiado arraigada en ella, evitó que Mitsuko siguiese su inclinación de volver a insistir en que el pasado de Edward a ella no le importaba. Tenía la sensación de que al repetirlo sonaría descortés a la fuerza, y era evidente que ellos no lo decían con mala intención. Pero la pequeña sabía perfectamente lo valioso que era un amigo, no por nada había encontrado el primero en Bastión Hueco no hacía tantos años.

Por suerte había cosas más importantes que tratar, como las respuesta que Thorn tenía para ella. Era gracioso que alguien tan parlanchín reaccionase así a un puñado de preguntas, aunque seguramente sería porque estaba acostumbrado a hacerlas él. Sopesó la información que le iba llegando e inevitablemente llegó a la misma conclusión que ellos, sin duda Edward no desaprovecharía la oportunidad que su condición de celebridad le otorgaba. Si la situación era tan mala como ella pensaba, recurrir a los ocupantes del fortín era la mejor opción para la ciudad.

-Seguro que ha ido al fuerte pero... ¿Por que no iban a dejarnos entrar? ¿Acaso no está para proteger a la gente? Si pregunto por Edward deberían avisarle de que estoy aquí... ¿no? - no eran pocas las preguntas que la joven tenía al respecto.

No era cuestión de que no valorase que quisiesen hacer que entrase a escondidas en un cuartel de la fuerza de seguridad local, era valiente por su parte, sino más bien que todavía no entendía porque iba a ser necesario. En Bastión nadie tenía problemas para llamar a la puerta de cualquiera de los cuarteles y hablar con sus ocupantes. Y antes de hacer algo ilegal preferiría que le explicasen los motivos para ello.
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Edward
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Joined: 29 May 2007, 16:25

19 Jun 2013, 20:32 #19

El joven tomó el agua, dio un sorbo, y se olvidó del vaso mientras el hombre iba desarrollando su línea de pensamiento. No le sonaba demasiado bien lo que estaba escuchando, y lo peor de todo es que sabía que lo que dijera Greenville iba a ser definitivo así que poco que discutir habría.

Volvió a recordar la existencia del vaso de agua, lo miró, dio un sorbo, y se levantó.

- Capitán Greenville, no le pido que instaure la ley marcial, solamente quiero que esté atento, quiero que sepa que pueden tardar más o menos, pero los Sincorazón llegarán. Y cuando lo hagan, quizá lleguen con más no-muertos. - dio un paso al frente, dando un último sorbo al agua para dejarla sobre el escritorio.

Comenzó a registrar sus ropajes en busca de algo, acabando por sacar una roca que desprendía un brillo intenso. La dejó sobre el escritorio de Greenville y esperó un par de segundos a que la observara.

- Pedidle a un herrero que forje armamento con este material, no importa qué: balas, sables... Lo que sea. La mayoría de los no-muertos recordarán lo que es la mortalidad si son tocados por él. - dijo, con la seriedad acorde a la situación.

Lo cierto es que esperaba sacar algo más de aquella visita, y dicho esto, no había demasiado más que añadir, así que tendría que seguir recabando información mientras se avecinaba la tormenta. ¿Quizá estuviera exagerando? ¿quizá tomaba demasiado en serio las palabras de un ser ruin? merecía la pena correr el riesgo de quedar de mentiroso con tal de que existiera la posibilidad de salvar a alguien.

- Nada más que añadir, estoy a su disposición si necesita ayuda. Hasta pronto, Capitán, ha sido un placer conocerle. - dijo, girándose para encaminarse hacia la calle. Empezaría por buscar de nuevo a Amy, y comenzaría a frecuentar zonas menos recomendables.

Cedo una Roca Luminosa a la marina.
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Pepito Grillo
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Pepito Grillo
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Joined: 02 Nov 2005, 22:56

21 Jun 2013, 21:37 #20

FDI: ***PotC - Multiple Jack***Tema acorde para la parte de Jack, que es el único que no tiene.

Por toda respuesta, Jack vio un movimiento por el rabillo del ojo y un objeto alargado y plano se le acercó desde el borde de su ángulo de visión. No llegó a golpearlo, pero se interpuso entre él y quien lo blandía.

Se trataba de un remo. El sol de la tarde, que ya empezaba a retirarse hacia el fin del mundo, se reflejó en su húmeda superficie pulida. El madero estaba siendo sujeto por un hombre mayor, de aspecto nudoso y curtido como cualquiera de la tablazón de un barco viejo. Era moreno, de barba blanca y ojos azules que miraban desconfiados y furibundos a la aparición de ultratumba que acababa de salir del agua ante él. Su mueca fiera no revelaba nada más que malas intenciones, pero Jack fue capaz de atisbar un fondo de miedo en las pupilas centelleantes del anciano.

-¡Escucha, demonio! No sé qué quieres ni qué has venido a hacer aquí, pero sé lo que eres. En esta ciudad nadie tiene nada que pueda interesarte, salvo quizá ropa en condiciones. Mis aprendices vendrán pronto y te conviene haber desaparecido antes de que les diga que vayan a por la guardia. ¡Ve a buscar el fin de tu maldición a otro sitio! Aquí ya estamos cansados de aparecidos – espetó sin dejar de sostener el remo entre ambos. Sin embargo, a pesar de su actitud, no hizo intento de atacar o avanzar. Tal vez no deseaba empezar una pelea que sabía no estaba perdida de antemano.
________________________________________

Darien miró a Mitsuko como si acabara de nacer. Thorn hizo algo parecido, pero no de un modo tan evidente. Sin duda estaban extrañados.

-De verdad no sabes cómo funcionan las cosas por aquí, ¿verdad? A gente como nosotros nos protegen cuando les conviene. El resto del tiempo protegen a los ricos. Si vamos al fortín por la puerta grande, el primer guardia que nos vea nos parará. Ya sería una suerte que no nos echara nada más vernos. ¿Crees que aunque sepamos el nombre de un héroe recién llegado le darán un recado de parte de tres críos harapientos?

-Oye, que ella no va harapienta... Como mucho algo mojada.


Darien desestimó el comentario de Thorn con la mano. Para él estaba claro que no les dejarían entrar, y si el guardia de turno se dignaba a escucharles, bien podía no hacer caso del encargo de todas formas. Y dado el reconocimiento de que gozaba Edward ahora, cualquiera podría ir afirmando que era amigo suyo para que el tabernero le haga un descuento. Naturalmente, el taberneno no iba a picar; tanto menos un soldado.

-Darien, no seas tan aguafiestas. Si quiere ir por la entrada que lo haga. Yo pienso acompañarla de todos modos, tú puedes volver con el abuelo a remendar redes.

-No voy a intentar convencerte de nada
– repuso Darien mirando a Mitsuko -, pero lo que dice Thorn es cierto. Conozco una manera de entrar. Si tan mal quieres ir al fortín para encontrar a tu amigo, tú verás qué modo prefieres. Aunque te aviso que el camino secreto no es fácil de recorrer. Está oscuro y a veces hay murciélagos. Y está anocheciendo – añadió. De no ser por el tono neutro de su voz, se habría dicho que intentaba convencerla de no coger su opción, aun creyendo que la puerta principal no era una alternativa. Es más, aun sin mucha emoción en su voz, algo sí que se notaba. Quizá le faltó decir "no es lugar para niñas pequeñas".
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-Sincorazón... - murmuró Greenville -. Imagino que ese es el nombre que dais a esa amenaza sobrenatural de la que me habéis hablado. No creo haber visto uno nunca.

El militar se acomodó hacia atrás en su silla, meditando con los dedos entrelazados y la mirada perdida en algún punto de la mesa como si la pulida superficie pudiera permitirle ver más allá. Por un momento, dio la impresión de que el capitán iba a desestimar las preocupaciones de Ed, pero al momento se encontró mirando de nuevo a los mismos ojos sagaces que al entrar le habían llamado la atención.

-Por otro lado, vos los habéis visto. Los habéis enfrentado. No tengo motivos para dudar de ello, y puesto que sois de los dos quien los conoce, seguiré vuestro consejo. Es una lástima no disponer de más hombres en estos momentos, pero me ocuparé de que los que dispongo no se entreguen a la molicie. Redoblaré las guardias, aunque naturalmente no pondré sobre aviso a la población. Como bien habéis dicho, no es preciso recurrir a la ley marcial si no es absolutamente indispensable -admitió, dándole la razón.

Cuando Edward sacó el fragmento brillante, Greenville abrió los ojos con genuino interés y se la acercó sosteniéndola cuidadosamente con la mano derecha y girándola sobre sí misma. Parecía que intentase captar cada mínimo detalle del corte y la composición.

-Extraño material. Si esto es todo con lo que contamos, creo que lo mejor será alearlo con acero común para fabricar armas de cuerpo a cuerpo. Las balas pueden ser desperdiciadas fácilmente, y algo me dice que podríamos necesitar incluso más de lo que podamos hacer con este mineral. Haré llamar a los herreros locales y al maestro forjador del fuerte para que se pongan a trabajar de inmediato y sin hacer preguntas. Dispondré también de un almacén donde mantenerlas a buen recaudo hasta que sean necesarias.

Dicho esto, el joven liberian se encaminó a la puerta. El capitán, que a pesar de ser militar conservaba intactos sus modales, se levantó y le acompañó al tiempo que le daba las gracias. Estaba ya anocheciendo, y seguramente Amy estaría más que harta de esperar. Seguramente luego le tocase aguantar al menos un par de pintorescos insultos marineros.

-Es posible que, si la peor de las previsiones se cumple, os debamos la vida, señor Teach. Confío en que todo esto no sea más que un exceso de precaución por nuestra parte, pero intuyo que lo que habéis pasado es algo que no debe ser ignorado. Quienes desconocen la historia están condenados a repetirla, dicen, y nosotros hemos tenido ya bastantes historias de aparecidos. Comunicad a vuestro padre que estaré encantado de recibirle si desea hacerme una visita. Iría yo mismo, pero el deber es el deber. Buena suerte y hasta pronto - concluyó. A la salida, el soldado Wilkins esperaba obedientemente para escoltarle hasta la puerta. Wilkins le ofreció enviar un par de hombres con él como protección, aunque mientras se giraba y regresaba a su despacho, Greenville estaba seguro de la respuesta del joven.
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Edward gana: 3 puntos de Fama para los liberian.
"El trabajo de la Voz de la Conciencia nunca termina..."
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