El camino de los vivos

El CGM es la sede de la renovada Milicia de la ciudad. Si quieres proteger este mundo a cambio de una paga justa, este es tu lugar. ¡Bastión Hueco te necesita!

Moderator: Jarek Larg

El camino de los vivos

Inmera
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Joined: Aug 27 2014, 04:50 PM

Oct 21 2017, 03:08 PM #1

El joven yuuichi se aparto de ella, rechazando su amabilidad, en los ojos del felino la mujer pudo reconocer la culpa y la duda. Algo debía haber pasado en su frente, algo que le perseguiría más tiempo del que ella misma podía predecir. Solo sabía que conforme se alejaba de él, le pareció ver como algo le seguía, seguramente un espíritu de culpa, no tenía más mala intención que estar junto a Yuuichi hasta que la superase. Así es como funcionaban los espíritus del alma, te acompañaban hasta que dejabas de necesitarlo.

Con un suspiro, la Ronso recogió a su compañera y fue detrás de Rei para alcanzarla y darle un pequeño, pero importante informe. En el cual estaría lo que había sucedido con Raul, y Skjöldur, así como la baja del sargento Dash. Aunque su estatura y cuerpo pudieran parecer imponentes, al acercarse a la Comandante pareció empequeñecerse, sin saber bien por qué, algo le decía que la mujer que tenía ante ella estaba mucho más al límite de lo que ella había estado al luchar contra Desolación. Pero aún así, no se merecía que la hicieran esperar más:

- [color=0099FF]Comandante... Le traigo noticias, me temo que no son buenas[/color]. - comenzó la Ronso, con su voz más serena y tranquila. No era su primera vez dando una noticia como esa, pero nunca se hacían más fáciles. - [color=0099FF]El médico de campo Raul está tratando a los heridos en el Hall del Ayuntamiento, la recluta Skjöldur y yo, luchamos en varios frentes hasta el final, pero mi compañera ha caído y debido a su condición no sé si despertará. Por último el Sargento Dash ha... Caído en combate, luchamos junto a él contra un Dragón, pero nos ordenó retirarnos y ayudar en los otros frentes. Por lo que sé de Fafnir, se encargaron de la bestia, pero no sé como cayo el Sargento... Lo lamento mucho, Comandante.[/color]

Conforme daba el informe, su voz temblaba por momentos, dos caídos, uno de ellos definitivo, añadidos a la muerte definitiva del Capitán Jarek hacían que la milicia de Bastión Hueco hubiese sufrido mucho el asalto. Los liberian no habían perdido a nadie, siendo la organización que más fuerte saldría de aquel conflicto, los Exploradores tendrían que llenar el hueco por la perdida de su carismático líder, pero mientras tanto, los huecos que las emblemáticas figuras de la Milicia habían dejado no podría ser rellenado en mucho tiempo.

Confiaba en que la pelirroja no se detuviera en su camino hacía el Cuartel de la Milicia, con las calles tan cambiadas por el misterioso trabajo de una figura desconocida, la Ronso temía que algo le hubiera sucedido al lugar, pues no había sido visto involucrado en ninguno de los combates. Y aun a pesar de que todo pareciese tan nuevo y diferente, temía que la magia que hubiera cambiado Bastión Hueco hubiese malfuncionado con la construcción hecha por el difunto capitán de la Milicia.
La caminante de espíritus - Escritos del Chamán
color: Inmera - [color=0099FF] - Gazeth [color#2ECCFA] - Guardian
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Andrew
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Andrew
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Joined: Mar 14 2006, 10:16 PM

Oct 29 2017, 12:12 AM #2

Inamovible, como si se encontrara en un torreón desde el que observara el ir y venir de la gente, Andrew se mantuvo al margen sin dar indicativos de que percibía nada remarcable de lo que ocurría a su alrededor. Una actitud que venía siendo aceptaba por el rubio por el simple hecho de no tener ni la más remota idea de cómo actuar en una situación así.

Para colmo de males, su hilos de pensamiento se habían caído por un precipicio en el mismo instante en el que Rei le había hablado directamente, pillándole totalmente por sorpresa. Apenas si pudo dejar escapar un asentimiento algo nervioso, muy impropio de él. Por suerte esa simple frase reactivó la maquinaria de su cerebro, que se había oxidado en un tiempo récord.

El camino al Cuartel fue igual de sosegado que el resto del trayecto. Andrew no tenía curiosidad por saber que nuevos ingenios tecnológicos se alojaban ahora en las viviendas de los habitantes de Bastión Hueco, pero aún así agradeció la mano de pintura, y los ladrillos que no atravesaban ya su tercer uso constatado.

Casi deseó que el Cuartel no hubiera cambiado. Por impresionante que sonara, le tenía cierto apego a la vieja mole de hormigón y de cuando en cuando tenía cierta curiosidad por saber dónde acabaría la idea de Jarek. Entonces recordó que nunca sabrían dónde acabaría la idea de Jarek y le pareció adecuado que su mano en los diseños del Cuartel desaparecieran como lo había hecho él. Era la opción menos dolorosa, menos incómoda.

Volviendo al tema de los deberes, se dio cuenta de que sus planes iniciales se tambaleaban. Jarek y Dash habían muerto, mientras que el destino de Skuld era incierto y Raúl se había quedado atrás, tratando a los heridos junto a Miles. Ludwig estaba inconsciente aún y Sombrilla casi ni tenía la consideración de Miliciana (como mucho de persona pequeña) por parte de Andrew, al igual que Inmera. Eso dejaba muy pocas opciones a la hora de rendirle cuentas al deber del que Rei hablaba.

En resumidas cuentas, iba a pringar y estaba a la espera de ver cuánto. Probablemente mucho, dado que se apiadaba del pobre estado de su, en este instante, superior, y en otras lides, compañera. Al menos, pensó cerrando el hilo de pensamiento de una tacada, sería en un Cuartel de la Milicia renovado.

Andrew descargó, casi por inercia, una palmada en el pecho de Az, sin mirar siquiera hacia él, justo en el mismo momento en el que comenzó a hablar. El golpe, aunque no contundente, fue suficiente para que Az tosiera, constatando la debilidad física del demonio. No hacía falta conocerle demasiado para saber que iba a decir alguna patochada, y no quería que le jodiera la primera impresión de su lugar de trabajo. Sin mirar atrás, el caballero se adentró en las fauces del lugar de duelo de los cadáveres.
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