Casa enEmm... que digaaa, embrujada

El resto del mundo de Centra, desde el avanzado país de Esthar hasta las regiones frías de Trabia, pasando por la isla de Balamb, los bosques de Timber y la región de Galbadia. Cada país tiene sus problemas, y los Jardines patrullan incansables para prestar apoyo contra los monstruos y sincorazón.
Pepito Grillo
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Pepito Grillo
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Joined: Nov 2 2005, 10:56 PM

May 6 2017, 10:08 PM #41

Ante la pregunta de Bridget, el dueño se encogió de hombros.


-No tengo muchos parientes. Cosas de ser hijo único, supongo. Cuando mi esposa murió, también dejé de asistir a fiestas o reuniones. Con el tiempo, mis amistades me fueron dando de lado... o más bien yo les di de lado a ellos. Pero... bueno, no estoy... tan mal - dijo sonriendo con poco convencimiento.

Apenas había terminado su respuesta y alejado a Bridget del peligroso agujero en la madera, cuando Ashbless se fijó en Fenec. Dio un ligero respingo, como si no la hubiera visto hasta ese momento. Lo cierto es que ella tampoco había hecho mucho por llamar la atención, aparte de mirarle fijamente en busca de ese algo que llevaba bastante rato intentando identificar sin éxito.

-¡Oh, vaya! ¿Es tuyo? No lo había visto... Espero que no haya dejado... ejem, bueno, ya me entiendes...

Luego de esto, ni Fenec tuvo tiempo de indignarse por ser tratada como una mascota vulgar ni Alay de responder en su nombre, porque una mano inesperada le agarró de repente y tironeó de él en dirección contraria al interior de la habitación. Y en dirección contraria hacia el sitio por el que Ashbless les estaba llevando. Lo que había empezado como una especie de broma de gusto discutible se convirtió en una huida por parte de Emma, un desplazamiento en principio involuntario de Alay y las caras de asombro de Bridget y el dueño. Emma salió disparada hacia la galería, bajó las escaleras y entró en el pasillo que llevaba a la cocina.

-¡Ah...! ¡Espera! - gritó Ashbless, a destiempo.

Si la bruja le escuchaba, hacía como que no, y no tardó en llegar a su destino. Ahí estaba la puerta cerrada que no llevaba ni a la despensa ni al exterior. De las que conocía, la única que podía dar al sótano. La abrió. Bajó los escalones. El intenso olor que subía de la oscuridad llenó sus fosas nasales y estuvo a punto de marearla. Olía a podrido.

Ashbless empujó suavemente a Bridget (FDI: y a Alay, si no se ha ido con Emma), instándolos a ir tras su compañera.

-¡Ten cuidado! ¡Te puedes hacer daño! ¿Adónde va? - se preguntó.

***Mortal sin***

A carne podrida. Emma tanteó la pared, en busca de un interruptor o algo por el estilo. Lo encontró a mano izquierda, pues el lado derecho ahora se abría más allá de lo que alcanzaba su brazo. El botón se accionó con un clic y reveló el contenido de la habitación.

El hedor a descomposición procedía de varias jaulas. Nueve, para ser precisos, de diversos tamaños y formas. Todas estaban cerradas y en su interior yacían los cuerpos de criaturas que en tiempo podían haber sido animales o monstruos. Al menos, no parecía que ninguno fuera un cadáver humano. Todos ellos compartían una apariencia común: chamuscados, retorcidos y con las extremidades quebradas. Emma se percató de que las jaulas no eran simples barrotes. Eran tubos de cristal asegurados con barras de metal, posiblemente blindado, a juzgar por los leves rasguños que habían dejado sus ocupantes en su agonía. Y todas ellas tenían una serie de conductos que terminaban en una suerte de máquina que ocupada toda la pared del fondo.

El dispositivo parecía sumamente complejo y también en un avanzado estado de sabotaje. Los generadores del Jardín eran una maravilla de la ingeniería, pero aquel aparato, aún siendo un tanto crudo con tantos cables y paneles abiertos, sin contar las marcas de golpes y quemaduras, era más intrincado que cualquier cosa que hubieran visto. Y, para los sentidos de Emma, en algún momento había apestado a magia.

Sobre la máquina había otra celda de cristal, más grande que las otras pero de idéntica forma cilíndrica. Su puerta estaba desvencijada y el cristal había saltado por los aires, llenando ahora el suelo a su alrededor. Todo en torno a la celda y la maquinaria estaba renegrido.

Alay y Bridget encontraron la puerta del sótano abierto y ni rastro de Emma. Ahora toda la cocina tenía un cierto olor a podredumbre, pero eso les picó la curiosidad. Salvo por el polvo, el resto de la casa había sido casi aséptico. Fenec se puso tensa. No era reciente, pero percibía que una cierta cantidad de poder se había congregado allí. La espíritu cruzó el umbral por delante de su siervo y alcanzó el sótano. Sí, había estado en lo cierto. Pese a la fetidez, no pasaba desapercibida la misma energía que había percibido antes... pero esto era solo residual. No como lo que había sentido junto a la torre.

Entonces, Bridget cayó en la cuenta de una cosa. Hasta hacía dos segundos la habría dado por sentada, pues creía que iba detrás de ellos y le había oído respirar trabajosamente mientras corría... pero el caso es que ya no. Sencillamente, Ashbless ya no estaba. Había desaparecido.
"El trabajo de la Voz de la Conciencia nunca termina..."
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Bridget
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Bridget
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Joined: Nov 23 2014, 06:31 PM

Jun 6 2017, 04:11 PM #42

Bridget no respondió inmediatamente, cosa normal en ella, a Ashbless. No estaba segura de cómo manejar la situación, pero también sabía que Alay y Emma serían muchísimo peor que ella, lo que convertía la situación en su responsabilidad. Ser buena chica siempre tenía este tipo de consecuencias. Entonces fue cuando la abusona salió por patas, provocando en la pelirroja gran sorpresa, sobretodo porque era su reacción natural a los movimientos bruscos de Emma. No fue hasta que Ashbless la instó físicamente a seguirla que acabó por moverse, porque seguir a Emma no solía traer nada bueno y eso estaba grabado ya en lo profundo de su mente. Mordiéndose el labio, salió corriendo tras ella al final con bastante agilidad, demostrando que, a pesar de sus quejas, el entrenamiento del instructor Dincht sí que estaba haciendo algo por ella. No fue hasta que llegó a la cocina que se frenó, de forma profesional pero con un toque de torpeza al patinar su pie un poco más de lo que había previsto. Se equilibró al instante, mirando alrededor y llevándose una mano al a nariz, para tapársela por el olor que había en el lugar. ¡Carne podrida! No habían olido nada semejante la última vez que habían estado allí, pero claro, la puerta no había estado abierta...

Su imaginación salió a volar mientras miraba alrededor, comprobando que, efectivamente, no había ni rastro de Ashbless. Darse cuenta de ello le provocó algo de miedo, creyendo que le había pasado algo, pero le empezaba a escamar algo peor. Para darse valentía, puso su mano en el bolsillos de su chaqueta, notando la pluma blanca con la cual podía canalizar a Bunny, y se sintió mejor, mucho más preparada para lo que pudiese pasar. Frunció el ceño, se destapó la nariz mientras intentaba respirar por la boca, y tomó una decisión antes de que otros lo hiciesen por ella. Era hora de resolver un misterio y si algo les atacaba, su entrenamiento de SeeD le ayudaría a defenderse. Era ridículo tener miedo de fantasmas cuando estaba la posibilidad de un asesino en la casa. Eso sí que era digno de tener un miedo real y palpable, mucho más que un posible espectro que, de todos modos, podían derrotar a base de magia. Un cuchillo en la oscuridad era mucho más preocupante.

-Ashbless no está, y me imagino que Emma se ha metido allí. No nos volvamos a separar, puede que Ashbless sea un asesino o el cómplice de uno. Somos SeeD...-entonces toda la seguridad que había demostrado empezó a evaporarse- Bueno,
estudiantes de SeeD. Pero se nos da bien la magia y... eso. Nada de separarse, ¿vale?
-repitió, intentando sin conseguirlo parecer segura de sí misma- Si aparece un fantasma o un asesino, le pegamos con magia y preguntamos luego. Hasta Emma debería estar de acuerdo con ese plan...-terminó mientras se dirigía hacia la puerta con algo de aprensión, sabiendo que lo que iban a ver no iba a ser bonito.

Había leído los suficientes libros de misterio para saber que no había que andar gritando el nombre de Emma por toda la casa, así que ya se haría de notar si la veía (más probablemente la oiría) en alguna parte. No andaría en silencio tampoco, dejando suficiente espacio para la chica de ver que no eran una amenaza, pero siempre atenta a un posible asaltante. Apretó un puño, empezando a recordar cómo usar al G.F. Sirena, prácticamente su favorito en esos días. Dormir al enemigo era una ventaja muy grande y además enmudecía a los que podían hacer magia. Notó como si sujetase algo en su mano, como el mango de un arpa. Sirena respondía a su llamada de auxilio, otra cosa a la que aferrarse para ganar confianza.
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Emma
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Emma
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Joined: Jul 28 2012, 08:25 AM

Jul 9 2017, 11:33 AM #43

Avanzando torpemente, alcanzó a encender el interruptor. La sala se abrió ante ella con una miriada de maravillas desgastadas por el paso del tiempo. Allí había ocurrido algo.

Eso era justo lo que habría cabido esperar. ¿Por qué había tenido que esperar tanto para ver cadáveres putrefactos y chamuscados de monstruos? Era simplemente demencial que hubieran estado pisoteando tablones, allá arriba, por cuartos insulsos y estúpidos mientras en el sótano se encontraba toda esta oda a lo macabro, a las leyendas urbanas y al morbo enfermizo.

Por supuesto, los pensamientos de Emma, esculpidos a base de bisílabos y chiflidos obsceno, eran mucho más del palo de "Esto mola saco, sin tejemanejes, es una pasada de las de verdad". Pero incluso (o debido a) en su estado de febril emoción, se dio cuenta de que aquello no aclaraba nada, y su mente, difusamente analítica, llegó a la conclusión de que lo que fuera que estaba en esa jaula principal, debía de andar por la casa.

Era Ashbless, ¿qué si no? No podría vivir en un mundo en el que aquella aseveración no fuera cierta porque, simplemente, se acabaría cortando las venas de aburrimiento. Emma se giró, con la vaga esperanza de encontrarse una abominación horrible resoplándole en el cogote, pero se encontró sola, sin nadie con el que compartir su emoción.

La pelirroja de pega se dirigió hacia la puerta son pasitos danzarines, subiendo las escaleras a saltitos para encontrarse con Bridget de cara. En realidad, meterse con ella era un estado transitorio que solía ocurrir entre que se levantaba y le ocurría algo interesante de verdad. Evidentemente había días que no le ocurría nada interesante de verdad, y ahí radicaba el verdadero problema, pero hoy era distinto. Hoy era un buen día para no meterse con Bridget.

- ¡Eh, tía! ¡Ahí abajo hay un cojón de monstruos muertos y una máquina para succionarle el alma! Estoy casi segura. Un poquito. Es decir, para nada, pero me gustaría que fuera para eso, ¿eh? ¿Dónde está Ashbless? Quiero preguntarle si es un monstruo devorador de adolescentes, parece como algo que tenemos que saber, ¿no? En fin, si quieres echar un ojo abajo le voy tirando. - dijo Emma, ferviente creyente de que las cosas interesantes de verdad ocurrían cuando te quedabas sola en una casa embrujada donde probablemente moraba un monstruo horrible.

Dicho eso, solo quedaba dirigirse hacia la torre. Si Ashbless no estaba allí derribaría cada puñetera puerta hasta que diera con algo que satisfaciera la creciente ansiedad que le generaba la inminente diversión. Especialmente las que estuvieran cerradas, como si tenía que volver a quemar la casa con ellas dentro hasta los cimientos.
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Joined: Oct 31 2005, 04:29 PM

Jul 18 2017, 12:06 PM #44

Bridget descubrió que estaba sola. No había rastro de Alay o de Fenec. Quizá habían sido más rápidos presintiendo un peligro, o quizá habían salido tras Ashbless. El caso es que no estaban ahí. A su compañera no tardó en detectarla por los fuertes pisotones que, carente de toda discreción, daba en su carrera alocada camino de quién sabía dónde.

Emma subió las escaleras que llevaban al sótano. Alcanzó el hall y subió hasta la galería. Recorrió los pasillos hasta la puerta cerrada que sólo podía llevar a la torre. Si se hubiera molestado en escuchar, habría detectado las pisadas de alguien tras las suyas. A través de las ventanas, la mole de piedra parecía oscurecida. El cielo mismo se había oscurecido con nubes densas.

La bruja intentó girar el picaporte. Nada. Parecía completamente atascado. Probó entonces a golpear con el hombro, pero antes de descargarlo sobre la madera, escuchó una voz al otro lado. Era Ashbless. Casi al mismo tiempo, Bridget la alcanzó y, al verla apoyar la oreja sobre la puerta, se acercó también.

-Lo han visto... lo han visto todo. El sótano, la máquina... No pude detenerla.

-Inútil - respondió alguien más -. Te desperté para que las ahuyentaras, no para que les hicieras de guía. Lo tienes merecido por no seguir mi consejo desde el principio. Ya sabes qué hacer ahora.

-Yo... no puedo... - replicó Ashbless débilmente.

-Puedes, y debes. Sabes que ella lo querría así, que querría preservar su santuario y su recuerdo libre de toda interferencia. Estamos juntos en esto. Unidos de por vida. Harás lo que te digo, "creador".

El tono burlón de la última palabra no pasó desapercibido. Hubo un leve murmullo, pero la conversación parecía haber terminado en ese mismo punto. Deseosa de coger por sorpresa a Ashbless y a quien consideraba seguramente su asesino jefe o su líder de secta, aplicó el hombro con fuerza sobre la madera. Bridget, aún apoyada, estuvo a punto de caer hacia adelante cuando la puerta cedió.

Ante las SeeD se reveló una amplia habitación de techo alto. Un fuego crepitaba justo enfrente, en una chimenea tallada en la misma piedra de la pared. Había alfombras cubriendo el suelo y dos sillones sobre éstas. Al fondo, una entrada envuelta en oscuridad revelaba los primeros escalones que rodeaban la habitación y que conducían al piso superior. Pesados cortinajes cubrían las ventanas por las que antes Alay contemplara el interior de la estancia, pero lo que más atrajo su mirada fueron los cuadros.

Había decenas de ellos repartidos por toda la pared circular de la torre. Unos pocos mostraban paisajes que se correspondían con lo que, en tiempos, había sido un precioso jardín junto a la mansión. Otros mostraban las luces de la ciudad en la noche, brillando junto al arco de triunfo. Pero la mayor parte eran de una dama alta de apariencia distinguida. En muchos aparecía sola, posando de manera tan natural que no podía llamarse posar. Era como si el pintor hubiera plasmado la imagen mientras ella no era consciente de su presencia. Y en algunos, aparecía de la mano de un hombre joven que la miraba con genuina admiración. Un hombre que, con algunos años más, encajaba con la apariencia tímida de Ashbless...

... que les miraba incrédulo desde el centro de la estancia. En torno a su cuerpo se arremolinaban jirones rojos y azules de energía, que al mezclarse daban como resultado un tinte violáceo a la escena. El hombre quedó paralizado al ver a las SeeD, no así los zarcillos etéreos, que seguían girando a su alrededor, a veces tirantes como hilos de marioneta.


-No debíais... No tendríais que haber venido. Ahora yo...

-Ahora las matarás - continuó una voz cavernosa, que parecía venir de todas partes y ninguna -. Como hiciste antes. Como harás siempre que alguien se atreva a entrar aquí. Para eso me creaste: para protegerte, y proteger su memoria. Para alejar de aquí a tus enemigos. Míralas bien. Son SeeD. ¿Qué crees que habrían hecho con ella de saber lo que era? Tú la mantenías a salvo de ellos y de su naturaleza, pero los SeeD no son tan compasivos. Ahora han vuelto.


-Pero no son más que unas niñas... No puedo... - balbuceó el dueño.

-Bien... Entonces lo haré yo. Por lo que a mí respecta, los humanos no son dignos de la vida. Ellas no lo son. Tú tampoco lo eres, Ashbless, y lo sabes bien.

***Blood and guts***

Las oleadas de energía se movieron más deprisa. Destellos verdosos aparecieron a intervalos entre las complicadas nebulosas que rodeaban al hombre.

-Sabes lo que hiciste para conjurarme. ¿Pueden siquiera los SeeD recurrir a tu crueldad? ¿Podríais vosotras, niñas, hacer lo mismo que Nathan Ashbless, caballero de la bruja Alcmera? ¿Aquel cuyo amor se tornó dependencia, y cuyo sentimiento de ausencia devino en miedo? Tú lo sabes. Recuerdas perfectamente cómo ella quería protegerte, pero el poder de una Bruja no puede ser transferido a un hombre. Por eso ella te instruyó en los enlaces, y como nunca habías conectado con un Guardián antes, hizo traer la máquina. Entonces ella murió y el miedo se adueñó de ti. Miedo a perder su legado, miedo a sus enemigos y a tus propios demonios. Contrataste cazadores. Apresuraste el proceso. Conocedor de que la esencia de algunos Guardianes pasan de un ser vivo a otro, capturaste y aplicaste la máquina a incontables criaturas. Todas murieron por ti, y cuando no conseguiste nada, las metiste a todas a la vez. La máquina se sobrecargó... las criaturas, mis predecesores, murieron abrasados. Yo nací, tú intentaste vincularme a ti... y fracasaste.

A cada revelación, la figura de Ashbless se encorvaba un poco más. Cada una de las palabras de la entidad que le rodeaba parecía ejercer un peso real sobre él, dando tangibilidad a una carga que llevaba desde hacía mucho. Una forma alta, envuelta en la misma energía roja y azul, se perfiló tras él. Las líneas de brillante luz parecían conformar una suerte de sistema circulatorio, que partía de Ashbless hasta una condensación mayor. En ella, los intermitentes destellos verdes se agruparon en dos puntos fijos e inmisericordes. A su alrededor, el aire ganó consistencia y forma. Una forma abominable, que no había sido corrompida tras su nacimiento, sino que había tenido un nacimiento corrupto. El Guardián de la Fuerza de Ashbless. Podría haber sido humanoide, tal vez, de no ser por ese rostro carente de rasgos, esas marañas tentaculares, esas extremidades bifurcadas. Del mismo tamaño y complexión que su creador, pero mucho más ligero y, al tiempo, más real. De las criaturas que conformaban su origen quedaban apenas unos cuantos vestigios. Un Guardián, nacido del sacrificio de incontables monstruos. Un GF que no existía, que no debería haber existido. Un GF artificial.

Las SeeD entendieron. Usando la arcaica máquina de enlaces (una práctica años atrás relegada al olvido, dato que Bridget recordaba), Ashbless había buscado un monstruo que contuviera en su interior un GF. Al no encontrarlo, al intentar extraer de varios a la vez, había conseguido lo que buscaba... pero no del modo que había esperado.

-Pero tu crueldad para con mis progenitores ya no importa. Al final, tú fuiste vinculado a mí. Tú fuiste enlazado a mí. Y de la misma manera que yo quedé atado a este lugar para protegerlo, tal como fue mi propósito marcado, tú ya no pudiste abandonarlo. Tus enemigos murieron tiempo ha. Tus recuerdos siguen aquí. La imagen de Alcmera permanece. Su legado está contigo. Estás a salvo. A salvo.

El GF flotaba sobre Ashbless como si no pesara más que una pluma. Las energías visibles del enlace le rodeaban como una mortaja, y se agitaron cuando alzó su cabeza para mirarlas. El ser se volvió hacia Ashbless, que no pudo sino fijar la vista en el suelo. Los ojos verdes se clavaron entonces en ellas, y de su cara sin boca salió su voz.


-Si tú flaqueas, creador, será mi turno de intervenir. Venid a mí, SeeDs - siseó, haciendo aparecer llamas cambiantes en sus cuatro manos -. Zemkelett os mostrará vuestro final.
[+] spoiler
Aparece Zemkelett.
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Joined: Oct 31 2005, 04:29 PM

Oct 28 2017, 10:59 PM #45

La criatura que decía llamarse Zemkelett atacó. No se lanzó hacia adelante para usar sus extremidades bifurcadas o su larga cola. No; en lugar de eso, extendió los brazos. De cada uno de ellos emergieron fogonazos de diversos colores. Las estudiantes SeeD se apartaron tratando de esquivarlas, pero no pudieron evitar que el súbito cambio de temperatura que acompañaba a las llamas les rizara el pelo y chamuscara su ropa. Lo curioso era lo distinto que era cada uno.

***Knives and shadows***

El fuego rojo parecía comportarse con normalidad, como una llama cualquiera, pero por algún motivo también les causó pánico tenerlo tan cerca. Era una suerte de sentimiento sobrenatural, más que el típico temor a ser quemado. El fuego azul quemaba, pero lo hacía de la misma manera que el hielo.Y el verde, por fortuna, quedó demasiado lejos como para saber qué tenía de especial.

Emma respondió con un hechizo propio, llenando de electricidad el espacio entre Zemkelett y ella. Bridget también, pero en lugar de lanzar el primero que se le pasó por la cabeza, empleó magia de hielo. Si la criatura empleaba fuego, cabía la posibilidad de que eso le afectara más. Por desgracia, el rayo de Emma se estampó contra la pared del fondo cuando el monstruo se hizo intangible. El ataque de Bridget no corrió mejor suerte, ni tampoco ella misma: un gesto de la grotesca mano hizo que el proyectil helado girara sobre sí mismo y le dejase el hombro medio congelado.


-Buen intento, SeeDs, pero no podréis contra mí. Por la memoria de Alcmera, nunca saldréis de esta casa con vida. Ese es mi objetivo.

El ser extendió los brazos de nuevo. De los dos de la izquierda brotaron más corrientes llameantes contra Bridget. La estudiante consiguió rodar a tiempo de no ser calcinada en el sitio, al tiempo que la puso momentáneamente a salvo tras un gran sillón. Los brados de la derecha formaron una garra y Emma sintió dolor, sin causa aparente. La bruja notó como su poder interior era alterado. Pudo percibir cómo fluía hacia afuera, de la misma manera que si lo estuviera usando, con el matiz de que no era el caso. El dolor interno terminó tan pronto como una ráfaga de aire cortante la rodeó. De alguna manera, estaba usando su propio poder en su contra.

Bridget lanzó un nuevo golpe tras su cobertura. Zemkelett no lo esperaba y vio cómo se dirigía hacia él... hasta que Ashbless se interpuso, recibiendo el impacto y cayendo al suelo. El hombre se levantó poco a poco, prácticamente hecho polvo.


-No podéis destruirlo. Es mi... es de ella, su... legado...

Zemkelett movió la cabeza y habló de nuevo.


-He aquí el vínculo entre nosotros, creador. Yo puedo invocarte a ti para protegerme, y tú no debes preocuparte, ya que mientras exista, siempre vivirás. Ahora, terminemos de una vez...

Pero su distracción con Bridget y la charla habían hecho que perdiese de vista a Emma. La bruja soltó de golpe lo que tenía más a mano, dolorida como estaba tras el ataque anterior. En esta ocasión, el fuego y el hielo cayeron sobre Zemkelett. La criatura chilló de dolor. Había acertado. Era la primera vez que sentía dolor. Dolor de verdad, no un reflejo del que sintieran los animales y monstruos de los que hubiera salido. Con un chasquido audible, el vínculo se rompió.

La onda de choque los tiró a todos al suelo. Los cuadros de la habitación cayeron, varios de ellos hechos trizas. El fuego tocó las cortinas y desapareció, haciendo que la tela se ennegreciera y ardiese sin llama. Algo parecido ocurrió con los muebles. Zemkelett, cerca de la chimenea, jadeaba.

***Transient life***


-No... el vínculo. No puedo... no puedo existir sin... Ashbless, rápido. Ven... Ayúdame y podremos... mantener viva su memoria...

Las SeeD buscaron al dueño de la casa con la mirada. La onda de choque las había dejado sin aliento y temporalmente sin fuerzas. Ashbless estaba despatarrado sobre el sillón volcado, con la cabeza orientada hacia el techo. Parecía muerto hasta que habló.


-No. Ya nunca más... Por primera vez en años, soy libre... Ahora lo entiendo. Ahora lo veo. Alcmera no murió para que yo me aislase... No habría querido que me... que me recluyera en la mansión y me encerrase en sus recuerdos.


-Ellos la asesinaron... No puedes... dejarlo así, creador - protestó el GF entre resuellos. Parecía que se ahogara, como si el vínculo con Ashbless le fuera totalmente necesario para vivir a pesar de ser un enlace inverso. El hombre negó con la cabeza ante sus palabras.


-Deja de llamarme así. Yo no te creé, fue un accidente... No debí hacerlo, no tenía que haberte dado lugar... - dijo, pasando a observar a las SeeD -. Yo no deseaba esto. Alcmera tampoco... Perdonadme...

Zemkelett gruñó y se dejó llevar por la ira, o tal vez por la desesperación. Se levantó como pudo sobre sus miembros imposibles y se arrastró hacia Ashbless. La rápida intervención de Emma le paró los pies al abrasarle, irónicamente, las manos sobre las que se apoyaba. Una mirada que podía ser tanto de odio como de incomprensión asomó a sus ojos verdosos antes de que comenzase a deshacerse como un castillo de arena.

Bridget ahogó un grito, porque al tiempo que Zemkelett se desintegraba, el propio Ashbless había brillado y se hacía translúcido por momentos. Pronto no quedó nada de él más que una sonrisa cansada y una despedida casi inaudible.

-Lo siento... Alcmera.


Emma


Zemeketelet resultó ser un hueso duro de roer. Bueno, más bien un cartílago. Emma no sabría decir, sus conocimientos de biología no iban mucho más allá de que no le gustaban las ternillas. El caso es que estaba derrotado. Finiquitado. Despachado. Muer... Bueno, muerto lo que se dice muerto, no estaba, pues hizo saber a Bridget que si creaba un enlace con él, sobreviviría, así como Emma hizo saber a Bridget que si establecía un enlace con él bien podía tener un traje ignífugo a mano.

Así pues, con Zeketemeletepet muerto, Ashbless le siguió. Al parecer él estaba enlazado a la bestia, y no al revés, lo cuál le pareció estúpido porque uno no servía a un G.F., si no al revés. Y encima uno artificial, porque, bueno, esa máquina los creaba y tal. Un despropósito que, pese a quedar patente en la conversación que ya no era posible repetir, pues la máquina estaba inservible tras haber intentando crear varios Meketefrelet, Emma se dispuso a "Emmendarlo" con una buena dosis de fuego. El vidrio de las probetas y las máquinas ardieron y se derritieron, y ellas abandonaron el edificio.

La estudiante, pensativa, divagó un poco sobre los Caballeros de la Bruja, y cómo tenían un destino solo ligeramente mejor que el de las brujas a las que protegían. Ashbless había resultado ser el Caballero de una tal Alcmera, que había muerto hace tiempo. Eso no le decía mucho a la chica, pero es que casi nada le decía demasiado. Por suerte tenía una buena memoria que por si sola era como darle un cuchillo a un pingüino, pero que una vez descargara todos sus recuerdos en Brooke, haría que la morena se volviera aún más inteligente y que Emma... bueno, que Emma pudiera borrar esos recuerdos felizmente de su cabecita.

En fin, todo había sido bastante agotador, con preferencia hacia el agotamiento psicológico que al día siguiente le provocaría agujetas en el cerebro (otra vez) por lo que seguir con el plan A de quemar la casa con Bridget dentro era lo último que le apetecía en este momento. La muchacha huyó de la mansión, por si el fuego se propagaba o el edificio decía irse a la mierda de forma teatral y precisa. Ni una cosa ni la otra.

En ese momento Emma tuvo una sensación de olvido inmensamente familiar (porque solía olvidarse de gente), quizá porque ya se sentía que salvo, que se esfumó al ver que el coche no estaba; Alay lo había robado y eso, desde luego, era un problema bastante grande, porque si aguantar a una Emma sucia y cansada en un trayecto de diez minutos en todoterreno era insoportable, aguantarla durante una hora y media de marcha a través del campo, con mosquitos y demás alimañas, era un motivo razonable de suicidio.

Cuando llegara al Jardín no dudaría en sepultar a Bridget en un aluvión de explicaciones acerca del destino del vehículo alquilado. Su atención estaba centrada en decidir con Brooke si soltaba prenda sobre la tal Alcmera o si dejaba ese agua correr.
[+] spoiler
Bueno, tanto Alay como Bridget salieron del foro, así que procedo a dar cosas a la bruja de turno.

Emma gana 37 PX, atrasos incluidos, y consigue:

Recuerdo de Alcmera (accesorio)
-La bruja desconocida: una vez por combate, Emma puede cambiar por completo la regla de una habilidad por la de otra de igual nivel o menor. Podría, por ejemplo, lanzar Piro+ con la capacidad de Vendaval para golpear a tres enemigos, o usar la Esquiva torpe con la regla de Esquiva mejorada que hace que funcione contra anuladefensas. El daño y el coste de las habilidades no cambia.
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