Capítulo 89

Joined: January 28th, 2004, 11:18 am

February 4th, 2004, 9:57 am #1


Leopoldino se acerca a Aitor preocupado.
Leopoldino: ¿Te volviste a pelear con tu esposa?
Aitor: No ¿por qué?
Leopoldino: Porque recién me la encontré en el jardín y estaba llorando. Cuando le pregunté que le pasaba me trató bien feo.
Aitor suspira: No le hagas caso, últimamente está demasiado sensible.
Leopoldino: ¿No estará embarazada?
Aitor: No, ese es el problema, que no está embarazada. Daniela está obsesionada con darme un hijo y se pone así porque todavía no lo ha logrado.
Leopoldino: ¿Por qué no hablas con ella?
Aitor: Lo he hecho mil veces esta última semana, pero no entiende. A veces creo que sólo quiere hacer el amor conmigo para embarazarse.
Leopoldino: Es comprensible que quiera volver a ser madre. Un hijo sería algo que los uniría mucho más.
Aitor: Pero Daniela ya se pasa, no sé por qué se le ha metido en la cabeza que voy a dejarla si no me da un hijo.
Leopoldino: ¿Eso te dijo?
Aitor: Sí, bueno, no.
Leopoldino: ¿Sí o no?
Aitor: Es que una noche lo dijo mientras dormía. Tener otro hijo ya se ha convertido en una obsesión para ella y eso no le hace nada bien.
Leopoldino: ¿Y qué vas a hacer?
Aitor: Pues nada... a seguirle intentando a ver si pega.
Leopoldino, algo triste: Sí, sería muy bonito tener nuevamente un bebé en esta casa.
Aitor: ¿Por qué lo dices?
Leopoldino: Por Aitorcito. Me da tanta pena ese niño con la madre que le tocó.
Aitor: Ahora que lo mencionas, que extraño que Malvina no haya seguido molestando.
Leopoldino: Tal vez ya se resignó a que tú nunca vas a hacerle caso.
Aitor: No, Malvina no es de las mujeres que se resignan. Te puedo asegurar que está planeando algo.
Leopoldino: Yo lo único que espero es que recapacite y sea una buena madre para el niño...
Aitor: Ya no pienses en ese bebé. Es muy probable que ya no lo vuelvas a ver y eso será lo mejor.
Leopoldino se siente muy triste porque piensa que Aitor tiene razón y que nunca volverá a ver a ese niño con el que ya se había encariñado, pero le preocupa saber que será de él.

Mientras tanto, Malvina escucha como su hijo llora sin preocuparse ni por fijarse si tiene hambre o si necesita que lo cambien. Mauricio, que se estaba duchando, sale enseguida al oír el llanto del niño.
Mauricio: ¡Esto es el colmo! ¿No oyes a tu hijo?
Malvina: Sí, y estaba esperando a que tú vinieras.
Mauricio: ¿Tanto te costaba ver que le pasa? ¿No te importa dejarlo llorando?
Malvina: La verdad no, ya me acostumbré.
Mauricio: Es que ya es la hora de su biberón. Supongo que sería mucho pedir que se lo dieras tú mientras termino de ducharme.
Malvina: Pues termina de ducharte y se lo das, el niño puede esperar. No creo que sea un gran crimen darle el biberón diez minutos más tarde.
Mauricio: ¿Pero es que no lo oyes? ¡Llora porque tiene hambre!
Malvina: ¡Que se acostumbre a que no va a tener todo cuando se le pegue la gana a él!
Mauricio: ¡Es sólo un bebé!
Malvina: ¡Un bebé demasiado fastidioso para mi gusto!
Mauricio: Pero es tu hijo y no me gusta que seas así con él. A veces pienso que no lo quieres. ¿Qué es lo que te pasa?
Malvina: ¿Quieres saber que me pasa? ¡Qué estoy harta! ¡Estoy harta de esta casa, de ti, del escuincle este y de esta vida de pobre que tú me haces llevar! ¡Haz algo o me voy a volver loca!
Mauricio: Sólo te he pedido tiempo.
Malvina: ¡Ya te he dado mucho tiempo! ¡Apúrate en hacer algo o algún día de estos vas a despertarte y no vas a encontrarme ni a tu hijo ni a mí!
Malvina se va corriendo a encerrarse en la recámara. Mauricio quiere seguirla pero no lo hace porque el niño llora cada vez más fuerte y tiene que tranquilizarlo y alimentarlo.

Luciana ve a Daniela llorando y se acerca a ella para consolarla. En los últimos días se han acercado y están más unidas que nunca.
Luciana: ¿Y ahora que pasa?
Daniela: Pues nada, que volví a hacerme una prueba de embarazo y otra vez salió negativa.
Luciana: No te preocupes, ya verás que pronto quedas embarazada.
Daniela: Es que tiene que ser lo más pronto posible o Aitor me va a dejar. Voy a terminar perdiéndolo a él y a mi hijo José Manuel.
Luciana: No, hermana, no digas eso.
Daniela: Es que es lo que va a suceder cuando Aitor descubra la verdad. Se va a ir muy lejos llevándose al niño para que yo nunca lo vuelva a ver. La única forma de evitarlo sería si yo le diera un hijo que sí fuera de mi sangre y que él nunca me podría quitar.
Luciana: Por lo menos tú todavía tienes a tu lado al hombre que amas y estás luchando por mantenerlo contigo, en cambio yo ya perdí a Rafael.
Daniela: Tú también podrías estar con el hombre que amas... no entiendo por qué no quisiste irte con él.
Luciana: Es que yo no podía ir a esa casa... Si Rafael no puede entenderme es mejor que no estemos juntos.
Daniela: Yo tampoco puedo entenderte. No has querido dar motivos y Rafael tiene razón en pensar que es sólo un capricho.
Luciana: ¿Cómo crees que yo sería tan tonta como para perder a Rafael solamente por un capricho? Hay un motivo muy importante para que yo no quiera irme a su casa, pero no puedo decírselo a nadie.
Daniela: No seas tonta, Rafael y tú se aman, van a tener un hijo. Cualquier motivo que tengas para no ir a esa casa no puede ser tan grande como para perder a tu esposo.
Luciana: Es que tú no entiendes...
Daniela: Lo único que sé es que no es justo para tu bebé nacer con sus padres separados. Si no quieres recuperar a tu marido por ti, hazlo por el niño, que merece tener una familia.
Luciana: Tienes razón, Daniela. Tengo que recuperar a Rafael. Me voy a recoger mis cosas porque hoy mismo me voy a vivir con él.
Daniela: Me harás mucha falta aquí pero es lo mejor. Tu lugar es junto a tu esposo.
Luciana: Vendré a verte siempre que pueda.
Las hermanas se abrazan con cariño y Luciana se va a preparar todo para irse a vivir con Rafael, ya que aunque siente algo de miedo por lo que pueda hacerle Gabriel, no está dispuesta a perder a su amado.

Luego de que Luciana se va, Daniela se queda sola, pero por poco tiempo, ya que luego llega Aitor y se sienta junto a ella.
Aitor: ¿Sabes? Acabo de hablar con el detective que contraté para encontrar a mi hijo?
Daniela: ¿Ya lo encontró?
Daniela lo mira asustada, ya que él está muy serio y eso le hace temer lo peor.

Julia está en su recámara muy triste. Piensa en el doctor Vicente que no la ha vuelto a llamar.
Julia: Ya se olvidó de mí... si de verdad me hubiera querido hubiera seguido insistiendo, pero nunca signifiqué nada para él.
Se le ocurre ir a buscarlo, pero no se atreve a hacerlo, piensa que es mejor dejar las cosas así. Ella no se imagina que el doctor sigue pensando en ella pero no ha querido insistir para no presionarla, ya que quiere darle tiempo para que esté segura de sus sentimientos hacia él.

Daniela espera la respuesta de Aitor, con miedo de que él le diga que ya sabe que José Manuel es su hijo.
Daniela: ¿Por qué tienes esa cara? ¿Qué te ha dicho el detective?
Aitor: No ha podido encontrar nada.
Daniela intenta disimular lo aliviada que se siente.
Aitor: Él estaba seguro de que iba a encontrarlo por los registros del hospital, ya que en el pueblo está solamente ese y Eva debió ir allí a tener a su hijo.
Daniela: ¿Y no fue así?
Aitor: Es extraño. Eva estuvo internada allí durante un tiempo que aparentemente coincide con la fecha en que debió nacer mi hijo, pero revisando en los registros de nacimientos del hospital, no existe ninguna mención a algún hijo de Eva Pérez.
Daniela: Eso sólo puede significar que tu hijo murió... lo siento mucho pero es así y debes resignarte.
Aitor: No, no murió. El detective también revisó los registros de las defunciones. Estaba el de Eva pero no el del bebé.
Daniela: Entonces no comprendo que es lo que pudo pasar.
Aunque dice esto, Daniela sí comprende porque el detective no encontró los datos sobre el niño, simplemente porque estaba registrado como hijo suyo y no de Eva. Sin embargo, Aitor muestra en su rostro una expresión que Daniela nunca le había visto, una expresión llena de odio y que asusta mucho a Daniela.
Aitor: ¡Pues yo sí sé lo que pasó! ¡Alguien aprovechó que Eva murió para robarse a mi hijo y así impedir que yo pudiera encontrarlo! Me va a costar mucho encontrar a esa persona, pero lo voy a hacer aunque sea lo último que haga en esta vida. ¡Voy a encontrar a quien se haya robado a mi hijo y juro por la memoria de Eva que no voy a descansar hasta que termine en el lugar donde se merece que es la cárcel!
Daniela tiembla al oír a Aitor, ahora no sólo le asusta la idea de perderlo a él y a su hijo sino que también teme que él la mande a la cárcel.




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especial guillermo perez
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Rocío
Rocío

February 4th, 2004, 10:38 pm #2

No sólo se le complica a Daniela, sino que también a Luciana.
Me muero por ver que pasará en próximos capítulos.
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