Capítulo 116

Lucia
Lucia

March 11th, 2004, 11:17 pm #1

Capítulo 116



Daniela quiere hacerse escuchar por Aitor pero él está como loco.
Aitor: ¿Cómo fuiste capaz de algo así, Daniela? ¡Yo te amaba tanto, nunca imaginé que serías tan cruel como para hacerme algo así!
Daniela: Déjame que te explique...
Aitor: ¡No hay nada que explicar! ¡Me robaste a mi hijo y no te importó lo mucho que sufrí por no saber nada de él!
Daniela: Te juro que no es así, por favor escúchame.
Aitor: ¡Ya no quiero oír más mentiras!
Daniela: Es que si supieras como sucedieron las cosas tal vez algún día podrías llegar a perdonarme.
Aitor: Nunca te voy a poder perdonar. Tú sabías que yo buscaba a mi hijo... sabías como me sentía por haber estado lejos de él durante tantos años. Dime una cosa, Daniela ¿no tienes corazón? ¿Cómo fuiste capaz de dejarme sufrir tanto por ese hijo que tenía tan cerca mío?
Daniela: Lo hice por amor... no quería perderte.
Aitor: ¡Eso no es amor, es egoísmo!
Daniela: Tal vez tengas razón, pero entiéndeme, yo tenía mucho miedo de tu reacción, de que quisieras quitarme a mi hijo...
Aitor: José Manuel no es tu hijo y claro que te lo voy a quitar. Hoy mismo me lo llevo a dónde tú no lo puedas volver a ver.
Daniela: ¡Tú no puedes hacerme esto!
Aitor: Es lo que tú me hiciste a mí ¿no?
Daniela: ¡No! No es justo lo que vas a hacerme... José Manuel nunca conoció a otra madre más que yo. Tú podrás quererlo mucho pero no tanto como yo lo quiero. ¡Ese niño es mi vida, tú no puedes quitármelo!
Aitor: Tengo todo el derecho de hacerlo, soy su verdadero padre y tú no eres nadie.
Daniela: ¡No, no tienes ningún derecho! Yo soy más su madre que tú su padre. Siempre estuve con él... yo lo vi dar sus primeros pasos, escuché sus primeras palabras, estuve con él cuando se ponía enfermo... ¡Tú no hiciste nada de eso!
Aitor: ¡¡Déjame recordarte que si me perdí todos esos momentos importantes de la vida de mi hijo fue solamente por tu culpa!! ¡Tú me lo robaste!
Daniela: Eso no es cierto, yo no me robé a José Manuel. Eva me pidió...
Aitor: ¡No te permito ni siquiera que la nombres! ¡Respeta su memoria y no la metas en tus mentiras!
Daniela se pone furiosa. Sus lágrimas se convierten en rabia:
--¡¿A mí me pides que respete su memoria cuando tú no la respetaste cuando estaba viva?! ¿Cómo puedes decirme eso cuando tú mismo la creíste una prostituta? ¡A Eva, que era casi una santa!
Aitor: ¡Eso no tiene nada que ver contigo!
Daniela: ¡Claro que tiene que ver! ¡Yo fui la que estuve con ella, la que la veía llorar por el hombre que la había abandonado! ¡Yo la vi morir por culpa de tu abandono! ¡¡Tú la mataste!!
Aitor: ¡Si lo que buscas es hacerme sentir culpable no lo vas a lograr! ¡Yo no tuve la culpa de lo que pasó!
Daniela: ¿Y qué piensas? ¿Qué yo soy la culpable? Está bien, Aitor, piensa lo que quieras. Si eso te hace feliz y alivia un poco tu conciencia, puedes pensar que Eva murió por mi culpa, que yo me robé a José Manuel y hasta que yo fui la causante de que ustedes se separaran.
Aitor: ¡Claro! Fuiste tú ¿verdad? ¡¡Tú me enviaste esas fotos!!
Daniela: ¿Qué estás diciendo?
Aitor: ¡Qué tú planeaste todo para que yo dejara a Eva! ¡Fingías ser su amiga pero en realidad lo que querías era quedarte conmigo!
Daniela desea gritarle que no es cierto, que en esa época ella ni siquiera lo conocía, pero las lágrimas no la dejan hablar. Nunca imaginó que Aitor la acusaría de algo así. Sin poder decirle nada, lo mira con rabia y se va corriendo. Aitor, desilusionado de ella, rompe a llorar como un niño.

Mauricio juega con su pequeño hijo, a quien mira lleno de orgullo y cariño. Se sorprende mucho cuando la mucama le anuncia la visita de Malvina. La hace pasar inmediatamente.
Mauricio: ¡Mi amor, qué sorpresa!
Malvina: Vengo a ver a nuestro hijo... debe estar tan grande.
Mauricio: Sí, míralo... Se parece a mí ¿verdad?
Malvina: Claro, claro que sí.
Mauricio: ¿Quieres cargarlo?
Malvina acepta fingiendo mucha dulzura. En realidad no tiene nada de ganas de tener que aguantar a Mauricio y al niño, que llora en cuanto ella lo agarra.
Mauricio: No te preocupes, ya se va a acostumbrar a ti.
Harta del niño y de su llanto, Malvina lo deja en brazos de Mauricio.
Mauricio: Ojalá siempre pudiéramos estar así, los tres juntos como una familia.
Malvina: Sí, mi amor. A mí nada me gustaría más. ¿Sabes? Ahora que Aitor y Daniela están de regreso, tal vez tú podrías... bueno, ya sabes.
Mauricio: Sí, Malvina. Si eso servirá para que estemos juntos, te aseguro que lo haré lo antes posible.
Malvina: Claro, cuando elimines a mi prima te juro que nos casamos.
Él sonríe muy enamorado y la besa. Ella le responde para tenerlo contento, pero sólo piensa en que gracias a Mauricio por fin va a lograr deshacerse de su Daniela.

Rosalía está en su oficina. Disfruta pensando en el dinero que ya ha logrado mediante el fraude a la empresa de su sobrina. De repente se abre la puerta y entran unos policías.
Rosalía: ¿Pero qué demonios es esto? ¿Quién les ha dado permiso de entrar?
Uno de los policías se acerca a ella y le pone unas esposas.
Rosalía: ¡¡Esto es un atropello!!
Policía: Rosalía Pacheco Toledo viuda de Pizzorno, queda usted detenida por fraude y abuso de confianza.
Rosalía: ¡Usted está loco!
Policía: Tiene derecho a guardar silencio. Todo lo que diga puede ser utilizado en su contra. Tiene derecho a nombrar un abogado. Si no tiene ninguno se le proporcionará uno de oficio.
Rosalía: ¡Antes de llevarme muéstreme pruebas de lo que está diciendo!
Policía: Las pruebas correspondientes serán presentadas en el juicio. Mientras tanto, usted estará detenida como presunta sospechosa.
El policía hace un gesto a otros dos para que la saquen.
Rosalía: ¡¡No me pueden hacer esto!! ¡No saben quién soy yo!
Entre dos policías se le llevan. Ella no deja de gritar como una loca.

Daniela está encerrada en una de las habitaciones de huéspedes. Llora al recordar la cruel acusación de Aitor.
Daniela: ¿Cómo pudiste acusarme de separarte de Eva? Yo nunca hubiera hecho algo contra ella, era casi mi hermana... Yo sé que te lastimé pero no tenías derecho a decirme cosas tan horribles. Ahora sé que fue una suerte que la inseminación no funcionara... Yo no quiero permanecer atada a ti... ¡Te odio, Aitor Mendoza y no voy a permitir que te salgas con la tuya! Voy a luchar por mi hijo porque es mucho más mío que tuyo.
Muy decidida, va a la recámara de José Manuel y le pide que la acompañe. El niño la sigue hasta donde ella la lleva, a la habitación donde está Aitor.
Aitor: ¿Qué haces aquí, Daniela? ¡No te quiero ver!
Daniela: A mí no, pero supongo que a él sí -dice señalando a José Manuel.
Aitor, al ver al niño, lo abraza y llora de la emoción. El pequeño no entiende nada.
Aitor: Mi hijo, mi hijo...
José Manuel: ¿Qué les pasa? Están muy raros los dos...
Daniela: José Manuel, tu papá tiene algo muy importante que decirte.
José Manuel: ¿Qué cosa?
Daniela: Que a partir de hoy vas a vivir sólo con él.
José Manuel: A mí me gusta que vivamos los tres juntos. Yo no quiero dejarte, mamá. ¿Por qué no podemos estar juntos?
Daniela: Porque... -a Aitor- Díselo tú, yo no puedo.
Aitor mira al niño sin comprender por qué Daniela está haciendo esto. Trata de buscar las palabras adecuadas para decirle que él es su verdadero padre pero que Daniela no es su mamá.
Daniela: ¡Ándale, qué esperas! ¡¡Díselo!! ¡Díselo y rómpele el corazón!
A Daniela se le caen las lágrimas y el niño la abraza.
José Manuel: No llores, mamá... ¿qué es lo que me tiene que decir mi papá?
Al ver al niño abrazado a Daniela, Aitor se da cuenta de que no puede decirle la verdad, al menos no todavía.
Aitor: No tengo nada que decirte, José Manuel. Vete a tu recámara y déjame solo con tu mamá.
José Manuel obedece y se va. Aitor mira a Daniela con rencor:
--¿Esta es tu estrategia? ¿Vas a usar a mi hijo para que no me separe de ti?
Daniela: Yo no te quiero a mi lado... Lo único que quiero es a mi hijo.
Aitor: ¡Mi hijo, no tuyo! Y ve haciéndote la idea de que muy pronto te lo voy a sacar... Cualquier juez se pondría de mi parte al saber todo lo que hiciste.
Daniela tiembla de miedo al pensar que Aitor va a recurrir a la justicia, pero no se lo demuestra:
--¡Si lo haces tendrás que decirle la verdad al niño y yo sé que nunca te atreverás!
Aitor: ¡Te estás aprovechando de que no quiero hacerle daño a mi hijo! ¡Si yo quisiera podría decirle que tú te lo robaste y él te odiaría para siempre!
Daniela: ¡Y yo podría decirle que tú abandonaste a su verdadera madre antes de que él naciera y que ella murió por tu culpa! ¿A quién crees que odiaría más?
Los dos se miran desafiantes. Ambos comprenden que ninguno de los dos va a ceder y están dispuestos a luchar por ese niño que los dos tanto quieren.

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Rocío
Rocío

March 12th, 2004, 10:18 pm #2

No entiende nada sobre la actitud de sus paddres.
Sé que cuando le digan la verdad va a quedarse traumatizado para toda la vida.
¡Ya falta poco para el final!
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