Capítulo 114

Lucia
Lucia

March 9th, 2004, 11:04 pm #1

Capítulo 114



Marciana todavía no se cree lo que Leopoldino le acaba de decir. Su cara está llena de rabia y odio hacia el hombre que le asegura ser el padre de su hijo, así que Leopoldino se sorprende mucho cuando ella repentinamente vuelve a reírse.
Leopoldino: ¿Qué pasa?
Marciana sigue riéndose. Hasta llora de la risa.
Leopoldino: Dime ¿de qué te ríes tanto?
Marciana todavía riéndose: ¡¡Muy buena!! ¡De veras te salió muy bien la broma! ¡Por un momento hasta me la creí! Imagínate que hasta de veras llegué a pensar que tú eras el papá de mi bebé. Qué gracioso ¿no te parece?
Leopoldino, muy serio: Claro que no es gracioso. Marciana, ¡esto no es una broma! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Yo soy el padre de tu hijo.
Marciana: Si no es una broma entonces te mandó el bombón para que me hicieras creer esta tontería... ¡Es un mal padre, no quiere hacerse cargo de su hijo y te manda a ti para que me convenzas de que el niño no es suyo!
Leopoldino: No digas tonterías, tu hijo no es de Aitor.
Marciana: ¡Sí que lo es! Tú no eres lo suficientemente hombre como para embarazarme... mírate, pareces una mujer.
Leopoldino: ¡Pero soy bien macho y este hijo lo demuestra!
Marciana se siente furiosa pero a la vez siente dolor al pensar que Leopoldino, al que siempre creyó su amigo, abusó de ella. Por eso no quiere creer lo que él le dice, aunque su mente comienza a recordar algunos detalles de la noche que compartió con él.
Leopoldino: Sé que estás enojada conmigo por lo que pasó esa noche... tienes razón, lo que hice estuvo mal, pero gracias a eso tenemos a nuestro hijo... Él merece que olvidemos nuestras diferencias y que seamos una verdadera familia. Míralo que lindo que es...
Marciana: Claro, no se parece en nada a ti.
Leopoldino: ¿Me dejas cargarlo?
Marciana: ¡No! ¡Tú a mí hijo no lo tocas! ¡¡No quiero verte cerca suyo!!
Leopoldino la mira con tristeza. Sale del cuarto, luego de intentar darle un beso a su hijo y que Marciana no se lo permite.

Daniela se siente desconsolada. Ya estaba completamente segura de que en ella crecía el hijo que haría que Aitor nunca la dejara, así que enterarse de que no es así fue uno de los golpes más duros de su vida.
Daniela: ¿Qué voy a hacer ahora? Aitor está cada vez más cerca de la verdad, puede descubrir todo en cualquier momento y yo lo voy a perder porque no tengo nada que lo una a mí...
Por un momento piensa en regresar a Miami para volver a intentar la inseminación, pero no quiere dejar solo a Aitor. Le da miedo que Malvina o Marciana puedan quitárselo mientras ella está ausente. Además siente que ya ha fracasado tantas veces en su intento por embarazarse que ya no podría soportar fallar otra vez. Termina resignándose a que nunca será madre.
Daniela: Si Dios no ha querido que me embarace es por algo... yo no puedo obligar a Aitor a que esté conmigo sólo por ser la madre de su hijo. Ese niño hubiera sufrido mucho así que tal vez sea lo mejor que nunca pueda tenerlo. Voy a renunciar a la idea de ser madre aunque eso signifique perder a Aitor para siempre. Pero por lo menos voy a aprovechar al máximo los últimos días que me quedan para ser feliz a su lado.

Leopoldino sale del cuarto donde está Marciana con cara de haber sufrido la peor de las derrotas. Aitor, que lo estaba esperando, no tiene ni que preguntarle como le fue para darse cuenta de que las cosas no salieron nada bien.
Leopoldino: Nunca me va a perdonar...
Aitor: ¿Pero qué pasó? ¿Le dijiste la verdad?
Leopoldino: Sí.
Aitor: ¿Y?
Leopoldino: Primero no me creyó, luego me trató de violador, después se burló de mí y finalmente me dijo que no me quería ver cerca del niño.
Aitor: ¡Pero es tu hijo!
Leopoldino: Sí pero ella hubiera preferido que cualquier otro fuera el padre. Y la verdad, no la culpo... Ni siquiera sé si sabré ser un buen padre
Aitor: No digas eso... Vas a ser un gran papá.
Leopoldino: No lo sé... a veces pienso que mi niño no merece tener un papá tan cobarde. Es que si hubiera hablado antes tal vez Marciana me hubiera podido perdonar. Ahora ya es demasiado tarde.
Aitor: Nunca es demasiado tarde.
Leopoldino: En este caso sí.
Aitor: ¿Y qué vas a hacer?
Leopoldino: No sé, todavía no lo sé, pero algo tengo que hacer. Ese niño es mi hijo y yo voy a estar siempre con él.
Aitor: ¡Así se habla!
Leopoldino: Sí, voy a luchar por mi hijo.
Aitor: ¿Sólo por él? ¿Y por el amor de Marciana?
Leopoldino: No, a ella ya la perdí para siempre.
Aitor lo mira con tristeza. Desea transmitirle a su amigo un poco de entusiasmo pero no se le ocurre qué decirle para animarlo.

Luciana se siente muy feliz porque ya las han dado de alta a ella y a su pequeña hija. Decide llamar a Daniela para que vaya a buscarla pero no le da tiempo a hacerlo porque Rafael llega para llevarla a su casa. Ella se alegra mucho al verlo.
Luciana: Rafael... qué sorpresa que estés aquí.
Rafael: Supe que hoy las daban de alta y se me ocurrió que podía pasar por ti para llevarte a tu casa. Pero primero quiero que vayamos los dos juntos al registro civil...
Luciana: ¿Al registro civil?
Ella tiembla. Está seguro de que lo que quiere es pedirle que se divorcien, pero los planes de Rafael son muy diferentes:
--Claro... todavía no hemos registrado a Lucianita y ya me parece hora de que lo hagamos ¿no?
Luciana: Pero tú...
Rafael: Yo te prometí que sería el papá de tu hija ¿te acuerdas?
Luciana: Sí, pero con lo que pasó creí que ahora que sabías que era la hija de tu padre no la ibas a querer...
Rafael: Al contrario... ahora la quiero más. Es mi hermanita. Y ya que mi padre no la va a reconocer, lo haré yo. Tu niña es una Bertrán y tendrá el apellido que le corresponde.
Luciana: Gracias, Rafael.
Ella intenta darle un beso pero él la rechaza.
Rafael: No me lo agradezcas. Lo hago por esta niña que ya quiero como si fuera mía.
Rafael se acerca a la cunita donde está la niña y la toma en brazos con mucha ternura. Luciana se siente emocionada pero le duele que Rafael quiera a la niña pero no la haya perdonado a ella.

Aitor regresa a su casa, ya que quiere hablar con Daniela para terminar de aclarar la discusión que tuvieron ese mismo día. Va a buscarla a su recámara.
Aitor: ¿Puedo pasar?
Daniela le dice que sí y le abre la puerta.
Aitor: Tenemos que hablar.
Daniela: Claro.
A Aitor le sorprende que no le reclame que haya llevado a Marciana al hospital. Supone que no lo hace porque no se ha enterado.
Aitor: ¿Sabes? Acaba de nacer el hijo de Marciana.
Daniela: Que bien...
La tranquila respuesta de Daniela desconcierta a Aitor. Él esperaba otro tipo de reacción.
Daniela: Si eso era todo lo que querías decirme...
Ella lo besa y comienza a desabrocharle la camisa. Él trata de apartarla.
Aitor: No, Daniela, tenemos que hablar... Tú y yo tenemos una discusión pendiente... Me tienes que decir toda la verdad.
Daniela: Ahora no tengo ganas de discutir. Sólo quiero estar contigo. ¿Tú no me deseas, Aitor? ¿No me extrañas?
Aitor: Sí, pero antes tenemos que...
Daniela lo calla con un beso.
Daniela: Te necesito... quiero que estemos juntos como antes, ya no quiero pelear contigo. Quiero ser tuya de nuevo... lo haremos como tú quieras pero esta vez no me rechaces.
Ella vuelve a besarlo y él no puede resistirse.


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Rocío
Rocío

March 12th, 2004, 9:42 pm #2

Si Marciana descubre la verdad antes de dar aluz, aseguro que sería capaz de abortar.
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