Capítulo 102

Lucia
Lucia

February 22nd, 2004, 9:41 pm #1

Capítulo 102



Julia no sabe que hacer, no tiene con quien ir y además no entiende por qué su casa ya no es suya. Vuelve a llamar a Paul pero él tiene el celular apagado.
Julia: Ay, Paul, ¿dónde te metes cuándo te necesito?
Una mucama que Julia no conoce sale de la casa. Ella se acerca en seguida a preguntarle sobre los nuevos dueños para ver si logra comprender lo que sucedió.
Julia: ¿Ustedes llevan mucho viviendo aquí?
Mucama: No, señora, llegamos ayer mismo. Mi patrona llevaba mucho tiempo interesada en esta casa y hace pocos días un hombre le dijo que si quería podía vendérsela pero si las cosas se hacían lo más rápido posible.
Una idea pasa por la mente de Julia, pero ella no quiere creerlo.
Julia: ¿Viste al hombre que le vendió la casa a tu patrona? ¿Recuerdas como era?
Mucama: Sí, era joven... muy guapo. Por como hablaba parecía extranjero.
Julia, en voz baja: No puede ser, no pudo hacerme esto...
Mucama: ¿Pasa algo, señora?
Julia le dice que no y se va con su bebé, que sigue llorando como si entendiera la angustia de su madre. Ella trata de tranquilizarlo.

Daniela está con Aitor en su nueva casa en Miami. Ella, aunque todavía no ha logrado embarazarse, está más feliz que nunca ya que se siente segura de que ahora que están lejos de todos los que desean hacerles daño, nada ni nadie podrá separarla de su amado. Aitor, por el contrario, no se siente nada bien en Miami y sólo piensa en regresar a México. Se lo dice todos los días a Daniela pero ella no quiere saber nada. Siempre acaban discutiendo por ese motivo.
Aitor: ¡Es que no entiendo! ¿Por qué no quieres regresar?
Daniela: ¡Porque aquí somos felices y nadie nos estorba! ¿Ya no recuerdas el motivo por el cual vinimos aquí?
Aitor: Sí, pero yo ya estoy harto, este lugar no me gusta.
Daniela: ¿Pero por qué no te gusta? Si aquí todo nos sale bien, la sucursal de la empresa es un éxito, nuestro hijo es muy feliz y ya tiene nuevos amigos, y tú y yo estamos mejor que nunca.
Aitor: Es que extraño mi país, aquí no conocemos a nadie...
Daniela: Por eso me gusta... porque no hay nadie que nos conozca y nos quiera separar.
Aitor: Sí pero tampoco tenemos ningún amigo...
Daniela: Tampoco teníamos muchos amigos en México.
Aitor: ¿Pero no te gustaría volver a ver a tu hermana? Nuestro sobrino ya debe estar por nacer, ¿no te gustaría conocerlo?
Daniela: Sí, tal vez durante el verano podamos ir de vacaciones allí.
Aitor: ¿No me entiendes? ¡Yo quiero regresar a vivir en México, no de vacaciones? Ya te di el gusto de pasar un tiempo alejados de todo, ahora compláceme tú a mí...
Daniela: No, mi amor ¿para qué buscarnos problemas en México si acá somos tan felices?
Aitor: ¡Tú eres feliz, yo no! A mí me choca este lugar, quiero volver a mi país, con mi gente. Estando aquí ni siquiera puedo estar al pendiente de la búsqueda de mi hijo. ¡No comprendo como puede ser que todavía no haya rastros de él!
Daniela: No te preocupes por eso, seguro que pronto tendrás noticias.
Aitor: Ya no estoy tan seguro. El detective que contraté debe ser un inútil, cualquier otro ya hubiera dado con mi hijo. Me parece que voy a buscar otro que realice mejor su trabajo.
Daniela lo convence de que no lo haga. Él ni siquiera se imagina que el detective no le ha dado noticias de su hijo porque Daniela le pagó para que no lo encontrara y que su secreto esté a salvo.

Julia, aunque todavía está muy afectada por haberse enterado de que Paul la traicionó y la dejó en la calle, decide olvidarlo y empezar de nuevo. Va a al banco para ver cual es su situación y se da cuenta de que Paul se llevó también todo el dinero que Pablo le heredó. Por suerte le queda el dinero que había ahorrado mientras trabajaba en la empresa de Daniela. Usa ese dinero para volver a rentar el departamento donde vivía antes de casarse con Pablo, y luego de dejar al pequeño Renzo con una de sus vecinas, decide ir a la empresa a volver a pedir trabajo. Se sorprende cuando pide hablar con Daniela y le dicen que ella no trabaja allí. Más aún se sorprende cuando la llevan con la nueva presidenta y ve que es doña Rosalía.
Rosalía: ¿Y tú qué quieres? Tengo entendido que ya no trabajas aquí.
Julia: No, ya no, pero me gustaría volver. Tal vez haya algún puesto para mí, aunque no sea el que ocupaba antes.
Rosalía: En esta empresa no hay trabajo para ti. Regrésate por donde viniste y ya no me estés quitando mi tiempo.
Julia: Doña Rosalía, por favor. Acabo de tener un hijo y...
Rosalía: ¿Y eso a mí que me importa?
Julia: Es que necesito el trabajo, de veras...
Rosalía: No creas que me he olvidado de que tú siempre estuviste del lado de mi sobrina y que ayudaste al imbécil de Ricardo a que todos mis planes salieran mal.
Julia: Perdóneme, por favor, ... de verdad que necesito trabajar.
Rosalía: No, no y no. Es mi última palabra.
Julia: Al menos hágame una carta de recomendación por los años que estuve trabajando aquí, me ayudará a encontrar trabajo en otro lugar.
Rosalía: ¡No tendrás nada! ¡Y ya vete!
Julia sale de la oficina muy triste. Se tropieza con Gabriel que la mira con mucho deseo.
Gabriel: ¿Qué haces tú por aquí? Creí que ya no trabajabas aquí.
Julia: Pues no, renuncié hace unos cuantos meses cuando me casé, pero ahora necesito dinero y vine a ver si había aquí un puesto para mí, pero doña Rosalía no quiere darme trabajo.
Gabriel: Yo ando buscando una secretaria... Ahora voy de salida, pero vente mañana y hablamos ¿sí?
Julia sonríe agradecida. No se da cuenta de que el hombre la mira con deseo y lascivia.

Marciana, que todavía sigue trabajando en la mansión Pacheco Toledo, regresa a la casa luego de una visita al médico. Leopoldino, que la estaba esperando, corre a preguntarle como va el embarazo. Ella, a pesar de que ya no lo sigue molestando tanto, no ha vuelto a ser con él como antes cuando eran muy amigos y eso le duele mucho a él.
Leopoldino: ¿Cómo está el bebé? ¿Qué te dijo el doctor?
Marciana: Me dijo que todo va bien
Leopoldino: Me alegro mucho... Me hubiera gustado acompañarte, pero como tú no quisiste...
Marciana: No, a ver si piensan que eres el padre de mi hijo.
Leopoldino sufre con las palabras de su amada. Le gustaría decirle que él es el padre de ese bebé pero no lo hace porque sabe que a ella no le gustará y prefiere dejarla que sea feliz con la ilusión de que el hijo que espera es de Aitor.

Luciana está preparando la recámara de su bebé, que ya no tardará en nacer. Está muy emocionada pero le duele no tener a nadie con quién compartir sus alegrías, ya que Rafael se la pasa trabajando. Además, tiene que pasársela huyendo de Gabriel, que todavía la sigue molestando. Ese día no es la excepción, ya que el hombre la va a buscar y la acaricia mientras ella está de espaldas. Luciana, que no lo ve, lo confunde con Rafael.
Luciana: ¿Ya regresaste, mi amor?
Gabriel: Sí, ya llegué y estoy aquí sólo para ti.
Luciana: Ah, es usted... ¿Qué no se cansa de estar todo el día fregando?
Él la toma de los brazos y la acerca a él bruscamente.
Gabriel: ¡¡A mí no me hablas así, escuincla!!
Luciana: ¡Suélteme!
Gabriel: ¿Qué te parece si vamos a mi recámara?
Luciana: ¿Está loco o qué le pasa?
Gabriel: Tú me tienes loco... llevas meses viviendo aquí y todavía no me has dado lo que quiero.
Luciana: ¡Ni lo tendrá nunca!
Gabriel: Pero si te mueres de ganas... Seguro que hace mucho que no estás con un hombre de verdad.
Luciana: Tengo a mi marido que es muy hombre.
Gabriel: Sí, como no. No creo que él te haga gozar como te hice yo...
Luciana: Pues se equivoca.
Gabriel: No me niegues que me extrañas, que te mueres por volver a estar en mis brazos. No te preocupes por Rafael, no se va a enterar... Así como nunca se enteró de que el hijo que estás esperando es mío y no suyo.
Rafael, que acababa de llegar, oye lo que dice su padre y los mira a los dos con odio pero sobre todo con mucho dolor.
Rafael: ¿Qué significa esto? ¿Cómo que tu hijo es de mi padre, Luciana?
Luciana: Rafael, yo puedo explicártelo.
Rafael: ¿Qué vas a explicarme? ¿Qué ustedes dos se han pasado todo este tiempo viéndome la cara de estúpido? ¿Qué me engañas con mi padre en mi propia casa?

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Rocío
Rocío

February 22nd, 2004, 11:04 pm #2

Me imaginaba la reacción de Rafael al enterarse de la verdad!
¡No quiero ni imaginarme cuando Aitor descubra que José Manuel es su hijo!
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