UB-16-57 y UB-32-57 - Eduard 1/48

UB-16-57 y UB-32-57 - Eduard 1/48

Joined: December 20th, 2005, 7:23 pm

February 20th, 2012, 12:32 am #1

Hola.
Parece que yo también debo andar aburrido porque me da por hacer micro-artículos sobre cargas externas.

Y es que a mí también me parece una buena idea empezar los aviones por aquello que les cuelga. O mejor dicho, no me parece sensato dejar estas cosas para el final. Es al principio cuando se les puede dedicar el cariño que merecen.

En el caso del Yak-38, de sus pilones tenía que colgar dos pares de lanzacohetes múltiples.
Dos UB-16-57 y dos UB-32-57, de 16 y 32 alveolos respectivamente.



Estos contenedores reutilizables cargan cohetes de 57mm de aletas plegables de la familia S-5.
No tienen mucha pegada pero con una andanada de 96...
Con más pegada y alcance que un proyectil de cañón y más precisión que una bomba de caída libre, tienen un nicho asegurado.

Los contenedores UB fueron pensados para todo tipo de plataformas: aviones lentos, rápidos y helicópteros (y camionetas últimamente) con pequeñas variaciones.

Se han venido usando desde 1955 y supongo que su popularidad se debe a su fácil uso y bajo coste.



HobbyBoss proporciona este armamento con la maqueta. Trabajé en esos contenedores durante un par de semanas hasta que me pareció que lo mejor era tirarlos a la papelera. Después consideré brevemente utilizar los de la marca Aerobonus, de resina. Digo brevemente porque son realmente horrorosos. La papelera se llenó un poco más.

Finalmente tuve que resignarme a adquirir los nuevos contenedores de Eduard, en resina y fotograbados, que no me gustaban ni un pelo por su precio.



Desde luego tienen todo lo que me parece necesario representar a esta escala en cuanto a detalles. Y la presentación es buena, aunque curiosamente esta es la única opción que no incluye calcas con los letreros en color rojo.

Y en cuanto a formas y dimensiones, yo diría que son los únicos que dan el pego.



Mi mayor problema con los contenedores de Eduard estaba en lo que les sobraba.
Yo necesitaba contenedores vacíos y los chicos de Eduard, tan chulos ellos, han sido los únicos que les han metido cohetes, visibles en los anillos exteriores.

Solucionar esto me pareció difícil de narices. Sólo se me ocurrió modificar una fresa cilíndrica extremadamente fina para que solo desbastase por la punta.
Para conseguirlo emboté las estrías laterales rellenándolas con cianoacrilato.
Así pude eliminar las ojivas sin arriesgarme a destruir los alveolos.

Observaréis que de cerca la resina presenta deficiencias en esta zona.



El resultado fue mediocre. Si la fresa hubiera sido 0,05 mm más gruesa quizá me hubiera quedado bien.
Así que tendría que trabajar a conciencia esos alveolos, así como perforar más profundamente el resto, especialmente los centrales.



Después de limpiar la fresa eliminando en cianoacrilato con acetona, horadé cuidadosamente los huecos buscando conseguir un acabado más limpio, fino y uniforme, utilizando esta vez la herramienta a mano.

Pero me abstuve de perseguir la perfección por miedo a arruinar los alveolos con un exceso de fresado. Ya tenía la papelera demasiado llena.



Con el otro extremo de los tubos me pasó algo parecido. Los huecos están apenas marcados, como si representaran tubos cargados. Pero yo quería que detrás de los fotograbados se apreciara un hueco que contrastara el color metálico de estas piezas.

En estos casos pintar de negro no vale, así que ahuequé los tubos antes de pegar las parrillas de fotograbado.



Y ensamblé las colas dejando la pintura de los interiores para después.
El encaje aquí es muy bueno.



A continuación repasé el remachado y el panelado.
Ahuequé las ventanitas que tienen los conos de cola a ambos lados con una broca.



Apliqué a aerógrafo una capa bastante gruesa de imprimación. No lo hice realmente para imprimar sino para suavizar cierto relieve que tienen las piezas. Parece que el fabricante olvidó lijar los originales porque los cilindros tienen una textura como del rayado de un torno.



Y proseguí con la empresa de dejar los alveolos lo más presentables posible con otra sesión de masilla y fresa, rayando ya la obsesión.



Antes de aerografiar pinté de negro todos los huecos. Es un presombreado a pincel. Así es más fácil que haciéndolo después de dar la pintura base.



Como color base utilicé laca de Gaianotes plata con unas gotas de color duraluminio.
En una prueba que presenté el año pasado había determinado que esta pintura tiene un acabado que casi compite con el del Alclad, a menor precio y sin necesidad de un color base.

La resistencia y la velocidad de secado son igual de buena.

Para el sombreado cenital recurrí a aplicar una veladura de negro transparente directamente sobre el metalizado. Me sorprendió el efecto tan creíble de metal oscuro que proporciona esta pintura de Gaianotes.



Todas estas lacas las diluí con Metallic Master de Gaianotes. Reduce un poco el efecto de grano de la pintura metálica gracias a que dispersa mejor el pigmento. La diferencia es sutil pero existe.



El acabado es resistente, uniforme y muy metálico. Es una técnica sencilla en comparación con el Alclad y más indicada para piezas menores.
El brillo es muy alto y nada adecuado para representar aluminio.



Puesto que los tubos están fabricados con una aleación más resistente al calor, pinté los huecos con Tamiya transparente diluida en agua, en un color amarillo ligeramente verdoso.



En un último esfuerzo por solucionar el problema de los alveolos, los sombreé con óleo negro.

Para resaltar las líneas y remaches apliqué un lavado con óleo Tierra Sombra Tostada. Quería dar un aspecto de vejez y abandono con este color rojizo.
Todas las pinturas anteriores son resistentes al disolvente Humbrol.

En el caso que estoy modelando los contenedores carecen de cualquier letrero así que no puse ninguna calca.



Para conseguir convertir el color de las piezas en el del aluminio, tenía que atenuar su brillo.
Utilicé barniz Klear Kote Semi-Matte de Alclad, que tiene un acabado satinado.

Este barniz viene disuelto lo suficiente para aerografiarlo a la perfección. El acabado es satinado y el secado me pareció rápido. Se podía manipular pasada una hora.

Nunca había visto un barniz tan bueno para cubrir pinturas metálicas. La capa queda muy fina y lisa y el brillo final es muy realista para un aluminio viejo, pero no muy oxidado. Una familia de productos muy interesante.



Y este es el acabado final. No es tan perfecto como me hubiera gustado pero aun así, me siento orgulloso de ellos como cualquier maquetista que termina unos misiles o unas bombas, que sabe que van a resaltar el avión al que se los coloque.



Bueno, quizás aún les sobre brillo para el estado de deterioro que deben representar, así que puede que aun les falte una rociada de Klear Kote Matte (cuando tenga).



Y eso es todo. Cuatro piezas menos para terminar la maqueta. Va a ser un infierno.

Ric.
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Bolívar Iglesias
Bolívar Iglesias

February 20th, 2012, 7:35 am #2

Desde que los sigo, trato de aplicar tus conocimientos en mis maquetas y creo que la cosa ha mejorado mucho.Ahora además tendré que empezar a tratar cada misíl como si fuese una maqueta en sí, que es lo que tu haces, y no unas piezas que hay que repetir tediosamente para terminar la maqueta.Gracias nuevamente, aunque gracias a ti el proceso de hacer una maqueta se ha alargado en el tiempo, estas al final lo agradecen.
Bolívar
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Juan Jose Moreno
Juan Jose Moreno

February 20th, 2012, 9:08 am #3

Hola.
Parece que yo también debo andar aburrido porque me da por hacer micro-artículos sobre cargas externas.

Y es que a mí también me parece una buena idea empezar los aviones por aquello que les cuelga. O mejor dicho, no me parece sensato dejar estas cosas para el final. Es al principio cuando se les puede dedicar el cariño que merecen.

En el caso del Yak-38, de sus pilones tenía que colgar dos pares de lanzacohetes múltiples.
Dos UB-16-57 y dos UB-32-57, de 16 y 32 alveolos respectivamente.



Estos contenedores reutilizables cargan cohetes de 57mm de aletas plegables de la familia S-5.
No tienen mucha pegada pero con una andanada de 96...
Con más pegada y alcance que un proyectil de cañón y más precisión que una bomba de caída libre, tienen un nicho asegurado.

Los contenedores UB fueron pensados para todo tipo de plataformas: aviones lentos, rápidos y helicópteros (y camionetas últimamente) con pequeñas variaciones.

Se han venido usando desde 1955 y supongo que su popularidad se debe a su fácil uso y bajo coste.



HobbyBoss proporciona este armamento con la maqueta. Trabajé en esos contenedores durante un par de semanas hasta que me pareció que lo mejor era tirarlos a la papelera. Después consideré brevemente utilizar los de la marca Aerobonus, de resina. Digo brevemente porque son realmente horrorosos. La papelera se llenó un poco más.

Finalmente tuve que resignarme a adquirir los nuevos contenedores de Eduard, en resina y fotograbados, que no me gustaban ni un pelo por su precio.



Desde luego tienen todo lo que me parece necesario representar a esta escala en cuanto a detalles. Y la presentación es buena, aunque curiosamente esta es la única opción que no incluye calcas con los letreros en color rojo.

Y en cuanto a formas y dimensiones, yo diría que son los únicos que dan el pego.



Mi mayor problema con los contenedores de Eduard estaba en lo que les sobraba.
Yo necesitaba contenedores vacíos y los chicos de Eduard, tan chulos ellos, han sido los únicos que les han metido cohetes, visibles en los anillos exteriores.

Solucionar esto me pareció difícil de narices. Sólo se me ocurrió modificar una fresa cilíndrica extremadamente fina para que solo desbastase por la punta.
Para conseguirlo emboté las estrías laterales rellenándolas con cianoacrilato.
Así pude eliminar las ojivas sin arriesgarme a destruir los alveolos.

Observaréis que de cerca la resina presenta deficiencias en esta zona.



El resultado fue mediocre. Si la fresa hubiera sido 0,05 mm más gruesa quizá me hubiera quedado bien.
Así que tendría que trabajar a conciencia esos alveolos, así como perforar más profundamente el resto, especialmente los centrales.



Después de limpiar la fresa eliminando en cianoacrilato con acetona, horadé cuidadosamente los huecos buscando conseguir un acabado más limpio, fino y uniforme, utilizando esta vez la herramienta a mano.

Pero me abstuve de perseguir la perfección por miedo a arruinar los alveolos con un exceso de fresado. Ya tenía la papelera demasiado llena.



Con el otro extremo de los tubos me pasó algo parecido. Los huecos están apenas marcados, como si representaran tubos cargados. Pero yo quería que detrás de los fotograbados se apreciara un hueco que contrastara el color metálico de estas piezas.

En estos casos pintar de negro no vale, así que ahuequé los tubos antes de pegar las parrillas de fotograbado.



Y ensamblé las colas dejando la pintura de los interiores para después.
El encaje aquí es muy bueno.



A continuación repasé el remachado y el panelado.
Ahuequé las ventanitas que tienen los conos de cola a ambos lados con una broca.



Apliqué a aerógrafo una capa bastante gruesa de imprimación. No lo hice realmente para imprimar sino para suavizar cierto relieve que tienen las piezas. Parece que el fabricante olvidó lijar los originales porque los cilindros tienen una textura como del rayado de un torno.



Y proseguí con la empresa de dejar los alveolos lo más presentables posible con otra sesión de masilla y fresa, rayando ya la obsesión.



Antes de aerografiar pinté de negro todos los huecos. Es un presombreado a pincel. Así es más fácil que haciéndolo después de dar la pintura base.



Como color base utilicé laca de Gaianotes plata con unas gotas de color duraluminio.
En una prueba que presenté el año pasado había determinado que esta pintura tiene un acabado que casi compite con el del Alclad, a menor precio y sin necesidad de un color base.

La resistencia y la velocidad de secado son igual de buena.

Para el sombreado cenital recurrí a aplicar una veladura de negro transparente directamente sobre el metalizado. Me sorprendió el efecto tan creíble de metal oscuro que proporciona esta pintura de Gaianotes.



Todas estas lacas las diluí con Metallic Master de Gaianotes. Reduce un poco el efecto de grano de la pintura metálica gracias a que dispersa mejor el pigmento. La diferencia es sutil pero existe.



El acabado es resistente, uniforme y muy metálico. Es una técnica sencilla en comparación con el Alclad y más indicada para piezas menores.
El brillo es muy alto y nada adecuado para representar aluminio.



Puesto que los tubos están fabricados con una aleación más resistente al calor, pinté los huecos con Tamiya transparente diluida en agua, en un color amarillo ligeramente verdoso.



En un último esfuerzo por solucionar el problema de los alveolos, los sombreé con óleo negro.

Para resaltar las líneas y remaches apliqué un lavado con óleo Tierra Sombra Tostada. Quería dar un aspecto de vejez y abandono con este color rojizo.
Todas las pinturas anteriores son resistentes al disolvente Humbrol.

En el caso que estoy modelando los contenedores carecen de cualquier letrero así que no puse ninguna calca.



Para conseguir convertir el color de las piezas en el del aluminio, tenía que atenuar su brillo.
Utilicé barniz Klear Kote Semi-Matte de Alclad, que tiene un acabado satinado.

Este barniz viene disuelto lo suficiente para aerografiarlo a la perfección. El acabado es satinado y el secado me pareció rápido. Se podía manipular pasada una hora.

Nunca había visto un barniz tan bueno para cubrir pinturas metálicas. La capa queda muy fina y lisa y el brillo final es muy realista para un aluminio viejo, pero no muy oxidado. Una familia de productos muy interesante.



Y este es el acabado final. No es tan perfecto como me hubiera gustado pero aun así, me siento orgulloso de ellos como cualquier maquetista que termina unos misiles o unas bombas, que sabe que van a resaltar el avión al que se los coloque.



Bueno, quizás aún les sobre brillo para el estado de deterioro que deben representar, así que puede que aun les falte una rociada de Klear Kote Matte (cuando tenga).



Y eso es todo. Cuatro piezas menos para terminar la maqueta. Va a ser un infierno.

Ric.
Hola Ricardo.
Como siempre un tutorial magistral, como todo lo que haces.
Peeero te hago una pregunta porque estoy haciendo un Su-22 de Eduard (ya podían haber puesto los lanzacohetes como extra)y he mirado todas las fotos que he podido y sobre el armamento y estos lanzacohetes, y el pero que pongo es sobre el color que le has puesto yo siempre los he visto en el aluminio mate que luce en la foto que has puesto arriba y no recuerdo ninguna en la que se vean tan brillantes y pulidos, eso no quita que yo no este equivocado por dios (ya quisiera para mi los que has hecho)porque los que trae la maqueta y lo que yo tenia pensado ponerles (lo mas seguro es que no los ponga)los B8 M1 del Su-25 merecen la pena.
Bueno no me enrollo mas el pero es el color que no lo tengo claro

Saludos.
Juanjo.
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Joined: December 20th, 2005, 7:23 pm

February 20th, 2012, 11:55 am #4

Desde que los sigo, trato de aplicar tus conocimientos en mis maquetas y creo que la cosa ha mejorado mucho.Ahora además tendré que empezar a tratar cada misíl como si fuese una maqueta en sí, que es lo que tu haces, y no unas piezas que hay que repetir tediosamente para terminar la maqueta.Gracias nuevamente, aunque gracias a ti el proceso de hacer una maqueta se ha alargado en el tiempo, estas al final lo agradecen.
Bolívar
Sobre todo si vienen en un kit como este de Eduard o las haces a scratch.

Saludos.
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Joined: December 20th, 2005, 7:23 pm

February 20th, 2012, 12:05 pm #5

Hola Ricardo.
Como siempre un tutorial magistral, como todo lo que haces.
Peeero te hago una pregunta porque estoy haciendo un Su-22 de Eduard (ya podían haber puesto los lanzacohetes como extra)y he mirado todas las fotos que he podido y sobre el armamento y estos lanzacohetes, y el pero que pongo es sobre el color que le has puesto yo siempre los he visto en el aluminio mate que luce en la foto que has puesto arriba y no recuerdo ninguna en la que se vean tan brillantes y pulidos, eso no quita que yo no este equivocado por dios (ya quisiera para mi los que has hecho)porque los que trae la maqueta y lo que yo tenia pensado ponerles (lo mas seguro es que no los ponga)los B8 M1 del Su-25 merecen la pena.
Bueno no me enrollo mas el pero es el color que no lo tengo claro

Saludos.
Juanjo.
Hola. En efecto el brillo es un poco alto para lo que quiero representar. Pero esperaré a poder comprar Klear Kote Matte y Klear Kote Flat para terminarlo.
También debo decir que al natural se ven menos brillantes, pero el reflejo de los focos les da ese aspecto. Pero como yo hago las maquetas "para la foto" eso no es excusa y lo corregiré, bien con el barniz, bien con la iluminación.

Saludos.

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Joined: January 15th, 2011, 11:54 am

February 20th, 2012, 12:22 pm #6

Hola.
Parece que yo también debo andar aburrido porque me da por hacer micro-artículos sobre cargas externas.

Y es que a mí también me parece una buena idea empezar los aviones por aquello que les cuelga. O mejor dicho, no me parece sensato dejar estas cosas para el final. Es al principio cuando se les puede dedicar el cariño que merecen.

En el caso del Yak-38, de sus pilones tenía que colgar dos pares de lanzacohetes múltiples.
Dos UB-16-57 y dos UB-32-57, de 16 y 32 alveolos respectivamente.



Estos contenedores reutilizables cargan cohetes de 57mm de aletas plegables de la familia S-5.
No tienen mucha pegada pero con una andanada de 96...
Con más pegada y alcance que un proyectil de cañón y más precisión que una bomba de caída libre, tienen un nicho asegurado.

Los contenedores UB fueron pensados para todo tipo de plataformas: aviones lentos, rápidos y helicópteros (y camionetas últimamente) con pequeñas variaciones.

Se han venido usando desde 1955 y supongo que su popularidad se debe a su fácil uso y bajo coste.



HobbyBoss proporciona este armamento con la maqueta. Trabajé en esos contenedores durante un par de semanas hasta que me pareció que lo mejor era tirarlos a la papelera. Después consideré brevemente utilizar los de la marca Aerobonus, de resina. Digo brevemente porque son realmente horrorosos. La papelera se llenó un poco más.

Finalmente tuve que resignarme a adquirir los nuevos contenedores de Eduard, en resina y fotograbados, que no me gustaban ni un pelo por su precio.



Desde luego tienen todo lo que me parece necesario representar a esta escala en cuanto a detalles. Y la presentación es buena, aunque curiosamente esta es la única opción que no incluye calcas con los letreros en color rojo.

Y en cuanto a formas y dimensiones, yo diría que son los únicos que dan el pego.



Mi mayor problema con los contenedores de Eduard estaba en lo que les sobraba.
Yo necesitaba contenedores vacíos y los chicos de Eduard, tan chulos ellos, han sido los únicos que les han metido cohetes, visibles en los anillos exteriores.

Solucionar esto me pareció difícil de narices. Sólo se me ocurrió modificar una fresa cilíndrica extremadamente fina para que solo desbastase por la punta.
Para conseguirlo emboté las estrías laterales rellenándolas con cianoacrilato.
Así pude eliminar las ojivas sin arriesgarme a destruir los alveolos.

Observaréis que de cerca la resina presenta deficiencias en esta zona.



El resultado fue mediocre. Si la fresa hubiera sido 0,05 mm más gruesa quizá me hubiera quedado bien.
Así que tendría que trabajar a conciencia esos alveolos, así como perforar más profundamente el resto, especialmente los centrales.



Después de limpiar la fresa eliminando en cianoacrilato con acetona, horadé cuidadosamente los huecos buscando conseguir un acabado más limpio, fino y uniforme, utilizando esta vez la herramienta a mano.

Pero me abstuve de perseguir la perfección por miedo a arruinar los alveolos con un exceso de fresado. Ya tenía la papelera demasiado llena.



Con el otro extremo de los tubos me pasó algo parecido. Los huecos están apenas marcados, como si representaran tubos cargados. Pero yo quería que detrás de los fotograbados se apreciara un hueco que contrastara el color metálico de estas piezas.

En estos casos pintar de negro no vale, así que ahuequé los tubos antes de pegar las parrillas de fotograbado.



Y ensamblé las colas dejando la pintura de los interiores para después.
El encaje aquí es muy bueno.



A continuación repasé el remachado y el panelado.
Ahuequé las ventanitas que tienen los conos de cola a ambos lados con una broca.



Apliqué a aerógrafo una capa bastante gruesa de imprimación. No lo hice realmente para imprimar sino para suavizar cierto relieve que tienen las piezas. Parece que el fabricante olvidó lijar los originales porque los cilindros tienen una textura como del rayado de un torno.



Y proseguí con la empresa de dejar los alveolos lo más presentables posible con otra sesión de masilla y fresa, rayando ya la obsesión.



Antes de aerografiar pinté de negro todos los huecos. Es un presombreado a pincel. Así es más fácil que haciéndolo después de dar la pintura base.



Como color base utilicé laca de Gaianotes plata con unas gotas de color duraluminio.
En una prueba que presenté el año pasado había determinado que esta pintura tiene un acabado que casi compite con el del Alclad, a menor precio y sin necesidad de un color base.

La resistencia y la velocidad de secado son igual de buena.

Para el sombreado cenital recurrí a aplicar una veladura de negro transparente directamente sobre el metalizado. Me sorprendió el efecto tan creíble de metal oscuro que proporciona esta pintura de Gaianotes.



Todas estas lacas las diluí con Metallic Master de Gaianotes. Reduce un poco el efecto de grano de la pintura metálica gracias a que dispersa mejor el pigmento. La diferencia es sutil pero existe.



El acabado es resistente, uniforme y muy metálico. Es una técnica sencilla en comparación con el Alclad y más indicada para piezas menores.
El brillo es muy alto y nada adecuado para representar aluminio.



Puesto que los tubos están fabricados con una aleación más resistente al calor, pinté los huecos con Tamiya transparente diluida en agua, en un color amarillo ligeramente verdoso.



En un último esfuerzo por solucionar el problema de los alveolos, los sombreé con óleo negro.

Para resaltar las líneas y remaches apliqué un lavado con óleo Tierra Sombra Tostada. Quería dar un aspecto de vejez y abandono con este color rojizo.
Todas las pinturas anteriores son resistentes al disolvente Humbrol.

En el caso que estoy modelando los contenedores carecen de cualquier letrero así que no puse ninguna calca.



Para conseguir convertir el color de las piezas en el del aluminio, tenía que atenuar su brillo.
Utilicé barniz Klear Kote Semi-Matte de Alclad, que tiene un acabado satinado.

Este barniz viene disuelto lo suficiente para aerografiarlo a la perfección. El acabado es satinado y el secado me pareció rápido. Se podía manipular pasada una hora.

Nunca había visto un barniz tan bueno para cubrir pinturas metálicas. La capa queda muy fina y lisa y el brillo final es muy realista para un aluminio viejo, pero no muy oxidado. Una familia de productos muy interesante.



Y este es el acabado final. No es tan perfecto como me hubiera gustado pero aun así, me siento orgulloso de ellos como cualquier maquetista que termina unos misiles o unas bombas, que sabe que van a resaltar el avión al que se los coloque.



Bueno, quizás aún les sobre brillo para el estado de deterioro que deben representar, así que puede que aun les falte una rociada de Klear Kote Matte (cuando tenga).



Y eso es todo. Cuatro piezas menos para terminar la maqueta. Va a ser un infierno.

Ric.
tus tutoriales son una referencia de buen hacer y calidad de resultados unidos a la excelente presentación y explicaciones con los que los presenta. Un lujo.
En este caso, es cierto que suele ser habitual liarnos con el armamento al final, cuando ya tenemos el ansia de verlo terminado y descuidamos este aspecto tan importante.
Sobre este trabajo poco que comentar, yo sólo miro, remiro, ...... aprendo (al menos lo intento) y disfruto contemplándolo.
Y siempre pienso: cuando sea más mayor, lo mismo llego a una aproximación en la calidad de los trabajos de Ricardo.
Gracias por este tutorial, no tiene desperdicio (como ninguno de los que nos muestras).

Un saludote. Pepe
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Joined: January 20th, 2012, 6:58 pm

February 20th, 2012, 7:42 pm #7

Hola.
Parece que yo también debo andar aburrido porque me da por hacer micro-artículos sobre cargas externas.

Y es que a mí también me parece una buena idea empezar los aviones por aquello que les cuelga. O mejor dicho, no me parece sensato dejar estas cosas para el final. Es al principio cuando se les puede dedicar el cariño que merecen.

En el caso del Yak-38, de sus pilones tenía que colgar dos pares de lanzacohetes múltiples.
Dos UB-16-57 y dos UB-32-57, de 16 y 32 alveolos respectivamente.



Estos contenedores reutilizables cargan cohetes de 57mm de aletas plegables de la familia S-5.
No tienen mucha pegada pero con una andanada de 96...
Con más pegada y alcance que un proyectil de cañón y más precisión que una bomba de caída libre, tienen un nicho asegurado.

Los contenedores UB fueron pensados para todo tipo de plataformas: aviones lentos, rápidos y helicópteros (y camionetas últimamente) con pequeñas variaciones.

Se han venido usando desde 1955 y supongo que su popularidad se debe a su fácil uso y bajo coste.



HobbyBoss proporciona este armamento con la maqueta. Trabajé en esos contenedores durante un par de semanas hasta que me pareció que lo mejor era tirarlos a la papelera. Después consideré brevemente utilizar los de la marca Aerobonus, de resina. Digo brevemente porque son realmente horrorosos. La papelera se llenó un poco más.

Finalmente tuve que resignarme a adquirir los nuevos contenedores de Eduard, en resina y fotograbados, que no me gustaban ni un pelo por su precio.



Desde luego tienen todo lo que me parece necesario representar a esta escala en cuanto a detalles. Y la presentación es buena, aunque curiosamente esta es la única opción que no incluye calcas con los letreros en color rojo.

Y en cuanto a formas y dimensiones, yo diría que son los únicos que dan el pego.



Mi mayor problema con los contenedores de Eduard estaba en lo que les sobraba.
Yo necesitaba contenedores vacíos y los chicos de Eduard, tan chulos ellos, han sido los únicos que les han metido cohetes, visibles en los anillos exteriores.

Solucionar esto me pareció difícil de narices. Sólo se me ocurrió modificar una fresa cilíndrica extremadamente fina para que solo desbastase por la punta.
Para conseguirlo emboté las estrías laterales rellenándolas con cianoacrilato.
Así pude eliminar las ojivas sin arriesgarme a destruir los alveolos.

Observaréis que de cerca la resina presenta deficiencias en esta zona.



El resultado fue mediocre. Si la fresa hubiera sido 0,05 mm más gruesa quizá me hubiera quedado bien.
Así que tendría que trabajar a conciencia esos alveolos, así como perforar más profundamente el resto, especialmente los centrales.



Después de limpiar la fresa eliminando en cianoacrilato con acetona, horadé cuidadosamente los huecos buscando conseguir un acabado más limpio, fino y uniforme, utilizando esta vez la herramienta a mano.

Pero me abstuve de perseguir la perfección por miedo a arruinar los alveolos con un exceso de fresado. Ya tenía la papelera demasiado llena.



Con el otro extremo de los tubos me pasó algo parecido. Los huecos están apenas marcados, como si representaran tubos cargados. Pero yo quería que detrás de los fotograbados se apreciara un hueco que contrastara el color metálico de estas piezas.

En estos casos pintar de negro no vale, así que ahuequé los tubos antes de pegar las parrillas de fotograbado.



Y ensamblé las colas dejando la pintura de los interiores para después.
El encaje aquí es muy bueno.



A continuación repasé el remachado y el panelado.
Ahuequé las ventanitas que tienen los conos de cola a ambos lados con una broca.



Apliqué a aerógrafo una capa bastante gruesa de imprimación. No lo hice realmente para imprimar sino para suavizar cierto relieve que tienen las piezas. Parece que el fabricante olvidó lijar los originales porque los cilindros tienen una textura como del rayado de un torno.



Y proseguí con la empresa de dejar los alveolos lo más presentables posible con otra sesión de masilla y fresa, rayando ya la obsesión.



Antes de aerografiar pinté de negro todos los huecos. Es un presombreado a pincel. Así es más fácil que haciéndolo después de dar la pintura base.



Como color base utilicé laca de Gaianotes plata con unas gotas de color duraluminio.
En una prueba que presenté el año pasado había determinado que esta pintura tiene un acabado que casi compite con el del Alclad, a menor precio y sin necesidad de un color base.

La resistencia y la velocidad de secado son igual de buena.

Para el sombreado cenital recurrí a aplicar una veladura de negro transparente directamente sobre el metalizado. Me sorprendió el efecto tan creíble de metal oscuro que proporciona esta pintura de Gaianotes.



Todas estas lacas las diluí con Metallic Master de Gaianotes. Reduce un poco el efecto de grano de la pintura metálica gracias a que dispersa mejor el pigmento. La diferencia es sutil pero existe.



El acabado es resistente, uniforme y muy metálico. Es una técnica sencilla en comparación con el Alclad y más indicada para piezas menores.
El brillo es muy alto y nada adecuado para representar aluminio.



Puesto que los tubos están fabricados con una aleación más resistente al calor, pinté los huecos con Tamiya transparente diluida en agua, en un color amarillo ligeramente verdoso.



En un último esfuerzo por solucionar el problema de los alveolos, los sombreé con óleo negro.

Para resaltar las líneas y remaches apliqué un lavado con óleo Tierra Sombra Tostada. Quería dar un aspecto de vejez y abandono con este color rojizo.
Todas las pinturas anteriores son resistentes al disolvente Humbrol.

En el caso que estoy modelando los contenedores carecen de cualquier letrero así que no puse ninguna calca.



Para conseguir convertir el color de las piezas en el del aluminio, tenía que atenuar su brillo.
Utilicé barniz Klear Kote Semi-Matte de Alclad, que tiene un acabado satinado.

Este barniz viene disuelto lo suficiente para aerografiarlo a la perfección. El acabado es satinado y el secado me pareció rápido. Se podía manipular pasada una hora.

Nunca había visto un barniz tan bueno para cubrir pinturas metálicas. La capa queda muy fina y lisa y el brillo final es muy realista para un aluminio viejo, pero no muy oxidado. Una familia de productos muy interesante.



Y este es el acabado final. No es tan perfecto como me hubiera gustado pero aun así, me siento orgulloso de ellos como cualquier maquetista que termina unos misiles o unas bombas, que sabe que van a resaltar el avión al que se los coloque.



Bueno, quizás aún les sobre brillo para el estado de deterioro que deben representar, así que puede que aun les falte una rociada de Klear Kote Matte (cuando tenga).



Y eso es todo. Cuatro piezas menos para terminar la maqueta. Va a ser un infierno.

Ric.
Sólo te puedo agradecer todo lo que se aprende viendo tus paso a paso. Más que lo que haces los consejos que vas dando que muchos de ellos no se me ocurrirían nunca.

Por lo demás, el resultado es magnífico, lo único que yo pensaba que hasta los habrías pasado por la copiadora, porque con el trabajo que has hecho y el precio que deben valer, no era para menos que guardarse algo para el futuro.

¡Gracias por el esfuerzo!
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antonio duque (tommy)
antonio duque (tommy)

February 20th, 2012, 9:28 pm #8

Hola.
Parece que yo también debo andar aburrido porque me da por hacer micro-artículos sobre cargas externas.

Y es que a mí también me parece una buena idea empezar los aviones por aquello que les cuelga. O mejor dicho, no me parece sensato dejar estas cosas para el final. Es al principio cuando se les puede dedicar el cariño que merecen.

En el caso del Yak-38, de sus pilones tenía que colgar dos pares de lanzacohetes múltiples.
Dos UB-16-57 y dos UB-32-57, de 16 y 32 alveolos respectivamente.



Estos contenedores reutilizables cargan cohetes de 57mm de aletas plegables de la familia S-5.
No tienen mucha pegada pero con una andanada de 96...
Con más pegada y alcance que un proyectil de cañón y más precisión que una bomba de caída libre, tienen un nicho asegurado.

Los contenedores UB fueron pensados para todo tipo de plataformas: aviones lentos, rápidos y helicópteros (y camionetas últimamente) con pequeñas variaciones.

Se han venido usando desde 1955 y supongo que su popularidad se debe a su fácil uso y bajo coste.



HobbyBoss proporciona este armamento con la maqueta. Trabajé en esos contenedores durante un par de semanas hasta que me pareció que lo mejor era tirarlos a la papelera. Después consideré brevemente utilizar los de la marca Aerobonus, de resina. Digo brevemente porque son realmente horrorosos. La papelera se llenó un poco más.

Finalmente tuve que resignarme a adquirir los nuevos contenedores de Eduard, en resina y fotograbados, que no me gustaban ni un pelo por su precio.



Desde luego tienen todo lo que me parece necesario representar a esta escala en cuanto a detalles. Y la presentación es buena, aunque curiosamente esta es la única opción que no incluye calcas con los letreros en color rojo.

Y en cuanto a formas y dimensiones, yo diría que son los únicos que dan el pego.



Mi mayor problema con los contenedores de Eduard estaba en lo que les sobraba.
Yo necesitaba contenedores vacíos y los chicos de Eduard, tan chulos ellos, han sido los únicos que les han metido cohetes, visibles en los anillos exteriores.

Solucionar esto me pareció difícil de narices. Sólo se me ocurrió modificar una fresa cilíndrica extremadamente fina para que solo desbastase por la punta.
Para conseguirlo emboté las estrías laterales rellenándolas con cianoacrilato.
Así pude eliminar las ojivas sin arriesgarme a destruir los alveolos.

Observaréis que de cerca la resina presenta deficiencias en esta zona.



El resultado fue mediocre. Si la fresa hubiera sido 0,05 mm más gruesa quizá me hubiera quedado bien.
Así que tendría que trabajar a conciencia esos alveolos, así como perforar más profundamente el resto, especialmente los centrales.



Después de limpiar la fresa eliminando en cianoacrilato con acetona, horadé cuidadosamente los huecos buscando conseguir un acabado más limpio, fino y uniforme, utilizando esta vez la herramienta a mano.

Pero me abstuve de perseguir la perfección por miedo a arruinar los alveolos con un exceso de fresado. Ya tenía la papelera demasiado llena.



Con el otro extremo de los tubos me pasó algo parecido. Los huecos están apenas marcados, como si representaran tubos cargados. Pero yo quería que detrás de los fotograbados se apreciara un hueco que contrastara el color metálico de estas piezas.

En estos casos pintar de negro no vale, así que ahuequé los tubos antes de pegar las parrillas de fotograbado.



Y ensamblé las colas dejando la pintura de los interiores para después.
El encaje aquí es muy bueno.



A continuación repasé el remachado y el panelado.
Ahuequé las ventanitas que tienen los conos de cola a ambos lados con una broca.



Apliqué a aerógrafo una capa bastante gruesa de imprimación. No lo hice realmente para imprimar sino para suavizar cierto relieve que tienen las piezas. Parece que el fabricante olvidó lijar los originales porque los cilindros tienen una textura como del rayado de un torno.



Y proseguí con la empresa de dejar los alveolos lo más presentables posible con otra sesión de masilla y fresa, rayando ya la obsesión.



Antes de aerografiar pinté de negro todos los huecos. Es un presombreado a pincel. Así es más fácil que haciéndolo después de dar la pintura base.



Como color base utilicé laca de Gaianotes plata con unas gotas de color duraluminio.
En una prueba que presenté el año pasado había determinado que esta pintura tiene un acabado que casi compite con el del Alclad, a menor precio y sin necesidad de un color base.

La resistencia y la velocidad de secado son igual de buena.

Para el sombreado cenital recurrí a aplicar una veladura de negro transparente directamente sobre el metalizado. Me sorprendió el efecto tan creíble de metal oscuro que proporciona esta pintura de Gaianotes.



Todas estas lacas las diluí con Metallic Master de Gaianotes. Reduce un poco el efecto de grano de la pintura metálica gracias a que dispersa mejor el pigmento. La diferencia es sutil pero existe.



El acabado es resistente, uniforme y muy metálico. Es una técnica sencilla en comparación con el Alclad y más indicada para piezas menores.
El brillo es muy alto y nada adecuado para representar aluminio.



Puesto que los tubos están fabricados con una aleación más resistente al calor, pinté los huecos con Tamiya transparente diluida en agua, en un color amarillo ligeramente verdoso.



En un último esfuerzo por solucionar el problema de los alveolos, los sombreé con óleo negro.

Para resaltar las líneas y remaches apliqué un lavado con óleo Tierra Sombra Tostada. Quería dar un aspecto de vejez y abandono con este color rojizo.
Todas las pinturas anteriores son resistentes al disolvente Humbrol.

En el caso que estoy modelando los contenedores carecen de cualquier letrero así que no puse ninguna calca.



Para conseguir convertir el color de las piezas en el del aluminio, tenía que atenuar su brillo.
Utilicé barniz Klear Kote Semi-Matte de Alclad, que tiene un acabado satinado.

Este barniz viene disuelto lo suficiente para aerografiarlo a la perfección. El acabado es satinado y el secado me pareció rápido. Se podía manipular pasada una hora.

Nunca había visto un barniz tan bueno para cubrir pinturas metálicas. La capa queda muy fina y lisa y el brillo final es muy realista para un aluminio viejo, pero no muy oxidado. Una familia de productos muy interesante.



Y este es el acabado final. No es tan perfecto como me hubiera gustado pero aun así, me siento orgulloso de ellos como cualquier maquetista que termina unos misiles o unas bombas, que sabe que van a resaltar el avión al que se los coloque.



Bueno, quizás aún les sobre brillo para el estado de deterioro que deben representar, así que puede que aun les falte una rociada de Klear Kote Matte (cuando tenga).



Y eso es todo. Cuatro piezas menos para terminar la maqueta. Va a ser un infierno.

Ric.
tu tutorias es una inspiracion a otro trabajos que cuesta de empezar y terminarlos buuuuf pues eso que mirandolo como tienen que quedar pues anima a la faena,yo flipo con tus trabajos gracias
un saludo tommy
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Joined: May 5th, 2011, 8:17 am

February 20th, 2012, 9:29 pm #9

Hola.
Parece que yo también debo andar aburrido porque me da por hacer micro-artículos sobre cargas externas.

Y es que a mí también me parece una buena idea empezar los aviones por aquello que les cuelga. O mejor dicho, no me parece sensato dejar estas cosas para el final. Es al principio cuando se les puede dedicar el cariño que merecen.

En el caso del Yak-38, de sus pilones tenía que colgar dos pares de lanzacohetes múltiples.
Dos UB-16-57 y dos UB-32-57, de 16 y 32 alveolos respectivamente.



Estos contenedores reutilizables cargan cohetes de 57mm de aletas plegables de la familia S-5.
No tienen mucha pegada pero con una andanada de 96...
Con más pegada y alcance que un proyectil de cañón y más precisión que una bomba de caída libre, tienen un nicho asegurado.

Los contenedores UB fueron pensados para todo tipo de plataformas: aviones lentos, rápidos y helicópteros (y camionetas últimamente) con pequeñas variaciones.

Se han venido usando desde 1955 y supongo que su popularidad se debe a su fácil uso y bajo coste.



HobbyBoss proporciona este armamento con la maqueta. Trabajé en esos contenedores durante un par de semanas hasta que me pareció que lo mejor era tirarlos a la papelera. Después consideré brevemente utilizar los de la marca Aerobonus, de resina. Digo brevemente porque son realmente horrorosos. La papelera se llenó un poco más.

Finalmente tuve que resignarme a adquirir los nuevos contenedores de Eduard, en resina y fotograbados, que no me gustaban ni un pelo por su precio.



Desde luego tienen todo lo que me parece necesario representar a esta escala en cuanto a detalles. Y la presentación es buena, aunque curiosamente esta es la única opción que no incluye calcas con los letreros en color rojo.

Y en cuanto a formas y dimensiones, yo diría que son los únicos que dan el pego.



Mi mayor problema con los contenedores de Eduard estaba en lo que les sobraba.
Yo necesitaba contenedores vacíos y los chicos de Eduard, tan chulos ellos, han sido los únicos que les han metido cohetes, visibles en los anillos exteriores.

Solucionar esto me pareció difícil de narices. Sólo se me ocurrió modificar una fresa cilíndrica extremadamente fina para que solo desbastase por la punta.
Para conseguirlo emboté las estrías laterales rellenándolas con cianoacrilato.
Así pude eliminar las ojivas sin arriesgarme a destruir los alveolos.

Observaréis que de cerca la resina presenta deficiencias en esta zona.



El resultado fue mediocre. Si la fresa hubiera sido 0,05 mm más gruesa quizá me hubiera quedado bien.
Así que tendría que trabajar a conciencia esos alveolos, así como perforar más profundamente el resto, especialmente los centrales.



Después de limpiar la fresa eliminando en cianoacrilato con acetona, horadé cuidadosamente los huecos buscando conseguir un acabado más limpio, fino y uniforme, utilizando esta vez la herramienta a mano.

Pero me abstuve de perseguir la perfección por miedo a arruinar los alveolos con un exceso de fresado. Ya tenía la papelera demasiado llena.



Con el otro extremo de los tubos me pasó algo parecido. Los huecos están apenas marcados, como si representaran tubos cargados. Pero yo quería que detrás de los fotograbados se apreciara un hueco que contrastara el color metálico de estas piezas.

En estos casos pintar de negro no vale, así que ahuequé los tubos antes de pegar las parrillas de fotograbado.



Y ensamblé las colas dejando la pintura de los interiores para después.
El encaje aquí es muy bueno.



A continuación repasé el remachado y el panelado.
Ahuequé las ventanitas que tienen los conos de cola a ambos lados con una broca.



Apliqué a aerógrafo una capa bastante gruesa de imprimación. No lo hice realmente para imprimar sino para suavizar cierto relieve que tienen las piezas. Parece que el fabricante olvidó lijar los originales porque los cilindros tienen una textura como del rayado de un torno.



Y proseguí con la empresa de dejar los alveolos lo más presentables posible con otra sesión de masilla y fresa, rayando ya la obsesión.



Antes de aerografiar pinté de negro todos los huecos. Es un presombreado a pincel. Así es más fácil que haciéndolo después de dar la pintura base.



Como color base utilicé laca de Gaianotes plata con unas gotas de color duraluminio.
En una prueba que presenté el año pasado había determinado que esta pintura tiene un acabado que casi compite con el del Alclad, a menor precio y sin necesidad de un color base.

La resistencia y la velocidad de secado son igual de buena.

Para el sombreado cenital recurrí a aplicar una veladura de negro transparente directamente sobre el metalizado. Me sorprendió el efecto tan creíble de metal oscuro que proporciona esta pintura de Gaianotes.



Todas estas lacas las diluí con Metallic Master de Gaianotes. Reduce un poco el efecto de grano de la pintura metálica gracias a que dispersa mejor el pigmento. La diferencia es sutil pero existe.



El acabado es resistente, uniforme y muy metálico. Es una técnica sencilla en comparación con el Alclad y más indicada para piezas menores.
El brillo es muy alto y nada adecuado para representar aluminio.



Puesto que los tubos están fabricados con una aleación más resistente al calor, pinté los huecos con Tamiya transparente diluida en agua, en un color amarillo ligeramente verdoso.



En un último esfuerzo por solucionar el problema de los alveolos, los sombreé con óleo negro.

Para resaltar las líneas y remaches apliqué un lavado con óleo Tierra Sombra Tostada. Quería dar un aspecto de vejez y abandono con este color rojizo.
Todas las pinturas anteriores son resistentes al disolvente Humbrol.

En el caso que estoy modelando los contenedores carecen de cualquier letrero así que no puse ninguna calca.



Para conseguir convertir el color de las piezas en el del aluminio, tenía que atenuar su brillo.
Utilicé barniz Klear Kote Semi-Matte de Alclad, que tiene un acabado satinado.

Este barniz viene disuelto lo suficiente para aerografiarlo a la perfección. El acabado es satinado y el secado me pareció rápido. Se podía manipular pasada una hora.

Nunca había visto un barniz tan bueno para cubrir pinturas metálicas. La capa queda muy fina y lisa y el brillo final es muy realista para un aluminio viejo, pero no muy oxidado. Una familia de productos muy interesante.



Y este es el acabado final. No es tan perfecto como me hubiera gustado pero aun así, me siento orgulloso de ellos como cualquier maquetista que termina unos misiles o unas bombas, que sabe que van a resaltar el avión al que se los coloque.



Bueno, quizás aún les sobre brillo para el estado de deterioro que deben representar, así que puede que aun les falte una rociada de Klear Kote Matte (cuando tenga).



Y eso es todo. Cuatro piezas menos para terminar la maqueta. Va a ser un infierno.

Ric.
tienen esos lanzacohetes, ganas tengo de ver el Yak-38.

Por cierto, si te sobrase alguno...



http://www.theatlantic.com/infocus/2011 ... ls/100086/
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Juan Jose Moreno
Juan Jose Moreno

February 20th, 2012, 9:37 pm #10

Hola. En efecto el brillo es un poco alto para lo que quiero representar. Pero esperaré a poder comprar Klear Kote Matte y Klear Kote Flat para terminarlo.
También debo decir que al natural se ven menos brillantes, pero el reflejo de los focos les da ese aspecto. Pero como yo hago las maquetas "para la foto" eso no es excusa y lo corregiré, bien con el barniz, bien con la iluminación.

Saludos.
Estaba tan ensimismado mirando este magnifico trabajo que no llegue a leer el final y solo pensaba en la diferencia con los mios y en que me chocaba tanto brillo (tengo que prestar mas atencion)
Bueno con los dos que tengo intentare hacer uno en condiciones. El fallo es que es el cono y el diametro del B-8M1 y el cuerpo y la forma del UB-32.

Saludos.
Juanjjo
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