"Aquello que nos unió" Capítulo 3

"Aquello que nos unió" Capítulo 3

ruidoblanco86
ruidoblanco86

February 2nd, 2011, 4:55 am #1




El café estaba casi desierto a esa hora de la mañana, ya no era un horario en que los clientes solían acercarse para desayunar, pero a Franco le gustaba escaparse a esa hora de su oficina para venir a desintoxicarse del trabajo matutino. Sobre todo ahora, que las cosas en la agencia de publicidad en la que él era el segundo al mando iban algo complicadas. Oscar, su hermano, llegó hoy de una de sus campañas en el interior de país y lo citó allí. Siempre se citaban para charlar después de las largas ausencias de su hermano o de él mismo que también viajaba aunque nunca tanto como su hermano. Siempre les había causado risa lo de sus profesiones, él creativo publicitario y su hermano un cotizado y afamado modelo. Lo vio antes de que éste entrara al local, bajó de su deportivo y acaparó la atención de las muchachas que estaban en el local. Se paró en medio del salón y lo saludó con la mano, Franco respondió tímidamente. Cuando se acercó a su mesa, él se levantó y se abrazaron efusivamente. Un mozo se acercó a ellos y Oscar pidió un descafeinado con crema. Luego dijo mirándolo con una sonrisa encantadora:
-Franco, hermanito ¿Cómo estás? Se te ve un poco cansado.
-Estoy cansado, Oscar, las cosas marchan algo mal en la empresa. Estamos pasando por una crisis financiera. Y como si fuera poco, Carina me ha dicho que quiere que nos tomemos un tiempo. Según ella debemos replantearnos nuestra relación.
-¡Vaya! Tu eterna noviecita ya se estaba tardando mucho tiempo en irse de tu casa. Generalmente lo hace cada año. Lo bueno, o lo malo, es que tarda menos en regresar. Basta que te muestres con otra mujer más de dos veces seguidas por algún evento para que ella regrese llorando y jurando que eres el amor de su vida.
-No bromees, Oscar. Ella no lo hace a propósito, tampoco me obliga a nada.
-Es verdad, tu relación es enfermiza por ambas partes. Si ella actúa así es porque tú se lo permites. Ella es una gran manipuladora, pero tú nunca has hecho ningún esfuerzo por dejarla, eso debo reconocerlo.
-Algunos llaman a eso amor...
-Sí, pero lo que ustedes tienen es amor a sí mismo, algunos les llaman narcisismo. Ella se ama tanto que necesita tenerte para confirmar que es importante, y tú siempre pensaste primero en ti mismo que en los demás y la necesitas porque sabes que teniéndola tienes una mujer hermosa que todos admirarán.
-No es cierto, en ese caso la hubiera cambiado por alguien más joven. No es exceso de confianza pero sabes que puedo tener a quien quiera...
-¿Y comenzar todo de nuevo? No, Franco, no me engañas. Soy tu hermano, te conozco. Aparte de todo lo que ya dije, te gusta la comodidad. Conoces a Carina, ella te conoce a ti, con ella ya no hay sorpresas ni esfuerzos por conquistarla. Sabes que aunque la traiciones una y mil veces, ella siempre te perdonará. Nunca la dejarás porque sabes que con ella puedes tenerlo todo, a ella y a otras mujeres. Sus berrinches los arreglas con regalos costosos y declaraciones de amor eterno que solo duran pocos meses y vuelta a empezar.
-Eres duro, Oscar. A veces creo que ella tiene razón, que la detestas.
-Están equivocados. Yo aprecio a tu novia, solo que no me gusta verlos así. Es una especie de círculo vicioso.
-Me das consejos a mí, sin embargo, tú tampoco eres capaz de mantener una relación por más de un año.
-Lo mío es distinto. Yo no engaño a nadie, soy claro siempre, cuando algo no va, lo dejo de una vez y para siempre. Pero el día que me enamore y sea correspondido no permitiré que se me escape.
-Entonces no puedes saber si Carina y yo nos amamos o no. Tú tampoco conoces el amor.
-Es verdad, pero conozco las relaciones sanas y créeme lo tuyo dista mucho de serlo.
-No sé. Lo que sí sé es que en un principio esto que sentía por ella era algo distinto, mágico. Me hacía sentir tan bien, tan importante, era como cuando practicas algo distinto, algo especial. Como cuando te tiras de un avión en paracaídas, esa sensación de ser el dueño del mundo es algo inexplicable.
-¿Lo ves? Para ti, haber conquistado su amor significaba un reto, una gran emoción. Tanto que no te importó traicionar a su mejor amiga. Aunque no sé que me sorprende, a ti no te importa traicionar a Carina, el amor de tu vida ¿Por qué te hubiera importado esa muchachita que veía en ti a una especie de dios inalcanzable?
-Sara, es curioso que la menciones. Ayer me acordé de ella, bueno...de ella y Nicolás.
-Sara y Nicolás. Me pregunto si ellos terminaron con una relación tan particular como la de ustedes.
-No lo sé. Jamás volvimos a saber de ellos. Es increíble cómo cambian las cosas. Éramos inseparables, de repente, dejamos de saber los unos de los otros.
-¡Qué caradura eres, Franco! ¡No fue de un día para otro! Fue después, justo después de que ella los viera a ti y a Carina en la cama. Si después de eso seguían siendo inseparables, en vez de ser dos los enfermos serían cuatro. Después dices que exagero.
-Dices que ella me amaba pero yo creo que no. después de que me encontrara con Carina me escuchó bastante calmada. Recuerdo lo que me dijo inclusive.
-Me imagino, habrá sido algo así como eres lo peor que me pasó, no quiero verte en lo que me resta de vida o si pudiera te mataría. No la culpo, son palabras dichas desde el dolor, terribles pero, genuinas y sinceras.
-Te equivocas, hermano. Dijo que me olvidaría, que me deseaba a mí y a ella lo mejor. Que a pesar del daño que le hicimos merecíamos ser felices.
-¿Eso dijo? Tenía una muy buena psicóloga como terapista, seguramente.
-No digas estupideces. Era que en realidad no me amaba realmente, creo yo. Tal vez yo solo representaba eso que tú dices, la ilusión, lo inalcanzable. Desde que conocimos a Nicolás Villa en ese verano supe que ella sentía algo muy fuerte por él. Es curioso, al principio pensé que Carina también lo quería a él. Las conocí a ellas tres años antes que a Nicolás pero ellas ya eran amigas desde niñas. Ella admiraba tanto a Carina, recuerdo que la defendía de los que la consideraban poco inteligente.
-Amistad, mi hermano, eso se llama amistad-Oscar recordó que Sarita Elizondo siempre le cayó bien, desde el primer momento intuyó que era leal y sincera.
-Desde el primer instante en que las vi reconocí que eran totalmente opuestas, pero de esos opuestos que se complementan. Carina nunca tuvo la familia que Sarita sí tuvo. Ella provenía de una familia aristocrática venida a menos y Carina era la hija de la empleada seducida y abandonada. Según lo poco que Carina me contó porque no le gusta mucho recordar su pasado. Ella fue considerada como casi de la familia. Las hicieron estudiar en los mejores colegios secundarios, hasta que el padre de Sara se arruinó, justo antes de que ellas empezaran la universidad.
-Sí, ahora recuerdo. Sarita y tú siempre tenían los mejores promedios. Si no estoy mal, la beca que te permitió ir a estudiar a Nueva York la disputaste con ella ¿No?
-Sí, así fue. Recuerdo que a pesar de que salíamos en ese entonces, ella jamás permitió que eso la confundiera, era competitiva como nadie en ese terreno.
-Vaya paradoja, le rompiste el corazón y la dejaste sin la beca. Eres toda una fichita, hermano. Si no supiera que nada podían hacer para modificar los resultados te diría que le arruinaste la vida ¿Por qué saliste con ella, Franco? Siempre te atrajeron las mujeres bonitas y Sarita Elizondo no era fea pero tampoco una gran belleza.
-En un primer momento me fijé en Carina pero ella estaba lejos de mi alcance. Luego me atrajo la fuerza y la personalidad de Sarita. Como te dije, cuando se proponía algo nada ni nadie la apartaba de su camino. Estaba decidida a recuperar para su familia todo lo que perdieron. A veces sentía que me amaba pero no más que a sus sueños.
-Recuerdo que mamá y Libia la adoraban. Yo nunca la traté mucho, en ese entonces viajaba constantemente pero en casa siempre hablaban de ella o la nombraban con cariño.
-Sí, es verdad-Franco río-creo que siempre bendije que después de aquel incidente tuviéramos que viajar por lo de la beca, si me quedaba unos días más mamá y Livia me hubieran matado. Se puede decir que ese viaje me permitió salir huyendo.
-¿Y Nicolás, cómo entra en esta historia?
-Lo conocimos en el trabajo de campo para nuestro trabajo final, unos años antes de la beca. Era un joven adinerado, de buena familia. Jugaba a ser rebelde, por eso era modelo, para dar dolores de cabeza a sus padres. Nunca entendí del todo cuál era su onda. Sarita sí, ella lo comprendió al instante. Jamás hablaba de él conmigo. Lo intenté un par de veces y siempre me contestaba con evasivas. Era como si él ocultara algo.
-¿Tenías celos? Creo que sentiste algo más que cariño por esa mujer, entonces.
-No sé si llamarlos celos o no, en un primer momento me sentí traicionado, confundido. Ella negaba y negaba que hubiera algo entre ellos. Me convencí enseguida de que lo que ella decía era verdad, supongo que era tan creído que jamás pensé que ella me dejaría por él. Siempre creí que la tenía en un puño, de alguna manera, Nicolás me hizo ver que ella no era tan manejable. Cuando supe que ellos viajaron juntos a Francia, seis meses después de que Carina y yo fuimos a Nueva York entendí que algo de razón tenía yo. Supongo que se consolaron mutuamente, Carina insiste hasta el día de hoy que él estaba muy enamorado de ella. Como sea, nunca supe nada cierto de ellos. Pero de algo no me quedan dudas, Sara Elizondo debe triunfar en donde quiera que esté.
-Tú también eres un triunfador, Franco. Lograste lo que siempre quisiste, eres el creativo más importante de la empresa en la que trabajas. Puedes independizarte cuando quieras.
-Lo sé, Oscar. De hecho pensaba hacerlo a fin de año pero este problema con Julián tal vez retrase un poco las cosas.
-Me parece bien que no lo dejes así, los Reyes no abandonamos el barco cuando éste se está hundiendo.
-Sí, por eso confío en que la ayuda que piensa traer desde España resulte positiva.
-Me extraña que no lo consideres una competencia, viene a hacerse cargo del directorio.
-Algo me incomoda, pero trae dinero en efectivo, Oscar. Si no quisiera independizarme yo hubiese inyectado algo de capital pero este accionista ofertó más que nadie. Además está el proyecto con el que se consiguió la próxima campaña. Tendrías que ver ese proyecto, es perfecto. Si yo lo hubiera querido hacer me tendría que haber dedicado casi exclusivamente a prepararlo y como estaban las cosas en ese momento era imposible. Pero ya lo verás Oscar, ya lo verás.
-En la agencia sólo se habla del proyecto Fénix, mi representante dice que es una suerte que me hayan seleccionado como modelo de esa campaña. Según tengo entendido tres modelos más han sido confirmados. Y Carina, claro, esa mujer corre con ventaja por ser tu novia ¿No?
-Te equivocas una vez más Oscar, yo no tuve nada que ver. Todo, absolutamente todo ha sido digitado y decidido por la persona que Julián llama su salvador.
-¿Y quién es ese salvador? Me imagino que sabes de quien se trata.
-No, Julián no me lo ha dicho y yo no pregunté.
-¿Celos, hermanito? Te conozco, cuando tú no demuestras interés es porque o realmente te vale nada o finges para restarle importancia.
-Elige tú, la opción, Oscar. Crees conocerme mejor que nadie.

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miriam
miriam

February 2nd, 2011, 9:41 am #2

me voy a poner a leer los 3 capitulos y ya iré comentando.
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maria
maria

February 2nd, 2011, 1:22 pm #3



El café estaba casi desierto a esa hora de la mañana, ya no era un horario en que los clientes solían acercarse para desayunar, pero a Franco le gustaba escaparse a esa hora de su oficina para venir a desintoxicarse del trabajo matutino. Sobre todo ahora, que las cosas en la agencia de publicidad en la que él era el segundo al mando iban algo complicadas. Oscar, su hermano, llegó hoy de una de sus campañas en el interior de país y lo citó allí. Siempre se citaban para charlar después de las largas ausencias de su hermano o de él mismo que también viajaba aunque nunca tanto como su hermano. Siempre les había causado risa lo de sus profesiones, él creativo publicitario y su hermano un cotizado y afamado modelo. Lo vio antes de que éste entrara al local, bajó de su deportivo y acaparó la atención de las muchachas que estaban en el local. Se paró en medio del salón y lo saludó con la mano, Franco respondió tímidamente. Cuando se acercó a su mesa, él se levantó y se abrazaron efusivamente. Un mozo se acercó a ellos y Oscar pidió un descafeinado con crema. Luego dijo mirándolo con una sonrisa encantadora:
-Franco, hermanito ¿Cómo estás? Se te ve un poco cansado.
-Estoy cansado, Oscar, las cosas marchan algo mal en la empresa. Estamos pasando por una crisis financiera. Y como si fuera poco, Carina me ha dicho que quiere que nos tomemos un tiempo. Según ella debemos replantearnos nuestra relación.
-¡Vaya! Tu eterna noviecita ya se estaba tardando mucho tiempo en irse de tu casa. Generalmente lo hace cada año. Lo bueno, o lo malo, es que tarda menos en regresar. Basta que te muestres con otra mujer más de dos veces seguidas por algún evento para que ella regrese llorando y jurando que eres el amor de su vida.
-No bromees, Oscar. Ella no lo hace a propósito, tampoco me obliga a nada.
-Es verdad, tu relación es enfermiza por ambas partes. Si ella actúa así es porque tú se lo permites. Ella es una gran manipuladora, pero tú nunca has hecho ningún esfuerzo por dejarla, eso debo reconocerlo.
-Algunos llaman a eso amor...
-Sí, pero lo que ustedes tienen es amor a sí mismo, algunos les llaman narcisismo. Ella se ama tanto que necesita tenerte para confirmar que es importante, y tú siempre pensaste primero en ti mismo que en los demás y la necesitas porque sabes que teniéndola tienes una mujer hermosa que todos admirarán.
-No es cierto, en ese caso la hubiera cambiado por alguien más joven. No es exceso de confianza pero sabes que puedo tener a quien quiera...
-¿Y comenzar todo de nuevo? No, Franco, no me engañas. Soy tu hermano, te conozco. Aparte de todo lo que ya dije, te gusta la comodidad. Conoces a Carina, ella te conoce a ti, con ella ya no hay sorpresas ni esfuerzos por conquistarla. Sabes que aunque la traiciones una y mil veces, ella siempre te perdonará. Nunca la dejarás porque sabes que con ella puedes tenerlo todo, a ella y a otras mujeres. Sus berrinches los arreglas con regalos costosos y declaraciones de amor eterno que solo duran pocos meses y vuelta a empezar.
-Eres duro, Oscar. A veces creo que ella tiene razón, que la detestas.
-Están equivocados. Yo aprecio a tu novia, solo que no me gusta verlos así. Es una especie de círculo vicioso.
-Me das consejos a mí, sin embargo, tú tampoco eres capaz de mantener una relación por más de un año.
-Lo mío es distinto. Yo no engaño a nadie, soy claro siempre, cuando algo no va, lo dejo de una vez y para siempre. Pero el día que me enamore y sea correspondido no permitiré que se me escape.
-Entonces no puedes saber si Carina y yo nos amamos o no. Tú tampoco conoces el amor.
-Es verdad, pero conozco las relaciones sanas y créeme lo tuyo dista mucho de serlo.
-No sé. Lo que sí sé es que en un principio esto que sentía por ella era algo distinto, mágico. Me hacía sentir tan bien, tan importante, era como cuando practicas algo distinto, algo especial. Como cuando te tiras de un avión en paracaídas, esa sensación de ser el dueño del mundo es algo inexplicable.
-¿Lo ves? Para ti, haber conquistado su amor significaba un reto, una gran emoción. Tanto que no te importó traicionar a su mejor amiga. Aunque no sé que me sorprende, a ti no te importa traicionar a Carina, el amor de tu vida ¿Por qué te hubiera importado esa muchachita que veía en ti a una especie de dios inalcanzable?
-Sara, es curioso que la menciones. Ayer me acordé de ella, bueno...de ella y Nicolás.
-Sara y Nicolás. Me pregunto si ellos terminaron con una relación tan particular como la de ustedes.
-No lo sé. Jamás volvimos a saber de ellos. Es increíble cómo cambian las cosas. Éramos inseparables, de repente, dejamos de saber los unos de los otros.
-¡Qué caradura eres, Franco! ¡No fue de un día para otro! Fue después, justo después de que ella los viera a ti y a Carina en la cama. Si después de eso seguían siendo inseparables, en vez de ser dos los enfermos serían cuatro. Después dices que exagero.
-Dices que ella me amaba pero yo creo que no. después de que me encontrara con Carina me escuchó bastante calmada. Recuerdo lo que me dijo inclusive.
-Me imagino, habrá sido algo así como eres lo peor que me pasó, no quiero verte en lo que me resta de vida o si pudiera te mataría. No la culpo, son palabras dichas desde el dolor, terribles pero, genuinas y sinceras.
-Te equivocas, hermano. Dijo que me olvidaría, que me deseaba a mí y a ella lo mejor. Que a pesar del daño que le hicimos merecíamos ser felices.
-¿Eso dijo? Tenía una muy buena psicóloga como terapista, seguramente.
-No digas estupideces. Era que en realidad no me amaba realmente, creo yo. Tal vez yo solo representaba eso que tú dices, la ilusión, lo inalcanzable. Desde que conocimos a Nicolás Villa en ese verano supe que ella sentía algo muy fuerte por él. Es curioso, al principio pensé que Carina también lo quería a él. Las conocí a ellas tres años antes que a Nicolás pero ellas ya eran amigas desde niñas. Ella admiraba tanto a Carina, recuerdo que la defendía de los que la consideraban poco inteligente.
-Amistad, mi hermano, eso se llama amistad-Oscar recordó que Sarita Elizondo siempre le cayó bien, desde el primer momento intuyó que era leal y sincera.
-Desde el primer instante en que las vi reconocí que eran totalmente opuestas, pero de esos opuestos que se complementan. Carina nunca tuvo la familia que Sarita sí tuvo. Ella provenía de una familia aristocrática venida a menos y Carina era la hija de la empleada seducida y abandonada. Según lo poco que Carina me contó porque no le gusta mucho recordar su pasado. Ella fue considerada como casi de la familia. Las hicieron estudiar en los mejores colegios secundarios, hasta que el padre de Sara se arruinó, justo antes de que ellas empezaran la universidad.
-Sí, ahora recuerdo. Sarita y tú siempre tenían los mejores promedios. Si no estoy mal, la beca que te permitió ir a estudiar a Nueva York la disputaste con ella ¿No?
-Sí, así fue. Recuerdo que a pesar de que salíamos en ese entonces, ella jamás permitió que eso la confundiera, era competitiva como nadie en ese terreno.
-Vaya paradoja, le rompiste el corazón y la dejaste sin la beca. Eres toda una fichita, hermano. Si no supiera que nada podían hacer para modificar los resultados te diría que le arruinaste la vida ¿Por qué saliste con ella, Franco? Siempre te atrajeron las mujeres bonitas y Sarita Elizondo no era fea pero tampoco una gran belleza.
-En un primer momento me fijé en Carina pero ella estaba lejos de mi alcance. Luego me atrajo la fuerza y la personalidad de Sarita. Como te dije, cuando se proponía algo nada ni nadie la apartaba de su camino. Estaba decidida a recuperar para su familia todo lo que perdieron. A veces sentía que me amaba pero no más que a sus sueños.
-Recuerdo que mamá y Libia la adoraban. Yo nunca la traté mucho, en ese entonces viajaba constantemente pero en casa siempre hablaban de ella o la nombraban con cariño.
-Sí, es verdad-Franco río-creo que siempre bendije que después de aquel incidente tuviéramos que viajar por lo de la beca, si me quedaba unos días más mamá y Livia me hubieran matado. Se puede decir que ese viaje me permitió salir huyendo.
-¿Y Nicolás, cómo entra en esta historia?
-Lo conocimos en el trabajo de campo para nuestro trabajo final, unos años antes de la beca. Era un joven adinerado, de buena familia. Jugaba a ser rebelde, por eso era modelo, para dar dolores de cabeza a sus padres. Nunca entendí del todo cuál era su onda. Sarita sí, ella lo comprendió al instante. Jamás hablaba de él conmigo. Lo intenté un par de veces y siempre me contestaba con evasivas. Era como si él ocultara algo.
-¿Tenías celos? Creo que sentiste algo más que cariño por esa mujer, entonces.
-No sé si llamarlos celos o no, en un primer momento me sentí traicionado, confundido. Ella negaba y negaba que hubiera algo entre ellos. Me convencí enseguida de que lo que ella decía era verdad, supongo que era tan creído que jamás pensé que ella me dejaría por él. Siempre creí que la tenía en un puño, de alguna manera, Nicolás me hizo ver que ella no era tan manejable. Cuando supe que ellos viajaron juntos a Francia, seis meses después de que Carina y yo fuimos a Nueva York entendí que algo de razón tenía yo. Supongo que se consolaron mutuamente, Carina insiste hasta el día de hoy que él estaba muy enamorado de ella. Como sea, nunca supe nada cierto de ellos. Pero de algo no me quedan dudas, Sara Elizondo debe triunfar en donde quiera que esté.
-Tú también eres un triunfador, Franco. Lograste lo que siempre quisiste, eres el creativo más importante de la empresa en la que trabajas. Puedes independizarte cuando quieras.
-Lo sé, Oscar. De hecho pensaba hacerlo a fin de año pero este problema con Julián tal vez retrase un poco las cosas.
-Me parece bien que no lo dejes así, los Reyes no abandonamos el barco cuando éste se está hundiendo.
-Sí, por eso confío en que la ayuda que piensa traer desde España resulte positiva.
-Me extraña que no lo consideres una competencia, viene a hacerse cargo del directorio.
-Algo me incomoda, pero trae dinero en efectivo, Oscar. Si no quisiera independizarme yo hubiese inyectado algo de capital pero este accionista ofertó más que nadie. Además está el proyecto con el que se consiguió la próxima campaña. Tendrías que ver ese proyecto, es perfecto. Si yo lo hubiera querido hacer me tendría que haber dedicado casi exclusivamente a prepararlo y como estaban las cosas en ese momento era imposible. Pero ya lo verás Oscar, ya lo verás.
-En la agencia sólo se habla del proyecto Fénix, mi representante dice que es una suerte que me hayan seleccionado como modelo de esa campaña. Según tengo entendido tres modelos más han sido confirmados. Y Carina, claro, esa mujer corre con ventaja por ser tu novia ¿No?
-Te equivocas una vez más Oscar, yo no tuve nada que ver. Todo, absolutamente todo ha sido digitado y decidido por la persona que Julián llama su salvador.
-¿Y quién es ese salvador? Me imagino que sabes de quien se trata.
-No, Julián no me lo ha dicho y yo no pregunté.
-¿Celos, hermanito? Te conozco, cuando tú no demuestras interés es porque o realmente te vale nada o finges para restarle importancia.
-Elige tú, la opción, Oscar. Crees conocerme mejor que nadie.
ay madre que pienso que el misterioso socio será Sara, si es así no se cuando se encuentren que puede ocurrir.... no quiero ni pensarlo.
Esto está super interesante, y en cuanto a lo que dices de si entendemos la trama, no te preocupes que en ello estamos, y lo que es por tu parte, está explicado perfectamente, lo que ocurre es que ha sido tanta información en tan pocos capitulos que nos haces pensar demasiado je je (eso es bueno...)
Gracias x el capitulo
Besitos
Estoy feliz de tu vuelta, y espero que como con la otra historia ésta pueda tener un precioso fin.
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mensin
mensin

February 2nd, 2011, 7:16 pm #4



El café estaba casi desierto a esa hora de la mañana, ya no era un horario en que los clientes solían acercarse para desayunar, pero a Franco le gustaba escaparse a esa hora de su oficina para venir a desintoxicarse del trabajo matutino. Sobre todo ahora, que las cosas en la agencia de publicidad en la que él era el segundo al mando iban algo complicadas. Oscar, su hermano, llegó hoy de una de sus campañas en el interior de país y lo citó allí. Siempre se citaban para charlar después de las largas ausencias de su hermano o de él mismo que también viajaba aunque nunca tanto como su hermano. Siempre les había causado risa lo de sus profesiones, él creativo publicitario y su hermano un cotizado y afamado modelo. Lo vio antes de que éste entrara al local, bajó de su deportivo y acaparó la atención de las muchachas que estaban en el local. Se paró en medio del salón y lo saludó con la mano, Franco respondió tímidamente. Cuando se acercó a su mesa, él se levantó y se abrazaron efusivamente. Un mozo se acercó a ellos y Oscar pidió un descafeinado con crema. Luego dijo mirándolo con una sonrisa encantadora:
-Franco, hermanito ¿Cómo estás? Se te ve un poco cansado.
-Estoy cansado, Oscar, las cosas marchan algo mal en la empresa. Estamos pasando por una crisis financiera. Y como si fuera poco, Carina me ha dicho que quiere que nos tomemos un tiempo. Según ella debemos replantearnos nuestra relación.
-¡Vaya! Tu eterna noviecita ya se estaba tardando mucho tiempo en irse de tu casa. Generalmente lo hace cada año. Lo bueno, o lo malo, es que tarda menos en regresar. Basta que te muestres con otra mujer más de dos veces seguidas por algún evento para que ella regrese llorando y jurando que eres el amor de su vida.
-No bromees, Oscar. Ella no lo hace a propósito, tampoco me obliga a nada.
-Es verdad, tu relación es enfermiza por ambas partes. Si ella actúa así es porque tú se lo permites. Ella es una gran manipuladora, pero tú nunca has hecho ningún esfuerzo por dejarla, eso debo reconocerlo.
-Algunos llaman a eso amor...
-Sí, pero lo que ustedes tienen es amor a sí mismo, algunos les llaman narcisismo. Ella se ama tanto que necesita tenerte para confirmar que es importante, y tú siempre pensaste primero en ti mismo que en los demás y la necesitas porque sabes que teniéndola tienes una mujer hermosa que todos admirarán.
-No es cierto, en ese caso la hubiera cambiado por alguien más joven. No es exceso de confianza pero sabes que puedo tener a quien quiera...
-¿Y comenzar todo de nuevo? No, Franco, no me engañas. Soy tu hermano, te conozco. Aparte de todo lo que ya dije, te gusta la comodidad. Conoces a Carina, ella te conoce a ti, con ella ya no hay sorpresas ni esfuerzos por conquistarla. Sabes que aunque la traiciones una y mil veces, ella siempre te perdonará. Nunca la dejarás porque sabes que con ella puedes tenerlo todo, a ella y a otras mujeres. Sus berrinches los arreglas con regalos costosos y declaraciones de amor eterno que solo duran pocos meses y vuelta a empezar.
-Eres duro, Oscar. A veces creo que ella tiene razón, que la detestas.
-Están equivocados. Yo aprecio a tu novia, solo que no me gusta verlos así. Es una especie de círculo vicioso.
-Me das consejos a mí, sin embargo, tú tampoco eres capaz de mantener una relación por más de un año.
-Lo mío es distinto. Yo no engaño a nadie, soy claro siempre, cuando algo no va, lo dejo de una vez y para siempre. Pero el día que me enamore y sea correspondido no permitiré que se me escape.
-Entonces no puedes saber si Carina y yo nos amamos o no. Tú tampoco conoces el amor.
-Es verdad, pero conozco las relaciones sanas y créeme lo tuyo dista mucho de serlo.
-No sé. Lo que sí sé es que en un principio esto que sentía por ella era algo distinto, mágico. Me hacía sentir tan bien, tan importante, era como cuando practicas algo distinto, algo especial. Como cuando te tiras de un avión en paracaídas, esa sensación de ser el dueño del mundo es algo inexplicable.
-¿Lo ves? Para ti, haber conquistado su amor significaba un reto, una gran emoción. Tanto que no te importó traicionar a su mejor amiga. Aunque no sé que me sorprende, a ti no te importa traicionar a Carina, el amor de tu vida ¿Por qué te hubiera importado esa muchachita que veía en ti a una especie de dios inalcanzable?
-Sara, es curioso que la menciones. Ayer me acordé de ella, bueno...de ella y Nicolás.
-Sara y Nicolás. Me pregunto si ellos terminaron con una relación tan particular como la de ustedes.
-No lo sé. Jamás volvimos a saber de ellos. Es increíble cómo cambian las cosas. Éramos inseparables, de repente, dejamos de saber los unos de los otros.
-¡Qué caradura eres, Franco! ¡No fue de un día para otro! Fue después, justo después de que ella los viera a ti y a Carina en la cama. Si después de eso seguían siendo inseparables, en vez de ser dos los enfermos serían cuatro. Después dices que exagero.
-Dices que ella me amaba pero yo creo que no. después de que me encontrara con Carina me escuchó bastante calmada. Recuerdo lo que me dijo inclusive.
-Me imagino, habrá sido algo así como eres lo peor que me pasó, no quiero verte en lo que me resta de vida o si pudiera te mataría. No la culpo, son palabras dichas desde el dolor, terribles pero, genuinas y sinceras.
-Te equivocas, hermano. Dijo que me olvidaría, que me deseaba a mí y a ella lo mejor. Que a pesar del daño que le hicimos merecíamos ser felices.
-¿Eso dijo? Tenía una muy buena psicóloga como terapista, seguramente.
-No digas estupideces. Era que en realidad no me amaba realmente, creo yo. Tal vez yo solo representaba eso que tú dices, la ilusión, lo inalcanzable. Desde que conocimos a Nicolás Villa en ese verano supe que ella sentía algo muy fuerte por él. Es curioso, al principio pensé que Carina también lo quería a él. Las conocí a ellas tres años antes que a Nicolás pero ellas ya eran amigas desde niñas. Ella admiraba tanto a Carina, recuerdo que la defendía de los que la consideraban poco inteligente.
-Amistad, mi hermano, eso se llama amistad-Oscar recordó que Sarita Elizondo siempre le cayó bien, desde el primer momento intuyó que era leal y sincera.
-Desde el primer instante en que las vi reconocí que eran totalmente opuestas, pero de esos opuestos que se complementan. Carina nunca tuvo la familia que Sarita sí tuvo. Ella provenía de una familia aristocrática venida a menos y Carina era la hija de la empleada seducida y abandonada. Según lo poco que Carina me contó porque no le gusta mucho recordar su pasado. Ella fue considerada como casi de la familia. Las hicieron estudiar en los mejores colegios secundarios, hasta que el padre de Sara se arruinó, justo antes de que ellas empezaran la universidad.
-Sí, ahora recuerdo. Sarita y tú siempre tenían los mejores promedios. Si no estoy mal, la beca que te permitió ir a estudiar a Nueva York la disputaste con ella ¿No?
-Sí, así fue. Recuerdo que a pesar de que salíamos en ese entonces, ella jamás permitió que eso la confundiera, era competitiva como nadie en ese terreno.
-Vaya paradoja, le rompiste el corazón y la dejaste sin la beca. Eres toda una fichita, hermano. Si no supiera que nada podían hacer para modificar los resultados te diría que le arruinaste la vida ¿Por qué saliste con ella, Franco? Siempre te atrajeron las mujeres bonitas y Sarita Elizondo no era fea pero tampoco una gran belleza.
-En un primer momento me fijé en Carina pero ella estaba lejos de mi alcance. Luego me atrajo la fuerza y la personalidad de Sarita. Como te dije, cuando se proponía algo nada ni nadie la apartaba de su camino. Estaba decidida a recuperar para su familia todo lo que perdieron. A veces sentía que me amaba pero no más que a sus sueños.
-Recuerdo que mamá y Libia la adoraban. Yo nunca la traté mucho, en ese entonces viajaba constantemente pero en casa siempre hablaban de ella o la nombraban con cariño.
-Sí, es verdad-Franco río-creo que siempre bendije que después de aquel incidente tuviéramos que viajar por lo de la beca, si me quedaba unos días más mamá y Livia me hubieran matado. Se puede decir que ese viaje me permitió salir huyendo.
-¿Y Nicolás, cómo entra en esta historia?
-Lo conocimos en el trabajo de campo para nuestro trabajo final, unos años antes de la beca. Era un joven adinerado, de buena familia. Jugaba a ser rebelde, por eso era modelo, para dar dolores de cabeza a sus padres. Nunca entendí del todo cuál era su onda. Sarita sí, ella lo comprendió al instante. Jamás hablaba de él conmigo. Lo intenté un par de veces y siempre me contestaba con evasivas. Era como si él ocultara algo.
-¿Tenías celos? Creo que sentiste algo más que cariño por esa mujer, entonces.
-No sé si llamarlos celos o no, en un primer momento me sentí traicionado, confundido. Ella negaba y negaba que hubiera algo entre ellos. Me convencí enseguida de que lo que ella decía era verdad, supongo que era tan creído que jamás pensé que ella me dejaría por él. Siempre creí que la tenía en un puño, de alguna manera, Nicolás me hizo ver que ella no era tan manejable. Cuando supe que ellos viajaron juntos a Francia, seis meses después de que Carina y yo fuimos a Nueva York entendí que algo de razón tenía yo. Supongo que se consolaron mutuamente, Carina insiste hasta el día de hoy que él estaba muy enamorado de ella. Como sea, nunca supe nada cierto de ellos. Pero de algo no me quedan dudas, Sara Elizondo debe triunfar en donde quiera que esté.
-Tú también eres un triunfador, Franco. Lograste lo que siempre quisiste, eres el creativo más importante de la empresa en la que trabajas. Puedes independizarte cuando quieras.
-Lo sé, Oscar. De hecho pensaba hacerlo a fin de año pero este problema con Julián tal vez retrase un poco las cosas.
-Me parece bien que no lo dejes así, los Reyes no abandonamos el barco cuando éste se está hundiendo.
-Sí, por eso confío en que la ayuda que piensa traer desde España resulte positiva.
-Me extraña que no lo consideres una competencia, viene a hacerse cargo del directorio.
-Algo me incomoda, pero trae dinero en efectivo, Oscar. Si no quisiera independizarme yo hubiese inyectado algo de capital pero este accionista ofertó más que nadie. Además está el proyecto con el que se consiguió la próxima campaña. Tendrías que ver ese proyecto, es perfecto. Si yo lo hubiera querido hacer me tendría que haber dedicado casi exclusivamente a prepararlo y como estaban las cosas en ese momento era imposible. Pero ya lo verás Oscar, ya lo verás.
-En la agencia sólo se habla del proyecto Fénix, mi representante dice que es una suerte que me hayan seleccionado como modelo de esa campaña. Según tengo entendido tres modelos más han sido confirmados. Y Carina, claro, esa mujer corre con ventaja por ser tu novia ¿No?
-Te equivocas una vez más Oscar, yo no tuve nada que ver. Todo, absolutamente todo ha sido digitado y decidido por la persona que Julián llama su salvador.
-¿Y quién es ese salvador? Me imagino que sabes de quien se trata.
-No, Julián no me lo ha dicho y yo no pregunté.
-¿Celos, hermanito? Te conozco, cuando tú no demuestras interés es porque o realmente te vale nada o finges para restarle importancia.
-Elige tú, la opción, Oscar. Crees conocerme mejor que nadie.
Este Franco es un narcisista prepotente, me encanta, espero leer como Sara le baja los humos rapidito. No te preocupes que la trama esta clarisima y ademas muy cañera, nada ñoña, con mucho genio. Se espera una ff de primera como nos tienes acostumbradas. Gracias.
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February 2nd, 2011, 9:54 pm #5



El café estaba casi desierto a esa hora de la mañana, ya no era un horario en que los clientes solían acercarse para desayunar, pero a Franco le gustaba escaparse a esa hora de su oficina para venir a desintoxicarse del trabajo matutino. Sobre todo ahora, que las cosas en la agencia de publicidad en la que él era el segundo al mando iban algo complicadas. Oscar, su hermano, llegó hoy de una de sus campañas en el interior de país y lo citó allí. Siempre se citaban para charlar después de las largas ausencias de su hermano o de él mismo que también viajaba aunque nunca tanto como su hermano. Siempre les había causado risa lo de sus profesiones, él creativo publicitario y su hermano un cotizado y afamado modelo. Lo vio antes de que éste entrara al local, bajó de su deportivo y acaparó la atención de las muchachas que estaban en el local. Se paró en medio del salón y lo saludó con la mano, Franco respondió tímidamente. Cuando se acercó a su mesa, él se levantó y se abrazaron efusivamente. Un mozo se acercó a ellos y Oscar pidió un descafeinado con crema. Luego dijo mirándolo con una sonrisa encantadora:
-Franco, hermanito ¿Cómo estás? Se te ve un poco cansado.
-Estoy cansado, Oscar, las cosas marchan algo mal en la empresa. Estamos pasando por una crisis financiera. Y como si fuera poco, Carina me ha dicho que quiere que nos tomemos un tiempo. Según ella debemos replantearnos nuestra relación.
-¡Vaya! Tu eterna noviecita ya se estaba tardando mucho tiempo en irse de tu casa. Generalmente lo hace cada año. Lo bueno, o lo malo, es que tarda menos en regresar. Basta que te muestres con otra mujer más de dos veces seguidas por algún evento para que ella regrese llorando y jurando que eres el amor de su vida.
-No bromees, Oscar. Ella no lo hace a propósito, tampoco me obliga a nada.
-Es verdad, tu relación es enfermiza por ambas partes. Si ella actúa así es porque tú se lo permites. Ella es una gran manipuladora, pero tú nunca has hecho ningún esfuerzo por dejarla, eso debo reconocerlo.
-Algunos llaman a eso amor...
-Sí, pero lo que ustedes tienen es amor a sí mismo, algunos les llaman narcisismo. Ella se ama tanto que necesita tenerte para confirmar que es importante, y tú siempre pensaste primero en ti mismo que en los demás y la necesitas porque sabes que teniéndola tienes una mujer hermosa que todos admirarán.
-No es cierto, en ese caso la hubiera cambiado por alguien más joven. No es exceso de confianza pero sabes que puedo tener a quien quiera...
-¿Y comenzar todo de nuevo? No, Franco, no me engañas. Soy tu hermano, te conozco. Aparte de todo lo que ya dije, te gusta la comodidad. Conoces a Carina, ella te conoce a ti, con ella ya no hay sorpresas ni esfuerzos por conquistarla. Sabes que aunque la traiciones una y mil veces, ella siempre te perdonará. Nunca la dejarás porque sabes que con ella puedes tenerlo todo, a ella y a otras mujeres. Sus berrinches los arreglas con regalos costosos y declaraciones de amor eterno que solo duran pocos meses y vuelta a empezar.
-Eres duro, Oscar. A veces creo que ella tiene razón, que la detestas.
-Están equivocados. Yo aprecio a tu novia, solo que no me gusta verlos así. Es una especie de círculo vicioso.
-Me das consejos a mí, sin embargo, tú tampoco eres capaz de mantener una relación por más de un año.
-Lo mío es distinto. Yo no engaño a nadie, soy claro siempre, cuando algo no va, lo dejo de una vez y para siempre. Pero el día que me enamore y sea correspondido no permitiré que se me escape.
-Entonces no puedes saber si Carina y yo nos amamos o no. Tú tampoco conoces el amor.
-Es verdad, pero conozco las relaciones sanas y créeme lo tuyo dista mucho de serlo.
-No sé. Lo que sí sé es que en un principio esto que sentía por ella era algo distinto, mágico. Me hacía sentir tan bien, tan importante, era como cuando practicas algo distinto, algo especial. Como cuando te tiras de un avión en paracaídas, esa sensación de ser el dueño del mundo es algo inexplicable.
-¿Lo ves? Para ti, haber conquistado su amor significaba un reto, una gran emoción. Tanto que no te importó traicionar a su mejor amiga. Aunque no sé que me sorprende, a ti no te importa traicionar a Carina, el amor de tu vida ¿Por qué te hubiera importado esa muchachita que veía en ti a una especie de dios inalcanzable?
-Sara, es curioso que la menciones. Ayer me acordé de ella, bueno...de ella y Nicolás.
-Sara y Nicolás. Me pregunto si ellos terminaron con una relación tan particular como la de ustedes.
-No lo sé. Jamás volvimos a saber de ellos. Es increíble cómo cambian las cosas. Éramos inseparables, de repente, dejamos de saber los unos de los otros.
-¡Qué caradura eres, Franco! ¡No fue de un día para otro! Fue después, justo después de que ella los viera a ti y a Carina en la cama. Si después de eso seguían siendo inseparables, en vez de ser dos los enfermos serían cuatro. Después dices que exagero.
-Dices que ella me amaba pero yo creo que no. después de que me encontrara con Carina me escuchó bastante calmada. Recuerdo lo que me dijo inclusive.
-Me imagino, habrá sido algo así como eres lo peor que me pasó, no quiero verte en lo que me resta de vida o si pudiera te mataría. No la culpo, son palabras dichas desde el dolor, terribles pero, genuinas y sinceras.
-Te equivocas, hermano. Dijo que me olvidaría, que me deseaba a mí y a ella lo mejor. Que a pesar del daño que le hicimos merecíamos ser felices.
-¿Eso dijo? Tenía una muy buena psicóloga como terapista, seguramente.
-No digas estupideces. Era que en realidad no me amaba realmente, creo yo. Tal vez yo solo representaba eso que tú dices, la ilusión, lo inalcanzable. Desde que conocimos a Nicolás Villa en ese verano supe que ella sentía algo muy fuerte por él. Es curioso, al principio pensé que Carina también lo quería a él. Las conocí a ellas tres años antes que a Nicolás pero ellas ya eran amigas desde niñas. Ella admiraba tanto a Carina, recuerdo que la defendía de los que la consideraban poco inteligente.
-Amistad, mi hermano, eso se llama amistad-Oscar recordó que Sarita Elizondo siempre le cayó bien, desde el primer momento intuyó que era leal y sincera.
-Desde el primer instante en que las vi reconocí que eran totalmente opuestas, pero de esos opuestos que se complementan. Carina nunca tuvo la familia que Sarita sí tuvo. Ella provenía de una familia aristocrática venida a menos y Carina era la hija de la empleada seducida y abandonada. Según lo poco que Carina me contó porque no le gusta mucho recordar su pasado. Ella fue considerada como casi de la familia. Las hicieron estudiar en los mejores colegios secundarios, hasta que el padre de Sara se arruinó, justo antes de que ellas empezaran la universidad.
-Sí, ahora recuerdo. Sarita y tú siempre tenían los mejores promedios. Si no estoy mal, la beca que te permitió ir a estudiar a Nueva York la disputaste con ella ¿No?
-Sí, así fue. Recuerdo que a pesar de que salíamos en ese entonces, ella jamás permitió que eso la confundiera, era competitiva como nadie en ese terreno.
-Vaya paradoja, le rompiste el corazón y la dejaste sin la beca. Eres toda una fichita, hermano. Si no supiera que nada podían hacer para modificar los resultados te diría que le arruinaste la vida ¿Por qué saliste con ella, Franco? Siempre te atrajeron las mujeres bonitas y Sarita Elizondo no era fea pero tampoco una gran belleza.
-En un primer momento me fijé en Carina pero ella estaba lejos de mi alcance. Luego me atrajo la fuerza y la personalidad de Sarita. Como te dije, cuando se proponía algo nada ni nadie la apartaba de su camino. Estaba decidida a recuperar para su familia todo lo que perdieron. A veces sentía que me amaba pero no más que a sus sueños.
-Recuerdo que mamá y Libia la adoraban. Yo nunca la traté mucho, en ese entonces viajaba constantemente pero en casa siempre hablaban de ella o la nombraban con cariño.
-Sí, es verdad-Franco río-creo que siempre bendije que después de aquel incidente tuviéramos que viajar por lo de la beca, si me quedaba unos días más mamá y Livia me hubieran matado. Se puede decir que ese viaje me permitió salir huyendo.
-¿Y Nicolás, cómo entra en esta historia?
-Lo conocimos en el trabajo de campo para nuestro trabajo final, unos años antes de la beca. Era un joven adinerado, de buena familia. Jugaba a ser rebelde, por eso era modelo, para dar dolores de cabeza a sus padres. Nunca entendí del todo cuál era su onda. Sarita sí, ella lo comprendió al instante. Jamás hablaba de él conmigo. Lo intenté un par de veces y siempre me contestaba con evasivas. Era como si él ocultara algo.
-¿Tenías celos? Creo que sentiste algo más que cariño por esa mujer, entonces.
-No sé si llamarlos celos o no, en un primer momento me sentí traicionado, confundido. Ella negaba y negaba que hubiera algo entre ellos. Me convencí enseguida de que lo que ella decía era verdad, supongo que era tan creído que jamás pensé que ella me dejaría por él. Siempre creí que la tenía en un puño, de alguna manera, Nicolás me hizo ver que ella no era tan manejable. Cuando supe que ellos viajaron juntos a Francia, seis meses después de que Carina y yo fuimos a Nueva York entendí que algo de razón tenía yo. Supongo que se consolaron mutuamente, Carina insiste hasta el día de hoy que él estaba muy enamorado de ella. Como sea, nunca supe nada cierto de ellos. Pero de algo no me quedan dudas, Sara Elizondo debe triunfar en donde quiera que esté.
-Tú también eres un triunfador, Franco. Lograste lo que siempre quisiste, eres el creativo más importante de la empresa en la que trabajas. Puedes independizarte cuando quieras.
-Lo sé, Oscar. De hecho pensaba hacerlo a fin de año pero este problema con Julián tal vez retrase un poco las cosas.
-Me parece bien que no lo dejes así, los Reyes no abandonamos el barco cuando éste se está hundiendo.
-Sí, por eso confío en que la ayuda que piensa traer desde España resulte positiva.
-Me extraña que no lo consideres una competencia, viene a hacerse cargo del directorio.
-Algo me incomoda, pero trae dinero en efectivo, Oscar. Si no quisiera independizarme yo hubiese inyectado algo de capital pero este accionista ofertó más que nadie. Además está el proyecto con el que se consiguió la próxima campaña. Tendrías que ver ese proyecto, es perfecto. Si yo lo hubiera querido hacer me tendría que haber dedicado casi exclusivamente a prepararlo y como estaban las cosas en ese momento era imposible. Pero ya lo verás Oscar, ya lo verás.
-En la agencia sólo se habla del proyecto Fénix, mi representante dice que es una suerte que me hayan seleccionado como modelo de esa campaña. Según tengo entendido tres modelos más han sido confirmados. Y Carina, claro, esa mujer corre con ventaja por ser tu novia ¿No?
-Te equivocas una vez más Oscar, yo no tuve nada que ver. Todo, absolutamente todo ha sido digitado y decidido por la persona que Julián llama su salvador.
-¿Y quién es ese salvador? Me imagino que sabes de quien se trata.
-No, Julián no me lo ha dicho y yo no pregunté.
-¿Celos, hermanito? Te conozco, cuando tú no demuestras interés es porque o realmente te vale nada o finges para restarle importancia.
-Elige tú, la opción, Oscar. Crees conocerme mejor que nadie.
Se lo tiene un poco creido este Franco, me imagino que ese "salvador" será Sara y espero que lo baje del pedestal donde se encuentra.

Gracias por el capítulo
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