"Aquello que nos unió" Capítulo 118-Último-

"Aquello que nos unió" Capítulo 118-Último-

ruidoblanco86
ruidoblanco86

August 29th, 2011, 6:40 am #1



Caminó hacia la puerta seguro de que se encontraría con alguien del servicio del hotel. Abrió con cara de pocos amigos y al verla solo atinó a decir:
-¿Sarita? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Lo siento, hablé con la secretaria de la agencia. Ella me lo dijo, no se lo reclames sabes que soy muy convincente cuando quiero algo.
-Si no me molesta, solo que me sorprende verte. Pasa, por favor, no te quedes ahí.
Ella avanzó hacia el interior de la habitación. Se sentó en uno de los sillones. Observó la habitación para distenderse un poco. Él la vio algo nerviosa y a pesar de que la curiosidad lo estaba matando no quiso incomodarla más.
-¿Todo está bien? Es que me sorprende verte a estas horas.
-¡Oh! Lo entiendo, seguramente estás cansado y yo...
-Jamás estaría cansado para ustedes.-miró su vientre y sonrió-solo que me intriga que hayas venido a verme ¿Nicolás lo sabe?
-Sí, de hecho él me trajo.
-¿De veras?
-Sí, es que necesitaba hablar cuanto antes contigo.
-Tú dirás...¡Cielos! Es que me parece imposible que estés embarazada...es decir, jamás esperé encontrarme con esta noticia. Claro que me hace feliz, es solo que...es todo tan increíble, tan maravilloso que...
-Franco, yo tampoco pude creerlo cuando me lo dijeron. Y en cuanto lo supe pensé en ti. Pero me equivoqué, debí decírtelo de inmediato. Si no lo hice fue porque quise que estuvieras tranquilo.
-Tranquila, yo lo entiendo. Me hubiese encantado saberlo desde un principio pero...
Ella se acercó a él que permanecía de pie y dijo armándose de valor:
-Te amo, Franco. Estos meses han sido una tortura lejos de ti. Pero si me perdonas aún podemos ser felices.
-Sarita, lo siento...
-No digas eso, Franco. Si estás aquí es porque realmente me amas. Y yo no sé vivir sin ti, lo he intentado pero no he podido.
-¿No bromeas verdad Sarita? dime que no...-se acercó a ella y la besó suavemente. Ella lo abrazó y sonrió.
-Claro que no bromeo. Te amo y quiero pasar el resto de mis días contigo.
-¡No sabes cuánto quería oírtelo decir! Yo también te amo, Sarita. Estos meses sin ti los sobreviví solo con la idea de venir por ti. Y si hoy me comporté así, distante y frío fue solo porque tú me sorprendiste una vez más. Pero si no llegabas iba a buscarte para llevarte lejos, a ti y a mi hijo.
Ella se abrazó más a él, se sentía tan feliz así.
-Mi amor, te quiero tanto, tanto. No sabes cuánto necesitaba este abrazo...
-Yo también, lo necesitaba. También necesito saber de mi hijo. Quiero que me cuentes todo, quiero saber cuándo nacerá. Volveremos cuanto antes. Quiero que nazca allá ¿Estás de acuerdo? No te preocupes por Nicolás, hablaré con él y le explicaré que...
-¿Nicolás? Él estará muy feliz de que yo vuelva contigo. Aunque no lo creas, desde el primer momento él me aconsejó que te busque.
-Entonces ¿No estás con él?
-¿Cómo pareja? ¡Claro que no! Yo te amo a ti, a nadie más.
-¡No sabes lo feliz que me hace escuchar eso! Sara, eres lo más importante en mi vida. Bueno, tú y el niño.
-Gracias, Franco. Era todo lo que necesitaba escuchar. Tenía tanto miedo de que no me perdonaras por ocultarte lo de tu hijo.
-Tranquila, he pensado en una forma en la que podrías disculparte-la besó y esta vez su beso fue apasionado.
-Dime cuál es esa forma-ella sonrió, él le devolvió una sonrisa encantadora.
-Quiero más hijos, Sara. Unos dos o tres más después de este. Así se me olvida que me perdí los primeros meses de éste-acarició su vientre orgulloso de saber que ese niño era suyo y que nadie se lo quitaría. Sarita hizo una mueca.
-Pero si todavía no termina este embarazo y tú ya quieres hablar de los demás.
-¿Acaso no te gustaría? No digo inmediatamente pero...ya sabes, en un tiempo prudencial...
-Bueno, pero recuerda...en un tiempo prudencial.-ella besó su cuello.
-¿Crees que ahora podamos...?
-A él no le importará. Solo debemos tener cuidado.
-No te preocupes, puedo esperar. No quiero hacer nada indebido.
Ella lo besó y comenzó a desprender su camisa.
-Pero yo no puedo esperar. No te preocupes, el médico dijo que no pasaba nada.
-Está bien...y seré cuidadoso...sumamente cuidadoso...y amoroso...



------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Un año después...
Franco dormía profundamente. Ella lo observaba desde la puerta del baño. Miró el reloj y vio la hora. Decidió dejarlo dormir unos minutos más, después de todo era domingo y la noche anterior había sido algo ajetreada. Sonrió al recordar eso, las ropas desparramadas en la habitación se la recordaron más vivamente. Trató de hacer el menor ruido posible al salir de la habitación. Caminó por el pasillo unos pocos pasos y abrió la puerta de otra habitación. Una figura se movía inquieta en la cuna, ella sí era puntual y no precisaba de llamados ni de alarmas para despertarse. Unos segundos después unos ojos celestes la miraban inquietos, al verla a ella sonrió y estiró sus manitos algo regordetas. Sarita también sonrió y se inclinó para alzarla.
-Buenos días, amor. Ya tienes hambre ¿Verdad? Ven con mami.
Se sentó en el sillón y comenzó a amamantarla. Tomó una de la manito de la niña y la besó mientras decía:
-¿Dormiste bien pequeña? ¿Sabes que eres hermosa? Hoy iremos a casa de tus tíos, así juegas con Juan David. También estarán tu tía Jimena y Oscar. Ella lo tiene a maltraer con su embarazo, menos mal que ya le faltan pocos meses. Ya tendrás otro primito con quien jugar. Te amo mi princesa ¿Lo sabes verdad?
-Lo sabe. Sabe también que su papi la ama. A ella y a su madre ¿Verdad chiquita?
Franco se inclinó y besó su cabecita. La niña lo miró sin soltar el seno de Sarita. Él las miró con ternura, besó los labios de Sara.
-Buenos días...
-Buenos días. Pensé que dormirías más.
-No, sabes que no puedo hacerlo si me dejas solo.
-Eres un exagerado. No te dejé solo, es que la niña es puntual. Siempre se despierta a esta hora para comer.
-No exagero. Si me dejas solo no puedo dormir, lo sabes.-la besó más prolongadamente, con la misma pasión de siempre.
Y sí, ella sabía que él no exageraba. De hecho, desde que se reencontraron, no se separaron ni una noche, ni un solo día. Eran felices, tan felices como lo soñaron desde que volvieron a encontrarse. Todo el pasado quedó atrás, ahora solo existía el presente juntos y una esperanza de un futuro tranquilo y unidos. Él se incorporó y dijo:
-Prepararé el desayuno. Camila también ya debe estar por despertar y seguramente Ulises no tarda en llegar por ella.
-Sin duda, ella es su excusa preferida para ir a ver a Livia. Estos días en que la niña ha estado aquí la han llevado a más parques y cines de lo que vio en toda su vida.
-Si no lo viera tan enamorado de mi hermanita, creería que viene para verte a ti.
Ella se incorporó, la niña comenzó a balbucear y Franco le sonrió y le tendió sus brazos, ella se tiró hacia él que la cargó. Sarita protestó:
-¡Franco! Termina con eso, ya es parte del pasado.
-¿Sabes algo, nena? He sido muy afortunado, me he liberado de los pretendientes de mami. Uno está perdido en su luna de miel y otro completamente enamorado de tu tía.
La niña le respondió con sus gorjeos, Franco la besó y ella rió aún más. Él no pudo dejar de notar que a pesar de lo parecida a él que era físicamente tenía la sonrisa de Sarita.
Sarita dijo saliendo de la habitación:
-No prestes atención a tu papá, mi amor. Después de todo, nadie querría a una mujer que pronto se verá enorme. Mi vientre empezará a crecer y perderé todo mi encanto.
Franco iba a salir detrás de ella pero al escucharla quedó inmóvil. Sintió que el pecho iba a explotarle de la alegría. Con la voz cortada por la emoción preguntó:
-¿Estás...estás embarazada Sara?
Mientras escuchaba la respuesta de ella pensaba en que la vida era perfecta, simplemente perfecta. Con ellas a su lado, todo tenía sentido.


--------------------------FIN



Nuevamente, millones de gracias por seguir esta ff...



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maria
maria

August 29th, 2011, 7:41 am #2

Una historia preciosa con un final feliz ¿qué mas se puede pedir?.
Gracias y beso enorme por hacernos sonreir, llorar, impacientarnos, entretenernos... en resumidas cuentas hacernos sentir...
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Margarita
Margarita

August 29th, 2011, 2:13 pm #3


Caminó hacia la puerta seguro de que se encontraría con alguien del servicio del hotel. Abrió con cara de pocos amigos y al verla solo atinó a decir:
-¿Sarita? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Lo siento, hablé con la secretaria de la agencia. Ella me lo dijo, no se lo reclames sabes que soy muy convincente cuando quiero algo.
-Si no me molesta, solo que me sorprende verte. Pasa, por favor, no te quedes ahí.
Ella avanzó hacia el interior de la habitación. Se sentó en uno de los sillones. Observó la habitación para distenderse un poco. Él la vio algo nerviosa y a pesar de que la curiosidad lo estaba matando no quiso incomodarla más.
-¿Todo está bien? Es que me sorprende verte a estas horas.
-¡Oh! Lo entiendo, seguramente estás cansado y yo...
-Jamás estaría cansado para ustedes.-miró su vientre y sonrió-solo que me intriga que hayas venido a verme ¿Nicolás lo sabe?
-Sí, de hecho él me trajo.
-¿De veras?
-Sí, es que necesitaba hablar cuanto antes contigo.
-Tú dirás...¡Cielos! Es que me parece imposible que estés embarazada...es decir, jamás esperé encontrarme con esta noticia. Claro que me hace feliz, es solo que...es todo tan increíble, tan maravilloso que...
-Franco, yo tampoco pude creerlo cuando me lo dijeron. Y en cuanto lo supe pensé en ti. Pero me equivoqué, debí decírtelo de inmediato. Si no lo hice fue porque quise que estuvieras tranquilo.
-Tranquila, yo lo entiendo. Me hubiese encantado saberlo desde un principio pero...
Ella se acercó a él que permanecía de pie y dijo armándose de valor:
-Te amo, Franco. Estos meses han sido una tortura lejos de ti. Pero si me perdonas aún podemos ser felices.
-Sarita, lo siento...
-No digas eso, Franco. Si estás aquí es porque realmente me amas. Y yo no sé vivir sin ti, lo he intentado pero no he podido.
-¿No bromeas verdad Sarita? dime que no...-se acercó a ella y la besó suavemente. Ella lo abrazó y sonrió.
-Claro que no bromeo. Te amo y quiero pasar el resto de mis días contigo.
-¡No sabes cuánto quería oírtelo decir! Yo también te amo, Sarita. Estos meses sin ti los sobreviví solo con la idea de venir por ti. Y si hoy me comporté así, distante y frío fue solo porque tú me sorprendiste una vez más. Pero si no llegabas iba a buscarte para llevarte lejos, a ti y a mi hijo.
Ella se abrazó más a él, se sentía tan feliz así.
-Mi amor, te quiero tanto, tanto. No sabes cuánto necesitaba este abrazo...
-Yo también, lo necesitaba. También necesito saber de mi hijo. Quiero que me cuentes todo, quiero saber cuándo nacerá. Volveremos cuanto antes. Quiero que nazca allá ¿Estás de acuerdo? No te preocupes por Nicolás, hablaré con él y le explicaré que...
-¿Nicolás? Él estará muy feliz de que yo vuelva contigo. Aunque no lo creas, desde el primer momento él me aconsejó que te busque.
-Entonces ¿No estás con él?
-¿Cómo pareja? ¡Claro que no! Yo te amo a ti, a nadie más.
-¡No sabes lo feliz que me hace escuchar eso! Sara, eres lo más importante en mi vida. Bueno, tú y el niño.
-Gracias, Franco. Era todo lo que necesitaba escuchar. Tenía tanto miedo de que no me perdonaras por ocultarte lo de tu hijo.
-Tranquila, he pensado en una forma en la que podrías disculparte-la besó y esta vez su beso fue apasionado.
-Dime cuál es esa forma-ella sonrió, él le devolvió una sonrisa encantadora.
-Quiero más hijos, Sara. Unos dos o tres más después de este. Así se me olvida que me perdí los primeros meses de éste-acarició su vientre orgulloso de saber que ese niño era suyo y que nadie se lo quitaría. Sarita hizo una mueca.
-Pero si todavía no termina este embarazo y tú ya quieres hablar de los demás.
-¿Acaso no te gustaría? No digo inmediatamente pero...ya sabes, en un tiempo prudencial...
-Bueno, pero recuerda...en un tiempo prudencial.-ella besó su cuello.
-¿Crees que ahora podamos...?
-A él no le importará. Solo debemos tener cuidado.
-No te preocupes, puedo esperar. No quiero hacer nada indebido.
Ella lo besó y comenzó a desprender su camisa.
-Pero yo no puedo esperar. No te preocupes, el médico dijo que no pasaba nada.
-Está bien...y seré cuidadoso...sumamente cuidadoso...y amoroso...



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Un año después...
Franco dormía profundamente. Ella lo observaba desde la puerta del baño. Miró el reloj y vio la hora. Decidió dejarlo dormir unos minutos más, después de todo era domingo y la noche anterior había sido algo ajetreada. Sonrió al recordar eso, las ropas desparramadas en la habitación se la recordaron más vivamente. Trató de hacer el menor ruido posible al salir de la habitación. Caminó por el pasillo unos pocos pasos y abrió la puerta de otra habitación. Una figura se movía inquieta en la cuna, ella sí era puntual y no precisaba de llamados ni de alarmas para despertarse. Unos segundos después unos ojos celestes la miraban inquietos, al verla a ella sonrió y estiró sus manitos algo regordetas. Sarita también sonrió y se inclinó para alzarla.
-Buenos días, amor. Ya tienes hambre ¿Verdad? Ven con mami.
Se sentó en el sillón y comenzó a amamantarla. Tomó una de la manito de la niña y la besó mientras decía:
-¿Dormiste bien pequeña? ¿Sabes que eres hermosa? Hoy iremos a casa de tus tíos, así juegas con Juan David. También estarán tu tía Jimena y Oscar. Ella lo tiene a maltraer con su embarazo, menos mal que ya le faltan pocos meses. Ya tendrás otro primito con quien jugar. Te amo mi princesa ¿Lo sabes verdad?
-Lo sabe. Sabe también que su papi la ama. A ella y a su madre ¿Verdad chiquita?
Franco se inclinó y besó su cabecita. La niña lo miró sin soltar el seno de Sarita. Él las miró con ternura, besó los labios de Sara.
-Buenos días...
-Buenos días. Pensé que dormirías más.
-No, sabes que no puedo hacerlo si me dejas solo.
-Eres un exagerado. No te dejé solo, es que la niña es puntual. Siempre se despierta a esta hora para comer.
-No exagero. Si me dejas solo no puedo dormir, lo sabes.-la besó más prolongadamente, con la misma pasión de siempre.
Y sí, ella sabía que él no exageraba. De hecho, desde que se reencontraron, no se separaron ni una noche, ni un solo día. Eran felices, tan felices como lo soñaron desde que volvieron a encontrarse. Todo el pasado quedó atrás, ahora solo existía el presente juntos y una esperanza de un futuro tranquilo y unidos. Él se incorporó y dijo:
-Prepararé el desayuno. Camila también ya debe estar por despertar y seguramente Ulises no tarda en llegar por ella.
-Sin duda, ella es su excusa preferida para ir a ver a Livia. Estos días en que la niña ha estado aquí la han llevado a más parques y cines de lo que vio en toda su vida.
-Si no lo viera tan enamorado de mi hermanita, creería que viene para verte a ti.
Ella se incorporó, la niña comenzó a balbucear y Franco le sonrió y le tendió sus brazos, ella se tiró hacia él que la cargó. Sarita protestó:
-¡Franco! Termina con eso, ya es parte del pasado.
-¿Sabes algo, nena? He sido muy afortunado, me he liberado de los pretendientes de mami. Uno está perdido en su luna de miel y otro completamente enamorado de tu tía.
La niña le respondió con sus gorjeos, Franco la besó y ella rió aún más. Él no pudo dejar de notar que a pesar de lo parecida a él que era físicamente tenía la sonrisa de Sarita.
Sarita dijo saliendo de la habitación:
-No prestes atención a tu papá, mi amor. Después de todo, nadie querría a una mujer que pronto se verá enorme. Mi vientre empezará a crecer y perderé todo mi encanto.
Franco iba a salir detrás de ella pero al escucharla quedó inmóvil. Sintió que el pecho iba a explotarle de la alegría. Con la voz cortada por la emoción preguntó:
-¿Estás...estás embarazada Sara?
Mientras escuchaba la respuesta de ella pensaba en que la vida era perfecta, simplemente perfecta. Con ellas a su lado, todo tenía sentido.


--------------------------FIN



Nuevamente, millones de gracias por seguir esta ff...


Que bonito final, la verdad la webnovela estuvo divina gracias
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Klaudia
Klaudia

August 29th, 2011, 7:46 pm #4


Caminó hacia la puerta seguro de que se encontraría con alguien del servicio del hotel. Abrió con cara de pocos amigos y al verla solo atinó a decir:
-¿Sarita? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Lo siento, hablé con la secretaria de la agencia. Ella me lo dijo, no se lo reclames sabes que soy muy convincente cuando quiero algo.
-Si no me molesta, solo que me sorprende verte. Pasa, por favor, no te quedes ahí.
Ella avanzó hacia el interior de la habitación. Se sentó en uno de los sillones. Observó la habitación para distenderse un poco. Él la vio algo nerviosa y a pesar de que la curiosidad lo estaba matando no quiso incomodarla más.
-¿Todo está bien? Es que me sorprende verte a estas horas.
-¡Oh! Lo entiendo, seguramente estás cansado y yo...
-Jamás estaría cansado para ustedes.-miró su vientre y sonrió-solo que me intriga que hayas venido a verme ¿Nicolás lo sabe?
-Sí, de hecho él me trajo.
-¿De veras?
-Sí, es que necesitaba hablar cuanto antes contigo.
-Tú dirás...¡Cielos! Es que me parece imposible que estés embarazada...es decir, jamás esperé encontrarme con esta noticia. Claro que me hace feliz, es solo que...es todo tan increíble, tan maravilloso que...
-Franco, yo tampoco pude creerlo cuando me lo dijeron. Y en cuanto lo supe pensé en ti. Pero me equivoqué, debí decírtelo de inmediato. Si no lo hice fue porque quise que estuvieras tranquilo.
-Tranquila, yo lo entiendo. Me hubiese encantado saberlo desde un principio pero...
Ella se acercó a él que permanecía de pie y dijo armándose de valor:
-Te amo, Franco. Estos meses han sido una tortura lejos de ti. Pero si me perdonas aún podemos ser felices.
-Sarita, lo siento...
-No digas eso, Franco. Si estás aquí es porque realmente me amas. Y yo no sé vivir sin ti, lo he intentado pero no he podido.
-¿No bromeas verdad Sarita? dime que no...-se acercó a ella y la besó suavemente. Ella lo abrazó y sonrió.
-Claro que no bromeo. Te amo y quiero pasar el resto de mis días contigo.
-¡No sabes cuánto quería oírtelo decir! Yo también te amo, Sarita. Estos meses sin ti los sobreviví solo con la idea de venir por ti. Y si hoy me comporté así, distante y frío fue solo porque tú me sorprendiste una vez más. Pero si no llegabas iba a buscarte para llevarte lejos, a ti y a mi hijo.
Ella se abrazó más a él, se sentía tan feliz así.
-Mi amor, te quiero tanto, tanto. No sabes cuánto necesitaba este abrazo...
-Yo también, lo necesitaba. También necesito saber de mi hijo. Quiero que me cuentes todo, quiero saber cuándo nacerá. Volveremos cuanto antes. Quiero que nazca allá ¿Estás de acuerdo? No te preocupes por Nicolás, hablaré con él y le explicaré que...
-¿Nicolás? Él estará muy feliz de que yo vuelva contigo. Aunque no lo creas, desde el primer momento él me aconsejó que te busque.
-Entonces ¿No estás con él?
-¿Cómo pareja? ¡Claro que no! Yo te amo a ti, a nadie más.
-¡No sabes lo feliz que me hace escuchar eso! Sara, eres lo más importante en mi vida. Bueno, tú y el niño.
-Gracias, Franco. Era todo lo que necesitaba escuchar. Tenía tanto miedo de que no me perdonaras por ocultarte lo de tu hijo.
-Tranquila, he pensado en una forma en la que podrías disculparte-la besó y esta vez su beso fue apasionado.
-Dime cuál es esa forma-ella sonrió, él le devolvió una sonrisa encantadora.
-Quiero más hijos, Sara. Unos dos o tres más después de este. Así se me olvida que me perdí los primeros meses de éste-acarició su vientre orgulloso de saber que ese niño era suyo y que nadie se lo quitaría. Sarita hizo una mueca.
-Pero si todavía no termina este embarazo y tú ya quieres hablar de los demás.
-¿Acaso no te gustaría? No digo inmediatamente pero...ya sabes, en un tiempo prudencial...
-Bueno, pero recuerda...en un tiempo prudencial.-ella besó su cuello.
-¿Crees que ahora podamos...?
-A él no le importará. Solo debemos tener cuidado.
-No te preocupes, puedo esperar. No quiero hacer nada indebido.
Ella lo besó y comenzó a desprender su camisa.
-Pero yo no puedo esperar. No te preocupes, el médico dijo que no pasaba nada.
-Está bien...y seré cuidadoso...sumamente cuidadoso...y amoroso...



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Un año después...
Franco dormía profundamente. Ella lo observaba desde la puerta del baño. Miró el reloj y vio la hora. Decidió dejarlo dormir unos minutos más, después de todo era domingo y la noche anterior había sido algo ajetreada. Sonrió al recordar eso, las ropas desparramadas en la habitación se la recordaron más vivamente. Trató de hacer el menor ruido posible al salir de la habitación. Caminó por el pasillo unos pocos pasos y abrió la puerta de otra habitación. Una figura se movía inquieta en la cuna, ella sí era puntual y no precisaba de llamados ni de alarmas para despertarse. Unos segundos después unos ojos celestes la miraban inquietos, al verla a ella sonrió y estiró sus manitos algo regordetas. Sarita también sonrió y se inclinó para alzarla.
-Buenos días, amor. Ya tienes hambre ¿Verdad? Ven con mami.
Se sentó en el sillón y comenzó a amamantarla. Tomó una de la manito de la niña y la besó mientras decía:
-¿Dormiste bien pequeña? ¿Sabes que eres hermosa? Hoy iremos a casa de tus tíos, así juegas con Juan David. También estarán tu tía Jimena y Oscar. Ella lo tiene a maltraer con su embarazo, menos mal que ya le faltan pocos meses. Ya tendrás otro primito con quien jugar. Te amo mi princesa ¿Lo sabes verdad?
-Lo sabe. Sabe también que su papi la ama. A ella y a su madre ¿Verdad chiquita?
Franco se inclinó y besó su cabecita. La niña lo miró sin soltar el seno de Sarita. Él las miró con ternura, besó los labios de Sara.
-Buenos días...
-Buenos días. Pensé que dormirías más.
-No, sabes que no puedo hacerlo si me dejas solo.
-Eres un exagerado. No te dejé solo, es que la niña es puntual. Siempre se despierta a esta hora para comer.
-No exagero. Si me dejas solo no puedo dormir, lo sabes.-la besó más prolongadamente, con la misma pasión de siempre.
Y sí, ella sabía que él no exageraba. De hecho, desde que se reencontraron, no se separaron ni una noche, ni un solo día. Eran felices, tan felices como lo soñaron desde que volvieron a encontrarse. Todo el pasado quedó atrás, ahora solo existía el presente juntos y una esperanza de un futuro tranquilo y unidos. Él se incorporó y dijo:
-Prepararé el desayuno. Camila también ya debe estar por despertar y seguramente Ulises no tarda en llegar por ella.
-Sin duda, ella es su excusa preferida para ir a ver a Livia. Estos días en que la niña ha estado aquí la han llevado a más parques y cines de lo que vio en toda su vida.
-Si no lo viera tan enamorado de mi hermanita, creería que viene para verte a ti.
Ella se incorporó, la niña comenzó a balbucear y Franco le sonrió y le tendió sus brazos, ella se tiró hacia él que la cargó. Sarita protestó:
-¡Franco! Termina con eso, ya es parte del pasado.
-¿Sabes algo, nena? He sido muy afortunado, me he liberado de los pretendientes de mami. Uno está perdido en su luna de miel y otro completamente enamorado de tu tía.
La niña le respondió con sus gorjeos, Franco la besó y ella rió aún más. Él no pudo dejar de notar que a pesar de lo parecida a él que era físicamente tenía la sonrisa de Sarita.
Sarita dijo saliendo de la habitación:
-No prestes atención a tu papá, mi amor. Después de todo, nadie querría a una mujer que pronto se verá enorme. Mi vientre empezará a crecer y perderé todo mi encanto.
Franco iba a salir detrás de ella pero al escucharla quedó inmóvil. Sintió que el pecho iba a explotarle de la alegría. Con la voz cortada por la emoción preguntó:
-¿Estás...estás embarazada Sara?
Mientras escuchaba la respuesta de ella pensaba en que la vida era perfecta, simplemente perfecta. Con ellas a su lado, todo tenía sentido.


--------------------------FIN



Nuevamente, millones de gracias por seguir esta ff...


que sorpresota! vuelvo de vacaciones y me encuentro con este final taaaaaaaaan lindo
MIL GRACIAS por estas dos historias con las que he disfrutad muchisimo, a ver si te animás con una tercera jajaj
besos!!!
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pianiste
pianiste

August 29th, 2011, 10:58 pm #5


Caminó hacia la puerta seguro de que se encontraría con alguien del servicio del hotel. Abrió con cara de pocos amigos y al verla solo atinó a decir:
-¿Sarita? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Lo siento, hablé con la secretaria de la agencia. Ella me lo dijo, no se lo reclames sabes que soy muy convincente cuando quiero algo.
-Si no me molesta, solo que me sorprende verte. Pasa, por favor, no te quedes ahí.
Ella avanzó hacia el interior de la habitación. Se sentó en uno de los sillones. Observó la habitación para distenderse un poco. Él la vio algo nerviosa y a pesar de que la curiosidad lo estaba matando no quiso incomodarla más.
-¿Todo está bien? Es que me sorprende verte a estas horas.
-¡Oh! Lo entiendo, seguramente estás cansado y yo...
-Jamás estaría cansado para ustedes.-miró su vientre y sonrió-solo que me intriga que hayas venido a verme ¿Nicolás lo sabe?
-Sí, de hecho él me trajo.
-¿De veras?
-Sí, es que necesitaba hablar cuanto antes contigo.
-Tú dirás...¡Cielos! Es que me parece imposible que estés embarazada...es decir, jamás esperé encontrarme con esta noticia. Claro que me hace feliz, es solo que...es todo tan increíble, tan maravilloso que...
-Franco, yo tampoco pude creerlo cuando me lo dijeron. Y en cuanto lo supe pensé en ti. Pero me equivoqué, debí decírtelo de inmediato. Si no lo hice fue porque quise que estuvieras tranquilo.
-Tranquila, yo lo entiendo. Me hubiese encantado saberlo desde un principio pero...
Ella se acercó a él que permanecía de pie y dijo armándose de valor:
-Te amo, Franco. Estos meses han sido una tortura lejos de ti. Pero si me perdonas aún podemos ser felices.
-Sarita, lo siento...
-No digas eso, Franco. Si estás aquí es porque realmente me amas. Y yo no sé vivir sin ti, lo he intentado pero no he podido.
-¿No bromeas verdad Sarita? dime que no...-se acercó a ella y la besó suavemente. Ella lo abrazó y sonrió.
-Claro que no bromeo. Te amo y quiero pasar el resto de mis días contigo.
-¡No sabes cuánto quería oírtelo decir! Yo también te amo, Sarita. Estos meses sin ti los sobreviví solo con la idea de venir por ti. Y si hoy me comporté así, distante y frío fue solo porque tú me sorprendiste una vez más. Pero si no llegabas iba a buscarte para llevarte lejos, a ti y a mi hijo.
Ella se abrazó más a él, se sentía tan feliz así.
-Mi amor, te quiero tanto, tanto. No sabes cuánto necesitaba este abrazo...
-Yo también, lo necesitaba. También necesito saber de mi hijo. Quiero que me cuentes todo, quiero saber cuándo nacerá. Volveremos cuanto antes. Quiero que nazca allá ¿Estás de acuerdo? No te preocupes por Nicolás, hablaré con él y le explicaré que...
-¿Nicolás? Él estará muy feliz de que yo vuelva contigo. Aunque no lo creas, desde el primer momento él me aconsejó que te busque.
-Entonces ¿No estás con él?
-¿Cómo pareja? ¡Claro que no! Yo te amo a ti, a nadie más.
-¡No sabes lo feliz que me hace escuchar eso! Sara, eres lo más importante en mi vida. Bueno, tú y el niño.
-Gracias, Franco. Era todo lo que necesitaba escuchar. Tenía tanto miedo de que no me perdonaras por ocultarte lo de tu hijo.
-Tranquila, he pensado en una forma en la que podrías disculparte-la besó y esta vez su beso fue apasionado.
-Dime cuál es esa forma-ella sonrió, él le devolvió una sonrisa encantadora.
-Quiero más hijos, Sara. Unos dos o tres más después de este. Así se me olvida que me perdí los primeros meses de éste-acarició su vientre orgulloso de saber que ese niño era suyo y que nadie se lo quitaría. Sarita hizo una mueca.
-Pero si todavía no termina este embarazo y tú ya quieres hablar de los demás.
-¿Acaso no te gustaría? No digo inmediatamente pero...ya sabes, en un tiempo prudencial...
-Bueno, pero recuerda...en un tiempo prudencial.-ella besó su cuello.
-¿Crees que ahora podamos...?
-A él no le importará. Solo debemos tener cuidado.
-No te preocupes, puedo esperar. No quiero hacer nada indebido.
Ella lo besó y comenzó a desprender su camisa.
-Pero yo no puedo esperar. No te preocupes, el médico dijo que no pasaba nada.
-Está bien...y seré cuidadoso...sumamente cuidadoso...y amoroso...



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Un año después...
Franco dormía profundamente. Ella lo observaba desde la puerta del baño. Miró el reloj y vio la hora. Decidió dejarlo dormir unos minutos más, después de todo era domingo y la noche anterior había sido algo ajetreada. Sonrió al recordar eso, las ropas desparramadas en la habitación se la recordaron más vivamente. Trató de hacer el menor ruido posible al salir de la habitación. Caminó por el pasillo unos pocos pasos y abrió la puerta de otra habitación. Una figura se movía inquieta en la cuna, ella sí era puntual y no precisaba de llamados ni de alarmas para despertarse. Unos segundos después unos ojos celestes la miraban inquietos, al verla a ella sonrió y estiró sus manitos algo regordetas. Sarita también sonrió y se inclinó para alzarla.
-Buenos días, amor. Ya tienes hambre ¿Verdad? Ven con mami.
Se sentó en el sillón y comenzó a amamantarla. Tomó una de la manito de la niña y la besó mientras decía:
-¿Dormiste bien pequeña? ¿Sabes que eres hermosa? Hoy iremos a casa de tus tíos, así juegas con Juan David. También estarán tu tía Jimena y Oscar. Ella lo tiene a maltraer con su embarazo, menos mal que ya le faltan pocos meses. Ya tendrás otro primito con quien jugar. Te amo mi princesa ¿Lo sabes verdad?
-Lo sabe. Sabe también que su papi la ama. A ella y a su madre ¿Verdad chiquita?
Franco se inclinó y besó su cabecita. La niña lo miró sin soltar el seno de Sarita. Él las miró con ternura, besó los labios de Sara.
-Buenos días...
-Buenos días. Pensé que dormirías más.
-No, sabes que no puedo hacerlo si me dejas solo.
-Eres un exagerado. No te dejé solo, es que la niña es puntual. Siempre se despierta a esta hora para comer.
-No exagero. Si me dejas solo no puedo dormir, lo sabes.-la besó más prolongadamente, con la misma pasión de siempre.
Y sí, ella sabía que él no exageraba. De hecho, desde que se reencontraron, no se separaron ni una noche, ni un solo día. Eran felices, tan felices como lo soñaron desde que volvieron a encontrarse. Todo el pasado quedó atrás, ahora solo existía el presente juntos y una esperanza de un futuro tranquilo y unidos. Él se incorporó y dijo:
-Prepararé el desayuno. Camila también ya debe estar por despertar y seguramente Ulises no tarda en llegar por ella.
-Sin duda, ella es su excusa preferida para ir a ver a Livia. Estos días en que la niña ha estado aquí la han llevado a más parques y cines de lo que vio en toda su vida.
-Si no lo viera tan enamorado de mi hermanita, creería que viene para verte a ti.
Ella se incorporó, la niña comenzó a balbucear y Franco le sonrió y le tendió sus brazos, ella se tiró hacia él que la cargó. Sarita protestó:
-¡Franco! Termina con eso, ya es parte del pasado.
-¿Sabes algo, nena? He sido muy afortunado, me he liberado de los pretendientes de mami. Uno está perdido en su luna de miel y otro completamente enamorado de tu tía.
La niña le respondió con sus gorjeos, Franco la besó y ella rió aún más. Él no pudo dejar de notar que a pesar de lo parecida a él que era físicamente tenía la sonrisa de Sarita.
Sarita dijo saliendo de la habitación:
-No prestes atención a tu papá, mi amor. Después de todo, nadie querría a una mujer que pronto se verá enorme. Mi vientre empezará a crecer y perderé todo mi encanto.
Franco iba a salir detrás de ella pero al escucharla quedó inmóvil. Sintió que el pecho iba a explotarle de la alegría. Con la voz cortada por la emoción preguntó:
-¿Estás...estás embarazada Sara?
Mientras escuchaba la respuesta de ella pensaba en que la vida era perfecta, simplemente perfecta. Con ellas a su lado, todo tenía sentido.


--------------------------FIN



Nuevamente, millones de gracias por seguir esta ff...


Gracias a ti por escribir esta linda historia y con un bonito final y compartirla con nosotras
besos!
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Gloria
Gloria

August 30th, 2011, 7:42 am #6


Caminó hacia la puerta seguro de que se encontraría con alguien del servicio del hotel. Abrió con cara de pocos amigos y al verla solo atinó a decir:
-¿Sarita? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Lo siento, hablé con la secretaria de la agencia. Ella me lo dijo, no se lo reclames sabes que soy muy convincente cuando quiero algo.
-Si no me molesta, solo que me sorprende verte. Pasa, por favor, no te quedes ahí.
Ella avanzó hacia el interior de la habitación. Se sentó en uno de los sillones. Observó la habitación para distenderse un poco. Él la vio algo nerviosa y a pesar de que la curiosidad lo estaba matando no quiso incomodarla más.
-¿Todo está bien? Es que me sorprende verte a estas horas.
-¡Oh! Lo entiendo, seguramente estás cansado y yo...
-Jamás estaría cansado para ustedes.-miró su vientre y sonrió-solo que me intriga que hayas venido a verme ¿Nicolás lo sabe?
-Sí, de hecho él me trajo.
-¿De veras?
-Sí, es que necesitaba hablar cuanto antes contigo.
-Tú dirás...¡Cielos! Es que me parece imposible que estés embarazada...es decir, jamás esperé encontrarme con esta noticia. Claro que me hace feliz, es solo que...es todo tan increíble, tan maravilloso que...
-Franco, yo tampoco pude creerlo cuando me lo dijeron. Y en cuanto lo supe pensé en ti. Pero me equivoqué, debí decírtelo de inmediato. Si no lo hice fue porque quise que estuvieras tranquilo.
-Tranquila, yo lo entiendo. Me hubiese encantado saberlo desde un principio pero...
Ella se acercó a él que permanecía de pie y dijo armándose de valor:
-Te amo, Franco. Estos meses han sido una tortura lejos de ti. Pero si me perdonas aún podemos ser felices.
-Sarita, lo siento...
-No digas eso, Franco. Si estás aquí es porque realmente me amas. Y yo no sé vivir sin ti, lo he intentado pero no he podido.
-¿No bromeas verdad Sarita? dime que no...-se acercó a ella y la besó suavemente. Ella lo abrazó y sonrió.
-Claro que no bromeo. Te amo y quiero pasar el resto de mis días contigo.
-¡No sabes cuánto quería oírtelo decir! Yo también te amo, Sarita. Estos meses sin ti los sobreviví solo con la idea de venir por ti. Y si hoy me comporté así, distante y frío fue solo porque tú me sorprendiste una vez más. Pero si no llegabas iba a buscarte para llevarte lejos, a ti y a mi hijo.
Ella se abrazó más a él, se sentía tan feliz así.
-Mi amor, te quiero tanto, tanto. No sabes cuánto necesitaba este abrazo...
-Yo también, lo necesitaba. También necesito saber de mi hijo. Quiero que me cuentes todo, quiero saber cuándo nacerá. Volveremos cuanto antes. Quiero que nazca allá ¿Estás de acuerdo? No te preocupes por Nicolás, hablaré con él y le explicaré que...
-¿Nicolás? Él estará muy feliz de que yo vuelva contigo. Aunque no lo creas, desde el primer momento él me aconsejó que te busque.
-Entonces ¿No estás con él?
-¿Cómo pareja? ¡Claro que no! Yo te amo a ti, a nadie más.
-¡No sabes lo feliz que me hace escuchar eso! Sara, eres lo más importante en mi vida. Bueno, tú y el niño.
-Gracias, Franco. Era todo lo que necesitaba escuchar. Tenía tanto miedo de que no me perdonaras por ocultarte lo de tu hijo.
-Tranquila, he pensado en una forma en la que podrías disculparte-la besó y esta vez su beso fue apasionado.
-Dime cuál es esa forma-ella sonrió, él le devolvió una sonrisa encantadora.
-Quiero más hijos, Sara. Unos dos o tres más después de este. Así se me olvida que me perdí los primeros meses de éste-acarició su vientre orgulloso de saber que ese niño era suyo y que nadie se lo quitaría. Sarita hizo una mueca.
-Pero si todavía no termina este embarazo y tú ya quieres hablar de los demás.
-¿Acaso no te gustaría? No digo inmediatamente pero...ya sabes, en un tiempo prudencial...
-Bueno, pero recuerda...en un tiempo prudencial.-ella besó su cuello.
-¿Crees que ahora podamos...?
-A él no le importará. Solo debemos tener cuidado.
-No te preocupes, puedo esperar. No quiero hacer nada indebido.
Ella lo besó y comenzó a desprender su camisa.
-Pero yo no puedo esperar. No te preocupes, el médico dijo que no pasaba nada.
-Está bien...y seré cuidadoso...sumamente cuidadoso...y amoroso...



------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Un año después...
Franco dormía profundamente. Ella lo observaba desde la puerta del baño. Miró el reloj y vio la hora. Decidió dejarlo dormir unos minutos más, después de todo era domingo y la noche anterior había sido algo ajetreada. Sonrió al recordar eso, las ropas desparramadas en la habitación se la recordaron más vivamente. Trató de hacer el menor ruido posible al salir de la habitación. Caminó por el pasillo unos pocos pasos y abrió la puerta de otra habitación. Una figura se movía inquieta en la cuna, ella sí era puntual y no precisaba de llamados ni de alarmas para despertarse. Unos segundos después unos ojos celestes la miraban inquietos, al verla a ella sonrió y estiró sus manitos algo regordetas. Sarita también sonrió y se inclinó para alzarla.
-Buenos días, amor. Ya tienes hambre ¿Verdad? Ven con mami.
Se sentó en el sillón y comenzó a amamantarla. Tomó una de la manito de la niña y la besó mientras decía:
-¿Dormiste bien pequeña? ¿Sabes que eres hermosa? Hoy iremos a casa de tus tíos, así juegas con Juan David. También estarán tu tía Jimena y Oscar. Ella lo tiene a maltraer con su embarazo, menos mal que ya le faltan pocos meses. Ya tendrás otro primito con quien jugar. Te amo mi princesa ¿Lo sabes verdad?
-Lo sabe. Sabe también que su papi la ama. A ella y a su madre ¿Verdad chiquita?
Franco se inclinó y besó su cabecita. La niña lo miró sin soltar el seno de Sarita. Él las miró con ternura, besó los labios de Sara.
-Buenos días...
-Buenos días. Pensé que dormirías más.
-No, sabes que no puedo hacerlo si me dejas solo.
-Eres un exagerado. No te dejé solo, es que la niña es puntual. Siempre se despierta a esta hora para comer.
-No exagero. Si me dejas solo no puedo dormir, lo sabes.-la besó más prolongadamente, con la misma pasión de siempre.
Y sí, ella sabía que él no exageraba. De hecho, desde que se reencontraron, no se separaron ni una noche, ni un solo día. Eran felices, tan felices como lo soñaron desde que volvieron a encontrarse. Todo el pasado quedó atrás, ahora solo existía el presente juntos y una esperanza de un futuro tranquilo y unidos. Él se incorporó y dijo:
-Prepararé el desayuno. Camila también ya debe estar por despertar y seguramente Ulises no tarda en llegar por ella.
-Sin duda, ella es su excusa preferida para ir a ver a Livia. Estos días en que la niña ha estado aquí la han llevado a más parques y cines de lo que vio en toda su vida.
-Si no lo viera tan enamorado de mi hermanita, creería que viene para verte a ti.
Ella se incorporó, la niña comenzó a balbucear y Franco le sonrió y le tendió sus brazos, ella se tiró hacia él que la cargó. Sarita protestó:
-¡Franco! Termina con eso, ya es parte del pasado.
-¿Sabes algo, nena? He sido muy afortunado, me he liberado de los pretendientes de mami. Uno está perdido en su luna de miel y otro completamente enamorado de tu tía.
La niña le respondió con sus gorjeos, Franco la besó y ella rió aún más. Él no pudo dejar de notar que a pesar de lo parecida a él que era físicamente tenía la sonrisa de Sarita.
Sarita dijo saliendo de la habitación:
-No prestes atención a tu papá, mi amor. Después de todo, nadie querría a una mujer que pronto se verá enorme. Mi vientre empezará a crecer y perderé todo mi encanto.
Franco iba a salir detrás de ella pero al escucharla quedó inmóvil. Sintió que el pecho iba a explotarle de la alegría. Con la voz cortada por la emoción preguntó:
-¿Estás...estás embarazada Sara?
Mientras escuchaba la respuesta de ella pensaba en que la vida era perfecta, simplemente perfecta. Con ellas a su lado, todo tenía sentido.


--------------------------FIN



Nuevamente, millones de gracias por seguir esta ff...


No podia ser de otra manera, estan hechos el uno para el otro. Gracias, y ya sabes si te animas a seguir escribiendo yo te seguire leyendo. Te echare de menos.
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karol
karol

August 30th, 2011, 12:42 pm #7


Caminó hacia la puerta seguro de que se encontraría con alguien del servicio del hotel. Abrió con cara de pocos amigos y al verla solo atinó a decir:
-¿Sarita? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Lo siento, hablé con la secretaria de la agencia. Ella me lo dijo, no se lo reclames sabes que soy muy convincente cuando quiero algo.
-Si no me molesta, solo que me sorprende verte. Pasa, por favor, no te quedes ahí.
Ella avanzó hacia el interior de la habitación. Se sentó en uno de los sillones. Observó la habitación para distenderse un poco. Él la vio algo nerviosa y a pesar de que la curiosidad lo estaba matando no quiso incomodarla más.
-¿Todo está bien? Es que me sorprende verte a estas horas.
-¡Oh! Lo entiendo, seguramente estás cansado y yo...
-Jamás estaría cansado para ustedes.-miró su vientre y sonrió-solo que me intriga que hayas venido a verme ¿Nicolás lo sabe?
-Sí, de hecho él me trajo.
-¿De veras?
-Sí, es que necesitaba hablar cuanto antes contigo.
-Tú dirás...¡Cielos! Es que me parece imposible que estés embarazada...es decir, jamás esperé encontrarme con esta noticia. Claro que me hace feliz, es solo que...es todo tan increíble, tan maravilloso que...
-Franco, yo tampoco pude creerlo cuando me lo dijeron. Y en cuanto lo supe pensé en ti. Pero me equivoqué, debí decírtelo de inmediato. Si no lo hice fue porque quise que estuvieras tranquilo.
-Tranquila, yo lo entiendo. Me hubiese encantado saberlo desde un principio pero...
Ella se acercó a él que permanecía de pie y dijo armándose de valor:
-Te amo, Franco. Estos meses han sido una tortura lejos de ti. Pero si me perdonas aún podemos ser felices.
-Sarita, lo siento...
-No digas eso, Franco. Si estás aquí es porque realmente me amas. Y yo no sé vivir sin ti, lo he intentado pero no he podido.
-¿No bromeas verdad Sarita? dime que no...-se acercó a ella y la besó suavemente. Ella lo abrazó y sonrió.
-Claro que no bromeo. Te amo y quiero pasar el resto de mis días contigo.
-¡No sabes cuánto quería oírtelo decir! Yo también te amo, Sarita. Estos meses sin ti los sobreviví solo con la idea de venir por ti. Y si hoy me comporté así, distante y frío fue solo porque tú me sorprendiste una vez más. Pero si no llegabas iba a buscarte para llevarte lejos, a ti y a mi hijo.
Ella se abrazó más a él, se sentía tan feliz así.
-Mi amor, te quiero tanto, tanto. No sabes cuánto necesitaba este abrazo...
-Yo también, lo necesitaba. También necesito saber de mi hijo. Quiero que me cuentes todo, quiero saber cuándo nacerá. Volveremos cuanto antes. Quiero que nazca allá ¿Estás de acuerdo? No te preocupes por Nicolás, hablaré con él y le explicaré que...
-¿Nicolás? Él estará muy feliz de que yo vuelva contigo. Aunque no lo creas, desde el primer momento él me aconsejó que te busque.
-Entonces ¿No estás con él?
-¿Cómo pareja? ¡Claro que no! Yo te amo a ti, a nadie más.
-¡No sabes lo feliz que me hace escuchar eso! Sara, eres lo más importante en mi vida. Bueno, tú y el niño.
-Gracias, Franco. Era todo lo que necesitaba escuchar. Tenía tanto miedo de que no me perdonaras por ocultarte lo de tu hijo.
-Tranquila, he pensado en una forma en la que podrías disculparte-la besó y esta vez su beso fue apasionado.
-Dime cuál es esa forma-ella sonrió, él le devolvió una sonrisa encantadora.
-Quiero más hijos, Sara. Unos dos o tres más después de este. Así se me olvida que me perdí los primeros meses de éste-acarició su vientre orgulloso de saber que ese niño era suyo y que nadie se lo quitaría. Sarita hizo una mueca.
-Pero si todavía no termina este embarazo y tú ya quieres hablar de los demás.
-¿Acaso no te gustaría? No digo inmediatamente pero...ya sabes, en un tiempo prudencial...
-Bueno, pero recuerda...en un tiempo prudencial.-ella besó su cuello.
-¿Crees que ahora podamos...?
-A él no le importará. Solo debemos tener cuidado.
-No te preocupes, puedo esperar. No quiero hacer nada indebido.
Ella lo besó y comenzó a desprender su camisa.
-Pero yo no puedo esperar. No te preocupes, el médico dijo que no pasaba nada.
-Está bien...y seré cuidadoso...sumamente cuidadoso...y amoroso...



------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Un año después...
Franco dormía profundamente. Ella lo observaba desde la puerta del baño. Miró el reloj y vio la hora. Decidió dejarlo dormir unos minutos más, después de todo era domingo y la noche anterior había sido algo ajetreada. Sonrió al recordar eso, las ropas desparramadas en la habitación se la recordaron más vivamente. Trató de hacer el menor ruido posible al salir de la habitación. Caminó por el pasillo unos pocos pasos y abrió la puerta de otra habitación. Una figura se movía inquieta en la cuna, ella sí era puntual y no precisaba de llamados ni de alarmas para despertarse. Unos segundos después unos ojos celestes la miraban inquietos, al verla a ella sonrió y estiró sus manitos algo regordetas. Sarita también sonrió y se inclinó para alzarla.
-Buenos días, amor. Ya tienes hambre ¿Verdad? Ven con mami.
Se sentó en el sillón y comenzó a amamantarla. Tomó una de la manito de la niña y la besó mientras decía:
-¿Dormiste bien pequeña? ¿Sabes que eres hermosa? Hoy iremos a casa de tus tíos, así juegas con Juan David. También estarán tu tía Jimena y Oscar. Ella lo tiene a maltraer con su embarazo, menos mal que ya le faltan pocos meses. Ya tendrás otro primito con quien jugar. Te amo mi princesa ¿Lo sabes verdad?
-Lo sabe. Sabe también que su papi la ama. A ella y a su madre ¿Verdad chiquita?
Franco se inclinó y besó su cabecita. La niña lo miró sin soltar el seno de Sarita. Él las miró con ternura, besó los labios de Sara.
-Buenos días...
-Buenos días. Pensé que dormirías más.
-No, sabes que no puedo hacerlo si me dejas solo.
-Eres un exagerado. No te dejé solo, es que la niña es puntual. Siempre se despierta a esta hora para comer.
-No exagero. Si me dejas solo no puedo dormir, lo sabes.-la besó más prolongadamente, con la misma pasión de siempre.
Y sí, ella sabía que él no exageraba. De hecho, desde que se reencontraron, no se separaron ni una noche, ni un solo día. Eran felices, tan felices como lo soñaron desde que volvieron a encontrarse. Todo el pasado quedó atrás, ahora solo existía el presente juntos y una esperanza de un futuro tranquilo y unidos. Él se incorporó y dijo:
-Prepararé el desayuno. Camila también ya debe estar por despertar y seguramente Ulises no tarda en llegar por ella.
-Sin duda, ella es su excusa preferida para ir a ver a Livia. Estos días en que la niña ha estado aquí la han llevado a más parques y cines de lo que vio en toda su vida.
-Si no lo viera tan enamorado de mi hermanita, creería que viene para verte a ti.
Ella se incorporó, la niña comenzó a balbucear y Franco le sonrió y le tendió sus brazos, ella se tiró hacia él que la cargó. Sarita protestó:
-¡Franco! Termina con eso, ya es parte del pasado.
-¿Sabes algo, nena? He sido muy afortunado, me he liberado de los pretendientes de mami. Uno está perdido en su luna de miel y otro completamente enamorado de tu tía.
La niña le respondió con sus gorjeos, Franco la besó y ella rió aún más. Él no pudo dejar de notar que a pesar de lo parecida a él que era físicamente tenía la sonrisa de Sarita.
Sarita dijo saliendo de la habitación:
-No prestes atención a tu papá, mi amor. Después de todo, nadie querría a una mujer que pronto se verá enorme. Mi vientre empezará a crecer y perderé todo mi encanto.
Franco iba a salir detrás de ella pero al escucharla quedó inmóvil. Sintió que el pecho iba a explotarle de la alegría. Con la voz cortada por la emoción preguntó:
-¿Estás...estás embarazada Sara?
Mientras escuchaba la respuesta de ella pensaba en que la vida era perfecta, simplemente perfecta. Con ellas a su lado, todo tenía sentido.


--------------------------FIN



Nuevamente, millones de gracias por seguir esta ff...


y por supuesto que me ha encantado, pero tengo que decirte que ala vez estoy triste, triste porque se acabo.
Gracias por todo lo que me hiciste sentir.
Hasta siempre guapisima.
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t@v1g@bo
t@v1g@bo

August 31st, 2011, 1:20 am #8


Caminó hacia la puerta seguro de que se encontraría con alguien del servicio del hotel. Abrió con cara de pocos amigos y al verla solo atinó a decir:
-¿Sarita? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Lo siento, hablé con la secretaria de la agencia. Ella me lo dijo, no se lo reclames sabes que soy muy convincente cuando quiero algo.
-Si no me molesta, solo que me sorprende verte. Pasa, por favor, no te quedes ahí.
Ella avanzó hacia el interior de la habitación. Se sentó en uno de los sillones. Observó la habitación para distenderse un poco. Él la vio algo nerviosa y a pesar de que la curiosidad lo estaba matando no quiso incomodarla más.
-¿Todo está bien? Es que me sorprende verte a estas horas.
-¡Oh! Lo entiendo, seguramente estás cansado y yo...
-Jamás estaría cansado para ustedes.-miró su vientre y sonrió-solo que me intriga que hayas venido a verme ¿Nicolás lo sabe?
-Sí, de hecho él me trajo.
-¿De veras?
-Sí, es que necesitaba hablar cuanto antes contigo.
-Tú dirás...¡Cielos! Es que me parece imposible que estés embarazada...es decir, jamás esperé encontrarme con esta noticia. Claro que me hace feliz, es solo que...es todo tan increíble, tan maravilloso que...
-Franco, yo tampoco pude creerlo cuando me lo dijeron. Y en cuanto lo supe pensé en ti. Pero me equivoqué, debí decírtelo de inmediato. Si no lo hice fue porque quise que estuvieras tranquilo.
-Tranquila, yo lo entiendo. Me hubiese encantado saberlo desde un principio pero...
Ella se acercó a él que permanecía de pie y dijo armándose de valor:
-Te amo, Franco. Estos meses han sido una tortura lejos de ti. Pero si me perdonas aún podemos ser felices.
-Sarita, lo siento...
-No digas eso, Franco. Si estás aquí es porque realmente me amas. Y yo no sé vivir sin ti, lo he intentado pero no he podido.
-¿No bromeas verdad Sarita? dime que no...-se acercó a ella y la besó suavemente. Ella lo abrazó y sonrió.
-Claro que no bromeo. Te amo y quiero pasar el resto de mis días contigo.
-¡No sabes cuánto quería oírtelo decir! Yo también te amo, Sarita. Estos meses sin ti los sobreviví solo con la idea de venir por ti. Y si hoy me comporté así, distante y frío fue solo porque tú me sorprendiste una vez más. Pero si no llegabas iba a buscarte para llevarte lejos, a ti y a mi hijo.
Ella se abrazó más a él, se sentía tan feliz así.
-Mi amor, te quiero tanto, tanto. No sabes cuánto necesitaba este abrazo...
-Yo también, lo necesitaba. También necesito saber de mi hijo. Quiero que me cuentes todo, quiero saber cuándo nacerá. Volveremos cuanto antes. Quiero que nazca allá ¿Estás de acuerdo? No te preocupes por Nicolás, hablaré con él y le explicaré que...
-¿Nicolás? Él estará muy feliz de que yo vuelva contigo. Aunque no lo creas, desde el primer momento él me aconsejó que te busque.
-Entonces ¿No estás con él?
-¿Cómo pareja? ¡Claro que no! Yo te amo a ti, a nadie más.
-¡No sabes lo feliz que me hace escuchar eso! Sara, eres lo más importante en mi vida. Bueno, tú y el niño.
-Gracias, Franco. Era todo lo que necesitaba escuchar. Tenía tanto miedo de que no me perdonaras por ocultarte lo de tu hijo.
-Tranquila, he pensado en una forma en la que podrías disculparte-la besó y esta vez su beso fue apasionado.
-Dime cuál es esa forma-ella sonrió, él le devolvió una sonrisa encantadora.
-Quiero más hijos, Sara. Unos dos o tres más después de este. Así se me olvida que me perdí los primeros meses de éste-acarició su vientre orgulloso de saber que ese niño era suyo y que nadie se lo quitaría. Sarita hizo una mueca.
-Pero si todavía no termina este embarazo y tú ya quieres hablar de los demás.
-¿Acaso no te gustaría? No digo inmediatamente pero...ya sabes, en un tiempo prudencial...
-Bueno, pero recuerda...en un tiempo prudencial.-ella besó su cuello.
-¿Crees que ahora podamos...?
-A él no le importará. Solo debemos tener cuidado.
-No te preocupes, puedo esperar. No quiero hacer nada indebido.
Ella lo besó y comenzó a desprender su camisa.
-Pero yo no puedo esperar. No te preocupes, el médico dijo que no pasaba nada.
-Está bien...y seré cuidadoso...sumamente cuidadoso...y amoroso...



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Un año después...
Franco dormía profundamente. Ella lo observaba desde la puerta del baño. Miró el reloj y vio la hora. Decidió dejarlo dormir unos minutos más, después de todo era domingo y la noche anterior había sido algo ajetreada. Sonrió al recordar eso, las ropas desparramadas en la habitación se la recordaron más vivamente. Trató de hacer el menor ruido posible al salir de la habitación. Caminó por el pasillo unos pocos pasos y abrió la puerta de otra habitación. Una figura se movía inquieta en la cuna, ella sí era puntual y no precisaba de llamados ni de alarmas para despertarse. Unos segundos después unos ojos celestes la miraban inquietos, al verla a ella sonrió y estiró sus manitos algo regordetas. Sarita también sonrió y se inclinó para alzarla.
-Buenos días, amor. Ya tienes hambre ¿Verdad? Ven con mami.
Se sentó en el sillón y comenzó a amamantarla. Tomó una de la manito de la niña y la besó mientras decía:
-¿Dormiste bien pequeña? ¿Sabes que eres hermosa? Hoy iremos a casa de tus tíos, así juegas con Juan David. También estarán tu tía Jimena y Oscar. Ella lo tiene a maltraer con su embarazo, menos mal que ya le faltan pocos meses. Ya tendrás otro primito con quien jugar. Te amo mi princesa ¿Lo sabes verdad?
-Lo sabe. Sabe también que su papi la ama. A ella y a su madre ¿Verdad chiquita?
Franco se inclinó y besó su cabecita. La niña lo miró sin soltar el seno de Sarita. Él las miró con ternura, besó los labios de Sara.
-Buenos días...
-Buenos días. Pensé que dormirías más.
-No, sabes que no puedo hacerlo si me dejas solo.
-Eres un exagerado. No te dejé solo, es que la niña es puntual. Siempre se despierta a esta hora para comer.
-No exagero. Si me dejas solo no puedo dormir, lo sabes.-la besó más prolongadamente, con la misma pasión de siempre.
Y sí, ella sabía que él no exageraba. De hecho, desde que se reencontraron, no se separaron ni una noche, ni un solo día. Eran felices, tan felices como lo soñaron desde que volvieron a encontrarse. Todo el pasado quedó atrás, ahora solo existía el presente juntos y una esperanza de un futuro tranquilo y unidos. Él se incorporó y dijo:
-Prepararé el desayuno. Camila también ya debe estar por despertar y seguramente Ulises no tarda en llegar por ella.
-Sin duda, ella es su excusa preferida para ir a ver a Livia. Estos días en que la niña ha estado aquí la han llevado a más parques y cines de lo que vio en toda su vida.
-Si no lo viera tan enamorado de mi hermanita, creería que viene para verte a ti.
Ella se incorporó, la niña comenzó a balbucear y Franco le sonrió y le tendió sus brazos, ella se tiró hacia él que la cargó. Sarita protestó:
-¡Franco! Termina con eso, ya es parte del pasado.
-¿Sabes algo, nena? He sido muy afortunado, me he liberado de los pretendientes de mami. Uno está perdido en su luna de miel y otro completamente enamorado de tu tía.
La niña le respondió con sus gorjeos, Franco la besó y ella rió aún más. Él no pudo dejar de notar que a pesar de lo parecida a él que era físicamente tenía la sonrisa de Sarita.
Sarita dijo saliendo de la habitación:
-No prestes atención a tu papá, mi amor. Después de todo, nadie querría a una mujer que pronto se verá enorme. Mi vientre empezará a crecer y perderé todo mi encanto.
Franco iba a salir detrás de ella pero al escucharla quedó inmóvil. Sintió que el pecho iba a explotarle de la alegría. Con la voz cortada por la emoción preguntó:
-¿Estás...estás embarazada Sara?
Mientras escuchaba la respuesta de ella pensaba en que la vida era perfecta, simplemente perfecta. Con ellas a su lado, todo tenía sentido.


--------------------------FIN



Nuevamente, millones de gracias por seguir esta ff...


Hola Ruido Blanco.

Es una làstima que ya se terminara esta maravillosa fan fiction que me encantò.

Espero que pronto recibamos una nueva sorpresa de que estàs escribiendo una nueva fan fiction de la hermosas parejitas reyes elizondo.

Gracias a ti por compartir esta maravillosa historia de amor entre Sarita y Franco.

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miriam
miriam

August 31st, 2011, 7:49 am #9


Caminó hacia la puerta seguro de que se encontraría con alguien del servicio del hotel. Abrió con cara de pocos amigos y al verla solo atinó a decir:
-¿Sarita? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Lo siento, hablé con la secretaria de la agencia. Ella me lo dijo, no se lo reclames sabes que soy muy convincente cuando quiero algo.
-Si no me molesta, solo que me sorprende verte. Pasa, por favor, no te quedes ahí.
Ella avanzó hacia el interior de la habitación. Se sentó en uno de los sillones. Observó la habitación para distenderse un poco. Él la vio algo nerviosa y a pesar de que la curiosidad lo estaba matando no quiso incomodarla más.
-¿Todo está bien? Es que me sorprende verte a estas horas.
-¡Oh! Lo entiendo, seguramente estás cansado y yo...
-Jamás estaría cansado para ustedes.-miró su vientre y sonrió-solo que me intriga que hayas venido a verme ¿Nicolás lo sabe?
-Sí, de hecho él me trajo.
-¿De veras?
-Sí, es que necesitaba hablar cuanto antes contigo.
-Tú dirás...¡Cielos! Es que me parece imposible que estés embarazada...es decir, jamás esperé encontrarme con esta noticia. Claro que me hace feliz, es solo que...es todo tan increíble, tan maravilloso que...
-Franco, yo tampoco pude creerlo cuando me lo dijeron. Y en cuanto lo supe pensé en ti. Pero me equivoqué, debí decírtelo de inmediato. Si no lo hice fue porque quise que estuvieras tranquilo.
-Tranquila, yo lo entiendo. Me hubiese encantado saberlo desde un principio pero...
Ella se acercó a él que permanecía de pie y dijo armándose de valor:
-Te amo, Franco. Estos meses han sido una tortura lejos de ti. Pero si me perdonas aún podemos ser felices.
-Sarita, lo siento...
-No digas eso, Franco. Si estás aquí es porque realmente me amas. Y yo no sé vivir sin ti, lo he intentado pero no he podido.
-¿No bromeas verdad Sarita? dime que no...-se acercó a ella y la besó suavemente. Ella lo abrazó y sonrió.
-Claro que no bromeo. Te amo y quiero pasar el resto de mis días contigo.
-¡No sabes cuánto quería oírtelo decir! Yo también te amo, Sarita. Estos meses sin ti los sobreviví solo con la idea de venir por ti. Y si hoy me comporté así, distante y frío fue solo porque tú me sorprendiste una vez más. Pero si no llegabas iba a buscarte para llevarte lejos, a ti y a mi hijo.
Ella se abrazó más a él, se sentía tan feliz así.
-Mi amor, te quiero tanto, tanto. No sabes cuánto necesitaba este abrazo...
-Yo también, lo necesitaba. También necesito saber de mi hijo. Quiero que me cuentes todo, quiero saber cuándo nacerá. Volveremos cuanto antes. Quiero que nazca allá ¿Estás de acuerdo? No te preocupes por Nicolás, hablaré con él y le explicaré que...
-¿Nicolás? Él estará muy feliz de que yo vuelva contigo. Aunque no lo creas, desde el primer momento él me aconsejó que te busque.
-Entonces ¿No estás con él?
-¿Cómo pareja? ¡Claro que no! Yo te amo a ti, a nadie más.
-¡No sabes lo feliz que me hace escuchar eso! Sara, eres lo más importante en mi vida. Bueno, tú y el niño.
-Gracias, Franco. Era todo lo que necesitaba escuchar. Tenía tanto miedo de que no me perdonaras por ocultarte lo de tu hijo.
-Tranquila, he pensado en una forma en la que podrías disculparte-la besó y esta vez su beso fue apasionado.
-Dime cuál es esa forma-ella sonrió, él le devolvió una sonrisa encantadora.
-Quiero más hijos, Sara. Unos dos o tres más después de este. Así se me olvida que me perdí los primeros meses de éste-acarició su vientre orgulloso de saber que ese niño era suyo y que nadie se lo quitaría. Sarita hizo una mueca.
-Pero si todavía no termina este embarazo y tú ya quieres hablar de los demás.
-¿Acaso no te gustaría? No digo inmediatamente pero...ya sabes, en un tiempo prudencial...
-Bueno, pero recuerda...en un tiempo prudencial.-ella besó su cuello.
-¿Crees que ahora podamos...?
-A él no le importará. Solo debemos tener cuidado.
-No te preocupes, puedo esperar. No quiero hacer nada indebido.
Ella lo besó y comenzó a desprender su camisa.
-Pero yo no puedo esperar. No te preocupes, el médico dijo que no pasaba nada.
-Está bien...y seré cuidadoso...sumamente cuidadoso...y amoroso...



------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Un año después...
Franco dormía profundamente. Ella lo observaba desde la puerta del baño. Miró el reloj y vio la hora. Decidió dejarlo dormir unos minutos más, después de todo era domingo y la noche anterior había sido algo ajetreada. Sonrió al recordar eso, las ropas desparramadas en la habitación se la recordaron más vivamente. Trató de hacer el menor ruido posible al salir de la habitación. Caminó por el pasillo unos pocos pasos y abrió la puerta de otra habitación. Una figura se movía inquieta en la cuna, ella sí era puntual y no precisaba de llamados ni de alarmas para despertarse. Unos segundos después unos ojos celestes la miraban inquietos, al verla a ella sonrió y estiró sus manitos algo regordetas. Sarita también sonrió y se inclinó para alzarla.
-Buenos días, amor. Ya tienes hambre ¿Verdad? Ven con mami.
Se sentó en el sillón y comenzó a amamantarla. Tomó una de la manito de la niña y la besó mientras decía:
-¿Dormiste bien pequeña? ¿Sabes que eres hermosa? Hoy iremos a casa de tus tíos, así juegas con Juan David. También estarán tu tía Jimena y Oscar. Ella lo tiene a maltraer con su embarazo, menos mal que ya le faltan pocos meses. Ya tendrás otro primito con quien jugar. Te amo mi princesa ¿Lo sabes verdad?
-Lo sabe. Sabe también que su papi la ama. A ella y a su madre ¿Verdad chiquita?
Franco se inclinó y besó su cabecita. La niña lo miró sin soltar el seno de Sarita. Él las miró con ternura, besó los labios de Sara.
-Buenos días...
-Buenos días. Pensé que dormirías más.
-No, sabes que no puedo hacerlo si me dejas solo.
-Eres un exagerado. No te dejé solo, es que la niña es puntual. Siempre se despierta a esta hora para comer.
-No exagero. Si me dejas solo no puedo dormir, lo sabes.-la besó más prolongadamente, con la misma pasión de siempre.
Y sí, ella sabía que él no exageraba. De hecho, desde que se reencontraron, no se separaron ni una noche, ni un solo día. Eran felices, tan felices como lo soñaron desde que volvieron a encontrarse. Todo el pasado quedó atrás, ahora solo existía el presente juntos y una esperanza de un futuro tranquilo y unidos. Él se incorporó y dijo:
-Prepararé el desayuno. Camila también ya debe estar por despertar y seguramente Ulises no tarda en llegar por ella.
-Sin duda, ella es su excusa preferida para ir a ver a Livia. Estos días en que la niña ha estado aquí la han llevado a más parques y cines de lo que vio en toda su vida.
-Si no lo viera tan enamorado de mi hermanita, creería que viene para verte a ti.
Ella se incorporó, la niña comenzó a balbucear y Franco le sonrió y le tendió sus brazos, ella se tiró hacia él que la cargó. Sarita protestó:
-¡Franco! Termina con eso, ya es parte del pasado.
-¿Sabes algo, nena? He sido muy afortunado, me he liberado de los pretendientes de mami. Uno está perdido en su luna de miel y otro completamente enamorado de tu tía.
La niña le respondió con sus gorjeos, Franco la besó y ella rió aún más. Él no pudo dejar de notar que a pesar de lo parecida a él que era físicamente tenía la sonrisa de Sarita.
Sarita dijo saliendo de la habitación:
-No prestes atención a tu papá, mi amor. Después de todo, nadie querría a una mujer que pronto se verá enorme. Mi vientre empezará a crecer y perderé todo mi encanto.
Franco iba a salir detrás de ella pero al escucharla quedó inmóvil. Sintió que el pecho iba a explotarle de la alegría. Con la voz cortada por la emoción preguntó:
-¿Estás...estás embarazada Sara?
Mientras escuchaba la respuesta de ella pensaba en que la vida era perfecta, simplemente perfecta. Con ellas a su lado, todo tenía sentido.


--------------------------FIN



Nuevamente, millones de gracias por seguir esta ff...


Al igual que toda la historia.
Les costo ser felices, pero al final lo han conseguido.
Muchas gracias por hacernos participes de esta maravillosa historia.
Si te vuelve la inspiracion ya sabes, aqui estare esperandote.
Mil besos y gracias de nuevo.
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mensin
mensin

September 8th, 2011, 8:28 pm #10


Caminó hacia la puerta seguro de que se encontraría con alguien del servicio del hotel. Abrió con cara de pocos amigos y al verla solo atinó a decir:
-¿Sarita? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Lo siento, hablé con la secretaria de la agencia. Ella me lo dijo, no se lo reclames sabes que soy muy convincente cuando quiero algo.
-Si no me molesta, solo que me sorprende verte. Pasa, por favor, no te quedes ahí.
Ella avanzó hacia el interior de la habitación. Se sentó en uno de los sillones. Observó la habitación para distenderse un poco. Él la vio algo nerviosa y a pesar de que la curiosidad lo estaba matando no quiso incomodarla más.
-¿Todo está bien? Es que me sorprende verte a estas horas.
-¡Oh! Lo entiendo, seguramente estás cansado y yo...
-Jamás estaría cansado para ustedes.-miró su vientre y sonrió-solo que me intriga que hayas venido a verme ¿Nicolás lo sabe?
-Sí, de hecho él me trajo.
-¿De veras?
-Sí, es que necesitaba hablar cuanto antes contigo.
-Tú dirás...¡Cielos! Es que me parece imposible que estés embarazada...es decir, jamás esperé encontrarme con esta noticia. Claro que me hace feliz, es solo que...es todo tan increíble, tan maravilloso que...
-Franco, yo tampoco pude creerlo cuando me lo dijeron. Y en cuanto lo supe pensé en ti. Pero me equivoqué, debí decírtelo de inmediato. Si no lo hice fue porque quise que estuvieras tranquilo.
-Tranquila, yo lo entiendo. Me hubiese encantado saberlo desde un principio pero...
Ella se acercó a él que permanecía de pie y dijo armándose de valor:
-Te amo, Franco. Estos meses han sido una tortura lejos de ti. Pero si me perdonas aún podemos ser felices.
-Sarita, lo siento...
-No digas eso, Franco. Si estás aquí es porque realmente me amas. Y yo no sé vivir sin ti, lo he intentado pero no he podido.
-¿No bromeas verdad Sarita? dime que no...-se acercó a ella y la besó suavemente. Ella lo abrazó y sonrió.
-Claro que no bromeo. Te amo y quiero pasar el resto de mis días contigo.
-¡No sabes cuánto quería oírtelo decir! Yo también te amo, Sarita. Estos meses sin ti los sobreviví solo con la idea de venir por ti. Y si hoy me comporté así, distante y frío fue solo porque tú me sorprendiste una vez más. Pero si no llegabas iba a buscarte para llevarte lejos, a ti y a mi hijo.
Ella se abrazó más a él, se sentía tan feliz así.
-Mi amor, te quiero tanto, tanto. No sabes cuánto necesitaba este abrazo...
-Yo también, lo necesitaba. También necesito saber de mi hijo. Quiero que me cuentes todo, quiero saber cuándo nacerá. Volveremos cuanto antes. Quiero que nazca allá ¿Estás de acuerdo? No te preocupes por Nicolás, hablaré con él y le explicaré que...
-¿Nicolás? Él estará muy feliz de que yo vuelva contigo. Aunque no lo creas, desde el primer momento él me aconsejó que te busque.
-Entonces ¿No estás con él?
-¿Cómo pareja? ¡Claro que no! Yo te amo a ti, a nadie más.
-¡No sabes lo feliz que me hace escuchar eso! Sara, eres lo más importante en mi vida. Bueno, tú y el niño.
-Gracias, Franco. Era todo lo que necesitaba escuchar. Tenía tanto miedo de que no me perdonaras por ocultarte lo de tu hijo.
-Tranquila, he pensado en una forma en la que podrías disculparte-la besó y esta vez su beso fue apasionado.
-Dime cuál es esa forma-ella sonrió, él le devolvió una sonrisa encantadora.
-Quiero más hijos, Sara. Unos dos o tres más después de este. Así se me olvida que me perdí los primeros meses de éste-acarició su vientre orgulloso de saber que ese niño era suyo y que nadie se lo quitaría. Sarita hizo una mueca.
-Pero si todavía no termina este embarazo y tú ya quieres hablar de los demás.
-¿Acaso no te gustaría? No digo inmediatamente pero...ya sabes, en un tiempo prudencial...
-Bueno, pero recuerda...en un tiempo prudencial.-ella besó su cuello.
-¿Crees que ahora podamos...?
-A él no le importará. Solo debemos tener cuidado.
-No te preocupes, puedo esperar. No quiero hacer nada indebido.
Ella lo besó y comenzó a desprender su camisa.
-Pero yo no puedo esperar. No te preocupes, el médico dijo que no pasaba nada.
-Está bien...y seré cuidadoso...sumamente cuidadoso...y amoroso...



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Un año después...
Franco dormía profundamente. Ella lo observaba desde la puerta del baño. Miró el reloj y vio la hora. Decidió dejarlo dormir unos minutos más, después de todo era domingo y la noche anterior había sido algo ajetreada. Sonrió al recordar eso, las ropas desparramadas en la habitación se la recordaron más vivamente. Trató de hacer el menor ruido posible al salir de la habitación. Caminó por el pasillo unos pocos pasos y abrió la puerta de otra habitación. Una figura se movía inquieta en la cuna, ella sí era puntual y no precisaba de llamados ni de alarmas para despertarse. Unos segundos después unos ojos celestes la miraban inquietos, al verla a ella sonrió y estiró sus manitos algo regordetas. Sarita también sonrió y se inclinó para alzarla.
-Buenos días, amor. Ya tienes hambre ¿Verdad? Ven con mami.
Se sentó en el sillón y comenzó a amamantarla. Tomó una de la manito de la niña y la besó mientras decía:
-¿Dormiste bien pequeña? ¿Sabes que eres hermosa? Hoy iremos a casa de tus tíos, así juegas con Juan David. También estarán tu tía Jimena y Oscar. Ella lo tiene a maltraer con su embarazo, menos mal que ya le faltan pocos meses. Ya tendrás otro primito con quien jugar. Te amo mi princesa ¿Lo sabes verdad?
-Lo sabe. Sabe también que su papi la ama. A ella y a su madre ¿Verdad chiquita?
Franco se inclinó y besó su cabecita. La niña lo miró sin soltar el seno de Sarita. Él las miró con ternura, besó los labios de Sara.
-Buenos días...
-Buenos días. Pensé que dormirías más.
-No, sabes que no puedo hacerlo si me dejas solo.
-Eres un exagerado. No te dejé solo, es que la niña es puntual. Siempre se despierta a esta hora para comer.
-No exagero. Si me dejas solo no puedo dormir, lo sabes.-la besó más prolongadamente, con la misma pasión de siempre.
Y sí, ella sabía que él no exageraba. De hecho, desde que se reencontraron, no se separaron ni una noche, ni un solo día. Eran felices, tan felices como lo soñaron desde que volvieron a encontrarse. Todo el pasado quedó atrás, ahora solo existía el presente juntos y una esperanza de un futuro tranquilo y unidos. Él se incorporó y dijo:
-Prepararé el desayuno. Camila también ya debe estar por despertar y seguramente Ulises no tarda en llegar por ella.
-Sin duda, ella es su excusa preferida para ir a ver a Livia. Estos días en que la niña ha estado aquí la han llevado a más parques y cines de lo que vio en toda su vida.
-Si no lo viera tan enamorado de mi hermanita, creería que viene para verte a ti.
Ella se incorporó, la niña comenzó a balbucear y Franco le sonrió y le tendió sus brazos, ella se tiró hacia él que la cargó. Sarita protestó:
-¡Franco! Termina con eso, ya es parte del pasado.
-¿Sabes algo, nena? He sido muy afortunado, me he liberado de los pretendientes de mami. Uno está perdido en su luna de miel y otro completamente enamorado de tu tía.
La niña le respondió con sus gorjeos, Franco la besó y ella rió aún más. Él no pudo dejar de notar que a pesar de lo parecida a él que era físicamente tenía la sonrisa de Sarita.
Sarita dijo saliendo de la habitación:
-No prestes atención a tu papá, mi amor. Después de todo, nadie querría a una mujer que pronto se verá enorme. Mi vientre empezará a crecer y perderé todo mi encanto.
Franco iba a salir detrás de ella pero al escucharla quedó inmóvil. Sintió que el pecho iba a explotarle de la alegría. Con la voz cortada por la emoción preguntó:
-¿Estás...estás embarazada Sara?
Mientras escuchaba la respuesta de ella pensaba en que la vida era perfecta, simplemente perfecta. Con ellas a su lado, todo tenía sentido.


--------------------------FIN



Nuevamente, millones de gracias por seguir esta ff...


Muchisimas gracias por esta historia, nos has tenido mas de 6 meses pendientes de esta maravillosa historia que hemos disfrutda de principio a fin, ha sido una gozada...., Pero ¿ahora que?, no nos has dicho nada...¿Vas a descansar? ¿escribiras una segunda parte? ¿tal vez una historia nueva?, por favor dinos algo tus lectoras estamos esperandote. Muchas gracias y muchos besos.
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