Si existe vida despues del Bachillerato!!!

Si existe vida despues del Bachillerato!!!

Henry
Henry

August 11th, 2009, 3:18 am #1

Acabo de ver un programa de Cristina por Univision donde abordaban el tema del maltrato fisico y emocional a los ninos y ninas en las escuelas y liceos por el simple hecho de ser diferentes; por ser gays, cuan crueles pueden ser los companeritos de clase, los profesores y la comunidad con una vida que apenas comienza?... una vida que comienza ya conociendo el dolor?

Entre unos de sus invitados del programa de Cristina habia un periodista venezolano que trabaja como columnista en el Miami Herald, su nombre es Daniel Shoer Roth y escribio esta carta abierta muy conmovedora. Se llama Dolores de Hombre en un mundo de ninos, aqui se las dejo para que la lean:

Dolores de hombre en un mundo de niños
Por DANIEL SHOER ROTH
El Nuevo Herald

Hace unas semanas, un amigo me llamó para compartir una anécdota que sacudió mi espíritu.

Una niña en la escuela le había dicho a su hijo de siete años, a modo de burla e insulto, que parecía gay. El pequeño no entendió. Al regresar a casa, preguntó acongojado a sus padres qué significaba gay. Quería comprender por qué lo habían llamado así.

Mi amigó se consternó. ¿Cómo se enfrentaría su hijo al dolor de ser rechazado por sus compañeros por su manera de ser? ¿Cuán terribles serían las consecuencias de ser blanco de crueldad por el resto de su niñez y adolescencia? ¿Baja autoestima? ¿Soledad? ¿Miedo? ¿Falta de deseos de vivir?

El episodio me trajo amargos recuerdos de mi niñez...

Los días de deportes, cuando yo era el último que seleccionaban los capitanes al formar sus equipos; los campamentos, cuando nadie quería que yo durmiera en su cabaña; los recreos, cuando no encontraba con quién jugar; los almuerzos, cuando me apartaba a masticar la soledad temiendo que me fueran a pegar.

¿Dios, por qué me habías hecho diferente? ¿Por qué nadie me quería? ¿Por qué nadie me aceptaba? ¿Para qué seguir sufriendo? ¿Era yo detestable? ¿No había nadie más así?

Crecer a la sombra de la opresión, empujado al aislamiento, ahogado en acusaciones denigrantes y marcado por el estigma, es el inevitable destino de casi todo niño gay. Vivir en el seno de la comunidad judía en la Venezuela de los años 80 hacía esa experiencia aún más desgarradora.

Desde temprana edad, cuando el niño o adolescente desconoce su orientación sexual, los agobiantes e incesantes mensajes de invalidación y minimización, incluso por parte de los padres, siembran la semilla de un complejo trauma que puede durar muchos años o la vida entera si no se es valiente para abrir la herida y sanarla.

Por eso es que muchos homosexuales ocultamos el dolor con las risas. Marchamos en paradas de orgullo con serpentinas y brillantinas para crear un mundo efímero de fantasía. Bailamos sin camisa en las discotecas para mostrar los desarrollados músculos que compensan el sentimiento de debilidad. Nos aferramos a nuestros logros para no caer en un abismo emocional.

Ese martirio, no obstante las consecuencias sicológicas, nos ha concedido, fortuitamente, algunos obsequios.

Nos ha permitido ser más sensibles ante el dolor ajeno, genuinos --con excepción de los que están en negación o en el clóset-- con el prójimo, y generosos al momento de estrechar esa fraternal mano, que tanta falta nos hizo en el pasado, al que hoy clama por ella.

El niño gay no es la única víctima de la intransigencia, lo es el de cualquier minoría racial, étnica o religiosa, que de ser discriminado, llega a sufrir traumas similares. Con la diferencia de que el niño afroamericano, hispano o judío, generalmente es parte de una familia o comunidad de su misma naturaleza. El niño gay no. No tiene modelos con los que identificarse, y al sentir miedo de revelar su dolor, lo almacena en el alma.

Aún peor, el niño o adolescente gay escucha a los adultos emplear calificativos peyorativos como "locas", "pájaras", "patos" y otros más insultantes, para referirse a los homosexuales. Algunos le insinúan que es "raro" y le piden que cambie sus actitudes y deseos. Otros lo sobreprotegen forzándolo a crecer en una burbuja de cristal que más adelante en la vida explota.

Esa lúgubre realidad ha empezado a cambiar en ciertos lugares del mundo civilizado.

Mi amigo le respondió a su hijo que siempre lo iba a amar y a aceptarlo como fuera. En vez de forzarlo a tomar clases de deportes, lo inscribieron en un taller de canto que tanto le encanta, y le dejaron crecer su cabello como él quería.

A los sobrevivientes, nos toca querernos, validarnos, y percatarnos de que a nuestro derredor abundan las personas sin prejuicios.

Hoy, en los días de deportes, me invitan a integrar equipos de aeróbicos y natación. He viajado como trotamundo y en cada campamento una puerta se me ha abierto. Los recreos me son insuficientes para conversar con mis compañeros en la redacción. Los almuerzos me sirven para degustar la amistad de quienes me aceptan y me abrazan.

Ahora, en mis plegarias matutinas, oro por más tolerancia y me esfuerzo por comenzar los días agradeciéndole al Rey del universo por haberme hecho como soy: un ser humano con sentimientos como cualquier otro.

---------
Asi concluye esta conmovedora carta, en este momento estoy escribiendo mi carta para compartirla con ustedes, alguien mas quiere compartir sus vivencias y como sobrevivieron despues de la escuela del liceo?, que esto funcione como herramienta a muchos adolescentes que piensan que el mundo se les acaba, que no hay un "despues" del bachillerato y que muchos deciden culminar sus tanto dolor con una decision abrupta como el suicidio, sin saber que hay una salida, un rayo de sol despues de la lluvia.
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Joined: April 27th, 2009, 5:44 pm

August 11th, 2009, 4:34 am #2

Sencillamente excelente.

Hace cinco años me tocó salir de esa "burbuja de cristal" y enfrentar al mundo de la gente grande y, honestamente, me habría ahorrado una buena parte del camino entender todas esas cosas al principio y no ahora... aunque también me habría privado de muchísimas experiencias enriquecedoras...

Cada quien tiene que descubrir a su modo que no es malo ser diferente, que no es un castigo el sentir o pensar distinto. Es un regalo. Y me emociona saber que por ahí hay quien así lo entiende, estando presto a tender la mano al confundido, al necesitado.

Andaba reflexivo desde hace rato, y tu post me ha revuelto más la pensadora jejeje...

Keep reading...

SNaKe
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Campero
Campero

August 11th, 2009, 5:38 am #3

Acabo de ver un programa de Cristina por Univision donde abordaban el tema del maltrato fisico y emocional a los ninos y ninas en las escuelas y liceos por el simple hecho de ser diferentes; por ser gays, cuan crueles pueden ser los companeritos de clase, los profesores y la comunidad con una vida que apenas comienza?... una vida que comienza ya conociendo el dolor?

Entre unos de sus invitados del programa de Cristina habia un periodista venezolano que trabaja como columnista en el Miami Herald, su nombre es Daniel Shoer Roth y escribio esta carta abierta muy conmovedora. Se llama Dolores de Hombre en un mundo de ninos, aqui se las dejo para que la lean:

Dolores de hombre en un mundo de niños
Por DANIEL SHOER ROTH
El Nuevo Herald

Hace unas semanas, un amigo me llamó para compartir una anécdota que sacudió mi espíritu.

Una niña en la escuela le había dicho a su hijo de siete años, a modo de burla e insulto, que parecía gay. El pequeño no entendió. Al regresar a casa, preguntó acongojado a sus padres qué significaba gay. Quería comprender por qué lo habían llamado así.

Mi amigó se consternó. ¿Cómo se enfrentaría su hijo al dolor de ser rechazado por sus compañeros por su manera de ser? ¿Cuán terribles serían las consecuencias de ser blanco de crueldad por el resto de su niñez y adolescencia? ¿Baja autoestima? ¿Soledad? ¿Miedo? ¿Falta de deseos de vivir?

El episodio me trajo amargos recuerdos de mi niñez...

Los días de deportes, cuando yo era el último que seleccionaban los capitanes al formar sus equipos; los campamentos, cuando nadie quería que yo durmiera en su cabaña; los recreos, cuando no encontraba con quién jugar; los almuerzos, cuando me apartaba a masticar la soledad temiendo que me fueran a pegar.

¿Dios, por qué me habías hecho diferente? ¿Por qué nadie me quería? ¿Por qué nadie me aceptaba? ¿Para qué seguir sufriendo? ¿Era yo detestable? ¿No había nadie más así?

Crecer a la sombra de la opresión, empujado al aislamiento, ahogado en acusaciones denigrantes y marcado por el estigma, es el inevitable destino de casi todo niño gay. Vivir en el seno de la comunidad judía en la Venezuela de los años 80 hacía esa experiencia aún más desgarradora.

Desde temprana edad, cuando el niño o adolescente desconoce su orientación sexual, los agobiantes e incesantes mensajes de invalidación y minimización, incluso por parte de los padres, siembran la semilla de un complejo trauma que puede durar muchos años o la vida entera si no se es valiente para abrir la herida y sanarla.

Por eso es que muchos homosexuales ocultamos el dolor con las risas. Marchamos en paradas de orgullo con serpentinas y brillantinas para crear un mundo efímero de fantasía. Bailamos sin camisa en las discotecas para mostrar los desarrollados músculos que compensan el sentimiento de debilidad. Nos aferramos a nuestros logros para no caer en un abismo emocional.

Ese martirio, no obstante las consecuencias sicológicas, nos ha concedido, fortuitamente, algunos obsequios.

Nos ha permitido ser más sensibles ante el dolor ajeno, genuinos --con excepción de los que están en negación o en el clóset-- con el prójimo, y generosos al momento de estrechar esa fraternal mano, que tanta falta nos hizo en el pasado, al que hoy clama por ella.

El niño gay no es la única víctima de la intransigencia, lo es el de cualquier minoría racial, étnica o religiosa, que de ser discriminado, llega a sufrir traumas similares. Con la diferencia de que el niño afroamericano, hispano o judío, generalmente es parte de una familia o comunidad de su misma naturaleza. El niño gay no. No tiene modelos con los que identificarse, y al sentir miedo de revelar su dolor, lo almacena en el alma.

Aún peor, el niño o adolescente gay escucha a los adultos emplear calificativos peyorativos como "locas", "pájaras", "patos" y otros más insultantes, para referirse a los homosexuales. Algunos le insinúan que es "raro" y le piden que cambie sus actitudes y deseos. Otros lo sobreprotegen forzándolo a crecer en una burbuja de cristal que más adelante en la vida explota.

Esa lúgubre realidad ha empezado a cambiar en ciertos lugares del mundo civilizado.

Mi amigo le respondió a su hijo que siempre lo iba a amar y a aceptarlo como fuera. En vez de forzarlo a tomar clases de deportes, lo inscribieron en un taller de canto que tanto le encanta, y le dejaron crecer su cabello como él quería.

A los sobrevivientes, nos toca querernos, validarnos, y percatarnos de que a nuestro derredor abundan las personas sin prejuicios.

Hoy, en los días de deportes, me invitan a integrar equipos de aeróbicos y natación. He viajado como trotamundo y en cada campamento una puerta se me ha abierto. Los recreos me son insuficientes para conversar con mis compañeros en la redacción. Los almuerzos me sirven para degustar la amistad de quienes me aceptan y me abrazan.

Ahora, en mis plegarias matutinas, oro por más tolerancia y me esfuerzo por comenzar los días agradeciéndole al Rey del universo por haberme hecho como soy: un ser humano con sentimientos como cualquier otro.

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Asi concluye esta conmovedora carta, en este momento estoy escribiendo mi carta para compartirla con ustedes, alguien mas quiere compartir sus vivencias y como sobrevivieron despues de la escuela del liceo?, que esto funcione como herramienta a muchos adolescentes que piensan que el mundo se les acaba, que no hay un "despues" del bachillerato y que muchos deciden culminar sus tanto dolor con una decision abrupta como el suicidio, sin saber que hay una salida, un rayo de sol despues de la lluvia.
Henry, me dizte en la tecla. Leer esa carta fue rememorar mi niñez exactamente en tercer grado (1987).

Verga no voy a negar que escribiendo esto se me aguan los ojos, pero, el desprecio de mis compañeritos de clase en ése entonces fue muy denigrante y doloroso no porque yo haya sido un niño plumífero, sino por ser digamos aguevoniado y en cierto modo el hecho de ser aguevoniado era señal abierta de ser un niño marico. Tenía pocos amigos en el salón, quienes eran digamos los más bajo perfil, los que no eran populares en el recreo, los que no se destacaban en educación física, y casi que yo me llevaba la batuta por ello. Era el último en ser elegido para un equipo de beisbol o futbol, era el hazme reír en realidad.

Nunca me caí a coñazo con ningún carajito del colegio, ni con nadie de los que viven por mi cuadra. Eso era señal de no ser un hombrecito. Un buen día la maestra me dice que quiere hablar con mi papá y cuando él fue al colegio, me esperó hasta la salida. Y yo de lo más feliz porque me iría con mi papá y no en el transporte, y cuando cruzamos la calle lo primero que me dijo fue: LA MAESTRA HABLO MUY SERIAMENTE CONMIGO, Y ME DIJO QUE TODOS TUS COMPAÑERITOS SE BURLAN DE TI DICIENTOTE MUJERCITA O NIÑITA. Dios pareciera que lo estoy oyendo de inmediato lo que hice fue reventar en llanto dejando en evidencia que era cierto, un niño de 8 años que su padre le diga eso. Lo que vino a continuación más que un consejo fueron todos los reproches que te puedas imaginar, me decía: QUE COÑO TIENES ENTRE LAS PIERNAS UNAS BOLAS O UNA CUQUITA?, y yo llorando de impotencia TE VOY A METER EL AÑO QUE VIENE EN UN COLEGIO DE PUROS VARONES PARA QUE TODOS SE BURLEN DE TI Y APRENDAS A SER HOMBRE! O NO, MEJOR TE VOY A METER EN LA ACADEMIA MILITAR (para ese entonces mi papá trabajaba en Miraflores y tenía contactos en la Casa Militar) imagínate tu

Al llegar a la casa, lo que hizo fue divulgarlo a toda la familia y yo avergonzado totalmente y llorando como una Magdalena, mi mama, como toda madre, no dejó de lamentarse y darme aunque sea un abrazo en señal de protección, mi papa lo que hizo fue arrebatarme y llevarme al patio para darme unos puños y enseñarme a pelear Con que ánimo iba a estar yo dándole coñazos a alguien que seguidamente me cayó a correazos, prohibiéndome la TV y cualquier tipo de juego. Luego vino el sermón y la doble moral del resto de los integrantes de mi casa, diciendo QUE HORROR, SALIO AFEMINADO EL CARAJITO. Hasta la vecina dijo: ES QUE TOÑITO ES MARIQUITO, POBRECITO.

Al día siguiente, pensé que todo era una pesadilla, pero no, regresé al colegio sin querer ver a nadie, a ninguno de los que me jodían todos los días, y lo peor de todo, la maestra hizo un alto en la mañana, me puso de pie frente a todo el mundo y le pidió a mis detractores compañeritos de mierda, diciéndoles: LES VOY A AGRADECER QUE NO MOLESTEN A TOÑITO, NADA DE ESTARLE DICIENDO MUJERCITA NI ESAS COSAS OK?, lo peor de todo fue que los que una vez me ofendían, me empujaban, se burlaban de mí, dijeron: TRANQUILO TOÑITO NOSOTROS TE AYUDAMOS SI ALGUIEN TE MOLESTA. Como coño me iban a ayudar si ellos mismos eran los autores del escarnio al que me vi sometido.

Y así crecí en lo adelante en el mismo colegio, con todos esos carajitos, me gradué de bachiller y quedó en el olvido ese impase, sin embargo, no faltaba un infeliz que lo recordaba de vez en cuando a modo de broma pero con su trasfondo de realidad, solo por meter el dedo en la llaga. Años mas tarde, una noche en Revolution, me encuentro con un compañerito de clase de la época (no de los que me jodía), y me confesó su nota y me dijo que los que me jodieron a mí, lo jodieron a él también una vez, una tarde lo habían invitado a jugar nintendo a la casa de uno de ellos y llegado al lugar le cayeron a coñazo diciéndole: ERES UN MARIQUITO DE MIERDA AHORA AGUANTA COÑAZO. Lo habían dejado casi inconsciente y lo amenazaron con que si abría la boca, la siguiente golpiza iba a ser peor. En su casa alegó que los golpes eran solo un juego.

Los niños? los niños son adultos en pequeño, son crueles y fuímos crueles, en alguna u otra situación.

Los días de educación física eran los peores días de la semana para mí, como detestaba no hacer nada porque en verdad no me nacía hacer equipo con nadie, para que? Para ser blanco de burla? Para ser el causante de que el equipo perdiera? Preferí decirle de frente al profesor que me sentía totalmente inferior para con el resto del grupo, lo que vino seguidamente fueron 5 años de puro 10 de calificación en dicha materia. Paradójicamente estar en un gym a la vuelta de 20 años le encuentro cierta explicación

Lo más doloroso, es que el padre que tengo, a quien adoro, me haya amenazado dentro de su ignorancia sin conocer y/o aceptar (y hoy digo aceptar porque creo que sospeche mi nota), mi condición y haya tratado a su único hijo de 8 años de esa manera sin haber sido un poco más sensato y con mayor tacto, ser un mejor orientador con este tema. Después de ello lo que vino fue un bombardeo de cómo pelear, como actuar como un varón y ni pensar en cruzar palabra con una niña en el salón, porque eso agravaría mas mi situación. No hubo talleres de dibujo (que tanto quise hacer), ni planes vacacionales cuando terminaban las clases, no. Las piernas marcadas por la correa sí.

A las personas que saben mi nota y que tienen hijos, les he hecho ver cuán importante es el apoyo a sus niños si llegan a tener mi orientación, afortunadamente el hecho de ser un carajo buena nota e íntegro me ha abierto las puertas entre ellos aceptándome como soy y aceptando también esa posibilidad. Y por sobre todas las cosas seré siempre buen amigo, buen compañero de trabajo y buen hijo.

Saludos y perdón por lo extenso y quizas aburrido...

Campero.
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Guapeton dB
Guapeton dB

August 11th, 2009, 1:05 pm #4

Acabo de ver un programa de Cristina por Univision donde abordaban el tema del maltrato fisico y emocional a los ninos y ninas en las escuelas y liceos por el simple hecho de ser diferentes; por ser gays, cuan crueles pueden ser los companeritos de clase, los profesores y la comunidad con una vida que apenas comienza?... una vida que comienza ya conociendo el dolor?

Entre unos de sus invitados del programa de Cristina habia un periodista venezolano que trabaja como columnista en el Miami Herald, su nombre es Daniel Shoer Roth y escribio esta carta abierta muy conmovedora. Se llama Dolores de Hombre en un mundo de ninos, aqui se las dejo para que la lean:

Dolores de hombre en un mundo de niños
Por DANIEL SHOER ROTH
El Nuevo Herald

Hace unas semanas, un amigo me llamó para compartir una anécdota que sacudió mi espíritu.

Una niña en la escuela le había dicho a su hijo de siete años, a modo de burla e insulto, que parecía gay. El pequeño no entendió. Al regresar a casa, preguntó acongojado a sus padres qué significaba gay. Quería comprender por qué lo habían llamado así.

Mi amigó se consternó. ¿Cómo se enfrentaría su hijo al dolor de ser rechazado por sus compañeros por su manera de ser? ¿Cuán terribles serían las consecuencias de ser blanco de crueldad por el resto de su niñez y adolescencia? ¿Baja autoestima? ¿Soledad? ¿Miedo? ¿Falta de deseos de vivir?

El episodio me trajo amargos recuerdos de mi niñez...

Los días de deportes, cuando yo era el último que seleccionaban los capitanes al formar sus equipos; los campamentos, cuando nadie quería que yo durmiera en su cabaña; los recreos, cuando no encontraba con quién jugar; los almuerzos, cuando me apartaba a masticar la soledad temiendo que me fueran a pegar.

¿Dios, por qué me habías hecho diferente? ¿Por qué nadie me quería? ¿Por qué nadie me aceptaba? ¿Para qué seguir sufriendo? ¿Era yo detestable? ¿No había nadie más así?

Crecer a la sombra de la opresión, empujado al aislamiento, ahogado en acusaciones denigrantes y marcado por el estigma, es el inevitable destino de casi todo niño gay. Vivir en el seno de la comunidad judía en la Venezuela de los años 80 hacía esa experiencia aún más desgarradora.

Desde temprana edad, cuando el niño o adolescente desconoce su orientación sexual, los agobiantes e incesantes mensajes de invalidación y minimización, incluso por parte de los padres, siembran la semilla de un complejo trauma que puede durar muchos años o la vida entera si no se es valiente para abrir la herida y sanarla.

Por eso es que muchos homosexuales ocultamos el dolor con las risas. Marchamos en paradas de orgullo con serpentinas y brillantinas para crear un mundo efímero de fantasía. Bailamos sin camisa en las discotecas para mostrar los desarrollados músculos que compensan el sentimiento de debilidad. Nos aferramos a nuestros logros para no caer en un abismo emocional.

Ese martirio, no obstante las consecuencias sicológicas, nos ha concedido, fortuitamente, algunos obsequios.

Nos ha permitido ser más sensibles ante el dolor ajeno, genuinos --con excepción de los que están en negación o en el clóset-- con el prójimo, y generosos al momento de estrechar esa fraternal mano, que tanta falta nos hizo en el pasado, al que hoy clama por ella.

El niño gay no es la única víctima de la intransigencia, lo es el de cualquier minoría racial, étnica o religiosa, que de ser discriminado, llega a sufrir traumas similares. Con la diferencia de que el niño afroamericano, hispano o judío, generalmente es parte de una familia o comunidad de su misma naturaleza. El niño gay no. No tiene modelos con los que identificarse, y al sentir miedo de revelar su dolor, lo almacena en el alma.

Aún peor, el niño o adolescente gay escucha a los adultos emplear calificativos peyorativos como "locas", "pájaras", "patos" y otros más insultantes, para referirse a los homosexuales. Algunos le insinúan que es "raro" y le piden que cambie sus actitudes y deseos. Otros lo sobreprotegen forzándolo a crecer en una burbuja de cristal que más adelante en la vida explota.

Esa lúgubre realidad ha empezado a cambiar en ciertos lugares del mundo civilizado.

Mi amigo le respondió a su hijo que siempre lo iba a amar y a aceptarlo como fuera. En vez de forzarlo a tomar clases de deportes, lo inscribieron en un taller de canto que tanto le encanta, y le dejaron crecer su cabello como él quería.

A los sobrevivientes, nos toca querernos, validarnos, y percatarnos de que a nuestro derredor abundan las personas sin prejuicios.

Hoy, en los días de deportes, me invitan a integrar equipos de aeróbicos y natación. He viajado como trotamundo y en cada campamento una puerta se me ha abierto. Los recreos me son insuficientes para conversar con mis compañeros en la redacción. Los almuerzos me sirven para degustar la amistad de quienes me aceptan y me abrazan.

Ahora, en mis plegarias matutinas, oro por más tolerancia y me esfuerzo por comenzar los días agradeciéndole al Rey del universo por haberme hecho como soy: un ser humano con sentimientos como cualquier otro.

---------
Asi concluye esta conmovedora carta, en este momento estoy escribiendo mi carta para compartirla con ustedes, alguien mas quiere compartir sus vivencias y como sobrevivieron despues de la escuela del liceo?, que esto funcione como herramienta a muchos adolescentes que piensan que el mundo se les acaba, que no hay un "despues" del bachillerato y que muchos deciden culminar sus tanto dolor con una decision abrupta como el suicidio, sin saber que hay una salida, un rayo de sol despues de la lluvia.
Muy bueno y muy cierto. Todos pasamos por ese sufrimiento en la escuela. Pero lo peor es tener que esconder tu verdadero YO, tu verdadera forma de ser, tu orientacion sexual, tus deseos, etc, para evitar males peores. Ojala las cosas cambien para que las proximas generaciones no sufran lo que hemos sufrido nosotros.
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CabeZita
CabeZita

August 11th, 2009, 1:54 pm #5

Acabo de ver un programa de Cristina por Univision donde abordaban el tema del maltrato fisico y emocional a los ninos y ninas en las escuelas y liceos por el simple hecho de ser diferentes; por ser gays, cuan crueles pueden ser los companeritos de clase, los profesores y la comunidad con una vida que apenas comienza?... una vida que comienza ya conociendo el dolor?

Entre unos de sus invitados del programa de Cristina habia un periodista venezolano que trabaja como columnista en el Miami Herald, su nombre es Daniel Shoer Roth y escribio esta carta abierta muy conmovedora. Se llama Dolores de Hombre en un mundo de ninos, aqui se las dejo para que la lean:

Dolores de hombre en un mundo de niños
Por DANIEL SHOER ROTH
El Nuevo Herald

Hace unas semanas, un amigo me llamó para compartir una anécdota que sacudió mi espíritu.

Una niña en la escuela le había dicho a su hijo de siete años, a modo de burla e insulto, que parecía gay. El pequeño no entendió. Al regresar a casa, preguntó acongojado a sus padres qué significaba gay. Quería comprender por qué lo habían llamado así.

Mi amigó se consternó. ¿Cómo se enfrentaría su hijo al dolor de ser rechazado por sus compañeros por su manera de ser? ¿Cuán terribles serían las consecuencias de ser blanco de crueldad por el resto de su niñez y adolescencia? ¿Baja autoestima? ¿Soledad? ¿Miedo? ¿Falta de deseos de vivir?

El episodio me trajo amargos recuerdos de mi niñez...

Los días de deportes, cuando yo era el último que seleccionaban los capitanes al formar sus equipos; los campamentos, cuando nadie quería que yo durmiera en su cabaña; los recreos, cuando no encontraba con quién jugar; los almuerzos, cuando me apartaba a masticar la soledad temiendo que me fueran a pegar.

¿Dios, por qué me habías hecho diferente? ¿Por qué nadie me quería? ¿Por qué nadie me aceptaba? ¿Para qué seguir sufriendo? ¿Era yo detestable? ¿No había nadie más así?

Crecer a la sombra de la opresión, empujado al aislamiento, ahogado en acusaciones denigrantes y marcado por el estigma, es el inevitable destino de casi todo niño gay. Vivir en el seno de la comunidad judía en la Venezuela de los años 80 hacía esa experiencia aún más desgarradora.

Desde temprana edad, cuando el niño o adolescente desconoce su orientación sexual, los agobiantes e incesantes mensajes de invalidación y minimización, incluso por parte de los padres, siembran la semilla de un complejo trauma que puede durar muchos años o la vida entera si no se es valiente para abrir la herida y sanarla.

Por eso es que muchos homosexuales ocultamos el dolor con las risas. Marchamos en paradas de orgullo con serpentinas y brillantinas para crear un mundo efímero de fantasía. Bailamos sin camisa en las discotecas para mostrar los desarrollados músculos que compensan el sentimiento de debilidad. Nos aferramos a nuestros logros para no caer en un abismo emocional.

Ese martirio, no obstante las consecuencias sicológicas, nos ha concedido, fortuitamente, algunos obsequios.

Nos ha permitido ser más sensibles ante el dolor ajeno, genuinos --con excepción de los que están en negación o en el clóset-- con el prójimo, y generosos al momento de estrechar esa fraternal mano, que tanta falta nos hizo en el pasado, al que hoy clama por ella.

El niño gay no es la única víctima de la intransigencia, lo es el de cualquier minoría racial, étnica o religiosa, que de ser discriminado, llega a sufrir traumas similares. Con la diferencia de que el niño afroamericano, hispano o judío, generalmente es parte de una familia o comunidad de su misma naturaleza. El niño gay no. No tiene modelos con los que identificarse, y al sentir miedo de revelar su dolor, lo almacena en el alma.

Aún peor, el niño o adolescente gay escucha a los adultos emplear calificativos peyorativos como "locas", "pájaras", "patos" y otros más insultantes, para referirse a los homosexuales. Algunos le insinúan que es "raro" y le piden que cambie sus actitudes y deseos. Otros lo sobreprotegen forzándolo a crecer en una burbuja de cristal que más adelante en la vida explota.

Esa lúgubre realidad ha empezado a cambiar en ciertos lugares del mundo civilizado.

Mi amigo le respondió a su hijo que siempre lo iba a amar y a aceptarlo como fuera. En vez de forzarlo a tomar clases de deportes, lo inscribieron en un taller de canto que tanto le encanta, y le dejaron crecer su cabello como él quería.

A los sobrevivientes, nos toca querernos, validarnos, y percatarnos de que a nuestro derredor abundan las personas sin prejuicios.

Hoy, en los días de deportes, me invitan a integrar equipos de aeróbicos y natación. He viajado como trotamundo y en cada campamento una puerta se me ha abierto. Los recreos me son insuficientes para conversar con mis compañeros en la redacción. Los almuerzos me sirven para degustar la amistad de quienes me aceptan y me abrazan.

Ahora, en mis plegarias matutinas, oro por más tolerancia y me esfuerzo por comenzar los días agradeciéndole al Rey del universo por haberme hecho como soy: un ser humano con sentimientos como cualquier otro.

---------
Asi concluye esta conmovedora carta, en este momento estoy escribiendo mi carta para compartirla con ustedes, alguien mas quiere compartir sus vivencias y como sobrevivieron despues de la escuela del liceo?, que esto funcione como herramienta a muchos adolescentes que piensan que el mundo se les acaba, que no hay un "despues" del bachillerato y que muchos deciden culminar sus tanto dolor con una decision abrupta como el suicidio, sin saber que hay una salida, un rayo de sol despues de la lluvia.
Yo fue un nino gay desde los 6 anos....Jamas fui vilipendiado, maltratado y rechazado por ser gay, pues en mi caso mi condicion era poco notoria...Si es verdad, no era la estrella de los deportes, pero juegue pelotica de goma, tonga, beisbol y demas juegos agresivos de ninos....Yo era pana de los afeminados y los protegia, pero tambien era pana de los machotes. Aunque no fui tan popular, cree mi propio espacio y mi propio grupo...La primaria fue normal, como cualquiera otro, en el liceo, al darme cuenta de mi orientacion y enamorarme en forma no correspondida de 2 chicos del liceo si dejo algunas huellas, no de rechazo, sino de confusion e insatisfaccion. Por otro lado, unas 2 ninas estaban enamoradas de mi, una de ellas al borde la la locura, creo que resultaron muy afectadas al ver que yo era completamente indiferente y ajeno a sus sentimientos.

Los ninos gay de ahora son mas arriesgados que nuestra generacion, he visto ninos de 12 anos en liceos con el pelo pintado, jeans ajustados y pulceras...Esa verga en mi tiempo era condenada y eras el blanco de todas las ofensas....Hoy veo que los chamos son mas abiertos y me parece mas dificil detectar la verdadera orientacion sexual de los carajitos...Creo que la discriminacion ha disminudo y ya ser gay no es tan raro como era en los sesenta y setenta, que fue el periodo de mi ninez....

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CabeZita
CabeZita

August 11th, 2009, 7:08 pm #6

Henry, me dizte en la tecla. Leer esa carta fue rememorar mi niñez exactamente en tercer grado (1987).

Verga no voy a negar que escribiendo esto se me aguan los ojos, pero, el desprecio de mis compañeritos de clase en ése entonces fue muy denigrante y doloroso no porque yo haya sido un niño plumífero, sino por ser digamos aguevoniado y en cierto modo el hecho de ser aguevoniado era señal abierta de ser un niño marico. Tenía pocos amigos en el salón, quienes eran digamos los más bajo perfil, los que no eran populares en el recreo, los que no se destacaban en educación física, y casi que yo me llevaba la batuta por ello. Era el último en ser elegido para un equipo de beisbol o futbol, era el hazme reír en realidad.

Nunca me caí a coñazo con ningún carajito del colegio, ni con nadie de los que viven por mi cuadra. Eso era señal de no ser un hombrecito. Un buen día la maestra me dice que quiere hablar con mi papá y cuando él fue al colegio, me esperó hasta la salida. Y yo de lo más feliz porque me iría con mi papá y no en el transporte, y cuando cruzamos la calle lo primero que me dijo fue: LA MAESTRA HABLO MUY SERIAMENTE CONMIGO, Y ME DIJO QUE TODOS TUS COMPAÑERITOS SE BURLAN DE TI DICIENTOTE MUJERCITA O NIÑITA. Dios pareciera que lo estoy oyendo de inmediato lo que hice fue reventar en llanto dejando en evidencia que era cierto, un niño de 8 años que su padre le diga eso. Lo que vino a continuación más que un consejo fueron todos los reproches que te puedas imaginar, me decía: QUE COÑO TIENES ENTRE LAS PIERNAS UNAS BOLAS O UNA CUQUITA?, y yo llorando de impotencia TE VOY A METER EL AÑO QUE VIENE EN UN COLEGIO DE PUROS VARONES PARA QUE TODOS SE BURLEN DE TI Y APRENDAS A SER HOMBRE! O NO, MEJOR TE VOY A METER EN LA ACADEMIA MILITAR (para ese entonces mi papá trabajaba en Miraflores y tenía contactos en la Casa Militar) imagínate tu

Al llegar a la casa, lo que hizo fue divulgarlo a toda la familia y yo avergonzado totalmente y llorando como una Magdalena, mi mama, como toda madre, no dejó de lamentarse y darme aunque sea un abrazo en señal de protección, mi papa lo que hizo fue arrebatarme y llevarme al patio para darme unos puños y enseñarme a pelear Con que ánimo iba a estar yo dándole coñazos a alguien que seguidamente me cayó a correazos, prohibiéndome la TV y cualquier tipo de juego. Luego vino el sermón y la doble moral del resto de los integrantes de mi casa, diciendo QUE HORROR, SALIO AFEMINADO EL CARAJITO. Hasta la vecina dijo: ES QUE TOÑITO ES MARIQUITO, POBRECITO.

Al día siguiente, pensé que todo era una pesadilla, pero no, regresé al colegio sin querer ver a nadie, a ninguno de los que me jodían todos los días, y lo peor de todo, la maestra hizo un alto en la mañana, me puso de pie frente a todo el mundo y le pidió a mis detractores compañeritos de mierda, diciéndoles: LES VOY A AGRADECER QUE NO MOLESTEN A TOÑITO, NADA DE ESTARLE DICIENDO MUJERCITA NI ESAS COSAS OK?, lo peor de todo fue que los que una vez me ofendían, me empujaban, se burlaban de mí, dijeron: TRANQUILO TOÑITO NOSOTROS TE AYUDAMOS SI ALGUIEN TE MOLESTA. Como coño me iban a ayudar si ellos mismos eran los autores del escarnio al que me vi sometido.

Y así crecí en lo adelante en el mismo colegio, con todos esos carajitos, me gradué de bachiller y quedó en el olvido ese impase, sin embargo, no faltaba un infeliz que lo recordaba de vez en cuando a modo de broma pero con su trasfondo de realidad, solo por meter el dedo en la llaga. Años mas tarde, una noche en Revolution, me encuentro con un compañerito de clase de la época (no de los que me jodía), y me confesó su nota y me dijo que los que me jodieron a mí, lo jodieron a él también una vez, una tarde lo habían invitado a jugar nintendo a la casa de uno de ellos y llegado al lugar le cayeron a coñazo diciéndole: ERES UN MARIQUITO DE MIERDA AHORA AGUANTA COÑAZO. Lo habían dejado casi inconsciente y lo amenazaron con que si abría la boca, la siguiente golpiza iba a ser peor. En su casa alegó que los golpes eran solo un juego.

Los niños? los niños son adultos en pequeño, son crueles y fuímos crueles, en alguna u otra situación.

Los días de educación física eran los peores días de la semana para mí, como detestaba no hacer nada porque en verdad no me nacía hacer equipo con nadie, para que? Para ser blanco de burla? Para ser el causante de que el equipo perdiera? Preferí decirle de frente al profesor que me sentía totalmente inferior para con el resto del grupo, lo que vino seguidamente fueron 5 años de puro 10 de calificación en dicha materia. Paradójicamente estar en un gym a la vuelta de 20 años le encuentro cierta explicación

Lo más doloroso, es que el padre que tengo, a quien adoro, me haya amenazado dentro de su ignorancia sin conocer y/o aceptar (y hoy digo aceptar porque creo que sospeche mi nota), mi condición y haya tratado a su único hijo de 8 años de esa manera sin haber sido un poco más sensato y con mayor tacto, ser un mejor orientador con este tema. Después de ello lo que vino fue un bombardeo de cómo pelear, como actuar como un varón y ni pensar en cruzar palabra con una niña en el salón, porque eso agravaría mas mi situación. No hubo talleres de dibujo (que tanto quise hacer), ni planes vacacionales cuando terminaban las clases, no. Las piernas marcadas por la correa sí.

A las personas que saben mi nota y que tienen hijos, les he hecho ver cuán importante es el apoyo a sus niños si llegan a tener mi orientación, afortunadamente el hecho de ser un carajo buena nota e íntegro me ha abierto las puertas entre ellos aceptándome como soy y aceptando también esa posibilidad. Y por sobre todas las cosas seré siempre buen amigo, buen compañero de trabajo y buen hijo.

Saludos y perdón por lo extenso y quizas aburrido...

Campero.
Chamo, de pana horrible experiencia....Pero tranqui, saliste vivo y estas aqui para contarlo...En mi epoca no habian casi chamos gay en la escuela o colegio, o si habian, estaban full camuflajeados (como yo), de hecho conoci solo a 2 en el liceo y me hice pana de ambos, de pana yo los defendia y hacia grupo con ellos, me arrechaba cuando alguien faltaba el respeto o eran jodidos, Ahora bien, confieso aqui publicamente en este foro que conmigo estudiaba una loca repelente que se juntaba solo con las ninas....El tipo era un gordito de apellido To....t .....A ese tipo lo odiaba a muerte, no por marica, sino por repelente y chismosa. Actualmente el es un gerente de una gran corporacion...Lo mas paradojico de la vaina, es que en el liceo era un loca de atar y actualmente hace vida normal de hombre casado con 2 hijas y un bella mujer (Imagino es Bi o loca de closet)...Esa son las cosas locas de esta vida....
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Pillo
Pillo

August 11th, 2009, 7:37 pm #7

Acabo de ver un programa de Cristina por Univision donde abordaban el tema del maltrato fisico y emocional a los ninos y ninas en las escuelas y liceos por el simple hecho de ser diferentes; por ser gays, cuan crueles pueden ser los companeritos de clase, los profesores y la comunidad con una vida que apenas comienza?... una vida que comienza ya conociendo el dolor?

Entre unos de sus invitados del programa de Cristina habia un periodista venezolano que trabaja como columnista en el Miami Herald, su nombre es Daniel Shoer Roth y escribio esta carta abierta muy conmovedora. Se llama Dolores de Hombre en un mundo de ninos, aqui se las dejo para que la lean:

Dolores de hombre en un mundo de niños
Por DANIEL SHOER ROTH
El Nuevo Herald

Hace unas semanas, un amigo me llamó para compartir una anécdota que sacudió mi espíritu.

Una niña en la escuela le había dicho a su hijo de siete años, a modo de burla e insulto, que parecía gay. El pequeño no entendió. Al regresar a casa, preguntó acongojado a sus padres qué significaba gay. Quería comprender por qué lo habían llamado así.

Mi amigó se consternó. ¿Cómo se enfrentaría su hijo al dolor de ser rechazado por sus compañeros por su manera de ser? ¿Cuán terribles serían las consecuencias de ser blanco de crueldad por el resto de su niñez y adolescencia? ¿Baja autoestima? ¿Soledad? ¿Miedo? ¿Falta de deseos de vivir?

El episodio me trajo amargos recuerdos de mi niñez...

Los días de deportes, cuando yo era el último que seleccionaban los capitanes al formar sus equipos; los campamentos, cuando nadie quería que yo durmiera en su cabaña; los recreos, cuando no encontraba con quién jugar; los almuerzos, cuando me apartaba a masticar la soledad temiendo que me fueran a pegar.

¿Dios, por qué me habías hecho diferente? ¿Por qué nadie me quería? ¿Por qué nadie me aceptaba? ¿Para qué seguir sufriendo? ¿Era yo detestable? ¿No había nadie más así?

Crecer a la sombra de la opresión, empujado al aislamiento, ahogado en acusaciones denigrantes y marcado por el estigma, es el inevitable destino de casi todo niño gay. Vivir en el seno de la comunidad judía en la Venezuela de los años 80 hacía esa experiencia aún más desgarradora.

Desde temprana edad, cuando el niño o adolescente desconoce su orientación sexual, los agobiantes e incesantes mensajes de invalidación y minimización, incluso por parte de los padres, siembran la semilla de un complejo trauma que puede durar muchos años o la vida entera si no se es valiente para abrir la herida y sanarla.

Por eso es que muchos homosexuales ocultamos el dolor con las risas. Marchamos en paradas de orgullo con serpentinas y brillantinas para crear un mundo efímero de fantasía. Bailamos sin camisa en las discotecas para mostrar los desarrollados músculos que compensan el sentimiento de debilidad. Nos aferramos a nuestros logros para no caer en un abismo emocional.

Ese martirio, no obstante las consecuencias sicológicas, nos ha concedido, fortuitamente, algunos obsequios.

Nos ha permitido ser más sensibles ante el dolor ajeno, genuinos --con excepción de los que están en negación o en el clóset-- con el prójimo, y generosos al momento de estrechar esa fraternal mano, que tanta falta nos hizo en el pasado, al que hoy clama por ella.

El niño gay no es la única víctima de la intransigencia, lo es el de cualquier minoría racial, étnica o religiosa, que de ser discriminado, llega a sufrir traumas similares. Con la diferencia de que el niño afroamericano, hispano o judío, generalmente es parte de una familia o comunidad de su misma naturaleza. El niño gay no. No tiene modelos con los que identificarse, y al sentir miedo de revelar su dolor, lo almacena en el alma.

Aún peor, el niño o adolescente gay escucha a los adultos emplear calificativos peyorativos como "locas", "pájaras", "patos" y otros más insultantes, para referirse a los homosexuales. Algunos le insinúan que es "raro" y le piden que cambie sus actitudes y deseos. Otros lo sobreprotegen forzándolo a crecer en una burbuja de cristal que más adelante en la vida explota.

Esa lúgubre realidad ha empezado a cambiar en ciertos lugares del mundo civilizado.

Mi amigo le respondió a su hijo que siempre lo iba a amar y a aceptarlo como fuera. En vez de forzarlo a tomar clases de deportes, lo inscribieron en un taller de canto que tanto le encanta, y le dejaron crecer su cabello como él quería.

A los sobrevivientes, nos toca querernos, validarnos, y percatarnos de que a nuestro derredor abundan las personas sin prejuicios.

Hoy, en los días de deportes, me invitan a integrar equipos de aeróbicos y natación. He viajado como trotamundo y en cada campamento una puerta se me ha abierto. Los recreos me son insuficientes para conversar con mis compañeros en la redacción. Los almuerzos me sirven para degustar la amistad de quienes me aceptan y me abrazan.

Ahora, en mis plegarias matutinas, oro por más tolerancia y me esfuerzo por comenzar los días agradeciéndole al Rey del universo por haberme hecho como soy: un ser humano con sentimientos como cualquier otro.

---------
Asi concluye esta conmovedora carta, en este momento estoy escribiendo mi carta para compartirla con ustedes, alguien mas quiere compartir sus vivencias y como sobrevivieron despues de la escuela del liceo?, que esto funcione como herramienta a muchos adolescentes que piensan que el mundo se les acaba, que no hay un "despues" del bachillerato y que muchos deciden culminar sus tanto dolor con una decision abrupta como el suicidio, sin saber que hay una salida, un rayo de sol despues de la lluvia.
Exclente escrito y una puerta abierta para hacer catarsis muchos de nosotros.

En mi caso estoy intentado recordar mi época de la escuela pero no me llega nada relevante, solo que hablaba como un perico agraao por el rabo y que fui un excelente estudiante.

Sin embargo el liceo lo tengo más fresco en mi memoria porque para mi fue el descubrir sexual, el compartir tanto con mujeres como con hombres.
Recuerdo que estando en segundo año de bachillerato había un compañero de clases que estaba loquito por mi y me regalaba cosas porque su familia tenía posibilidades económicas. El caso es que yo lo agarraba donde podia y lo ponia a becerrear como loco (en las escaleras, en la biblioteca, en el baño, etc), ya después me daba ladilla la cosa y empece a alquilarlo (tal como lo leen), le pedía real pa la merienda a los panas del liceo y se los prestaba para que les mamara a ellos y el carajito feliz.. Ya se que era una ratada, pero tenia 13 AÑOS, los escrúpulos no existían en mi mente.
También recuerdo que en tercer año había una caraja que era una zángana y le gustaba tirar que jode, con ella descubrí los trios, cuartetos y demás.

Creo que no viví ese asunto de la discriminación, de la burla, porque me dedique a tirar como loco desde chamos de mi edad hasta con tipos que en esa época podían ser mis papas (pero no lo eran, jajaja, y me los disfrutaba).
Mi bachillerato hasta los 15 años fue burda de divertido, jejeje.

Salu2
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Celebroso
Celebroso

August 11th, 2009, 8:27 pm #8

Henry, me dizte en la tecla. Leer esa carta fue rememorar mi niñez exactamente en tercer grado (1987).

Verga no voy a negar que escribiendo esto se me aguan los ojos, pero, el desprecio de mis compañeritos de clase en ése entonces fue muy denigrante y doloroso no porque yo haya sido un niño plumífero, sino por ser digamos aguevoniado y en cierto modo el hecho de ser aguevoniado era señal abierta de ser un niño marico. Tenía pocos amigos en el salón, quienes eran digamos los más bajo perfil, los que no eran populares en el recreo, los que no se destacaban en educación física, y casi que yo me llevaba la batuta por ello. Era el último en ser elegido para un equipo de beisbol o futbol, era el hazme reír en realidad.

Nunca me caí a coñazo con ningún carajito del colegio, ni con nadie de los que viven por mi cuadra. Eso era señal de no ser un hombrecito. Un buen día la maestra me dice que quiere hablar con mi papá y cuando él fue al colegio, me esperó hasta la salida. Y yo de lo más feliz porque me iría con mi papá y no en el transporte, y cuando cruzamos la calle lo primero que me dijo fue: LA MAESTRA HABLO MUY SERIAMENTE CONMIGO, Y ME DIJO QUE TODOS TUS COMPAÑERITOS SE BURLAN DE TI DICIENTOTE MUJERCITA O NIÑITA. Dios pareciera que lo estoy oyendo de inmediato lo que hice fue reventar en llanto dejando en evidencia que era cierto, un niño de 8 años que su padre le diga eso. Lo que vino a continuación más que un consejo fueron todos los reproches que te puedas imaginar, me decía: QUE COÑO TIENES ENTRE LAS PIERNAS UNAS BOLAS O UNA CUQUITA?, y yo llorando de impotencia TE VOY A METER EL AÑO QUE VIENE EN UN COLEGIO DE PUROS VARONES PARA QUE TODOS SE BURLEN DE TI Y APRENDAS A SER HOMBRE! O NO, MEJOR TE VOY A METER EN LA ACADEMIA MILITAR (para ese entonces mi papá trabajaba en Miraflores y tenía contactos en la Casa Militar) imagínate tu

Al llegar a la casa, lo que hizo fue divulgarlo a toda la familia y yo avergonzado totalmente y llorando como una Magdalena, mi mama, como toda madre, no dejó de lamentarse y darme aunque sea un abrazo en señal de protección, mi papa lo que hizo fue arrebatarme y llevarme al patio para darme unos puños y enseñarme a pelear Con que ánimo iba a estar yo dándole coñazos a alguien que seguidamente me cayó a correazos, prohibiéndome la TV y cualquier tipo de juego. Luego vino el sermón y la doble moral del resto de los integrantes de mi casa, diciendo QUE HORROR, SALIO AFEMINADO EL CARAJITO. Hasta la vecina dijo: ES QUE TOÑITO ES MARIQUITO, POBRECITO.

Al día siguiente, pensé que todo era una pesadilla, pero no, regresé al colegio sin querer ver a nadie, a ninguno de los que me jodían todos los días, y lo peor de todo, la maestra hizo un alto en la mañana, me puso de pie frente a todo el mundo y le pidió a mis detractores compañeritos de mierda, diciéndoles: LES VOY A AGRADECER QUE NO MOLESTEN A TOÑITO, NADA DE ESTARLE DICIENDO MUJERCITA NI ESAS COSAS OK?, lo peor de todo fue que los que una vez me ofendían, me empujaban, se burlaban de mí, dijeron: TRANQUILO TOÑITO NOSOTROS TE AYUDAMOS SI ALGUIEN TE MOLESTA. Como coño me iban a ayudar si ellos mismos eran los autores del escarnio al que me vi sometido.

Y así crecí en lo adelante en el mismo colegio, con todos esos carajitos, me gradué de bachiller y quedó en el olvido ese impase, sin embargo, no faltaba un infeliz que lo recordaba de vez en cuando a modo de broma pero con su trasfondo de realidad, solo por meter el dedo en la llaga. Años mas tarde, una noche en Revolution, me encuentro con un compañerito de clase de la época (no de los que me jodía), y me confesó su nota y me dijo que los que me jodieron a mí, lo jodieron a él también una vez, una tarde lo habían invitado a jugar nintendo a la casa de uno de ellos y llegado al lugar le cayeron a coñazo diciéndole: ERES UN MARIQUITO DE MIERDA AHORA AGUANTA COÑAZO. Lo habían dejado casi inconsciente y lo amenazaron con que si abría la boca, la siguiente golpiza iba a ser peor. En su casa alegó que los golpes eran solo un juego.

Los niños? los niños son adultos en pequeño, son crueles y fuímos crueles, en alguna u otra situación.

Los días de educación física eran los peores días de la semana para mí, como detestaba no hacer nada porque en verdad no me nacía hacer equipo con nadie, para que? Para ser blanco de burla? Para ser el causante de que el equipo perdiera? Preferí decirle de frente al profesor que me sentía totalmente inferior para con el resto del grupo, lo que vino seguidamente fueron 5 años de puro 10 de calificación en dicha materia. Paradójicamente estar en un gym a la vuelta de 20 años le encuentro cierta explicación

Lo más doloroso, es que el padre que tengo, a quien adoro, me haya amenazado dentro de su ignorancia sin conocer y/o aceptar (y hoy digo aceptar porque creo que sospeche mi nota), mi condición y haya tratado a su único hijo de 8 años de esa manera sin haber sido un poco más sensato y con mayor tacto, ser un mejor orientador con este tema. Después de ello lo que vino fue un bombardeo de cómo pelear, como actuar como un varón y ni pensar en cruzar palabra con una niña en el salón, porque eso agravaría mas mi situación. No hubo talleres de dibujo (que tanto quise hacer), ni planes vacacionales cuando terminaban las clases, no. Las piernas marcadas por la correa sí.

A las personas que saben mi nota y que tienen hijos, les he hecho ver cuán importante es el apoyo a sus niños si llegan a tener mi orientación, afortunadamente el hecho de ser un carajo buena nota e íntegro me ha abierto las puertas entre ellos aceptándome como soy y aceptando también esa posibilidad. Y por sobre todas las cosas seré siempre buen amigo, buen compañero de trabajo y buen hijo.

Saludos y perdón por lo extenso y quizas aburrido...

Campero.
Si bien todos de una un otra forma hemos sido parte de el blanco en algunas burlas por esto o aquello creo que tu historia muestra el lado mas duro por que una persona debe pasar desde la infancia por el simple hecho de ser diferente..la intolerancia, la impotencia, la crueldad..no se como escribir sin sentir escalofrios..reconozoco que yo me identifico un poco con tu relato, no es igual pero si hubo algo de eso por momentos por ser muy timido.. y recuerdo que la vaina se acabo cuando me agarre a coñazos con el primero..ahi se les quito lo valiente..y me trataron con respeto..uno solo basto..incluso el mas malo del grupo termino pana mio..de la noche a la mañana..ni yo lo entendi en esa epoca y aun hoy menos..

Por otro lado, creci solo, un niño unico sin mas amigos infantiles que mis Legos, y cuanta plastilina, pintura o carrito caia en mis manos..inventando mundos de fantasia.. el "artista" de la familia..jeje menos mal lo cogieron por ahi..y tenian razon..aprendi a no dejar de ser yo mismo..sin importarme lo que mi familia pudiera pensar.. ya de mas grande fue otra cosa..pero siempre con el "fantasma" que otros veian sin yo entender de que coño hablaban..

Lo unico que puedo decir es que viendo la persona que eres hoy dia, agradezco que en lugar de tomar un rumbo autodestructivo hayas preferido ser alguien, un hombre con todo el derecho de llamarse asi..completo..

Un abrazoteeeeeeee muy afectuoso...mucho...!! sabes que tienes mi aprecio..
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Joined: January 17th, 2009, 2:45 am

August 12th, 2009, 12:45 am #9

Henry, me dizte en la tecla. Leer esa carta fue rememorar mi niñez exactamente en tercer grado (1987).

Verga no voy a negar que escribiendo esto se me aguan los ojos, pero, el desprecio de mis compañeritos de clase en ése entonces fue muy denigrante y doloroso no porque yo haya sido un niño plumífero, sino por ser digamos aguevoniado y en cierto modo el hecho de ser aguevoniado era señal abierta de ser un niño marico. Tenía pocos amigos en el salón, quienes eran digamos los más bajo perfil, los que no eran populares en el recreo, los que no se destacaban en educación física, y casi que yo me llevaba la batuta por ello. Era el último en ser elegido para un equipo de beisbol o futbol, era el hazme reír en realidad.

Nunca me caí a coñazo con ningún carajito del colegio, ni con nadie de los que viven por mi cuadra. Eso era señal de no ser un hombrecito. Un buen día la maestra me dice que quiere hablar con mi papá y cuando él fue al colegio, me esperó hasta la salida. Y yo de lo más feliz porque me iría con mi papá y no en el transporte, y cuando cruzamos la calle lo primero que me dijo fue: LA MAESTRA HABLO MUY SERIAMENTE CONMIGO, Y ME DIJO QUE TODOS TUS COMPAÑERITOS SE BURLAN DE TI DICIENTOTE MUJERCITA O NIÑITA. Dios pareciera que lo estoy oyendo de inmediato lo que hice fue reventar en llanto dejando en evidencia que era cierto, un niño de 8 años que su padre le diga eso. Lo que vino a continuación más que un consejo fueron todos los reproches que te puedas imaginar, me decía: QUE COÑO TIENES ENTRE LAS PIERNAS UNAS BOLAS O UNA CUQUITA?, y yo llorando de impotencia TE VOY A METER EL AÑO QUE VIENE EN UN COLEGIO DE PUROS VARONES PARA QUE TODOS SE BURLEN DE TI Y APRENDAS A SER HOMBRE! O NO, MEJOR TE VOY A METER EN LA ACADEMIA MILITAR (para ese entonces mi papá trabajaba en Miraflores y tenía contactos en la Casa Militar) imagínate tu

Al llegar a la casa, lo que hizo fue divulgarlo a toda la familia y yo avergonzado totalmente y llorando como una Magdalena, mi mama, como toda madre, no dejó de lamentarse y darme aunque sea un abrazo en señal de protección, mi papa lo que hizo fue arrebatarme y llevarme al patio para darme unos puños y enseñarme a pelear Con que ánimo iba a estar yo dándole coñazos a alguien que seguidamente me cayó a correazos, prohibiéndome la TV y cualquier tipo de juego. Luego vino el sermón y la doble moral del resto de los integrantes de mi casa, diciendo QUE HORROR, SALIO AFEMINADO EL CARAJITO. Hasta la vecina dijo: ES QUE TOÑITO ES MARIQUITO, POBRECITO.

Al día siguiente, pensé que todo era una pesadilla, pero no, regresé al colegio sin querer ver a nadie, a ninguno de los que me jodían todos los días, y lo peor de todo, la maestra hizo un alto en la mañana, me puso de pie frente a todo el mundo y le pidió a mis detractores compañeritos de mierda, diciéndoles: LES VOY A AGRADECER QUE NO MOLESTEN A TOÑITO, NADA DE ESTARLE DICIENDO MUJERCITA NI ESAS COSAS OK?, lo peor de todo fue que los que una vez me ofendían, me empujaban, se burlaban de mí, dijeron: TRANQUILO TOÑITO NOSOTROS TE AYUDAMOS SI ALGUIEN TE MOLESTA. Como coño me iban a ayudar si ellos mismos eran los autores del escarnio al que me vi sometido.

Y así crecí en lo adelante en el mismo colegio, con todos esos carajitos, me gradué de bachiller y quedó en el olvido ese impase, sin embargo, no faltaba un infeliz que lo recordaba de vez en cuando a modo de broma pero con su trasfondo de realidad, solo por meter el dedo en la llaga. Años mas tarde, una noche en Revolution, me encuentro con un compañerito de clase de la época (no de los que me jodía), y me confesó su nota y me dijo que los que me jodieron a mí, lo jodieron a él también una vez, una tarde lo habían invitado a jugar nintendo a la casa de uno de ellos y llegado al lugar le cayeron a coñazo diciéndole: ERES UN MARIQUITO DE MIERDA AHORA AGUANTA COÑAZO. Lo habían dejado casi inconsciente y lo amenazaron con que si abría la boca, la siguiente golpiza iba a ser peor. En su casa alegó que los golpes eran solo un juego.

Los niños? los niños son adultos en pequeño, son crueles y fuímos crueles, en alguna u otra situación.

Los días de educación física eran los peores días de la semana para mí, como detestaba no hacer nada porque en verdad no me nacía hacer equipo con nadie, para que? Para ser blanco de burla? Para ser el causante de que el equipo perdiera? Preferí decirle de frente al profesor que me sentía totalmente inferior para con el resto del grupo, lo que vino seguidamente fueron 5 años de puro 10 de calificación en dicha materia. Paradójicamente estar en un gym a la vuelta de 20 años le encuentro cierta explicación

Lo más doloroso, es que el padre que tengo, a quien adoro, me haya amenazado dentro de su ignorancia sin conocer y/o aceptar (y hoy digo aceptar porque creo que sospeche mi nota), mi condición y haya tratado a su único hijo de 8 años de esa manera sin haber sido un poco más sensato y con mayor tacto, ser un mejor orientador con este tema. Después de ello lo que vino fue un bombardeo de cómo pelear, como actuar como un varón y ni pensar en cruzar palabra con una niña en el salón, porque eso agravaría mas mi situación. No hubo talleres de dibujo (que tanto quise hacer), ni planes vacacionales cuando terminaban las clases, no. Las piernas marcadas por la correa sí.

A las personas que saben mi nota y que tienen hijos, les he hecho ver cuán importante es el apoyo a sus niños si llegan a tener mi orientación, afortunadamente el hecho de ser un carajo buena nota e íntegro me ha abierto las puertas entre ellos aceptándome como soy y aceptando también esa posibilidad. Y por sobre todas las cosas seré siempre buen amigo, buen compañero de trabajo y buen hijo.

Saludos y perdón por lo extenso y quizas aburrido...

Campero.
Coño mi pana creo que nos toco vivir nuestra niñez en una época muy rígida en cuanto a patrones de conducta por género. Aunque yo te llevo unos cuantos años vi a traves de tu relato veo que no difiere mucho el comportamiento de los chamos de mi generacion a los de la tuya. Siempre he pensado que los niños son los seres mas crueles, porque dentro de su inocencia se manejan por instinto, es asi como se burlan de cualquier defecto que pueda tener otro compañero, bien sea fisico o intelectual, en el caso de los muchachos timidos los agarran de sopita pues, y es el caso que los tildan de mariquitos o afeminados por el simple hecho de que no son violentos, ni andan amenazando o cayendose a golpes con los demas.

A veces ni siquiera es que tienen tendencias homosexuales, simplemente no esta en su caracter ser violentos, pero la burla, el asedio, la intolerancia los lleva a refugiarse en si mismos, a apartarse en vez de intentar integrarse y muchas veces terminan adoptando una conducta homosexual pues no son aceptados dentro del clan de los machotes.

He ahi donde muchas veces me pregunto: Se nace homosexual el 100% de los casos?, o muchos son llevados a este estilo de vida por no poder integrarse al grupo de las heterosexuales? Actualmente los codigos de conducta han ido cambiando, ahi esta el post brillantemente escrito y tratado por Mckenzie, haciendo referencia a esta metrosexualidad galopante que lleva a muchos a confundirse de tal forma que ya no se esta seguro si un carajo es gay o no. Te aseguro que en esta época donde carajitos de menos de diez años tienen las orejas perforadas, el cabello con reflejos,cejas sacadas, carterita y ropa ambigua, no tendran tantos problemas de que los llamen mariquitos por su forma de comportarse pues los codigos han cambiado.

A nuestros padres los educaron a golpes, recuerdo mucho un decir de los viejos: la letra con sangre entra. Afortunadamente los tiempos van cambiando y cada vez menos se usa la violencia para educar, de generacion en generacion va disminuyendo un poco, nos toco vivir épocas dificiles pero aqui estamos, y en tu caso a pesar de todo el sufrimiento, no te hizo convertirte en un ser oscuro, todo lo contrario, eres un carajo buena gente, amable, lleno de luz.


Las experiencias (agradables o desagradables) nos convierten en lo que somos, unos las aprovecham para su crecimiento personal, otros las utilizan como excusa para justificar su incapacidad de adaptarse a las eventualidades y salir adelante en la vida.

Saludos

Arrogante
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corrío de 7 plazas
corrío de 7 plazas

August 12th, 2009, 1:45 am #10

Exclente escrito y una puerta abierta para hacer catarsis muchos de nosotros.

En mi caso estoy intentado recordar mi época de la escuela pero no me llega nada relevante, solo que hablaba como un perico agraao por el rabo y que fui un excelente estudiante.

Sin embargo el liceo lo tengo más fresco en mi memoria porque para mi fue el descubrir sexual, el compartir tanto con mujeres como con hombres.
Recuerdo que estando en segundo año de bachillerato había un compañero de clases que estaba loquito por mi y me regalaba cosas porque su familia tenía posibilidades económicas. El caso es que yo lo agarraba donde podia y lo ponia a becerrear como loco (en las escaleras, en la biblioteca, en el baño, etc), ya después me daba ladilla la cosa y empece a alquilarlo (tal como lo leen), le pedía real pa la merienda a los panas del liceo y se los prestaba para que les mamara a ellos y el carajito feliz.. Ya se que era una ratada, pero tenia 13 AÑOS, los escrúpulos no existían en mi mente.
También recuerdo que en tercer año había una caraja que era una zángana y le gustaba tirar que jode, con ella descubrí los trios, cuartetos y demás.

Creo que no viví ese asunto de la discriminación, de la burla, porque me dedique a tirar como loco desde chamos de mi edad hasta con tipos que en esa época podían ser mis papas (pero no lo eran, jajaja, y me los disfrutaba).
Mi bachillerato hasta los 15 años fue burda de divertido, jejeje.

Salu2
Bueno, yo desde primer grado ya era un caso perdido jejejejeje
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