*-* EN BUSCA DE UNA LEYENDA*-*. Capitulo 52 . Capítulo Final

*-* EN BUSCA DE UNA LEYENDA*-*. Capitulo 52 . Capítulo Final

Joined: May 9th, 2006, 9:11 am

May 27th, 2007, 4:34 pm #1



*-* Capitulo 52. Capítulo Final *-*


Cinco años después. Empresas Elizondo.
- ¡Vamos, Fernando, no puedes hablar en serio!-dijo Sara asombrada ante lo que le estaba proponiendo su propio hermano
- ¿Por qué no?.- Fernando sonríe y hace un movimiento de cejas, levantándolas levemente- Seguro que tu tienes alguna “forma” de convencer al presidente de las Empresas Reyes, para que acepte.
- ¿Las mismas formas que tiene tu mujercita para tú aceptes, no?-le preguntó Sara, algo que hizo que su hermano se sonrojase enormemente. Por lo que decidió llevar la conversación por otros derroteros- ¿Qué piensa Juan de todo esto?- pregunta Sara
- Bueno... ejem... no está muy de acuerdo...
- ¿Solo no está “muy” de acuerdo?
- Vale... tu ganas... no esta nada de acuerdo... – haciendo un gesto de resignación al ver que su idea no solo no ha gustado a su hermano mayor, sino que tampoco ha gustado a la propia Sara- Dice que no es moralmente aceptable que tu intentes sobornar a tu marido para que acepte formar parte del proyecto.
- Fernando, tú déjalos que esos dos se arreglen solos... ambos tiene un concepto muy particular sobre la familia y los negocios.
- Pero Sara, yo creo que es lo mejor y en el fondo seguro que Juan y Franco piensan lo mismo, no se que los detiene.
- Imagino que les da un poco de miedo liar más aún de lo que ya están las dos familias.- dijo Sara, pensando en voz alta.
- Sara, piénsalo fríamente- le pidió Fernando- ¿Tú no crees que sería lo mejor?... Echa la vista atrás y dime sino tengo razón... Desde que Juan y Norma se casaron ambas empresas han ido implicándose en proyecto comunes, tantos que prácticamente todo se hace de forma conjunta... Lo que yo propongo solo sería dar un paso más y legalizar lo que es una realidad palpable... ¡si hasta en todo el entorno económico se hacen apuestas de cuando será la fusión de los Reyes- Elizondo!
- Fernando, cuando Franco y yo nos casamos ambos decidimos no entrometernos en le trabajo del otro... y aunque tu lleves razón... yo no voy a romper esa norma a estas alturas.
La puerta del despacho se abre y entra la mujer de Fernando, que aunque aun mantenía una bonita figura ya empezaba a notársele el embarazo. Se acerca a Sara y la saluda con un beso y luego se acerca a la silla de su esposo y sentándose en sus rodilla deposita un ligero beso sobre sus labios.
Sara sonríe y ve la cara de enamorado que tiene su hermano. Desde luego no cabe la menor duda que los Elizondo y los Reyes estaban destinados a estar juntos. Otra muestra de ello eran estos dos. Pese a que cuando se conocieron Ruth esta medio metida en una relación con otro hombre, con el tiempo, Ruth y Fernando habían protagonizado otro de los escándalos en la familia. Durante años habían mantenido una relación en secreto. Excepto Sara nadie supo de su romance, por eso no daban crédito cuando tras fugarse juntos llegaron casados.
- ¿Qué haces hoy por aquí? ¿Creí que no ibas a salir de casa en todo el día?- pregunta Fernando a su esposa.
- Es que me llamaron y me invitaron a comer- le dice ella haciéndose la interesante.
- Ajá... ¿y se puede saber con quien vas a comer?
- Pues verás, con una persona que me quiere muchísimo, amable, agradable...
Sara ve la cara que está poniendo su hermano, ¡está celoso!. Celoso por que su mujer se va a comer con otra “persona”...
- Ejem...siento interrumpir tanto idilio...pero es que solo dispongo de una hora para que vayamos a comer... Ruth- dijo Sara, haciendo que su hermano primero la mirase a ella asombrado y luego a su mujer.
- ¿Vas a comer con Sara?- exclama aliviado
- Claro... acaso ella no es una persona amable, agradable y que me quiere muchísimo- le dijo ella con fingida inocencia mientras se levantaba de su regazo- ¿No te parece bien?- le pregunta risueña.
- Déjate de tonterías, Ruth, y vámonos que sino voy a tener que volver antes de salir- dijo Sara mientras recogía sus bolso y se iba hacia la puerta- Bueno hermanito, como no creo que te vea antes de la boda, hasta mañana.
- Hasta mañana, Sara.
- Adiós, cariño, nos vemos en casa- le dijo Ruth mientras se iba tras de Sara.
- Ten cuidado, y no te canses mucho que mañana nos espera un día duro-le dijo Fernando a su esposa mientras esta se volvía para cerrar la puerta.
- Te prometo que no me cansaré. Le dijo ella , mientras le lanzaba un beso por el aire desde la puerta antes de cerrarla tras de si.
Sara y Ruth se fueron a uno de sus restaurantes preferidos. Allí las esperaban Leandro, Maritza, Jimena, Luzmila y Norma. Todos habían quedado para cenar juntos antes del gran día.
Cuando acabaron la comida un camarero les trajo una botella de champaña, que repartieron entre las copas y se dispusieron a brindar.
- Bueno... creo que a partir de mañana ya no os quedará nada que legalizar entre los Reyes y los Elizondo ¿no?- dijo Leandro cuando acabaron el brindis.
- Pues no...hasta yo que parecía que nunca lo haría finalmente me convertiré en una mujer decente. Dijo Luzmila.
- Y harás de mi hermano un hombre honrado. Dijo Norma.
- Hermanita- empezó a decir Ruth- ¡ya hablas como tu marido!
- Es verdad... – dijeron Leandro y Jimena mientras empezaban reírse, algo que hizo que todos terminaran riendo a carcajadas.
- ¿Quién nos lo iba a decir hace unos años que todo esto acabaría así?- empezó a decir Maritza- Solo faltaba que en los Reyes hubiese algún integrante de la familia que fuese gay...para liarlo con Leandro.
- ¡Ay, chica, cállate!- protestó Leandro- Aunque si estuviese como alguno de vuestros hombres sería para pensárselo.- dijo señalando a Maritza y a Jimena.
- Pero míralo él.- Dijo Jimena, enfadándose en broma- ¡Voy a tener que vigilar a mi Óscar, por que sino a la mínima me lo quitas!.
- ¡Ah, no, más competencia no!- protestó en broma Maritza- Que bastante tenemos con todas esas petardas que se les acercan.
- Podeías estar tranquilas, que esos chicos solo os ven a vosotras- le dijo Leandro- La verdad es que sois todas muy afortunadas. Vuestros maridos y tú futuro marido...- dijo señalando a Luzmi- ... desde que os conocieron solo han tenido ojos para vosotras.
- Más les vale- añadió Norma- Por que sino Juan los mata.
- Tienes razón, Leandro- dijo Ruth- A pesar de los comienzos difíciles de algunos, como Marcos y tú... - dijo señalando a Maritza-...de los comienzos por los que no apostaba nadie, como el tuyo con Óscar...- dijo señalando a Jimena- ...o del tuyo con Pablo- añadió señalando igualmente a Luzmila-...de los matrimonios sorpresas como el de Juan contigo- dijo mientras señalaba a Norma-... incluso del mío con Fernando- dijo riéndose de si mismas-... de las huidas a otros lugares del mundo- añadió mientras miraba a Sara-... hemos tenido mucha suerte.
- Desde luego que habéis tenido suerte,...- concluyó Leandro- Quien iba a aguantar a unas mujeres tan locas y encantadoras como vosotras sino ellos... Qué los tenéis loquitos y comiendo en vuestras manos.
- Pero felices, Leandro, eso no lo olvides- añadió Sara- También los tenemos felices.
- Bueno hoy no se si lo tendréis muy felices...que los habéis dejado solos con vuestros hijos...-agregó Leandro, recordándoles a todas que sus hijos estaban ese día en manos de sus padres.
- Esperemos que soporten la experiencia- dijo Norma.- Por que aún nos tenemos que ir al salón de belleza para está listas para mañana.
- ¡Con tantas empleadas no creo que se atrevan a protestar mucho!- dijo Jimena- Aunque probablemente cuando vuelva a casa no se quien habrá puesto más por medio: mi hijo o su padre.
Las risas surgieron rápidamente tras el comentario de Jimena. Óscar como padre de momento era más un compañero de juegos de su hijo de dos años que una autoridad que se hiciese respetar, así que posiblemente cuando Jimena llegase a casa se encontrase a su marido y a su hijo Benjamín.
- Jimena, hablas como si le pequeño Benjamín y Óscar juntos fueran el ¡cataclismo nuclear!- dijo Leandro y dirigiéndose a Maritza le preguntó. Maritza, ¿Qué crees que pasará con Marquitos, Osquitar y la pequeña Raquel?
- Pues no se como acabaran los gemelos, la pequeña Raquel y su padre hoy- dijo Maritza- Pero empiezo a creer que no fue buena idea dejarlos solos.
- Yo me curé en salud- dijo Norma- Dejé a la pequeña Gaby, a Juan David y a Merceditas con mi madre, no es q no me fíe de Juan, pero así me quedo más tranquila.
- Tú si que has sido lista- dijo Luzmila- Por suerte yo de momento no tengo esas preocupaciones...
- Vamos un hijo tuyo y de Pablo no será precisamente una criatura angelical,...- dijo Sara- Que ninguno de los dos habéis sido muy tranquilitos.
- Bueno pues yo espero que mi bebé sea como su papá y no como yo- dijo Ruth mientras se acariciaba su tripita- ¡Por que sino no, Fernando me convence más tener más hijos en la vida!
- Así serías tú de pequeña- dijo Leandro. Algo que hizo que todos volvieran a reírse al imaginarse a la traviesa Ruth de pequeña.
Largo rato después todas, junto a Leandro, marcharon juntos al salón de belleza. Para prepararse para la boda que al día siguiente iba a tener lugar, la boda más esperada por toda la familia desde hacía más de cinco años. La boda de Pablo y Luzmila. Quienes, finalmente, tras mucho tiempo viviendo juntos y siendo una pareja estable, habían decidido casarse.
Sara llegó a su casa cuando estaban cayendo los últimos rayos de sol. En la entrada se encontró a Quintina, quien rápidamente la puso al día de todo lo que había ocurrido con sus hijas y con Franco en su ausencia.
- Doñas Sara, ahorita, don Franquito está intentando acostar a las niñas. Aunque, por el ruido que están formando, no creo que tenga mucho éxito- añadió Quintina
- Gracias , Quintina, ahora mismo subo a verlas antes de que se duerman.
Conforme subía por las escaleras, Sara escuchaba a las niñas gritar y saltar en las camas. También escuchaba a Franco, que intentaba convencerlas para que se acostasen y durmiesen.
- Queremos ver a mamá- decía Ana- no me acostaré hasta que no venga mamá.
- Yo ambiem- repetía Carla en su balbuceante vocabulario infantil.
Sara llegó a la puerta de la habitación y contempló la escena. Franco en mitad de las dos camas intentando que las niñas se quedasen en sus respectivas camitas. Algo que a claras luces no estaba consiguiendo.
En ese momento Carla mira hacia la puerta y ve a su madre. Algo que la hace saltar sobre la cama, como muestra de alegría, mientras la señala y empieza a decir.
- Má... qui... Má
- Mamá- grita Ana mientras salta de la cama y se va corriendo en busca de su madre.
Sara al verla venir hacia ella se agacha y coge a la niña de más de cuatro años en brazos y le da un beso a la vez que corresponde al abrazo de su hija mayor.
Franco se vuelve y ve a Sara entrar en la habitación mientras suspira aliviado. Coge en brazos a la pequeña Carla y se acerca con ella hacia Sara. Ella besa primero a la pequeña, que sigue en brazos de su padre y luego sonríe a Franco.
- Hola, cariño- le dice mientras le da un pequeño beso en los labios, a penas un ligero roce ya que la niñas, que quieren besar y abrazar a su madre, no les deja más- Menos mal que has llegado, por que estas diablillas no quieren irse a la cama.
- ¿Cómo?- dice Sara haciendo como que se enfada con sus hijas- ¿Qué pasó con esas señoritas que esta mañana me prometieron que se portarían muy bien con papá y que les harían caso en todo?
- Es que no queríamos dormir hasta que no llegases- dijo Ana en su defensa- ¿Verdad que si, Carla?- le dijo a su hermana pequeña, que aunque no la entendió muy bien movió su cabeza afirmativamente mientras decía:
- Ti, ti.
- Bueno pues ya me habéis visto, así que ahora a dormir o mañana no os pondré esos vestidos de princesitas tan lindos y bonitos que os hemos comprados y que tanto os gustan para ir a la boda de la tita Luzmi y del tito Pablo.
Dicho eso, depositaron a las pequeñas sobre sus camitas y las niñas rápidamente se metieron en sus camitas y se quedaron tranquilas, mientras Sara les leía un cuento antes de dormir. Franco miraba encantado a sus tres mujercitas. Al poco tiempo las pequeñas respiraban de forma acompasada, lo que era muestra de que ya estaban dormidas. Por lo que Sara dejó de leer, apagó la luz y salió junto a Franco de la habitación de las pequeñas.
Bajaron a la cocina y cenaron juntos algo que Quintina les había dejado preparado y hablaron de todo lo que habían hecho durante ese día, antes de volver a subir a su dormitorio.
- Parece increíble... Luzmila y Pablo van a casarse- dijo Franco mientras abría la puerta de la habitación matrimonial para que Sara pasase.
- Sí... justo cuando Juan y tú los habéis dejado tranquilos con el temita de que ya era hora que “regularizasen” su relación.... ellos deciden casarse.
- Sí lo llego a saber que iba a pasar cuando dejásemos de decírselo...me hubiese callado antes.
- No me cabe la menor duda de eso.- le dijo Sara. Luego, cambiando de conversación añadió- Óscar dice que posiblemente nos encarguen una excavación para el próximo verano- empezó a contarle Sara a Franco...
- ¿Y donde iréis esta vez?- Las expediciones de Sara y Óscar seguían siendo frecuentes, pero al menos con le paso de los años, se habían acostumbrado, ahora que nadie les impedía realizarlas, a implicar a toda las familias en ellas.
- No te preocupes, Franco...- dijo Sara, leyendo la preocupación de su esposo sus palabras-... esta vez va a ser dentro del país
- Menos mal...- dijo Franco aliviado, se acercó a ella y la abrazó-...no me gusta estar tan lejos de ti.
- Vamos...-dijo ella abrazando a ese hombre que era toda su vida-... si siempre terminas viniéndote con nosotros,... como mucho estamos lejos unas semanas.... ¡Parece que no te fiases de tu propio hermano!
- De mi hermano me fío...- dijo Franco riendo entre dientes-... de los que no me fío es de los otros.
- ¡Parece mentira que aun estemos con esas!... Si desde que nos conocimos solo he tenido ojos para ti.
- Por si acaso... en una insolación... te quedas ciega...- le dijo él mientras la besaba entre frase y frase.
- Umm... la única vez... que me quedé ciega...- le decía Sara entre beso y beso- fue... cuando... te conocí a ti... Y la única vez que padecí una insolación fue cuando estuve en África, embarazada de Ana...- luego con una media sonrisa en los labios añadió-... Aunque a lo mejor sería conveniente que te plantees venirte con nosotros...
- ¿Y eso?- preguntó Franco extrañado.
- No es seguro... pero puede que necesite que me cuides...- empezó a decirle Sara en plan misterioso.
- ¿Por qué? ¿Te ocurre algo?- preguntó Franco con un claro semblante de preocupación .
- De momento no... o si, no lo se por que aun no me hice ninguna prueba...- después de una pausa añadió- pero tengo un retraso de dos semanas... así que lo más probable es que...
- ¿...estas embarazada?- exclamó asombrado- ¡Un bebé!- dijo con alegría mientras abrazaba a Sara estrechándola suavemente entre sus brazos como si fuera lo más delicado del mundo
- Sí... pero todavía habrá que esperar a que me hagan las pruebas para ver si es cierto.- dijo Sara disfrutando de la sensación de estar tan cálidamente entre los brazos de su esposo- Voy a darme una ducha antes de acostarnos- dijo deshaciendo el abrazo en que Franco la tenía envuelta.
- Sara... tu solo has tenido retrasos cuando has estado embarazada- dijo Franco mientras sala se encaminaba hacia el baño- Así que si tienes un retraso... es que estas embarazada- dijo con gran felicidad.
- Me alegro que la noticia te guste...
Sara entró al baño, se dio una pequeña ducha antes de acostarse. Salió del baño envuelta en un albornoz corto que deja al aire su esbeltas piernas, bronceadas aun desde la última expedición en la que había estado con Óscar.
- ¿No te duchas esta noche?- le preguntó a Franco, que estaba sentado en uno de los sillones de la habitación, mientras ella se sentaba en el borde de la cama y se empezaba a poner crema hidratante por las piernas.
- Ya me duche,... con la niñas y después- empezó a contarle Franco- Es que terminé empapado cuando las bañaba, así que mientras Quintina les dio la cena, ...- la voz de Franco cada vez era más ronca, mientras miraba las manos de Sara ascender y descender por sus piernas mientras se aplicaba la crema hidratante- ...aproveché para ducharme...
- ¿Me pones por la espalda?- le dijo ella mientras empezaba a dejar caer el albornoz sobre sus hombros y levantaba el bote de crema hacía arriba esperando que Franco lo tomase.
- Claro...- respondió Franco con una voz que dejaba claro que seguía sin ser inmune a el espectáculo de ver a Sara aplicarse crema por su cuerpo desnudo.
Cuando llegó al borde de la cama cogió el bote de crema se puso sobre la palma de sus manos y empezó a aplicarle crema a su mujer por la espalda con un suave masaje. Luego puso una rodilla sobre la cama, junto a al cuerpo de Sara, mientras apartaba el cabello de ella hacia un lado y comenzaba a besarla en el cuello.
Sara sintió los labios de Franco sobre su piel, luego sus suaves besos que acariciaban su cuello y supo que lo que iba a ocurrir después no habría forma de pararlo pro que los dos lo deseaban. Ella lo había hecho premeditadamente, se había estado aplicando la crema sentada en la cama con la clara intención de provocarlo; sabía que Franco empezaría a desear hacer el amor desde el momento que la viese aplicándose crema en sus piernas. Pero aun así decidió hacerlo sufrir un poquito.
- Cariño,... no deberíamos... me mas a despeinar... y he estado toda la tarde en la peluquería...
Durante unas milésimas de segundo Franco paró de besarla. Pero después se lo pensó mejor y añadió.
- ¡Al diablo con la peluquería Sara!... Tú estas bella, con o sin peluquería...así que no lo necesitas... bella...- dijo mientras continuaba besándola, entre beso y beso en su cuello- ...muy bella
- Pero...- dijo intentando parecer que estaba frenando a Franco en sus progresos-... necesitamos descansar...- decía entre suspiro y suspiro-... mañana será un día muy largo...
- Y hoy es una noche muy larga...- empezó a decir Franco, mientras continuaba acariciando a Sara-... así que más tarde tendremos tiempo de descansar.
- Umm... tienes razón...- dijo Sara mientras empezaba ella también a desnudar a Franco y a acariciarlo.
Así que se dejaron llevar a la pasión que, a pesar de los años de matrimonio que llevaban compartiendo, seguía tan viva y tan ardiente entre ellos como el primer día que se amaron.
Mucho tiempo después, cuando descansaban uno en brazos del otro, envueltos en un abrazo. Sara escuchó a Franco decirle suavemente al oido.
- Te amo Sara, eres toda mi vida.
Sara sintió que su corazón iba a estallar de dicha. ¿Se le podía pedir algo más a la vida?. Tenía dos hijas preciosa, un bebé en camino, un hombre que la adoraba y era inmensamente feliz.
- Tú también eres toda mi vida, amor...- dijo Sara con una voz soñolienta, justo unos segundos antes de quedarse dormida en brazos de Franco.
Franco sonrió. Eso era el paraíso, Sara era su paraíso.
Last edited by Core_azaroa on December 27th, 2007, 12:44 pm, edited 1 time in total.
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Joined: May 9th, 2006, 9:11 am

May 27th, 2007, 4:35 pm #2

Bueno ya si que llegó el final de esta FF.
La verdad es que siento haber tardado tanto en ponerlo, pero el capitulo estaba a medio escribir cuando pasó algo que hizo que no tuviese muchas ganas de escribir y no me parecia lógico poner un final cualquiera, así que esperé a poder continuarlo.
Espero que os guste.
Muchas gracias a todas las personas que han formado parte de esta historia, con sus comentarios y sus opiniones. Para todas vosotras va dedicado este capítulo.
Fue un placer compartir esta historia con todas vosotras.

Besos,
Coré_azaroa
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puchi
puchi

June 5th, 2007, 10:27 pm #3

lástima que se haya acabado...

Me ha gustado mucho la historia!!

besitos
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