LA FUERZA DE LA POESIA NAVIDEÑA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

LA FUERZA DE LA POESIA NAVIDEÑA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

Francisco Arias Solis
Francisco Arias Solis

December 17th, 2001, 5:38 pm #1

LA FUERZA DE LA POESIA NAVIDEÑA

“Yo vengo de ver, Antón,
un niño en pobrezas tales,
que le di para pañales
las telas del corazón.”
Lope de Vega.

POR UNA NAVIDADES EN PAZ

“Siguiendo el dictamen del aire que lo dibuja”, en los cielos, estamos ante Lope, poeta
hermético y cristiano de los nacimientos: del nacimiento de la fe y del nacimiento de la poesía.
La gloria del nacimiento constante de la poesía se une en nuestro poeta con la del nacimiento del
Dios nuevo, herméticamente niño, vivo y desnudo.

Es un niño lo que Lope canta, un niño que tiene frío, que “llora de amor”, pero con lágrimas de
niño, y al que Lope consuela y mece con canciones de cuna que hubiera podido cantar a sus
propios hijos. No sin misterio incluyó en Los Pastores estos versos: “No se dejaba mirar /
envuelto en nubes y velos; / ahora en pajas y hielos / se deja ver y tocar”.

Lope toca realmente al Niño, le acaricia. La inmensa ternura que sintió por la infancia consigue
en estos versos de Los Pastores su más fina expresión poética; Lope prestó a María, madre, pero
también niña, palabras nacidas de sus propios sentimientos paternales, como podemos ver en
este precioso villancico: “Una niña y un niño / vengo de ver, / que Dios ve con ellos / todo
cuanto ve”.

Y ésta es la fuerza de la poesía navideña, la fuerza de un niño. Esta poesía de Lope, tan fuerte y
sencillamente infantil, con su encanto y frescura de infancia, se nos aparece, como expresión
viva de la gracia: ardiente niña de nueva vida.

Perseguido, acorralado, sobre puertas que no se abren, frente al frío y la incomodidad nace un
Niño sobre las pajas de un pesebre, entre las ruinas de un portal. Se inclinan sobre su cuerpo
pequeño una mula y un buey, aperos de trabajo de cualquier campesino. Así empieza una vida.
Luego, vendrán confundidos, pastores y reyes. Depositarán a sus pies oro, incienso... como una
ofrenda auténtica de la ambición y el orgullo. Entre matanzas de niños inocentes, huirá por
caminos de palmeras, perseguidos por soldados y lanzas de centinelas. Cuando el hijo del
hombre surgió sobre la vida y el mundo, latía un Estado jurídico en apariencia perfectamente
constituido, el Derecho Romano de entonces es hoy todavía base en el armazón de todas las
leyes.

Sobre aquel mundo de ricos y pobres, de vandalismo y cultura, con tantos puntos de semejanza
aún en el paso de los siglos con este mundo que hoy no has tocado vivir, se alza la voz de aquel
Niño para defender a los pobres contra los abusos de los poderosos, para perdonar a la
Magdalena, para echar a latigazos a los mercaderes del Templo. Eso supone romper un orden
establecido y ponerse de frente a los que defienden ese orden. Y al final, aquel Niño que nace
desnudo sobre las pajas de un pesebre, escarnecido, humillado y apaleado, será condenado a
morir en una cruz.

Buscamos la verdad: encontramos la poesía. “La poesía no es lo que se busca, sino lo que se
encuentra”, escribía admirablemente certera, Eugenia de Guerin.

Esta poesía navideña, la gloria del nacimiento, tan de verdad, tiene encanto y frescura de
infancia y es la expresión viva de la gracia. Así lo entiende Lope. Porque en su corazón de niño,
de hombre -de poeta-, ha latido esa poética lección de amor del nacimiento de un niño desnudo.
Y en su carne, en su cuerpo vivo, se estremece, por ello, de alegría.

Desde hace muchos años se observa el principio de un alto el fuego durante el período de
Navidad. Este año ha de ser también verdad. Aunque a los señores de la guerra no les importe
esta regla y obliguen a niños y jóvenes a participar en sus guerras sucias.

Nuestro mundo anda sumido en un ciclo nefasto de guerra, violencia y destrucción. Se ha
instalado la violencia en nuestra cultura y no cesa de propagarse, en franco desacato con los
normas del derecho internacional humanitario.

La violencia, no sólo se manifiesta en los conflictos armados, está onnipresente en las calles, en
las escuelas, en los campos de fútbol, en las familias y en los hogares. Sus víctimas suelen ser los
que son diferentes, los miembros de minorías étnicas, los refugiados, las personas con
discapacidades, o simplemente los pobres y los marginados.

Utilicemos la fuerza de la poesía navideña para dar al mundo un testimonio claro de paz basado
en la justicia, con el objetivo de que pueda germinar una nueva cultura de paz y libertad. Y como
dijo el poeta de los nacimientos: “Los ángeles bellos / cantan, que le dais / a los cielos gloria / y a
la tierra paz”.

Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

En Navidad
Paz y Libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de
Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias
Quote
Share