QUIÉN FUE TU PRIMER AMOR, PAPÁ? - Capítulo XVI

QUIÉN FUE TU PRIMER AMOR, PAPÁ? - Capítulo XVI

Calipso
Calipso

June 1st, 2007, 1:57 pm #1



- Vas a volver a dudar de mí, doctora? –Pregunta entornando los ojos con media sonrisa.

- Ni modo! –Se apresura a contestar ella simulando preocupación.- Nunca, jamás, en la vida!

- En ese caso vamos a casa. –Accede divertido estrechándola contra él.

- Bien! –Exclama Betty y sonríe de oreja a oreja.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo XVI.- Y la niña sabe algo de esto?



Pasan una tarde memorable que recordarán mientras vivan, y después de hacer el amor, aún entre arrumacos y carantoñas Betty le informa.

- Marie vuelve el miércoles. Y Susi?

- Me han dicho mis padres que regresan el jueves.

- Claro, como el lunes de la próxima semana ya empiezan las clases tenemos que ir preparando el uniforme, el chándal, los libros y cuadernos… en fin, todo el equipo.

- Es cierto. Mi madre se encarga de ir con ella a comprar todo lo que necesita de ropa, pero el resto es asunto mío. Si quieres podemos ir juntos a por el material escolar.

- Me parece bien, Armando, y ahora… quiero aprovechar todo el tiempo que pueda para estar contigo. –Se estrecha contra él.

- Y yo, cielo, porque cuando vuelvan las niñas se nos han acabado estas magníficas tardes en nuestro nidito.

- Nos tendremos que acostumbrar a dieta forzosa, porque cuando nos veamos estarán ellas delante. –Rocía el torso masculino de pequeños besos.

- Ayyys… -Suspira él.

A pesar de este detalle ellos ven la vida de color de rosa, y la única pequeña nube que observan en el cielo es cuando decir a las niñas que se aman.

Poco imaginan que el cielo se va a cubrir con las negras y espesas nubes de una tormenta el próximo miércoles.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty acude feliz a El Dorado para recibir a Marie y comérsela a besos y abrazos, pero cuando la niña aparece por la puerta de desembarque, en vez de ir acompañada como siempre por una azafata, viene con su padre.

Betty se huele inmediatamente que algo no va bien, y abraza y besa a su hija con cierta aprensión.

- Qué alegría, mi amor, ya estás aquí!

- Hola, mami! –Se la abraza al cuello.

- Buenos días, Betty.

- Buenos días, Michel. Has venido a hacer alguna gestión a Bogotá?

- No. Es que necesito hablar contigo de algo importante.

- Me estás preocupando. –Le dice muy seria.- Le pasa algo a Marie?

- Ah, no! Tranquilízate, la niña está perfectamente.

Betty respira aliviada. Como si le hubieran quitado una pesada losa de encima.

- Pues dime cuándo y dónde quieres hablar porque yo desconozco tus planes.

- Si te parece bien, podemos dejar a Marie con tus padres e irnos a comer nosotros. Así charlamos tranquilamente durante la comida porque yo tengo pasaje para el último vuelo de la tarde.

- OK! Vamos. –Toma a la niña de la mano y les guía hasta el coche.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Una vez en el restaurante, encargan la comida y Michel toma la palabra.

- Betty, yo… necesito hablar contigo porque me he sentido muy unido a nuestra hija, es maravillosa y la veo tan poco…

- Dónde quieres llegar, Michel? –Le pregunta suspicaz.

- Verás… esto no es fácil para mí… deseo… deseo que pase más tiempo conmigo… en Cartagena. –Va directo al grano.

Betty de primeras le mira en silencio. Luego contesta muy despacio.

- Eso resulta muy complicado si tenemos en cuenta que debe asistir al colegio, y no es recomendable para su buena integración en el grupo estudiar medio curso en Bogotá y medio en Cartagena.

- Oh! Pero si accedes a mi petición eso no será necesario. Permite que se venga conmigo y asistirá al mismo colegio que sus hermanos.

- Medio hermanos. –Le corrige mientras reflexiona lo que acaba de escuchar.

- Qué contestas, Betty? –La apremia.

- Que de ninguna manera! Cómo puedes pensar que voy a aceptar semejante arreglo? En las cláusulas de nuestro divorcio quedó dispuesto que Marie vivirá habitualmente conmigo y pasará contigo un mes de las vacaciones de verano y una semana en Navidad. No veo por qué ahora pretendes dar la vuelta a eso después de varios años de estar conforme.

- Muy sencillo. Porque es un encanto y echo de menos compartir la vida con ella.

- Siempre ha sido un encanto y hasta ahora no la has necesitado.

- Lo sé, lo sé desde hace tiempo, sólo que no me he decidido a dar el paso hasta ahora. –Hace una pausa y a continuación lanza un reclamo.- Tú la has tenido todos estos años.

- No pienso renunciar a un solo minuto que me corresponda estar con ella. –Declara Betty muy seria y aparta el plato que tiene delante.

- Vamos, me llevas años de ventaja y creo que ya es hora de que yo pueda disfrutar más de la niña.

- Ahora se te despierta el instinto paternal con respecto a tu hija?

- Siempre lo he tenido.

- Muy atenuado desde que hizo aparición Mirta y luego sus hijos. Será que ya no te llena tanto?

- Betty…

- Bueno, tanto da! Michel, tú tienes dos hijos más que viven contigo y pretendes arrebatarme a la única que tengo yo?

- No lo interpretes así, y entiende que un hijo no suple a otro. Desde que Marie tenía tres años la veo muy poco, así que ahora me toca a mí disfrutarla.

- Conmigo no vas a llegar a ningún acuerdo porque no voy a aceptar que me alejes de la niña, así que está todo hablado.

Se levanta y va a dejar unos billetes sobre la mesa, pero él le sujeta la mano.

- No lo hagas. Recuerda que invité yo.

- No quiero que me invites.

- Vamos, Betty, siempre hemos conservado buena relación a pesar del divorcio.

- Eso es porque nunca habías pretendido lo que ahora. –Contesta seca.

- Siempre hemos sido leales uno con otro, y por eso he preferido decirte en persona que deseo cambiar esta situación.

- Te agradezco que hayas actuado así, pero tú también comprenderás que yo esté en contra, sí?

- Sí. –Reconoce fastidiado.

- Está bien. Adiós, Michel.

- Espera. Debes saber que cuando llegue a Cartagena pediré cita con mi abogado para solicitar el cambio de régimen al juez.

- Que tengas buen viaje. –Sale del restaurante dejándole allá sentado.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Se va directamente al banco, y se encuentra a Cata en la entrada.

- Buenas tardes, Betty. Te encuentras bien?

- Sí, sí, buenas tardes.

- Te veo bastante alterada. Acaso no ha vuelto Marie?

- Sí, pero lo malo es que también vino su padre… -Se lamenta malhumorada.

- Y eso por qué es malo? Michel y tú siempre os habéis llevado bien.

- Pues creo que eso se ha terminado.

- Te está dando problemas?

- Sí. –Dice respirando hondo y conteniendo las lágrimas.

- Te acompaño a tu despacho si no te importa, y me cuentas.

- OK! Prefiero desahogarme para ver si me relajo un poco.

Entran a la oficina de Betty, se sientan en sendos sillones y le cuenta la conversación que acaba de tener con él en el restaurante.

- Vaya, amiga, sí que se ha puesto difícil la situación… Y Marie sabe algo de esto?

- No. Creo que no.

- Bueno, pues no olvides que puedes contar conmigo para todo lo que necesites. OK?

- Gracias, Cata.

- Y ahora voy a ver al doctor Becerra, que ya casi es la hora.

- Yo voy a intentar concentrarme en el trabajo, a ver si consigo olvidarme del dichoso asunto.

Necesita hacer un esfuerzo sobrehumano, pero al fin lo logra aunque no por mucho tiempo, y cuando termina la jornada se va a casa deseando abrazar a su hija.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Allá la niña la recibe con grandes muestras de cariño que la hacen muy feliz.

- Marie, quieres que demos un paseo por el parque?

- Vale! Voy a ver si quiere venir la abuela.

Pero doña Julia supone que Betty está deseando estar a solas con su hija, sin compartirla con nadie, y rehúsa.

- No, m´hija. Usted vaya con su mamá y yo me quedaré haciendo compañía al abuelo.

Llegan al parque cercano tomadas de la mano.

- Mamá, cuando vuelve Susi?

- Su papá me dijo que mañana.

- Tengo unas ganas de verla…

- Bueno, el fin de semana está cerca y podréis veros. Ahora cuéntame todo lo que has hecho estas semanas en Cartagena.

- He ido todas las mañanas a la playa con Pierre, Lionel y a veces papá. Luego volvíamos a casa porque él tenía que irse al restaurante y nosotros nos quedábamos con Mirta para comer. Por la tarde papá volvía y nos llevaba al cine, o a patinar, o a jugar al tenis…

- Entonces lo has pasado muy bien.

- Sí, pero también me he acordado de ti y de los abuelos. Y de Susi, claro.

- Sí, claro! –La imita sonriente y añade.- Si pudieras elegir, qué preferirías? Vivir aquí e ir en vacaciones a Cartagena con papá, como ahora? O vivir con él y venir a pasar las vacaciones en Bogotá con…

- Yo quiero estar contigo! –No la deja terminar y responde con vehemencia.- Con papá me gusta ir en verano y en Navidad, pero yo quiero vivir aquí contigo y con los abuelos.

- Vale, vale, ya me enteré. –Sonríe feliz y la besa el pelo.- Sólo que pensé que como lo pasas tan requetebién allá…

- Sí, pero esta es mi casa. Mirta es buena, pero no eres tú. Yo me quedo en Bogotá. –Con firmeza.

- OK! OK! Nos tomamos un helado? –Propone Betty satisfecha para cambiar de conversación.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Al día siguiente por la tarde, Armando sale de la empresa y se va derecho a casa de sus padres para recoger a su hija.

Cuando le ve llegar, la niña corre hacia él que la levanta en sus brazos y la besa con cariño mientras la hace girar en el aire.

- Hola, princesita! Me has extrañado?

- Pues, claro, papá! Cómo crees? Y tú a mí?

- Muchísimo! –La estruja y da un sonoro beso en la mejilla.

- Ja! Ja! Ja! Para, papá, que me has dado un beso de abuela.

- Beso de abuela? –Pregunta Armando ofendido.

- Sí. Ha sonado CHUIK! La abuela me da muchos besos de esos seguidos: Chuik! Chuik! Chuik! –La imita.

- Beso de abuela… -Repite Armando burlón mirando con ojos entornados a su hija.

- Armando, ya has llegado? –Se acerca doña Margarita y besa a su hijo.

- Sí, mamá. He venido prontico para liberaros de esta brujilla.

- Angelito… Si es un sol.

- Ha sido juiciosita?

- Más que tú cuando tenías su edad. A ver, Susi, cuéntale a papá todo lo que has hecho.

- Por las mañanas he montado a caballo con Rober y el abuelo, y por las tardes nadábamos en la piscina o nos íbamos a las ferias de los pueblecitos de por allí cerca.

- A caballo? Habrás montado en tu yegua que es dócil, sí?

- Claro, hijo, tu padre sólo la deja cabalgar en Jessy.

- OK! Ya veo que lo habéis pasado muy bien.

- Sí, estas vacaciones han sido el ideal de unos abuelos para disfrutar de los nietos.

- Bueno, pues ahora voy a darte el segundo placer.

- Ah, sí? Y cuál es ese?

- Mira, mamá, los abuelos siempre dicen de los nietos: primero, qué alegría cuando llegan, y segundo, qué tranquilidad cuando se van con sus padres.

- Ja, ja, ja! Pues no te lo niego porque, en definitiva, tenerlos con nosotros es una gran responsabilidad. Pero somos tan felices con Susi y Rober…

- Ves? Pues ahora me toca a mí disfrutarla. Ah! Podrás venir mañana a casa y revisar el uniforme, el chándal, y las demás ropas del colegio?

- Claro, hijo, ni más faltaba! Iré por la mañana por si hay que comprar algo, y así el lunes estará todo dispuesto para empezar el curso.

- Bien. Susi, despídete y da las gracias a la abuela por las vacaciones, que nos vamos a casa.

La niña, obediente, abraza a su abuela.

- Adiós, abu, dale muchos besos al abuelo y muchas gracias.

- Nada de gracias, “muchas veces y a menudo”, que eso es lo que deseamos el abuelo y yo. –La devuelve el abrazo y da una carrerilla de besos “de abuela”: Chuik! Chuik! Chuik!



CONTINUARÁ…





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas, llegan nubes desde Cartagena, pero al menos como no están situadas entre ellos creo que no resultarán demasiado difíciles de superar. Además seguro que Armando la apoya. Besos.
Quote
Share

Verónica
Verónica

June 1st, 2007, 8:08 pm #2

Con lo bien que iba todo. Ojalá y esto sea solo un nubarrón y no una tormenta.

Besos,

Vero
Quote
Share

Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

June 1st, 2007, 9:25 pm #3


- Vas a volver a dudar de mí, doctora? –Pregunta entornando los ojos con media sonrisa.

- Ni modo! –Se apresura a contestar ella simulando preocupación.- Nunca, jamás, en la vida!

- En ese caso vamos a casa. –Accede divertido estrechándola contra él.

- Bien! –Exclama Betty y sonríe de oreja a oreja.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo XVI.- Y la niña sabe algo de esto?



Pasan una tarde memorable que recordarán mientras vivan, y después de hacer el amor, aún entre arrumacos y carantoñas Betty le informa.

- Marie vuelve el miércoles. Y Susi?

- Me han dicho mis padres que regresan el jueves.

- Claro, como el lunes de la próxima semana ya empiezan las clases tenemos que ir preparando el uniforme, el chándal, los libros y cuadernos… en fin, todo el equipo.

- Es cierto. Mi madre se encarga de ir con ella a comprar todo lo que necesita de ropa, pero el resto es asunto mío. Si quieres podemos ir juntos a por el material escolar.

- Me parece bien, Armando, y ahora… quiero aprovechar todo el tiempo que pueda para estar contigo. –Se estrecha contra él.

- Y yo, cielo, porque cuando vuelvan las niñas se nos han acabado estas magníficas tardes en nuestro nidito.

- Nos tendremos que acostumbrar a dieta forzosa, porque cuando nos veamos estarán ellas delante. –Rocía el torso masculino de pequeños besos.

- Ayyys… -Suspira él.

A pesar de este detalle ellos ven la vida de color de rosa, y la única pequeña nube que observan en el cielo es cuando decir a las niñas que se aman.

Poco imaginan que el cielo se va a cubrir con las negras y espesas nubes de una tormenta el próximo miércoles.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty acude feliz a El Dorado para recibir a Marie y comérsela a besos y abrazos, pero cuando la niña aparece por la puerta de desembarque, en vez de ir acompañada como siempre por una azafata, viene con su padre.

Betty se huele inmediatamente que algo no va bien, y abraza y besa a su hija con cierta aprensión.

- Qué alegría, mi amor, ya estás aquí!

- Hola, mami! –Se la abraza al cuello.

- Buenos días, Betty.

- Buenos días, Michel. Has venido a hacer alguna gestión a Bogotá?

- No. Es que necesito hablar contigo de algo importante.

- Me estás preocupando. –Le dice muy seria.- Le pasa algo a Marie?

- Ah, no! Tranquilízate, la niña está perfectamente.

Betty respira aliviada. Como si le hubieran quitado una pesada losa de encima.

- Pues dime cuándo y dónde quieres hablar porque yo desconozco tus planes.

- Si te parece bien, podemos dejar a Marie con tus padres e irnos a comer nosotros. Así charlamos tranquilamente durante la comida porque yo tengo pasaje para el último vuelo de la tarde.

- OK! Vamos. –Toma a la niña de la mano y les guía hasta el coche.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Una vez en el restaurante, encargan la comida y Michel toma la palabra.

- Betty, yo… necesito hablar contigo porque me he sentido muy unido a nuestra hija, es maravillosa y la veo tan poco…

- Dónde quieres llegar, Michel? –Le pregunta suspicaz.

- Verás… esto no es fácil para mí… deseo… deseo que pase más tiempo conmigo… en Cartagena. –Va directo al grano.

Betty de primeras le mira en silencio. Luego contesta muy despacio.

- Eso resulta muy complicado si tenemos en cuenta que debe asistir al colegio, y no es recomendable para su buena integración en el grupo estudiar medio curso en Bogotá y medio en Cartagena.

- Oh! Pero si accedes a mi petición eso no será necesario. Permite que se venga conmigo y asistirá al mismo colegio que sus hermanos.

- Medio hermanos. –Le corrige mientras reflexiona lo que acaba de escuchar.

- Qué contestas, Betty? –La apremia.

- Que de ninguna manera! Cómo puedes pensar que voy a aceptar semejante arreglo? En las cláusulas de nuestro divorcio quedó dispuesto que Marie vivirá habitualmente conmigo y pasará contigo un mes de las vacaciones de verano y una semana en Navidad. No veo por qué ahora pretendes dar la vuelta a eso después de varios años de estar conforme.

- Muy sencillo. Porque es un encanto y echo de menos compartir la vida con ella.

- Siempre ha sido un encanto y hasta ahora no la has necesitado.

- Lo sé, lo sé desde hace tiempo, sólo que no me he decidido a dar el paso hasta ahora. –Hace una pausa y a continuación lanza un reclamo.- Tú la has tenido todos estos años.

- No pienso renunciar a un solo minuto que me corresponda estar con ella. –Declara Betty muy seria y aparta el plato que tiene delante.

- Vamos, me llevas años de ventaja y creo que ya es hora de que yo pueda disfrutar más de la niña.

- Ahora se te despierta el instinto paternal con respecto a tu hija?

- Siempre lo he tenido.

- Muy atenuado desde que hizo aparición Mirta y luego sus hijos. Será que ya no te llena tanto?

- Betty…

- Bueno, tanto da! Michel, tú tienes dos hijos más que viven contigo y pretendes arrebatarme a la única que tengo yo?

- No lo interpretes así, y entiende que un hijo no suple a otro. Desde que Marie tenía tres años la veo muy poco, así que ahora me toca a mí disfrutarla.

- Conmigo no vas a llegar a ningún acuerdo porque no voy a aceptar que me alejes de la niña, así que está todo hablado.

Se levanta y va a dejar unos billetes sobre la mesa, pero él le sujeta la mano.

- No lo hagas. Recuerda que invité yo.

- No quiero que me invites.

- Vamos, Betty, siempre hemos conservado buena relación a pesar del divorcio.

- Eso es porque nunca habías pretendido lo que ahora. –Contesta seca.

- Siempre hemos sido leales uno con otro, y por eso he preferido decirte en persona que deseo cambiar esta situación.

- Te agradezco que hayas actuado así, pero tú también comprenderás que yo esté en contra, sí?

- Sí. –Reconoce fastidiado.

- Está bien. Adiós, Michel.

- Espera. Debes saber que cuando llegue a Cartagena pediré cita con mi abogado para solicitar el cambio de régimen al juez.

- Que tengas buen viaje. –Sale del restaurante dejándole allá sentado.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Se va directamente al banco, y se encuentra a Cata en la entrada.

- Buenas tardes, Betty. Te encuentras bien?

- Sí, sí, buenas tardes.

- Te veo bastante alterada. Acaso no ha vuelto Marie?

- Sí, pero lo malo es que también vino su padre… -Se lamenta malhumorada.

- Y eso por qué es malo? Michel y tú siempre os habéis llevado bien.

- Pues creo que eso se ha terminado.

- Te está dando problemas?

- Sí. –Dice respirando hondo y conteniendo las lágrimas.

- Te acompaño a tu despacho si no te importa, y me cuentas.

- OK! Prefiero desahogarme para ver si me relajo un poco.

Entran a la oficina de Betty, se sientan en sendos sillones y le cuenta la conversación que acaba de tener con él en el restaurante.

- Vaya, amiga, sí que se ha puesto difícil la situación… Y Marie sabe algo de esto?

- No. Creo que no.

- Bueno, pues no olvides que puedes contar conmigo para todo lo que necesites. OK?

- Gracias, Cata.

- Y ahora voy a ver al doctor Becerra, que ya casi es la hora.

- Yo voy a intentar concentrarme en el trabajo, a ver si consigo olvidarme del dichoso asunto.

Necesita hacer un esfuerzo sobrehumano, pero al fin lo logra aunque no por mucho tiempo, y cuando termina la jornada se va a casa deseando abrazar a su hija.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Allá la niña la recibe con grandes muestras de cariño que la hacen muy feliz.

- Marie, quieres que demos un paseo por el parque?

- Vale! Voy a ver si quiere venir la abuela.

Pero doña Julia supone que Betty está deseando estar a solas con su hija, sin compartirla con nadie, y rehúsa.

- No, m´hija. Usted vaya con su mamá y yo me quedaré haciendo compañía al abuelo.

Llegan al parque cercano tomadas de la mano.

- Mamá, cuando vuelve Susi?

- Su papá me dijo que mañana.

- Tengo unas ganas de verla…

- Bueno, el fin de semana está cerca y podréis veros. Ahora cuéntame todo lo que has hecho estas semanas en Cartagena.

- He ido todas las mañanas a la playa con Pierre, Lionel y a veces papá. Luego volvíamos a casa porque él tenía que irse al restaurante y nosotros nos quedábamos con Mirta para comer. Por la tarde papá volvía y nos llevaba al cine, o a patinar, o a jugar al tenis…

- Entonces lo has pasado muy bien.

- Sí, pero también me he acordado de ti y de los abuelos. Y de Susi, claro.

- Sí, claro! –La imita sonriente y añade.- Si pudieras elegir, qué preferirías? Vivir aquí e ir en vacaciones a Cartagena con papá, como ahora? O vivir con él y venir a pasar las vacaciones en Bogotá con…

- Yo quiero estar contigo! –No la deja terminar y responde con vehemencia.- Con papá me gusta ir en verano y en Navidad, pero yo quiero vivir aquí contigo y con los abuelos.

- Vale, vale, ya me enteré. –Sonríe feliz y la besa el pelo.- Sólo que pensé que como lo pasas tan requetebién allá…

- Sí, pero esta es mi casa. Mirta es buena, pero no eres tú. Yo me quedo en Bogotá. –Con firmeza.

- OK! OK! Nos tomamos un helado? –Propone Betty satisfecha para cambiar de conversación.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Al día siguiente por la tarde, Armando sale de la empresa y se va derecho a casa de sus padres para recoger a su hija.

Cuando le ve llegar, la niña corre hacia él que la levanta en sus brazos y la besa con cariño mientras la hace girar en el aire.

- Hola, princesita! Me has extrañado?

- Pues, claro, papá! Cómo crees? Y tú a mí?

- Muchísimo! –La estruja y da un sonoro beso en la mejilla.

- Ja! Ja! Ja! Para, papá, que me has dado un beso de abuela.

- Beso de abuela? –Pregunta Armando ofendido.

- Sí. Ha sonado CHUIK! La abuela me da muchos besos de esos seguidos: Chuik! Chuik! Chuik! –La imita.

- Beso de abuela… -Repite Armando burlón mirando con ojos entornados a su hija.

- Armando, ya has llegado? –Se acerca doña Margarita y besa a su hijo.

- Sí, mamá. He venido prontico para liberaros de esta brujilla.

- Angelito… Si es un sol.

- Ha sido juiciosita?

- Más que tú cuando tenías su edad. A ver, Susi, cuéntale a papá todo lo que has hecho.

- Por las mañanas he montado a caballo con Rober y el abuelo, y por las tardes nadábamos en la piscina o nos íbamos a las ferias de los pueblecitos de por allí cerca.

- A caballo? Habrás montado en tu yegua que es dócil, sí?

- Claro, hijo, tu padre sólo la deja cabalgar en Jessy.

- OK! Ya veo que lo habéis pasado muy bien.

- Sí, estas vacaciones han sido el ideal de unos abuelos para disfrutar de los nietos.

- Bueno, pues ahora voy a darte el segundo placer.

- Ah, sí? Y cuál es ese?

- Mira, mamá, los abuelos siempre dicen de los nietos: primero, qué alegría cuando llegan, y segundo, qué tranquilidad cuando se van con sus padres.

- Ja, ja, ja! Pues no te lo niego porque, en definitiva, tenerlos con nosotros es una gran responsabilidad. Pero somos tan felices con Susi y Rober…

- Ves? Pues ahora me toca a mí disfrutarla. Ah! Podrás venir mañana a casa y revisar el uniforme, el chándal, y las demás ropas del colegio?

- Claro, hijo, ni más faltaba! Iré por la mañana por si hay que comprar algo, y así el lunes estará todo dispuesto para empezar el curso.

- Bien. Susi, despídete y da las gracias a la abuela por las vacaciones, que nos vamos a casa.

La niña, obediente, abraza a su abuela.

- Adiós, abu, dale muchos besos al abuelo y muchas gracias.

- Nada de gracias, “muchas veces y a menudo”, que eso es lo que deseamos el abuelo y yo. –La devuelve el abrazo y da una carrerilla de besos “de abuela”: Chuik! Chuik! Chuik!



CONTINUARÁ…





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas, llegan nubes desde Cartagena, pero al menos como no están situadas entre ellos creo que no resultarán demasiado difíciles de superar. Además seguro que Armando la apoya. Besos.
Esperamos que Michel recapacite y respete el acuerdo al que habían llegado en cuanto a la custodia de Marie. Por lo menos la niña tiene bien claro con quien quiere vivir, y con la edad que tiene, lo mismo ya puede decidir. Nos gustó mucho el capítulo. Besos
Quote
Share

Lalia
Lalia

June 2nd, 2007, 2:18 am #4


- Vas a volver a dudar de mí, doctora? –Pregunta entornando los ojos con media sonrisa.

- Ni modo! –Se apresura a contestar ella simulando preocupación.- Nunca, jamás, en la vida!

- En ese caso vamos a casa. –Accede divertido estrechándola contra él.

- Bien! –Exclama Betty y sonríe de oreja a oreja.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo XVI.- Y la niña sabe algo de esto?



Pasan una tarde memorable que recordarán mientras vivan, y después de hacer el amor, aún entre arrumacos y carantoñas Betty le informa.

- Marie vuelve el miércoles. Y Susi?

- Me han dicho mis padres que regresan el jueves.

- Claro, como el lunes de la próxima semana ya empiezan las clases tenemos que ir preparando el uniforme, el chándal, los libros y cuadernos… en fin, todo el equipo.

- Es cierto. Mi madre se encarga de ir con ella a comprar todo lo que necesita de ropa, pero el resto es asunto mío. Si quieres podemos ir juntos a por el material escolar.

- Me parece bien, Armando, y ahora… quiero aprovechar todo el tiempo que pueda para estar contigo. –Se estrecha contra él.

- Y yo, cielo, porque cuando vuelvan las niñas se nos han acabado estas magníficas tardes en nuestro nidito.

- Nos tendremos que acostumbrar a dieta forzosa, porque cuando nos veamos estarán ellas delante. –Rocía el torso masculino de pequeños besos.

- Ayyys… -Suspira él.

A pesar de este detalle ellos ven la vida de color de rosa, y la única pequeña nube que observan en el cielo es cuando decir a las niñas que se aman.

Poco imaginan que el cielo se va a cubrir con las negras y espesas nubes de una tormenta el próximo miércoles.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty acude feliz a El Dorado para recibir a Marie y comérsela a besos y abrazos, pero cuando la niña aparece por la puerta de desembarque, en vez de ir acompañada como siempre por una azafata, viene con su padre.

Betty se huele inmediatamente que algo no va bien, y abraza y besa a su hija con cierta aprensión.

- Qué alegría, mi amor, ya estás aquí!

- Hola, mami! –Se la abraza al cuello.

- Buenos días, Betty.

- Buenos días, Michel. Has venido a hacer alguna gestión a Bogotá?

- No. Es que necesito hablar contigo de algo importante.

- Me estás preocupando. –Le dice muy seria.- Le pasa algo a Marie?

- Ah, no! Tranquilízate, la niña está perfectamente.

Betty respira aliviada. Como si le hubieran quitado una pesada losa de encima.

- Pues dime cuándo y dónde quieres hablar porque yo desconozco tus planes.

- Si te parece bien, podemos dejar a Marie con tus padres e irnos a comer nosotros. Así charlamos tranquilamente durante la comida porque yo tengo pasaje para el último vuelo de la tarde.

- OK! Vamos. –Toma a la niña de la mano y les guía hasta el coche.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Una vez en el restaurante, encargan la comida y Michel toma la palabra.

- Betty, yo… necesito hablar contigo porque me he sentido muy unido a nuestra hija, es maravillosa y la veo tan poco…

- Dónde quieres llegar, Michel? –Le pregunta suspicaz.

- Verás… esto no es fácil para mí… deseo… deseo que pase más tiempo conmigo… en Cartagena. –Va directo al grano.

Betty de primeras le mira en silencio. Luego contesta muy despacio.

- Eso resulta muy complicado si tenemos en cuenta que debe asistir al colegio, y no es recomendable para su buena integración en el grupo estudiar medio curso en Bogotá y medio en Cartagena.

- Oh! Pero si accedes a mi petición eso no será necesario. Permite que se venga conmigo y asistirá al mismo colegio que sus hermanos.

- Medio hermanos. –Le corrige mientras reflexiona lo que acaba de escuchar.

- Qué contestas, Betty? –La apremia.

- Que de ninguna manera! Cómo puedes pensar que voy a aceptar semejante arreglo? En las cláusulas de nuestro divorcio quedó dispuesto que Marie vivirá habitualmente conmigo y pasará contigo un mes de las vacaciones de verano y una semana en Navidad. No veo por qué ahora pretendes dar la vuelta a eso después de varios años de estar conforme.

- Muy sencillo. Porque es un encanto y echo de menos compartir la vida con ella.

- Siempre ha sido un encanto y hasta ahora no la has necesitado.

- Lo sé, lo sé desde hace tiempo, sólo que no me he decidido a dar el paso hasta ahora. –Hace una pausa y a continuación lanza un reclamo.- Tú la has tenido todos estos años.

- No pienso renunciar a un solo minuto que me corresponda estar con ella. –Declara Betty muy seria y aparta el plato que tiene delante.

- Vamos, me llevas años de ventaja y creo que ya es hora de que yo pueda disfrutar más de la niña.

- Ahora se te despierta el instinto paternal con respecto a tu hija?

- Siempre lo he tenido.

- Muy atenuado desde que hizo aparición Mirta y luego sus hijos. Será que ya no te llena tanto?

- Betty…

- Bueno, tanto da! Michel, tú tienes dos hijos más que viven contigo y pretendes arrebatarme a la única que tengo yo?

- No lo interpretes así, y entiende que un hijo no suple a otro. Desde que Marie tenía tres años la veo muy poco, así que ahora me toca a mí disfrutarla.

- Conmigo no vas a llegar a ningún acuerdo porque no voy a aceptar que me alejes de la niña, así que está todo hablado.

Se levanta y va a dejar unos billetes sobre la mesa, pero él le sujeta la mano.

- No lo hagas. Recuerda que invité yo.

- No quiero que me invites.

- Vamos, Betty, siempre hemos conservado buena relación a pesar del divorcio.

- Eso es porque nunca habías pretendido lo que ahora. –Contesta seca.

- Siempre hemos sido leales uno con otro, y por eso he preferido decirte en persona que deseo cambiar esta situación.

- Te agradezco que hayas actuado así, pero tú también comprenderás que yo esté en contra, sí?

- Sí. –Reconoce fastidiado.

- Está bien. Adiós, Michel.

- Espera. Debes saber que cuando llegue a Cartagena pediré cita con mi abogado para solicitar el cambio de régimen al juez.

- Que tengas buen viaje. –Sale del restaurante dejándole allá sentado.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Se va directamente al banco, y se encuentra a Cata en la entrada.

- Buenas tardes, Betty. Te encuentras bien?

- Sí, sí, buenas tardes.

- Te veo bastante alterada. Acaso no ha vuelto Marie?

- Sí, pero lo malo es que también vino su padre… -Se lamenta malhumorada.

- Y eso por qué es malo? Michel y tú siempre os habéis llevado bien.

- Pues creo que eso se ha terminado.

- Te está dando problemas?

- Sí. –Dice respirando hondo y conteniendo las lágrimas.

- Te acompaño a tu despacho si no te importa, y me cuentas.

- OK! Prefiero desahogarme para ver si me relajo un poco.

Entran a la oficina de Betty, se sientan en sendos sillones y le cuenta la conversación que acaba de tener con él en el restaurante.

- Vaya, amiga, sí que se ha puesto difícil la situación… Y Marie sabe algo de esto?

- No. Creo que no.

- Bueno, pues no olvides que puedes contar conmigo para todo lo que necesites. OK?

- Gracias, Cata.

- Y ahora voy a ver al doctor Becerra, que ya casi es la hora.

- Yo voy a intentar concentrarme en el trabajo, a ver si consigo olvidarme del dichoso asunto.

Necesita hacer un esfuerzo sobrehumano, pero al fin lo logra aunque no por mucho tiempo, y cuando termina la jornada se va a casa deseando abrazar a su hija.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Allá la niña la recibe con grandes muestras de cariño que la hacen muy feliz.

- Marie, quieres que demos un paseo por el parque?

- Vale! Voy a ver si quiere venir la abuela.

Pero doña Julia supone que Betty está deseando estar a solas con su hija, sin compartirla con nadie, y rehúsa.

- No, m´hija. Usted vaya con su mamá y yo me quedaré haciendo compañía al abuelo.

Llegan al parque cercano tomadas de la mano.

- Mamá, cuando vuelve Susi?

- Su papá me dijo que mañana.

- Tengo unas ganas de verla…

- Bueno, el fin de semana está cerca y podréis veros. Ahora cuéntame todo lo que has hecho estas semanas en Cartagena.

- He ido todas las mañanas a la playa con Pierre, Lionel y a veces papá. Luego volvíamos a casa porque él tenía que irse al restaurante y nosotros nos quedábamos con Mirta para comer. Por la tarde papá volvía y nos llevaba al cine, o a patinar, o a jugar al tenis…

- Entonces lo has pasado muy bien.

- Sí, pero también me he acordado de ti y de los abuelos. Y de Susi, claro.

- Sí, claro! –La imita sonriente y añade.- Si pudieras elegir, qué preferirías? Vivir aquí e ir en vacaciones a Cartagena con papá, como ahora? O vivir con él y venir a pasar las vacaciones en Bogotá con…

- Yo quiero estar contigo! –No la deja terminar y responde con vehemencia.- Con papá me gusta ir en verano y en Navidad, pero yo quiero vivir aquí contigo y con los abuelos.

- Vale, vale, ya me enteré. –Sonríe feliz y la besa el pelo.- Sólo que pensé que como lo pasas tan requetebién allá…

- Sí, pero esta es mi casa. Mirta es buena, pero no eres tú. Yo me quedo en Bogotá. –Con firmeza.

- OK! OK! Nos tomamos un helado? –Propone Betty satisfecha para cambiar de conversación.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Al día siguiente por la tarde, Armando sale de la empresa y se va derecho a casa de sus padres para recoger a su hija.

Cuando le ve llegar, la niña corre hacia él que la levanta en sus brazos y la besa con cariño mientras la hace girar en el aire.

- Hola, princesita! Me has extrañado?

- Pues, claro, papá! Cómo crees? Y tú a mí?

- Muchísimo! –La estruja y da un sonoro beso en la mejilla.

- Ja! Ja! Ja! Para, papá, que me has dado un beso de abuela.

- Beso de abuela? –Pregunta Armando ofendido.

- Sí. Ha sonado CHUIK! La abuela me da muchos besos de esos seguidos: Chuik! Chuik! Chuik! –La imita.

- Beso de abuela… -Repite Armando burlón mirando con ojos entornados a su hija.

- Armando, ya has llegado? –Se acerca doña Margarita y besa a su hijo.

- Sí, mamá. He venido prontico para liberaros de esta brujilla.

- Angelito… Si es un sol.

- Ha sido juiciosita?

- Más que tú cuando tenías su edad. A ver, Susi, cuéntale a papá todo lo que has hecho.

- Por las mañanas he montado a caballo con Rober y el abuelo, y por las tardes nadábamos en la piscina o nos íbamos a las ferias de los pueblecitos de por allí cerca.

- A caballo? Habrás montado en tu yegua que es dócil, sí?

- Claro, hijo, tu padre sólo la deja cabalgar en Jessy.

- OK! Ya veo que lo habéis pasado muy bien.

- Sí, estas vacaciones han sido el ideal de unos abuelos para disfrutar de los nietos.

- Bueno, pues ahora voy a darte el segundo placer.

- Ah, sí? Y cuál es ese?

- Mira, mamá, los abuelos siempre dicen de los nietos: primero, qué alegría cuando llegan, y segundo, qué tranquilidad cuando se van con sus padres.

- Ja, ja, ja! Pues no te lo niego porque, en definitiva, tenerlos con nosotros es una gran responsabilidad. Pero somos tan felices con Susi y Rober…

- Ves? Pues ahora me toca a mí disfrutarla. Ah! Podrás venir mañana a casa y revisar el uniforme, el chándal, y las demás ropas del colegio?

- Claro, hijo, ni más faltaba! Iré por la mañana por si hay que comprar algo, y así el lunes estará todo dispuesto para empezar el curso.

- Bien. Susi, despídete y da las gracias a la abuela por las vacaciones, que nos vamos a casa.

La niña, obediente, abraza a su abuela.

- Adiós, abu, dale muchos besos al abuelo y muchas gracias.

- Nada de gracias, “muchas veces y a menudo”, que eso es lo que deseamos el abuelo y yo. –La devuelve el abrazo y da una carrerilla de besos “de abuela”: Chuik! Chuik! Chuik!



CONTINUARÁ…





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas, llegan nubes desde Cartagena, pero al menos como no están situadas entre ellos creo que no resultarán demasiado difíciles de superar. Además seguro que Armando la apoya. Besos.
Saludos y esperamos el próximo capítulo con ansias.
Quote
Share

Maria
Maria

June 2nd, 2007, 7:37 am #5


- Vas a volver a dudar de mí, doctora? –Pregunta entornando los ojos con media sonrisa.

- Ni modo! –Se apresura a contestar ella simulando preocupación.- Nunca, jamás, en la vida!

- En ese caso vamos a casa. –Accede divertido estrechándola contra él.

- Bien! –Exclama Betty y sonríe de oreja a oreja.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo XVI.- Y la niña sabe algo de esto?



Pasan una tarde memorable que recordarán mientras vivan, y después de hacer el amor, aún entre arrumacos y carantoñas Betty le informa.

- Marie vuelve el miércoles. Y Susi?

- Me han dicho mis padres que regresan el jueves.

- Claro, como el lunes de la próxima semana ya empiezan las clases tenemos que ir preparando el uniforme, el chándal, los libros y cuadernos… en fin, todo el equipo.

- Es cierto. Mi madre se encarga de ir con ella a comprar todo lo que necesita de ropa, pero el resto es asunto mío. Si quieres podemos ir juntos a por el material escolar.

- Me parece bien, Armando, y ahora… quiero aprovechar todo el tiempo que pueda para estar contigo. –Se estrecha contra él.

- Y yo, cielo, porque cuando vuelvan las niñas se nos han acabado estas magníficas tardes en nuestro nidito.

- Nos tendremos que acostumbrar a dieta forzosa, porque cuando nos veamos estarán ellas delante. –Rocía el torso masculino de pequeños besos.

- Ayyys… -Suspira él.

A pesar de este detalle ellos ven la vida de color de rosa, y la única pequeña nube que observan en el cielo es cuando decir a las niñas que se aman.

Poco imaginan que el cielo se va a cubrir con las negras y espesas nubes de una tormenta el próximo miércoles.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty acude feliz a El Dorado para recibir a Marie y comérsela a besos y abrazos, pero cuando la niña aparece por la puerta de desembarque, en vez de ir acompañada como siempre por una azafata, viene con su padre.

Betty se huele inmediatamente que algo no va bien, y abraza y besa a su hija con cierta aprensión.

- Qué alegría, mi amor, ya estás aquí!

- Hola, mami! –Se la abraza al cuello.

- Buenos días, Betty.

- Buenos días, Michel. Has venido a hacer alguna gestión a Bogotá?

- No. Es que necesito hablar contigo de algo importante.

- Me estás preocupando. –Le dice muy seria.- Le pasa algo a Marie?

- Ah, no! Tranquilízate, la niña está perfectamente.

Betty respira aliviada. Como si le hubieran quitado una pesada losa de encima.

- Pues dime cuándo y dónde quieres hablar porque yo desconozco tus planes.

- Si te parece bien, podemos dejar a Marie con tus padres e irnos a comer nosotros. Así charlamos tranquilamente durante la comida porque yo tengo pasaje para el último vuelo de la tarde.

- OK! Vamos. –Toma a la niña de la mano y les guía hasta el coche.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Una vez en el restaurante, encargan la comida y Michel toma la palabra.

- Betty, yo… necesito hablar contigo porque me he sentido muy unido a nuestra hija, es maravillosa y la veo tan poco…

- Dónde quieres llegar, Michel? –Le pregunta suspicaz.

- Verás… esto no es fácil para mí… deseo… deseo que pase más tiempo conmigo… en Cartagena. –Va directo al grano.

Betty de primeras le mira en silencio. Luego contesta muy despacio.

- Eso resulta muy complicado si tenemos en cuenta que debe asistir al colegio, y no es recomendable para su buena integración en el grupo estudiar medio curso en Bogotá y medio en Cartagena.

- Oh! Pero si accedes a mi petición eso no será necesario. Permite que se venga conmigo y asistirá al mismo colegio que sus hermanos.

- Medio hermanos. –Le corrige mientras reflexiona lo que acaba de escuchar.

- Qué contestas, Betty? –La apremia.

- Que de ninguna manera! Cómo puedes pensar que voy a aceptar semejante arreglo? En las cláusulas de nuestro divorcio quedó dispuesto que Marie vivirá habitualmente conmigo y pasará contigo un mes de las vacaciones de verano y una semana en Navidad. No veo por qué ahora pretendes dar la vuelta a eso después de varios años de estar conforme.

- Muy sencillo. Porque es un encanto y echo de menos compartir la vida con ella.

- Siempre ha sido un encanto y hasta ahora no la has necesitado.

- Lo sé, lo sé desde hace tiempo, sólo que no me he decidido a dar el paso hasta ahora. –Hace una pausa y a continuación lanza un reclamo.- Tú la has tenido todos estos años.

- No pienso renunciar a un solo minuto que me corresponda estar con ella. –Declara Betty muy seria y aparta el plato que tiene delante.

- Vamos, me llevas años de ventaja y creo que ya es hora de que yo pueda disfrutar más de la niña.

- Ahora se te despierta el instinto paternal con respecto a tu hija?

- Siempre lo he tenido.

- Muy atenuado desde que hizo aparición Mirta y luego sus hijos. Será que ya no te llena tanto?

- Betty…

- Bueno, tanto da! Michel, tú tienes dos hijos más que viven contigo y pretendes arrebatarme a la única que tengo yo?

- No lo interpretes así, y entiende que un hijo no suple a otro. Desde que Marie tenía tres años la veo muy poco, así que ahora me toca a mí disfrutarla.

- Conmigo no vas a llegar a ningún acuerdo porque no voy a aceptar que me alejes de la niña, así que está todo hablado.

Se levanta y va a dejar unos billetes sobre la mesa, pero él le sujeta la mano.

- No lo hagas. Recuerda que invité yo.

- No quiero que me invites.

- Vamos, Betty, siempre hemos conservado buena relación a pesar del divorcio.

- Eso es porque nunca habías pretendido lo que ahora. –Contesta seca.

- Siempre hemos sido leales uno con otro, y por eso he preferido decirte en persona que deseo cambiar esta situación.

- Te agradezco que hayas actuado así, pero tú también comprenderás que yo esté en contra, sí?

- Sí. –Reconoce fastidiado.

- Está bien. Adiós, Michel.

- Espera. Debes saber que cuando llegue a Cartagena pediré cita con mi abogado para solicitar el cambio de régimen al juez.

- Que tengas buen viaje. –Sale del restaurante dejándole allá sentado.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Se va directamente al banco, y se encuentra a Cata en la entrada.

- Buenas tardes, Betty. Te encuentras bien?

- Sí, sí, buenas tardes.

- Te veo bastante alterada. Acaso no ha vuelto Marie?

- Sí, pero lo malo es que también vino su padre… -Se lamenta malhumorada.

- Y eso por qué es malo? Michel y tú siempre os habéis llevado bien.

- Pues creo que eso se ha terminado.

- Te está dando problemas?

- Sí. –Dice respirando hondo y conteniendo las lágrimas.

- Te acompaño a tu despacho si no te importa, y me cuentas.

- OK! Prefiero desahogarme para ver si me relajo un poco.

Entran a la oficina de Betty, se sientan en sendos sillones y le cuenta la conversación que acaba de tener con él en el restaurante.

- Vaya, amiga, sí que se ha puesto difícil la situación… Y Marie sabe algo de esto?

- No. Creo que no.

- Bueno, pues no olvides que puedes contar conmigo para todo lo que necesites. OK?

- Gracias, Cata.

- Y ahora voy a ver al doctor Becerra, que ya casi es la hora.

- Yo voy a intentar concentrarme en el trabajo, a ver si consigo olvidarme del dichoso asunto.

Necesita hacer un esfuerzo sobrehumano, pero al fin lo logra aunque no por mucho tiempo, y cuando termina la jornada se va a casa deseando abrazar a su hija.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Allá la niña la recibe con grandes muestras de cariño que la hacen muy feliz.

- Marie, quieres que demos un paseo por el parque?

- Vale! Voy a ver si quiere venir la abuela.

Pero doña Julia supone que Betty está deseando estar a solas con su hija, sin compartirla con nadie, y rehúsa.

- No, m´hija. Usted vaya con su mamá y yo me quedaré haciendo compañía al abuelo.

Llegan al parque cercano tomadas de la mano.

- Mamá, cuando vuelve Susi?

- Su papá me dijo que mañana.

- Tengo unas ganas de verla…

- Bueno, el fin de semana está cerca y podréis veros. Ahora cuéntame todo lo que has hecho estas semanas en Cartagena.

- He ido todas las mañanas a la playa con Pierre, Lionel y a veces papá. Luego volvíamos a casa porque él tenía que irse al restaurante y nosotros nos quedábamos con Mirta para comer. Por la tarde papá volvía y nos llevaba al cine, o a patinar, o a jugar al tenis…

- Entonces lo has pasado muy bien.

- Sí, pero también me he acordado de ti y de los abuelos. Y de Susi, claro.

- Sí, claro! –La imita sonriente y añade.- Si pudieras elegir, qué preferirías? Vivir aquí e ir en vacaciones a Cartagena con papá, como ahora? O vivir con él y venir a pasar las vacaciones en Bogotá con…

- Yo quiero estar contigo! –No la deja terminar y responde con vehemencia.- Con papá me gusta ir en verano y en Navidad, pero yo quiero vivir aquí contigo y con los abuelos.

- Vale, vale, ya me enteré. –Sonríe feliz y la besa el pelo.- Sólo que pensé que como lo pasas tan requetebién allá…

- Sí, pero esta es mi casa. Mirta es buena, pero no eres tú. Yo me quedo en Bogotá. –Con firmeza.

- OK! OK! Nos tomamos un helado? –Propone Betty satisfecha para cambiar de conversación.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Al día siguiente por la tarde, Armando sale de la empresa y se va derecho a casa de sus padres para recoger a su hija.

Cuando le ve llegar, la niña corre hacia él que la levanta en sus brazos y la besa con cariño mientras la hace girar en el aire.

- Hola, princesita! Me has extrañado?

- Pues, claro, papá! Cómo crees? Y tú a mí?

- Muchísimo! –La estruja y da un sonoro beso en la mejilla.

- Ja! Ja! Ja! Para, papá, que me has dado un beso de abuela.

- Beso de abuela? –Pregunta Armando ofendido.

- Sí. Ha sonado CHUIK! La abuela me da muchos besos de esos seguidos: Chuik! Chuik! Chuik! –La imita.

- Beso de abuela… -Repite Armando burlón mirando con ojos entornados a su hija.

- Armando, ya has llegado? –Se acerca doña Margarita y besa a su hijo.

- Sí, mamá. He venido prontico para liberaros de esta brujilla.

- Angelito… Si es un sol.

- Ha sido juiciosita?

- Más que tú cuando tenías su edad. A ver, Susi, cuéntale a papá todo lo que has hecho.

- Por las mañanas he montado a caballo con Rober y el abuelo, y por las tardes nadábamos en la piscina o nos íbamos a las ferias de los pueblecitos de por allí cerca.

- A caballo? Habrás montado en tu yegua que es dócil, sí?

- Claro, hijo, tu padre sólo la deja cabalgar en Jessy.

- OK! Ya veo que lo habéis pasado muy bien.

- Sí, estas vacaciones han sido el ideal de unos abuelos para disfrutar de los nietos.

- Bueno, pues ahora voy a darte el segundo placer.

- Ah, sí? Y cuál es ese?

- Mira, mamá, los abuelos siempre dicen de los nietos: primero, qué alegría cuando llegan, y segundo, qué tranquilidad cuando se van con sus padres.

- Ja, ja, ja! Pues no te lo niego porque, en definitiva, tenerlos con nosotros es una gran responsabilidad. Pero somos tan felices con Susi y Rober…

- Ves? Pues ahora me toca a mí disfrutarla. Ah! Podrás venir mañana a casa y revisar el uniforme, el chándal, y las demás ropas del colegio?

- Claro, hijo, ni más faltaba! Iré por la mañana por si hay que comprar algo, y así el lunes estará todo dispuesto para empezar el curso.

- Bien. Susi, despídete y da las gracias a la abuela por las vacaciones, que nos vamos a casa.

La niña, obediente, abraza a su abuela.

- Adiós, abu, dale muchos besos al abuelo y muchas gracias.

- Nada de gracias, “muchas veces y a menudo”, que eso es lo que deseamos el abuelo y yo. –La devuelve el abrazo y da una carrerilla de besos “de abuela”: Chuik! Chuik! Chuik!



CONTINUARÁ…





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas, llegan nubes desde Cartagena, pero al menos como no están situadas entre ellos creo que no resultarán demasiado difíciles de superar. Además seguro que Armando la apoya. Besos.
¡mira que a estas alturas querer llevarse a la niña!, este tio está loco.
Por supuesto esto va a entorpecer la relación de nuestra parejita.
Meha gustado cucho el capi. Besitos
Quote
Share

Cata
Cata

June 2nd, 2007, 9:06 pm #6


- Vas a volver a dudar de mí, doctora? –Pregunta entornando los ojos con media sonrisa.

- Ni modo! –Se apresura a contestar ella simulando preocupación.- Nunca, jamás, en la vida!

- En ese caso vamos a casa. –Accede divertido estrechándola contra él.

- Bien! –Exclama Betty y sonríe de oreja a oreja.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo XVI.- Y la niña sabe algo de esto?



Pasan una tarde memorable que recordarán mientras vivan, y después de hacer el amor, aún entre arrumacos y carantoñas Betty le informa.

- Marie vuelve el miércoles. Y Susi?

- Me han dicho mis padres que regresan el jueves.

- Claro, como el lunes de la próxima semana ya empiezan las clases tenemos que ir preparando el uniforme, el chándal, los libros y cuadernos… en fin, todo el equipo.

- Es cierto. Mi madre se encarga de ir con ella a comprar todo lo que necesita de ropa, pero el resto es asunto mío. Si quieres podemos ir juntos a por el material escolar.

- Me parece bien, Armando, y ahora… quiero aprovechar todo el tiempo que pueda para estar contigo. –Se estrecha contra él.

- Y yo, cielo, porque cuando vuelvan las niñas se nos han acabado estas magníficas tardes en nuestro nidito.

- Nos tendremos que acostumbrar a dieta forzosa, porque cuando nos veamos estarán ellas delante. –Rocía el torso masculino de pequeños besos.

- Ayyys… -Suspira él.

A pesar de este detalle ellos ven la vida de color de rosa, y la única pequeña nube que observan en el cielo es cuando decir a las niñas que se aman.

Poco imaginan que el cielo se va a cubrir con las negras y espesas nubes de una tormenta el próximo miércoles.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty acude feliz a El Dorado para recibir a Marie y comérsela a besos y abrazos, pero cuando la niña aparece por la puerta de desembarque, en vez de ir acompañada como siempre por una azafata, viene con su padre.

Betty se huele inmediatamente que algo no va bien, y abraza y besa a su hija con cierta aprensión.

- Qué alegría, mi amor, ya estás aquí!

- Hola, mami! –Se la abraza al cuello.

- Buenos días, Betty.

- Buenos días, Michel. Has venido a hacer alguna gestión a Bogotá?

- No. Es que necesito hablar contigo de algo importante.

- Me estás preocupando. –Le dice muy seria.- Le pasa algo a Marie?

- Ah, no! Tranquilízate, la niña está perfectamente.

Betty respira aliviada. Como si le hubieran quitado una pesada losa de encima.

- Pues dime cuándo y dónde quieres hablar porque yo desconozco tus planes.

- Si te parece bien, podemos dejar a Marie con tus padres e irnos a comer nosotros. Así charlamos tranquilamente durante la comida porque yo tengo pasaje para el último vuelo de la tarde.

- OK! Vamos. –Toma a la niña de la mano y les guía hasta el coche.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Una vez en el restaurante, encargan la comida y Michel toma la palabra.

- Betty, yo… necesito hablar contigo porque me he sentido muy unido a nuestra hija, es maravillosa y la veo tan poco…

- Dónde quieres llegar, Michel? –Le pregunta suspicaz.

- Verás… esto no es fácil para mí… deseo… deseo que pase más tiempo conmigo… en Cartagena. –Va directo al grano.

Betty de primeras le mira en silencio. Luego contesta muy despacio.

- Eso resulta muy complicado si tenemos en cuenta que debe asistir al colegio, y no es recomendable para su buena integración en el grupo estudiar medio curso en Bogotá y medio en Cartagena.

- Oh! Pero si accedes a mi petición eso no será necesario. Permite que se venga conmigo y asistirá al mismo colegio que sus hermanos.

- Medio hermanos. –Le corrige mientras reflexiona lo que acaba de escuchar.

- Qué contestas, Betty? –La apremia.

- Que de ninguna manera! Cómo puedes pensar que voy a aceptar semejante arreglo? En las cláusulas de nuestro divorcio quedó dispuesto que Marie vivirá habitualmente conmigo y pasará contigo un mes de las vacaciones de verano y una semana en Navidad. No veo por qué ahora pretendes dar la vuelta a eso después de varios años de estar conforme.

- Muy sencillo. Porque es un encanto y echo de menos compartir la vida con ella.

- Siempre ha sido un encanto y hasta ahora no la has necesitado.

- Lo sé, lo sé desde hace tiempo, sólo que no me he decidido a dar el paso hasta ahora. –Hace una pausa y a continuación lanza un reclamo.- Tú la has tenido todos estos años.

- No pienso renunciar a un solo minuto que me corresponda estar con ella. –Declara Betty muy seria y aparta el plato que tiene delante.

- Vamos, me llevas años de ventaja y creo que ya es hora de que yo pueda disfrutar más de la niña.

- Ahora se te despierta el instinto paternal con respecto a tu hija?

- Siempre lo he tenido.

- Muy atenuado desde que hizo aparición Mirta y luego sus hijos. Será que ya no te llena tanto?

- Betty…

- Bueno, tanto da! Michel, tú tienes dos hijos más que viven contigo y pretendes arrebatarme a la única que tengo yo?

- No lo interpretes así, y entiende que un hijo no suple a otro. Desde que Marie tenía tres años la veo muy poco, así que ahora me toca a mí disfrutarla.

- Conmigo no vas a llegar a ningún acuerdo porque no voy a aceptar que me alejes de la niña, así que está todo hablado.

Se levanta y va a dejar unos billetes sobre la mesa, pero él le sujeta la mano.

- No lo hagas. Recuerda que invité yo.

- No quiero que me invites.

- Vamos, Betty, siempre hemos conservado buena relación a pesar del divorcio.

- Eso es porque nunca habías pretendido lo que ahora. –Contesta seca.

- Siempre hemos sido leales uno con otro, y por eso he preferido decirte en persona que deseo cambiar esta situación.

- Te agradezco que hayas actuado así, pero tú también comprenderás que yo esté en contra, sí?

- Sí. –Reconoce fastidiado.

- Está bien. Adiós, Michel.

- Espera. Debes saber que cuando llegue a Cartagena pediré cita con mi abogado para solicitar el cambio de régimen al juez.

- Que tengas buen viaje. –Sale del restaurante dejándole allá sentado.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Se va directamente al banco, y se encuentra a Cata en la entrada.

- Buenas tardes, Betty. Te encuentras bien?

- Sí, sí, buenas tardes.

- Te veo bastante alterada. Acaso no ha vuelto Marie?

- Sí, pero lo malo es que también vino su padre… -Se lamenta malhumorada.

- Y eso por qué es malo? Michel y tú siempre os habéis llevado bien.

- Pues creo que eso se ha terminado.

- Te está dando problemas?

- Sí. –Dice respirando hondo y conteniendo las lágrimas.

- Te acompaño a tu despacho si no te importa, y me cuentas.

- OK! Prefiero desahogarme para ver si me relajo un poco.

Entran a la oficina de Betty, se sientan en sendos sillones y le cuenta la conversación que acaba de tener con él en el restaurante.

- Vaya, amiga, sí que se ha puesto difícil la situación… Y Marie sabe algo de esto?

- No. Creo que no.

- Bueno, pues no olvides que puedes contar conmigo para todo lo que necesites. OK?

- Gracias, Cata.

- Y ahora voy a ver al doctor Becerra, que ya casi es la hora.

- Yo voy a intentar concentrarme en el trabajo, a ver si consigo olvidarme del dichoso asunto.

Necesita hacer un esfuerzo sobrehumano, pero al fin lo logra aunque no por mucho tiempo, y cuando termina la jornada se va a casa deseando abrazar a su hija.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Allá la niña la recibe con grandes muestras de cariño que la hacen muy feliz.

- Marie, quieres que demos un paseo por el parque?

- Vale! Voy a ver si quiere venir la abuela.

Pero doña Julia supone que Betty está deseando estar a solas con su hija, sin compartirla con nadie, y rehúsa.

- No, m´hija. Usted vaya con su mamá y yo me quedaré haciendo compañía al abuelo.

Llegan al parque cercano tomadas de la mano.

- Mamá, cuando vuelve Susi?

- Su papá me dijo que mañana.

- Tengo unas ganas de verla…

- Bueno, el fin de semana está cerca y podréis veros. Ahora cuéntame todo lo que has hecho estas semanas en Cartagena.

- He ido todas las mañanas a la playa con Pierre, Lionel y a veces papá. Luego volvíamos a casa porque él tenía que irse al restaurante y nosotros nos quedábamos con Mirta para comer. Por la tarde papá volvía y nos llevaba al cine, o a patinar, o a jugar al tenis…

- Entonces lo has pasado muy bien.

- Sí, pero también me he acordado de ti y de los abuelos. Y de Susi, claro.

- Sí, claro! –La imita sonriente y añade.- Si pudieras elegir, qué preferirías? Vivir aquí e ir en vacaciones a Cartagena con papá, como ahora? O vivir con él y venir a pasar las vacaciones en Bogotá con…

- Yo quiero estar contigo! –No la deja terminar y responde con vehemencia.- Con papá me gusta ir en verano y en Navidad, pero yo quiero vivir aquí contigo y con los abuelos.

- Vale, vale, ya me enteré. –Sonríe feliz y la besa el pelo.- Sólo que pensé que como lo pasas tan requetebién allá…

- Sí, pero esta es mi casa. Mirta es buena, pero no eres tú. Yo me quedo en Bogotá. –Con firmeza.

- OK! OK! Nos tomamos un helado? –Propone Betty satisfecha para cambiar de conversación.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Al día siguiente por la tarde, Armando sale de la empresa y se va derecho a casa de sus padres para recoger a su hija.

Cuando le ve llegar, la niña corre hacia él que la levanta en sus brazos y la besa con cariño mientras la hace girar en el aire.

- Hola, princesita! Me has extrañado?

- Pues, claro, papá! Cómo crees? Y tú a mí?

- Muchísimo! –La estruja y da un sonoro beso en la mejilla.

- Ja! Ja! Ja! Para, papá, que me has dado un beso de abuela.

- Beso de abuela? –Pregunta Armando ofendido.

- Sí. Ha sonado CHUIK! La abuela me da muchos besos de esos seguidos: Chuik! Chuik! Chuik! –La imita.

- Beso de abuela… -Repite Armando burlón mirando con ojos entornados a su hija.

- Armando, ya has llegado? –Se acerca doña Margarita y besa a su hijo.

- Sí, mamá. He venido prontico para liberaros de esta brujilla.

- Angelito… Si es un sol.

- Ha sido juiciosita?

- Más que tú cuando tenías su edad. A ver, Susi, cuéntale a papá todo lo que has hecho.

- Por las mañanas he montado a caballo con Rober y el abuelo, y por las tardes nadábamos en la piscina o nos íbamos a las ferias de los pueblecitos de por allí cerca.

- A caballo? Habrás montado en tu yegua que es dócil, sí?

- Claro, hijo, tu padre sólo la deja cabalgar en Jessy.

- OK! Ya veo que lo habéis pasado muy bien.

- Sí, estas vacaciones han sido el ideal de unos abuelos para disfrutar de los nietos.

- Bueno, pues ahora voy a darte el segundo placer.

- Ah, sí? Y cuál es ese?

- Mira, mamá, los abuelos siempre dicen de los nietos: primero, qué alegría cuando llegan, y segundo, qué tranquilidad cuando se van con sus padres.

- Ja, ja, ja! Pues no te lo niego porque, en definitiva, tenerlos con nosotros es una gran responsabilidad. Pero somos tan felices con Susi y Rober…

- Ves? Pues ahora me toca a mí disfrutarla. Ah! Podrás venir mañana a casa y revisar el uniforme, el chándal, y las demás ropas del colegio?

- Claro, hijo, ni más faltaba! Iré por la mañana por si hay que comprar algo, y así el lunes estará todo dispuesto para empezar el curso.

- Bien. Susi, despídete y da las gracias a la abuela por las vacaciones, que nos vamos a casa.

La niña, obediente, abraza a su abuela.

- Adiós, abu, dale muchos besos al abuelo y muchas gracias.

- Nada de gracias, “muchas veces y a menudo”, que eso es lo que deseamos el abuelo y yo. –La devuelve el abrazo y da una carrerilla de besos “de abuela”: Chuik! Chuik! Chuik!



CONTINUARÁ…





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas, llegan nubes desde Cartagena, pero al menos como no están situadas entre ellos creo que no resultarán demasiado difíciles de superar. Además seguro que Armando la apoya. Besos.
reclamar a la niña. Espero que al final ceda y permita que Marie viva con su mamá en Bogotá.

Me gustó el capítulo, Calipso.

Besos.
Quote
Share

Franceis
Franceis

June 3rd, 2007, 8:15 am #7


- Vas a volver a dudar de mí, doctora? –Pregunta entornando los ojos con media sonrisa.

- Ni modo! –Se apresura a contestar ella simulando preocupación.- Nunca, jamás, en la vida!

- En ese caso vamos a casa. –Accede divertido estrechándola contra él.

- Bien! –Exclama Betty y sonríe de oreja a oreja.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo XVI.- Y la niña sabe algo de esto?



Pasan una tarde memorable que recordarán mientras vivan, y después de hacer el amor, aún entre arrumacos y carantoñas Betty le informa.

- Marie vuelve el miércoles. Y Susi?

- Me han dicho mis padres que regresan el jueves.

- Claro, como el lunes de la próxima semana ya empiezan las clases tenemos que ir preparando el uniforme, el chándal, los libros y cuadernos… en fin, todo el equipo.

- Es cierto. Mi madre se encarga de ir con ella a comprar todo lo que necesita de ropa, pero el resto es asunto mío. Si quieres podemos ir juntos a por el material escolar.

- Me parece bien, Armando, y ahora… quiero aprovechar todo el tiempo que pueda para estar contigo. –Se estrecha contra él.

- Y yo, cielo, porque cuando vuelvan las niñas se nos han acabado estas magníficas tardes en nuestro nidito.

- Nos tendremos que acostumbrar a dieta forzosa, porque cuando nos veamos estarán ellas delante. –Rocía el torso masculino de pequeños besos.

- Ayyys… -Suspira él.

A pesar de este detalle ellos ven la vida de color de rosa, y la única pequeña nube que observan en el cielo es cuando decir a las niñas que se aman.

Poco imaginan que el cielo se va a cubrir con las negras y espesas nubes de una tormenta el próximo miércoles.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty acude feliz a El Dorado para recibir a Marie y comérsela a besos y abrazos, pero cuando la niña aparece por la puerta de desembarque, en vez de ir acompañada como siempre por una azafata, viene con su padre.

Betty se huele inmediatamente que algo no va bien, y abraza y besa a su hija con cierta aprensión.

- Qué alegría, mi amor, ya estás aquí!

- Hola, mami! –Se la abraza al cuello.

- Buenos días, Betty.

- Buenos días, Michel. Has venido a hacer alguna gestión a Bogotá?

- No. Es que necesito hablar contigo de algo importante.

- Me estás preocupando. –Le dice muy seria.- Le pasa algo a Marie?

- Ah, no! Tranquilízate, la niña está perfectamente.

Betty respira aliviada. Como si le hubieran quitado una pesada losa de encima.

- Pues dime cuándo y dónde quieres hablar porque yo desconozco tus planes.

- Si te parece bien, podemos dejar a Marie con tus padres e irnos a comer nosotros. Así charlamos tranquilamente durante la comida porque yo tengo pasaje para el último vuelo de la tarde.

- OK! Vamos. –Toma a la niña de la mano y les guía hasta el coche.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Una vez en el restaurante, encargan la comida y Michel toma la palabra.

- Betty, yo… necesito hablar contigo porque me he sentido muy unido a nuestra hija, es maravillosa y la veo tan poco…

- Dónde quieres llegar, Michel? –Le pregunta suspicaz.

- Verás… esto no es fácil para mí… deseo… deseo que pase más tiempo conmigo… en Cartagena. –Va directo al grano.

Betty de primeras le mira en silencio. Luego contesta muy despacio.

- Eso resulta muy complicado si tenemos en cuenta que debe asistir al colegio, y no es recomendable para su buena integración en el grupo estudiar medio curso en Bogotá y medio en Cartagena.

- Oh! Pero si accedes a mi petición eso no será necesario. Permite que se venga conmigo y asistirá al mismo colegio que sus hermanos.

- Medio hermanos. –Le corrige mientras reflexiona lo que acaba de escuchar.

- Qué contestas, Betty? –La apremia.

- Que de ninguna manera! Cómo puedes pensar que voy a aceptar semejante arreglo? En las cláusulas de nuestro divorcio quedó dispuesto que Marie vivirá habitualmente conmigo y pasará contigo un mes de las vacaciones de verano y una semana en Navidad. No veo por qué ahora pretendes dar la vuelta a eso después de varios años de estar conforme.

- Muy sencillo. Porque es un encanto y echo de menos compartir la vida con ella.

- Siempre ha sido un encanto y hasta ahora no la has necesitado.

- Lo sé, lo sé desde hace tiempo, sólo que no me he decidido a dar el paso hasta ahora. –Hace una pausa y a continuación lanza un reclamo.- Tú la has tenido todos estos años.

- No pienso renunciar a un solo minuto que me corresponda estar con ella. –Declara Betty muy seria y aparta el plato que tiene delante.

- Vamos, me llevas años de ventaja y creo que ya es hora de que yo pueda disfrutar más de la niña.

- Ahora se te despierta el instinto paternal con respecto a tu hija?

- Siempre lo he tenido.

- Muy atenuado desde que hizo aparición Mirta y luego sus hijos. Será que ya no te llena tanto?

- Betty…

- Bueno, tanto da! Michel, tú tienes dos hijos más que viven contigo y pretendes arrebatarme a la única que tengo yo?

- No lo interpretes así, y entiende que un hijo no suple a otro. Desde que Marie tenía tres años la veo muy poco, así que ahora me toca a mí disfrutarla.

- Conmigo no vas a llegar a ningún acuerdo porque no voy a aceptar que me alejes de la niña, así que está todo hablado.

Se levanta y va a dejar unos billetes sobre la mesa, pero él le sujeta la mano.

- No lo hagas. Recuerda que invité yo.

- No quiero que me invites.

- Vamos, Betty, siempre hemos conservado buena relación a pesar del divorcio.

- Eso es porque nunca habías pretendido lo que ahora. –Contesta seca.

- Siempre hemos sido leales uno con otro, y por eso he preferido decirte en persona que deseo cambiar esta situación.

- Te agradezco que hayas actuado así, pero tú también comprenderás que yo esté en contra, sí?

- Sí. –Reconoce fastidiado.

- Está bien. Adiós, Michel.

- Espera. Debes saber que cuando llegue a Cartagena pediré cita con mi abogado para solicitar el cambio de régimen al juez.

- Que tengas buen viaje. –Sale del restaurante dejándole allá sentado.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Se va directamente al banco, y se encuentra a Cata en la entrada.

- Buenas tardes, Betty. Te encuentras bien?

- Sí, sí, buenas tardes.

- Te veo bastante alterada. Acaso no ha vuelto Marie?

- Sí, pero lo malo es que también vino su padre… -Se lamenta malhumorada.

- Y eso por qué es malo? Michel y tú siempre os habéis llevado bien.

- Pues creo que eso se ha terminado.

- Te está dando problemas?

- Sí. –Dice respirando hondo y conteniendo las lágrimas.

- Te acompaño a tu despacho si no te importa, y me cuentas.

- OK! Prefiero desahogarme para ver si me relajo un poco.

Entran a la oficina de Betty, se sientan en sendos sillones y le cuenta la conversación que acaba de tener con él en el restaurante.

- Vaya, amiga, sí que se ha puesto difícil la situación… Y Marie sabe algo de esto?

- No. Creo que no.

- Bueno, pues no olvides que puedes contar conmigo para todo lo que necesites. OK?

- Gracias, Cata.

- Y ahora voy a ver al doctor Becerra, que ya casi es la hora.

- Yo voy a intentar concentrarme en el trabajo, a ver si consigo olvidarme del dichoso asunto.

Necesita hacer un esfuerzo sobrehumano, pero al fin lo logra aunque no por mucho tiempo, y cuando termina la jornada se va a casa deseando abrazar a su hija.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Allá la niña la recibe con grandes muestras de cariño que la hacen muy feliz.

- Marie, quieres que demos un paseo por el parque?

- Vale! Voy a ver si quiere venir la abuela.

Pero doña Julia supone que Betty está deseando estar a solas con su hija, sin compartirla con nadie, y rehúsa.

- No, m´hija. Usted vaya con su mamá y yo me quedaré haciendo compañía al abuelo.

Llegan al parque cercano tomadas de la mano.

- Mamá, cuando vuelve Susi?

- Su papá me dijo que mañana.

- Tengo unas ganas de verla…

- Bueno, el fin de semana está cerca y podréis veros. Ahora cuéntame todo lo que has hecho estas semanas en Cartagena.

- He ido todas las mañanas a la playa con Pierre, Lionel y a veces papá. Luego volvíamos a casa porque él tenía que irse al restaurante y nosotros nos quedábamos con Mirta para comer. Por la tarde papá volvía y nos llevaba al cine, o a patinar, o a jugar al tenis…

- Entonces lo has pasado muy bien.

- Sí, pero también me he acordado de ti y de los abuelos. Y de Susi, claro.

- Sí, claro! –La imita sonriente y añade.- Si pudieras elegir, qué preferirías? Vivir aquí e ir en vacaciones a Cartagena con papá, como ahora? O vivir con él y venir a pasar las vacaciones en Bogotá con…

- Yo quiero estar contigo! –No la deja terminar y responde con vehemencia.- Con papá me gusta ir en verano y en Navidad, pero yo quiero vivir aquí contigo y con los abuelos.

- Vale, vale, ya me enteré. –Sonríe feliz y la besa el pelo.- Sólo que pensé que como lo pasas tan requetebién allá…

- Sí, pero esta es mi casa. Mirta es buena, pero no eres tú. Yo me quedo en Bogotá. –Con firmeza.

- OK! OK! Nos tomamos un helado? –Propone Betty satisfecha para cambiar de conversación.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Al día siguiente por la tarde, Armando sale de la empresa y se va derecho a casa de sus padres para recoger a su hija.

Cuando le ve llegar, la niña corre hacia él que la levanta en sus brazos y la besa con cariño mientras la hace girar en el aire.

- Hola, princesita! Me has extrañado?

- Pues, claro, papá! Cómo crees? Y tú a mí?

- Muchísimo! –La estruja y da un sonoro beso en la mejilla.

- Ja! Ja! Ja! Para, papá, que me has dado un beso de abuela.

- Beso de abuela? –Pregunta Armando ofendido.

- Sí. Ha sonado CHUIK! La abuela me da muchos besos de esos seguidos: Chuik! Chuik! Chuik! –La imita.

- Beso de abuela… -Repite Armando burlón mirando con ojos entornados a su hija.

- Armando, ya has llegado? –Se acerca doña Margarita y besa a su hijo.

- Sí, mamá. He venido prontico para liberaros de esta brujilla.

- Angelito… Si es un sol.

- Ha sido juiciosita?

- Más que tú cuando tenías su edad. A ver, Susi, cuéntale a papá todo lo que has hecho.

- Por las mañanas he montado a caballo con Rober y el abuelo, y por las tardes nadábamos en la piscina o nos íbamos a las ferias de los pueblecitos de por allí cerca.

- A caballo? Habrás montado en tu yegua que es dócil, sí?

- Claro, hijo, tu padre sólo la deja cabalgar en Jessy.

- OK! Ya veo que lo habéis pasado muy bien.

- Sí, estas vacaciones han sido el ideal de unos abuelos para disfrutar de los nietos.

- Bueno, pues ahora voy a darte el segundo placer.

- Ah, sí? Y cuál es ese?

- Mira, mamá, los abuelos siempre dicen de los nietos: primero, qué alegría cuando llegan, y segundo, qué tranquilidad cuando se van con sus padres.

- Ja, ja, ja! Pues no te lo niego porque, en definitiva, tenerlos con nosotros es una gran responsabilidad. Pero somos tan felices con Susi y Rober…

- Ves? Pues ahora me toca a mí disfrutarla. Ah! Podrás venir mañana a casa y revisar el uniforme, el chándal, y las demás ropas del colegio?

- Claro, hijo, ni más faltaba! Iré por la mañana por si hay que comprar algo, y así el lunes estará todo dispuesto para empezar el curso.

- Bien. Susi, despídete y da las gracias a la abuela por las vacaciones, que nos vamos a casa.

La niña, obediente, abraza a su abuela.

- Adiós, abu, dale muchos besos al abuelo y muchas gracias.

- Nada de gracias, “muchas veces y a menudo”, que eso es lo que deseamos el abuelo y yo. –La devuelve el abrazo y da una carrerilla de besos “de abuela”: Chuik! Chuik! Chuik!



CONTINUARÁ…





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas, llegan nubes desde Cartagena, pero al menos como no están situadas entre ellos creo que no resultarán demasiado difíciles de superar. Además seguro que Armando la apoya. Besos.
things are getting complicated between michel and betty. i can't blame michel. but it is very hard for betty too. yehey! susi is coming. so the two girls would know that their "plan" worked and soon they would be sisters.
Quote
Share

Gala
Gala

June 3rd, 2007, 8:18 pm #8


- Vas a volver a dudar de mí, doctora? –Pregunta entornando los ojos con media sonrisa.

- Ni modo! –Se apresura a contestar ella simulando preocupación.- Nunca, jamás, en la vida!

- En ese caso vamos a casa. –Accede divertido estrechándola contra él.

- Bien! –Exclama Betty y sonríe de oreja a oreja.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo XVI.- Y la niña sabe algo de esto?



Pasan una tarde memorable que recordarán mientras vivan, y después de hacer el amor, aún entre arrumacos y carantoñas Betty le informa.

- Marie vuelve el miércoles. Y Susi?

- Me han dicho mis padres que regresan el jueves.

- Claro, como el lunes de la próxima semana ya empiezan las clases tenemos que ir preparando el uniforme, el chándal, los libros y cuadernos… en fin, todo el equipo.

- Es cierto. Mi madre se encarga de ir con ella a comprar todo lo que necesita de ropa, pero el resto es asunto mío. Si quieres podemos ir juntos a por el material escolar.

- Me parece bien, Armando, y ahora… quiero aprovechar todo el tiempo que pueda para estar contigo. –Se estrecha contra él.

- Y yo, cielo, porque cuando vuelvan las niñas se nos han acabado estas magníficas tardes en nuestro nidito.

- Nos tendremos que acostumbrar a dieta forzosa, porque cuando nos veamos estarán ellas delante. –Rocía el torso masculino de pequeños besos.

- Ayyys… -Suspira él.

A pesar de este detalle ellos ven la vida de color de rosa, y la única pequeña nube que observan en el cielo es cuando decir a las niñas que se aman.

Poco imaginan que el cielo se va a cubrir con las negras y espesas nubes de una tormenta el próximo miércoles.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty acude feliz a El Dorado para recibir a Marie y comérsela a besos y abrazos, pero cuando la niña aparece por la puerta de desembarque, en vez de ir acompañada como siempre por una azafata, viene con su padre.

Betty se huele inmediatamente que algo no va bien, y abraza y besa a su hija con cierta aprensión.

- Qué alegría, mi amor, ya estás aquí!

- Hola, mami! –Se la abraza al cuello.

- Buenos días, Betty.

- Buenos días, Michel. Has venido a hacer alguna gestión a Bogotá?

- No. Es que necesito hablar contigo de algo importante.

- Me estás preocupando. –Le dice muy seria.- Le pasa algo a Marie?

- Ah, no! Tranquilízate, la niña está perfectamente.

Betty respira aliviada. Como si le hubieran quitado una pesada losa de encima.

- Pues dime cuándo y dónde quieres hablar porque yo desconozco tus planes.

- Si te parece bien, podemos dejar a Marie con tus padres e irnos a comer nosotros. Así charlamos tranquilamente durante la comida porque yo tengo pasaje para el último vuelo de la tarde.

- OK! Vamos. –Toma a la niña de la mano y les guía hasta el coche.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Una vez en el restaurante, encargan la comida y Michel toma la palabra.

- Betty, yo… necesito hablar contigo porque me he sentido muy unido a nuestra hija, es maravillosa y la veo tan poco…

- Dónde quieres llegar, Michel? –Le pregunta suspicaz.

- Verás… esto no es fácil para mí… deseo… deseo que pase más tiempo conmigo… en Cartagena. –Va directo al grano.

Betty de primeras le mira en silencio. Luego contesta muy despacio.

- Eso resulta muy complicado si tenemos en cuenta que debe asistir al colegio, y no es recomendable para su buena integración en el grupo estudiar medio curso en Bogotá y medio en Cartagena.

- Oh! Pero si accedes a mi petición eso no será necesario. Permite que se venga conmigo y asistirá al mismo colegio que sus hermanos.

- Medio hermanos. –Le corrige mientras reflexiona lo que acaba de escuchar.

- Qué contestas, Betty? –La apremia.

- Que de ninguna manera! Cómo puedes pensar que voy a aceptar semejante arreglo? En las cláusulas de nuestro divorcio quedó dispuesto que Marie vivirá habitualmente conmigo y pasará contigo un mes de las vacaciones de verano y una semana en Navidad. No veo por qué ahora pretendes dar la vuelta a eso después de varios años de estar conforme.

- Muy sencillo. Porque es un encanto y echo de menos compartir la vida con ella.

- Siempre ha sido un encanto y hasta ahora no la has necesitado.

- Lo sé, lo sé desde hace tiempo, sólo que no me he decidido a dar el paso hasta ahora. –Hace una pausa y a continuación lanza un reclamo.- Tú la has tenido todos estos años.

- No pienso renunciar a un solo minuto que me corresponda estar con ella. –Declara Betty muy seria y aparta el plato que tiene delante.

- Vamos, me llevas años de ventaja y creo que ya es hora de que yo pueda disfrutar más de la niña.

- Ahora se te despierta el instinto paternal con respecto a tu hija?

- Siempre lo he tenido.

- Muy atenuado desde que hizo aparición Mirta y luego sus hijos. Será que ya no te llena tanto?

- Betty…

- Bueno, tanto da! Michel, tú tienes dos hijos más que viven contigo y pretendes arrebatarme a la única que tengo yo?

- No lo interpretes así, y entiende que un hijo no suple a otro. Desde que Marie tenía tres años la veo muy poco, así que ahora me toca a mí disfrutarla.

- Conmigo no vas a llegar a ningún acuerdo porque no voy a aceptar que me alejes de la niña, así que está todo hablado.

Se levanta y va a dejar unos billetes sobre la mesa, pero él le sujeta la mano.

- No lo hagas. Recuerda que invité yo.

- No quiero que me invites.

- Vamos, Betty, siempre hemos conservado buena relación a pesar del divorcio.

- Eso es porque nunca habías pretendido lo que ahora. –Contesta seca.

- Siempre hemos sido leales uno con otro, y por eso he preferido decirte en persona que deseo cambiar esta situación.

- Te agradezco que hayas actuado así, pero tú también comprenderás que yo esté en contra, sí?

- Sí. –Reconoce fastidiado.

- Está bien. Adiós, Michel.

- Espera. Debes saber que cuando llegue a Cartagena pediré cita con mi abogado para solicitar el cambio de régimen al juez.

- Que tengas buen viaje. –Sale del restaurante dejándole allá sentado.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Se va directamente al banco, y se encuentra a Cata en la entrada.

- Buenas tardes, Betty. Te encuentras bien?

- Sí, sí, buenas tardes.

- Te veo bastante alterada. Acaso no ha vuelto Marie?

- Sí, pero lo malo es que también vino su padre… -Se lamenta malhumorada.

- Y eso por qué es malo? Michel y tú siempre os habéis llevado bien.

- Pues creo que eso se ha terminado.

- Te está dando problemas?

- Sí. –Dice respirando hondo y conteniendo las lágrimas.

- Te acompaño a tu despacho si no te importa, y me cuentas.

- OK! Prefiero desahogarme para ver si me relajo un poco.

Entran a la oficina de Betty, se sientan en sendos sillones y le cuenta la conversación que acaba de tener con él en el restaurante.

- Vaya, amiga, sí que se ha puesto difícil la situación… Y Marie sabe algo de esto?

- No. Creo que no.

- Bueno, pues no olvides que puedes contar conmigo para todo lo que necesites. OK?

- Gracias, Cata.

- Y ahora voy a ver al doctor Becerra, que ya casi es la hora.

- Yo voy a intentar concentrarme en el trabajo, a ver si consigo olvidarme del dichoso asunto.

Necesita hacer un esfuerzo sobrehumano, pero al fin lo logra aunque no por mucho tiempo, y cuando termina la jornada se va a casa deseando abrazar a su hija.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Allá la niña la recibe con grandes muestras de cariño que la hacen muy feliz.

- Marie, quieres que demos un paseo por el parque?

- Vale! Voy a ver si quiere venir la abuela.

Pero doña Julia supone que Betty está deseando estar a solas con su hija, sin compartirla con nadie, y rehúsa.

- No, m´hija. Usted vaya con su mamá y yo me quedaré haciendo compañía al abuelo.

Llegan al parque cercano tomadas de la mano.

- Mamá, cuando vuelve Susi?

- Su papá me dijo que mañana.

- Tengo unas ganas de verla…

- Bueno, el fin de semana está cerca y podréis veros. Ahora cuéntame todo lo que has hecho estas semanas en Cartagena.

- He ido todas las mañanas a la playa con Pierre, Lionel y a veces papá. Luego volvíamos a casa porque él tenía que irse al restaurante y nosotros nos quedábamos con Mirta para comer. Por la tarde papá volvía y nos llevaba al cine, o a patinar, o a jugar al tenis…

- Entonces lo has pasado muy bien.

- Sí, pero también me he acordado de ti y de los abuelos. Y de Susi, claro.

- Sí, claro! –La imita sonriente y añade.- Si pudieras elegir, qué preferirías? Vivir aquí e ir en vacaciones a Cartagena con papá, como ahora? O vivir con él y venir a pasar las vacaciones en Bogotá con…

- Yo quiero estar contigo! –No la deja terminar y responde con vehemencia.- Con papá me gusta ir en verano y en Navidad, pero yo quiero vivir aquí contigo y con los abuelos.

- Vale, vale, ya me enteré. –Sonríe feliz y la besa el pelo.- Sólo que pensé que como lo pasas tan requetebién allá…

- Sí, pero esta es mi casa. Mirta es buena, pero no eres tú. Yo me quedo en Bogotá. –Con firmeza.

- OK! OK! Nos tomamos un helado? –Propone Betty satisfecha para cambiar de conversación.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Al día siguiente por la tarde, Armando sale de la empresa y se va derecho a casa de sus padres para recoger a su hija.

Cuando le ve llegar, la niña corre hacia él que la levanta en sus brazos y la besa con cariño mientras la hace girar en el aire.

- Hola, princesita! Me has extrañado?

- Pues, claro, papá! Cómo crees? Y tú a mí?

- Muchísimo! –La estruja y da un sonoro beso en la mejilla.

- Ja! Ja! Ja! Para, papá, que me has dado un beso de abuela.

- Beso de abuela? –Pregunta Armando ofendido.

- Sí. Ha sonado CHUIK! La abuela me da muchos besos de esos seguidos: Chuik! Chuik! Chuik! –La imita.

- Beso de abuela… -Repite Armando burlón mirando con ojos entornados a su hija.

- Armando, ya has llegado? –Se acerca doña Margarita y besa a su hijo.

- Sí, mamá. He venido prontico para liberaros de esta brujilla.

- Angelito… Si es un sol.

- Ha sido juiciosita?

- Más que tú cuando tenías su edad. A ver, Susi, cuéntale a papá todo lo que has hecho.

- Por las mañanas he montado a caballo con Rober y el abuelo, y por las tardes nadábamos en la piscina o nos íbamos a las ferias de los pueblecitos de por allí cerca.

- A caballo? Habrás montado en tu yegua que es dócil, sí?

- Claro, hijo, tu padre sólo la deja cabalgar en Jessy.

- OK! Ya veo que lo habéis pasado muy bien.

- Sí, estas vacaciones han sido el ideal de unos abuelos para disfrutar de los nietos.

- Bueno, pues ahora voy a darte el segundo placer.

- Ah, sí? Y cuál es ese?

- Mira, mamá, los abuelos siempre dicen de los nietos: primero, qué alegría cuando llegan, y segundo, qué tranquilidad cuando se van con sus padres.

- Ja, ja, ja! Pues no te lo niego porque, en definitiva, tenerlos con nosotros es una gran responsabilidad. Pero somos tan felices con Susi y Rober…

- Ves? Pues ahora me toca a mí disfrutarla. Ah! Podrás venir mañana a casa y revisar el uniforme, el chándal, y las demás ropas del colegio?

- Claro, hijo, ni más faltaba! Iré por la mañana por si hay que comprar algo, y así el lunes estará todo dispuesto para empezar el curso.

- Bien. Susi, despídete y da las gracias a la abuela por las vacaciones, que nos vamos a casa.

La niña, obediente, abraza a su abuela.

- Adiós, abu, dale muchos besos al abuelo y muchas gracias.

- Nada de gracias, “muchas veces y a menudo”, que eso es lo que deseamos el abuelo y yo. –La devuelve el abrazo y da una carrerilla de besos “de abuela”: Chuik! Chuik! Chuik!



CONTINUARÁ…





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas, llegan nubes desde Cartagena, pero al menos como no están situadas entre ellos creo que no resultarán demasiado difíciles de superar. Además seguro que Armando la apoya. Besos.
Michell no pueda separar a Betty de su hija y a que viene ahora este interes por ella despues de tantos años? Besotes.
Quote
Share

eternidad
eternidad

June 4th, 2007, 12:02 am #9


- Vas a volver a dudar de mí, doctora? –Pregunta entornando los ojos con media sonrisa.

- Ni modo! –Se apresura a contestar ella simulando preocupación.- Nunca, jamás, en la vida!

- En ese caso vamos a casa. –Accede divertido estrechándola contra él.

- Bien! –Exclama Betty y sonríe de oreja a oreja.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo XVI.- Y la niña sabe algo de esto?



Pasan una tarde memorable que recordarán mientras vivan, y después de hacer el amor, aún entre arrumacos y carantoñas Betty le informa.

- Marie vuelve el miércoles. Y Susi?

- Me han dicho mis padres que regresan el jueves.

- Claro, como el lunes de la próxima semana ya empiezan las clases tenemos que ir preparando el uniforme, el chándal, los libros y cuadernos… en fin, todo el equipo.

- Es cierto. Mi madre se encarga de ir con ella a comprar todo lo que necesita de ropa, pero el resto es asunto mío. Si quieres podemos ir juntos a por el material escolar.

- Me parece bien, Armando, y ahora… quiero aprovechar todo el tiempo que pueda para estar contigo. –Se estrecha contra él.

- Y yo, cielo, porque cuando vuelvan las niñas se nos han acabado estas magníficas tardes en nuestro nidito.

- Nos tendremos que acostumbrar a dieta forzosa, porque cuando nos veamos estarán ellas delante. –Rocía el torso masculino de pequeños besos.

- Ayyys… -Suspira él.

A pesar de este detalle ellos ven la vida de color de rosa, y la única pequeña nube que observan en el cielo es cuando decir a las niñas que se aman.

Poco imaginan que el cielo se va a cubrir con las negras y espesas nubes de una tormenta el próximo miércoles.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty acude feliz a El Dorado para recibir a Marie y comérsela a besos y abrazos, pero cuando la niña aparece por la puerta de desembarque, en vez de ir acompañada como siempre por una azafata, viene con su padre.

Betty se huele inmediatamente que algo no va bien, y abraza y besa a su hija con cierta aprensión.

- Qué alegría, mi amor, ya estás aquí!

- Hola, mami! –Se la abraza al cuello.

- Buenos días, Betty.

- Buenos días, Michel. Has venido a hacer alguna gestión a Bogotá?

- No. Es que necesito hablar contigo de algo importante.

- Me estás preocupando. –Le dice muy seria.- Le pasa algo a Marie?

- Ah, no! Tranquilízate, la niña está perfectamente.

Betty respira aliviada. Como si le hubieran quitado una pesada losa de encima.

- Pues dime cuándo y dónde quieres hablar porque yo desconozco tus planes.

- Si te parece bien, podemos dejar a Marie con tus padres e irnos a comer nosotros. Así charlamos tranquilamente durante la comida porque yo tengo pasaje para el último vuelo de la tarde.

- OK! Vamos. –Toma a la niña de la mano y les guía hasta el coche.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Una vez en el restaurante, encargan la comida y Michel toma la palabra.

- Betty, yo… necesito hablar contigo porque me he sentido muy unido a nuestra hija, es maravillosa y la veo tan poco…

- Dónde quieres llegar, Michel? –Le pregunta suspicaz.

- Verás… esto no es fácil para mí… deseo… deseo que pase más tiempo conmigo… en Cartagena. –Va directo al grano.

Betty de primeras le mira en silencio. Luego contesta muy despacio.

- Eso resulta muy complicado si tenemos en cuenta que debe asistir al colegio, y no es recomendable para su buena integración en el grupo estudiar medio curso en Bogotá y medio en Cartagena.

- Oh! Pero si accedes a mi petición eso no será necesario. Permite que se venga conmigo y asistirá al mismo colegio que sus hermanos.

- Medio hermanos. –Le corrige mientras reflexiona lo que acaba de escuchar.

- Qué contestas, Betty? –La apremia.

- Que de ninguna manera! Cómo puedes pensar que voy a aceptar semejante arreglo? En las cláusulas de nuestro divorcio quedó dispuesto que Marie vivirá habitualmente conmigo y pasará contigo un mes de las vacaciones de verano y una semana en Navidad. No veo por qué ahora pretendes dar la vuelta a eso después de varios años de estar conforme.

- Muy sencillo. Porque es un encanto y echo de menos compartir la vida con ella.

- Siempre ha sido un encanto y hasta ahora no la has necesitado.

- Lo sé, lo sé desde hace tiempo, sólo que no me he decidido a dar el paso hasta ahora. –Hace una pausa y a continuación lanza un reclamo.- Tú la has tenido todos estos años.

- No pienso renunciar a un solo minuto que me corresponda estar con ella. –Declara Betty muy seria y aparta el plato que tiene delante.

- Vamos, me llevas años de ventaja y creo que ya es hora de que yo pueda disfrutar más de la niña.

- Ahora se te despierta el instinto paternal con respecto a tu hija?

- Siempre lo he tenido.

- Muy atenuado desde que hizo aparición Mirta y luego sus hijos. Será que ya no te llena tanto?

- Betty…

- Bueno, tanto da! Michel, tú tienes dos hijos más que viven contigo y pretendes arrebatarme a la única que tengo yo?

- No lo interpretes así, y entiende que un hijo no suple a otro. Desde que Marie tenía tres años la veo muy poco, así que ahora me toca a mí disfrutarla.

- Conmigo no vas a llegar a ningún acuerdo porque no voy a aceptar que me alejes de la niña, así que está todo hablado.

Se levanta y va a dejar unos billetes sobre la mesa, pero él le sujeta la mano.

- No lo hagas. Recuerda que invité yo.

- No quiero que me invites.

- Vamos, Betty, siempre hemos conservado buena relación a pesar del divorcio.

- Eso es porque nunca habías pretendido lo que ahora. –Contesta seca.

- Siempre hemos sido leales uno con otro, y por eso he preferido decirte en persona que deseo cambiar esta situación.

- Te agradezco que hayas actuado así, pero tú también comprenderás que yo esté en contra, sí?

- Sí. –Reconoce fastidiado.

- Está bien. Adiós, Michel.

- Espera. Debes saber que cuando llegue a Cartagena pediré cita con mi abogado para solicitar el cambio de régimen al juez.

- Que tengas buen viaje. –Sale del restaurante dejándole allá sentado.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Se va directamente al banco, y se encuentra a Cata en la entrada.

- Buenas tardes, Betty. Te encuentras bien?

- Sí, sí, buenas tardes.

- Te veo bastante alterada. Acaso no ha vuelto Marie?

- Sí, pero lo malo es que también vino su padre… -Se lamenta malhumorada.

- Y eso por qué es malo? Michel y tú siempre os habéis llevado bien.

- Pues creo que eso se ha terminado.

- Te está dando problemas?

- Sí. –Dice respirando hondo y conteniendo las lágrimas.

- Te acompaño a tu despacho si no te importa, y me cuentas.

- OK! Prefiero desahogarme para ver si me relajo un poco.

Entran a la oficina de Betty, se sientan en sendos sillones y le cuenta la conversación que acaba de tener con él en el restaurante.

- Vaya, amiga, sí que se ha puesto difícil la situación… Y Marie sabe algo de esto?

- No. Creo que no.

- Bueno, pues no olvides que puedes contar conmigo para todo lo que necesites. OK?

- Gracias, Cata.

- Y ahora voy a ver al doctor Becerra, que ya casi es la hora.

- Yo voy a intentar concentrarme en el trabajo, a ver si consigo olvidarme del dichoso asunto.

Necesita hacer un esfuerzo sobrehumano, pero al fin lo logra aunque no por mucho tiempo, y cuando termina la jornada se va a casa deseando abrazar a su hija.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Allá la niña la recibe con grandes muestras de cariño que la hacen muy feliz.

- Marie, quieres que demos un paseo por el parque?

- Vale! Voy a ver si quiere venir la abuela.

Pero doña Julia supone que Betty está deseando estar a solas con su hija, sin compartirla con nadie, y rehúsa.

- No, m´hija. Usted vaya con su mamá y yo me quedaré haciendo compañía al abuelo.

Llegan al parque cercano tomadas de la mano.

- Mamá, cuando vuelve Susi?

- Su papá me dijo que mañana.

- Tengo unas ganas de verla…

- Bueno, el fin de semana está cerca y podréis veros. Ahora cuéntame todo lo que has hecho estas semanas en Cartagena.

- He ido todas las mañanas a la playa con Pierre, Lionel y a veces papá. Luego volvíamos a casa porque él tenía que irse al restaurante y nosotros nos quedábamos con Mirta para comer. Por la tarde papá volvía y nos llevaba al cine, o a patinar, o a jugar al tenis…

- Entonces lo has pasado muy bien.

- Sí, pero también me he acordado de ti y de los abuelos. Y de Susi, claro.

- Sí, claro! –La imita sonriente y añade.- Si pudieras elegir, qué preferirías? Vivir aquí e ir en vacaciones a Cartagena con papá, como ahora? O vivir con él y venir a pasar las vacaciones en Bogotá con…

- Yo quiero estar contigo! –No la deja terminar y responde con vehemencia.- Con papá me gusta ir en verano y en Navidad, pero yo quiero vivir aquí contigo y con los abuelos.

- Vale, vale, ya me enteré. –Sonríe feliz y la besa el pelo.- Sólo que pensé que como lo pasas tan requetebién allá…

- Sí, pero esta es mi casa. Mirta es buena, pero no eres tú. Yo me quedo en Bogotá. –Con firmeza.

- OK! OK! Nos tomamos un helado? –Propone Betty satisfecha para cambiar de conversación.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Al día siguiente por la tarde, Armando sale de la empresa y se va derecho a casa de sus padres para recoger a su hija.

Cuando le ve llegar, la niña corre hacia él que la levanta en sus brazos y la besa con cariño mientras la hace girar en el aire.

- Hola, princesita! Me has extrañado?

- Pues, claro, papá! Cómo crees? Y tú a mí?

- Muchísimo! –La estruja y da un sonoro beso en la mejilla.

- Ja! Ja! Ja! Para, papá, que me has dado un beso de abuela.

- Beso de abuela? –Pregunta Armando ofendido.

- Sí. Ha sonado CHUIK! La abuela me da muchos besos de esos seguidos: Chuik! Chuik! Chuik! –La imita.

- Beso de abuela… -Repite Armando burlón mirando con ojos entornados a su hija.

- Armando, ya has llegado? –Se acerca doña Margarita y besa a su hijo.

- Sí, mamá. He venido prontico para liberaros de esta brujilla.

- Angelito… Si es un sol.

- Ha sido juiciosita?

- Más que tú cuando tenías su edad. A ver, Susi, cuéntale a papá todo lo que has hecho.

- Por las mañanas he montado a caballo con Rober y el abuelo, y por las tardes nadábamos en la piscina o nos íbamos a las ferias de los pueblecitos de por allí cerca.

- A caballo? Habrás montado en tu yegua que es dócil, sí?

- Claro, hijo, tu padre sólo la deja cabalgar en Jessy.

- OK! Ya veo que lo habéis pasado muy bien.

- Sí, estas vacaciones han sido el ideal de unos abuelos para disfrutar de los nietos.

- Bueno, pues ahora voy a darte el segundo placer.

- Ah, sí? Y cuál es ese?

- Mira, mamá, los abuelos siempre dicen de los nietos: primero, qué alegría cuando llegan, y segundo, qué tranquilidad cuando se van con sus padres.

- Ja, ja, ja! Pues no te lo niego porque, en definitiva, tenerlos con nosotros es una gran responsabilidad. Pero somos tan felices con Susi y Rober…

- Ves? Pues ahora me toca a mí disfrutarla. Ah! Podrás venir mañana a casa y revisar el uniforme, el chándal, y las demás ropas del colegio?

- Claro, hijo, ni más faltaba! Iré por la mañana por si hay que comprar algo, y así el lunes estará todo dispuesto para empezar el curso.

- Bien. Susi, despídete y da las gracias a la abuela por las vacaciones, que nos vamos a casa.

La niña, obediente, abraza a su abuela.

- Adiós, abu, dale muchos besos al abuelo y muchas gracias.

- Nada de gracias, “muchas veces y a menudo”, que eso es lo que deseamos el abuelo y yo. –La devuelve el abrazo y da una carrerilla de besos “de abuela”: Chuik! Chuik! Chuik!



CONTINUARÁ…





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas, llegan nubes desde Cartagena, pero al menos como no están situadas entre ellos creo que no resultarán demasiado difíciles de superar. Además seguro que Armando la apoya. Besos.
puede solicitar...tener a la niña más dias en Verano y más festivos, pero eso de quitársela a su madre, después de lo que ella la ha cuidado...no, no señor!. Michel fue quien rompió su matrimonio, que cargue con las consecuencias...que tal!. Espero que lo arregles cuanto antes amix. Muchos besitos
Quote
Share

Mar (mex)
Mar (mex)

June 4th, 2007, 3:47 am #10


- Vas a volver a dudar de mí, doctora? –Pregunta entornando los ojos con media sonrisa.

- Ni modo! –Se apresura a contestar ella simulando preocupación.- Nunca, jamás, en la vida!

- En ese caso vamos a casa. –Accede divertido estrechándola contra él.

- Bien! –Exclama Betty y sonríe de oreja a oreja.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo XVI.- Y la niña sabe algo de esto?



Pasan una tarde memorable que recordarán mientras vivan, y después de hacer el amor, aún entre arrumacos y carantoñas Betty le informa.

- Marie vuelve el miércoles. Y Susi?

- Me han dicho mis padres que regresan el jueves.

- Claro, como el lunes de la próxima semana ya empiezan las clases tenemos que ir preparando el uniforme, el chándal, los libros y cuadernos… en fin, todo el equipo.

- Es cierto. Mi madre se encarga de ir con ella a comprar todo lo que necesita de ropa, pero el resto es asunto mío. Si quieres podemos ir juntos a por el material escolar.

- Me parece bien, Armando, y ahora… quiero aprovechar todo el tiempo que pueda para estar contigo. –Se estrecha contra él.

- Y yo, cielo, porque cuando vuelvan las niñas se nos han acabado estas magníficas tardes en nuestro nidito.

- Nos tendremos que acostumbrar a dieta forzosa, porque cuando nos veamos estarán ellas delante. –Rocía el torso masculino de pequeños besos.

- Ayyys… -Suspira él.

A pesar de este detalle ellos ven la vida de color de rosa, y la única pequeña nube que observan en el cielo es cuando decir a las niñas que se aman.

Poco imaginan que el cielo se va a cubrir con las negras y espesas nubes de una tormenta el próximo miércoles.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty acude feliz a El Dorado para recibir a Marie y comérsela a besos y abrazos, pero cuando la niña aparece por la puerta de desembarque, en vez de ir acompañada como siempre por una azafata, viene con su padre.

Betty se huele inmediatamente que algo no va bien, y abraza y besa a su hija con cierta aprensión.

- Qué alegría, mi amor, ya estás aquí!

- Hola, mami! –Se la abraza al cuello.

- Buenos días, Betty.

- Buenos días, Michel. Has venido a hacer alguna gestión a Bogotá?

- No. Es que necesito hablar contigo de algo importante.

- Me estás preocupando. –Le dice muy seria.- Le pasa algo a Marie?

- Ah, no! Tranquilízate, la niña está perfectamente.

Betty respira aliviada. Como si le hubieran quitado una pesada losa de encima.

- Pues dime cuándo y dónde quieres hablar porque yo desconozco tus planes.

- Si te parece bien, podemos dejar a Marie con tus padres e irnos a comer nosotros. Así charlamos tranquilamente durante la comida porque yo tengo pasaje para el último vuelo de la tarde.

- OK! Vamos. –Toma a la niña de la mano y les guía hasta el coche.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Una vez en el restaurante, encargan la comida y Michel toma la palabra.

- Betty, yo… necesito hablar contigo porque me he sentido muy unido a nuestra hija, es maravillosa y la veo tan poco…

- Dónde quieres llegar, Michel? –Le pregunta suspicaz.

- Verás… esto no es fácil para mí… deseo… deseo que pase más tiempo conmigo… en Cartagena. –Va directo al grano.

Betty de primeras le mira en silencio. Luego contesta muy despacio.

- Eso resulta muy complicado si tenemos en cuenta que debe asistir al colegio, y no es recomendable para su buena integración en el grupo estudiar medio curso en Bogotá y medio en Cartagena.

- Oh! Pero si accedes a mi petición eso no será necesario. Permite que se venga conmigo y asistirá al mismo colegio que sus hermanos.

- Medio hermanos. –Le corrige mientras reflexiona lo que acaba de escuchar.

- Qué contestas, Betty? –La apremia.

- Que de ninguna manera! Cómo puedes pensar que voy a aceptar semejante arreglo? En las cláusulas de nuestro divorcio quedó dispuesto que Marie vivirá habitualmente conmigo y pasará contigo un mes de las vacaciones de verano y una semana en Navidad. No veo por qué ahora pretendes dar la vuelta a eso después de varios años de estar conforme.

- Muy sencillo. Porque es un encanto y echo de menos compartir la vida con ella.

- Siempre ha sido un encanto y hasta ahora no la has necesitado.

- Lo sé, lo sé desde hace tiempo, sólo que no me he decidido a dar el paso hasta ahora. –Hace una pausa y a continuación lanza un reclamo.- Tú la has tenido todos estos años.

- No pienso renunciar a un solo minuto que me corresponda estar con ella. –Declara Betty muy seria y aparta el plato que tiene delante.

- Vamos, me llevas años de ventaja y creo que ya es hora de que yo pueda disfrutar más de la niña.

- Ahora se te despierta el instinto paternal con respecto a tu hija?

- Siempre lo he tenido.

- Muy atenuado desde que hizo aparición Mirta y luego sus hijos. Será que ya no te llena tanto?

- Betty…

- Bueno, tanto da! Michel, tú tienes dos hijos más que viven contigo y pretendes arrebatarme a la única que tengo yo?

- No lo interpretes así, y entiende que un hijo no suple a otro. Desde que Marie tenía tres años la veo muy poco, así que ahora me toca a mí disfrutarla.

- Conmigo no vas a llegar a ningún acuerdo porque no voy a aceptar que me alejes de la niña, así que está todo hablado.

Se levanta y va a dejar unos billetes sobre la mesa, pero él le sujeta la mano.

- No lo hagas. Recuerda que invité yo.

- No quiero que me invites.

- Vamos, Betty, siempre hemos conservado buena relación a pesar del divorcio.

- Eso es porque nunca habías pretendido lo que ahora. –Contesta seca.

- Siempre hemos sido leales uno con otro, y por eso he preferido decirte en persona que deseo cambiar esta situación.

- Te agradezco que hayas actuado así, pero tú también comprenderás que yo esté en contra, sí?

- Sí. –Reconoce fastidiado.

- Está bien. Adiós, Michel.

- Espera. Debes saber que cuando llegue a Cartagena pediré cita con mi abogado para solicitar el cambio de régimen al juez.

- Que tengas buen viaje. –Sale del restaurante dejándole allá sentado.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Se va directamente al banco, y se encuentra a Cata en la entrada.

- Buenas tardes, Betty. Te encuentras bien?

- Sí, sí, buenas tardes.

- Te veo bastante alterada. Acaso no ha vuelto Marie?

- Sí, pero lo malo es que también vino su padre… -Se lamenta malhumorada.

- Y eso por qué es malo? Michel y tú siempre os habéis llevado bien.

- Pues creo que eso se ha terminado.

- Te está dando problemas?

- Sí. –Dice respirando hondo y conteniendo las lágrimas.

- Te acompaño a tu despacho si no te importa, y me cuentas.

- OK! Prefiero desahogarme para ver si me relajo un poco.

Entran a la oficina de Betty, se sientan en sendos sillones y le cuenta la conversación que acaba de tener con él en el restaurante.

- Vaya, amiga, sí que se ha puesto difícil la situación… Y Marie sabe algo de esto?

- No. Creo que no.

- Bueno, pues no olvides que puedes contar conmigo para todo lo que necesites. OK?

- Gracias, Cata.

- Y ahora voy a ver al doctor Becerra, que ya casi es la hora.

- Yo voy a intentar concentrarme en el trabajo, a ver si consigo olvidarme del dichoso asunto.

Necesita hacer un esfuerzo sobrehumano, pero al fin lo logra aunque no por mucho tiempo, y cuando termina la jornada se va a casa deseando abrazar a su hija.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Allá la niña la recibe con grandes muestras de cariño que la hacen muy feliz.

- Marie, quieres que demos un paseo por el parque?

- Vale! Voy a ver si quiere venir la abuela.

Pero doña Julia supone que Betty está deseando estar a solas con su hija, sin compartirla con nadie, y rehúsa.

- No, m´hija. Usted vaya con su mamá y yo me quedaré haciendo compañía al abuelo.

Llegan al parque cercano tomadas de la mano.

- Mamá, cuando vuelve Susi?

- Su papá me dijo que mañana.

- Tengo unas ganas de verla…

- Bueno, el fin de semana está cerca y podréis veros. Ahora cuéntame todo lo que has hecho estas semanas en Cartagena.

- He ido todas las mañanas a la playa con Pierre, Lionel y a veces papá. Luego volvíamos a casa porque él tenía que irse al restaurante y nosotros nos quedábamos con Mirta para comer. Por la tarde papá volvía y nos llevaba al cine, o a patinar, o a jugar al tenis…

- Entonces lo has pasado muy bien.

- Sí, pero también me he acordado de ti y de los abuelos. Y de Susi, claro.

- Sí, claro! –La imita sonriente y añade.- Si pudieras elegir, qué preferirías? Vivir aquí e ir en vacaciones a Cartagena con papá, como ahora? O vivir con él y venir a pasar las vacaciones en Bogotá con…

- Yo quiero estar contigo! –No la deja terminar y responde con vehemencia.- Con papá me gusta ir en verano y en Navidad, pero yo quiero vivir aquí contigo y con los abuelos.

- Vale, vale, ya me enteré. –Sonríe feliz y la besa el pelo.- Sólo que pensé que como lo pasas tan requetebién allá…

- Sí, pero esta es mi casa. Mirta es buena, pero no eres tú. Yo me quedo en Bogotá. –Con firmeza.

- OK! OK! Nos tomamos un helado? –Propone Betty satisfecha para cambiar de conversación.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Al día siguiente por la tarde, Armando sale de la empresa y se va derecho a casa de sus padres para recoger a su hija.

Cuando le ve llegar, la niña corre hacia él que la levanta en sus brazos y la besa con cariño mientras la hace girar en el aire.

- Hola, princesita! Me has extrañado?

- Pues, claro, papá! Cómo crees? Y tú a mí?

- Muchísimo! –La estruja y da un sonoro beso en la mejilla.

- Ja! Ja! Ja! Para, papá, que me has dado un beso de abuela.

- Beso de abuela? –Pregunta Armando ofendido.

- Sí. Ha sonado CHUIK! La abuela me da muchos besos de esos seguidos: Chuik! Chuik! Chuik! –La imita.

- Beso de abuela… -Repite Armando burlón mirando con ojos entornados a su hija.

- Armando, ya has llegado? –Se acerca doña Margarita y besa a su hijo.

- Sí, mamá. He venido prontico para liberaros de esta brujilla.

- Angelito… Si es un sol.

- Ha sido juiciosita?

- Más que tú cuando tenías su edad. A ver, Susi, cuéntale a papá todo lo que has hecho.

- Por las mañanas he montado a caballo con Rober y el abuelo, y por las tardes nadábamos en la piscina o nos íbamos a las ferias de los pueblecitos de por allí cerca.

- A caballo? Habrás montado en tu yegua que es dócil, sí?

- Claro, hijo, tu padre sólo la deja cabalgar en Jessy.

- OK! Ya veo que lo habéis pasado muy bien.

- Sí, estas vacaciones han sido el ideal de unos abuelos para disfrutar de los nietos.

- Bueno, pues ahora voy a darte el segundo placer.

- Ah, sí? Y cuál es ese?

- Mira, mamá, los abuelos siempre dicen de los nietos: primero, qué alegría cuando llegan, y segundo, qué tranquilidad cuando se van con sus padres.

- Ja, ja, ja! Pues no te lo niego porque, en definitiva, tenerlos con nosotros es una gran responsabilidad. Pero somos tan felices con Susi y Rober…

- Ves? Pues ahora me toca a mí disfrutarla. Ah! Podrás venir mañana a casa y revisar el uniforme, el chándal, y las demás ropas del colegio?

- Claro, hijo, ni más faltaba! Iré por la mañana por si hay que comprar algo, y así el lunes estará todo dispuesto para empezar el curso.

- Bien. Susi, despídete y da las gracias a la abuela por las vacaciones, que nos vamos a casa.

La niña, obediente, abraza a su abuela.

- Adiós, abu, dale muchos besos al abuelo y muchas gracias.

- Nada de gracias, “muchas veces y a menudo”, que eso es lo que deseamos el abuelo y yo. –La devuelve el abrazo y da una carrerilla de besos “de abuela”: Chuik! Chuik! Chuik!



CONTINUARÁ…





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, chicas, llegan nubes desde Cartagena, pero al menos como no están situadas entre ellos creo que no resultarán demasiado difíciles de superar. Además seguro que Armando la apoya. Besos.
Se me ha caido hasta el piso y mucho mas y es que no puedo creer que de buenas a primeras prentenda quedarse con la niña, cuando por casi cinco años nunca le importo mucho, hay que ver, si hubiera sido al contrario pues se podria arreglar la situacion de fin de semana uno si otro no, no se, pero asi, nada de nada..

Muchos besos

Mar
Quote
Share