POR AMOR! - Capítulo VII

POR AMOR! - Capítulo VII

Calipso
Calipso

March 6th, 2003, 3:50 pm #1

Hola! Hay alguien por ahí?
Ahora se responderá alguna de las preguntas que os hacéis, pero sólo alguna. Otras dudas se irán resolviendo más adelante.
De todas maneras, hay alguna de vosotras que me ha leído el pensamiento y sabe algunos porqués.
Os dejo con el capi de hoy.



- Dª Julia, D. Hermes, no hay ningún problema… Yo quiero casarme con Betty.

Los padres le miran de hito en hito, pero sorprendidos agradablemente. Estaban seguros de que un MENDOZA, no respondería como corresponde, más bien… se desentendería… del asunto.

Se oye con claridad la voz de Betty, hablando bajo y pausado:

- No, Armando. No voy a casarme.




CAPÍTULO VII.



- Por qué? – Pregunta Armando estupefacto.

- Te lo diré, pero a solas…

- Beatriz Aurora Pinzón, usted no sabe lo que dice. Si tiene algo que manifestar al doctor, hágalo aquí, delante de todos!

- Hermes, déjelos hablar. – Interviene Dª Julia. – Y venga conmigo.

Salen de la salita y quedan ellos solos.

- Betty…

- Armando, cómo preguntas que por qué? Tú no deseas casarte… ni conmigo, ni con nadie…, pero ahora te sientes obligado por un embarazo que te ha sorprendido como si fuera un fenómeno paranormal… cuando ocasiones para originarlo han sobrado… Además sigues teniendo medio novia, ya que la situación no está clara…, salís a comer frecuentemente y… no sé cuantas cosas más… Ella misma se lo ha contado a su amiga Pattipat!

- Betty, tú sabes que eso es mentira! Que no hay NADA!

- Armando, tú has roto con ella?

- Marcela canceló la boda…

- Canceló o quiso decir aplazar… hasta que las aguas volvieran a su cauce, para retomar la relación como está haciendo ahora…?

- Betty, yo no… - El pobre bello bobo no sabe por dónde le da el aire.

- Quizá tú no, pero ella sí lo está intentando! Analiza su comportamiento de las últimas semanas…

Hay una pausa.

- Betty, te amo. Cásate conmigo…

- Yo también te amo, pero no voy a casarme porque sé que sólo te has decidido a proponerlo, apremiado por el embarazo.

- Consúltalo con la almohada! Mañana te recojo a las siete y media. Buenas noches!

Y se va muy enfadado por la terca negativa de ella, cruzándose en la puerta con los padres de Betty que estaban escuchando.



******************************************************



Una hora después la llama y contesta el teléfono D. Hermes.

- Aló!

- Soy Armando Mendoza y necesito hablar con Betty, por favor…

- Es que se fue a acostar…

- Por favor, D. Hermes, si está aún despierta, pásele el teléfono. Es importante.

Estaba acostada, mas… cómo iba a estar dormida?

Su padre la subió el inalámbrico.

- Sí, Armando.

- Buenas noticias, mi amor. He ido al apartamento de Marcela, la he dejado claro que todo lo nuestro terminó hace meses, y que no hay vuelta atrás porque estoy enamorado de una mujer extraordinaria…, he recogido todas mis cosas y estoy en mi casa… solito, añorándote y… esperando tu bendición…

- Armando, yo no te exijo, ni te he exigido nada!

- Lo sé. Te amo. Que tengas dulces sueños. Soñaré contigo.

- Te amo, Armando. Yo siempre sueño contigo. Hasta mañana.



******************************************************



Armando llega puntual, y Betty sale rápida de casa para no dar lugar a que su padre le invite a tomar café.

Al subirse al coche se dan un beso, ya sin preocuparse por si alguien curiosea desde alguna ventana.

Después de informarse mutuamente de cómo han pasado la noche, él vuelve a sacar la conversación.

Insiste en desear casarse porque la quiere, pero ella está segura de que si no llega a producirse el embarazo, no se lo habría planteado.

Discuten todo el trayecto y llegan enfadados a Ecomoda.

Salen del ascensor sin dirigirse la palabra, yendo cada uno a su oficina.


******************************************************


A las once se reúnen los ejecutivos en la Sala de Juntas.

Las franquicias ya están listas, e interesa empezar a trabajarlas y darlas a conocer cuanto antes.

Armando, delegado por Ecomoda, debe irse por dos meses para negociarlas en varios países de la zona.

Saldrá de viaje dentro de tres días para largo tiempo, y quiere saber si Betty ha reconsiderado su postura, pues la ha visto poner cara afligida al oír lo que él va a estar fuera.

Pasa por el despacho de ella después de comer para preguntarla:

- Betty, ya has oído que me voy de Bogotá para bastante tiempo y… no quiero estar sin ti. Vente conmigo y nos casamos en cualquier ciudad del circuito.

- No insistas, Armando. No quiero un marido forzado por las circunstancias.

- Está bien, Betty. Que no te vuelva a oír decirme nunca que me amas, porque es MENTIRA!

Y salió muy serio de presidencia, dejándola totalmente conmocionada.


******************************************************


Armando trabaja denodadamente para no pensar, manteniéndose ocupado en todo momento.

Sólo asiste a los actos sociales a los que se ve obligado, pues no tiene ánimos para relacionarse.

Su corazón sigue dolorido por la negativa de Betty, ya que la ama profundamente, y desea casarse con ella, aunque “sabe” que el bebé no es suyo…

Betty pasa muy mal esos meses.

En casa su padre está furioso, porque no entiende su empeño en no querer casarse.

Y su madre no la recrimina, pero piensa que hay algo más que su hija no confiesa.

Pasa en Ecomoda todo el tiempo que puede, trabajando. Y cuando acaba la jornada, algunos días se va con las del cuartel a relajarse charlando, mientras toma un zumo de mora.

Todas están al tanto de lo que sucedió entre ellos, aunque no saben los detalles.

Betty está muy deprimida, pues él no se ha comunicado con ella, personal ni profesionalmente desde que se marchó.

Preguntó por él a Mario, y éste la tranquilizó diciéndole que está bien y con ganas de volver.

Una tarde se pone de acuerdo con Aura Mª para que la avise cuando salga Mario, para entrar en su despacho y buscar alguna pista de Armando.

Sandra recibe llamadas de él, pero nunca la dice dónde está, ni cómo ponerse en contacto con él, salvo por mediación de Mario.

Ha llegado el momento. Entran a la oficina dejando a sus amigas cubriéndoles las espaldas.

Betty busca meticulosamente, volviendo a dejar cada papel en su lugar, hasta que al fin… encuentran una lista con los nombres de los hoteles y las fechas en que se alojará en cada uno de ellos.

Manda hacer una fotocopia del listado a Aura Mª y salen dejando todo como estaba.

Va a su oficina y llama.

Desde la recepción del hotel pasan la llamada a su habitación:

- Aló?

- Armando, cómo estás? – Le pregunta con un hilo de voz.

- Betty…? Eres tú?

- Sólo quería saber si estás bien. Hace tanto que no sé nada de ti…

- Has cambiado de idea?

- No, pero eso…

- En ese caso estoy seguro de que mi estado de salud y de ánimo no te incumben.

Y colgó el teléfono con el corazón encogido.


******************************************************


Esa misma tarde se decide a hacer algo que lleva deseando hace tiempo.

Al salir del trabajo va a una agencia inmobiliaria, pues ha decidido alquilar un apartamento y emanciparse.

Encuentra uno que le gusta y dos días después firma el contrato de arrendamiento.

Es un departamento amueblado, muy luminoso y coqueto, con dos dormitorios, salón-comedor, cocina, baño y una gran terraza a lo largo del piso, dando a una amplia avenida.

Le resulta conocida esta zona, pero no sabe de qué…

Explica a sus padres su necesidad de independencia.

D. Hermes se opone de plano. Cómo si fuera a servir de algo!

Dª Julia se queda apenada: “Betica…”

- Comprendan que soy adulta y necesito dirigir mi vida. Siento que no estén de acuerdo…, pero estoy decidida. No se disgusten porque voy a estar bien… hablaremos todos los días y nos veremos con frecuencia… pero necesito encontrar mi espacio!

- A saber para qué necesita tanta libertad… Y embarazada… - Cuestiona D. Hermes.

- Pues, por ejemplo, papá…, para no tener que dar explicaciones cada vez que entro o salgo…, voy o vengo…

- Y el canalla de su jefe? Sigue desaparecido?

- No es un canalla! Está trabajando. Y sus padres saben dónde está aunque yo lo ignore. Además… recuerde por qué se fue.

- No importa. Huyó de su responsabilidad de hombre!

- No ha huido. Marchó muy dolido por mi rechazo y desconfianza.

Y esa misma tarde se lleva sus ropas, libros y demás pertenencias, quedándose ya instalada y muy satisfecha al saborear por primera vez su libertad.


******************************************************


Han pasado un par de semanas desde que se trasladó.

Se encuentra tan a gusto que piensa que debió haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una mañana sale con su coche del garaje y ve enfrente un auto que le llama poderosamente la atención. Es el de Armando!

“Claro, esta avenida me sonaba porque es dónde vive él, pero cómo yo siempre vine de noche… Así que ya ha regresado… Estará con alguna amiguita nocturna, consolándose por mi rechazo… el primero de su vida!”

Pero no era eso lo que sucedía.

Armando había vuelto dos días antes.

Y aunque no se había acercado a Ecomoda, sí había asistido al lanzamiento de la nueva colección, y había estado contemplando discretamente a Betty, a distancia, para que ella no le descubriera.

Y la noche anterior, una avería en el sistema de apertura del garaje, le obligó a dejar el coche aparcado en la calle.

Cuando baja por la mañana, el conserje le comunica que habían tenido que cambiar el código del mando a distancia y le informa de la nueva combinación para que actualice su dispositivo.

Armando llega a Ecomoda una hora antes de la junta posterior al lanzamiento.

Al salir al lobby en la planta ejecutiva, saludó a las secretarias y se encaminó al despacho que ocupaba últimamente con Mario. El que tiene acceso directo a la Sala de Juntas.

Se queda allí sentado ante su escritorio.

Después de dos meses de reflexionar en la soledad de las noches de hotel, había decidido permanecer lo más cerca posible, en todos los aspectos, de Betty y de “su” hijo. Si no podía compartir con ellos la vida, al menos les vería a diario…

Lo que aún no había decidido era cómo actuar: mansito o feroz.

Podía infundir sensación de ser formal y juicioso o… hacerla creer que salía con mujeres… aunque fuera mentira, ya que no le interesaba ninguna otra.

Dependería de la actitud que ella le mostrase…

Conecta el ordenador y se esfuerza en examinar con interés los últimos movimientos de la empresa, hasta que sea la hora de la reunión.


******************************************************


A las once en punto abre la puerta de comunicación y entra.

Al verle, su madre y Marcela se acercan y le abrazan y besan dándole la bienvenida, D. Roberto también le abraza, y Mario que llega en ese mismo momento le da un apretón de manos y unas palmadas en la espalda.

Hugo y Daniel saludan sentados, y Gutigut se levanta en plan pelota y servil, murmurando una retahíla de palabras mezclando español e inglés, como él acostumbra.

Sólo queda un sillón libre, a la derecha de Betty, y al sentarse, la oye decir:

- Bienvenido, doctor.

- Gracias, Beatriz. Buenos días.



CONTINUARÁ...


Bueno, ya sabéis por qué Betty no quiere casarse, y la niña es terca... Y Armando está pelín cabreado...
Creéis que él la insistirá o la pondrá los dientes largos con otras?
En el próximo capi veremos. Besos.
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ilargi
ilargi

March 6th, 2003, 4:07 pm #2

siempre acaban diciendo que no es su hijo??no lo entiendo siempre ponen la misma excusa,es que ya no nos acordamos de lo que hicimos,eh pillin??
besos
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Canaima
Canaima

March 6th, 2003, 6:11 pm #3

Hola! Hay alguien por ahí?
Ahora se responderá alguna de las preguntas que os hacéis, pero sólo alguna. Otras dudas se irán resolviendo más adelante.
De todas maneras, hay alguna de vosotras que me ha leído el pensamiento y sabe algunos porqués.
Os dejo con el capi de hoy.



- Dª Julia, D. Hermes, no hay ningún problema… Yo quiero casarme con Betty.

Los padres le miran de hito en hito, pero sorprendidos agradablemente. Estaban seguros de que un MENDOZA, no respondería como corresponde, más bien… se desentendería… del asunto.

Se oye con claridad la voz de Betty, hablando bajo y pausado:

- No, Armando. No voy a casarme.




CAPÍTULO VII.



- Por qué? – Pregunta Armando estupefacto.

- Te lo diré, pero a solas…

- Beatriz Aurora Pinzón, usted no sabe lo que dice. Si tiene algo que manifestar al doctor, hágalo aquí, delante de todos!

- Hermes, déjelos hablar. – Interviene Dª Julia. – Y venga conmigo.

Salen de la salita y quedan ellos solos.

- Betty…

- Armando, cómo preguntas que por qué? Tú no deseas casarte… ni conmigo, ni con nadie…, pero ahora te sientes obligado por un embarazo que te ha sorprendido como si fuera un fenómeno paranormal… cuando ocasiones para originarlo han sobrado… Además sigues teniendo medio novia, ya que la situación no está clara…, salís a comer frecuentemente y… no sé cuantas cosas más… Ella misma se lo ha contado a su amiga Pattipat!

- Betty, tú sabes que eso es mentira! Que no hay NADA!

- Armando, tú has roto con ella?

- Marcela canceló la boda…

- Canceló o quiso decir aplazar… hasta que las aguas volvieran a su cauce, para retomar la relación como está haciendo ahora…?

- Betty, yo no… - El pobre bello bobo no sabe por dónde le da el aire.

- Quizá tú no, pero ella sí lo está intentando! Analiza su comportamiento de las últimas semanas…

Hay una pausa.

- Betty, te amo. Cásate conmigo…

- Yo también te amo, pero no voy a casarme porque sé que sólo te has decidido a proponerlo, apremiado por el embarazo.

- Consúltalo con la almohada! Mañana te recojo a las siete y media. Buenas noches!

Y se va muy enfadado por la terca negativa de ella, cruzándose en la puerta con los padres de Betty que estaban escuchando.



******************************************************



Una hora después la llama y contesta el teléfono D. Hermes.

- Aló!

- Soy Armando Mendoza y necesito hablar con Betty, por favor…

- Es que se fue a acostar…

- Por favor, D. Hermes, si está aún despierta, pásele el teléfono. Es importante.

Estaba acostada, mas… cómo iba a estar dormida?

Su padre la subió el inalámbrico.

- Sí, Armando.

- Buenas noticias, mi amor. He ido al apartamento de Marcela, la he dejado claro que todo lo nuestro terminó hace meses, y que no hay vuelta atrás porque estoy enamorado de una mujer extraordinaria…, he recogido todas mis cosas y estoy en mi casa… solito, añorándote y… esperando tu bendición…

- Armando, yo no te exijo, ni te he exigido nada!

- Lo sé. Te amo. Que tengas dulces sueños. Soñaré contigo.

- Te amo, Armando. Yo siempre sueño contigo. Hasta mañana.



******************************************************



Armando llega puntual, y Betty sale rápida de casa para no dar lugar a que su padre le invite a tomar café.

Al subirse al coche se dan un beso, ya sin preocuparse por si alguien curiosea desde alguna ventana.

Después de informarse mutuamente de cómo han pasado la noche, él vuelve a sacar la conversación.

Insiste en desear casarse porque la quiere, pero ella está segura de que si no llega a producirse el embarazo, no se lo habría planteado.

Discuten todo el trayecto y llegan enfadados a Ecomoda.

Salen del ascensor sin dirigirse la palabra, yendo cada uno a su oficina.


******************************************************


A las once se reúnen los ejecutivos en la Sala de Juntas.

Las franquicias ya están listas, e interesa empezar a trabajarlas y darlas a conocer cuanto antes.

Armando, delegado por Ecomoda, debe irse por dos meses para negociarlas en varios países de la zona.

Saldrá de viaje dentro de tres días para largo tiempo, y quiere saber si Betty ha reconsiderado su postura, pues la ha visto poner cara afligida al oír lo que él va a estar fuera.

Pasa por el despacho de ella después de comer para preguntarla:

- Betty, ya has oído que me voy de Bogotá para bastante tiempo y… no quiero estar sin ti. Vente conmigo y nos casamos en cualquier ciudad del circuito.

- No insistas, Armando. No quiero un marido forzado por las circunstancias.

- Está bien, Betty. Que no te vuelva a oír decirme nunca que me amas, porque es MENTIRA!

Y salió muy serio de presidencia, dejándola totalmente conmocionada.


******************************************************


Armando trabaja denodadamente para no pensar, manteniéndose ocupado en todo momento.

Sólo asiste a los actos sociales a los que se ve obligado, pues no tiene ánimos para relacionarse.

Su corazón sigue dolorido por la negativa de Betty, ya que la ama profundamente, y desea casarse con ella, aunque “sabe” que el bebé no es suyo…

Betty pasa muy mal esos meses.

En casa su padre está furioso, porque no entiende su empeño en no querer casarse.

Y su madre no la recrimina, pero piensa que hay algo más que su hija no confiesa.

Pasa en Ecomoda todo el tiempo que puede, trabajando. Y cuando acaba la jornada, algunos días se va con las del cuartel a relajarse charlando, mientras toma un zumo de mora.

Todas están al tanto de lo que sucedió entre ellos, aunque no saben los detalles.

Betty está muy deprimida, pues él no se ha comunicado con ella, personal ni profesionalmente desde que se marchó.

Preguntó por él a Mario, y éste la tranquilizó diciéndole que está bien y con ganas de volver.

Una tarde se pone de acuerdo con Aura Mª para que la avise cuando salga Mario, para entrar en su despacho y buscar alguna pista de Armando.

Sandra recibe llamadas de él, pero nunca la dice dónde está, ni cómo ponerse en contacto con él, salvo por mediación de Mario.

Ha llegado el momento. Entran a la oficina dejando a sus amigas cubriéndoles las espaldas.

Betty busca meticulosamente, volviendo a dejar cada papel en su lugar, hasta que al fin… encuentran una lista con los nombres de los hoteles y las fechas en que se alojará en cada uno de ellos.

Manda hacer una fotocopia del listado a Aura Mª y salen dejando todo como estaba.

Va a su oficina y llama.

Desde la recepción del hotel pasan la llamada a su habitación:

- Aló?

- Armando, cómo estás? – Le pregunta con un hilo de voz.

- Betty…? Eres tú?

- Sólo quería saber si estás bien. Hace tanto que no sé nada de ti…

- Has cambiado de idea?

- No, pero eso…

- En ese caso estoy seguro de que mi estado de salud y de ánimo no te incumben.

Y colgó el teléfono con el corazón encogido.


******************************************************


Esa misma tarde se decide a hacer algo que lleva deseando hace tiempo.

Al salir del trabajo va a una agencia inmobiliaria, pues ha decidido alquilar un apartamento y emanciparse.

Encuentra uno que le gusta y dos días después firma el contrato de arrendamiento.

Es un departamento amueblado, muy luminoso y coqueto, con dos dormitorios, salón-comedor, cocina, baño y una gran terraza a lo largo del piso, dando a una amplia avenida.

Le resulta conocida esta zona, pero no sabe de qué…

Explica a sus padres su necesidad de independencia.

D. Hermes se opone de plano. Cómo si fuera a servir de algo!

Dª Julia se queda apenada: “Betica…”

- Comprendan que soy adulta y necesito dirigir mi vida. Siento que no estén de acuerdo…, pero estoy decidida. No se disgusten porque voy a estar bien… hablaremos todos los días y nos veremos con frecuencia… pero necesito encontrar mi espacio!

- A saber para qué necesita tanta libertad… Y embarazada… - Cuestiona D. Hermes.

- Pues, por ejemplo, papá…, para no tener que dar explicaciones cada vez que entro o salgo…, voy o vengo…

- Y el canalla de su jefe? Sigue desaparecido?

- No es un canalla! Está trabajando. Y sus padres saben dónde está aunque yo lo ignore. Además… recuerde por qué se fue.

- No importa. Huyó de su responsabilidad de hombre!

- No ha huido. Marchó muy dolido por mi rechazo y desconfianza.

Y esa misma tarde se lleva sus ropas, libros y demás pertenencias, quedándose ya instalada y muy satisfecha al saborear por primera vez su libertad.


******************************************************


Han pasado un par de semanas desde que se trasladó.

Se encuentra tan a gusto que piensa que debió haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una mañana sale con su coche del garaje y ve enfrente un auto que le llama poderosamente la atención. Es el de Armando!

“Claro, esta avenida me sonaba porque es dónde vive él, pero cómo yo siempre vine de noche… Así que ya ha regresado… Estará con alguna amiguita nocturna, consolándose por mi rechazo… el primero de su vida!”

Pero no era eso lo que sucedía.

Armando había vuelto dos días antes.

Y aunque no se había acercado a Ecomoda, sí había asistido al lanzamiento de la nueva colección, y había estado contemplando discretamente a Betty, a distancia, para que ella no le descubriera.

Y la noche anterior, una avería en el sistema de apertura del garaje, le obligó a dejar el coche aparcado en la calle.

Cuando baja por la mañana, el conserje le comunica que habían tenido que cambiar el código del mando a distancia y le informa de la nueva combinación para que actualice su dispositivo.

Armando llega a Ecomoda una hora antes de la junta posterior al lanzamiento.

Al salir al lobby en la planta ejecutiva, saludó a las secretarias y se encaminó al despacho que ocupaba últimamente con Mario. El que tiene acceso directo a la Sala de Juntas.

Se queda allí sentado ante su escritorio.

Después de dos meses de reflexionar en la soledad de las noches de hotel, había decidido permanecer lo más cerca posible, en todos los aspectos, de Betty y de “su” hijo. Si no podía compartir con ellos la vida, al menos les vería a diario…

Lo que aún no había decidido era cómo actuar: mansito o feroz.

Podía infundir sensación de ser formal y juicioso o… hacerla creer que salía con mujeres… aunque fuera mentira, ya que no le interesaba ninguna otra.

Dependería de la actitud que ella le mostrase…

Conecta el ordenador y se esfuerza en examinar con interés los últimos movimientos de la empresa, hasta que sea la hora de la reunión.


******************************************************


A las once en punto abre la puerta de comunicación y entra.

Al verle, su madre y Marcela se acercan y le abrazan y besan dándole la bienvenida, D. Roberto también le abraza, y Mario que llega en ese mismo momento le da un apretón de manos y unas palmadas en la espalda.

Hugo y Daniel saludan sentados, y Gutigut se levanta en plan pelota y servil, murmurando una retahíla de palabras mezclando español e inglés, como él acostumbra.

Sólo queda un sillón libre, a la derecha de Betty, y al sentarse, la oye decir:

- Bienvenido, doctor.

- Gracias, Beatriz. Buenos días.



CONTINUARÁ...


Bueno, ya sabéis por qué Betty no quiere casarse, y la niña es terca... Y Armando está pelín cabreado...
Creéis que él la insistirá o la pondrá los dientes largos con otras?
En el próximo capi veremos. Besos.
por el aro, la verdad es que si no es por el embarazo Armando no lo tenia nada claro. Ahora tengo ganas de ver lo que pasa cuando descubra que su niña se ha independizado y tan cerca de él. Por cierto que escribas lo que escribas seguro que me gusta. Un besote
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mar
mar

March 6th, 2003, 6:12 pm #4

Hola! Hay alguien por ahí?
Ahora se responderá alguna de las preguntas que os hacéis, pero sólo alguna. Otras dudas se irán resolviendo más adelante.
De todas maneras, hay alguna de vosotras que me ha leído el pensamiento y sabe algunos porqués.
Os dejo con el capi de hoy.



- Dª Julia, D. Hermes, no hay ningún problema… Yo quiero casarme con Betty.

Los padres le miran de hito en hito, pero sorprendidos agradablemente. Estaban seguros de que un MENDOZA, no respondería como corresponde, más bien… se desentendería… del asunto.

Se oye con claridad la voz de Betty, hablando bajo y pausado:

- No, Armando. No voy a casarme.




CAPÍTULO VII.



- Por qué? – Pregunta Armando estupefacto.

- Te lo diré, pero a solas…

- Beatriz Aurora Pinzón, usted no sabe lo que dice. Si tiene algo que manifestar al doctor, hágalo aquí, delante de todos!

- Hermes, déjelos hablar. – Interviene Dª Julia. – Y venga conmigo.

Salen de la salita y quedan ellos solos.

- Betty…

- Armando, cómo preguntas que por qué? Tú no deseas casarte… ni conmigo, ni con nadie…, pero ahora te sientes obligado por un embarazo que te ha sorprendido como si fuera un fenómeno paranormal… cuando ocasiones para originarlo han sobrado… Además sigues teniendo medio novia, ya que la situación no está clara…, salís a comer frecuentemente y… no sé cuantas cosas más… Ella misma se lo ha contado a su amiga Pattipat!

- Betty, tú sabes que eso es mentira! Que no hay NADA!

- Armando, tú has roto con ella?

- Marcela canceló la boda…

- Canceló o quiso decir aplazar… hasta que las aguas volvieran a su cauce, para retomar la relación como está haciendo ahora…?

- Betty, yo no… - El pobre bello bobo no sabe por dónde le da el aire.

- Quizá tú no, pero ella sí lo está intentando! Analiza su comportamiento de las últimas semanas…

Hay una pausa.

- Betty, te amo. Cásate conmigo…

- Yo también te amo, pero no voy a casarme porque sé que sólo te has decidido a proponerlo, apremiado por el embarazo.

- Consúltalo con la almohada! Mañana te recojo a las siete y media. Buenas noches!

Y se va muy enfadado por la terca negativa de ella, cruzándose en la puerta con los padres de Betty que estaban escuchando.



******************************************************



Una hora después la llama y contesta el teléfono D. Hermes.

- Aló!

- Soy Armando Mendoza y necesito hablar con Betty, por favor…

- Es que se fue a acostar…

- Por favor, D. Hermes, si está aún despierta, pásele el teléfono. Es importante.

Estaba acostada, mas… cómo iba a estar dormida?

Su padre la subió el inalámbrico.

- Sí, Armando.

- Buenas noticias, mi amor. He ido al apartamento de Marcela, la he dejado claro que todo lo nuestro terminó hace meses, y que no hay vuelta atrás porque estoy enamorado de una mujer extraordinaria…, he recogido todas mis cosas y estoy en mi casa… solito, añorándote y… esperando tu bendición…

- Armando, yo no te exijo, ni te he exigido nada!

- Lo sé. Te amo. Que tengas dulces sueños. Soñaré contigo.

- Te amo, Armando. Yo siempre sueño contigo. Hasta mañana.



******************************************************



Armando llega puntual, y Betty sale rápida de casa para no dar lugar a que su padre le invite a tomar café.

Al subirse al coche se dan un beso, ya sin preocuparse por si alguien curiosea desde alguna ventana.

Después de informarse mutuamente de cómo han pasado la noche, él vuelve a sacar la conversación.

Insiste en desear casarse porque la quiere, pero ella está segura de que si no llega a producirse el embarazo, no se lo habría planteado.

Discuten todo el trayecto y llegan enfadados a Ecomoda.

Salen del ascensor sin dirigirse la palabra, yendo cada uno a su oficina.


******************************************************


A las once se reúnen los ejecutivos en la Sala de Juntas.

Las franquicias ya están listas, e interesa empezar a trabajarlas y darlas a conocer cuanto antes.

Armando, delegado por Ecomoda, debe irse por dos meses para negociarlas en varios países de la zona.

Saldrá de viaje dentro de tres días para largo tiempo, y quiere saber si Betty ha reconsiderado su postura, pues la ha visto poner cara afligida al oír lo que él va a estar fuera.

Pasa por el despacho de ella después de comer para preguntarla:

- Betty, ya has oído que me voy de Bogotá para bastante tiempo y… no quiero estar sin ti. Vente conmigo y nos casamos en cualquier ciudad del circuito.

- No insistas, Armando. No quiero un marido forzado por las circunstancias.

- Está bien, Betty. Que no te vuelva a oír decirme nunca que me amas, porque es MENTIRA!

Y salió muy serio de presidencia, dejándola totalmente conmocionada.


******************************************************


Armando trabaja denodadamente para no pensar, manteniéndose ocupado en todo momento.

Sólo asiste a los actos sociales a los que se ve obligado, pues no tiene ánimos para relacionarse.

Su corazón sigue dolorido por la negativa de Betty, ya que la ama profundamente, y desea casarse con ella, aunque “sabe” que el bebé no es suyo…

Betty pasa muy mal esos meses.

En casa su padre está furioso, porque no entiende su empeño en no querer casarse.

Y su madre no la recrimina, pero piensa que hay algo más que su hija no confiesa.

Pasa en Ecomoda todo el tiempo que puede, trabajando. Y cuando acaba la jornada, algunos días se va con las del cuartel a relajarse charlando, mientras toma un zumo de mora.

Todas están al tanto de lo que sucedió entre ellos, aunque no saben los detalles.

Betty está muy deprimida, pues él no se ha comunicado con ella, personal ni profesionalmente desde que se marchó.

Preguntó por él a Mario, y éste la tranquilizó diciéndole que está bien y con ganas de volver.

Una tarde se pone de acuerdo con Aura Mª para que la avise cuando salga Mario, para entrar en su despacho y buscar alguna pista de Armando.

Sandra recibe llamadas de él, pero nunca la dice dónde está, ni cómo ponerse en contacto con él, salvo por mediación de Mario.

Ha llegado el momento. Entran a la oficina dejando a sus amigas cubriéndoles las espaldas.

Betty busca meticulosamente, volviendo a dejar cada papel en su lugar, hasta que al fin… encuentran una lista con los nombres de los hoteles y las fechas en que se alojará en cada uno de ellos.

Manda hacer una fotocopia del listado a Aura Mª y salen dejando todo como estaba.

Va a su oficina y llama.

Desde la recepción del hotel pasan la llamada a su habitación:

- Aló?

- Armando, cómo estás? – Le pregunta con un hilo de voz.

- Betty…? Eres tú?

- Sólo quería saber si estás bien. Hace tanto que no sé nada de ti…

- Has cambiado de idea?

- No, pero eso…

- En ese caso estoy seguro de que mi estado de salud y de ánimo no te incumben.

Y colgó el teléfono con el corazón encogido.


******************************************************


Esa misma tarde se decide a hacer algo que lleva deseando hace tiempo.

Al salir del trabajo va a una agencia inmobiliaria, pues ha decidido alquilar un apartamento y emanciparse.

Encuentra uno que le gusta y dos días después firma el contrato de arrendamiento.

Es un departamento amueblado, muy luminoso y coqueto, con dos dormitorios, salón-comedor, cocina, baño y una gran terraza a lo largo del piso, dando a una amplia avenida.

Le resulta conocida esta zona, pero no sabe de qué…

Explica a sus padres su necesidad de independencia.

D. Hermes se opone de plano. Cómo si fuera a servir de algo!

Dª Julia se queda apenada: “Betica…”

- Comprendan que soy adulta y necesito dirigir mi vida. Siento que no estén de acuerdo…, pero estoy decidida. No se disgusten porque voy a estar bien… hablaremos todos los días y nos veremos con frecuencia… pero necesito encontrar mi espacio!

- A saber para qué necesita tanta libertad… Y embarazada… - Cuestiona D. Hermes.

- Pues, por ejemplo, papá…, para no tener que dar explicaciones cada vez que entro o salgo…, voy o vengo…

- Y el canalla de su jefe? Sigue desaparecido?

- No es un canalla! Está trabajando. Y sus padres saben dónde está aunque yo lo ignore. Además… recuerde por qué se fue.

- No importa. Huyó de su responsabilidad de hombre!

- No ha huido. Marchó muy dolido por mi rechazo y desconfianza.

Y esa misma tarde se lleva sus ropas, libros y demás pertenencias, quedándose ya instalada y muy satisfecha al saborear por primera vez su libertad.


******************************************************


Han pasado un par de semanas desde que se trasladó.

Se encuentra tan a gusto que piensa que debió haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una mañana sale con su coche del garaje y ve enfrente un auto que le llama poderosamente la atención. Es el de Armando!

“Claro, esta avenida me sonaba porque es dónde vive él, pero cómo yo siempre vine de noche… Así que ya ha regresado… Estará con alguna amiguita nocturna, consolándose por mi rechazo… el primero de su vida!”

Pero no era eso lo que sucedía.

Armando había vuelto dos días antes.

Y aunque no se había acercado a Ecomoda, sí había asistido al lanzamiento de la nueva colección, y había estado contemplando discretamente a Betty, a distancia, para que ella no le descubriera.

Y la noche anterior, una avería en el sistema de apertura del garaje, le obligó a dejar el coche aparcado en la calle.

Cuando baja por la mañana, el conserje le comunica que habían tenido que cambiar el código del mando a distancia y le informa de la nueva combinación para que actualice su dispositivo.

Armando llega a Ecomoda una hora antes de la junta posterior al lanzamiento.

Al salir al lobby en la planta ejecutiva, saludó a las secretarias y se encaminó al despacho que ocupaba últimamente con Mario. El que tiene acceso directo a la Sala de Juntas.

Se queda allí sentado ante su escritorio.

Después de dos meses de reflexionar en la soledad de las noches de hotel, había decidido permanecer lo más cerca posible, en todos los aspectos, de Betty y de “su” hijo. Si no podía compartir con ellos la vida, al menos les vería a diario…

Lo que aún no había decidido era cómo actuar: mansito o feroz.

Podía infundir sensación de ser formal y juicioso o… hacerla creer que salía con mujeres… aunque fuera mentira, ya que no le interesaba ninguna otra.

Dependería de la actitud que ella le mostrase…

Conecta el ordenador y se esfuerza en examinar con interés los últimos movimientos de la empresa, hasta que sea la hora de la reunión.


******************************************************


A las once en punto abre la puerta de comunicación y entra.

Al verle, su madre y Marcela se acercan y le abrazan y besan dándole la bienvenida, D. Roberto también le abraza, y Mario que llega en ese mismo momento le da un apretón de manos y unas palmadas en la espalda.

Hugo y Daniel saludan sentados, y Gutigut se levanta en plan pelota y servil, murmurando una retahíla de palabras mezclando español e inglés, como él acostumbra.

Sólo queda un sillón libre, a la derecha de Betty, y al sentarse, la oye decir:

- Bienvenido, doctor.

- Gracias, Beatriz. Buenos días.



CONTINUARÁ...


Bueno, ya sabéis por qué Betty no quiere casarse, y la niña es terca... Y Armando está pelín cabreado...
Creéis que él la insistirá o la pondrá los dientes largos con otras?
En el próximo capi veremos. Besos.
y armando le diga poruqe cree que no es de él esto se pondra mal para los dos. Besos.
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Eternidad
Eternidad

March 6th, 2003, 6:24 pm #5

Hola! Hay alguien por ahí?
Ahora se responderá alguna de las preguntas que os hacéis, pero sólo alguna. Otras dudas se irán resolviendo más adelante.
De todas maneras, hay alguna de vosotras que me ha leído el pensamiento y sabe algunos porqués.
Os dejo con el capi de hoy.



- Dª Julia, D. Hermes, no hay ningún problema… Yo quiero casarme con Betty.

Los padres le miran de hito en hito, pero sorprendidos agradablemente. Estaban seguros de que un MENDOZA, no respondería como corresponde, más bien… se desentendería… del asunto.

Se oye con claridad la voz de Betty, hablando bajo y pausado:

- No, Armando. No voy a casarme.




CAPÍTULO VII.



- Por qué? – Pregunta Armando estupefacto.

- Te lo diré, pero a solas…

- Beatriz Aurora Pinzón, usted no sabe lo que dice. Si tiene algo que manifestar al doctor, hágalo aquí, delante de todos!

- Hermes, déjelos hablar. – Interviene Dª Julia. – Y venga conmigo.

Salen de la salita y quedan ellos solos.

- Betty…

- Armando, cómo preguntas que por qué? Tú no deseas casarte… ni conmigo, ni con nadie…, pero ahora te sientes obligado por un embarazo que te ha sorprendido como si fuera un fenómeno paranormal… cuando ocasiones para originarlo han sobrado… Además sigues teniendo medio novia, ya que la situación no está clara…, salís a comer frecuentemente y… no sé cuantas cosas más… Ella misma se lo ha contado a su amiga Pattipat!

- Betty, tú sabes que eso es mentira! Que no hay NADA!

- Armando, tú has roto con ella?

- Marcela canceló la boda…

- Canceló o quiso decir aplazar… hasta que las aguas volvieran a su cauce, para retomar la relación como está haciendo ahora…?

- Betty, yo no… - El pobre bello bobo no sabe por dónde le da el aire.

- Quizá tú no, pero ella sí lo está intentando! Analiza su comportamiento de las últimas semanas…

Hay una pausa.

- Betty, te amo. Cásate conmigo…

- Yo también te amo, pero no voy a casarme porque sé que sólo te has decidido a proponerlo, apremiado por el embarazo.

- Consúltalo con la almohada! Mañana te recojo a las siete y media. Buenas noches!

Y se va muy enfadado por la terca negativa de ella, cruzándose en la puerta con los padres de Betty que estaban escuchando.



******************************************************



Una hora después la llama y contesta el teléfono D. Hermes.

- Aló!

- Soy Armando Mendoza y necesito hablar con Betty, por favor…

- Es que se fue a acostar…

- Por favor, D. Hermes, si está aún despierta, pásele el teléfono. Es importante.

Estaba acostada, mas… cómo iba a estar dormida?

Su padre la subió el inalámbrico.

- Sí, Armando.

- Buenas noticias, mi amor. He ido al apartamento de Marcela, la he dejado claro que todo lo nuestro terminó hace meses, y que no hay vuelta atrás porque estoy enamorado de una mujer extraordinaria…, he recogido todas mis cosas y estoy en mi casa… solito, añorándote y… esperando tu bendición…

- Armando, yo no te exijo, ni te he exigido nada!

- Lo sé. Te amo. Que tengas dulces sueños. Soñaré contigo.

- Te amo, Armando. Yo siempre sueño contigo. Hasta mañana.



******************************************************



Armando llega puntual, y Betty sale rápida de casa para no dar lugar a que su padre le invite a tomar café.

Al subirse al coche se dan un beso, ya sin preocuparse por si alguien curiosea desde alguna ventana.

Después de informarse mutuamente de cómo han pasado la noche, él vuelve a sacar la conversación.

Insiste en desear casarse porque la quiere, pero ella está segura de que si no llega a producirse el embarazo, no se lo habría planteado.

Discuten todo el trayecto y llegan enfadados a Ecomoda.

Salen del ascensor sin dirigirse la palabra, yendo cada uno a su oficina.


******************************************************


A las once se reúnen los ejecutivos en la Sala de Juntas.

Las franquicias ya están listas, e interesa empezar a trabajarlas y darlas a conocer cuanto antes.

Armando, delegado por Ecomoda, debe irse por dos meses para negociarlas en varios países de la zona.

Saldrá de viaje dentro de tres días para largo tiempo, y quiere saber si Betty ha reconsiderado su postura, pues la ha visto poner cara afligida al oír lo que él va a estar fuera.

Pasa por el despacho de ella después de comer para preguntarla:

- Betty, ya has oído que me voy de Bogotá para bastante tiempo y… no quiero estar sin ti. Vente conmigo y nos casamos en cualquier ciudad del circuito.

- No insistas, Armando. No quiero un marido forzado por las circunstancias.

- Está bien, Betty. Que no te vuelva a oír decirme nunca que me amas, porque es MENTIRA!

Y salió muy serio de presidencia, dejándola totalmente conmocionada.


******************************************************


Armando trabaja denodadamente para no pensar, manteniéndose ocupado en todo momento.

Sólo asiste a los actos sociales a los que se ve obligado, pues no tiene ánimos para relacionarse.

Su corazón sigue dolorido por la negativa de Betty, ya que la ama profundamente, y desea casarse con ella, aunque “sabe” que el bebé no es suyo…

Betty pasa muy mal esos meses.

En casa su padre está furioso, porque no entiende su empeño en no querer casarse.

Y su madre no la recrimina, pero piensa que hay algo más que su hija no confiesa.

Pasa en Ecomoda todo el tiempo que puede, trabajando. Y cuando acaba la jornada, algunos días se va con las del cuartel a relajarse charlando, mientras toma un zumo de mora.

Todas están al tanto de lo que sucedió entre ellos, aunque no saben los detalles.

Betty está muy deprimida, pues él no se ha comunicado con ella, personal ni profesionalmente desde que se marchó.

Preguntó por él a Mario, y éste la tranquilizó diciéndole que está bien y con ganas de volver.

Una tarde se pone de acuerdo con Aura Mª para que la avise cuando salga Mario, para entrar en su despacho y buscar alguna pista de Armando.

Sandra recibe llamadas de él, pero nunca la dice dónde está, ni cómo ponerse en contacto con él, salvo por mediación de Mario.

Ha llegado el momento. Entran a la oficina dejando a sus amigas cubriéndoles las espaldas.

Betty busca meticulosamente, volviendo a dejar cada papel en su lugar, hasta que al fin… encuentran una lista con los nombres de los hoteles y las fechas en que se alojará en cada uno de ellos.

Manda hacer una fotocopia del listado a Aura Mª y salen dejando todo como estaba.

Va a su oficina y llama.

Desde la recepción del hotel pasan la llamada a su habitación:

- Aló?

- Armando, cómo estás? – Le pregunta con un hilo de voz.

- Betty…? Eres tú?

- Sólo quería saber si estás bien. Hace tanto que no sé nada de ti…

- Has cambiado de idea?

- No, pero eso…

- En ese caso estoy seguro de que mi estado de salud y de ánimo no te incumben.

Y colgó el teléfono con el corazón encogido.


******************************************************


Esa misma tarde se decide a hacer algo que lleva deseando hace tiempo.

Al salir del trabajo va a una agencia inmobiliaria, pues ha decidido alquilar un apartamento y emanciparse.

Encuentra uno que le gusta y dos días después firma el contrato de arrendamiento.

Es un departamento amueblado, muy luminoso y coqueto, con dos dormitorios, salón-comedor, cocina, baño y una gran terraza a lo largo del piso, dando a una amplia avenida.

Le resulta conocida esta zona, pero no sabe de qué…

Explica a sus padres su necesidad de independencia.

D. Hermes se opone de plano. Cómo si fuera a servir de algo!

Dª Julia se queda apenada: “Betica…”

- Comprendan que soy adulta y necesito dirigir mi vida. Siento que no estén de acuerdo…, pero estoy decidida. No se disgusten porque voy a estar bien… hablaremos todos los días y nos veremos con frecuencia… pero necesito encontrar mi espacio!

- A saber para qué necesita tanta libertad… Y embarazada… - Cuestiona D. Hermes.

- Pues, por ejemplo, papá…, para no tener que dar explicaciones cada vez que entro o salgo…, voy o vengo…

- Y el canalla de su jefe? Sigue desaparecido?

- No es un canalla! Está trabajando. Y sus padres saben dónde está aunque yo lo ignore. Además… recuerde por qué se fue.

- No importa. Huyó de su responsabilidad de hombre!

- No ha huido. Marchó muy dolido por mi rechazo y desconfianza.

Y esa misma tarde se lleva sus ropas, libros y demás pertenencias, quedándose ya instalada y muy satisfecha al saborear por primera vez su libertad.


******************************************************


Han pasado un par de semanas desde que se trasladó.

Se encuentra tan a gusto que piensa que debió haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una mañana sale con su coche del garaje y ve enfrente un auto que le llama poderosamente la atención. Es el de Armando!

“Claro, esta avenida me sonaba porque es dónde vive él, pero cómo yo siempre vine de noche… Así que ya ha regresado… Estará con alguna amiguita nocturna, consolándose por mi rechazo… el primero de su vida!”

Pero no era eso lo que sucedía.

Armando había vuelto dos días antes.

Y aunque no se había acercado a Ecomoda, sí había asistido al lanzamiento de la nueva colección, y había estado contemplando discretamente a Betty, a distancia, para que ella no le descubriera.

Y la noche anterior, una avería en el sistema de apertura del garaje, le obligó a dejar el coche aparcado en la calle.

Cuando baja por la mañana, el conserje le comunica que habían tenido que cambiar el código del mando a distancia y le informa de la nueva combinación para que actualice su dispositivo.

Armando llega a Ecomoda una hora antes de la junta posterior al lanzamiento.

Al salir al lobby en la planta ejecutiva, saludó a las secretarias y se encaminó al despacho que ocupaba últimamente con Mario. El que tiene acceso directo a la Sala de Juntas.

Se queda allí sentado ante su escritorio.

Después de dos meses de reflexionar en la soledad de las noches de hotel, había decidido permanecer lo más cerca posible, en todos los aspectos, de Betty y de “su” hijo. Si no podía compartir con ellos la vida, al menos les vería a diario…

Lo que aún no había decidido era cómo actuar: mansito o feroz.

Podía infundir sensación de ser formal y juicioso o… hacerla creer que salía con mujeres… aunque fuera mentira, ya que no le interesaba ninguna otra.

Dependería de la actitud que ella le mostrase…

Conecta el ordenador y se esfuerza en examinar con interés los últimos movimientos de la empresa, hasta que sea la hora de la reunión.


******************************************************


A las once en punto abre la puerta de comunicación y entra.

Al verle, su madre y Marcela se acercan y le abrazan y besan dándole la bienvenida, D. Roberto también le abraza, y Mario que llega en ese mismo momento le da un apretón de manos y unas palmadas en la espalda.

Hugo y Daniel saludan sentados, y Gutigut se levanta en plan pelota y servil, murmurando una retahíla de palabras mezclando español e inglés, como él acostumbra.

Sólo queda un sillón libre, a la derecha de Betty, y al sentarse, la oye decir:

- Bienvenido, doctor.

- Gracias, Beatriz. Buenos días.



CONTINUARÁ...


Bueno, ya sabéis por qué Betty no quiere casarse, y la niña es terca... Y Armando está pelín cabreado...
Creéis que él la insistirá o la pondrá los dientes largos con otras?
En el próximo capi veremos. Besos.
con otras mujeres, pero sin pasarse. Algo light, para que sepa lo que le dolió su rechazo. Aunque hay algo que no me cuadra...¿porque Armando se empeña en creer que el hijo de Betty no es suyo?. Me temo que esa es la principal razón por la que Betty no ha aceptado aún casarse. Si Armando no está seguro ahora, nunca lo estará, no?. Supongo que eso es lo que la echa para atrás. Veremos a ver qué pasa ahora, Calipso. Mil besitos, cielo.
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Sara
Sara

March 6th, 2003, 7:11 pm #6

Hola! Hay alguien por ahí?
Ahora se responderá alguna de las preguntas que os hacéis, pero sólo alguna. Otras dudas se irán resolviendo más adelante.
De todas maneras, hay alguna de vosotras que me ha leído el pensamiento y sabe algunos porqués.
Os dejo con el capi de hoy.



- Dª Julia, D. Hermes, no hay ningún problema… Yo quiero casarme con Betty.

Los padres le miran de hito en hito, pero sorprendidos agradablemente. Estaban seguros de que un MENDOZA, no respondería como corresponde, más bien… se desentendería… del asunto.

Se oye con claridad la voz de Betty, hablando bajo y pausado:

- No, Armando. No voy a casarme.




CAPÍTULO VII.



- Por qué? – Pregunta Armando estupefacto.

- Te lo diré, pero a solas…

- Beatriz Aurora Pinzón, usted no sabe lo que dice. Si tiene algo que manifestar al doctor, hágalo aquí, delante de todos!

- Hermes, déjelos hablar. – Interviene Dª Julia. – Y venga conmigo.

Salen de la salita y quedan ellos solos.

- Betty…

- Armando, cómo preguntas que por qué? Tú no deseas casarte… ni conmigo, ni con nadie…, pero ahora te sientes obligado por un embarazo que te ha sorprendido como si fuera un fenómeno paranormal… cuando ocasiones para originarlo han sobrado… Además sigues teniendo medio novia, ya que la situación no está clara…, salís a comer frecuentemente y… no sé cuantas cosas más… Ella misma se lo ha contado a su amiga Pattipat!

- Betty, tú sabes que eso es mentira! Que no hay NADA!

- Armando, tú has roto con ella?

- Marcela canceló la boda…

- Canceló o quiso decir aplazar… hasta que las aguas volvieran a su cauce, para retomar la relación como está haciendo ahora…?

- Betty, yo no… - El pobre bello bobo no sabe por dónde le da el aire.

- Quizá tú no, pero ella sí lo está intentando! Analiza su comportamiento de las últimas semanas…

Hay una pausa.

- Betty, te amo. Cásate conmigo…

- Yo también te amo, pero no voy a casarme porque sé que sólo te has decidido a proponerlo, apremiado por el embarazo.

- Consúltalo con la almohada! Mañana te recojo a las siete y media. Buenas noches!

Y se va muy enfadado por la terca negativa de ella, cruzándose en la puerta con los padres de Betty que estaban escuchando.



******************************************************



Una hora después la llama y contesta el teléfono D. Hermes.

- Aló!

- Soy Armando Mendoza y necesito hablar con Betty, por favor…

- Es que se fue a acostar…

- Por favor, D. Hermes, si está aún despierta, pásele el teléfono. Es importante.

Estaba acostada, mas… cómo iba a estar dormida?

Su padre la subió el inalámbrico.

- Sí, Armando.

- Buenas noticias, mi amor. He ido al apartamento de Marcela, la he dejado claro que todo lo nuestro terminó hace meses, y que no hay vuelta atrás porque estoy enamorado de una mujer extraordinaria…, he recogido todas mis cosas y estoy en mi casa… solito, añorándote y… esperando tu bendición…

- Armando, yo no te exijo, ni te he exigido nada!

- Lo sé. Te amo. Que tengas dulces sueños. Soñaré contigo.

- Te amo, Armando. Yo siempre sueño contigo. Hasta mañana.



******************************************************



Armando llega puntual, y Betty sale rápida de casa para no dar lugar a que su padre le invite a tomar café.

Al subirse al coche se dan un beso, ya sin preocuparse por si alguien curiosea desde alguna ventana.

Después de informarse mutuamente de cómo han pasado la noche, él vuelve a sacar la conversación.

Insiste en desear casarse porque la quiere, pero ella está segura de que si no llega a producirse el embarazo, no se lo habría planteado.

Discuten todo el trayecto y llegan enfadados a Ecomoda.

Salen del ascensor sin dirigirse la palabra, yendo cada uno a su oficina.


******************************************************


A las once se reúnen los ejecutivos en la Sala de Juntas.

Las franquicias ya están listas, e interesa empezar a trabajarlas y darlas a conocer cuanto antes.

Armando, delegado por Ecomoda, debe irse por dos meses para negociarlas en varios países de la zona.

Saldrá de viaje dentro de tres días para largo tiempo, y quiere saber si Betty ha reconsiderado su postura, pues la ha visto poner cara afligida al oír lo que él va a estar fuera.

Pasa por el despacho de ella después de comer para preguntarla:

- Betty, ya has oído que me voy de Bogotá para bastante tiempo y… no quiero estar sin ti. Vente conmigo y nos casamos en cualquier ciudad del circuito.

- No insistas, Armando. No quiero un marido forzado por las circunstancias.

- Está bien, Betty. Que no te vuelva a oír decirme nunca que me amas, porque es MENTIRA!

Y salió muy serio de presidencia, dejándola totalmente conmocionada.


******************************************************


Armando trabaja denodadamente para no pensar, manteniéndose ocupado en todo momento.

Sólo asiste a los actos sociales a los que se ve obligado, pues no tiene ánimos para relacionarse.

Su corazón sigue dolorido por la negativa de Betty, ya que la ama profundamente, y desea casarse con ella, aunque “sabe” que el bebé no es suyo…

Betty pasa muy mal esos meses.

En casa su padre está furioso, porque no entiende su empeño en no querer casarse.

Y su madre no la recrimina, pero piensa que hay algo más que su hija no confiesa.

Pasa en Ecomoda todo el tiempo que puede, trabajando. Y cuando acaba la jornada, algunos días se va con las del cuartel a relajarse charlando, mientras toma un zumo de mora.

Todas están al tanto de lo que sucedió entre ellos, aunque no saben los detalles.

Betty está muy deprimida, pues él no se ha comunicado con ella, personal ni profesionalmente desde que se marchó.

Preguntó por él a Mario, y éste la tranquilizó diciéndole que está bien y con ganas de volver.

Una tarde se pone de acuerdo con Aura Mª para que la avise cuando salga Mario, para entrar en su despacho y buscar alguna pista de Armando.

Sandra recibe llamadas de él, pero nunca la dice dónde está, ni cómo ponerse en contacto con él, salvo por mediación de Mario.

Ha llegado el momento. Entran a la oficina dejando a sus amigas cubriéndoles las espaldas.

Betty busca meticulosamente, volviendo a dejar cada papel en su lugar, hasta que al fin… encuentran una lista con los nombres de los hoteles y las fechas en que se alojará en cada uno de ellos.

Manda hacer una fotocopia del listado a Aura Mª y salen dejando todo como estaba.

Va a su oficina y llama.

Desde la recepción del hotel pasan la llamada a su habitación:

- Aló?

- Armando, cómo estás? – Le pregunta con un hilo de voz.

- Betty…? Eres tú?

- Sólo quería saber si estás bien. Hace tanto que no sé nada de ti…

- Has cambiado de idea?

- No, pero eso…

- En ese caso estoy seguro de que mi estado de salud y de ánimo no te incumben.

Y colgó el teléfono con el corazón encogido.


******************************************************


Esa misma tarde se decide a hacer algo que lleva deseando hace tiempo.

Al salir del trabajo va a una agencia inmobiliaria, pues ha decidido alquilar un apartamento y emanciparse.

Encuentra uno que le gusta y dos días después firma el contrato de arrendamiento.

Es un departamento amueblado, muy luminoso y coqueto, con dos dormitorios, salón-comedor, cocina, baño y una gran terraza a lo largo del piso, dando a una amplia avenida.

Le resulta conocida esta zona, pero no sabe de qué…

Explica a sus padres su necesidad de independencia.

D. Hermes se opone de plano. Cómo si fuera a servir de algo!

Dª Julia se queda apenada: “Betica…”

- Comprendan que soy adulta y necesito dirigir mi vida. Siento que no estén de acuerdo…, pero estoy decidida. No se disgusten porque voy a estar bien… hablaremos todos los días y nos veremos con frecuencia… pero necesito encontrar mi espacio!

- A saber para qué necesita tanta libertad… Y embarazada… - Cuestiona D. Hermes.

- Pues, por ejemplo, papá…, para no tener que dar explicaciones cada vez que entro o salgo…, voy o vengo…

- Y el canalla de su jefe? Sigue desaparecido?

- No es un canalla! Está trabajando. Y sus padres saben dónde está aunque yo lo ignore. Además… recuerde por qué se fue.

- No importa. Huyó de su responsabilidad de hombre!

- No ha huido. Marchó muy dolido por mi rechazo y desconfianza.

Y esa misma tarde se lleva sus ropas, libros y demás pertenencias, quedándose ya instalada y muy satisfecha al saborear por primera vez su libertad.


******************************************************


Han pasado un par de semanas desde que se trasladó.

Se encuentra tan a gusto que piensa que debió haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una mañana sale con su coche del garaje y ve enfrente un auto que le llama poderosamente la atención. Es el de Armando!

“Claro, esta avenida me sonaba porque es dónde vive él, pero cómo yo siempre vine de noche… Así que ya ha regresado… Estará con alguna amiguita nocturna, consolándose por mi rechazo… el primero de su vida!”

Pero no era eso lo que sucedía.

Armando había vuelto dos días antes.

Y aunque no se había acercado a Ecomoda, sí había asistido al lanzamiento de la nueva colección, y había estado contemplando discretamente a Betty, a distancia, para que ella no le descubriera.

Y la noche anterior, una avería en el sistema de apertura del garaje, le obligó a dejar el coche aparcado en la calle.

Cuando baja por la mañana, el conserje le comunica que habían tenido que cambiar el código del mando a distancia y le informa de la nueva combinación para que actualice su dispositivo.

Armando llega a Ecomoda una hora antes de la junta posterior al lanzamiento.

Al salir al lobby en la planta ejecutiva, saludó a las secretarias y se encaminó al despacho que ocupaba últimamente con Mario. El que tiene acceso directo a la Sala de Juntas.

Se queda allí sentado ante su escritorio.

Después de dos meses de reflexionar en la soledad de las noches de hotel, había decidido permanecer lo más cerca posible, en todos los aspectos, de Betty y de “su” hijo. Si no podía compartir con ellos la vida, al menos les vería a diario…

Lo que aún no había decidido era cómo actuar: mansito o feroz.

Podía infundir sensación de ser formal y juicioso o… hacerla creer que salía con mujeres… aunque fuera mentira, ya que no le interesaba ninguna otra.

Dependería de la actitud que ella le mostrase…

Conecta el ordenador y se esfuerza en examinar con interés los últimos movimientos de la empresa, hasta que sea la hora de la reunión.


******************************************************


A las once en punto abre la puerta de comunicación y entra.

Al verle, su madre y Marcela se acercan y le abrazan y besan dándole la bienvenida, D. Roberto también le abraza, y Mario que llega en ese mismo momento le da un apretón de manos y unas palmadas en la espalda.

Hugo y Daniel saludan sentados, y Gutigut se levanta en plan pelota y servil, murmurando una retahíla de palabras mezclando español e inglés, como él acostumbra.

Sólo queda un sillón libre, a la derecha de Betty, y al sentarse, la oye decir:

- Bienvenido, doctor.

- Gracias, Beatriz. Buenos días.



CONTINUARÁ...


Bueno, ya sabéis por qué Betty no quiere casarse, y la niña es terca... Y Armando está pelín cabreado...
Creéis que él la insistirá o la pondrá los dientes largos con otras?
En el próximo capi veremos. Besos.
aunque me lo temo!!! La verdad es que si la quiere es lo peor que puede hacer porque me parece que ya la ha embarrado suficiente con eso de que el hijo de Betty es de otro!!! Ay...!, los problemas que trae eso de no tener más que media neurona!!! Menos mal que la casualidad hizo que sean vecinos. A ver si así se arregla algo. MUCHOS BESOS
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mari
mari

March 6th, 2003, 7:54 pm #7

Hola! Hay alguien por ahí?
Ahora se responderá alguna de las preguntas que os hacéis, pero sólo alguna. Otras dudas se irán resolviendo más adelante.
De todas maneras, hay alguna de vosotras que me ha leído el pensamiento y sabe algunos porqués.
Os dejo con el capi de hoy.



- Dª Julia, D. Hermes, no hay ningún problema… Yo quiero casarme con Betty.

Los padres le miran de hito en hito, pero sorprendidos agradablemente. Estaban seguros de que un MENDOZA, no respondería como corresponde, más bien… se desentendería… del asunto.

Se oye con claridad la voz de Betty, hablando bajo y pausado:

- No, Armando. No voy a casarme.




CAPÍTULO VII.



- Por qué? – Pregunta Armando estupefacto.

- Te lo diré, pero a solas…

- Beatriz Aurora Pinzón, usted no sabe lo que dice. Si tiene algo que manifestar al doctor, hágalo aquí, delante de todos!

- Hermes, déjelos hablar. – Interviene Dª Julia. – Y venga conmigo.

Salen de la salita y quedan ellos solos.

- Betty…

- Armando, cómo preguntas que por qué? Tú no deseas casarte… ni conmigo, ni con nadie…, pero ahora te sientes obligado por un embarazo que te ha sorprendido como si fuera un fenómeno paranormal… cuando ocasiones para originarlo han sobrado… Además sigues teniendo medio novia, ya que la situación no está clara…, salís a comer frecuentemente y… no sé cuantas cosas más… Ella misma se lo ha contado a su amiga Pattipat!

- Betty, tú sabes que eso es mentira! Que no hay NADA!

- Armando, tú has roto con ella?

- Marcela canceló la boda…

- Canceló o quiso decir aplazar… hasta que las aguas volvieran a su cauce, para retomar la relación como está haciendo ahora…?

- Betty, yo no… - El pobre bello bobo no sabe por dónde le da el aire.

- Quizá tú no, pero ella sí lo está intentando! Analiza su comportamiento de las últimas semanas…

Hay una pausa.

- Betty, te amo. Cásate conmigo…

- Yo también te amo, pero no voy a casarme porque sé que sólo te has decidido a proponerlo, apremiado por el embarazo.

- Consúltalo con la almohada! Mañana te recojo a las siete y media. Buenas noches!

Y se va muy enfadado por la terca negativa de ella, cruzándose en la puerta con los padres de Betty que estaban escuchando.



******************************************************



Una hora después la llama y contesta el teléfono D. Hermes.

- Aló!

- Soy Armando Mendoza y necesito hablar con Betty, por favor…

- Es que se fue a acostar…

- Por favor, D. Hermes, si está aún despierta, pásele el teléfono. Es importante.

Estaba acostada, mas… cómo iba a estar dormida?

Su padre la subió el inalámbrico.

- Sí, Armando.

- Buenas noticias, mi amor. He ido al apartamento de Marcela, la he dejado claro que todo lo nuestro terminó hace meses, y que no hay vuelta atrás porque estoy enamorado de una mujer extraordinaria…, he recogido todas mis cosas y estoy en mi casa… solito, añorándote y… esperando tu bendición…

- Armando, yo no te exijo, ni te he exigido nada!

- Lo sé. Te amo. Que tengas dulces sueños. Soñaré contigo.

- Te amo, Armando. Yo siempre sueño contigo. Hasta mañana.



******************************************************



Armando llega puntual, y Betty sale rápida de casa para no dar lugar a que su padre le invite a tomar café.

Al subirse al coche se dan un beso, ya sin preocuparse por si alguien curiosea desde alguna ventana.

Después de informarse mutuamente de cómo han pasado la noche, él vuelve a sacar la conversación.

Insiste en desear casarse porque la quiere, pero ella está segura de que si no llega a producirse el embarazo, no se lo habría planteado.

Discuten todo el trayecto y llegan enfadados a Ecomoda.

Salen del ascensor sin dirigirse la palabra, yendo cada uno a su oficina.


******************************************************


A las once se reúnen los ejecutivos en la Sala de Juntas.

Las franquicias ya están listas, e interesa empezar a trabajarlas y darlas a conocer cuanto antes.

Armando, delegado por Ecomoda, debe irse por dos meses para negociarlas en varios países de la zona.

Saldrá de viaje dentro de tres días para largo tiempo, y quiere saber si Betty ha reconsiderado su postura, pues la ha visto poner cara afligida al oír lo que él va a estar fuera.

Pasa por el despacho de ella después de comer para preguntarla:

- Betty, ya has oído que me voy de Bogotá para bastante tiempo y… no quiero estar sin ti. Vente conmigo y nos casamos en cualquier ciudad del circuito.

- No insistas, Armando. No quiero un marido forzado por las circunstancias.

- Está bien, Betty. Que no te vuelva a oír decirme nunca que me amas, porque es MENTIRA!

Y salió muy serio de presidencia, dejándola totalmente conmocionada.


******************************************************


Armando trabaja denodadamente para no pensar, manteniéndose ocupado en todo momento.

Sólo asiste a los actos sociales a los que se ve obligado, pues no tiene ánimos para relacionarse.

Su corazón sigue dolorido por la negativa de Betty, ya que la ama profundamente, y desea casarse con ella, aunque “sabe” que el bebé no es suyo…

Betty pasa muy mal esos meses.

En casa su padre está furioso, porque no entiende su empeño en no querer casarse.

Y su madre no la recrimina, pero piensa que hay algo más que su hija no confiesa.

Pasa en Ecomoda todo el tiempo que puede, trabajando. Y cuando acaba la jornada, algunos días se va con las del cuartel a relajarse charlando, mientras toma un zumo de mora.

Todas están al tanto de lo que sucedió entre ellos, aunque no saben los detalles.

Betty está muy deprimida, pues él no se ha comunicado con ella, personal ni profesionalmente desde que se marchó.

Preguntó por él a Mario, y éste la tranquilizó diciéndole que está bien y con ganas de volver.

Una tarde se pone de acuerdo con Aura Mª para que la avise cuando salga Mario, para entrar en su despacho y buscar alguna pista de Armando.

Sandra recibe llamadas de él, pero nunca la dice dónde está, ni cómo ponerse en contacto con él, salvo por mediación de Mario.

Ha llegado el momento. Entran a la oficina dejando a sus amigas cubriéndoles las espaldas.

Betty busca meticulosamente, volviendo a dejar cada papel en su lugar, hasta que al fin… encuentran una lista con los nombres de los hoteles y las fechas en que se alojará en cada uno de ellos.

Manda hacer una fotocopia del listado a Aura Mª y salen dejando todo como estaba.

Va a su oficina y llama.

Desde la recepción del hotel pasan la llamada a su habitación:

- Aló?

- Armando, cómo estás? – Le pregunta con un hilo de voz.

- Betty…? Eres tú?

- Sólo quería saber si estás bien. Hace tanto que no sé nada de ti…

- Has cambiado de idea?

- No, pero eso…

- En ese caso estoy seguro de que mi estado de salud y de ánimo no te incumben.

Y colgó el teléfono con el corazón encogido.


******************************************************


Esa misma tarde se decide a hacer algo que lleva deseando hace tiempo.

Al salir del trabajo va a una agencia inmobiliaria, pues ha decidido alquilar un apartamento y emanciparse.

Encuentra uno que le gusta y dos días después firma el contrato de arrendamiento.

Es un departamento amueblado, muy luminoso y coqueto, con dos dormitorios, salón-comedor, cocina, baño y una gran terraza a lo largo del piso, dando a una amplia avenida.

Le resulta conocida esta zona, pero no sabe de qué…

Explica a sus padres su necesidad de independencia.

D. Hermes se opone de plano. Cómo si fuera a servir de algo!

Dª Julia se queda apenada: “Betica…”

- Comprendan que soy adulta y necesito dirigir mi vida. Siento que no estén de acuerdo…, pero estoy decidida. No se disgusten porque voy a estar bien… hablaremos todos los días y nos veremos con frecuencia… pero necesito encontrar mi espacio!

- A saber para qué necesita tanta libertad… Y embarazada… - Cuestiona D. Hermes.

- Pues, por ejemplo, papá…, para no tener que dar explicaciones cada vez que entro o salgo…, voy o vengo…

- Y el canalla de su jefe? Sigue desaparecido?

- No es un canalla! Está trabajando. Y sus padres saben dónde está aunque yo lo ignore. Además… recuerde por qué se fue.

- No importa. Huyó de su responsabilidad de hombre!

- No ha huido. Marchó muy dolido por mi rechazo y desconfianza.

Y esa misma tarde se lleva sus ropas, libros y demás pertenencias, quedándose ya instalada y muy satisfecha al saborear por primera vez su libertad.


******************************************************


Han pasado un par de semanas desde que se trasladó.

Se encuentra tan a gusto que piensa que debió haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una mañana sale con su coche del garaje y ve enfrente un auto que le llama poderosamente la atención. Es el de Armando!

“Claro, esta avenida me sonaba porque es dónde vive él, pero cómo yo siempre vine de noche… Así que ya ha regresado… Estará con alguna amiguita nocturna, consolándose por mi rechazo… el primero de su vida!”

Pero no era eso lo que sucedía.

Armando había vuelto dos días antes.

Y aunque no se había acercado a Ecomoda, sí había asistido al lanzamiento de la nueva colección, y había estado contemplando discretamente a Betty, a distancia, para que ella no le descubriera.

Y la noche anterior, una avería en el sistema de apertura del garaje, le obligó a dejar el coche aparcado en la calle.

Cuando baja por la mañana, el conserje le comunica que habían tenido que cambiar el código del mando a distancia y le informa de la nueva combinación para que actualice su dispositivo.

Armando llega a Ecomoda una hora antes de la junta posterior al lanzamiento.

Al salir al lobby en la planta ejecutiva, saludó a las secretarias y se encaminó al despacho que ocupaba últimamente con Mario. El que tiene acceso directo a la Sala de Juntas.

Se queda allí sentado ante su escritorio.

Después de dos meses de reflexionar en la soledad de las noches de hotel, había decidido permanecer lo más cerca posible, en todos los aspectos, de Betty y de “su” hijo. Si no podía compartir con ellos la vida, al menos les vería a diario…

Lo que aún no había decidido era cómo actuar: mansito o feroz.

Podía infundir sensación de ser formal y juicioso o… hacerla creer que salía con mujeres… aunque fuera mentira, ya que no le interesaba ninguna otra.

Dependería de la actitud que ella le mostrase…

Conecta el ordenador y se esfuerza en examinar con interés los últimos movimientos de la empresa, hasta que sea la hora de la reunión.


******************************************************


A las once en punto abre la puerta de comunicación y entra.

Al verle, su madre y Marcela se acercan y le abrazan y besan dándole la bienvenida, D. Roberto también le abraza, y Mario que llega en ese mismo momento le da un apretón de manos y unas palmadas en la espalda.

Hugo y Daniel saludan sentados, y Gutigut se levanta en plan pelota y servil, murmurando una retahíla de palabras mezclando español e inglés, como él acostumbra.

Sólo queda un sillón libre, a la derecha de Betty, y al sentarse, la oye decir:

- Bienvenido, doctor.

- Gracias, Beatriz. Buenos días.



CONTINUARÁ...


Bueno, ya sabéis por qué Betty no quiere casarse, y la niña es terca... Y Armando está pelín cabreado...
Creéis que él la insistirá o la pondrá los dientes largos con otras?
En el próximo capi veremos. Besos.
pues de quien es el niño?? porque yo creo que es de Armando, porque si no de quien es, de Nicolas?? no puede ser, pero porque él se piensa que no puede tener hijos?? me mata la curiosidad!!!!

muchos besos!!!!!!!!
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María quehubo?
María quehubo?

March 6th, 2003, 8:56 pm #8

Hola! Hay alguien por ahí?
Ahora se responderá alguna de las preguntas que os hacéis, pero sólo alguna. Otras dudas se irán resolviendo más adelante.
De todas maneras, hay alguna de vosotras que me ha leído el pensamiento y sabe algunos porqués.
Os dejo con el capi de hoy.



- Dª Julia, D. Hermes, no hay ningún problema… Yo quiero casarme con Betty.

Los padres le miran de hito en hito, pero sorprendidos agradablemente. Estaban seguros de que un MENDOZA, no respondería como corresponde, más bien… se desentendería… del asunto.

Se oye con claridad la voz de Betty, hablando bajo y pausado:

- No, Armando. No voy a casarme.




CAPÍTULO VII.



- Por qué? – Pregunta Armando estupefacto.

- Te lo diré, pero a solas…

- Beatriz Aurora Pinzón, usted no sabe lo que dice. Si tiene algo que manifestar al doctor, hágalo aquí, delante de todos!

- Hermes, déjelos hablar. – Interviene Dª Julia. – Y venga conmigo.

Salen de la salita y quedan ellos solos.

- Betty…

- Armando, cómo preguntas que por qué? Tú no deseas casarte… ni conmigo, ni con nadie…, pero ahora te sientes obligado por un embarazo que te ha sorprendido como si fuera un fenómeno paranormal… cuando ocasiones para originarlo han sobrado… Además sigues teniendo medio novia, ya que la situación no está clara…, salís a comer frecuentemente y… no sé cuantas cosas más… Ella misma se lo ha contado a su amiga Pattipat!

- Betty, tú sabes que eso es mentira! Que no hay NADA!

- Armando, tú has roto con ella?

- Marcela canceló la boda…

- Canceló o quiso decir aplazar… hasta que las aguas volvieran a su cauce, para retomar la relación como está haciendo ahora…?

- Betty, yo no… - El pobre bello bobo no sabe por dónde le da el aire.

- Quizá tú no, pero ella sí lo está intentando! Analiza su comportamiento de las últimas semanas…

Hay una pausa.

- Betty, te amo. Cásate conmigo…

- Yo también te amo, pero no voy a casarme porque sé que sólo te has decidido a proponerlo, apremiado por el embarazo.

- Consúltalo con la almohada! Mañana te recojo a las siete y media. Buenas noches!

Y se va muy enfadado por la terca negativa de ella, cruzándose en la puerta con los padres de Betty que estaban escuchando.



******************************************************



Una hora después la llama y contesta el teléfono D. Hermes.

- Aló!

- Soy Armando Mendoza y necesito hablar con Betty, por favor…

- Es que se fue a acostar…

- Por favor, D. Hermes, si está aún despierta, pásele el teléfono. Es importante.

Estaba acostada, mas… cómo iba a estar dormida?

Su padre la subió el inalámbrico.

- Sí, Armando.

- Buenas noticias, mi amor. He ido al apartamento de Marcela, la he dejado claro que todo lo nuestro terminó hace meses, y que no hay vuelta atrás porque estoy enamorado de una mujer extraordinaria…, he recogido todas mis cosas y estoy en mi casa… solito, añorándote y… esperando tu bendición…

- Armando, yo no te exijo, ni te he exigido nada!

- Lo sé. Te amo. Que tengas dulces sueños. Soñaré contigo.

- Te amo, Armando. Yo siempre sueño contigo. Hasta mañana.



******************************************************



Armando llega puntual, y Betty sale rápida de casa para no dar lugar a que su padre le invite a tomar café.

Al subirse al coche se dan un beso, ya sin preocuparse por si alguien curiosea desde alguna ventana.

Después de informarse mutuamente de cómo han pasado la noche, él vuelve a sacar la conversación.

Insiste en desear casarse porque la quiere, pero ella está segura de que si no llega a producirse el embarazo, no se lo habría planteado.

Discuten todo el trayecto y llegan enfadados a Ecomoda.

Salen del ascensor sin dirigirse la palabra, yendo cada uno a su oficina.


******************************************************


A las once se reúnen los ejecutivos en la Sala de Juntas.

Las franquicias ya están listas, e interesa empezar a trabajarlas y darlas a conocer cuanto antes.

Armando, delegado por Ecomoda, debe irse por dos meses para negociarlas en varios países de la zona.

Saldrá de viaje dentro de tres días para largo tiempo, y quiere saber si Betty ha reconsiderado su postura, pues la ha visto poner cara afligida al oír lo que él va a estar fuera.

Pasa por el despacho de ella después de comer para preguntarla:

- Betty, ya has oído que me voy de Bogotá para bastante tiempo y… no quiero estar sin ti. Vente conmigo y nos casamos en cualquier ciudad del circuito.

- No insistas, Armando. No quiero un marido forzado por las circunstancias.

- Está bien, Betty. Que no te vuelva a oír decirme nunca que me amas, porque es MENTIRA!

Y salió muy serio de presidencia, dejándola totalmente conmocionada.


******************************************************


Armando trabaja denodadamente para no pensar, manteniéndose ocupado en todo momento.

Sólo asiste a los actos sociales a los que se ve obligado, pues no tiene ánimos para relacionarse.

Su corazón sigue dolorido por la negativa de Betty, ya que la ama profundamente, y desea casarse con ella, aunque “sabe” que el bebé no es suyo…

Betty pasa muy mal esos meses.

En casa su padre está furioso, porque no entiende su empeño en no querer casarse.

Y su madre no la recrimina, pero piensa que hay algo más que su hija no confiesa.

Pasa en Ecomoda todo el tiempo que puede, trabajando. Y cuando acaba la jornada, algunos días se va con las del cuartel a relajarse charlando, mientras toma un zumo de mora.

Todas están al tanto de lo que sucedió entre ellos, aunque no saben los detalles.

Betty está muy deprimida, pues él no se ha comunicado con ella, personal ni profesionalmente desde que se marchó.

Preguntó por él a Mario, y éste la tranquilizó diciéndole que está bien y con ganas de volver.

Una tarde se pone de acuerdo con Aura Mª para que la avise cuando salga Mario, para entrar en su despacho y buscar alguna pista de Armando.

Sandra recibe llamadas de él, pero nunca la dice dónde está, ni cómo ponerse en contacto con él, salvo por mediación de Mario.

Ha llegado el momento. Entran a la oficina dejando a sus amigas cubriéndoles las espaldas.

Betty busca meticulosamente, volviendo a dejar cada papel en su lugar, hasta que al fin… encuentran una lista con los nombres de los hoteles y las fechas en que se alojará en cada uno de ellos.

Manda hacer una fotocopia del listado a Aura Mª y salen dejando todo como estaba.

Va a su oficina y llama.

Desde la recepción del hotel pasan la llamada a su habitación:

- Aló?

- Armando, cómo estás? – Le pregunta con un hilo de voz.

- Betty…? Eres tú?

- Sólo quería saber si estás bien. Hace tanto que no sé nada de ti…

- Has cambiado de idea?

- No, pero eso…

- En ese caso estoy seguro de que mi estado de salud y de ánimo no te incumben.

Y colgó el teléfono con el corazón encogido.


******************************************************


Esa misma tarde se decide a hacer algo que lleva deseando hace tiempo.

Al salir del trabajo va a una agencia inmobiliaria, pues ha decidido alquilar un apartamento y emanciparse.

Encuentra uno que le gusta y dos días después firma el contrato de arrendamiento.

Es un departamento amueblado, muy luminoso y coqueto, con dos dormitorios, salón-comedor, cocina, baño y una gran terraza a lo largo del piso, dando a una amplia avenida.

Le resulta conocida esta zona, pero no sabe de qué…

Explica a sus padres su necesidad de independencia.

D. Hermes se opone de plano. Cómo si fuera a servir de algo!

Dª Julia se queda apenada: “Betica…”

- Comprendan que soy adulta y necesito dirigir mi vida. Siento que no estén de acuerdo…, pero estoy decidida. No se disgusten porque voy a estar bien… hablaremos todos los días y nos veremos con frecuencia… pero necesito encontrar mi espacio!

- A saber para qué necesita tanta libertad… Y embarazada… - Cuestiona D. Hermes.

- Pues, por ejemplo, papá…, para no tener que dar explicaciones cada vez que entro o salgo…, voy o vengo…

- Y el canalla de su jefe? Sigue desaparecido?

- No es un canalla! Está trabajando. Y sus padres saben dónde está aunque yo lo ignore. Además… recuerde por qué se fue.

- No importa. Huyó de su responsabilidad de hombre!

- No ha huido. Marchó muy dolido por mi rechazo y desconfianza.

Y esa misma tarde se lleva sus ropas, libros y demás pertenencias, quedándose ya instalada y muy satisfecha al saborear por primera vez su libertad.


******************************************************


Han pasado un par de semanas desde que se trasladó.

Se encuentra tan a gusto que piensa que debió haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una mañana sale con su coche del garaje y ve enfrente un auto que le llama poderosamente la atención. Es el de Armando!

“Claro, esta avenida me sonaba porque es dónde vive él, pero cómo yo siempre vine de noche… Así que ya ha regresado… Estará con alguna amiguita nocturna, consolándose por mi rechazo… el primero de su vida!”

Pero no era eso lo que sucedía.

Armando había vuelto dos días antes.

Y aunque no se había acercado a Ecomoda, sí había asistido al lanzamiento de la nueva colección, y había estado contemplando discretamente a Betty, a distancia, para que ella no le descubriera.

Y la noche anterior, una avería en el sistema de apertura del garaje, le obligó a dejar el coche aparcado en la calle.

Cuando baja por la mañana, el conserje le comunica que habían tenido que cambiar el código del mando a distancia y le informa de la nueva combinación para que actualice su dispositivo.

Armando llega a Ecomoda una hora antes de la junta posterior al lanzamiento.

Al salir al lobby en la planta ejecutiva, saludó a las secretarias y se encaminó al despacho que ocupaba últimamente con Mario. El que tiene acceso directo a la Sala de Juntas.

Se queda allí sentado ante su escritorio.

Después de dos meses de reflexionar en la soledad de las noches de hotel, había decidido permanecer lo más cerca posible, en todos los aspectos, de Betty y de “su” hijo. Si no podía compartir con ellos la vida, al menos les vería a diario…

Lo que aún no había decidido era cómo actuar: mansito o feroz.

Podía infundir sensación de ser formal y juicioso o… hacerla creer que salía con mujeres… aunque fuera mentira, ya que no le interesaba ninguna otra.

Dependería de la actitud que ella le mostrase…

Conecta el ordenador y se esfuerza en examinar con interés los últimos movimientos de la empresa, hasta que sea la hora de la reunión.


******************************************************


A las once en punto abre la puerta de comunicación y entra.

Al verle, su madre y Marcela se acercan y le abrazan y besan dándole la bienvenida, D. Roberto también le abraza, y Mario que llega en ese mismo momento le da un apretón de manos y unas palmadas en la espalda.

Hugo y Daniel saludan sentados, y Gutigut se levanta en plan pelota y servil, murmurando una retahíla de palabras mezclando español e inglés, como él acostumbra.

Sólo queda un sillón libre, a la derecha de Betty, y al sentarse, la oye decir:

- Bienvenido, doctor.

- Gracias, Beatriz. Buenos días.



CONTINUARÁ...


Bueno, ya sabéis por qué Betty no quiere casarse, y la niña es terca... Y Armando está pelín cabreado...
Creéis que él la insistirá o la pondrá los dientes largos con otras?
En el próximo capi veremos. Besos.
Como le de por ser cabrito con ella lo va a tener crudo cuando decida volver a la carga porque la nena es un rato terca y orgullosa. Y eso de que "sabe" que el niño no es suyo me tiene muy mosqueada porque, en mi humilde opinión, debería haberle reclamado algo. Vamos, que se va dos meses y no dice ni pío!!

En fin, a esperar...

Un besazo, Pilar
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marisa
marisa

March 6th, 2003, 9:28 pm #9

Hola! Hay alguien por ahí?
Ahora se responderá alguna de las preguntas que os hacéis, pero sólo alguna. Otras dudas se irán resolviendo más adelante.
De todas maneras, hay alguna de vosotras que me ha leído el pensamiento y sabe algunos porqués.
Os dejo con el capi de hoy.



- Dª Julia, D. Hermes, no hay ningún problema… Yo quiero casarme con Betty.

Los padres le miran de hito en hito, pero sorprendidos agradablemente. Estaban seguros de que un MENDOZA, no respondería como corresponde, más bien… se desentendería… del asunto.

Se oye con claridad la voz de Betty, hablando bajo y pausado:

- No, Armando. No voy a casarme.




CAPÍTULO VII.



- Por qué? – Pregunta Armando estupefacto.

- Te lo diré, pero a solas…

- Beatriz Aurora Pinzón, usted no sabe lo que dice. Si tiene algo que manifestar al doctor, hágalo aquí, delante de todos!

- Hermes, déjelos hablar. – Interviene Dª Julia. – Y venga conmigo.

Salen de la salita y quedan ellos solos.

- Betty…

- Armando, cómo preguntas que por qué? Tú no deseas casarte… ni conmigo, ni con nadie…, pero ahora te sientes obligado por un embarazo que te ha sorprendido como si fuera un fenómeno paranormal… cuando ocasiones para originarlo han sobrado… Además sigues teniendo medio novia, ya que la situación no está clara…, salís a comer frecuentemente y… no sé cuantas cosas más… Ella misma se lo ha contado a su amiga Pattipat!

- Betty, tú sabes que eso es mentira! Que no hay NADA!

- Armando, tú has roto con ella?

- Marcela canceló la boda…

- Canceló o quiso decir aplazar… hasta que las aguas volvieran a su cauce, para retomar la relación como está haciendo ahora…?

- Betty, yo no… - El pobre bello bobo no sabe por dónde le da el aire.

- Quizá tú no, pero ella sí lo está intentando! Analiza su comportamiento de las últimas semanas…

Hay una pausa.

- Betty, te amo. Cásate conmigo…

- Yo también te amo, pero no voy a casarme porque sé que sólo te has decidido a proponerlo, apremiado por el embarazo.

- Consúltalo con la almohada! Mañana te recojo a las siete y media. Buenas noches!

Y se va muy enfadado por la terca negativa de ella, cruzándose en la puerta con los padres de Betty que estaban escuchando.



******************************************************



Una hora después la llama y contesta el teléfono D. Hermes.

- Aló!

- Soy Armando Mendoza y necesito hablar con Betty, por favor…

- Es que se fue a acostar…

- Por favor, D. Hermes, si está aún despierta, pásele el teléfono. Es importante.

Estaba acostada, mas… cómo iba a estar dormida?

Su padre la subió el inalámbrico.

- Sí, Armando.

- Buenas noticias, mi amor. He ido al apartamento de Marcela, la he dejado claro que todo lo nuestro terminó hace meses, y que no hay vuelta atrás porque estoy enamorado de una mujer extraordinaria…, he recogido todas mis cosas y estoy en mi casa… solito, añorándote y… esperando tu bendición…

- Armando, yo no te exijo, ni te he exigido nada!

- Lo sé. Te amo. Que tengas dulces sueños. Soñaré contigo.

- Te amo, Armando. Yo siempre sueño contigo. Hasta mañana.



******************************************************



Armando llega puntual, y Betty sale rápida de casa para no dar lugar a que su padre le invite a tomar café.

Al subirse al coche se dan un beso, ya sin preocuparse por si alguien curiosea desde alguna ventana.

Después de informarse mutuamente de cómo han pasado la noche, él vuelve a sacar la conversación.

Insiste en desear casarse porque la quiere, pero ella está segura de que si no llega a producirse el embarazo, no se lo habría planteado.

Discuten todo el trayecto y llegan enfadados a Ecomoda.

Salen del ascensor sin dirigirse la palabra, yendo cada uno a su oficina.


******************************************************


A las once se reúnen los ejecutivos en la Sala de Juntas.

Las franquicias ya están listas, e interesa empezar a trabajarlas y darlas a conocer cuanto antes.

Armando, delegado por Ecomoda, debe irse por dos meses para negociarlas en varios países de la zona.

Saldrá de viaje dentro de tres días para largo tiempo, y quiere saber si Betty ha reconsiderado su postura, pues la ha visto poner cara afligida al oír lo que él va a estar fuera.

Pasa por el despacho de ella después de comer para preguntarla:

- Betty, ya has oído que me voy de Bogotá para bastante tiempo y… no quiero estar sin ti. Vente conmigo y nos casamos en cualquier ciudad del circuito.

- No insistas, Armando. No quiero un marido forzado por las circunstancias.

- Está bien, Betty. Que no te vuelva a oír decirme nunca que me amas, porque es MENTIRA!

Y salió muy serio de presidencia, dejándola totalmente conmocionada.


******************************************************


Armando trabaja denodadamente para no pensar, manteniéndose ocupado en todo momento.

Sólo asiste a los actos sociales a los que se ve obligado, pues no tiene ánimos para relacionarse.

Su corazón sigue dolorido por la negativa de Betty, ya que la ama profundamente, y desea casarse con ella, aunque “sabe” que el bebé no es suyo…

Betty pasa muy mal esos meses.

En casa su padre está furioso, porque no entiende su empeño en no querer casarse.

Y su madre no la recrimina, pero piensa que hay algo más que su hija no confiesa.

Pasa en Ecomoda todo el tiempo que puede, trabajando. Y cuando acaba la jornada, algunos días se va con las del cuartel a relajarse charlando, mientras toma un zumo de mora.

Todas están al tanto de lo que sucedió entre ellos, aunque no saben los detalles.

Betty está muy deprimida, pues él no se ha comunicado con ella, personal ni profesionalmente desde que se marchó.

Preguntó por él a Mario, y éste la tranquilizó diciéndole que está bien y con ganas de volver.

Una tarde se pone de acuerdo con Aura Mª para que la avise cuando salga Mario, para entrar en su despacho y buscar alguna pista de Armando.

Sandra recibe llamadas de él, pero nunca la dice dónde está, ni cómo ponerse en contacto con él, salvo por mediación de Mario.

Ha llegado el momento. Entran a la oficina dejando a sus amigas cubriéndoles las espaldas.

Betty busca meticulosamente, volviendo a dejar cada papel en su lugar, hasta que al fin… encuentran una lista con los nombres de los hoteles y las fechas en que se alojará en cada uno de ellos.

Manda hacer una fotocopia del listado a Aura Mª y salen dejando todo como estaba.

Va a su oficina y llama.

Desde la recepción del hotel pasan la llamada a su habitación:

- Aló?

- Armando, cómo estás? – Le pregunta con un hilo de voz.

- Betty…? Eres tú?

- Sólo quería saber si estás bien. Hace tanto que no sé nada de ti…

- Has cambiado de idea?

- No, pero eso…

- En ese caso estoy seguro de que mi estado de salud y de ánimo no te incumben.

Y colgó el teléfono con el corazón encogido.


******************************************************


Esa misma tarde se decide a hacer algo que lleva deseando hace tiempo.

Al salir del trabajo va a una agencia inmobiliaria, pues ha decidido alquilar un apartamento y emanciparse.

Encuentra uno que le gusta y dos días después firma el contrato de arrendamiento.

Es un departamento amueblado, muy luminoso y coqueto, con dos dormitorios, salón-comedor, cocina, baño y una gran terraza a lo largo del piso, dando a una amplia avenida.

Le resulta conocida esta zona, pero no sabe de qué…

Explica a sus padres su necesidad de independencia.

D. Hermes se opone de plano. Cómo si fuera a servir de algo!

Dª Julia se queda apenada: “Betica…”

- Comprendan que soy adulta y necesito dirigir mi vida. Siento que no estén de acuerdo…, pero estoy decidida. No se disgusten porque voy a estar bien… hablaremos todos los días y nos veremos con frecuencia… pero necesito encontrar mi espacio!

- A saber para qué necesita tanta libertad… Y embarazada… - Cuestiona D. Hermes.

- Pues, por ejemplo, papá…, para no tener que dar explicaciones cada vez que entro o salgo…, voy o vengo…

- Y el canalla de su jefe? Sigue desaparecido?

- No es un canalla! Está trabajando. Y sus padres saben dónde está aunque yo lo ignore. Además… recuerde por qué se fue.

- No importa. Huyó de su responsabilidad de hombre!

- No ha huido. Marchó muy dolido por mi rechazo y desconfianza.

Y esa misma tarde se lleva sus ropas, libros y demás pertenencias, quedándose ya instalada y muy satisfecha al saborear por primera vez su libertad.


******************************************************


Han pasado un par de semanas desde que se trasladó.

Se encuentra tan a gusto que piensa que debió haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una mañana sale con su coche del garaje y ve enfrente un auto que le llama poderosamente la atención. Es el de Armando!

“Claro, esta avenida me sonaba porque es dónde vive él, pero cómo yo siempre vine de noche… Así que ya ha regresado… Estará con alguna amiguita nocturna, consolándose por mi rechazo… el primero de su vida!”

Pero no era eso lo que sucedía.

Armando había vuelto dos días antes.

Y aunque no se había acercado a Ecomoda, sí había asistido al lanzamiento de la nueva colección, y había estado contemplando discretamente a Betty, a distancia, para que ella no le descubriera.

Y la noche anterior, una avería en el sistema de apertura del garaje, le obligó a dejar el coche aparcado en la calle.

Cuando baja por la mañana, el conserje le comunica que habían tenido que cambiar el código del mando a distancia y le informa de la nueva combinación para que actualice su dispositivo.

Armando llega a Ecomoda una hora antes de la junta posterior al lanzamiento.

Al salir al lobby en la planta ejecutiva, saludó a las secretarias y se encaminó al despacho que ocupaba últimamente con Mario. El que tiene acceso directo a la Sala de Juntas.

Se queda allí sentado ante su escritorio.

Después de dos meses de reflexionar en la soledad de las noches de hotel, había decidido permanecer lo más cerca posible, en todos los aspectos, de Betty y de “su” hijo. Si no podía compartir con ellos la vida, al menos les vería a diario…

Lo que aún no había decidido era cómo actuar: mansito o feroz.

Podía infundir sensación de ser formal y juicioso o… hacerla creer que salía con mujeres… aunque fuera mentira, ya que no le interesaba ninguna otra.

Dependería de la actitud que ella le mostrase…

Conecta el ordenador y se esfuerza en examinar con interés los últimos movimientos de la empresa, hasta que sea la hora de la reunión.


******************************************************


A las once en punto abre la puerta de comunicación y entra.

Al verle, su madre y Marcela se acercan y le abrazan y besan dándole la bienvenida, D. Roberto también le abraza, y Mario que llega en ese mismo momento le da un apretón de manos y unas palmadas en la espalda.

Hugo y Daniel saludan sentados, y Gutigut se levanta en plan pelota y servil, murmurando una retahíla de palabras mezclando español e inglés, como él acostumbra.

Sólo queda un sillón libre, a la derecha de Betty, y al sentarse, la oye decir:

- Bienvenido, doctor.

- Gracias, Beatriz. Buenos días.



CONTINUARÁ...


Bueno, ya sabéis por qué Betty no quiere casarse, y la niña es terca... Y Armando está pelín cabreado...
Creéis que él la insistirá o la pondrá los dientes largos con otras?
En el próximo capi veremos. Besos.
él se cabreará más, espero que no le ponga los cachos, porque menuda es betty, lo del hijo si me tiene mosqueada, un beso
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KARMEN
KARMEN

March 6th, 2003, 9:36 pm #10

Hola! Hay alguien por ahí?
Ahora se responderá alguna de las preguntas que os hacéis, pero sólo alguna. Otras dudas se irán resolviendo más adelante.
De todas maneras, hay alguna de vosotras que me ha leído el pensamiento y sabe algunos porqués.
Os dejo con el capi de hoy.



- Dª Julia, D. Hermes, no hay ningún problema… Yo quiero casarme con Betty.

Los padres le miran de hito en hito, pero sorprendidos agradablemente. Estaban seguros de que un MENDOZA, no respondería como corresponde, más bien… se desentendería… del asunto.

Se oye con claridad la voz de Betty, hablando bajo y pausado:

- No, Armando. No voy a casarme.




CAPÍTULO VII.



- Por qué? – Pregunta Armando estupefacto.

- Te lo diré, pero a solas…

- Beatriz Aurora Pinzón, usted no sabe lo que dice. Si tiene algo que manifestar al doctor, hágalo aquí, delante de todos!

- Hermes, déjelos hablar. – Interviene Dª Julia. – Y venga conmigo.

Salen de la salita y quedan ellos solos.

- Betty…

- Armando, cómo preguntas que por qué? Tú no deseas casarte… ni conmigo, ni con nadie…, pero ahora te sientes obligado por un embarazo que te ha sorprendido como si fuera un fenómeno paranormal… cuando ocasiones para originarlo han sobrado… Además sigues teniendo medio novia, ya que la situación no está clara…, salís a comer frecuentemente y… no sé cuantas cosas más… Ella misma se lo ha contado a su amiga Pattipat!

- Betty, tú sabes que eso es mentira! Que no hay NADA!

- Armando, tú has roto con ella?

- Marcela canceló la boda…

- Canceló o quiso decir aplazar… hasta que las aguas volvieran a su cauce, para retomar la relación como está haciendo ahora…?

- Betty, yo no… - El pobre bello bobo no sabe por dónde le da el aire.

- Quizá tú no, pero ella sí lo está intentando! Analiza su comportamiento de las últimas semanas…

Hay una pausa.

- Betty, te amo. Cásate conmigo…

- Yo también te amo, pero no voy a casarme porque sé que sólo te has decidido a proponerlo, apremiado por el embarazo.

- Consúltalo con la almohada! Mañana te recojo a las siete y media. Buenas noches!

Y se va muy enfadado por la terca negativa de ella, cruzándose en la puerta con los padres de Betty que estaban escuchando.



******************************************************



Una hora después la llama y contesta el teléfono D. Hermes.

- Aló!

- Soy Armando Mendoza y necesito hablar con Betty, por favor…

- Es que se fue a acostar…

- Por favor, D. Hermes, si está aún despierta, pásele el teléfono. Es importante.

Estaba acostada, mas… cómo iba a estar dormida?

Su padre la subió el inalámbrico.

- Sí, Armando.

- Buenas noticias, mi amor. He ido al apartamento de Marcela, la he dejado claro que todo lo nuestro terminó hace meses, y que no hay vuelta atrás porque estoy enamorado de una mujer extraordinaria…, he recogido todas mis cosas y estoy en mi casa… solito, añorándote y… esperando tu bendición…

- Armando, yo no te exijo, ni te he exigido nada!

- Lo sé. Te amo. Que tengas dulces sueños. Soñaré contigo.

- Te amo, Armando. Yo siempre sueño contigo. Hasta mañana.



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Armando llega puntual, y Betty sale rápida de casa para no dar lugar a que su padre le invite a tomar café.

Al subirse al coche se dan un beso, ya sin preocuparse por si alguien curiosea desde alguna ventana.

Después de informarse mutuamente de cómo han pasado la noche, él vuelve a sacar la conversación.

Insiste en desear casarse porque la quiere, pero ella está segura de que si no llega a producirse el embarazo, no se lo habría planteado.

Discuten todo el trayecto y llegan enfadados a Ecomoda.

Salen del ascensor sin dirigirse la palabra, yendo cada uno a su oficina.


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A las once se reúnen los ejecutivos en la Sala de Juntas.

Las franquicias ya están listas, e interesa empezar a trabajarlas y darlas a conocer cuanto antes.

Armando, delegado por Ecomoda, debe irse por dos meses para negociarlas en varios países de la zona.

Saldrá de viaje dentro de tres días para largo tiempo, y quiere saber si Betty ha reconsiderado su postura, pues la ha visto poner cara afligida al oír lo que él va a estar fuera.

Pasa por el despacho de ella después de comer para preguntarla:

- Betty, ya has oído que me voy de Bogotá para bastante tiempo y… no quiero estar sin ti. Vente conmigo y nos casamos en cualquier ciudad del circuito.

- No insistas, Armando. No quiero un marido forzado por las circunstancias.

- Está bien, Betty. Que no te vuelva a oír decirme nunca que me amas, porque es MENTIRA!

Y salió muy serio de presidencia, dejándola totalmente conmocionada.


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Armando trabaja denodadamente para no pensar, manteniéndose ocupado en todo momento.

Sólo asiste a los actos sociales a los que se ve obligado, pues no tiene ánimos para relacionarse.

Su corazón sigue dolorido por la negativa de Betty, ya que la ama profundamente, y desea casarse con ella, aunque “sabe” que el bebé no es suyo…

Betty pasa muy mal esos meses.

En casa su padre está furioso, porque no entiende su empeño en no querer casarse.

Y su madre no la recrimina, pero piensa que hay algo más que su hija no confiesa.

Pasa en Ecomoda todo el tiempo que puede, trabajando. Y cuando acaba la jornada, algunos días se va con las del cuartel a relajarse charlando, mientras toma un zumo de mora.

Todas están al tanto de lo que sucedió entre ellos, aunque no saben los detalles.

Betty está muy deprimida, pues él no se ha comunicado con ella, personal ni profesionalmente desde que se marchó.

Preguntó por él a Mario, y éste la tranquilizó diciéndole que está bien y con ganas de volver.

Una tarde se pone de acuerdo con Aura Mª para que la avise cuando salga Mario, para entrar en su despacho y buscar alguna pista de Armando.

Sandra recibe llamadas de él, pero nunca la dice dónde está, ni cómo ponerse en contacto con él, salvo por mediación de Mario.

Ha llegado el momento. Entran a la oficina dejando a sus amigas cubriéndoles las espaldas.

Betty busca meticulosamente, volviendo a dejar cada papel en su lugar, hasta que al fin… encuentran una lista con los nombres de los hoteles y las fechas en que se alojará en cada uno de ellos.

Manda hacer una fotocopia del listado a Aura Mª y salen dejando todo como estaba.

Va a su oficina y llama.

Desde la recepción del hotel pasan la llamada a su habitación:

- Aló?

- Armando, cómo estás? – Le pregunta con un hilo de voz.

- Betty…? Eres tú?

- Sólo quería saber si estás bien. Hace tanto que no sé nada de ti…

- Has cambiado de idea?

- No, pero eso…

- En ese caso estoy seguro de que mi estado de salud y de ánimo no te incumben.

Y colgó el teléfono con el corazón encogido.


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Esa misma tarde se decide a hacer algo que lleva deseando hace tiempo.

Al salir del trabajo va a una agencia inmobiliaria, pues ha decidido alquilar un apartamento y emanciparse.

Encuentra uno que le gusta y dos días después firma el contrato de arrendamiento.

Es un departamento amueblado, muy luminoso y coqueto, con dos dormitorios, salón-comedor, cocina, baño y una gran terraza a lo largo del piso, dando a una amplia avenida.

Le resulta conocida esta zona, pero no sabe de qué…

Explica a sus padres su necesidad de independencia.

D. Hermes se opone de plano. Cómo si fuera a servir de algo!

Dª Julia se queda apenada: “Betica…”

- Comprendan que soy adulta y necesito dirigir mi vida. Siento que no estén de acuerdo…, pero estoy decidida. No se disgusten porque voy a estar bien… hablaremos todos los días y nos veremos con frecuencia… pero necesito encontrar mi espacio!

- A saber para qué necesita tanta libertad… Y embarazada… - Cuestiona D. Hermes.

- Pues, por ejemplo, papá…, para no tener que dar explicaciones cada vez que entro o salgo…, voy o vengo…

- Y el canalla de su jefe? Sigue desaparecido?

- No es un canalla! Está trabajando. Y sus padres saben dónde está aunque yo lo ignore. Además… recuerde por qué se fue.

- No importa. Huyó de su responsabilidad de hombre!

- No ha huido. Marchó muy dolido por mi rechazo y desconfianza.

Y esa misma tarde se lleva sus ropas, libros y demás pertenencias, quedándose ya instalada y muy satisfecha al saborear por primera vez su libertad.


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Han pasado un par de semanas desde que se trasladó.

Se encuentra tan a gusto que piensa que debió haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una mañana sale con su coche del garaje y ve enfrente un auto que le llama poderosamente la atención. Es el de Armando!

“Claro, esta avenida me sonaba porque es dónde vive él, pero cómo yo siempre vine de noche… Así que ya ha regresado… Estará con alguna amiguita nocturna, consolándose por mi rechazo… el primero de su vida!”

Pero no era eso lo que sucedía.

Armando había vuelto dos días antes.

Y aunque no se había acercado a Ecomoda, sí había asistido al lanzamiento de la nueva colección, y había estado contemplando discretamente a Betty, a distancia, para que ella no le descubriera.

Y la noche anterior, una avería en el sistema de apertura del garaje, le obligó a dejar el coche aparcado en la calle.

Cuando baja por la mañana, el conserje le comunica que habían tenido que cambiar el código del mando a distancia y le informa de la nueva combinación para que actualice su dispositivo.

Armando llega a Ecomoda una hora antes de la junta posterior al lanzamiento.

Al salir al lobby en la planta ejecutiva, saludó a las secretarias y se encaminó al despacho que ocupaba últimamente con Mario. El que tiene acceso directo a la Sala de Juntas.

Se queda allí sentado ante su escritorio.

Después de dos meses de reflexionar en la soledad de las noches de hotel, había decidido permanecer lo más cerca posible, en todos los aspectos, de Betty y de “su” hijo. Si no podía compartir con ellos la vida, al menos les vería a diario…

Lo que aún no había decidido era cómo actuar: mansito o feroz.

Podía infundir sensación de ser formal y juicioso o… hacerla creer que salía con mujeres… aunque fuera mentira, ya que no le interesaba ninguna otra.

Dependería de la actitud que ella le mostrase…

Conecta el ordenador y se esfuerza en examinar con interés los últimos movimientos de la empresa, hasta que sea la hora de la reunión.


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A las once en punto abre la puerta de comunicación y entra.

Al verle, su madre y Marcela se acercan y le abrazan y besan dándole la bienvenida, D. Roberto también le abraza, y Mario que llega en ese mismo momento le da un apretón de manos y unas palmadas en la espalda.

Hugo y Daniel saludan sentados, y Gutigut se levanta en plan pelota y servil, murmurando una retahíla de palabras mezclando español e inglés, como él acostumbra.

Sólo queda un sillón libre, a la derecha de Betty, y al sentarse, la oye decir:

- Bienvenido, doctor.

- Gracias, Beatriz. Buenos días.



CONTINUARÁ...


Bueno, ya sabéis por qué Betty no quiere casarse, y la niña es terca... Y Armando está pelín cabreado...
Creéis que él la insistirá o la pondrá los dientes largos con otras?
En el próximo capi veremos. Besos.
ARMANDO A BETTY A VER SI ASI MUERTA DE CELOS REACCIONA.

LO QUE ESPERO QUE NOS CUENTES PROTO ES POR QUE ARMANDO CREE QUE EL BEBE NO ES SUYO.

MUCHOS BESICOS.
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