MENDOZA.- Último capítulo.

MENDOZA.- Último capítulo.

Calipso
Calipso

July 24th, 2003, 4:14 pm #1

Betty se apoya suavemente contra su pecho y le acaricia, ofreciéndole sus labios.

Él acepta el ofrecimiento y la besa con gran ímpetu.

- Más suave, Armando. Casi no me dejas respirar!

- Respirar es opcional! – Susurra él con voz ronca.

Betty ríe por lo bajo y le acaricia el pecho y los hombros...




CAPÍTULO XXIX.


Armando siempre alucina. Ella sabe tan bien... Y además, cálida por fuera y ardiente por dentro.

A medida que él sigue mordisqueándola los labios, ella le rodea el cuello con los brazos.

Betty suspira y jadea levemente, y Armando al oírla, piensa que con ella siempre le parece la primera vez...

Se encuentran los ojos de los dos y se quedan sin aliento.

Luego, la lengua de él la quema como una llama, y Betty se estremece mientras Armando recorre el borde de su oreja y explora la cavidad de su boca con inmensa calidez.

Está enloqueciendo bajo sus manos, que no cesan de acariciarla, y finalmente la liberan del leve camisón.

Inmediatamente después, él se desprende de los bóxer...

Se acomodan en la blanda comodidad de la cama, con las bocas unidas y las respiraciones fundidas en un solo aliento.

Las manos de los dos llegan a terrenos muy íntimos, con el atrevimiento que da la seguridad de ser bien recibido...

Es una unión total. Una fusión de la dulzura y la pasión.

Gimen y se estremecen en deliciosas oleadas de placer...

Luego, ya saciados, se relajan uno en brazos del otro.




******************************************************




Después, Armando coloca las almohadas, mientras ella busca en el diario y selecciona el fragmento que leerá hoy.

- Ahora te voy a leer lo que escribí después que estuvimos en el apartamento de Mario Calderón.

"Hoy hicimos el amor de nuevo. Y fue mucho más bello que la primera vez.
Nació más de ÉL que de mí, y eso me tiene feliz. Quería demostrarme que yo era la mujer más importante, la que ama.
Me demostró que estoy por encima de todas las mujeres, de las más bellas.
Se afanó por demostrarme que soy más que Adriana Arboleda y que cualquier modelo.
Hoy lo sentí más cerca de mí, lo sentí más mío. Fue más afectivo, más entregado.
Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. ÉL me pidió que se lo contara y así lo hice. Su reacción fue muy bella, estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí.
Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia. Y fue fraternal, me abrazó varias veces.
¡Dios mío! Gracias por ponerlo en mi camino.
Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada.
Gracias por devolverme la fe, por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas."

Armando toma el diario de sus manos y lo deja sobre la mesilla. Se pone muy serio y la hace una declaración solemne.

- Te amo tanto, Betty! No sabía que existía ese sentimiento hasta que tú llegaste a mi vida. Y después de haber sentido así, ya no tiene valor si no la compartes conmigo y te tengo feliz a mi lado. – Hace una pausa y continúa. – Tampoco quería tener hijos... y luego te oí contar un cuento a Cris, y otro día la hiciste darme las gracias y me dio un beso... y en otra ocasión, te encontré en un sillón dormida, con ella acurrucada en tus brazos... y quise tener hijos contigo!
Dentro de mí se produjo un terremoto que me rompió todos los planes y esquemas! Has cambiado mi vida... y ya no puedo, NI QUIERO vivir sin ti! Eres para mí como MENDOZA, mi propia esencia. Pero... con una diferencia: si perdiera la hacienda sufriría, pero si te pierdo a ti, no sobreviviré.

- Mi amor… - Dice Betty abrazándole y dejándose acunar por él.




******************************************************




Al día siguiente, con el todo-terreno, aprovechan la mañana para enseñar a los padres de Betty algunas cosas de la hacienda: el lago próximo a la casa, el cerro central, el poblado “El Grande” y el bosquecillo con la cascada (no les dicen que sospechan que allá fue concebida Marina).

Los Pinzón quedan verdaderamente impresionados con MENDOZA.




******************************************************




Comen todos juntos los exquisitos platos cocinados por Carlota, y pasan a tomar café al salón y esperar a que lleguen Cata, Mario y Nicolás con las del cuartel, que vienen repartidas en los coches.

Instantes después oyen el ruido de un motor que se acerca, y Armando se levanta para salir a recibir a los recién llegados.

Les indica dónde parquear los carros y les invita a entrar a la casa.

Las del cuartel se encuentran algo cohibidas e indecisas y se ceden el paso unas a otras.

Armando viene del brazo de Cata y hablando con Nicolás y Mario, pero al darse cuenta de la timidez de las secretarias, se adelanta y toma del brazo a la costurera.

- Cómo así, Inesita? Usted ya ha estado acá! No me diga que no se atreve a entrar. Vamos!

Y con ella accede al salón seguidos por los demás.

Betty y Dª Margarita salen al encuentro.

- Buenas tardes, muchachas, Cata, Nicolás, doctor Calderón... Muchas gracias por haber venido a acompañarnos!

Saluda Betty y abraza a la relaciones públicas con gran cariño.

- Buenas tardes! – Contestan todas muy formales.

- Siéntense y pónganse cómodas. Usted, Inesita, venga conmigo a este sofá. – Dice Dª Margarita.

- Buenas tardes, Inesita. Se acuerda de mí? - Se acerca y la da dos besos.

- Camila, m´hija! Qué alegría me da verla. Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

- Mucho! La voy a presentar a mi marido, Álex y a nuestro hijo, Rober.

Luego, Camila se dirige hacia Cata para charlar con ella, porque hace mucho que no se ven.

Toman café y unos dulces que les ha traído Carlota.

Se generaliza la conversación y todas van sintiéndose más tranquilas e integradas, su permanencia allá se vuelve más grata, y empiezan a fijarse en todos los detalles (para luego poder comentar y chismosear entre ellas).

- Chicas, voy a subir a preparar a Marina y a vestirme yo, porque dentro de una hora debemos ir a la ermita. Vuelvo en un ratico.

- Siga, siga, Betty. – Animan todas.

Se aproxima a los hombres, que hablan sentados en un tresillo más apartado.

- Armando, tenemos que ir a arreglarnos.

- Es cierto, voy. Nicolás, Mario... tómense otro tintico.

Se levanta y suben juntos.

- Ves como Mario se porta juiciosito, Betty?

- Espero que tengas razón y no se ponga ocurrente y chistoso...

Ella no le soporta, pero es el mejor amigo de Armando, casi su hermano. Y desde la famosa junta, no ha vuelto a faltarle al respeto.

Armando habló con él muy seriamente y parece que lo entendió. Se saludan educadamente, pero no tienen ningún tema común de conversación excepto Ecomoda.

Rato después bajan ya listos: Betty, lleva un traje azul turquesa con la falda sobre la rodilla. Tiene en brazos a Marina, vestida con el traje de cristianar con que fueron bautizados su padre y su tía.

Armando con uno de los suyos, está como acostumbra, de ututuy! Y la sujeta por el codo, bajando a su lado pendiente de ellas.

Se suben a los coches y van uno tras otro hasta la ermita.

El padre Gonzalo les espera en la puerta, acaricia la cara de la niña, y entran todos.

Tras ellos, también acceden algunos trabajadores de la hacienda que quieren estar presentes.

D. Gonzalo oficia una sencilla y breve ceremonia en la que bautiza a Marina, actuando de padrinos su tía Camila y su abuelo Hermes.

Después vuelven a la casa con el sacerdote, y dan cuenta de la merienda que Carlota tiene dispuesta para celebrar.

Empieza a caer la tarde cuando Mario, Cata, Nicolás y las del cuartel deciden que ya es hora de regresar. Se despiden, besan a Marina y vuelven a Bogotá.




******************************************************




Ellos van a salir al porche, pero comprueban que se ha levantado viento frío, y Dª Margarita encarga a Félix que encienda las chimeneas de los dormitorios.

Siguen de tertulia familiar en el salón, y D. Roberto invita a Félix y Carlota a sentarse también y compartir el rato con ellos.

Lo han hecho numerosas veces, cuando la familia está sola, pues son muchos años de trato y leal amistad.

Marina lleva tiempo durmiendo en la habitación, pero la oyen llorar y Armando sale corriendo escaleras arriba.

- Aprovecho para despedirme, porque no sé lo que tardará en volver a coger el sueño. Buenas noches a todos. – Dice Betty.

- Buenas noches, hija. Pero yo también me voy a acostar. – Se despide Dª Margarita.

- Y yo, que tengo sueño. – Afirma Dª Julia.

Y uno a uno van desfilando a sus respectivas habitaciones.




******************************************************




Marina no tarda mucho en volver a dormirse, y sus papás se disponen a colocar las almohadas ante el cabecero e instalarse cómodamente para leer el diario.

- Hoy terminamos, Armando.

- Ya? Pero si has leído muy poco!

- Es que tampoco es tan largo. Escucha, esto lo escribí cuando supe que habías roto con Marcela:

"Es la primera noche desde que lo conozco que Don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera.
Es la primera vez que está libre de las ataduras de Doña Marcela.
Imagino que habrá regresado a su apartamento, sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y, desde luego, yo no sé si estoy ahí o lo estaré…"
(Mientras Betty escribe esto, se ve a Armando en su apartamento solo).

- Yo creí que me decías que no te casabas con Marcela porque Ecomoda estaba en mis manos...

- Si no hubieras estado tú, quizá me hubiera casado con ella, aún convencido de que era un error, pero desde que tuve claro que te amaba... jamás dudé!

- Ven conmigo, Armando.

- Dónde vas?

- Aquí mismo!

Y se sienta en el suelo delante de la chimenea.

Armando la lee el pensamiento y obedece sentándose a su lado.

Betty le ofrece el diario.

- Toma, mi amor. Quiero que lo hagas tú.

Y Armando va arrancando una a una las hojas y arrojándolas a las llamas.

Cuando termina la pregunta:

- Por qué yo, y no tú misma?

- Porque tú eres el único que sigue mortificándose a cuenta de lo que yo sufrí entonces. Eres el único que no te has perdonado, y he querido que las quemases para que te convenzas de que ya no existe aquel pasado, aquel karma que dices tú. Lo ha purificado el fuego… y el AMOR!

Armando se levanta, la ofrece la mano para ayudarla a ponerse en pie y la conduce hacia la cama, donde comienzan a besarse ya sin fantasmas, ni remordimientos añejos…



FIN



Queridas amigas y compañeras de foros:

Disfruté mucho imaginando y escribiendo esta historia, y también leyendo vuestros comentarios, que a veces me hacían verla bajo un prisma diferente del original.

Me propuse escribir una historia feliz y sin sobresaltos y creo que lo he conseguido. Si se me ocurre otra, procuraré darles más caña, pero... cualquiera sabe lo que saldrá!

Muchas gracias por haber compartido conmigo esta historia. Gracias a las que leen y no se deciden a dejar mensajes, y gracias EXTRAS a las que sí los escriben, porque todas sabemos la ilusión que hace saber la opinión que os ha merecido.

En fin, m´hijitas. Ha sido un placer recibir vuestras visitas. Un besazo para todas y cada una de vosotras. Chao!
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mari
mari

July 24th, 2003, 4:28 pm #2

que bien que no hayan tenido problemas y que sean felices!! me ha encantando toda la historia, pero los finales siempre me dan penita, espero que no tardes mucho en volver a escribir!

besos!!!
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eternidad
eternidad

July 24th, 2003, 5:10 pm #3

Betty se apoya suavemente contra su pecho y le acaricia, ofreciéndole sus labios.

Él acepta el ofrecimiento y la besa con gran ímpetu.

- Más suave, Armando. Casi no me dejas respirar!

- Respirar es opcional! – Susurra él con voz ronca.

Betty ríe por lo bajo y le acaricia el pecho y los hombros...




CAPÍTULO XXIX.


Armando siempre alucina. Ella sabe tan bien... Y además, cálida por fuera y ardiente por dentro.

A medida que él sigue mordisqueándola los labios, ella le rodea el cuello con los brazos.

Betty suspira y jadea levemente, y Armando al oírla, piensa que con ella siempre le parece la primera vez...

Se encuentran los ojos de los dos y se quedan sin aliento.

Luego, la lengua de él la quema como una llama, y Betty se estremece mientras Armando recorre el borde de su oreja y explora la cavidad de su boca con inmensa calidez.

Está enloqueciendo bajo sus manos, que no cesan de acariciarla, y finalmente la liberan del leve camisón.

Inmediatamente después, él se desprende de los bóxer...

Se acomodan en la blanda comodidad de la cama, con las bocas unidas y las respiraciones fundidas en un solo aliento.

Las manos de los dos llegan a terrenos muy íntimos, con el atrevimiento que da la seguridad de ser bien recibido...

Es una unión total. Una fusión de la dulzura y la pasión.

Gimen y se estremecen en deliciosas oleadas de placer...

Luego, ya saciados, se relajan uno en brazos del otro.




******************************************************




Después, Armando coloca las almohadas, mientras ella busca en el diario y selecciona el fragmento que leerá hoy.

- Ahora te voy a leer lo que escribí después que estuvimos en el apartamento de Mario Calderón.

"Hoy hicimos el amor de nuevo. Y fue mucho más bello que la primera vez.
Nació más de ÉL que de mí, y eso me tiene feliz. Quería demostrarme que yo era la mujer más importante, la que ama.
Me demostró que estoy por encima de todas las mujeres, de las más bellas.
Se afanó por demostrarme que soy más que Adriana Arboleda y que cualquier modelo.
Hoy lo sentí más cerca de mí, lo sentí más mío. Fue más afectivo, más entregado.
Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. ÉL me pidió que se lo contara y así lo hice. Su reacción fue muy bella, estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí.
Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia. Y fue fraternal, me abrazó varias veces.
¡Dios mío! Gracias por ponerlo en mi camino.
Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada.
Gracias por devolverme la fe, por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas."

Armando toma el diario de sus manos y lo deja sobre la mesilla. Se pone muy serio y la hace una declaración solemne.

- Te amo tanto, Betty! No sabía que existía ese sentimiento hasta que tú llegaste a mi vida. Y después de haber sentido así, ya no tiene valor si no la compartes conmigo y te tengo feliz a mi lado. – Hace una pausa y continúa. – Tampoco quería tener hijos... y luego te oí contar un cuento a Cris, y otro día la hiciste darme las gracias y me dio un beso... y en otra ocasión, te encontré en un sillón dormida, con ella acurrucada en tus brazos... y quise tener hijos contigo!
Dentro de mí se produjo un terremoto que me rompió todos los planes y esquemas! Has cambiado mi vida... y ya no puedo, NI QUIERO vivir sin ti! Eres para mí como MENDOZA, mi propia esencia. Pero... con una diferencia: si perdiera la hacienda sufriría, pero si te pierdo a ti, no sobreviviré.

- Mi amor… - Dice Betty abrazándole y dejándose acunar por él.




******************************************************




Al día siguiente, con el todo-terreno, aprovechan la mañana para enseñar a los padres de Betty algunas cosas de la hacienda: el lago próximo a la casa, el cerro central, el poblado “El Grande” y el bosquecillo con la cascada (no les dicen que sospechan que allá fue concebida Marina).

Los Pinzón quedan verdaderamente impresionados con MENDOZA.




******************************************************




Comen todos juntos los exquisitos platos cocinados por Carlota, y pasan a tomar café al salón y esperar a que lleguen Cata, Mario y Nicolás con las del cuartel, que vienen repartidas en los coches.

Instantes después oyen el ruido de un motor que se acerca, y Armando se levanta para salir a recibir a los recién llegados.

Les indica dónde parquear los carros y les invita a entrar a la casa.

Las del cuartel se encuentran algo cohibidas e indecisas y se ceden el paso unas a otras.

Armando viene del brazo de Cata y hablando con Nicolás y Mario, pero al darse cuenta de la timidez de las secretarias, se adelanta y toma del brazo a la costurera.

- Cómo así, Inesita? Usted ya ha estado acá! No me diga que no se atreve a entrar. Vamos!

Y con ella accede al salón seguidos por los demás.

Betty y Dª Margarita salen al encuentro.

- Buenas tardes, muchachas, Cata, Nicolás, doctor Calderón... Muchas gracias por haber venido a acompañarnos!

Saluda Betty y abraza a la relaciones públicas con gran cariño.

- Buenas tardes! – Contestan todas muy formales.

- Siéntense y pónganse cómodas. Usted, Inesita, venga conmigo a este sofá. – Dice Dª Margarita.

- Buenas tardes, Inesita. Se acuerda de mí? - Se acerca y la da dos besos.

- Camila, m´hija! Qué alegría me da verla. Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

- Mucho! La voy a presentar a mi marido, Álex y a nuestro hijo, Rober.

Luego, Camila se dirige hacia Cata para charlar con ella, porque hace mucho que no se ven.

Toman café y unos dulces que les ha traído Carlota.

Se generaliza la conversación y todas van sintiéndose más tranquilas e integradas, su permanencia allá se vuelve más grata, y empiezan a fijarse en todos los detalles (para luego poder comentar y chismosear entre ellas).

- Chicas, voy a subir a preparar a Marina y a vestirme yo, porque dentro de una hora debemos ir a la ermita. Vuelvo en un ratico.

- Siga, siga, Betty. – Animan todas.

Se aproxima a los hombres, que hablan sentados en un tresillo más apartado.

- Armando, tenemos que ir a arreglarnos.

- Es cierto, voy. Nicolás, Mario... tómense otro tintico.

Se levanta y suben juntos.

- Ves como Mario se porta juiciosito, Betty?

- Espero que tengas razón y no se ponga ocurrente y chistoso...

Ella no le soporta, pero es el mejor amigo de Armando, casi su hermano. Y desde la famosa junta, no ha vuelto a faltarle al respeto.

Armando habló con él muy seriamente y parece que lo entendió. Se saludan educadamente, pero no tienen ningún tema común de conversación excepto Ecomoda.

Rato después bajan ya listos: Betty, lleva un traje azul turquesa con la falda sobre la rodilla. Tiene en brazos a Marina, vestida con el traje de cristianar con que fueron bautizados su padre y su tía.

Armando con uno de los suyos, está como acostumbra, de ututuy! Y la sujeta por el codo, bajando a su lado pendiente de ellas.

Se suben a los coches y van uno tras otro hasta la ermita.

El padre Gonzalo les espera en la puerta, acaricia la cara de la niña, y entran todos.

Tras ellos, también acceden algunos trabajadores de la hacienda que quieren estar presentes.

D. Gonzalo oficia una sencilla y breve ceremonia en la que bautiza a Marina, actuando de padrinos su tía Camila y su abuelo Hermes.

Después vuelven a la casa con el sacerdote, y dan cuenta de la merienda que Carlota tiene dispuesta para celebrar.

Empieza a caer la tarde cuando Mario, Cata, Nicolás y las del cuartel deciden que ya es hora de regresar. Se despiden, besan a Marina y vuelven a Bogotá.




******************************************************




Ellos van a salir al porche, pero comprueban que se ha levantado viento frío, y Dª Margarita encarga a Félix que encienda las chimeneas de los dormitorios.

Siguen de tertulia familiar en el salón, y D. Roberto invita a Félix y Carlota a sentarse también y compartir el rato con ellos.

Lo han hecho numerosas veces, cuando la familia está sola, pues son muchos años de trato y leal amistad.

Marina lleva tiempo durmiendo en la habitación, pero la oyen llorar y Armando sale corriendo escaleras arriba.

- Aprovecho para despedirme, porque no sé lo que tardará en volver a coger el sueño. Buenas noches a todos. – Dice Betty.

- Buenas noches, hija. Pero yo también me voy a acostar. – Se despide Dª Margarita.

- Y yo, que tengo sueño. – Afirma Dª Julia.

Y uno a uno van desfilando a sus respectivas habitaciones.




******************************************************




Marina no tarda mucho en volver a dormirse, y sus papás se disponen a colocar las almohadas ante el cabecero e instalarse cómodamente para leer el diario.

- Hoy terminamos, Armando.

- Ya? Pero si has leído muy poco!

- Es que tampoco es tan largo. Escucha, esto lo escribí cuando supe que habías roto con Marcela:

"Es la primera noche desde que lo conozco que Don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera.
Es la primera vez que está libre de las ataduras de Doña Marcela.
Imagino que habrá regresado a su apartamento, sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y, desde luego, yo no sé si estoy ahí o lo estaré…"
(Mientras Betty escribe esto, se ve a Armando en su apartamento solo).

- Yo creí que me decías que no te casabas con Marcela porque Ecomoda estaba en mis manos...

- Si no hubieras estado tú, quizá me hubiera casado con ella, aún convencido de que era un error, pero desde que tuve claro que te amaba... jamás dudé!

- Ven conmigo, Armando.

- Dónde vas?

- Aquí mismo!

Y se sienta en el suelo delante de la chimenea.

Armando la lee el pensamiento y obedece sentándose a su lado.

Betty le ofrece el diario.

- Toma, mi amor. Quiero que lo hagas tú.

Y Armando va arrancando una a una las hojas y arrojándolas a las llamas.

Cuando termina la pregunta:

- Por qué yo, y no tú misma?

- Porque tú eres el único que sigue mortificándose a cuenta de lo que yo sufrí entonces. Eres el único que no te has perdonado, y he querido que las quemases para que te convenzas de que ya no existe aquel pasado, aquel karma que dices tú. Lo ha purificado el fuego… y el AMOR!

Armando se levanta, la ofrece la mano para ayudarla a ponerse en pie y la conduce hacia la cama, donde comienzan a besarse ya sin fantasmas, ni remordimientos añejos…



FIN



Queridas amigas y compañeras de foros:

Disfruté mucho imaginando y escribiendo esta historia, y también leyendo vuestros comentarios, que a veces me hacían verla bajo un prisma diferente del original.

Me propuse escribir una historia feliz y sin sobresaltos y creo que lo he conseguido. Si se me ocurre otra, procuraré darles más caña, pero... cualquiera sabe lo que saldrá!

Muchas gracias por haber compartido conmigo esta historia. Gracias a las que leen y no se deciden a dejar mensajes, y gracias EXTRAS a las que sí los escriben, porque todas sabemos la ilusión que hace saber la opinión que os ha merecido.

En fin, m´hijitas. Ha sido un placer recibir vuestras visitas. Un besazo para todas y cada una de vosotras. Chao!
hermoso, muy lindo. Casi me haces llorar. Y esa escena final, echando el diario al fuego. Eso me ha gustado. Lo que los separó y lo unió, al fuego del todo. Para que no haya ni malos recuerdos ni lamentos. Me ha encantado. Un besito.
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Sara
Sara

July 24th, 2003, 5:22 pm #4

Betty se apoya suavemente contra su pecho y le acaricia, ofreciéndole sus labios.

Él acepta el ofrecimiento y la besa con gran ímpetu.

- Más suave, Armando. Casi no me dejas respirar!

- Respirar es opcional! – Susurra él con voz ronca.

Betty ríe por lo bajo y le acaricia el pecho y los hombros...




CAPÍTULO XXIX.


Armando siempre alucina. Ella sabe tan bien... Y además, cálida por fuera y ardiente por dentro.

A medida que él sigue mordisqueándola los labios, ella le rodea el cuello con los brazos.

Betty suspira y jadea levemente, y Armando al oírla, piensa que con ella siempre le parece la primera vez...

Se encuentran los ojos de los dos y se quedan sin aliento.

Luego, la lengua de él la quema como una llama, y Betty se estremece mientras Armando recorre el borde de su oreja y explora la cavidad de su boca con inmensa calidez.

Está enloqueciendo bajo sus manos, que no cesan de acariciarla, y finalmente la liberan del leve camisón.

Inmediatamente después, él se desprende de los bóxer...

Se acomodan en la blanda comodidad de la cama, con las bocas unidas y las respiraciones fundidas en un solo aliento.

Las manos de los dos llegan a terrenos muy íntimos, con el atrevimiento que da la seguridad de ser bien recibido...

Es una unión total. Una fusión de la dulzura y la pasión.

Gimen y se estremecen en deliciosas oleadas de placer...

Luego, ya saciados, se relajan uno en brazos del otro.




******************************************************




Después, Armando coloca las almohadas, mientras ella busca en el diario y selecciona el fragmento que leerá hoy.

- Ahora te voy a leer lo que escribí después que estuvimos en el apartamento de Mario Calderón.

"Hoy hicimos el amor de nuevo. Y fue mucho más bello que la primera vez.
Nació más de ÉL que de mí, y eso me tiene feliz. Quería demostrarme que yo era la mujer más importante, la que ama.
Me demostró que estoy por encima de todas las mujeres, de las más bellas.
Se afanó por demostrarme que soy más que Adriana Arboleda y que cualquier modelo.
Hoy lo sentí más cerca de mí, lo sentí más mío. Fue más afectivo, más entregado.
Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. ÉL me pidió que se lo contara y así lo hice. Su reacción fue muy bella, estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí.
Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia. Y fue fraternal, me abrazó varias veces.
¡Dios mío! Gracias por ponerlo en mi camino.
Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada.
Gracias por devolverme la fe, por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas."

Armando toma el diario de sus manos y lo deja sobre la mesilla. Se pone muy serio y la hace una declaración solemne.

- Te amo tanto, Betty! No sabía que existía ese sentimiento hasta que tú llegaste a mi vida. Y después de haber sentido así, ya no tiene valor si no la compartes conmigo y te tengo feliz a mi lado. – Hace una pausa y continúa. – Tampoco quería tener hijos... y luego te oí contar un cuento a Cris, y otro día la hiciste darme las gracias y me dio un beso... y en otra ocasión, te encontré en un sillón dormida, con ella acurrucada en tus brazos... y quise tener hijos contigo!
Dentro de mí se produjo un terremoto que me rompió todos los planes y esquemas! Has cambiado mi vida... y ya no puedo, NI QUIERO vivir sin ti! Eres para mí como MENDOZA, mi propia esencia. Pero... con una diferencia: si perdiera la hacienda sufriría, pero si te pierdo a ti, no sobreviviré.

- Mi amor… - Dice Betty abrazándole y dejándose acunar por él.




******************************************************




Al día siguiente, con el todo-terreno, aprovechan la mañana para enseñar a los padres de Betty algunas cosas de la hacienda: el lago próximo a la casa, el cerro central, el poblado “El Grande” y el bosquecillo con la cascada (no les dicen que sospechan que allá fue concebida Marina).

Los Pinzón quedan verdaderamente impresionados con MENDOZA.




******************************************************




Comen todos juntos los exquisitos platos cocinados por Carlota, y pasan a tomar café al salón y esperar a que lleguen Cata, Mario y Nicolás con las del cuartel, que vienen repartidas en los coches.

Instantes después oyen el ruido de un motor que se acerca, y Armando se levanta para salir a recibir a los recién llegados.

Les indica dónde parquear los carros y les invita a entrar a la casa.

Las del cuartel se encuentran algo cohibidas e indecisas y se ceden el paso unas a otras.

Armando viene del brazo de Cata y hablando con Nicolás y Mario, pero al darse cuenta de la timidez de las secretarias, se adelanta y toma del brazo a la costurera.

- Cómo así, Inesita? Usted ya ha estado acá! No me diga que no se atreve a entrar. Vamos!

Y con ella accede al salón seguidos por los demás.

Betty y Dª Margarita salen al encuentro.

- Buenas tardes, muchachas, Cata, Nicolás, doctor Calderón... Muchas gracias por haber venido a acompañarnos!

Saluda Betty y abraza a la relaciones públicas con gran cariño.

- Buenas tardes! – Contestan todas muy formales.

- Siéntense y pónganse cómodas. Usted, Inesita, venga conmigo a este sofá. – Dice Dª Margarita.

- Buenas tardes, Inesita. Se acuerda de mí? - Se acerca y la da dos besos.

- Camila, m´hija! Qué alegría me da verla. Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

- Mucho! La voy a presentar a mi marido, Álex y a nuestro hijo, Rober.

Luego, Camila se dirige hacia Cata para charlar con ella, porque hace mucho que no se ven.

Toman café y unos dulces que les ha traído Carlota.

Se generaliza la conversación y todas van sintiéndose más tranquilas e integradas, su permanencia allá se vuelve más grata, y empiezan a fijarse en todos los detalles (para luego poder comentar y chismosear entre ellas).

- Chicas, voy a subir a preparar a Marina y a vestirme yo, porque dentro de una hora debemos ir a la ermita. Vuelvo en un ratico.

- Siga, siga, Betty. – Animan todas.

Se aproxima a los hombres, que hablan sentados en un tresillo más apartado.

- Armando, tenemos que ir a arreglarnos.

- Es cierto, voy. Nicolás, Mario... tómense otro tintico.

Se levanta y suben juntos.

- Ves como Mario se porta juiciosito, Betty?

- Espero que tengas razón y no se ponga ocurrente y chistoso...

Ella no le soporta, pero es el mejor amigo de Armando, casi su hermano. Y desde la famosa junta, no ha vuelto a faltarle al respeto.

Armando habló con él muy seriamente y parece que lo entendió. Se saludan educadamente, pero no tienen ningún tema común de conversación excepto Ecomoda.

Rato después bajan ya listos: Betty, lleva un traje azul turquesa con la falda sobre la rodilla. Tiene en brazos a Marina, vestida con el traje de cristianar con que fueron bautizados su padre y su tía.

Armando con uno de los suyos, está como acostumbra, de ututuy! Y la sujeta por el codo, bajando a su lado pendiente de ellas.

Se suben a los coches y van uno tras otro hasta la ermita.

El padre Gonzalo les espera en la puerta, acaricia la cara de la niña, y entran todos.

Tras ellos, también acceden algunos trabajadores de la hacienda que quieren estar presentes.

D. Gonzalo oficia una sencilla y breve ceremonia en la que bautiza a Marina, actuando de padrinos su tía Camila y su abuelo Hermes.

Después vuelven a la casa con el sacerdote, y dan cuenta de la merienda que Carlota tiene dispuesta para celebrar.

Empieza a caer la tarde cuando Mario, Cata, Nicolás y las del cuartel deciden que ya es hora de regresar. Se despiden, besan a Marina y vuelven a Bogotá.




******************************************************




Ellos van a salir al porche, pero comprueban que se ha levantado viento frío, y Dª Margarita encarga a Félix que encienda las chimeneas de los dormitorios.

Siguen de tertulia familiar en el salón, y D. Roberto invita a Félix y Carlota a sentarse también y compartir el rato con ellos.

Lo han hecho numerosas veces, cuando la familia está sola, pues son muchos años de trato y leal amistad.

Marina lleva tiempo durmiendo en la habitación, pero la oyen llorar y Armando sale corriendo escaleras arriba.

- Aprovecho para despedirme, porque no sé lo que tardará en volver a coger el sueño. Buenas noches a todos. – Dice Betty.

- Buenas noches, hija. Pero yo también me voy a acostar. – Se despide Dª Margarita.

- Y yo, que tengo sueño. – Afirma Dª Julia.

Y uno a uno van desfilando a sus respectivas habitaciones.




******************************************************




Marina no tarda mucho en volver a dormirse, y sus papás se disponen a colocar las almohadas ante el cabecero e instalarse cómodamente para leer el diario.

- Hoy terminamos, Armando.

- Ya? Pero si has leído muy poco!

- Es que tampoco es tan largo. Escucha, esto lo escribí cuando supe que habías roto con Marcela:

"Es la primera noche desde que lo conozco que Don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera.
Es la primera vez que está libre de las ataduras de Doña Marcela.
Imagino que habrá regresado a su apartamento, sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y, desde luego, yo no sé si estoy ahí o lo estaré…"
(Mientras Betty escribe esto, se ve a Armando en su apartamento solo).

- Yo creí que me decías que no te casabas con Marcela porque Ecomoda estaba en mis manos...

- Si no hubieras estado tú, quizá me hubiera casado con ella, aún convencido de que era un error, pero desde que tuve claro que te amaba... jamás dudé!

- Ven conmigo, Armando.

- Dónde vas?

- Aquí mismo!

Y se sienta en el suelo delante de la chimenea.

Armando la lee el pensamiento y obedece sentándose a su lado.

Betty le ofrece el diario.

- Toma, mi amor. Quiero que lo hagas tú.

Y Armando va arrancando una a una las hojas y arrojándolas a las llamas.

Cuando termina la pregunta:

- Por qué yo, y no tú misma?

- Porque tú eres el único que sigue mortificándose a cuenta de lo que yo sufrí entonces. Eres el único que no te has perdonado, y he querido que las quemases para que te convenzas de que ya no existe aquel pasado, aquel karma que dices tú. Lo ha purificado el fuego… y el AMOR!

Armando se levanta, la ofrece la mano para ayudarla a ponerse en pie y la conduce hacia la cama, donde comienzan a besarse ya sin fantasmas, ni remordimientos añejos…



FIN



Queridas amigas y compañeras de foros:

Disfruté mucho imaginando y escribiendo esta historia, y también leyendo vuestros comentarios, que a veces me hacían verla bajo un prisma diferente del original.

Me propuse escribir una historia feliz y sin sobresaltos y creo que lo he conseguido. Si se me ocurre otra, procuraré darles más caña, pero... cualquiera sabe lo que saldrá!

Muchas gracias por haber compartido conmigo esta historia. Gracias a las que leen y no se deciden a dejar mensajes, y gracias EXTRAS a las que sí los escriben, porque todas sabemos la ilusión que hace saber la opinión que os ha merecido.

En fin, m´hijitas. Ha sido un placer recibir vuestras visitas. Un besazo para todas y cada una de vosotras. Chao!
Y parece que con la quema del diario también lograron acabar de enterrar el pasado de una vez. Es cierto, Calipso, que en esta historia Armando y Betty han podido ser muy felices durante todo el tiempo, igual que en este último capítulo junto a su hija, la familia y los trabajadores de MENDOZA. Mmm, pero ya veo que si haces una nueva historia no va ser tan buenita, ein?, jeje

BESOS, CALIPSO!!!
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Sara G.
Sara G.

July 24th, 2003, 5:34 pm #5

Betty se apoya suavemente contra su pecho y le acaricia, ofreciéndole sus labios.

Él acepta el ofrecimiento y la besa con gran ímpetu.

- Más suave, Armando. Casi no me dejas respirar!

- Respirar es opcional! – Susurra él con voz ronca.

Betty ríe por lo bajo y le acaricia el pecho y los hombros...




CAPÍTULO XXIX.


Armando siempre alucina. Ella sabe tan bien... Y además, cálida por fuera y ardiente por dentro.

A medida que él sigue mordisqueándola los labios, ella le rodea el cuello con los brazos.

Betty suspira y jadea levemente, y Armando al oírla, piensa que con ella siempre le parece la primera vez...

Se encuentran los ojos de los dos y se quedan sin aliento.

Luego, la lengua de él la quema como una llama, y Betty se estremece mientras Armando recorre el borde de su oreja y explora la cavidad de su boca con inmensa calidez.

Está enloqueciendo bajo sus manos, que no cesan de acariciarla, y finalmente la liberan del leve camisón.

Inmediatamente después, él se desprende de los bóxer...

Se acomodan en la blanda comodidad de la cama, con las bocas unidas y las respiraciones fundidas en un solo aliento.

Las manos de los dos llegan a terrenos muy íntimos, con el atrevimiento que da la seguridad de ser bien recibido...

Es una unión total. Una fusión de la dulzura y la pasión.

Gimen y se estremecen en deliciosas oleadas de placer...

Luego, ya saciados, se relajan uno en brazos del otro.




******************************************************




Después, Armando coloca las almohadas, mientras ella busca en el diario y selecciona el fragmento que leerá hoy.

- Ahora te voy a leer lo que escribí después que estuvimos en el apartamento de Mario Calderón.

"Hoy hicimos el amor de nuevo. Y fue mucho más bello que la primera vez.
Nació más de ÉL que de mí, y eso me tiene feliz. Quería demostrarme que yo era la mujer más importante, la que ama.
Me demostró que estoy por encima de todas las mujeres, de las más bellas.
Se afanó por demostrarme que soy más que Adriana Arboleda y que cualquier modelo.
Hoy lo sentí más cerca de mí, lo sentí más mío. Fue más afectivo, más entregado.
Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. ÉL me pidió que se lo contara y así lo hice. Su reacción fue muy bella, estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí.
Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia. Y fue fraternal, me abrazó varias veces.
¡Dios mío! Gracias por ponerlo en mi camino.
Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada.
Gracias por devolverme la fe, por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas."

Armando toma el diario de sus manos y lo deja sobre la mesilla. Se pone muy serio y la hace una declaración solemne.

- Te amo tanto, Betty! No sabía que existía ese sentimiento hasta que tú llegaste a mi vida. Y después de haber sentido así, ya no tiene valor si no la compartes conmigo y te tengo feliz a mi lado. – Hace una pausa y continúa. – Tampoco quería tener hijos... y luego te oí contar un cuento a Cris, y otro día la hiciste darme las gracias y me dio un beso... y en otra ocasión, te encontré en un sillón dormida, con ella acurrucada en tus brazos... y quise tener hijos contigo!
Dentro de mí se produjo un terremoto que me rompió todos los planes y esquemas! Has cambiado mi vida... y ya no puedo, NI QUIERO vivir sin ti! Eres para mí como MENDOZA, mi propia esencia. Pero... con una diferencia: si perdiera la hacienda sufriría, pero si te pierdo a ti, no sobreviviré.

- Mi amor… - Dice Betty abrazándole y dejándose acunar por él.




******************************************************




Al día siguiente, con el todo-terreno, aprovechan la mañana para enseñar a los padres de Betty algunas cosas de la hacienda: el lago próximo a la casa, el cerro central, el poblado “El Grande” y el bosquecillo con la cascada (no les dicen que sospechan que allá fue concebida Marina).

Los Pinzón quedan verdaderamente impresionados con MENDOZA.




******************************************************




Comen todos juntos los exquisitos platos cocinados por Carlota, y pasan a tomar café al salón y esperar a que lleguen Cata, Mario y Nicolás con las del cuartel, que vienen repartidas en los coches.

Instantes después oyen el ruido de un motor que se acerca, y Armando se levanta para salir a recibir a los recién llegados.

Les indica dónde parquear los carros y les invita a entrar a la casa.

Las del cuartel se encuentran algo cohibidas e indecisas y se ceden el paso unas a otras.

Armando viene del brazo de Cata y hablando con Nicolás y Mario, pero al darse cuenta de la timidez de las secretarias, se adelanta y toma del brazo a la costurera.

- Cómo así, Inesita? Usted ya ha estado acá! No me diga que no se atreve a entrar. Vamos!

Y con ella accede al salón seguidos por los demás.

Betty y Dª Margarita salen al encuentro.

- Buenas tardes, muchachas, Cata, Nicolás, doctor Calderón... Muchas gracias por haber venido a acompañarnos!

Saluda Betty y abraza a la relaciones públicas con gran cariño.

- Buenas tardes! – Contestan todas muy formales.

- Siéntense y pónganse cómodas. Usted, Inesita, venga conmigo a este sofá. – Dice Dª Margarita.

- Buenas tardes, Inesita. Se acuerda de mí? - Se acerca y la da dos besos.

- Camila, m´hija! Qué alegría me da verla. Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

- Mucho! La voy a presentar a mi marido, Álex y a nuestro hijo, Rober.

Luego, Camila se dirige hacia Cata para charlar con ella, porque hace mucho que no se ven.

Toman café y unos dulces que les ha traído Carlota.

Se generaliza la conversación y todas van sintiéndose más tranquilas e integradas, su permanencia allá se vuelve más grata, y empiezan a fijarse en todos los detalles (para luego poder comentar y chismosear entre ellas).

- Chicas, voy a subir a preparar a Marina y a vestirme yo, porque dentro de una hora debemos ir a la ermita. Vuelvo en un ratico.

- Siga, siga, Betty. – Animan todas.

Se aproxima a los hombres, que hablan sentados en un tresillo más apartado.

- Armando, tenemos que ir a arreglarnos.

- Es cierto, voy. Nicolás, Mario... tómense otro tintico.

Se levanta y suben juntos.

- Ves como Mario se porta juiciosito, Betty?

- Espero que tengas razón y no se ponga ocurrente y chistoso...

Ella no le soporta, pero es el mejor amigo de Armando, casi su hermano. Y desde la famosa junta, no ha vuelto a faltarle al respeto.

Armando habló con él muy seriamente y parece que lo entendió. Se saludan educadamente, pero no tienen ningún tema común de conversación excepto Ecomoda.

Rato después bajan ya listos: Betty, lleva un traje azul turquesa con la falda sobre la rodilla. Tiene en brazos a Marina, vestida con el traje de cristianar con que fueron bautizados su padre y su tía.

Armando con uno de los suyos, está como acostumbra, de ututuy! Y la sujeta por el codo, bajando a su lado pendiente de ellas.

Se suben a los coches y van uno tras otro hasta la ermita.

El padre Gonzalo les espera en la puerta, acaricia la cara de la niña, y entran todos.

Tras ellos, también acceden algunos trabajadores de la hacienda que quieren estar presentes.

D. Gonzalo oficia una sencilla y breve ceremonia en la que bautiza a Marina, actuando de padrinos su tía Camila y su abuelo Hermes.

Después vuelven a la casa con el sacerdote, y dan cuenta de la merienda que Carlota tiene dispuesta para celebrar.

Empieza a caer la tarde cuando Mario, Cata, Nicolás y las del cuartel deciden que ya es hora de regresar. Se despiden, besan a Marina y vuelven a Bogotá.




******************************************************




Ellos van a salir al porche, pero comprueban que se ha levantado viento frío, y Dª Margarita encarga a Félix que encienda las chimeneas de los dormitorios.

Siguen de tertulia familiar en el salón, y D. Roberto invita a Félix y Carlota a sentarse también y compartir el rato con ellos.

Lo han hecho numerosas veces, cuando la familia está sola, pues son muchos años de trato y leal amistad.

Marina lleva tiempo durmiendo en la habitación, pero la oyen llorar y Armando sale corriendo escaleras arriba.

- Aprovecho para despedirme, porque no sé lo que tardará en volver a coger el sueño. Buenas noches a todos. – Dice Betty.

- Buenas noches, hija. Pero yo también me voy a acostar. – Se despide Dª Margarita.

- Y yo, que tengo sueño. – Afirma Dª Julia.

Y uno a uno van desfilando a sus respectivas habitaciones.




******************************************************




Marina no tarda mucho en volver a dormirse, y sus papás se disponen a colocar las almohadas ante el cabecero e instalarse cómodamente para leer el diario.

- Hoy terminamos, Armando.

- Ya? Pero si has leído muy poco!

- Es que tampoco es tan largo. Escucha, esto lo escribí cuando supe que habías roto con Marcela:

"Es la primera noche desde que lo conozco que Don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera.
Es la primera vez que está libre de las ataduras de Doña Marcela.
Imagino que habrá regresado a su apartamento, sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y, desde luego, yo no sé si estoy ahí o lo estaré…"
(Mientras Betty escribe esto, se ve a Armando en su apartamento solo).

- Yo creí que me decías que no te casabas con Marcela porque Ecomoda estaba en mis manos...

- Si no hubieras estado tú, quizá me hubiera casado con ella, aún convencido de que era un error, pero desde que tuve claro que te amaba... jamás dudé!

- Ven conmigo, Armando.

- Dónde vas?

- Aquí mismo!

Y se sienta en el suelo delante de la chimenea.

Armando la lee el pensamiento y obedece sentándose a su lado.

Betty le ofrece el diario.

- Toma, mi amor. Quiero que lo hagas tú.

Y Armando va arrancando una a una las hojas y arrojándolas a las llamas.

Cuando termina la pregunta:

- Por qué yo, y no tú misma?

- Porque tú eres el único que sigue mortificándose a cuenta de lo que yo sufrí entonces. Eres el único que no te has perdonado, y he querido que las quemases para que te convenzas de que ya no existe aquel pasado, aquel karma que dices tú. Lo ha purificado el fuego… y el AMOR!

Armando se levanta, la ofrece la mano para ayudarla a ponerse en pie y la conduce hacia la cama, donde comienzan a besarse ya sin fantasmas, ni remordimientos añejos…



FIN



Queridas amigas y compañeras de foros:

Disfruté mucho imaginando y escribiendo esta historia, y también leyendo vuestros comentarios, que a veces me hacían verla bajo un prisma diferente del original.

Me propuse escribir una historia feliz y sin sobresaltos y creo que lo he conseguido. Si se me ocurre otra, procuraré darles más caña, pero... cualquiera sabe lo que saldrá!

Muchas gracias por haber compartido conmigo esta historia. Gracias a las que leen y no se deciden a dejar mensajes, y gracias EXTRAS a las que sí los escriben, porque todas sabemos la ilusión que hace saber la opinión que os ha merecido.

En fin, m´hijitas. Ha sido un placer recibir vuestras visitas. Un besazo para todas y cada una de vosotras. Chao!
tranquilita, sin muchos sobresaltos, pero muy sentimental y entrañable. Espero que pronto empieces con la siguiente, y que sigas disfrutando del verano.
Besos.
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Cata
Cata

July 24th, 2003, 5:41 pm #6

Betty se apoya suavemente contra su pecho y le acaricia, ofreciéndole sus labios.

Él acepta el ofrecimiento y la besa con gran ímpetu.

- Más suave, Armando. Casi no me dejas respirar!

- Respirar es opcional! – Susurra él con voz ronca.

Betty ríe por lo bajo y le acaricia el pecho y los hombros...




CAPÍTULO XXIX.


Armando siempre alucina. Ella sabe tan bien... Y además, cálida por fuera y ardiente por dentro.

A medida que él sigue mordisqueándola los labios, ella le rodea el cuello con los brazos.

Betty suspira y jadea levemente, y Armando al oírla, piensa que con ella siempre le parece la primera vez...

Se encuentran los ojos de los dos y se quedan sin aliento.

Luego, la lengua de él la quema como una llama, y Betty se estremece mientras Armando recorre el borde de su oreja y explora la cavidad de su boca con inmensa calidez.

Está enloqueciendo bajo sus manos, que no cesan de acariciarla, y finalmente la liberan del leve camisón.

Inmediatamente después, él se desprende de los bóxer...

Se acomodan en la blanda comodidad de la cama, con las bocas unidas y las respiraciones fundidas en un solo aliento.

Las manos de los dos llegan a terrenos muy íntimos, con el atrevimiento que da la seguridad de ser bien recibido...

Es una unión total. Una fusión de la dulzura y la pasión.

Gimen y se estremecen en deliciosas oleadas de placer...

Luego, ya saciados, se relajan uno en brazos del otro.




******************************************************




Después, Armando coloca las almohadas, mientras ella busca en el diario y selecciona el fragmento que leerá hoy.

- Ahora te voy a leer lo que escribí después que estuvimos en el apartamento de Mario Calderón.

"Hoy hicimos el amor de nuevo. Y fue mucho más bello que la primera vez.
Nació más de ÉL que de mí, y eso me tiene feliz. Quería demostrarme que yo era la mujer más importante, la que ama.
Me demostró que estoy por encima de todas las mujeres, de las más bellas.
Se afanó por demostrarme que soy más que Adriana Arboleda y que cualquier modelo.
Hoy lo sentí más cerca de mí, lo sentí más mío. Fue más afectivo, más entregado.
Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. ÉL me pidió que se lo contara y así lo hice. Su reacción fue muy bella, estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí.
Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia. Y fue fraternal, me abrazó varias veces.
¡Dios mío! Gracias por ponerlo en mi camino.
Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada.
Gracias por devolverme la fe, por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas."

Armando toma el diario de sus manos y lo deja sobre la mesilla. Se pone muy serio y la hace una declaración solemne.

- Te amo tanto, Betty! No sabía que existía ese sentimiento hasta que tú llegaste a mi vida. Y después de haber sentido así, ya no tiene valor si no la compartes conmigo y te tengo feliz a mi lado. – Hace una pausa y continúa. – Tampoco quería tener hijos... y luego te oí contar un cuento a Cris, y otro día la hiciste darme las gracias y me dio un beso... y en otra ocasión, te encontré en un sillón dormida, con ella acurrucada en tus brazos... y quise tener hijos contigo!
Dentro de mí se produjo un terremoto que me rompió todos los planes y esquemas! Has cambiado mi vida... y ya no puedo, NI QUIERO vivir sin ti! Eres para mí como MENDOZA, mi propia esencia. Pero... con una diferencia: si perdiera la hacienda sufriría, pero si te pierdo a ti, no sobreviviré.

- Mi amor… - Dice Betty abrazándole y dejándose acunar por él.




******************************************************




Al día siguiente, con el todo-terreno, aprovechan la mañana para enseñar a los padres de Betty algunas cosas de la hacienda: el lago próximo a la casa, el cerro central, el poblado “El Grande” y el bosquecillo con la cascada (no les dicen que sospechan que allá fue concebida Marina).

Los Pinzón quedan verdaderamente impresionados con MENDOZA.




******************************************************




Comen todos juntos los exquisitos platos cocinados por Carlota, y pasan a tomar café al salón y esperar a que lleguen Cata, Mario y Nicolás con las del cuartel, que vienen repartidas en los coches.

Instantes después oyen el ruido de un motor que se acerca, y Armando se levanta para salir a recibir a los recién llegados.

Les indica dónde parquear los carros y les invita a entrar a la casa.

Las del cuartel se encuentran algo cohibidas e indecisas y se ceden el paso unas a otras.

Armando viene del brazo de Cata y hablando con Nicolás y Mario, pero al darse cuenta de la timidez de las secretarias, se adelanta y toma del brazo a la costurera.

- Cómo así, Inesita? Usted ya ha estado acá! No me diga que no se atreve a entrar. Vamos!

Y con ella accede al salón seguidos por los demás.

Betty y Dª Margarita salen al encuentro.

- Buenas tardes, muchachas, Cata, Nicolás, doctor Calderón... Muchas gracias por haber venido a acompañarnos!

Saluda Betty y abraza a la relaciones públicas con gran cariño.

- Buenas tardes! – Contestan todas muy formales.

- Siéntense y pónganse cómodas. Usted, Inesita, venga conmigo a este sofá. – Dice Dª Margarita.

- Buenas tardes, Inesita. Se acuerda de mí? - Se acerca y la da dos besos.

- Camila, m´hija! Qué alegría me da verla. Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

- Mucho! La voy a presentar a mi marido, Álex y a nuestro hijo, Rober.

Luego, Camila se dirige hacia Cata para charlar con ella, porque hace mucho que no se ven.

Toman café y unos dulces que les ha traído Carlota.

Se generaliza la conversación y todas van sintiéndose más tranquilas e integradas, su permanencia allá se vuelve más grata, y empiezan a fijarse en todos los detalles (para luego poder comentar y chismosear entre ellas).

- Chicas, voy a subir a preparar a Marina y a vestirme yo, porque dentro de una hora debemos ir a la ermita. Vuelvo en un ratico.

- Siga, siga, Betty. – Animan todas.

Se aproxima a los hombres, que hablan sentados en un tresillo más apartado.

- Armando, tenemos que ir a arreglarnos.

- Es cierto, voy. Nicolás, Mario... tómense otro tintico.

Se levanta y suben juntos.

- Ves como Mario se porta juiciosito, Betty?

- Espero que tengas razón y no se ponga ocurrente y chistoso...

Ella no le soporta, pero es el mejor amigo de Armando, casi su hermano. Y desde la famosa junta, no ha vuelto a faltarle al respeto.

Armando habló con él muy seriamente y parece que lo entendió. Se saludan educadamente, pero no tienen ningún tema común de conversación excepto Ecomoda.

Rato después bajan ya listos: Betty, lleva un traje azul turquesa con la falda sobre la rodilla. Tiene en brazos a Marina, vestida con el traje de cristianar con que fueron bautizados su padre y su tía.

Armando con uno de los suyos, está como acostumbra, de ututuy! Y la sujeta por el codo, bajando a su lado pendiente de ellas.

Se suben a los coches y van uno tras otro hasta la ermita.

El padre Gonzalo les espera en la puerta, acaricia la cara de la niña, y entran todos.

Tras ellos, también acceden algunos trabajadores de la hacienda que quieren estar presentes.

D. Gonzalo oficia una sencilla y breve ceremonia en la que bautiza a Marina, actuando de padrinos su tía Camila y su abuelo Hermes.

Después vuelven a la casa con el sacerdote, y dan cuenta de la merienda que Carlota tiene dispuesta para celebrar.

Empieza a caer la tarde cuando Mario, Cata, Nicolás y las del cuartel deciden que ya es hora de regresar. Se despiden, besan a Marina y vuelven a Bogotá.




******************************************************




Ellos van a salir al porche, pero comprueban que se ha levantado viento frío, y Dª Margarita encarga a Félix que encienda las chimeneas de los dormitorios.

Siguen de tertulia familiar en el salón, y D. Roberto invita a Félix y Carlota a sentarse también y compartir el rato con ellos.

Lo han hecho numerosas veces, cuando la familia está sola, pues son muchos años de trato y leal amistad.

Marina lleva tiempo durmiendo en la habitación, pero la oyen llorar y Armando sale corriendo escaleras arriba.

- Aprovecho para despedirme, porque no sé lo que tardará en volver a coger el sueño. Buenas noches a todos. – Dice Betty.

- Buenas noches, hija. Pero yo también me voy a acostar. – Se despide Dª Margarita.

- Y yo, que tengo sueño. – Afirma Dª Julia.

Y uno a uno van desfilando a sus respectivas habitaciones.




******************************************************




Marina no tarda mucho en volver a dormirse, y sus papás se disponen a colocar las almohadas ante el cabecero e instalarse cómodamente para leer el diario.

- Hoy terminamos, Armando.

- Ya? Pero si has leído muy poco!

- Es que tampoco es tan largo. Escucha, esto lo escribí cuando supe que habías roto con Marcela:

"Es la primera noche desde que lo conozco que Don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera.
Es la primera vez que está libre de las ataduras de Doña Marcela.
Imagino que habrá regresado a su apartamento, sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y, desde luego, yo no sé si estoy ahí o lo estaré…"
(Mientras Betty escribe esto, se ve a Armando en su apartamento solo).

- Yo creí que me decías que no te casabas con Marcela porque Ecomoda estaba en mis manos...

- Si no hubieras estado tú, quizá me hubiera casado con ella, aún convencido de que era un error, pero desde que tuve claro que te amaba... jamás dudé!

- Ven conmigo, Armando.

- Dónde vas?

- Aquí mismo!

Y se sienta en el suelo delante de la chimenea.

Armando la lee el pensamiento y obedece sentándose a su lado.

Betty le ofrece el diario.

- Toma, mi amor. Quiero que lo hagas tú.

Y Armando va arrancando una a una las hojas y arrojándolas a las llamas.

Cuando termina la pregunta:

- Por qué yo, y no tú misma?

- Porque tú eres el único que sigue mortificándose a cuenta de lo que yo sufrí entonces. Eres el único que no te has perdonado, y he querido que las quemases para que te convenzas de que ya no existe aquel pasado, aquel karma que dices tú. Lo ha purificado el fuego… y el AMOR!

Armando se levanta, la ofrece la mano para ayudarla a ponerse en pie y la conduce hacia la cama, donde comienzan a besarse ya sin fantasmas, ni remordimientos añejos…



FIN



Queridas amigas y compañeras de foros:

Disfruté mucho imaginando y escribiendo esta historia, y también leyendo vuestros comentarios, que a veces me hacían verla bajo un prisma diferente del original.

Me propuse escribir una historia feliz y sin sobresaltos y creo que lo he conseguido. Si se me ocurre otra, procuraré darles más caña, pero... cualquiera sabe lo que saldrá!

Muchas gracias por haber compartido conmigo esta historia. Gracias a las que leen y no se deciden a dejar mensajes, y gracias EXTRAS a las que sí los escriben, porque todas sabemos la ilusión que hace saber la opinión que os ha merecido.

En fin, m´hijitas. Ha sido un placer recibir vuestras visitas. Un besazo para todas y cada una de vosotras. Chao!
con la lectura de esta historia. Tranquila, sin grandes sobresaltos pero tierna y entrañable. Gracias por escribirla y por compartirla con nosotras.

Espero que pronto te decidas a empezar otra historia nueva. Mientras tanto nos vemos en los foros.

Muchos besitos, Calipso.
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Gala
Gala

July 24th, 2003, 6:13 pm #7

Betty se apoya suavemente contra su pecho y le acaricia, ofreciéndole sus labios.

Él acepta el ofrecimiento y la besa con gran ímpetu.

- Más suave, Armando. Casi no me dejas respirar!

- Respirar es opcional! – Susurra él con voz ronca.

Betty ríe por lo bajo y le acaricia el pecho y los hombros...




CAPÍTULO XXIX.


Armando siempre alucina. Ella sabe tan bien... Y además, cálida por fuera y ardiente por dentro.

A medida que él sigue mordisqueándola los labios, ella le rodea el cuello con los brazos.

Betty suspira y jadea levemente, y Armando al oírla, piensa que con ella siempre le parece la primera vez...

Se encuentran los ojos de los dos y se quedan sin aliento.

Luego, la lengua de él la quema como una llama, y Betty se estremece mientras Armando recorre el borde de su oreja y explora la cavidad de su boca con inmensa calidez.

Está enloqueciendo bajo sus manos, que no cesan de acariciarla, y finalmente la liberan del leve camisón.

Inmediatamente después, él se desprende de los bóxer...

Se acomodan en la blanda comodidad de la cama, con las bocas unidas y las respiraciones fundidas en un solo aliento.

Las manos de los dos llegan a terrenos muy íntimos, con el atrevimiento que da la seguridad de ser bien recibido...

Es una unión total. Una fusión de la dulzura y la pasión.

Gimen y se estremecen en deliciosas oleadas de placer...

Luego, ya saciados, se relajan uno en brazos del otro.




******************************************************




Después, Armando coloca las almohadas, mientras ella busca en el diario y selecciona el fragmento que leerá hoy.

- Ahora te voy a leer lo que escribí después que estuvimos en el apartamento de Mario Calderón.

"Hoy hicimos el amor de nuevo. Y fue mucho más bello que la primera vez.
Nació más de ÉL que de mí, y eso me tiene feliz. Quería demostrarme que yo era la mujer más importante, la que ama.
Me demostró que estoy por encima de todas las mujeres, de las más bellas.
Se afanó por demostrarme que soy más que Adriana Arboleda y que cualquier modelo.
Hoy lo sentí más cerca de mí, lo sentí más mío. Fue más afectivo, más entregado.
Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. ÉL me pidió que se lo contara y así lo hice. Su reacción fue muy bella, estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí.
Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia. Y fue fraternal, me abrazó varias veces.
¡Dios mío! Gracias por ponerlo en mi camino.
Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada.
Gracias por devolverme la fe, por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas."

Armando toma el diario de sus manos y lo deja sobre la mesilla. Se pone muy serio y la hace una declaración solemne.

- Te amo tanto, Betty! No sabía que existía ese sentimiento hasta que tú llegaste a mi vida. Y después de haber sentido así, ya no tiene valor si no la compartes conmigo y te tengo feliz a mi lado. – Hace una pausa y continúa. – Tampoco quería tener hijos... y luego te oí contar un cuento a Cris, y otro día la hiciste darme las gracias y me dio un beso... y en otra ocasión, te encontré en un sillón dormida, con ella acurrucada en tus brazos... y quise tener hijos contigo!
Dentro de mí se produjo un terremoto que me rompió todos los planes y esquemas! Has cambiado mi vida... y ya no puedo, NI QUIERO vivir sin ti! Eres para mí como MENDOZA, mi propia esencia. Pero... con una diferencia: si perdiera la hacienda sufriría, pero si te pierdo a ti, no sobreviviré.

- Mi amor… - Dice Betty abrazándole y dejándose acunar por él.




******************************************************




Al día siguiente, con el todo-terreno, aprovechan la mañana para enseñar a los padres de Betty algunas cosas de la hacienda: el lago próximo a la casa, el cerro central, el poblado “El Grande” y el bosquecillo con la cascada (no les dicen que sospechan que allá fue concebida Marina).

Los Pinzón quedan verdaderamente impresionados con MENDOZA.




******************************************************




Comen todos juntos los exquisitos platos cocinados por Carlota, y pasan a tomar café al salón y esperar a que lleguen Cata, Mario y Nicolás con las del cuartel, que vienen repartidas en los coches.

Instantes después oyen el ruido de un motor que se acerca, y Armando se levanta para salir a recibir a los recién llegados.

Les indica dónde parquear los carros y les invita a entrar a la casa.

Las del cuartel se encuentran algo cohibidas e indecisas y se ceden el paso unas a otras.

Armando viene del brazo de Cata y hablando con Nicolás y Mario, pero al darse cuenta de la timidez de las secretarias, se adelanta y toma del brazo a la costurera.

- Cómo así, Inesita? Usted ya ha estado acá! No me diga que no se atreve a entrar. Vamos!

Y con ella accede al salón seguidos por los demás.

Betty y Dª Margarita salen al encuentro.

- Buenas tardes, muchachas, Cata, Nicolás, doctor Calderón... Muchas gracias por haber venido a acompañarnos!

Saluda Betty y abraza a la relaciones públicas con gran cariño.

- Buenas tardes! – Contestan todas muy formales.

- Siéntense y pónganse cómodas. Usted, Inesita, venga conmigo a este sofá. – Dice Dª Margarita.

- Buenas tardes, Inesita. Se acuerda de mí? - Se acerca y la da dos besos.

- Camila, m´hija! Qué alegría me da verla. Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

- Mucho! La voy a presentar a mi marido, Álex y a nuestro hijo, Rober.

Luego, Camila se dirige hacia Cata para charlar con ella, porque hace mucho que no se ven.

Toman café y unos dulces que les ha traído Carlota.

Se generaliza la conversación y todas van sintiéndose más tranquilas e integradas, su permanencia allá se vuelve más grata, y empiezan a fijarse en todos los detalles (para luego poder comentar y chismosear entre ellas).

- Chicas, voy a subir a preparar a Marina y a vestirme yo, porque dentro de una hora debemos ir a la ermita. Vuelvo en un ratico.

- Siga, siga, Betty. – Animan todas.

Se aproxima a los hombres, que hablan sentados en un tresillo más apartado.

- Armando, tenemos que ir a arreglarnos.

- Es cierto, voy. Nicolás, Mario... tómense otro tintico.

Se levanta y suben juntos.

- Ves como Mario se porta juiciosito, Betty?

- Espero que tengas razón y no se ponga ocurrente y chistoso...

Ella no le soporta, pero es el mejor amigo de Armando, casi su hermano. Y desde la famosa junta, no ha vuelto a faltarle al respeto.

Armando habló con él muy seriamente y parece que lo entendió. Se saludan educadamente, pero no tienen ningún tema común de conversación excepto Ecomoda.

Rato después bajan ya listos: Betty, lleva un traje azul turquesa con la falda sobre la rodilla. Tiene en brazos a Marina, vestida con el traje de cristianar con que fueron bautizados su padre y su tía.

Armando con uno de los suyos, está como acostumbra, de ututuy! Y la sujeta por el codo, bajando a su lado pendiente de ellas.

Se suben a los coches y van uno tras otro hasta la ermita.

El padre Gonzalo les espera en la puerta, acaricia la cara de la niña, y entran todos.

Tras ellos, también acceden algunos trabajadores de la hacienda que quieren estar presentes.

D. Gonzalo oficia una sencilla y breve ceremonia en la que bautiza a Marina, actuando de padrinos su tía Camila y su abuelo Hermes.

Después vuelven a la casa con el sacerdote, y dan cuenta de la merienda que Carlota tiene dispuesta para celebrar.

Empieza a caer la tarde cuando Mario, Cata, Nicolás y las del cuartel deciden que ya es hora de regresar. Se despiden, besan a Marina y vuelven a Bogotá.




******************************************************




Ellos van a salir al porche, pero comprueban que se ha levantado viento frío, y Dª Margarita encarga a Félix que encienda las chimeneas de los dormitorios.

Siguen de tertulia familiar en el salón, y D. Roberto invita a Félix y Carlota a sentarse también y compartir el rato con ellos.

Lo han hecho numerosas veces, cuando la familia está sola, pues son muchos años de trato y leal amistad.

Marina lleva tiempo durmiendo en la habitación, pero la oyen llorar y Armando sale corriendo escaleras arriba.

- Aprovecho para despedirme, porque no sé lo que tardará en volver a coger el sueño. Buenas noches a todos. – Dice Betty.

- Buenas noches, hija. Pero yo también me voy a acostar. – Se despide Dª Margarita.

- Y yo, que tengo sueño. – Afirma Dª Julia.

Y uno a uno van desfilando a sus respectivas habitaciones.




******************************************************




Marina no tarda mucho en volver a dormirse, y sus papás se disponen a colocar las almohadas ante el cabecero e instalarse cómodamente para leer el diario.

- Hoy terminamos, Armando.

- Ya? Pero si has leído muy poco!

- Es que tampoco es tan largo. Escucha, esto lo escribí cuando supe que habías roto con Marcela:

"Es la primera noche desde que lo conozco que Don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera.
Es la primera vez que está libre de las ataduras de Doña Marcela.
Imagino que habrá regresado a su apartamento, sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y, desde luego, yo no sé si estoy ahí o lo estaré…"
(Mientras Betty escribe esto, se ve a Armando en su apartamento solo).

- Yo creí que me decías que no te casabas con Marcela porque Ecomoda estaba en mis manos...

- Si no hubieras estado tú, quizá me hubiera casado con ella, aún convencido de que era un error, pero desde que tuve claro que te amaba... jamás dudé!

- Ven conmigo, Armando.

- Dónde vas?

- Aquí mismo!

Y se sienta en el suelo delante de la chimenea.

Armando la lee el pensamiento y obedece sentándose a su lado.

Betty le ofrece el diario.

- Toma, mi amor. Quiero que lo hagas tú.

Y Armando va arrancando una a una las hojas y arrojándolas a las llamas.

Cuando termina la pregunta:

- Por qué yo, y no tú misma?

- Porque tú eres el único que sigue mortificándose a cuenta de lo que yo sufrí entonces. Eres el único que no te has perdonado, y he querido que las quemases para que te convenzas de que ya no existe aquel pasado, aquel karma que dices tú. Lo ha purificado el fuego… y el AMOR!

Armando se levanta, la ofrece la mano para ayudarla a ponerse en pie y la conduce hacia la cama, donde comienzan a besarse ya sin fantasmas, ni remordimientos añejos…



FIN



Queridas amigas y compañeras de foros:

Disfruté mucho imaginando y escribiendo esta historia, y también leyendo vuestros comentarios, que a veces me hacían verla bajo un prisma diferente del original.

Me propuse escribir una historia feliz y sin sobresaltos y creo que lo he conseguido. Si se me ocurre otra, procuraré darles más caña, pero... cualquiera sabe lo que saldrá!

Muchas gracias por haber compartido conmigo esta historia. Gracias a las que leen y no se deciden a dejar mensajes, y gracias EXTRAS a las que sí los escriben, porque todas sabemos la ilusión que hace saber la opinión que os ha merecido.

En fin, m´hijitas. Ha sido un placer recibir vuestras visitas. Un besazo para todas y cada una de vosotras. Chao!
has llegado al final de una historia dulcísisma y encantadora . Espero que nos sigas regalando otras historias , por eso hasta muy pronto .
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Luisa
Luisa

July 24th, 2003, 6:28 pm #8

Betty se apoya suavemente contra su pecho y le acaricia, ofreciéndole sus labios.

Él acepta el ofrecimiento y la besa con gran ímpetu.

- Más suave, Armando. Casi no me dejas respirar!

- Respirar es opcional! – Susurra él con voz ronca.

Betty ríe por lo bajo y le acaricia el pecho y los hombros...




CAPÍTULO XXIX.


Armando siempre alucina. Ella sabe tan bien... Y además, cálida por fuera y ardiente por dentro.

A medida que él sigue mordisqueándola los labios, ella le rodea el cuello con los brazos.

Betty suspira y jadea levemente, y Armando al oírla, piensa que con ella siempre le parece la primera vez...

Se encuentran los ojos de los dos y se quedan sin aliento.

Luego, la lengua de él la quema como una llama, y Betty se estremece mientras Armando recorre el borde de su oreja y explora la cavidad de su boca con inmensa calidez.

Está enloqueciendo bajo sus manos, que no cesan de acariciarla, y finalmente la liberan del leve camisón.

Inmediatamente después, él se desprende de los bóxer...

Se acomodan en la blanda comodidad de la cama, con las bocas unidas y las respiraciones fundidas en un solo aliento.

Las manos de los dos llegan a terrenos muy íntimos, con el atrevimiento que da la seguridad de ser bien recibido...

Es una unión total. Una fusión de la dulzura y la pasión.

Gimen y se estremecen en deliciosas oleadas de placer...

Luego, ya saciados, se relajan uno en brazos del otro.




******************************************************




Después, Armando coloca las almohadas, mientras ella busca en el diario y selecciona el fragmento que leerá hoy.

- Ahora te voy a leer lo que escribí después que estuvimos en el apartamento de Mario Calderón.

"Hoy hicimos el amor de nuevo. Y fue mucho más bello que la primera vez.
Nació más de ÉL que de mí, y eso me tiene feliz. Quería demostrarme que yo era la mujer más importante, la que ama.
Me demostró que estoy por encima de todas las mujeres, de las más bellas.
Se afanó por demostrarme que soy más que Adriana Arboleda y que cualquier modelo.
Hoy lo sentí más cerca de mí, lo sentí más mío. Fue más afectivo, más entregado.
Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. ÉL me pidió que se lo contara y así lo hice. Su reacción fue muy bella, estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí.
Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia. Y fue fraternal, me abrazó varias veces.
¡Dios mío! Gracias por ponerlo en mi camino.
Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada.
Gracias por devolverme la fe, por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas."

Armando toma el diario de sus manos y lo deja sobre la mesilla. Se pone muy serio y la hace una declaración solemne.

- Te amo tanto, Betty! No sabía que existía ese sentimiento hasta que tú llegaste a mi vida. Y después de haber sentido así, ya no tiene valor si no la compartes conmigo y te tengo feliz a mi lado. – Hace una pausa y continúa. – Tampoco quería tener hijos... y luego te oí contar un cuento a Cris, y otro día la hiciste darme las gracias y me dio un beso... y en otra ocasión, te encontré en un sillón dormida, con ella acurrucada en tus brazos... y quise tener hijos contigo!
Dentro de mí se produjo un terremoto que me rompió todos los planes y esquemas! Has cambiado mi vida... y ya no puedo, NI QUIERO vivir sin ti! Eres para mí como MENDOZA, mi propia esencia. Pero... con una diferencia: si perdiera la hacienda sufriría, pero si te pierdo a ti, no sobreviviré.

- Mi amor… - Dice Betty abrazándole y dejándose acunar por él.




******************************************************




Al día siguiente, con el todo-terreno, aprovechan la mañana para enseñar a los padres de Betty algunas cosas de la hacienda: el lago próximo a la casa, el cerro central, el poblado “El Grande” y el bosquecillo con la cascada (no les dicen que sospechan que allá fue concebida Marina).

Los Pinzón quedan verdaderamente impresionados con MENDOZA.




******************************************************




Comen todos juntos los exquisitos platos cocinados por Carlota, y pasan a tomar café al salón y esperar a que lleguen Cata, Mario y Nicolás con las del cuartel, que vienen repartidas en los coches.

Instantes después oyen el ruido de un motor que se acerca, y Armando se levanta para salir a recibir a los recién llegados.

Les indica dónde parquear los carros y les invita a entrar a la casa.

Las del cuartel se encuentran algo cohibidas e indecisas y se ceden el paso unas a otras.

Armando viene del brazo de Cata y hablando con Nicolás y Mario, pero al darse cuenta de la timidez de las secretarias, se adelanta y toma del brazo a la costurera.

- Cómo así, Inesita? Usted ya ha estado acá! No me diga que no se atreve a entrar. Vamos!

Y con ella accede al salón seguidos por los demás.

Betty y Dª Margarita salen al encuentro.

- Buenas tardes, muchachas, Cata, Nicolás, doctor Calderón... Muchas gracias por haber venido a acompañarnos!

Saluda Betty y abraza a la relaciones públicas con gran cariño.

- Buenas tardes! – Contestan todas muy formales.

- Siéntense y pónganse cómodas. Usted, Inesita, venga conmigo a este sofá. – Dice Dª Margarita.

- Buenas tardes, Inesita. Se acuerda de mí? - Se acerca y la da dos besos.

- Camila, m´hija! Qué alegría me da verla. Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

- Mucho! La voy a presentar a mi marido, Álex y a nuestro hijo, Rober.

Luego, Camila se dirige hacia Cata para charlar con ella, porque hace mucho que no se ven.

Toman café y unos dulces que les ha traído Carlota.

Se generaliza la conversación y todas van sintiéndose más tranquilas e integradas, su permanencia allá se vuelve más grata, y empiezan a fijarse en todos los detalles (para luego poder comentar y chismosear entre ellas).

- Chicas, voy a subir a preparar a Marina y a vestirme yo, porque dentro de una hora debemos ir a la ermita. Vuelvo en un ratico.

- Siga, siga, Betty. – Animan todas.

Se aproxima a los hombres, que hablan sentados en un tresillo más apartado.

- Armando, tenemos que ir a arreglarnos.

- Es cierto, voy. Nicolás, Mario... tómense otro tintico.

Se levanta y suben juntos.

- Ves como Mario se porta juiciosito, Betty?

- Espero que tengas razón y no se ponga ocurrente y chistoso...

Ella no le soporta, pero es el mejor amigo de Armando, casi su hermano. Y desde la famosa junta, no ha vuelto a faltarle al respeto.

Armando habló con él muy seriamente y parece que lo entendió. Se saludan educadamente, pero no tienen ningún tema común de conversación excepto Ecomoda.

Rato después bajan ya listos: Betty, lleva un traje azul turquesa con la falda sobre la rodilla. Tiene en brazos a Marina, vestida con el traje de cristianar con que fueron bautizados su padre y su tía.

Armando con uno de los suyos, está como acostumbra, de ututuy! Y la sujeta por el codo, bajando a su lado pendiente de ellas.

Se suben a los coches y van uno tras otro hasta la ermita.

El padre Gonzalo les espera en la puerta, acaricia la cara de la niña, y entran todos.

Tras ellos, también acceden algunos trabajadores de la hacienda que quieren estar presentes.

D. Gonzalo oficia una sencilla y breve ceremonia en la que bautiza a Marina, actuando de padrinos su tía Camila y su abuelo Hermes.

Después vuelven a la casa con el sacerdote, y dan cuenta de la merienda que Carlota tiene dispuesta para celebrar.

Empieza a caer la tarde cuando Mario, Cata, Nicolás y las del cuartel deciden que ya es hora de regresar. Se despiden, besan a Marina y vuelven a Bogotá.




******************************************************




Ellos van a salir al porche, pero comprueban que se ha levantado viento frío, y Dª Margarita encarga a Félix que encienda las chimeneas de los dormitorios.

Siguen de tertulia familiar en el salón, y D. Roberto invita a Félix y Carlota a sentarse también y compartir el rato con ellos.

Lo han hecho numerosas veces, cuando la familia está sola, pues son muchos años de trato y leal amistad.

Marina lleva tiempo durmiendo en la habitación, pero la oyen llorar y Armando sale corriendo escaleras arriba.

- Aprovecho para despedirme, porque no sé lo que tardará en volver a coger el sueño. Buenas noches a todos. – Dice Betty.

- Buenas noches, hija. Pero yo también me voy a acostar. – Se despide Dª Margarita.

- Y yo, que tengo sueño. – Afirma Dª Julia.

Y uno a uno van desfilando a sus respectivas habitaciones.




******************************************************




Marina no tarda mucho en volver a dormirse, y sus papás se disponen a colocar las almohadas ante el cabecero e instalarse cómodamente para leer el diario.

- Hoy terminamos, Armando.

- Ya? Pero si has leído muy poco!

- Es que tampoco es tan largo. Escucha, esto lo escribí cuando supe que habías roto con Marcela:

"Es la primera noche desde que lo conozco que Don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera.
Es la primera vez que está libre de las ataduras de Doña Marcela.
Imagino que habrá regresado a su apartamento, sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y, desde luego, yo no sé si estoy ahí o lo estaré…"
(Mientras Betty escribe esto, se ve a Armando en su apartamento solo).

- Yo creí que me decías que no te casabas con Marcela porque Ecomoda estaba en mis manos...

- Si no hubieras estado tú, quizá me hubiera casado con ella, aún convencido de que era un error, pero desde que tuve claro que te amaba... jamás dudé!

- Ven conmigo, Armando.

- Dónde vas?

- Aquí mismo!

Y se sienta en el suelo delante de la chimenea.

Armando la lee el pensamiento y obedece sentándose a su lado.

Betty le ofrece el diario.

- Toma, mi amor. Quiero que lo hagas tú.

Y Armando va arrancando una a una las hojas y arrojándolas a las llamas.

Cuando termina la pregunta:

- Por qué yo, y no tú misma?

- Porque tú eres el único que sigue mortificándose a cuenta de lo que yo sufrí entonces. Eres el único que no te has perdonado, y he querido que las quemases para que te convenzas de que ya no existe aquel pasado, aquel karma que dices tú. Lo ha purificado el fuego… y el AMOR!

Armando se levanta, la ofrece la mano para ayudarla a ponerse en pie y la conduce hacia la cama, donde comienzan a besarse ya sin fantasmas, ni remordimientos añejos…



FIN



Queridas amigas y compañeras de foros:

Disfruté mucho imaginando y escribiendo esta historia, y también leyendo vuestros comentarios, que a veces me hacían verla bajo un prisma diferente del original.

Me propuse escribir una historia feliz y sin sobresaltos y creo que lo he conseguido. Si se me ocurre otra, procuraré darles más caña, pero... cualquiera sabe lo que saldrá!

Muchas gracias por haber compartido conmigo esta historia. Gracias a las que leen y no se deciden a dejar mensajes, y gracias EXTRAS a las que sí los escriben, porque todas sabemos la ilusión que hace saber la opinión que os ha merecido.

En fin, m´hijitas. Ha sido un placer recibir vuestras visitas. Un besazo para todas y cada una de vosotras. Chao!
Esta historia me encantó desde el principio, y eso de no tener sobresaltos biene muy bien de vez en cuando
Un beso y hasta pronto
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Angela(PR)
Angela(PR)

July 24th, 2003, 6:41 pm #9

Betty se apoya suavemente contra su pecho y le acaricia, ofreciéndole sus labios.

Él acepta el ofrecimiento y la besa con gran ímpetu.

- Más suave, Armando. Casi no me dejas respirar!

- Respirar es opcional! – Susurra él con voz ronca.

Betty ríe por lo bajo y le acaricia el pecho y los hombros...




CAPÍTULO XXIX.


Armando siempre alucina. Ella sabe tan bien... Y además, cálida por fuera y ardiente por dentro.

A medida que él sigue mordisqueándola los labios, ella le rodea el cuello con los brazos.

Betty suspira y jadea levemente, y Armando al oírla, piensa que con ella siempre le parece la primera vez...

Se encuentran los ojos de los dos y se quedan sin aliento.

Luego, la lengua de él la quema como una llama, y Betty se estremece mientras Armando recorre el borde de su oreja y explora la cavidad de su boca con inmensa calidez.

Está enloqueciendo bajo sus manos, que no cesan de acariciarla, y finalmente la liberan del leve camisón.

Inmediatamente después, él se desprende de los bóxer...

Se acomodan en la blanda comodidad de la cama, con las bocas unidas y las respiraciones fundidas en un solo aliento.

Las manos de los dos llegan a terrenos muy íntimos, con el atrevimiento que da la seguridad de ser bien recibido...

Es una unión total. Una fusión de la dulzura y la pasión.

Gimen y se estremecen en deliciosas oleadas de placer...

Luego, ya saciados, se relajan uno en brazos del otro.




******************************************************




Después, Armando coloca las almohadas, mientras ella busca en el diario y selecciona el fragmento que leerá hoy.

- Ahora te voy a leer lo que escribí después que estuvimos en el apartamento de Mario Calderón.

"Hoy hicimos el amor de nuevo. Y fue mucho más bello que la primera vez.
Nació más de ÉL que de mí, y eso me tiene feliz. Quería demostrarme que yo era la mujer más importante, la que ama.
Me demostró que estoy por encima de todas las mujeres, de las más bellas.
Se afanó por demostrarme que soy más que Adriana Arboleda y que cualquier modelo.
Hoy lo sentí más cerca de mí, lo sentí más mío. Fue más afectivo, más entregado.
Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. ÉL me pidió que se lo contara y así lo hice. Su reacción fue muy bella, estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí.
Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia. Y fue fraternal, me abrazó varias veces.
¡Dios mío! Gracias por ponerlo en mi camino.
Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada.
Gracias por devolverme la fe, por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas."

Armando toma el diario de sus manos y lo deja sobre la mesilla. Se pone muy serio y la hace una declaración solemne.

- Te amo tanto, Betty! No sabía que existía ese sentimiento hasta que tú llegaste a mi vida. Y después de haber sentido así, ya no tiene valor si no la compartes conmigo y te tengo feliz a mi lado. – Hace una pausa y continúa. – Tampoco quería tener hijos... y luego te oí contar un cuento a Cris, y otro día la hiciste darme las gracias y me dio un beso... y en otra ocasión, te encontré en un sillón dormida, con ella acurrucada en tus brazos... y quise tener hijos contigo!
Dentro de mí se produjo un terremoto que me rompió todos los planes y esquemas! Has cambiado mi vida... y ya no puedo, NI QUIERO vivir sin ti! Eres para mí como MENDOZA, mi propia esencia. Pero... con una diferencia: si perdiera la hacienda sufriría, pero si te pierdo a ti, no sobreviviré.

- Mi amor… - Dice Betty abrazándole y dejándose acunar por él.




******************************************************




Al día siguiente, con el todo-terreno, aprovechan la mañana para enseñar a los padres de Betty algunas cosas de la hacienda: el lago próximo a la casa, el cerro central, el poblado “El Grande” y el bosquecillo con la cascada (no les dicen que sospechan que allá fue concebida Marina).

Los Pinzón quedan verdaderamente impresionados con MENDOZA.




******************************************************




Comen todos juntos los exquisitos platos cocinados por Carlota, y pasan a tomar café al salón y esperar a que lleguen Cata, Mario y Nicolás con las del cuartel, que vienen repartidas en los coches.

Instantes después oyen el ruido de un motor que se acerca, y Armando se levanta para salir a recibir a los recién llegados.

Les indica dónde parquear los carros y les invita a entrar a la casa.

Las del cuartel se encuentran algo cohibidas e indecisas y se ceden el paso unas a otras.

Armando viene del brazo de Cata y hablando con Nicolás y Mario, pero al darse cuenta de la timidez de las secretarias, se adelanta y toma del brazo a la costurera.

- Cómo así, Inesita? Usted ya ha estado acá! No me diga que no se atreve a entrar. Vamos!

Y con ella accede al salón seguidos por los demás.

Betty y Dª Margarita salen al encuentro.

- Buenas tardes, muchachas, Cata, Nicolás, doctor Calderón... Muchas gracias por haber venido a acompañarnos!

Saluda Betty y abraza a la relaciones públicas con gran cariño.

- Buenas tardes! – Contestan todas muy formales.

- Siéntense y pónganse cómodas. Usted, Inesita, venga conmigo a este sofá. – Dice Dª Margarita.

- Buenas tardes, Inesita. Se acuerda de mí? - Se acerca y la da dos besos.

- Camila, m´hija! Qué alegría me da verla. Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

- Mucho! La voy a presentar a mi marido, Álex y a nuestro hijo, Rober.

Luego, Camila se dirige hacia Cata para charlar con ella, porque hace mucho que no se ven.

Toman café y unos dulces que les ha traído Carlota.

Se generaliza la conversación y todas van sintiéndose más tranquilas e integradas, su permanencia allá se vuelve más grata, y empiezan a fijarse en todos los detalles (para luego poder comentar y chismosear entre ellas).

- Chicas, voy a subir a preparar a Marina y a vestirme yo, porque dentro de una hora debemos ir a la ermita. Vuelvo en un ratico.

- Siga, siga, Betty. – Animan todas.

Se aproxima a los hombres, que hablan sentados en un tresillo más apartado.

- Armando, tenemos que ir a arreglarnos.

- Es cierto, voy. Nicolás, Mario... tómense otro tintico.

Se levanta y suben juntos.

- Ves como Mario se porta juiciosito, Betty?

- Espero que tengas razón y no se ponga ocurrente y chistoso...

Ella no le soporta, pero es el mejor amigo de Armando, casi su hermano. Y desde la famosa junta, no ha vuelto a faltarle al respeto.

Armando habló con él muy seriamente y parece que lo entendió. Se saludan educadamente, pero no tienen ningún tema común de conversación excepto Ecomoda.

Rato después bajan ya listos: Betty, lleva un traje azul turquesa con la falda sobre la rodilla. Tiene en brazos a Marina, vestida con el traje de cristianar con que fueron bautizados su padre y su tía.

Armando con uno de los suyos, está como acostumbra, de ututuy! Y la sujeta por el codo, bajando a su lado pendiente de ellas.

Se suben a los coches y van uno tras otro hasta la ermita.

El padre Gonzalo les espera en la puerta, acaricia la cara de la niña, y entran todos.

Tras ellos, también acceden algunos trabajadores de la hacienda que quieren estar presentes.

D. Gonzalo oficia una sencilla y breve ceremonia en la que bautiza a Marina, actuando de padrinos su tía Camila y su abuelo Hermes.

Después vuelven a la casa con el sacerdote, y dan cuenta de la merienda que Carlota tiene dispuesta para celebrar.

Empieza a caer la tarde cuando Mario, Cata, Nicolás y las del cuartel deciden que ya es hora de regresar. Se despiden, besan a Marina y vuelven a Bogotá.




******************************************************




Ellos van a salir al porche, pero comprueban que se ha levantado viento frío, y Dª Margarita encarga a Félix que encienda las chimeneas de los dormitorios.

Siguen de tertulia familiar en el salón, y D. Roberto invita a Félix y Carlota a sentarse también y compartir el rato con ellos.

Lo han hecho numerosas veces, cuando la familia está sola, pues son muchos años de trato y leal amistad.

Marina lleva tiempo durmiendo en la habitación, pero la oyen llorar y Armando sale corriendo escaleras arriba.

- Aprovecho para despedirme, porque no sé lo que tardará en volver a coger el sueño. Buenas noches a todos. – Dice Betty.

- Buenas noches, hija. Pero yo también me voy a acostar. – Se despide Dª Margarita.

- Y yo, que tengo sueño. – Afirma Dª Julia.

Y uno a uno van desfilando a sus respectivas habitaciones.




******************************************************




Marina no tarda mucho en volver a dormirse, y sus papás se disponen a colocar las almohadas ante el cabecero e instalarse cómodamente para leer el diario.

- Hoy terminamos, Armando.

- Ya? Pero si has leído muy poco!

- Es que tampoco es tan largo. Escucha, esto lo escribí cuando supe que habías roto con Marcela:

"Es la primera noche desde que lo conozco que Don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera.
Es la primera vez que está libre de las ataduras de Doña Marcela.
Imagino que habrá regresado a su apartamento, sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y, desde luego, yo no sé si estoy ahí o lo estaré…"
(Mientras Betty escribe esto, se ve a Armando en su apartamento solo).

- Yo creí que me decías que no te casabas con Marcela porque Ecomoda estaba en mis manos...

- Si no hubieras estado tú, quizá me hubiera casado con ella, aún convencido de que era un error, pero desde que tuve claro que te amaba... jamás dudé!

- Ven conmigo, Armando.

- Dónde vas?

- Aquí mismo!

Y se sienta en el suelo delante de la chimenea.

Armando la lee el pensamiento y obedece sentándose a su lado.

Betty le ofrece el diario.

- Toma, mi amor. Quiero que lo hagas tú.

Y Armando va arrancando una a una las hojas y arrojándolas a las llamas.

Cuando termina la pregunta:

- Por qué yo, y no tú misma?

- Porque tú eres el único que sigue mortificándose a cuenta de lo que yo sufrí entonces. Eres el único que no te has perdonado, y he querido que las quemases para que te convenzas de que ya no existe aquel pasado, aquel karma que dices tú. Lo ha purificado el fuego… y el AMOR!

Armando se levanta, la ofrece la mano para ayudarla a ponerse en pie y la conduce hacia la cama, donde comienzan a besarse ya sin fantasmas, ni remordimientos añejos…



FIN



Queridas amigas y compañeras de foros:

Disfruté mucho imaginando y escribiendo esta historia, y también leyendo vuestros comentarios, que a veces me hacían verla bajo un prisma diferente del original.

Me propuse escribir una historia feliz y sin sobresaltos y creo que lo he conseguido. Si se me ocurre otra, procuraré darles más caña, pero... cualquiera sabe lo que saldrá!

Muchas gracias por haber compartido conmigo esta historia. Gracias a las que leen y no se deciden a dejar mensajes, y gracias EXTRAS a las que sí los escriben, porque todas sabemos la ilusión que hace saber la opinión que os ha merecido.

En fin, m´hijitas. Ha sido un placer recibir vuestras visitas. Un besazo para todas y cada una de vosotras. Chao!
Querida Calipso:

Soy de esas lectoras que aunque leo no dejo mensaje.
Quiero darte las gracias por dedicarnos tiempo , por terminar tu historia y por brindarnos tu inspiracion.

Me gusto mucho tu historia y ademas nos mantuviste
pendiente de ella. Esperamos pronto te vuelvas a inpirar y nos deleites con otra.

Gracias y un beso desde Puerto Rico


Angela
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maricarmen
maricarmen

July 24th, 2003, 7:10 pm #10

Betty se apoya suavemente contra su pecho y le acaricia, ofreciéndole sus labios.

Él acepta el ofrecimiento y la besa con gran ímpetu.

- Más suave, Armando. Casi no me dejas respirar!

- Respirar es opcional! – Susurra él con voz ronca.

Betty ríe por lo bajo y le acaricia el pecho y los hombros...




CAPÍTULO XXIX.


Armando siempre alucina. Ella sabe tan bien... Y además, cálida por fuera y ardiente por dentro.

A medida que él sigue mordisqueándola los labios, ella le rodea el cuello con los brazos.

Betty suspira y jadea levemente, y Armando al oírla, piensa que con ella siempre le parece la primera vez...

Se encuentran los ojos de los dos y se quedan sin aliento.

Luego, la lengua de él la quema como una llama, y Betty se estremece mientras Armando recorre el borde de su oreja y explora la cavidad de su boca con inmensa calidez.

Está enloqueciendo bajo sus manos, que no cesan de acariciarla, y finalmente la liberan del leve camisón.

Inmediatamente después, él se desprende de los bóxer...

Se acomodan en la blanda comodidad de la cama, con las bocas unidas y las respiraciones fundidas en un solo aliento.

Las manos de los dos llegan a terrenos muy íntimos, con el atrevimiento que da la seguridad de ser bien recibido...

Es una unión total. Una fusión de la dulzura y la pasión.

Gimen y se estremecen en deliciosas oleadas de placer...

Luego, ya saciados, se relajan uno en brazos del otro.




******************************************************




Después, Armando coloca las almohadas, mientras ella busca en el diario y selecciona el fragmento que leerá hoy.

- Ahora te voy a leer lo que escribí después que estuvimos en el apartamento de Mario Calderón.

"Hoy hicimos el amor de nuevo. Y fue mucho más bello que la primera vez.
Nació más de ÉL que de mí, y eso me tiene feliz. Quería demostrarme que yo era la mujer más importante, la que ama.
Me demostró que estoy por encima de todas las mujeres, de las más bellas.
Se afanó por demostrarme que soy más que Adriana Arboleda y que cualquier modelo.
Hoy lo sentí más cerca de mí, lo sentí más mío. Fue más afectivo, más entregado.
Y tuve que contarle ese fragmento de mi pasado que quería olvidar. ÉL me pidió que se lo contara y así lo hice. Su reacción fue muy bella, estaba conmovido conmigo, pareciera que le hubiera afectado tanto como a mí.
Me escuchó con atención, como si le doliera cada paso de mi tragedia. Y fue fraternal, me abrazó varias veces.
¡Dios mío! Gracias por ponerlo en mi camino.
Gracias por demostrarme que todavía tengo la oportunidad de amar y de ser amada.
Gracias por devolverme la fe, por demostrarme que todavía hay hombres como Armando Mendoza: transparentes, honestos, con una gran capacidad para amar por encima de los prejuicios y de todas las cosas."

Armando toma el diario de sus manos y lo deja sobre la mesilla. Se pone muy serio y la hace una declaración solemne.

- Te amo tanto, Betty! No sabía que existía ese sentimiento hasta que tú llegaste a mi vida. Y después de haber sentido así, ya no tiene valor si no la compartes conmigo y te tengo feliz a mi lado. – Hace una pausa y continúa. – Tampoco quería tener hijos... y luego te oí contar un cuento a Cris, y otro día la hiciste darme las gracias y me dio un beso... y en otra ocasión, te encontré en un sillón dormida, con ella acurrucada en tus brazos... y quise tener hijos contigo!
Dentro de mí se produjo un terremoto que me rompió todos los planes y esquemas! Has cambiado mi vida... y ya no puedo, NI QUIERO vivir sin ti! Eres para mí como MENDOZA, mi propia esencia. Pero... con una diferencia: si perdiera la hacienda sufriría, pero si te pierdo a ti, no sobreviviré.

- Mi amor… - Dice Betty abrazándole y dejándose acunar por él.




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Al día siguiente, con el todo-terreno, aprovechan la mañana para enseñar a los padres de Betty algunas cosas de la hacienda: el lago próximo a la casa, el cerro central, el poblado “El Grande” y el bosquecillo con la cascada (no les dicen que sospechan que allá fue concebida Marina).

Los Pinzón quedan verdaderamente impresionados con MENDOZA.




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Comen todos juntos los exquisitos platos cocinados por Carlota, y pasan a tomar café al salón y esperar a que lleguen Cata, Mario y Nicolás con las del cuartel, que vienen repartidas en los coches.

Instantes después oyen el ruido de un motor que se acerca, y Armando se levanta para salir a recibir a los recién llegados.

Les indica dónde parquear los carros y les invita a entrar a la casa.

Las del cuartel se encuentran algo cohibidas e indecisas y se ceden el paso unas a otras.

Armando viene del brazo de Cata y hablando con Nicolás y Mario, pero al darse cuenta de la timidez de las secretarias, se adelanta y toma del brazo a la costurera.

- Cómo así, Inesita? Usted ya ha estado acá! No me diga que no se atreve a entrar. Vamos!

Y con ella accede al salón seguidos por los demás.

Betty y Dª Margarita salen al encuentro.

- Buenas tardes, muchachas, Cata, Nicolás, doctor Calderón... Muchas gracias por haber venido a acompañarnos!

Saluda Betty y abraza a la relaciones públicas con gran cariño.

- Buenas tardes! – Contestan todas muy formales.

- Siéntense y pónganse cómodas. Usted, Inesita, venga conmigo a este sofá. – Dice Dª Margarita.

- Buenas tardes, Inesita. Se acuerda de mí? - Se acerca y la da dos besos.

- Camila, m´hija! Qué alegría me da verla. Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

- Mucho! La voy a presentar a mi marido, Álex y a nuestro hijo, Rober.

Luego, Camila se dirige hacia Cata para charlar con ella, porque hace mucho que no se ven.

Toman café y unos dulces que les ha traído Carlota.

Se generaliza la conversación y todas van sintiéndose más tranquilas e integradas, su permanencia allá se vuelve más grata, y empiezan a fijarse en todos los detalles (para luego poder comentar y chismosear entre ellas).

- Chicas, voy a subir a preparar a Marina y a vestirme yo, porque dentro de una hora debemos ir a la ermita. Vuelvo en un ratico.

- Siga, siga, Betty. – Animan todas.

Se aproxima a los hombres, que hablan sentados en un tresillo más apartado.

- Armando, tenemos que ir a arreglarnos.

- Es cierto, voy. Nicolás, Mario... tómense otro tintico.

Se levanta y suben juntos.

- Ves como Mario se porta juiciosito, Betty?

- Espero que tengas razón y no se ponga ocurrente y chistoso...

Ella no le soporta, pero es el mejor amigo de Armando, casi su hermano. Y desde la famosa junta, no ha vuelto a faltarle al respeto.

Armando habló con él muy seriamente y parece que lo entendió. Se saludan educadamente, pero no tienen ningún tema común de conversación excepto Ecomoda.

Rato después bajan ya listos: Betty, lleva un traje azul turquesa con la falda sobre la rodilla. Tiene en brazos a Marina, vestida con el traje de cristianar con que fueron bautizados su padre y su tía.

Armando con uno de los suyos, está como acostumbra, de ututuy! Y la sujeta por el codo, bajando a su lado pendiente de ellas.

Se suben a los coches y van uno tras otro hasta la ermita.

El padre Gonzalo les espera en la puerta, acaricia la cara de la niña, y entran todos.

Tras ellos, también acceden algunos trabajadores de la hacienda que quieren estar presentes.

D. Gonzalo oficia una sencilla y breve ceremonia en la que bautiza a Marina, actuando de padrinos su tía Camila y su abuelo Hermes.

Después vuelven a la casa con el sacerdote, y dan cuenta de la merienda que Carlota tiene dispuesta para celebrar.

Empieza a caer la tarde cuando Mario, Cata, Nicolás y las del cuartel deciden que ya es hora de regresar. Se despiden, besan a Marina y vuelven a Bogotá.




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Ellos van a salir al porche, pero comprueban que se ha levantado viento frío, y Dª Margarita encarga a Félix que encienda las chimeneas de los dormitorios.

Siguen de tertulia familiar en el salón, y D. Roberto invita a Félix y Carlota a sentarse también y compartir el rato con ellos.

Lo han hecho numerosas veces, cuando la familia está sola, pues son muchos años de trato y leal amistad.

Marina lleva tiempo durmiendo en la habitación, pero la oyen llorar y Armando sale corriendo escaleras arriba.

- Aprovecho para despedirme, porque no sé lo que tardará en volver a coger el sueño. Buenas noches a todos. – Dice Betty.

- Buenas noches, hija. Pero yo también me voy a acostar. – Se despide Dª Margarita.

- Y yo, que tengo sueño. – Afirma Dª Julia.

Y uno a uno van desfilando a sus respectivas habitaciones.




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Marina no tarda mucho en volver a dormirse, y sus papás se disponen a colocar las almohadas ante el cabecero e instalarse cómodamente para leer el diario.

- Hoy terminamos, Armando.

- Ya? Pero si has leído muy poco!

- Es que tampoco es tan largo. Escucha, esto lo escribí cuando supe que habías roto con Marcela:

"Es la primera noche desde que lo conozco que Don Armando tiene libertad de hacer lo que quiera.
Es la primera vez que está libre de las ataduras de Doña Marcela.
Imagino que habrá regresado a su apartamento, sin afán, sin miedo, disfrutando de su libertad, reorganizando su vida, planeando su futuro y, desde luego, yo no sé si estoy ahí o lo estaré…"
(Mientras Betty escribe esto, se ve a Armando en su apartamento solo).

- Yo creí que me decías que no te casabas con Marcela porque Ecomoda estaba en mis manos...

- Si no hubieras estado tú, quizá me hubiera casado con ella, aún convencido de que era un error, pero desde que tuve claro que te amaba... jamás dudé!

- Ven conmigo, Armando.

- Dónde vas?

- Aquí mismo!

Y se sienta en el suelo delante de la chimenea.

Armando la lee el pensamiento y obedece sentándose a su lado.

Betty le ofrece el diario.

- Toma, mi amor. Quiero que lo hagas tú.

Y Armando va arrancando una a una las hojas y arrojándolas a las llamas.

Cuando termina la pregunta:

- Por qué yo, y no tú misma?

- Porque tú eres el único que sigue mortificándose a cuenta de lo que yo sufrí entonces. Eres el único que no te has perdonado, y he querido que las quemases para que te convenzas de que ya no existe aquel pasado, aquel karma que dices tú. Lo ha purificado el fuego… y el AMOR!

Armando se levanta, la ofrece la mano para ayudarla a ponerse en pie y la conduce hacia la cama, donde comienzan a besarse ya sin fantasmas, ni remordimientos añejos…



FIN



Queridas amigas y compañeras de foros:

Disfruté mucho imaginando y escribiendo esta historia, y también leyendo vuestros comentarios, que a veces me hacían verla bajo un prisma diferente del original.

Me propuse escribir una historia feliz y sin sobresaltos y creo que lo he conseguido. Si se me ocurre otra, procuraré darles más caña, pero... cualquiera sabe lo que saldrá!

Muchas gracias por haber compartido conmigo esta historia. Gracias a las que leen y no se deciden a dejar mensajes, y gracias EXTRAS a las que sí los escriben, porque todas sabemos la ilusión que hace saber la opinión que os ha merecido.

En fin, m´hijitas. Ha sido un placer recibir vuestras visitas. Un besazo para todas y cada una de vosotras. Chao!
y sin sobresaltos. Que como tu dices seran para otra ocasion.
Esta asi te quedo de rechupete. Besitos.
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