MENDOZA.- Capítulo I

MENDOZA.- Capítulo I

Calipso
Calipso

May 11th, 2003, 4:17 pm #1

Hola, chicas. Ya puedo colgar.
Sólo os anticipo que en esta historia, he hecho lo que me faltaba por probar: Betty le da un voto de... confianza? NO! Yo más bien diría de duda, a Armando y decide no irse a Cartagena.
Él jura y perjura que no se casa con Marcela... Y si fuera cierto?
Definitivamente se queda para ver cómo se suceden los acontecimientos.
AH! No perdáis de vista a D. Hermes. Qué cruz, señor! Qué cruz!



"M E N D O Z A”



CAPÍTULO I.


Betty aprovecha la primera oportunidad para escapar de la Sala de Juntas y se refugia en el hueco.

Su estado de nervios es penoso y rompe a llorar amargamente, pues bastante se ha contenido delante de todos.

Minutos después la sigue Armando y la exige que le abra la puerta.

- Por qué no me dijiste que lo sabías, Betty?

- Por qué lo hizo? – Responde ella recriminando.

- Por eso estabas tan extraña y fría últimamente, verdad?

Betty rompe a llorar nuevamente y no contesta.

Él se acerca y la abraza enternecido por su angustia.

Decide hacer lo que tantas veces ha deseado, pero le faltó el valor. La va a contar la verdad, toda la verdad...

- Betty, escúchame por favor! Sí, empezó así y nunca lo lamentaré bastante, ni te pediré perdón suficientes veces. Es cierto que Mario me metió la duda y la sospecha en la cabeza, pero yo debí reaccionar… y no lo hice. Me dejé manejar y seguí todas sus indicaciones, a pesar de no querer… porque yo te apreciaba como a una leal colaboradora. Pero me dejé arrastrar!

Hace una pausa y se sienta en la silla, delante de la mesa. Betty le observa interesada en saber como justificará sus actos.

Cuando estuvimos juntos por primera vez, yo sentí algo muy especial, pero no lo reconocí porque… era la primera vez que mi corazón sentía así. Al día siguiente, Calderón me preguntó cómo había resultado, y sólo supe decirle: “Dulce, fue dulce…” y a partir de ese momento, yo fui sintiéndote más próxima a mí, aunque todavía no reconocía mis sensaciones. Te dije que no he vuelto a estar con ninguna otra mujer desde entonces… y es verdad.
La noche que te seguí a casa de Inesita y golpeé a Nicolás… y me diste aquella cachetada… y luego te fuiste con él… entonces fue cuando me di cuenta… eran CELOS!!! Se me cayó la venda de los ojos, Betty! Tenía celos de Nicolás.
Tú intentabas preocuparme haciéndome creer que podríais adueñaros de Ecomoda. Pero yo aquella noche comprendí que TÚ me importabas más que la empresa. Al carajo Ecomoda, si tenía que ser sin ti! Te amo, Betty! Si tú te vas, yo me voy contigo, porque todo cambió en el camino!

- Y su boda? – Pregunta Betty desconfiada.

- Yo no me caso.

- No, pues! Usted es un cínico, doctor! Acabo de oírle hablar con su hermano, el doctor Calderón y le he oído aceptar su sugerencia de mandarme lejos, para que no le dañe su “no deseado” matrimonio… Acaso es capaz de negarlo? – Le increpa furiosa.

Armando se queda pasmado al oírla, pero reacciona rápido y la explica.

- Lamento que lo hayas oído, Betty. Aparenté aceptar para que me dejase en paz! Vuelve a intentar de nuevo organizar mi vida, y como es tan cansón… simulé estar de acuerdo para que dejara de insistir.

Betty le mira muy seria. No sabe qué pensar, porque parece sincero.

- Créeme, Betty. No me voy a casar con Marcela porque no la amo. Te amo a ti!

Se levanta y la abraza de nuevo.



******************************************************



Entra Marcela y, acto seguido, Dª Margarita, para que su hijo vuelva a la Sala de Juntas.

- Y esto? – Pregunta la primera al verle abrazarla.

- Armando, te esperan para continuar. – Dice su madre muy seria.

- Qué se lleva usted de Ecomoda? Démelo! – Y Marcela extiende la mano para que Betty la entregue la bolsa negra.

Armando, muy alterado, arranca la bolsa de la mano de Betty para que les dejen en paz y se la alcanza.

- Qué va a llevar, Marcela? Serán papeles para reciclar! Y ahorita nos dejan acá solitos y en un momento iré a la Sala de Juntas.

Dª Margarita va a replicar, pero Armando la dice enfadado al límite, mas controlando la voz:

- Mamá, por favor!

Se quedan solos, cierra la puerta y la ruega-ordena que no se vaya.

- Doctor, cómo se le ocurre que me quede acá? No puedo.

- Vaya a su casa, entonces. Yo iré en cuanto pueda salir de aquí.

- Me voy de Bogotá.

- QUÉ!!!

- No voy a dañarle el matrimonio!

- Qué matrimonio? NO HAY BODA! YO NO ME CASO!!!

- Adiós, doctor. – Se despide mansamente.

- Betty, espéreme en su casa! Betty?

Y ella asiente para que la deje marchar.



******************************************************



Armando abre la puerta y ven a Marcela sentada en el suelo, y a su madre en un sillón, leyendo las tarjetas y la carta de Mario.

Las dos levantan la vista incrédulas.

- Era ella tu amante! – Acusa Marcela echando fuego por los ojos. – Y yo creyendo que te encubría. Ella es la que ha provocado que desde hace meses no hayas vuelto a tocarme!

Betty le mira sorprendida gratamente, pues estaba convencida de que Armando “jugaba con dos barajas”, y Marcela sin pretenderlo, ha conseguido que decida darle un voto de confianza.

Cambiará sus planes.

Va a llamar a Cata para explicarle, disculparse y decirle que se queda en Bogotá.

Dª Margarita sólo ha acertado a decir:

- Ella… - Y mira a su hijo decepcionada.

Armando la acompaña al ascensor y repite:

- No se vuele! – Y la aprieta la mano.



******************************************************



Betty toma un taxi y va a casa.

Llama inmediatamente a Cata con el teléfono que se sube a su habitación, y le explica con todo detalle cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos.

- Comprendo, Betty. Vuelvo en tres o cuatro días, y entonces la llamo y quedamos. Pero mientras, vaya pensando en hacer un cambio drástico de imagen, incluso yo iría más allá y también cambiaría algunas cosas de mi vida…

- Dª Catalina, una vez intenté y fue peor.

- Betty, puedo enviarle a un salón de belleza y a una tienda donde me conocen. Si quiere les aviso que va a ir, y ellos la orientarán.

Betty piensa velozmente y responde:

- Adelante, Dª Catalina, estoy decidida. No tengo mucho que perder!



******************************************************



Llama inmediatamente a los teléfonos que le ha dado su amiga, antes de arrepentirse, y le dan cita para la mañana siguiente.

Después, se vuelve a refrescar bien la cara intentando disimular los efectos de llanto y baja a comer con sus padres.

Según pasa deja el teléfono inalámbrico en su lugar.

Dª Julia la observa discretamente.



******************************************************



Por la tarde, casi a las ocho suena el timbre.

Ella ya había avisado a su madre que si venía D. Armando, les permitiesen hablar a solas.

La hace una seña y la buena mujer convence a su marido para que la acompañe a la cocina porque le necesita allí.

Betty abre y le invita a pasar a la salita.

- Perdone, Betty. Pero no he podido salir hasta ahora. – Se deja caer en un sillón muy abatido.

- D. Armando, debe ir a casa de sus padres o llegará tarde.

- Llegaré tarde a qué?

- A la entrega de regalos!

- Pero deje ya la cantaleta! Tengo que aprender chino para que entienda que no me caso? Empiezo a creer que usted desea verme casado con Marcela. Carajo! – Se altera ya hastiado de tanto repetir lo mismo.

- Se lo dijo usted?

-No hizo falta. Cuando Marcela terminó de leer su correspondencia, en un arranque de dignidad me dio una cachetada y canceló el matrimonio.

- Entonces… - Betty esperanzada.

- Entonces… punto final a este asunto! – Armando da por zanjado el tema.

- Cómo acabó la junta?

- Mi padre se ha hecho cargo de la presidencia sólo por unos días. Hasta que se hable con los abogados y el juez, y veamos cómo solucionar el problema. De todos modos, usted es la dueña. La pedirán que acuda a las reuniones de los próximos días.

- Doctor, qué pena con ellos! Creen que me he apropiado de su empresa.

- Comprendo su disgusto, Betty. Pero ya les he explicado que Mario y yo elaboramos ese plan y que usted sólo obedecía órdenes de su jefe.

- Aún así…

- Si usted accede a asistir a esas reuniones con los abogados y colabora en la recuperación de Ecomoda, nadie podrá albergar dudas con respecto a su honorabilidad.

- Ojalá!

Armando se levanta y acerca a ella despacito, la rodea la cintura y dice en su oído:

- Betty, venga conmigo a mi apartamento.

- Ay, no! Eso sí que no, doctor! – Niega con total seguridad.

- Pero…

- El día ha sido muy largo y duro, especialmente para usted. Pero yo sólo tengo fuerzas para acostarme, y no sé si conseguiré dormir.

Comprende que ella tiene razón y no insiste.

- Mañana la llamo. – Hace intención de darla un beso, pero Betty gira lentamente la cara evitándole.

- Hasta mañana, doctor. Que descanse. – Le despide dulcemente.

- Buenas noches, Betty. – La acaricia la cara y se va a su apartamento.



******************************************************



A la mañana siguiente va temprano al salón de belleza y la conducen directamente a un sillón.

El peluquero habla con ella acerca de su cabello y de las posibilidades de cambio.

Se miran a través del espejo mientras él la explica lo que ha hablado con Cata.

Betty acepta la opinión de los dos y se pone en sus manos.

Cuando termina con ella, ha desaparecido el horrible capul, han cortado unos centímetros su melena y han trabajado su rizo natural dejándolo muy bonito y atractivo.

Cuando se ve, apenas se reconoce. Así que el capul la transformaba tanto…

A continuación la guían a la zona de depilación, y la atiende una señorita que amablemente procede a liberarla del vello facial y a delinearla las cejas.

Al salir, se dirige a la tienda que la recomendó Cata.

Cuando llega se da a conocer y avisan a la dependienta que habló con su amiga.

Ésta la enseña y entrega para que se pruebe todos los modelos que le parecen adecuados según las indicaciones que recibió.

Finalmente, Betty elige varios conjuntos y trajes, juegos de lencería muy coquetos, dos pares de zapatos y dos bolsos a juego.

Paga en los dos establecimientos con los ahorros que ha logrado reunir en el último año, y vuelve a su casa tan feliz y admirándose en todos los escaparates por los que pasa.

Estaba parada delante de uno, cuando ha visto reflejado en el cristal a un triplepapito de los que le gustan a Aura Mª, que la miraba con descaro, pensando que ella no lo notaba.

Tiene la moral muy alta y echa a andar pisando fuerte.

Como dijo Dª Catalina… debe cambiar más cosas en su vida.



******************************************************



Entra en casa abriendo con su llave y su madre sale a su encuentro.

Se queda parada en el recibidor mirándola con la boca abierta.

- Betty, es usted mamita?

- Claro, mamá! Qué le parece? – Y sonríe girándose.

- Está muy linda! Y cómo se decidió?

- Tenía que cambiar, mamá. Me he dado cuenta de que iba disfrazada. Oculta bajo una máscara y unos ropajes de época.

D. Hermes viene del comedor al oírlas hablar y se queda parado al verla.

- Hija, es usted? Qué se hizo? Esa ropita la queda pequeña, estrecha… y la falda! Suba inmediatamente a su cuarto a vestirse decentemente!

- Papá, me gusto más así y voy a usar esta ropa. La otra la tiraré porque no quiero tan mal a nadie como para regalársela.

Betty no se amilana. Habla bajito, pero tan seria que su padre calló y volvió al comedor.

Esto le confirmaba que Betty estaba muy extraña últimamente y sospecha que el cambio de su hija es más profundo.

Quizá ese doctorcito tenga algo que ver en el asunto.

Va a estar muy atento y a investigar por su cuenta...



CONTINUARÁ...



Ya está! De nuevo me he tirado de cabeza al río.
Veréis, es que mientras escribo las historias me gustan mucho y me lo paso genial, pero cuando empiezo a pensar en colgar... me empiezan a entrar las inseguridades: Adónde vas con esto? Tampoco es nada del otro mundo...
Yo ya soy consciente de eso, pero bueno, espero que os guste.
Porfa, dejad vuestras opiniones. Besos.
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Sandra
Sandra

May 11th, 2003, 5:25 pm #2

que B-O-N-I-T-O!!!!!! Me gustó muchísmo!! ays sigue prontico mija! armandito tendria q haber insistido mas para ue pasaran la noche junticos!!
besotes
te invito a mi foro: http://www.network54.com/forum/234433
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AINARA
AINARA

May 11th, 2003, 5:34 pm #3

Hola, chicas. Ya puedo colgar.
Sólo os anticipo que en esta historia, he hecho lo que me faltaba por probar: Betty le da un voto de... confianza? NO! Yo más bien diría de duda, a Armando y decide no irse a Cartagena.
Él jura y perjura que no se casa con Marcela... Y si fuera cierto?
Definitivamente se queda para ver cómo se suceden los acontecimientos.
AH! No perdáis de vista a D. Hermes. Qué cruz, señor! Qué cruz!



"M E N D O Z A”



CAPÍTULO I.


Betty aprovecha la primera oportunidad para escapar de la Sala de Juntas y se refugia en el hueco.

Su estado de nervios es penoso y rompe a llorar amargamente, pues bastante se ha contenido delante de todos.

Minutos después la sigue Armando y la exige que le abra la puerta.

- Por qué no me dijiste que lo sabías, Betty?

- Por qué lo hizo? – Responde ella recriminando.

- Por eso estabas tan extraña y fría últimamente, verdad?

Betty rompe a llorar nuevamente y no contesta.

Él se acerca y la abraza enternecido por su angustia.

Decide hacer lo que tantas veces ha deseado, pero le faltó el valor. La va a contar la verdad, toda la verdad...

- Betty, escúchame por favor! Sí, empezó así y nunca lo lamentaré bastante, ni te pediré perdón suficientes veces. Es cierto que Mario me metió la duda y la sospecha en la cabeza, pero yo debí reaccionar… y no lo hice. Me dejé manejar y seguí todas sus indicaciones, a pesar de no querer… porque yo te apreciaba como a una leal colaboradora. Pero me dejé arrastrar!

Hace una pausa y se sienta en la silla, delante de la mesa. Betty le observa interesada en saber como justificará sus actos.

Cuando estuvimos juntos por primera vez, yo sentí algo muy especial, pero no lo reconocí porque… era la primera vez que mi corazón sentía así. Al día siguiente, Calderón me preguntó cómo había resultado, y sólo supe decirle: “Dulce, fue dulce…” y a partir de ese momento, yo fui sintiéndote más próxima a mí, aunque todavía no reconocía mis sensaciones. Te dije que no he vuelto a estar con ninguna otra mujer desde entonces… y es verdad.
La noche que te seguí a casa de Inesita y golpeé a Nicolás… y me diste aquella cachetada… y luego te fuiste con él… entonces fue cuando me di cuenta… eran CELOS!!! Se me cayó la venda de los ojos, Betty! Tenía celos de Nicolás.
Tú intentabas preocuparme haciéndome creer que podríais adueñaros de Ecomoda. Pero yo aquella noche comprendí que TÚ me importabas más que la empresa. Al carajo Ecomoda, si tenía que ser sin ti! Te amo, Betty! Si tú te vas, yo me voy contigo, porque todo cambió en el camino!

- Y su boda? – Pregunta Betty desconfiada.

- Yo no me caso.

- No, pues! Usted es un cínico, doctor! Acabo de oírle hablar con su hermano, el doctor Calderón y le he oído aceptar su sugerencia de mandarme lejos, para que no le dañe su “no deseado” matrimonio… Acaso es capaz de negarlo? – Le increpa furiosa.

Armando se queda pasmado al oírla, pero reacciona rápido y la explica.

- Lamento que lo hayas oído, Betty. Aparenté aceptar para que me dejase en paz! Vuelve a intentar de nuevo organizar mi vida, y como es tan cansón… simulé estar de acuerdo para que dejara de insistir.

Betty le mira muy seria. No sabe qué pensar, porque parece sincero.

- Créeme, Betty. No me voy a casar con Marcela porque no la amo. Te amo a ti!

Se levanta y la abraza de nuevo.



******************************************************



Entra Marcela y, acto seguido, Dª Margarita, para que su hijo vuelva a la Sala de Juntas.

- Y esto? – Pregunta la primera al verle abrazarla.

- Armando, te esperan para continuar. – Dice su madre muy seria.

- Qué se lleva usted de Ecomoda? Démelo! – Y Marcela extiende la mano para que Betty la entregue la bolsa negra.

Armando, muy alterado, arranca la bolsa de la mano de Betty para que les dejen en paz y se la alcanza.

- Qué va a llevar, Marcela? Serán papeles para reciclar! Y ahorita nos dejan acá solitos y en un momento iré a la Sala de Juntas.

Dª Margarita va a replicar, pero Armando la dice enfadado al límite, mas controlando la voz:

- Mamá, por favor!

Se quedan solos, cierra la puerta y la ruega-ordena que no se vaya.

- Doctor, cómo se le ocurre que me quede acá? No puedo.

- Vaya a su casa, entonces. Yo iré en cuanto pueda salir de aquí.

- Me voy de Bogotá.

- QUÉ!!!

- No voy a dañarle el matrimonio!

- Qué matrimonio? NO HAY BODA! YO NO ME CASO!!!

- Adiós, doctor. – Se despide mansamente.

- Betty, espéreme en su casa! Betty?

Y ella asiente para que la deje marchar.



******************************************************



Armando abre la puerta y ven a Marcela sentada en el suelo, y a su madre en un sillón, leyendo las tarjetas y la carta de Mario.

Las dos levantan la vista incrédulas.

- Era ella tu amante! – Acusa Marcela echando fuego por los ojos. – Y yo creyendo que te encubría. Ella es la que ha provocado que desde hace meses no hayas vuelto a tocarme!

Betty le mira sorprendida gratamente, pues estaba convencida de que Armando “jugaba con dos barajas”, y Marcela sin pretenderlo, ha conseguido que decida darle un voto de confianza.

Cambiará sus planes.

Va a llamar a Cata para explicarle, disculparse y decirle que se queda en Bogotá.

Dª Margarita sólo ha acertado a decir:

- Ella… - Y mira a su hijo decepcionada.

Armando la acompaña al ascensor y repite:

- No se vuele! – Y la aprieta la mano.



******************************************************



Betty toma un taxi y va a casa.

Llama inmediatamente a Cata con el teléfono que se sube a su habitación, y le explica con todo detalle cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos.

- Comprendo, Betty. Vuelvo en tres o cuatro días, y entonces la llamo y quedamos. Pero mientras, vaya pensando en hacer un cambio drástico de imagen, incluso yo iría más allá y también cambiaría algunas cosas de mi vida…

- Dª Catalina, una vez intenté y fue peor.

- Betty, puedo enviarle a un salón de belleza y a una tienda donde me conocen. Si quiere les aviso que va a ir, y ellos la orientarán.

Betty piensa velozmente y responde:

- Adelante, Dª Catalina, estoy decidida. No tengo mucho que perder!



******************************************************



Llama inmediatamente a los teléfonos que le ha dado su amiga, antes de arrepentirse, y le dan cita para la mañana siguiente.

Después, se vuelve a refrescar bien la cara intentando disimular los efectos de llanto y baja a comer con sus padres.

Según pasa deja el teléfono inalámbrico en su lugar.

Dª Julia la observa discretamente.



******************************************************



Por la tarde, casi a las ocho suena el timbre.

Ella ya había avisado a su madre que si venía D. Armando, les permitiesen hablar a solas.

La hace una seña y la buena mujer convence a su marido para que la acompañe a la cocina porque le necesita allí.

Betty abre y le invita a pasar a la salita.

- Perdone, Betty. Pero no he podido salir hasta ahora. – Se deja caer en un sillón muy abatido.

- D. Armando, debe ir a casa de sus padres o llegará tarde.

- Llegaré tarde a qué?

- A la entrega de regalos!

- Pero deje ya la cantaleta! Tengo que aprender chino para que entienda que no me caso? Empiezo a creer que usted desea verme casado con Marcela. Carajo! – Se altera ya hastiado de tanto repetir lo mismo.

- Se lo dijo usted?

-No hizo falta. Cuando Marcela terminó de leer su correspondencia, en un arranque de dignidad me dio una cachetada y canceló el matrimonio.

- Entonces… - Betty esperanzada.

- Entonces… punto final a este asunto! – Armando da por zanjado el tema.

- Cómo acabó la junta?

- Mi padre se ha hecho cargo de la presidencia sólo por unos días. Hasta que se hable con los abogados y el juez, y veamos cómo solucionar el problema. De todos modos, usted es la dueña. La pedirán que acuda a las reuniones de los próximos días.

- Doctor, qué pena con ellos! Creen que me he apropiado de su empresa.

- Comprendo su disgusto, Betty. Pero ya les he explicado que Mario y yo elaboramos ese plan y que usted sólo obedecía órdenes de su jefe.

- Aún así…

- Si usted accede a asistir a esas reuniones con los abogados y colabora en la recuperación de Ecomoda, nadie podrá albergar dudas con respecto a su honorabilidad.

- Ojalá!

Armando se levanta y acerca a ella despacito, la rodea la cintura y dice en su oído:

- Betty, venga conmigo a mi apartamento.

- Ay, no! Eso sí que no, doctor! – Niega con total seguridad.

- Pero…

- El día ha sido muy largo y duro, especialmente para usted. Pero yo sólo tengo fuerzas para acostarme, y no sé si conseguiré dormir.

Comprende que ella tiene razón y no insiste.

- Mañana la llamo. – Hace intención de darla un beso, pero Betty gira lentamente la cara evitándole.

- Hasta mañana, doctor. Que descanse. – Le despide dulcemente.

- Buenas noches, Betty. – La acaricia la cara y se va a su apartamento.



******************************************************



A la mañana siguiente va temprano al salón de belleza y la conducen directamente a un sillón.

El peluquero habla con ella acerca de su cabello y de las posibilidades de cambio.

Se miran a través del espejo mientras él la explica lo que ha hablado con Cata.

Betty acepta la opinión de los dos y se pone en sus manos.

Cuando termina con ella, ha desaparecido el horrible capul, han cortado unos centímetros su melena y han trabajado su rizo natural dejándolo muy bonito y atractivo.

Cuando se ve, apenas se reconoce. Así que el capul la transformaba tanto…

A continuación la guían a la zona de depilación, y la atiende una señorita que amablemente procede a liberarla del vello facial y a delinearla las cejas.

Al salir, se dirige a la tienda que la recomendó Cata.

Cuando llega se da a conocer y avisan a la dependienta que habló con su amiga.

Ésta la enseña y entrega para que se pruebe todos los modelos que le parecen adecuados según las indicaciones que recibió.

Finalmente, Betty elige varios conjuntos y trajes, juegos de lencería muy coquetos, dos pares de zapatos y dos bolsos a juego.

Paga en los dos establecimientos con los ahorros que ha logrado reunir en el último año, y vuelve a su casa tan feliz y admirándose en todos los escaparates por los que pasa.

Estaba parada delante de uno, cuando ha visto reflejado en el cristal a un triplepapito de los que le gustan a Aura Mª, que la miraba con descaro, pensando que ella no lo notaba.

Tiene la moral muy alta y echa a andar pisando fuerte.

Como dijo Dª Catalina… debe cambiar más cosas en su vida.



******************************************************



Entra en casa abriendo con su llave y su madre sale a su encuentro.

Se queda parada en el recibidor mirándola con la boca abierta.

- Betty, es usted mamita?

- Claro, mamá! Qué le parece? – Y sonríe girándose.

- Está muy linda! Y cómo se decidió?

- Tenía que cambiar, mamá. Me he dado cuenta de que iba disfrazada. Oculta bajo una máscara y unos ropajes de época.

D. Hermes viene del comedor al oírlas hablar y se queda parado al verla.

- Hija, es usted? Qué se hizo? Esa ropita la queda pequeña, estrecha… y la falda! Suba inmediatamente a su cuarto a vestirse decentemente!

- Papá, me gusto más así y voy a usar esta ropa. La otra la tiraré porque no quiero tan mal a nadie como para regalársela.

Betty no se amilana. Habla bajito, pero tan seria que su padre calló y volvió al comedor.

Esto le confirmaba que Betty estaba muy extraña últimamente y sospecha que el cambio de su hija es más profundo.

Quizá ese doctorcito tenga algo que ver en el asunto.

Va a estar muy atento y a investigar por su cuenta...



CONTINUARÁ...



Ya está! De nuevo me he tirado de cabeza al río.
Veréis, es que mientras escribo las historias me gustan mucho y me lo paso genial, pero cuando empiezo a pensar en colgar... me empiezan a entrar las inseguridades: Adónde vas con esto? Tampoco es nada del otro mundo...
Yo ya soy consciente de eso, pero bueno, espero que os guste.
Porfa, dejad vuestras opiniones. Besos.
NO PUEDO DECIRTE MAS, ES QUE ES PERFECTO, Y ESPERO QUE PONGAS CAPIS BASTANTE SEGUIDOS, Y DIRAS Y ESTA QUE EXIGENTE NO? PUES SI, PERO POR PEDIR QUE NO QUEDE.
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mari
mari

May 11th, 2003, 5:46 pm #4

Hola, chicas. Ya puedo colgar.
Sólo os anticipo que en esta historia, he hecho lo que me faltaba por probar: Betty le da un voto de... confianza? NO! Yo más bien diría de duda, a Armando y decide no irse a Cartagena.
Él jura y perjura que no se casa con Marcela... Y si fuera cierto?
Definitivamente se queda para ver cómo se suceden los acontecimientos.
AH! No perdáis de vista a D. Hermes. Qué cruz, señor! Qué cruz!



"M E N D O Z A”



CAPÍTULO I.


Betty aprovecha la primera oportunidad para escapar de la Sala de Juntas y se refugia en el hueco.

Su estado de nervios es penoso y rompe a llorar amargamente, pues bastante se ha contenido delante de todos.

Minutos después la sigue Armando y la exige que le abra la puerta.

- Por qué no me dijiste que lo sabías, Betty?

- Por qué lo hizo? – Responde ella recriminando.

- Por eso estabas tan extraña y fría últimamente, verdad?

Betty rompe a llorar nuevamente y no contesta.

Él se acerca y la abraza enternecido por su angustia.

Decide hacer lo que tantas veces ha deseado, pero le faltó el valor. La va a contar la verdad, toda la verdad...

- Betty, escúchame por favor! Sí, empezó así y nunca lo lamentaré bastante, ni te pediré perdón suficientes veces. Es cierto que Mario me metió la duda y la sospecha en la cabeza, pero yo debí reaccionar… y no lo hice. Me dejé manejar y seguí todas sus indicaciones, a pesar de no querer… porque yo te apreciaba como a una leal colaboradora. Pero me dejé arrastrar!

Hace una pausa y se sienta en la silla, delante de la mesa. Betty le observa interesada en saber como justificará sus actos.

Cuando estuvimos juntos por primera vez, yo sentí algo muy especial, pero no lo reconocí porque… era la primera vez que mi corazón sentía así. Al día siguiente, Calderón me preguntó cómo había resultado, y sólo supe decirle: “Dulce, fue dulce…” y a partir de ese momento, yo fui sintiéndote más próxima a mí, aunque todavía no reconocía mis sensaciones. Te dije que no he vuelto a estar con ninguna otra mujer desde entonces… y es verdad.
La noche que te seguí a casa de Inesita y golpeé a Nicolás… y me diste aquella cachetada… y luego te fuiste con él… entonces fue cuando me di cuenta… eran CELOS!!! Se me cayó la venda de los ojos, Betty! Tenía celos de Nicolás.
Tú intentabas preocuparme haciéndome creer que podríais adueñaros de Ecomoda. Pero yo aquella noche comprendí que TÚ me importabas más que la empresa. Al carajo Ecomoda, si tenía que ser sin ti! Te amo, Betty! Si tú te vas, yo me voy contigo, porque todo cambió en el camino!

- Y su boda? – Pregunta Betty desconfiada.

- Yo no me caso.

- No, pues! Usted es un cínico, doctor! Acabo de oírle hablar con su hermano, el doctor Calderón y le he oído aceptar su sugerencia de mandarme lejos, para que no le dañe su “no deseado” matrimonio… Acaso es capaz de negarlo? – Le increpa furiosa.

Armando se queda pasmado al oírla, pero reacciona rápido y la explica.

- Lamento que lo hayas oído, Betty. Aparenté aceptar para que me dejase en paz! Vuelve a intentar de nuevo organizar mi vida, y como es tan cansón… simulé estar de acuerdo para que dejara de insistir.

Betty le mira muy seria. No sabe qué pensar, porque parece sincero.

- Créeme, Betty. No me voy a casar con Marcela porque no la amo. Te amo a ti!

Se levanta y la abraza de nuevo.



******************************************************



Entra Marcela y, acto seguido, Dª Margarita, para que su hijo vuelva a la Sala de Juntas.

- Y esto? – Pregunta la primera al verle abrazarla.

- Armando, te esperan para continuar. – Dice su madre muy seria.

- Qué se lleva usted de Ecomoda? Démelo! – Y Marcela extiende la mano para que Betty la entregue la bolsa negra.

Armando, muy alterado, arranca la bolsa de la mano de Betty para que les dejen en paz y se la alcanza.

- Qué va a llevar, Marcela? Serán papeles para reciclar! Y ahorita nos dejan acá solitos y en un momento iré a la Sala de Juntas.

Dª Margarita va a replicar, pero Armando la dice enfadado al límite, mas controlando la voz:

- Mamá, por favor!

Se quedan solos, cierra la puerta y la ruega-ordena que no se vaya.

- Doctor, cómo se le ocurre que me quede acá? No puedo.

- Vaya a su casa, entonces. Yo iré en cuanto pueda salir de aquí.

- Me voy de Bogotá.

- QUÉ!!!

- No voy a dañarle el matrimonio!

- Qué matrimonio? NO HAY BODA! YO NO ME CASO!!!

- Adiós, doctor. – Se despide mansamente.

- Betty, espéreme en su casa! Betty?

Y ella asiente para que la deje marchar.



******************************************************



Armando abre la puerta y ven a Marcela sentada en el suelo, y a su madre en un sillón, leyendo las tarjetas y la carta de Mario.

Las dos levantan la vista incrédulas.

- Era ella tu amante! – Acusa Marcela echando fuego por los ojos. – Y yo creyendo que te encubría. Ella es la que ha provocado que desde hace meses no hayas vuelto a tocarme!

Betty le mira sorprendida gratamente, pues estaba convencida de que Armando “jugaba con dos barajas”, y Marcela sin pretenderlo, ha conseguido que decida darle un voto de confianza.

Cambiará sus planes.

Va a llamar a Cata para explicarle, disculparse y decirle que se queda en Bogotá.

Dª Margarita sólo ha acertado a decir:

- Ella… - Y mira a su hijo decepcionada.

Armando la acompaña al ascensor y repite:

- No se vuele! – Y la aprieta la mano.



******************************************************



Betty toma un taxi y va a casa.

Llama inmediatamente a Cata con el teléfono que se sube a su habitación, y le explica con todo detalle cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos.

- Comprendo, Betty. Vuelvo en tres o cuatro días, y entonces la llamo y quedamos. Pero mientras, vaya pensando en hacer un cambio drástico de imagen, incluso yo iría más allá y también cambiaría algunas cosas de mi vida…

- Dª Catalina, una vez intenté y fue peor.

- Betty, puedo enviarle a un salón de belleza y a una tienda donde me conocen. Si quiere les aviso que va a ir, y ellos la orientarán.

Betty piensa velozmente y responde:

- Adelante, Dª Catalina, estoy decidida. No tengo mucho que perder!



******************************************************



Llama inmediatamente a los teléfonos que le ha dado su amiga, antes de arrepentirse, y le dan cita para la mañana siguiente.

Después, se vuelve a refrescar bien la cara intentando disimular los efectos de llanto y baja a comer con sus padres.

Según pasa deja el teléfono inalámbrico en su lugar.

Dª Julia la observa discretamente.



******************************************************



Por la tarde, casi a las ocho suena el timbre.

Ella ya había avisado a su madre que si venía D. Armando, les permitiesen hablar a solas.

La hace una seña y la buena mujer convence a su marido para que la acompañe a la cocina porque le necesita allí.

Betty abre y le invita a pasar a la salita.

- Perdone, Betty. Pero no he podido salir hasta ahora. – Se deja caer en un sillón muy abatido.

- D. Armando, debe ir a casa de sus padres o llegará tarde.

- Llegaré tarde a qué?

- A la entrega de regalos!

- Pero deje ya la cantaleta! Tengo que aprender chino para que entienda que no me caso? Empiezo a creer que usted desea verme casado con Marcela. Carajo! – Se altera ya hastiado de tanto repetir lo mismo.

- Se lo dijo usted?

-No hizo falta. Cuando Marcela terminó de leer su correspondencia, en un arranque de dignidad me dio una cachetada y canceló el matrimonio.

- Entonces… - Betty esperanzada.

- Entonces… punto final a este asunto! – Armando da por zanjado el tema.

- Cómo acabó la junta?

- Mi padre se ha hecho cargo de la presidencia sólo por unos días. Hasta que se hable con los abogados y el juez, y veamos cómo solucionar el problema. De todos modos, usted es la dueña. La pedirán que acuda a las reuniones de los próximos días.

- Doctor, qué pena con ellos! Creen que me he apropiado de su empresa.

- Comprendo su disgusto, Betty. Pero ya les he explicado que Mario y yo elaboramos ese plan y que usted sólo obedecía órdenes de su jefe.

- Aún así…

- Si usted accede a asistir a esas reuniones con los abogados y colabora en la recuperación de Ecomoda, nadie podrá albergar dudas con respecto a su honorabilidad.

- Ojalá!

Armando se levanta y acerca a ella despacito, la rodea la cintura y dice en su oído:

- Betty, venga conmigo a mi apartamento.

- Ay, no! Eso sí que no, doctor! – Niega con total seguridad.

- Pero…

- El día ha sido muy largo y duro, especialmente para usted. Pero yo sólo tengo fuerzas para acostarme, y no sé si conseguiré dormir.

Comprende que ella tiene razón y no insiste.

- Mañana la llamo. – Hace intención de darla un beso, pero Betty gira lentamente la cara evitándole.

- Hasta mañana, doctor. Que descanse. – Le despide dulcemente.

- Buenas noches, Betty. – La acaricia la cara y se va a su apartamento.



******************************************************



A la mañana siguiente va temprano al salón de belleza y la conducen directamente a un sillón.

El peluquero habla con ella acerca de su cabello y de las posibilidades de cambio.

Se miran a través del espejo mientras él la explica lo que ha hablado con Cata.

Betty acepta la opinión de los dos y se pone en sus manos.

Cuando termina con ella, ha desaparecido el horrible capul, han cortado unos centímetros su melena y han trabajado su rizo natural dejándolo muy bonito y atractivo.

Cuando se ve, apenas se reconoce. Así que el capul la transformaba tanto…

A continuación la guían a la zona de depilación, y la atiende una señorita que amablemente procede a liberarla del vello facial y a delinearla las cejas.

Al salir, se dirige a la tienda que la recomendó Cata.

Cuando llega se da a conocer y avisan a la dependienta que habló con su amiga.

Ésta la enseña y entrega para que se pruebe todos los modelos que le parecen adecuados según las indicaciones que recibió.

Finalmente, Betty elige varios conjuntos y trajes, juegos de lencería muy coquetos, dos pares de zapatos y dos bolsos a juego.

Paga en los dos establecimientos con los ahorros que ha logrado reunir en el último año, y vuelve a su casa tan feliz y admirándose en todos los escaparates por los que pasa.

Estaba parada delante de uno, cuando ha visto reflejado en el cristal a un triplepapito de los que le gustan a Aura Mª, que la miraba con descaro, pensando que ella no lo notaba.

Tiene la moral muy alta y echa a andar pisando fuerte.

Como dijo Dª Catalina… debe cambiar más cosas en su vida.



******************************************************



Entra en casa abriendo con su llave y su madre sale a su encuentro.

Se queda parada en el recibidor mirándola con la boca abierta.

- Betty, es usted mamita?

- Claro, mamá! Qué le parece? – Y sonríe girándose.

- Está muy linda! Y cómo se decidió?

- Tenía que cambiar, mamá. Me he dado cuenta de que iba disfrazada. Oculta bajo una máscara y unos ropajes de época.

D. Hermes viene del comedor al oírlas hablar y se queda parado al verla.

- Hija, es usted? Qué se hizo? Esa ropita la queda pequeña, estrecha… y la falda! Suba inmediatamente a su cuarto a vestirse decentemente!

- Papá, me gusto más así y voy a usar esta ropa. La otra la tiraré porque no quiero tan mal a nadie como para regalársela.

Betty no se amilana. Habla bajito, pero tan seria que su padre calló y volvió al comedor.

Esto le confirmaba que Betty estaba muy extraña últimamente y sospecha que el cambio de su hija es más profundo.

Quizá ese doctorcito tenga algo que ver en el asunto.

Va a estar muy atento y a investigar por su cuenta...



CONTINUARÁ...



Ya está! De nuevo me he tirado de cabeza al río.
Veréis, es que mientras escribo las historias me gustan mucho y me lo paso genial, pero cuando empiezo a pensar en colgar... me empiezan a entrar las inseguridades: Adónde vas con esto? Tampoco es nada del otro mundo...
Yo ya soy consciente de eso, pero bueno, espero que os guste.
Porfa, dejad vuestras opiniones. Besos.
y eso que es el primer capitulo, pinta muy bien esta historia, me ha gustado mucho!!! sobre todo porque ella le ha dado ese voto de confianza y también porque ya nos hemos quitado de enmedio a la innombrable (aunque solo sea de momento pero como he disfrutado ojojoj)

muchos besos!!!
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Eternidad
Eternidad

May 11th, 2003, 6:07 pm #5

Hola, chicas. Ya puedo colgar.
Sólo os anticipo que en esta historia, he hecho lo que me faltaba por probar: Betty le da un voto de... confianza? NO! Yo más bien diría de duda, a Armando y decide no irse a Cartagena.
Él jura y perjura que no se casa con Marcela... Y si fuera cierto?
Definitivamente se queda para ver cómo se suceden los acontecimientos.
AH! No perdáis de vista a D. Hermes. Qué cruz, señor! Qué cruz!



"M E N D O Z A”



CAPÍTULO I.


Betty aprovecha la primera oportunidad para escapar de la Sala de Juntas y se refugia en el hueco.

Su estado de nervios es penoso y rompe a llorar amargamente, pues bastante se ha contenido delante de todos.

Minutos después la sigue Armando y la exige que le abra la puerta.

- Por qué no me dijiste que lo sabías, Betty?

- Por qué lo hizo? – Responde ella recriminando.

- Por eso estabas tan extraña y fría últimamente, verdad?

Betty rompe a llorar nuevamente y no contesta.

Él se acerca y la abraza enternecido por su angustia.

Decide hacer lo que tantas veces ha deseado, pero le faltó el valor. La va a contar la verdad, toda la verdad...

- Betty, escúchame por favor! Sí, empezó así y nunca lo lamentaré bastante, ni te pediré perdón suficientes veces. Es cierto que Mario me metió la duda y la sospecha en la cabeza, pero yo debí reaccionar… y no lo hice. Me dejé manejar y seguí todas sus indicaciones, a pesar de no querer… porque yo te apreciaba como a una leal colaboradora. Pero me dejé arrastrar!

Hace una pausa y se sienta en la silla, delante de la mesa. Betty le observa interesada en saber como justificará sus actos.

Cuando estuvimos juntos por primera vez, yo sentí algo muy especial, pero no lo reconocí porque… era la primera vez que mi corazón sentía así. Al día siguiente, Calderón me preguntó cómo había resultado, y sólo supe decirle: “Dulce, fue dulce…” y a partir de ese momento, yo fui sintiéndote más próxima a mí, aunque todavía no reconocía mis sensaciones. Te dije que no he vuelto a estar con ninguna otra mujer desde entonces… y es verdad.
La noche que te seguí a casa de Inesita y golpeé a Nicolás… y me diste aquella cachetada… y luego te fuiste con él… entonces fue cuando me di cuenta… eran CELOS!!! Se me cayó la venda de los ojos, Betty! Tenía celos de Nicolás.
Tú intentabas preocuparme haciéndome creer que podríais adueñaros de Ecomoda. Pero yo aquella noche comprendí que TÚ me importabas más que la empresa. Al carajo Ecomoda, si tenía que ser sin ti! Te amo, Betty! Si tú te vas, yo me voy contigo, porque todo cambió en el camino!

- Y su boda? – Pregunta Betty desconfiada.

- Yo no me caso.

- No, pues! Usted es un cínico, doctor! Acabo de oírle hablar con su hermano, el doctor Calderón y le he oído aceptar su sugerencia de mandarme lejos, para que no le dañe su “no deseado” matrimonio… Acaso es capaz de negarlo? – Le increpa furiosa.

Armando se queda pasmado al oírla, pero reacciona rápido y la explica.

- Lamento que lo hayas oído, Betty. Aparenté aceptar para que me dejase en paz! Vuelve a intentar de nuevo organizar mi vida, y como es tan cansón… simulé estar de acuerdo para que dejara de insistir.

Betty le mira muy seria. No sabe qué pensar, porque parece sincero.

- Créeme, Betty. No me voy a casar con Marcela porque no la amo. Te amo a ti!

Se levanta y la abraza de nuevo.



******************************************************



Entra Marcela y, acto seguido, Dª Margarita, para que su hijo vuelva a la Sala de Juntas.

- Y esto? – Pregunta la primera al verle abrazarla.

- Armando, te esperan para continuar. – Dice su madre muy seria.

- Qué se lleva usted de Ecomoda? Démelo! – Y Marcela extiende la mano para que Betty la entregue la bolsa negra.

Armando, muy alterado, arranca la bolsa de la mano de Betty para que les dejen en paz y se la alcanza.

- Qué va a llevar, Marcela? Serán papeles para reciclar! Y ahorita nos dejan acá solitos y en un momento iré a la Sala de Juntas.

Dª Margarita va a replicar, pero Armando la dice enfadado al límite, mas controlando la voz:

- Mamá, por favor!

Se quedan solos, cierra la puerta y la ruega-ordena que no se vaya.

- Doctor, cómo se le ocurre que me quede acá? No puedo.

- Vaya a su casa, entonces. Yo iré en cuanto pueda salir de aquí.

- Me voy de Bogotá.

- QUÉ!!!

- No voy a dañarle el matrimonio!

- Qué matrimonio? NO HAY BODA! YO NO ME CASO!!!

- Adiós, doctor. – Se despide mansamente.

- Betty, espéreme en su casa! Betty?

Y ella asiente para que la deje marchar.



******************************************************



Armando abre la puerta y ven a Marcela sentada en el suelo, y a su madre en un sillón, leyendo las tarjetas y la carta de Mario.

Las dos levantan la vista incrédulas.

- Era ella tu amante! – Acusa Marcela echando fuego por los ojos. – Y yo creyendo que te encubría. Ella es la que ha provocado que desde hace meses no hayas vuelto a tocarme!

Betty le mira sorprendida gratamente, pues estaba convencida de que Armando “jugaba con dos barajas”, y Marcela sin pretenderlo, ha conseguido que decida darle un voto de confianza.

Cambiará sus planes.

Va a llamar a Cata para explicarle, disculparse y decirle que se queda en Bogotá.

Dª Margarita sólo ha acertado a decir:

- Ella… - Y mira a su hijo decepcionada.

Armando la acompaña al ascensor y repite:

- No se vuele! – Y la aprieta la mano.



******************************************************



Betty toma un taxi y va a casa.

Llama inmediatamente a Cata con el teléfono que se sube a su habitación, y le explica con todo detalle cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos.

- Comprendo, Betty. Vuelvo en tres o cuatro días, y entonces la llamo y quedamos. Pero mientras, vaya pensando en hacer un cambio drástico de imagen, incluso yo iría más allá y también cambiaría algunas cosas de mi vida…

- Dª Catalina, una vez intenté y fue peor.

- Betty, puedo enviarle a un salón de belleza y a una tienda donde me conocen. Si quiere les aviso que va a ir, y ellos la orientarán.

Betty piensa velozmente y responde:

- Adelante, Dª Catalina, estoy decidida. No tengo mucho que perder!



******************************************************



Llama inmediatamente a los teléfonos que le ha dado su amiga, antes de arrepentirse, y le dan cita para la mañana siguiente.

Después, se vuelve a refrescar bien la cara intentando disimular los efectos de llanto y baja a comer con sus padres.

Según pasa deja el teléfono inalámbrico en su lugar.

Dª Julia la observa discretamente.



******************************************************



Por la tarde, casi a las ocho suena el timbre.

Ella ya había avisado a su madre que si venía D. Armando, les permitiesen hablar a solas.

La hace una seña y la buena mujer convence a su marido para que la acompañe a la cocina porque le necesita allí.

Betty abre y le invita a pasar a la salita.

- Perdone, Betty. Pero no he podido salir hasta ahora. – Se deja caer en un sillón muy abatido.

- D. Armando, debe ir a casa de sus padres o llegará tarde.

- Llegaré tarde a qué?

- A la entrega de regalos!

- Pero deje ya la cantaleta! Tengo que aprender chino para que entienda que no me caso? Empiezo a creer que usted desea verme casado con Marcela. Carajo! – Se altera ya hastiado de tanto repetir lo mismo.

- Se lo dijo usted?

-No hizo falta. Cuando Marcela terminó de leer su correspondencia, en un arranque de dignidad me dio una cachetada y canceló el matrimonio.

- Entonces… - Betty esperanzada.

- Entonces… punto final a este asunto! – Armando da por zanjado el tema.

- Cómo acabó la junta?

- Mi padre se ha hecho cargo de la presidencia sólo por unos días. Hasta que se hable con los abogados y el juez, y veamos cómo solucionar el problema. De todos modos, usted es la dueña. La pedirán que acuda a las reuniones de los próximos días.

- Doctor, qué pena con ellos! Creen que me he apropiado de su empresa.

- Comprendo su disgusto, Betty. Pero ya les he explicado que Mario y yo elaboramos ese plan y que usted sólo obedecía órdenes de su jefe.

- Aún así…

- Si usted accede a asistir a esas reuniones con los abogados y colabora en la recuperación de Ecomoda, nadie podrá albergar dudas con respecto a su honorabilidad.

- Ojalá!

Armando se levanta y acerca a ella despacito, la rodea la cintura y dice en su oído:

- Betty, venga conmigo a mi apartamento.

- Ay, no! Eso sí que no, doctor! – Niega con total seguridad.

- Pero…

- El día ha sido muy largo y duro, especialmente para usted. Pero yo sólo tengo fuerzas para acostarme, y no sé si conseguiré dormir.

Comprende que ella tiene razón y no insiste.

- Mañana la llamo. – Hace intención de darla un beso, pero Betty gira lentamente la cara evitándole.

- Hasta mañana, doctor. Que descanse. – Le despide dulcemente.

- Buenas noches, Betty. – La acaricia la cara y se va a su apartamento.



******************************************************



A la mañana siguiente va temprano al salón de belleza y la conducen directamente a un sillón.

El peluquero habla con ella acerca de su cabello y de las posibilidades de cambio.

Se miran a través del espejo mientras él la explica lo que ha hablado con Cata.

Betty acepta la opinión de los dos y se pone en sus manos.

Cuando termina con ella, ha desaparecido el horrible capul, han cortado unos centímetros su melena y han trabajado su rizo natural dejándolo muy bonito y atractivo.

Cuando se ve, apenas se reconoce. Así que el capul la transformaba tanto…

A continuación la guían a la zona de depilación, y la atiende una señorita que amablemente procede a liberarla del vello facial y a delinearla las cejas.

Al salir, se dirige a la tienda que la recomendó Cata.

Cuando llega se da a conocer y avisan a la dependienta que habló con su amiga.

Ésta la enseña y entrega para que se pruebe todos los modelos que le parecen adecuados según las indicaciones que recibió.

Finalmente, Betty elige varios conjuntos y trajes, juegos de lencería muy coquetos, dos pares de zapatos y dos bolsos a juego.

Paga en los dos establecimientos con los ahorros que ha logrado reunir en el último año, y vuelve a su casa tan feliz y admirándose en todos los escaparates por los que pasa.

Estaba parada delante de uno, cuando ha visto reflejado en el cristal a un triplepapito de los que le gustan a Aura Mª, que la miraba con descaro, pensando que ella no lo notaba.

Tiene la moral muy alta y echa a andar pisando fuerte.

Como dijo Dª Catalina… debe cambiar más cosas en su vida.



******************************************************



Entra en casa abriendo con su llave y su madre sale a su encuentro.

Se queda parada en el recibidor mirándola con la boca abierta.

- Betty, es usted mamita?

- Claro, mamá! Qué le parece? – Y sonríe girándose.

- Está muy linda! Y cómo se decidió?

- Tenía que cambiar, mamá. Me he dado cuenta de que iba disfrazada. Oculta bajo una máscara y unos ropajes de época.

D. Hermes viene del comedor al oírlas hablar y se queda parado al verla.

- Hija, es usted? Qué se hizo? Esa ropita la queda pequeña, estrecha… y la falda! Suba inmediatamente a su cuarto a vestirse decentemente!

- Papá, me gusto más así y voy a usar esta ropa. La otra la tiraré porque no quiero tan mal a nadie como para regalársela.

Betty no se amilana. Habla bajito, pero tan seria que su padre calló y volvió al comedor.

Esto le confirmaba que Betty estaba muy extraña últimamente y sospecha que el cambio de su hija es más profundo.

Quizá ese doctorcito tenga algo que ver en el asunto.

Va a estar muy atento y a investigar por su cuenta...



CONTINUARÁ...



Ya está! De nuevo me he tirado de cabeza al río.
Veréis, es que mientras escribo las historias me gustan mucho y me lo paso genial, pero cuando empiezo a pensar en colgar... me empiezan a entrar las inseguridades: Adónde vas con esto? Tampoco es nada del otro mundo...
Yo ya soy consciente de eso, pero bueno, espero que os guste.
Porfa, dejad vuestras opiniones. Besos.
siempre es un lujo poder leer un capi tuyo. Un besito, cielo. Ya espero el siguiente. Ciao.
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titi
titi

May 11th, 2003, 6:25 pm #6

Hola, chicas. Ya puedo colgar.
Sólo os anticipo que en esta historia, he hecho lo que me faltaba por probar: Betty le da un voto de... confianza? NO! Yo más bien diría de duda, a Armando y decide no irse a Cartagena.
Él jura y perjura que no se casa con Marcela... Y si fuera cierto?
Definitivamente se queda para ver cómo se suceden los acontecimientos.
AH! No perdáis de vista a D. Hermes. Qué cruz, señor! Qué cruz!



"M E N D O Z A”



CAPÍTULO I.


Betty aprovecha la primera oportunidad para escapar de la Sala de Juntas y se refugia en el hueco.

Su estado de nervios es penoso y rompe a llorar amargamente, pues bastante se ha contenido delante de todos.

Minutos después la sigue Armando y la exige que le abra la puerta.

- Por qué no me dijiste que lo sabías, Betty?

- Por qué lo hizo? – Responde ella recriminando.

- Por eso estabas tan extraña y fría últimamente, verdad?

Betty rompe a llorar nuevamente y no contesta.

Él se acerca y la abraza enternecido por su angustia.

Decide hacer lo que tantas veces ha deseado, pero le faltó el valor. La va a contar la verdad, toda la verdad...

- Betty, escúchame por favor! Sí, empezó así y nunca lo lamentaré bastante, ni te pediré perdón suficientes veces. Es cierto que Mario me metió la duda y la sospecha en la cabeza, pero yo debí reaccionar… y no lo hice. Me dejé manejar y seguí todas sus indicaciones, a pesar de no querer… porque yo te apreciaba como a una leal colaboradora. Pero me dejé arrastrar!

Hace una pausa y se sienta en la silla, delante de la mesa. Betty le observa interesada en saber como justificará sus actos.

Cuando estuvimos juntos por primera vez, yo sentí algo muy especial, pero no lo reconocí porque… era la primera vez que mi corazón sentía así. Al día siguiente, Calderón me preguntó cómo había resultado, y sólo supe decirle: “Dulce, fue dulce…” y a partir de ese momento, yo fui sintiéndote más próxima a mí, aunque todavía no reconocía mis sensaciones. Te dije que no he vuelto a estar con ninguna otra mujer desde entonces… y es verdad.
La noche que te seguí a casa de Inesita y golpeé a Nicolás… y me diste aquella cachetada… y luego te fuiste con él… entonces fue cuando me di cuenta… eran CELOS!!! Se me cayó la venda de los ojos, Betty! Tenía celos de Nicolás.
Tú intentabas preocuparme haciéndome creer que podríais adueñaros de Ecomoda. Pero yo aquella noche comprendí que TÚ me importabas más que la empresa. Al carajo Ecomoda, si tenía que ser sin ti! Te amo, Betty! Si tú te vas, yo me voy contigo, porque todo cambió en el camino!

- Y su boda? – Pregunta Betty desconfiada.

- Yo no me caso.

- No, pues! Usted es un cínico, doctor! Acabo de oírle hablar con su hermano, el doctor Calderón y le he oído aceptar su sugerencia de mandarme lejos, para que no le dañe su “no deseado” matrimonio… Acaso es capaz de negarlo? – Le increpa furiosa.

Armando se queda pasmado al oírla, pero reacciona rápido y la explica.

- Lamento que lo hayas oído, Betty. Aparenté aceptar para que me dejase en paz! Vuelve a intentar de nuevo organizar mi vida, y como es tan cansón… simulé estar de acuerdo para que dejara de insistir.

Betty le mira muy seria. No sabe qué pensar, porque parece sincero.

- Créeme, Betty. No me voy a casar con Marcela porque no la amo. Te amo a ti!

Se levanta y la abraza de nuevo.



******************************************************



Entra Marcela y, acto seguido, Dª Margarita, para que su hijo vuelva a la Sala de Juntas.

- Y esto? – Pregunta la primera al verle abrazarla.

- Armando, te esperan para continuar. – Dice su madre muy seria.

- Qué se lleva usted de Ecomoda? Démelo! – Y Marcela extiende la mano para que Betty la entregue la bolsa negra.

Armando, muy alterado, arranca la bolsa de la mano de Betty para que les dejen en paz y se la alcanza.

- Qué va a llevar, Marcela? Serán papeles para reciclar! Y ahorita nos dejan acá solitos y en un momento iré a la Sala de Juntas.

Dª Margarita va a replicar, pero Armando la dice enfadado al límite, mas controlando la voz:

- Mamá, por favor!

Se quedan solos, cierra la puerta y la ruega-ordena que no se vaya.

- Doctor, cómo se le ocurre que me quede acá? No puedo.

- Vaya a su casa, entonces. Yo iré en cuanto pueda salir de aquí.

- Me voy de Bogotá.

- QUÉ!!!

- No voy a dañarle el matrimonio!

- Qué matrimonio? NO HAY BODA! YO NO ME CASO!!!

- Adiós, doctor. – Se despide mansamente.

- Betty, espéreme en su casa! Betty?

Y ella asiente para que la deje marchar.



******************************************************



Armando abre la puerta y ven a Marcela sentada en el suelo, y a su madre en un sillón, leyendo las tarjetas y la carta de Mario.

Las dos levantan la vista incrédulas.

- Era ella tu amante! – Acusa Marcela echando fuego por los ojos. – Y yo creyendo que te encubría. Ella es la que ha provocado que desde hace meses no hayas vuelto a tocarme!

Betty le mira sorprendida gratamente, pues estaba convencida de que Armando “jugaba con dos barajas”, y Marcela sin pretenderlo, ha conseguido que decida darle un voto de confianza.

Cambiará sus planes.

Va a llamar a Cata para explicarle, disculparse y decirle que se queda en Bogotá.

Dª Margarita sólo ha acertado a decir:

- Ella… - Y mira a su hijo decepcionada.

Armando la acompaña al ascensor y repite:

- No se vuele! – Y la aprieta la mano.



******************************************************



Betty toma un taxi y va a casa.

Llama inmediatamente a Cata con el teléfono que se sube a su habitación, y le explica con todo detalle cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos.

- Comprendo, Betty. Vuelvo en tres o cuatro días, y entonces la llamo y quedamos. Pero mientras, vaya pensando en hacer un cambio drástico de imagen, incluso yo iría más allá y también cambiaría algunas cosas de mi vida…

- Dª Catalina, una vez intenté y fue peor.

- Betty, puedo enviarle a un salón de belleza y a una tienda donde me conocen. Si quiere les aviso que va a ir, y ellos la orientarán.

Betty piensa velozmente y responde:

- Adelante, Dª Catalina, estoy decidida. No tengo mucho que perder!



******************************************************



Llama inmediatamente a los teléfonos que le ha dado su amiga, antes de arrepentirse, y le dan cita para la mañana siguiente.

Después, se vuelve a refrescar bien la cara intentando disimular los efectos de llanto y baja a comer con sus padres.

Según pasa deja el teléfono inalámbrico en su lugar.

Dª Julia la observa discretamente.



******************************************************



Por la tarde, casi a las ocho suena el timbre.

Ella ya había avisado a su madre que si venía D. Armando, les permitiesen hablar a solas.

La hace una seña y la buena mujer convence a su marido para que la acompañe a la cocina porque le necesita allí.

Betty abre y le invita a pasar a la salita.

- Perdone, Betty. Pero no he podido salir hasta ahora. – Se deja caer en un sillón muy abatido.

- D. Armando, debe ir a casa de sus padres o llegará tarde.

- Llegaré tarde a qué?

- A la entrega de regalos!

- Pero deje ya la cantaleta! Tengo que aprender chino para que entienda que no me caso? Empiezo a creer que usted desea verme casado con Marcela. Carajo! – Se altera ya hastiado de tanto repetir lo mismo.

- Se lo dijo usted?

-No hizo falta. Cuando Marcela terminó de leer su correspondencia, en un arranque de dignidad me dio una cachetada y canceló el matrimonio.

- Entonces… - Betty esperanzada.

- Entonces… punto final a este asunto! – Armando da por zanjado el tema.

- Cómo acabó la junta?

- Mi padre se ha hecho cargo de la presidencia sólo por unos días. Hasta que se hable con los abogados y el juez, y veamos cómo solucionar el problema. De todos modos, usted es la dueña. La pedirán que acuda a las reuniones de los próximos días.

- Doctor, qué pena con ellos! Creen que me he apropiado de su empresa.

- Comprendo su disgusto, Betty. Pero ya les he explicado que Mario y yo elaboramos ese plan y que usted sólo obedecía órdenes de su jefe.

- Aún así…

- Si usted accede a asistir a esas reuniones con los abogados y colabora en la recuperación de Ecomoda, nadie podrá albergar dudas con respecto a su honorabilidad.

- Ojalá!

Armando se levanta y acerca a ella despacito, la rodea la cintura y dice en su oído:

- Betty, venga conmigo a mi apartamento.

- Ay, no! Eso sí que no, doctor! – Niega con total seguridad.

- Pero…

- El día ha sido muy largo y duro, especialmente para usted. Pero yo sólo tengo fuerzas para acostarme, y no sé si conseguiré dormir.

Comprende que ella tiene razón y no insiste.

- Mañana la llamo. – Hace intención de darla un beso, pero Betty gira lentamente la cara evitándole.

- Hasta mañana, doctor. Que descanse. – Le despide dulcemente.

- Buenas noches, Betty. – La acaricia la cara y se va a su apartamento.



******************************************************



A la mañana siguiente va temprano al salón de belleza y la conducen directamente a un sillón.

El peluquero habla con ella acerca de su cabello y de las posibilidades de cambio.

Se miran a través del espejo mientras él la explica lo que ha hablado con Cata.

Betty acepta la opinión de los dos y se pone en sus manos.

Cuando termina con ella, ha desaparecido el horrible capul, han cortado unos centímetros su melena y han trabajado su rizo natural dejándolo muy bonito y atractivo.

Cuando se ve, apenas se reconoce. Así que el capul la transformaba tanto…

A continuación la guían a la zona de depilación, y la atiende una señorita que amablemente procede a liberarla del vello facial y a delinearla las cejas.

Al salir, se dirige a la tienda que la recomendó Cata.

Cuando llega se da a conocer y avisan a la dependienta que habló con su amiga.

Ésta la enseña y entrega para que se pruebe todos los modelos que le parecen adecuados según las indicaciones que recibió.

Finalmente, Betty elige varios conjuntos y trajes, juegos de lencería muy coquetos, dos pares de zapatos y dos bolsos a juego.

Paga en los dos establecimientos con los ahorros que ha logrado reunir en el último año, y vuelve a su casa tan feliz y admirándose en todos los escaparates por los que pasa.

Estaba parada delante de uno, cuando ha visto reflejado en el cristal a un triplepapito de los que le gustan a Aura Mª, que la miraba con descaro, pensando que ella no lo notaba.

Tiene la moral muy alta y echa a andar pisando fuerte.

Como dijo Dª Catalina… debe cambiar más cosas en su vida.



******************************************************



Entra en casa abriendo con su llave y su madre sale a su encuentro.

Se queda parada en el recibidor mirándola con la boca abierta.

- Betty, es usted mamita?

- Claro, mamá! Qué le parece? – Y sonríe girándose.

- Está muy linda! Y cómo se decidió?

- Tenía que cambiar, mamá. Me he dado cuenta de que iba disfrazada. Oculta bajo una máscara y unos ropajes de época.

D. Hermes viene del comedor al oírlas hablar y se queda parado al verla.

- Hija, es usted? Qué se hizo? Esa ropita la queda pequeña, estrecha… y la falda! Suba inmediatamente a su cuarto a vestirse decentemente!

- Papá, me gusto más así y voy a usar esta ropa. La otra la tiraré porque no quiero tan mal a nadie como para regalársela.

Betty no se amilana. Habla bajito, pero tan seria que su padre calló y volvió al comedor.

Esto le confirmaba que Betty estaba muy extraña últimamente y sospecha que el cambio de su hija es más profundo.

Quizá ese doctorcito tenga algo que ver en el asunto.

Va a estar muy atento y a investigar por su cuenta...



CONTINUARÁ...



Ya está! De nuevo me he tirado de cabeza al río.
Veréis, es que mientras escribo las historias me gustan mucho y me lo paso genial, pero cuando empiezo a pensar en colgar... me empiezan a entrar las inseguridades: Adónde vas con esto? Tampoco es nada del otro mundo...
Yo ya soy consciente de eso, pero bueno, espero que os guste.
Porfa, dejad vuestras opiniones. Besos.
la diea de que betty no se fuera a cartagena seguro sera una hisotira muy diferente, y ya veo a don hermes mas adelante comos e va a poner, pero al menos no reacciono tan mal con el cambio, me agrada la histoira, y aqui nos vemos apra leerte
besos
titi
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marisa
marisa

May 11th, 2003, 6:26 pm #7

Hola, chicas. Ya puedo colgar.
Sólo os anticipo que en esta historia, he hecho lo que me faltaba por probar: Betty le da un voto de... confianza? NO! Yo más bien diría de duda, a Armando y decide no irse a Cartagena.
Él jura y perjura que no se casa con Marcela... Y si fuera cierto?
Definitivamente se queda para ver cómo se suceden los acontecimientos.
AH! No perdáis de vista a D. Hermes. Qué cruz, señor! Qué cruz!



"M E N D O Z A”



CAPÍTULO I.


Betty aprovecha la primera oportunidad para escapar de la Sala de Juntas y se refugia en el hueco.

Su estado de nervios es penoso y rompe a llorar amargamente, pues bastante se ha contenido delante de todos.

Minutos después la sigue Armando y la exige que le abra la puerta.

- Por qué no me dijiste que lo sabías, Betty?

- Por qué lo hizo? – Responde ella recriminando.

- Por eso estabas tan extraña y fría últimamente, verdad?

Betty rompe a llorar nuevamente y no contesta.

Él se acerca y la abraza enternecido por su angustia.

Decide hacer lo que tantas veces ha deseado, pero le faltó el valor. La va a contar la verdad, toda la verdad...

- Betty, escúchame por favor! Sí, empezó así y nunca lo lamentaré bastante, ni te pediré perdón suficientes veces. Es cierto que Mario me metió la duda y la sospecha en la cabeza, pero yo debí reaccionar… y no lo hice. Me dejé manejar y seguí todas sus indicaciones, a pesar de no querer… porque yo te apreciaba como a una leal colaboradora. Pero me dejé arrastrar!

Hace una pausa y se sienta en la silla, delante de la mesa. Betty le observa interesada en saber como justificará sus actos.

Cuando estuvimos juntos por primera vez, yo sentí algo muy especial, pero no lo reconocí porque… era la primera vez que mi corazón sentía así. Al día siguiente, Calderón me preguntó cómo había resultado, y sólo supe decirle: “Dulce, fue dulce…” y a partir de ese momento, yo fui sintiéndote más próxima a mí, aunque todavía no reconocía mis sensaciones. Te dije que no he vuelto a estar con ninguna otra mujer desde entonces… y es verdad.
La noche que te seguí a casa de Inesita y golpeé a Nicolás… y me diste aquella cachetada… y luego te fuiste con él… entonces fue cuando me di cuenta… eran CELOS!!! Se me cayó la venda de los ojos, Betty! Tenía celos de Nicolás.
Tú intentabas preocuparme haciéndome creer que podríais adueñaros de Ecomoda. Pero yo aquella noche comprendí que TÚ me importabas más que la empresa. Al carajo Ecomoda, si tenía que ser sin ti! Te amo, Betty! Si tú te vas, yo me voy contigo, porque todo cambió en el camino!

- Y su boda? – Pregunta Betty desconfiada.

- Yo no me caso.

- No, pues! Usted es un cínico, doctor! Acabo de oírle hablar con su hermano, el doctor Calderón y le he oído aceptar su sugerencia de mandarme lejos, para que no le dañe su “no deseado” matrimonio… Acaso es capaz de negarlo? – Le increpa furiosa.

Armando se queda pasmado al oírla, pero reacciona rápido y la explica.

- Lamento que lo hayas oído, Betty. Aparenté aceptar para que me dejase en paz! Vuelve a intentar de nuevo organizar mi vida, y como es tan cansón… simulé estar de acuerdo para que dejara de insistir.

Betty le mira muy seria. No sabe qué pensar, porque parece sincero.

- Créeme, Betty. No me voy a casar con Marcela porque no la amo. Te amo a ti!

Se levanta y la abraza de nuevo.



******************************************************



Entra Marcela y, acto seguido, Dª Margarita, para que su hijo vuelva a la Sala de Juntas.

- Y esto? – Pregunta la primera al verle abrazarla.

- Armando, te esperan para continuar. – Dice su madre muy seria.

- Qué se lleva usted de Ecomoda? Démelo! – Y Marcela extiende la mano para que Betty la entregue la bolsa negra.

Armando, muy alterado, arranca la bolsa de la mano de Betty para que les dejen en paz y se la alcanza.

- Qué va a llevar, Marcela? Serán papeles para reciclar! Y ahorita nos dejan acá solitos y en un momento iré a la Sala de Juntas.

Dª Margarita va a replicar, pero Armando la dice enfadado al límite, mas controlando la voz:

- Mamá, por favor!

Se quedan solos, cierra la puerta y la ruega-ordena que no se vaya.

- Doctor, cómo se le ocurre que me quede acá? No puedo.

- Vaya a su casa, entonces. Yo iré en cuanto pueda salir de aquí.

- Me voy de Bogotá.

- QUÉ!!!

- No voy a dañarle el matrimonio!

- Qué matrimonio? NO HAY BODA! YO NO ME CASO!!!

- Adiós, doctor. – Se despide mansamente.

- Betty, espéreme en su casa! Betty?

Y ella asiente para que la deje marchar.



******************************************************



Armando abre la puerta y ven a Marcela sentada en el suelo, y a su madre en un sillón, leyendo las tarjetas y la carta de Mario.

Las dos levantan la vista incrédulas.

- Era ella tu amante! – Acusa Marcela echando fuego por los ojos. – Y yo creyendo que te encubría. Ella es la que ha provocado que desde hace meses no hayas vuelto a tocarme!

Betty le mira sorprendida gratamente, pues estaba convencida de que Armando “jugaba con dos barajas”, y Marcela sin pretenderlo, ha conseguido que decida darle un voto de confianza.

Cambiará sus planes.

Va a llamar a Cata para explicarle, disculparse y decirle que se queda en Bogotá.

Dª Margarita sólo ha acertado a decir:

- Ella… - Y mira a su hijo decepcionada.

Armando la acompaña al ascensor y repite:

- No se vuele! – Y la aprieta la mano.



******************************************************



Betty toma un taxi y va a casa.

Llama inmediatamente a Cata con el teléfono que se sube a su habitación, y le explica con todo detalle cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos.

- Comprendo, Betty. Vuelvo en tres o cuatro días, y entonces la llamo y quedamos. Pero mientras, vaya pensando en hacer un cambio drástico de imagen, incluso yo iría más allá y también cambiaría algunas cosas de mi vida…

- Dª Catalina, una vez intenté y fue peor.

- Betty, puedo enviarle a un salón de belleza y a una tienda donde me conocen. Si quiere les aviso que va a ir, y ellos la orientarán.

Betty piensa velozmente y responde:

- Adelante, Dª Catalina, estoy decidida. No tengo mucho que perder!



******************************************************



Llama inmediatamente a los teléfonos que le ha dado su amiga, antes de arrepentirse, y le dan cita para la mañana siguiente.

Después, se vuelve a refrescar bien la cara intentando disimular los efectos de llanto y baja a comer con sus padres.

Según pasa deja el teléfono inalámbrico en su lugar.

Dª Julia la observa discretamente.



******************************************************



Por la tarde, casi a las ocho suena el timbre.

Ella ya había avisado a su madre que si venía D. Armando, les permitiesen hablar a solas.

La hace una seña y la buena mujer convence a su marido para que la acompañe a la cocina porque le necesita allí.

Betty abre y le invita a pasar a la salita.

- Perdone, Betty. Pero no he podido salir hasta ahora. – Se deja caer en un sillón muy abatido.

- D. Armando, debe ir a casa de sus padres o llegará tarde.

- Llegaré tarde a qué?

- A la entrega de regalos!

- Pero deje ya la cantaleta! Tengo que aprender chino para que entienda que no me caso? Empiezo a creer que usted desea verme casado con Marcela. Carajo! – Se altera ya hastiado de tanto repetir lo mismo.

- Se lo dijo usted?

-No hizo falta. Cuando Marcela terminó de leer su correspondencia, en un arranque de dignidad me dio una cachetada y canceló el matrimonio.

- Entonces… - Betty esperanzada.

- Entonces… punto final a este asunto! – Armando da por zanjado el tema.

- Cómo acabó la junta?

- Mi padre se ha hecho cargo de la presidencia sólo por unos días. Hasta que se hable con los abogados y el juez, y veamos cómo solucionar el problema. De todos modos, usted es la dueña. La pedirán que acuda a las reuniones de los próximos días.

- Doctor, qué pena con ellos! Creen que me he apropiado de su empresa.

- Comprendo su disgusto, Betty. Pero ya les he explicado que Mario y yo elaboramos ese plan y que usted sólo obedecía órdenes de su jefe.

- Aún así…

- Si usted accede a asistir a esas reuniones con los abogados y colabora en la recuperación de Ecomoda, nadie podrá albergar dudas con respecto a su honorabilidad.

- Ojalá!

Armando se levanta y acerca a ella despacito, la rodea la cintura y dice en su oído:

- Betty, venga conmigo a mi apartamento.

- Ay, no! Eso sí que no, doctor! – Niega con total seguridad.

- Pero…

- El día ha sido muy largo y duro, especialmente para usted. Pero yo sólo tengo fuerzas para acostarme, y no sé si conseguiré dormir.

Comprende que ella tiene razón y no insiste.

- Mañana la llamo. – Hace intención de darla un beso, pero Betty gira lentamente la cara evitándole.

- Hasta mañana, doctor. Que descanse. – Le despide dulcemente.

- Buenas noches, Betty. – La acaricia la cara y se va a su apartamento.



******************************************************



A la mañana siguiente va temprano al salón de belleza y la conducen directamente a un sillón.

El peluquero habla con ella acerca de su cabello y de las posibilidades de cambio.

Se miran a través del espejo mientras él la explica lo que ha hablado con Cata.

Betty acepta la opinión de los dos y se pone en sus manos.

Cuando termina con ella, ha desaparecido el horrible capul, han cortado unos centímetros su melena y han trabajado su rizo natural dejándolo muy bonito y atractivo.

Cuando se ve, apenas se reconoce. Así que el capul la transformaba tanto…

A continuación la guían a la zona de depilación, y la atiende una señorita que amablemente procede a liberarla del vello facial y a delinearla las cejas.

Al salir, se dirige a la tienda que la recomendó Cata.

Cuando llega se da a conocer y avisan a la dependienta que habló con su amiga.

Ésta la enseña y entrega para que se pruebe todos los modelos que le parecen adecuados según las indicaciones que recibió.

Finalmente, Betty elige varios conjuntos y trajes, juegos de lencería muy coquetos, dos pares de zapatos y dos bolsos a juego.

Paga en los dos establecimientos con los ahorros que ha logrado reunir en el último año, y vuelve a su casa tan feliz y admirándose en todos los escaparates por los que pasa.

Estaba parada delante de uno, cuando ha visto reflejado en el cristal a un triplepapito de los que le gustan a Aura Mª, que la miraba con descaro, pensando que ella no lo notaba.

Tiene la moral muy alta y echa a andar pisando fuerte.

Como dijo Dª Catalina… debe cambiar más cosas en su vida.



******************************************************



Entra en casa abriendo con su llave y su madre sale a su encuentro.

Se queda parada en el recibidor mirándola con la boca abierta.

- Betty, es usted mamita?

- Claro, mamá! Qué le parece? – Y sonríe girándose.

- Está muy linda! Y cómo se decidió?

- Tenía que cambiar, mamá. Me he dado cuenta de que iba disfrazada. Oculta bajo una máscara y unos ropajes de época.

D. Hermes viene del comedor al oírlas hablar y se queda parado al verla.

- Hija, es usted? Qué se hizo? Esa ropita la queda pequeña, estrecha… y la falda! Suba inmediatamente a su cuarto a vestirse decentemente!

- Papá, me gusto más así y voy a usar esta ropa. La otra la tiraré porque no quiero tan mal a nadie como para regalársela.

Betty no se amilana. Habla bajito, pero tan seria que su padre calló y volvió al comedor.

Esto le confirmaba que Betty estaba muy extraña últimamente y sospecha que el cambio de su hija es más profundo.

Quizá ese doctorcito tenga algo que ver en el asunto.

Va a estar muy atento y a investigar por su cuenta...



CONTINUARÁ...



Ya está! De nuevo me he tirado de cabeza al río.
Veréis, es que mientras escribo las historias me gustan mucho y me lo paso genial, pero cuando empiezo a pensar en colgar... me empiezan a entrar las inseguridades: Adónde vas con esto? Tampoco es nada del otro mundo...
Yo ya soy consciente de eso, pero bueno, espero que os guste.
Porfa, dejad vuestras opiniones. Besos.
me a gustado mucho, espero que Armando la vea pronto,
y que sigas pronto con los capis esto está muy interesante.
besos.
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Sandris
Sandris

May 11th, 2003, 6:50 pm #8

Hola, chicas. Ya puedo colgar.
Sólo os anticipo que en esta historia, he hecho lo que me faltaba por probar: Betty le da un voto de... confianza? NO! Yo más bien diría de duda, a Armando y decide no irse a Cartagena.
Él jura y perjura que no se casa con Marcela... Y si fuera cierto?
Definitivamente se queda para ver cómo se suceden los acontecimientos.
AH! No perdáis de vista a D. Hermes. Qué cruz, señor! Qué cruz!



"M E N D O Z A”



CAPÍTULO I.


Betty aprovecha la primera oportunidad para escapar de la Sala de Juntas y se refugia en el hueco.

Su estado de nervios es penoso y rompe a llorar amargamente, pues bastante se ha contenido delante de todos.

Minutos después la sigue Armando y la exige que le abra la puerta.

- Por qué no me dijiste que lo sabías, Betty?

- Por qué lo hizo? – Responde ella recriminando.

- Por eso estabas tan extraña y fría últimamente, verdad?

Betty rompe a llorar nuevamente y no contesta.

Él se acerca y la abraza enternecido por su angustia.

Decide hacer lo que tantas veces ha deseado, pero le faltó el valor. La va a contar la verdad, toda la verdad...

- Betty, escúchame por favor! Sí, empezó así y nunca lo lamentaré bastante, ni te pediré perdón suficientes veces. Es cierto que Mario me metió la duda y la sospecha en la cabeza, pero yo debí reaccionar… y no lo hice. Me dejé manejar y seguí todas sus indicaciones, a pesar de no querer… porque yo te apreciaba como a una leal colaboradora. Pero me dejé arrastrar!

Hace una pausa y se sienta en la silla, delante de la mesa. Betty le observa interesada en saber como justificará sus actos.

Cuando estuvimos juntos por primera vez, yo sentí algo muy especial, pero no lo reconocí porque… era la primera vez que mi corazón sentía así. Al día siguiente, Calderón me preguntó cómo había resultado, y sólo supe decirle: “Dulce, fue dulce…” y a partir de ese momento, yo fui sintiéndote más próxima a mí, aunque todavía no reconocía mis sensaciones. Te dije que no he vuelto a estar con ninguna otra mujer desde entonces… y es verdad.
La noche que te seguí a casa de Inesita y golpeé a Nicolás… y me diste aquella cachetada… y luego te fuiste con él… entonces fue cuando me di cuenta… eran CELOS!!! Se me cayó la venda de los ojos, Betty! Tenía celos de Nicolás.
Tú intentabas preocuparme haciéndome creer que podríais adueñaros de Ecomoda. Pero yo aquella noche comprendí que TÚ me importabas más que la empresa. Al carajo Ecomoda, si tenía que ser sin ti! Te amo, Betty! Si tú te vas, yo me voy contigo, porque todo cambió en el camino!

- Y su boda? – Pregunta Betty desconfiada.

- Yo no me caso.

- No, pues! Usted es un cínico, doctor! Acabo de oírle hablar con su hermano, el doctor Calderón y le he oído aceptar su sugerencia de mandarme lejos, para que no le dañe su “no deseado” matrimonio… Acaso es capaz de negarlo? – Le increpa furiosa.

Armando se queda pasmado al oírla, pero reacciona rápido y la explica.

- Lamento que lo hayas oído, Betty. Aparenté aceptar para que me dejase en paz! Vuelve a intentar de nuevo organizar mi vida, y como es tan cansón… simulé estar de acuerdo para que dejara de insistir.

Betty le mira muy seria. No sabe qué pensar, porque parece sincero.

- Créeme, Betty. No me voy a casar con Marcela porque no la amo. Te amo a ti!

Se levanta y la abraza de nuevo.



******************************************************



Entra Marcela y, acto seguido, Dª Margarita, para que su hijo vuelva a la Sala de Juntas.

- Y esto? – Pregunta la primera al verle abrazarla.

- Armando, te esperan para continuar. – Dice su madre muy seria.

- Qué se lleva usted de Ecomoda? Démelo! – Y Marcela extiende la mano para que Betty la entregue la bolsa negra.

Armando, muy alterado, arranca la bolsa de la mano de Betty para que les dejen en paz y se la alcanza.

- Qué va a llevar, Marcela? Serán papeles para reciclar! Y ahorita nos dejan acá solitos y en un momento iré a la Sala de Juntas.

Dª Margarita va a replicar, pero Armando la dice enfadado al límite, mas controlando la voz:

- Mamá, por favor!

Se quedan solos, cierra la puerta y la ruega-ordena que no se vaya.

- Doctor, cómo se le ocurre que me quede acá? No puedo.

- Vaya a su casa, entonces. Yo iré en cuanto pueda salir de aquí.

- Me voy de Bogotá.

- QUÉ!!!

- No voy a dañarle el matrimonio!

- Qué matrimonio? NO HAY BODA! YO NO ME CASO!!!

- Adiós, doctor. – Se despide mansamente.

- Betty, espéreme en su casa! Betty?

Y ella asiente para que la deje marchar.



******************************************************



Armando abre la puerta y ven a Marcela sentada en el suelo, y a su madre en un sillón, leyendo las tarjetas y la carta de Mario.

Las dos levantan la vista incrédulas.

- Era ella tu amante! – Acusa Marcela echando fuego por los ojos. – Y yo creyendo que te encubría. Ella es la que ha provocado que desde hace meses no hayas vuelto a tocarme!

Betty le mira sorprendida gratamente, pues estaba convencida de que Armando “jugaba con dos barajas”, y Marcela sin pretenderlo, ha conseguido que decida darle un voto de confianza.

Cambiará sus planes.

Va a llamar a Cata para explicarle, disculparse y decirle que se queda en Bogotá.

Dª Margarita sólo ha acertado a decir:

- Ella… - Y mira a su hijo decepcionada.

Armando la acompaña al ascensor y repite:

- No se vuele! – Y la aprieta la mano.



******************************************************



Betty toma un taxi y va a casa.

Llama inmediatamente a Cata con el teléfono que se sube a su habitación, y le explica con todo detalle cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos.

- Comprendo, Betty. Vuelvo en tres o cuatro días, y entonces la llamo y quedamos. Pero mientras, vaya pensando en hacer un cambio drástico de imagen, incluso yo iría más allá y también cambiaría algunas cosas de mi vida…

- Dª Catalina, una vez intenté y fue peor.

- Betty, puedo enviarle a un salón de belleza y a una tienda donde me conocen. Si quiere les aviso que va a ir, y ellos la orientarán.

Betty piensa velozmente y responde:

- Adelante, Dª Catalina, estoy decidida. No tengo mucho que perder!



******************************************************



Llama inmediatamente a los teléfonos que le ha dado su amiga, antes de arrepentirse, y le dan cita para la mañana siguiente.

Después, se vuelve a refrescar bien la cara intentando disimular los efectos de llanto y baja a comer con sus padres.

Según pasa deja el teléfono inalámbrico en su lugar.

Dª Julia la observa discretamente.



******************************************************



Por la tarde, casi a las ocho suena el timbre.

Ella ya había avisado a su madre que si venía D. Armando, les permitiesen hablar a solas.

La hace una seña y la buena mujer convence a su marido para que la acompañe a la cocina porque le necesita allí.

Betty abre y le invita a pasar a la salita.

- Perdone, Betty. Pero no he podido salir hasta ahora. – Se deja caer en un sillón muy abatido.

- D. Armando, debe ir a casa de sus padres o llegará tarde.

- Llegaré tarde a qué?

- A la entrega de regalos!

- Pero deje ya la cantaleta! Tengo que aprender chino para que entienda que no me caso? Empiezo a creer que usted desea verme casado con Marcela. Carajo! – Se altera ya hastiado de tanto repetir lo mismo.

- Se lo dijo usted?

-No hizo falta. Cuando Marcela terminó de leer su correspondencia, en un arranque de dignidad me dio una cachetada y canceló el matrimonio.

- Entonces… - Betty esperanzada.

- Entonces… punto final a este asunto! – Armando da por zanjado el tema.

- Cómo acabó la junta?

- Mi padre se ha hecho cargo de la presidencia sólo por unos días. Hasta que se hable con los abogados y el juez, y veamos cómo solucionar el problema. De todos modos, usted es la dueña. La pedirán que acuda a las reuniones de los próximos días.

- Doctor, qué pena con ellos! Creen que me he apropiado de su empresa.

- Comprendo su disgusto, Betty. Pero ya les he explicado que Mario y yo elaboramos ese plan y que usted sólo obedecía órdenes de su jefe.

- Aún así…

- Si usted accede a asistir a esas reuniones con los abogados y colabora en la recuperación de Ecomoda, nadie podrá albergar dudas con respecto a su honorabilidad.

- Ojalá!

Armando se levanta y acerca a ella despacito, la rodea la cintura y dice en su oído:

- Betty, venga conmigo a mi apartamento.

- Ay, no! Eso sí que no, doctor! – Niega con total seguridad.

- Pero…

- El día ha sido muy largo y duro, especialmente para usted. Pero yo sólo tengo fuerzas para acostarme, y no sé si conseguiré dormir.

Comprende que ella tiene razón y no insiste.

- Mañana la llamo. – Hace intención de darla un beso, pero Betty gira lentamente la cara evitándole.

- Hasta mañana, doctor. Que descanse. – Le despide dulcemente.

- Buenas noches, Betty. – La acaricia la cara y se va a su apartamento.



******************************************************



A la mañana siguiente va temprano al salón de belleza y la conducen directamente a un sillón.

El peluquero habla con ella acerca de su cabello y de las posibilidades de cambio.

Se miran a través del espejo mientras él la explica lo que ha hablado con Cata.

Betty acepta la opinión de los dos y se pone en sus manos.

Cuando termina con ella, ha desaparecido el horrible capul, han cortado unos centímetros su melena y han trabajado su rizo natural dejándolo muy bonito y atractivo.

Cuando se ve, apenas se reconoce. Así que el capul la transformaba tanto…

A continuación la guían a la zona de depilación, y la atiende una señorita que amablemente procede a liberarla del vello facial y a delinearla las cejas.

Al salir, se dirige a la tienda que la recomendó Cata.

Cuando llega se da a conocer y avisan a la dependienta que habló con su amiga.

Ésta la enseña y entrega para que se pruebe todos los modelos que le parecen adecuados según las indicaciones que recibió.

Finalmente, Betty elige varios conjuntos y trajes, juegos de lencería muy coquetos, dos pares de zapatos y dos bolsos a juego.

Paga en los dos establecimientos con los ahorros que ha logrado reunir en el último año, y vuelve a su casa tan feliz y admirándose en todos los escaparates por los que pasa.

Estaba parada delante de uno, cuando ha visto reflejado en el cristal a un triplepapito de los que le gustan a Aura Mª, que la miraba con descaro, pensando que ella no lo notaba.

Tiene la moral muy alta y echa a andar pisando fuerte.

Como dijo Dª Catalina… debe cambiar más cosas en su vida.



******************************************************



Entra en casa abriendo con su llave y su madre sale a su encuentro.

Se queda parada en el recibidor mirándola con la boca abierta.

- Betty, es usted mamita?

- Claro, mamá! Qué le parece? – Y sonríe girándose.

- Está muy linda! Y cómo se decidió?

- Tenía que cambiar, mamá. Me he dado cuenta de que iba disfrazada. Oculta bajo una máscara y unos ropajes de época.

D. Hermes viene del comedor al oírlas hablar y se queda parado al verla.

- Hija, es usted? Qué se hizo? Esa ropita la queda pequeña, estrecha… y la falda! Suba inmediatamente a su cuarto a vestirse decentemente!

- Papá, me gusto más así y voy a usar esta ropa. La otra la tiraré porque no quiero tan mal a nadie como para regalársela.

Betty no se amilana. Habla bajito, pero tan seria que su padre calló y volvió al comedor.

Esto le confirmaba que Betty estaba muy extraña últimamente y sospecha que el cambio de su hija es más profundo.

Quizá ese doctorcito tenga algo que ver en el asunto.

Va a estar muy atento y a investigar por su cuenta...



CONTINUARÁ...



Ya está! De nuevo me he tirado de cabeza al río.
Veréis, es que mientras escribo las historias me gustan mucho y me lo paso genial, pero cuando empiezo a pensar en colgar... me empiezan a entrar las inseguridades: Adónde vas con esto? Tampoco es nada del otro mundo...
Yo ya soy consciente de eso, pero bueno, espero que os guste.
Porfa, dejad vuestras opiniones. Besos.
Hola Calipso me gusto tu primer capitulo... que dira Armando cuando la vea. Pero Betty le esta creyendo al pobre de Armando o no ?

Besos

Sandris
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Cata
Cata

May 11th, 2003, 8:16 pm #9

Hola, chicas. Ya puedo colgar.
Sólo os anticipo que en esta historia, he hecho lo que me faltaba por probar: Betty le da un voto de... confianza? NO! Yo más bien diría de duda, a Armando y decide no irse a Cartagena.
Él jura y perjura que no se casa con Marcela... Y si fuera cierto?
Definitivamente se queda para ver cómo se suceden los acontecimientos.
AH! No perdáis de vista a D. Hermes. Qué cruz, señor! Qué cruz!



"M E N D O Z A”



CAPÍTULO I.


Betty aprovecha la primera oportunidad para escapar de la Sala de Juntas y se refugia en el hueco.

Su estado de nervios es penoso y rompe a llorar amargamente, pues bastante se ha contenido delante de todos.

Minutos después la sigue Armando y la exige que le abra la puerta.

- Por qué no me dijiste que lo sabías, Betty?

- Por qué lo hizo? – Responde ella recriminando.

- Por eso estabas tan extraña y fría últimamente, verdad?

Betty rompe a llorar nuevamente y no contesta.

Él se acerca y la abraza enternecido por su angustia.

Decide hacer lo que tantas veces ha deseado, pero le faltó el valor. La va a contar la verdad, toda la verdad...

- Betty, escúchame por favor! Sí, empezó así y nunca lo lamentaré bastante, ni te pediré perdón suficientes veces. Es cierto que Mario me metió la duda y la sospecha en la cabeza, pero yo debí reaccionar… y no lo hice. Me dejé manejar y seguí todas sus indicaciones, a pesar de no querer… porque yo te apreciaba como a una leal colaboradora. Pero me dejé arrastrar!

Hace una pausa y se sienta en la silla, delante de la mesa. Betty le observa interesada en saber como justificará sus actos.

Cuando estuvimos juntos por primera vez, yo sentí algo muy especial, pero no lo reconocí porque… era la primera vez que mi corazón sentía así. Al día siguiente, Calderón me preguntó cómo había resultado, y sólo supe decirle: “Dulce, fue dulce…” y a partir de ese momento, yo fui sintiéndote más próxima a mí, aunque todavía no reconocía mis sensaciones. Te dije que no he vuelto a estar con ninguna otra mujer desde entonces… y es verdad.
La noche que te seguí a casa de Inesita y golpeé a Nicolás… y me diste aquella cachetada… y luego te fuiste con él… entonces fue cuando me di cuenta… eran CELOS!!! Se me cayó la venda de los ojos, Betty! Tenía celos de Nicolás.
Tú intentabas preocuparme haciéndome creer que podríais adueñaros de Ecomoda. Pero yo aquella noche comprendí que TÚ me importabas más que la empresa. Al carajo Ecomoda, si tenía que ser sin ti! Te amo, Betty! Si tú te vas, yo me voy contigo, porque todo cambió en el camino!

- Y su boda? – Pregunta Betty desconfiada.

- Yo no me caso.

- No, pues! Usted es un cínico, doctor! Acabo de oírle hablar con su hermano, el doctor Calderón y le he oído aceptar su sugerencia de mandarme lejos, para que no le dañe su “no deseado” matrimonio… Acaso es capaz de negarlo? – Le increpa furiosa.

Armando se queda pasmado al oírla, pero reacciona rápido y la explica.

- Lamento que lo hayas oído, Betty. Aparenté aceptar para que me dejase en paz! Vuelve a intentar de nuevo organizar mi vida, y como es tan cansón… simulé estar de acuerdo para que dejara de insistir.

Betty le mira muy seria. No sabe qué pensar, porque parece sincero.

- Créeme, Betty. No me voy a casar con Marcela porque no la amo. Te amo a ti!

Se levanta y la abraza de nuevo.



******************************************************



Entra Marcela y, acto seguido, Dª Margarita, para que su hijo vuelva a la Sala de Juntas.

- Y esto? – Pregunta la primera al verle abrazarla.

- Armando, te esperan para continuar. – Dice su madre muy seria.

- Qué se lleva usted de Ecomoda? Démelo! – Y Marcela extiende la mano para que Betty la entregue la bolsa negra.

Armando, muy alterado, arranca la bolsa de la mano de Betty para que les dejen en paz y se la alcanza.

- Qué va a llevar, Marcela? Serán papeles para reciclar! Y ahorita nos dejan acá solitos y en un momento iré a la Sala de Juntas.

Dª Margarita va a replicar, pero Armando la dice enfadado al límite, mas controlando la voz:

- Mamá, por favor!

Se quedan solos, cierra la puerta y la ruega-ordena que no se vaya.

- Doctor, cómo se le ocurre que me quede acá? No puedo.

- Vaya a su casa, entonces. Yo iré en cuanto pueda salir de aquí.

- Me voy de Bogotá.

- QUÉ!!!

- No voy a dañarle el matrimonio!

- Qué matrimonio? NO HAY BODA! YO NO ME CASO!!!

- Adiós, doctor. – Se despide mansamente.

- Betty, espéreme en su casa! Betty?

Y ella asiente para que la deje marchar.



******************************************************



Armando abre la puerta y ven a Marcela sentada en el suelo, y a su madre en un sillón, leyendo las tarjetas y la carta de Mario.

Las dos levantan la vista incrédulas.

- Era ella tu amante! – Acusa Marcela echando fuego por los ojos. – Y yo creyendo que te encubría. Ella es la que ha provocado que desde hace meses no hayas vuelto a tocarme!

Betty le mira sorprendida gratamente, pues estaba convencida de que Armando “jugaba con dos barajas”, y Marcela sin pretenderlo, ha conseguido que decida darle un voto de confianza.

Cambiará sus planes.

Va a llamar a Cata para explicarle, disculparse y decirle que se queda en Bogotá.

Dª Margarita sólo ha acertado a decir:

- Ella… - Y mira a su hijo decepcionada.

Armando la acompaña al ascensor y repite:

- No se vuele! – Y la aprieta la mano.



******************************************************



Betty toma un taxi y va a casa.

Llama inmediatamente a Cata con el teléfono que se sube a su habitación, y le explica con todo detalle cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos.

- Comprendo, Betty. Vuelvo en tres o cuatro días, y entonces la llamo y quedamos. Pero mientras, vaya pensando en hacer un cambio drástico de imagen, incluso yo iría más allá y también cambiaría algunas cosas de mi vida…

- Dª Catalina, una vez intenté y fue peor.

- Betty, puedo enviarle a un salón de belleza y a una tienda donde me conocen. Si quiere les aviso que va a ir, y ellos la orientarán.

Betty piensa velozmente y responde:

- Adelante, Dª Catalina, estoy decidida. No tengo mucho que perder!



******************************************************



Llama inmediatamente a los teléfonos que le ha dado su amiga, antes de arrepentirse, y le dan cita para la mañana siguiente.

Después, se vuelve a refrescar bien la cara intentando disimular los efectos de llanto y baja a comer con sus padres.

Según pasa deja el teléfono inalámbrico en su lugar.

Dª Julia la observa discretamente.



******************************************************



Por la tarde, casi a las ocho suena el timbre.

Ella ya había avisado a su madre que si venía D. Armando, les permitiesen hablar a solas.

La hace una seña y la buena mujer convence a su marido para que la acompañe a la cocina porque le necesita allí.

Betty abre y le invita a pasar a la salita.

- Perdone, Betty. Pero no he podido salir hasta ahora. – Se deja caer en un sillón muy abatido.

- D. Armando, debe ir a casa de sus padres o llegará tarde.

- Llegaré tarde a qué?

- A la entrega de regalos!

- Pero deje ya la cantaleta! Tengo que aprender chino para que entienda que no me caso? Empiezo a creer que usted desea verme casado con Marcela. Carajo! – Se altera ya hastiado de tanto repetir lo mismo.

- Se lo dijo usted?

-No hizo falta. Cuando Marcela terminó de leer su correspondencia, en un arranque de dignidad me dio una cachetada y canceló el matrimonio.

- Entonces… - Betty esperanzada.

- Entonces… punto final a este asunto! – Armando da por zanjado el tema.

- Cómo acabó la junta?

- Mi padre se ha hecho cargo de la presidencia sólo por unos días. Hasta que se hable con los abogados y el juez, y veamos cómo solucionar el problema. De todos modos, usted es la dueña. La pedirán que acuda a las reuniones de los próximos días.

- Doctor, qué pena con ellos! Creen que me he apropiado de su empresa.

- Comprendo su disgusto, Betty. Pero ya les he explicado que Mario y yo elaboramos ese plan y que usted sólo obedecía órdenes de su jefe.

- Aún así…

- Si usted accede a asistir a esas reuniones con los abogados y colabora en la recuperación de Ecomoda, nadie podrá albergar dudas con respecto a su honorabilidad.

- Ojalá!

Armando se levanta y acerca a ella despacito, la rodea la cintura y dice en su oído:

- Betty, venga conmigo a mi apartamento.

- Ay, no! Eso sí que no, doctor! – Niega con total seguridad.

- Pero…

- El día ha sido muy largo y duro, especialmente para usted. Pero yo sólo tengo fuerzas para acostarme, y no sé si conseguiré dormir.

Comprende que ella tiene razón y no insiste.

- Mañana la llamo. – Hace intención de darla un beso, pero Betty gira lentamente la cara evitándole.

- Hasta mañana, doctor. Que descanse. – Le despide dulcemente.

- Buenas noches, Betty. – La acaricia la cara y se va a su apartamento.



******************************************************



A la mañana siguiente va temprano al salón de belleza y la conducen directamente a un sillón.

El peluquero habla con ella acerca de su cabello y de las posibilidades de cambio.

Se miran a través del espejo mientras él la explica lo que ha hablado con Cata.

Betty acepta la opinión de los dos y se pone en sus manos.

Cuando termina con ella, ha desaparecido el horrible capul, han cortado unos centímetros su melena y han trabajado su rizo natural dejándolo muy bonito y atractivo.

Cuando se ve, apenas se reconoce. Así que el capul la transformaba tanto…

A continuación la guían a la zona de depilación, y la atiende una señorita que amablemente procede a liberarla del vello facial y a delinearla las cejas.

Al salir, se dirige a la tienda que la recomendó Cata.

Cuando llega se da a conocer y avisan a la dependienta que habló con su amiga.

Ésta la enseña y entrega para que se pruebe todos los modelos que le parecen adecuados según las indicaciones que recibió.

Finalmente, Betty elige varios conjuntos y trajes, juegos de lencería muy coquetos, dos pares de zapatos y dos bolsos a juego.

Paga en los dos establecimientos con los ahorros que ha logrado reunir en el último año, y vuelve a su casa tan feliz y admirándose en todos los escaparates por los que pasa.

Estaba parada delante de uno, cuando ha visto reflejado en el cristal a un triplepapito de los que le gustan a Aura Mª, que la miraba con descaro, pensando que ella no lo notaba.

Tiene la moral muy alta y echa a andar pisando fuerte.

Como dijo Dª Catalina… debe cambiar más cosas en su vida.



******************************************************



Entra en casa abriendo con su llave y su madre sale a su encuentro.

Se queda parada en el recibidor mirándola con la boca abierta.

- Betty, es usted mamita?

- Claro, mamá! Qué le parece? – Y sonríe girándose.

- Está muy linda! Y cómo se decidió?

- Tenía que cambiar, mamá. Me he dado cuenta de que iba disfrazada. Oculta bajo una máscara y unos ropajes de época.

D. Hermes viene del comedor al oírlas hablar y se queda parado al verla.

- Hija, es usted? Qué se hizo? Esa ropita la queda pequeña, estrecha… y la falda! Suba inmediatamente a su cuarto a vestirse decentemente!

- Papá, me gusto más así y voy a usar esta ropa. La otra la tiraré porque no quiero tan mal a nadie como para regalársela.

Betty no se amilana. Habla bajito, pero tan seria que su padre calló y volvió al comedor.

Esto le confirmaba que Betty estaba muy extraña últimamente y sospecha que el cambio de su hija es más profundo.

Quizá ese doctorcito tenga algo que ver en el asunto.

Va a estar muy atento y a investigar por su cuenta...



CONTINUARÁ...



Ya está! De nuevo me he tirado de cabeza al río.
Veréis, es que mientras escribo las historias me gustan mucho y me lo paso genial, pero cuando empiezo a pensar en colgar... me empiezan a entrar las inseguridades: Adónde vas con esto? Tampoco es nada del otro mundo...
Yo ya soy consciente de eso, pero bueno, espero que os guste.
Porfa, dejad vuestras opiniones. Besos.
Se te echaba de menos por estos foros. Además me gusta mucho como empieza. Muchos besitos.
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Canaima
Canaima

May 11th, 2003, 8:16 pm #10

Hola, chicas. Ya puedo colgar.
Sólo os anticipo que en esta historia, he hecho lo que me faltaba por probar: Betty le da un voto de... confianza? NO! Yo más bien diría de duda, a Armando y decide no irse a Cartagena.
Él jura y perjura que no se casa con Marcela... Y si fuera cierto?
Definitivamente se queda para ver cómo se suceden los acontecimientos.
AH! No perdáis de vista a D. Hermes. Qué cruz, señor! Qué cruz!



"M E N D O Z A”



CAPÍTULO I.


Betty aprovecha la primera oportunidad para escapar de la Sala de Juntas y se refugia en el hueco.

Su estado de nervios es penoso y rompe a llorar amargamente, pues bastante se ha contenido delante de todos.

Minutos después la sigue Armando y la exige que le abra la puerta.

- Por qué no me dijiste que lo sabías, Betty?

- Por qué lo hizo? – Responde ella recriminando.

- Por eso estabas tan extraña y fría últimamente, verdad?

Betty rompe a llorar nuevamente y no contesta.

Él se acerca y la abraza enternecido por su angustia.

Decide hacer lo que tantas veces ha deseado, pero le faltó el valor. La va a contar la verdad, toda la verdad...

- Betty, escúchame por favor! Sí, empezó así y nunca lo lamentaré bastante, ni te pediré perdón suficientes veces. Es cierto que Mario me metió la duda y la sospecha en la cabeza, pero yo debí reaccionar… y no lo hice. Me dejé manejar y seguí todas sus indicaciones, a pesar de no querer… porque yo te apreciaba como a una leal colaboradora. Pero me dejé arrastrar!

Hace una pausa y se sienta en la silla, delante de la mesa. Betty le observa interesada en saber como justificará sus actos.

Cuando estuvimos juntos por primera vez, yo sentí algo muy especial, pero no lo reconocí porque… era la primera vez que mi corazón sentía así. Al día siguiente, Calderón me preguntó cómo había resultado, y sólo supe decirle: “Dulce, fue dulce…” y a partir de ese momento, yo fui sintiéndote más próxima a mí, aunque todavía no reconocía mis sensaciones. Te dije que no he vuelto a estar con ninguna otra mujer desde entonces… y es verdad.
La noche que te seguí a casa de Inesita y golpeé a Nicolás… y me diste aquella cachetada… y luego te fuiste con él… entonces fue cuando me di cuenta… eran CELOS!!! Se me cayó la venda de los ojos, Betty! Tenía celos de Nicolás.
Tú intentabas preocuparme haciéndome creer que podríais adueñaros de Ecomoda. Pero yo aquella noche comprendí que TÚ me importabas más que la empresa. Al carajo Ecomoda, si tenía que ser sin ti! Te amo, Betty! Si tú te vas, yo me voy contigo, porque todo cambió en el camino!

- Y su boda? – Pregunta Betty desconfiada.

- Yo no me caso.

- No, pues! Usted es un cínico, doctor! Acabo de oírle hablar con su hermano, el doctor Calderón y le he oído aceptar su sugerencia de mandarme lejos, para que no le dañe su “no deseado” matrimonio… Acaso es capaz de negarlo? – Le increpa furiosa.

Armando se queda pasmado al oírla, pero reacciona rápido y la explica.

- Lamento que lo hayas oído, Betty. Aparenté aceptar para que me dejase en paz! Vuelve a intentar de nuevo organizar mi vida, y como es tan cansón… simulé estar de acuerdo para que dejara de insistir.

Betty le mira muy seria. No sabe qué pensar, porque parece sincero.

- Créeme, Betty. No me voy a casar con Marcela porque no la amo. Te amo a ti!

Se levanta y la abraza de nuevo.



******************************************************



Entra Marcela y, acto seguido, Dª Margarita, para que su hijo vuelva a la Sala de Juntas.

- Y esto? – Pregunta la primera al verle abrazarla.

- Armando, te esperan para continuar. – Dice su madre muy seria.

- Qué se lleva usted de Ecomoda? Démelo! – Y Marcela extiende la mano para que Betty la entregue la bolsa negra.

Armando, muy alterado, arranca la bolsa de la mano de Betty para que les dejen en paz y se la alcanza.

- Qué va a llevar, Marcela? Serán papeles para reciclar! Y ahorita nos dejan acá solitos y en un momento iré a la Sala de Juntas.

Dª Margarita va a replicar, pero Armando la dice enfadado al límite, mas controlando la voz:

- Mamá, por favor!

Se quedan solos, cierra la puerta y la ruega-ordena que no se vaya.

- Doctor, cómo se le ocurre que me quede acá? No puedo.

- Vaya a su casa, entonces. Yo iré en cuanto pueda salir de aquí.

- Me voy de Bogotá.

- QUÉ!!!

- No voy a dañarle el matrimonio!

- Qué matrimonio? NO HAY BODA! YO NO ME CASO!!!

- Adiós, doctor. – Se despide mansamente.

- Betty, espéreme en su casa! Betty?

Y ella asiente para que la deje marchar.



******************************************************



Armando abre la puerta y ven a Marcela sentada en el suelo, y a su madre en un sillón, leyendo las tarjetas y la carta de Mario.

Las dos levantan la vista incrédulas.

- Era ella tu amante! – Acusa Marcela echando fuego por los ojos. – Y yo creyendo que te encubría. Ella es la que ha provocado que desde hace meses no hayas vuelto a tocarme!

Betty le mira sorprendida gratamente, pues estaba convencida de que Armando “jugaba con dos barajas”, y Marcela sin pretenderlo, ha conseguido que decida darle un voto de confianza.

Cambiará sus planes.

Va a llamar a Cata para explicarle, disculparse y decirle que se queda en Bogotá.

Dª Margarita sólo ha acertado a decir:

- Ella… - Y mira a su hijo decepcionada.

Armando la acompaña al ascensor y repite:

- No se vuele! – Y la aprieta la mano.



******************************************************



Betty toma un taxi y va a casa.

Llama inmediatamente a Cata con el teléfono que se sube a su habitación, y le explica con todo detalle cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos.

- Comprendo, Betty. Vuelvo en tres o cuatro días, y entonces la llamo y quedamos. Pero mientras, vaya pensando en hacer un cambio drástico de imagen, incluso yo iría más allá y también cambiaría algunas cosas de mi vida…

- Dª Catalina, una vez intenté y fue peor.

- Betty, puedo enviarle a un salón de belleza y a una tienda donde me conocen. Si quiere les aviso que va a ir, y ellos la orientarán.

Betty piensa velozmente y responde:

- Adelante, Dª Catalina, estoy decidida. No tengo mucho que perder!



******************************************************



Llama inmediatamente a los teléfonos que le ha dado su amiga, antes de arrepentirse, y le dan cita para la mañana siguiente.

Después, se vuelve a refrescar bien la cara intentando disimular los efectos de llanto y baja a comer con sus padres.

Según pasa deja el teléfono inalámbrico en su lugar.

Dª Julia la observa discretamente.



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Por la tarde, casi a las ocho suena el timbre.

Ella ya había avisado a su madre que si venía D. Armando, les permitiesen hablar a solas.

La hace una seña y la buena mujer convence a su marido para que la acompañe a la cocina porque le necesita allí.

Betty abre y le invita a pasar a la salita.

- Perdone, Betty. Pero no he podido salir hasta ahora. – Se deja caer en un sillón muy abatido.

- D. Armando, debe ir a casa de sus padres o llegará tarde.

- Llegaré tarde a qué?

- A la entrega de regalos!

- Pero deje ya la cantaleta! Tengo que aprender chino para que entienda que no me caso? Empiezo a creer que usted desea verme casado con Marcela. Carajo! – Se altera ya hastiado de tanto repetir lo mismo.

- Se lo dijo usted?

-No hizo falta. Cuando Marcela terminó de leer su correspondencia, en un arranque de dignidad me dio una cachetada y canceló el matrimonio.

- Entonces… - Betty esperanzada.

- Entonces… punto final a este asunto! – Armando da por zanjado el tema.

- Cómo acabó la junta?

- Mi padre se ha hecho cargo de la presidencia sólo por unos días. Hasta que se hable con los abogados y el juez, y veamos cómo solucionar el problema. De todos modos, usted es la dueña. La pedirán que acuda a las reuniones de los próximos días.

- Doctor, qué pena con ellos! Creen que me he apropiado de su empresa.

- Comprendo su disgusto, Betty. Pero ya les he explicado que Mario y yo elaboramos ese plan y que usted sólo obedecía órdenes de su jefe.

- Aún así…

- Si usted accede a asistir a esas reuniones con los abogados y colabora en la recuperación de Ecomoda, nadie podrá albergar dudas con respecto a su honorabilidad.

- Ojalá!

Armando se levanta y acerca a ella despacito, la rodea la cintura y dice en su oído:

- Betty, venga conmigo a mi apartamento.

- Ay, no! Eso sí que no, doctor! – Niega con total seguridad.

- Pero…

- El día ha sido muy largo y duro, especialmente para usted. Pero yo sólo tengo fuerzas para acostarme, y no sé si conseguiré dormir.

Comprende que ella tiene razón y no insiste.

- Mañana la llamo. – Hace intención de darla un beso, pero Betty gira lentamente la cara evitándole.

- Hasta mañana, doctor. Que descanse. – Le despide dulcemente.

- Buenas noches, Betty. – La acaricia la cara y se va a su apartamento.



******************************************************



A la mañana siguiente va temprano al salón de belleza y la conducen directamente a un sillón.

El peluquero habla con ella acerca de su cabello y de las posibilidades de cambio.

Se miran a través del espejo mientras él la explica lo que ha hablado con Cata.

Betty acepta la opinión de los dos y se pone en sus manos.

Cuando termina con ella, ha desaparecido el horrible capul, han cortado unos centímetros su melena y han trabajado su rizo natural dejándolo muy bonito y atractivo.

Cuando se ve, apenas se reconoce. Así que el capul la transformaba tanto…

A continuación la guían a la zona de depilación, y la atiende una señorita que amablemente procede a liberarla del vello facial y a delinearla las cejas.

Al salir, se dirige a la tienda que la recomendó Cata.

Cuando llega se da a conocer y avisan a la dependienta que habló con su amiga.

Ésta la enseña y entrega para que se pruebe todos los modelos que le parecen adecuados según las indicaciones que recibió.

Finalmente, Betty elige varios conjuntos y trajes, juegos de lencería muy coquetos, dos pares de zapatos y dos bolsos a juego.

Paga en los dos establecimientos con los ahorros que ha logrado reunir en el último año, y vuelve a su casa tan feliz y admirándose en todos los escaparates por los que pasa.

Estaba parada delante de uno, cuando ha visto reflejado en el cristal a un triplepapito de los que le gustan a Aura Mª, que la miraba con descaro, pensando que ella no lo notaba.

Tiene la moral muy alta y echa a andar pisando fuerte.

Como dijo Dª Catalina… debe cambiar más cosas en su vida.



******************************************************



Entra en casa abriendo con su llave y su madre sale a su encuentro.

Se queda parada en el recibidor mirándola con la boca abierta.

- Betty, es usted mamita?

- Claro, mamá! Qué le parece? – Y sonríe girándose.

- Está muy linda! Y cómo se decidió?

- Tenía que cambiar, mamá. Me he dado cuenta de que iba disfrazada. Oculta bajo una máscara y unos ropajes de época.

D. Hermes viene del comedor al oírlas hablar y se queda parado al verla.

- Hija, es usted? Qué se hizo? Esa ropita la queda pequeña, estrecha… y la falda! Suba inmediatamente a su cuarto a vestirse decentemente!

- Papá, me gusto más así y voy a usar esta ropa. La otra la tiraré porque no quiero tan mal a nadie como para regalársela.

Betty no se amilana. Habla bajito, pero tan seria que su padre calló y volvió al comedor.

Esto le confirmaba que Betty estaba muy extraña últimamente y sospecha que el cambio de su hija es más profundo.

Quizá ese doctorcito tenga algo que ver en el asunto.

Va a estar muy atento y a investigar por su cuenta...



CONTINUARÁ...



Ya está! De nuevo me he tirado de cabeza al río.
Veréis, es que mientras escribo las historias me gustan mucho y me lo paso genial, pero cuando empiezo a pensar en colgar... me empiezan a entrar las inseguridades: Adónde vas con esto? Tampoco es nada del otro mundo...
Yo ya soy consciente de eso, pero bueno, espero que os guste.
Porfa, dejad vuestras opiniones. Besos.
Me ha gustado muchisimo y estoy muy contenta de poder leerte otra vez. Lo dicho que ya me tienes abonada a leerte, un beso y adelante que lo haces muy bien.
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