ME DIRÁS QUE VOY DEPRISA.- Capítulo V

ME DIRÁS QUE VOY DEPRISA.- Capítulo V

Calipso
Calipso

November 23rd, 2007, 3:33 pm #1



Alza las cejas y se lo dice bajando la voz, en un tono confidencial que la convence del carácter oficial del asunto.

- Tan serio es? –Pregunta la recepcionista impresionada.

- Es. –Responde lacónico dándose importancia.

- A ver si van a peligrar nuestros puestos de trabajo…

- No, eso no está en peligro pero no puedo decir más. –Le da un ligero beso en los labios.- Me voy.

- Pues cuídese y no vaya a ponerse en peligro.

- Sí, mi reina, yo me cuido para usted. Tranquila.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo V.- Un tipo con mi Betty…?



Sale a la calle, va a por la moto y se apuesta al acecho, medio escondido tras una furgoneta que está allí aparcada para no ser visto por las secretarias, que van saliendo, hablan un momento, y luego se despiden para cada una tomar su camino.

No tiene que esperar mucho pues al cabo de unos minutos sale Betty acompañada de Michel que para un taxi.

Suben los dos y arranca de inmediato, de modo que Freddy pone en marcha la moto y comienza a seguirles.

No le resulta fácil, porque como todos los taxis son iguales le es muy difícil distinguir el que le interesa, pero consigue cumplir su objetivo y mientras Michel paga al taxista él estaciona a la vuelta de la esquina.

La pareja entra a un local, se instala en una mesa y charla animadamente.

- Entonces, Betty, dice que ahora se encuentra más a gusto en la empresa?

- Sí, mi situación en Ecomoda ha mejorado mucho… estoy ubicada en un despacho normal…

- Ahora su jefe está en el extranjero… -Apunta Michel malicioso.

- Bueno… eso… eso también. –Sonríe dulcemente.

- Vea, Betty, yo no sé cual era el problema, pero sí sé que algo relacionado con él la tenía muy angustiada en Cartagena, así que supongo que el hecho de que esté de viaje por largo tiempo será beneficioso para usted.

- Sí, yo estaba muy estresada porque habíamos vivido una época bastante difícil, pero ahora las cosas han cambiado y todo está tranquilo. –Contesta Betty evitando hablar de Armando.

Les traen las consumiciones, dan un sorbo y Michel pregunta:

- Le apetece bailar?

- No lo hago muy bien, pero si no le importa exponerse a recibir algún pisotón…

Freddy les observa discretamente desde el mostrador que hay cerca de la entrada y no pierde detalle mientras bebe el whisky que se ha pedido diciendo para sí:

“Como estoy en misión oficial, paga la empresa.”

Los dos disfrutan una velada tranquila y apacible en agradable compañía, a ratos charlando y a ratos bailando estrechamente vigilados por el mensajero, y poco antes de la medianoche Michel deja a Betty en la puerta de su casa, y Freddy pone dirección a la suya.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A la mañana siguiente informa a Mario.

- Se pasaron dos horas hablando y bailando.

- Con que bailando, ah? –Frunce el ceño fastidiado.

- Sí, doctor, bailaron. –Confirma Freddy.

- Arrunchaditos?

- Pues, hombre… normal. –Se encoge de hombros.

- Tan normal como baila usted con su novia?

- Nooo! –Exclama y aclara rápido.- Sin espachurrarse.

- OK, Freddy! Gracias por el servicio y por el informe. Tenga este impreso y pase por caja para que le paguen sus “gastos de representación”.

- Muy bien, don Mario, y si me vuelve a necesitar ya sabe que…

- Sí, sí, usted sólo tiene que estar atento por si aparece de nuevo por acá ese tinieblo. En ese caso tendremos que repetir la operación y volverá a seguir a la paloma. Para protegerla, ya sabe… -Se apresura a añadir.

- OK, doctor! –Sale.

Y Mario se queda indeciso.

“No sé si avisar a mi compadre o no, porque si no hay motivo, para qué le voy a hacer pasar un mal rato? Mejor voy a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos…”





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Ese día todo ha estado muy tranquilo y Mario se las promete muy felices porque el francés no ha aparecido, así que sale de Ecomoda con Sandra dispuesto a pasar una rica tarde cuando ve que Freddy está aparcando la moto de vuelta de un encargo.

- Qué hay, doctor, sin novedad en el frente? –Le guiña un ojo como un conspirador.

- Así es, Freddy, todo bajo control. Hasta mañana.

- Adiós, don Mario.

Se queda hablando con Wilson mientras se despiden las muchachas, pero en ese preciso momento… se detiene un taxi delante de ellos y Michel se apea apresuradamente.

Éste se dirige al grupo de secretarias que están ante la puerta.

- Señoras, por favor, saben si ya se fue Betty? Es que he quedado en venir a buscarla, pero el tráfico está hoggible y me ha retrasado considerablemente.

Mario y Freddy se dirigen una mirada de entendimiento.

- No se ha ido. –Contesta Sofía.- Está esperándole arriba.

- Gracias. Subiré a buscarla.

- No es necesario, señor Doinell. Voy a avisarla desde recepción de que usted ya ha llegado, sí? –Se ofrece Aura Mª encantada de darle el estupendo mensaje a su amiga.

- Sí, muchas gracias, mademoiselle. Yo la esperaré aquí en el taxi.

Aura Mª entra a llamar por teléfono mientras Mario hace un discreto gesto con la cabeza a Freddy, y éste dice a las del cuartel que avisen a su novia de que tiene que hacer una gestión para la empresa.

- A estas horas? –Pregunta Berta con suspicacia.

- Ha surgido un imponderable. –Contesta sin dar más explicaciones, y acto seguido toma la moto apresuradamente, avanza hasta la siguiente esquina para ocultarse de la vista de todos y espera a que pase el taxi.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Sandra, ha llegado su jefe? –Pregunta el mensajero a la mañana siguiente.

- Sí, está en su despacho. Y de un humor… -Sacude una mano.

- Pues estoy seguro de que mejorará después de que yo le cuente. –Dice con cara de satisfacción.- Vea si puede recibirme.

- Eso seguro porque me dijo que le está esperando. –Toma el teléfono y marca la extensión.

- Sí, Sandra?

- Ya está aquí Freddy.

- Que pase inmediatamente. –Se levanta de un salto.

- Ahora mismo, doctor. –Cuelga y dice dirigiéndose al mensajero.- Entre.

Freddy respira hondo, abre la puerta sonriente y saluda.

- Buenos días. Permiso.

- Siga, siga y cuénteme. Vamos, que estoy en vilo!

- Vea, doctor, según se fueron de aquí… dónde me dirá que fueron?

- No me provoca jugar a las adivinanzas! –Vocea recordando al gritón de su hermano.

- Key! Key! A casa de la doctora Pinzón.

- A casa de… -Palidece y aventura.- …a presentarle a los papás?

- Eso mismo he pensado yo. –Asiente con la cabeza, satisfecho.- No es buena noticia?

Mario obvia esa alegría y contesta malhumorado.

- Y usted, supongo que no podría oír nada…

- Ni modo! Yo me quedé fuera aparcado, pero como tardaban… al final me armé de valor y muy despacio llegué a la ventana.

- Bravo! –Le jalea animado.- Y qué vio?

- Que estaban los cuatro sentados tan ricamente en una salita tomando unos pasabocas y unos refrescos, y charlando muy contentos.

- Que mal me huele todo esto… -Murmura Mario muy inquieto.

- Pero, doctor Calderón, el hecho de que haya ido a conocer a los papás de Betty es buena señal. –Asegura Freddy porque ignora los verdaderos temores de Mario.- Eso quiere decir que está verdaderamente interesado en la doctora y no pretende nada censurable.

Estas palabras recuerdan al conspirador la excusa que dio a Freddy para seguir a Betty.

- Sí, sí, comprendo que tiene razón en eso, que el franchute demuestra buenas intenciones… pero qué tal si la convence y se la lleva con él a Cartagena? –Improvisa cambiando de estrategia.

- Ya entiendo. –Pero no entiende nada.

- Nos quedaríamos sin una empleada valiosísima! –Exclama Mario.- Hay que seguir vigilándoles y estar preparados si llegase el caso.

- El caso de qué, doctor? –Pregunta Freddy ya un poco mosca.

- El caso de… no sé… de ofrecer a Beatriz una mejora salarial, por ejemplo, para que se lo piense y no nos deje.

- Ya… -Contesta el mensajero siguiendo la corriente al jefe.

- Bueno, ahora vaya a atender a su trabajo que yo voy a informar al doctor Mendoza.

- OK! A sus órdenes, estimado vicepresidente.

No se va muy convencido porque no cree que una subida de sueldo haga que Betty desista de casarse con ese buen mozo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Según el mensajero sale al lobby, Mario se lanza al teléfono y marca el número del móvil de Armando.

- Aló, Calderón, cómo va todo?

- Pues la verdad es que no sé, hermano.

- Vamos, explíquese! –Exclama Armando alterado.- Le pasa algo a Betty? Va mal la empresa?

- Ecomoda va sobre ruedas, como cuando usted se fue.

- Entonces es sobre Betty. Hable! –Le exige muy preocupado.

- Vea, es que ha aparecido un tipo por aquí…

- Un tipo con mi Betty? –Sorprendido al límite.

- Sí, parece ser que es un francés al que ella conoció en Cartagena. El caso es que él ha venido a Bogotá dizque por negocios… y por las tardes viene a buscarla a la salida y se van juntos por ahí.

- … -La impresión le impide articular palabra.

- Mendoza…? –Le llama Mario.

- Acá sigo. –Responde totalmente serio.- Y desde cuándo sucede eso?

- Desde hace dos días. Del primero no le dije nada porque pensé que era algo accidental, pero como ayer se repitió, he decidido informarle.

- Y eso es todo lo que sabemos?

- Bueno, yo velando por usted como buen hermano… encargué a Freddy que les siguiera.

- No le habrá contado!

- No, hombre, cómo piensa? Le dije que en Ecomoda apreciamos mucho a la doctora Pinzón y quería que la cuidase hasta saber más del tipo.

- Debería haber ido usted.

- Sí, no diga más! Con Sandra del brazo. Ya me dirá como se lo iba a explicar.

- Bueno, dígame qué ha averiguado Freddy.

- Pues que anteayer fueron a un local donde charlaron largamente y luego bailaron.

- Bailaron… cómo? –Angustiado.

- Según nuestro investigador, no como él con su novia. Es decir, que corría el aire entre ellos.

- De acuerdo. Y ayer?

- Ayer fueron a la casa de los Pinzón y allá se quedaron toda la tarde de tertulia con los papás.

- Se lo ha presentado a los padres!!!??? Calderón, tengo que regresar! Yo dejo la gira a medias y me vuelvo!

- No! Tranquilo de momento, que nosotros vigilamos.

- Pero cómo voy a estar tranquilo? –Dice descompuesto.- A ver qué van a poder impedir ustedes si hasta le ha llevado a casa? Yo me regreso ya!

- Espere hoy! Sólo hoy. Piense que este individuo tiene un negocio lejos y no puede desatenderlo indefinidamente…

Armando está tentado de dejar todo el asunto de las franquicias empantanado y salir volado a Bogotá para encontrarse con Betty e intentar contrarrestar la acción de ese admirador extranjero, pero se esfuerza por frenar su temperamento impulsivo y atender el consejo de Mario.

- OK! Me quedaré hoy porque además tengo una cita en la que voy a cerrar un contrato. Pero mañana viernes, que sólo tengo previsto el traslado a Asunción me vuelvo a Bogotá y estoy allá el fin de semana. La próxima entrevista es el lunes…

- Bueno, tigre, eso es más razonable. Nosotros estaremos atentos esta tarde y mañana le informo.

- Al minuto, Calderón! Al minuto! –Exige muerto de celos.

- Confíe en nosotros.

- Esto… oiga, y no podría continuar usted con la gira? Ya está restablecido, sí?

- Bueno… mejor… sí, estoy mejor. Ya me quitaron el collarín y ando sin muletas, pero aún cojeo y me resiento con frecuencia. Usted esté tranquilo. –Se resiste a separarse de su chica.

“Sí, ahora me voy a ir y dejar estancada mi relación con Sandra. Ni de fundas!”

- Está bien, adiós. –Cuelga malhumorado y refunfuña.-“Tranquilo!” Voy a estar tranquilo después de lo que me ha dicho? Con lo mal que lo estoy pasando por estar tanto tiempo sin verla… para que encima ahora venga otro y me la vuele. Yo no iré hasta mañana, pero la llamo ahora mismo.

Dicho y hecho. Marca el número de Ecomoda y Aura Mª le pasa con Betty.

RINGGG!!! Suena el teléfono de sobremesa.

- Aló?

- Betty, qué alegría escucharla! –Se derrite de placer.

- Doctor, algún problema?

- No, pero quería oír su voz.

- Si hemos hablado ayer cuando llamó para informarme sobre las negociaciones de la franquicia de Santiago de Chile… -Contesta sorprendida.

- Es que yo la extraño mucho. –Cariñoso.

- Doctor…

- Nunca me va a creer, Betty?

- Cambiemos de tema.

- Key, key. Hay alguna novedad?

- Ninguna, don Armando. Todo va según lo previsto y hoy estoy pendiente de que me mande por fax los documentos del contrato tan pronto como esté firmado para incluirlo en el archivo de las franquicias.

- Ya, Betty. Tengo la reunión dentro de una hora y se lo enviaré inmediatamente.

- Muy bien, doctor. Quiere algo más?

- Sí, pero si se lo digo me va a regañar.

- No sé. Depende.

- La quiero. Y usted a mí?

- No le voy a contestar, don Armando.

- Está bien, yo sé que quien calla, otorga… hasta pronto y cuídese mucho, sí?

- Lo haré por la cuenta que me tiene. Chao.

- Adiós, Betty. Le mando un beso.

Armando se despide disgustado por la aparente indiferencia de Betty, y eso refuerza su decisión de ir a Bogotá el viernes.

Este fin de semana tiene que marcar un antes y un después para los dos. Aún no sabe cómo pero va a convencer a Betty de que su futuro está ligado a él y que es un destino feliz y dichoso, pero hace tiempo comprendió que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante y es lo que va a hacer.

Le hablará con el corazón en la mano.



CONTINUARÁ…





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Hola, chicas, tenemos al bello bobo al borde del ataque de nervios, pero ha tomado la decisión de agarrar al toro por los cuernos y va a ir a hablar con ella con la verdad por delante y el corazón en la mano.

Lo que pasa es que conociendo a Beatriz Terca Pinzón… miedo me da que se lo vaya a destrozar con su férrea desconfianza.

Debería Betty empezar a creer un poquitico en él? Besos a todas.
Quote
Share

Rita
Rita

November 23rd, 2007, 4:08 pm #2

DE esta le da un ataque , pero yo creo que si que debe de ir con la vaerdad y que Betty comience a creer en el . viendo lo cambiado que esta y poco a poco lo deje demostrarle cuanto la quiere y ha cambiado.
Quote
Share

mcarmenb
mcarmenb

November 23rd, 2007, 4:43 pm #3


Alza las cejas y se lo dice bajando la voz, en un tono confidencial que la convence del carácter oficial del asunto.

- Tan serio es? –Pregunta la recepcionista impresionada.

- Es. –Responde lacónico dándose importancia.

- A ver si van a peligrar nuestros puestos de trabajo…

- No, eso no está en peligro pero no puedo decir más. –Le da un ligero beso en los labios.- Me voy.

- Pues cuídese y no vaya a ponerse en peligro.

- Sí, mi reina, yo me cuido para usted. Tranquila.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo V.- Un tipo con mi Betty…?



Sale a la calle, va a por la moto y se apuesta al acecho, medio escondido tras una furgoneta que está allí aparcada para no ser visto por las secretarias, que van saliendo, hablan un momento, y luego se despiden para cada una tomar su camino.

No tiene que esperar mucho pues al cabo de unos minutos sale Betty acompañada de Michel que para un taxi.

Suben los dos y arranca de inmediato, de modo que Freddy pone en marcha la moto y comienza a seguirles.

No le resulta fácil, porque como todos los taxis son iguales le es muy difícil distinguir el que le interesa, pero consigue cumplir su objetivo y mientras Michel paga al taxista él estaciona a la vuelta de la esquina.

La pareja entra a un local, se instala en una mesa y charla animadamente.

- Entonces, Betty, dice que ahora se encuentra más a gusto en la empresa?

- Sí, mi situación en Ecomoda ha mejorado mucho… estoy ubicada en un despacho normal…

- Ahora su jefe está en el extranjero… -Apunta Michel malicioso.

- Bueno… eso… eso también. –Sonríe dulcemente.

- Vea, Betty, yo no sé cual era el problema, pero sí sé que algo relacionado con él la tenía muy angustiada en Cartagena, así que supongo que el hecho de que esté de viaje por largo tiempo será beneficioso para usted.

- Sí, yo estaba muy estresada porque habíamos vivido una época bastante difícil, pero ahora las cosas han cambiado y todo está tranquilo. –Contesta Betty evitando hablar de Armando.

Les traen las consumiciones, dan un sorbo y Michel pregunta:

- Le apetece bailar?

- No lo hago muy bien, pero si no le importa exponerse a recibir algún pisotón…

Freddy les observa discretamente desde el mostrador que hay cerca de la entrada y no pierde detalle mientras bebe el whisky que se ha pedido diciendo para sí:

“Como estoy en misión oficial, paga la empresa.”

Los dos disfrutan una velada tranquila y apacible en agradable compañía, a ratos charlando y a ratos bailando estrechamente vigilados por el mensajero, y poco antes de la medianoche Michel deja a Betty en la puerta de su casa, y Freddy pone dirección a la suya.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A la mañana siguiente informa a Mario.

- Se pasaron dos horas hablando y bailando.

- Con que bailando, ah? –Frunce el ceño fastidiado.

- Sí, doctor, bailaron. –Confirma Freddy.

- Arrunchaditos?

- Pues, hombre… normal. –Se encoge de hombros.

- Tan normal como baila usted con su novia?

- Nooo! –Exclama y aclara rápido.- Sin espachurrarse.

- OK, Freddy! Gracias por el servicio y por el informe. Tenga este impreso y pase por caja para que le paguen sus “gastos de representación”.

- Muy bien, don Mario, y si me vuelve a necesitar ya sabe que…

- Sí, sí, usted sólo tiene que estar atento por si aparece de nuevo por acá ese tinieblo. En ese caso tendremos que repetir la operación y volverá a seguir a la paloma. Para protegerla, ya sabe… -Se apresura a añadir.

- OK, doctor! –Sale.

Y Mario se queda indeciso.

“No sé si avisar a mi compadre o no, porque si no hay motivo, para qué le voy a hacer pasar un mal rato? Mejor voy a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos…”





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Ese día todo ha estado muy tranquilo y Mario se las promete muy felices porque el francés no ha aparecido, así que sale de Ecomoda con Sandra dispuesto a pasar una rica tarde cuando ve que Freddy está aparcando la moto de vuelta de un encargo.

- Qué hay, doctor, sin novedad en el frente? –Le guiña un ojo como un conspirador.

- Así es, Freddy, todo bajo control. Hasta mañana.

- Adiós, don Mario.

Se queda hablando con Wilson mientras se despiden las muchachas, pero en ese preciso momento… se detiene un taxi delante de ellos y Michel se apea apresuradamente.

Éste se dirige al grupo de secretarias que están ante la puerta.

- Señoras, por favor, saben si ya se fue Betty? Es que he quedado en venir a buscarla, pero el tráfico está hoggible y me ha retrasado considerablemente.

Mario y Freddy se dirigen una mirada de entendimiento.

- No se ha ido. –Contesta Sofía.- Está esperándole arriba.

- Gracias. Subiré a buscarla.

- No es necesario, señor Doinell. Voy a avisarla desde recepción de que usted ya ha llegado, sí? –Se ofrece Aura Mª encantada de darle el estupendo mensaje a su amiga.

- Sí, muchas gracias, mademoiselle. Yo la esperaré aquí en el taxi.

Aura Mª entra a llamar por teléfono mientras Mario hace un discreto gesto con la cabeza a Freddy, y éste dice a las del cuartel que avisen a su novia de que tiene que hacer una gestión para la empresa.

- A estas horas? –Pregunta Berta con suspicacia.

- Ha surgido un imponderable. –Contesta sin dar más explicaciones, y acto seguido toma la moto apresuradamente, avanza hasta la siguiente esquina para ocultarse de la vista de todos y espera a que pase el taxi.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Sandra, ha llegado su jefe? –Pregunta el mensajero a la mañana siguiente.

- Sí, está en su despacho. Y de un humor… -Sacude una mano.

- Pues estoy seguro de que mejorará después de que yo le cuente. –Dice con cara de satisfacción.- Vea si puede recibirme.

- Eso seguro porque me dijo que le está esperando. –Toma el teléfono y marca la extensión.

- Sí, Sandra?

- Ya está aquí Freddy.

- Que pase inmediatamente. –Se levanta de un salto.

- Ahora mismo, doctor. –Cuelga y dice dirigiéndose al mensajero.- Entre.

Freddy respira hondo, abre la puerta sonriente y saluda.

- Buenos días. Permiso.

- Siga, siga y cuénteme. Vamos, que estoy en vilo!

- Vea, doctor, según se fueron de aquí… dónde me dirá que fueron?

- No me provoca jugar a las adivinanzas! –Vocea recordando al gritón de su hermano.

- Key! Key! A casa de la doctora Pinzón.

- A casa de… -Palidece y aventura.- …a presentarle a los papás?

- Eso mismo he pensado yo. –Asiente con la cabeza, satisfecho.- No es buena noticia?

Mario obvia esa alegría y contesta malhumorado.

- Y usted, supongo que no podría oír nada…

- Ni modo! Yo me quedé fuera aparcado, pero como tardaban… al final me armé de valor y muy despacio llegué a la ventana.

- Bravo! –Le jalea animado.- Y qué vio?

- Que estaban los cuatro sentados tan ricamente en una salita tomando unos pasabocas y unos refrescos, y charlando muy contentos.

- Que mal me huele todo esto… -Murmura Mario muy inquieto.

- Pero, doctor Calderón, el hecho de que haya ido a conocer a los papás de Betty es buena señal. –Asegura Freddy porque ignora los verdaderos temores de Mario.- Eso quiere decir que está verdaderamente interesado en la doctora y no pretende nada censurable.

Estas palabras recuerdan al conspirador la excusa que dio a Freddy para seguir a Betty.

- Sí, sí, comprendo que tiene razón en eso, que el franchute demuestra buenas intenciones… pero qué tal si la convence y se la lleva con él a Cartagena? –Improvisa cambiando de estrategia.

- Ya entiendo. –Pero no entiende nada.

- Nos quedaríamos sin una empleada valiosísima! –Exclama Mario.- Hay que seguir vigilándoles y estar preparados si llegase el caso.

- El caso de qué, doctor? –Pregunta Freddy ya un poco mosca.

- El caso de… no sé… de ofrecer a Beatriz una mejora salarial, por ejemplo, para que se lo piense y no nos deje.

- Ya… -Contesta el mensajero siguiendo la corriente al jefe.

- Bueno, ahora vaya a atender a su trabajo que yo voy a informar al doctor Mendoza.

- OK! A sus órdenes, estimado vicepresidente.

No se va muy convencido porque no cree que una subida de sueldo haga que Betty desista de casarse con ese buen mozo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Según el mensajero sale al lobby, Mario se lanza al teléfono y marca el número del móvil de Armando.

- Aló, Calderón, cómo va todo?

- Pues la verdad es que no sé, hermano.

- Vamos, explíquese! –Exclama Armando alterado.- Le pasa algo a Betty? Va mal la empresa?

- Ecomoda va sobre ruedas, como cuando usted se fue.

- Entonces es sobre Betty. Hable! –Le exige muy preocupado.

- Vea, es que ha aparecido un tipo por aquí…

- Un tipo con mi Betty? –Sorprendido al límite.

- Sí, parece ser que es un francés al que ella conoció en Cartagena. El caso es que él ha venido a Bogotá dizque por negocios… y por las tardes viene a buscarla a la salida y se van juntos por ahí.

- … -La impresión le impide articular palabra.

- Mendoza…? –Le llama Mario.

- Acá sigo. –Responde totalmente serio.- Y desde cuándo sucede eso?

- Desde hace dos días. Del primero no le dije nada porque pensé que era algo accidental, pero como ayer se repitió, he decidido informarle.

- Y eso es todo lo que sabemos?

- Bueno, yo velando por usted como buen hermano… encargué a Freddy que les siguiera.

- No le habrá contado!

- No, hombre, cómo piensa? Le dije que en Ecomoda apreciamos mucho a la doctora Pinzón y quería que la cuidase hasta saber más del tipo.

- Debería haber ido usted.

- Sí, no diga más! Con Sandra del brazo. Ya me dirá como se lo iba a explicar.

- Bueno, dígame qué ha averiguado Freddy.

- Pues que anteayer fueron a un local donde charlaron largamente y luego bailaron.

- Bailaron… cómo? –Angustiado.

- Según nuestro investigador, no como él con su novia. Es decir, que corría el aire entre ellos.

- De acuerdo. Y ayer?

- Ayer fueron a la casa de los Pinzón y allá se quedaron toda la tarde de tertulia con los papás.

- Se lo ha presentado a los padres!!!??? Calderón, tengo que regresar! Yo dejo la gira a medias y me vuelvo!

- No! Tranquilo de momento, que nosotros vigilamos.

- Pero cómo voy a estar tranquilo? –Dice descompuesto.- A ver qué van a poder impedir ustedes si hasta le ha llevado a casa? Yo me regreso ya!

- Espere hoy! Sólo hoy. Piense que este individuo tiene un negocio lejos y no puede desatenderlo indefinidamente…

Armando está tentado de dejar todo el asunto de las franquicias empantanado y salir volado a Bogotá para encontrarse con Betty e intentar contrarrestar la acción de ese admirador extranjero, pero se esfuerza por frenar su temperamento impulsivo y atender el consejo de Mario.

- OK! Me quedaré hoy porque además tengo una cita en la que voy a cerrar un contrato. Pero mañana viernes, que sólo tengo previsto el traslado a Asunción me vuelvo a Bogotá y estoy allá el fin de semana. La próxima entrevista es el lunes…

- Bueno, tigre, eso es más razonable. Nosotros estaremos atentos esta tarde y mañana le informo.

- Al minuto, Calderón! Al minuto! –Exige muerto de celos.

- Confíe en nosotros.

- Esto… oiga, y no podría continuar usted con la gira? Ya está restablecido, sí?

- Bueno… mejor… sí, estoy mejor. Ya me quitaron el collarín y ando sin muletas, pero aún cojeo y me resiento con frecuencia. Usted esté tranquilo. –Se resiste a separarse de su chica.

“Sí, ahora me voy a ir y dejar estancada mi relación con Sandra. Ni de fundas!”

- Está bien, adiós. –Cuelga malhumorado y refunfuña.-“Tranquilo!” Voy a estar tranquilo después de lo que me ha dicho? Con lo mal que lo estoy pasando por estar tanto tiempo sin verla… para que encima ahora venga otro y me la vuele. Yo no iré hasta mañana, pero la llamo ahora mismo.

Dicho y hecho. Marca el número de Ecomoda y Aura Mª le pasa con Betty.

RINGGG!!! Suena el teléfono de sobremesa.

- Aló?

- Betty, qué alegría escucharla! –Se derrite de placer.

- Doctor, algún problema?

- No, pero quería oír su voz.

- Si hemos hablado ayer cuando llamó para informarme sobre las negociaciones de la franquicia de Santiago de Chile… -Contesta sorprendida.

- Es que yo la extraño mucho. –Cariñoso.

- Doctor…

- Nunca me va a creer, Betty?

- Cambiemos de tema.

- Key, key. Hay alguna novedad?

- Ninguna, don Armando. Todo va según lo previsto y hoy estoy pendiente de que me mande por fax los documentos del contrato tan pronto como esté firmado para incluirlo en el archivo de las franquicias.

- Ya, Betty. Tengo la reunión dentro de una hora y se lo enviaré inmediatamente.

- Muy bien, doctor. Quiere algo más?

- Sí, pero si se lo digo me va a regañar.

- No sé. Depende.

- La quiero. Y usted a mí?

- No le voy a contestar, don Armando.

- Está bien, yo sé que quien calla, otorga… hasta pronto y cuídese mucho, sí?

- Lo haré por la cuenta que me tiene. Chao.

- Adiós, Betty. Le mando un beso.

Armando se despide disgustado por la aparente indiferencia de Betty, y eso refuerza su decisión de ir a Bogotá el viernes.

Este fin de semana tiene que marcar un antes y un después para los dos. Aún no sabe cómo pero va a convencer a Betty de que su futuro está ligado a él y que es un destino feliz y dichoso, pero hace tiempo comprendió que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante y es lo que va a hacer.

Le hablará con el corazón en la mano.



CONTINUARÁ…





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Hola, chicas, tenemos al bello bobo al borde del ataque de nervios, pero ha tomado la decisión de agarrar al toro por los cuernos y va a ir a hablar con ella con la verdad por delante y el corazón en la mano.

Lo que pasa es que conociendo a Beatriz Terca Pinzón… miedo me da que se lo vaya a destrozar con su férrea desconfianza.

Debería Betty empezar a creer un poquitico en él? Besos a todas.
de momento, no ser tan, tan, tan rigida.

un saludo

mcarmenb
Quote
Share

Cata
Cata

November 23rd, 2007, 7:23 pm #4


Alza las cejas y se lo dice bajando la voz, en un tono confidencial que la convence del carácter oficial del asunto.

- Tan serio es? –Pregunta la recepcionista impresionada.

- Es. –Responde lacónico dándose importancia.

- A ver si van a peligrar nuestros puestos de trabajo…

- No, eso no está en peligro pero no puedo decir más. –Le da un ligero beso en los labios.- Me voy.

- Pues cuídese y no vaya a ponerse en peligro.

- Sí, mi reina, yo me cuido para usted. Tranquila.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo V.- Un tipo con mi Betty…?



Sale a la calle, va a por la moto y se apuesta al acecho, medio escondido tras una furgoneta que está allí aparcada para no ser visto por las secretarias, que van saliendo, hablan un momento, y luego se despiden para cada una tomar su camino.

No tiene que esperar mucho pues al cabo de unos minutos sale Betty acompañada de Michel que para un taxi.

Suben los dos y arranca de inmediato, de modo que Freddy pone en marcha la moto y comienza a seguirles.

No le resulta fácil, porque como todos los taxis son iguales le es muy difícil distinguir el que le interesa, pero consigue cumplir su objetivo y mientras Michel paga al taxista él estaciona a la vuelta de la esquina.

La pareja entra a un local, se instala en una mesa y charla animadamente.

- Entonces, Betty, dice que ahora se encuentra más a gusto en la empresa?

- Sí, mi situación en Ecomoda ha mejorado mucho… estoy ubicada en un despacho normal…

- Ahora su jefe está en el extranjero… -Apunta Michel malicioso.

- Bueno… eso… eso también. –Sonríe dulcemente.

- Vea, Betty, yo no sé cual era el problema, pero sí sé que algo relacionado con él la tenía muy angustiada en Cartagena, así que supongo que el hecho de que esté de viaje por largo tiempo será beneficioso para usted.

- Sí, yo estaba muy estresada porque habíamos vivido una época bastante difícil, pero ahora las cosas han cambiado y todo está tranquilo. –Contesta Betty evitando hablar de Armando.

Les traen las consumiciones, dan un sorbo y Michel pregunta:

- Le apetece bailar?

- No lo hago muy bien, pero si no le importa exponerse a recibir algún pisotón…

Freddy les observa discretamente desde el mostrador que hay cerca de la entrada y no pierde detalle mientras bebe el whisky que se ha pedido diciendo para sí:

“Como estoy en misión oficial, paga la empresa.”

Los dos disfrutan una velada tranquila y apacible en agradable compañía, a ratos charlando y a ratos bailando estrechamente vigilados por el mensajero, y poco antes de la medianoche Michel deja a Betty en la puerta de su casa, y Freddy pone dirección a la suya.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A la mañana siguiente informa a Mario.

- Se pasaron dos horas hablando y bailando.

- Con que bailando, ah? –Frunce el ceño fastidiado.

- Sí, doctor, bailaron. –Confirma Freddy.

- Arrunchaditos?

- Pues, hombre… normal. –Se encoge de hombros.

- Tan normal como baila usted con su novia?

- Nooo! –Exclama y aclara rápido.- Sin espachurrarse.

- OK, Freddy! Gracias por el servicio y por el informe. Tenga este impreso y pase por caja para que le paguen sus “gastos de representación”.

- Muy bien, don Mario, y si me vuelve a necesitar ya sabe que…

- Sí, sí, usted sólo tiene que estar atento por si aparece de nuevo por acá ese tinieblo. En ese caso tendremos que repetir la operación y volverá a seguir a la paloma. Para protegerla, ya sabe… -Se apresura a añadir.

- OK, doctor! –Sale.

Y Mario se queda indeciso.

“No sé si avisar a mi compadre o no, porque si no hay motivo, para qué le voy a hacer pasar un mal rato? Mejor voy a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos…”





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Ese día todo ha estado muy tranquilo y Mario se las promete muy felices porque el francés no ha aparecido, así que sale de Ecomoda con Sandra dispuesto a pasar una rica tarde cuando ve que Freddy está aparcando la moto de vuelta de un encargo.

- Qué hay, doctor, sin novedad en el frente? –Le guiña un ojo como un conspirador.

- Así es, Freddy, todo bajo control. Hasta mañana.

- Adiós, don Mario.

Se queda hablando con Wilson mientras se despiden las muchachas, pero en ese preciso momento… se detiene un taxi delante de ellos y Michel se apea apresuradamente.

Éste se dirige al grupo de secretarias que están ante la puerta.

- Señoras, por favor, saben si ya se fue Betty? Es que he quedado en venir a buscarla, pero el tráfico está hoggible y me ha retrasado considerablemente.

Mario y Freddy se dirigen una mirada de entendimiento.

- No se ha ido. –Contesta Sofía.- Está esperándole arriba.

- Gracias. Subiré a buscarla.

- No es necesario, señor Doinell. Voy a avisarla desde recepción de que usted ya ha llegado, sí? –Se ofrece Aura Mª encantada de darle el estupendo mensaje a su amiga.

- Sí, muchas gracias, mademoiselle. Yo la esperaré aquí en el taxi.

Aura Mª entra a llamar por teléfono mientras Mario hace un discreto gesto con la cabeza a Freddy, y éste dice a las del cuartel que avisen a su novia de que tiene que hacer una gestión para la empresa.

- A estas horas? –Pregunta Berta con suspicacia.

- Ha surgido un imponderable. –Contesta sin dar más explicaciones, y acto seguido toma la moto apresuradamente, avanza hasta la siguiente esquina para ocultarse de la vista de todos y espera a que pase el taxi.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Sandra, ha llegado su jefe? –Pregunta el mensajero a la mañana siguiente.

- Sí, está en su despacho. Y de un humor… -Sacude una mano.

- Pues estoy seguro de que mejorará después de que yo le cuente. –Dice con cara de satisfacción.- Vea si puede recibirme.

- Eso seguro porque me dijo que le está esperando. –Toma el teléfono y marca la extensión.

- Sí, Sandra?

- Ya está aquí Freddy.

- Que pase inmediatamente. –Se levanta de un salto.

- Ahora mismo, doctor. –Cuelga y dice dirigiéndose al mensajero.- Entre.

Freddy respira hondo, abre la puerta sonriente y saluda.

- Buenos días. Permiso.

- Siga, siga y cuénteme. Vamos, que estoy en vilo!

- Vea, doctor, según se fueron de aquí… dónde me dirá que fueron?

- No me provoca jugar a las adivinanzas! –Vocea recordando al gritón de su hermano.

- Key! Key! A casa de la doctora Pinzón.

- A casa de… -Palidece y aventura.- …a presentarle a los papás?

- Eso mismo he pensado yo. –Asiente con la cabeza, satisfecho.- No es buena noticia?

Mario obvia esa alegría y contesta malhumorado.

- Y usted, supongo que no podría oír nada…

- Ni modo! Yo me quedé fuera aparcado, pero como tardaban… al final me armé de valor y muy despacio llegué a la ventana.

- Bravo! –Le jalea animado.- Y qué vio?

- Que estaban los cuatro sentados tan ricamente en una salita tomando unos pasabocas y unos refrescos, y charlando muy contentos.

- Que mal me huele todo esto… -Murmura Mario muy inquieto.

- Pero, doctor Calderón, el hecho de que haya ido a conocer a los papás de Betty es buena señal. –Asegura Freddy porque ignora los verdaderos temores de Mario.- Eso quiere decir que está verdaderamente interesado en la doctora y no pretende nada censurable.

Estas palabras recuerdan al conspirador la excusa que dio a Freddy para seguir a Betty.

- Sí, sí, comprendo que tiene razón en eso, que el franchute demuestra buenas intenciones… pero qué tal si la convence y se la lleva con él a Cartagena? –Improvisa cambiando de estrategia.

- Ya entiendo. –Pero no entiende nada.

- Nos quedaríamos sin una empleada valiosísima! –Exclama Mario.- Hay que seguir vigilándoles y estar preparados si llegase el caso.

- El caso de qué, doctor? –Pregunta Freddy ya un poco mosca.

- El caso de… no sé… de ofrecer a Beatriz una mejora salarial, por ejemplo, para que se lo piense y no nos deje.

- Ya… -Contesta el mensajero siguiendo la corriente al jefe.

- Bueno, ahora vaya a atender a su trabajo que yo voy a informar al doctor Mendoza.

- OK! A sus órdenes, estimado vicepresidente.

No se va muy convencido porque no cree que una subida de sueldo haga que Betty desista de casarse con ese buen mozo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Según el mensajero sale al lobby, Mario se lanza al teléfono y marca el número del móvil de Armando.

- Aló, Calderón, cómo va todo?

- Pues la verdad es que no sé, hermano.

- Vamos, explíquese! –Exclama Armando alterado.- Le pasa algo a Betty? Va mal la empresa?

- Ecomoda va sobre ruedas, como cuando usted se fue.

- Entonces es sobre Betty. Hable! –Le exige muy preocupado.

- Vea, es que ha aparecido un tipo por aquí…

- Un tipo con mi Betty? –Sorprendido al límite.

- Sí, parece ser que es un francés al que ella conoció en Cartagena. El caso es que él ha venido a Bogotá dizque por negocios… y por las tardes viene a buscarla a la salida y se van juntos por ahí.

- … -La impresión le impide articular palabra.

- Mendoza…? –Le llama Mario.

- Acá sigo. –Responde totalmente serio.- Y desde cuándo sucede eso?

- Desde hace dos días. Del primero no le dije nada porque pensé que era algo accidental, pero como ayer se repitió, he decidido informarle.

- Y eso es todo lo que sabemos?

- Bueno, yo velando por usted como buen hermano… encargué a Freddy que les siguiera.

- No le habrá contado!

- No, hombre, cómo piensa? Le dije que en Ecomoda apreciamos mucho a la doctora Pinzón y quería que la cuidase hasta saber más del tipo.

- Debería haber ido usted.

- Sí, no diga más! Con Sandra del brazo. Ya me dirá como se lo iba a explicar.

- Bueno, dígame qué ha averiguado Freddy.

- Pues que anteayer fueron a un local donde charlaron largamente y luego bailaron.

- Bailaron… cómo? –Angustiado.

- Según nuestro investigador, no como él con su novia. Es decir, que corría el aire entre ellos.

- De acuerdo. Y ayer?

- Ayer fueron a la casa de los Pinzón y allá se quedaron toda la tarde de tertulia con los papás.

- Se lo ha presentado a los padres!!!??? Calderón, tengo que regresar! Yo dejo la gira a medias y me vuelvo!

- No! Tranquilo de momento, que nosotros vigilamos.

- Pero cómo voy a estar tranquilo? –Dice descompuesto.- A ver qué van a poder impedir ustedes si hasta le ha llevado a casa? Yo me regreso ya!

- Espere hoy! Sólo hoy. Piense que este individuo tiene un negocio lejos y no puede desatenderlo indefinidamente…

Armando está tentado de dejar todo el asunto de las franquicias empantanado y salir volado a Bogotá para encontrarse con Betty e intentar contrarrestar la acción de ese admirador extranjero, pero se esfuerza por frenar su temperamento impulsivo y atender el consejo de Mario.

- OK! Me quedaré hoy porque además tengo una cita en la que voy a cerrar un contrato. Pero mañana viernes, que sólo tengo previsto el traslado a Asunción me vuelvo a Bogotá y estoy allá el fin de semana. La próxima entrevista es el lunes…

- Bueno, tigre, eso es más razonable. Nosotros estaremos atentos esta tarde y mañana le informo.

- Al minuto, Calderón! Al minuto! –Exige muerto de celos.

- Confíe en nosotros.

- Esto… oiga, y no podría continuar usted con la gira? Ya está restablecido, sí?

- Bueno… mejor… sí, estoy mejor. Ya me quitaron el collarín y ando sin muletas, pero aún cojeo y me resiento con frecuencia. Usted esté tranquilo. –Se resiste a separarse de su chica.

“Sí, ahora me voy a ir y dejar estancada mi relación con Sandra. Ni de fundas!”

- Está bien, adiós. –Cuelga malhumorado y refunfuña.-“Tranquilo!” Voy a estar tranquilo después de lo que me ha dicho? Con lo mal que lo estoy pasando por estar tanto tiempo sin verla… para que encima ahora venga otro y me la vuele. Yo no iré hasta mañana, pero la llamo ahora mismo.

Dicho y hecho. Marca el número de Ecomoda y Aura Mª le pasa con Betty.

RINGGG!!! Suena el teléfono de sobremesa.

- Aló?

- Betty, qué alegría escucharla! –Se derrite de placer.

- Doctor, algún problema?

- No, pero quería oír su voz.

- Si hemos hablado ayer cuando llamó para informarme sobre las negociaciones de la franquicia de Santiago de Chile… -Contesta sorprendida.

- Es que yo la extraño mucho. –Cariñoso.

- Doctor…

- Nunca me va a creer, Betty?

- Cambiemos de tema.

- Key, key. Hay alguna novedad?

- Ninguna, don Armando. Todo va según lo previsto y hoy estoy pendiente de que me mande por fax los documentos del contrato tan pronto como esté firmado para incluirlo en el archivo de las franquicias.

- Ya, Betty. Tengo la reunión dentro de una hora y se lo enviaré inmediatamente.

- Muy bien, doctor. Quiere algo más?

- Sí, pero si se lo digo me va a regañar.

- No sé. Depende.

- La quiero. Y usted a mí?

- No le voy a contestar, don Armando.

- Está bien, yo sé que quien calla, otorga… hasta pronto y cuídese mucho, sí?

- Lo haré por la cuenta que me tiene. Chao.

- Adiós, Betty. Le mando un beso.

Armando se despide disgustado por la aparente indiferencia de Betty, y eso refuerza su decisión de ir a Bogotá el viernes.

Este fin de semana tiene que marcar un antes y un después para los dos. Aún no sabe cómo pero va a convencer a Betty de que su futuro está ligado a él y que es un destino feliz y dichoso, pero hace tiempo comprendió que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante y es lo que va a hacer.

Le hablará con el corazón en la mano.



CONTINUARÁ…





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Hola, chicas, tenemos al bello bobo al borde del ataque de nervios, pero ha tomado la decisión de agarrar al toro por los cuernos y va a ir a hablar con ella con la verdad por delante y el corazón en la mano.

Lo que pasa es que conociendo a Beatriz Terca Pinzón… miedo me da que se lo vaya a destrozar con su férrea desconfianza.

Debería Betty empezar a creer un poquitico en él? Besos a todas.
le va a tocar sufrir porque no creo que Betty le accepte por el momento, y para colmo tenemos a un galante francés que la lleva a bailar y bien metidito en familia.

Cuando Betty se entere que Mario le ha puesto un espía se va a llevar un cabreo monumental y encima se creerá que es cosa de Armando.

Estoy deseando leer el reencuentro del fin de semana. ¿Conocerá Armando al francés?

La historia está estupenda.

Besos, Calipso.
Quote
Share

marg
marg

November 23rd, 2007, 11:28 pm #5


Alza las cejas y se lo dice bajando la voz, en un tono confidencial que la convence del carácter oficial del asunto.

- Tan serio es? –Pregunta la recepcionista impresionada.

- Es. –Responde lacónico dándose importancia.

- A ver si van a peligrar nuestros puestos de trabajo…

- No, eso no está en peligro pero no puedo decir más. –Le da un ligero beso en los labios.- Me voy.

- Pues cuídese y no vaya a ponerse en peligro.

- Sí, mi reina, yo me cuido para usted. Tranquila.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo V.- Un tipo con mi Betty…?



Sale a la calle, va a por la moto y se apuesta al acecho, medio escondido tras una furgoneta que está allí aparcada para no ser visto por las secretarias, que van saliendo, hablan un momento, y luego se despiden para cada una tomar su camino.

No tiene que esperar mucho pues al cabo de unos minutos sale Betty acompañada de Michel que para un taxi.

Suben los dos y arranca de inmediato, de modo que Freddy pone en marcha la moto y comienza a seguirles.

No le resulta fácil, porque como todos los taxis son iguales le es muy difícil distinguir el que le interesa, pero consigue cumplir su objetivo y mientras Michel paga al taxista él estaciona a la vuelta de la esquina.

La pareja entra a un local, se instala en una mesa y charla animadamente.

- Entonces, Betty, dice que ahora se encuentra más a gusto en la empresa?

- Sí, mi situación en Ecomoda ha mejorado mucho… estoy ubicada en un despacho normal…

- Ahora su jefe está en el extranjero… -Apunta Michel malicioso.

- Bueno… eso… eso también. –Sonríe dulcemente.

- Vea, Betty, yo no sé cual era el problema, pero sí sé que algo relacionado con él la tenía muy angustiada en Cartagena, así que supongo que el hecho de que esté de viaje por largo tiempo será beneficioso para usted.

- Sí, yo estaba muy estresada porque habíamos vivido una época bastante difícil, pero ahora las cosas han cambiado y todo está tranquilo. –Contesta Betty evitando hablar de Armando.

Les traen las consumiciones, dan un sorbo y Michel pregunta:

- Le apetece bailar?

- No lo hago muy bien, pero si no le importa exponerse a recibir algún pisotón…

Freddy les observa discretamente desde el mostrador que hay cerca de la entrada y no pierde detalle mientras bebe el whisky que se ha pedido diciendo para sí:

“Como estoy en misión oficial, paga la empresa.”

Los dos disfrutan una velada tranquila y apacible en agradable compañía, a ratos charlando y a ratos bailando estrechamente vigilados por el mensajero, y poco antes de la medianoche Michel deja a Betty en la puerta de su casa, y Freddy pone dirección a la suya.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A la mañana siguiente informa a Mario.

- Se pasaron dos horas hablando y bailando.

- Con que bailando, ah? –Frunce el ceño fastidiado.

- Sí, doctor, bailaron. –Confirma Freddy.

- Arrunchaditos?

- Pues, hombre… normal. –Se encoge de hombros.

- Tan normal como baila usted con su novia?

- Nooo! –Exclama y aclara rápido.- Sin espachurrarse.

- OK, Freddy! Gracias por el servicio y por el informe. Tenga este impreso y pase por caja para que le paguen sus “gastos de representación”.

- Muy bien, don Mario, y si me vuelve a necesitar ya sabe que…

- Sí, sí, usted sólo tiene que estar atento por si aparece de nuevo por acá ese tinieblo. En ese caso tendremos que repetir la operación y volverá a seguir a la paloma. Para protegerla, ya sabe… -Se apresura a añadir.

- OK, doctor! –Sale.

Y Mario se queda indeciso.

“No sé si avisar a mi compadre o no, porque si no hay motivo, para qué le voy a hacer pasar un mal rato? Mejor voy a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos…”





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Ese día todo ha estado muy tranquilo y Mario se las promete muy felices porque el francés no ha aparecido, así que sale de Ecomoda con Sandra dispuesto a pasar una rica tarde cuando ve que Freddy está aparcando la moto de vuelta de un encargo.

- Qué hay, doctor, sin novedad en el frente? –Le guiña un ojo como un conspirador.

- Así es, Freddy, todo bajo control. Hasta mañana.

- Adiós, don Mario.

Se queda hablando con Wilson mientras se despiden las muchachas, pero en ese preciso momento… se detiene un taxi delante de ellos y Michel se apea apresuradamente.

Éste se dirige al grupo de secretarias que están ante la puerta.

- Señoras, por favor, saben si ya se fue Betty? Es que he quedado en venir a buscarla, pero el tráfico está hoggible y me ha retrasado considerablemente.

Mario y Freddy se dirigen una mirada de entendimiento.

- No se ha ido. –Contesta Sofía.- Está esperándole arriba.

- Gracias. Subiré a buscarla.

- No es necesario, señor Doinell. Voy a avisarla desde recepción de que usted ya ha llegado, sí? –Se ofrece Aura Mª encantada de darle el estupendo mensaje a su amiga.

- Sí, muchas gracias, mademoiselle. Yo la esperaré aquí en el taxi.

Aura Mª entra a llamar por teléfono mientras Mario hace un discreto gesto con la cabeza a Freddy, y éste dice a las del cuartel que avisen a su novia de que tiene que hacer una gestión para la empresa.

- A estas horas? –Pregunta Berta con suspicacia.

- Ha surgido un imponderable. –Contesta sin dar más explicaciones, y acto seguido toma la moto apresuradamente, avanza hasta la siguiente esquina para ocultarse de la vista de todos y espera a que pase el taxi.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Sandra, ha llegado su jefe? –Pregunta el mensajero a la mañana siguiente.

- Sí, está en su despacho. Y de un humor… -Sacude una mano.

- Pues estoy seguro de que mejorará después de que yo le cuente. –Dice con cara de satisfacción.- Vea si puede recibirme.

- Eso seguro porque me dijo que le está esperando. –Toma el teléfono y marca la extensión.

- Sí, Sandra?

- Ya está aquí Freddy.

- Que pase inmediatamente. –Se levanta de un salto.

- Ahora mismo, doctor. –Cuelga y dice dirigiéndose al mensajero.- Entre.

Freddy respira hondo, abre la puerta sonriente y saluda.

- Buenos días. Permiso.

- Siga, siga y cuénteme. Vamos, que estoy en vilo!

- Vea, doctor, según se fueron de aquí… dónde me dirá que fueron?

- No me provoca jugar a las adivinanzas! –Vocea recordando al gritón de su hermano.

- Key! Key! A casa de la doctora Pinzón.

- A casa de… -Palidece y aventura.- …a presentarle a los papás?

- Eso mismo he pensado yo. –Asiente con la cabeza, satisfecho.- No es buena noticia?

Mario obvia esa alegría y contesta malhumorado.

- Y usted, supongo que no podría oír nada…

- Ni modo! Yo me quedé fuera aparcado, pero como tardaban… al final me armé de valor y muy despacio llegué a la ventana.

- Bravo! –Le jalea animado.- Y qué vio?

- Que estaban los cuatro sentados tan ricamente en una salita tomando unos pasabocas y unos refrescos, y charlando muy contentos.

- Que mal me huele todo esto… -Murmura Mario muy inquieto.

- Pero, doctor Calderón, el hecho de que haya ido a conocer a los papás de Betty es buena señal. –Asegura Freddy porque ignora los verdaderos temores de Mario.- Eso quiere decir que está verdaderamente interesado en la doctora y no pretende nada censurable.

Estas palabras recuerdan al conspirador la excusa que dio a Freddy para seguir a Betty.

- Sí, sí, comprendo que tiene razón en eso, que el franchute demuestra buenas intenciones… pero qué tal si la convence y se la lleva con él a Cartagena? –Improvisa cambiando de estrategia.

- Ya entiendo. –Pero no entiende nada.

- Nos quedaríamos sin una empleada valiosísima! –Exclama Mario.- Hay que seguir vigilándoles y estar preparados si llegase el caso.

- El caso de qué, doctor? –Pregunta Freddy ya un poco mosca.

- El caso de… no sé… de ofrecer a Beatriz una mejora salarial, por ejemplo, para que se lo piense y no nos deje.

- Ya… -Contesta el mensajero siguiendo la corriente al jefe.

- Bueno, ahora vaya a atender a su trabajo que yo voy a informar al doctor Mendoza.

- OK! A sus órdenes, estimado vicepresidente.

No se va muy convencido porque no cree que una subida de sueldo haga que Betty desista de casarse con ese buen mozo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Según el mensajero sale al lobby, Mario se lanza al teléfono y marca el número del móvil de Armando.

- Aló, Calderón, cómo va todo?

- Pues la verdad es que no sé, hermano.

- Vamos, explíquese! –Exclama Armando alterado.- Le pasa algo a Betty? Va mal la empresa?

- Ecomoda va sobre ruedas, como cuando usted se fue.

- Entonces es sobre Betty. Hable! –Le exige muy preocupado.

- Vea, es que ha aparecido un tipo por aquí…

- Un tipo con mi Betty? –Sorprendido al límite.

- Sí, parece ser que es un francés al que ella conoció en Cartagena. El caso es que él ha venido a Bogotá dizque por negocios… y por las tardes viene a buscarla a la salida y se van juntos por ahí.

- … -La impresión le impide articular palabra.

- Mendoza…? –Le llama Mario.

- Acá sigo. –Responde totalmente serio.- Y desde cuándo sucede eso?

- Desde hace dos días. Del primero no le dije nada porque pensé que era algo accidental, pero como ayer se repitió, he decidido informarle.

- Y eso es todo lo que sabemos?

- Bueno, yo velando por usted como buen hermano… encargué a Freddy que les siguiera.

- No le habrá contado!

- No, hombre, cómo piensa? Le dije que en Ecomoda apreciamos mucho a la doctora Pinzón y quería que la cuidase hasta saber más del tipo.

- Debería haber ido usted.

- Sí, no diga más! Con Sandra del brazo. Ya me dirá como se lo iba a explicar.

- Bueno, dígame qué ha averiguado Freddy.

- Pues que anteayer fueron a un local donde charlaron largamente y luego bailaron.

- Bailaron… cómo? –Angustiado.

- Según nuestro investigador, no como él con su novia. Es decir, que corría el aire entre ellos.

- De acuerdo. Y ayer?

- Ayer fueron a la casa de los Pinzón y allá se quedaron toda la tarde de tertulia con los papás.

- Se lo ha presentado a los padres!!!??? Calderón, tengo que regresar! Yo dejo la gira a medias y me vuelvo!

- No! Tranquilo de momento, que nosotros vigilamos.

- Pero cómo voy a estar tranquilo? –Dice descompuesto.- A ver qué van a poder impedir ustedes si hasta le ha llevado a casa? Yo me regreso ya!

- Espere hoy! Sólo hoy. Piense que este individuo tiene un negocio lejos y no puede desatenderlo indefinidamente…

Armando está tentado de dejar todo el asunto de las franquicias empantanado y salir volado a Bogotá para encontrarse con Betty e intentar contrarrestar la acción de ese admirador extranjero, pero se esfuerza por frenar su temperamento impulsivo y atender el consejo de Mario.

- OK! Me quedaré hoy porque además tengo una cita en la que voy a cerrar un contrato. Pero mañana viernes, que sólo tengo previsto el traslado a Asunción me vuelvo a Bogotá y estoy allá el fin de semana. La próxima entrevista es el lunes…

- Bueno, tigre, eso es más razonable. Nosotros estaremos atentos esta tarde y mañana le informo.

- Al minuto, Calderón! Al minuto! –Exige muerto de celos.

- Confíe en nosotros.

- Esto… oiga, y no podría continuar usted con la gira? Ya está restablecido, sí?

- Bueno… mejor… sí, estoy mejor. Ya me quitaron el collarín y ando sin muletas, pero aún cojeo y me resiento con frecuencia. Usted esté tranquilo. –Se resiste a separarse de su chica.

“Sí, ahora me voy a ir y dejar estancada mi relación con Sandra. Ni de fundas!”

- Está bien, adiós. –Cuelga malhumorado y refunfuña.-“Tranquilo!” Voy a estar tranquilo después de lo que me ha dicho? Con lo mal que lo estoy pasando por estar tanto tiempo sin verla… para que encima ahora venga otro y me la vuele. Yo no iré hasta mañana, pero la llamo ahora mismo.

Dicho y hecho. Marca el número de Ecomoda y Aura Mª le pasa con Betty.

RINGGG!!! Suena el teléfono de sobremesa.

- Aló?

- Betty, qué alegría escucharla! –Se derrite de placer.

- Doctor, algún problema?

- No, pero quería oír su voz.

- Si hemos hablado ayer cuando llamó para informarme sobre las negociaciones de la franquicia de Santiago de Chile… -Contesta sorprendida.

- Es que yo la extraño mucho. –Cariñoso.

- Doctor…

- Nunca me va a creer, Betty?

- Cambiemos de tema.

- Key, key. Hay alguna novedad?

- Ninguna, don Armando. Todo va según lo previsto y hoy estoy pendiente de que me mande por fax los documentos del contrato tan pronto como esté firmado para incluirlo en el archivo de las franquicias.

- Ya, Betty. Tengo la reunión dentro de una hora y se lo enviaré inmediatamente.

- Muy bien, doctor. Quiere algo más?

- Sí, pero si se lo digo me va a regañar.

- No sé. Depende.

- La quiero. Y usted a mí?

- No le voy a contestar, don Armando.

- Está bien, yo sé que quien calla, otorga… hasta pronto y cuídese mucho, sí?

- Lo haré por la cuenta que me tiene. Chao.

- Adiós, Betty. Le mando un beso.

Armando se despide disgustado por la aparente indiferencia de Betty, y eso refuerza su decisión de ir a Bogotá el viernes.

Este fin de semana tiene que marcar un antes y un después para los dos. Aún no sabe cómo pero va a convencer a Betty de que su futuro está ligado a él y que es un destino feliz y dichoso, pero hace tiempo comprendió que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante y es lo que va a hacer.

Le hablará con el corazón en la mano.



CONTINUARÁ…





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Hola, chicas, tenemos al bello bobo al borde del ataque de nervios, pero ha tomado la decisión de agarrar al toro por los cuernos y va a ir a hablar con ella con la verdad por delante y el corazón en la mano.

Lo que pasa es que conociendo a Beatriz Terca Pinzón… miedo me da que se lo vaya a destrozar con su férrea desconfianza.

Debería Betty empezar a creer un poquitico en él? Besos a todas.
si que lo tiene Armando para convencerla de sus sentimientos ahora que el frances la esta rondando, y lo peor es que ya le presento a sus papas que seguro que estan encantados con él.
Me parece que este viernes tendra que ingeniarselas para llegar antes de que salga de la oficina y retenerla con la excusa de consultarle algo sobre las franquicias para empezar.
Esta poniendose interesantisima la historia.
Besos.
Quote
Share

Franceis
Franceis

November 24th, 2007, 1:02 am #6


Alza las cejas y se lo dice bajando la voz, en un tono confidencial que la convence del carácter oficial del asunto.

- Tan serio es? –Pregunta la recepcionista impresionada.

- Es. –Responde lacónico dándose importancia.

- A ver si van a peligrar nuestros puestos de trabajo…

- No, eso no está en peligro pero no puedo decir más. –Le da un ligero beso en los labios.- Me voy.

- Pues cuídese y no vaya a ponerse en peligro.

- Sí, mi reina, yo me cuido para usted. Tranquila.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo V.- Un tipo con mi Betty…?



Sale a la calle, va a por la moto y se apuesta al acecho, medio escondido tras una furgoneta que está allí aparcada para no ser visto por las secretarias, que van saliendo, hablan un momento, y luego se despiden para cada una tomar su camino.

No tiene que esperar mucho pues al cabo de unos minutos sale Betty acompañada de Michel que para un taxi.

Suben los dos y arranca de inmediato, de modo que Freddy pone en marcha la moto y comienza a seguirles.

No le resulta fácil, porque como todos los taxis son iguales le es muy difícil distinguir el que le interesa, pero consigue cumplir su objetivo y mientras Michel paga al taxista él estaciona a la vuelta de la esquina.

La pareja entra a un local, se instala en una mesa y charla animadamente.

- Entonces, Betty, dice que ahora se encuentra más a gusto en la empresa?

- Sí, mi situación en Ecomoda ha mejorado mucho… estoy ubicada en un despacho normal…

- Ahora su jefe está en el extranjero… -Apunta Michel malicioso.

- Bueno… eso… eso también. –Sonríe dulcemente.

- Vea, Betty, yo no sé cual era el problema, pero sí sé que algo relacionado con él la tenía muy angustiada en Cartagena, así que supongo que el hecho de que esté de viaje por largo tiempo será beneficioso para usted.

- Sí, yo estaba muy estresada porque habíamos vivido una época bastante difícil, pero ahora las cosas han cambiado y todo está tranquilo. –Contesta Betty evitando hablar de Armando.

Les traen las consumiciones, dan un sorbo y Michel pregunta:

- Le apetece bailar?

- No lo hago muy bien, pero si no le importa exponerse a recibir algún pisotón…

Freddy les observa discretamente desde el mostrador que hay cerca de la entrada y no pierde detalle mientras bebe el whisky que se ha pedido diciendo para sí:

“Como estoy en misión oficial, paga la empresa.”

Los dos disfrutan una velada tranquila y apacible en agradable compañía, a ratos charlando y a ratos bailando estrechamente vigilados por el mensajero, y poco antes de la medianoche Michel deja a Betty en la puerta de su casa, y Freddy pone dirección a la suya.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A la mañana siguiente informa a Mario.

- Se pasaron dos horas hablando y bailando.

- Con que bailando, ah? –Frunce el ceño fastidiado.

- Sí, doctor, bailaron. –Confirma Freddy.

- Arrunchaditos?

- Pues, hombre… normal. –Se encoge de hombros.

- Tan normal como baila usted con su novia?

- Nooo! –Exclama y aclara rápido.- Sin espachurrarse.

- OK, Freddy! Gracias por el servicio y por el informe. Tenga este impreso y pase por caja para que le paguen sus “gastos de representación”.

- Muy bien, don Mario, y si me vuelve a necesitar ya sabe que…

- Sí, sí, usted sólo tiene que estar atento por si aparece de nuevo por acá ese tinieblo. En ese caso tendremos que repetir la operación y volverá a seguir a la paloma. Para protegerla, ya sabe… -Se apresura a añadir.

- OK, doctor! –Sale.

Y Mario se queda indeciso.

“No sé si avisar a mi compadre o no, porque si no hay motivo, para qué le voy a hacer pasar un mal rato? Mejor voy a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos…”





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Ese día todo ha estado muy tranquilo y Mario se las promete muy felices porque el francés no ha aparecido, así que sale de Ecomoda con Sandra dispuesto a pasar una rica tarde cuando ve que Freddy está aparcando la moto de vuelta de un encargo.

- Qué hay, doctor, sin novedad en el frente? –Le guiña un ojo como un conspirador.

- Así es, Freddy, todo bajo control. Hasta mañana.

- Adiós, don Mario.

Se queda hablando con Wilson mientras se despiden las muchachas, pero en ese preciso momento… se detiene un taxi delante de ellos y Michel se apea apresuradamente.

Éste se dirige al grupo de secretarias que están ante la puerta.

- Señoras, por favor, saben si ya se fue Betty? Es que he quedado en venir a buscarla, pero el tráfico está hoggible y me ha retrasado considerablemente.

Mario y Freddy se dirigen una mirada de entendimiento.

- No se ha ido. –Contesta Sofía.- Está esperándole arriba.

- Gracias. Subiré a buscarla.

- No es necesario, señor Doinell. Voy a avisarla desde recepción de que usted ya ha llegado, sí? –Se ofrece Aura Mª encantada de darle el estupendo mensaje a su amiga.

- Sí, muchas gracias, mademoiselle. Yo la esperaré aquí en el taxi.

Aura Mª entra a llamar por teléfono mientras Mario hace un discreto gesto con la cabeza a Freddy, y éste dice a las del cuartel que avisen a su novia de que tiene que hacer una gestión para la empresa.

- A estas horas? –Pregunta Berta con suspicacia.

- Ha surgido un imponderable. –Contesta sin dar más explicaciones, y acto seguido toma la moto apresuradamente, avanza hasta la siguiente esquina para ocultarse de la vista de todos y espera a que pase el taxi.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Sandra, ha llegado su jefe? –Pregunta el mensajero a la mañana siguiente.

- Sí, está en su despacho. Y de un humor… -Sacude una mano.

- Pues estoy seguro de que mejorará después de que yo le cuente. –Dice con cara de satisfacción.- Vea si puede recibirme.

- Eso seguro porque me dijo que le está esperando. –Toma el teléfono y marca la extensión.

- Sí, Sandra?

- Ya está aquí Freddy.

- Que pase inmediatamente. –Se levanta de un salto.

- Ahora mismo, doctor. –Cuelga y dice dirigiéndose al mensajero.- Entre.

Freddy respira hondo, abre la puerta sonriente y saluda.

- Buenos días. Permiso.

- Siga, siga y cuénteme. Vamos, que estoy en vilo!

- Vea, doctor, según se fueron de aquí… dónde me dirá que fueron?

- No me provoca jugar a las adivinanzas! –Vocea recordando al gritón de su hermano.

- Key! Key! A casa de la doctora Pinzón.

- A casa de… -Palidece y aventura.- …a presentarle a los papás?

- Eso mismo he pensado yo. –Asiente con la cabeza, satisfecho.- No es buena noticia?

Mario obvia esa alegría y contesta malhumorado.

- Y usted, supongo que no podría oír nada…

- Ni modo! Yo me quedé fuera aparcado, pero como tardaban… al final me armé de valor y muy despacio llegué a la ventana.

- Bravo! –Le jalea animado.- Y qué vio?

- Que estaban los cuatro sentados tan ricamente en una salita tomando unos pasabocas y unos refrescos, y charlando muy contentos.

- Que mal me huele todo esto… -Murmura Mario muy inquieto.

- Pero, doctor Calderón, el hecho de que haya ido a conocer a los papás de Betty es buena señal. –Asegura Freddy porque ignora los verdaderos temores de Mario.- Eso quiere decir que está verdaderamente interesado en la doctora y no pretende nada censurable.

Estas palabras recuerdan al conspirador la excusa que dio a Freddy para seguir a Betty.

- Sí, sí, comprendo que tiene razón en eso, que el franchute demuestra buenas intenciones… pero qué tal si la convence y se la lleva con él a Cartagena? –Improvisa cambiando de estrategia.

- Ya entiendo. –Pero no entiende nada.

- Nos quedaríamos sin una empleada valiosísima! –Exclama Mario.- Hay que seguir vigilándoles y estar preparados si llegase el caso.

- El caso de qué, doctor? –Pregunta Freddy ya un poco mosca.

- El caso de… no sé… de ofrecer a Beatriz una mejora salarial, por ejemplo, para que se lo piense y no nos deje.

- Ya… -Contesta el mensajero siguiendo la corriente al jefe.

- Bueno, ahora vaya a atender a su trabajo que yo voy a informar al doctor Mendoza.

- OK! A sus órdenes, estimado vicepresidente.

No se va muy convencido porque no cree que una subida de sueldo haga que Betty desista de casarse con ese buen mozo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Según el mensajero sale al lobby, Mario se lanza al teléfono y marca el número del móvil de Armando.

- Aló, Calderón, cómo va todo?

- Pues la verdad es que no sé, hermano.

- Vamos, explíquese! –Exclama Armando alterado.- Le pasa algo a Betty? Va mal la empresa?

- Ecomoda va sobre ruedas, como cuando usted se fue.

- Entonces es sobre Betty. Hable! –Le exige muy preocupado.

- Vea, es que ha aparecido un tipo por aquí…

- Un tipo con mi Betty? –Sorprendido al límite.

- Sí, parece ser que es un francés al que ella conoció en Cartagena. El caso es que él ha venido a Bogotá dizque por negocios… y por las tardes viene a buscarla a la salida y se van juntos por ahí.

- … -La impresión le impide articular palabra.

- Mendoza…? –Le llama Mario.

- Acá sigo. –Responde totalmente serio.- Y desde cuándo sucede eso?

- Desde hace dos días. Del primero no le dije nada porque pensé que era algo accidental, pero como ayer se repitió, he decidido informarle.

- Y eso es todo lo que sabemos?

- Bueno, yo velando por usted como buen hermano… encargué a Freddy que les siguiera.

- No le habrá contado!

- No, hombre, cómo piensa? Le dije que en Ecomoda apreciamos mucho a la doctora Pinzón y quería que la cuidase hasta saber más del tipo.

- Debería haber ido usted.

- Sí, no diga más! Con Sandra del brazo. Ya me dirá como se lo iba a explicar.

- Bueno, dígame qué ha averiguado Freddy.

- Pues que anteayer fueron a un local donde charlaron largamente y luego bailaron.

- Bailaron… cómo? –Angustiado.

- Según nuestro investigador, no como él con su novia. Es decir, que corría el aire entre ellos.

- De acuerdo. Y ayer?

- Ayer fueron a la casa de los Pinzón y allá se quedaron toda la tarde de tertulia con los papás.

- Se lo ha presentado a los padres!!!??? Calderón, tengo que regresar! Yo dejo la gira a medias y me vuelvo!

- No! Tranquilo de momento, que nosotros vigilamos.

- Pero cómo voy a estar tranquilo? –Dice descompuesto.- A ver qué van a poder impedir ustedes si hasta le ha llevado a casa? Yo me regreso ya!

- Espere hoy! Sólo hoy. Piense que este individuo tiene un negocio lejos y no puede desatenderlo indefinidamente…

Armando está tentado de dejar todo el asunto de las franquicias empantanado y salir volado a Bogotá para encontrarse con Betty e intentar contrarrestar la acción de ese admirador extranjero, pero se esfuerza por frenar su temperamento impulsivo y atender el consejo de Mario.

- OK! Me quedaré hoy porque además tengo una cita en la que voy a cerrar un contrato. Pero mañana viernes, que sólo tengo previsto el traslado a Asunción me vuelvo a Bogotá y estoy allá el fin de semana. La próxima entrevista es el lunes…

- Bueno, tigre, eso es más razonable. Nosotros estaremos atentos esta tarde y mañana le informo.

- Al minuto, Calderón! Al minuto! –Exige muerto de celos.

- Confíe en nosotros.

- Esto… oiga, y no podría continuar usted con la gira? Ya está restablecido, sí?

- Bueno… mejor… sí, estoy mejor. Ya me quitaron el collarín y ando sin muletas, pero aún cojeo y me resiento con frecuencia. Usted esté tranquilo. –Se resiste a separarse de su chica.

“Sí, ahora me voy a ir y dejar estancada mi relación con Sandra. Ni de fundas!”

- Está bien, adiós. –Cuelga malhumorado y refunfuña.-“Tranquilo!” Voy a estar tranquilo después de lo que me ha dicho? Con lo mal que lo estoy pasando por estar tanto tiempo sin verla… para que encima ahora venga otro y me la vuele. Yo no iré hasta mañana, pero la llamo ahora mismo.

Dicho y hecho. Marca el número de Ecomoda y Aura Mª le pasa con Betty.

RINGGG!!! Suena el teléfono de sobremesa.

- Aló?

- Betty, qué alegría escucharla! –Se derrite de placer.

- Doctor, algún problema?

- No, pero quería oír su voz.

- Si hemos hablado ayer cuando llamó para informarme sobre las negociaciones de la franquicia de Santiago de Chile… -Contesta sorprendida.

- Es que yo la extraño mucho. –Cariñoso.

- Doctor…

- Nunca me va a creer, Betty?

- Cambiemos de tema.

- Key, key. Hay alguna novedad?

- Ninguna, don Armando. Todo va según lo previsto y hoy estoy pendiente de que me mande por fax los documentos del contrato tan pronto como esté firmado para incluirlo en el archivo de las franquicias.

- Ya, Betty. Tengo la reunión dentro de una hora y se lo enviaré inmediatamente.

- Muy bien, doctor. Quiere algo más?

- Sí, pero si se lo digo me va a regañar.

- No sé. Depende.

- La quiero. Y usted a mí?

- No le voy a contestar, don Armando.

- Está bien, yo sé que quien calla, otorga… hasta pronto y cuídese mucho, sí?

- Lo haré por la cuenta que me tiene. Chao.

- Adiós, Betty. Le mando un beso.

Armando se despide disgustado por la aparente indiferencia de Betty, y eso refuerza su decisión de ir a Bogotá el viernes.

Este fin de semana tiene que marcar un antes y un después para los dos. Aún no sabe cómo pero va a convencer a Betty de que su futuro está ligado a él y que es un destino feliz y dichoso, pero hace tiempo comprendió que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante y es lo que va a hacer.

Le hablará con el corazón en la mano.



CONTINUARÁ…





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Hola, chicas, tenemos al bello bobo al borde del ataque de nervios, pero ha tomado la decisión de agarrar al toro por los cuernos y va a ir a hablar con ella con la verdad por delante y el corazón en la mano.

Lo que pasa es que conociendo a Beatriz Terca Pinzón… miedo me da que se lo vaya a destrozar con su férrea desconfianza.

Debería Betty empezar a creer un poquitico en él? Besos a todas.
to trust in him even just a little bit. Well I wished at least she must believe that he is suffering from a real jealous, not financial jealousy. I just hope that she makes him feel her longingnes for him when they see each other.
Quote
Share

regina
regina

November 24th, 2007, 5:05 am #7


Alza las cejas y se lo dice bajando la voz, en un tono confidencial que la convence del carácter oficial del asunto.

- Tan serio es? –Pregunta la recepcionista impresionada.

- Es. –Responde lacónico dándose importancia.

- A ver si van a peligrar nuestros puestos de trabajo…

- No, eso no está en peligro pero no puedo decir más. –Le da un ligero beso en los labios.- Me voy.

- Pues cuídese y no vaya a ponerse en peligro.

- Sí, mi reina, yo me cuido para usted. Tranquila.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo V.- Un tipo con mi Betty…?



Sale a la calle, va a por la moto y se apuesta al acecho, medio escondido tras una furgoneta que está allí aparcada para no ser visto por las secretarias, que van saliendo, hablan un momento, y luego se despiden para cada una tomar su camino.

No tiene que esperar mucho pues al cabo de unos minutos sale Betty acompañada de Michel que para un taxi.

Suben los dos y arranca de inmediato, de modo que Freddy pone en marcha la moto y comienza a seguirles.

No le resulta fácil, porque como todos los taxis son iguales le es muy difícil distinguir el que le interesa, pero consigue cumplir su objetivo y mientras Michel paga al taxista él estaciona a la vuelta de la esquina.

La pareja entra a un local, se instala en una mesa y charla animadamente.

- Entonces, Betty, dice que ahora se encuentra más a gusto en la empresa?

- Sí, mi situación en Ecomoda ha mejorado mucho… estoy ubicada en un despacho normal…

- Ahora su jefe está en el extranjero… -Apunta Michel malicioso.

- Bueno… eso… eso también. –Sonríe dulcemente.

- Vea, Betty, yo no sé cual era el problema, pero sí sé que algo relacionado con él la tenía muy angustiada en Cartagena, así que supongo que el hecho de que esté de viaje por largo tiempo será beneficioso para usted.

- Sí, yo estaba muy estresada porque habíamos vivido una época bastante difícil, pero ahora las cosas han cambiado y todo está tranquilo. –Contesta Betty evitando hablar de Armando.

Les traen las consumiciones, dan un sorbo y Michel pregunta:

- Le apetece bailar?

- No lo hago muy bien, pero si no le importa exponerse a recibir algún pisotón…

Freddy les observa discretamente desde el mostrador que hay cerca de la entrada y no pierde detalle mientras bebe el whisky que se ha pedido diciendo para sí:

“Como estoy en misión oficial, paga la empresa.”

Los dos disfrutan una velada tranquila y apacible en agradable compañía, a ratos charlando y a ratos bailando estrechamente vigilados por el mensajero, y poco antes de la medianoche Michel deja a Betty en la puerta de su casa, y Freddy pone dirección a la suya.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A la mañana siguiente informa a Mario.

- Se pasaron dos horas hablando y bailando.

- Con que bailando, ah? –Frunce el ceño fastidiado.

- Sí, doctor, bailaron. –Confirma Freddy.

- Arrunchaditos?

- Pues, hombre… normal. –Se encoge de hombros.

- Tan normal como baila usted con su novia?

- Nooo! –Exclama y aclara rápido.- Sin espachurrarse.

- OK, Freddy! Gracias por el servicio y por el informe. Tenga este impreso y pase por caja para que le paguen sus “gastos de representación”.

- Muy bien, don Mario, y si me vuelve a necesitar ya sabe que…

- Sí, sí, usted sólo tiene que estar atento por si aparece de nuevo por acá ese tinieblo. En ese caso tendremos que repetir la operación y volverá a seguir a la paloma. Para protegerla, ya sabe… -Se apresura a añadir.

- OK, doctor! –Sale.

Y Mario se queda indeciso.

“No sé si avisar a mi compadre o no, porque si no hay motivo, para qué le voy a hacer pasar un mal rato? Mejor voy a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos…”





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Ese día todo ha estado muy tranquilo y Mario se las promete muy felices porque el francés no ha aparecido, así que sale de Ecomoda con Sandra dispuesto a pasar una rica tarde cuando ve que Freddy está aparcando la moto de vuelta de un encargo.

- Qué hay, doctor, sin novedad en el frente? –Le guiña un ojo como un conspirador.

- Así es, Freddy, todo bajo control. Hasta mañana.

- Adiós, don Mario.

Se queda hablando con Wilson mientras se despiden las muchachas, pero en ese preciso momento… se detiene un taxi delante de ellos y Michel se apea apresuradamente.

Éste se dirige al grupo de secretarias que están ante la puerta.

- Señoras, por favor, saben si ya se fue Betty? Es que he quedado en venir a buscarla, pero el tráfico está hoggible y me ha retrasado considerablemente.

Mario y Freddy se dirigen una mirada de entendimiento.

- No se ha ido. –Contesta Sofía.- Está esperándole arriba.

- Gracias. Subiré a buscarla.

- No es necesario, señor Doinell. Voy a avisarla desde recepción de que usted ya ha llegado, sí? –Se ofrece Aura Mª encantada de darle el estupendo mensaje a su amiga.

- Sí, muchas gracias, mademoiselle. Yo la esperaré aquí en el taxi.

Aura Mª entra a llamar por teléfono mientras Mario hace un discreto gesto con la cabeza a Freddy, y éste dice a las del cuartel que avisen a su novia de que tiene que hacer una gestión para la empresa.

- A estas horas? –Pregunta Berta con suspicacia.

- Ha surgido un imponderable. –Contesta sin dar más explicaciones, y acto seguido toma la moto apresuradamente, avanza hasta la siguiente esquina para ocultarse de la vista de todos y espera a que pase el taxi.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Sandra, ha llegado su jefe? –Pregunta el mensajero a la mañana siguiente.

- Sí, está en su despacho. Y de un humor… -Sacude una mano.

- Pues estoy seguro de que mejorará después de que yo le cuente. –Dice con cara de satisfacción.- Vea si puede recibirme.

- Eso seguro porque me dijo que le está esperando. –Toma el teléfono y marca la extensión.

- Sí, Sandra?

- Ya está aquí Freddy.

- Que pase inmediatamente. –Se levanta de un salto.

- Ahora mismo, doctor. –Cuelga y dice dirigiéndose al mensajero.- Entre.

Freddy respira hondo, abre la puerta sonriente y saluda.

- Buenos días. Permiso.

- Siga, siga y cuénteme. Vamos, que estoy en vilo!

- Vea, doctor, según se fueron de aquí… dónde me dirá que fueron?

- No me provoca jugar a las adivinanzas! –Vocea recordando al gritón de su hermano.

- Key! Key! A casa de la doctora Pinzón.

- A casa de… -Palidece y aventura.- …a presentarle a los papás?

- Eso mismo he pensado yo. –Asiente con la cabeza, satisfecho.- No es buena noticia?

Mario obvia esa alegría y contesta malhumorado.

- Y usted, supongo que no podría oír nada…

- Ni modo! Yo me quedé fuera aparcado, pero como tardaban… al final me armé de valor y muy despacio llegué a la ventana.

- Bravo! –Le jalea animado.- Y qué vio?

- Que estaban los cuatro sentados tan ricamente en una salita tomando unos pasabocas y unos refrescos, y charlando muy contentos.

- Que mal me huele todo esto… -Murmura Mario muy inquieto.

- Pero, doctor Calderón, el hecho de que haya ido a conocer a los papás de Betty es buena señal. –Asegura Freddy porque ignora los verdaderos temores de Mario.- Eso quiere decir que está verdaderamente interesado en la doctora y no pretende nada censurable.

Estas palabras recuerdan al conspirador la excusa que dio a Freddy para seguir a Betty.

- Sí, sí, comprendo que tiene razón en eso, que el franchute demuestra buenas intenciones… pero qué tal si la convence y se la lleva con él a Cartagena? –Improvisa cambiando de estrategia.

- Ya entiendo. –Pero no entiende nada.

- Nos quedaríamos sin una empleada valiosísima! –Exclama Mario.- Hay que seguir vigilándoles y estar preparados si llegase el caso.

- El caso de qué, doctor? –Pregunta Freddy ya un poco mosca.

- El caso de… no sé… de ofrecer a Beatriz una mejora salarial, por ejemplo, para que se lo piense y no nos deje.

- Ya… -Contesta el mensajero siguiendo la corriente al jefe.

- Bueno, ahora vaya a atender a su trabajo que yo voy a informar al doctor Mendoza.

- OK! A sus órdenes, estimado vicepresidente.

No se va muy convencido porque no cree que una subida de sueldo haga que Betty desista de casarse con ese buen mozo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Según el mensajero sale al lobby, Mario se lanza al teléfono y marca el número del móvil de Armando.

- Aló, Calderón, cómo va todo?

- Pues la verdad es que no sé, hermano.

- Vamos, explíquese! –Exclama Armando alterado.- Le pasa algo a Betty? Va mal la empresa?

- Ecomoda va sobre ruedas, como cuando usted se fue.

- Entonces es sobre Betty. Hable! –Le exige muy preocupado.

- Vea, es que ha aparecido un tipo por aquí…

- Un tipo con mi Betty? –Sorprendido al límite.

- Sí, parece ser que es un francés al que ella conoció en Cartagena. El caso es que él ha venido a Bogotá dizque por negocios… y por las tardes viene a buscarla a la salida y se van juntos por ahí.

- … -La impresión le impide articular palabra.

- Mendoza…? –Le llama Mario.

- Acá sigo. –Responde totalmente serio.- Y desde cuándo sucede eso?

- Desde hace dos días. Del primero no le dije nada porque pensé que era algo accidental, pero como ayer se repitió, he decidido informarle.

- Y eso es todo lo que sabemos?

- Bueno, yo velando por usted como buen hermano… encargué a Freddy que les siguiera.

- No le habrá contado!

- No, hombre, cómo piensa? Le dije que en Ecomoda apreciamos mucho a la doctora Pinzón y quería que la cuidase hasta saber más del tipo.

- Debería haber ido usted.

- Sí, no diga más! Con Sandra del brazo. Ya me dirá como se lo iba a explicar.

- Bueno, dígame qué ha averiguado Freddy.

- Pues que anteayer fueron a un local donde charlaron largamente y luego bailaron.

- Bailaron… cómo? –Angustiado.

- Según nuestro investigador, no como él con su novia. Es decir, que corría el aire entre ellos.

- De acuerdo. Y ayer?

- Ayer fueron a la casa de los Pinzón y allá se quedaron toda la tarde de tertulia con los papás.

- Se lo ha presentado a los padres!!!??? Calderón, tengo que regresar! Yo dejo la gira a medias y me vuelvo!

- No! Tranquilo de momento, que nosotros vigilamos.

- Pero cómo voy a estar tranquilo? –Dice descompuesto.- A ver qué van a poder impedir ustedes si hasta le ha llevado a casa? Yo me regreso ya!

- Espere hoy! Sólo hoy. Piense que este individuo tiene un negocio lejos y no puede desatenderlo indefinidamente…

Armando está tentado de dejar todo el asunto de las franquicias empantanado y salir volado a Bogotá para encontrarse con Betty e intentar contrarrestar la acción de ese admirador extranjero, pero se esfuerza por frenar su temperamento impulsivo y atender el consejo de Mario.

- OK! Me quedaré hoy porque además tengo una cita en la que voy a cerrar un contrato. Pero mañana viernes, que sólo tengo previsto el traslado a Asunción me vuelvo a Bogotá y estoy allá el fin de semana. La próxima entrevista es el lunes…

- Bueno, tigre, eso es más razonable. Nosotros estaremos atentos esta tarde y mañana le informo.

- Al minuto, Calderón! Al minuto! –Exige muerto de celos.

- Confíe en nosotros.

- Esto… oiga, y no podría continuar usted con la gira? Ya está restablecido, sí?

- Bueno… mejor… sí, estoy mejor. Ya me quitaron el collarín y ando sin muletas, pero aún cojeo y me resiento con frecuencia. Usted esté tranquilo. –Se resiste a separarse de su chica.

“Sí, ahora me voy a ir y dejar estancada mi relación con Sandra. Ni de fundas!”

- Está bien, adiós. –Cuelga malhumorado y refunfuña.-“Tranquilo!” Voy a estar tranquilo después de lo que me ha dicho? Con lo mal que lo estoy pasando por estar tanto tiempo sin verla… para que encima ahora venga otro y me la vuele. Yo no iré hasta mañana, pero la llamo ahora mismo.

Dicho y hecho. Marca el número de Ecomoda y Aura Mª le pasa con Betty.

RINGGG!!! Suena el teléfono de sobremesa.

- Aló?

- Betty, qué alegría escucharla! –Se derrite de placer.

- Doctor, algún problema?

- No, pero quería oír su voz.

- Si hemos hablado ayer cuando llamó para informarme sobre las negociaciones de la franquicia de Santiago de Chile… -Contesta sorprendida.

- Es que yo la extraño mucho. –Cariñoso.

- Doctor…

- Nunca me va a creer, Betty?

- Cambiemos de tema.

- Key, key. Hay alguna novedad?

- Ninguna, don Armando. Todo va según lo previsto y hoy estoy pendiente de que me mande por fax los documentos del contrato tan pronto como esté firmado para incluirlo en el archivo de las franquicias.

- Ya, Betty. Tengo la reunión dentro de una hora y se lo enviaré inmediatamente.

- Muy bien, doctor. Quiere algo más?

- Sí, pero si se lo digo me va a regañar.

- No sé. Depende.

- La quiero. Y usted a mí?

- No le voy a contestar, don Armando.

- Está bien, yo sé que quien calla, otorga… hasta pronto y cuídese mucho, sí?

- Lo haré por la cuenta que me tiene. Chao.

- Adiós, Betty. Le mando un beso.

Armando se despide disgustado por la aparente indiferencia de Betty, y eso refuerza su decisión de ir a Bogotá el viernes.

Este fin de semana tiene que marcar un antes y un después para los dos. Aún no sabe cómo pero va a convencer a Betty de que su futuro está ligado a él y que es un destino feliz y dichoso, pero hace tiempo comprendió que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante y es lo que va a hacer.

Le hablará con el corazón en la mano.



CONTINUARÁ…





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Hola, chicas, tenemos al bello bobo al borde del ataque de nervios, pero ha tomado la decisión de agarrar al toro por los cuernos y va a ir a hablar con ella con la verdad por delante y el corazón en la mano.

Lo que pasa es que conociendo a Beatriz Terca Pinzón… miedo me da que se lo vaya a destrozar con su férrea desconfianza.

Debería Betty empezar a creer un poquitico en él? Besos a todas.
por fis, no digo que confie en el plenamente, pero un voto de confianza pequeñin, una conversación que lo deje trabajar tranquilo, porque ella le dejo abierta algna puerta, no estaria de más, no? o sí?
Bueno veremos como lo resuelves.
Besos y gracias por el capi.
Quote
Share

Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

November 24th, 2007, 3:05 pm #8


Alza las cejas y se lo dice bajando la voz, en un tono confidencial que la convence del carácter oficial del asunto.

- Tan serio es? –Pregunta la recepcionista impresionada.

- Es. –Responde lacónico dándose importancia.

- A ver si van a peligrar nuestros puestos de trabajo…

- No, eso no está en peligro pero no puedo decir más. –Le da un ligero beso en los labios.- Me voy.

- Pues cuídese y no vaya a ponerse en peligro.

- Sí, mi reina, yo me cuido para usted. Tranquila.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo V.- Un tipo con mi Betty…?



Sale a la calle, va a por la moto y se apuesta al acecho, medio escondido tras una furgoneta que está allí aparcada para no ser visto por las secretarias, que van saliendo, hablan un momento, y luego se despiden para cada una tomar su camino.

No tiene que esperar mucho pues al cabo de unos minutos sale Betty acompañada de Michel que para un taxi.

Suben los dos y arranca de inmediato, de modo que Freddy pone en marcha la moto y comienza a seguirles.

No le resulta fácil, porque como todos los taxis son iguales le es muy difícil distinguir el que le interesa, pero consigue cumplir su objetivo y mientras Michel paga al taxista él estaciona a la vuelta de la esquina.

La pareja entra a un local, se instala en una mesa y charla animadamente.

- Entonces, Betty, dice que ahora se encuentra más a gusto en la empresa?

- Sí, mi situación en Ecomoda ha mejorado mucho… estoy ubicada en un despacho normal…

- Ahora su jefe está en el extranjero… -Apunta Michel malicioso.

- Bueno… eso… eso también. –Sonríe dulcemente.

- Vea, Betty, yo no sé cual era el problema, pero sí sé que algo relacionado con él la tenía muy angustiada en Cartagena, así que supongo que el hecho de que esté de viaje por largo tiempo será beneficioso para usted.

- Sí, yo estaba muy estresada porque habíamos vivido una época bastante difícil, pero ahora las cosas han cambiado y todo está tranquilo. –Contesta Betty evitando hablar de Armando.

Les traen las consumiciones, dan un sorbo y Michel pregunta:

- Le apetece bailar?

- No lo hago muy bien, pero si no le importa exponerse a recibir algún pisotón…

Freddy les observa discretamente desde el mostrador que hay cerca de la entrada y no pierde detalle mientras bebe el whisky que se ha pedido diciendo para sí:

“Como estoy en misión oficial, paga la empresa.”

Los dos disfrutan una velada tranquila y apacible en agradable compañía, a ratos charlando y a ratos bailando estrechamente vigilados por el mensajero, y poco antes de la medianoche Michel deja a Betty en la puerta de su casa, y Freddy pone dirección a la suya.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A la mañana siguiente informa a Mario.

- Se pasaron dos horas hablando y bailando.

- Con que bailando, ah? –Frunce el ceño fastidiado.

- Sí, doctor, bailaron. –Confirma Freddy.

- Arrunchaditos?

- Pues, hombre… normal. –Se encoge de hombros.

- Tan normal como baila usted con su novia?

- Nooo! –Exclama y aclara rápido.- Sin espachurrarse.

- OK, Freddy! Gracias por el servicio y por el informe. Tenga este impreso y pase por caja para que le paguen sus “gastos de representación”.

- Muy bien, don Mario, y si me vuelve a necesitar ya sabe que…

- Sí, sí, usted sólo tiene que estar atento por si aparece de nuevo por acá ese tinieblo. En ese caso tendremos que repetir la operación y volverá a seguir a la paloma. Para protegerla, ya sabe… -Se apresura a añadir.

- OK, doctor! –Sale.

Y Mario se queda indeciso.

“No sé si avisar a mi compadre o no, porque si no hay motivo, para qué le voy a hacer pasar un mal rato? Mejor voy a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos…”





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Ese día todo ha estado muy tranquilo y Mario se las promete muy felices porque el francés no ha aparecido, así que sale de Ecomoda con Sandra dispuesto a pasar una rica tarde cuando ve que Freddy está aparcando la moto de vuelta de un encargo.

- Qué hay, doctor, sin novedad en el frente? –Le guiña un ojo como un conspirador.

- Así es, Freddy, todo bajo control. Hasta mañana.

- Adiós, don Mario.

Se queda hablando con Wilson mientras se despiden las muchachas, pero en ese preciso momento… se detiene un taxi delante de ellos y Michel se apea apresuradamente.

Éste se dirige al grupo de secretarias que están ante la puerta.

- Señoras, por favor, saben si ya se fue Betty? Es que he quedado en venir a buscarla, pero el tráfico está hoggible y me ha retrasado considerablemente.

Mario y Freddy se dirigen una mirada de entendimiento.

- No se ha ido. –Contesta Sofía.- Está esperándole arriba.

- Gracias. Subiré a buscarla.

- No es necesario, señor Doinell. Voy a avisarla desde recepción de que usted ya ha llegado, sí? –Se ofrece Aura Mª encantada de darle el estupendo mensaje a su amiga.

- Sí, muchas gracias, mademoiselle. Yo la esperaré aquí en el taxi.

Aura Mª entra a llamar por teléfono mientras Mario hace un discreto gesto con la cabeza a Freddy, y éste dice a las del cuartel que avisen a su novia de que tiene que hacer una gestión para la empresa.

- A estas horas? –Pregunta Berta con suspicacia.

- Ha surgido un imponderable. –Contesta sin dar más explicaciones, y acto seguido toma la moto apresuradamente, avanza hasta la siguiente esquina para ocultarse de la vista de todos y espera a que pase el taxi.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Sandra, ha llegado su jefe? –Pregunta el mensajero a la mañana siguiente.

- Sí, está en su despacho. Y de un humor… -Sacude una mano.

- Pues estoy seguro de que mejorará después de que yo le cuente. –Dice con cara de satisfacción.- Vea si puede recibirme.

- Eso seguro porque me dijo que le está esperando. –Toma el teléfono y marca la extensión.

- Sí, Sandra?

- Ya está aquí Freddy.

- Que pase inmediatamente. –Se levanta de un salto.

- Ahora mismo, doctor. –Cuelga y dice dirigiéndose al mensajero.- Entre.

Freddy respira hondo, abre la puerta sonriente y saluda.

- Buenos días. Permiso.

- Siga, siga y cuénteme. Vamos, que estoy en vilo!

- Vea, doctor, según se fueron de aquí… dónde me dirá que fueron?

- No me provoca jugar a las adivinanzas! –Vocea recordando al gritón de su hermano.

- Key! Key! A casa de la doctora Pinzón.

- A casa de… -Palidece y aventura.- …a presentarle a los papás?

- Eso mismo he pensado yo. –Asiente con la cabeza, satisfecho.- No es buena noticia?

Mario obvia esa alegría y contesta malhumorado.

- Y usted, supongo que no podría oír nada…

- Ni modo! Yo me quedé fuera aparcado, pero como tardaban… al final me armé de valor y muy despacio llegué a la ventana.

- Bravo! –Le jalea animado.- Y qué vio?

- Que estaban los cuatro sentados tan ricamente en una salita tomando unos pasabocas y unos refrescos, y charlando muy contentos.

- Que mal me huele todo esto… -Murmura Mario muy inquieto.

- Pero, doctor Calderón, el hecho de que haya ido a conocer a los papás de Betty es buena señal. –Asegura Freddy porque ignora los verdaderos temores de Mario.- Eso quiere decir que está verdaderamente interesado en la doctora y no pretende nada censurable.

Estas palabras recuerdan al conspirador la excusa que dio a Freddy para seguir a Betty.

- Sí, sí, comprendo que tiene razón en eso, que el franchute demuestra buenas intenciones… pero qué tal si la convence y se la lleva con él a Cartagena? –Improvisa cambiando de estrategia.

- Ya entiendo. –Pero no entiende nada.

- Nos quedaríamos sin una empleada valiosísima! –Exclama Mario.- Hay que seguir vigilándoles y estar preparados si llegase el caso.

- El caso de qué, doctor? –Pregunta Freddy ya un poco mosca.

- El caso de… no sé… de ofrecer a Beatriz una mejora salarial, por ejemplo, para que se lo piense y no nos deje.

- Ya… -Contesta el mensajero siguiendo la corriente al jefe.

- Bueno, ahora vaya a atender a su trabajo que yo voy a informar al doctor Mendoza.

- OK! A sus órdenes, estimado vicepresidente.

No se va muy convencido porque no cree que una subida de sueldo haga que Betty desista de casarse con ese buen mozo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Según el mensajero sale al lobby, Mario se lanza al teléfono y marca el número del móvil de Armando.

- Aló, Calderón, cómo va todo?

- Pues la verdad es que no sé, hermano.

- Vamos, explíquese! –Exclama Armando alterado.- Le pasa algo a Betty? Va mal la empresa?

- Ecomoda va sobre ruedas, como cuando usted se fue.

- Entonces es sobre Betty. Hable! –Le exige muy preocupado.

- Vea, es que ha aparecido un tipo por aquí…

- Un tipo con mi Betty? –Sorprendido al límite.

- Sí, parece ser que es un francés al que ella conoció en Cartagena. El caso es que él ha venido a Bogotá dizque por negocios… y por las tardes viene a buscarla a la salida y se van juntos por ahí.

- … -La impresión le impide articular palabra.

- Mendoza…? –Le llama Mario.

- Acá sigo. –Responde totalmente serio.- Y desde cuándo sucede eso?

- Desde hace dos días. Del primero no le dije nada porque pensé que era algo accidental, pero como ayer se repitió, he decidido informarle.

- Y eso es todo lo que sabemos?

- Bueno, yo velando por usted como buen hermano… encargué a Freddy que les siguiera.

- No le habrá contado!

- No, hombre, cómo piensa? Le dije que en Ecomoda apreciamos mucho a la doctora Pinzón y quería que la cuidase hasta saber más del tipo.

- Debería haber ido usted.

- Sí, no diga más! Con Sandra del brazo. Ya me dirá como se lo iba a explicar.

- Bueno, dígame qué ha averiguado Freddy.

- Pues que anteayer fueron a un local donde charlaron largamente y luego bailaron.

- Bailaron… cómo? –Angustiado.

- Según nuestro investigador, no como él con su novia. Es decir, que corría el aire entre ellos.

- De acuerdo. Y ayer?

- Ayer fueron a la casa de los Pinzón y allá se quedaron toda la tarde de tertulia con los papás.

- Se lo ha presentado a los padres!!!??? Calderón, tengo que regresar! Yo dejo la gira a medias y me vuelvo!

- No! Tranquilo de momento, que nosotros vigilamos.

- Pero cómo voy a estar tranquilo? –Dice descompuesto.- A ver qué van a poder impedir ustedes si hasta le ha llevado a casa? Yo me regreso ya!

- Espere hoy! Sólo hoy. Piense que este individuo tiene un negocio lejos y no puede desatenderlo indefinidamente…

Armando está tentado de dejar todo el asunto de las franquicias empantanado y salir volado a Bogotá para encontrarse con Betty e intentar contrarrestar la acción de ese admirador extranjero, pero se esfuerza por frenar su temperamento impulsivo y atender el consejo de Mario.

- OK! Me quedaré hoy porque además tengo una cita en la que voy a cerrar un contrato. Pero mañana viernes, que sólo tengo previsto el traslado a Asunción me vuelvo a Bogotá y estoy allá el fin de semana. La próxima entrevista es el lunes…

- Bueno, tigre, eso es más razonable. Nosotros estaremos atentos esta tarde y mañana le informo.

- Al minuto, Calderón! Al minuto! –Exige muerto de celos.

- Confíe en nosotros.

- Esto… oiga, y no podría continuar usted con la gira? Ya está restablecido, sí?

- Bueno… mejor… sí, estoy mejor. Ya me quitaron el collarín y ando sin muletas, pero aún cojeo y me resiento con frecuencia. Usted esté tranquilo. –Se resiste a separarse de su chica.

“Sí, ahora me voy a ir y dejar estancada mi relación con Sandra. Ni de fundas!”

- Está bien, adiós. –Cuelga malhumorado y refunfuña.-“Tranquilo!” Voy a estar tranquilo después de lo que me ha dicho? Con lo mal que lo estoy pasando por estar tanto tiempo sin verla… para que encima ahora venga otro y me la vuele. Yo no iré hasta mañana, pero la llamo ahora mismo.

Dicho y hecho. Marca el número de Ecomoda y Aura Mª le pasa con Betty.

RINGGG!!! Suena el teléfono de sobremesa.

- Aló?

- Betty, qué alegría escucharla! –Se derrite de placer.

- Doctor, algún problema?

- No, pero quería oír su voz.

- Si hemos hablado ayer cuando llamó para informarme sobre las negociaciones de la franquicia de Santiago de Chile… -Contesta sorprendida.

- Es que yo la extraño mucho. –Cariñoso.

- Doctor…

- Nunca me va a creer, Betty?

- Cambiemos de tema.

- Key, key. Hay alguna novedad?

- Ninguna, don Armando. Todo va según lo previsto y hoy estoy pendiente de que me mande por fax los documentos del contrato tan pronto como esté firmado para incluirlo en el archivo de las franquicias.

- Ya, Betty. Tengo la reunión dentro de una hora y se lo enviaré inmediatamente.

- Muy bien, doctor. Quiere algo más?

- Sí, pero si se lo digo me va a regañar.

- No sé. Depende.

- La quiero. Y usted a mí?

- No le voy a contestar, don Armando.

- Está bien, yo sé que quien calla, otorga… hasta pronto y cuídese mucho, sí?

- Lo haré por la cuenta que me tiene. Chao.

- Adiós, Betty. Le mando un beso.

Armando se despide disgustado por la aparente indiferencia de Betty, y eso refuerza su decisión de ir a Bogotá el viernes.

Este fin de semana tiene que marcar un antes y un después para los dos. Aún no sabe cómo pero va a convencer a Betty de que su futuro está ligado a él y que es un destino feliz y dichoso, pero hace tiempo comprendió que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante y es lo que va a hacer.

Le hablará con el corazón en la mano.



CONTINUARÁ…





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Hola, chicas, tenemos al bello bobo al borde del ataque de nervios, pero ha tomado la decisión de agarrar al toro por los cuernos y va a ir a hablar con ella con la verdad por delante y el corazón en la mano.

Lo que pasa es que conociendo a Beatriz Terca Pinzón… miedo me da que se lo vaya a destrozar con su férrea desconfianza.

Debería Betty empezar a creer un poquitico en él? Besos a todas.
Nos da Armandito. Lo que le queda de sufrir todavía, y cuando vea lo buen mozo que es el francés y lo interesado que está por su Betty, se va a querer morir. No sabemos como reaccioanrá Betty, cuando vea que Armando vuelve antes de tiempo, suponemos que se alegrará. Nos gustó el capi, y estamos deseando leer el reencuentro de los tortolitos. Besos
Quote
Share

Joined: January 21st, 2004, 3:39 pm

November 24th, 2007, 6:21 pm #9


Alza las cejas y se lo dice bajando la voz, en un tono confidencial que la convence del carácter oficial del asunto.

- Tan serio es? –Pregunta la recepcionista impresionada.

- Es. –Responde lacónico dándose importancia.

- A ver si van a peligrar nuestros puestos de trabajo…

- No, eso no está en peligro pero no puedo decir más. –Le da un ligero beso en los labios.- Me voy.

- Pues cuídese y no vaya a ponerse en peligro.

- Sí, mi reina, yo me cuido para usted. Tranquila.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo V.- Un tipo con mi Betty…?



Sale a la calle, va a por la moto y se apuesta al acecho, medio escondido tras una furgoneta que está allí aparcada para no ser visto por las secretarias, que van saliendo, hablan un momento, y luego se despiden para cada una tomar su camino.

No tiene que esperar mucho pues al cabo de unos minutos sale Betty acompañada de Michel que para un taxi.

Suben los dos y arranca de inmediato, de modo que Freddy pone en marcha la moto y comienza a seguirles.

No le resulta fácil, porque como todos los taxis son iguales le es muy difícil distinguir el que le interesa, pero consigue cumplir su objetivo y mientras Michel paga al taxista él estaciona a la vuelta de la esquina.

La pareja entra a un local, se instala en una mesa y charla animadamente.

- Entonces, Betty, dice que ahora se encuentra más a gusto en la empresa?

- Sí, mi situación en Ecomoda ha mejorado mucho… estoy ubicada en un despacho normal…

- Ahora su jefe está en el extranjero… -Apunta Michel malicioso.

- Bueno… eso… eso también. –Sonríe dulcemente.

- Vea, Betty, yo no sé cual era el problema, pero sí sé que algo relacionado con él la tenía muy angustiada en Cartagena, así que supongo que el hecho de que esté de viaje por largo tiempo será beneficioso para usted.

- Sí, yo estaba muy estresada porque habíamos vivido una época bastante difícil, pero ahora las cosas han cambiado y todo está tranquilo. –Contesta Betty evitando hablar de Armando.

Les traen las consumiciones, dan un sorbo y Michel pregunta:

- Le apetece bailar?

- No lo hago muy bien, pero si no le importa exponerse a recibir algún pisotón…

Freddy les observa discretamente desde el mostrador que hay cerca de la entrada y no pierde detalle mientras bebe el whisky que se ha pedido diciendo para sí:

“Como estoy en misión oficial, paga la empresa.”

Los dos disfrutan una velada tranquila y apacible en agradable compañía, a ratos charlando y a ratos bailando estrechamente vigilados por el mensajero, y poco antes de la medianoche Michel deja a Betty en la puerta de su casa, y Freddy pone dirección a la suya.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A la mañana siguiente informa a Mario.

- Se pasaron dos horas hablando y bailando.

- Con que bailando, ah? –Frunce el ceño fastidiado.

- Sí, doctor, bailaron. –Confirma Freddy.

- Arrunchaditos?

- Pues, hombre… normal. –Se encoge de hombros.

- Tan normal como baila usted con su novia?

- Nooo! –Exclama y aclara rápido.- Sin espachurrarse.

- OK, Freddy! Gracias por el servicio y por el informe. Tenga este impreso y pase por caja para que le paguen sus “gastos de representación”.

- Muy bien, don Mario, y si me vuelve a necesitar ya sabe que…

- Sí, sí, usted sólo tiene que estar atento por si aparece de nuevo por acá ese tinieblo. En ese caso tendremos que repetir la operación y volverá a seguir a la paloma. Para protegerla, ya sabe… -Se apresura a añadir.

- OK, doctor! –Sale.

Y Mario se queda indeciso.

“No sé si avisar a mi compadre o no, porque si no hay motivo, para qué le voy a hacer pasar un mal rato? Mejor voy a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos…”





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Ese día todo ha estado muy tranquilo y Mario se las promete muy felices porque el francés no ha aparecido, así que sale de Ecomoda con Sandra dispuesto a pasar una rica tarde cuando ve que Freddy está aparcando la moto de vuelta de un encargo.

- Qué hay, doctor, sin novedad en el frente? –Le guiña un ojo como un conspirador.

- Así es, Freddy, todo bajo control. Hasta mañana.

- Adiós, don Mario.

Se queda hablando con Wilson mientras se despiden las muchachas, pero en ese preciso momento… se detiene un taxi delante de ellos y Michel se apea apresuradamente.

Éste se dirige al grupo de secretarias que están ante la puerta.

- Señoras, por favor, saben si ya se fue Betty? Es que he quedado en venir a buscarla, pero el tráfico está hoggible y me ha retrasado considerablemente.

Mario y Freddy se dirigen una mirada de entendimiento.

- No se ha ido. –Contesta Sofía.- Está esperándole arriba.

- Gracias. Subiré a buscarla.

- No es necesario, señor Doinell. Voy a avisarla desde recepción de que usted ya ha llegado, sí? –Se ofrece Aura Mª encantada de darle el estupendo mensaje a su amiga.

- Sí, muchas gracias, mademoiselle. Yo la esperaré aquí en el taxi.

Aura Mª entra a llamar por teléfono mientras Mario hace un discreto gesto con la cabeza a Freddy, y éste dice a las del cuartel que avisen a su novia de que tiene que hacer una gestión para la empresa.

- A estas horas? –Pregunta Berta con suspicacia.

- Ha surgido un imponderable. –Contesta sin dar más explicaciones, y acto seguido toma la moto apresuradamente, avanza hasta la siguiente esquina para ocultarse de la vista de todos y espera a que pase el taxi.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Sandra, ha llegado su jefe? –Pregunta el mensajero a la mañana siguiente.

- Sí, está en su despacho. Y de un humor… -Sacude una mano.

- Pues estoy seguro de que mejorará después de que yo le cuente. –Dice con cara de satisfacción.- Vea si puede recibirme.

- Eso seguro porque me dijo que le está esperando. –Toma el teléfono y marca la extensión.

- Sí, Sandra?

- Ya está aquí Freddy.

- Que pase inmediatamente. –Se levanta de un salto.

- Ahora mismo, doctor. –Cuelga y dice dirigiéndose al mensajero.- Entre.

Freddy respira hondo, abre la puerta sonriente y saluda.

- Buenos días. Permiso.

- Siga, siga y cuénteme. Vamos, que estoy en vilo!

- Vea, doctor, según se fueron de aquí… dónde me dirá que fueron?

- No me provoca jugar a las adivinanzas! –Vocea recordando al gritón de su hermano.

- Key! Key! A casa de la doctora Pinzón.

- A casa de… -Palidece y aventura.- …a presentarle a los papás?

- Eso mismo he pensado yo. –Asiente con la cabeza, satisfecho.- No es buena noticia?

Mario obvia esa alegría y contesta malhumorado.

- Y usted, supongo que no podría oír nada…

- Ni modo! Yo me quedé fuera aparcado, pero como tardaban… al final me armé de valor y muy despacio llegué a la ventana.

- Bravo! –Le jalea animado.- Y qué vio?

- Que estaban los cuatro sentados tan ricamente en una salita tomando unos pasabocas y unos refrescos, y charlando muy contentos.

- Que mal me huele todo esto… -Murmura Mario muy inquieto.

- Pero, doctor Calderón, el hecho de que haya ido a conocer a los papás de Betty es buena señal. –Asegura Freddy porque ignora los verdaderos temores de Mario.- Eso quiere decir que está verdaderamente interesado en la doctora y no pretende nada censurable.

Estas palabras recuerdan al conspirador la excusa que dio a Freddy para seguir a Betty.

- Sí, sí, comprendo que tiene razón en eso, que el franchute demuestra buenas intenciones… pero qué tal si la convence y se la lleva con él a Cartagena? –Improvisa cambiando de estrategia.

- Ya entiendo. –Pero no entiende nada.

- Nos quedaríamos sin una empleada valiosísima! –Exclama Mario.- Hay que seguir vigilándoles y estar preparados si llegase el caso.

- El caso de qué, doctor? –Pregunta Freddy ya un poco mosca.

- El caso de… no sé… de ofrecer a Beatriz una mejora salarial, por ejemplo, para que se lo piense y no nos deje.

- Ya… -Contesta el mensajero siguiendo la corriente al jefe.

- Bueno, ahora vaya a atender a su trabajo que yo voy a informar al doctor Mendoza.

- OK! A sus órdenes, estimado vicepresidente.

No se va muy convencido porque no cree que una subida de sueldo haga que Betty desista de casarse con ese buen mozo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Según el mensajero sale al lobby, Mario se lanza al teléfono y marca el número del móvil de Armando.

- Aló, Calderón, cómo va todo?

- Pues la verdad es que no sé, hermano.

- Vamos, explíquese! –Exclama Armando alterado.- Le pasa algo a Betty? Va mal la empresa?

- Ecomoda va sobre ruedas, como cuando usted se fue.

- Entonces es sobre Betty. Hable! –Le exige muy preocupado.

- Vea, es que ha aparecido un tipo por aquí…

- Un tipo con mi Betty? –Sorprendido al límite.

- Sí, parece ser que es un francés al que ella conoció en Cartagena. El caso es que él ha venido a Bogotá dizque por negocios… y por las tardes viene a buscarla a la salida y se van juntos por ahí.

- … -La impresión le impide articular palabra.

- Mendoza…? –Le llama Mario.

- Acá sigo. –Responde totalmente serio.- Y desde cuándo sucede eso?

- Desde hace dos días. Del primero no le dije nada porque pensé que era algo accidental, pero como ayer se repitió, he decidido informarle.

- Y eso es todo lo que sabemos?

- Bueno, yo velando por usted como buen hermano… encargué a Freddy que les siguiera.

- No le habrá contado!

- No, hombre, cómo piensa? Le dije que en Ecomoda apreciamos mucho a la doctora Pinzón y quería que la cuidase hasta saber más del tipo.

- Debería haber ido usted.

- Sí, no diga más! Con Sandra del brazo. Ya me dirá como se lo iba a explicar.

- Bueno, dígame qué ha averiguado Freddy.

- Pues que anteayer fueron a un local donde charlaron largamente y luego bailaron.

- Bailaron… cómo? –Angustiado.

- Según nuestro investigador, no como él con su novia. Es decir, que corría el aire entre ellos.

- De acuerdo. Y ayer?

- Ayer fueron a la casa de los Pinzón y allá se quedaron toda la tarde de tertulia con los papás.

- Se lo ha presentado a los padres!!!??? Calderón, tengo que regresar! Yo dejo la gira a medias y me vuelvo!

- No! Tranquilo de momento, que nosotros vigilamos.

- Pero cómo voy a estar tranquilo? –Dice descompuesto.- A ver qué van a poder impedir ustedes si hasta le ha llevado a casa? Yo me regreso ya!

- Espere hoy! Sólo hoy. Piense que este individuo tiene un negocio lejos y no puede desatenderlo indefinidamente…

Armando está tentado de dejar todo el asunto de las franquicias empantanado y salir volado a Bogotá para encontrarse con Betty e intentar contrarrestar la acción de ese admirador extranjero, pero se esfuerza por frenar su temperamento impulsivo y atender el consejo de Mario.

- OK! Me quedaré hoy porque además tengo una cita en la que voy a cerrar un contrato. Pero mañana viernes, que sólo tengo previsto el traslado a Asunción me vuelvo a Bogotá y estoy allá el fin de semana. La próxima entrevista es el lunes…

- Bueno, tigre, eso es más razonable. Nosotros estaremos atentos esta tarde y mañana le informo.

- Al minuto, Calderón! Al minuto! –Exige muerto de celos.

- Confíe en nosotros.

- Esto… oiga, y no podría continuar usted con la gira? Ya está restablecido, sí?

- Bueno… mejor… sí, estoy mejor. Ya me quitaron el collarín y ando sin muletas, pero aún cojeo y me resiento con frecuencia. Usted esté tranquilo. –Se resiste a separarse de su chica.

“Sí, ahora me voy a ir y dejar estancada mi relación con Sandra. Ni de fundas!”

- Está bien, adiós. –Cuelga malhumorado y refunfuña.-“Tranquilo!” Voy a estar tranquilo después de lo que me ha dicho? Con lo mal que lo estoy pasando por estar tanto tiempo sin verla… para que encima ahora venga otro y me la vuele. Yo no iré hasta mañana, pero la llamo ahora mismo.

Dicho y hecho. Marca el número de Ecomoda y Aura Mª le pasa con Betty.

RINGGG!!! Suena el teléfono de sobremesa.

- Aló?

- Betty, qué alegría escucharla! –Se derrite de placer.

- Doctor, algún problema?

- No, pero quería oír su voz.

- Si hemos hablado ayer cuando llamó para informarme sobre las negociaciones de la franquicia de Santiago de Chile… -Contesta sorprendida.

- Es que yo la extraño mucho. –Cariñoso.

- Doctor…

- Nunca me va a creer, Betty?

- Cambiemos de tema.

- Key, key. Hay alguna novedad?

- Ninguna, don Armando. Todo va según lo previsto y hoy estoy pendiente de que me mande por fax los documentos del contrato tan pronto como esté firmado para incluirlo en el archivo de las franquicias.

- Ya, Betty. Tengo la reunión dentro de una hora y se lo enviaré inmediatamente.

- Muy bien, doctor. Quiere algo más?

- Sí, pero si se lo digo me va a regañar.

- No sé. Depende.

- La quiero. Y usted a mí?

- No le voy a contestar, don Armando.

- Está bien, yo sé que quien calla, otorga… hasta pronto y cuídese mucho, sí?

- Lo haré por la cuenta que me tiene. Chao.

- Adiós, Betty. Le mando un beso.

Armando se despide disgustado por la aparente indiferencia de Betty, y eso refuerza su decisión de ir a Bogotá el viernes.

Este fin de semana tiene que marcar un antes y un después para los dos. Aún no sabe cómo pero va a convencer a Betty de que su futuro está ligado a él y que es un destino feliz y dichoso, pero hace tiempo comprendió que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante y es lo que va a hacer.

Le hablará con el corazón en la mano.



CONTINUARÁ…





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Hola, chicas, tenemos al bello bobo al borde del ataque de nervios, pero ha tomado la decisión de agarrar al toro por los cuernos y va a ir a hablar con ella con la verdad por delante y el corazón en la mano.

Lo que pasa es que conociendo a Beatriz Terca Pinzón… miedo me da que se lo vaya a destrozar con su férrea desconfianza.

Debería Betty empezar a creer un poquitico en él? Besos a todas.
tendría que darle un pequeño voto de confianza, aunque esta Betty es más terca que una mula.

Espero ansiosa el siguiente, porque pobre Armandito esta celoso hasta más no poder.
Quote
Like
Share

isabel
isabel

November 28th, 2007, 12:33 am #10


Alza las cejas y se lo dice bajando la voz, en un tono confidencial que la convence del carácter oficial del asunto.

- Tan serio es? –Pregunta la recepcionista impresionada.

- Es. –Responde lacónico dándose importancia.

- A ver si van a peligrar nuestros puestos de trabajo…

- No, eso no está en peligro pero no puedo decir más. –Le da un ligero beso en los labios.- Me voy.

- Pues cuídese y no vaya a ponerse en peligro.

- Sí, mi reina, yo me cuido para usted. Tranquila.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Capítulo V.- Un tipo con mi Betty…?



Sale a la calle, va a por la moto y se apuesta al acecho, medio escondido tras una furgoneta que está allí aparcada para no ser visto por las secretarias, que van saliendo, hablan un momento, y luego se despiden para cada una tomar su camino.

No tiene que esperar mucho pues al cabo de unos minutos sale Betty acompañada de Michel que para un taxi.

Suben los dos y arranca de inmediato, de modo que Freddy pone en marcha la moto y comienza a seguirles.

No le resulta fácil, porque como todos los taxis son iguales le es muy difícil distinguir el que le interesa, pero consigue cumplir su objetivo y mientras Michel paga al taxista él estaciona a la vuelta de la esquina.

La pareja entra a un local, se instala en una mesa y charla animadamente.

- Entonces, Betty, dice que ahora se encuentra más a gusto en la empresa?

- Sí, mi situación en Ecomoda ha mejorado mucho… estoy ubicada en un despacho normal…

- Ahora su jefe está en el extranjero… -Apunta Michel malicioso.

- Bueno… eso… eso también. –Sonríe dulcemente.

- Vea, Betty, yo no sé cual era el problema, pero sí sé que algo relacionado con él la tenía muy angustiada en Cartagena, así que supongo que el hecho de que esté de viaje por largo tiempo será beneficioso para usted.

- Sí, yo estaba muy estresada porque habíamos vivido una época bastante difícil, pero ahora las cosas han cambiado y todo está tranquilo. –Contesta Betty evitando hablar de Armando.

Les traen las consumiciones, dan un sorbo y Michel pregunta:

- Le apetece bailar?

- No lo hago muy bien, pero si no le importa exponerse a recibir algún pisotón…

Freddy les observa discretamente desde el mostrador que hay cerca de la entrada y no pierde detalle mientras bebe el whisky que se ha pedido diciendo para sí:

“Como estoy en misión oficial, paga la empresa.”

Los dos disfrutan una velada tranquila y apacible en agradable compañía, a ratos charlando y a ratos bailando estrechamente vigilados por el mensajero, y poco antes de la medianoche Michel deja a Betty en la puerta de su casa, y Freddy pone dirección a la suya.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





A la mañana siguiente informa a Mario.

- Se pasaron dos horas hablando y bailando.

- Con que bailando, ah? –Frunce el ceño fastidiado.

- Sí, doctor, bailaron. –Confirma Freddy.

- Arrunchaditos?

- Pues, hombre… normal. –Se encoge de hombros.

- Tan normal como baila usted con su novia?

- Nooo! –Exclama y aclara rápido.- Sin espachurrarse.

- OK, Freddy! Gracias por el servicio y por el informe. Tenga este impreso y pase por caja para que le paguen sus “gastos de representación”.

- Muy bien, don Mario, y si me vuelve a necesitar ya sabe que…

- Sí, sí, usted sólo tiene que estar atento por si aparece de nuevo por acá ese tinieblo. En ese caso tendremos que repetir la operación y volverá a seguir a la paloma. Para protegerla, ya sabe… -Se apresura a añadir.

- OK, doctor! –Sale.

Y Mario se queda indeciso.

“No sé si avisar a mi compadre o no, porque si no hay motivo, para qué le voy a hacer pasar un mal rato? Mejor voy a esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos…”





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Ese día todo ha estado muy tranquilo y Mario se las promete muy felices porque el francés no ha aparecido, así que sale de Ecomoda con Sandra dispuesto a pasar una rica tarde cuando ve que Freddy está aparcando la moto de vuelta de un encargo.

- Qué hay, doctor, sin novedad en el frente? –Le guiña un ojo como un conspirador.

- Así es, Freddy, todo bajo control. Hasta mañana.

- Adiós, don Mario.

Se queda hablando con Wilson mientras se despiden las muchachas, pero en ese preciso momento… se detiene un taxi delante de ellos y Michel se apea apresuradamente.

Éste se dirige al grupo de secretarias que están ante la puerta.

- Señoras, por favor, saben si ya se fue Betty? Es que he quedado en venir a buscarla, pero el tráfico está hoggible y me ha retrasado considerablemente.

Mario y Freddy se dirigen una mirada de entendimiento.

- No se ha ido. –Contesta Sofía.- Está esperándole arriba.

- Gracias. Subiré a buscarla.

- No es necesario, señor Doinell. Voy a avisarla desde recepción de que usted ya ha llegado, sí? –Se ofrece Aura Mª encantada de darle el estupendo mensaje a su amiga.

- Sí, muchas gracias, mademoiselle. Yo la esperaré aquí en el taxi.

Aura Mª entra a llamar por teléfono mientras Mario hace un discreto gesto con la cabeza a Freddy, y éste dice a las del cuartel que avisen a su novia de que tiene que hacer una gestión para la empresa.

- A estas horas? –Pregunta Berta con suspicacia.

- Ha surgido un imponderable. –Contesta sin dar más explicaciones, y acto seguido toma la moto apresuradamente, avanza hasta la siguiente esquina para ocultarse de la vista de todos y espera a que pase el taxi.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Sandra, ha llegado su jefe? –Pregunta el mensajero a la mañana siguiente.

- Sí, está en su despacho. Y de un humor… -Sacude una mano.

- Pues estoy seguro de que mejorará después de que yo le cuente. –Dice con cara de satisfacción.- Vea si puede recibirme.

- Eso seguro porque me dijo que le está esperando. –Toma el teléfono y marca la extensión.

- Sí, Sandra?

- Ya está aquí Freddy.

- Que pase inmediatamente. –Se levanta de un salto.

- Ahora mismo, doctor. –Cuelga y dice dirigiéndose al mensajero.- Entre.

Freddy respira hondo, abre la puerta sonriente y saluda.

- Buenos días. Permiso.

- Siga, siga y cuénteme. Vamos, que estoy en vilo!

- Vea, doctor, según se fueron de aquí… dónde me dirá que fueron?

- No me provoca jugar a las adivinanzas! –Vocea recordando al gritón de su hermano.

- Key! Key! A casa de la doctora Pinzón.

- A casa de… -Palidece y aventura.- …a presentarle a los papás?

- Eso mismo he pensado yo. –Asiente con la cabeza, satisfecho.- No es buena noticia?

Mario obvia esa alegría y contesta malhumorado.

- Y usted, supongo que no podría oír nada…

- Ni modo! Yo me quedé fuera aparcado, pero como tardaban… al final me armé de valor y muy despacio llegué a la ventana.

- Bravo! –Le jalea animado.- Y qué vio?

- Que estaban los cuatro sentados tan ricamente en una salita tomando unos pasabocas y unos refrescos, y charlando muy contentos.

- Que mal me huele todo esto… -Murmura Mario muy inquieto.

- Pero, doctor Calderón, el hecho de que haya ido a conocer a los papás de Betty es buena señal. –Asegura Freddy porque ignora los verdaderos temores de Mario.- Eso quiere decir que está verdaderamente interesado en la doctora y no pretende nada censurable.

Estas palabras recuerdan al conspirador la excusa que dio a Freddy para seguir a Betty.

- Sí, sí, comprendo que tiene razón en eso, que el franchute demuestra buenas intenciones… pero qué tal si la convence y se la lleva con él a Cartagena? –Improvisa cambiando de estrategia.

- Ya entiendo. –Pero no entiende nada.

- Nos quedaríamos sin una empleada valiosísima! –Exclama Mario.- Hay que seguir vigilándoles y estar preparados si llegase el caso.

- El caso de qué, doctor? –Pregunta Freddy ya un poco mosca.

- El caso de… no sé… de ofrecer a Beatriz una mejora salarial, por ejemplo, para que se lo piense y no nos deje.

- Ya… -Contesta el mensajero siguiendo la corriente al jefe.

- Bueno, ahora vaya a atender a su trabajo que yo voy a informar al doctor Mendoza.

- OK! A sus órdenes, estimado vicepresidente.

No se va muy convencido porque no cree que una subida de sueldo haga que Betty desista de casarse con ese buen mozo.





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&





Según el mensajero sale al lobby, Mario se lanza al teléfono y marca el número del móvil de Armando.

- Aló, Calderón, cómo va todo?

- Pues la verdad es que no sé, hermano.

- Vamos, explíquese! –Exclama Armando alterado.- Le pasa algo a Betty? Va mal la empresa?

- Ecomoda va sobre ruedas, como cuando usted se fue.

- Entonces es sobre Betty. Hable! –Le exige muy preocupado.

- Vea, es que ha aparecido un tipo por aquí…

- Un tipo con mi Betty? –Sorprendido al límite.

- Sí, parece ser que es un francés al que ella conoció en Cartagena. El caso es que él ha venido a Bogotá dizque por negocios… y por las tardes viene a buscarla a la salida y se van juntos por ahí.

- … -La impresión le impide articular palabra.

- Mendoza…? –Le llama Mario.

- Acá sigo. –Responde totalmente serio.- Y desde cuándo sucede eso?

- Desde hace dos días. Del primero no le dije nada porque pensé que era algo accidental, pero como ayer se repitió, he decidido informarle.

- Y eso es todo lo que sabemos?

- Bueno, yo velando por usted como buen hermano… encargué a Freddy que les siguiera.

- No le habrá contado!

- No, hombre, cómo piensa? Le dije que en Ecomoda apreciamos mucho a la doctora Pinzón y quería que la cuidase hasta saber más del tipo.

- Debería haber ido usted.

- Sí, no diga más! Con Sandra del brazo. Ya me dirá como se lo iba a explicar.

- Bueno, dígame qué ha averiguado Freddy.

- Pues que anteayer fueron a un local donde charlaron largamente y luego bailaron.

- Bailaron… cómo? –Angustiado.

- Según nuestro investigador, no como él con su novia. Es decir, que corría el aire entre ellos.

- De acuerdo. Y ayer?

- Ayer fueron a la casa de los Pinzón y allá se quedaron toda la tarde de tertulia con los papás.

- Se lo ha presentado a los padres!!!??? Calderón, tengo que regresar! Yo dejo la gira a medias y me vuelvo!

- No! Tranquilo de momento, que nosotros vigilamos.

- Pero cómo voy a estar tranquilo? –Dice descompuesto.- A ver qué van a poder impedir ustedes si hasta le ha llevado a casa? Yo me regreso ya!

- Espere hoy! Sólo hoy. Piense que este individuo tiene un negocio lejos y no puede desatenderlo indefinidamente…

Armando está tentado de dejar todo el asunto de las franquicias empantanado y salir volado a Bogotá para encontrarse con Betty e intentar contrarrestar la acción de ese admirador extranjero, pero se esfuerza por frenar su temperamento impulsivo y atender el consejo de Mario.

- OK! Me quedaré hoy porque además tengo una cita en la que voy a cerrar un contrato. Pero mañana viernes, que sólo tengo previsto el traslado a Asunción me vuelvo a Bogotá y estoy allá el fin de semana. La próxima entrevista es el lunes…

- Bueno, tigre, eso es más razonable. Nosotros estaremos atentos esta tarde y mañana le informo.

- Al minuto, Calderón! Al minuto! –Exige muerto de celos.

- Confíe en nosotros.

- Esto… oiga, y no podría continuar usted con la gira? Ya está restablecido, sí?

- Bueno… mejor… sí, estoy mejor. Ya me quitaron el collarín y ando sin muletas, pero aún cojeo y me resiento con frecuencia. Usted esté tranquilo. –Se resiste a separarse de su chica.

“Sí, ahora me voy a ir y dejar estancada mi relación con Sandra. Ni de fundas!”

- Está bien, adiós. –Cuelga malhumorado y refunfuña.-“Tranquilo!” Voy a estar tranquilo después de lo que me ha dicho? Con lo mal que lo estoy pasando por estar tanto tiempo sin verla… para que encima ahora venga otro y me la vuele. Yo no iré hasta mañana, pero la llamo ahora mismo.

Dicho y hecho. Marca el número de Ecomoda y Aura Mª le pasa con Betty.

RINGGG!!! Suena el teléfono de sobremesa.

- Aló?

- Betty, qué alegría escucharla! –Se derrite de placer.

- Doctor, algún problema?

- No, pero quería oír su voz.

- Si hemos hablado ayer cuando llamó para informarme sobre las negociaciones de la franquicia de Santiago de Chile… -Contesta sorprendida.

- Es que yo la extraño mucho. –Cariñoso.

- Doctor…

- Nunca me va a creer, Betty?

- Cambiemos de tema.

- Key, key. Hay alguna novedad?

- Ninguna, don Armando. Todo va según lo previsto y hoy estoy pendiente de que me mande por fax los documentos del contrato tan pronto como esté firmado para incluirlo en el archivo de las franquicias.

- Ya, Betty. Tengo la reunión dentro de una hora y se lo enviaré inmediatamente.

- Muy bien, doctor. Quiere algo más?

- Sí, pero si se lo digo me va a regañar.

- No sé. Depende.

- La quiero. Y usted a mí?

- No le voy a contestar, don Armando.

- Está bien, yo sé que quien calla, otorga… hasta pronto y cuídese mucho, sí?

- Lo haré por la cuenta que me tiene. Chao.

- Adiós, Betty. Le mando un beso.

Armando se despide disgustado por la aparente indiferencia de Betty, y eso refuerza su decisión de ir a Bogotá el viernes.

Este fin de semana tiene que marcar un antes y un después para los dos. Aún no sabe cómo pero va a convencer a Betty de que su futuro está ligado a él y que es un destino feliz y dichoso, pero hace tiempo comprendió que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante y es lo que va a hacer.

Le hablará con el corazón en la mano.



CONTINUARÁ…





&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&




Hola, chicas, tenemos al bello bobo al borde del ataque de nervios, pero ha tomado la decisión de agarrar al toro por los cuernos y va a ir a hablar con ella con la verdad por delante y el corazón en la mano.

Lo que pasa es que conociendo a Beatriz Terca Pinzón… miedo me da que se lo vaya a destrozar con su férrea desconfianza.

Debería Betty empezar a creer un poquitico en él? Besos a todas.
que armando lo esta pasando fatal entre que tiene que estar lejos de betty y para colmo le ha contado mario lo de el frances uys!!!esta el pobre que no lo calienta el sol..espero que ahora que el viene,betty empiece a creer en le solo un poquito.
besosss!!!
Quote
Share