Los tigretones de Bogotá.- Capítulo XXIII

Los tigretones de Bogotá.- Capítulo XXIII

Calipso
Calipso

November 11th, 2003, 7:08 pm #1

Betty se tira al suelo y juega con los niños, mientras Armando lee sentado en un sillón y les mira complacido.

Inesperadamente Betty da un grito.

- Ayyy! Qué bruto! – Se la saltan las lágrimas.

- Qué pasó? – Pregunta asustado.

- Que tu hijo Guille me ha mordido! - Y se masajea la cadera.





Capítulo XXIII.- Señorita, quiero ver a su jefe!



- Guille! No se puede morder! Has hecho mucho daño a mamá! – Armando regaña a su hijo que le mira muy serio.

El niño había pensado que un buen mordisco era una demostración de amor superior a un millón de besos, y les mira a los dos sin entender.

Él que adora a su mami!

Entonces pone pucheros y rompe a llorar desconsolado. Es la primera vez que le regañan y encima... los dos!

Cuando se le pasa el cortísimo berrinche, Armando les toma a cada uno bajo un brazo, les lleva a su habitación y les deja en el corralito para que Nicole les vista y saque de paseo.

Vuelve al salón y quiere ver el bocado, pero Betty no desea mostrarle la marca.

- Betty, enséñame el mordisco.

- Si no es nada.

- Vamos. Déjame hacerte el “curasana...”

- No, Armando. Ya ni siquiera me duele. – Vuelve a contestar terca, sin querer consentir, a pesar de la insistencia.

- Vamos. No seas niña y muéstrame qué te hizo Guille.

Armando tira del pantalón.

- Déjalo! – E intenta retirarle la mano, pero él no cede.

- Basta de caprichos, Betty! – Con autoridad. – Quiero saber si hay que curarlo.

Descubre por fin la cadera y ve que tiene marcados los dientes del niño.

- Ves, cabezota. Incluso un diente te ha arañado la piel y sale una gotita de sangre. - Besa la marca del bocado y la acaricia.

Por esa razón ella no quería que lo mirase. Se imaginaba que sucedería algo así y aún no...

- Hala! Ya has visto que no es más que un rasguño. – Sube el pantalón.

- Te hice daño al bajarlo? – La pregunta cariñoso.

- No...

Se siente incapaz de mantener por más tiempo la actitud de dignidad ofendida. Le toma el cuello de la camisa y tira hacia arriba hasta que le tiene a su altura. Entonces se abraza fuertemente a él y le besa con pasión.

Armando acepta complacido e intercambian arrumacos. Luego la dice:

- Betty, si los dos estamos sin caricias y besos... es porque tú no has querido!

Ella le abraza nuevamente con fuerza, y él la besa el hombro mientras continúa hablando.

- Yo no he hecho nada a tus espaldas, mi amor. Créeme! Contigo sólo cometí un error, enorme, pero sólo uno. Y hace mucho de eso...

Se besan nuevamente y vuelve a mirarla la cadera.

- Hay que ver lo que te ha hecho el tigretón de Guille. Tu segundo admirador, detrás de mí, claro!

- Cómo es que le dijiste? Ya les llamaste así cuando supiste que eran varones.

- Tigretón! No es hijo del “tigre de Bogotá”? Pues ya ha intentado cazar su primera gacela...

- Oj! Oj! Oj! Pues cometió dos errores de importancia: él aún no tiene colmillos, y... yo soy su madre!

- Sí, yo sé. Tendré que explicarles... Ahorita, quédate acá que voy a ver si ya se fueron...

Se asoma a la habitación de los pequeños y ve que ya se han ido los tres , así que vuelve al salón frotándose las manos.

- Betty, Nicole y los niños han tenido un detalle con nosotros, y nos dan un pequeño ratico de recreo... Vamos a lo nuestro! - Va hablando mientras se aproxima a ella. – Y después te curo el arañazo de la cadera...

- Ni más faltaba! Es un simple rasguño. Aunque ya sé que nuestros hijos no tienen puesta la vacuna antirrábica... – Bromea.

- Pues yo he oído alguna vez que las mordeduras se infectan muy fácilmente... – Insiste Armando y cambia de tema poniendo voz mimosa. – Pero eso, después monstris, sí?

Betty ve aparecer los hoyuelos de su marido, y ya se rinde porque sabe que perdió la batalla. Acerca sus labios a los de Armando y acepta de buena gana sus besos apasionados, enlazando los brazos alrededor del cuello de él, y arqueando su propio cuerpo contra el cuerpo masculino.

Armando la toma en brazos y va al dormitorio. Allá, sus caricias mutuas les enloquecen de deseo, y luego la ferviente pasión eleva a ambos a gran altura.

Se sienten arrastrados por el mismo torbellino, que les sacude poderosamente, para poco a poco dejarles reposar con lasitud y suavidad, aún abrazados, en la acogedora cama.



***********************************************************************



Recuperan la armonía entre ellos, y pasan una temporada bien rica de días y de noches.

Armando la confiesa que sigue en su idea de hacerse la vasectomía, pero que no lo hará hasta que ella esté de acuerdo, y entonces Betty se conforma satisfecha con esa promesa, pues como ella no va a aceptar...

Dani y Guille cumplen un año.



************************************************************************



Una mañana, Daniel Valencia da orden a Wilson para que deje entrar a Karina Larson en Ecomoda, alegando que va con él.

Pero al abrirse las puertas del elevador en la planta ejecutiva, sale ella sola.

Va hasta Patricia mientras las del cuartel se dan codazos o se llaman de mesa a mesa, para que presten atención, pues “se masca” algún chisme sabrosito.

- Señorita, quiero ver a Armando Mendoza! – Exigente y con voz bien alta.

- Tiene cita con el doctor? – La pregunta la peliteñida.

- No, pero mire que yo no la necesito! Avísele!

- Dígame su nombre entonces. - Contesta Pattypat fastidiada, pero sorprendida por el descaro de la modelo.

- De sobra lo saben todas. Soy la modelo “preferida” de su jefe! – Con un tono sugerente.

Todas lo han escuchado, pues habla para ser oída y armar escándalo.

Se miran unas a otras estupefactas por la tremenda desfachatez.

- Yo no tengo por qué saber el nombre de la favorita de mi jefe!

Patricia la contesta en el mismo tono, y las del cuartel miran a una y otra, encantadas de estar viendo y oyendo semejante trifulca... y desde asientos de preferencia!

- Soy Karina Larson y tengo que comunicar una gran noticia a Armando! – Grita.

Ante tal vocerío, se van abriendo las puertas de los despachos, y todos los ejecutivos se asoman al lobby.

Incluso se abre de nuevo el ascensor, y de él sale Daniel Valencia.

Cuando Karina ve a Armando en la puerta de presidencia, corre hacia él.

- ARMANDO! Tengo que decirte algo importantísimo! Y esa inepta de secretaria tuya, no me deja entrar a verte. – Lloriquea falsa.

Armando la mira sin saber a qué atenerse, pero sospechando alguna estratagema. Entonces cruza la mirada con Betty pidiendo auxilio, y ella se acerca e invita:

- Siga, señorita Larson, y nos cuenta esa maravillosa nueva...

- Yo no tengo NADA que hablar con usted! Sólo con Armando!

- Si quieres decirme algo, será delante de mi esposa! – Afirma él.

- Está bien. Peor para ella... – Y entra resignada.

Ellos dos se miran y la siguen.

Mario y Gutigut observan la escena extrañados. Marcela, en cambio, disfruta al ver que su hermano sonríe cínicamente, porque eso indica que todo está saliendo según lo planeado.

Hugo vuelve al taller y dice con sus modales amanerados a Inesita:

- Ya sabía yo que ese sátiro volvería a las andadas...

- Pues yo no lo creo. D. Armando es buen marido y padre. No me cabe duda! - Responde la modista.




************************************************************************



Karina se sienta en uno de los sillones que hay frente a la mesa, Betty a su lado y Armando en su asiento.

- Qué es eso tan importante que tienes que decirnos?

- Yo sólo vengo a contarte a ti, pero como tu esposa es una metida... se va a arrepentir de escuchar lo que no va con ella!

Betty no la para bolas, y sigue mirándola en silencio.

Armando no sabe QUÉ se le viene encima, pero al ver a Betty aguantar el tipo, él también aparenta serenidad.

- Habla! No tenemos todo el día para tus desatinos.

- Está bien, querido... – Con sonrisa torcida. – Estoy em-ba-ra-za-da.

Armando mira a Betty, y viéndola impasible, contesta:

- Bueno, y a mí qué?

- Cómo que a ti “bueno y qué”? – Sube el tono.

- Pues que eso... qué tiene que ver conmigo? A mí que me importa? Puedes embarazarte cuando te dé la regalada gana!

- Pues debe importarte porque tú lo fabricaste! – Se levanta vociferando.

- Y según tú, cuándo sucedió eso? – Pregunta Armando seguro de callarla.

- Te lo tengo que recordar? – Empalagosa. – Cuando tu adorada esposa estuvo en Cartagena.

Betty adivina por dónde va.

- La noche que nos fotografiaron...? Vieja loca, qué pretendes?

Betty empieza a albergar alguna duda, pero le va a apoyar, al menos hasta que se demuestre su culpabilidad.

- Armando no estuvo con usted. – Responde aparentando una seguridad que no siente.

- Bueno, cada uno es libre de engañarse a sí mismo como prefiera…

- Karina, quién te está pagando para que intentes desprestigiarme y encizañar mi matrimonio?

- Sigues siendo un sinvergüenza, Armando Mendoza. Encantador cuando quieres conseguir algo, pero un canalla, cuando ya pierdes el interés. Acaso crees que necesito que me paguen para tener con placer un hijo tuyo? Pero ya veo que ahora vas a desentenderte de tu nuevo descendiente.

- Karina, te falla la memoria. La última vez que estuvimos juntos, fue hace más de tres años, y recuerda que yo siempre me he protegido contigo y con todas, y… no sólo por evitar embarazos no deseados! Exclusivamente con mi esposa no lo hice porque es la única que merece la pena.

- Armando…

- Márchate! Y dile a quien te envía que mi mujer confía en mí, porque sabe que no tiene motivos para dudar. Y si sigues insistiendo en que tu hijo lo engendré yo, solicitaré un estudio genético tan pronto nazca, y a continuación tendrás que hacer frente a una querella por difamación. FUERA!!!



************************************************************************



Karina sale asustada, ya que no esperaba una reacción tan seria y juiciosa de Armando, y menos aún que su esposa confiase en él y le apoyase.

- Betty… hasta cuando me va a perseguir mi pasado? - Se lamenta hundiendo la cabeza en sus manos.

Betty se acerca a él, se arrodilla a su lado y tomándole la cara, le besa.

- Mi amor, el pasado ya no tiene solución. Vamos a ocuparnos del presente y del futuro.

La mira esperanzado. Al menos está de su parte.

- Cómo?

- Con un investigador privado.

- Para?

Definitivamente el bello bobo ha quedado bloqueado!

- Para averiguar quien está detrás de ella, demandarles y si es posible… publicar los resultados de la investigación en: “De boca en boca”, y en las mismas páginas de papel couché que se prestaron a ponerte en entredicho.



CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Como veis parece que ellos ya están lo suficientemente maduros y seguros de su amor, como para no "tirar por la calle de enmedio" y desconfiar sin razón.

A Betty le ha costado mucho, pero ha conseguido apoyarle frente a la pícara viborita de Karina.

Claro que también habrá ayudado saber que él no va a hacer nada drástico consigo mismo, si ella no está de acuerdo...

Pero... si no es de Armando? De quién será el bebé de Karina?

Besos y hasta pronto.
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Beitapie
Beitapie

November 11th, 2003, 7:24 pm #2

Viniendo las cosas de donde vienen, con Marcela sonriendo cínica y Daniel Valencia con ella.... tiene que ser de Nepomuceno. No cabe duda o si?
Bueno ya nos lo aclararas en el proximo

Besos
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María quehubo?
María quehubo?

November 11th, 2003, 7:44 pm #3

Betty se tira al suelo y juega con los niños, mientras Armando lee sentado en un sillón y les mira complacido.

Inesperadamente Betty da un grito.

- Ayyy! Qué bruto! – Se la saltan las lágrimas.

- Qué pasó? – Pregunta asustado.

- Que tu hijo Guille me ha mordido! - Y se masajea la cadera.





Capítulo XXIII.- Señorita, quiero ver a su jefe!



- Guille! No se puede morder! Has hecho mucho daño a mamá! – Armando regaña a su hijo que le mira muy serio.

El niño había pensado que un buen mordisco era una demostración de amor superior a un millón de besos, y les mira a los dos sin entender.

Él que adora a su mami!

Entonces pone pucheros y rompe a llorar desconsolado. Es la primera vez que le regañan y encima... los dos!

Cuando se le pasa el cortísimo berrinche, Armando les toma a cada uno bajo un brazo, les lleva a su habitación y les deja en el corralito para que Nicole les vista y saque de paseo.

Vuelve al salón y quiere ver el bocado, pero Betty no desea mostrarle la marca.

- Betty, enséñame el mordisco.

- Si no es nada.

- Vamos. Déjame hacerte el “curasana...”

- No, Armando. Ya ni siquiera me duele. – Vuelve a contestar terca, sin querer consentir, a pesar de la insistencia.

- Vamos. No seas niña y muéstrame qué te hizo Guille.

Armando tira del pantalón.

- Déjalo! – E intenta retirarle la mano, pero él no cede.

- Basta de caprichos, Betty! – Con autoridad. – Quiero saber si hay que curarlo.

Descubre por fin la cadera y ve que tiene marcados los dientes del niño.

- Ves, cabezota. Incluso un diente te ha arañado la piel y sale una gotita de sangre. - Besa la marca del bocado y la acaricia.

Por esa razón ella no quería que lo mirase. Se imaginaba que sucedería algo así y aún no...

- Hala! Ya has visto que no es más que un rasguño. – Sube el pantalón.

- Te hice daño al bajarlo? – La pregunta cariñoso.

- No...

Se siente incapaz de mantener por más tiempo la actitud de dignidad ofendida. Le toma el cuello de la camisa y tira hacia arriba hasta que le tiene a su altura. Entonces se abraza fuertemente a él y le besa con pasión.

Armando acepta complacido e intercambian arrumacos. Luego la dice:

- Betty, si los dos estamos sin caricias y besos... es porque tú no has querido!

Ella le abraza nuevamente con fuerza, y él la besa el hombro mientras continúa hablando.

- Yo no he hecho nada a tus espaldas, mi amor. Créeme! Contigo sólo cometí un error, enorme, pero sólo uno. Y hace mucho de eso...

Se besan nuevamente y vuelve a mirarla la cadera.

- Hay que ver lo que te ha hecho el tigretón de Guille. Tu segundo admirador, detrás de mí, claro!

- Cómo es que le dijiste? Ya les llamaste así cuando supiste que eran varones.

- Tigretón! No es hijo del “tigre de Bogotá”? Pues ya ha intentado cazar su primera gacela...

- Oj! Oj! Oj! Pues cometió dos errores de importancia: él aún no tiene colmillos, y... yo soy su madre!

- Sí, yo sé. Tendré que explicarles... Ahorita, quédate acá que voy a ver si ya se fueron...

Se asoma a la habitación de los pequeños y ve que ya se han ido los tres , así que vuelve al salón frotándose las manos.

- Betty, Nicole y los niños han tenido un detalle con nosotros, y nos dan un pequeño ratico de recreo... Vamos a lo nuestro! - Va hablando mientras se aproxima a ella. – Y después te curo el arañazo de la cadera...

- Ni más faltaba! Es un simple rasguño. Aunque ya sé que nuestros hijos no tienen puesta la vacuna antirrábica... – Bromea.

- Pues yo he oído alguna vez que las mordeduras se infectan muy fácilmente... – Insiste Armando y cambia de tema poniendo voz mimosa. – Pero eso, después monstris, sí?

Betty ve aparecer los hoyuelos de su marido, y ya se rinde porque sabe que perdió la batalla. Acerca sus labios a los de Armando y acepta de buena gana sus besos apasionados, enlazando los brazos alrededor del cuello de él, y arqueando su propio cuerpo contra el cuerpo masculino.

Armando la toma en brazos y va al dormitorio. Allá, sus caricias mutuas les enloquecen de deseo, y luego la ferviente pasión eleva a ambos a gran altura.

Se sienten arrastrados por el mismo torbellino, que les sacude poderosamente, para poco a poco dejarles reposar con lasitud y suavidad, aún abrazados, en la acogedora cama.



***********************************************************************



Recuperan la armonía entre ellos, y pasan una temporada bien rica de días y de noches.

Armando la confiesa que sigue en su idea de hacerse la vasectomía, pero que no lo hará hasta que ella esté de acuerdo, y entonces Betty se conforma satisfecha con esa promesa, pues como ella no va a aceptar...

Dani y Guille cumplen un año.



************************************************************************



Una mañana, Daniel Valencia da orden a Wilson para que deje entrar a Karina Larson en Ecomoda, alegando que va con él.

Pero al abrirse las puertas del elevador en la planta ejecutiva, sale ella sola.

Va hasta Patricia mientras las del cuartel se dan codazos o se llaman de mesa a mesa, para que presten atención, pues “se masca” algún chisme sabrosito.

- Señorita, quiero ver a Armando Mendoza! – Exigente y con voz bien alta.

- Tiene cita con el doctor? – La pregunta la peliteñida.

- No, pero mire que yo no la necesito! Avísele!

- Dígame su nombre entonces. - Contesta Pattypat fastidiada, pero sorprendida por el descaro de la modelo.

- De sobra lo saben todas. Soy la modelo “preferida” de su jefe! – Con un tono sugerente.

Todas lo han escuchado, pues habla para ser oída y armar escándalo.

Se miran unas a otras estupefactas por la tremenda desfachatez.

- Yo no tengo por qué saber el nombre de la favorita de mi jefe!

Patricia la contesta en el mismo tono, y las del cuartel miran a una y otra, encantadas de estar viendo y oyendo semejante trifulca... y desde asientos de preferencia!

- Soy Karina Larson y tengo que comunicar una gran noticia a Armando! – Grita.

Ante tal vocerío, se van abriendo las puertas de los despachos, y todos los ejecutivos se asoman al lobby.

Incluso se abre de nuevo el ascensor, y de él sale Daniel Valencia.

Cuando Karina ve a Armando en la puerta de presidencia, corre hacia él.

- ARMANDO! Tengo que decirte algo importantísimo! Y esa inepta de secretaria tuya, no me deja entrar a verte. – Lloriquea falsa.

Armando la mira sin saber a qué atenerse, pero sospechando alguna estratagema. Entonces cruza la mirada con Betty pidiendo auxilio, y ella se acerca e invita:

- Siga, señorita Larson, y nos cuenta esa maravillosa nueva...

- Yo no tengo NADA que hablar con usted! Sólo con Armando!

- Si quieres decirme algo, será delante de mi esposa! – Afirma él.

- Está bien. Peor para ella... – Y entra resignada.

Ellos dos se miran y la siguen.

Mario y Gutigut observan la escena extrañados. Marcela, en cambio, disfruta al ver que su hermano sonríe cínicamente, porque eso indica que todo está saliendo según lo planeado.

Hugo vuelve al taller y dice con sus modales amanerados a Inesita:

- Ya sabía yo que ese sátiro volvería a las andadas...

- Pues yo no lo creo. D. Armando es buen marido y padre. No me cabe duda! - Responde la modista.




************************************************************************



Karina se sienta en uno de los sillones que hay frente a la mesa, Betty a su lado y Armando en su asiento.

- Qué es eso tan importante que tienes que decirnos?

- Yo sólo vengo a contarte a ti, pero como tu esposa es una metida... se va a arrepentir de escuchar lo que no va con ella!

Betty no la para bolas, y sigue mirándola en silencio.

Armando no sabe QUÉ se le viene encima, pero al ver a Betty aguantar el tipo, él también aparenta serenidad.

- Habla! No tenemos todo el día para tus desatinos.

- Está bien, querido... – Con sonrisa torcida. – Estoy em-ba-ra-za-da.

Armando mira a Betty, y viéndola impasible, contesta:

- Bueno, y a mí qué?

- Cómo que a ti “bueno y qué”? – Sube el tono.

- Pues que eso... qué tiene que ver conmigo? A mí que me importa? Puedes embarazarte cuando te dé la regalada gana!

- Pues debe importarte porque tú lo fabricaste! – Se levanta vociferando.

- Y según tú, cuándo sucedió eso? – Pregunta Armando seguro de callarla.

- Te lo tengo que recordar? – Empalagosa. – Cuando tu adorada esposa estuvo en Cartagena.

Betty adivina por dónde va.

- La noche que nos fotografiaron...? Vieja loca, qué pretendes?

Betty empieza a albergar alguna duda, pero le va a apoyar, al menos hasta que se demuestre su culpabilidad.

- Armando no estuvo con usted. – Responde aparentando una seguridad que no siente.

- Bueno, cada uno es libre de engañarse a sí mismo como prefiera…

- Karina, quién te está pagando para que intentes desprestigiarme y encizañar mi matrimonio?

- Sigues siendo un sinvergüenza, Armando Mendoza. Encantador cuando quieres conseguir algo, pero un canalla, cuando ya pierdes el interés. Acaso crees que necesito que me paguen para tener con placer un hijo tuyo? Pero ya veo que ahora vas a desentenderte de tu nuevo descendiente.

- Karina, te falla la memoria. La última vez que estuvimos juntos, fue hace más de tres años, y recuerda que yo siempre me he protegido contigo y con todas, y… no sólo por evitar embarazos no deseados! Exclusivamente con mi esposa no lo hice porque es la única que merece la pena.

- Armando…

- Márchate! Y dile a quien te envía que mi mujer confía en mí, porque sabe que no tiene motivos para dudar. Y si sigues insistiendo en que tu hijo lo engendré yo, solicitaré un estudio genético tan pronto nazca, y a continuación tendrás que hacer frente a una querella por difamación. FUERA!!!



************************************************************************



Karina sale asustada, ya que no esperaba una reacción tan seria y juiciosa de Armando, y menos aún que su esposa confiase en él y le apoyase.

- Betty… hasta cuando me va a perseguir mi pasado? - Se lamenta hundiendo la cabeza en sus manos.

Betty se acerca a él, se arrodilla a su lado y tomándole la cara, le besa.

- Mi amor, el pasado ya no tiene solución. Vamos a ocuparnos del presente y del futuro.

La mira esperanzado. Al menos está de su parte.

- Cómo?

- Con un investigador privado.

- Para?

Definitivamente el bello bobo ha quedado bloqueado!

- Para averiguar quien está detrás de ella, demandarles y si es posible… publicar los resultados de la investigación en: “De boca en boca”, y en las mismas páginas de papel couché que se prestaron a ponerte en entredicho.



CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Como veis parece que ellos ya están lo suficientemente maduros y seguros de su amor, como para no "tirar por la calle de enmedio" y desconfiar sin razón.

A Betty le ha costado mucho, pero ha conseguido apoyarle frente a la pícara viborita de Karina.

Claro que también habrá ayudado saber que él no va a hacer nada drástico consigo mismo, si ella no está de acuerdo...

Pero... si no es de Armando? De quién será el bebé de Karina?

Besos y hasta pronto.
¿De quién más? Bueno, siendo tan casquivana como es, puede ser de cualquier otro, claro. Pero de Nepomuceno queda mejor, jeje.

Oye, espero que se arregle eso de la vasectomía. Me tiene preocupada porque lo veo algo absurdo. Es totalmente idiota y ridículo que quiera hacerlo sin el consentimiento de su mujer. Aunque si lo hubiera hecho ya, seguro que el supuesto bebé de Karina no era suyo. No, pero que no lo haga, ¿eh?

Besicos
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marg
marg

November 11th, 2003, 8:11 pm #4

Betty se tira al suelo y juega con los niños, mientras Armando lee sentado en un sillón y les mira complacido.

Inesperadamente Betty da un grito.

- Ayyy! Qué bruto! – Se la saltan las lágrimas.

- Qué pasó? – Pregunta asustado.

- Que tu hijo Guille me ha mordido! - Y se masajea la cadera.





Capítulo XXIII.- Señorita, quiero ver a su jefe!



- Guille! No se puede morder! Has hecho mucho daño a mamá! – Armando regaña a su hijo que le mira muy serio.

El niño había pensado que un buen mordisco era una demostración de amor superior a un millón de besos, y les mira a los dos sin entender.

Él que adora a su mami!

Entonces pone pucheros y rompe a llorar desconsolado. Es la primera vez que le regañan y encima... los dos!

Cuando se le pasa el cortísimo berrinche, Armando les toma a cada uno bajo un brazo, les lleva a su habitación y les deja en el corralito para que Nicole les vista y saque de paseo.

Vuelve al salón y quiere ver el bocado, pero Betty no desea mostrarle la marca.

- Betty, enséñame el mordisco.

- Si no es nada.

- Vamos. Déjame hacerte el “curasana...”

- No, Armando. Ya ni siquiera me duele. – Vuelve a contestar terca, sin querer consentir, a pesar de la insistencia.

- Vamos. No seas niña y muéstrame qué te hizo Guille.

Armando tira del pantalón.

- Déjalo! – E intenta retirarle la mano, pero él no cede.

- Basta de caprichos, Betty! – Con autoridad. – Quiero saber si hay que curarlo.

Descubre por fin la cadera y ve que tiene marcados los dientes del niño.

- Ves, cabezota. Incluso un diente te ha arañado la piel y sale una gotita de sangre. - Besa la marca del bocado y la acaricia.

Por esa razón ella no quería que lo mirase. Se imaginaba que sucedería algo así y aún no...

- Hala! Ya has visto que no es más que un rasguño. – Sube el pantalón.

- Te hice daño al bajarlo? – La pregunta cariñoso.

- No...

Se siente incapaz de mantener por más tiempo la actitud de dignidad ofendida. Le toma el cuello de la camisa y tira hacia arriba hasta que le tiene a su altura. Entonces se abraza fuertemente a él y le besa con pasión.

Armando acepta complacido e intercambian arrumacos. Luego la dice:

- Betty, si los dos estamos sin caricias y besos... es porque tú no has querido!

Ella le abraza nuevamente con fuerza, y él la besa el hombro mientras continúa hablando.

- Yo no he hecho nada a tus espaldas, mi amor. Créeme! Contigo sólo cometí un error, enorme, pero sólo uno. Y hace mucho de eso...

Se besan nuevamente y vuelve a mirarla la cadera.

- Hay que ver lo que te ha hecho el tigretón de Guille. Tu segundo admirador, detrás de mí, claro!

- Cómo es que le dijiste? Ya les llamaste así cuando supiste que eran varones.

- Tigretón! No es hijo del “tigre de Bogotá”? Pues ya ha intentado cazar su primera gacela...

- Oj! Oj! Oj! Pues cometió dos errores de importancia: él aún no tiene colmillos, y... yo soy su madre!

- Sí, yo sé. Tendré que explicarles... Ahorita, quédate acá que voy a ver si ya se fueron...

Se asoma a la habitación de los pequeños y ve que ya se han ido los tres , así que vuelve al salón frotándose las manos.

- Betty, Nicole y los niños han tenido un detalle con nosotros, y nos dan un pequeño ratico de recreo... Vamos a lo nuestro! - Va hablando mientras se aproxima a ella. – Y después te curo el arañazo de la cadera...

- Ni más faltaba! Es un simple rasguño. Aunque ya sé que nuestros hijos no tienen puesta la vacuna antirrábica... – Bromea.

- Pues yo he oído alguna vez que las mordeduras se infectan muy fácilmente... – Insiste Armando y cambia de tema poniendo voz mimosa. – Pero eso, después monstris, sí?

Betty ve aparecer los hoyuelos de su marido, y ya se rinde porque sabe que perdió la batalla. Acerca sus labios a los de Armando y acepta de buena gana sus besos apasionados, enlazando los brazos alrededor del cuello de él, y arqueando su propio cuerpo contra el cuerpo masculino.

Armando la toma en brazos y va al dormitorio. Allá, sus caricias mutuas les enloquecen de deseo, y luego la ferviente pasión eleva a ambos a gran altura.

Se sienten arrastrados por el mismo torbellino, que les sacude poderosamente, para poco a poco dejarles reposar con lasitud y suavidad, aún abrazados, en la acogedora cama.



***********************************************************************



Recuperan la armonía entre ellos, y pasan una temporada bien rica de días y de noches.

Armando la confiesa que sigue en su idea de hacerse la vasectomía, pero que no lo hará hasta que ella esté de acuerdo, y entonces Betty se conforma satisfecha con esa promesa, pues como ella no va a aceptar...

Dani y Guille cumplen un año.



************************************************************************



Una mañana, Daniel Valencia da orden a Wilson para que deje entrar a Karina Larson en Ecomoda, alegando que va con él.

Pero al abrirse las puertas del elevador en la planta ejecutiva, sale ella sola.

Va hasta Patricia mientras las del cuartel se dan codazos o se llaman de mesa a mesa, para que presten atención, pues “se masca” algún chisme sabrosito.

- Señorita, quiero ver a Armando Mendoza! – Exigente y con voz bien alta.

- Tiene cita con el doctor? – La pregunta la peliteñida.

- No, pero mire que yo no la necesito! Avísele!

- Dígame su nombre entonces. - Contesta Pattypat fastidiada, pero sorprendida por el descaro de la modelo.

- De sobra lo saben todas. Soy la modelo “preferida” de su jefe! – Con un tono sugerente.

Todas lo han escuchado, pues habla para ser oída y armar escándalo.

Se miran unas a otras estupefactas por la tremenda desfachatez.

- Yo no tengo por qué saber el nombre de la favorita de mi jefe!

Patricia la contesta en el mismo tono, y las del cuartel miran a una y otra, encantadas de estar viendo y oyendo semejante trifulca... y desde asientos de preferencia!

- Soy Karina Larson y tengo que comunicar una gran noticia a Armando! – Grita.

Ante tal vocerío, se van abriendo las puertas de los despachos, y todos los ejecutivos se asoman al lobby.

Incluso se abre de nuevo el ascensor, y de él sale Daniel Valencia.

Cuando Karina ve a Armando en la puerta de presidencia, corre hacia él.

- ARMANDO! Tengo que decirte algo importantísimo! Y esa inepta de secretaria tuya, no me deja entrar a verte. – Lloriquea falsa.

Armando la mira sin saber a qué atenerse, pero sospechando alguna estratagema. Entonces cruza la mirada con Betty pidiendo auxilio, y ella se acerca e invita:

- Siga, señorita Larson, y nos cuenta esa maravillosa nueva...

- Yo no tengo NADA que hablar con usted! Sólo con Armando!

- Si quieres decirme algo, será delante de mi esposa! – Afirma él.

- Está bien. Peor para ella... – Y entra resignada.

Ellos dos se miran y la siguen.

Mario y Gutigut observan la escena extrañados. Marcela, en cambio, disfruta al ver que su hermano sonríe cínicamente, porque eso indica que todo está saliendo según lo planeado.

Hugo vuelve al taller y dice con sus modales amanerados a Inesita:

- Ya sabía yo que ese sátiro volvería a las andadas...

- Pues yo no lo creo. D. Armando es buen marido y padre. No me cabe duda! - Responde la modista.




************************************************************************



Karina se sienta en uno de los sillones que hay frente a la mesa, Betty a su lado y Armando en su asiento.

- Qué es eso tan importante que tienes que decirnos?

- Yo sólo vengo a contarte a ti, pero como tu esposa es una metida... se va a arrepentir de escuchar lo que no va con ella!

Betty no la para bolas, y sigue mirándola en silencio.

Armando no sabe QUÉ se le viene encima, pero al ver a Betty aguantar el tipo, él también aparenta serenidad.

- Habla! No tenemos todo el día para tus desatinos.

- Está bien, querido... – Con sonrisa torcida. – Estoy em-ba-ra-za-da.

Armando mira a Betty, y viéndola impasible, contesta:

- Bueno, y a mí qué?

- Cómo que a ti “bueno y qué”? – Sube el tono.

- Pues que eso... qué tiene que ver conmigo? A mí que me importa? Puedes embarazarte cuando te dé la regalada gana!

- Pues debe importarte porque tú lo fabricaste! – Se levanta vociferando.

- Y según tú, cuándo sucedió eso? – Pregunta Armando seguro de callarla.

- Te lo tengo que recordar? – Empalagosa. – Cuando tu adorada esposa estuvo en Cartagena.

Betty adivina por dónde va.

- La noche que nos fotografiaron...? Vieja loca, qué pretendes?

Betty empieza a albergar alguna duda, pero le va a apoyar, al menos hasta que se demuestre su culpabilidad.

- Armando no estuvo con usted. – Responde aparentando una seguridad que no siente.

- Bueno, cada uno es libre de engañarse a sí mismo como prefiera…

- Karina, quién te está pagando para que intentes desprestigiarme y encizañar mi matrimonio?

- Sigues siendo un sinvergüenza, Armando Mendoza. Encantador cuando quieres conseguir algo, pero un canalla, cuando ya pierdes el interés. Acaso crees que necesito que me paguen para tener con placer un hijo tuyo? Pero ya veo que ahora vas a desentenderte de tu nuevo descendiente.

- Karina, te falla la memoria. La última vez que estuvimos juntos, fue hace más de tres años, y recuerda que yo siempre me he protegido contigo y con todas, y… no sólo por evitar embarazos no deseados! Exclusivamente con mi esposa no lo hice porque es la única que merece la pena.

- Armando…

- Márchate! Y dile a quien te envía que mi mujer confía en mí, porque sabe que no tiene motivos para dudar. Y si sigues insistiendo en que tu hijo lo engendré yo, solicitaré un estudio genético tan pronto nazca, y a continuación tendrás que hacer frente a una querella por difamación. FUERA!!!



************************************************************************



Karina sale asustada, ya que no esperaba una reacción tan seria y juiciosa de Armando, y menos aún que su esposa confiase en él y le apoyase.

- Betty… hasta cuando me va a perseguir mi pasado? - Se lamenta hundiendo la cabeza en sus manos.

Betty se acerca a él, se arrodilla a su lado y tomándole la cara, le besa.

- Mi amor, el pasado ya no tiene solución. Vamos a ocuparnos del presente y del futuro.

La mira esperanzado. Al menos está de su parte.

- Cómo?

- Con un investigador privado.

- Para?

Definitivamente el bello bobo ha quedado bloqueado!

- Para averiguar quien está detrás de ella, demandarles y si es posible… publicar los resultados de la investigación en: “De boca en boca”, y en las mismas páginas de papel couché que se prestaron a ponerte en entredicho.



CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Como veis parece que ellos ya están lo suficientemente maduros y seguros de su amor, como para no "tirar por la calle de enmedio" y desconfiar sin razón.

A Betty le ha costado mucho, pero ha conseguido apoyarle frente a la pícara viborita de Karina.

Claro que también habrá ayudado saber que él no va a hacer nada drástico consigo mismo, si ella no está de acuerdo...

Pero... si no es de Armando? De quién será el bebé de Karina?

Besos y hasta pronto.
armando ha demostrado la madurez que esta disfrutando al lado de Betty.Esto se pone estupendo. Besos.
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Cata
Cata

November 11th, 2003, 9:05 pm #5

Betty se tira al suelo y juega con los niños, mientras Armando lee sentado en un sillón y les mira complacido.

Inesperadamente Betty da un grito.

- Ayyy! Qué bruto! – Se la saltan las lágrimas.

- Qué pasó? – Pregunta asustado.

- Que tu hijo Guille me ha mordido! - Y se masajea la cadera.





Capítulo XXIII.- Señorita, quiero ver a su jefe!



- Guille! No se puede morder! Has hecho mucho daño a mamá! – Armando regaña a su hijo que le mira muy serio.

El niño había pensado que un buen mordisco era una demostración de amor superior a un millón de besos, y les mira a los dos sin entender.

Él que adora a su mami!

Entonces pone pucheros y rompe a llorar desconsolado. Es la primera vez que le regañan y encima... los dos!

Cuando se le pasa el cortísimo berrinche, Armando les toma a cada uno bajo un brazo, les lleva a su habitación y les deja en el corralito para que Nicole les vista y saque de paseo.

Vuelve al salón y quiere ver el bocado, pero Betty no desea mostrarle la marca.

- Betty, enséñame el mordisco.

- Si no es nada.

- Vamos. Déjame hacerte el “curasana...”

- No, Armando. Ya ni siquiera me duele. – Vuelve a contestar terca, sin querer consentir, a pesar de la insistencia.

- Vamos. No seas niña y muéstrame qué te hizo Guille.

Armando tira del pantalón.

- Déjalo! – E intenta retirarle la mano, pero él no cede.

- Basta de caprichos, Betty! – Con autoridad. – Quiero saber si hay que curarlo.

Descubre por fin la cadera y ve que tiene marcados los dientes del niño.

- Ves, cabezota. Incluso un diente te ha arañado la piel y sale una gotita de sangre. - Besa la marca del bocado y la acaricia.

Por esa razón ella no quería que lo mirase. Se imaginaba que sucedería algo así y aún no...

- Hala! Ya has visto que no es más que un rasguño. – Sube el pantalón.

- Te hice daño al bajarlo? – La pregunta cariñoso.

- No...

Se siente incapaz de mantener por más tiempo la actitud de dignidad ofendida. Le toma el cuello de la camisa y tira hacia arriba hasta que le tiene a su altura. Entonces se abraza fuertemente a él y le besa con pasión.

Armando acepta complacido e intercambian arrumacos. Luego la dice:

- Betty, si los dos estamos sin caricias y besos... es porque tú no has querido!

Ella le abraza nuevamente con fuerza, y él la besa el hombro mientras continúa hablando.

- Yo no he hecho nada a tus espaldas, mi amor. Créeme! Contigo sólo cometí un error, enorme, pero sólo uno. Y hace mucho de eso...

Se besan nuevamente y vuelve a mirarla la cadera.

- Hay que ver lo que te ha hecho el tigretón de Guille. Tu segundo admirador, detrás de mí, claro!

- Cómo es que le dijiste? Ya les llamaste así cuando supiste que eran varones.

- Tigretón! No es hijo del “tigre de Bogotá”? Pues ya ha intentado cazar su primera gacela...

- Oj! Oj! Oj! Pues cometió dos errores de importancia: él aún no tiene colmillos, y... yo soy su madre!

- Sí, yo sé. Tendré que explicarles... Ahorita, quédate acá que voy a ver si ya se fueron...

Se asoma a la habitación de los pequeños y ve que ya se han ido los tres , así que vuelve al salón frotándose las manos.

- Betty, Nicole y los niños han tenido un detalle con nosotros, y nos dan un pequeño ratico de recreo... Vamos a lo nuestro! - Va hablando mientras se aproxima a ella. – Y después te curo el arañazo de la cadera...

- Ni más faltaba! Es un simple rasguño. Aunque ya sé que nuestros hijos no tienen puesta la vacuna antirrábica... – Bromea.

- Pues yo he oído alguna vez que las mordeduras se infectan muy fácilmente... – Insiste Armando y cambia de tema poniendo voz mimosa. – Pero eso, después monstris, sí?

Betty ve aparecer los hoyuelos de su marido, y ya se rinde porque sabe que perdió la batalla. Acerca sus labios a los de Armando y acepta de buena gana sus besos apasionados, enlazando los brazos alrededor del cuello de él, y arqueando su propio cuerpo contra el cuerpo masculino.

Armando la toma en brazos y va al dormitorio. Allá, sus caricias mutuas les enloquecen de deseo, y luego la ferviente pasión eleva a ambos a gran altura.

Se sienten arrastrados por el mismo torbellino, que les sacude poderosamente, para poco a poco dejarles reposar con lasitud y suavidad, aún abrazados, en la acogedora cama.



***********************************************************************



Recuperan la armonía entre ellos, y pasan una temporada bien rica de días y de noches.

Armando la confiesa que sigue en su idea de hacerse la vasectomía, pero que no lo hará hasta que ella esté de acuerdo, y entonces Betty se conforma satisfecha con esa promesa, pues como ella no va a aceptar...

Dani y Guille cumplen un año.



************************************************************************



Una mañana, Daniel Valencia da orden a Wilson para que deje entrar a Karina Larson en Ecomoda, alegando que va con él.

Pero al abrirse las puertas del elevador en la planta ejecutiva, sale ella sola.

Va hasta Patricia mientras las del cuartel se dan codazos o se llaman de mesa a mesa, para que presten atención, pues “se masca” algún chisme sabrosito.

- Señorita, quiero ver a Armando Mendoza! – Exigente y con voz bien alta.

- Tiene cita con el doctor? – La pregunta la peliteñida.

- No, pero mire que yo no la necesito! Avísele!

- Dígame su nombre entonces. - Contesta Pattypat fastidiada, pero sorprendida por el descaro de la modelo.

- De sobra lo saben todas. Soy la modelo “preferida” de su jefe! – Con un tono sugerente.

Todas lo han escuchado, pues habla para ser oída y armar escándalo.

Se miran unas a otras estupefactas por la tremenda desfachatez.

- Yo no tengo por qué saber el nombre de la favorita de mi jefe!

Patricia la contesta en el mismo tono, y las del cuartel miran a una y otra, encantadas de estar viendo y oyendo semejante trifulca... y desde asientos de preferencia!

- Soy Karina Larson y tengo que comunicar una gran noticia a Armando! – Grita.

Ante tal vocerío, se van abriendo las puertas de los despachos, y todos los ejecutivos se asoman al lobby.

Incluso se abre de nuevo el ascensor, y de él sale Daniel Valencia.

Cuando Karina ve a Armando en la puerta de presidencia, corre hacia él.

- ARMANDO! Tengo que decirte algo importantísimo! Y esa inepta de secretaria tuya, no me deja entrar a verte. – Lloriquea falsa.

Armando la mira sin saber a qué atenerse, pero sospechando alguna estratagema. Entonces cruza la mirada con Betty pidiendo auxilio, y ella se acerca e invita:

- Siga, señorita Larson, y nos cuenta esa maravillosa nueva...

- Yo no tengo NADA que hablar con usted! Sólo con Armando!

- Si quieres decirme algo, será delante de mi esposa! – Afirma él.

- Está bien. Peor para ella... – Y entra resignada.

Ellos dos se miran y la siguen.

Mario y Gutigut observan la escena extrañados. Marcela, en cambio, disfruta al ver que su hermano sonríe cínicamente, porque eso indica que todo está saliendo según lo planeado.

Hugo vuelve al taller y dice con sus modales amanerados a Inesita:

- Ya sabía yo que ese sátiro volvería a las andadas...

- Pues yo no lo creo. D. Armando es buen marido y padre. No me cabe duda! - Responde la modista.




************************************************************************



Karina se sienta en uno de los sillones que hay frente a la mesa, Betty a su lado y Armando en su asiento.

- Qué es eso tan importante que tienes que decirnos?

- Yo sólo vengo a contarte a ti, pero como tu esposa es una metida... se va a arrepentir de escuchar lo que no va con ella!

Betty no la para bolas, y sigue mirándola en silencio.

Armando no sabe QUÉ se le viene encima, pero al ver a Betty aguantar el tipo, él también aparenta serenidad.

- Habla! No tenemos todo el día para tus desatinos.

- Está bien, querido... – Con sonrisa torcida. – Estoy em-ba-ra-za-da.

Armando mira a Betty, y viéndola impasible, contesta:

- Bueno, y a mí qué?

- Cómo que a ti “bueno y qué”? – Sube el tono.

- Pues que eso... qué tiene que ver conmigo? A mí que me importa? Puedes embarazarte cuando te dé la regalada gana!

- Pues debe importarte porque tú lo fabricaste! – Se levanta vociferando.

- Y según tú, cuándo sucedió eso? – Pregunta Armando seguro de callarla.

- Te lo tengo que recordar? – Empalagosa. – Cuando tu adorada esposa estuvo en Cartagena.

Betty adivina por dónde va.

- La noche que nos fotografiaron...? Vieja loca, qué pretendes?

Betty empieza a albergar alguna duda, pero le va a apoyar, al menos hasta que se demuestre su culpabilidad.

- Armando no estuvo con usted. – Responde aparentando una seguridad que no siente.

- Bueno, cada uno es libre de engañarse a sí mismo como prefiera…

- Karina, quién te está pagando para que intentes desprestigiarme y encizañar mi matrimonio?

- Sigues siendo un sinvergüenza, Armando Mendoza. Encantador cuando quieres conseguir algo, pero un canalla, cuando ya pierdes el interés. Acaso crees que necesito que me paguen para tener con placer un hijo tuyo? Pero ya veo que ahora vas a desentenderte de tu nuevo descendiente.

- Karina, te falla la memoria. La última vez que estuvimos juntos, fue hace más de tres años, y recuerda que yo siempre me he protegido contigo y con todas, y… no sólo por evitar embarazos no deseados! Exclusivamente con mi esposa no lo hice porque es la única que merece la pena.

- Armando…

- Márchate! Y dile a quien te envía que mi mujer confía en mí, porque sabe que no tiene motivos para dudar. Y si sigues insistiendo en que tu hijo lo engendré yo, solicitaré un estudio genético tan pronto nazca, y a continuación tendrás que hacer frente a una querella por difamación. FUERA!!!



************************************************************************



Karina sale asustada, ya que no esperaba una reacción tan seria y juiciosa de Armando, y menos aún que su esposa confiase en él y le apoyase.

- Betty… hasta cuando me va a perseguir mi pasado? - Se lamenta hundiendo la cabeza en sus manos.

Betty se acerca a él, se arrodilla a su lado y tomándole la cara, le besa.

- Mi amor, el pasado ya no tiene solución. Vamos a ocuparnos del presente y del futuro.

La mira esperanzado. Al menos está de su parte.

- Cómo?

- Con un investigador privado.

- Para?

Definitivamente el bello bobo ha quedado bloqueado!

- Para averiguar quien está detrás de ella, demandarles y si es posible… publicar los resultados de la investigación en: “De boca en boca”, y en las mismas páginas de papel couché que se prestaron a ponerte en entredicho.



CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Como veis parece que ellos ya están lo suficientemente maduros y seguros de su amor, como para no "tirar por la calle de enmedio" y desconfiar sin razón.

A Betty le ha costado mucho, pero ha conseguido apoyarle frente a la pícara viborita de Karina.

Claro que también habrá ayudado saber que él no va a hacer nada drástico consigo mismo, si ella no está de acuerdo...

Pero... si no es de Armando? De quién será el bebé de Karina?

Besos y hasta pronto.
no creo que Karina esté embarazada. Todo es un cuento para buscarle problemas a Armando con Betty.

Me encantó que ella lo apoyara frente a esa "zorrita". Por supuesto que detrás de todo esto están los "encantadores" hermanos Valencia.

Me ha dado penita Armando cuando dice que "hasta cuando lo va a perseguir su pasado".

Muchos besitos, Calipso.
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Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

November 11th, 2003, 9:24 pm #6

Betty se tira al suelo y juega con los niños, mientras Armando lee sentado en un sillón y les mira complacido.

Inesperadamente Betty da un grito.

- Ayyy! Qué bruto! – Se la saltan las lágrimas.

- Qué pasó? – Pregunta asustado.

- Que tu hijo Guille me ha mordido! - Y se masajea la cadera.





Capítulo XXIII.- Señorita, quiero ver a su jefe!



- Guille! No se puede morder! Has hecho mucho daño a mamá! – Armando regaña a su hijo que le mira muy serio.

El niño había pensado que un buen mordisco era una demostración de amor superior a un millón de besos, y les mira a los dos sin entender.

Él que adora a su mami!

Entonces pone pucheros y rompe a llorar desconsolado. Es la primera vez que le regañan y encima... los dos!

Cuando se le pasa el cortísimo berrinche, Armando les toma a cada uno bajo un brazo, les lleva a su habitación y les deja en el corralito para que Nicole les vista y saque de paseo.

Vuelve al salón y quiere ver el bocado, pero Betty no desea mostrarle la marca.

- Betty, enséñame el mordisco.

- Si no es nada.

- Vamos. Déjame hacerte el “curasana...”

- No, Armando. Ya ni siquiera me duele. – Vuelve a contestar terca, sin querer consentir, a pesar de la insistencia.

- Vamos. No seas niña y muéstrame qué te hizo Guille.

Armando tira del pantalón.

- Déjalo! – E intenta retirarle la mano, pero él no cede.

- Basta de caprichos, Betty! – Con autoridad. – Quiero saber si hay que curarlo.

Descubre por fin la cadera y ve que tiene marcados los dientes del niño.

- Ves, cabezota. Incluso un diente te ha arañado la piel y sale una gotita de sangre. - Besa la marca del bocado y la acaricia.

Por esa razón ella no quería que lo mirase. Se imaginaba que sucedería algo así y aún no...

- Hala! Ya has visto que no es más que un rasguño. – Sube el pantalón.

- Te hice daño al bajarlo? – La pregunta cariñoso.

- No...

Se siente incapaz de mantener por más tiempo la actitud de dignidad ofendida. Le toma el cuello de la camisa y tira hacia arriba hasta que le tiene a su altura. Entonces se abraza fuertemente a él y le besa con pasión.

Armando acepta complacido e intercambian arrumacos. Luego la dice:

- Betty, si los dos estamos sin caricias y besos... es porque tú no has querido!

Ella le abraza nuevamente con fuerza, y él la besa el hombro mientras continúa hablando.

- Yo no he hecho nada a tus espaldas, mi amor. Créeme! Contigo sólo cometí un error, enorme, pero sólo uno. Y hace mucho de eso...

Se besan nuevamente y vuelve a mirarla la cadera.

- Hay que ver lo que te ha hecho el tigretón de Guille. Tu segundo admirador, detrás de mí, claro!

- Cómo es que le dijiste? Ya les llamaste así cuando supiste que eran varones.

- Tigretón! No es hijo del “tigre de Bogotá”? Pues ya ha intentado cazar su primera gacela...

- Oj! Oj! Oj! Pues cometió dos errores de importancia: él aún no tiene colmillos, y... yo soy su madre!

- Sí, yo sé. Tendré que explicarles... Ahorita, quédate acá que voy a ver si ya se fueron...

Se asoma a la habitación de los pequeños y ve que ya se han ido los tres , así que vuelve al salón frotándose las manos.

- Betty, Nicole y los niños han tenido un detalle con nosotros, y nos dan un pequeño ratico de recreo... Vamos a lo nuestro! - Va hablando mientras se aproxima a ella. – Y después te curo el arañazo de la cadera...

- Ni más faltaba! Es un simple rasguño. Aunque ya sé que nuestros hijos no tienen puesta la vacuna antirrábica... – Bromea.

- Pues yo he oído alguna vez que las mordeduras se infectan muy fácilmente... – Insiste Armando y cambia de tema poniendo voz mimosa. – Pero eso, después monstris, sí?

Betty ve aparecer los hoyuelos de su marido, y ya se rinde porque sabe que perdió la batalla. Acerca sus labios a los de Armando y acepta de buena gana sus besos apasionados, enlazando los brazos alrededor del cuello de él, y arqueando su propio cuerpo contra el cuerpo masculino.

Armando la toma en brazos y va al dormitorio. Allá, sus caricias mutuas les enloquecen de deseo, y luego la ferviente pasión eleva a ambos a gran altura.

Se sienten arrastrados por el mismo torbellino, que les sacude poderosamente, para poco a poco dejarles reposar con lasitud y suavidad, aún abrazados, en la acogedora cama.



***********************************************************************



Recuperan la armonía entre ellos, y pasan una temporada bien rica de días y de noches.

Armando la confiesa que sigue en su idea de hacerse la vasectomía, pero que no lo hará hasta que ella esté de acuerdo, y entonces Betty se conforma satisfecha con esa promesa, pues como ella no va a aceptar...

Dani y Guille cumplen un año.



************************************************************************



Una mañana, Daniel Valencia da orden a Wilson para que deje entrar a Karina Larson en Ecomoda, alegando que va con él.

Pero al abrirse las puertas del elevador en la planta ejecutiva, sale ella sola.

Va hasta Patricia mientras las del cuartel se dan codazos o se llaman de mesa a mesa, para que presten atención, pues “se masca” algún chisme sabrosito.

- Señorita, quiero ver a Armando Mendoza! – Exigente y con voz bien alta.

- Tiene cita con el doctor? – La pregunta la peliteñida.

- No, pero mire que yo no la necesito! Avísele!

- Dígame su nombre entonces. - Contesta Pattypat fastidiada, pero sorprendida por el descaro de la modelo.

- De sobra lo saben todas. Soy la modelo “preferida” de su jefe! – Con un tono sugerente.

Todas lo han escuchado, pues habla para ser oída y armar escándalo.

Se miran unas a otras estupefactas por la tremenda desfachatez.

- Yo no tengo por qué saber el nombre de la favorita de mi jefe!

Patricia la contesta en el mismo tono, y las del cuartel miran a una y otra, encantadas de estar viendo y oyendo semejante trifulca... y desde asientos de preferencia!

- Soy Karina Larson y tengo que comunicar una gran noticia a Armando! – Grita.

Ante tal vocerío, se van abriendo las puertas de los despachos, y todos los ejecutivos se asoman al lobby.

Incluso se abre de nuevo el ascensor, y de él sale Daniel Valencia.

Cuando Karina ve a Armando en la puerta de presidencia, corre hacia él.

- ARMANDO! Tengo que decirte algo importantísimo! Y esa inepta de secretaria tuya, no me deja entrar a verte. – Lloriquea falsa.

Armando la mira sin saber a qué atenerse, pero sospechando alguna estratagema. Entonces cruza la mirada con Betty pidiendo auxilio, y ella se acerca e invita:

- Siga, señorita Larson, y nos cuenta esa maravillosa nueva...

- Yo no tengo NADA que hablar con usted! Sólo con Armando!

- Si quieres decirme algo, será delante de mi esposa! – Afirma él.

- Está bien. Peor para ella... – Y entra resignada.

Ellos dos se miran y la siguen.

Mario y Gutigut observan la escena extrañados. Marcela, en cambio, disfruta al ver que su hermano sonríe cínicamente, porque eso indica que todo está saliendo según lo planeado.

Hugo vuelve al taller y dice con sus modales amanerados a Inesita:

- Ya sabía yo que ese sátiro volvería a las andadas...

- Pues yo no lo creo. D. Armando es buen marido y padre. No me cabe duda! - Responde la modista.




************************************************************************



Karina se sienta en uno de los sillones que hay frente a la mesa, Betty a su lado y Armando en su asiento.

- Qué es eso tan importante que tienes que decirnos?

- Yo sólo vengo a contarte a ti, pero como tu esposa es una metida... se va a arrepentir de escuchar lo que no va con ella!

Betty no la para bolas, y sigue mirándola en silencio.

Armando no sabe QUÉ se le viene encima, pero al ver a Betty aguantar el tipo, él también aparenta serenidad.

- Habla! No tenemos todo el día para tus desatinos.

- Está bien, querido... – Con sonrisa torcida. – Estoy em-ba-ra-za-da.

Armando mira a Betty, y viéndola impasible, contesta:

- Bueno, y a mí qué?

- Cómo que a ti “bueno y qué”? – Sube el tono.

- Pues que eso... qué tiene que ver conmigo? A mí que me importa? Puedes embarazarte cuando te dé la regalada gana!

- Pues debe importarte porque tú lo fabricaste! – Se levanta vociferando.

- Y según tú, cuándo sucedió eso? – Pregunta Armando seguro de callarla.

- Te lo tengo que recordar? – Empalagosa. – Cuando tu adorada esposa estuvo en Cartagena.

Betty adivina por dónde va.

- La noche que nos fotografiaron...? Vieja loca, qué pretendes?

Betty empieza a albergar alguna duda, pero le va a apoyar, al menos hasta que se demuestre su culpabilidad.

- Armando no estuvo con usted. – Responde aparentando una seguridad que no siente.

- Bueno, cada uno es libre de engañarse a sí mismo como prefiera…

- Karina, quién te está pagando para que intentes desprestigiarme y encizañar mi matrimonio?

- Sigues siendo un sinvergüenza, Armando Mendoza. Encantador cuando quieres conseguir algo, pero un canalla, cuando ya pierdes el interés. Acaso crees que necesito que me paguen para tener con placer un hijo tuyo? Pero ya veo que ahora vas a desentenderte de tu nuevo descendiente.

- Karina, te falla la memoria. La última vez que estuvimos juntos, fue hace más de tres años, y recuerda que yo siempre me he protegido contigo y con todas, y… no sólo por evitar embarazos no deseados! Exclusivamente con mi esposa no lo hice porque es la única que merece la pena.

- Armando…

- Márchate! Y dile a quien te envía que mi mujer confía en mí, porque sabe que no tiene motivos para dudar. Y si sigues insistiendo en que tu hijo lo engendré yo, solicitaré un estudio genético tan pronto nazca, y a continuación tendrás que hacer frente a una querella por difamación. FUERA!!!



************************************************************************



Karina sale asustada, ya que no esperaba una reacción tan seria y juiciosa de Armando, y menos aún que su esposa confiase en él y le apoyase.

- Betty… hasta cuando me va a perseguir mi pasado? - Se lamenta hundiendo la cabeza en sus manos.

Betty se acerca a él, se arrodilla a su lado y tomándole la cara, le besa.

- Mi amor, el pasado ya no tiene solución. Vamos a ocuparnos del presente y del futuro.

La mira esperanzado. Al menos está de su parte.

- Cómo?

- Con un investigador privado.

- Para?

Definitivamente el bello bobo ha quedado bloqueado!

- Para averiguar quien está detrás de ella, demandarles y si es posible… publicar los resultados de la investigación en: “De boca en boca”, y en las mismas páginas de papel couché que se prestaron a ponerte en entredicho.



CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Como veis parece que ellos ya están lo suficientemente maduros y seguros de su amor, como para no "tirar por la calle de enmedio" y desconfiar sin razón.

A Betty le ha costado mucho, pero ha conseguido apoyarle frente a la pícara viborita de Karina.

Claro que también habrá ayudado saber que él no va a hacer nada drástico consigo mismo, si ella no está de acuerdo...

Pero... si no es de Armando? De quién será el bebé de Karina?

Besos y hasta pronto.
Eso de que los mordiscos son una "demostración de amor" aún mayor que los besos.
Quizás debiésemos explicarselo a la mamá de turno, cuando viene horrorizda enseñando las marcas de la totalidad de la dentadura, de uno de nuestros alumnos/as en la anatomía de otro... porque algunos/as dan unos bocados, que dejan en evidencia a cualquier Rottwailer que se precie...jajajajaja. Nos gustó mucho la confianza de Betty en Armando, el pobre se la merece. Besos
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Carla R
Carla R

November 11th, 2003, 10:00 pm #7

Betty se tira al suelo y juega con los niños, mientras Armando lee sentado en un sillón y les mira complacido.

Inesperadamente Betty da un grito.

- Ayyy! Qué bruto! – Se la saltan las lágrimas.

- Qué pasó? – Pregunta asustado.

- Que tu hijo Guille me ha mordido! - Y se masajea la cadera.





Capítulo XXIII.- Señorita, quiero ver a su jefe!



- Guille! No se puede morder! Has hecho mucho daño a mamá! – Armando regaña a su hijo que le mira muy serio.

El niño había pensado que un buen mordisco era una demostración de amor superior a un millón de besos, y les mira a los dos sin entender.

Él que adora a su mami!

Entonces pone pucheros y rompe a llorar desconsolado. Es la primera vez que le regañan y encima... los dos!

Cuando se le pasa el cortísimo berrinche, Armando les toma a cada uno bajo un brazo, les lleva a su habitación y les deja en el corralito para que Nicole les vista y saque de paseo.

Vuelve al salón y quiere ver el bocado, pero Betty no desea mostrarle la marca.

- Betty, enséñame el mordisco.

- Si no es nada.

- Vamos. Déjame hacerte el “curasana...”

- No, Armando. Ya ni siquiera me duele. – Vuelve a contestar terca, sin querer consentir, a pesar de la insistencia.

- Vamos. No seas niña y muéstrame qué te hizo Guille.

Armando tira del pantalón.

- Déjalo! – E intenta retirarle la mano, pero él no cede.

- Basta de caprichos, Betty! – Con autoridad. – Quiero saber si hay que curarlo.

Descubre por fin la cadera y ve que tiene marcados los dientes del niño.

- Ves, cabezota. Incluso un diente te ha arañado la piel y sale una gotita de sangre. - Besa la marca del bocado y la acaricia.

Por esa razón ella no quería que lo mirase. Se imaginaba que sucedería algo así y aún no...

- Hala! Ya has visto que no es más que un rasguño. – Sube el pantalón.

- Te hice daño al bajarlo? – La pregunta cariñoso.

- No...

Se siente incapaz de mantener por más tiempo la actitud de dignidad ofendida. Le toma el cuello de la camisa y tira hacia arriba hasta que le tiene a su altura. Entonces se abraza fuertemente a él y le besa con pasión.

Armando acepta complacido e intercambian arrumacos. Luego la dice:

- Betty, si los dos estamos sin caricias y besos... es porque tú no has querido!

Ella le abraza nuevamente con fuerza, y él la besa el hombro mientras continúa hablando.

- Yo no he hecho nada a tus espaldas, mi amor. Créeme! Contigo sólo cometí un error, enorme, pero sólo uno. Y hace mucho de eso...

Se besan nuevamente y vuelve a mirarla la cadera.

- Hay que ver lo que te ha hecho el tigretón de Guille. Tu segundo admirador, detrás de mí, claro!

- Cómo es que le dijiste? Ya les llamaste así cuando supiste que eran varones.

- Tigretón! No es hijo del “tigre de Bogotá”? Pues ya ha intentado cazar su primera gacela...

- Oj! Oj! Oj! Pues cometió dos errores de importancia: él aún no tiene colmillos, y... yo soy su madre!

- Sí, yo sé. Tendré que explicarles... Ahorita, quédate acá que voy a ver si ya se fueron...

Se asoma a la habitación de los pequeños y ve que ya se han ido los tres , así que vuelve al salón frotándose las manos.

- Betty, Nicole y los niños han tenido un detalle con nosotros, y nos dan un pequeño ratico de recreo... Vamos a lo nuestro! - Va hablando mientras se aproxima a ella. – Y después te curo el arañazo de la cadera...

- Ni más faltaba! Es un simple rasguño. Aunque ya sé que nuestros hijos no tienen puesta la vacuna antirrábica... – Bromea.

- Pues yo he oído alguna vez que las mordeduras se infectan muy fácilmente... – Insiste Armando y cambia de tema poniendo voz mimosa. – Pero eso, después monstris, sí?

Betty ve aparecer los hoyuelos de su marido, y ya se rinde porque sabe que perdió la batalla. Acerca sus labios a los de Armando y acepta de buena gana sus besos apasionados, enlazando los brazos alrededor del cuello de él, y arqueando su propio cuerpo contra el cuerpo masculino.

Armando la toma en brazos y va al dormitorio. Allá, sus caricias mutuas les enloquecen de deseo, y luego la ferviente pasión eleva a ambos a gran altura.

Se sienten arrastrados por el mismo torbellino, que les sacude poderosamente, para poco a poco dejarles reposar con lasitud y suavidad, aún abrazados, en la acogedora cama.



***********************************************************************



Recuperan la armonía entre ellos, y pasan una temporada bien rica de días y de noches.

Armando la confiesa que sigue en su idea de hacerse la vasectomía, pero que no lo hará hasta que ella esté de acuerdo, y entonces Betty se conforma satisfecha con esa promesa, pues como ella no va a aceptar...

Dani y Guille cumplen un año.



************************************************************************



Una mañana, Daniel Valencia da orden a Wilson para que deje entrar a Karina Larson en Ecomoda, alegando que va con él.

Pero al abrirse las puertas del elevador en la planta ejecutiva, sale ella sola.

Va hasta Patricia mientras las del cuartel se dan codazos o se llaman de mesa a mesa, para que presten atención, pues “se masca” algún chisme sabrosito.

- Señorita, quiero ver a Armando Mendoza! – Exigente y con voz bien alta.

- Tiene cita con el doctor? – La pregunta la peliteñida.

- No, pero mire que yo no la necesito! Avísele!

- Dígame su nombre entonces. - Contesta Pattypat fastidiada, pero sorprendida por el descaro de la modelo.

- De sobra lo saben todas. Soy la modelo “preferida” de su jefe! – Con un tono sugerente.

Todas lo han escuchado, pues habla para ser oída y armar escándalo.

Se miran unas a otras estupefactas por la tremenda desfachatez.

- Yo no tengo por qué saber el nombre de la favorita de mi jefe!

Patricia la contesta en el mismo tono, y las del cuartel miran a una y otra, encantadas de estar viendo y oyendo semejante trifulca... y desde asientos de preferencia!

- Soy Karina Larson y tengo que comunicar una gran noticia a Armando! – Grita.

Ante tal vocerío, se van abriendo las puertas de los despachos, y todos los ejecutivos se asoman al lobby.

Incluso se abre de nuevo el ascensor, y de él sale Daniel Valencia.

Cuando Karina ve a Armando en la puerta de presidencia, corre hacia él.

- ARMANDO! Tengo que decirte algo importantísimo! Y esa inepta de secretaria tuya, no me deja entrar a verte. – Lloriquea falsa.

Armando la mira sin saber a qué atenerse, pero sospechando alguna estratagema. Entonces cruza la mirada con Betty pidiendo auxilio, y ella se acerca e invita:

- Siga, señorita Larson, y nos cuenta esa maravillosa nueva...

- Yo no tengo NADA que hablar con usted! Sólo con Armando!

- Si quieres decirme algo, será delante de mi esposa! – Afirma él.

- Está bien. Peor para ella... – Y entra resignada.

Ellos dos se miran y la siguen.

Mario y Gutigut observan la escena extrañados. Marcela, en cambio, disfruta al ver que su hermano sonríe cínicamente, porque eso indica que todo está saliendo según lo planeado.

Hugo vuelve al taller y dice con sus modales amanerados a Inesita:

- Ya sabía yo que ese sátiro volvería a las andadas...

- Pues yo no lo creo. D. Armando es buen marido y padre. No me cabe duda! - Responde la modista.




************************************************************************



Karina se sienta en uno de los sillones que hay frente a la mesa, Betty a su lado y Armando en su asiento.

- Qué es eso tan importante que tienes que decirnos?

- Yo sólo vengo a contarte a ti, pero como tu esposa es una metida... se va a arrepentir de escuchar lo que no va con ella!

Betty no la para bolas, y sigue mirándola en silencio.

Armando no sabe QUÉ se le viene encima, pero al ver a Betty aguantar el tipo, él también aparenta serenidad.

- Habla! No tenemos todo el día para tus desatinos.

- Está bien, querido... – Con sonrisa torcida. – Estoy em-ba-ra-za-da.

Armando mira a Betty, y viéndola impasible, contesta:

- Bueno, y a mí qué?

- Cómo que a ti “bueno y qué”? – Sube el tono.

- Pues que eso... qué tiene que ver conmigo? A mí que me importa? Puedes embarazarte cuando te dé la regalada gana!

- Pues debe importarte porque tú lo fabricaste! – Se levanta vociferando.

- Y según tú, cuándo sucedió eso? – Pregunta Armando seguro de callarla.

- Te lo tengo que recordar? – Empalagosa. – Cuando tu adorada esposa estuvo en Cartagena.

Betty adivina por dónde va.

- La noche que nos fotografiaron...? Vieja loca, qué pretendes?

Betty empieza a albergar alguna duda, pero le va a apoyar, al menos hasta que se demuestre su culpabilidad.

- Armando no estuvo con usted. – Responde aparentando una seguridad que no siente.

- Bueno, cada uno es libre de engañarse a sí mismo como prefiera…

- Karina, quién te está pagando para que intentes desprestigiarme y encizañar mi matrimonio?

- Sigues siendo un sinvergüenza, Armando Mendoza. Encantador cuando quieres conseguir algo, pero un canalla, cuando ya pierdes el interés. Acaso crees que necesito que me paguen para tener con placer un hijo tuyo? Pero ya veo que ahora vas a desentenderte de tu nuevo descendiente.

- Karina, te falla la memoria. La última vez que estuvimos juntos, fue hace más de tres años, y recuerda que yo siempre me he protegido contigo y con todas, y… no sólo por evitar embarazos no deseados! Exclusivamente con mi esposa no lo hice porque es la única que merece la pena.

- Armando…

- Márchate! Y dile a quien te envía que mi mujer confía en mí, porque sabe que no tiene motivos para dudar. Y si sigues insistiendo en que tu hijo lo engendré yo, solicitaré un estudio genético tan pronto nazca, y a continuación tendrás que hacer frente a una querella por difamación. FUERA!!!



************************************************************************



Karina sale asustada, ya que no esperaba una reacción tan seria y juiciosa de Armando, y menos aún que su esposa confiase en él y le apoyase.

- Betty… hasta cuando me va a perseguir mi pasado? - Se lamenta hundiendo la cabeza en sus manos.

Betty se acerca a él, se arrodilla a su lado y tomándole la cara, le besa.

- Mi amor, el pasado ya no tiene solución. Vamos a ocuparnos del presente y del futuro.

La mira esperanzado. Al menos está de su parte.

- Cómo?

- Con un investigador privado.

- Para?

Definitivamente el bello bobo ha quedado bloqueado!

- Para averiguar quien está detrás de ella, demandarles y si es posible… publicar los resultados de la investigación en: “De boca en boca”, y en las mismas páginas de papel couché que se prestaron a ponerte en entredicho.



CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Como veis parece que ellos ya están lo suficientemente maduros y seguros de su amor, como para no "tirar por la calle de enmedio" y desconfiar sin razón.

A Betty le ha costado mucho, pero ha conseguido apoyarle frente a la pícara viborita de Karina.

Claro que también habrá ayudado saber que él no va a hacer nada drástico consigo mismo, si ella no está de acuerdo...

Pero... si no es de Armando? De quién será el bebé de Karina?

Besos y hasta pronto.
embarazada pero si es asi, una buena obsion es Napunocemo o como se llame , espero que si y Betty y Armando les den un escarmiento un beso y chauuuuuu
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Sandra
Sandra

November 11th, 2003, 10:47 pm #8

Betty se tira al suelo y juega con los niños, mientras Armando lee sentado en un sillón y les mira complacido.

Inesperadamente Betty da un grito.

- Ayyy! Qué bruto! – Se la saltan las lágrimas.

- Qué pasó? – Pregunta asustado.

- Que tu hijo Guille me ha mordido! - Y se masajea la cadera.





Capítulo XXIII.- Señorita, quiero ver a su jefe!



- Guille! No se puede morder! Has hecho mucho daño a mamá! – Armando regaña a su hijo que le mira muy serio.

El niño había pensado que un buen mordisco era una demostración de amor superior a un millón de besos, y les mira a los dos sin entender.

Él que adora a su mami!

Entonces pone pucheros y rompe a llorar desconsolado. Es la primera vez que le regañan y encima... los dos!

Cuando se le pasa el cortísimo berrinche, Armando les toma a cada uno bajo un brazo, les lleva a su habitación y les deja en el corralito para que Nicole les vista y saque de paseo.

Vuelve al salón y quiere ver el bocado, pero Betty no desea mostrarle la marca.

- Betty, enséñame el mordisco.

- Si no es nada.

- Vamos. Déjame hacerte el “curasana...”

- No, Armando. Ya ni siquiera me duele. – Vuelve a contestar terca, sin querer consentir, a pesar de la insistencia.

- Vamos. No seas niña y muéstrame qué te hizo Guille.

Armando tira del pantalón.

- Déjalo! – E intenta retirarle la mano, pero él no cede.

- Basta de caprichos, Betty! – Con autoridad. – Quiero saber si hay que curarlo.

Descubre por fin la cadera y ve que tiene marcados los dientes del niño.

- Ves, cabezota. Incluso un diente te ha arañado la piel y sale una gotita de sangre. - Besa la marca del bocado y la acaricia.

Por esa razón ella no quería que lo mirase. Se imaginaba que sucedería algo así y aún no...

- Hala! Ya has visto que no es más que un rasguño. – Sube el pantalón.

- Te hice daño al bajarlo? – La pregunta cariñoso.

- No...

Se siente incapaz de mantener por más tiempo la actitud de dignidad ofendida. Le toma el cuello de la camisa y tira hacia arriba hasta que le tiene a su altura. Entonces se abraza fuertemente a él y le besa con pasión.

Armando acepta complacido e intercambian arrumacos. Luego la dice:

- Betty, si los dos estamos sin caricias y besos... es porque tú no has querido!

Ella le abraza nuevamente con fuerza, y él la besa el hombro mientras continúa hablando.

- Yo no he hecho nada a tus espaldas, mi amor. Créeme! Contigo sólo cometí un error, enorme, pero sólo uno. Y hace mucho de eso...

Se besan nuevamente y vuelve a mirarla la cadera.

- Hay que ver lo que te ha hecho el tigretón de Guille. Tu segundo admirador, detrás de mí, claro!

- Cómo es que le dijiste? Ya les llamaste así cuando supiste que eran varones.

- Tigretón! No es hijo del “tigre de Bogotá”? Pues ya ha intentado cazar su primera gacela...

- Oj! Oj! Oj! Pues cometió dos errores de importancia: él aún no tiene colmillos, y... yo soy su madre!

- Sí, yo sé. Tendré que explicarles... Ahorita, quédate acá que voy a ver si ya se fueron...

Se asoma a la habitación de los pequeños y ve que ya se han ido los tres , así que vuelve al salón frotándose las manos.

- Betty, Nicole y los niños han tenido un detalle con nosotros, y nos dan un pequeño ratico de recreo... Vamos a lo nuestro! - Va hablando mientras se aproxima a ella. – Y después te curo el arañazo de la cadera...

- Ni más faltaba! Es un simple rasguño. Aunque ya sé que nuestros hijos no tienen puesta la vacuna antirrábica... – Bromea.

- Pues yo he oído alguna vez que las mordeduras se infectan muy fácilmente... – Insiste Armando y cambia de tema poniendo voz mimosa. – Pero eso, después monstris, sí?

Betty ve aparecer los hoyuelos de su marido, y ya se rinde porque sabe que perdió la batalla. Acerca sus labios a los de Armando y acepta de buena gana sus besos apasionados, enlazando los brazos alrededor del cuello de él, y arqueando su propio cuerpo contra el cuerpo masculino.

Armando la toma en brazos y va al dormitorio. Allá, sus caricias mutuas les enloquecen de deseo, y luego la ferviente pasión eleva a ambos a gran altura.

Se sienten arrastrados por el mismo torbellino, que les sacude poderosamente, para poco a poco dejarles reposar con lasitud y suavidad, aún abrazados, en la acogedora cama.



***********************************************************************



Recuperan la armonía entre ellos, y pasan una temporada bien rica de días y de noches.

Armando la confiesa que sigue en su idea de hacerse la vasectomía, pero que no lo hará hasta que ella esté de acuerdo, y entonces Betty se conforma satisfecha con esa promesa, pues como ella no va a aceptar...

Dani y Guille cumplen un año.



************************************************************************



Una mañana, Daniel Valencia da orden a Wilson para que deje entrar a Karina Larson en Ecomoda, alegando que va con él.

Pero al abrirse las puertas del elevador en la planta ejecutiva, sale ella sola.

Va hasta Patricia mientras las del cuartel se dan codazos o se llaman de mesa a mesa, para que presten atención, pues “se masca” algún chisme sabrosito.

- Señorita, quiero ver a Armando Mendoza! – Exigente y con voz bien alta.

- Tiene cita con el doctor? – La pregunta la peliteñida.

- No, pero mire que yo no la necesito! Avísele!

- Dígame su nombre entonces. - Contesta Pattypat fastidiada, pero sorprendida por el descaro de la modelo.

- De sobra lo saben todas. Soy la modelo “preferida” de su jefe! – Con un tono sugerente.

Todas lo han escuchado, pues habla para ser oída y armar escándalo.

Se miran unas a otras estupefactas por la tremenda desfachatez.

- Yo no tengo por qué saber el nombre de la favorita de mi jefe!

Patricia la contesta en el mismo tono, y las del cuartel miran a una y otra, encantadas de estar viendo y oyendo semejante trifulca... y desde asientos de preferencia!

- Soy Karina Larson y tengo que comunicar una gran noticia a Armando! – Grita.

Ante tal vocerío, se van abriendo las puertas de los despachos, y todos los ejecutivos se asoman al lobby.

Incluso se abre de nuevo el ascensor, y de él sale Daniel Valencia.

Cuando Karina ve a Armando en la puerta de presidencia, corre hacia él.

- ARMANDO! Tengo que decirte algo importantísimo! Y esa inepta de secretaria tuya, no me deja entrar a verte. – Lloriquea falsa.

Armando la mira sin saber a qué atenerse, pero sospechando alguna estratagema. Entonces cruza la mirada con Betty pidiendo auxilio, y ella se acerca e invita:

- Siga, señorita Larson, y nos cuenta esa maravillosa nueva...

- Yo no tengo NADA que hablar con usted! Sólo con Armando!

- Si quieres decirme algo, será delante de mi esposa! – Afirma él.

- Está bien. Peor para ella... – Y entra resignada.

Ellos dos se miran y la siguen.

Mario y Gutigut observan la escena extrañados. Marcela, en cambio, disfruta al ver que su hermano sonríe cínicamente, porque eso indica que todo está saliendo según lo planeado.

Hugo vuelve al taller y dice con sus modales amanerados a Inesita:

- Ya sabía yo que ese sátiro volvería a las andadas...

- Pues yo no lo creo. D. Armando es buen marido y padre. No me cabe duda! - Responde la modista.




************************************************************************



Karina se sienta en uno de los sillones que hay frente a la mesa, Betty a su lado y Armando en su asiento.

- Qué es eso tan importante que tienes que decirnos?

- Yo sólo vengo a contarte a ti, pero como tu esposa es una metida... se va a arrepentir de escuchar lo que no va con ella!

Betty no la para bolas, y sigue mirándola en silencio.

Armando no sabe QUÉ se le viene encima, pero al ver a Betty aguantar el tipo, él también aparenta serenidad.

- Habla! No tenemos todo el día para tus desatinos.

- Está bien, querido... – Con sonrisa torcida. – Estoy em-ba-ra-za-da.

Armando mira a Betty, y viéndola impasible, contesta:

- Bueno, y a mí qué?

- Cómo que a ti “bueno y qué”? – Sube el tono.

- Pues que eso... qué tiene que ver conmigo? A mí que me importa? Puedes embarazarte cuando te dé la regalada gana!

- Pues debe importarte porque tú lo fabricaste! – Se levanta vociferando.

- Y según tú, cuándo sucedió eso? – Pregunta Armando seguro de callarla.

- Te lo tengo que recordar? – Empalagosa. – Cuando tu adorada esposa estuvo en Cartagena.

Betty adivina por dónde va.

- La noche que nos fotografiaron...? Vieja loca, qué pretendes?

Betty empieza a albergar alguna duda, pero le va a apoyar, al menos hasta que se demuestre su culpabilidad.

- Armando no estuvo con usted. – Responde aparentando una seguridad que no siente.

- Bueno, cada uno es libre de engañarse a sí mismo como prefiera…

- Karina, quién te está pagando para que intentes desprestigiarme y encizañar mi matrimonio?

- Sigues siendo un sinvergüenza, Armando Mendoza. Encantador cuando quieres conseguir algo, pero un canalla, cuando ya pierdes el interés. Acaso crees que necesito que me paguen para tener con placer un hijo tuyo? Pero ya veo que ahora vas a desentenderte de tu nuevo descendiente.

- Karina, te falla la memoria. La última vez que estuvimos juntos, fue hace más de tres años, y recuerda que yo siempre me he protegido contigo y con todas, y… no sólo por evitar embarazos no deseados! Exclusivamente con mi esposa no lo hice porque es la única que merece la pena.

- Armando…

- Márchate! Y dile a quien te envía que mi mujer confía en mí, porque sabe que no tiene motivos para dudar. Y si sigues insistiendo en que tu hijo lo engendré yo, solicitaré un estudio genético tan pronto nazca, y a continuación tendrás que hacer frente a una querella por difamación. FUERA!!!



************************************************************************



Karina sale asustada, ya que no esperaba una reacción tan seria y juiciosa de Armando, y menos aún que su esposa confiase en él y le apoyase.

- Betty… hasta cuando me va a perseguir mi pasado? - Se lamenta hundiendo la cabeza en sus manos.

Betty se acerca a él, se arrodilla a su lado y tomándole la cara, le besa.

- Mi amor, el pasado ya no tiene solución. Vamos a ocuparnos del presente y del futuro.

La mira esperanzado. Al menos está de su parte.

- Cómo?

- Con un investigador privado.

- Para?

Definitivamente el bello bobo ha quedado bloqueado!

- Para averiguar quien está detrás de ella, demandarles y si es posible… publicar los resultados de la investigación en: “De boca en boca”, y en las mismas páginas de papel couché que se prestaron a ponerte en entredicho.



CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Como veis parece que ellos ya están lo suficientemente maduros y seguros de su amor, como para no "tirar por la calle de enmedio" y desconfiar sin razón.

A Betty le ha costado mucho, pero ha conseguido apoyarle frente a la pícara viborita de Karina.

Claro que también habrá ayudado saber que él no va a hacer nada drástico consigo mismo, si ella no está de acuerdo...

Pero... si no es de Armando? De quién será el bebé de Karina?

Besos y hasta pronto.
Me alegro que haya confiado en el bellobobo y espero q descubran a la familia Adams digo Valencia ojojojo mira que son malos eh? a por ellos Calipso!!

BESOTES WAPA!
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ALMENDRA
ALMENDRA

November 11th, 2003, 11:09 pm #9

Betty se tira al suelo y juega con los niños, mientras Armando lee sentado en un sillón y les mira complacido.

Inesperadamente Betty da un grito.

- Ayyy! Qué bruto! – Se la saltan las lágrimas.

- Qué pasó? – Pregunta asustado.

- Que tu hijo Guille me ha mordido! - Y se masajea la cadera.





Capítulo XXIII.- Señorita, quiero ver a su jefe!



- Guille! No se puede morder! Has hecho mucho daño a mamá! – Armando regaña a su hijo que le mira muy serio.

El niño había pensado que un buen mordisco era una demostración de amor superior a un millón de besos, y les mira a los dos sin entender.

Él que adora a su mami!

Entonces pone pucheros y rompe a llorar desconsolado. Es la primera vez que le regañan y encima... los dos!

Cuando se le pasa el cortísimo berrinche, Armando les toma a cada uno bajo un brazo, les lleva a su habitación y les deja en el corralito para que Nicole les vista y saque de paseo.

Vuelve al salón y quiere ver el bocado, pero Betty no desea mostrarle la marca.

- Betty, enséñame el mordisco.

- Si no es nada.

- Vamos. Déjame hacerte el “curasana...”

- No, Armando. Ya ni siquiera me duele. – Vuelve a contestar terca, sin querer consentir, a pesar de la insistencia.

- Vamos. No seas niña y muéstrame qué te hizo Guille.

Armando tira del pantalón.

- Déjalo! – E intenta retirarle la mano, pero él no cede.

- Basta de caprichos, Betty! – Con autoridad. – Quiero saber si hay que curarlo.

Descubre por fin la cadera y ve que tiene marcados los dientes del niño.

- Ves, cabezota. Incluso un diente te ha arañado la piel y sale una gotita de sangre. - Besa la marca del bocado y la acaricia.

Por esa razón ella no quería que lo mirase. Se imaginaba que sucedería algo así y aún no...

- Hala! Ya has visto que no es más que un rasguño. – Sube el pantalón.

- Te hice daño al bajarlo? – La pregunta cariñoso.

- No...

Se siente incapaz de mantener por más tiempo la actitud de dignidad ofendida. Le toma el cuello de la camisa y tira hacia arriba hasta que le tiene a su altura. Entonces se abraza fuertemente a él y le besa con pasión.

Armando acepta complacido e intercambian arrumacos. Luego la dice:

- Betty, si los dos estamos sin caricias y besos... es porque tú no has querido!

Ella le abraza nuevamente con fuerza, y él la besa el hombro mientras continúa hablando.

- Yo no he hecho nada a tus espaldas, mi amor. Créeme! Contigo sólo cometí un error, enorme, pero sólo uno. Y hace mucho de eso...

Se besan nuevamente y vuelve a mirarla la cadera.

- Hay que ver lo que te ha hecho el tigretón de Guille. Tu segundo admirador, detrás de mí, claro!

- Cómo es que le dijiste? Ya les llamaste así cuando supiste que eran varones.

- Tigretón! No es hijo del “tigre de Bogotá”? Pues ya ha intentado cazar su primera gacela...

- Oj! Oj! Oj! Pues cometió dos errores de importancia: él aún no tiene colmillos, y... yo soy su madre!

- Sí, yo sé. Tendré que explicarles... Ahorita, quédate acá que voy a ver si ya se fueron...

Se asoma a la habitación de los pequeños y ve que ya se han ido los tres , así que vuelve al salón frotándose las manos.

- Betty, Nicole y los niños han tenido un detalle con nosotros, y nos dan un pequeño ratico de recreo... Vamos a lo nuestro! - Va hablando mientras se aproxima a ella. – Y después te curo el arañazo de la cadera...

- Ni más faltaba! Es un simple rasguño. Aunque ya sé que nuestros hijos no tienen puesta la vacuna antirrábica... – Bromea.

- Pues yo he oído alguna vez que las mordeduras se infectan muy fácilmente... – Insiste Armando y cambia de tema poniendo voz mimosa. – Pero eso, después monstris, sí?

Betty ve aparecer los hoyuelos de su marido, y ya se rinde porque sabe que perdió la batalla. Acerca sus labios a los de Armando y acepta de buena gana sus besos apasionados, enlazando los brazos alrededor del cuello de él, y arqueando su propio cuerpo contra el cuerpo masculino.

Armando la toma en brazos y va al dormitorio. Allá, sus caricias mutuas les enloquecen de deseo, y luego la ferviente pasión eleva a ambos a gran altura.

Se sienten arrastrados por el mismo torbellino, que les sacude poderosamente, para poco a poco dejarles reposar con lasitud y suavidad, aún abrazados, en la acogedora cama.



***********************************************************************



Recuperan la armonía entre ellos, y pasan una temporada bien rica de días y de noches.

Armando la confiesa que sigue en su idea de hacerse la vasectomía, pero que no lo hará hasta que ella esté de acuerdo, y entonces Betty se conforma satisfecha con esa promesa, pues como ella no va a aceptar...

Dani y Guille cumplen un año.



************************************************************************



Una mañana, Daniel Valencia da orden a Wilson para que deje entrar a Karina Larson en Ecomoda, alegando que va con él.

Pero al abrirse las puertas del elevador en la planta ejecutiva, sale ella sola.

Va hasta Patricia mientras las del cuartel se dan codazos o se llaman de mesa a mesa, para que presten atención, pues “se masca” algún chisme sabrosito.

- Señorita, quiero ver a Armando Mendoza! – Exigente y con voz bien alta.

- Tiene cita con el doctor? – La pregunta la peliteñida.

- No, pero mire que yo no la necesito! Avísele!

- Dígame su nombre entonces. - Contesta Pattypat fastidiada, pero sorprendida por el descaro de la modelo.

- De sobra lo saben todas. Soy la modelo “preferida” de su jefe! – Con un tono sugerente.

Todas lo han escuchado, pues habla para ser oída y armar escándalo.

Se miran unas a otras estupefactas por la tremenda desfachatez.

- Yo no tengo por qué saber el nombre de la favorita de mi jefe!

Patricia la contesta en el mismo tono, y las del cuartel miran a una y otra, encantadas de estar viendo y oyendo semejante trifulca... y desde asientos de preferencia!

- Soy Karina Larson y tengo que comunicar una gran noticia a Armando! – Grita.

Ante tal vocerío, se van abriendo las puertas de los despachos, y todos los ejecutivos se asoman al lobby.

Incluso se abre de nuevo el ascensor, y de él sale Daniel Valencia.

Cuando Karina ve a Armando en la puerta de presidencia, corre hacia él.

- ARMANDO! Tengo que decirte algo importantísimo! Y esa inepta de secretaria tuya, no me deja entrar a verte. – Lloriquea falsa.

Armando la mira sin saber a qué atenerse, pero sospechando alguna estratagema. Entonces cruza la mirada con Betty pidiendo auxilio, y ella se acerca e invita:

- Siga, señorita Larson, y nos cuenta esa maravillosa nueva...

- Yo no tengo NADA que hablar con usted! Sólo con Armando!

- Si quieres decirme algo, será delante de mi esposa! – Afirma él.

- Está bien. Peor para ella... – Y entra resignada.

Ellos dos se miran y la siguen.

Mario y Gutigut observan la escena extrañados. Marcela, en cambio, disfruta al ver que su hermano sonríe cínicamente, porque eso indica que todo está saliendo según lo planeado.

Hugo vuelve al taller y dice con sus modales amanerados a Inesita:

- Ya sabía yo que ese sátiro volvería a las andadas...

- Pues yo no lo creo. D. Armando es buen marido y padre. No me cabe duda! - Responde la modista.




************************************************************************



Karina se sienta en uno de los sillones que hay frente a la mesa, Betty a su lado y Armando en su asiento.

- Qué es eso tan importante que tienes que decirnos?

- Yo sólo vengo a contarte a ti, pero como tu esposa es una metida... se va a arrepentir de escuchar lo que no va con ella!

Betty no la para bolas, y sigue mirándola en silencio.

Armando no sabe QUÉ se le viene encima, pero al ver a Betty aguantar el tipo, él también aparenta serenidad.

- Habla! No tenemos todo el día para tus desatinos.

- Está bien, querido... – Con sonrisa torcida. – Estoy em-ba-ra-za-da.

Armando mira a Betty, y viéndola impasible, contesta:

- Bueno, y a mí qué?

- Cómo que a ti “bueno y qué”? – Sube el tono.

- Pues que eso... qué tiene que ver conmigo? A mí que me importa? Puedes embarazarte cuando te dé la regalada gana!

- Pues debe importarte porque tú lo fabricaste! – Se levanta vociferando.

- Y según tú, cuándo sucedió eso? – Pregunta Armando seguro de callarla.

- Te lo tengo que recordar? – Empalagosa. – Cuando tu adorada esposa estuvo en Cartagena.

Betty adivina por dónde va.

- La noche que nos fotografiaron...? Vieja loca, qué pretendes?

Betty empieza a albergar alguna duda, pero le va a apoyar, al menos hasta que se demuestre su culpabilidad.

- Armando no estuvo con usted. – Responde aparentando una seguridad que no siente.

- Bueno, cada uno es libre de engañarse a sí mismo como prefiera…

- Karina, quién te está pagando para que intentes desprestigiarme y encizañar mi matrimonio?

- Sigues siendo un sinvergüenza, Armando Mendoza. Encantador cuando quieres conseguir algo, pero un canalla, cuando ya pierdes el interés. Acaso crees que necesito que me paguen para tener con placer un hijo tuyo? Pero ya veo que ahora vas a desentenderte de tu nuevo descendiente.

- Karina, te falla la memoria. La última vez que estuvimos juntos, fue hace más de tres años, y recuerda que yo siempre me he protegido contigo y con todas, y… no sólo por evitar embarazos no deseados! Exclusivamente con mi esposa no lo hice porque es la única que merece la pena.

- Armando…

- Márchate! Y dile a quien te envía que mi mujer confía en mí, porque sabe que no tiene motivos para dudar. Y si sigues insistiendo en que tu hijo lo engendré yo, solicitaré un estudio genético tan pronto nazca, y a continuación tendrás que hacer frente a una querella por difamación. FUERA!!!



************************************************************************



Karina sale asustada, ya que no esperaba una reacción tan seria y juiciosa de Armando, y menos aún que su esposa confiase en él y le apoyase.

- Betty… hasta cuando me va a perseguir mi pasado? - Se lamenta hundiendo la cabeza en sus manos.

Betty se acerca a él, se arrodilla a su lado y tomándole la cara, le besa.

- Mi amor, el pasado ya no tiene solución. Vamos a ocuparnos del presente y del futuro.

La mira esperanzado. Al menos está de su parte.

- Cómo?

- Con un investigador privado.

- Para?

Definitivamente el bello bobo ha quedado bloqueado!

- Para averiguar quien está detrás de ella, demandarles y si es posible… publicar los resultados de la investigación en: “De boca en boca”, y en las mismas páginas de papel couché que se prestaron a ponerte en entredicho.



CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Como veis parece que ellos ya están lo suficientemente maduros y seguros de su amor, como para no "tirar por la calle de enmedio" y desconfiar sin razón.

A Betty le ha costado mucho, pero ha conseguido apoyarle frente a la pícara viborita de Karina.

Claro que también habrá ayudado saber que él no va a hacer nada drástico consigo mismo, si ella no está de acuerdo...

Pero... si no es de Armando? De quién será el bebé de Karina?

Besos y hasta pronto.
NOVE... NO SE CUANTITO... MEJOR DEJEMOLO COMO DOCTOR MORTIS PA LOS CONOCIDOS... JAJAJAJAJAJ... PERO NO LE RESULTO NI MEDIO A MEDIO... Y ES QUE YO ME PREGUNTO ES QUE ESA MUJER QUE TIENE EN LA CABEZA... DIOS... EXISTE CADA COSA...
BESOS
ALMENDRA
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eternidad
eternidad

November 11th, 2003, 11:16 pm #10

Betty se tira al suelo y juega con los niños, mientras Armando lee sentado en un sillón y les mira complacido.

Inesperadamente Betty da un grito.

- Ayyy! Qué bruto! – Se la saltan las lágrimas.

- Qué pasó? – Pregunta asustado.

- Que tu hijo Guille me ha mordido! - Y se masajea la cadera.





Capítulo XXIII.- Señorita, quiero ver a su jefe!



- Guille! No se puede morder! Has hecho mucho daño a mamá! – Armando regaña a su hijo que le mira muy serio.

El niño había pensado que un buen mordisco era una demostración de amor superior a un millón de besos, y les mira a los dos sin entender.

Él que adora a su mami!

Entonces pone pucheros y rompe a llorar desconsolado. Es la primera vez que le regañan y encima... los dos!

Cuando se le pasa el cortísimo berrinche, Armando les toma a cada uno bajo un brazo, les lleva a su habitación y les deja en el corralito para que Nicole les vista y saque de paseo.

Vuelve al salón y quiere ver el bocado, pero Betty no desea mostrarle la marca.

- Betty, enséñame el mordisco.

- Si no es nada.

- Vamos. Déjame hacerte el “curasana...”

- No, Armando. Ya ni siquiera me duele. – Vuelve a contestar terca, sin querer consentir, a pesar de la insistencia.

- Vamos. No seas niña y muéstrame qué te hizo Guille.

Armando tira del pantalón.

- Déjalo! – E intenta retirarle la mano, pero él no cede.

- Basta de caprichos, Betty! – Con autoridad. – Quiero saber si hay que curarlo.

Descubre por fin la cadera y ve que tiene marcados los dientes del niño.

- Ves, cabezota. Incluso un diente te ha arañado la piel y sale una gotita de sangre. - Besa la marca del bocado y la acaricia.

Por esa razón ella no quería que lo mirase. Se imaginaba que sucedería algo así y aún no...

- Hala! Ya has visto que no es más que un rasguño. – Sube el pantalón.

- Te hice daño al bajarlo? – La pregunta cariñoso.

- No...

Se siente incapaz de mantener por más tiempo la actitud de dignidad ofendida. Le toma el cuello de la camisa y tira hacia arriba hasta que le tiene a su altura. Entonces se abraza fuertemente a él y le besa con pasión.

Armando acepta complacido e intercambian arrumacos. Luego la dice:

- Betty, si los dos estamos sin caricias y besos... es porque tú no has querido!

Ella le abraza nuevamente con fuerza, y él la besa el hombro mientras continúa hablando.

- Yo no he hecho nada a tus espaldas, mi amor. Créeme! Contigo sólo cometí un error, enorme, pero sólo uno. Y hace mucho de eso...

Se besan nuevamente y vuelve a mirarla la cadera.

- Hay que ver lo que te ha hecho el tigretón de Guille. Tu segundo admirador, detrás de mí, claro!

- Cómo es que le dijiste? Ya les llamaste así cuando supiste que eran varones.

- Tigretón! No es hijo del “tigre de Bogotá”? Pues ya ha intentado cazar su primera gacela...

- Oj! Oj! Oj! Pues cometió dos errores de importancia: él aún no tiene colmillos, y... yo soy su madre!

- Sí, yo sé. Tendré que explicarles... Ahorita, quédate acá que voy a ver si ya se fueron...

Se asoma a la habitación de los pequeños y ve que ya se han ido los tres , así que vuelve al salón frotándose las manos.

- Betty, Nicole y los niños han tenido un detalle con nosotros, y nos dan un pequeño ratico de recreo... Vamos a lo nuestro! - Va hablando mientras se aproxima a ella. – Y después te curo el arañazo de la cadera...

- Ni más faltaba! Es un simple rasguño. Aunque ya sé que nuestros hijos no tienen puesta la vacuna antirrábica... – Bromea.

- Pues yo he oído alguna vez que las mordeduras se infectan muy fácilmente... – Insiste Armando y cambia de tema poniendo voz mimosa. – Pero eso, después monstris, sí?

Betty ve aparecer los hoyuelos de su marido, y ya se rinde porque sabe que perdió la batalla. Acerca sus labios a los de Armando y acepta de buena gana sus besos apasionados, enlazando los brazos alrededor del cuello de él, y arqueando su propio cuerpo contra el cuerpo masculino.

Armando la toma en brazos y va al dormitorio. Allá, sus caricias mutuas les enloquecen de deseo, y luego la ferviente pasión eleva a ambos a gran altura.

Se sienten arrastrados por el mismo torbellino, que les sacude poderosamente, para poco a poco dejarles reposar con lasitud y suavidad, aún abrazados, en la acogedora cama.



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Recuperan la armonía entre ellos, y pasan una temporada bien rica de días y de noches.

Armando la confiesa que sigue en su idea de hacerse la vasectomía, pero que no lo hará hasta que ella esté de acuerdo, y entonces Betty se conforma satisfecha con esa promesa, pues como ella no va a aceptar...

Dani y Guille cumplen un año.



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Una mañana, Daniel Valencia da orden a Wilson para que deje entrar a Karina Larson en Ecomoda, alegando que va con él.

Pero al abrirse las puertas del elevador en la planta ejecutiva, sale ella sola.

Va hasta Patricia mientras las del cuartel se dan codazos o se llaman de mesa a mesa, para que presten atención, pues “se masca” algún chisme sabrosito.

- Señorita, quiero ver a Armando Mendoza! – Exigente y con voz bien alta.

- Tiene cita con el doctor? – La pregunta la peliteñida.

- No, pero mire que yo no la necesito! Avísele!

- Dígame su nombre entonces. - Contesta Pattypat fastidiada, pero sorprendida por el descaro de la modelo.

- De sobra lo saben todas. Soy la modelo “preferida” de su jefe! – Con un tono sugerente.

Todas lo han escuchado, pues habla para ser oída y armar escándalo.

Se miran unas a otras estupefactas por la tremenda desfachatez.

- Yo no tengo por qué saber el nombre de la favorita de mi jefe!

Patricia la contesta en el mismo tono, y las del cuartel miran a una y otra, encantadas de estar viendo y oyendo semejante trifulca... y desde asientos de preferencia!

- Soy Karina Larson y tengo que comunicar una gran noticia a Armando! – Grita.

Ante tal vocerío, se van abriendo las puertas de los despachos, y todos los ejecutivos se asoman al lobby.

Incluso se abre de nuevo el ascensor, y de él sale Daniel Valencia.

Cuando Karina ve a Armando en la puerta de presidencia, corre hacia él.

- ARMANDO! Tengo que decirte algo importantísimo! Y esa inepta de secretaria tuya, no me deja entrar a verte. – Lloriquea falsa.

Armando la mira sin saber a qué atenerse, pero sospechando alguna estratagema. Entonces cruza la mirada con Betty pidiendo auxilio, y ella se acerca e invita:

- Siga, señorita Larson, y nos cuenta esa maravillosa nueva...

- Yo no tengo NADA que hablar con usted! Sólo con Armando!

- Si quieres decirme algo, será delante de mi esposa! – Afirma él.

- Está bien. Peor para ella... – Y entra resignada.

Ellos dos se miran y la siguen.

Mario y Gutigut observan la escena extrañados. Marcela, en cambio, disfruta al ver que su hermano sonríe cínicamente, porque eso indica que todo está saliendo según lo planeado.

Hugo vuelve al taller y dice con sus modales amanerados a Inesita:

- Ya sabía yo que ese sátiro volvería a las andadas...

- Pues yo no lo creo. D. Armando es buen marido y padre. No me cabe duda! - Responde la modista.




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Karina se sienta en uno de los sillones que hay frente a la mesa, Betty a su lado y Armando en su asiento.

- Qué es eso tan importante que tienes que decirnos?

- Yo sólo vengo a contarte a ti, pero como tu esposa es una metida... se va a arrepentir de escuchar lo que no va con ella!

Betty no la para bolas, y sigue mirándola en silencio.

Armando no sabe QUÉ se le viene encima, pero al ver a Betty aguantar el tipo, él también aparenta serenidad.

- Habla! No tenemos todo el día para tus desatinos.

- Está bien, querido... – Con sonrisa torcida. – Estoy em-ba-ra-za-da.

Armando mira a Betty, y viéndola impasible, contesta:

- Bueno, y a mí qué?

- Cómo que a ti “bueno y qué”? – Sube el tono.

- Pues que eso... qué tiene que ver conmigo? A mí que me importa? Puedes embarazarte cuando te dé la regalada gana!

- Pues debe importarte porque tú lo fabricaste! – Se levanta vociferando.

- Y según tú, cuándo sucedió eso? – Pregunta Armando seguro de callarla.

- Te lo tengo que recordar? – Empalagosa. – Cuando tu adorada esposa estuvo en Cartagena.

Betty adivina por dónde va.

- La noche que nos fotografiaron...? Vieja loca, qué pretendes?

Betty empieza a albergar alguna duda, pero le va a apoyar, al menos hasta que se demuestre su culpabilidad.

- Armando no estuvo con usted. – Responde aparentando una seguridad que no siente.

- Bueno, cada uno es libre de engañarse a sí mismo como prefiera…

- Karina, quién te está pagando para que intentes desprestigiarme y encizañar mi matrimonio?

- Sigues siendo un sinvergüenza, Armando Mendoza. Encantador cuando quieres conseguir algo, pero un canalla, cuando ya pierdes el interés. Acaso crees que necesito que me paguen para tener con placer un hijo tuyo? Pero ya veo que ahora vas a desentenderte de tu nuevo descendiente.

- Karina, te falla la memoria. La última vez que estuvimos juntos, fue hace más de tres años, y recuerda que yo siempre me he protegido contigo y con todas, y… no sólo por evitar embarazos no deseados! Exclusivamente con mi esposa no lo hice porque es la única que merece la pena.

- Armando…

- Márchate! Y dile a quien te envía que mi mujer confía en mí, porque sabe que no tiene motivos para dudar. Y si sigues insistiendo en que tu hijo lo engendré yo, solicitaré un estudio genético tan pronto nazca, y a continuación tendrás que hacer frente a una querella por difamación. FUERA!!!



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Karina sale asustada, ya que no esperaba una reacción tan seria y juiciosa de Armando, y menos aún que su esposa confiase en él y le apoyase.

- Betty… hasta cuando me va a perseguir mi pasado? - Se lamenta hundiendo la cabeza en sus manos.

Betty se acerca a él, se arrodilla a su lado y tomándole la cara, le besa.

- Mi amor, el pasado ya no tiene solución. Vamos a ocuparnos del presente y del futuro.

La mira esperanzado. Al menos está de su parte.

- Cómo?

- Con un investigador privado.

- Para?

Definitivamente el bello bobo ha quedado bloqueado!

- Para averiguar quien está detrás de ella, demandarles y si es posible… publicar los resultados de la investigación en: “De boca en boca”, y en las mismas páginas de papel couché que se prestaron a ponerte en entredicho.



CONTINUARÁ...


Hola, chicas!

Como veis parece que ellos ya están lo suficientemente maduros y seguros de su amor, como para no "tirar por la calle de enmedio" y desconfiar sin razón.

A Betty le ha costado mucho, pero ha conseguido apoyarle frente a la pícara viborita de Karina.

Claro que también habrá ayudado saber que él no va a hacer nada drástico consigo mismo, si ella no está de acuerdo...

Pero... si no es de Armando? De quién será el bebé de Karina?

Besos y hasta pronto.
me gusta la idea de Betty. Espero que la lleven a cabo y que consigan vencer las insidias de ese grupo de víboras canibales. Veremos que pasa. Besos, Calipso.
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