ERES MI NORTE Y MI SUR.- Capítulo XXIV

ERES MI NORTE Y MI SUR.- Capítulo XXIV

Calipso
Calipso

March 14th, 2010, 12:19 pm #1



Betty está feliz.

Lo ha dicho! Lo ha dicho y me ha besado. Tan divino... Ya sé que un poco precipitado y aturullado pero es un primer paso. Lo que me importa es que lo está intentando.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo XXIV.- Cuál es el siguiente paso?




Deja a la niña en su habitación y se va a la suya. Toma el teléfono y marca el número de su cuñada.

- Aló!

- Me ha besado, Cami.

- Qué ha ocurrido? -Sorprendida.- Cuéntame despacio.

Betty le cuenta todo luchando por no comerse palabras porque está muy alborozada.

- Estupendo, Betty. Está reaccionando porque se ha dado cuenta de que no te tiene segura. Que se ponga las pilas!

- No sé Quizá ahora debería decirle...

- Decirle, qué? Que le adoras? Que es el único hombre de tu vida? Tu amor indiscutible? -Pregunta Camila casi enfadada.- Todavía no. Ni se te ocurra porque entonces él te tendría a sus pies como una zapatilla vieja sin haber superado el problema. Sin sincerarse contigo. Lo conseguiría todo sin esforzarse ni merecerlo.

- Si tienes razón, pero seguro que está sufriendo.

- Seguramente, pero mi hermano tiene que hincar la rodilla en el suelo, declararte su amor y suplicarte que le correspondas.

- Qué dura eres, Cami. Me ha dicho que me ama...

- Te estás jugando mucho, Betty, y ahora está tocado. No puedes soltar la presa.

- Tienes la razón, toda la razón. -Betty se traga la compasión que siente por Armando y decide seguir las indicaciones de Camila. Cuál es el siguiente paso?

- Déjame pensar y mañana seguro que ya se me ha ocurrido algo. Ahora relájate y dedícate a jugar con mi sobrina.

- OK! Seguiré tu consejo. Hasta mañana y gracias.

- No me las des porque yo también estoy interesada en ver felices a mi hermano y mi cuñada. Un beso. Chao!

Pasa la tarde jugando con su hija como le ha aconsejado Camila aunque de vez en cuando se acuerda de Armando y se abstrae momentáneamente.

Incluso por la noche duerme inquieta por lo contenta que está y preocupada por lo que estará sufriendo el pobrecito bello bobo.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Coincidiendo con el día que Armando está más quemado, naturalmente la mañana siguiente a la llamada de Michel, la inoportuna de Marcela hace su aparición en Ecomoda.

Según se abren las puertas del ascensor y sale la innombrable, Patricia se levanta súbitamente tirando su silla hacia atrás y corre al encuentro de su amiga.

- Marce, has vuelto! Qué alegría me das!

- Vaya, Patricia, gracias por tu efusividad. -Acepta el abrazo con cierta desgana y tira un beso al aire.- Imagino que la alegría es inversamente proporcional a la cantidad de plata que queda en tu cartera...

- Qué cosas dices, Marce. -No ha entendido bien el sarcasmo de Marcela, pero como ha oído algo sobre la plata que tiene, imagina y acierta lo que ha dicho su amiga y jefa.

Marcela se vuelve al resto de secretarias y saluda.

- Buenos días a todas.

- Buenos días, doña Marcela. -Contestan a coro.

Se gira a Patricia y pregunta:

- Ha llegado Armando?

- No, todavía no.

- Pues avísame cuando llegue.

- Quién? Yo? Que te avise Mariana que es su secretaria. -Da un golpe de melena.

- Cómo así? -La mira perpleja.

- Un día el doctorcito se enojó conmigo porque olvidé darle un recado de un cliente y me cambió con ella.

- Patricia, nunca cambiarás. Así que ahora tengo el honor de tenerte a ti de secretaria... -Mueve la cabeza de lado a lado.- Anda, ven conmigo a mi despacho. Mariana, por favor, avíseme cuando llegue don Armando.

- Sí, señora. -Pero piensa para sí: Primero le diré al doctor que misia pantera ha regresado.

- Ven, Patricia, y ponme al corriente de todo lo que ha pasado aquí en estos dos meses.

La peliteñida echa a andar tras ella y considerando que ha llegado la ocasión empieza a reclamar.

- Pues Armando encargó a Mario que se ocupase de la gerencia de puntos de venta durante tu ausencia, y no ha parado de mandarme hacer cosas. He tenido que atender llamadas, llevar documentos a los archivos, concertarle entrevistas, comidas...

- Eso se llama trabajo, Patricia, por eso te pagan. Y muy generosamente, te lo aseguro.

- Marce, pero es que no me ha llevado a comer ni una sola vez!

Marcela la mira con cierta compasión.

- Qué tal anda tu economía?

- Fatal! Sólo alcanzo a pagar el alquiler del apartamento y la cuenta del celular, así que mi frigorífico tiene telarañas.

- Key! Key! -La frena.- Te invito a comer y me sigues contando.

- Gracias, Marce, cómo te he extrañado!

- Ya, ya... -De sobra la conoce.- Oye, me dijiste que Armando y Beatriz Pinzón siguen divorciados.

- Sí, recuerdas que ella dejó Ecomoda para irse a su empresa?

- Ajá! Como siempre debió ser. -Apostilla la doctora Valencia con resentimiento.

- Sí, y menudo carácter se le ha puesto a tu exprometido. Ruge más que nunca y no hay quien le aguante.

- Perfecto. -Entorna los párpados poniendo ojos felinos y dice bajando la voz.- Le dije que renunciaba a él, pero si ahora tengo una oportunidad... igual puedo aprovecharla.

Patricia que no es tonta del todo la mira dubitativa.

- Pues no sé qué decirte. Yo creo que extraña mucho a su ex y no le provoca nada buscarse otra.

- Qué tonterías dices! Claro que no, pero es que yo no soy otra. Yo soy su Marcelita. La que siempre le ha recibido en sus brazos cuando ha roto con la gacela de turno. Se abstrae soñadora y murmura para sí.- Yo creo que ha llegado el momento, porque ahora Armando está maduro para valorarme y me recibirá encantado.

- No le escribiste una carta despidiéndote...?

- Bah! Eso es agua pasada.

La peliteñida la mira de lado no tan convencida, pero calla prudentemente y no la contradice porque sabe que su amiga es muy sensible con todo lo que atañe a Armando.

RING! RING! El teléfono de sobremesa empieza a sonar y Marcela se lanza a contestar.

- Aló! Sí? Ya llegó Armando?

- No, doctora, llamo para decirle que el teléfono de Patricia está sonando insistentemente.

- Gracias. -Cuelga sin miramientos, contrariada, y casi grita a la otra.- Sal a tu mesa y atiende las llamadas.

- Ay, Marce! Fuiste tú quien me dijiste que viniera acá contigo. Sale apresurada.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando ha llegado hace unos minutos y está en presidencia con Mariana que le informa del regreso de Marcela.

- Buf! Ya ni me acordaba de ella, y la verdad es que hoy no estoy muy receptivo.

Minimiza mucho su estado de ánimo porque la verdad es que está de un humor endemoniado.

- Gracias por avisarme. Vea, le va a decir que ya he llegado y puedo recibirla, pero sólo unos minuticos porque tengo mucho trabajo.

- Sí, doctor. Ahora mismo.

Mariana regresa a su mesa y marca la extensión de Pattypat.

- Aló! -Contesta la rubia de frasco.

- Diga a su jefa que ya puede ir a presidencia, pero don Armando puede dedicarle poco tiempo ya que está muy ocupado.

- Key!

Avisa a Marcela y ésta se dirige al despacho inmediatamente. Pasa por delante de Mariana y entra con decisión.

- Hola, Armando!

- Buenos días, Marcela. Qué tal tus vacaciones?

- Muy bien. Vengo con energías renovadas.

- Me alegra oír eso, y Mario te lo agradecerá ya que se ha estado ocupando de tu departamento.

Marcela se queda un poco cortada por la velada crítica de dejación de sus funciones, pero reacciona atacando.

- Recordarás que me fui porque tuve una terrible decepción causada por un individuo sin corazón que me engañó.

Inmediatamente se arrepiente pues su intención es atraerle y no alejarle.

- Entiendo tu disgusto y lo lamento porque es mi culpa, pero es que tus vacaciones han durado meses. Y cuando una persona no hace su trabajo, le toca hacerlo a otro.

- Está bien. Reconozco que han sido demasiado largas. -Contesta suave e intenta reconducir la conversación al tema que le interesa.- Y tu esposa y tú, qué tal estáis? Tuvisteis un bebé, sí?

- Mi esposa y yo estamos divorciados desde hace unos meses, y sí, tenemos una niña. -Contesta seco y añade con pocas ganas.- Y tú ya lo sabes.

- Ay, Armando, qué mala noticia! Cómo lo siento! -Aparenta sentirlo.- Qué sucedió?

- Marcela, no te voy a contar nada.

Él ya vino a la empresa de mal humor, pero cada palabra de Marcela le está aumentando el grado de enfado, y está a punto de echar humo por las orejas.

- Bueno, bueno, ya veo que todavía estás muy sensible, pero aquí tienes una vieja amiga dispuesta a ofrecerte su hombro para que apoyes la cabeza, y unos oídos leales para que te desahogues.

Armando no se lo puede creer. Qué pretende esta vieja?

- No entiendes que no quiero hablar de nada? -Fastidiado.

- Pero tú y yo siempre hemos sido buenos amigos...

- Tú y yo? Cuándo hemos sido colegas tú y yo? Que yo recuerde tú siempre has intentado cazarme desde que tenías catorce años y yo siempre huía como alma en pena.

- Hubo un tiempo en que no huías... -Sugerente.

- Yo sé. Cuando necesité apoyo para ser presidente. Pero aquello fue tremendo error del que me siento muy pesaroso y arrepentido.

- Bueno, yo ya te perdoné y estoy dispuesta a acompañarte a algún evento, o simplemente a tomar una copa cuando te sientas solo y necesites compañía.

Se le está ofreciendo en bandeja de plata, y Armando comprende que a pesar de que en la carta que le escribió renunciaba a él... su obsesión es superior a ella. De pronto se le quita el enfado y le invade una gran compasión.

- Marcela, continúo enamorado de mi esposa e intentaré arreglar el problema que nos tiene separados para volver a casarnos. Tú eres una gran mujer y no te mereces ser segundo plato porque no sería justo. Lo que debes hacer es buscar un buen hombre, casarte con él y ser feliz. Yo lamento mucho el daño que te hice, pero Betty es la mujer de mi vida.

Marcela se sorprende mucho de esas sinceras palabras porque está acostumbrada al desvergonzado e inmaduro botarate de antaño.

Nota que se le saltan las lágrimas y se apresura a salir arguyendo una excusa.

- Bueno, voy... voy a ver si ha llegado Mario para que me cuente y me ponga al día. Hasta luego, Armando.

Cuando ella sale, él relaja la espalda apoyándola completamente en el respaldo del sillón y se siente mucho mejor. Haberse sincerado y disculpado con Marcela le ha descargado de un gran peso la conciencia. La verdad es que no sabía que tenía ese remordimiento, pero lo cierto es que no le permitía estar totalmente a gusto consigo mismo. Ahora manda a Marcela al baúl de los recuerdos y se dice:

- Bueno, yo a lo mío. Estoy listo para declararme a Betty con madurez, porque ayer... qué pena con ella! Debió pensar que era tremendo adolescente.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Esa misma mañana, Betty se va a trabajar tan pronto como llega Milagros.

Lleva un par de horas en la fábrica supervisando las obras de reforma de los talleres, que ya están a punto de concluir satisfactoriamente, cuando le avisan que tiene una visita.

Se extraña porque no tenía ninguna cita concertada, pero al enterarse de quién es, pide que le acompañen a donde está ella y recibe a Camila entre un maremágnum de operarios afanosos por rematar la obra, ya que están dando los últimos retoques.

Cuando Camila llega junto a ella le dice divertida:

- Betty, con ese mono de trabajo no te conocía! Pensé que eras un trabajador más. Ja, ja!

- Pues eso soy, cuñada. Una trabajadora más. -La toma del brazo y la conduce hasta un extremo de la nave.- Me he puesto el mono para no mancharme. Qué te parece cómo está quedando la zona de producción?

- Amplísima y con mucha luz natural. Seguro que va a ser la fábrica más moderna de todo Bogotá. -Contesta admirada y bromea.- Va a haber peleas por trabajar aquí.

- Seguro. Responde escéptica.- Mi plata me ha costado porque la reforma ha sido casi total, y ahora ya sólo falta que traigan la nueva maquinaria.

- Has hecho una gran inversión, Betty.

- Es cierto. Espero que todo salga bien, porque como me haya equivocado y esto no funcione voy a tener que escuchar los reclamos de mi padre durante milenios.

- Él no quería hacer la reforma?

- Era muy reacio, pero es que estaba todo obsoleto y era imprescindible actualizarlo. Especialmente los talleres, las máquinas, la distribución del espacio en la sala de exposición al público... incluso he hablado con la sección de diseño para que modernicen la línea de nuestros muebles.

- Ya veo que has cambiado todo. Betty, te admiro por ser capaz de llevar adelante tú sola una obra de tal envergadura.

- A la fuerza ahorcan! No tenía más remedio, Camila, porque estaba todo tan anticuado que íbamos a empezar a perder clientes a gran velocidad. Ahora espero que los de siempre asimilen bien el cambio y sigan siendo fieles, así como atraer muchos nuevos. A ti te ha gustado mi obra?

- Muchísimo. Estoy segura de que has acertado en todo.

- Gracias, amiga. -La estrecha cariñosamente un brazo.- Y ahora cuéntame. Porque tú no has venido a ver la reforma de mi fábrica...

- Es verdad. No he venido a eso pero me ha gustado mucho verlo. Verás, yo venía a contarte que se me ha ocurrido... -Se muerde el labio inferior y sonríe con picardía.- ...provocar un encuentro entre el francés y mi hermano.

- Cómo crees! -Exclama Betty escandalizada.- Ayer por teléfono discutieron y Armando le mandó al carajo. Imagínate si se ven...

- Pues eso, que salten chispas! -Contesta Camila con ojos brillantes.

- Espera, no te emociones y vamos a mi despacho para hablar tranquilas y sin ruidos.

En ese momento ven acercarse a ellas a la secretaria de Betty.

- Doña Beatriz! Ha llamado don Armando para hablar con usted.

- Y por qué no me llama al celular? -Echa la mano al bolsillo del pantalón y no lo encuentra.- Ay! Se me quedó sobre la mesa.

- Ha dicho que volverá a llamar en unos minutos porque necesita hablar con usted.

- Gracias. Ahora mismo vamos hacia allá. -Mira a Camila y le hace un guiño.


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Hola, m´hijitas! Armando está maduro como un melocotón y va a caer por su propio peso, así que ya veremos qué tal resulta la idea de Camila de juntarles para que echen chispas.

Creéis que acertarán o no? Besos.



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Cata
Cata

March 14th, 2010, 7:05 pm #2

que si ponen en práctica la idea de Camila, la van a liar aún más... Pero será muy divertido leerlo, así que por mí, adelante...

Armando hizo muy bien en poner a Marcela en su sitio. ¡Qué mujer más cansona!

Muy bueno el capítulo.

Besos
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Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

March 14th, 2010, 11:41 pm #3


Betty está feliz.

Lo ha dicho! Lo ha dicho y me ha besado. Tan divino... Ya sé que un poco precipitado y aturullado pero es un primer paso. Lo que me importa es que lo está intentando.






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Capítulo XXIV.- Cuál es el siguiente paso?




Deja a la niña en su habitación y se va a la suya. Toma el teléfono y marca el número de su cuñada.

- Aló!

- Me ha besado, Cami.

- Qué ha ocurrido? -Sorprendida.- Cuéntame despacio.

Betty le cuenta todo luchando por no comerse palabras porque está muy alborozada.

- Estupendo, Betty. Está reaccionando porque se ha dado cuenta de que no te tiene segura. Que se ponga las pilas!

- No sé Quizá ahora debería decirle...

- Decirle, qué? Que le adoras? Que es el único hombre de tu vida? Tu amor indiscutible? -Pregunta Camila casi enfadada.- Todavía no. Ni se te ocurra porque entonces él te tendría a sus pies como una zapatilla vieja sin haber superado el problema. Sin sincerarse contigo. Lo conseguiría todo sin esforzarse ni merecerlo.

- Si tienes razón, pero seguro que está sufriendo.

- Seguramente, pero mi hermano tiene que hincar la rodilla en el suelo, declararte su amor y suplicarte que le correspondas.

- Qué dura eres, Cami. Me ha dicho que me ama...

- Te estás jugando mucho, Betty, y ahora está tocado. No puedes soltar la presa.

- Tienes la razón, toda la razón. -Betty se traga la compasión que siente por Armando y decide seguir las indicaciones de Camila. Cuál es el siguiente paso?

- Déjame pensar y mañana seguro que ya se me ha ocurrido algo. Ahora relájate y dedícate a jugar con mi sobrina.

- OK! Seguiré tu consejo. Hasta mañana y gracias.

- No me las des porque yo también estoy interesada en ver felices a mi hermano y mi cuñada. Un beso. Chao!

Pasa la tarde jugando con su hija como le ha aconsejado Camila aunque de vez en cuando se acuerda de Armando y se abstrae momentáneamente.

Incluso por la noche duerme inquieta por lo contenta que está y preocupada por lo que estará sufriendo el pobrecito bello bobo.






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Coincidiendo con el día que Armando está más quemado, naturalmente la mañana siguiente a la llamada de Michel, la inoportuna de Marcela hace su aparición en Ecomoda.

Según se abren las puertas del ascensor y sale la innombrable, Patricia se levanta súbitamente tirando su silla hacia atrás y corre al encuentro de su amiga.

- Marce, has vuelto! Qué alegría me das!

- Vaya, Patricia, gracias por tu efusividad. -Acepta el abrazo con cierta desgana y tira un beso al aire.- Imagino que la alegría es inversamente proporcional a la cantidad de plata que queda en tu cartera...

- Qué cosas dices, Marce. -No ha entendido bien el sarcasmo de Marcela, pero como ha oído algo sobre la plata que tiene, imagina y acierta lo que ha dicho su amiga y jefa.

Marcela se vuelve al resto de secretarias y saluda.

- Buenos días a todas.

- Buenos días, doña Marcela. -Contestan a coro.

Se gira a Patricia y pregunta:

- Ha llegado Armando?

- No, todavía no.

- Pues avísame cuando llegue.

- Quién? Yo? Que te avise Mariana que es su secretaria. -Da un golpe de melena.

- Cómo así? -La mira perpleja.

- Un día el doctorcito se enojó conmigo porque olvidé darle un recado de un cliente y me cambió con ella.

- Patricia, nunca cambiarás. Así que ahora tengo el honor de tenerte a ti de secretaria... -Mueve la cabeza de lado a lado.- Anda, ven conmigo a mi despacho. Mariana, por favor, avíseme cuando llegue don Armando.

- Sí, señora. -Pero piensa para sí: Primero le diré al doctor que misia pantera ha regresado.

- Ven, Patricia, y ponme al corriente de todo lo que ha pasado aquí en estos dos meses.

La peliteñida echa a andar tras ella y considerando que ha llegado la ocasión empieza a reclamar.

- Pues Armando encargó a Mario que se ocupase de la gerencia de puntos de venta durante tu ausencia, y no ha parado de mandarme hacer cosas. He tenido que atender llamadas, llevar documentos a los archivos, concertarle entrevistas, comidas...

- Eso se llama trabajo, Patricia, por eso te pagan. Y muy generosamente, te lo aseguro.

- Marce, pero es que no me ha llevado a comer ni una sola vez!

Marcela la mira con cierta compasión.

- Qué tal anda tu economía?

- Fatal! Sólo alcanzo a pagar el alquiler del apartamento y la cuenta del celular, así que mi frigorífico tiene telarañas.

- Key! Key! -La frena.- Te invito a comer y me sigues contando.

- Gracias, Marce, cómo te he extrañado!

- Ya, ya... -De sobra la conoce.- Oye, me dijiste que Armando y Beatriz Pinzón siguen divorciados.

- Sí, recuerdas que ella dejó Ecomoda para irse a su empresa?

- Ajá! Como siempre debió ser. -Apostilla la doctora Valencia con resentimiento.

- Sí, y menudo carácter se le ha puesto a tu exprometido. Ruge más que nunca y no hay quien le aguante.

- Perfecto. -Entorna los párpados poniendo ojos felinos y dice bajando la voz.- Le dije que renunciaba a él, pero si ahora tengo una oportunidad... igual puedo aprovecharla.

Patricia que no es tonta del todo la mira dubitativa.

- Pues no sé qué decirte. Yo creo que extraña mucho a su ex y no le provoca nada buscarse otra.

- Qué tonterías dices! Claro que no, pero es que yo no soy otra. Yo soy su Marcelita. La que siempre le ha recibido en sus brazos cuando ha roto con la gacela de turno. Se abstrae soñadora y murmura para sí.- Yo creo que ha llegado el momento, porque ahora Armando está maduro para valorarme y me recibirá encantado.

- No le escribiste una carta despidiéndote...?

- Bah! Eso es agua pasada.

La peliteñida la mira de lado no tan convencida, pero calla prudentemente y no la contradice porque sabe que su amiga es muy sensible con todo lo que atañe a Armando.

RING! RING! El teléfono de sobremesa empieza a sonar y Marcela se lanza a contestar.

- Aló! Sí? Ya llegó Armando?

- No, doctora, llamo para decirle que el teléfono de Patricia está sonando insistentemente.

- Gracias. -Cuelga sin miramientos, contrariada, y casi grita a la otra.- Sal a tu mesa y atiende las llamadas.

- Ay, Marce! Fuiste tú quien me dijiste que viniera acá contigo. Sale apresurada.






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Armando ha llegado hace unos minutos y está en presidencia con Mariana que le informa del regreso de Marcela.

- Buf! Ya ni me acordaba de ella, y la verdad es que hoy no estoy muy receptivo.

Minimiza mucho su estado de ánimo porque la verdad es que está de un humor endemoniado.

- Gracias por avisarme. Vea, le va a decir que ya he llegado y puedo recibirla, pero sólo unos minuticos porque tengo mucho trabajo.

- Sí, doctor. Ahora mismo.

Mariana regresa a su mesa y marca la extensión de Pattypat.

- Aló! -Contesta la rubia de frasco.

- Diga a su jefa que ya puede ir a presidencia, pero don Armando puede dedicarle poco tiempo ya que está muy ocupado.

- Key!

Avisa a Marcela y ésta se dirige al despacho inmediatamente. Pasa por delante de Mariana y entra con decisión.

- Hola, Armando!

- Buenos días, Marcela. Qué tal tus vacaciones?

- Muy bien. Vengo con energías renovadas.

- Me alegra oír eso, y Mario te lo agradecerá ya que se ha estado ocupando de tu departamento.

Marcela se queda un poco cortada por la velada crítica de dejación de sus funciones, pero reacciona atacando.

- Recordarás que me fui porque tuve una terrible decepción causada por un individuo sin corazón que me engañó.

Inmediatamente se arrepiente pues su intención es atraerle y no alejarle.

- Entiendo tu disgusto y lo lamento porque es mi culpa, pero es que tus vacaciones han durado meses. Y cuando una persona no hace su trabajo, le toca hacerlo a otro.

- Está bien. Reconozco que han sido demasiado largas. -Contesta suave e intenta reconducir la conversación al tema que le interesa.- Y tu esposa y tú, qué tal estáis? Tuvisteis un bebé, sí?

- Mi esposa y yo estamos divorciados desde hace unos meses, y sí, tenemos una niña. -Contesta seco y añade con pocas ganas.- Y tú ya lo sabes.

- Ay, Armando, qué mala noticia! Cómo lo siento! -Aparenta sentirlo.- Qué sucedió?

- Marcela, no te voy a contar nada.

Él ya vino a la empresa de mal humor, pero cada palabra de Marcela le está aumentando el grado de enfado, y está a punto de echar humo por las orejas.

- Bueno, bueno, ya veo que todavía estás muy sensible, pero aquí tienes una vieja amiga dispuesta a ofrecerte su hombro para que apoyes la cabeza, y unos oídos leales para que te desahogues.

Armando no se lo puede creer. Qué pretende esta vieja?

- No entiendes que no quiero hablar de nada? -Fastidiado.

- Pero tú y yo siempre hemos sido buenos amigos...

- Tú y yo? Cuándo hemos sido colegas tú y yo? Que yo recuerde tú siempre has intentado cazarme desde que tenías catorce años y yo siempre huía como alma en pena.

- Hubo un tiempo en que no huías... -Sugerente.

- Yo sé. Cuando necesité apoyo para ser presidente. Pero aquello fue tremendo error del que me siento muy pesaroso y arrepentido.

- Bueno, yo ya te perdoné y estoy dispuesta a acompañarte a algún evento, o simplemente a tomar una copa cuando te sientas solo y necesites compañía.

Se le está ofreciendo en bandeja de plata, y Armando comprende que a pesar de que en la carta que le escribió renunciaba a él... su obsesión es superior a ella. De pronto se le quita el enfado y le invade una gran compasión.

- Marcela, continúo enamorado de mi esposa e intentaré arreglar el problema que nos tiene separados para volver a casarnos. Tú eres una gran mujer y no te mereces ser segundo plato porque no sería justo. Lo que debes hacer es buscar un buen hombre, casarte con él y ser feliz. Yo lamento mucho el daño que te hice, pero Betty es la mujer de mi vida.

Marcela se sorprende mucho de esas sinceras palabras porque está acostumbrada al desvergonzado e inmaduro botarate de antaño.

Nota que se le saltan las lágrimas y se apresura a salir arguyendo una excusa.

- Bueno, voy... voy a ver si ha llegado Mario para que me cuente y me ponga al día. Hasta luego, Armando.

Cuando ella sale, él relaja la espalda apoyándola completamente en el respaldo del sillón y se siente mucho mejor. Haberse sincerado y disculpado con Marcela le ha descargado de un gran peso la conciencia. La verdad es que no sabía que tenía ese remordimiento, pero lo cierto es que no le permitía estar totalmente a gusto consigo mismo. Ahora manda a Marcela al baúl de los recuerdos y se dice:

- Bueno, yo a lo mío. Estoy listo para declararme a Betty con madurez, porque ayer... qué pena con ella! Debió pensar que era tremendo adolescente.






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Esa misma mañana, Betty se va a trabajar tan pronto como llega Milagros.

Lleva un par de horas en la fábrica supervisando las obras de reforma de los talleres, que ya están a punto de concluir satisfactoriamente, cuando le avisan que tiene una visita.

Se extraña porque no tenía ninguna cita concertada, pero al enterarse de quién es, pide que le acompañen a donde está ella y recibe a Camila entre un maremágnum de operarios afanosos por rematar la obra, ya que están dando los últimos retoques.

Cuando Camila llega junto a ella le dice divertida:

- Betty, con ese mono de trabajo no te conocía! Pensé que eras un trabajador más. Ja, ja!

- Pues eso soy, cuñada. Una trabajadora más. -La toma del brazo y la conduce hasta un extremo de la nave.- Me he puesto el mono para no mancharme. Qué te parece cómo está quedando la zona de producción?

- Amplísima y con mucha luz natural. Seguro que va a ser la fábrica más moderna de todo Bogotá. -Contesta admirada y bromea.- Va a haber peleas por trabajar aquí.

- Seguro. Responde escéptica.- Mi plata me ha costado porque la reforma ha sido casi total, y ahora ya sólo falta que traigan la nueva maquinaria.

- Has hecho una gran inversión, Betty.

- Es cierto. Espero que todo salga bien, porque como me haya equivocado y esto no funcione voy a tener que escuchar los reclamos de mi padre durante milenios.

- Él no quería hacer la reforma?

- Era muy reacio, pero es que estaba todo obsoleto y era imprescindible actualizarlo. Especialmente los talleres, las máquinas, la distribución del espacio en la sala de exposición al público... incluso he hablado con la sección de diseño para que modernicen la línea de nuestros muebles.

- Ya veo que has cambiado todo. Betty, te admiro por ser capaz de llevar adelante tú sola una obra de tal envergadura.

- A la fuerza ahorcan! No tenía más remedio, Camila, porque estaba todo tan anticuado que íbamos a empezar a perder clientes a gran velocidad. Ahora espero que los de siempre asimilen bien el cambio y sigan siendo fieles, así como atraer muchos nuevos. A ti te ha gustado mi obra?

- Muchísimo. Estoy segura de que has acertado en todo.

- Gracias, amiga. -La estrecha cariñosamente un brazo.- Y ahora cuéntame. Porque tú no has venido a ver la reforma de mi fábrica...

- Es verdad. No he venido a eso pero me ha gustado mucho verlo. Verás, yo venía a contarte que se me ha ocurrido... -Se muerde el labio inferior y sonríe con picardía.- ...provocar un encuentro entre el francés y mi hermano.

- Cómo crees! -Exclama Betty escandalizada.- Ayer por teléfono discutieron y Armando le mandó al carajo. Imagínate si se ven...

- Pues eso, que salten chispas! -Contesta Camila con ojos brillantes.

- Espera, no te emociones y vamos a mi despacho para hablar tranquilas y sin ruidos.

En ese momento ven acercarse a ellas a la secretaria de Betty.

- Doña Beatriz! Ha llamado don Armando para hablar con usted.

- Y por qué no me llama al celular? -Echa la mano al bolsillo del pantalón y no lo encuentra.- Ay! Se me quedó sobre la mesa.

- Ha dicho que volverá a llamar en unos minutos porque necesita hablar con usted.

- Gracias. Ahora mismo vamos hacia allá. -Mira a Camila y le hace un guiño.


CONTINUARÁ...




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Hola, m´hijitas! Armando está maduro como un melocotón y va a caer por su propio peso, así que ya veremos qué tal resulta la idea de Camila de juntarles para que echen chispas.

Creéis que acertarán o no? Besos.


Que Armando ya se decidió a declararle su amor a Betty, que vaya trabajito le ha costado al muchacho, así que coincidiendo con Cata, no sabemos si la escenita con el gabacho lo va a liar aun más.

Por otra parte nos gusta tanto el bello bobo celoso, que nos apetece esta escenita.

Así que ya veremos que decides. El capítulo muy bueno. Besos
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aydhee
aydhee

March 15th, 2010, 12:55 am #4


Betty está feliz.

Lo ha dicho! Lo ha dicho y me ha besado. Tan divino... Ya sé que un poco precipitado y aturullado pero es un primer paso. Lo que me importa es que lo está intentando.






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Capítulo XXIV.- Cuál es el siguiente paso?




Deja a la niña en su habitación y se va a la suya. Toma el teléfono y marca el número de su cuñada.

- Aló!

- Me ha besado, Cami.

- Qué ha ocurrido? -Sorprendida.- Cuéntame despacio.

Betty le cuenta todo luchando por no comerse palabras porque está muy alborozada.

- Estupendo, Betty. Está reaccionando porque se ha dado cuenta de que no te tiene segura. Que se ponga las pilas!

- No sé Quizá ahora debería decirle...

- Decirle, qué? Que le adoras? Que es el único hombre de tu vida? Tu amor indiscutible? -Pregunta Camila casi enfadada.- Todavía no. Ni se te ocurra porque entonces él te tendría a sus pies como una zapatilla vieja sin haber superado el problema. Sin sincerarse contigo. Lo conseguiría todo sin esforzarse ni merecerlo.

- Si tienes razón, pero seguro que está sufriendo.

- Seguramente, pero mi hermano tiene que hincar la rodilla en el suelo, declararte su amor y suplicarte que le correspondas.

- Qué dura eres, Cami. Me ha dicho que me ama...

- Te estás jugando mucho, Betty, y ahora está tocado. No puedes soltar la presa.

- Tienes la razón, toda la razón. -Betty se traga la compasión que siente por Armando y decide seguir las indicaciones de Camila. Cuál es el siguiente paso?

- Déjame pensar y mañana seguro que ya se me ha ocurrido algo. Ahora relájate y dedícate a jugar con mi sobrina.

- OK! Seguiré tu consejo. Hasta mañana y gracias.

- No me las des porque yo también estoy interesada en ver felices a mi hermano y mi cuñada. Un beso. Chao!

Pasa la tarde jugando con su hija como le ha aconsejado Camila aunque de vez en cuando se acuerda de Armando y se abstrae momentáneamente.

Incluso por la noche duerme inquieta por lo contenta que está y preocupada por lo que estará sufriendo el pobrecito bello bobo.






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Coincidiendo con el día que Armando está más quemado, naturalmente la mañana siguiente a la llamada de Michel, la inoportuna de Marcela hace su aparición en Ecomoda.

Según se abren las puertas del ascensor y sale la innombrable, Patricia se levanta súbitamente tirando su silla hacia atrás y corre al encuentro de su amiga.

- Marce, has vuelto! Qué alegría me das!

- Vaya, Patricia, gracias por tu efusividad. -Acepta el abrazo con cierta desgana y tira un beso al aire.- Imagino que la alegría es inversamente proporcional a la cantidad de plata que queda en tu cartera...

- Qué cosas dices, Marce. -No ha entendido bien el sarcasmo de Marcela, pero como ha oído algo sobre la plata que tiene, imagina y acierta lo que ha dicho su amiga y jefa.

Marcela se vuelve al resto de secretarias y saluda.

- Buenos días a todas.

- Buenos días, doña Marcela. -Contestan a coro.

Se gira a Patricia y pregunta:

- Ha llegado Armando?

- No, todavía no.

- Pues avísame cuando llegue.

- Quién? Yo? Que te avise Mariana que es su secretaria. -Da un golpe de melena.

- Cómo así? -La mira perpleja.

- Un día el doctorcito se enojó conmigo porque olvidé darle un recado de un cliente y me cambió con ella.

- Patricia, nunca cambiarás. Así que ahora tengo el honor de tenerte a ti de secretaria... -Mueve la cabeza de lado a lado.- Anda, ven conmigo a mi despacho. Mariana, por favor, avíseme cuando llegue don Armando.

- Sí, señora. -Pero piensa para sí: Primero le diré al doctor que misia pantera ha regresado.

- Ven, Patricia, y ponme al corriente de todo lo que ha pasado aquí en estos dos meses.

La peliteñida echa a andar tras ella y considerando que ha llegado la ocasión empieza a reclamar.

- Pues Armando encargó a Mario que se ocupase de la gerencia de puntos de venta durante tu ausencia, y no ha parado de mandarme hacer cosas. He tenido que atender llamadas, llevar documentos a los archivos, concertarle entrevistas, comidas...

- Eso se llama trabajo, Patricia, por eso te pagan. Y muy generosamente, te lo aseguro.

- Marce, pero es que no me ha llevado a comer ni una sola vez!

Marcela la mira con cierta compasión.

- Qué tal anda tu economía?

- Fatal! Sólo alcanzo a pagar el alquiler del apartamento y la cuenta del celular, así que mi frigorífico tiene telarañas.

- Key! Key! -La frena.- Te invito a comer y me sigues contando.

- Gracias, Marce, cómo te he extrañado!

- Ya, ya... -De sobra la conoce.- Oye, me dijiste que Armando y Beatriz Pinzón siguen divorciados.

- Sí, recuerdas que ella dejó Ecomoda para irse a su empresa?

- Ajá! Como siempre debió ser. -Apostilla la doctora Valencia con resentimiento.

- Sí, y menudo carácter se le ha puesto a tu exprometido. Ruge más que nunca y no hay quien le aguante.

- Perfecto. -Entorna los párpados poniendo ojos felinos y dice bajando la voz.- Le dije que renunciaba a él, pero si ahora tengo una oportunidad... igual puedo aprovecharla.

Patricia que no es tonta del todo la mira dubitativa.

- Pues no sé qué decirte. Yo creo que extraña mucho a su ex y no le provoca nada buscarse otra.

- Qué tonterías dices! Claro que no, pero es que yo no soy otra. Yo soy su Marcelita. La que siempre le ha recibido en sus brazos cuando ha roto con la gacela de turno. Se abstrae soñadora y murmura para sí.- Yo creo que ha llegado el momento, porque ahora Armando está maduro para valorarme y me recibirá encantado.

- No le escribiste una carta despidiéndote...?

- Bah! Eso es agua pasada.

La peliteñida la mira de lado no tan convencida, pero calla prudentemente y no la contradice porque sabe que su amiga es muy sensible con todo lo que atañe a Armando.

RING! RING! El teléfono de sobremesa empieza a sonar y Marcela se lanza a contestar.

- Aló! Sí? Ya llegó Armando?

- No, doctora, llamo para decirle que el teléfono de Patricia está sonando insistentemente.

- Gracias. -Cuelga sin miramientos, contrariada, y casi grita a la otra.- Sal a tu mesa y atiende las llamadas.

- Ay, Marce! Fuiste tú quien me dijiste que viniera acá contigo. Sale apresurada.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando ha llegado hace unos minutos y está en presidencia con Mariana que le informa del regreso de Marcela.

- Buf! Ya ni me acordaba de ella, y la verdad es que hoy no estoy muy receptivo.

Minimiza mucho su estado de ánimo porque la verdad es que está de un humor endemoniado.

- Gracias por avisarme. Vea, le va a decir que ya he llegado y puedo recibirla, pero sólo unos minuticos porque tengo mucho trabajo.

- Sí, doctor. Ahora mismo.

Mariana regresa a su mesa y marca la extensión de Pattypat.

- Aló! -Contesta la rubia de frasco.

- Diga a su jefa que ya puede ir a presidencia, pero don Armando puede dedicarle poco tiempo ya que está muy ocupado.

- Key!

Avisa a Marcela y ésta se dirige al despacho inmediatamente. Pasa por delante de Mariana y entra con decisión.

- Hola, Armando!

- Buenos días, Marcela. Qué tal tus vacaciones?

- Muy bien. Vengo con energías renovadas.

- Me alegra oír eso, y Mario te lo agradecerá ya que se ha estado ocupando de tu departamento.

Marcela se queda un poco cortada por la velada crítica de dejación de sus funciones, pero reacciona atacando.

- Recordarás que me fui porque tuve una terrible decepción causada por un individuo sin corazón que me engañó.

Inmediatamente se arrepiente pues su intención es atraerle y no alejarle.

- Entiendo tu disgusto y lo lamento porque es mi culpa, pero es que tus vacaciones han durado meses. Y cuando una persona no hace su trabajo, le toca hacerlo a otro.

- Está bien. Reconozco que han sido demasiado largas. -Contesta suave e intenta reconducir la conversación al tema que le interesa.- Y tu esposa y tú, qué tal estáis? Tuvisteis un bebé, sí?

- Mi esposa y yo estamos divorciados desde hace unos meses, y sí, tenemos una niña. -Contesta seco y añade con pocas ganas.- Y tú ya lo sabes.

- Ay, Armando, qué mala noticia! Cómo lo siento! -Aparenta sentirlo.- Qué sucedió?

- Marcela, no te voy a contar nada.

Él ya vino a la empresa de mal humor, pero cada palabra de Marcela le está aumentando el grado de enfado, y está a punto de echar humo por las orejas.

- Bueno, bueno, ya veo que todavía estás muy sensible, pero aquí tienes una vieja amiga dispuesta a ofrecerte su hombro para que apoyes la cabeza, y unos oídos leales para que te desahogues.

Armando no se lo puede creer. Qué pretende esta vieja?

- No entiendes que no quiero hablar de nada? -Fastidiado.

- Pero tú y yo siempre hemos sido buenos amigos...

- Tú y yo? Cuándo hemos sido colegas tú y yo? Que yo recuerde tú siempre has intentado cazarme desde que tenías catorce años y yo siempre huía como alma en pena.

- Hubo un tiempo en que no huías... -Sugerente.

- Yo sé. Cuando necesité apoyo para ser presidente. Pero aquello fue tremendo error del que me siento muy pesaroso y arrepentido.

- Bueno, yo ya te perdoné y estoy dispuesta a acompañarte a algún evento, o simplemente a tomar una copa cuando te sientas solo y necesites compañía.

Se le está ofreciendo en bandeja de plata, y Armando comprende que a pesar de que en la carta que le escribió renunciaba a él... su obsesión es superior a ella. De pronto se le quita el enfado y le invade una gran compasión.

- Marcela, continúo enamorado de mi esposa e intentaré arreglar el problema que nos tiene separados para volver a casarnos. Tú eres una gran mujer y no te mereces ser segundo plato porque no sería justo. Lo que debes hacer es buscar un buen hombre, casarte con él y ser feliz. Yo lamento mucho el daño que te hice, pero Betty es la mujer de mi vida.

Marcela se sorprende mucho de esas sinceras palabras porque está acostumbrada al desvergonzado e inmaduro botarate de antaño.

Nota que se le saltan las lágrimas y se apresura a salir arguyendo una excusa.

- Bueno, voy... voy a ver si ha llegado Mario para que me cuente y me ponga al día. Hasta luego, Armando.

Cuando ella sale, él relaja la espalda apoyándola completamente en el respaldo del sillón y se siente mucho mejor. Haberse sincerado y disculpado con Marcela le ha descargado de un gran peso la conciencia. La verdad es que no sabía que tenía ese remordimiento, pero lo cierto es que no le permitía estar totalmente a gusto consigo mismo. Ahora manda a Marcela al baúl de los recuerdos y se dice:

- Bueno, yo a lo mío. Estoy listo para declararme a Betty con madurez, porque ayer... qué pena con ella! Debió pensar que era tremendo adolescente.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Esa misma mañana, Betty se va a trabajar tan pronto como llega Milagros.

Lleva un par de horas en la fábrica supervisando las obras de reforma de los talleres, que ya están a punto de concluir satisfactoriamente, cuando le avisan que tiene una visita.

Se extraña porque no tenía ninguna cita concertada, pero al enterarse de quién es, pide que le acompañen a donde está ella y recibe a Camila entre un maremágnum de operarios afanosos por rematar la obra, ya que están dando los últimos retoques.

Cuando Camila llega junto a ella le dice divertida:

- Betty, con ese mono de trabajo no te conocía! Pensé que eras un trabajador más. Ja, ja!

- Pues eso soy, cuñada. Una trabajadora más. -La toma del brazo y la conduce hasta un extremo de la nave.- Me he puesto el mono para no mancharme. Qué te parece cómo está quedando la zona de producción?

- Amplísima y con mucha luz natural. Seguro que va a ser la fábrica más moderna de todo Bogotá. -Contesta admirada y bromea.- Va a haber peleas por trabajar aquí.

- Seguro. Responde escéptica.- Mi plata me ha costado porque la reforma ha sido casi total, y ahora ya sólo falta que traigan la nueva maquinaria.

- Has hecho una gran inversión, Betty.

- Es cierto. Espero que todo salga bien, porque como me haya equivocado y esto no funcione voy a tener que escuchar los reclamos de mi padre durante milenios.

- Él no quería hacer la reforma?

- Era muy reacio, pero es que estaba todo obsoleto y era imprescindible actualizarlo. Especialmente los talleres, las máquinas, la distribución del espacio en la sala de exposición al público... incluso he hablado con la sección de diseño para que modernicen la línea de nuestros muebles.

- Ya veo que has cambiado todo. Betty, te admiro por ser capaz de llevar adelante tú sola una obra de tal envergadura.

- A la fuerza ahorcan! No tenía más remedio, Camila, porque estaba todo tan anticuado que íbamos a empezar a perder clientes a gran velocidad. Ahora espero que los de siempre asimilen bien el cambio y sigan siendo fieles, así como atraer muchos nuevos. A ti te ha gustado mi obra?

- Muchísimo. Estoy segura de que has acertado en todo.

- Gracias, amiga. -La estrecha cariñosamente un brazo.- Y ahora cuéntame. Porque tú no has venido a ver la reforma de mi fábrica...

- Es verdad. No he venido a eso pero me ha gustado mucho verlo. Verás, yo venía a contarte que se me ha ocurrido... -Se muerde el labio inferior y sonríe con picardía.- ...provocar un encuentro entre el francés y mi hermano.

- Cómo crees! -Exclama Betty escandalizada.- Ayer por teléfono discutieron y Armando le mandó al carajo. Imagínate si se ven...

- Pues eso, que salten chispas! -Contesta Camila con ojos brillantes.

- Espera, no te emociones y vamos a mi despacho para hablar tranquilas y sin ruidos.

En ese momento ven acercarse a ellas a la secretaria de Betty.

- Doña Beatriz! Ha llamado don Armando para hablar con usted.

- Y por qué no me llama al celular? -Echa la mano al bolsillo del pantalón y no lo encuentra.- Ay! Se me quedó sobre la mesa.

- Ha dicho que volverá a llamar en unos minutos porque necesita hablar con usted.

- Gracias. Ahora mismo vamos hacia allá. -Mira a Camila y le hace un guiño.


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Hola, m´hijitas! Armando está maduro como un melocotón y va a caer por su propio peso, así que ya veremos qué tal resulta la idea de Camila de juntarles para que echen chispas.

Creéis que acertarán o no? Besos.


hola, la verdad me parece increible que se me haya pasado el estreno de este capitulo, ayer yo estaba en este foro a la hora del primer mensaje, pero creo que estaba tan absorta en otra historia tuya que no me di cuenta cuando lo colgaste.
este capitulo me parece muy bien, sigue muy bien el vinculo con los demas, ademas nos da la esperanza de ver de nuevo a armando en su papel de celoso, que le sienta tan bien, muchas gracias de seguir escribiendo para todas nosotras, y aunque para ti sea un deleite escribir sobre esta pareja, para nosotras es un deleite leerlo.

saludos y espero con ancias el proximo. aydhee.
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Fanarg
Fanarg

March 15th, 2010, 2:08 am #5


Betty está feliz.

Lo ha dicho! Lo ha dicho y me ha besado. Tan divino... Ya sé que un poco precipitado y aturullado pero es un primer paso. Lo que me importa es que lo está intentando.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo XXIV.- Cuál es el siguiente paso?




Deja a la niña en su habitación y se va a la suya. Toma el teléfono y marca el número de su cuñada.

- Aló!

- Me ha besado, Cami.

- Qué ha ocurrido? -Sorprendida.- Cuéntame despacio.

Betty le cuenta todo luchando por no comerse palabras porque está muy alborozada.

- Estupendo, Betty. Está reaccionando porque se ha dado cuenta de que no te tiene segura. Que se ponga las pilas!

- No sé Quizá ahora debería decirle...

- Decirle, qué? Que le adoras? Que es el único hombre de tu vida? Tu amor indiscutible? -Pregunta Camila casi enfadada.- Todavía no. Ni se te ocurra porque entonces él te tendría a sus pies como una zapatilla vieja sin haber superado el problema. Sin sincerarse contigo. Lo conseguiría todo sin esforzarse ni merecerlo.

- Si tienes razón, pero seguro que está sufriendo.

- Seguramente, pero mi hermano tiene que hincar la rodilla en el suelo, declararte su amor y suplicarte que le correspondas.

- Qué dura eres, Cami. Me ha dicho que me ama...

- Te estás jugando mucho, Betty, y ahora está tocado. No puedes soltar la presa.

- Tienes la razón, toda la razón. -Betty se traga la compasión que siente por Armando y decide seguir las indicaciones de Camila. Cuál es el siguiente paso?

- Déjame pensar y mañana seguro que ya se me ha ocurrido algo. Ahora relájate y dedícate a jugar con mi sobrina.

- OK! Seguiré tu consejo. Hasta mañana y gracias.

- No me las des porque yo también estoy interesada en ver felices a mi hermano y mi cuñada. Un beso. Chao!

Pasa la tarde jugando con su hija como le ha aconsejado Camila aunque de vez en cuando se acuerda de Armando y se abstrae momentáneamente.

Incluso por la noche duerme inquieta por lo contenta que está y preocupada por lo que estará sufriendo el pobrecito bello bobo.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Coincidiendo con el día que Armando está más quemado, naturalmente la mañana siguiente a la llamada de Michel, la inoportuna de Marcela hace su aparición en Ecomoda.

Según se abren las puertas del ascensor y sale la innombrable, Patricia se levanta súbitamente tirando su silla hacia atrás y corre al encuentro de su amiga.

- Marce, has vuelto! Qué alegría me das!

- Vaya, Patricia, gracias por tu efusividad. -Acepta el abrazo con cierta desgana y tira un beso al aire.- Imagino que la alegría es inversamente proporcional a la cantidad de plata que queda en tu cartera...

- Qué cosas dices, Marce. -No ha entendido bien el sarcasmo de Marcela, pero como ha oído algo sobre la plata que tiene, imagina y acierta lo que ha dicho su amiga y jefa.

Marcela se vuelve al resto de secretarias y saluda.

- Buenos días a todas.

- Buenos días, doña Marcela. -Contestan a coro.

Se gira a Patricia y pregunta:

- Ha llegado Armando?

- No, todavía no.

- Pues avísame cuando llegue.

- Quién? Yo? Que te avise Mariana que es su secretaria. -Da un golpe de melena.

- Cómo así? -La mira perpleja.

- Un día el doctorcito se enojó conmigo porque olvidé darle un recado de un cliente y me cambió con ella.

- Patricia, nunca cambiarás. Así que ahora tengo el honor de tenerte a ti de secretaria... -Mueve la cabeza de lado a lado.- Anda, ven conmigo a mi despacho. Mariana, por favor, avíseme cuando llegue don Armando.

- Sí, señora. -Pero piensa para sí: Primero le diré al doctor que misia pantera ha regresado.

- Ven, Patricia, y ponme al corriente de todo lo que ha pasado aquí en estos dos meses.

La peliteñida echa a andar tras ella y considerando que ha llegado la ocasión empieza a reclamar.

- Pues Armando encargó a Mario que se ocupase de la gerencia de puntos de venta durante tu ausencia, y no ha parado de mandarme hacer cosas. He tenido que atender llamadas, llevar documentos a los archivos, concertarle entrevistas, comidas...

- Eso se llama trabajo, Patricia, por eso te pagan. Y muy generosamente, te lo aseguro.

- Marce, pero es que no me ha llevado a comer ni una sola vez!

Marcela la mira con cierta compasión.

- Qué tal anda tu economía?

- Fatal! Sólo alcanzo a pagar el alquiler del apartamento y la cuenta del celular, así que mi frigorífico tiene telarañas.

- Key! Key! -La frena.- Te invito a comer y me sigues contando.

- Gracias, Marce, cómo te he extrañado!

- Ya, ya... -De sobra la conoce.- Oye, me dijiste que Armando y Beatriz Pinzón siguen divorciados.

- Sí, recuerdas que ella dejó Ecomoda para irse a su empresa?

- Ajá! Como siempre debió ser. -Apostilla la doctora Valencia con resentimiento.

- Sí, y menudo carácter se le ha puesto a tu exprometido. Ruge más que nunca y no hay quien le aguante.

- Perfecto. -Entorna los párpados poniendo ojos felinos y dice bajando la voz.- Le dije que renunciaba a él, pero si ahora tengo una oportunidad... igual puedo aprovecharla.

Patricia que no es tonta del todo la mira dubitativa.

- Pues no sé qué decirte. Yo creo que extraña mucho a su ex y no le provoca nada buscarse otra.

- Qué tonterías dices! Claro que no, pero es que yo no soy otra. Yo soy su Marcelita. La que siempre le ha recibido en sus brazos cuando ha roto con la gacela de turno. Se abstrae soñadora y murmura para sí.- Yo creo que ha llegado el momento, porque ahora Armando está maduro para valorarme y me recibirá encantado.

- No le escribiste una carta despidiéndote...?

- Bah! Eso es agua pasada.

La peliteñida la mira de lado no tan convencida, pero calla prudentemente y no la contradice porque sabe que su amiga es muy sensible con todo lo que atañe a Armando.

RING! RING! El teléfono de sobremesa empieza a sonar y Marcela se lanza a contestar.

- Aló! Sí? Ya llegó Armando?

- No, doctora, llamo para decirle que el teléfono de Patricia está sonando insistentemente.

- Gracias. -Cuelga sin miramientos, contrariada, y casi grita a la otra.- Sal a tu mesa y atiende las llamadas.

- Ay, Marce! Fuiste tú quien me dijiste que viniera acá contigo. Sale apresurada.






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Armando ha llegado hace unos minutos y está en presidencia con Mariana que le informa del regreso de Marcela.

- Buf! Ya ni me acordaba de ella, y la verdad es que hoy no estoy muy receptivo.

Minimiza mucho su estado de ánimo porque la verdad es que está de un humor endemoniado.

- Gracias por avisarme. Vea, le va a decir que ya he llegado y puedo recibirla, pero sólo unos minuticos porque tengo mucho trabajo.

- Sí, doctor. Ahora mismo.

Mariana regresa a su mesa y marca la extensión de Pattypat.

- Aló! -Contesta la rubia de frasco.

- Diga a su jefa que ya puede ir a presidencia, pero don Armando puede dedicarle poco tiempo ya que está muy ocupado.

- Key!

Avisa a Marcela y ésta se dirige al despacho inmediatamente. Pasa por delante de Mariana y entra con decisión.

- Hola, Armando!

- Buenos días, Marcela. Qué tal tus vacaciones?

- Muy bien. Vengo con energías renovadas.

- Me alegra oír eso, y Mario te lo agradecerá ya que se ha estado ocupando de tu departamento.

Marcela se queda un poco cortada por la velada crítica de dejación de sus funciones, pero reacciona atacando.

- Recordarás que me fui porque tuve una terrible decepción causada por un individuo sin corazón que me engañó.

Inmediatamente se arrepiente pues su intención es atraerle y no alejarle.

- Entiendo tu disgusto y lo lamento porque es mi culpa, pero es que tus vacaciones han durado meses. Y cuando una persona no hace su trabajo, le toca hacerlo a otro.

- Está bien. Reconozco que han sido demasiado largas. -Contesta suave e intenta reconducir la conversación al tema que le interesa.- Y tu esposa y tú, qué tal estáis? Tuvisteis un bebé, sí?

- Mi esposa y yo estamos divorciados desde hace unos meses, y sí, tenemos una niña. -Contesta seco y añade con pocas ganas.- Y tú ya lo sabes.

- Ay, Armando, qué mala noticia! Cómo lo siento! -Aparenta sentirlo.- Qué sucedió?

- Marcela, no te voy a contar nada.

Él ya vino a la empresa de mal humor, pero cada palabra de Marcela le está aumentando el grado de enfado, y está a punto de echar humo por las orejas.

- Bueno, bueno, ya veo que todavía estás muy sensible, pero aquí tienes una vieja amiga dispuesta a ofrecerte su hombro para que apoyes la cabeza, y unos oídos leales para que te desahogues.

Armando no se lo puede creer. Qué pretende esta vieja?

- No entiendes que no quiero hablar de nada? -Fastidiado.

- Pero tú y yo siempre hemos sido buenos amigos...

- Tú y yo? Cuándo hemos sido colegas tú y yo? Que yo recuerde tú siempre has intentado cazarme desde que tenías catorce años y yo siempre huía como alma en pena.

- Hubo un tiempo en que no huías... -Sugerente.

- Yo sé. Cuando necesité apoyo para ser presidente. Pero aquello fue tremendo error del que me siento muy pesaroso y arrepentido.

- Bueno, yo ya te perdoné y estoy dispuesta a acompañarte a algún evento, o simplemente a tomar una copa cuando te sientas solo y necesites compañía.

Se le está ofreciendo en bandeja de plata, y Armando comprende que a pesar de que en la carta que le escribió renunciaba a él... su obsesión es superior a ella. De pronto se le quita el enfado y le invade una gran compasión.

- Marcela, continúo enamorado de mi esposa e intentaré arreglar el problema que nos tiene separados para volver a casarnos. Tú eres una gran mujer y no te mereces ser segundo plato porque no sería justo. Lo que debes hacer es buscar un buen hombre, casarte con él y ser feliz. Yo lamento mucho el daño que te hice, pero Betty es la mujer de mi vida.

Marcela se sorprende mucho de esas sinceras palabras porque está acostumbrada al desvergonzado e inmaduro botarate de antaño.

Nota que se le saltan las lágrimas y se apresura a salir arguyendo una excusa.

- Bueno, voy... voy a ver si ha llegado Mario para que me cuente y me ponga al día. Hasta luego, Armando.

Cuando ella sale, él relaja la espalda apoyándola completamente en el respaldo del sillón y se siente mucho mejor. Haberse sincerado y disculpado con Marcela le ha descargado de un gran peso la conciencia. La verdad es que no sabía que tenía ese remordimiento, pero lo cierto es que no le permitía estar totalmente a gusto consigo mismo. Ahora manda a Marcela al baúl de los recuerdos y se dice:

- Bueno, yo a lo mío. Estoy listo para declararme a Betty con madurez, porque ayer... qué pena con ella! Debió pensar que era tremendo adolescente.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Esa misma mañana, Betty se va a trabajar tan pronto como llega Milagros.

Lleva un par de horas en la fábrica supervisando las obras de reforma de los talleres, que ya están a punto de concluir satisfactoriamente, cuando le avisan que tiene una visita.

Se extraña porque no tenía ninguna cita concertada, pero al enterarse de quién es, pide que le acompañen a donde está ella y recibe a Camila entre un maremágnum de operarios afanosos por rematar la obra, ya que están dando los últimos retoques.

Cuando Camila llega junto a ella le dice divertida:

- Betty, con ese mono de trabajo no te conocía! Pensé que eras un trabajador más. Ja, ja!

- Pues eso soy, cuñada. Una trabajadora más. -La toma del brazo y la conduce hasta un extremo de la nave.- Me he puesto el mono para no mancharme. Qué te parece cómo está quedando la zona de producción?

- Amplísima y con mucha luz natural. Seguro que va a ser la fábrica más moderna de todo Bogotá. -Contesta admirada y bromea.- Va a haber peleas por trabajar aquí.

- Seguro. Responde escéptica.- Mi plata me ha costado porque la reforma ha sido casi total, y ahora ya sólo falta que traigan la nueva maquinaria.

- Has hecho una gran inversión, Betty.

- Es cierto. Espero que todo salga bien, porque como me haya equivocado y esto no funcione voy a tener que escuchar los reclamos de mi padre durante milenios.

- Él no quería hacer la reforma?

- Era muy reacio, pero es que estaba todo obsoleto y era imprescindible actualizarlo. Especialmente los talleres, las máquinas, la distribución del espacio en la sala de exposición al público... incluso he hablado con la sección de diseño para que modernicen la línea de nuestros muebles.

- Ya veo que has cambiado todo. Betty, te admiro por ser capaz de llevar adelante tú sola una obra de tal envergadura.

- A la fuerza ahorcan! No tenía más remedio, Camila, porque estaba todo tan anticuado que íbamos a empezar a perder clientes a gran velocidad. Ahora espero que los de siempre asimilen bien el cambio y sigan siendo fieles, así como atraer muchos nuevos. A ti te ha gustado mi obra?

- Muchísimo. Estoy segura de que has acertado en todo.

- Gracias, amiga. -La estrecha cariñosamente un brazo.- Y ahora cuéntame. Porque tú no has venido a ver la reforma de mi fábrica...

- Es verdad. No he venido a eso pero me ha gustado mucho verlo. Verás, yo venía a contarte que se me ha ocurrido... -Se muerde el labio inferior y sonríe con picardía.- ...provocar un encuentro entre el francés y mi hermano.

- Cómo crees! -Exclama Betty escandalizada.- Ayer por teléfono discutieron y Armando le mandó al carajo. Imagínate si se ven...

- Pues eso, que salten chispas! -Contesta Camila con ojos brillantes.

- Espera, no te emociones y vamos a mi despacho para hablar tranquilas y sin ruidos.

En ese momento ven acercarse a ellas a la secretaria de Betty.

- Doña Beatriz! Ha llamado don Armando para hablar con usted.

- Y por qué no me llama al celular? -Echa la mano al bolsillo del pantalón y no lo encuentra.- Ay! Se me quedó sobre la mesa.

- Ha dicho que volverá a llamar en unos minutos porque necesita hablar con usted.

- Gracias. Ahora mismo vamos hacia allá. -Mira a Camila y le hace un guiño.


CONTINUARÁ...




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Hola, m´hijitas! Armando está maduro como un melocotón y va a caer por su propio peso, así que ya veremos qué tal resulta la idea de Camila de juntarles para que echen chispas.

Creéis que acertarán o no? Besos.


Debería salir ya mismo para la oficina de Betty y declararsele de una vez por todas.
A ver si el plan de Camila en vez de unirlos, acaba separándolos definitivamente.
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Gala
Gala

March 15th, 2010, 2:37 am #6


Betty está feliz.

Lo ha dicho! Lo ha dicho y me ha besado. Tan divino... Ya sé que un poco precipitado y aturullado pero es un primer paso. Lo que me importa es que lo está intentando.






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Capítulo XXIV.- Cuál es el siguiente paso?




Deja a la niña en su habitación y se va a la suya. Toma el teléfono y marca el número de su cuñada.

- Aló!

- Me ha besado, Cami.

- Qué ha ocurrido? -Sorprendida.- Cuéntame despacio.

Betty le cuenta todo luchando por no comerse palabras porque está muy alborozada.

- Estupendo, Betty. Está reaccionando porque se ha dado cuenta de que no te tiene segura. Que se ponga las pilas!

- No sé Quizá ahora debería decirle...

- Decirle, qué? Que le adoras? Que es el único hombre de tu vida? Tu amor indiscutible? -Pregunta Camila casi enfadada.- Todavía no. Ni se te ocurra porque entonces él te tendría a sus pies como una zapatilla vieja sin haber superado el problema. Sin sincerarse contigo. Lo conseguiría todo sin esforzarse ni merecerlo.

- Si tienes razón, pero seguro que está sufriendo.

- Seguramente, pero mi hermano tiene que hincar la rodilla en el suelo, declararte su amor y suplicarte que le correspondas.

- Qué dura eres, Cami. Me ha dicho que me ama...

- Te estás jugando mucho, Betty, y ahora está tocado. No puedes soltar la presa.

- Tienes la razón, toda la razón. -Betty se traga la compasión que siente por Armando y decide seguir las indicaciones de Camila. Cuál es el siguiente paso?

- Déjame pensar y mañana seguro que ya se me ha ocurrido algo. Ahora relájate y dedícate a jugar con mi sobrina.

- OK! Seguiré tu consejo. Hasta mañana y gracias.

- No me las des porque yo también estoy interesada en ver felices a mi hermano y mi cuñada. Un beso. Chao!

Pasa la tarde jugando con su hija como le ha aconsejado Camila aunque de vez en cuando se acuerda de Armando y se abstrae momentáneamente.

Incluso por la noche duerme inquieta por lo contenta que está y preocupada por lo que estará sufriendo el pobrecito bello bobo.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Coincidiendo con el día que Armando está más quemado, naturalmente la mañana siguiente a la llamada de Michel, la inoportuna de Marcela hace su aparición en Ecomoda.

Según se abren las puertas del ascensor y sale la innombrable, Patricia se levanta súbitamente tirando su silla hacia atrás y corre al encuentro de su amiga.

- Marce, has vuelto! Qué alegría me das!

- Vaya, Patricia, gracias por tu efusividad. -Acepta el abrazo con cierta desgana y tira un beso al aire.- Imagino que la alegría es inversamente proporcional a la cantidad de plata que queda en tu cartera...

- Qué cosas dices, Marce. -No ha entendido bien el sarcasmo de Marcela, pero como ha oído algo sobre la plata que tiene, imagina y acierta lo que ha dicho su amiga y jefa.

Marcela se vuelve al resto de secretarias y saluda.

- Buenos días a todas.

- Buenos días, doña Marcela. -Contestan a coro.

Se gira a Patricia y pregunta:

- Ha llegado Armando?

- No, todavía no.

- Pues avísame cuando llegue.

- Quién? Yo? Que te avise Mariana que es su secretaria. -Da un golpe de melena.

- Cómo así? -La mira perpleja.

- Un día el doctorcito se enojó conmigo porque olvidé darle un recado de un cliente y me cambió con ella.

- Patricia, nunca cambiarás. Así que ahora tengo el honor de tenerte a ti de secretaria... -Mueve la cabeza de lado a lado.- Anda, ven conmigo a mi despacho. Mariana, por favor, avíseme cuando llegue don Armando.

- Sí, señora. -Pero piensa para sí: Primero le diré al doctor que misia pantera ha regresado.

- Ven, Patricia, y ponme al corriente de todo lo que ha pasado aquí en estos dos meses.

La peliteñida echa a andar tras ella y considerando que ha llegado la ocasión empieza a reclamar.

- Pues Armando encargó a Mario que se ocupase de la gerencia de puntos de venta durante tu ausencia, y no ha parado de mandarme hacer cosas. He tenido que atender llamadas, llevar documentos a los archivos, concertarle entrevistas, comidas...

- Eso se llama trabajo, Patricia, por eso te pagan. Y muy generosamente, te lo aseguro.

- Marce, pero es que no me ha llevado a comer ni una sola vez!

Marcela la mira con cierta compasión.

- Qué tal anda tu economía?

- Fatal! Sólo alcanzo a pagar el alquiler del apartamento y la cuenta del celular, así que mi frigorífico tiene telarañas.

- Key! Key! -La frena.- Te invito a comer y me sigues contando.

- Gracias, Marce, cómo te he extrañado!

- Ya, ya... -De sobra la conoce.- Oye, me dijiste que Armando y Beatriz Pinzón siguen divorciados.

- Sí, recuerdas que ella dejó Ecomoda para irse a su empresa?

- Ajá! Como siempre debió ser. -Apostilla la doctora Valencia con resentimiento.

- Sí, y menudo carácter se le ha puesto a tu exprometido. Ruge más que nunca y no hay quien le aguante.

- Perfecto. -Entorna los párpados poniendo ojos felinos y dice bajando la voz.- Le dije que renunciaba a él, pero si ahora tengo una oportunidad... igual puedo aprovecharla.

Patricia que no es tonta del todo la mira dubitativa.

- Pues no sé qué decirte. Yo creo que extraña mucho a su ex y no le provoca nada buscarse otra.

- Qué tonterías dices! Claro que no, pero es que yo no soy otra. Yo soy su Marcelita. La que siempre le ha recibido en sus brazos cuando ha roto con la gacela de turno. Se abstrae soñadora y murmura para sí.- Yo creo que ha llegado el momento, porque ahora Armando está maduro para valorarme y me recibirá encantado.

- No le escribiste una carta despidiéndote...?

- Bah! Eso es agua pasada.

La peliteñida la mira de lado no tan convencida, pero calla prudentemente y no la contradice porque sabe que su amiga es muy sensible con todo lo que atañe a Armando.

RING! RING! El teléfono de sobremesa empieza a sonar y Marcela se lanza a contestar.

- Aló! Sí? Ya llegó Armando?

- No, doctora, llamo para decirle que el teléfono de Patricia está sonando insistentemente.

- Gracias. -Cuelga sin miramientos, contrariada, y casi grita a la otra.- Sal a tu mesa y atiende las llamadas.

- Ay, Marce! Fuiste tú quien me dijiste que viniera acá contigo. Sale apresurada.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando ha llegado hace unos minutos y está en presidencia con Mariana que le informa del regreso de Marcela.

- Buf! Ya ni me acordaba de ella, y la verdad es que hoy no estoy muy receptivo.

Minimiza mucho su estado de ánimo porque la verdad es que está de un humor endemoniado.

- Gracias por avisarme. Vea, le va a decir que ya he llegado y puedo recibirla, pero sólo unos minuticos porque tengo mucho trabajo.

- Sí, doctor. Ahora mismo.

Mariana regresa a su mesa y marca la extensión de Pattypat.

- Aló! -Contesta la rubia de frasco.

- Diga a su jefa que ya puede ir a presidencia, pero don Armando puede dedicarle poco tiempo ya que está muy ocupado.

- Key!

Avisa a Marcela y ésta se dirige al despacho inmediatamente. Pasa por delante de Mariana y entra con decisión.

- Hola, Armando!

- Buenos días, Marcela. Qué tal tus vacaciones?

- Muy bien. Vengo con energías renovadas.

- Me alegra oír eso, y Mario te lo agradecerá ya que se ha estado ocupando de tu departamento.

Marcela se queda un poco cortada por la velada crítica de dejación de sus funciones, pero reacciona atacando.

- Recordarás que me fui porque tuve una terrible decepción causada por un individuo sin corazón que me engañó.

Inmediatamente se arrepiente pues su intención es atraerle y no alejarle.

- Entiendo tu disgusto y lo lamento porque es mi culpa, pero es que tus vacaciones han durado meses. Y cuando una persona no hace su trabajo, le toca hacerlo a otro.

- Está bien. Reconozco que han sido demasiado largas. -Contesta suave e intenta reconducir la conversación al tema que le interesa.- Y tu esposa y tú, qué tal estáis? Tuvisteis un bebé, sí?

- Mi esposa y yo estamos divorciados desde hace unos meses, y sí, tenemos una niña. -Contesta seco y añade con pocas ganas.- Y tú ya lo sabes.

- Ay, Armando, qué mala noticia! Cómo lo siento! -Aparenta sentirlo.- Qué sucedió?

- Marcela, no te voy a contar nada.

Él ya vino a la empresa de mal humor, pero cada palabra de Marcela le está aumentando el grado de enfado, y está a punto de echar humo por las orejas.

- Bueno, bueno, ya veo que todavía estás muy sensible, pero aquí tienes una vieja amiga dispuesta a ofrecerte su hombro para que apoyes la cabeza, y unos oídos leales para que te desahogues.

Armando no se lo puede creer. Qué pretende esta vieja?

- No entiendes que no quiero hablar de nada? -Fastidiado.

- Pero tú y yo siempre hemos sido buenos amigos...

- Tú y yo? Cuándo hemos sido colegas tú y yo? Que yo recuerde tú siempre has intentado cazarme desde que tenías catorce años y yo siempre huía como alma en pena.

- Hubo un tiempo en que no huías... -Sugerente.

- Yo sé. Cuando necesité apoyo para ser presidente. Pero aquello fue tremendo error del que me siento muy pesaroso y arrepentido.

- Bueno, yo ya te perdoné y estoy dispuesta a acompañarte a algún evento, o simplemente a tomar una copa cuando te sientas solo y necesites compañía.

Se le está ofreciendo en bandeja de plata, y Armando comprende que a pesar de que en la carta que le escribió renunciaba a él... su obsesión es superior a ella. De pronto se le quita el enfado y le invade una gran compasión.

- Marcela, continúo enamorado de mi esposa e intentaré arreglar el problema que nos tiene separados para volver a casarnos. Tú eres una gran mujer y no te mereces ser segundo plato porque no sería justo. Lo que debes hacer es buscar un buen hombre, casarte con él y ser feliz. Yo lamento mucho el daño que te hice, pero Betty es la mujer de mi vida.

Marcela se sorprende mucho de esas sinceras palabras porque está acostumbrada al desvergonzado e inmaduro botarate de antaño.

Nota que se le saltan las lágrimas y se apresura a salir arguyendo una excusa.

- Bueno, voy... voy a ver si ha llegado Mario para que me cuente y me ponga al día. Hasta luego, Armando.

Cuando ella sale, él relaja la espalda apoyándola completamente en el respaldo del sillón y se siente mucho mejor. Haberse sincerado y disculpado con Marcela le ha descargado de un gran peso la conciencia. La verdad es que no sabía que tenía ese remordimiento, pero lo cierto es que no le permitía estar totalmente a gusto consigo mismo. Ahora manda a Marcela al baúl de los recuerdos y se dice:

- Bueno, yo a lo mío. Estoy listo para declararme a Betty con madurez, porque ayer... qué pena con ella! Debió pensar que era tremendo adolescente.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Esa misma mañana, Betty se va a trabajar tan pronto como llega Milagros.

Lleva un par de horas en la fábrica supervisando las obras de reforma de los talleres, que ya están a punto de concluir satisfactoriamente, cuando le avisan que tiene una visita.

Se extraña porque no tenía ninguna cita concertada, pero al enterarse de quién es, pide que le acompañen a donde está ella y recibe a Camila entre un maremágnum de operarios afanosos por rematar la obra, ya que están dando los últimos retoques.

Cuando Camila llega junto a ella le dice divertida:

- Betty, con ese mono de trabajo no te conocía! Pensé que eras un trabajador más. Ja, ja!

- Pues eso soy, cuñada. Una trabajadora más. -La toma del brazo y la conduce hasta un extremo de la nave.- Me he puesto el mono para no mancharme. Qué te parece cómo está quedando la zona de producción?

- Amplísima y con mucha luz natural. Seguro que va a ser la fábrica más moderna de todo Bogotá. -Contesta admirada y bromea.- Va a haber peleas por trabajar aquí.

- Seguro. Responde escéptica.- Mi plata me ha costado porque la reforma ha sido casi total, y ahora ya sólo falta que traigan la nueva maquinaria.

- Has hecho una gran inversión, Betty.

- Es cierto. Espero que todo salga bien, porque como me haya equivocado y esto no funcione voy a tener que escuchar los reclamos de mi padre durante milenios.

- Él no quería hacer la reforma?

- Era muy reacio, pero es que estaba todo obsoleto y era imprescindible actualizarlo. Especialmente los talleres, las máquinas, la distribución del espacio en la sala de exposición al público... incluso he hablado con la sección de diseño para que modernicen la línea de nuestros muebles.

- Ya veo que has cambiado todo. Betty, te admiro por ser capaz de llevar adelante tú sola una obra de tal envergadura.

- A la fuerza ahorcan! No tenía más remedio, Camila, porque estaba todo tan anticuado que íbamos a empezar a perder clientes a gran velocidad. Ahora espero que los de siempre asimilen bien el cambio y sigan siendo fieles, así como atraer muchos nuevos. A ti te ha gustado mi obra?

- Muchísimo. Estoy segura de que has acertado en todo.

- Gracias, amiga. -La estrecha cariñosamente un brazo.- Y ahora cuéntame. Porque tú no has venido a ver la reforma de mi fábrica...

- Es verdad. No he venido a eso pero me ha gustado mucho verlo. Verás, yo venía a contarte que se me ha ocurrido... -Se muerde el labio inferior y sonríe con picardía.- ...provocar un encuentro entre el francés y mi hermano.

- Cómo crees! -Exclama Betty escandalizada.- Ayer por teléfono discutieron y Armando le mandó al carajo. Imagínate si se ven...

- Pues eso, que salten chispas! -Contesta Camila con ojos brillantes.

- Espera, no te emociones y vamos a mi despacho para hablar tranquilas y sin ruidos.

En ese momento ven acercarse a ellas a la secretaria de Betty.

- Doña Beatriz! Ha llamado don Armando para hablar con usted.

- Y por qué no me llama al celular? -Echa la mano al bolsillo del pantalón y no lo encuentra.- Ay! Se me quedó sobre la mesa.

- Ha dicho que volverá a llamar en unos minutos porque necesita hablar con usted.

- Gracias. Ahora mismo vamos hacia allá. -Mira a Camila y le hace un guiño.


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Hola, m´hijitas! Armando está maduro como un melocotón y va a caer por su propio peso, así que ya veremos qué tal resulta la idea de Camila de juntarles para que echen chispas.

Creéis que acertarán o no? Besos.


el Katrina, porque ya está celoso y Michell se ha quedado muy enojado así que si los juntan empiezan a los golpes por nada ( primero nuestro bello bobo) y terminan presos, en fin veremos que sucede. Besotes
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camila
camila

March 15th, 2010, 5:20 am #7


Betty está feliz.

Lo ha dicho! Lo ha dicho y me ha besado. Tan divino... Ya sé que un poco precipitado y aturullado pero es un primer paso. Lo que me importa es que lo está intentando.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Capítulo XXIV.- Cuál es el siguiente paso?




Deja a la niña en su habitación y se va a la suya. Toma el teléfono y marca el número de su cuñada.

- Aló!

- Me ha besado, Cami.

- Qué ha ocurrido? -Sorprendida.- Cuéntame despacio.

Betty le cuenta todo luchando por no comerse palabras porque está muy alborozada.

- Estupendo, Betty. Está reaccionando porque se ha dado cuenta de que no te tiene segura. Que se ponga las pilas!

- No sé Quizá ahora debería decirle...

- Decirle, qué? Que le adoras? Que es el único hombre de tu vida? Tu amor indiscutible? -Pregunta Camila casi enfadada.- Todavía no. Ni se te ocurra porque entonces él te tendría a sus pies como una zapatilla vieja sin haber superado el problema. Sin sincerarse contigo. Lo conseguiría todo sin esforzarse ni merecerlo.

- Si tienes razón, pero seguro que está sufriendo.

- Seguramente, pero mi hermano tiene que hincar la rodilla en el suelo, declararte su amor y suplicarte que le correspondas.

- Qué dura eres, Cami. Me ha dicho que me ama...

- Te estás jugando mucho, Betty, y ahora está tocado. No puedes soltar la presa.

- Tienes la razón, toda la razón. -Betty se traga la compasión que siente por Armando y decide seguir las indicaciones de Camila. Cuál es el siguiente paso?

- Déjame pensar y mañana seguro que ya se me ha ocurrido algo. Ahora relájate y dedícate a jugar con mi sobrina.

- OK! Seguiré tu consejo. Hasta mañana y gracias.

- No me las des porque yo también estoy interesada en ver felices a mi hermano y mi cuñada. Un beso. Chao!

Pasa la tarde jugando con su hija como le ha aconsejado Camila aunque de vez en cuando se acuerda de Armando y se abstrae momentáneamente.

Incluso por la noche duerme inquieta por lo contenta que está y preocupada por lo que estará sufriendo el pobrecito bello bobo.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Coincidiendo con el día que Armando está más quemado, naturalmente la mañana siguiente a la llamada de Michel, la inoportuna de Marcela hace su aparición en Ecomoda.

Según se abren las puertas del ascensor y sale la innombrable, Patricia se levanta súbitamente tirando su silla hacia atrás y corre al encuentro de su amiga.

- Marce, has vuelto! Qué alegría me das!

- Vaya, Patricia, gracias por tu efusividad. -Acepta el abrazo con cierta desgana y tira un beso al aire.- Imagino que la alegría es inversamente proporcional a la cantidad de plata que queda en tu cartera...

- Qué cosas dices, Marce. -No ha entendido bien el sarcasmo de Marcela, pero como ha oído algo sobre la plata que tiene, imagina y acierta lo que ha dicho su amiga y jefa.

Marcela se vuelve al resto de secretarias y saluda.

- Buenos días a todas.

- Buenos días, doña Marcela. -Contestan a coro.

Se gira a Patricia y pregunta:

- Ha llegado Armando?

- No, todavía no.

- Pues avísame cuando llegue.

- Quién? Yo? Que te avise Mariana que es su secretaria. -Da un golpe de melena.

- Cómo así? -La mira perpleja.

- Un día el doctorcito se enojó conmigo porque olvidé darle un recado de un cliente y me cambió con ella.

- Patricia, nunca cambiarás. Así que ahora tengo el honor de tenerte a ti de secretaria... -Mueve la cabeza de lado a lado.- Anda, ven conmigo a mi despacho. Mariana, por favor, avíseme cuando llegue don Armando.

- Sí, señora. -Pero piensa para sí: Primero le diré al doctor que misia pantera ha regresado.

- Ven, Patricia, y ponme al corriente de todo lo que ha pasado aquí en estos dos meses.

La peliteñida echa a andar tras ella y considerando que ha llegado la ocasión empieza a reclamar.

- Pues Armando encargó a Mario que se ocupase de la gerencia de puntos de venta durante tu ausencia, y no ha parado de mandarme hacer cosas. He tenido que atender llamadas, llevar documentos a los archivos, concertarle entrevistas, comidas...

- Eso se llama trabajo, Patricia, por eso te pagan. Y muy generosamente, te lo aseguro.

- Marce, pero es que no me ha llevado a comer ni una sola vez!

Marcela la mira con cierta compasión.

- Qué tal anda tu economía?

- Fatal! Sólo alcanzo a pagar el alquiler del apartamento y la cuenta del celular, así que mi frigorífico tiene telarañas.

- Key! Key! -La frena.- Te invito a comer y me sigues contando.

- Gracias, Marce, cómo te he extrañado!

- Ya, ya... -De sobra la conoce.- Oye, me dijiste que Armando y Beatriz Pinzón siguen divorciados.

- Sí, recuerdas que ella dejó Ecomoda para irse a su empresa?

- Ajá! Como siempre debió ser. -Apostilla la doctora Valencia con resentimiento.

- Sí, y menudo carácter se le ha puesto a tu exprometido. Ruge más que nunca y no hay quien le aguante.

- Perfecto. -Entorna los párpados poniendo ojos felinos y dice bajando la voz.- Le dije que renunciaba a él, pero si ahora tengo una oportunidad... igual puedo aprovecharla.

Patricia que no es tonta del todo la mira dubitativa.

- Pues no sé qué decirte. Yo creo que extraña mucho a su ex y no le provoca nada buscarse otra.

- Qué tonterías dices! Claro que no, pero es que yo no soy otra. Yo soy su Marcelita. La que siempre le ha recibido en sus brazos cuando ha roto con la gacela de turno. Se abstrae soñadora y murmura para sí.- Yo creo que ha llegado el momento, porque ahora Armando está maduro para valorarme y me recibirá encantado.

- No le escribiste una carta despidiéndote...?

- Bah! Eso es agua pasada.

La peliteñida la mira de lado no tan convencida, pero calla prudentemente y no la contradice porque sabe que su amiga es muy sensible con todo lo que atañe a Armando.

RING! RING! El teléfono de sobremesa empieza a sonar y Marcela se lanza a contestar.

- Aló! Sí? Ya llegó Armando?

- No, doctora, llamo para decirle que el teléfono de Patricia está sonando insistentemente.

- Gracias. -Cuelga sin miramientos, contrariada, y casi grita a la otra.- Sal a tu mesa y atiende las llamadas.

- Ay, Marce! Fuiste tú quien me dijiste que viniera acá contigo. Sale apresurada.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando ha llegado hace unos minutos y está en presidencia con Mariana que le informa del regreso de Marcela.

- Buf! Ya ni me acordaba de ella, y la verdad es que hoy no estoy muy receptivo.

Minimiza mucho su estado de ánimo porque la verdad es que está de un humor endemoniado.

- Gracias por avisarme. Vea, le va a decir que ya he llegado y puedo recibirla, pero sólo unos minuticos porque tengo mucho trabajo.

- Sí, doctor. Ahora mismo.

Mariana regresa a su mesa y marca la extensión de Pattypat.

- Aló! -Contesta la rubia de frasco.

- Diga a su jefa que ya puede ir a presidencia, pero don Armando puede dedicarle poco tiempo ya que está muy ocupado.

- Key!

Avisa a Marcela y ésta se dirige al despacho inmediatamente. Pasa por delante de Mariana y entra con decisión.

- Hola, Armando!

- Buenos días, Marcela. Qué tal tus vacaciones?

- Muy bien. Vengo con energías renovadas.

- Me alegra oír eso, y Mario te lo agradecerá ya que se ha estado ocupando de tu departamento.

Marcela se queda un poco cortada por la velada crítica de dejación de sus funciones, pero reacciona atacando.

- Recordarás que me fui porque tuve una terrible decepción causada por un individuo sin corazón que me engañó.

Inmediatamente se arrepiente pues su intención es atraerle y no alejarle.

- Entiendo tu disgusto y lo lamento porque es mi culpa, pero es que tus vacaciones han durado meses. Y cuando una persona no hace su trabajo, le toca hacerlo a otro.

- Está bien. Reconozco que han sido demasiado largas. -Contesta suave e intenta reconducir la conversación al tema que le interesa.- Y tu esposa y tú, qué tal estáis? Tuvisteis un bebé, sí?

- Mi esposa y yo estamos divorciados desde hace unos meses, y sí, tenemos una niña. -Contesta seco y añade con pocas ganas.- Y tú ya lo sabes.

- Ay, Armando, qué mala noticia! Cómo lo siento! -Aparenta sentirlo.- Qué sucedió?

- Marcela, no te voy a contar nada.

Él ya vino a la empresa de mal humor, pero cada palabra de Marcela le está aumentando el grado de enfado, y está a punto de echar humo por las orejas.

- Bueno, bueno, ya veo que todavía estás muy sensible, pero aquí tienes una vieja amiga dispuesta a ofrecerte su hombro para que apoyes la cabeza, y unos oídos leales para que te desahogues.

Armando no se lo puede creer. Qué pretende esta vieja?

- No entiendes que no quiero hablar de nada? -Fastidiado.

- Pero tú y yo siempre hemos sido buenos amigos...

- Tú y yo? Cuándo hemos sido colegas tú y yo? Que yo recuerde tú siempre has intentado cazarme desde que tenías catorce años y yo siempre huía como alma en pena.

- Hubo un tiempo en que no huías... -Sugerente.

- Yo sé. Cuando necesité apoyo para ser presidente. Pero aquello fue tremendo error del que me siento muy pesaroso y arrepentido.

- Bueno, yo ya te perdoné y estoy dispuesta a acompañarte a algún evento, o simplemente a tomar una copa cuando te sientas solo y necesites compañía.

Se le está ofreciendo en bandeja de plata, y Armando comprende que a pesar de que en la carta que le escribió renunciaba a él... su obsesión es superior a ella. De pronto se le quita el enfado y le invade una gran compasión.

- Marcela, continúo enamorado de mi esposa e intentaré arreglar el problema que nos tiene separados para volver a casarnos. Tú eres una gran mujer y no te mereces ser segundo plato porque no sería justo. Lo que debes hacer es buscar un buen hombre, casarte con él y ser feliz. Yo lamento mucho el daño que te hice, pero Betty es la mujer de mi vida.

Marcela se sorprende mucho de esas sinceras palabras porque está acostumbrada al desvergonzado e inmaduro botarate de antaño.

Nota que se le saltan las lágrimas y se apresura a salir arguyendo una excusa.

- Bueno, voy... voy a ver si ha llegado Mario para que me cuente y me ponga al día. Hasta luego, Armando.

Cuando ella sale, él relaja la espalda apoyándola completamente en el respaldo del sillón y se siente mucho mejor. Haberse sincerado y disculpado con Marcela le ha descargado de un gran peso la conciencia. La verdad es que no sabía que tenía ese remordimiento, pero lo cierto es que no le permitía estar totalmente a gusto consigo mismo. Ahora manda a Marcela al baúl de los recuerdos y se dice:

- Bueno, yo a lo mío. Estoy listo para declararme a Betty con madurez, porque ayer... qué pena con ella! Debió pensar que era tremendo adolescente.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Esa misma mañana, Betty se va a trabajar tan pronto como llega Milagros.

Lleva un par de horas en la fábrica supervisando las obras de reforma de los talleres, que ya están a punto de concluir satisfactoriamente, cuando le avisan que tiene una visita.

Se extraña porque no tenía ninguna cita concertada, pero al enterarse de quién es, pide que le acompañen a donde está ella y recibe a Camila entre un maremágnum de operarios afanosos por rematar la obra, ya que están dando los últimos retoques.

Cuando Camila llega junto a ella le dice divertida:

- Betty, con ese mono de trabajo no te conocía! Pensé que eras un trabajador más. Ja, ja!

- Pues eso soy, cuñada. Una trabajadora más. -La toma del brazo y la conduce hasta un extremo de la nave.- Me he puesto el mono para no mancharme. Qué te parece cómo está quedando la zona de producción?

- Amplísima y con mucha luz natural. Seguro que va a ser la fábrica más moderna de todo Bogotá. -Contesta admirada y bromea.- Va a haber peleas por trabajar aquí.

- Seguro. Responde escéptica.- Mi plata me ha costado porque la reforma ha sido casi total, y ahora ya sólo falta que traigan la nueva maquinaria.

- Has hecho una gran inversión, Betty.

- Es cierto. Espero que todo salga bien, porque como me haya equivocado y esto no funcione voy a tener que escuchar los reclamos de mi padre durante milenios.

- Él no quería hacer la reforma?

- Era muy reacio, pero es que estaba todo obsoleto y era imprescindible actualizarlo. Especialmente los talleres, las máquinas, la distribución del espacio en la sala de exposición al público... incluso he hablado con la sección de diseño para que modernicen la línea de nuestros muebles.

- Ya veo que has cambiado todo. Betty, te admiro por ser capaz de llevar adelante tú sola una obra de tal envergadura.

- A la fuerza ahorcan! No tenía más remedio, Camila, porque estaba todo tan anticuado que íbamos a empezar a perder clientes a gran velocidad. Ahora espero que los de siempre asimilen bien el cambio y sigan siendo fieles, así como atraer muchos nuevos. A ti te ha gustado mi obra?

- Muchísimo. Estoy segura de que has acertado en todo.

- Gracias, amiga. -La estrecha cariñosamente un brazo.- Y ahora cuéntame. Porque tú no has venido a ver la reforma de mi fábrica...

- Es verdad. No he venido a eso pero me ha gustado mucho verlo. Verás, yo venía a contarte que se me ha ocurrido... -Se muerde el labio inferior y sonríe con picardía.- ...provocar un encuentro entre el francés y mi hermano.

- Cómo crees! -Exclama Betty escandalizada.- Ayer por teléfono discutieron y Armando le mandó al carajo. Imagínate si se ven...

- Pues eso, que salten chispas! -Contesta Camila con ojos brillantes.

- Espera, no te emociones y vamos a mi despacho para hablar tranquilas y sin ruidos.

En ese momento ven acercarse a ellas a la secretaria de Betty.

- Doña Beatriz! Ha llamado don Armando para hablar con usted.

- Y por qué no me llama al celular? -Echa la mano al bolsillo del pantalón y no lo encuentra.- Ay! Se me quedó sobre la mesa.

- Ha dicho que volverá a llamar en unos minutos porque necesita hablar con usted.

- Gracias. Ahora mismo vamos hacia allá. -Mira a Camila y le hace un guiño.


CONTINUARÁ...




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Hola, m´hijitas! Armando está maduro como un melocotón y va a caer por su propio peso, así que ya veremos qué tal resulta la idea de Camila de juntarles para que echen chispas.

Creéis que acertarán o no? Besos.


bueno antes que nada Calipso es un polacer leer tus historias te he de decir que es la primera vez que las leo pero tambien he de decirte que empece esta semana con la primera del foro y me he leido de un tiron todas durante esta semana y ahora llego por fin a este capitulo que por estar entretenida en las historias anteriores ni me habia fijado que esta aun no esta terminada y sabes me gusta mucho como escribes.

Definitivamente ahora tienes una nueva admiradora y lectora asidua de tus historia, y enhorabuena por la gran habilidad que tienes para imaginar y escribir, ahora esperare cada capitulo, para saber como se dan las cosas.

Ahora con rescto al capi, creo como dicen cata, guiomar y celia que pueden crearse mas problema o malos entedidos, pero de igual forma disfruto ver celoso al bello bobo de armandito, asi que o se pone las pilas de ya o la va a pasar muy mal, por lo menos betty sabe que el quiere arreglar las cosas y no esta tan a la defensiva, asi que ojala y no este tan dificil, porque con michelito rondando cerca y mas avantado que en otras ocasiones quen sabe que pueda pasar, y me da gusto que armandito le haya dejado claras las cosas a marcelita

buenome despido porque si no, termino por escribir todo un ensayo jajajaja, y gracias por escribir para todas nosotras, besos y abrasos desde méxico
camila
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Bettyca
Bettyca

March 15th, 2010, 3:23 pm #8


Betty está feliz.

Lo ha dicho! Lo ha dicho y me ha besado. Tan divino... Ya sé que un poco precipitado y aturullado pero es un primer paso. Lo que me importa es que lo está intentando.






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Capítulo XXIV.- Cuál es el siguiente paso?




Deja a la niña en su habitación y se va a la suya. Toma el teléfono y marca el número de su cuñada.

- Aló!

- Me ha besado, Cami.

- Qué ha ocurrido? -Sorprendida.- Cuéntame despacio.

Betty le cuenta todo luchando por no comerse palabras porque está muy alborozada.

- Estupendo, Betty. Está reaccionando porque se ha dado cuenta de que no te tiene segura. Que se ponga las pilas!

- No sé Quizá ahora debería decirle...

- Decirle, qué? Que le adoras? Que es el único hombre de tu vida? Tu amor indiscutible? -Pregunta Camila casi enfadada.- Todavía no. Ni se te ocurra porque entonces él te tendría a sus pies como una zapatilla vieja sin haber superado el problema. Sin sincerarse contigo. Lo conseguiría todo sin esforzarse ni merecerlo.

- Si tienes razón, pero seguro que está sufriendo.

- Seguramente, pero mi hermano tiene que hincar la rodilla en el suelo, declararte su amor y suplicarte que le correspondas.

- Qué dura eres, Cami. Me ha dicho que me ama...

- Te estás jugando mucho, Betty, y ahora está tocado. No puedes soltar la presa.

- Tienes la razón, toda la razón. -Betty se traga la compasión que siente por Armando y decide seguir las indicaciones de Camila. Cuál es el siguiente paso?

- Déjame pensar y mañana seguro que ya se me ha ocurrido algo. Ahora relájate y dedícate a jugar con mi sobrina.

- OK! Seguiré tu consejo. Hasta mañana y gracias.

- No me las des porque yo también estoy interesada en ver felices a mi hermano y mi cuñada. Un beso. Chao!

Pasa la tarde jugando con su hija como le ha aconsejado Camila aunque de vez en cuando se acuerda de Armando y se abstrae momentáneamente.

Incluso por la noche duerme inquieta por lo contenta que está y preocupada por lo que estará sufriendo el pobrecito bello bobo.






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Coincidiendo con el día que Armando está más quemado, naturalmente la mañana siguiente a la llamada de Michel, la inoportuna de Marcela hace su aparición en Ecomoda.

Según se abren las puertas del ascensor y sale la innombrable, Patricia se levanta súbitamente tirando su silla hacia atrás y corre al encuentro de su amiga.

- Marce, has vuelto! Qué alegría me das!

- Vaya, Patricia, gracias por tu efusividad. -Acepta el abrazo con cierta desgana y tira un beso al aire.- Imagino que la alegría es inversamente proporcional a la cantidad de plata que queda en tu cartera...

- Qué cosas dices, Marce. -No ha entendido bien el sarcasmo de Marcela, pero como ha oído algo sobre la plata que tiene, imagina y acierta lo que ha dicho su amiga y jefa.

Marcela se vuelve al resto de secretarias y saluda.

- Buenos días a todas.

- Buenos días, doña Marcela. -Contestan a coro.

Se gira a Patricia y pregunta:

- Ha llegado Armando?

- No, todavía no.

- Pues avísame cuando llegue.

- Quién? Yo? Que te avise Mariana que es su secretaria. -Da un golpe de melena.

- Cómo así? -La mira perpleja.

- Un día el doctorcito se enojó conmigo porque olvidé darle un recado de un cliente y me cambió con ella.

- Patricia, nunca cambiarás. Así que ahora tengo el honor de tenerte a ti de secretaria... -Mueve la cabeza de lado a lado.- Anda, ven conmigo a mi despacho. Mariana, por favor, avíseme cuando llegue don Armando.

- Sí, señora. -Pero piensa para sí: Primero le diré al doctor que misia pantera ha regresado.

- Ven, Patricia, y ponme al corriente de todo lo que ha pasado aquí en estos dos meses.

La peliteñida echa a andar tras ella y considerando que ha llegado la ocasión empieza a reclamar.

- Pues Armando encargó a Mario que se ocupase de la gerencia de puntos de venta durante tu ausencia, y no ha parado de mandarme hacer cosas. He tenido que atender llamadas, llevar documentos a los archivos, concertarle entrevistas, comidas...

- Eso se llama trabajo, Patricia, por eso te pagan. Y muy generosamente, te lo aseguro.

- Marce, pero es que no me ha llevado a comer ni una sola vez!

Marcela la mira con cierta compasión.

- Qué tal anda tu economía?

- Fatal! Sólo alcanzo a pagar el alquiler del apartamento y la cuenta del celular, así que mi frigorífico tiene telarañas.

- Key! Key! -La frena.- Te invito a comer y me sigues contando.

- Gracias, Marce, cómo te he extrañado!

- Ya, ya... -De sobra la conoce.- Oye, me dijiste que Armando y Beatriz Pinzón siguen divorciados.

- Sí, recuerdas que ella dejó Ecomoda para irse a su empresa?

- Ajá! Como siempre debió ser. -Apostilla la doctora Valencia con resentimiento.

- Sí, y menudo carácter se le ha puesto a tu exprometido. Ruge más que nunca y no hay quien le aguante.

- Perfecto. -Entorna los párpados poniendo ojos felinos y dice bajando la voz.- Le dije que renunciaba a él, pero si ahora tengo una oportunidad... igual puedo aprovecharla.

Patricia que no es tonta del todo la mira dubitativa.

- Pues no sé qué decirte. Yo creo que extraña mucho a su ex y no le provoca nada buscarse otra.

- Qué tonterías dices! Claro que no, pero es que yo no soy otra. Yo soy su Marcelita. La que siempre le ha recibido en sus brazos cuando ha roto con la gacela de turno. Se abstrae soñadora y murmura para sí.- Yo creo que ha llegado el momento, porque ahora Armando está maduro para valorarme y me recibirá encantado.

- No le escribiste una carta despidiéndote...?

- Bah! Eso es agua pasada.

La peliteñida la mira de lado no tan convencida, pero calla prudentemente y no la contradice porque sabe que su amiga es muy sensible con todo lo que atañe a Armando.

RING! RING! El teléfono de sobremesa empieza a sonar y Marcela se lanza a contestar.

- Aló! Sí? Ya llegó Armando?

- No, doctora, llamo para decirle que el teléfono de Patricia está sonando insistentemente.

- Gracias. -Cuelga sin miramientos, contrariada, y casi grita a la otra.- Sal a tu mesa y atiende las llamadas.

- Ay, Marce! Fuiste tú quien me dijiste que viniera acá contigo. Sale apresurada.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando ha llegado hace unos minutos y está en presidencia con Mariana que le informa del regreso de Marcela.

- Buf! Ya ni me acordaba de ella, y la verdad es que hoy no estoy muy receptivo.

Minimiza mucho su estado de ánimo porque la verdad es que está de un humor endemoniado.

- Gracias por avisarme. Vea, le va a decir que ya he llegado y puedo recibirla, pero sólo unos minuticos porque tengo mucho trabajo.

- Sí, doctor. Ahora mismo.

Mariana regresa a su mesa y marca la extensión de Pattypat.

- Aló! -Contesta la rubia de frasco.

- Diga a su jefa que ya puede ir a presidencia, pero don Armando puede dedicarle poco tiempo ya que está muy ocupado.

- Key!

Avisa a Marcela y ésta se dirige al despacho inmediatamente. Pasa por delante de Mariana y entra con decisión.

- Hola, Armando!

- Buenos días, Marcela. Qué tal tus vacaciones?

- Muy bien. Vengo con energías renovadas.

- Me alegra oír eso, y Mario te lo agradecerá ya que se ha estado ocupando de tu departamento.

Marcela se queda un poco cortada por la velada crítica de dejación de sus funciones, pero reacciona atacando.

- Recordarás que me fui porque tuve una terrible decepción causada por un individuo sin corazón que me engañó.

Inmediatamente se arrepiente pues su intención es atraerle y no alejarle.

- Entiendo tu disgusto y lo lamento porque es mi culpa, pero es que tus vacaciones han durado meses. Y cuando una persona no hace su trabajo, le toca hacerlo a otro.

- Está bien. Reconozco que han sido demasiado largas. -Contesta suave e intenta reconducir la conversación al tema que le interesa.- Y tu esposa y tú, qué tal estáis? Tuvisteis un bebé, sí?

- Mi esposa y yo estamos divorciados desde hace unos meses, y sí, tenemos una niña. -Contesta seco y añade con pocas ganas.- Y tú ya lo sabes.

- Ay, Armando, qué mala noticia! Cómo lo siento! -Aparenta sentirlo.- Qué sucedió?

- Marcela, no te voy a contar nada.

Él ya vino a la empresa de mal humor, pero cada palabra de Marcela le está aumentando el grado de enfado, y está a punto de echar humo por las orejas.

- Bueno, bueno, ya veo que todavía estás muy sensible, pero aquí tienes una vieja amiga dispuesta a ofrecerte su hombro para que apoyes la cabeza, y unos oídos leales para que te desahogues.

Armando no se lo puede creer. Qué pretende esta vieja?

- No entiendes que no quiero hablar de nada? -Fastidiado.

- Pero tú y yo siempre hemos sido buenos amigos...

- Tú y yo? Cuándo hemos sido colegas tú y yo? Que yo recuerde tú siempre has intentado cazarme desde que tenías catorce años y yo siempre huía como alma en pena.

- Hubo un tiempo en que no huías... -Sugerente.

- Yo sé. Cuando necesité apoyo para ser presidente. Pero aquello fue tremendo error del que me siento muy pesaroso y arrepentido.

- Bueno, yo ya te perdoné y estoy dispuesta a acompañarte a algún evento, o simplemente a tomar una copa cuando te sientas solo y necesites compañía.

Se le está ofreciendo en bandeja de plata, y Armando comprende que a pesar de que en la carta que le escribió renunciaba a él... su obsesión es superior a ella. De pronto se le quita el enfado y le invade una gran compasión.

- Marcela, continúo enamorado de mi esposa e intentaré arreglar el problema que nos tiene separados para volver a casarnos. Tú eres una gran mujer y no te mereces ser segundo plato porque no sería justo. Lo que debes hacer es buscar un buen hombre, casarte con él y ser feliz. Yo lamento mucho el daño que te hice, pero Betty es la mujer de mi vida.

Marcela se sorprende mucho de esas sinceras palabras porque está acostumbrada al desvergonzado e inmaduro botarate de antaño.

Nota que se le saltan las lágrimas y se apresura a salir arguyendo una excusa.

- Bueno, voy... voy a ver si ha llegado Mario para que me cuente y me ponga al día. Hasta luego, Armando.

Cuando ella sale, él relaja la espalda apoyándola completamente en el respaldo del sillón y se siente mucho mejor. Haberse sincerado y disculpado con Marcela le ha descargado de un gran peso la conciencia. La verdad es que no sabía que tenía ese remordimiento, pero lo cierto es que no le permitía estar totalmente a gusto consigo mismo. Ahora manda a Marcela al baúl de los recuerdos y se dice:

- Bueno, yo a lo mío. Estoy listo para declararme a Betty con madurez, porque ayer... qué pena con ella! Debió pensar que era tremendo adolescente.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Esa misma mañana, Betty se va a trabajar tan pronto como llega Milagros.

Lleva un par de horas en la fábrica supervisando las obras de reforma de los talleres, que ya están a punto de concluir satisfactoriamente, cuando le avisan que tiene una visita.

Se extraña porque no tenía ninguna cita concertada, pero al enterarse de quién es, pide que le acompañen a donde está ella y recibe a Camila entre un maremágnum de operarios afanosos por rematar la obra, ya que están dando los últimos retoques.

Cuando Camila llega junto a ella le dice divertida:

- Betty, con ese mono de trabajo no te conocía! Pensé que eras un trabajador más. Ja, ja!

- Pues eso soy, cuñada. Una trabajadora más. -La toma del brazo y la conduce hasta un extremo de la nave.- Me he puesto el mono para no mancharme. Qué te parece cómo está quedando la zona de producción?

- Amplísima y con mucha luz natural. Seguro que va a ser la fábrica más moderna de todo Bogotá. -Contesta admirada y bromea.- Va a haber peleas por trabajar aquí.

- Seguro. Responde escéptica.- Mi plata me ha costado porque la reforma ha sido casi total, y ahora ya sólo falta que traigan la nueva maquinaria.

- Has hecho una gran inversión, Betty.

- Es cierto. Espero que todo salga bien, porque como me haya equivocado y esto no funcione voy a tener que escuchar los reclamos de mi padre durante milenios.

- Él no quería hacer la reforma?

- Era muy reacio, pero es que estaba todo obsoleto y era imprescindible actualizarlo. Especialmente los talleres, las máquinas, la distribución del espacio en la sala de exposición al público... incluso he hablado con la sección de diseño para que modernicen la línea de nuestros muebles.

- Ya veo que has cambiado todo. Betty, te admiro por ser capaz de llevar adelante tú sola una obra de tal envergadura.

- A la fuerza ahorcan! No tenía más remedio, Camila, porque estaba todo tan anticuado que íbamos a empezar a perder clientes a gran velocidad. Ahora espero que los de siempre asimilen bien el cambio y sigan siendo fieles, así como atraer muchos nuevos. A ti te ha gustado mi obra?

- Muchísimo. Estoy segura de que has acertado en todo.

- Gracias, amiga. -La estrecha cariñosamente un brazo.- Y ahora cuéntame. Porque tú no has venido a ver la reforma de mi fábrica...

- Es verdad. No he venido a eso pero me ha gustado mucho verlo. Verás, yo venía a contarte que se me ha ocurrido... -Se muerde el labio inferior y sonríe con picardía.- ...provocar un encuentro entre el francés y mi hermano.

- Cómo crees! -Exclama Betty escandalizada.- Ayer por teléfono discutieron y Armando le mandó al carajo. Imagínate si se ven...

- Pues eso, que salten chispas! -Contesta Camila con ojos brillantes.

- Espera, no te emociones y vamos a mi despacho para hablar tranquilas y sin ruidos.

En ese momento ven acercarse a ellas a la secretaria de Betty.

- Doña Beatriz! Ha llamado don Armando para hablar con usted.

- Y por qué no me llama al celular? -Echa la mano al bolsillo del pantalón y no lo encuentra.- Ay! Se me quedó sobre la mesa.

- Ha dicho que volverá a llamar en unos minutos porque necesita hablar con usted.

- Gracias. Ahora mismo vamos hacia allá. -Mira a Camila y le hace un guiño.


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Hola, m´hijitas! Armando está maduro como un melocotón y va a caer por su propio peso, así que ya veremos qué tal resulta la idea de Camila de juntarles para que echen chispas.

Creéis que acertarán o no? Besos.


Pues yo creo que si juntan a esos dos, segurito que si!!!

No parece tan mal la idea, asi como a los hombres les gusta ver una pelea de mujeres cubiertas de lodo. No estaria mal que nos dieras el gustito y darnos una escena con nuestro bello bobo y al frances en esas condiciones, que te parece? jajaja

Siempre es lindo ver a Armandito celoso, y el se lo busco porque oportunidades ha tenido y dejo que las cosas llegaran haste este punto.

Todavia tengo una duda, sera que se descubrira que ellos se casaron, por razones de negocio?!?

Espero el proximo, tu historia esta de lo mas linda!

Besicos!
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Calipso
Calipso

March 15th, 2010, 6:26 pm #9

bueno antes que nada Calipso es un polacer leer tus historias te he de decir que es la primera vez que las leo pero tambien he de decirte que empece esta semana con la primera del foro y me he leido de un tiron todas durante esta semana y ahora llego por fin a este capitulo que por estar entretenida en las historias anteriores ni me habia fijado que esta aun no esta terminada y sabes me gusta mucho como escribes.

Definitivamente ahora tienes una nueva admiradora y lectora asidua de tus historia, y enhorabuena por la gran habilidad que tienes para imaginar y escribir, ahora esperare cada capitulo, para saber como se dan las cosas.

Ahora con rescto al capi, creo como dicen cata, guiomar y celia que pueden crearse mas problema o malos entedidos, pero de igual forma disfruto ver celoso al bello bobo de armandito, asi que o se pone las pilas de ya o la va a pasar muy mal, por lo menos betty sabe que el quiere arreglar las cosas y no esta tan a la defensiva, asi que ojala y no este tan dificil, porque con michelito rondando cerca y mas avantado que en otras ocasiones quen sabe que pueda pasar, y me da gusto que armandito le haya dejado claras las cosas a marcelita

buenome despido porque si no, termino por escribir todo un ensayo jajajaja, y gracias por escribir para todas nosotras, besos y abrasos desde méxico
camila
Bienvenida al foro. Me alegra mucho que mis historias te entretengan, pues para eso las escribo (para eso y para pasármelo yo también a lo grande).

Besos.
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Mar (mex)
Mar (mex)

March 15th, 2010, 10:12 pm #10


Betty está feliz.

Lo ha dicho! Lo ha dicho y me ha besado. Tan divino... Ya sé que un poco precipitado y aturullado pero es un primer paso. Lo que me importa es que lo está intentando.






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Capítulo XXIV.- Cuál es el siguiente paso?




Deja a la niña en su habitación y se va a la suya. Toma el teléfono y marca el número de su cuñada.

- Aló!

- Me ha besado, Cami.

- Qué ha ocurrido? -Sorprendida.- Cuéntame despacio.

Betty le cuenta todo luchando por no comerse palabras porque está muy alborozada.

- Estupendo, Betty. Está reaccionando porque se ha dado cuenta de que no te tiene segura. Que se ponga las pilas!

- No sé Quizá ahora debería decirle...

- Decirle, qué? Que le adoras? Que es el único hombre de tu vida? Tu amor indiscutible? -Pregunta Camila casi enfadada.- Todavía no. Ni se te ocurra porque entonces él te tendría a sus pies como una zapatilla vieja sin haber superado el problema. Sin sincerarse contigo. Lo conseguiría todo sin esforzarse ni merecerlo.

- Si tienes razón, pero seguro que está sufriendo.

- Seguramente, pero mi hermano tiene que hincar la rodilla en el suelo, declararte su amor y suplicarte que le correspondas.

- Qué dura eres, Cami. Me ha dicho que me ama...

- Te estás jugando mucho, Betty, y ahora está tocado. No puedes soltar la presa.

- Tienes la razón, toda la razón. -Betty se traga la compasión que siente por Armando y decide seguir las indicaciones de Camila. Cuál es el siguiente paso?

- Déjame pensar y mañana seguro que ya se me ha ocurrido algo. Ahora relájate y dedícate a jugar con mi sobrina.

- OK! Seguiré tu consejo. Hasta mañana y gracias.

- No me las des porque yo también estoy interesada en ver felices a mi hermano y mi cuñada. Un beso. Chao!

Pasa la tarde jugando con su hija como le ha aconsejado Camila aunque de vez en cuando se acuerda de Armando y se abstrae momentáneamente.

Incluso por la noche duerme inquieta por lo contenta que está y preocupada por lo que estará sufriendo el pobrecito bello bobo.






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Coincidiendo con el día que Armando está más quemado, naturalmente la mañana siguiente a la llamada de Michel, la inoportuna de Marcela hace su aparición en Ecomoda.

Según se abren las puertas del ascensor y sale la innombrable, Patricia se levanta súbitamente tirando su silla hacia atrás y corre al encuentro de su amiga.

- Marce, has vuelto! Qué alegría me das!

- Vaya, Patricia, gracias por tu efusividad. -Acepta el abrazo con cierta desgana y tira un beso al aire.- Imagino que la alegría es inversamente proporcional a la cantidad de plata que queda en tu cartera...

- Qué cosas dices, Marce. -No ha entendido bien el sarcasmo de Marcela, pero como ha oído algo sobre la plata que tiene, imagina y acierta lo que ha dicho su amiga y jefa.

Marcela se vuelve al resto de secretarias y saluda.

- Buenos días a todas.

- Buenos días, doña Marcela. -Contestan a coro.

Se gira a Patricia y pregunta:

- Ha llegado Armando?

- No, todavía no.

- Pues avísame cuando llegue.

- Quién? Yo? Que te avise Mariana que es su secretaria. -Da un golpe de melena.

- Cómo así? -La mira perpleja.

- Un día el doctorcito se enojó conmigo porque olvidé darle un recado de un cliente y me cambió con ella.

- Patricia, nunca cambiarás. Así que ahora tengo el honor de tenerte a ti de secretaria... -Mueve la cabeza de lado a lado.- Anda, ven conmigo a mi despacho. Mariana, por favor, avíseme cuando llegue don Armando.

- Sí, señora. -Pero piensa para sí: Primero le diré al doctor que misia pantera ha regresado.

- Ven, Patricia, y ponme al corriente de todo lo que ha pasado aquí en estos dos meses.

La peliteñida echa a andar tras ella y considerando que ha llegado la ocasión empieza a reclamar.

- Pues Armando encargó a Mario que se ocupase de la gerencia de puntos de venta durante tu ausencia, y no ha parado de mandarme hacer cosas. He tenido que atender llamadas, llevar documentos a los archivos, concertarle entrevistas, comidas...

- Eso se llama trabajo, Patricia, por eso te pagan. Y muy generosamente, te lo aseguro.

- Marce, pero es que no me ha llevado a comer ni una sola vez!

Marcela la mira con cierta compasión.

- Qué tal anda tu economía?

- Fatal! Sólo alcanzo a pagar el alquiler del apartamento y la cuenta del celular, así que mi frigorífico tiene telarañas.

- Key! Key! -La frena.- Te invito a comer y me sigues contando.

- Gracias, Marce, cómo te he extrañado!

- Ya, ya... -De sobra la conoce.- Oye, me dijiste que Armando y Beatriz Pinzón siguen divorciados.

- Sí, recuerdas que ella dejó Ecomoda para irse a su empresa?

- Ajá! Como siempre debió ser. -Apostilla la doctora Valencia con resentimiento.

- Sí, y menudo carácter se le ha puesto a tu exprometido. Ruge más que nunca y no hay quien le aguante.

- Perfecto. -Entorna los párpados poniendo ojos felinos y dice bajando la voz.- Le dije que renunciaba a él, pero si ahora tengo una oportunidad... igual puedo aprovecharla.

Patricia que no es tonta del todo la mira dubitativa.

- Pues no sé qué decirte. Yo creo que extraña mucho a su ex y no le provoca nada buscarse otra.

- Qué tonterías dices! Claro que no, pero es que yo no soy otra. Yo soy su Marcelita. La que siempre le ha recibido en sus brazos cuando ha roto con la gacela de turno. Se abstrae soñadora y murmura para sí.- Yo creo que ha llegado el momento, porque ahora Armando está maduro para valorarme y me recibirá encantado.

- No le escribiste una carta despidiéndote...?

- Bah! Eso es agua pasada.

La peliteñida la mira de lado no tan convencida, pero calla prudentemente y no la contradice porque sabe que su amiga es muy sensible con todo lo que atañe a Armando.

RING! RING! El teléfono de sobremesa empieza a sonar y Marcela se lanza a contestar.

- Aló! Sí? Ya llegó Armando?

- No, doctora, llamo para decirle que el teléfono de Patricia está sonando insistentemente.

- Gracias. -Cuelga sin miramientos, contrariada, y casi grita a la otra.- Sal a tu mesa y atiende las llamadas.

- Ay, Marce! Fuiste tú quien me dijiste que viniera acá contigo. Sale apresurada.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando ha llegado hace unos minutos y está en presidencia con Mariana que le informa del regreso de Marcela.

- Buf! Ya ni me acordaba de ella, y la verdad es que hoy no estoy muy receptivo.

Minimiza mucho su estado de ánimo porque la verdad es que está de un humor endemoniado.

- Gracias por avisarme. Vea, le va a decir que ya he llegado y puedo recibirla, pero sólo unos minuticos porque tengo mucho trabajo.

- Sí, doctor. Ahora mismo.

Mariana regresa a su mesa y marca la extensión de Pattypat.

- Aló! -Contesta la rubia de frasco.

- Diga a su jefa que ya puede ir a presidencia, pero don Armando puede dedicarle poco tiempo ya que está muy ocupado.

- Key!

Avisa a Marcela y ésta se dirige al despacho inmediatamente. Pasa por delante de Mariana y entra con decisión.

- Hola, Armando!

- Buenos días, Marcela. Qué tal tus vacaciones?

- Muy bien. Vengo con energías renovadas.

- Me alegra oír eso, y Mario te lo agradecerá ya que se ha estado ocupando de tu departamento.

Marcela se queda un poco cortada por la velada crítica de dejación de sus funciones, pero reacciona atacando.

- Recordarás que me fui porque tuve una terrible decepción causada por un individuo sin corazón que me engañó.

Inmediatamente se arrepiente pues su intención es atraerle y no alejarle.

- Entiendo tu disgusto y lo lamento porque es mi culpa, pero es que tus vacaciones han durado meses. Y cuando una persona no hace su trabajo, le toca hacerlo a otro.

- Está bien. Reconozco que han sido demasiado largas. -Contesta suave e intenta reconducir la conversación al tema que le interesa.- Y tu esposa y tú, qué tal estáis? Tuvisteis un bebé, sí?

- Mi esposa y yo estamos divorciados desde hace unos meses, y sí, tenemos una niña. -Contesta seco y añade con pocas ganas.- Y tú ya lo sabes.

- Ay, Armando, qué mala noticia! Cómo lo siento! -Aparenta sentirlo.- Qué sucedió?

- Marcela, no te voy a contar nada.

Él ya vino a la empresa de mal humor, pero cada palabra de Marcela le está aumentando el grado de enfado, y está a punto de echar humo por las orejas.

- Bueno, bueno, ya veo que todavía estás muy sensible, pero aquí tienes una vieja amiga dispuesta a ofrecerte su hombro para que apoyes la cabeza, y unos oídos leales para que te desahogues.

Armando no se lo puede creer. Qué pretende esta vieja?

- No entiendes que no quiero hablar de nada? -Fastidiado.

- Pero tú y yo siempre hemos sido buenos amigos...

- Tú y yo? Cuándo hemos sido colegas tú y yo? Que yo recuerde tú siempre has intentado cazarme desde que tenías catorce años y yo siempre huía como alma en pena.

- Hubo un tiempo en que no huías... -Sugerente.

- Yo sé. Cuando necesité apoyo para ser presidente. Pero aquello fue tremendo error del que me siento muy pesaroso y arrepentido.

- Bueno, yo ya te perdoné y estoy dispuesta a acompañarte a algún evento, o simplemente a tomar una copa cuando te sientas solo y necesites compañía.

Se le está ofreciendo en bandeja de plata, y Armando comprende que a pesar de que en la carta que le escribió renunciaba a él... su obsesión es superior a ella. De pronto se le quita el enfado y le invade una gran compasión.

- Marcela, continúo enamorado de mi esposa e intentaré arreglar el problema que nos tiene separados para volver a casarnos. Tú eres una gran mujer y no te mereces ser segundo plato porque no sería justo. Lo que debes hacer es buscar un buen hombre, casarte con él y ser feliz. Yo lamento mucho el daño que te hice, pero Betty es la mujer de mi vida.

Marcela se sorprende mucho de esas sinceras palabras porque está acostumbrada al desvergonzado e inmaduro botarate de antaño.

Nota que se le saltan las lágrimas y se apresura a salir arguyendo una excusa.

- Bueno, voy... voy a ver si ha llegado Mario para que me cuente y me ponga al día. Hasta luego, Armando.

Cuando ella sale, él relaja la espalda apoyándola completamente en el respaldo del sillón y se siente mucho mejor. Haberse sincerado y disculpado con Marcela le ha descargado de un gran peso la conciencia. La verdad es que no sabía que tenía ese remordimiento, pero lo cierto es que no le permitía estar totalmente a gusto consigo mismo. Ahora manda a Marcela al baúl de los recuerdos y se dice:

- Bueno, yo a lo mío. Estoy listo para declararme a Betty con madurez, porque ayer... qué pena con ella! Debió pensar que era tremendo adolescente.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Esa misma mañana, Betty se va a trabajar tan pronto como llega Milagros.

Lleva un par de horas en la fábrica supervisando las obras de reforma de los talleres, que ya están a punto de concluir satisfactoriamente, cuando le avisan que tiene una visita.

Se extraña porque no tenía ninguna cita concertada, pero al enterarse de quién es, pide que le acompañen a donde está ella y recibe a Camila entre un maremágnum de operarios afanosos por rematar la obra, ya que están dando los últimos retoques.

Cuando Camila llega junto a ella le dice divertida:

- Betty, con ese mono de trabajo no te conocía! Pensé que eras un trabajador más. Ja, ja!

- Pues eso soy, cuñada. Una trabajadora más. -La toma del brazo y la conduce hasta un extremo de la nave.- Me he puesto el mono para no mancharme. Qué te parece cómo está quedando la zona de producción?

- Amplísima y con mucha luz natural. Seguro que va a ser la fábrica más moderna de todo Bogotá. -Contesta admirada y bromea.- Va a haber peleas por trabajar aquí.

- Seguro. Responde escéptica.- Mi plata me ha costado porque la reforma ha sido casi total, y ahora ya sólo falta que traigan la nueva maquinaria.

- Has hecho una gran inversión, Betty.

- Es cierto. Espero que todo salga bien, porque como me haya equivocado y esto no funcione voy a tener que escuchar los reclamos de mi padre durante milenios.

- Él no quería hacer la reforma?

- Era muy reacio, pero es que estaba todo obsoleto y era imprescindible actualizarlo. Especialmente los talleres, las máquinas, la distribución del espacio en la sala de exposición al público... incluso he hablado con la sección de diseño para que modernicen la línea de nuestros muebles.

- Ya veo que has cambiado todo. Betty, te admiro por ser capaz de llevar adelante tú sola una obra de tal envergadura.

- A la fuerza ahorcan! No tenía más remedio, Camila, porque estaba todo tan anticuado que íbamos a empezar a perder clientes a gran velocidad. Ahora espero que los de siempre asimilen bien el cambio y sigan siendo fieles, así como atraer muchos nuevos. A ti te ha gustado mi obra?

- Muchísimo. Estoy segura de que has acertado en todo.

- Gracias, amiga. -La estrecha cariñosamente un brazo.- Y ahora cuéntame. Porque tú no has venido a ver la reforma de mi fábrica...

- Es verdad. No he venido a eso pero me ha gustado mucho verlo. Verás, yo venía a contarte que se me ha ocurrido... -Se muerde el labio inferior y sonríe con picardía.- ...provocar un encuentro entre el francés y mi hermano.

- Cómo crees! -Exclama Betty escandalizada.- Ayer por teléfono discutieron y Armando le mandó al carajo. Imagínate si se ven...

- Pues eso, que salten chispas! -Contesta Camila con ojos brillantes.

- Espera, no te emociones y vamos a mi despacho para hablar tranquilas y sin ruidos.

En ese momento ven acercarse a ellas a la secretaria de Betty.

- Doña Beatriz! Ha llamado don Armando para hablar con usted.

- Y por qué no me llama al celular? -Echa la mano al bolsillo del pantalón y no lo encuentra.- Ay! Se me quedó sobre la mesa.

- Ha dicho que volverá a llamar en unos minutos porque necesita hablar con usted.

- Gracias. Ahora mismo vamos hacia allá. -Mira a Camila y le hace un guiño.


CONTINUARÁ...




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Hola, m´hijitas! Armando está maduro como un melocotón y va a caer por su propio peso, así que ya veremos qué tal resulta la idea de Camila de juntarles para que echen chispas.

Creéis que acertarán o no? Besos.


Le voy a poner el sobrenombre de bobo tortuga Armando, es que de aqui y que el se decida en ir a declararle su amor, la verdad es que me da penita que no entre en accion, si asi es en todo, Betty que aburrida se lo pasara en la noche, jejeje..

Mil besos

Mar
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