ERES MI NORTE Y MI SUR.- Capítulo VII

ERES MI NORTE Y MI SUR.- Capítulo VII

Joined: January 5th, 2003, 7:12 pm

September 28th, 2009, 2:29 pm #1



- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo VII.- Noche de bodas.



Ninguna circunstancia la perturba por la noche. No existe nada salvo la densa oscuridad, la cama mullida y la tranquilidad de un hotel de lujo.

Sólo cuando de madrugada el sueño se hace más ligero entreabre los ojos y, a la escasa luz que entra de la enorme avenida, ve con sorpresa que hay otra persona en la cama. Armando Mendoza, su marido.

Ve que está desnudo al menos de cintura para arriba, duerme boca abajo y rodea con sus fuertes brazos la almohada en que apoya la cabeza. Su expresión es mucho más suave que cuando está despierto. Tiene cerrados los duros ojos, y la boca relajada. Se ve sensual.

Cierra los párpados y se recuerda que ya es una mujer casada. Casada con Armando, el amor de su vida, y a pesar de que sabe que él no siente nada por ella, se propone aprovechar el tiempo que dure el matrimonio para disfrutar de su compañía. Siente algo parecido a la felicidad y con un suspiro vuelve a dormirse.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Sueña con él a menudo, casi todas las noches.

Sin embargo ninguno de sus sueños ha sido tan excitante como el que está teniendo esta noche.

Se abraza a él y le besa y acaricia con dulzura.

Están acostados en la cama y le oye hablarle divertido mientras la besa y empieza a quitarle la poca ropa que lleva.

Lo agradece porque siente mucho calor además de unas increíbles, desconocidas y novedosas sensaciones en determinadas partes de su cuerpo, pero no piensa abrir los ojos porque teme despertarse si lo hace.

No quiere despertar, todavía no. Antes quiere averiguar cuanto pueda acerca de lo que es hacer el amor.

Pero... eso es una tontería porque no puede soñar con algo que desconoce... Entonces, la ternura de esas manos que la acarician debe de ser fruto de su imaginación. Igual que el sabor embriagador de su lengua cuando se introduce con descaro en su boca. Está disfrutando demasiado y enrosca su lengua con la de él.

Ay, qué placer! Va a volverse loca de deseo de verdad! No! Un momento! De dónde ha salido eso? Eso que presiona contra ella?

Intenta salir del sueño y despertar, pero sigue recibiendo besos y se tranquiliza repitiéndose que sólo es un sueño.

Pero esa idea desaparece en cuanto llega el dolor. Un repentino y agudo dolor que la tensa de la cabeza a los pies y hace que le hinque las uñas en los hombros. Abre los ojos de golpe y se encuentra el rostro de Armando ante ella, levemente iluminado a la luz de la lamparita.

- Ya pasó. Tranquila. -Le dice tranquilizador al ver su mirada asustada.

- Ah! Qué hace usted?

- Cómo usted? Soy Armando, tu marido. Y estamos haciendo el amor. -La mira como si le hubiera dicho que viene de Júpiter y bastante molesto por la interrupción.

Betty comprende de golpe que no era un sueño y que acaba de perder la virginidad.

- Yo creía que estaba soñando...

- Pues te aseguro que participabas activamente. Si hubiera pensado que tú no... habría esperado a que fueras consciente. Lo siento... -Un poco perplejo.

Betty comprende que la cosa ya no tiene solución, y como lo estaba pasando muy, pero muy rico y el dolor ya ha pasado... se pone más colorada que un tomate maduro, se traga la vergüenza, y dice:

- Si quieres podemos seguir...

- Quieres terminar lo que habíamos empezado? -Él cada vez se sorprende más.

- Bueno, sé que lo interrumpí y no entiendo mucho de esto. Ahora no se puede volver a...? -Le pregunta con muchas dudas sobre el asunto.

- Sí, naturalmente, pero hay que caldear el ambientillo de nuevo. -Armando sonríe sin rastro de burla en su voz.- Empezamos con un besico, señora Mendoza?

- Key!

- Escucha, siento haber creído que estabas despierta. De verdad.

- Entiendo. Yo...me sentía muy bien. -Vuelve a ruborizarse.

- Pues sigamos. Tú no tienes que hacer nada, sólo deja que yo me encargue y disfruta. Bueno, puedes acariciarme si quieres... -Susurra al notar los dedos temblorosos de Betty en su pelo, su nuca, la curva de sus hombros...

El primer beso aviva los rescoldos de la hoguera que ardía unos minutos antes, y al poco vuelve la pasión con sorprendente rapidez.

Betty le rodea el cuello con los brazos y lo atrae más si es posible mientras le siente llenándola por completo, y poco después nota acercarse una oleada de placer incontrolable. Una explosión que sobrepasa los límites de su imaginación y aumenta cuando Armando empieza a mover las caderas.

Poco a poco esa sensación placentera va in crescendo en los dos hasta culminar en un increíble estallido de confeti de colores... o de estrellitas... o de fuegos artificiales...

Emocionada y profundamente complacida hunde la cabeza en el hueco del cuello de Armando y se pega a él con necesidad. A continuación le besa y acaricia con tal dulzura y entrega que logra impresionarle y romperle los esquemas preconcebidos.

Para él esta experiencia está siendo la mejor que ha vivido hasta ahora, sin comparación posible.

Infinitamente superior a lo que ha sentido nunca con la mejor de sus conquistas.

El matrimonio se ha consumado con sensaciones muy agradables y sorprendentes para los dos. Para Betty porque esperaba que la primera vez y, con él obligado por las circunstancias, iba a ser más bien brusca y fría.

Y para Armando porque al haberla conocido tan inteligente y feíta, ni se le había ocurrido pensar que pudiera ser dulce, tierna, cálida... y hasta apasionada.

Se duermen complacidos, y cuando empiezan a despertar bien entrada la mañana... se buscan, vuelven a hacer el amor y de nuevo los dos quedan muy satisfechos con la experiencia.

Se levantan tan tarde que directamente se saltan el desayuno, pero llaman a Camila y Juan para comer con ellos antes de que estos regresen a Bogotá.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






A continuación Armando entra al cuarto de baño, calibra la cantidad de agua que sale por el grifo y la temperatura, y entra a la bañera.

Aún se siente aturdido e inseguro por lo que ha sentido. Como si fuera él quien acabara de perder la virginidad.

Y es que sí la ha perdido, pero la del corazón. Mas se resiste a reconocerlo ante su yo más íntimo y se dice con cinismo:

- Estaría bueno que haya tenido que casarme para saber lo que es una buena sesión de sexo. Hasta me ha conmovido...

Después de tantas aventuras amorosas creía que no le quedaba nada por experimentar, pero estaba equivocado y ha sido toda una sorpresa encontrarse a merced de su propia pasión.

Esto no le ha pasado nunca, y no está nada tranquilo porque... no ha tenido suficiente!

Ha disfrutado más que en toda su vida y aún así no ha colmado su necesidad de ella.

Él al que no le gusta repetir...

Pero por qué Betty?

Se siente excitado de nuevo y echa la mano al grifo para bajar la temperatura del agua hasta quitársela de la cabeza.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Según Armando ha entrado al cuarto de baño, Betty enciende el móvil y llama a su casa.

Tiene dudas sobre si su padre contestará, porque está segura de que la habrá llamado muchas veces para encontrarse con que lo tenía apagado, pero se ve que al gruñón de don Hermes le puede más el amor de padre y contesta cuando le avisa la mucama.

- Aló, Beatriz Aurora, ya se dignó ponerse en contacto con su padre?

- Papá, le dejé una carta explicándole para que no se preocupase. La encontró?

- Claro que la encontré, pero me quedé todavía más intranquilo. Qué es eso de que va a casarse? Acaso no puede hacerlo en Bogotá?

- Es que nos queremos...

- Ya. Y quién es el afortunado que me separa de mi hija? Podía habérmele presentado.

Aparentemente todo un día sin noticias de su hija ha ablandado al buen hombre.

- Es... Armando Mendoza.

- El hijo de Roberto? Pero si es un mujeriego y un calavera! -Ha ido levantando la voz.- Se lo prohíbo!

Ser comprensivo le ha durado poco.

- Papá, ya ya nos hemos casado. Balbucea y traga saliva.- Ayer por la tarde.
... - Ya? -Perplejo.- Pero dónde les han casado tan rápido?

- En Las Vegas.

- En qué vegas? -Ni se imagina.

- En Las Vegas, en USA.

- Qué??? Donde los casinos esos???

- Sí.

- Pero si eso es Sodoma y Gomorra!

- Lamento que se disguste, papá, pero nosotros queríamos casarnos y como yo estaba segura de que usted se iba a oponer, pues...

- Pues decidió fugarse con ese bueno para nada. No me diga más!

- No diga eso de Armando.

A pesar de reconocer que Armando tiene bien ganado el apelativo, le duele que le llamen así.

- Pues ahora, hija mía, cuézase en su propio caldo. -Añade con gran severidad.- Sólo la permitiré regresar a casa cuando se divorcie de ese tipo. Y no vuelva a llamarme mientras siga con él.

- Pero, papá, escuche...

Al otro lado de la línea don Hermes ha colgado, y Betty sólo oye un zumbido continuo y monótono.

Tuuuuu...






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando vuelve al dormitorio con el albornoz negro del hotel, bastante relajado por la ducha fría, recién afeitado y oliendo a gloria.

- Te he dejado todo recogido y limpito para que no tengas queja de tu marido. -Lo dice sonriente, pero ensombrece la cara al ver a Betty.- Te ocurre algo?

- He llamado a mi padre para contarle.

- Y? No ha reaccionado como tú esperabas?

- Más bien ha reaccionado exactamente como yo me temía. -Dice Betty con tristeza.- Primero se ha sorprendido de que me hubiese escapado para casarme, ya que no me conocía novio alguno. Después su sorpresa y desagrado ha aumentado al saber que ya lo había hecho y... con quien.

- Así que mi suegro no tiene buen concepto de mí. -Comenta Armando con sorna levantando una ceja.

- No. -Con pesar.

- Bueno, tendré que demostrarle que no soy tan fiero como me pintan. Y luego? -La anima a seguir.

- Luego me ha dicho que no vuelva a llamarle ni a ir a casa mientras no me divorcie de ti y me ha colgado.

- Ya veo que tu papá es como Pancho Villa: chiquito pero matón. Qué carácter! Y con su única descendiente

- Siempre ha sido muy recto y autoritario.

- No te preocupes. Estoy pensando que si logramos reflotar rápido Ecomoda podremos pedir el divorcio muy pronto, en unos pocos meses, y así podrás regresar.

- No voy a volver a vivir bajo la autoridad de mi padre, Armando. -Le corta firme.- Creí que te había dejado claro que todo esto lo hago por independizarme.

- Key! Key! Lo olvidé. -Apaciguador.


Todavía sigue molesta por la conversación con su padre, pero decide mirar hacia delante ya que a don Hermes no hay quien lo cambie.

- Ahora voy a ducharme yo. -Dice cabizbaja dirigiéndose al baño.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Comen con Camila y Juan para agradecerles su compañía y apoyo, y despedirse de ellos ya que regresan a casa.

- Entonces, Armando, quieres que les cuente a nuestros padres lo de vuestra boda? Seguro que no prefieres decírselo personalmente?

- Es que no es para decírselo por teléfono.

- En eso estoy de acuerdo, pero...

- Mira, tú les explicas despacio, como tú sabes, y luego yo terminaré de contarles todos los detalles. Es que yo reconozco que les va a sorprender mucho que me haya dado la vena y me haya casado así, de pronto. Y seguro que tú lo suavizas.

- Lo que más les va a molestar es que no les hayas avisado.

- Yo sé, y lo siento.

- Ya, y me mandas a mí por delante como si fuera del cuerpo diplomático.

- Porfa... -Suplica marcando hoyuelos.- Hermanita...

Camila le apunta con el dedo índice.

- A mí no me pongas hoyuelos ni intentes liarme con malas artes que soy tu hermana, no una modelito. -Suspira.- Lo haré y me debes una, Armando. No lo olvides.

- Ja! Ja! No te preocupes, esposa. -Bromea Juan.- Betty y yo somos testigos.

Betty sonríe relajada porque se encuentra muy a gusto en compañía de la hermana y el cuñado de Armando.

- Ni más faltaba! -Entra en la conversación.- Yo me he enfrentado solita a mi padre hace un rato, y mi flamante marido pide ayuda.

Armando la mira sonriente y recita como si fuera don Hermes.

- Las buenas esposas son como mantas tupidas que tapan las imperfecciones del marido, y no como colchas de encaje que exponen al mundo sus faltas.

- Ja! Ja! Ja!

- Oj! Oj! Oj!

- Ja! Ja! Pero, Armando, de dónde sacas esa sentencia? -Pregunta el cuñado tras la carcajada general.

- Lo decía el abuelo Roberto cuando la abuela lo reñía por haber tomado un trago de más. Ja! Ja! No te acuerdas, Camila?

- Sí, claro que me acuerdo porque me hacía mucha gracia. Qué mañoso! Reconocía sus defectos pero no quería que la abuela los sacase a la luz.

- Lógico. -Con ironía.- Él quería mantener una buena imagen ante sus hijos y nietos. Ja, ja, ja!

Se siente muy feliz, y con una naturalidad que no sabe de donde le nace, echa un brazo sobre los hombros de su reciente esposa y la atrae hacia él para besarla con ternura.



CONTINUARÁ






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, m´hijitas. Al final tuvieron noche de bodas. Un poco especial, pero disfrutaron tanto que les sorprendió.

A ella porque no conocía al Armando cariñoso, y a él porque estar con ella le ha roto toditicos los esquemas por su ternura y entrega. Aysss...

Espero que os haya gustado. Besos a todas.
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Bettyca
Bettyca

September 28th, 2009, 3:20 pm #2

Wow, nina, estuvo re bueno y super sorprendente, y tu no pudiste describirlo mejor:

"Poco a poco esa sensación placentera va in crescendo en los dos hasta culminar en un increíble estallido de confeti de colores... o de estrellitas... o de fuegos artificiales... "

JAJAJA cuando lei eso me mori de la risa, excelente descripcion con lo de confeti de colores y estrellitas.

Y parece que ambos han quedado faltitos. Y en cuanto a don Hermes cuando tenga al nieto en brazos seguro se le quita lo fosforito.

Gracias amiga, me quedo muy contenta y esperando la continuacion.

Besicos!!!
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marg
marg

September 28th, 2009, 4:36 pm #3


- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.






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Capítulo VII.- Noche de bodas.



Ninguna circunstancia la perturba por la noche. No existe nada salvo la densa oscuridad, la cama mullida y la tranquilidad de un hotel de lujo.

Sólo cuando de madrugada el sueño se hace más ligero entreabre los ojos y, a la escasa luz que entra de la enorme avenida, ve con sorpresa que hay otra persona en la cama. Armando Mendoza, su marido.

Ve que está desnudo al menos de cintura para arriba, duerme boca abajo y rodea con sus fuertes brazos la almohada en que apoya la cabeza. Su expresión es mucho más suave que cuando está despierto. Tiene cerrados los duros ojos, y la boca relajada. Se ve sensual.

Cierra los párpados y se recuerda que ya es una mujer casada. Casada con Armando, el amor de su vida, y a pesar de que sabe que él no siente nada por ella, se propone aprovechar el tiempo que dure el matrimonio para disfrutar de su compañía. Siente algo parecido a la felicidad y con un suspiro vuelve a dormirse.






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Sueña con él a menudo, casi todas las noches.

Sin embargo ninguno de sus sueños ha sido tan excitante como el que está teniendo esta noche.

Se abraza a él y le besa y acaricia con dulzura.

Están acostados en la cama y le oye hablarle divertido mientras la besa y empieza a quitarle la poca ropa que lleva.

Lo agradece porque siente mucho calor además de unas increíbles, desconocidas y novedosas sensaciones en determinadas partes de su cuerpo, pero no piensa abrir los ojos porque teme despertarse si lo hace.

No quiere despertar, todavía no. Antes quiere averiguar cuanto pueda acerca de lo que es hacer el amor.

Pero... eso es una tontería porque no puede soñar con algo que desconoce... Entonces, la ternura de esas manos que la acarician debe de ser fruto de su imaginación. Igual que el sabor embriagador de su lengua cuando se introduce con descaro en su boca. Está disfrutando demasiado y enrosca su lengua con la de él.

Ay, qué placer! Va a volverse loca de deseo de verdad! No! Un momento! De dónde ha salido eso? Eso que presiona contra ella?

Intenta salir del sueño y despertar, pero sigue recibiendo besos y se tranquiliza repitiéndose que sólo es un sueño.

Pero esa idea desaparece en cuanto llega el dolor. Un repentino y agudo dolor que la tensa de la cabeza a los pies y hace que le hinque las uñas en los hombros. Abre los ojos de golpe y se encuentra el rostro de Armando ante ella, levemente iluminado a la luz de la lamparita.

- Ya pasó. Tranquila. -Le dice tranquilizador al ver su mirada asustada.

- Ah! Qué hace usted?

- Cómo usted? Soy Armando, tu marido. Y estamos haciendo el amor. -La mira como si le hubiera dicho que viene de Júpiter y bastante molesto por la interrupción.

Betty comprende de golpe que no era un sueño y que acaba de perder la virginidad.

- Yo creía que estaba soñando...

- Pues te aseguro que participabas activamente. Si hubiera pensado que tú no... habría esperado a que fueras consciente. Lo siento... -Un poco perplejo.

Betty comprende que la cosa ya no tiene solución, y como lo estaba pasando muy, pero muy rico y el dolor ya ha pasado... se pone más colorada que un tomate maduro, se traga la vergüenza, y dice:

- Si quieres podemos seguir...

- Quieres terminar lo que habíamos empezado? -Él cada vez se sorprende más.

- Bueno, sé que lo interrumpí y no entiendo mucho de esto. Ahora no se puede volver a...? -Le pregunta con muchas dudas sobre el asunto.

- Sí, naturalmente, pero hay que caldear el ambientillo de nuevo. -Armando sonríe sin rastro de burla en su voz.- Empezamos con un besico, señora Mendoza?

- Key!

- Escucha, siento haber creído que estabas despierta. De verdad.

- Entiendo. Yo...me sentía muy bien. -Vuelve a ruborizarse.

- Pues sigamos. Tú no tienes que hacer nada, sólo deja que yo me encargue y disfruta. Bueno, puedes acariciarme si quieres... -Susurra al notar los dedos temblorosos de Betty en su pelo, su nuca, la curva de sus hombros...

El primer beso aviva los rescoldos de la hoguera que ardía unos minutos antes, y al poco vuelve la pasión con sorprendente rapidez.

Betty le rodea el cuello con los brazos y lo atrae más si es posible mientras le siente llenándola por completo, y poco después nota acercarse una oleada de placer incontrolable. Una explosión que sobrepasa los límites de su imaginación y aumenta cuando Armando empieza a mover las caderas.

Poco a poco esa sensación placentera va in crescendo en los dos hasta culminar en un increíble estallido de confeti de colores... o de estrellitas... o de fuegos artificiales...

Emocionada y profundamente complacida hunde la cabeza en el hueco del cuello de Armando y se pega a él con necesidad. A continuación le besa y acaricia con tal dulzura y entrega que logra impresionarle y romperle los esquemas preconcebidos.

Para él esta experiencia está siendo la mejor que ha vivido hasta ahora, sin comparación posible.

Infinitamente superior a lo que ha sentido nunca con la mejor de sus conquistas.

El matrimonio se ha consumado con sensaciones muy agradables y sorprendentes para los dos. Para Betty porque esperaba que la primera vez y, con él obligado por las circunstancias, iba a ser más bien brusca y fría.

Y para Armando porque al haberla conocido tan inteligente y feíta, ni se le había ocurrido pensar que pudiera ser dulce, tierna, cálida... y hasta apasionada.

Se duermen complacidos, y cuando empiezan a despertar bien entrada la mañana... se buscan, vuelven a hacer el amor y de nuevo los dos quedan muy satisfechos con la experiencia.

Se levantan tan tarde que directamente se saltan el desayuno, pero llaman a Camila y Juan para comer con ellos antes de que estos regresen a Bogotá.






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A continuación Armando entra al cuarto de baño, calibra la cantidad de agua que sale por el grifo y la temperatura, y entra a la bañera.

Aún se siente aturdido e inseguro por lo que ha sentido. Como si fuera él quien acabara de perder la virginidad.

Y es que sí la ha perdido, pero la del corazón. Mas se resiste a reconocerlo ante su yo más íntimo y se dice con cinismo:

- Estaría bueno que haya tenido que casarme para saber lo que es una buena sesión de sexo. Hasta me ha conmovido...

Después de tantas aventuras amorosas creía que no le quedaba nada por experimentar, pero estaba equivocado y ha sido toda una sorpresa encontrarse a merced de su propia pasión.

Esto no le ha pasado nunca, y no está nada tranquilo porque... no ha tenido suficiente!

Ha disfrutado más que en toda su vida y aún así no ha colmado su necesidad de ella.

Él al que no le gusta repetir...

Pero por qué Betty?

Se siente excitado de nuevo y echa la mano al grifo para bajar la temperatura del agua hasta quitársela de la cabeza.






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Según Armando ha entrado al cuarto de baño, Betty enciende el móvil y llama a su casa.

Tiene dudas sobre si su padre contestará, porque está segura de que la habrá llamado muchas veces para encontrarse con que lo tenía apagado, pero se ve que al gruñón de don Hermes le puede más el amor de padre y contesta cuando le avisa la mucama.

- Aló, Beatriz Aurora, ya se dignó ponerse en contacto con su padre?

- Papá, le dejé una carta explicándole para que no se preocupase. La encontró?

- Claro que la encontré, pero me quedé todavía más intranquilo. Qué es eso de que va a casarse? Acaso no puede hacerlo en Bogotá?

- Es que nos queremos...

- Ya. Y quién es el afortunado que me separa de mi hija? Podía habérmele presentado.

Aparentemente todo un día sin noticias de su hija ha ablandado al buen hombre.

- Es... Armando Mendoza.

- El hijo de Roberto? Pero si es un mujeriego y un calavera! -Ha ido levantando la voz.- Se lo prohíbo!

Ser comprensivo le ha durado poco.

- Papá, ya ya nos hemos casado. Balbucea y traga saliva.- Ayer por la tarde.
... - Ya? -Perplejo.- Pero dónde les han casado tan rápido?

- En Las Vegas.

- En qué vegas? -Ni se imagina.

- En Las Vegas, en USA.

- Qué??? Donde los casinos esos???

- Sí.

- Pero si eso es Sodoma y Gomorra!

- Lamento que se disguste, papá, pero nosotros queríamos casarnos y como yo estaba segura de que usted se iba a oponer, pues...

- Pues decidió fugarse con ese bueno para nada. No me diga más!

- No diga eso de Armando.

A pesar de reconocer que Armando tiene bien ganado el apelativo, le duele que le llamen así.

- Pues ahora, hija mía, cuézase en su propio caldo. -Añade con gran severidad.- Sólo la permitiré regresar a casa cuando se divorcie de ese tipo. Y no vuelva a llamarme mientras siga con él.

- Pero, papá, escuche...

Al otro lado de la línea don Hermes ha colgado, y Betty sólo oye un zumbido continuo y monótono.

Tuuuuu...






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Armando vuelve al dormitorio con el albornoz negro del hotel, bastante relajado por la ducha fría, recién afeitado y oliendo a gloria.

- Te he dejado todo recogido y limpito para que no tengas queja de tu marido. -Lo dice sonriente, pero ensombrece la cara al ver a Betty.- Te ocurre algo?

- He llamado a mi padre para contarle.

- Y? No ha reaccionado como tú esperabas?

- Más bien ha reaccionado exactamente como yo me temía. -Dice Betty con tristeza.- Primero se ha sorprendido de que me hubiese escapado para casarme, ya que no me conocía novio alguno. Después su sorpresa y desagrado ha aumentado al saber que ya lo había hecho y... con quien.

- Así que mi suegro no tiene buen concepto de mí. -Comenta Armando con sorna levantando una ceja.

- No. -Con pesar.

- Bueno, tendré que demostrarle que no soy tan fiero como me pintan. Y luego? -La anima a seguir.

- Luego me ha dicho que no vuelva a llamarle ni a ir a casa mientras no me divorcie de ti y me ha colgado.

- Ya veo que tu papá es como Pancho Villa: chiquito pero matón. Qué carácter! Y con su única descendiente

- Siempre ha sido muy recto y autoritario.

- No te preocupes. Estoy pensando que si logramos reflotar rápido Ecomoda podremos pedir el divorcio muy pronto, en unos pocos meses, y así podrás regresar.

- No voy a volver a vivir bajo la autoridad de mi padre, Armando. -Le corta firme.- Creí que te había dejado claro que todo esto lo hago por independizarme.

- Key! Key! Lo olvidé. -Apaciguador.


Todavía sigue molesta por la conversación con su padre, pero decide mirar hacia delante ya que a don Hermes no hay quien lo cambie.

- Ahora voy a ducharme yo. -Dice cabizbaja dirigiéndose al baño.






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Comen con Camila y Juan para agradecerles su compañía y apoyo, y despedirse de ellos ya que regresan a casa.

- Entonces, Armando, quieres que les cuente a nuestros padres lo de vuestra boda? Seguro que no prefieres decírselo personalmente?

- Es que no es para decírselo por teléfono.

- En eso estoy de acuerdo, pero...

- Mira, tú les explicas despacio, como tú sabes, y luego yo terminaré de contarles todos los detalles. Es que yo reconozco que les va a sorprender mucho que me haya dado la vena y me haya casado así, de pronto. Y seguro que tú lo suavizas.

- Lo que más les va a molestar es que no les hayas avisado.

- Yo sé, y lo siento.

- Ya, y me mandas a mí por delante como si fuera del cuerpo diplomático.

- Porfa... -Suplica marcando hoyuelos.- Hermanita...

Camila le apunta con el dedo índice.

- A mí no me pongas hoyuelos ni intentes liarme con malas artes que soy tu hermana, no una modelito. -Suspira.- Lo haré y me debes una, Armando. No lo olvides.

- Ja! Ja! No te preocupes, esposa. -Bromea Juan.- Betty y yo somos testigos.

Betty sonríe relajada porque se encuentra muy a gusto en compañía de la hermana y el cuñado de Armando.

- Ni más faltaba! -Entra en la conversación.- Yo me he enfrentado solita a mi padre hace un rato, y mi flamante marido pide ayuda.

Armando la mira sonriente y recita como si fuera don Hermes.

- Las buenas esposas son como mantas tupidas que tapan las imperfecciones del marido, y no como colchas de encaje que exponen al mundo sus faltas.

- Ja! Ja! Ja!

- Oj! Oj! Oj!

- Ja! Ja! Pero, Armando, de dónde sacas esa sentencia? -Pregunta el cuñado tras la carcajada general.

- Lo decía el abuelo Roberto cuando la abuela lo reñía por haber tomado un trago de más. Ja! Ja! No te acuerdas, Camila?

- Sí, claro que me acuerdo porque me hacía mucha gracia. Qué mañoso! Reconocía sus defectos pero no quería que la abuela los sacase a la luz.

- Lógico. -Con ironía.- Él quería mantener una buena imagen ante sus hijos y nietos. Ja, ja, ja!

Se siente muy feliz, y con una naturalidad que no sabe de donde le nace, echa un brazo sobre los hombros de su reciente esposa y la atrae hacia él para besarla con ternura.



CONTINUARÁ






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Hola, m´hijitas. Al final tuvieron noche de bodas. Un poco especial, pero disfrutaron tanto que les sorprendió.

A ella porque no conocía al Armando cariñoso, y a él porque estar con ella le ha roto toditicos los esquemas por su ternura y entrega. Aysss...

Espero que os haya gustado. Besos a todas.
y más el que Armando abrace a Betty como algo natural. Me encanto el capitulo de hoy, aunque estoy deseando ya poder leer el siguiente.
Besos.
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regina
regina

September 28th, 2009, 5:51 pm #4


- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.






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Capítulo VII.- Noche de bodas.



Ninguna circunstancia la perturba por la noche. No existe nada salvo la densa oscuridad, la cama mullida y la tranquilidad de un hotel de lujo.

Sólo cuando de madrugada el sueño se hace más ligero entreabre los ojos y, a la escasa luz que entra de la enorme avenida, ve con sorpresa que hay otra persona en la cama. Armando Mendoza, su marido.

Ve que está desnudo al menos de cintura para arriba, duerme boca abajo y rodea con sus fuertes brazos la almohada en que apoya la cabeza. Su expresión es mucho más suave que cuando está despierto. Tiene cerrados los duros ojos, y la boca relajada. Se ve sensual.

Cierra los párpados y se recuerda que ya es una mujer casada. Casada con Armando, el amor de su vida, y a pesar de que sabe que él no siente nada por ella, se propone aprovechar el tiempo que dure el matrimonio para disfrutar de su compañía. Siente algo parecido a la felicidad y con un suspiro vuelve a dormirse.






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Sueña con él a menudo, casi todas las noches.

Sin embargo ninguno de sus sueños ha sido tan excitante como el que está teniendo esta noche.

Se abraza a él y le besa y acaricia con dulzura.

Están acostados en la cama y le oye hablarle divertido mientras la besa y empieza a quitarle la poca ropa que lleva.

Lo agradece porque siente mucho calor además de unas increíbles, desconocidas y novedosas sensaciones en determinadas partes de su cuerpo, pero no piensa abrir los ojos porque teme despertarse si lo hace.

No quiere despertar, todavía no. Antes quiere averiguar cuanto pueda acerca de lo que es hacer el amor.

Pero... eso es una tontería porque no puede soñar con algo que desconoce... Entonces, la ternura de esas manos que la acarician debe de ser fruto de su imaginación. Igual que el sabor embriagador de su lengua cuando se introduce con descaro en su boca. Está disfrutando demasiado y enrosca su lengua con la de él.

Ay, qué placer! Va a volverse loca de deseo de verdad! No! Un momento! De dónde ha salido eso? Eso que presiona contra ella?

Intenta salir del sueño y despertar, pero sigue recibiendo besos y se tranquiliza repitiéndose que sólo es un sueño.

Pero esa idea desaparece en cuanto llega el dolor. Un repentino y agudo dolor que la tensa de la cabeza a los pies y hace que le hinque las uñas en los hombros. Abre los ojos de golpe y se encuentra el rostro de Armando ante ella, levemente iluminado a la luz de la lamparita.

- Ya pasó. Tranquila. -Le dice tranquilizador al ver su mirada asustada.

- Ah! Qué hace usted?

- Cómo usted? Soy Armando, tu marido. Y estamos haciendo el amor. -La mira como si le hubiera dicho que viene de Júpiter y bastante molesto por la interrupción.

Betty comprende de golpe que no era un sueño y que acaba de perder la virginidad.

- Yo creía que estaba soñando...

- Pues te aseguro que participabas activamente. Si hubiera pensado que tú no... habría esperado a que fueras consciente. Lo siento... -Un poco perplejo.

Betty comprende que la cosa ya no tiene solución, y como lo estaba pasando muy, pero muy rico y el dolor ya ha pasado... se pone más colorada que un tomate maduro, se traga la vergüenza, y dice:

- Si quieres podemos seguir...

- Quieres terminar lo que habíamos empezado? -Él cada vez se sorprende más.

- Bueno, sé que lo interrumpí y no entiendo mucho de esto. Ahora no se puede volver a...? -Le pregunta con muchas dudas sobre el asunto.

- Sí, naturalmente, pero hay que caldear el ambientillo de nuevo. -Armando sonríe sin rastro de burla en su voz.- Empezamos con un besico, señora Mendoza?

- Key!

- Escucha, siento haber creído que estabas despierta. De verdad.

- Entiendo. Yo...me sentía muy bien. -Vuelve a ruborizarse.

- Pues sigamos. Tú no tienes que hacer nada, sólo deja que yo me encargue y disfruta. Bueno, puedes acariciarme si quieres... -Susurra al notar los dedos temblorosos de Betty en su pelo, su nuca, la curva de sus hombros...

El primer beso aviva los rescoldos de la hoguera que ardía unos minutos antes, y al poco vuelve la pasión con sorprendente rapidez.

Betty le rodea el cuello con los brazos y lo atrae más si es posible mientras le siente llenándola por completo, y poco después nota acercarse una oleada de placer incontrolable. Una explosión que sobrepasa los límites de su imaginación y aumenta cuando Armando empieza a mover las caderas.

Poco a poco esa sensación placentera va in crescendo en los dos hasta culminar en un increíble estallido de confeti de colores... o de estrellitas... o de fuegos artificiales...

Emocionada y profundamente complacida hunde la cabeza en el hueco del cuello de Armando y se pega a él con necesidad. A continuación le besa y acaricia con tal dulzura y entrega que logra impresionarle y romperle los esquemas preconcebidos.

Para él esta experiencia está siendo la mejor que ha vivido hasta ahora, sin comparación posible.

Infinitamente superior a lo que ha sentido nunca con la mejor de sus conquistas.

El matrimonio se ha consumado con sensaciones muy agradables y sorprendentes para los dos. Para Betty porque esperaba que la primera vez y, con él obligado por las circunstancias, iba a ser más bien brusca y fría.

Y para Armando porque al haberla conocido tan inteligente y feíta, ni se le había ocurrido pensar que pudiera ser dulce, tierna, cálida... y hasta apasionada.

Se duermen complacidos, y cuando empiezan a despertar bien entrada la mañana... se buscan, vuelven a hacer el amor y de nuevo los dos quedan muy satisfechos con la experiencia.

Se levantan tan tarde que directamente se saltan el desayuno, pero llaman a Camila y Juan para comer con ellos antes de que estos regresen a Bogotá.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






A continuación Armando entra al cuarto de baño, calibra la cantidad de agua que sale por el grifo y la temperatura, y entra a la bañera.

Aún se siente aturdido e inseguro por lo que ha sentido. Como si fuera él quien acabara de perder la virginidad.

Y es que sí la ha perdido, pero la del corazón. Mas se resiste a reconocerlo ante su yo más íntimo y se dice con cinismo:

- Estaría bueno que haya tenido que casarme para saber lo que es una buena sesión de sexo. Hasta me ha conmovido...

Después de tantas aventuras amorosas creía que no le quedaba nada por experimentar, pero estaba equivocado y ha sido toda una sorpresa encontrarse a merced de su propia pasión.

Esto no le ha pasado nunca, y no está nada tranquilo porque... no ha tenido suficiente!

Ha disfrutado más que en toda su vida y aún así no ha colmado su necesidad de ella.

Él al que no le gusta repetir...

Pero por qué Betty?

Se siente excitado de nuevo y echa la mano al grifo para bajar la temperatura del agua hasta quitársela de la cabeza.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Según Armando ha entrado al cuarto de baño, Betty enciende el móvil y llama a su casa.

Tiene dudas sobre si su padre contestará, porque está segura de que la habrá llamado muchas veces para encontrarse con que lo tenía apagado, pero se ve que al gruñón de don Hermes le puede más el amor de padre y contesta cuando le avisa la mucama.

- Aló, Beatriz Aurora, ya se dignó ponerse en contacto con su padre?

- Papá, le dejé una carta explicándole para que no se preocupase. La encontró?

- Claro que la encontré, pero me quedé todavía más intranquilo. Qué es eso de que va a casarse? Acaso no puede hacerlo en Bogotá?

- Es que nos queremos...

- Ya. Y quién es el afortunado que me separa de mi hija? Podía habérmele presentado.

Aparentemente todo un día sin noticias de su hija ha ablandado al buen hombre.

- Es... Armando Mendoza.

- El hijo de Roberto? Pero si es un mujeriego y un calavera! -Ha ido levantando la voz.- Se lo prohíbo!

Ser comprensivo le ha durado poco.

- Papá, ya ya nos hemos casado. Balbucea y traga saliva.- Ayer por la tarde.
... - Ya? -Perplejo.- Pero dónde les han casado tan rápido?

- En Las Vegas.

- En qué vegas? -Ni se imagina.

- En Las Vegas, en USA.

- Qué??? Donde los casinos esos???

- Sí.

- Pero si eso es Sodoma y Gomorra!

- Lamento que se disguste, papá, pero nosotros queríamos casarnos y como yo estaba segura de que usted se iba a oponer, pues...

- Pues decidió fugarse con ese bueno para nada. No me diga más!

- No diga eso de Armando.

A pesar de reconocer que Armando tiene bien ganado el apelativo, le duele que le llamen así.

- Pues ahora, hija mía, cuézase en su propio caldo. -Añade con gran severidad.- Sólo la permitiré regresar a casa cuando se divorcie de ese tipo. Y no vuelva a llamarme mientras siga con él.

- Pero, papá, escuche...

Al otro lado de la línea don Hermes ha colgado, y Betty sólo oye un zumbido continuo y monótono.

Tuuuuu...






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando vuelve al dormitorio con el albornoz negro del hotel, bastante relajado por la ducha fría, recién afeitado y oliendo a gloria.

- Te he dejado todo recogido y limpito para que no tengas queja de tu marido. -Lo dice sonriente, pero ensombrece la cara al ver a Betty.- Te ocurre algo?

- He llamado a mi padre para contarle.

- Y? No ha reaccionado como tú esperabas?

- Más bien ha reaccionado exactamente como yo me temía. -Dice Betty con tristeza.- Primero se ha sorprendido de que me hubiese escapado para casarme, ya que no me conocía novio alguno. Después su sorpresa y desagrado ha aumentado al saber que ya lo había hecho y... con quien.

- Así que mi suegro no tiene buen concepto de mí. -Comenta Armando con sorna levantando una ceja.

- No. -Con pesar.

- Bueno, tendré que demostrarle que no soy tan fiero como me pintan. Y luego? -La anima a seguir.

- Luego me ha dicho que no vuelva a llamarle ni a ir a casa mientras no me divorcie de ti y me ha colgado.

- Ya veo que tu papá es como Pancho Villa: chiquito pero matón. Qué carácter! Y con su única descendiente

- Siempre ha sido muy recto y autoritario.

- No te preocupes. Estoy pensando que si logramos reflotar rápido Ecomoda podremos pedir el divorcio muy pronto, en unos pocos meses, y así podrás regresar.

- No voy a volver a vivir bajo la autoridad de mi padre, Armando. -Le corta firme.- Creí que te había dejado claro que todo esto lo hago por independizarme.

- Key! Key! Lo olvidé. -Apaciguador.


Todavía sigue molesta por la conversación con su padre, pero decide mirar hacia delante ya que a don Hermes no hay quien lo cambie.

- Ahora voy a ducharme yo. -Dice cabizbaja dirigiéndose al baño.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Comen con Camila y Juan para agradecerles su compañía y apoyo, y despedirse de ellos ya que regresan a casa.

- Entonces, Armando, quieres que les cuente a nuestros padres lo de vuestra boda? Seguro que no prefieres decírselo personalmente?

- Es que no es para decírselo por teléfono.

- En eso estoy de acuerdo, pero...

- Mira, tú les explicas despacio, como tú sabes, y luego yo terminaré de contarles todos los detalles. Es que yo reconozco que les va a sorprender mucho que me haya dado la vena y me haya casado así, de pronto. Y seguro que tú lo suavizas.

- Lo que más les va a molestar es que no les hayas avisado.

- Yo sé, y lo siento.

- Ya, y me mandas a mí por delante como si fuera del cuerpo diplomático.

- Porfa... -Suplica marcando hoyuelos.- Hermanita...

Camila le apunta con el dedo índice.

- A mí no me pongas hoyuelos ni intentes liarme con malas artes que soy tu hermana, no una modelito. -Suspira.- Lo haré y me debes una, Armando. No lo olvides.

- Ja! Ja! No te preocupes, esposa. -Bromea Juan.- Betty y yo somos testigos.

Betty sonríe relajada porque se encuentra muy a gusto en compañía de la hermana y el cuñado de Armando.

- Ni más faltaba! -Entra en la conversación.- Yo me he enfrentado solita a mi padre hace un rato, y mi flamante marido pide ayuda.

Armando la mira sonriente y recita como si fuera don Hermes.

- Las buenas esposas son como mantas tupidas que tapan las imperfecciones del marido, y no como colchas de encaje que exponen al mundo sus faltas.

- Ja! Ja! Ja!

- Oj! Oj! Oj!

- Ja! Ja! Pero, Armando, de dónde sacas esa sentencia? -Pregunta el cuñado tras la carcajada general.

- Lo decía el abuelo Roberto cuando la abuela lo reñía por haber tomado un trago de más. Ja! Ja! No te acuerdas, Camila?

- Sí, claro que me acuerdo porque me hacía mucha gracia. Qué mañoso! Reconocía sus defectos pero no quería que la abuela los sacase a la luz.

- Lógico. -Con ironía.- Él quería mantener una buena imagen ante sus hijos y nietos. Ja, ja, ja!

Se siente muy feliz, y con una naturalidad que no sabe de donde le nace, echa un brazo sobre los hombros de su reciente esposa y la atrae hacia él para besarla con ternura.



CONTINUARÁ






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, m´hijitas. Al final tuvieron noche de bodas. Un poco especial, pero disfrutaron tanto que les sorprendió.

A ella porque no conocía al Armando cariñoso, y a él porque estar con ella le ha roto toditicos los esquemas por su ternura y entrega. Aysss...

Espero que os haya gustado. Besos a todas.
El es adorable. Gracias. Un beso
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Cata
Cata

September 28th, 2009, 6:48 pm #5


- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo VII.- Noche de bodas.



Ninguna circunstancia la perturba por la noche. No existe nada salvo la densa oscuridad, la cama mullida y la tranquilidad de un hotel de lujo.

Sólo cuando de madrugada el sueño se hace más ligero entreabre los ojos y, a la escasa luz que entra de la enorme avenida, ve con sorpresa que hay otra persona en la cama. Armando Mendoza, su marido.

Ve que está desnudo al menos de cintura para arriba, duerme boca abajo y rodea con sus fuertes brazos la almohada en que apoya la cabeza. Su expresión es mucho más suave que cuando está despierto. Tiene cerrados los duros ojos, y la boca relajada. Se ve sensual.

Cierra los párpados y se recuerda que ya es una mujer casada. Casada con Armando, el amor de su vida, y a pesar de que sabe que él no siente nada por ella, se propone aprovechar el tiempo que dure el matrimonio para disfrutar de su compañía. Siente algo parecido a la felicidad y con un suspiro vuelve a dormirse.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Sueña con él a menudo, casi todas las noches.

Sin embargo ninguno de sus sueños ha sido tan excitante como el que está teniendo esta noche.

Se abraza a él y le besa y acaricia con dulzura.

Están acostados en la cama y le oye hablarle divertido mientras la besa y empieza a quitarle la poca ropa que lleva.

Lo agradece porque siente mucho calor además de unas increíbles, desconocidas y novedosas sensaciones en determinadas partes de su cuerpo, pero no piensa abrir los ojos porque teme despertarse si lo hace.

No quiere despertar, todavía no. Antes quiere averiguar cuanto pueda acerca de lo que es hacer el amor.

Pero... eso es una tontería porque no puede soñar con algo que desconoce... Entonces, la ternura de esas manos que la acarician debe de ser fruto de su imaginación. Igual que el sabor embriagador de su lengua cuando se introduce con descaro en su boca. Está disfrutando demasiado y enrosca su lengua con la de él.

Ay, qué placer! Va a volverse loca de deseo de verdad! No! Un momento! De dónde ha salido eso? Eso que presiona contra ella?

Intenta salir del sueño y despertar, pero sigue recibiendo besos y se tranquiliza repitiéndose que sólo es un sueño.

Pero esa idea desaparece en cuanto llega el dolor. Un repentino y agudo dolor que la tensa de la cabeza a los pies y hace que le hinque las uñas en los hombros. Abre los ojos de golpe y se encuentra el rostro de Armando ante ella, levemente iluminado a la luz de la lamparita.

- Ya pasó. Tranquila. -Le dice tranquilizador al ver su mirada asustada.

- Ah! Qué hace usted?

- Cómo usted? Soy Armando, tu marido. Y estamos haciendo el amor. -La mira como si le hubiera dicho que viene de Júpiter y bastante molesto por la interrupción.

Betty comprende de golpe que no era un sueño y que acaba de perder la virginidad.

- Yo creía que estaba soñando...

- Pues te aseguro que participabas activamente. Si hubiera pensado que tú no... habría esperado a que fueras consciente. Lo siento... -Un poco perplejo.

Betty comprende que la cosa ya no tiene solución, y como lo estaba pasando muy, pero muy rico y el dolor ya ha pasado... se pone más colorada que un tomate maduro, se traga la vergüenza, y dice:

- Si quieres podemos seguir...

- Quieres terminar lo que habíamos empezado? -Él cada vez se sorprende más.

- Bueno, sé que lo interrumpí y no entiendo mucho de esto. Ahora no se puede volver a...? -Le pregunta con muchas dudas sobre el asunto.

- Sí, naturalmente, pero hay que caldear el ambientillo de nuevo. -Armando sonríe sin rastro de burla en su voz.- Empezamos con un besico, señora Mendoza?

- Key!

- Escucha, siento haber creído que estabas despierta. De verdad.

- Entiendo. Yo...me sentía muy bien. -Vuelve a ruborizarse.

- Pues sigamos. Tú no tienes que hacer nada, sólo deja que yo me encargue y disfruta. Bueno, puedes acariciarme si quieres... -Susurra al notar los dedos temblorosos de Betty en su pelo, su nuca, la curva de sus hombros...

El primer beso aviva los rescoldos de la hoguera que ardía unos minutos antes, y al poco vuelve la pasión con sorprendente rapidez.

Betty le rodea el cuello con los brazos y lo atrae más si es posible mientras le siente llenándola por completo, y poco después nota acercarse una oleada de placer incontrolable. Una explosión que sobrepasa los límites de su imaginación y aumenta cuando Armando empieza a mover las caderas.

Poco a poco esa sensación placentera va in crescendo en los dos hasta culminar en un increíble estallido de confeti de colores... o de estrellitas... o de fuegos artificiales...

Emocionada y profundamente complacida hunde la cabeza en el hueco del cuello de Armando y se pega a él con necesidad. A continuación le besa y acaricia con tal dulzura y entrega que logra impresionarle y romperle los esquemas preconcebidos.

Para él esta experiencia está siendo la mejor que ha vivido hasta ahora, sin comparación posible.

Infinitamente superior a lo que ha sentido nunca con la mejor de sus conquistas.

El matrimonio se ha consumado con sensaciones muy agradables y sorprendentes para los dos. Para Betty porque esperaba que la primera vez y, con él obligado por las circunstancias, iba a ser más bien brusca y fría.

Y para Armando porque al haberla conocido tan inteligente y feíta, ni se le había ocurrido pensar que pudiera ser dulce, tierna, cálida... y hasta apasionada.

Se duermen complacidos, y cuando empiezan a despertar bien entrada la mañana... se buscan, vuelven a hacer el amor y de nuevo los dos quedan muy satisfechos con la experiencia.

Se levantan tan tarde que directamente se saltan el desayuno, pero llaman a Camila y Juan para comer con ellos antes de que estos regresen a Bogotá.






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A continuación Armando entra al cuarto de baño, calibra la cantidad de agua que sale por el grifo y la temperatura, y entra a la bañera.

Aún se siente aturdido e inseguro por lo que ha sentido. Como si fuera él quien acabara de perder la virginidad.

Y es que sí la ha perdido, pero la del corazón. Mas se resiste a reconocerlo ante su yo más íntimo y se dice con cinismo:

- Estaría bueno que haya tenido que casarme para saber lo que es una buena sesión de sexo. Hasta me ha conmovido...

Después de tantas aventuras amorosas creía que no le quedaba nada por experimentar, pero estaba equivocado y ha sido toda una sorpresa encontrarse a merced de su propia pasión.

Esto no le ha pasado nunca, y no está nada tranquilo porque... no ha tenido suficiente!

Ha disfrutado más que en toda su vida y aún así no ha colmado su necesidad de ella.

Él al que no le gusta repetir...

Pero por qué Betty?

Se siente excitado de nuevo y echa la mano al grifo para bajar la temperatura del agua hasta quitársela de la cabeza.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Según Armando ha entrado al cuarto de baño, Betty enciende el móvil y llama a su casa.

Tiene dudas sobre si su padre contestará, porque está segura de que la habrá llamado muchas veces para encontrarse con que lo tenía apagado, pero se ve que al gruñón de don Hermes le puede más el amor de padre y contesta cuando le avisa la mucama.

- Aló, Beatriz Aurora, ya se dignó ponerse en contacto con su padre?

- Papá, le dejé una carta explicándole para que no se preocupase. La encontró?

- Claro que la encontré, pero me quedé todavía más intranquilo. Qué es eso de que va a casarse? Acaso no puede hacerlo en Bogotá?

- Es que nos queremos...

- Ya. Y quién es el afortunado que me separa de mi hija? Podía habérmele presentado.

Aparentemente todo un día sin noticias de su hija ha ablandado al buen hombre.

- Es... Armando Mendoza.

- El hijo de Roberto? Pero si es un mujeriego y un calavera! -Ha ido levantando la voz.- Se lo prohíbo!

Ser comprensivo le ha durado poco.

- Papá, ya ya nos hemos casado. Balbucea y traga saliva.- Ayer por la tarde.
... - Ya? -Perplejo.- Pero dónde les han casado tan rápido?

- En Las Vegas.

- En qué vegas? -Ni se imagina.

- En Las Vegas, en USA.

- Qué??? Donde los casinos esos???

- Sí.

- Pero si eso es Sodoma y Gomorra!

- Lamento que se disguste, papá, pero nosotros queríamos casarnos y como yo estaba segura de que usted se iba a oponer, pues...

- Pues decidió fugarse con ese bueno para nada. No me diga más!

- No diga eso de Armando.

A pesar de reconocer que Armando tiene bien ganado el apelativo, le duele que le llamen así.

- Pues ahora, hija mía, cuézase en su propio caldo. -Añade con gran severidad.- Sólo la permitiré regresar a casa cuando se divorcie de ese tipo. Y no vuelva a llamarme mientras siga con él.

- Pero, papá, escuche...

Al otro lado de la línea don Hermes ha colgado, y Betty sólo oye un zumbido continuo y monótono.

Tuuuuu...






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Armando vuelve al dormitorio con el albornoz negro del hotel, bastante relajado por la ducha fría, recién afeitado y oliendo a gloria.

- Te he dejado todo recogido y limpito para que no tengas queja de tu marido. -Lo dice sonriente, pero ensombrece la cara al ver a Betty.- Te ocurre algo?

- He llamado a mi padre para contarle.

- Y? No ha reaccionado como tú esperabas?

- Más bien ha reaccionado exactamente como yo me temía. -Dice Betty con tristeza.- Primero se ha sorprendido de que me hubiese escapado para casarme, ya que no me conocía novio alguno. Después su sorpresa y desagrado ha aumentado al saber que ya lo había hecho y... con quien.

- Así que mi suegro no tiene buen concepto de mí. -Comenta Armando con sorna levantando una ceja.

- No. -Con pesar.

- Bueno, tendré que demostrarle que no soy tan fiero como me pintan. Y luego? -La anima a seguir.

- Luego me ha dicho que no vuelva a llamarle ni a ir a casa mientras no me divorcie de ti y me ha colgado.

- Ya veo que tu papá es como Pancho Villa: chiquito pero matón. Qué carácter! Y con su única descendiente

- Siempre ha sido muy recto y autoritario.

- No te preocupes. Estoy pensando que si logramos reflotar rápido Ecomoda podremos pedir el divorcio muy pronto, en unos pocos meses, y así podrás regresar.

- No voy a volver a vivir bajo la autoridad de mi padre, Armando. -Le corta firme.- Creí que te había dejado claro que todo esto lo hago por independizarme.

- Key! Key! Lo olvidé. -Apaciguador.


Todavía sigue molesta por la conversación con su padre, pero decide mirar hacia delante ya que a don Hermes no hay quien lo cambie.

- Ahora voy a ducharme yo. -Dice cabizbaja dirigiéndose al baño.






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Comen con Camila y Juan para agradecerles su compañía y apoyo, y despedirse de ellos ya que regresan a casa.

- Entonces, Armando, quieres que les cuente a nuestros padres lo de vuestra boda? Seguro que no prefieres decírselo personalmente?

- Es que no es para decírselo por teléfono.

- En eso estoy de acuerdo, pero...

- Mira, tú les explicas despacio, como tú sabes, y luego yo terminaré de contarles todos los detalles. Es que yo reconozco que les va a sorprender mucho que me haya dado la vena y me haya casado así, de pronto. Y seguro que tú lo suavizas.

- Lo que más les va a molestar es que no les hayas avisado.

- Yo sé, y lo siento.

- Ya, y me mandas a mí por delante como si fuera del cuerpo diplomático.

- Porfa... -Suplica marcando hoyuelos.- Hermanita...

Camila le apunta con el dedo índice.

- A mí no me pongas hoyuelos ni intentes liarme con malas artes que soy tu hermana, no una modelito. -Suspira.- Lo haré y me debes una, Armando. No lo olvides.

- Ja! Ja! No te preocupes, esposa. -Bromea Juan.- Betty y yo somos testigos.

Betty sonríe relajada porque se encuentra muy a gusto en compañía de la hermana y el cuñado de Armando.

- Ni más faltaba! -Entra en la conversación.- Yo me he enfrentado solita a mi padre hace un rato, y mi flamante marido pide ayuda.

Armando la mira sonriente y recita como si fuera don Hermes.

- Las buenas esposas son como mantas tupidas que tapan las imperfecciones del marido, y no como colchas de encaje que exponen al mundo sus faltas.

- Ja! Ja! Ja!

- Oj! Oj! Oj!

- Ja! Ja! Pero, Armando, de dónde sacas esa sentencia? -Pregunta el cuñado tras la carcajada general.

- Lo decía el abuelo Roberto cuando la abuela lo reñía por haber tomado un trago de más. Ja! Ja! No te acuerdas, Camila?

- Sí, claro que me acuerdo porque me hacía mucha gracia. Qué mañoso! Reconocía sus defectos pero no quería que la abuela los sacase a la luz.

- Lógico. -Con ironía.- Él quería mantener una buena imagen ante sus hijos y nietos. Ja, ja, ja!

Se siente muy feliz, y con una naturalidad que no sabe de donde le nace, echa un brazo sobre los hombros de su reciente esposa y la atrae hacia él para besarla con ternura.



CONTINUARÁ






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Hola, m´hijitas. Al final tuvieron noche de bodas. Un poco especial, pero disfrutaron tanto que les sorprendió.

A ella porque no conocía al Armando cariñoso, y a él porque estar con ella le ha roto toditicos los esquemas por su ternura y entrega. Aysss...

Espero que os haya gustado. Besos a todas.
Me encantó esa noche de bodas tardía que empezó para Betty como si fuera un sueño. No podían empezar con mejor pie.

Me parece que ese matrimonio va a durar bastante más de lo previsto, algo así como toda la vida.

En cuanto al carcamal de don Hermes, que se entere de una vez que ya no puede tener a su hija bajo control, que ya es hora de que la pobre Betty haga su vida.

Besos,

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Fanarg
Fanarg

September 28th, 2009, 7:44 pm #6


- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo VII.- Noche de bodas.



Ninguna circunstancia la perturba por la noche. No existe nada salvo la densa oscuridad, la cama mullida y la tranquilidad de un hotel de lujo.

Sólo cuando de madrugada el sueño se hace más ligero entreabre los ojos y, a la escasa luz que entra de la enorme avenida, ve con sorpresa que hay otra persona en la cama. Armando Mendoza, su marido.

Ve que está desnudo al menos de cintura para arriba, duerme boca abajo y rodea con sus fuertes brazos la almohada en que apoya la cabeza. Su expresión es mucho más suave que cuando está despierto. Tiene cerrados los duros ojos, y la boca relajada. Se ve sensual.

Cierra los párpados y se recuerda que ya es una mujer casada. Casada con Armando, el amor de su vida, y a pesar de que sabe que él no siente nada por ella, se propone aprovechar el tiempo que dure el matrimonio para disfrutar de su compañía. Siente algo parecido a la felicidad y con un suspiro vuelve a dormirse.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Sueña con él a menudo, casi todas las noches.

Sin embargo ninguno de sus sueños ha sido tan excitante como el que está teniendo esta noche.

Se abraza a él y le besa y acaricia con dulzura.

Están acostados en la cama y le oye hablarle divertido mientras la besa y empieza a quitarle la poca ropa que lleva.

Lo agradece porque siente mucho calor además de unas increíbles, desconocidas y novedosas sensaciones en determinadas partes de su cuerpo, pero no piensa abrir los ojos porque teme despertarse si lo hace.

No quiere despertar, todavía no. Antes quiere averiguar cuanto pueda acerca de lo que es hacer el amor.

Pero... eso es una tontería porque no puede soñar con algo que desconoce... Entonces, la ternura de esas manos que la acarician debe de ser fruto de su imaginación. Igual que el sabor embriagador de su lengua cuando se introduce con descaro en su boca. Está disfrutando demasiado y enrosca su lengua con la de él.

Ay, qué placer! Va a volverse loca de deseo de verdad! No! Un momento! De dónde ha salido eso? Eso que presiona contra ella?

Intenta salir del sueño y despertar, pero sigue recibiendo besos y se tranquiliza repitiéndose que sólo es un sueño.

Pero esa idea desaparece en cuanto llega el dolor. Un repentino y agudo dolor que la tensa de la cabeza a los pies y hace que le hinque las uñas en los hombros. Abre los ojos de golpe y se encuentra el rostro de Armando ante ella, levemente iluminado a la luz de la lamparita.

- Ya pasó. Tranquila. -Le dice tranquilizador al ver su mirada asustada.

- Ah! Qué hace usted?

- Cómo usted? Soy Armando, tu marido. Y estamos haciendo el amor. -La mira como si le hubiera dicho que viene de Júpiter y bastante molesto por la interrupción.

Betty comprende de golpe que no era un sueño y que acaba de perder la virginidad.

- Yo creía que estaba soñando...

- Pues te aseguro que participabas activamente. Si hubiera pensado que tú no... habría esperado a que fueras consciente. Lo siento... -Un poco perplejo.

Betty comprende que la cosa ya no tiene solución, y como lo estaba pasando muy, pero muy rico y el dolor ya ha pasado... se pone más colorada que un tomate maduro, se traga la vergüenza, y dice:

- Si quieres podemos seguir...

- Quieres terminar lo que habíamos empezado? -Él cada vez se sorprende más.

- Bueno, sé que lo interrumpí y no entiendo mucho de esto. Ahora no se puede volver a...? -Le pregunta con muchas dudas sobre el asunto.

- Sí, naturalmente, pero hay que caldear el ambientillo de nuevo. -Armando sonríe sin rastro de burla en su voz.- Empezamos con un besico, señora Mendoza?

- Key!

- Escucha, siento haber creído que estabas despierta. De verdad.

- Entiendo. Yo...me sentía muy bien. -Vuelve a ruborizarse.

- Pues sigamos. Tú no tienes que hacer nada, sólo deja que yo me encargue y disfruta. Bueno, puedes acariciarme si quieres... -Susurra al notar los dedos temblorosos de Betty en su pelo, su nuca, la curva de sus hombros...

El primer beso aviva los rescoldos de la hoguera que ardía unos minutos antes, y al poco vuelve la pasión con sorprendente rapidez.

Betty le rodea el cuello con los brazos y lo atrae más si es posible mientras le siente llenándola por completo, y poco después nota acercarse una oleada de placer incontrolable. Una explosión que sobrepasa los límites de su imaginación y aumenta cuando Armando empieza a mover las caderas.

Poco a poco esa sensación placentera va in crescendo en los dos hasta culminar en un increíble estallido de confeti de colores... o de estrellitas... o de fuegos artificiales...

Emocionada y profundamente complacida hunde la cabeza en el hueco del cuello de Armando y se pega a él con necesidad. A continuación le besa y acaricia con tal dulzura y entrega que logra impresionarle y romperle los esquemas preconcebidos.

Para él esta experiencia está siendo la mejor que ha vivido hasta ahora, sin comparación posible.

Infinitamente superior a lo que ha sentido nunca con la mejor de sus conquistas.

El matrimonio se ha consumado con sensaciones muy agradables y sorprendentes para los dos. Para Betty porque esperaba que la primera vez y, con él obligado por las circunstancias, iba a ser más bien brusca y fría.

Y para Armando porque al haberla conocido tan inteligente y feíta, ni se le había ocurrido pensar que pudiera ser dulce, tierna, cálida... y hasta apasionada.

Se duermen complacidos, y cuando empiezan a despertar bien entrada la mañana... se buscan, vuelven a hacer el amor y de nuevo los dos quedan muy satisfechos con la experiencia.

Se levantan tan tarde que directamente se saltan el desayuno, pero llaman a Camila y Juan para comer con ellos antes de que estos regresen a Bogotá.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






A continuación Armando entra al cuarto de baño, calibra la cantidad de agua que sale por el grifo y la temperatura, y entra a la bañera.

Aún se siente aturdido e inseguro por lo que ha sentido. Como si fuera él quien acabara de perder la virginidad.

Y es que sí la ha perdido, pero la del corazón. Mas se resiste a reconocerlo ante su yo más íntimo y se dice con cinismo:

- Estaría bueno que haya tenido que casarme para saber lo que es una buena sesión de sexo. Hasta me ha conmovido...

Después de tantas aventuras amorosas creía que no le quedaba nada por experimentar, pero estaba equivocado y ha sido toda una sorpresa encontrarse a merced de su propia pasión.

Esto no le ha pasado nunca, y no está nada tranquilo porque... no ha tenido suficiente!

Ha disfrutado más que en toda su vida y aún así no ha colmado su necesidad de ella.

Él al que no le gusta repetir...

Pero por qué Betty?

Se siente excitado de nuevo y echa la mano al grifo para bajar la temperatura del agua hasta quitársela de la cabeza.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Según Armando ha entrado al cuarto de baño, Betty enciende el móvil y llama a su casa.

Tiene dudas sobre si su padre contestará, porque está segura de que la habrá llamado muchas veces para encontrarse con que lo tenía apagado, pero se ve que al gruñón de don Hermes le puede más el amor de padre y contesta cuando le avisa la mucama.

- Aló, Beatriz Aurora, ya se dignó ponerse en contacto con su padre?

- Papá, le dejé una carta explicándole para que no se preocupase. La encontró?

- Claro que la encontré, pero me quedé todavía más intranquilo. Qué es eso de que va a casarse? Acaso no puede hacerlo en Bogotá?

- Es que nos queremos...

- Ya. Y quién es el afortunado que me separa de mi hija? Podía habérmele presentado.

Aparentemente todo un día sin noticias de su hija ha ablandado al buen hombre.

- Es... Armando Mendoza.

- El hijo de Roberto? Pero si es un mujeriego y un calavera! -Ha ido levantando la voz.- Se lo prohíbo!

Ser comprensivo le ha durado poco.

- Papá, ya ya nos hemos casado. Balbucea y traga saliva.- Ayer por la tarde.
... - Ya? -Perplejo.- Pero dónde les han casado tan rápido?

- En Las Vegas.

- En qué vegas? -Ni se imagina.

- En Las Vegas, en USA.

- Qué??? Donde los casinos esos???

- Sí.

- Pero si eso es Sodoma y Gomorra!

- Lamento que se disguste, papá, pero nosotros queríamos casarnos y como yo estaba segura de que usted se iba a oponer, pues...

- Pues decidió fugarse con ese bueno para nada. No me diga más!

- No diga eso de Armando.

A pesar de reconocer que Armando tiene bien ganado el apelativo, le duele que le llamen así.

- Pues ahora, hija mía, cuézase en su propio caldo. -Añade con gran severidad.- Sólo la permitiré regresar a casa cuando se divorcie de ese tipo. Y no vuelva a llamarme mientras siga con él.

- Pero, papá, escuche...

Al otro lado de la línea don Hermes ha colgado, y Betty sólo oye un zumbido continuo y monótono.

Tuuuuu...






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando vuelve al dormitorio con el albornoz negro del hotel, bastante relajado por la ducha fría, recién afeitado y oliendo a gloria.

- Te he dejado todo recogido y limpito para que no tengas queja de tu marido. -Lo dice sonriente, pero ensombrece la cara al ver a Betty.- Te ocurre algo?

- He llamado a mi padre para contarle.

- Y? No ha reaccionado como tú esperabas?

- Más bien ha reaccionado exactamente como yo me temía. -Dice Betty con tristeza.- Primero se ha sorprendido de que me hubiese escapado para casarme, ya que no me conocía novio alguno. Después su sorpresa y desagrado ha aumentado al saber que ya lo había hecho y... con quien.

- Así que mi suegro no tiene buen concepto de mí. -Comenta Armando con sorna levantando una ceja.

- No. -Con pesar.

- Bueno, tendré que demostrarle que no soy tan fiero como me pintan. Y luego? -La anima a seguir.

- Luego me ha dicho que no vuelva a llamarle ni a ir a casa mientras no me divorcie de ti y me ha colgado.

- Ya veo que tu papá es como Pancho Villa: chiquito pero matón. Qué carácter! Y con su única descendiente

- Siempre ha sido muy recto y autoritario.

- No te preocupes. Estoy pensando que si logramos reflotar rápido Ecomoda podremos pedir el divorcio muy pronto, en unos pocos meses, y así podrás regresar.

- No voy a volver a vivir bajo la autoridad de mi padre, Armando. -Le corta firme.- Creí que te había dejado claro que todo esto lo hago por independizarme.

- Key! Key! Lo olvidé. -Apaciguador.


Todavía sigue molesta por la conversación con su padre, pero decide mirar hacia delante ya que a don Hermes no hay quien lo cambie.

- Ahora voy a ducharme yo. -Dice cabizbaja dirigiéndose al baño.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Comen con Camila y Juan para agradecerles su compañía y apoyo, y despedirse de ellos ya que regresan a casa.

- Entonces, Armando, quieres que les cuente a nuestros padres lo de vuestra boda? Seguro que no prefieres decírselo personalmente?

- Es que no es para decírselo por teléfono.

- En eso estoy de acuerdo, pero...

- Mira, tú les explicas despacio, como tú sabes, y luego yo terminaré de contarles todos los detalles. Es que yo reconozco que les va a sorprender mucho que me haya dado la vena y me haya casado así, de pronto. Y seguro que tú lo suavizas.

- Lo que más les va a molestar es que no les hayas avisado.

- Yo sé, y lo siento.

- Ya, y me mandas a mí por delante como si fuera del cuerpo diplomático.

- Porfa... -Suplica marcando hoyuelos.- Hermanita...

Camila le apunta con el dedo índice.

- A mí no me pongas hoyuelos ni intentes liarme con malas artes que soy tu hermana, no una modelito. -Suspira.- Lo haré y me debes una, Armando. No lo olvides.

- Ja! Ja! No te preocupes, esposa. -Bromea Juan.- Betty y yo somos testigos.

Betty sonríe relajada porque se encuentra muy a gusto en compañía de la hermana y el cuñado de Armando.

- Ni más faltaba! -Entra en la conversación.- Yo me he enfrentado solita a mi padre hace un rato, y mi flamante marido pide ayuda.

Armando la mira sonriente y recita como si fuera don Hermes.

- Las buenas esposas son como mantas tupidas que tapan las imperfecciones del marido, y no como colchas de encaje que exponen al mundo sus faltas.

- Ja! Ja! Ja!

- Oj! Oj! Oj!

- Ja! Ja! Pero, Armando, de dónde sacas esa sentencia? -Pregunta el cuñado tras la carcajada general.

- Lo decía el abuelo Roberto cuando la abuela lo reñía por haber tomado un trago de más. Ja! Ja! No te acuerdas, Camila?

- Sí, claro que me acuerdo porque me hacía mucha gracia. Qué mañoso! Reconocía sus defectos pero no quería que la abuela los sacase a la luz.

- Lógico. -Con ironía.- Él quería mantener una buena imagen ante sus hijos y nietos. Ja, ja, ja!

Se siente muy feliz, y con una naturalidad que no sabe de donde le nace, echa un brazo sobre los hombros de su reciente esposa y la atrae hacia él para besarla con ternura.



CONTINUARÁ






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Hola, m´hijitas. Al final tuvieron noche de bodas. Un poco especial, pero disfrutaron tanto que les sorprendió.

A ella porque no conocía al Armando cariñoso, y a él porque estar con ella le ha roto toditicos los esquemas por su ternura y entrega. Aysss...

Espero que os haya gustado. Besos a todas.
Si espera que su hija se divorcie para volver a verla, pues que espere sentado, porque de parado se va a cansar.
Lo único que te pido es que no la embaraces enseguida, tal vez al año o dos de casados, estaría bueno.
Veamos como sigue que está intrigante.
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Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

September 28th, 2009, 8:44 pm #7


- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo VII.- Noche de bodas.



Ninguna circunstancia la perturba por la noche. No existe nada salvo la densa oscuridad, la cama mullida y la tranquilidad de un hotel de lujo.

Sólo cuando de madrugada el sueño se hace más ligero entreabre los ojos y, a la escasa luz que entra de la enorme avenida, ve con sorpresa que hay otra persona en la cama. Armando Mendoza, su marido.

Ve que está desnudo al menos de cintura para arriba, duerme boca abajo y rodea con sus fuertes brazos la almohada en que apoya la cabeza. Su expresión es mucho más suave que cuando está despierto. Tiene cerrados los duros ojos, y la boca relajada. Se ve sensual.

Cierra los párpados y se recuerda que ya es una mujer casada. Casada con Armando, el amor de su vida, y a pesar de que sabe que él no siente nada por ella, se propone aprovechar el tiempo que dure el matrimonio para disfrutar de su compañía. Siente algo parecido a la felicidad y con un suspiro vuelve a dormirse.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Sueña con él a menudo, casi todas las noches.

Sin embargo ninguno de sus sueños ha sido tan excitante como el que está teniendo esta noche.

Se abraza a él y le besa y acaricia con dulzura.

Están acostados en la cama y le oye hablarle divertido mientras la besa y empieza a quitarle la poca ropa que lleva.

Lo agradece porque siente mucho calor además de unas increíbles, desconocidas y novedosas sensaciones en determinadas partes de su cuerpo, pero no piensa abrir los ojos porque teme despertarse si lo hace.

No quiere despertar, todavía no. Antes quiere averiguar cuanto pueda acerca de lo que es hacer el amor.

Pero... eso es una tontería porque no puede soñar con algo que desconoce... Entonces, la ternura de esas manos que la acarician debe de ser fruto de su imaginación. Igual que el sabor embriagador de su lengua cuando se introduce con descaro en su boca. Está disfrutando demasiado y enrosca su lengua con la de él.

Ay, qué placer! Va a volverse loca de deseo de verdad! No! Un momento! De dónde ha salido eso? Eso que presiona contra ella?

Intenta salir del sueño y despertar, pero sigue recibiendo besos y se tranquiliza repitiéndose que sólo es un sueño.

Pero esa idea desaparece en cuanto llega el dolor. Un repentino y agudo dolor que la tensa de la cabeza a los pies y hace que le hinque las uñas en los hombros. Abre los ojos de golpe y se encuentra el rostro de Armando ante ella, levemente iluminado a la luz de la lamparita.

- Ya pasó. Tranquila. -Le dice tranquilizador al ver su mirada asustada.

- Ah! Qué hace usted?

- Cómo usted? Soy Armando, tu marido. Y estamos haciendo el amor. -La mira como si le hubiera dicho que viene de Júpiter y bastante molesto por la interrupción.

Betty comprende de golpe que no era un sueño y que acaba de perder la virginidad.

- Yo creía que estaba soñando...

- Pues te aseguro que participabas activamente. Si hubiera pensado que tú no... habría esperado a que fueras consciente. Lo siento... -Un poco perplejo.

Betty comprende que la cosa ya no tiene solución, y como lo estaba pasando muy, pero muy rico y el dolor ya ha pasado... se pone más colorada que un tomate maduro, se traga la vergüenza, y dice:

- Si quieres podemos seguir...

- Quieres terminar lo que habíamos empezado? -Él cada vez se sorprende más.

- Bueno, sé que lo interrumpí y no entiendo mucho de esto. Ahora no se puede volver a...? -Le pregunta con muchas dudas sobre el asunto.

- Sí, naturalmente, pero hay que caldear el ambientillo de nuevo. -Armando sonríe sin rastro de burla en su voz.- Empezamos con un besico, señora Mendoza?

- Key!

- Escucha, siento haber creído que estabas despierta. De verdad.

- Entiendo. Yo...me sentía muy bien. -Vuelve a ruborizarse.

- Pues sigamos. Tú no tienes que hacer nada, sólo deja que yo me encargue y disfruta. Bueno, puedes acariciarme si quieres... -Susurra al notar los dedos temblorosos de Betty en su pelo, su nuca, la curva de sus hombros...

El primer beso aviva los rescoldos de la hoguera que ardía unos minutos antes, y al poco vuelve la pasión con sorprendente rapidez.

Betty le rodea el cuello con los brazos y lo atrae más si es posible mientras le siente llenándola por completo, y poco después nota acercarse una oleada de placer incontrolable. Una explosión que sobrepasa los límites de su imaginación y aumenta cuando Armando empieza a mover las caderas.

Poco a poco esa sensación placentera va in crescendo en los dos hasta culminar en un increíble estallido de confeti de colores... o de estrellitas... o de fuegos artificiales...

Emocionada y profundamente complacida hunde la cabeza en el hueco del cuello de Armando y se pega a él con necesidad. A continuación le besa y acaricia con tal dulzura y entrega que logra impresionarle y romperle los esquemas preconcebidos.

Para él esta experiencia está siendo la mejor que ha vivido hasta ahora, sin comparación posible.

Infinitamente superior a lo que ha sentido nunca con la mejor de sus conquistas.

El matrimonio se ha consumado con sensaciones muy agradables y sorprendentes para los dos. Para Betty porque esperaba que la primera vez y, con él obligado por las circunstancias, iba a ser más bien brusca y fría.

Y para Armando porque al haberla conocido tan inteligente y feíta, ni se le había ocurrido pensar que pudiera ser dulce, tierna, cálida... y hasta apasionada.

Se duermen complacidos, y cuando empiezan a despertar bien entrada la mañana... se buscan, vuelven a hacer el amor y de nuevo los dos quedan muy satisfechos con la experiencia.

Se levantan tan tarde que directamente se saltan el desayuno, pero llaman a Camila y Juan para comer con ellos antes de que estos regresen a Bogotá.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






A continuación Armando entra al cuarto de baño, calibra la cantidad de agua que sale por el grifo y la temperatura, y entra a la bañera.

Aún se siente aturdido e inseguro por lo que ha sentido. Como si fuera él quien acabara de perder la virginidad.

Y es que sí la ha perdido, pero la del corazón. Mas se resiste a reconocerlo ante su yo más íntimo y se dice con cinismo:

- Estaría bueno que haya tenido que casarme para saber lo que es una buena sesión de sexo. Hasta me ha conmovido...

Después de tantas aventuras amorosas creía que no le quedaba nada por experimentar, pero estaba equivocado y ha sido toda una sorpresa encontrarse a merced de su propia pasión.

Esto no le ha pasado nunca, y no está nada tranquilo porque... no ha tenido suficiente!

Ha disfrutado más que en toda su vida y aún así no ha colmado su necesidad de ella.

Él al que no le gusta repetir...

Pero por qué Betty?

Se siente excitado de nuevo y echa la mano al grifo para bajar la temperatura del agua hasta quitársela de la cabeza.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Según Armando ha entrado al cuarto de baño, Betty enciende el móvil y llama a su casa.

Tiene dudas sobre si su padre contestará, porque está segura de que la habrá llamado muchas veces para encontrarse con que lo tenía apagado, pero se ve que al gruñón de don Hermes le puede más el amor de padre y contesta cuando le avisa la mucama.

- Aló, Beatriz Aurora, ya se dignó ponerse en contacto con su padre?

- Papá, le dejé una carta explicándole para que no se preocupase. La encontró?

- Claro que la encontré, pero me quedé todavía más intranquilo. Qué es eso de que va a casarse? Acaso no puede hacerlo en Bogotá?

- Es que nos queremos...

- Ya. Y quién es el afortunado que me separa de mi hija? Podía habérmele presentado.

Aparentemente todo un día sin noticias de su hija ha ablandado al buen hombre.

- Es... Armando Mendoza.

- El hijo de Roberto? Pero si es un mujeriego y un calavera! -Ha ido levantando la voz.- Se lo prohíbo!

Ser comprensivo le ha durado poco.

- Papá, ya ya nos hemos casado. Balbucea y traga saliva.- Ayer por la tarde.
... - Ya? -Perplejo.- Pero dónde les han casado tan rápido?

- En Las Vegas.

- En qué vegas? -Ni se imagina.

- En Las Vegas, en USA.

- Qué??? Donde los casinos esos???

- Sí.

- Pero si eso es Sodoma y Gomorra!

- Lamento que se disguste, papá, pero nosotros queríamos casarnos y como yo estaba segura de que usted se iba a oponer, pues...

- Pues decidió fugarse con ese bueno para nada. No me diga más!

- No diga eso de Armando.

A pesar de reconocer que Armando tiene bien ganado el apelativo, le duele que le llamen así.

- Pues ahora, hija mía, cuézase en su propio caldo. -Añade con gran severidad.- Sólo la permitiré regresar a casa cuando se divorcie de ese tipo. Y no vuelva a llamarme mientras siga con él.

- Pero, papá, escuche...

Al otro lado de la línea don Hermes ha colgado, y Betty sólo oye un zumbido continuo y monótono.

Tuuuuu...






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Armando vuelve al dormitorio con el albornoz negro del hotel, bastante relajado por la ducha fría, recién afeitado y oliendo a gloria.

- Te he dejado todo recogido y limpito para que no tengas queja de tu marido. -Lo dice sonriente, pero ensombrece la cara al ver a Betty.- Te ocurre algo?

- He llamado a mi padre para contarle.

- Y? No ha reaccionado como tú esperabas?

- Más bien ha reaccionado exactamente como yo me temía. -Dice Betty con tristeza.- Primero se ha sorprendido de que me hubiese escapado para casarme, ya que no me conocía novio alguno. Después su sorpresa y desagrado ha aumentado al saber que ya lo había hecho y... con quien.

- Así que mi suegro no tiene buen concepto de mí. -Comenta Armando con sorna levantando una ceja.

- No. -Con pesar.

- Bueno, tendré que demostrarle que no soy tan fiero como me pintan. Y luego? -La anima a seguir.

- Luego me ha dicho que no vuelva a llamarle ni a ir a casa mientras no me divorcie de ti y me ha colgado.

- Ya veo que tu papá es como Pancho Villa: chiquito pero matón. Qué carácter! Y con su única descendiente

- Siempre ha sido muy recto y autoritario.

- No te preocupes. Estoy pensando que si logramos reflotar rápido Ecomoda podremos pedir el divorcio muy pronto, en unos pocos meses, y así podrás regresar.

- No voy a volver a vivir bajo la autoridad de mi padre, Armando. -Le corta firme.- Creí que te había dejado claro que todo esto lo hago por independizarme.

- Key! Key! Lo olvidé. -Apaciguador.


Todavía sigue molesta por la conversación con su padre, pero decide mirar hacia delante ya que a don Hermes no hay quien lo cambie.

- Ahora voy a ducharme yo. -Dice cabizbaja dirigiéndose al baño.






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Comen con Camila y Juan para agradecerles su compañía y apoyo, y despedirse de ellos ya que regresan a casa.

- Entonces, Armando, quieres que les cuente a nuestros padres lo de vuestra boda? Seguro que no prefieres decírselo personalmente?

- Es que no es para decírselo por teléfono.

- En eso estoy de acuerdo, pero...

- Mira, tú les explicas despacio, como tú sabes, y luego yo terminaré de contarles todos los detalles. Es que yo reconozco que les va a sorprender mucho que me haya dado la vena y me haya casado así, de pronto. Y seguro que tú lo suavizas.

- Lo que más les va a molestar es que no les hayas avisado.

- Yo sé, y lo siento.

- Ya, y me mandas a mí por delante como si fuera del cuerpo diplomático.

- Porfa... -Suplica marcando hoyuelos.- Hermanita...

Camila le apunta con el dedo índice.

- A mí no me pongas hoyuelos ni intentes liarme con malas artes que soy tu hermana, no una modelito. -Suspira.- Lo haré y me debes una, Armando. No lo olvides.

- Ja! Ja! No te preocupes, esposa. -Bromea Juan.- Betty y yo somos testigos.

Betty sonríe relajada porque se encuentra muy a gusto en compañía de la hermana y el cuñado de Armando.

- Ni más faltaba! -Entra en la conversación.- Yo me he enfrentado solita a mi padre hace un rato, y mi flamante marido pide ayuda.

Armando la mira sonriente y recita como si fuera don Hermes.

- Las buenas esposas son como mantas tupidas que tapan las imperfecciones del marido, y no como colchas de encaje que exponen al mundo sus faltas.

- Ja! Ja! Ja!

- Oj! Oj! Oj!

- Ja! Ja! Pero, Armando, de dónde sacas esa sentencia? -Pregunta el cuñado tras la carcajada general.

- Lo decía el abuelo Roberto cuando la abuela lo reñía por haber tomado un trago de más. Ja! Ja! No te acuerdas, Camila?

- Sí, claro que me acuerdo porque me hacía mucha gracia. Qué mañoso! Reconocía sus defectos pero no quería que la abuela los sacase a la luz.

- Lógico. -Con ironía.- Él quería mantener una buena imagen ante sus hijos y nietos. Ja, ja, ja!

Se siente muy feliz, y con una naturalidad que no sabe de donde le nace, echa un brazo sobre los hombros de su reciente esposa y la atrae hacia él para besarla con ternura.



CONTINUARÁ






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Hola, m´hijitas. Al final tuvieron noche de bodas. Un poco especial, pero disfrutaron tanto que les sorprendió.

A ella porque no conocía al Armando cariñoso, y a él porque estar con ella le ha roto toditicos los esquemas por su ternura y entrega. Aysss...

Espero que os haya gustado. Besos a todas.
Es el amor y este sentimiento no solo lo tiene Betty, porque Armando ya esta más que colado por su flamante mujercita.

La noche de bodas ha sido como un sueño, y si no que se lo digan a Betty que se lo ha pasado de lujo. Nos gustó mucho el capítulo y nos encanta como se va desarrollando la historia. Besos
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Joined: May 15th, 2005, 8:23 pm

September 29th, 2009, 1:46 am #8


- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Capítulo VII.- Noche de bodas.



Ninguna circunstancia la perturba por la noche. No existe nada salvo la densa oscuridad, la cama mullida y la tranquilidad de un hotel de lujo.

Sólo cuando de madrugada el sueño se hace más ligero entreabre los ojos y, a la escasa luz que entra de la enorme avenida, ve con sorpresa que hay otra persona en la cama. Armando Mendoza, su marido.

Ve que está desnudo al menos de cintura para arriba, duerme boca abajo y rodea con sus fuertes brazos la almohada en que apoya la cabeza. Su expresión es mucho más suave que cuando está despierto. Tiene cerrados los duros ojos, y la boca relajada. Se ve sensual.

Cierra los párpados y se recuerda que ya es una mujer casada. Casada con Armando, el amor de su vida, y a pesar de que sabe que él no siente nada por ella, se propone aprovechar el tiempo que dure el matrimonio para disfrutar de su compañía. Siente algo parecido a la felicidad y con un suspiro vuelve a dormirse.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Sueña con él a menudo, casi todas las noches.

Sin embargo ninguno de sus sueños ha sido tan excitante como el que está teniendo esta noche.

Se abraza a él y le besa y acaricia con dulzura.

Están acostados en la cama y le oye hablarle divertido mientras la besa y empieza a quitarle la poca ropa que lleva.

Lo agradece porque siente mucho calor además de unas increíbles, desconocidas y novedosas sensaciones en determinadas partes de su cuerpo, pero no piensa abrir los ojos porque teme despertarse si lo hace.

No quiere despertar, todavía no. Antes quiere averiguar cuanto pueda acerca de lo que es hacer el amor.

Pero... eso es una tontería porque no puede soñar con algo que desconoce... Entonces, la ternura de esas manos que la acarician debe de ser fruto de su imaginación. Igual que el sabor embriagador de su lengua cuando se introduce con descaro en su boca. Está disfrutando demasiado y enrosca su lengua con la de él.

Ay, qué placer! Va a volverse loca de deseo de verdad! No! Un momento! De dónde ha salido eso? Eso que presiona contra ella?

Intenta salir del sueño y despertar, pero sigue recibiendo besos y se tranquiliza repitiéndose que sólo es un sueño.

Pero esa idea desaparece en cuanto llega el dolor. Un repentino y agudo dolor que la tensa de la cabeza a los pies y hace que le hinque las uñas en los hombros. Abre los ojos de golpe y se encuentra el rostro de Armando ante ella, levemente iluminado a la luz de la lamparita.

- Ya pasó. Tranquila. -Le dice tranquilizador al ver su mirada asustada.

- Ah! Qué hace usted?

- Cómo usted? Soy Armando, tu marido. Y estamos haciendo el amor. -La mira como si le hubiera dicho que viene de Júpiter y bastante molesto por la interrupción.

Betty comprende de golpe que no era un sueño y que acaba de perder la virginidad.

- Yo creía que estaba soñando...

- Pues te aseguro que participabas activamente. Si hubiera pensado que tú no... habría esperado a que fueras consciente. Lo siento... -Un poco perplejo.

Betty comprende que la cosa ya no tiene solución, y como lo estaba pasando muy, pero muy rico y el dolor ya ha pasado... se pone más colorada que un tomate maduro, se traga la vergüenza, y dice:

- Si quieres podemos seguir...

- Quieres terminar lo que habíamos empezado? -Él cada vez se sorprende más.

- Bueno, sé que lo interrumpí y no entiendo mucho de esto. Ahora no se puede volver a...? -Le pregunta con muchas dudas sobre el asunto.

- Sí, naturalmente, pero hay que caldear el ambientillo de nuevo. -Armando sonríe sin rastro de burla en su voz.- Empezamos con un besico, señora Mendoza?

- Key!

- Escucha, siento haber creído que estabas despierta. De verdad.

- Entiendo. Yo...me sentía muy bien. -Vuelve a ruborizarse.

- Pues sigamos. Tú no tienes que hacer nada, sólo deja que yo me encargue y disfruta. Bueno, puedes acariciarme si quieres... -Susurra al notar los dedos temblorosos de Betty en su pelo, su nuca, la curva de sus hombros...

El primer beso aviva los rescoldos de la hoguera que ardía unos minutos antes, y al poco vuelve la pasión con sorprendente rapidez.

Betty le rodea el cuello con los brazos y lo atrae más si es posible mientras le siente llenándola por completo, y poco después nota acercarse una oleada de placer incontrolable. Una explosión que sobrepasa los límites de su imaginación y aumenta cuando Armando empieza a mover las caderas.

Poco a poco esa sensación placentera va in crescendo en los dos hasta culminar en un increíble estallido de confeti de colores... o de estrellitas... o de fuegos artificiales...

Emocionada y profundamente complacida hunde la cabeza en el hueco del cuello de Armando y se pega a él con necesidad. A continuación le besa y acaricia con tal dulzura y entrega que logra impresionarle y romperle los esquemas preconcebidos.

Para él esta experiencia está siendo la mejor que ha vivido hasta ahora, sin comparación posible.

Infinitamente superior a lo que ha sentido nunca con la mejor de sus conquistas.

El matrimonio se ha consumado con sensaciones muy agradables y sorprendentes para los dos. Para Betty porque esperaba que la primera vez y, con él obligado por las circunstancias, iba a ser más bien brusca y fría.

Y para Armando porque al haberla conocido tan inteligente y feíta, ni se le había ocurrido pensar que pudiera ser dulce, tierna, cálida... y hasta apasionada.

Se duermen complacidos, y cuando empiezan a despertar bien entrada la mañana... se buscan, vuelven a hacer el amor y de nuevo los dos quedan muy satisfechos con la experiencia.

Se levantan tan tarde que directamente se saltan el desayuno, pero llaman a Camila y Juan para comer con ellos antes de que estos regresen a Bogotá.






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A continuación Armando entra al cuarto de baño, calibra la cantidad de agua que sale por el grifo y la temperatura, y entra a la bañera.

Aún se siente aturdido e inseguro por lo que ha sentido. Como si fuera él quien acabara de perder la virginidad.

Y es que sí la ha perdido, pero la del corazón. Mas se resiste a reconocerlo ante su yo más íntimo y se dice con cinismo:

- Estaría bueno que haya tenido que casarme para saber lo que es una buena sesión de sexo. Hasta me ha conmovido...

Después de tantas aventuras amorosas creía que no le quedaba nada por experimentar, pero estaba equivocado y ha sido toda una sorpresa encontrarse a merced de su propia pasión.

Esto no le ha pasado nunca, y no está nada tranquilo porque... no ha tenido suficiente!

Ha disfrutado más que en toda su vida y aún así no ha colmado su necesidad de ella.

Él al que no le gusta repetir...

Pero por qué Betty?

Se siente excitado de nuevo y echa la mano al grifo para bajar la temperatura del agua hasta quitársela de la cabeza.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Según Armando ha entrado al cuarto de baño, Betty enciende el móvil y llama a su casa.

Tiene dudas sobre si su padre contestará, porque está segura de que la habrá llamado muchas veces para encontrarse con que lo tenía apagado, pero se ve que al gruñón de don Hermes le puede más el amor de padre y contesta cuando le avisa la mucama.

- Aló, Beatriz Aurora, ya se dignó ponerse en contacto con su padre?

- Papá, le dejé una carta explicándole para que no se preocupase. La encontró?

- Claro que la encontré, pero me quedé todavía más intranquilo. Qué es eso de que va a casarse? Acaso no puede hacerlo en Bogotá?

- Es que nos queremos...

- Ya. Y quién es el afortunado que me separa de mi hija? Podía habérmele presentado.

Aparentemente todo un día sin noticias de su hija ha ablandado al buen hombre.

- Es... Armando Mendoza.

- El hijo de Roberto? Pero si es un mujeriego y un calavera! -Ha ido levantando la voz.- Se lo prohíbo!

Ser comprensivo le ha durado poco.

- Papá, ya ya nos hemos casado. Balbucea y traga saliva.- Ayer por la tarde.
... - Ya? -Perplejo.- Pero dónde les han casado tan rápido?

- En Las Vegas.

- En qué vegas? -Ni se imagina.

- En Las Vegas, en USA.

- Qué??? Donde los casinos esos???

- Sí.

- Pero si eso es Sodoma y Gomorra!

- Lamento que se disguste, papá, pero nosotros queríamos casarnos y como yo estaba segura de que usted se iba a oponer, pues...

- Pues decidió fugarse con ese bueno para nada. No me diga más!

- No diga eso de Armando.

A pesar de reconocer que Armando tiene bien ganado el apelativo, le duele que le llamen así.

- Pues ahora, hija mía, cuézase en su propio caldo. -Añade con gran severidad.- Sólo la permitiré regresar a casa cuando se divorcie de ese tipo. Y no vuelva a llamarme mientras siga con él.

- Pero, papá, escuche...

Al otro lado de la línea don Hermes ha colgado, y Betty sólo oye un zumbido continuo y monótono.

Tuuuuu...






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Armando vuelve al dormitorio con el albornoz negro del hotel, bastante relajado por la ducha fría, recién afeitado y oliendo a gloria.

- Te he dejado todo recogido y limpito para que no tengas queja de tu marido. -Lo dice sonriente, pero ensombrece la cara al ver a Betty.- Te ocurre algo?

- He llamado a mi padre para contarle.

- Y? No ha reaccionado como tú esperabas?

- Más bien ha reaccionado exactamente como yo me temía. -Dice Betty con tristeza.- Primero se ha sorprendido de que me hubiese escapado para casarme, ya que no me conocía novio alguno. Después su sorpresa y desagrado ha aumentado al saber que ya lo había hecho y... con quien.

- Así que mi suegro no tiene buen concepto de mí. -Comenta Armando con sorna levantando una ceja.

- No. -Con pesar.

- Bueno, tendré que demostrarle que no soy tan fiero como me pintan. Y luego? -La anima a seguir.

- Luego me ha dicho que no vuelva a llamarle ni a ir a casa mientras no me divorcie de ti y me ha colgado.

- Ya veo que tu papá es como Pancho Villa: chiquito pero matón. Qué carácter! Y con su única descendiente

- Siempre ha sido muy recto y autoritario.

- No te preocupes. Estoy pensando que si logramos reflotar rápido Ecomoda podremos pedir el divorcio muy pronto, en unos pocos meses, y así podrás regresar.

- No voy a volver a vivir bajo la autoridad de mi padre, Armando. -Le corta firme.- Creí que te había dejado claro que todo esto lo hago por independizarme.

- Key! Key! Lo olvidé. -Apaciguador.


Todavía sigue molesta por la conversación con su padre, pero decide mirar hacia delante ya que a don Hermes no hay quien lo cambie.

- Ahora voy a ducharme yo. -Dice cabizbaja dirigiéndose al baño.






@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@






Comen con Camila y Juan para agradecerles su compañía y apoyo, y despedirse de ellos ya que regresan a casa.

- Entonces, Armando, quieres que les cuente a nuestros padres lo de vuestra boda? Seguro que no prefieres decírselo personalmente?

- Es que no es para decírselo por teléfono.

- En eso estoy de acuerdo, pero...

- Mira, tú les explicas despacio, como tú sabes, y luego yo terminaré de contarles todos los detalles. Es que yo reconozco que les va a sorprender mucho que me haya dado la vena y me haya casado así, de pronto. Y seguro que tú lo suavizas.

- Lo que más les va a molestar es que no les hayas avisado.

- Yo sé, y lo siento.

- Ya, y me mandas a mí por delante como si fuera del cuerpo diplomático.

- Porfa... -Suplica marcando hoyuelos.- Hermanita...

Camila le apunta con el dedo índice.

- A mí no me pongas hoyuelos ni intentes liarme con malas artes que soy tu hermana, no una modelito. -Suspira.- Lo haré y me debes una, Armando. No lo olvides.

- Ja! Ja! No te preocupes, esposa. -Bromea Juan.- Betty y yo somos testigos.

Betty sonríe relajada porque se encuentra muy a gusto en compañía de la hermana y el cuñado de Armando.

- Ni más faltaba! -Entra en la conversación.- Yo me he enfrentado solita a mi padre hace un rato, y mi flamante marido pide ayuda.

Armando la mira sonriente y recita como si fuera don Hermes.

- Las buenas esposas son como mantas tupidas que tapan las imperfecciones del marido, y no como colchas de encaje que exponen al mundo sus faltas.

- Ja! Ja! Ja!

- Oj! Oj! Oj!

- Ja! Ja! Pero, Armando, de dónde sacas esa sentencia? -Pregunta el cuñado tras la carcajada general.

- Lo decía el abuelo Roberto cuando la abuela lo reñía por haber tomado un trago de más. Ja! Ja! No te acuerdas, Camila?

- Sí, claro que me acuerdo porque me hacía mucha gracia. Qué mañoso! Reconocía sus defectos pero no quería que la abuela los sacase a la luz.

- Lógico. -Con ironía.- Él quería mantener una buena imagen ante sus hijos y nietos. Ja, ja, ja!

Se siente muy feliz, y con una naturalidad que no sabe de donde le nace, echa un brazo sobre los hombros de su reciente esposa y la atrae hacia él para besarla con ternura.



CONTINUARÁ






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Hola, m´hijitas. Al final tuvieron noche de bodas. Un poco especial, pero disfrutaron tanto que les sorprendió.

A ella porque no conocía al Armando cariñoso, y a él porque estar con ella le ha roto toditicos los esquemas por su ternura y entrega. Aysss...

Espero que os haya gustado. Besos a todas.
la noche de bodas. Ojala y la reina madre no haga un alboroto con lo de la boda, ya fue suficiente con la bobera de D. Hermes. Muy bueno el capi.

besitos,

Vero
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pekusita
pekusita

September 29th, 2009, 7:28 am #9


- Mmm... buenas noches.

Está más tranquila al ver que Armando no intenta ninguna aproximación, porque aunque lo desea, también teme que llegue el momento.

- Vamos a descansar. -Él también está agotado.- Buenas noches.

Apaga la luz, busca una postura cómoda y antes de cinco minutos se reúne con Betty en el reino de Morfeo.






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Capítulo VII.- Noche de bodas.



Ninguna circunstancia la perturba por la noche. No existe nada salvo la densa oscuridad, la cama mullida y la tranquilidad de un hotel de lujo.

Sólo cuando de madrugada el sueño se hace más ligero entreabre los ojos y, a la escasa luz que entra de la enorme avenida, ve con sorpresa que hay otra persona en la cama. Armando Mendoza, su marido.

Ve que está desnudo al menos de cintura para arriba, duerme boca abajo y rodea con sus fuertes brazos la almohada en que apoya la cabeza. Su expresión es mucho más suave que cuando está despierto. Tiene cerrados los duros ojos, y la boca relajada. Se ve sensual.

Cierra los párpados y se recuerda que ya es una mujer casada. Casada con Armando, el amor de su vida, y a pesar de que sabe que él no siente nada por ella, se propone aprovechar el tiempo que dure el matrimonio para disfrutar de su compañía. Siente algo parecido a la felicidad y con un suspiro vuelve a dormirse.






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Sueña con él a menudo, casi todas las noches.

Sin embargo ninguno de sus sueños ha sido tan excitante como el que está teniendo esta noche.

Se abraza a él y le besa y acaricia con dulzura.

Están acostados en la cama y le oye hablarle divertido mientras la besa y empieza a quitarle la poca ropa que lleva.

Lo agradece porque siente mucho calor además de unas increíbles, desconocidas y novedosas sensaciones en determinadas partes de su cuerpo, pero no piensa abrir los ojos porque teme despertarse si lo hace.

No quiere despertar, todavía no. Antes quiere averiguar cuanto pueda acerca de lo que es hacer el amor.

Pero... eso es una tontería porque no puede soñar con algo que desconoce... Entonces, la ternura de esas manos que la acarician debe de ser fruto de su imaginación. Igual que el sabor embriagador de su lengua cuando se introduce con descaro en su boca. Está disfrutando demasiado y enrosca su lengua con la de él.

Ay, qué placer! Va a volverse loca de deseo de verdad! No! Un momento! De dónde ha salido eso? Eso que presiona contra ella?

Intenta salir del sueño y despertar, pero sigue recibiendo besos y se tranquiliza repitiéndose que sólo es un sueño.

Pero esa idea desaparece en cuanto llega el dolor. Un repentino y agudo dolor que la tensa de la cabeza a los pies y hace que le hinque las uñas en los hombros. Abre los ojos de golpe y se encuentra el rostro de Armando ante ella, levemente iluminado a la luz de la lamparita.

- Ya pasó. Tranquila. -Le dice tranquilizador al ver su mirada asustada.

- Ah! Qué hace usted?

- Cómo usted? Soy Armando, tu marido. Y estamos haciendo el amor. -La mira como si le hubiera dicho que viene de Júpiter y bastante molesto por la interrupción.

Betty comprende de golpe que no era un sueño y que acaba de perder la virginidad.

- Yo creía que estaba soñando...

- Pues te aseguro que participabas activamente. Si hubiera pensado que tú no... habría esperado a que fueras consciente. Lo siento... -Un poco perplejo.

Betty comprende que la cosa ya no tiene solución, y como lo estaba pasando muy, pero muy rico y el dolor ya ha pasado... se pone más colorada que un tomate maduro, se traga la vergüenza, y dice:

- Si quieres podemos seguir...

- Quieres terminar lo que habíamos empezado? -Él cada vez se sorprende más.

- Bueno, sé que lo interrumpí y no entiendo mucho de esto. Ahora no se puede volver a...? -Le pregunta con muchas dudas sobre el asunto.

- Sí, naturalmente, pero hay que caldear el ambientillo de nuevo. -Armando sonríe sin rastro de burla en su voz.- Empezamos con un besico, señora Mendoza?

- Key!

- Escucha, siento haber creído que estabas despierta. De verdad.

- Entiendo. Yo...me sentía muy bien. -Vuelve a ruborizarse.

- Pues sigamos. Tú no tienes que hacer nada, sólo deja que yo me encargue y disfruta. Bueno, puedes acariciarme si quieres... -Susurra al notar los dedos temblorosos de Betty en su pelo, su nuca, la curva de sus hombros...

El primer beso aviva los rescoldos de la hoguera que ardía unos minutos antes, y al poco vuelve la pasión con sorprendente rapidez.

Betty le rodea el cuello con los brazos y lo atrae más si es posible mientras le siente llenándola por completo, y poco después nota acercarse una oleada de placer incontrolable. Una explosión que sobrepasa los límites de su imaginación y aumenta cuando Armando empieza a mover las caderas.

Poco a poco esa sensación placentera va in crescendo en los dos hasta culminar en un increíble estallido de confeti de colores... o de estrellitas... o de fuegos artificiales...

Emocionada y profundamente complacida hunde la cabeza en el hueco del cuello de Armando y se pega a él con necesidad. A continuación le besa y acaricia con tal dulzura y entrega que logra impresionarle y romperle los esquemas preconcebidos.

Para él esta experiencia está siendo la mejor que ha vivido hasta ahora, sin comparación posible.

Infinitamente superior a lo que ha sentido nunca con la mejor de sus conquistas.

El matrimonio se ha consumado con sensaciones muy agradables y sorprendentes para los dos. Para Betty porque esperaba que la primera vez y, con él obligado por las circunstancias, iba a ser más bien brusca y fría.

Y para Armando porque al haberla conocido tan inteligente y feíta, ni se le había ocurrido pensar que pudiera ser dulce, tierna, cálida... y hasta apasionada.

Se duermen complacidos, y cuando empiezan a despertar bien entrada la mañana... se buscan, vuelven a hacer el amor y de nuevo los dos quedan muy satisfechos con la experiencia.

Se levantan tan tarde que directamente se saltan el desayuno, pero llaman a Camila y Juan para comer con ellos antes de que estos regresen a Bogotá.






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A continuación Armando entra al cuarto de baño, calibra la cantidad de agua que sale por el grifo y la temperatura, y entra a la bañera.

Aún se siente aturdido e inseguro por lo que ha sentido. Como si fuera él quien acabara de perder la virginidad.

Y es que sí la ha perdido, pero la del corazón. Mas se resiste a reconocerlo ante su yo más íntimo y se dice con cinismo:

- Estaría bueno que haya tenido que casarme para saber lo que es una buena sesión de sexo. Hasta me ha conmovido...

Después de tantas aventuras amorosas creía que no le quedaba nada por experimentar, pero estaba equivocado y ha sido toda una sorpresa encontrarse a merced de su propia pasión.

Esto no le ha pasado nunca, y no está nada tranquilo porque... no ha tenido suficiente!

Ha disfrutado más que en toda su vida y aún así no ha colmado su necesidad de ella.

Él al que no le gusta repetir...

Pero por qué Betty?

Se siente excitado de nuevo y echa la mano al grifo para bajar la temperatura del agua hasta quitársela de la cabeza.






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Según Armando ha entrado al cuarto de baño, Betty enciende el móvil y llama a su casa.

Tiene dudas sobre si su padre contestará, porque está segura de que la habrá llamado muchas veces para encontrarse con que lo tenía apagado, pero se ve que al gruñón de don Hermes le puede más el amor de padre y contesta cuando le avisa la mucama.

- Aló, Beatriz Aurora, ya se dignó ponerse en contacto con su padre?

- Papá, le dejé una carta explicándole para que no se preocupase. La encontró?

- Claro que la encontré, pero me quedé todavía más intranquilo. Qué es eso de que va a casarse? Acaso no puede hacerlo en Bogotá?

- Es que nos queremos...

- Ya. Y quién es el afortunado que me separa de mi hija? Podía habérmele presentado.

Aparentemente todo un día sin noticias de su hija ha ablandado al buen hombre.

- Es... Armando Mendoza.

- El hijo de Roberto? Pero si es un mujeriego y un calavera! -Ha ido levantando la voz.- Se lo prohíbo!

Ser comprensivo le ha durado poco.

- Papá, ya ya nos hemos casado. Balbucea y traga saliva.- Ayer por la tarde.
... - Ya? -Perplejo.- Pero dónde les han casado tan rápido?

- En Las Vegas.

- En qué vegas? -Ni se imagina.

- En Las Vegas, en USA.

- Qué??? Donde los casinos esos???

- Sí.

- Pero si eso es Sodoma y Gomorra!

- Lamento que se disguste, papá, pero nosotros queríamos casarnos y como yo estaba segura de que usted se iba a oponer, pues...

- Pues decidió fugarse con ese bueno para nada. No me diga más!

- No diga eso de Armando.

A pesar de reconocer que Armando tiene bien ganado el apelativo, le duele que le llamen así.

- Pues ahora, hija mía, cuézase en su propio caldo. -Añade con gran severidad.- Sólo la permitiré regresar a casa cuando se divorcie de ese tipo. Y no vuelva a llamarme mientras siga con él.

- Pero, papá, escuche...

Al otro lado de la línea don Hermes ha colgado, y Betty sólo oye un zumbido continuo y monótono.

Tuuuuu...






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Armando vuelve al dormitorio con el albornoz negro del hotel, bastante relajado por la ducha fría, recién afeitado y oliendo a gloria.

- Te he dejado todo recogido y limpito para que no tengas queja de tu marido. -Lo dice sonriente, pero ensombrece la cara al ver a Betty.- Te ocurre algo?

- He llamado a mi padre para contarle.

- Y? No ha reaccionado como tú esperabas?

- Más bien ha reaccionado exactamente como yo me temía. -Dice Betty con tristeza.- Primero se ha sorprendido de que me hubiese escapado para casarme, ya que no me conocía novio alguno. Después su sorpresa y desagrado ha aumentado al saber que ya lo había hecho y... con quien.

- Así que mi suegro no tiene buen concepto de mí. -Comenta Armando con sorna levantando una ceja.

- No. -Con pesar.

- Bueno, tendré que demostrarle que no soy tan fiero como me pintan. Y luego? -La anima a seguir.

- Luego me ha dicho que no vuelva a llamarle ni a ir a casa mientras no me divorcie de ti y me ha colgado.

- Ya veo que tu papá es como Pancho Villa: chiquito pero matón. Qué carácter! Y con su única descendiente

- Siempre ha sido muy recto y autoritario.

- No te preocupes. Estoy pensando que si logramos reflotar rápido Ecomoda podremos pedir el divorcio muy pronto, en unos pocos meses, y así podrás regresar.

- No voy a volver a vivir bajo la autoridad de mi padre, Armando. -Le corta firme.- Creí que te había dejado claro que todo esto lo hago por independizarme.

- Key! Key! Lo olvidé. -Apaciguador.


Todavía sigue molesta por la conversación con su padre, pero decide mirar hacia delante ya que a don Hermes no hay quien lo cambie.

- Ahora voy a ducharme yo. -Dice cabizbaja dirigiéndose al baño.






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Comen con Camila y Juan para agradecerles su compañía y apoyo, y despedirse de ellos ya que regresan a casa.

- Entonces, Armando, quieres que les cuente a nuestros padres lo de vuestra boda? Seguro que no prefieres decírselo personalmente?

- Es que no es para decírselo por teléfono.

- En eso estoy de acuerdo, pero...

- Mira, tú les explicas despacio, como tú sabes, y luego yo terminaré de contarles todos los detalles. Es que yo reconozco que les va a sorprender mucho que me haya dado la vena y me haya casado así, de pronto. Y seguro que tú lo suavizas.

- Lo que más les va a molestar es que no les hayas avisado.

- Yo sé, y lo siento.

- Ya, y me mandas a mí por delante como si fuera del cuerpo diplomático.

- Porfa... -Suplica marcando hoyuelos.- Hermanita...

Camila le apunta con el dedo índice.

- A mí no me pongas hoyuelos ni intentes liarme con malas artes que soy tu hermana, no una modelito. -Suspira.- Lo haré y me debes una, Armando. No lo olvides.

- Ja! Ja! No te preocupes, esposa. -Bromea Juan.- Betty y yo somos testigos.

Betty sonríe relajada porque se encuentra muy a gusto en compañía de la hermana y el cuñado de Armando.

- Ni más faltaba! -Entra en la conversación.- Yo me he enfrentado solita a mi padre hace un rato, y mi flamante marido pide ayuda.

Armando la mira sonriente y recita como si fuera don Hermes.

- Las buenas esposas son como mantas tupidas que tapan las imperfecciones del marido, y no como colchas de encaje que exponen al mundo sus faltas.

- Ja! Ja! Ja!

- Oj! Oj! Oj!

- Ja! Ja! Pero, Armando, de dónde sacas esa sentencia? -Pregunta el cuñado tras la carcajada general.

- Lo decía el abuelo Roberto cuando la abuela lo reñía por haber tomado un trago de más. Ja! Ja! No te acuerdas, Camila?

- Sí, claro que me acuerdo porque me hacía mucha gracia. Qué mañoso! Reconocía sus defectos pero no quería que la abuela los sacase a la luz.

- Lógico. -Con ironía.- Él quería mantener una buena imagen ante sus hijos y nietos. Ja, ja, ja!

Se siente muy feliz, y con una naturalidad que no sabe de donde le nace, echa un brazo sobre los hombros de su reciente esposa y la atrae hacia él para besarla con ternura.



CONTINUARÁ






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Hola, m´hijitas. Al final tuvieron noche de bodas. Un poco especial, pero disfrutaron tanto que les sorprendió.

A ella porque no conocía al Armando cariñoso, y a él porque estar con ella le ha roto toditicos los esquemas por su ternura y entrega. Aysss...

Espero que os haya gustado. Besos a todas.
haha me fascina! lastima que estuvo dormida buen rato :S de todas formas siguele prontico por que nos encanta esta historia!!
saludos!!
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Tati
Tati

October 3rd, 2009, 1:07 pm #10

de ponerte mensaje.Retiro lo de que Betty se haga de rogar mejor que disfrute lo que pueda por si acaso,aunque parece que lo esta conquistando.
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