ALMA DE BOLERO.- Capítulo VIII

ALMA DE BOLERO.- Capítulo VIII

Calipso
Calipso

May 1st, 2005, 2:17 pm #1


“Ay, qué cruz, con la niña esta tan terca...!” Se dice él resignado.

- Calla esa linda boquita y dame un besico, que después de un mes sin ver a tu novio...

- Armando... –Sin fuerzas para rechazarle al sentir los brazos que primero la rodean y luego la estrechan.

- Shsss... Besa y calla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





CAPÍTULO VIII.- Como una sombra de cuerpo entero...



Minutos después vuelve a preguntar.

- Se puso grosero cuando te negaste?

“Para qué le voy a contar sobre el desgraciado del doctor Mortis? Piensa.

- Le sentó muy mal, sobre todo cuando le dejé unos billetes para colaborarle a pagar la cuenta del restaurante ya que su situación es tan precaria...

- Hiciste eso? –Abre los ojos pasmado.

- Sí. –Dice a escasos centímetros de sus labios, pues él aún la rodea.

- Ven, que te mereces un premio. –La toma de una mano y la guía al hueco.

- Para qué vamos ahí? –Pregunta desconfiada, pero vibrándole algo por dentro.

- Para recordar cuánto disfrutábamos los besos que te robaba allá.

- Ni modo! Hemos quedado en que lo nuestro es virtual.

- Aunque tú no lo quieras creer, yo te quiero mucho y lo he pasado muy mal... Betty, desde cuándo no me besas sin que yo te provoque?

- Desde que nos despedimos tras la junta. De sobra lo sabes.

- Pues ya va siendo hora, por favor... –Suplica marcando hoyuelos.

Betty está a punto de ceder, pero suena el teléfono interno.

- Sí, Aura Mª?

- Ha llamado doña Catalina para confirmar que el evento comienza a las nueve, y recordar a don Hugo, Inesita y las modelos que deben estar allá antes de las siete.

- Gracias, dígaselo a ellos. Y los ejecutivos están enterados todos de la reunión? Apenas faltan cinco minutos.

Armando ha llegado hasta ella y la abraza desde atrás rociando su cuello de ardientes besos.

- Sí, Betty, todos están avisados, y además se lo han recordado sus secretarias.

- OK! –Cuelga e intenta zafarse pero él la retiene con la espalda recostada en su pecho.

- Armando...

- Grita si quieres... –La desafía al tiempo que llega con las manos a su abdomen y allá descansan fuertes y cálidas.

Le oye preguntarle al oído en un susurro.

- Cómo está nuestro hijo?

- Muy confortable y a gusto. –Contesta resignada a no armar escándalo, pero encantada en el fondo.

- A qué hora tenemos la consulta?

- A las cinco y media. Deberemos escaparnos un rato antes de la empresa.

- Hoy, con lo de la presentación, ya no quedará nadie acá a esa hora. Oye, la consulta será con Paredes, ah?

- Ni más faltaba! Llamó tu madre al ginecólogo de las señoras Mendoza. –Dice con sorna.- Ya es la hora. Anda, suéltame y vamos a la sala de juntas.

- Key! Luego seguimos donde lo dejamos. –La guiña un ojo.- No sabes cómo te he extrañado, ni cuánto siento mis estúpidos celos por lo de Daniel, pero es que eres lo más importante para mí.

Deposita un último beso en su cuello y entran a la reunión.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Los otros ejecutivos también están llegando y acomodándose en sus asientos. A continuación, Armando toma la palabra, saluda a todos los que no había visto y abre su carpeta.

Saca un guión, les reparte unas fotocopias y procede a informarles de todos los pasos que ha dado durante el mes: los contactos que ha establecido, los precontratos que ha acordado, los contratos que ha firmado, y las conversaciones con algunos otros empresarios que aún están indecisos o pendientes de que sus accionistas les autoricen.

- Prácticamente todos acudirán a la presentación de esta noche, y empezarán a llegar a Bogotá a primeras horas de la tarde...

Continúa explicando y detallando el informe hasta terminar, y luego está contestando una pregunta de Marcela, cuando tocan a la puerta y entra Patricia.

- Armando, tienes una visita. –Sonríe disfrutando maliciosa.

- Yo? No espero a nadie, pues los de las franquicias acudirán directamente a la presentación.

- Quién es, señorita Fernández? –Pregunta Betty.

- Una mujer bandera como yo, pero morena! –Dice con intención de molestar a Betty.- Alejandra Zing.

Ellos dos se miran, y los demás les miran. Armando cierra los ojos y exhala el aire de sus pulmones.

- Es de la franquicia de Caracas. Uno de los indecisos.

- Hágala pasar y el doctor Mendoza nos la presenta a todos. –Indica Betty con voz neutra, intentando que no se note la inquietud que ha sufrido.

Alejandra hace su entrada rodeada de la mayor expectación, Armando se adelanta hacia ella, la saluda y se la presenta a los demás.

Y ella, tan linda y tan simpática, corresponde a los saludos y se pega a él como un sello.

Betty tensa todos los músculos involuntariamente, y él comprendiendo su incomodidad, opta por quitar de en medio a la venezolana y la sugiere mostrarle la empresa.

- Betty, luego regreso, yo sé que luego tenemos que ir a... ya sabes. –No quiere decir nada del ginecólogo delante de todos.

- Gracias, Armando. –Le dice con exquisitez y la mayor frialdad.- Pero no te molestes y atiende bien a tu invitada. Chao.

Armando maldice para sus adentros, pues no les ha durado la paz y la armonía ni una hora.

Según salen ellos, Betty da por terminada la reunión.

- En vista de que el doctor Mendoza ha tenido que ausentarse, y ya había terminado de exponer su informe, podemos volver a nuestros trabajos. Gracias.

Todos se levantan y van saliendo menos Marcela, que se acerca a ella sonriendo regocijada y disfrutando el momento.

- Ahora averiguará lo que duele que una bandida le robe el novio. Aunque como no le ha durado mucho... Ja, ja, ja!

Y sin esperar respuesta sale al lobby con una gran sonrisa, sintiéndose compensada.

- Patricia, te invito a comer, que hoy tenemos que festejar. Ja, ja, ja!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty pasa a presidencia por la puerta de comunicación. Si en ese momento llega a tenerle ante ella... le había estrangulado. Empieza a atar cabos y se monta su propia película.

“Armando se enojó conmigo por ir a cenar con Daniel y no me llamó en dos días... Alejandra estaba a su lado... e indecisa con el asunto de las franquicias... igual él con la excusa del enfado, se ha “sacrificado” con la venezolana para convencerla y de paso tomarse la revancha...”

Se imagina con toda nitidez las armas que habrá utilizado el sin escrúpulos de Armando Mendoza para decidirla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





A las cinco en punto entra en presidencia muy solícito.

- Vamos, Betty, que estamos de afán.

- Yo estoy de afán. Tú no. –Puntualiza.

- Deja ya la terquedad y no receles nada. Alejandra es una simple socia, o colaboradora de Ecomoda. No veas fantasmas donde no hay nada de nada, aunque su inoportuna aparición nos haya descolocado a todos.

- No tienes que darme ninguna explicación o excusa, ya que nosotros no estamos unidos por ningún tipo de vínculo afectivo, ni lo estaremos nunca, afortunadamente. Pero ahora no es oportuna esa relación. Queda con ella para dentro de un año más o menos, y entonces serás libre...

Ha terminado de recoger el escritorio, se levanta, toma la chaqueta y el bolso, y se encamina a la puerta.

Armando mira al cielo clamando en silencio: “Qué cruz, señor... qué cruz! Tiene que aparecer esa vieja de Alejandra justo cuando Betty estaba bastante tranquila.”

La adelanta, abre la puerta y la escolta al ascensor. Una vez dentro la sujeta la mano y no la permite pulsar el botón de recepción, apretando él el del aparcamiento.

- No he hecho nada malo, Betty!

Ella calla, y como a él el silencio le molesta, vuelve a hablar:

- Vamos junticos a la consulta en mi coche. –Ve que ella va a protestar y añade.- No se hable más.

Van callados, y eso les permite serenarse lo suficiente para hablarse educadamente, y aparentar una buena relación ante el médico.

Éste la hace preguntas para rellenar una ficha con su historial en el ordenador, y después llama a la enfermera para que la acompañe y ayude a prepararse pues va a hacerle un reconocimiento.

Les comunica que el embarazo se desarrolla perfectamente y se despide con la recomendación de que vuelvan a consulta dentro de un mes.

Al salir a la calle Betty de nuevo intenta irse sola, pero la toma firmemente por el codo.

- Yo te llevo a casa.

- Voy al salón de belleza. Recuerdas que hoy es el evento? –Dice de mala gana con sarcasmo.

- Pues dime la dirección. –Con paciencia.

Se la dice, él conduce hasta allá y estaciona ante la puerta.

- Vengo a recogerte?

- No sé cuanto voy a tardar. –Seca.

- Entonces paso por casa de tus padres sobre las ocho y cuarto.

- No te molestes. Seguro que disfrutarás más ejerciendo de anfitrión con la señorita Zing. Ya que parece que accedió a participar en lo de las franquicias, ahora tendrás que ser agradecido... –No puede disimular los celos.

- Betty, no voy a agradecerle nada. Es un negocio tan provechoso para su empresa como para Ecomoda. Y no tengo con ella más que una amistad LIMPIA y transparente.

- Armando, yo ya no me chupo el dedo. Me hiciste crecer de golpe, y sé con toda seguridad que disfrutaste las cálidas noches caraqueñas. Más aún cuando tú te ofendiste porque yo salí a cenar con Daniel... no me cabe duda de que te desquitaste acostándote con ella. Tu fama te avala.

- Cielo, esta mañana creías mis palabras y mis besos. Por qué has cambiado al aparecer Alejandra?

- Por la confianza y naturalidad con que esa mujer te trata y se cuelga de tu brazo. Ella no lo haría si no le hubieras dado motivos... Ve a buscarla a ella.

- No he dado motivos a ninguna mujer desde que tú y yo estuvimos juntos. No me provoca ninguna. –Asegura con gravedad.

- Quién se cree eso después de la exhibición de esta mañana? Yo iré sola.

- Así que quieres que la acompañe? –Pregunta incrédulo.- Contesta.

- Sí. –Dice bajito a su pesar.

- Pues descuida, que te voy a complacer. –Contesta enfadado por verse tratado con desconfianza injustificadamente.- Deseas que también la agasaje con algún trato especial?

- Con el mismo que le hayas obsequiado en Caracas para que se decidiese. –Dice Betty áspera.

- Pues mira que voy a mejorar el tratamiento, y te lo brindo a ti. –Rabioso.- Pero date cuenta de que los celos que a mí me recriminas, sí son válidos para ti.

- No son celos!

- No, que va! Cómo los llamas tú? Suposiciones de infidelidad?

Betty le fulmina con la mirada y se apea dando un sonoro portazo al estimado deportivo.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Poco antes de las nueve, Betty está con Cata recibiendo a los clientes, proveedores, colaboradores y demás invitados a la presentación, cuando le ve entrar por la puerta, acompañado de Alejandra que de nuevo cuelga de su brazo. Viene impresionantemente guapo y mirándola desafiante.

No puede soportar verle así, y antes de que lleguen hasta ellas se disculpa con Cata.

- Ya que ha llegado Armando, que se quede acá, y yo voy a los vestuarios para ver si ya están listos.

- OK, Betty! –Cata comprende y la mira alejarse con tristeza.

Hugo no la permite entrar, pero la asegura que todo está bien y que pueden empezar puntualmente.

Mira su reloj y ve que ya es la hora. Debe decir unas palabras y presentar al diseñador, pero no se atreve.

Armando la está observando desde lejos e intuye el problema.

La ve tan desvalida, tan necesitada de protección... Se cruzan sus miradas y se olvida de la testaruda fierecilla que le rechazó por la tarde.

“Será que vamos a estar peleando toda la vida...? A ver si consigo librarme pronto de Alejandra, aunque sea endosándosela a alguien...”

Y con ese propósito, la sonríe con cariño y acude a su lado.



CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, m´hijas?

Yo también me pregunto como Armando: "Será que van a estar peleando toda la vida?"

Pero debemos reconocer que existen muchos fantasmas entre ellos y cada vez que sale uno...

Y todavía nos queda por aparecer el fantasma ojiazul. Que les pille confesados. O preferís que pasemos de él y le dejemos en Cartagena?

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. Besos.
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Cata
Cata

May 1st, 2005, 3:53 pm #2

"el fantasma ojiazul"... Me encanta Armando celoso. Además después de la ración de celos de Betty a cuenta de Alejandra, ahora le toca a él.

Me gustó el capítulo.

Besitos, Calipso.
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Any
Any

May 1st, 2005, 4:24 pm #3

“Ay, qué cruz, con la niña esta tan terca...!” Se dice él resignado.

- Calla esa linda boquita y dame un besico, que después de un mes sin ver a tu novio...

- Armando... –Sin fuerzas para rechazarle al sentir los brazos que primero la rodean y luego la estrechan.

- Shsss... Besa y calla.





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CAPÍTULO VIII.- Como una sombra de cuerpo entero...



Minutos después vuelve a preguntar.

- Se puso grosero cuando te negaste?

“Para qué le voy a contar sobre el desgraciado del doctor Mortis? Piensa.

- Le sentó muy mal, sobre todo cuando le dejé unos billetes para colaborarle a pagar la cuenta del restaurante ya que su situación es tan precaria...

- Hiciste eso? –Abre los ojos pasmado.

- Sí. –Dice a escasos centímetros de sus labios, pues él aún la rodea.

- Ven, que te mereces un premio. –La toma de una mano y la guía al hueco.

- Para qué vamos ahí? –Pregunta desconfiada, pero vibrándole algo por dentro.

- Para recordar cuánto disfrutábamos los besos que te robaba allá.

- Ni modo! Hemos quedado en que lo nuestro es virtual.

- Aunque tú no lo quieras creer, yo te quiero mucho y lo he pasado muy mal... Betty, desde cuándo no me besas sin que yo te provoque?

- Desde que nos despedimos tras la junta. De sobra lo sabes.

- Pues ya va siendo hora, por favor... –Suplica marcando hoyuelos.

Betty está a punto de ceder, pero suena el teléfono interno.

- Sí, Aura Mª?

- Ha llamado doña Catalina para confirmar que el evento comienza a las nueve, y recordar a don Hugo, Inesita y las modelos que deben estar allá antes de las siete.

- Gracias, dígaselo a ellos. Y los ejecutivos están enterados todos de la reunión? Apenas faltan cinco minutos.

Armando ha llegado hasta ella y la abraza desde atrás rociando su cuello de ardientes besos.

- Sí, Betty, todos están avisados, y además se lo han recordado sus secretarias.

- OK! –Cuelga e intenta zafarse pero él la retiene con la espalda recostada en su pecho.

- Armando...

- Grita si quieres... –La desafía al tiempo que llega con las manos a su abdomen y allá descansan fuertes y cálidas.

Le oye preguntarle al oído en un susurro.

- Cómo está nuestro hijo?

- Muy confortable y a gusto. –Contesta resignada a no armar escándalo, pero encantada en el fondo.

- A qué hora tenemos la consulta?

- A las cinco y media. Deberemos escaparnos un rato antes de la empresa.

- Hoy, con lo de la presentación, ya no quedará nadie acá a esa hora. Oye, la consulta será con Paredes, ah?

- Ni más faltaba! Llamó tu madre al ginecólogo de las señoras Mendoza. –Dice con sorna.- Ya es la hora. Anda, suéltame y vamos a la sala de juntas.

- Key! Luego seguimos donde lo dejamos. –La guiña un ojo.- No sabes cómo te he extrañado, ni cuánto siento mis estúpidos celos por lo de Daniel, pero es que eres lo más importante para mí.

Deposita un último beso en su cuello y entran a la reunión.





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Los otros ejecutivos también están llegando y acomodándose en sus asientos. A continuación, Armando toma la palabra, saluda a todos los que no había visto y abre su carpeta.

Saca un guión, les reparte unas fotocopias y procede a informarles de todos los pasos que ha dado durante el mes: los contactos que ha establecido, los precontratos que ha acordado, los contratos que ha firmado, y las conversaciones con algunos otros empresarios que aún están indecisos o pendientes de que sus accionistas les autoricen.

- Prácticamente todos acudirán a la presentación de esta noche, y empezarán a llegar a Bogotá a primeras horas de la tarde...

Continúa explicando y detallando el informe hasta terminar, y luego está contestando una pregunta de Marcela, cuando tocan a la puerta y entra Patricia.

- Armando, tienes una visita. –Sonríe disfrutando maliciosa.

- Yo? No espero a nadie, pues los de las franquicias acudirán directamente a la presentación.

- Quién es, señorita Fernández? –Pregunta Betty.

- Una mujer bandera como yo, pero morena! –Dice con intención de molestar a Betty.- Alejandra Zing.

Ellos dos se miran, y los demás les miran. Armando cierra los ojos y exhala el aire de sus pulmones.

- Es de la franquicia de Caracas. Uno de los indecisos.

- Hágala pasar y el doctor Mendoza nos la presenta a todos. –Indica Betty con voz neutra, intentando que no se note la inquietud que ha sufrido.

Alejandra hace su entrada rodeada de la mayor expectación, Armando se adelanta hacia ella, la saluda y se la presenta a los demás.

Y ella, tan linda y tan simpática, corresponde a los saludos y se pega a él como un sello.

Betty tensa todos los músculos involuntariamente, y él comprendiendo su incomodidad, opta por quitar de en medio a la venezolana y la sugiere mostrarle la empresa.

- Betty, luego regreso, yo sé que luego tenemos que ir a... ya sabes. –No quiere decir nada del ginecólogo delante de todos.

- Gracias, Armando. –Le dice con exquisitez y la mayor frialdad.- Pero no te molestes y atiende bien a tu invitada. Chao.

Armando maldice para sus adentros, pues no les ha durado la paz y la armonía ni una hora.

Según salen ellos, Betty da por terminada la reunión.

- En vista de que el doctor Mendoza ha tenido que ausentarse, y ya había terminado de exponer su informe, podemos volver a nuestros trabajos. Gracias.

Todos se levantan y van saliendo menos Marcela, que se acerca a ella sonriendo regocijada y disfrutando el momento.

- Ahora averiguará lo que duele que una bandida le robe el novio. Aunque como no le ha durado mucho... Ja, ja, ja!

Y sin esperar respuesta sale al lobby con una gran sonrisa, sintiéndose compensada.

- Patricia, te invito a comer, que hoy tenemos que festejar. Ja, ja, ja!





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Betty pasa a presidencia por la puerta de comunicación. Si en ese momento llega a tenerle ante ella... le había estrangulado. Empieza a atar cabos y se monta su propia película.

“Armando se enojó conmigo por ir a cenar con Daniel y no me llamó en dos días... Alejandra estaba a su lado... e indecisa con el asunto de las franquicias... igual él con la excusa del enfado, se ha “sacrificado” con la venezolana para convencerla y de paso tomarse la revancha...”

Se imagina con toda nitidez las armas que habrá utilizado el sin escrúpulos de Armando Mendoza para decidirla.





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A las cinco en punto entra en presidencia muy solícito.

- Vamos, Betty, que estamos de afán.

- Yo estoy de afán. Tú no. –Puntualiza.

- Deja ya la terquedad y no receles nada. Alejandra es una simple socia, o colaboradora de Ecomoda. No veas fantasmas donde no hay nada de nada, aunque su inoportuna aparición nos haya descolocado a todos.

- No tienes que darme ninguna explicación o excusa, ya que nosotros no estamos unidos por ningún tipo de vínculo afectivo, ni lo estaremos nunca, afortunadamente. Pero ahora no es oportuna esa relación. Queda con ella para dentro de un año más o menos, y entonces serás libre...

Ha terminado de recoger el escritorio, se levanta, toma la chaqueta y el bolso, y se encamina a la puerta.

Armando mira al cielo clamando en silencio: “Qué cruz, señor... qué cruz! Tiene que aparecer esa vieja de Alejandra justo cuando Betty estaba bastante tranquila.”

La adelanta, abre la puerta y la escolta al ascensor. Una vez dentro la sujeta la mano y no la permite pulsar el botón de recepción, apretando él el del aparcamiento.

- No he hecho nada malo, Betty!

Ella calla, y como a él el silencio le molesta, vuelve a hablar:

- Vamos junticos a la consulta en mi coche. –Ve que ella va a protestar y añade.- No se hable más.

Van callados, y eso les permite serenarse lo suficiente para hablarse educadamente, y aparentar una buena relación ante el médico.

Éste la hace preguntas para rellenar una ficha con su historial en el ordenador, y después llama a la enfermera para que la acompañe y ayude a prepararse pues va a hacerle un reconocimiento.

Les comunica que el embarazo se desarrolla perfectamente y se despide con la recomendación de que vuelvan a consulta dentro de un mes.

Al salir a la calle Betty de nuevo intenta irse sola, pero la toma firmemente por el codo.

- Yo te llevo a casa.

- Voy al salón de belleza. Recuerdas que hoy es el evento? –Dice de mala gana con sarcasmo.

- Pues dime la dirección. –Con paciencia.

Se la dice, él conduce hasta allá y estaciona ante la puerta.

- Vengo a recogerte?

- No sé cuanto voy a tardar. –Seca.

- Entonces paso por casa de tus padres sobre las ocho y cuarto.

- No te molestes. Seguro que disfrutarás más ejerciendo de anfitrión con la señorita Zing. Ya que parece que accedió a participar en lo de las franquicias, ahora tendrás que ser agradecido... –No puede disimular los celos.

- Betty, no voy a agradecerle nada. Es un negocio tan provechoso para su empresa como para Ecomoda. Y no tengo con ella más que una amistad LIMPIA y transparente.

- Armando, yo ya no me chupo el dedo. Me hiciste crecer de golpe, y sé con toda seguridad que disfrutaste las cálidas noches caraqueñas. Más aún cuando tú te ofendiste porque yo salí a cenar con Daniel... no me cabe duda de que te desquitaste acostándote con ella. Tu fama te avala.

- Cielo, esta mañana creías mis palabras y mis besos. Por qué has cambiado al aparecer Alejandra?

- Por la confianza y naturalidad con que esa mujer te trata y se cuelga de tu brazo. Ella no lo haría si no le hubieras dado motivos... Ve a buscarla a ella.

- No he dado motivos a ninguna mujer desde que tú y yo estuvimos juntos. No me provoca ninguna. –Asegura con gravedad.

- Quién se cree eso después de la exhibición de esta mañana? Yo iré sola.

- Así que quieres que la acompañe? –Pregunta incrédulo.- Contesta.

- Sí. –Dice bajito a su pesar.

- Pues descuida, que te voy a complacer. –Contesta enfadado por verse tratado con desconfianza injustificadamente.- Deseas que también la agasaje con algún trato especial?

- Con el mismo que le hayas obsequiado en Caracas para que se decidiese. –Dice Betty áspera.

- Pues mira que voy a mejorar el tratamiento, y te lo brindo a ti. –Rabioso.- Pero date cuenta de que los celos que a mí me recriminas, sí son válidos para ti.

- No son celos!

- No, que va! Cómo los llamas tú? Suposiciones de infidelidad?

Betty le fulmina con la mirada y se apea dando un sonoro portazo al estimado deportivo.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Poco antes de las nueve, Betty está con Cata recibiendo a los clientes, proveedores, colaboradores y demás invitados a la presentación, cuando le ve entrar por la puerta, acompañado de Alejandra que de nuevo cuelga de su brazo. Viene impresionantemente guapo y mirándola desafiante.

No puede soportar verle así, y antes de que lleguen hasta ellas se disculpa con Cata.

- Ya que ha llegado Armando, que se quede acá, y yo voy a los vestuarios para ver si ya están listos.

- OK, Betty! –Cata comprende y la mira alejarse con tristeza.

Hugo no la permite entrar, pero la asegura que todo está bien y que pueden empezar puntualmente.

Mira su reloj y ve que ya es la hora. Debe decir unas palabras y presentar al diseñador, pero no se atreve.

Armando la está observando desde lejos e intuye el problema.

La ve tan desvalida, tan necesitada de protección... Se cruzan sus miradas y se olvida de la testaruda fierecilla que le rechazó por la tarde.

“Será que vamos a estar peleando toda la vida...? A ver si consigo librarme pronto de Alejandra, aunque sea endosándosela a alguien...”

Y con ese propósito, la sonríe con cariño y acude a su lado.



CONTINUARÁ...



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Q´hubo, m´hijas?

Yo también me pregunto como Armando: "Será que van a estar peleando toda la vida?"

Pero debemos reconocer que existen muchos fantasmas entre ellos y cada vez que sale uno...

Y todavía nos queda por aparecer el fantasma ojiazul. Que les pille confesados. O preferís que pasemos de él y le dejemos en Cartagena?

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. Besos.
It might be great, Armando is as jealous as Betty
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Manoli
Manoli

May 1st, 2005, 5:17 pm #4

“Ay, qué cruz, con la niña esta tan terca...!” Se dice él resignado.

- Calla esa linda boquita y dame un besico, que después de un mes sin ver a tu novio...

- Armando... –Sin fuerzas para rechazarle al sentir los brazos que primero la rodean y luego la estrechan.

- Shsss... Besa y calla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





CAPÍTULO VIII.- Como una sombra de cuerpo entero...



Minutos después vuelve a preguntar.

- Se puso grosero cuando te negaste?

“Para qué le voy a contar sobre el desgraciado del doctor Mortis? Piensa.

- Le sentó muy mal, sobre todo cuando le dejé unos billetes para colaborarle a pagar la cuenta del restaurante ya que su situación es tan precaria...

- Hiciste eso? –Abre los ojos pasmado.

- Sí. –Dice a escasos centímetros de sus labios, pues él aún la rodea.

- Ven, que te mereces un premio. –La toma de una mano y la guía al hueco.

- Para qué vamos ahí? –Pregunta desconfiada, pero vibrándole algo por dentro.

- Para recordar cuánto disfrutábamos los besos que te robaba allá.

- Ni modo! Hemos quedado en que lo nuestro es virtual.

- Aunque tú no lo quieras creer, yo te quiero mucho y lo he pasado muy mal... Betty, desde cuándo no me besas sin que yo te provoque?

- Desde que nos despedimos tras la junta. De sobra lo sabes.

- Pues ya va siendo hora, por favor... –Suplica marcando hoyuelos.

Betty está a punto de ceder, pero suena el teléfono interno.

- Sí, Aura Mª?

- Ha llamado doña Catalina para confirmar que el evento comienza a las nueve, y recordar a don Hugo, Inesita y las modelos que deben estar allá antes de las siete.

- Gracias, dígaselo a ellos. Y los ejecutivos están enterados todos de la reunión? Apenas faltan cinco minutos.

Armando ha llegado hasta ella y la abraza desde atrás rociando su cuello de ardientes besos.

- Sí, Betty, todos están avisados, y además se lo han recordado sus secretarias.

- OK! –Cuelga e intenta zafarse pero él la retiene con la espalda recostada en su pecho.

- Armando...

- Grita si quieres... –La desafía al tiempo que llega con las manos a su abdomen y allá descansan fuertes y cálidas.

Le oye preguntarle al oído en un susurro.

- Cómo está nuestro hijo?

- Muy confortable y a gusto. –Contesta resignada a no armar escándalo, pero encantada en el fondo.

- A qué hora tenemos la consulta?

- A las cinco y media. Deberemos escaparnos un rato antes de la empresa.

- Hoy, con lo de la presentación, ya no quedará nadie acá a esa hora. Oye, la consulta será con Paredes, ah?

- Ni más faltaba! Llamó tu madre al ginecólogo de las señoras Mendoza. –Dice con sorna.- Ya es la hora. Anda, suéltame y vamos a la sala de juntas.

- Key! Luego seguimos donde lo dejamos. –La guiña un ojo.- No sabes cómo te he extrañado, ni cuánto siento mis estúpidos celos por lo de Daniel, pero es que eres lo más importante para mí.

Deposita un último beso en su cuello y entran a la reunión.





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Los otros ejecutivos también están llegando y acomodándose en sus asientos. A continuación, Armando toma la palabra, saluda a todos los que no había visto y abre su carpeta.

Saca un guión, les reparte unas fotocopias y procede a informarles de todos los pasos que ha dado durante el mes: los contactos que ha establecido, los precontratos que ha acordado, los contratos que ha firmado, y las conversaciones con algunos otros empresarios que aún están indecisos o pendientes de que sus accionistas les autoricen.

- Prácticamente todos acudirán a la presentación de esta noche, y empezarán a llegar a Bogotá a primeras horas de la tarde...

Continúa explicando y detallando el informe hasta terminar, y luego está contestando una pregunta de Marcela, cuando tocan a la puerta y entra Patricia.

- Armando, tienes una visita. –Sonríe disfrutando maliciosa.

- Yo? No espero a nadie, pues los de las franquicias acudirán directamente a la presentación.

- Quién es, señorita Fernández? –Pregunta Betty.

- Una mujer bandera como yo, pero morena! –Dice con intención de molestar a Betty.- Alejandra Zing.

Ellos dos se miran, y los demás les miran. Armando cierra los ojos y exhala el aire de sus pulmones.

- Es de la franquicia de Caracas. Uno de los indecisos.

- Hágala pasar y el doctor Mendoza nos la presenta a todos. –Indica Betty con voz neutra, intentando que no se note la inquietud que ha sufrido.

Alejandra hace su entrada rodeada de la mayor expectación, Armando se adelanta hacia ella, la saluda y se la presenta a los demás.

Y ella, tan linda y tan simpática, corresponde a los saludos y se pega a él como un sello.

Betty tensa todos los músculos involuntariamente, y él comprendiendo su incomodidad, opta por quitar de en medio a la venezolana y la sugiere mostrarle la empresa.

- Betty, luego regreso, yo sé que luego tenemos que ir a... ya sabes. –No quiere decir nada del ginecólogo delante de todos.

- Gracias, Armando. –Le dice con exquisitez y la mayor frialdad.- Pero no te molestes y atiende bien a tu invitada. Chao.

Armando maldice para sus adentros, pues no les ha durado la paz y la armonía ni una hora.

Según salen ellos, Betty da por terminada la reunión.

- En vista de que el doctor Mendoza ha tenido que ausentarse, y ya había terminado de exponer su informe, podemos volver a nuestros trabajos. Gracias.

Todos se levantan y van saliendo menos Marcela, que se acerca a ella sonriendo regocijada y disfrutando el momento.

- Ahora averiguará lo que duele que una bandida le robe el novio. Aunque como no le ha durado mucho... Ja, ja, ja!

Y sin esperar respuesta sale al lobby con una gran sonrisa, sintiéndose compensada.

- Patricia, te invito a comer, que hoy tenemos que festejar. Ja, ja, ja!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty pasa a presidencia por la puerta de comunicación. Si en ese momento llega a tenerle ante ella... le había estrangulado. Empieza a atar cabos y se monta su propia película.

“Armando se enojó conmigo por ir a cenar con Daniel y no me llamó en dos días... Alejandra estaba a su lado... e indecisa con el asunto de las franquicias... igual él con la excusa del enfado, se ha “sacrificado” con la venezolana para convencerla y de paso tomarse la revancha...”

Se imagina con toda nitidez las armas que habrá utilizado el sin escrúpulos de Armando Mendoza para decidirla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





A las cinco en punto entra en presidencia muy solícito.

- Vamos, Betty, que estamos de afán.

- Yo estoy de afán. Tú no. –Puntualiza.

- Deja ya la terquedad y no receles nada. Alejandra es una simple socia, o colaboradora de Ecomoda. No veas fantasmas donde no hay nada de nada, aunque su inoportuna aparición nos haya descolocado a todos.

- No tienes que darme ninguna explicación o excusa, ya que nosotros no estamos unidos por ningún tipo de vínculo afectivo, ni lo estaremos nunca, afortunadamente. Pero ahora no es oportuna esa relación. Queda con ella para dentro de un año más o menos, y entonces serás libre...

Ha terminado de recoger el escritorio, se levanta, toma la chaqueta y el bolso, y se encamina a la puerta.

Armando mira al cielo clamando en silencio: “Qué cruz, señor... qué cruz! Tiene que aparecer esa vieja de Alejandra justo cuando Betty estaba bastante tranquila.”

La adelanta, abre la puerta y la escolta al ascensor. Una vez dentro la sujeta la mano y no la permite pulsar el botón de recepción, apretando él el del aparcamiento.

- No he hecho nada malo, Betty!

Ella calla, y como a él el silencio le molesta, vuelve a hablar:

- Vamos junticos a la consulta en mi coche. –Ve que ella va a protestar y añade.- No se hable más.

Van callados, y eso les permite serenarse lo suficiente para hablarse educadamente, y aparentar una buena relación ante el médico.

Éste la hace preguntas para rellenar una ficha con su historial en el ordenador, y después llama a la enfermera para que la acompañe y ayude a prepararse pues va a hacerle un reconocimiento.

Les comunica que el embarazo se desarrolla perfectamente y se despide con la recomendación de que vuelvan a consulta dentro de un mes.

Al salir a la calle Betty de nuevo intenta irse sola, pero la toma firmemente por el codo.

- Yo te llevo a casa.

- Voy al salón de belleza. Recuerdas que hoy es el evento? –Dice de mala gana con sarcasmo.

- Pues dime la dirección. –Con paciencia.

Se la dice, él conduce hasta allá y estaciona ante la puerta.

- Vengo a recogerte?

- No sé cuanto voy a tardar. –Seca.

- Entonces paso por casa de tus padres sobre las ocho y cuarto.

- No te molestes. Seguro que disfrutarás más ejerciendo de anfitrión con la señorita Zing. Ya que parece que accedió a participar en lo de las franquicias, ahora tendrás que ser agradecido... –No puede disimular los celos.

- Betty, no voy a agradecerle nada. Es un negocio tan provechoso para su empresa como para Ecomoda. Y no tengo con ella más que una amistad LIMPIA y transparente.

- Armando, yo ya no me chupo el dedo. Me hiciste crecer de golpe, y sé con toda seguridad que disfrutaste las cálidas noches caraqueñas. Más aún cuando tú te ofendiste porque yo salí a cenar con Daniel... no me cabe duda de que te desquitaste acostándote con ella. Tu fama te avala.

- Cielo, esta mañana creías mis palabras y mis besos. Por qué has cambiado al aparecer Alejandra?

- Por la confianza y naturalidad con que esa mujer te trata y se cuelga de tu brazo. Ella no lo haría si no le hubieras dado motivos... Ve a buscarla a ella.

- No he dado motivos a ninguna mujer desde que tú y yo estuvimos juntos. No me provoca ninguna. –Asegura con gravedad.

- Quién se cree eso después de la exhibición de esta mañana? Yo iré sola.

- Así que quieres que la acompañe? –Pregunta incrédulo.- Contesta.

- Sí. –Dice bajito a su pesar.

- Pues descuida, que te voy a complacer. –Contesta enfadado por verse tratado con desconfianza injustificadamente.- Deseas que también la agasaje con algún trato especial?

- Con el mismo que le hayas obsequiado en Caracas para que se decidiese. –Dice Betty áspera.

- Pues mira que voy a mejorar el tratamiento, y te lo brindo a ti. –Rabioso.- Pero date cuenta de que los celos que a mí me recriminas, sí son válidos para ti.

- No son celos!

- No, que va! Cómo los llamas tú? Suposiciones de infidelidad?

Betty le fulmina con la mirada y se apea dando un sonoro portazo al estimado deportivo.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Poco antes de las nueve, Betty está con Cata recibiendo a los clientes, proveedores, colaboradores y demás invitados a la presentación, cuando le ve entrar por la puerta, acompañado de Alejandra que de nuevo cuelga de su brazo. Viene impresionantemente guapo y mirándola desafiante.

No puede soportar verle así, y antes de que lleguen hasta ellas se disculpa con Cata.

- Ya que ha llegado Armando, que se quede acá, y yo voy a los vestuarios para ver si ya están listos.

- OK, Betty! –Cata comprende y la mira alejarse con tristeza.

Hugo no la permite entrar, pero la asegura que todo está bien y que pueden empezar puntualmente.

Mira su reloj y ve que ya es la hora. Debe decir unas palabras y presentar al diseñador, pero no se atreve.

Armando la está observando desde lejos e intuye el problema.

La ve tan desvalida, tan necesitada de protección... Se cruzan sus miradas y se olvida de la testaruda fierecilla que le rechazó por la tarde.

“Será que vamos a estar peleando toda la vida...? A ver si consigo librarme pronto de Alejandra, aunque sea endosándosela a alguien...”

Y con ese propósito, la sonríe con cariño y acude a su lado.



CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, m´hijas?

Yo también me pregunto como Armando: "Será que van a estar peleando toda la vida?"

Pero debemos reconocer que existen muchos fantasmas entre ellos y cada vez que sale uno...

Y todavía nos queda por aparecer el fantasma ojiazul. Que les pille confesados. O preferís que pasemos de él y le dejemos en Cartagena?

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. Besos.
voto por que aparezca la pesadilla francesa. Si Betty ha padecido los celos con Alejandra; ahora es justo que también los padezca Armando. Además éste me encanta cuando se pome celoso. Besos
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marg
marg

May 1st, 2005, 6:30 pm #5

“Ay, qué cruz, con la niña esta tan terca...!” Se dice él resignado.

- Calla esa linda boquita y dame un besico, que después de un mes sin ver a tu novio...

- Armando... –Sin fuerzas para rechazarle al sentir los brazos que primero la rodean y luego la estrechan.

- Shsss... Besa y calla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





CAPÍTULO VIII.- Como una sombra de cuerpo entero...



Minutos después vuelve a preguntar.

- Se puso grosero cuando te negaste?

“Para qué le voy a contar sobre el desgraciado del doctor Mortis? Piensa.

- Le sentó muy mal, sobre todo cuando le dejé unos billetes para colaborarle a pagar la cuenta del restaurante ya que su situación es tan precaria...

- Hiciste eso? –Abre los ojos pasmado.

- Sí. –Dice a escasos centímetros de sus labios, pues él aún la rodea.

- Ven, que te mereces un premio. –La toma de una mano y la guía al hueco.

- Para qué vamos ahí? –Pregunta desconfiada, pero vibrándole algo por dentro.

- Para recordar cuánto disfrutábamos los besos que te robaba allá.

- Ni modo! Hemos quedado en que lo nuestro es virtual.

- Aunque tú no lo quieras creer, yo te quiero mucho y lo he pasado muy mal... Betty, desde cuándo no me besas sin que yo te provoque?

- Desde que nos despedimos tras la junta. De sobra lo sabes.

- Pues ya va siendo hora, por favor... –Suplica marcando hoyuelos.

Betty está a punto de ceder, pero suena el teléfono interno.

- Sí, Aura Mª?

- Ha llamado doña Catalina para confirmar que el evento comienza a las nueve, y recordar a don Hugo, Inesita y las modelos que deben estar allá antes de las siete.

- Gracias, dígaselo a ellos. Y los ejecutivos están enterados todos de la reunión? Apenas faltan cinco minutos.

Armando ha llegado hasta ella y la abraza desde atrás rociando su cuello de ardientes besos.

- Sí, Betty, todos están avisados, y además se lo han recordado sus secretarias.

- OK! –Cuelga e intenta zafarse pero él la retiene con la espalda recostada en su pecho.

- Armando...

- Grita si quieres... –La desafía al tiempo que llega con las manos a su abdomen y allá descansan fuertes y cálidas.

Le oye preguntarle al oído en un susurro.

- Cómo está nuestro hijo?

- Muy confortable y a gusto. –Contesta resignada a no armar escándalo, pero encantada en el fondo.

- A qué hora tenemos la consulta?

- A las cinco y media. Deberemos escaparnos un rato antes de la empresa.

- Hoy, con lo de la presentación, ya no quedará nadie acá a esa hora. Oye, la consulta será con Paredes, ah?

- Ni más faltaba! Llamó tu madre al ginecólogo de las señoras Mendoza. –Dice con sorna.- Ya es la hora. Anda, suéltame y vamos a la sala de juntas.

- Key! Luego seguimos donde lo dejamos. –La guiña un ojo.- No sabes cómo te he extrañado, ni cuánto siento mis estúpidos celos por lo de Daniel, pero es que eres lo más importante para mí.

Deposita un último beso en su cuello y entran a la reunión.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Los otros ejecutivos también están llegando y acomodándose en sus asientos. A continuación, Armando toma la palabra, saluda a todos los que no había visto y abre su carpeta.

Saca un guión, les reparte unas fotocopias y procede a informarles de todos los pasos que ha dado durante el mes: los contactos que ha establecido, los precontratos que ha acordado, los contratos que ha firmado, y las conversaciones con algunos otros empresarios que aún están indecisos o pendientes de que sus accionistas les autoricen.

- Prácticamente todos acudirán a la presentación de esta noche, y empezarán a llegar a Bogotá a primeras horas de la tarde...

Continúa explicando y detallando el informe hasta terminar, y luego está contestando una pregunta de Marcela, cuando tocan a la puerta y entra Patricia.

- Armando, tienes una visita. –Sonríe disfrutando maliciosa.

- Yo? No espero a nadie, pues los de las franquicias acudirán directamente a la presentación.

- Quién es, señorita Fernández? –Pregunta Betty.

- Una mujer bandera como yo, pero morena! –Dice con intención de molestar a Betty.- Alejandra Zing.

Ellos dos se miran, y los demás les miran. Armando cierra los ojos y exhala el aire de sus pulmones.

- Es de la franquicia de Caracas. Uno de los indecisos.

- Hágala pasar y el doctor Mendoza nos la presenta a todos. –Indica Betty con voz neutra, intentando que no se note la inquietud que ha sufrido.

Alejandra hace su entrada rodeada de la mayor expectación, Armando se adelanta hacia ella, la saluda y se la presenta a los demás.

Y ella, tan linda y tan simpática, corresponde a los saludos y se pega a él como un sello.

Betty tensa todos los músculos involuntariamente, y él comprendiendo su incomodidad, opta por quitar de en medio a la venezolana y la sugiere mostrarle la empresa.

- Betty, luego regreso, yo sé que luego tenemos que ir a... ya sabes. –No quiere decir nada del ginecólogo delante de todos.

- Gracias, Armando. –Le dice con exquisitez y la mayor frialdad.- Pero no te molestes y atiende bien a tu invitada. Chao.

Armando maldice para sus adentros, pues no les ha durado la paz y la armonía ni una hora.

Según salen ellos, Betty da por terminada la reunión.

- En vista de que el doctor Mendoza ha tenido que ausentarse, y ya había terminado de exponer su informe, podemos volver a nuestros trabajos. Gracias.

Todos se levantan y van saliendo menos Marcela, que se acerca a ella sonriendo regocijada y disfrutando el momento.

- Ahora averiguará lo que duele que una bandida le robe el novio. Aunque como no le ha durado mucho... Ja, ja, ja!

Y sin esperar respuesta sale al lobby con una gran sonrisa, sintiéndose compensada.

- Patricia, te invito a comer, que hoy tenemos que festejar. Ja, ja, ja!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty pasa a presidencia por la puerta de comunicación. Si en ese momento llega a tenerle ante ella... le había estrangulado. Empieza a atar cabos y se monta su propia película.

“Armando se enojó conmigo por ir a cenar con Daniel y no me llamó en dos días... Alejandra estaba a su lado... e indecisa con el asunto de las franquicias... igual él con la excusa del enfado, se ha “sacrificado” con la venezolana para convencerla y de paso tomarse la revancha...”

Se imagina con toda nitidez las armas que habrá utilizado el sin escrúpulos de Armando Mendoza para decidirla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





A las cinco en punto entra en presidencia muy solícito.

- Vamos, Betty, que estamos de afán.

- Yo estoy de afán. Tú no. –Puntualiza.

- Deja ya la terquedad y no receles nada. Alejandra es una simple socia, o colaboradora de Ecomoda. No veas fantasmas donde no hay nada de nada, aunque su inoportuna aparición nos haya descolocado a todos.

- No tienes que darme ninguna explicación o excusa, ya que nosotros no estamos unidos por ningún tipo de vínculo afectivo, ni lo estaremos nunca, afortunadamente. Pero ahora no es oportuna esa relación. Queda con ella para dentro de un año más o menos, y entonces serás libre...

Ha terminado de recoger el escritorio, se levanta, toma la chaqueta y el bolso, y se encamina a la puerta.

Armando mira al cielo clamando en silencio: “Qué cruz, señor... qué cruz! Tiene que aparecer esa vieja de Alejandra justo cuando Betty estaba bastante tranquila.”

La adelanta, abre la puerta y la escolta al ascensor. Una vez dentro la sujeta la mano y no la permite pulsar el botón de recepción, apretando él el del aparcamiento.

- No he hecho nada malo, Betty!

Ella calla, y como a él el silencio le molesta, vuelve a hablar:

- Vamos junticos a la consulta en mi coche. –Ve que ella va a protestar y añade.- No se hable más.

Van callados, y eso les permite serenarse lo suficiente para hablarse educadamente, y aparentar una buena relación ante el médico.

Éste la hace preguntas para rellenar una ficha con su historial en el ordenador, y después llama a la enfermera para que la acompañe y ayude a prepararse pues va a hacerle un reconocimiento.

Les comunica que el embarazo se desarrolla perfectamente y se despide con la recomendación de que vuelvan a consulta dentro de un mes.

Al salir a la calle Betty de nuevo intenta irse sola, pero la toma firmemente por el codo.

- Yo te llevo a casa.

- Voy al salón de belleza. Recuerdas que hoy es el evento? –Dice de mala gana con sarcasmo.

- Pues dime la dirección. –Con paciencia.

Se la dice, él conduce hasta allá y estaciona ante la puerta.

- Vengo a recogerte?

- No sé cuanto voy a tardar. –Seca.

- Entonces paso por casa de tus padres sobre las ocho y cuarto.

- No te molestes. Seguro que disfrutarás más ejerciendo de anfitrión con la señorita Zing. Ya que parece que accedió a participar en lo de las franquicias, ahora tendrás que ser agradecido... –No puede disimular los celos.

- Betty, no voy a agradecerle nada. Es un negocio tan provechoso para su empresa como para Ecomoda. Y no tengo con ella más que una amistad LIMPIA y transparente.

- Armando, yo ya no me chupo el dedo. Me hiciste crecer de golpe, y sé con toda seguridad que disfrutaste las cálidas noches caraqueñas. Más aún cuando tú te ofendiste porque yo salí a cenar con Daniel... no me cabe duda de que te desquitaste acostándote con ella. Tu fama te avala.

- Cielo, esta mañana creías mis palabras y mis besos. Por qué has cambiado al aparecer Alejandra?

- Por la confianza y naturalidad con que esa mujer te trata y se cuelga de tu brazo. Ella no lo haría si no le hubieras dado motivos... Ve a buscarla a ella.

- No he dado motivos a ninguna mujer desde que tú y yo estuvimos juntos. No me provoca ninguna. –Asegura con gravedad.

- Quién se cree eso después de la exhibición de esta mañana? Yo iré sola.

- Así que quieres que la acompañe? –Pregunta incrédulo.- Contesta.

- Sí. –Dice bajito a su pesar.

- Pues descuida, que te voy a complacer. –Contesta enfadado por verse tratado con desconfianza injustificadamente.- Deseas que también la agasaje con algún trato especial?

- Con el mismo que le hayas obsequiado en Caracas para que se decidiese. –Dice Betty áspera.

- Pues mira que voy a mejorar el tratamiento, y te lo brindo a ti. –Rabioso.- Pero date cuenta de que los celos que a mí me recriminas, sí son válidos para ti.

- No son celos!

- No, que va! Cómo los llamas tú? Suposiciones de infidelidad?

Betty le fulmina con la mirada y se apea dando un sonoro portazo al estimado deportivo.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Poco antes de las nueve, Betty está con Cata recibiendo a los clientes, proveedores, colaboradores y demás invitados a la presentación, cuando le ve entrar por la puerta, acompañado de Alejandra que de nuevo cuelga de su brazo. Viene impresionantemente guapo y mirándola desafiante.

No puede soportar verle así, y antes de que lleguen hasta ellas se disculpa con Cata.

- Ya que ha llegado Armando, que se quede acá, y yo voy a los vestuarios para ver si ya están listos.

- OK, Betty! –Cata comprende y la mira alejarse con tristeza.

Hugo no la permite entrar, pero la asegura que todo está bien y que pueden empezar puntualmente.

Mira su reloj y ve que ya es la hora. Debe decir unas palabras y presentar al diseñador, pero no se atreve.

Armando la está observando desde lejos e intuye el problema.

La ve tan desvalida, tan necesitada de protección... Se cruzan sus miradas y se olvida de la testaruda fierecilla que le rechazó por la tarde.

“Será que vamos a estar peleando toda la vida...? A ver si consigo librarme pronto de Alejandra, aunque sea endosándosela a alguien...”

Y con ese propósito, la sonríe con cariño y acude a su lado.



CONTINUARÁ...



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Q´hubo, m´hijas?

Yo también me pregunto como Armando: "Será que van a estar peleando toda la vida?"

Pero debemos reconocer que existen muchos fantasmas entre ellos y cada vez que sale uno...

Y todavía nos queda por aparecer el fantasma ojiazul. Que les pille confesados. O preferís que pasemos de él y le dejemos en Cartagena?

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. Besos.
me parece que su aparición es importante porque así Betty se dara cuenta que ek acercamiento que tiene ella con Michel es pareceido al que tiene Armando con la venezolana, y no por eso tiene que tener una relación con ella ni nada parecido. Besos.
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Mar (mex)
Mar (mex)

May 1st, 2005, 6:33 pm #6

“Ay, qué cruz, con la niña esta tan terca...!” Se dice él resignado.

- Calla esa linda boquita y dame un besico, que después de un mes sin ver a tu novio...

- Armando... –Sin fuerzas para rechazarle al sentir los brazos que primero la rodean y luego la estrechan.

- Shsss... Besa y calla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





CAPÍTULO VIII.- Como una sombra de cuerpo entero...



Minutos después vuelve a preguntar.

- Se puso grosero cuando te negaste?

“Para qué le voy a contar sobre el desgraciado del doctor Mortis? Piensa.

- Le sentó muy mal, sobre todo cuando le dejé unos billetes para colaborarle a pagar la cuenta del restaurante ya que su situación es tan precaria...

- Hiciste eso? –Abre los ojos pasmado.

- Sí. –Dice a escasos centímetros de sus labios, pues él aún la rodea.

- Ven, que te mereces un premio. –La toma de una mano y la guía al hueco.

- Para qué vamos ahí? –Pregunta desconfiada, pero vibrándole algo por dentro.

- Para recordar cuánto disfrutábamos los besos que te robaba allá.

- Ni modo! Hemos quedado en que lo nuestro es virtual.

- Aunque tú no lo quieras creer, yo te quiero mucho y lo he pasado muy mal... Betty, desde cuándo no me besas sin que yo te provoque?

- Desde que nos despedimos tras la junta. De sobra lo sabes.

- Pues ya va siendo hora, por favor... –Suplica marcando hoyuelos.

Betty está a punto de ceder, pero suena el teléfono interno.

- Sí, Aura Mª?

- Ha llamado doña Catalina para confirmar que el evento comienza a las nueve, y recordar a don Hugo, Inesita y las modelos que deben estar allá antes de las siete.

- Gracias, dígaselo a ellos. Y los ejecutivos están enterados todos de la reunión? Apenas faltan cinco minutos.

Armando ha llegado hasta ella y la abraza desde atrás rociando su cuello de ardientes besos.

- Sí, Betty, todos están avisados, y además se lo han recordado sus secretarias.

- OK! –Cuelga e intenta zafarse pero él la retiene con la espalda recostada en su pecho.

- Armando...

- Grita si quieres... –La desafía al tiempo que llega con las manos a su abdomen y allá descansan fuertes y cálidas.

Le oye preguntarle al oído en un susurro.

- Cómo está nuestro hijo?

- Muy confortable y a gusto. –Contesta resignada a no armar escándalo, pero encantada en el fondo.

- A qué hora tenemos la consulta?

- A las cinco y media. Deberemos escaparnos un rato antes de la empresa.

- Hoy, con lo de la presentación, ya no quedará nadie acá a esa hora. Oye, la consulta será con Paredes, ah?

- Ni más faltaba! Llamó tu madre al ginecólogo de las señoras Mendoza. –Dice con sorna.- Ya es la hora. Anda, suéltame y vamos a la sala de juntas.

- Key! Luego seguimos donde lo dejamos. –La guiña un ojo.- No sabes cómo te he extrañado, ni cuánto siento mis estúpidos celos por lo de Daniel, pero es que eres lo más importante para mí.

Deposita un último beso en su cuello y entran a la reunión.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Los otros ejecutivos también están llegando y acomodándose en sus asientos. A continuación, Armando toma la palabra, saluda a todos los que no había visto y abre su carpeta.

Saca un guión, les reparte unas fotocopias y procede a informarles de todos los pasos que ha dado durante el mes: los contactos que ha establecido, los precontratos que ha acordado, los contratos que ha firmado, y las conversaciones con algunos otros empresarios que aún están indecisos o pendientes de que sus accionistas les autoricen.

- Prácticamente todos acudirán a la presentación de esta noche, y empezarán a llegar a Bogotá a primeras horas de la tarde...

Continúa explicando y detallando el informe hasta terminar, y luego está contestando una pregunta de Marcela, cuando tocan a la puerta y entra Patricia.

- Armando, tienes una visita. –Sonríe disfrutando maliciosa.

- Yo? No espero a nadie, pues los de las franquicias acudirán directamente a la presentación.

- Quién es, señorita Fernández? –Pregunta Betty.

- Una mujer bandera como yo, pero morena! –Dice con intención de molestar a Betty.- Alejandra Zing.

Ellos dos se miran, y los demás les miran. Armando cierra los ojos y exhala el aire de sus pulmones.

- Es de la franquicia de Caracas. Uno de los indecisos.

- Hágala pasar y el doctor Mendoza nos la presenta a todos. –Indica Betty con voz neutra, intentando que no se note la inquietud que ha sufrido.

Alejandra hace su entrada rodeada de la mayor expectación, Armando se adelanta hacia ella, la saluda y se la presenta a los demás.

Y ella, tan linda y tan simpática, corresponde a los saludos y se pega a él como un sello.

Betty tensa todos los músculos involuntariamente, y él comprendiendo su incomodidad, opta por quitar de en medio a la venezolana y la sugiere mostrarle la empresa.

- Betty, luego regreso, yo sé que luego tenemos que ir a... ya sabes. –No quiere decir nada del ginecólogo delante de todos.

- Gracias, Armando. –Le dice con exquisitez y la mayor frialdad.- Pero no te molestes y atiende bien a tu invitada. Chao.

Armando maldice para sus adentros, pues no les ha durado la paz y la armonía ni una hora.

Según salen ellos, Betty da por terminada la reunión.

- En vista de que el doctor Mendoza ha tenido que ausentarse, y ya había terminado de exponer su informe, podemos volver a nuestros trabajos. Gracias.

Todos se levantan y van saliendo menos Marcela, que se acerca a ella sonriendo regocijada y disfrutando el momento.

- Ahora averiguará lo que duele que una bandida le robe el novio. Aunque como no le ha durado mucho... Ja, ja, ja!

Y sin esperar respuesta sale al lobby con una gran sonrisa, sintiéndose compensada.

- Patricia, te invito a comer, que hoy tenemos que festejar. Ja, ja, ja!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty pasa a presidencia por la puerta de comunicación. Si en ese momento llega a tenerle ante ella... le había estrangulado. Empieza a atar cabos y se monta su propia película.

“Armando se enojó conmigo por ir a cenar con Daniel y no me llamó en dos días... Alejandra estaba a su lado... e indecisa con el asunto de las franquicias... igual él con la excusa del enfado, se ha “sacrificado” con la venezolana para convencerla y de paso tomarse la revancha...”

Se imagina con toda nitidez las armas que habrá utilizado el sin escrúpulos de Armando Mendoza para decidirla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





A las cinco en punto entra en presidencia muy solícito.

- Vamos, Betty, que estamos de afán.

- Yo estoy de afán. Tú no. –Puntualiza.

- Deja ya la terquedad y no receles nada. Alejandra es una simple socia, o colaboradora de Ecomoda. No veas fantasmas donde no hay nada de nada, aunque su inoportuna aparición nos haya descolocado a todos.

- No tienes que darme ninguna explicación o excusa, ya que nosotros no estamos unidos por ningún tipo de vínculo afectivo, ni lo estaremos nunca, afortunadamente. Pero ahora no es oportuna esa relación. Queda con ella para dentro de un año más o menos, y entonces serás libre...

Ha terminado de recoger el escritorio, se levanta, toma la chaqueta y el bolso, y se encamina a la puerta.

Armando mira al cielo clamando en silencio: “Qué cruz, señor... qué cruz! Tiene que aparecer esa vieja de Alejandra justo cuando Betty estaba bastante tranquila.”

La adelanta, abre la puerta y la escolta al ascensor. Una vez dentro la sujeta la mano y no la permite pulsar el botón de recepción, apretando él el del aparcamiento.

- No he hecho nada malo, Betty!

Ella calla, y como a él el silencio le molesta, vuelve a hablar:

- Vamos junticos a la consulta en mi coche. –Ve que ella va a protestar y añade.- No se hable más.

Van callados, y eso les permite serenarse lo suficiente para hablarse educadamente, y aparentar una buena relación ante el médico.

Éste la hace preguntas para rellenar una ficha con su historial en el ordenador, y después llama a la enfermera para que la acompañe y ayude a prepararse pues va a hacerle un reconocimiento.

Les comunica que el embarazo se desarrolla perfectamente y se despide con la recomendación de que vuelvan a consulta dentro de un mes.

Al salir a la calle Betty de nuevo intenta irse sola, pero la toma firmemente por el codo.

- Yo te llevo a casa.

- Voy al salón de belleza. Recuerdas que hoy es el evento? –Dice de mala gana con sarcasmo.

- Pues dime la dirección. –Con paciencia.

Se la dice, él conduce hasta allá y estaciona ante la puerta.

- Vengo a recogerte?

- No sé cuanto voy a tardar. –Seca.

- Entonces paso por casa de tus padres sobre las ocho y cuarto.

- No te molestes. Seguro que disfrutarás más ejerciendo de anfitrión con la señorita Zing. Ya que parece que accedió a participar en lo de las franquicias, ahora tendrás que ser agradecido... –No puede disimular los celos.

- Betty, no voy a agradecerle nada. Es un negocio tan provechoso para su empresa como para Ecomoda. Y no tengo con ella más que una amistad LIMPIA y transparente.

- Armando, yo ya no me chupo el dedo. Me hiciste crecer de golpe, y sé con toda seguridad que disfrutaste las cálidas noches caraqueñas. Más aún cuando tú te ofendiste porque yo salí a cenar con Daniel... no me cabe duda de que te desquitaste acostándote con ella. Tu fama te avala.

- Cielo, esta mañana creías mis palabras y mis besos. Por qué has cambiado al aparecer Alejandra?

- Por la confianza y naturalidad con que esa mujer te trata y se cuelga de tu brazo. Ella no lo haría si no le hubieras dado motivos... Ve a buscarla a ella.

- No he dado motivos a ninguna mujer desde que tú y yo estuvimos juntos. No me provoca ninguna. –Asegura con gravedad.

- Quién se cree eso después de la exhibición de esta mañana? Yo iré sola.

- Así que quieres que la acompañe? –Pregunta incrédulo.- Contesta.

- Sí. –Dice bajito a su pesar.

- Pues descuida, que te voy a complacer. –Contesta enfadado por verse tratado con desconfianza injustificadamente.- Deseas que también la agasaje con algún trato especial?

- Con el mismo que le hayas obsequiado en Caracas para que se decidiese. –Dice Betty áspera.

- Pues mira que voy a mejorar el tratamiento, y te lo brindo a ti. –Rabioso.- Pero date cuenta de que los celos que a mí me recriminas, sí son válidos para ti.

- No son celos!

- No, que va! Cómo los llamas tú? Suposiciones de infidelidad?

Betty le fulmina con la mirada y se apea dando un sonoro portazo al estimado deportivo.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Poco antes de las nueve, Betty está con Cata recibiendo a los clientes, proveedores, colaboradores y demás invitados a la presentación, cuando le ve entrar por la puerta, acompañado de Alejandra que de nuevo cuelga de su brazo. Viene impresionantemente guapo y mirándola desafiante.

No puede soportar verle así, y antes de que lleguen hasta ellas se disculpa con Cata.

- Ya que ha llegado Armando, que se quede acá, y yo voy a los vestuarios para ver si ya están listos.

- OK, Betty! –Cata comprende y la mira alejarse con tristeza.

Hugo no la permite entrar, pero la asegura que todo está bien y que pueden empezar puntualmente.

Mira su reloj y ve que ya es la hora. Debe decir unas palabras y presentar al diseñador, pero no se atreve.

Armando la está observando desde lejos e intuye el problema.

La ve tan desvalida, tan necesitada de protección... Se cruzan sus miradas y se olvida de la testaruda fierecilla que le rechazó por la tarde.

“Será que vamos a estar peleando toda la vida...? A ver si consigo librarme pronto de Alejandra, aunque sea endosándosela a alguien...”

Y con ese propósito, la sonríe con cariño y acude a su lado.



CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, m´hijas?

Yo también me pregunto como Armando: "Será que van a estar peleando toda la vida?"

Pero debemos reconocer que existen muchos fantasmas entre ellos y cada vez que sale uno...

Y todavía nos queda por aparecer el fantasma ojiazul. Que les pille confesados. O preferís que pasemos de él y le dejemos en Cartagena?

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. Besos.
de agua y ella siente que es un gran lago, si tan solo le viera la cara y leyera el amor reflejado en sus ojos se daria cuenta que no le esta mintiendo, y ademas ella debe saber como son algunas mujeres y que sin mas se le ofrencen a los hombres como el.. espero que el tambien se dej de niñadaz y vaya tras de ella dejando botada a Alejandra y reconfortandola con su amor.. tal vez festejen el lanzamiento con un noche de amor??

Muchos besos

Mar
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ambarmurcia
ambarmurcia

May 1st, 2005, 7:07 pm #7

“Ay, qué cruz, con la niña esta tan terca...!” Se dice él resignado.

- Calla esa linda boquita y dame un besico, que después de un mes sin ver a tu novio...

- Armando... –Sin fuerzas para rechazarle al sentir los brazos que primero la rodean y luego la estrechan.

- Shsss... Besa y calla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





CAPÍTULO VIII.- Como una sombra de cuerpo entero...



Minutos después vuelve a preguntar.

- Se puso grosero cuando te negaste?

“Para qué le voy a contar sobre el desgraciado del doctor Mortis? Piensa.

- Le sentó muy mal, sobre todo cuando le dejé unos billetes para colaborarle a pagar la cuenta del restaurante ya que su situación es tan precaria...

- Hiciste eso? –Abre los ojos pasmado.

- Sí. –Dice a escasos centímetros de sus labios, pues él aún la rodea.

- Ven, que te mereces un premio. –La toma de una mano y la guía al hueco.

- Para qué vamos ahí? –Pregunta desconfiada, pero vibrándole algo por dentro.

- Para recordar cuánto disfrutábamos los besos que te robaba allá.

- Ni modo! Hemos quedado en que lo nuestro es virtual.

- Aunque tú no lo quieras creer, yo te quiero mucho y lo he pasado muy mal... Betty, desde cuándo no me besas sin que yo te provoque?

- Desde que nos despedimos tras la junta. De sobra lo sabes.

- Pues ya va siendo hora, por favor... –Suplica marcando hoyuelos.

Betty está a punto de ceder, pero suena el teléfono interno.

- Sí, Aura Mª?

- Ha llamado doña Catalina para confirmar que el evento comienza a las nueve, y recordar a don Hugo, Inesita y las modelos que deben estar allá antes de las siete.

- Gracias, dígaselo a ellos. Y los ejecutivos están enterados todos de la reunión? Apenas faltan cinco minutos.

Armando ha llegado hasta ella y la abraza desde atrás rociando su cuello de ardientes besos.

- Sí, Betty, todos están avisados, y además se lo han recordado sus secretarias.

- OK! –Cuelga e intenta zafarse pero él la retiene con la espalda recostada en su pecho.

- Armando...

- Grita si quieres... –La desafía al tiempo que llega con las manos a su abdomen y allá descansan fuertes y cálidas.

Le oye preguntarle al oído en un susurro.

- Cómo está nuestro hijo?

- Muy confortable y a gusto. –Contesta resignada a no armar escándalo, pero encantada en el fondo.

- A qué hora tenemos la consulta?

- A las cinco y media. Deberemos escaparnos un rato antes de la empresa.

- Hoy, con lo de la presentación, ya no quedará nadie acá a esa hora. Oye, la consulta será con Paredes, ah?

- Ni más faltaba! Llamó tu madre al ginecólogo de las señoras Mendoza. –Dice con sorna.- Ya es la hora. Anda, suéltame y vamos a la sala de juntas.

- Key! Luego seguimos donde lo dejamos. –La guiña un ojo.- No sabes cómo te he extrañado, ni cuánto siento mis estúpidos celos por lo de Daniel, pero es que eres lo más importante para mí.

Deposita un último beso en su cuello y entran a la reunión.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Los otros ejecutivos también están llegando y acomodándose en sus asientos. A continuación, Armando toma la palabra, saluda a todos los que no había visto y abre su carpeta.

Saca un guión, les reparte unas fotocopias y procede a informarles de todos los pasos que ha dado durante el mes: los contactos que ha establecido, los precontratos que ha acordado, los contratos que ha firmado, y las conversaciones con algunos otros empresarios que aún están indecisos o pendientes de que sus accionistas les autoricen.

- Prácticamente todos acudirán a la presentación de esta noche, y empezarán a llegar a Bogotá a primeras horas de la tarde...

Continúa explicando y detallando el informe hasta terminar, y luego está contestando una pregunta de Marcela, cuando tocan a la puerta y entra Patricia.

- Armando, tienes una visita. –Sonríe disfrutando maliciosa.

- Yo? No espero a nadie, pues los de las franquicias acudirán directamente a la presentación.

- Quién es, señorita Fernández? –Pregunta Betty.

- Una mujer bandera como yo, pero morena! –Dice con intención de molestar a Betty.- Alejandra Zing.

Ellos dos se miran, y los demás les miran. Armando cierra los ojos y exhala el aire de sus pulmones.

- Es de la franquicia de Caracas. Uno de los indecisos.

- Hágala pasar y el doctor Mendoza nos la presenta a todos. –Indica Betty con voz neutra, intentando que no se note la inquietud que ha sufrido.

Alejandra hace su entrada rodeada de la mayor expectación, Armando se adelanta hacia ella, la saluda y se la presenta a los demás.

Y ella, tan linda y tan simpática, corresponde a los saludos y se pega a él como un sello.

Betty tensa todos los músculos involuntariamente, y él comprendiendo su incomodidad, opta por quitar de en medio a la venezolana y la sugiere mostrarle la empresa.

- Betty, luego regreso, yo sé que luego tenemos que ir a... ya sabes. –No quiere decir nada del ginecólogo delante de todos.

- Gracias, Armando. –Le dice con exquisitez y la mayor frialdad.- Pero no te molestes y atiende bien a tu invitada. Chao.

Armando maldice para sus adentros, pues no les ha durado la paz y la armonía ni una hora.

Según salen ellos, Betty da por terminada la reunión.

- En vista de que el doctor Mendoza ha tenido que ausentarse, y ya había terminado de exponer su informe, podemos volver a nuestros trabajos. Gracias.

Todos se levantan y van saliendo menos Marcela, que se acerca a ella sonriendo regocijada y disfrutando el momento.

- Ahora averiguará lo que duele que una bandida le robe el novio. Aunque como no le ha durado mucho... Ja, ja, ja!

Y sin esperar respuesta sale al lobby con una gran sonrisa, sintiéndose compensada.

- Patricia, te invito a comer, que hoy tenemos que festejar. Ja, ja, ja!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty pasa a presidencia por la puerta de comunicación. Si en ese momento llega a tenerle ante ella... le había estrangulado. Empieza a atar cabos y se monta su propia película.

“Armando se enojó conmigo por ir a cenar con Daniel y no me llamó en dos días... Alejandra estaba a su lado... e indecisa con el asunto de las franquicias... igual él con la excusa del enfado, se ha “sacrificado” con la venezolana para convencerla y de paso tomarse la revancha...”

Se imagina con toda nitidez las armas que habrá utilizado el sin escrúpulos de Armando Mendoza para decidirla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





A las cinco en punto entra en presidencia muy solícito.

- Vamos, Betty, que estamos de afán.

- Yo estoy de afán. Tú no. –Puntualiza.

- Deja ya la terquedad y no receles nada. Alejandra es una simple socia, o colaboradora de Ecomoda. No veas fantasmas donde no hay nada de nada, aunque su inoportuna aparición nos haya descolocado a todos.

- No tienes que darme ninguna explicación o excusa, ya que nosotros no estamos unidos por ningún tipo de vínculo afectivo, ni lo estaremos nunca, afortunadamente. Pero ahora no es oportuna esa relación. Queda con ella para dentro de un año más o menos, y entonces serás libre...

Ha terminado de recoger el escritorio, se levanta, toma la chaqueta y el bolso, y se encamina a la puerta.

Armando mira al cielo clamando en silencio: “Qué cruz, señor... qué cruz! Tiene que aparecer esa vieja de Alejandra justo cuando Betty estaba bastante tranquila.”

La adelanta, abre la puerta y la escolta al ascensor. Una vez dentro la sujeta la mano y no la permite pulsar el botón de recepción, apretando él el del aparcamiento.

- No he hecho nada malo, Betty!

Ella calla, y como a él el silencio le molesta, vuelve a hablar:

- Vamos junticos a la consulta en mi coche. –Ve que ella va a protestar y añade.- No se hable más.

Van callados, y eso les permite serenarse lo suficiente para hablarse educadamente, y aparentar una buena relación ante el médico.

Éste la hace preguntas para rellenar una ficha con su historial en el ordenador, y después llama a la enfermera para que la acompañe y ayude a prepararse pues va a hacerle un reconocimiento.

Les comunica que el embarazo se desarrolla perfectamente y se despide con la recomendación de que vuelvan a consulta dentro de un mes.

Al salir a la calle Betty de nuevo intenta irse sola, pero la toma firmemente por el codo.

- Yo te llevo a casa.

- Voy al salón de belleza. Recuerdas que hoy es el evento? –Dice de mala gana con sarcasmo.

- Pues dime la dirección. –Con paciencia.

Se la dice, él conduce hasta allá y estaciona ante la puerta.

- Vengo a recogerte?

- No sé cuanto voy a tardar. –Seca.

- Entonces paso por casa de tus padres sobre las ocho y cuarto.

- No te molestes. Seguro que disfrutarás más ejerciendo de anfitrión con la señorita Zing. Ya que parece que accedió a participar en lo de las franquicias, ahora tendrás que ser agradecido... –No puede disimular los celos.

- Betty, no voy a agradecerle nada. Es un negocio tan provechoso para su empresa como para Ecomoda. Y no tengo con ella más que una amistad LIMPIA y transparente.

- Armando, yo ya no me chupo el dedo. Me hiciste crecer de golpe, y sé con toda seguridad que disfrutaste las cálidas noches caraqueñas. Más aún cuando tú te ofendiste porque yo salí a cenar con Daniel... no me cabe duda de que te desquitaste acostándote con ella. Tu fama te avala.

- Cielo, esta mañana creías mis palabras y mis besos. Por qué has cambiado al aparecer Alejandra?

- Por la confianza y naturalidad con que esa mujer te trata y se cuelga de tu brazo. Ella no lo haría si no le hubieras dado motivos... Ve a buscarla a ella.

- No he dado motivos a ninguna mujer desde que tú y yo estuvimos juntos. No me provoca ninguna. –Asegura con gravedad.

- Quién se cree eso después de la exhibición de esta mañana? Yo iré sola.

- Así que quieres que la acompañe? –Pregunta incrédulo.- Contesta.

- Sí. –Dice bajito a su pesar.

- Pues descuida, que te voy a complacer. –Contesta enfadado por verse tratado con desconfianza injustificadamente.- Deseas que también la agasaje con algún trato especial?

- Con el mismo que le hayas obsequiado en Caracas para que se decidiese. –Dice Betty áspera.

- Pues mira que voy a mejorar el tratamiento, y te lo brindo a ti. –Rabioso.- Pero date cuenta de que los celos que a mí me recriminas, sí son válidos para ti.

- No son celos!

- No, que va! Cómo los llamas tú? Suposiciones de infidelidad?

Betty le fulmina con la mirada y se apea dando un sonoro portazo al estimado deportivo.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Poco antes de las nueve, Betty está con Cata recibiendo a los clientes, proveedores, colaboradores y demás invitados a la presentación, cuando le ve entrar por la puerta, acompañado de Alejandra que de nuevo cuelga de su brazo. Viene impresionantemente guapo y mirándola desafiante.

No puede soportar verle así, y antes de que lleguen hasta ellas se disculpa con Cata.

- Ya que ha llegado Armando, que se quede acá, y yo voy a los vestuarios para ver si ya están listos.

- OK, Betty! –Cata comprende y la mira alejarse con tristeza.

Hugo no la permite entrar, pero la asegura que todo está bien y que pueden empezar puntualmente.

Mira su reloj y ve que ya es la hora. Debe decir unas palabras y presentar al diseñador, pero no se atreve.

Armando la está observando desde lejos e intuye el problema.

La ve tan desvalida, tan necesitada de protección... Se cruzan sus miradas y se olvida de la testaruda fierecilla que le rechazó por la tarde.

“Será que vamos a estar peleando toda la vida...? A ver si consigo librarme pronto de Alejandra, aunque sea endosándosela a alguien...”

Y con ese propósito, la sonríe con cariño y acude a su lado.



CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, m´hijas?

Yo también me pregunto como Armando: "Será que van a estar peleando toda la vida?"

Pero debemos reconocer que existen muchos fantasmas entre ellos y cada vez que sale uno...

Y todavía nos queda por aparecer el fantasma ojiazul. Que les pille confesados. O preferís que pasemos de él y le dejemos en Cartagena?

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. Besos.
... de ir a buscar a Alejandra ha sido lógica, pero ahora deberia dejarse de niñadas y estar con Betty ¿por qué no le endosa la venezolana a Calderón?

Y supongo que es inevitable que Michel aparezca, pero bueno, tampoco es nada malo unos poquillos celos para él, la verdad es que estas escenas son muy divertidas...

Me ha gustado mucho el capi, Calipso, gracias.

Besos. Amparo
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eternidad
eternidad

May 1st, 2005, 7:20 pm #8

“Ay, qué cruz, con la niña esta tan terca...!” Se dice él resignado.

- Calla esa linda boquita y dame un besico, que después de un mes sin ver a tu novio...

- Armando... –Sin fuerzas para rechazarle al sentir los brazos que primero la rodean y luego la estrechan.

- Shsss... Besa y calla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





CAPÍTULO VIII.- Como una sombra de cuerpo entero...



Minutos después vuelve a preguntar.

- Se puso grosero cuando te negaste?

“Para qué le voy a contar sobre el desgraciado del doctor Mortis? Piensa.

- Le sentó muy mal, sobre todo cuando le dejé unos billetes para colaborarle a pagar la cuenta del restaurante ya que su situación es tan precaria...

- Hiciste eso? –Abre los ojos pasmado.

- Sí. –Dice a escasos centímetros de sus labios, pues él aún la rodea.

- Ven, que te mereces un premio. –La toma de una mano y la guía al hueco.

- Para qué vamos ahí? –Pregunta desconfiada, pero vibrándole algo por dentro.

- Para recordar cuánto disfrutábamos los besos que te robaba allá.

- Ni modo! Hemos quedado en que lo nuestro es virtual.

- Aunque tú no lo quieras creer, yo te quiero mucho y lo he pasado muy mal... Betty, desde cuándo no me besas sin que yo te provoque?

- Desde que nos despedimos tras la junta. De sobra lo sabes.

- Pues ya va siendo hora, por favor... –Suplica marcando hoyuelos.

Betty está a punto de ceder, pero suena el teléfono interno.

- Sí, Aura Mª?

- Ha llamado doña Catalina para confirmar que el evento comienza a las nueve, y recordar a don Hugo, Inesita y las modelos que deben estar allá antes de las siete.

- Gracias, dígaselo a ellos. Y los ejecutivos están enterados todos de la reunión? Apenas faltan cinco minutos.

Armando ha llegado hasta ella y la abraza desde atrás rociando su cuello de ardientes besos.

- Sí, Betty, todos están avisados, y además se lo han recordado sus secretarias.

- OK! –Cuelga e intenta zafarse pero él la retiene con la espalda recostada en su pecho.

- Armando...

- Grita si quieres... –La desafía al tiempo que llega con las manos a su abdomen y allá descansan fuertes y cálidas.

Le oye preguntarle al oído en un susurro.

- Cómo está nuestro hijo?

- Muy confortable y a gusto. –Contesta resignada a no armar escándalo, pero encantada en el fondo.

- A qué hora tenemos la consulta?

- A las cinco y media. Deberemos escaparnos un rato antes de la empresa.

- Hoy, con lo de la presentación, ya no quedará nadie acá a esa hora. Oye, la consulta será con Paredes, ah?

- Ni más faltaba! Llamó tu madre al ginecólogo de las señoras Mendoza. –Dice con sorna.- Ya es la hora. Anda, suéltame y vamos a la sala de juntas.

- Key! Luego seguimos donde lo dejamos. –La guiña un ojo.- No sabes cómo te he extrañado, ni cuánto siento mis estúpidos celos por lo de Daniel, pero es que eres lo más importante para mí.

Deposita un último beso en su cuello y entran a la reunión.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Los otros ejecutivos también están llegando y acomodándose en sus asientos. A continuación, Armando toma la palabra, saluda a todos los que no había visto y abre su carpeta.

Saca un guión, les reparte unas fotocopias y procede a informarles de todos los pasos que ha dado durante el mes: los contactos que ha establecido, los precontratos que ha acordado, los contratos que ha firmado, y las conversaciones con algunos otros empresarios que aún están indecisos o pendientes de que sus accionistas les autoricen.

- Prácticamente todos acudirán a la presentación de esta noche, y empezarán a llegar a Bogotá a primeras horas de la tarde...

Continúa explicando y detallando el informe hasta terminar, y luego está contestando una pregunta de Marcela, cuando tocan a la puerta y entra Patricia.

- Armando, tienes una visita. –Sonríe disfrutando maliciosa.

- Yo? No espero a nadie, pues los de las franquicias acudirán directamente a la presentación.

- Quién es, señorita Fernández? –Pregunta Betty.

- Una mujer bandera como yo, pero morena! –Dice con intención de molestar a Betty.- Alejandra Zing.

Ellos dos se miran, y los demás les miran. Armando cierra los ojos y exhala el aire de sus pulmones.

- Es de la franquicia de Caracas. Uno de los indecisos.

- Hágala pasar y el doctor Mendoza nos la presenta a todos. –Indica Betty con voz neutra, intentando que no se note la inquietud que ha sufrido.

Alejandra hace su entrada rodeada de la mayor expectación, Armando se adelanta hacia ella, la saluda y se la presenta a los demás.

Y ella, tan linda y tan simpática, corresponde a los saludos y se pega a él como un sello.

Betty tensa todos los músculos involuntariamente, y él comprendiendo su incomodidad, opta por quitar de en medio a la venezolana y la sugiere mostrarle la empresa.

- Betty, luego regreso, yo sé que luego tenemos que ir a... ya sabes. –No quiere decir nada del ginecólogo delante de todos.

- Gracias, Armando. –Le dice con exquisitez y la mayor frialdad.- Pero no te molestes y atiende bien a tu invitada. Chao.

Armando maldice para sus adentros, pues no les ha durado la paz y la armonía ni una hora.

Según salen ellos, Betty da por terminada la reunión.

- En vista de que el doctor Mendoza ha tenido que ausentarse, y ya había terminado de exponer su informe, podemos volver a nuestros trabajos. Gracias.

Todos se levantan y van saliendo menos Marcela, que se acerca a ella sonriendo regocijada y disfrutando el momento.

- Ahora averiguará lo que duele que una bandida le robe el novio. Aunque como no le ha durado mucho... Ja, ja, ja!

Y sin esperar respuesta sale al lobby con una gran sonrisa, sintiéndose compensada.

- Patricia, te invito a comer, que hoy tenemos que festejar. Ja, ja, ja!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty pasa a presidencia por la puerta de comunicación. Si en ese momento llega a tenerle ante ella... le había estrangulado. Empieza a atar cabos y se monta su propia película.

“Armando se enojó conmigo por ir a cenar con Daniel y no me llamó en dos días... Alejandra estaba a su lado... e indecisa con el asunto de las franquicias... igual él con la excusa del enfado, se ha “sacrificado” con la venezolana para convencerla y de paso tomarse la revancha...”

Se imagina con toda nitidez las armas que habrá utilizado el sin escrúpulos de Armando Mendoza para decidirla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





A las cinco en punto entra en presidencia muy solícito.

- Vamos, Betty, que estamos de afán.

- Yo estoy de afán. Tú no. –Puntualiza.

- Deja ya la terquedad y no receles nada. Alejandra es una simple socia, o colaboradora de Ecomoda. No veas fantasmas donde no hay nada de nada, aunque su inoportuna aparición nos haya descolocado a todos.

- No tienes que darme ninguna explicación o excusa, ya que nosotros no estamos unidos por ningún tipo de vínculo afectivo, ni lo estaremos nunca, afortunadamente. Pero ahora no es oportuna esa relación. Queda con ella para dentro de un año más o menos, y entonces serás libre...

Ha terminado de recoger el escritorio, se levanta, toma la chaqueta y el bolso, y se encamina a la puerta.

Armando mira al cielo clamando en silencio: “Qué cruz, señor... qué cruz! Tiene que aparecer esa vieja de Alejandra justo cuando Betty estaba bastante tranquila.”

La adelanta, abre la puerta y la escolta al ascensor. Una vez dentro la sujeta la mano y no la permite pulsar el botón de recepción, apretando él el del aparcamiento.

- No he hecho nada malo, Betty!

Ella calla, y como a él el silencio le molesta, vuelve a hablar:

- Vamos junticos a la consulta en mi coche. –Ve que ella va a protestar y añade.- No se hable más.

Van callados, y eso les permite serenarse lo suficiente para hablarse educadamente, y aparentar una buena relación ante el médico.

Éste la hace preguntas para rellenar una ficha con su historial en el ordenador, y después llama a la enfermera para que la acompañe y ayude a prepararse pues va a hacerle un reconocimiento.

Les comunica que el embarazo se desarrolla perfectamente y se despide con la recomendación de que vuelvan a consulta dentro de un mes.

Al salir a la calle Betty de nuevo intenta irse sola, pero la toma firmemente por el codo.

- Yo te llevo a casa.

- Voy al salón de belleza. Recuerdas que hoy es el evento? –Dice de mala gana con sarcasmo.

- Pues dime la dirección. –Con paciencia.

Se la dice, él conduce hasta allá y estaciona ante la puerta.

- Vengo a recogerte?

- No sé cuanto voy a tardar. –Seca.

- Entonces paso por casa de tus padres sobre las ocho y cuarto.

- No te molestes. Seguro que disfrutarás más ejerciendo de anfitrión con la señorita Zing. Ya que parece que accedió a participar en lo de las franquicias, ahora tendrás que ser agradecido... –No puede disimular los celos.

- Betty, no voy a agradecerle nada. Es un negocio tan provechoso para su empresa como para Ecomoda. Y no tengo con ella más que una amistad LIMPIA y transparente.

- Armando, yo ya no me chupo el dedo. Me hiciste crecer de golpe, y sé con toda seguridad que disfrutaste las cálidas noches caraqueñas. Más aún cuando tú te ofendiste porque yo salí a cenar con Daniel... no me cabe duda de que te desquitaste acostándote con ella. Tu fama te avala.

- Cielo, esta mañana creías mis palabras y mis besos. Por qué has cambiado al aparecer Alejandra?

- Por la confianza y naturalidad con que esa mujer te trata y se cuelga de tu brazo. Ella no lo haría si no le hubieras dado motivos... Ve a buscarla a ella.

- No he dado motivos a ninguna mujer desde que tú y yo estuvimos juntos. No me provoca ninguna. –Asegura con gravedad.

- Quién se cree eso después de la exhibición de esta mañana? Yo iré sola.

- Así que quieres que la acompañe? –Pregunta incrédulo.- Contesta.

- Sí. –Dice bajito a su pesar.

- Pues descuida, que te voy a complacer. –Contesta enfadado por verse tratado con desconfianza injustificadamente.- Deseas que también la agasaje con algún trato especial?

- Con el mismo que le hayas obsequiado en Caracas para que se decidiese. –Dice Betty áspera.

- Pues mira que voy a mejorar el tratamiento, y te lo brindo a ti. –Rabioso.- Pero date cuenta de que los celos que a mí me recriminas, sí son válidos para ti.

- No son celos!

- No, que va! Cómo los llamas tú? Suposiciones de infidelidad?

Betty le fulmina con la mirada y se apea dando un sonoro portazo al estimado deportivo.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Poco antes de las nueve, Betty está con Cata recibiendo a los clientes, proveedores, colaboradores y demás invitados a la presentación, cuando le ve entrar por la puerta, acompañado de Alejandra que de nuevo cuelga de su brazo. Viene impresionantemente guapo y mirándola desafiante.

No puede soportar verle así, y antes de que lleguen hasta ellas se disculpa con Cata.

- Ya que ha llegado Armando, que se quede acá, y yo voy a los vestuarios para ver si ya están listos.

- OK, Betty! –Cata comprende y la mira alejarse con tristeza.

Hugo no la permite entrar, pero la asegura que todo está bien y que pueden empezar puntualmente.

Mira su reloj y ve que ya es la hora. Debe decir unas palabras y presentar al diseñador, pero no se atreve.

Armando la está observando desde lejos e intuye el problema.

La ve tan desvalida, tan necesitada de protección... Se cruzan sus miradas y se olvida de la testaruda fierecilla que le rechazó por la tarde.

“Será que vamos a estar peleando toda la vida...? A ver si consigo librarme pronto de Alejandra, aunque sea endosándosela a alguien...”

Y con ese propósito, la sonríe con cariño y acude a su lado.



CONTINUARÁ...



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Q´hubo, m´hijas?

Yo también me pregunto como Armando: "Será que van a estar peleando toda la vida?"

Pero debemos reconocer que existen muchos fantasmas entre ellos y cada vez que sale uno...

Y todavía nos queda por aparecer el fantasma ojiazul. Que les pille confesados. O preferís que pasemos de él y le dejemos en Cartagena?

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. Besos.
más de la cuenta...Solo espero que pronto se den cuente de lo estúpido que es darse de lado cuando se aman. Un besito cielo.
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Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

May 1st, 2005, 8:22 pm #9

“Ay, qué cruz, con la niña esta tan terca...!” Se dice él resignado.

- Calla esa linda boquita y dame un besico, que después de un mes sin ver a tu novio...

- Armando... –Sin fuerzas para rechazarle al sentir los brazos que primero la rodean y luego la estrechan.

- Shsss... Besa y calla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





CAPÍTULO VIII.- Como una sombra de cuerpo entero...



Minutos después vuelve a preguntar.

- Se puso grosero cuando te negaste?

“Para qué le voy a contar sobre el desgraciado del doctor Mortis? Piensa.

- Le sentó muy mal, sobre todo cuando le dejé unos billetes para colaborarle a pagar la cuenta del restaurante ya que su situación es tan precaria...

- Hiciste eso? –Abre los ojos pasmado.

- Sí. –Dice a escasos centímetros de sus labios, pues él aún la rodea.

- Ven, que te mereces un premio. –La toma de una mano y la guía al hueco.

- Para qué vamos ahí? –Pregunta desconfiada, pero vibrándole algo por dentro.

- Para recordar cuánto disfrutábamos los besos que te robaba allá.

- Ni modo! Hemos quedado en que lo nuestro es virtual.

- Aunque tú no lo quieras creer, yo te quiero mucho y lo he pasado muy mal... Betty, desde cuándo no me besas sin que yo te provoque?

- Desde que nos despedimos tras la junta. De sobra lo sabes.

- Pues ya va siendo hora, por favor... –Suplica marcando hoyuelos.

Betty está a punto de ceder, pero suena el teléfono interno.

- Sí, Aura Mª?

- Ha llamado doña Catalina para confirmar que el evento comienza a las nueve, y recordar a don Hugo, Inesita y las modelos que deben estar allá antes de las siete.

- Gracias, dígaselo a ellos. Y los ejecutivos están enterados todos de la reunión? Apenas faltan cinco minutos.

Armando ha llegado hasta ella y la abraza desde atrás rociando su cuello de ardientes besos.

- Sí, Betty, todos están avisados, y además se lo han recordado sus secretarias.

- OK! –Cuelga e intenta zafarse pero él la retiene con la espalda recostada en su pecho.

- Armando...

- Grita si quieres... –La desafía al tiempo que llega con las manos a su abdomen y allá descansan fuertes y cálidas.

Le oye preguntarle al oído en un susurro.

- Cómo está nuestro hijo?

- Muy confortable y a gusto. –Contesta resignada a no armar escándalo, pero encantada en el fondo.

- A qué hora tenemos la consulta?

- A las cinco y media. Deberemos escaparnos un rato antes de la empresa.

- Hoy, con lo de la presentación, ya no quedará nadie acá a esa hora. Oye, la consulta será con Paredes, ah?

- Ni más faltaba! Llamó tu madre al ginecólogo de las señoras Mendoza. –Dice con sorna.- Ya es la hora. Anda, suéltame y vamos a la sala de juntas.

- Key! Luego seguimos donde lo dejamos. –La guiña un ojo.- No sabes cómo te he extrañado, ni cuánto siento mis estúpidos celos por lo de Daniel, pero es que eres lo más importante para mí.

Deposita un último beso en su cuello y entran a la reunión.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Los otros ejecutivos también están llegando y acomodándose en sus asientos. A continuación, Armando toma la palabra, saluda a todos los que no había visto y abre su carpeta.

Saca un guión, les reparte unas fotocopias y procede a informarles de todos los pasos que ha dado durante el mes: los contactos que ha establecido, los precontratos que ha acordado, los contratos que ha firmado, y las conversaciones con algunos otros empresarios que aún están indecisos o pendientes de que sus accionistas les autoricen.

- Prácticamente todos acudirán a la presentación de esta noche, y empezarán a llegar a Bogotá a primeras horas de la tarde...

Continúa explicando y detallando el informe hasta terminar, y luego está contestando una pregunta de Marcela, cuando tocan a la puerta y entra Patricia.

- Armando, tienes una visita. –Sonríe disfrutando maliciosa.

- Yo? No espero a nadie, pues los de las franquicias acudirán directamente a la presentación.

- Quién es, señorita Fernández? –Pregunta Betty.

- Una mujer bandera como yo, pero morena! –Dice con intención de molestar a Betty.- Alejandra Zing.

Ellos dos se miran, y los demás les miran. Armando cierra los ojos y exhala el aire de sus pulmones.

- Es de la franquicia de Caracas. Uno de los indecisos.

- Hágala pasar y el doctor Mendoza nos la presenta a todos. –Indica Betty con voz neutra, intentando que no se note la inquietud que ha sufrido.

Alejandra hace su entrada rodeada de la mayor expectación, Armando se adelanta hacia ella, la saluda y se la presenta a los demás.

Y ella, tan linda y tan simpática, corresponde a los saludos y se pega a él como un sello.

Betty tensa todos los músculos involuntariamente, y él comprendiendo su incomodidad, opta por quitar de en medio a la venezolana y la sugiere mostrarle la empresa.

- Betty, luego regreso, yo sé que luego tenemos que ir a... ya sabes. –No quiere decir nada del ginecólogo delante de todos.

- Gracias, Armando. –Le dice con exquisitez y la mayor frialdad.- Pero no te molestes y atiende bien a tu invitada. Chao.

Armando maldice para sus adentros, pues no les ha durado la paz y la armonía ni una hora.

Según salen ellos, Betty da por terminada la reunión.

- En vista de que el doctor Mendoza ha tenido que ausentarse, y ya había terminado de exponer su informe, podemos volver a nuestros trabajos. Gracias.

Todos se levantan y van saliendo menos Marcela, que se acerca a ella sonriendo regocijada y disfrutando el momento.

- Ahora averiguará lo que duele que una bandida le robe el novio. Aunque como no le ha durado mucho... Ja, ja, ja!

Y sin esperar respuesta sale al lobby con una gran sonrisa, sintiéndose compensada.

- Patricia, te invito a comer, que hoy tenemos que festejar. Ja, ja, ja!





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





Betty pasa a presidencia por la puerta de comunicación. Si en ese momento llega a tenerle ante ella... le había estrangulado. Empieza a atar cabos y se monta su propia película.

“Armando se enojó conmigo por ir a cenar con Daniel y no me llamó en dos días... Alejandra estaba a su lado... e indecisa con el asunto de las franquicias... igual él con la excusa del enfado, se ha “sacrificado” con la venezolana para convencerla y de paso tomarse la revancha...”

Se imagina con toda nitidez las armas que habrá utilizado el sin escrúpulos de Armando Mendoza para decidirla.





@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@





A las cinco en punto entra en presidencia muy solícito.

- Vamos, Betty, que estamos de afán.

- Yo estoy de afán. Tú no. –Puntualiza.

- Deja ya la terquedad y no receles nada. Alejandra es una simple socia, o colaboradora de Ecomoda. No veas fantasmas donde no hay nada de nada, aunque su inoportuna aparición nos haya descolocado a todos.

- No tienes que darme ninguna explicación o excusa, ya que nosotros no estamos unidos por ningún tipo de vínculo afectivo, ni lo estaremos nunca, afortunadamente. Pero ahora no es oportuna esa relación. Queda con ella para dentro de un año más o menos, y entonces serás libre...

Ha terminado de recoger el escritorio, se levanta, toma la chaqueta y el bolso, y se encamina a la puerta.

Armando mira al cielo clamando en silencio: “Qué cruz, señor... qué cruz! Tiene que aparecer esa vieja de Alejandra justo cuando Betty estaba bastante tranquila.”

La adelanta, abre la puerta y la escolta al ascensor. Una vez dentro la sujeta la mano y no la permite pulsar el botón de recepción, apretando él el del aparcamiento.

- No he hecho nada malo, Betty!

Ella calla, y como a él el silencio le molesta, vuelve a hablar:

- Vamos junticos a la consulta en mi coche. –Ve que ella va a protestar y añade.- No se hable más.

Van callados, y eso les permite serenarse lo suficiente para hablarse educadamente, y aparentar una buena relación ante el médico.

Éste la hace preguntas para rellenar una ficha con su historial en el ordenador, y después llama a la enfermera para que la acompañe y ayude a prepararse pues va a hacerle un reconocimiento.

Les comunica que el embarazo se desarrolla perfectamente y se despide con la recomendación de que vuelvan a consulta dentro de un mes.

Al salir a la calle Betty de nuevo intenta irse sola, pero la toma firmemente por el codo.

- Yo te llevo a casa.

- Voy al salón de belleza. Recuerdas que hoy es el evento? –Dice de mala gana con sarcasmo.

- Pues dime la dirección. –Con paciencia.

Se la dice, él conduce hasta allá y estaciona ante la puerta.

- Vengo a recogerte?

- No sé cuanto voy a tardar. –Seca.

- Entonces paso por casa de tus padres sobre las ocho y cuarto.

- No te molestes. Seguro que disfrutarás más ejerciendo de anfitrión con la señorita Zing. Ya que parece que accedió a participar en lo de las franquicias, ahora tendrás que ser agradecido... –No puede disimular los celos.

- Betty, no voy a agradecerle nada. Es un negocio tan provechoso para su empresa como para Ecomoda. Y no tengo con ella más que una amistad LIMPIA y transparente.

- Armando, yo ya no me chupo el dedo. Me hiciste crecer de golpe, y sé con toda seguridad que disfrutaste las cálidas noches caraqueñas. Más aún cuando tú te ofendiste porque yo salí a cenar con Daniel... no me cabe duda de que te desquitaste acostándote con ella. Tu fama te avala.

- Cielo, esta mañana creías mis palabras y mis besos. Por qué has cambiado al aparecer Alejandra?

- Por la confianza y naturalidad con que esa mujer te trata y se cuelga de tu brazo. Ella no lo haría si no le hubieras dado motivos... Ve a buscarla a ella.

- No he dado motivos a ninguna mujer desde que tú y yo estuvimos juntos. No me provoca ninguna. –Asegura con gravedad.

- Quién se cree eso después de la exhibición de esta mañana? Yo iré sola.

- Así que quieres que la acompañe? –Pregunta incrédulo.- Contesta.

- Sí. –Dice bajito a su pesar.

- Pues descuida, que te voy a complacer. –Contesta enfadado por verse tratado con desconfianza injustificadamente.- Deseas que también la agasaje con algún trato especial?

- Con el mismo que le hayas obsequiado en Caracas para que se decidiese. –Dice Betty áspera.

- Pues mira que voy a mejorar el tratamiento, y te lo brindo a ti. –Rabioso.- Pero date cuenta de que los celos que a mí me recriminas, sí son válidos para ti.

- No son celos!

- No, que va! Cómo los llamas tú? Suposiciones de infidelidad?

Betty le fulmina con la mirada y se apea dando un sonoro portazo al estimado deportivo.





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Poco antes de las nueve, Betty está con Cata recibiendo a los clientes, proveedores, colaboradores y demás invitados a la presentación, cuando le ve entrar por la puerta, acompañado de Alejandra que de nuevo cuelga de su brazo. Viene impresionantemente guapo y mirándola desafiante.

No puede soportar verle así, y antes de que lleguen hasta ellas se disculpa con Cata.

- Ya que ha llegado Armando, que se quede acá, y yo voy a los vestuarios para ver si ya están listos.

- OK, Betty! –Cata comprende y la mira alejarse con tristeza.

Hugo no la permite entrar, pero la asegura que todo está bien y que pueden empezar puntualmente.

Mira su reloj y ve que ya es la hora. Debe decir unas palabras y presentar al diseñador, pero no se atreve.

Armando la está observando desde lejos e intuye el problema.

La ve tan desvalida, tan necesitada de protección... Se cruzan sus miradas y se olvida de la testaruda fierecilla que le rechazó por la tarde.

“Será que vamos a estar peleando toda la vida...? A ver si consigo librarme pronto de Alejandra, aunque sea endosándosela a alguien...”

Y con ese propósito, la sonríe con cariño y acude a su lado.



CONTINUARÁ...



@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, m´hijas?

Yo también me pregunto como Armando: "Será que van a estar peleando toda la vida?"

Pero debemos reconocer que existen muchos fantasmas entre ellos y cada vez que sale uno...

Y todavía nos queda por aparecer el fantasma ojiazul. Que les pille confesados. O preferís que pasemos de él y le dejemos en Cartagena?

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. Besos.
Que llegue el francés. Ahora le toca a Armando su ración de celos, y ya sabemos lo mal que lo pasa y lo que a nosotras nos gusta verlo celoso. Una vez que Armando sufra lo suyo, que el frnachute se lleve a la repelente y pedante de Alejandra a Cartagena y se la quite de en medio a Betty. Besos
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mari
mari

May 1st, 2005, 10:30 pm #10

“Ay, qué cruz, con la niña esta tan terca...!” Se dice él resignado.

- Calla esa linda boquita y dame un besico, que después de un mes sin ver a tu novio...

- Armando... –Sin fuerzas para rechazarle al sentir los brazos que primero la rodean y luego la estrechan.

- Shsss... Besa y calla.





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CAPÍTULO VIII.- Como una sombra de cuerpo entero...



Minutos después vuelve a preguntar.

- Se puso grosero cuando te negaste?

“Para qué le voy a contar sobre el desgraciado del doctor Mortis? Piensa.

- Le sentó muy mal, sobre todo cuando le dejé unos billetes para colaborarle a pagar la cuenta del restaurante ya que su situación es tan precaria...

- Hiciste eso? –Abre los ojos pasmado.

- Sí. –Dice a escasos centímetros de sus labios, pues él aún la rodea.

- Ven, que te mereces un premio. –La toma de una mano y la guía al hueco.

- Para qué vamos ahí? –Pregunta desconfiada, pero vibrándole algo por dentro.

- Para recordar cuánto disfrutábamos los besos que te robaba allá.

- Ni modo! Hemos quedado en que lo nuestro es virtual.

- Aunque tú no lo quieras creer, yo te quiero mucho y lo he pasado muy mal... Betty, desde cuándo no me besas sin que yo te provoque?

- Desde que nos despedimos tras la junta. De sobra lo sabes.

- Pues ya va siendo hora, por favor... –Suplica marcando hoyuelos.

Betty está a punto de ceder, pero suena el teléfono interno.

- Sí, Aura Mª?

- Ha llamado doña Catalina para confirmar que el evento comienza a las nueve, y recordar a don Hugo, Inesita y las modelos que deben estar allá antes de las siete.

- Gracias, dígaselo a ellos. Y los ejecutivos están enterados todos de la reunión? Apenas faltan cinco minutos.

Armando ha llegado hasta ella y la abraza desde atrás rociando su cuello de ardientes besos.

- Sí, Betty, todos están avisados, y además se lo han recordado sus secretarias.

- OK! –Cuelga e intenta zafarse pero él la retiene con la espalda recostada en su pecho.

- Armando...

- Grita si quieres... –La desafía al tiempo que llega con las manos a su abdomen y allá descansan fuertes y cálidas.

Le oye preguntarle al oído en un susurro.

- Cómo está nuestro hijo?

- Muy confortable y a gusto. –Contesta resignada a no armar escándalo, pero encantada en el fondo.

- A qué hora tenemos la consulta?

- A las cinco y media. Deberemos escaparnos un rato antes de la empresa.

- Hoy, con lo de la presentación, ya no quedará nadie acá a esa hora. Oye, la consulta será con Paredes, ah?

- Ni más faltaba! Llamó tu madre al ginecólogo de las señoras Mendoza. –Dice con sorna.- Ya es la hora. Anda, suéltame y vamos a la sala de juntas.

- Key! Luego seguimos donde lo dejamos. –La guiña un ojo.- No sabes cómo te he extrañado, ni cuánto siento mis estúpidos celos por lo de Daniel, pero es que eres lo más importante para mí.

Deposita un último beso en su cuello y entran a la reunión.





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Los otros ejecutivos también están llegando y acomodándose en sus asientos. A continuación, Armando toma la palabra, saluda a todos los que no había visto y abre su carpeta.

Saca un guión, les reparte unas fotocopias y procede a informarles de todos los pasos que ha dado durante el mes: los contactos que ha establecido, los precontratos que ha acordado, los contratos que ha firmado, y las conversaciones con algunos otros empresarios que aún están indecisos o pendientes de que sus accionistas les autoricen.

- Prácticamente todos acudirán a la presentación de esta noche, y empezarán a llegar a Bogotá a primeras horas de la tarde...

Continúa explicando y detallando el informe hasta terminar, y luego está contestando una pregunta de Marcela, cuando tocan a la puerta y entra Patricia.

- Armando, tienes una visita. –Sonríe disfrutando maliciosa.

- Yo? No espero a nadie, pues los de las franquicias acudirán directamente a la presentación.

- Quién es, señorita Fernández? –Pregunta Betty.

- Una mujer bandera como yo, pero morena! –Dice con intención de molestar a Betty.- Alejandra Zing.

Ellos dos se miran, y los demás les miran. Armando cierra los ojos y exhala el aire de sus pulmones.

- Es de la franquicia de Caracas. Uno de los indecisos.

- Hágala pasar y el doctor Mendoza nos la presenta a todos. –Indica Betty con voz neutra, intentando que no se note la inquietud que ha sufrido.

Alejandra hace su entrada rodeada de la mayor expectación, Armando se adelanta hacia ella, la saluda y se la presenta a los demás.

Y ella, tan linda y tan simpática, corresponde a los saludos y se pega a él como un sello.

Betty tensa todos los músculos involuntariamente, y él comprendiendo su incomodidad, opta por quitar de en medio a la venezolana y la sugiere mostrarle la empresa.

- Betty, luego regreso, yo sé que luego tenemos que ir a... ya sabes. –No quiere decir nada del ginecólogo delante de todos.

- Gracias, Armando. –Le dice con exquisitez y la mayor frialdad.- Pero no te molestes y atiende bien a tu invitada. Chao.

Armando maldice para sus adentros, pues no les ha durado la paz y la armonía ni una hora.

Según salen ellos, Betty da por terminada la reunión.

- En vista de que el doctor Mendoza ha tenido que ausentarse, y ya había terminado de exponer su informe, podemos volver a nuestros trabajos. Gracias.

Todos se levantan y van saliendo menos Marcela, que se acerca a ella sonriendo regocijada y disfrutando el momento.

- Ahora averiguará lo que duele que una bandida le robe el novio. Aunque como no le ha durado mucho... Ja, ja, ja!

Y sin esperar respuesta sale al lobby con una gran sonrisa, sintiéndose compensada.

- Patricia, te invito a comer, que hoy tenemos que festejar. Ja, ja, ja!





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Betty pasa a presidencia por la puerta de comunicación. Si en ese momento llega a tenerle ante ella... le había estrangulado. Empieza a atar cabos y se monta su propia película.

“Armando se enojó conmigo por ir a cenar con Daniel y no me llamó en dos días... Alejandra estaba a su lado... e indecisa con el asunto de las franquicias... igual él con la excusa del enfado, se ha “sacrificado” con la venezolana para convencerla y de paso tomarse la revancha...”

Se imagina con toda nitidez las armas que habrá utilizado el sin escrúpulos de Armando Mendoza para decidirla.





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A las cinco en punto entra en presidencia muy solícito.

- Vamos, Betty, que estamos de afán.

- Yo estoy de afán. Tú no. –Puntualiza.

- Deja ya la terquedad y no receles nada. Alejandra es una simple socia, o colaboradora de Ecomoda. No veas fantasmas donde no hay nada de nada, aunque su inoportuna aparición nos haya descolocado a todos.

- No tienes que darme ninguna explicación o excusa, ya que nosotros no estamos unidos por ningún tipo de vínculo afectivo, ni lo estaremos nunca, afortunadamente. Pero ahora no es oportuna esa relación. Queda con ella para dentro de un año más o menos, y entonces serás libre...

Ha terminado de recoger el escritorio, se levanta, toma la chaqueta y el bolso, y se encamina a la puerta.

Armando mira al cielo clamando en silencio: “Qué cruz, señor... qué cruz! Tiene que aparecer esa vieja de Alejandra justo cuando Betty estaba bastante tranquila.”

La adelanta, abre la puerta y la escolta al ascensor. Una vez dentro la sujeta la mano y no la permite pulsar el botón de recepción, apretando él el del aparcamiento.

- No he hecho nada malo, Betty!

Ella calla, y como a él el silencio le molesta, vuelve a hablar:

- Vamos junticos a la consulta en mi coche. –Ve que ella va a protestar y añade.- No se hable más.

Van callados, y eso les permite serenarse lo suficiente para hablarse educadamente, y aparentar una buena relación ante el médico.

Éste la hace preguntas para rellenar una ficha con su historial en el ordenador, y después llama a la enfermera para que la acompañe y ayude a prepararse pues va a hacerle un reconocimiento.

Les comunica que el embarazo se desarrolla perfectamente y se despide con la recomendación de que vuelvan a consulta dentro de un mes.

Al salir a la calle Betty de nuevo intenta irse sola, pero la toma firmemente por el codo.

- Yo te llevo a casa.

- Voy al salón de belleza. Recuerdas que hoy es el evento? –Dice de mala gana con sarcasmo.

- Pues dime la dirección. –Con paciencia.

Se la dice, él conduce hasta allá y estaciona ante la puerta.

- Vengo a recogerte?

- No sé cuanto voy a tardar. –Seca.

- Entonces paso por casa de tus padres sobre las ocho y cuarto.

- No te molestes. Seguro que disfrutarás más ejerciendo de anfitrión con la señorita Zing. Ya que parece que accedió a participar en lo de las franquicias, ahora tendrás que ser agradecido... –No puede disimular los celos.

- Betty, no voy a agradecerle nada. Es un negocio tan provechoso para su empresa como para Ecomoda. Y no tengo con ella más que una amistad LIMPIA y transparente.

- Armando, yo ya no me chupo el dedo. Me hiciste crecer de golpe, y sé con toda seguridad que disfrutaste las cálidas noches caraqueñas. Más aún cuando tú te ofendiste porque yo salí a cenar con Daniel... no me cabe duda de que te desquitaste acostándote con ella. Tu fama te avala.

- Cielo, esta mañana creías mis palabras y mis besos. Por qué has cambiado al aparecer Alejandra?

- Por la confianza y naturalidad con que esa mujer te trata y se cuelga de tu brazo. Ella no lo haría si no le hubieras dado motivos... Ve a buscarla a ella.

- No he dado motivos a ninguna mujer desde que tú y yo estuvimos juntos. No me provoca ninguna. –Asegura con gravedad.

- Quién se cree eso después de la exhibición de esta mañana? Yo iré sola.

- Así que quieres que la acompañe? –Pregunta incrédulo.- Contesta.

- Sí. –Dice bajito a su pesar.

- Pues descuida, que te voy a complacer. –Contesta enfadado por verse tratado con desconfianza injustificadamente.- Deseas que también la agasaje con algún trato especial?

- Con el mismo que le hayas obsequiado en Caracas para que se decidiese. –Dice Betty áspera.

- Pues mira que voy a mejorar el tratamiento, y te lo brindo a ti. –Rabioso.- Pero date cuenta de que los celos que a mí me recriminas, sí son válidos para ti.

- No son celos!

- No, que va! Cómo los llamas tú? Suposiciones de infidelidad?

Betty le fulmina con la mirada y se apea dando un sonoro portazo al estimado deportivo.





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Poco antes de las nueve, Betty está con Cata recibiendo a los clientes, proveedores, colaboradores y demás invitados a la presentación, cuando le ve entrar por la puerta, acompañado de Alejandra que de nuevo cuelga de su brazo. Viene impresionantemente guapo y mirándola desafiante.

No puede soportar verle así, y antes de que lleguen hasta ellas se disculpa con Cata.

- Ya que ha llegado Armando, que se quede acá, y yo voy a los vestuarios para ver si ya están listos.

- OK, Betty! –Cata comprende y la mira alejarse con tristeza.

Hugo no la permite entrar, pero la asegura que todo está bien y que pueden empezar puntualmente.

Mira su reloj y ve que ya es la hora. Debe decir unas palabras y presentar al diseñador, pero no se atreve.

Armando la está observando desde lejos e intuye el problema.

La ve tan desvalida, tan necesitada de protección... Se cruzan sus miradas y se olvida de la testaruda fierecilla que le rechazó por la tarde.

“Será que vamos a estar peleando toda la vida...? A ver si consigo librarme pronto de Alejandra, aunque sea endosándosela a alguien...”

Y con ese propósito, la sonríe con cariño y acude a su lado.



CONTINUARÁ...



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Q´hubo, m´hijas?

Yo también me pregunto como Armando: "Será que van a estar peleando toda la vida?"

Pero debemos reconocer que existen muchos fantasmas entre ellos y cada vez que sale uno...

Y todavía nos queda por aparecer el fantasma ojiazul. Que les pille confesados. O preferís que pasemos de él y le dejemos en Cartagena?

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. Besos.
faltaria más, no va a ser ella sola la que se muera de celos no?? pues que él también sufra, jejej -que mala que soy- además que la innombrable vea que ella si tiene diferentes opciones!! que rabie ella y la peliteñida, aunque bien se podrían aplicar estas dos el dicho ese que dice que quien rie el último rie mejor!!

me ha encantado el capi!! se me he hecho cortisimo!!

besotes!!!
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