ALMA DE BOLERO.- Capítulo IV

ALMA DE BOLERO.- Capítulo IV

Joined: January 5th, 2003, 7:12 pm

April 11th, 2005, 1:16 pm #1

- Tomaré un taxi. No es necesario que...

- Al menos me permitirás llevar de regreso a su casa a mi futura esposa por las tardes, y recogerla por las mañanas? O eso tan inocente también me está prohibido?

Le mira sopesando y termina cediendo.

- Bueno, mientras no te equivoques, te creas lo que no es y luego te consideres decepcionado... –Pero aunque no lo reconoce, la ternura de él la toca la fibra más sensible de su ser.- Vamos.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




CAPÍTULO IV.- Te busco en todos y no te encuentro...



Bajan al aparcamiento, le abre la puerta y sonríe invitándola a subir. Luego da una carrerita y entra él.

- Te provoca tomar un jugo de moras o un tintico?

- Ibas a llevar a tu futura esposa a su casa. Recuerdas? –Pregunta irónica.

- Key! Pero se me ha ocurrido que me acompañes a un lugar. Por favor.

- Adónde pretendes ir? –Desconfiando, temiendo alguna argucia.

- A explicar a Marcela que retomar lo nuestro es imposible porque aquello murió hace mucho, y a sacar mis cosas de su apartamento.

- Yo? Cómo piensas que voy a ir allá? –Escandalizada.

- No pretendo que subas, sino que me esperes abajo, en el coche. Seguro que así apenas me entretengo.

- No me gusta la idea, pues tampoco quiero irritarla más de lo necesario.

- Ah! Pero lo necesario, sí. Como cuando le dijiste que íbamos a encargar rápidamente el primer hijo? Ja, ja, ja, casi se le salen los ojos de las órbitas.

- Me había insultado, menospreciado... y perdí el control. Pero estoy satisfecha de haberle demostrado que no voy a permitir que vuelva a maltratarme.

Armando aparca ante la puerta del edificio.

- Intentaré traer todo de una sola vez, porque no creo que tenga oportunidad de volver a entrar. Ciérrate bien y me abres cuando me veas salir del portal, sí?

- De acuerdo, pero no tardes.

Espera impaciente y arrepentida de haberse dejado convencer.

“Qué pinto yo acá?” Se dice cuando apenas unos minutos después ve aparecer a Armando cargado con dos maletas y una bolsa de trajes.

Sale para ayudarle a abrir el maletero, y según se vuelve después para entrar al auto... una maceta se estrella en el suelo junto a sus pies.

Miran hacia arriba los dos asustados y ven a Marcela asomada a una ventana gesticulando con el puño derecho en actitud amenazante y profiriendo gritos que no entienden, pero imaginan.

- Entra rápido, Betty, no vaya a tirar algo más esa loca.

Entra él también y arranca. Cuando se detienen poco después en un semáforo, la acaricia la mejilla.

- Lo siento, Betty. No imaginé que pudiera llegar a eso, pero si llega a alcanzarte... la mato. Vieja histérica!

- Estoy bien, no te preocupes, pero ahora por favor, llévame a casa.

Una vez allá.

- Hasta mañana, Armando.

- Estaré aquí mismo a las 7´30. Pero espera a que nos despidamos como novios... –La frena sujetándola el brazo.

- Armando, no somos novios. Entiende que simplemente nos hemos encontrado ante un hecho consumado, y no nos queda otra que afrontarlo.

- Yo sé, pero es que estoy muy feliz de que esa bendita circunstancia nos haga compartir parte de nuestra vida y me dé la ocasión de mostrarte que lo que siento por ti es amor. Amor del bueno.

Betty le mira escéptica, sin creerle. Entonces él la toma la barbilla y acercándose va a depositar un dulce beso en sus labios, pero Betty le evita.

- Te adoro.

- Hasta mañana, Armando.

Sale del auto y entra en casa.

- Bettyca, ya llegó?

- Beatriz Aurora, cómo es que se demoró tanto?

Betty entra al comedor, besa a sus padres y les explica.

- Buenas noches. Ya sé que me cogió la noche, pero es que me quedé en Ecomoda para comprobar la evolución que ha tenido la empresa a lo largo de la semana pasada.

- Pero es cierto que le ofrecieron la presidencia? -Pregunta doña Julia.- O su padre la entendió mal?

- Por supuesto que no la entendí mal! -Exclama don Hermes ofendido, y pregunta con interés.- Y a qué se debe eso?

- Vean que les cuento… -Les refiere con todo detalle la reunión a la que ha asistido.- …Y luego estuve hablando con don Armando para organizar el reflotamiento.

- Con el doctorcito… -Rezonga el padre.

- Sí, papá.

- Ay, m´hija, y por qué? -Ella teme que le haya chantajeado.

- Pues muy sencillo. Porque él y yo somos los que mejor sabemos todos los detalles de la empresa. Mañana tengo que irme temprano para seguir. -Aprovecha el silencio para cambiar de tema.- Mamá, qué tenemos para cenar?

- Mamita, tiene apetito? -Pregunta doña Julia extrañada de que su hija quiera cenar, así que se apresura a servir la cena antes de que cambie de opinión o se arrepienta.

Luego en la soledad de su cuarto medita todo lo vivido. Se ha llevado más de una sorpresa, pero la mayor ha sido ver la reacción de Armando ante la noticia. La ha aceptado con tanto agrado...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Por la mañana Armando la recoge puntualmente y van a la empresa.

Él sale contrariado del ascensor, pues de nuevo ha intentado besarla y de nuevo ella se ha zafado.

- Hasta luego.- Dice sonriendo satisfecha.

- Luego nos vemos, bruja.- Contesta burlón y algo frustrado.

Betty avanza hasta el escritorio de Patricia que como de costumbre aún no ha llegado, así que sigue más allá.

- Buenos días, Berta, cómo está? -Se dan un beso.

- Estupendamente ahora que ha vuelto, amiga, porque sabe? Hemos estado muy preocupadas por su ausencia. Es que como no sabíamos nada de usted…

- Ya comprendo, pero ustedes saben que se produjo una situación difícil y comprometida…

- Betty, qué alegría verla de nuevo por aquí. Y de presidenta! -Dice Sofía que se ha acercado a la mesa de su compañera.

- Presidenta interina y provisional, Sofía. Sólo hasta que Ecomoda se recupere.

- Betty, tenemos un 911 pendiente. -Dice Sandra que ha venido con Mariana.

- Bueno, ya veré si puedo en algún ratico…

- Tiene que poder. Comprenda que no sabemos nada y eso nos provoca una desazón…

- Bueno, Berta, si les parece comemos juntas y entonces aprovechamos.

Todas aceptan encantadas, y acuerdan esperar a estar en El Corrientazo para que Betty disipe todas sus dudas.

- Ahora, por favor, avisen a sus jefes y a don Hugo que nos reuniremos a las diez en la sala de juntas.

- Ahora mismo, Betty.

A continuación entra al despacho, conecta el ordenador y escribe un guión para no olvidarse de plantear ninguno de los temas que le parecen de interés.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




A las diez en punto abre la puerta de comunicación y entra a la sala de juntas. Ve a Marcela al fondo cuchicheando con Hugo, a Gutiérrez sentado solo que la mira groseramente y le hace morritos, a Mario comprobando los números de teléfono de la memoria de su móvil, y a Armando que entra en ese momento disculpándose.

- Lo siento, pero me distraje.

- Bien. –Dice Betty sentándose.- Ya que estamos todos, voy a proceder a informarles de los cambios que van a producirse, y de algún proyecto o estrategia que he pensado para poder recuperar cuanto antes la empresa. En primer lugar, Gutiérrez. –Éste da un salto.-Jamás vuelva a mirarme como lo acaba de hacer, ni a hacer esos gestos repugnantes con la boca, porque no lo voy a tolerar.

- Perdone, doctora Pinzón. No se repetirá. –Dice negando con la cabeza acobardado.

Armando le mira cejijunto. “A ver si voy a tener que romperle la cara...”

- En segundo lugar, les comunico que he propuesto al doctor Nicolás Mora que se ocupe del departamento de finanzas, y él ha aceptado.

- De ningún modo consentiré que dos extraños vengan a marimangonear en mi empresa. –Ruge Marcela.

- Doctora Valencia, yo seré una extraña para usted, pero por ahora soy la dueña y he dispuesto que el doctor Mora nos ayude con las inversiones de Terramoda hasta que Ecomoda pueda levantar el embargo. Y así será. –Hace una pausa y recorre con la vista las caras de todos por si hay más oposición. Luego sigue hablando.- En tercer lugar, voy a destinar a otro puesto más acorde con su capacidad de trabajo a Patricia Fernández, pues aunque haya cursado seis semestres de finanzas en la San Marino, nunca la he visto resolver ningún asunto y dudo que vaya a empezar a hacerlo ahora.

- Dónde tiene pensado mandarla? –Pregunta Marcela despacio.

- Más cerca de donde a mí me gustaría, no se preocupe. –Dice cáustica.- Su amiga se trasladará a recepción y Aura Mª será mi secretaria.

- Pechuguín? Qué salto en el escalafón! –Exclama Hugo.

Betty hace caso omiso de la impertinencia del diseñador, pero mirándole dice:

- Y por último, señor Lombardi...

- Qué ha planeado hacer conmigo? –Alterado.- Intercambiarme con Wilson?

- Desde luego que no. La magia... la luz... la inspiración de Ecomoda, va a tener ahora la oportunidad de demostrar al mundo que no es un fiasco.

- Fiasco yo? Transformer...

Betty no le para bolas y continúa.

- Diseñar para 90-60-90 lo hace cualquiera pues hasta un saco de arpillera les sienta bien. Pero yo he decidido que Ecomoda va a ampliar la producción de ropa ofreciendo más tallaje, de modo que aumente el abanico de mujeres que puedan comprar nuestras ropas y lucir diseños del gran Hugo Lombardi.

- Qué pretende? –Pregunta con algo de temor.

- Que diseñe para la mujer normal, la que pasea por la calle, se para en los escaparates y entra a comprar a las tiendas: altas, bajas, gruesas, delgadas, piernicortas...

- Mis creaciones en semejantes perchas? –Horrorizado.

- Le desafío. Claro que si usted no se considera capacitado para asumir ese reto...

A Hugo casi se le salen los ojos de las órbitas y los demás miran alternativamente al diseñador y a Betty que permanece impasible.

El que está disfrutando como nunca es Armando, que la sonríe haciendo un gesto de aprobación y guiñándole un ojo.

- Que si no me siento capacitado, moscorrofio? Hugo Lombardi es el mejor diseñador de los que quedan vivos, y se lo voy a demostrar!!! –Contesta furibundo.

Armando hace ademán de levantarse y enfrentarle por el insulto, pero Betty le hace un gesto para que no intervenga.

- Así me gusta, don Hugo. Que colabore para levantar la empresa. –Le dice sonriendo sin inmutarse.- También quiero introducir en nuestros puestos de venta la figura del asesor, pero eso ya lo hablaré tranquilamente con la doctora Valencia.

- Naturalmente que eso ha de discutirlo conmigo! –Salta Marcela muy seca.

- Hoy o mañana mismo, en cuanto dispongamos de un momento libre que coincida en nuestras respectivas agendas. Alguien quiere proponer algún otro plan o sugerencia?

- Sí, Betty. Yo he pensado crear franquicias de Ecomoda en toda Sudamérica. He hecho estudios de mercado... he hablado con clientes nuestros de otros países... y estoy seguro de que tendremos muy buena acogida.

- Me parece una gran idea, Armando. –Le anima.

Los demás también se interesan por el asunto, le hacen preguntas que Armando contesta sin vacilar, y quedan bastante convencidos de la viabilidad de la estrategia sugerida por él.

- Lo malo es que deberé viajar durante uno o dos meses para establecer contactos que fructifiquen... –Mira a Betty.

- Se estudiarán esos plazos. –Le responde algo intranquila y contrariada.

Con esto termina la reunión y todos se retiran a sus respectivos despachos, pero Armando la sigue a presidencia y se sorprende al verla tenderse en el sofá.

- No te sientes bien? Te pasa algo? –Preocupado.

- Que me fallan las rodillas de los nervios que he pasado.

- Estabas nerviosa? Pues no se te notaba. Dabas sensación de aplomo y seguridad aplastante, y he disfrutado a lo grande cuando te has llevado a Hugo por donde tú querías.

- Menos mal que ha salido bien... –Respira hondo y se incorpora.

- Ja, ja! A Hugo casi le da una apoplejía cuando le has dicho que si no se sentía capacitado... Me gusta verte tan segura y dueña de la situación.

Se ha ido acercando y está a punto de abrazarla cuando ella se levanta evitándole.

- Bueno, doctor Mendoza, vamos a lo nuestro.

- Doctor Mendoza? –Pregunta intrigado.

- Es que tenemos que hablar muy en serio y debes meterte en situación.

Se sientan enfrente, uno a cada lado de la mesa.

- Armando, hay que decírselo a nuestros padres para que vayan asimilando la idea, pues no podemos dejar pasar el tiempo. Estamos de afán y debemos celebrar el matrimonio antes de tres meses

- Habla, que estoy seguro de que tienes algo planeado.

- Yo había pensado decírselo la próxima semana para comenzar los preparativos con tranquilidad, pero si vas a estar fuera casi dos meses... hemos de anunciarlo y pasar por la iglesia YA.

- Imagino que si no exigimos que sea un sábado, no tendremos demasiado problema. No crees, Betty?

- Sí, y deberá ser una o dos semanas después de tu regreso. No puede retrasarse más para evitar que sea demasiado evidente el apremio por casarnos... –Se señala el abdomen.

- OK! Empezamos por tus suegros, o por los míos?

- Tanto da. Si quieres aviso a mi madre y vamos esta tarde a mi casa...

- Cómo reaccionarán? Tú sabes? –Armando se ahueca el cuello de la camisa con el dedo índice.- Recuerda que mi última visita fue para acusarte. La embarré bien...

- Pues... a mi padre le sorprenderá porque ni siquiera tiene noticia de que yo tenga novio. Y menos que nadie, tú. Pero mi madre sí sabe lo del embarazo.

- Y...?

- Imagínate lo contenta que se puso!

Armando aparca el coche ante la casita del barrio de Palermo.

- Betty, un besico para darme ánimos? Es que... igual es el último porque no salgo vivo...


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, chicas?

Betty ha superado la reunión y ha salido viva, pero saldrá vivito y coleando el bello bobo de casa de sus futuros suegros?

Los tiene de corbata. No os da penita el pobre? Si yo fuera Betty le daría el besico. Y vosotras?

Doy la bienvenida al foro a las nuevas, y os mando besos para todas.
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regina
regina

April 11th, 2005, 3:22 pm #2

un besito, pero no uno chiquito uno bien grandotetote para darle el coraje necesario.
Veremos que haces tu.
Besos.
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marg
marg

April 11th, 2005, 6:53 pm #3

- Tomaré un taxi. No es necesario que...

- Al menos me permitirás llevar de regreso a su casa a mi futura esposa por las tardes, y recogerla por las mañanas? O eso tan inocente también me está prohibido?

Le mira sopesando y termina cediendo.

- Bueno, mientras no te equivoques, te creas lo que no es y luego te consideres decepcionado... –Pero aunque no lo reconoce, la ternura de él la toca la fibra más sensible de su ser.- Vamos.




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CAPÍTULO IV.- Te busco en todos y no te encuentro...



Bajan al aparcamiento, le abre la puerta y sonríe invitándola a subir. Luego da una carrerita y entra él.

- Te provoca tomar un jugo de moras o un tintico?

- Ibas a llevar a tu futura esposa a su casa. Recuerdas? –Pregunta irónica.

- Key! Pero se me ha ocurrido que me acompañes a un lugar. Por favor.

- Adónde pretendes ir? –Desconfiando, temiendo alguna argucia.

- A explicar a Marcela que retomar lo nuestro es imposible porque aquello murió hace mucho, y a sacar mis cosas de su apartamento.

- Yo? Cómo piensas que voy a ir allá? –Escandalizada.

- No pretendo que subas, sino que me esperes abajo, en el coche. Seguro que así apenas me entretengo.

- No me gusta la idea, pues tampoco quiero irritarla más de lo necesario.

- Ah! Pero lo necesario, sí. Como cuando le dijiste que íbamos a encargar rápidamente el primer hijo? Ja, ja, ja, casi se le salen los ojos de las órbitas.

- Me había insultado, menospreciado... y perdí el control. Pero estoy satisfecha de haberle demostrado que no voy a permitir que vuelva a maltratarme.

Armando aparca ante la puerta del edificio.

- Intentaré traer todo de una sola vez, porque no creo que tenga oportunidad de volver a entrar. Ciérrate bien y me abres cuando me veas salir del portal, sí?

- De acuerdo, pero no tardes.

Espera impaciente y arrepentida de haberse dejado convencer.

“Qué pinto yo acá?” Se dice cuando apenas unos minutos después ve aparecer a Armando cargado con dos maletas y una bolsa de trajes.

Sale para ayudarle a abrir el maletero, y según se vuelve después para entrar al auto... una maceta se estrella en el suelo junto a sus pies.

Miran hacia arriba los dos asustados y ven a Marcela asomada a una ventana gesticulando con el puño derecho en actitud amenazante y profiriendo gritos que no entienden, pero imaginan.

- Entra rápido, Betty, no vaya a tirar algo más esa loca.

Entra él también y arranca. Cuando se detienen poco después en un semáforo, la acaricia la mejilla.

- Lo siento, Betty. No imaginé que pudiera llegar a eso, pero si llega a alcanzarte... la mato. Vieja histérica!

- Estoy bien, no te preocupes, pero ahora por favor, llévame a casa.

Una vez allá.

- Hasta mañana, Armando.

- Estaré aquí mismo a las 7´30. Pero espera a que nos despidamos como novios... –La frena sujetándola el brazo.

- Armando, no somos novios. Entiende que simplemente nos hemos encontrado ante un hecho consumado, y no nos queda otra que afrontarlo.

- Yo sé, pero es que estoy muy feliz de que esa bendita circunstancia nos haga compartir parte de nuestra vida y me dé la ocasión de mostrarte que lo que siento por ti es amor. Amor del bueno.

Betty le mira escéptica, sin creerle. Entonces él la toma la barbilla y acercándose va a depositar un dulce beso en sus labios, pero Betty le evita.

- Te adoro.

- Hasta mañana, Armando.

Sale del auto y entra en casa.

- Bettyca, ya llegó?

- Beatriz Aurora, cómo es que se demoró tanto?

Betty entra al comedor, besa a sus padres y les explica.

- Buenas noches. Ya sé que me cogió la noche, pero es que me quedé en Ecomoda para comprobar la evolución que ha tenido la empresa a lo largo de la semana pasada.

- Pero es cierto que le ofrecieron la presidencia? -Pregunta doña Julia.- O su padre la entendió mal?

- Por supuesto que no la entendí mal! -Exclama don Hermes ofendido, y pregunta con interés.- Y a qué se debe eso?

- Vean que les cuento… -Les refiere con todo detalle la reunión a la que ha asistido.- …Y luego estuve hablando con don Armando para organizar el reflotamiento.

- Con el doctorcito… -Rezonga el padre.

- Sí, papá.

- Ay, m´hija, y por qué? -Ella teme que le haya chantajeado.

- Pues muy sencillo. Porque él y yo somos los que mejor sabemos todos los detalles de la empresa. Mañana tengo que irme temprano para seguir. -Aprovecha el silencio para cambiar de tema.- Mamá, qué tenemos para cenar?

- Mamita, tiene apetito? -Pregunta doña Julia extrañada de que su hija quiera cenar, así que se apresura a servir la cena antes de que cambie de opinión o se arrepienta.

Luego en la soledad de su cuarto medita todo lo vivido. Se ha llevado más de una sorpresa, pero la mayor ha sido ver la reacción de Armando ante la noticia. La ha aceptado con tanto agrado...




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Por la mañana Armando la recoge puntualmente y van a la empresa.

Él sale contrariado del ascensor, pues de nuevo ha intentado besarla y de nuevo ella se ha zafado.

- Hasta luego.- Dice sonriendo satisfecha.

- Luego nos vemos, bruja.- Contesta burlón y algo frustrado.

Betty avanza hasta el escritorio de Patricia que como de costumbre aún no ha llegado, así que sigue más allá.

- Buenos días, Berta, cómo está? -Se dan un beso.

- Estupendamente ahora que ha vuelto, amiga, porque sabe? Hemos estado muy preocupadas por su ausencia. Es que como no sabíamos nada de usted…

- Ya comprendo, pero ustedes saben que se produjo una situación difícil y comprometida…

- Betty, qué alegría verla de nuevo por aquí. Y de presidenta! -Dice Sofía que se ha acercado a la mesa de su compañera.

- Presidenta interina y provisional, Sofía. Sólo hasta que Ecomoda se recupere.

- Betty, tenemos un 911 pendiente. -Dice Sandra que ha venido con Mariana.

- Bueno, ya veré si puedo en algún ratico…

- Tiene que poder. Comprenda que no sabemos nada y eso nos provoca una desazón…

- Bueno, Berta, si les parece comemos juntas y entonces aprovechamos.

Todas aceptan encantadas, y acuerdan esperar a estar en El Corrientazo para que Betty disipe todas sus dudas.

- Ahora, por favor, avisen a sus jefes y a don Hugo que nos reuniremos a las diez en la sala de juntas.

- Ahora mismo, Betty.

A continuación entra al despacho, conecta el ordenador y escribe un guión para no olvidarse de plantear ninguno de los temas que le parecen de interés.




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A las diez en punto abre la puerta de comunicación y entra a la sala de juntas. Ve a Marcela al fondo cuchicheando con Hugo, a Gutiérrez sentado solo que la mira groseramente y le hace morritos, a Mario comprobando los números de teléfono de la memoria de su móvil, y a Armando que entra en ese momento disculpándose.

- Lo siento, pero me distraje.

- Bien. –Dice Betty sentándose.- Ya que estamos todos, voy a proceder a informarles de los cambios que van a producirse, y de algún proyecto o estrategia que he pensado para poder recuperar cuanto antes la empresa. En primer lugar, Gutiérrez. –Éste da un salto.-Jamás vuelva a mirarme como lo acaba de hacer, ni a hacer esos gestos repugnantes con la boca, porque no lo voy a tolerar.

- Perdone, doctora Pinzón. No se repetirá. –Dice negando con la cabeza acobardado.

Armando le mira cejijunto. “A ver si voy a tener que romperle la cara...”

- En segundo lugar, les comunico que he propuesto al doctor Nicolás Mora que se ocupe del departamento de finanzas, y él ha aceptado.

- De ningún modo consentiré que dos extraños vengan a marimangonear en mi empresa. –Ruge Marcela.

- Doctora Valencia, yo seré una extraña para usted, pero por ahora soy la dueña y he dispuesto que el doctor Mora nos ayude con las inversiones de Terramoda hasta que Ecomoda pueda levantar el embargo. Y así será. –Hace una pausa y recorre con la vista las caras de todos por si hay más oposición. Luego sigue hablando.- En tercer lugar, voy a destinar a otro puesto más acorde con su capacidad de trabajo a Patricia Fernández, pues aunque haya cursado seis semestres de finanzas en la San Marino, nunca la he visto resolver ningún asunto y dudo que vaya a empezar a hacerlo ahora.

- Dónde tiene pensado mandarla? –Pregunta Marcela despacio.

- Más cerca de donde a mí me gustaría, no se preocupe. –Dice cáustica.- Su amiga se trasladará a recepción y Aura Mª será mi secretaria.

- Pechuguín? Qué salto en el escalafón! –Exclama Hugo.

Betty hace caso omiso de la impertinencia del diseñador, pero mirándole dice:

- Y por último, señor Lombardi...

- Qué ha planeado hacer conmigo? –Alterado.- Intercambiarme con Wilson?

- Desde luego que no. La magia... la luz... la inspiración de Ecomoda, va a tener ahora la oportunidad de demostrar al mundo que no es un fiasco.

- Fiasco yo? Transformer...

Betty no le para bolas y continúa.

- Diseñar para 90-60-90 lo hace cualquiera pues hasta un saco de arpillera les sienta bien. Pero yo he decidido que Ecomoda va a ampliar la producción de ropa ofreciendo más tallaje, de modo que aumente el abanico de mujeres que puedan comprar nuestras ropas y lucir diseños del gran Hugo Lombardi.

- Qué pretende? –Pregunta con algo de temor.

- Que diseñe para la mujer normal, la que pasea por la calle, se para en los escaparates y entra a comprar a las tiendas: altas, bajas, gruesas, delgadas, piernicortas...

- Mis creaciones en semejantes perchas? –Horrorizado.

- Le desafío. Claro que si usted no se considera capacitado para asumir ese reto...

A Hugo casi se le salen los ojos de las órbitas y los demás miran alternativamente al diseñador y a Betty que permanece impasible.

El que está disfrutando como nunca es Armando, que la sonríe haciendo un gesto de aprobación y guiñándole un ojo.

- Que si no me siento capacitado, moscorrofio? Hugo Lombardi es el mejor diseñador de los que quedan vivos, y se lo voy a demostrar!!! –Contesta furibundo.

Armando hace ademán de levantarse y enfrentarle por el insulto, pero Betty le hace un gesto para que no intervenga.

- Así me gusta, don Hugo. Que colabore para levantar la empresa. –Le dice sonriendo sin inmutarse.- También quiero introducir en nuestros puestos de venta la figura del asesor, pero eso ya lo hablaré tranquilamente con la doctora Valencia.

- Naturalmente que eso ha de discutirlo conmigo! –Salta Marcela muy seca.

- Hoy o mañana mismo, en cuanto dispongamos de un momento libre que coincida en nuestras respectivas agendas. Alguien quiere proponer algún otro plan o sugerencia?

- Sí, Betty. Yo he pensado crear franquicias de Ecomoda en toda Sudamérica. He hecho estudios de mercado... he hablado con clientes nuestros de otros países... y estoy seguro de que tendremos muy buena acogida.

- Me parece una gran idea, Armando. –Le anima.

Los demás también se interesan por el asunto, le hacen preguntas que Armando contesta sin vacilar, y quedan bastante convencidos de la viabilidad de la estrategia sugerida por él.

- Lo malo es que deberé viajar durante uno o dos meses para establecer contactos que fructifiquen... –Mira a Betty.

- Se estudiarán esos plazos. –Le responde algo intranquila y contrariada.

Con esto termina la reunión y todos se retiran a sus respectivos despachos, pero Armando la sigue a presidencia y se sorprende al verla tenderse en el sofá.

- No te sientes bien? Te pasa algo? –Preocupado.

- Que me fallan las rodillas de los nervios que he pasado.

- Estabas nerviosa? Pues no se te notaba. Dabas sensación de aplomo y seguridad aplastante, y he disfrutado a lo grande cuando te has llevado a Hugo por donde tú querías.

- Menos mal que ha salido bien... –Respira hondo y se incorpora.

- Ja, ja! A Hugo casi le da una apoplejía cuando le has dicho que si no se sentía capacitado... Me gusta verte tan segura y dueña de la situación.

Se ha ido acercando y está a punto de abrazarla cuando ella se levanta evitándole.

- Bueno, doctor Mendoza, vamos a lo nuestro.

- Doctor Mendoza? –Pregunta intrigado.

- Es que tenemos que hablar muy en serio y debes meterte en situación.

Se sientan enfrente, uno a cada lado de la mesa.

- Armando, hay que decírselo a nuestros padres para que vayan asimilando la idea, pues no podemos dejar pasar el tiempo. Estamos de afán y debemos celebrar el matrimonio antes de tres meses

- Habla, que estoy seguro de que tienes algo planeado.

- Yo había pensado decírselo la próxima semana para comenzar los preparativos con tranquilidad, pero si vas a estar fuera casi dos meses... hemos de anunciarlo y pasar por la iglesia YA.

- Imagino que si no exigimos que sea un sábado, no tendremos demasiado problema. No crees, Betty?

- Sí, y deberá ser una o dos semanas después de tu regreso. No puede retrasarse más para evitar que sea demasiado evidente el apremio por casarnos... –Se señala el abdomen.

- OK! Empezamos por tus suegros, o por los míos?

- Tanto da. Si quieres aviso a mi madre y vamos esta tarde a mi casa...

- Cómo reaccionarán? Tú sabes? –Armando se ahueca el cuello de la camisa con el dedo índice.- Recuerda que mi última visita fue para acusarte. La embarré bien...

- Pues... a mi padre le sorprenderá porque ni siquiera tiene noticia de que yo tenga novio. Y menos que nadie, tú. Pero mi madre sí sabe lo del embarazo.

- Y...?

- Imagínate lo contenta que se puso!

Armando aparca el coche ante la casita del barrio de Palermo.

- Betty, un besico para darme ánimos? Es que... igual es el último porque no salgo vivo...


CONTINUARÁ...




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Q´hubo, chicas?

Betty ha superado la reunión y ha salido viva, pero saldrá vivito y coleando el bello bobo de casa de sus futuros suegros?

Los tiene de corbata. No os da penita el pobre? Si yo fuera Betty le daría el besico. Y vosotras?

Doy la bienvenida al foro a las nuevas, y os mando besos para todas.
que tendria que darle el beso que le pide, tal vez sea que lo último agradable que pueda hacer en la vida, aunque cuando D. Hermes sepa que ella esta esperando un hijo de Armando me parece que no va a tener más remedio que acceder a que se casen corriendo, y menos mal que él esta dispuesto a hacerlo encantado, veremos que dicen los padres de él cuando les comuniquen la noticia, me temo que la mama de él quizas al principio no lo acepte de tan buen grado, aunque no le va a quedar otra. Esta estupendo el capi. Besos.
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ambarmurcia
ambarmurcia

April 11th, 2005, 7:11 pm #4

- Tomaré un taxi. No es necesario que...

- Al menos me permitirás llevar de regreso a su casa a mi futura esposa por las tardes, y recogerla por las mañanas? O eso tan inocente también me está prohibido?

Le mira sopesando y termina cediendo.

- Bueno, mientras no te equivoques, te creas lo que no es y luego te consideres decepcionado... –Pero aunque no lo reconoce, la ternura de él la toca la fibra más sensible de su ser.- Vamos.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




CAPÍTULO IV.- Te busco en todos y no te encuentro...



Bajan al aparcamiento, le abre la puerta y sonríe invitándola a subir. Luego da una carrerita y entra él.

- Te provoca tomar un jugo de moras o un tintico?

- Ibas a llevar a tu futura esposa a su casa. Recuerdas? –Pregunta irónica.

- Key! Pero se me ha ocurrido que me acompañes a un lugar. Por favor.

- Adónde pretendes ir? –Desconfiando, temiendo alguna argucia.

- A explicar a Marcela que retomar lo nuestro es imposible porque aquello murió hace mucho, y a sacar mis cosas de su apartamento.

- Yo? Cómo piensas que voy a ir allá? –Escandalizada.

- No pretendo que subas, sino que me esperes abajo, en el coche. Seguro que así apenas me entretengo.

- No me gusta la idea, pues tampoco quiero irritarla más de lo necesario.

- Ah! Pero lo necesario, sí. Como cuando le dijiste que íbamos a encargar rápidamente el primer hijo? Ja, ja, ja, casi se le salen los ojos de las órbitas.

- Me había insultado, menospreciado... y perdí el control. Pero estoy satisfecha de haberle demostrado que no voy a permitir que vuelva a maltratarme.

Armando aparca ante la puerta del edificio.

- Intentaré traer todo de una sola vez, porque no creo que tenga oportunidad de volver a entrar. Ciérrate bien y me abres cuando me veas salir del portal, sí?

- De acuerdo, pero no tardes.

Espera impaciente y arrepentida de haberse dejado convencer.

“Qué pinto yo acá?” Se dice cuando apenas unos minutos después ve aparecer a Armando cargado con dos maletas y una bolsa de trajes.

Sale para ayudarle a abrir el maletero, y según se vuelve después para entrar al auto... una maceta se estrella en el suelo junto a sus pies.

Miran hacia arriba los dos asustados y ven a Marcela asomada a una ventana gesticulando con el puño derecho en actitud amenazante y profiriendo gritos que no entienden, pero imaginan.

- Entra rápido, Betty, no vaya a tirar algo más esa loca.

Entra él también y arranca. Cuando se detienen poco después en un semáforo, la acaricia la mejilla.

- Lo siento, Betty. No imaginé que pudiera llegar a eso, pero si llega a alcanzarte... la mato. Vieja histérica!

- Estoy bien, no te preocupes, pero ahora por favor, llévame a casa.

Una vez allá.

- Hasta mañana, Armando.

- Estaré aquí mismo a las 7´30. Pero espera a que nos despidamos como novios... –La frena sujetándola el brazo.

- Armando, no somos novios. Entiende que simplemente nos hemos encontrado ante un hecho consumado, y no nos queda otra que afrontarlo.

- Yo sé, pero es que estoy muy feliz de que esa bendita circunstancia nos haga compartir parte de nuestra vida y me dé la ocasión de mostrarte que lo que siento por ti es amor. Amor del bueno.

Betty le mira escéptica, sin creerle. Entonces él la toma la barbilla y acercándose va a depositar un dulce beso en sus labios, pero Betty le evita.

- Te adoro.

- Hasta mañana, Armando.

Sale del auto y entra en casa.

- Bettyca, ya llegó?

- Beatriz Aurora, cómo es que se demoró tanto?

Betty entra al comedor, besa a sus padres y les explica.

- Buenas noches. Ya sé que me cogió la noche, pero es que me quedé en Ecomoda para comprobar la evolución que ha tenido la empresa a lo largo de la semana pasada.

- Pero es cierto que le ofrecieron la presidencia? -Pregunta doña Julia.- O su padre la entendió mal?

- Por supuesto que no la entendí mal! -Exclama don Hermes ofendido, y pregunta con interés.- Y a qué se debe eso?

- Vean que les cuento… -Les refiere con todo detalle la reunión a la que ha asistido.- …Y luego estuve hablando con don Armando para organizar el reflotamiento.

- Con el doctorcito… -Rezonga el padre.

- Sí, papá.

- Ay, m´hija, y por qué? -Ella teme que le haya chantajeado.

- Pues muy sencillo. Porque él y yo somos los que mejor sabemos todos los detalles de la empresa. Mañana tengo que irme temprano para seguir. -Aprovecha el silencio para cambiar de tema.- Mamá, qué tenemos para cenar?

- Mamita, tiene apetito? -Pregunta doña Julia extrañada de que su hija quiera cenar, así que se apresura a servir la cena antes de que cambie de opinión o se arrepienta.

Luego en la soledad de su cuarto medita todo lo vivido. Se ha llevado más de una sorpresa, pero la mayor ha sido ver la reacción de Armando ante la noticia. La ha aceptado con tanto agrado...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Por la mañana Armando la recoge puntualmente y van a la empresa.

Él sale contrariado del ascensor, pues de nuevo ha intentado besarla y de nuevo ella se ha zafado.

- Hasta luego.- Dice sonriendo satisfecha.

- Luego nos vemos, bruja.- Contesta burlón y algo frustrado.

Betty avanza hasta el escritorio de Patricia que como de costumbre aún no ha llegado, así que sigue más allá.

- Buenos días, Berta, cómo está? -Se dan un beso.

- Estupendamente ahora que ha vuelto, amiga, porque sabe? Hemos estado muy preocupadas por su ausencia. Es que como no sabíamos nada de usted…

- Ya comprendo, pero ustedes saben que se produjo una situación difícil y comprometida…

- Betty, qué alegría verla de nuevo por aquí. Y de presidenta! -Dice Sofía que se ha acercado a la mesa de su compañera.

- Presidenta interina y provisional, Sofía. Sólo hasta que Ecomoda se recupere.

- Betty, tenemos un 911 pendiente. -Dice Sandra que ha venido con Mariana.

- Bueno, ya veré si puedo en algún ratico…

- Tiene que poder. Comprenda que no sabemos nada y eso nos provoca una desazón…

- Bueno, Berta, si les parece comemos juntas y entonces aprovechamos.

Todas aceptan encantadas, y acuerdan esperar a estar en El Corrientazo para que Betty disipe todas sus dudas.

- Ahora, por favor, avisen a sus jefes y a don Hugo que nos reuniremos a las diez en la sala de juntas.

- Ahora mismo, Betty.

A continuación entra al despacho, conecta el ordenador y escribe un guión para no olvidarse de plantear ninguno de los temas que le parecen de interés.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




A las diez en punto abre la puerta de comunicación y entra a la sala de juntas. Ve a Marcela al fondo cuchicheando con Hugo, a Gutiérrez sentado solo que la mira groseramente y le hace morritos, a Mario comprobando los números de teléfono de la memoria de su móvil, y a Armando que entra en ese momento disculpándose.

- Lo siento, pero me distraje.

- Bien. –Dice Betty sentándose.- Ya que estamos todos, voy a proceder a informarles de los cambios que van a producirse, y de algún proyecto o estrategia que he pensado para poder recuperar cuanto antes la empresa. En primer lugar, Gutiérrez. –Éste da un salto.-Jamás vuelva a mirarme como lo acaba de hacer, ni a hacer esos gestos repugnantes con la boca, porque no lo voy a tolerar.

- Perdone, doctora Pinzón. No se repetirá. –Dice negando con la cabeza acobardado.

Armando le mira cejijunto. “A ver si voy a tener que romperle la cara...”

- En segundo lugar, les comunico que he propuesto al doctor Nicolás Mora que se ocupe del departamento de finanzas, y él ha aceptado.

- De ningún modo consentiré que dos extraños vengan a marimangonear en mi empresa. –Ruge Marcela.

- Doctora Valencia, yo seré una extraña para usted, pero por ahora soy la dueña y he dispuesto que el doctor Mora nos ayude con las inversiones de Terramoda hasta que Ecomoda pueda levantar el embargo. Y así será. –Hace una pausa y recorre con la vista las caras de todos por si hay más oposición. Luego sigue hablando.- En tercer lugar, voy a destinar a otro puesto más acorde con su capacidad de trabajo a Patricia Fernández, pues aunque haya cursado seis semestres de finanzas en la San Marino, nunca la he visto resolver ningún asunto y dudo que vaya a empezar a hacerlo ahora.

- Dónde tiene pensado mandarla? –Pregunta Marcela despacio.

- Más cerca de donde a mí me gustaría, no se preocupe. –Dice cáustica.- Su amiga se trasladará a recepción y Aura Mª será mi secretaria.

- Pechuguín? Qué salto en el escalafón! –Exclama Hugo.

Betty hace caso omiso de la impertinencia del diseñador, pero mirándole dice:

- Y por último, señor Lombardi...

- Qué ha planeado hacer conmigo? –Alterado.- Intercambiarme con Wilson?

- Desde luego que no. La magia... la luz... la inspiración de Ecomoda, va a tener ahora la oportunidad de demostrar al mundo que no es un fiasco.

- Fiasco yo? Transformer...

Betty no le para bolas y continúa.

- Diseñar para 90-60-90 lo hace cualquiera pues hasta un saco de arpillera les sienta bien. Pero yo he decidido que Ecomoda va a ampliar la producción de ropa ofreciendo más tallaje, de modo que aumente el abanico de mujeres que puedan comprar nuestras ropas y lucir diseños del gran Hugo Lombardi.

- Qué pretende? –Pregunta con algo de temor.

- Que diseñe para la mujer normal, la que pasea por la calle, se para en los escaparates y entra a comprar a las tiendas: altas, bajas, gruesas, delgadas, piernicortas...

- Mis creaciones en semejantes perchas? –Horrorizado.

- Le desafío. Claro que si usted no se considera capacitado para asumir ese reto...

A Hugo casi se le salen los ojos de las órbitas y los demás miran alternativamente al diseñador y a Betty que permanece impasible.

El que está disfrutando como nunca es Armando, que la sonríe haciendo un gesto de aprobación y guiñándole un ojo.

- Que si no me siento capacitado, moscorrofio? Hugo Lombardi es el mejor diseñador de los que quedan vivos, y se lo voy a demostrar!!! –Contesta furibundo.

Armando hace ademán de levantarse y enfrentarle por el insulto, pero Betty le hace un gesto para que no intervenga.

- Así me gusta, don Hugo. Que colabore para levantar la empresa. –Le dice sonriendo sin inmutarse.- También quiero introducir en nuestros puestos de venta la figura del asesor, pero eso ya lo hablaré tranquilamente con la doctora Valencia.

- Naturalmente que eso ha de discutirlo conmigo! –Salta Marcela muy seca.

- Hoy o mañana mismo, en cuanto dispongamos de un momento libre que coincida en nuestras respectivas agendas. Alguien quiere proponer algún otro plan o sugerencia?

- Sí, Betty. Yo he pensado crear franquicias de Ecomoda en toda Sudamérica. He hecho estudios de mercado... he hablado con clientes nuestros de otros países... y estoy seguro de que tendremos muy buena acogida.

- Me parece una gran idea, Armando. –Le anima.

Los demás también se interesan por el asunto, le hacen preguntas que Armando contesta sin vacilar, y quedan bastante convencidos de la viabilidad de la estrategia sugerida por él.

- Lo malo es que deberé viajar durante uno o dos meses para establecer contactos que fructifiquen... –Mira a Betty.

- Se estudiarán esos plazos. –Le responde algo intranquila y contrariada.

Con esto termina la reunión y todos se retiran a sus respectivos despachos, pero Armando la sigue a presidencia y se sorprende al verla tenderse en el sofá.

- No te sientes bien? Te pasa algo? –Preocupado.

- Que me fallan las rodillas de los nervios que he pasado.

- Estabas nerviosa? Pues no se te notaba. Dabas sensación de aplomo y seguridad aplastante, y he disfrutado a lo grande cuando te has llevado a Hugo por donde tú querías.

- Menos mal que ha salido bien... –Respira hondo y se incorpora.

- Ja, ja! A Hugo casi le da una apoplejía cuando le has dicho que si no se sentía capacitado... Me gusta verte tan segura y dueña de la situación.

Se ha ido acercando y está a punto de abrazarla cuando ella se levanta evitándole.

- Bueno, doctor Mendoza, vamos a lo nuestro.

- Doctor Mendoza? –Pregunta intrigado.

- Es que tenemos que hablar muy en serio y debes meterte en situación.

Se sientan enfrente, uno a cada lado de la mesa.

- Armando, hay que decírselo a nuestros padres para que vayan asimilando la idea, pues no podemos dejar pasar el tiempo. Estamos de afán y debemos celebrar el matrimonio antes de tres meses

- Habla, que estoy seguro de que tienes algo planeado.

- Yo había pensado decírselo la próxima semana para comenzar los preparativos con tranquilidad, pero si vas a estar fuera casi dos meses... hemos de anunciarlo y pasar por la iglesia YA.

- Imagino que si no exigimos que sea un sábado, no tendremos demasiado problema. No crees, Betty?

- Sí, y deberá ser una o dos semanas después de tu regreso. No puede retrasarse más para evitar que sea demasiado evidente el apremio por casarnos... –Se señala el abdomen.

- OK! Empezamos por tus suegros, o por los míos?

- Tanto da. Si quieres aviso a mi madre y vamos esta tarde a mi casa...

- Cómo reaccionarán? Tú sabes? –Armando se ahueca el cuello de la camisa con el dedo índice.- Recuerda que mi última visita fue para acusarte. La embarré bien...

- Pues... a mi padre le sorprenderá porque ni siquiera tiene noticia de que yo tenga novio. Y menos que nadie, tú. Pero mi madre sí sabe lo del embarazo.

- Y...?

- Imagínate lo contenta que se puso!

Armando aparca el coche ante la casita del barrio de Palermo.

- Betty, un besico para darme ánimos? Es que... igual es el último porque no salgo vivo...


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, chicas?

Betty ha superado la reunión y ha salido viva, pero saldrá vivito y coleando el bello bobo de casa de sus futuros suegros?

Los tiene de corbata. No os da penita el pobre? Si yo fuera Betty le daría el besico. Y vosotras?

Doy la bienvenida al foro a las nuevas, y os mando besos para todas.
Armando se está portando divino y desde luego se merece que Betty vaya aflojando un poco su frialdad.... seguro que ella tambien está deseando darle ese besito que el pobre está persiguiendo con tanto ahinco... jejejeje....

Ojala que D.Hermes no empiece con sus intransigencias y no les haga más daño a ninguno de los dos.

El capítulo ha sido muy bonito, me ha gustado mucho, gracias Calipso.

Besos. Amparo
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Cata
Cata

April 11th, 2005, 8:09 pm #5

- Tomaré un taxi. No es necesario que...

- Al menos me permitirás llevar de regreso a su casa a mi futura esposa por las tardes, y recogerla por las mañanas? O eso tan inocente también me está prohibido?

Le mira sopesando y termina cediendo.

- Bueno, mientras no te equivoques, te creas lo que no es y luego te consideres decepcionado... –Pero aunque no lo reconoce, la ternura de él la toca la fibra más sensible de su ser.- Vamos.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




CAPÍTULO IV.- Te busco en todos y no te encuentro...



Bajan al aparcamiento, le abre la puerta y sonríe invitándola a subir. Luego da una carrerita y entra él.

- Te provoca tomar un jugo de moras o un tintico?

- Ibas a llevar a tu futura esposa a su casa. Recuerdas? –Pregunta irónica.

- Key! Pero se me ha ocurrido que me acompañes a un lugar. Por favor.

- Adónde pretendes ir? –Desconfiando, temiendo alguna argucia.

- A explicar a Marcela que retomar lo nuestro es imposible porque aquello murió hace mucho, y a sacar mis cosas de su apartamento.

- Yo? Cómo piensas que voy a ir allá? –Escandalizada.

- No pretendo que subas, sino que me esperes abajo, en el coche. Seguro que así apenas me entretengo.

- No me gusta la idea, pues tampoco quiero irritarla más de lo necesario.

- Ah! Pero lo necesario, sí. Como cuando le dijiste que íbamos a encargar rápidamente el primer hijo? Ja, ja, ja, casi se le salen los ojos de las órbitas.

- Me había insultado, menospreciado... y perdí el control. Pero estoy satisfecha de haberle demostrado que no voy a permitir que vuelva a maltratarme.

Armando aparca ante la puerta del edificio.

- Intentaré traer todo de una sola vez, porque no creo que tenga oportunidad de volver a entrar. Ciérrate bien y me abres cuando me veas salir del portal, sí?

- De acuerdo, pero no tardes.

Espera impaciente y arrepentida de haberse dejado convencer.

“Qué pinto yo acá?” Se dice cuando apenas unos minutos después ve aparecer a Armando cargado con dos maletas y una bolsa de trajes.

Sale para ayudarle a abrir el maletero, y según se vuelve después para entrar al auto... una maceta se estrella en el suelo junto a sus pies.

Miran hacia arriba los dos asustados y ven a Marcela asomada a una ventana gesticulando con el puño derecho en actitud amenazante y profiriendo gritos que no entienden, pero imaginan.

- Entra rápido, Betty, no vaya a tirar algo más esa loca.

Entra él también y arranca. Cuando se detienen poco después en un semáforo, la acaricia la mejilla.

- Lo siento, Betty. No imaginé que pudiera llegar a eso, pero si llega a alcanzarte... la mato. Vieja histérica!

- Estoy bien, no te preocupes, pero ahora por favor, llévame a casa.

Una vez allá.

- Hasta mañana, Armando.

- Estaré aquí mismo a las 7´30. Pero espera a que nos despidamos como novios... –La frena sujetándola el brazo.

- Armando, no somos novios. Entiende que simplemente nos hemos encontrado ante un hecho consumado, y no nos queda otra que afrontarlo.

- Yo sé, pero es que estoy muy feliz de que esa bendita circunstancia nos haga compartir parte de nuestra vida y me dé la ocasión de mostrarte que lo que siento por ti es amor. Amor del bueno.

Betty le mira escéptica, sin creerle. Entonces él la toma la barbilla y acercándose va a depositar un dulce beso en sus labios, pero Betty le evita.

- Te adoro.

- Hasta mañana, Armando.

Sale del auto y entra en casa.

- Bettyca, ya llegó?

- Beatriz Aurora, cómo es que se demoró tanto?

Betty entra al comedor, besa a sus padres y les explica.

- Buenas noches. Ya sé que me cogió la noche, pero es que me quedé en Ecomoda para comprobar la evolución que ha tenido la empresa a lo largo de la semana pasada.

- Pero es cierto que le ofrecieron la presidencia? -Pregunta doña Julia.- O su padre la entendió mal?

- Por supuesto que no la entendí mal! -Exclama don Hermes ofendido, y pregunta con interés.- Y a qué se debe eso?

- Vean que les cuento… -Les refiere con todo detalle la reunión a la que ha asistido.- …Y luego estuve hablando con don Armando para organizar el reflotamiento.

- Con el doctorcito… -Rezonga el padre.

- Sí, papá.

- Ay, m´hija, y por qué? -Ella teme que le haya chantajeado.

- Pues muy sencillo. Porque él y yo somos los que mejor sabemos todos los detalles de la empresa. Mañana tengo que irme temprano para seguir. -Aprovecha el silencio para cambiar de tema.- Mamá, qué tenemos para cenar?

- Mamita, tiene apetito? -Pregunta doña Julia extrañada de que su hija quiera cenar, así que se apresura a servir la cena antes de que cambie de opinión o se arrepienta.

Luego en la soledad de su cuarto medita todo lo vivido. Se ha llevado más de una sorpresa, pero la mayor ha sido ver la reacción de Armando ante la noticia. La ha aceptado con tanto agrado...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Por la mañana Armando la recoge puntualmente y van a la empresa.

Él sale contrariado del ascensor, pues de nuevo ha intentado besarla y de nuevo ella se ha zafado.

- Hasta luego.- Dice sonriendo satisfecha.

- Luego nos vemos, bruja.- Contesta burlón y algo frustrado.

Betty avanza hasta el escritorio de Patricia que como de costumbre aún no ha llegado, así que sigue más allá.

- Buenos días, Berta, cómo está? -Se dan un beso.

- Estupendamente ahora que ha vuelto, amiga, porque sabe? Hemos estado muy preocupadas por su ausencia. Es que como no sabíamos nada de usted…

- Ya comprendo, pero ustedes saben que se produjo una situación difícil y comprometida…

- Betty, qué alegría verla de nuevo por aquí. Y de presidenta! -Dice Sofía que se ha acercado a la mesa de su compañera.

- Presidenta interina y provisional, Sofía. Sólo hasta que Ecomoda se recupere.

- Betty, tenemos un 911 pendiente. -Dice Sandra que ha venido con Mariana.

- Bueno, ya veré si puedo en algún ratico…

- Tiene que poder. Comprenda que no sabemos nada y eso nos provoca una desazón…

- Bueno, Berta, si les parece comemos juntas y entonces aprovechamos.

Todas aceptan encantadas, y acuerdan esperar a estar en El Corrientazo para que Betty disipe todas sus dudas.

- Ahora, por favor, avisen a sus jefes y a don Hugo que nos reuniremos a las diez en la sala de juntas.

- Ahora mismo, Betty.

A continuación entra al despacho, conecta el ordenador y escribe un guión para no olvidarse de plantear ninguno de los temas que le parecen de interés.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




A las diez en punto abre la puerta de comunicación y entra a la sala de juntas. Ve a Marcela al fondo cuchicheando con Hugo, a Gutiérrez sentado solo que la mira groseramente y le hace morritos, a Mario comprobando los números de teléfono de la memoria de su móvil, y a Armando que entra en ese momento disculpándose.

- Lo siento, pero me distraje.

- Bien. –Dice Betty sentándose.- Ya que estamos todos, voy a proceder a informarles de los cambios que van a producirse, y de algún proyecto o estrategia que he pensado para poder recuperar cuanto antes la empresa. En primer lugar, Gutiérrez. –Éste da un salto.-Jamás vuelva a mirarme como lo acaba de hacer, ni a hacer esos gestos repugnantes con la boca, porque no lo voy a tolerar.

- Perdone, doctora Pinzón. No se repetirá. –Dice negando con la cabeza acobardado.

Armando le mira cejijunto. “A ver si voy a tener que romperle la cara...”

- En segundo lugar, les comunico que he propuesto al doctor Nicolás Mora que se ocupe del departamento de finanzas, y él ha aceptado.

- De ningún modo consentiré que dos extraños vengan a marimangonear en mi empresa. –Ruge Marcela.

- Doctora Valencia, yo seré una extraña para usted, pero por ahora soy la dueña y he dispuesto que el doctor Mora nos ayude con las inversiones de Terramoda hasta que Ecomoda pueda levantar el embargo. Y así será. –Hace una pausa y recorre con la vista las caras de todos por si hay más oposición. Luego sigue hablando.- En tercer lugar, voy a destinar a otro puesto más acorde con su capacidad de trabajo a Patricia Fernández, pues aunque haya cursado seis semestres de finanzas en la San Marino, nunca la he visto resolver ningún asunto y dudo que vaya a empezar a hacerlo ahora.

- Dónde tiene pensado mandarla? –Pregunta Marcela despacio.

- Más cerca de donde a mí me gustaría, no se preocupe. –Dice cáustica.- Su amiga se trasladará a recepción y Aura Mª será mi secretaria.

- Pechuguín? Qué salto en el escalafón! –Exclama Hugo.

Betty hace caso omiso de la impertinencia del diseñador, pero mirándole dice:

- Y por último, señor Lombardi...

- Qué ha planeado hacer conmigo? –Alterado.- Intercambiarme con Wilson?

- Desde luego que no. La magia... la luz... la inspiración de Ecomoda, va a tener ahora la oportunidad de demostrar al mundo que no es un fiasco.

- Fiasco yo? Transformer...

Betty no le para bolas y continúa.

- Diseñar para 90-60-90 lo hace cualquiera pues hasta un saco de arpillera les sienta bien. Pero yo he decidido que Ecomoda va a ampliar la producción de ropa ofreciendo más tallaje, de modo que aumente el abanico de mujeres que puedan comprar nuestras ropas y lucir diseños del gran Hugo Lombardi.

- Qué pretende? –Pregunta con algo de temor.

- Que diseñe para la mujer normal, la que pasea por la calle, se para en los escaparates y entra a comprar a las tiendas: altas, bajas, gruesas, delgadas, piernicortas...

- Mis creaciones en semejantes perchas? –Horrorizado.

- Le desafío. Claro que si usted no se considera capacitado para asumir ese reto...

A Hugo casi se le salen los ojos de las órbitas y los demás miran alternativamente al diseñador y a Betty que permanece impasible.

El que está disfrutando como nunca es Armando, que la sonríe haciendo un gesto de aprobación y guiñándole un ojo.

- Que si no me siento capacitado, moscorrofio? Hugo Lombardi es el mejor diseñador de los que quedan vivos, y se lo voy a demostrar!!! –Contesta furibundo.

Armando hace ademán de levantarse y enfrentarle por el insulto, pero Betty le hace un gesto para que no intervenga.

- Así me gusta, don Hugo. Que colabore para levantar la empresa. –Le dice sonriendo sin inmutarse.- También quiero introducir en nuestros puestos de venta la figura del asesor, pero eso ya lo hablaré tranquilamente con la doctora Valencia.

- Naturalmente que eso ha de discutirlo conmigo! –Salta Marcela muy seca.

- Hoy o mañana mismo, en cuanto dispongamos de un momento libre que coincida en nuestras respectivas agendas. Alguien quiere proponer algún otro plan o sugerencia?

- Sí, Betty. Yo he pensado crear franquicias de Ecomoda en toda Sudamérica. He hecho estudios de mercado... he hablado con clientes nuestros de otros países... y estoy seguro de que tendremos muy buena acogida.

- Me parece una gran idea, Armando. –Le anima.

Los demás también se interesan por el asunto, le hacen preguntas que Armando contesta sin vacilar, y quedan bastante convencidos de la viabilidad de la estrategia sugerida por él.

- Lo malo es que deberé viajar durante uno o dos meses para establecer contactos que fructifiquen... –Mira a Betty.

- Se estudiarán esos plazos. –Le responde algo intranquila y contrariada.

Con esto termina la reunión y todos se retiran a sus respectivos despachos, pero Armando la sigue a presidencia y se sorprende al verla tenderse en el sofá.

- No te sientes bien? Te pasa algo? –Preocupado.

- Que me fallan las rodillas de los nervios que he pasado.

- Estabas nerviosa? Pues no se te notaba. Dabas sensación de aplomo y seguridad aplastante, y he disfrutado a lo grande cuando te has llevado a Hugo por donde tú querías.

- Menos mal que ha salido bien... –Respira hondo y se incorpora.

- Ja, ja! A Hugo casi le da una apoplejía cuando le has dicho que si no se sentía capacitado... Me gusta verte tan segura y dueña de la situación.

Se ha ido acercando y está a punto de abrazarla cuando ella se levanta evitándole.

- Bueno, doctor Mendoza, vamos a lo nuestro.

- Doctor Mendoza? –Pregunta intrigado.

- Es que tenemos que hablar muy en serio y debes meterte en situación.

Se sientan enfrente, uno a cada lado de la mesa.

- Armando, hay que decírselo a nuestros padres para que vayan asimilando la idea, pues no podemos dejar pasar el tiempo. Estamos de afán y debemos celebrar el matrimonio antes de tres meses

- Habla, que estoy seguro de que tienes algo planeado.

- Yo había pensado decírselo la próxima semana para comenzar los preparativos con tranquilidad, pero si vas a estar fuera casi dos meses... hemos de anunciarlo y pasar por la iglesia YA.

- Imagino que si no exigimos que sea un sábado, no tendremos demasiado problema. No crees, Betty?

- Sí, y deberá ser una o dos semanas después de tu regreso. No puede retrasarse más para evitar que sea demasiado evidente el apremio por casarnos... –Se señala el abdomen.

- OK! Empezamos por tus suegros, o por los míos?

- Tanto da. Si quieres aviso a mi madre y vamos esta tarde a mi casa...

- Cómo reaccionarán? Tú sabes? –Armando se ahueca el cuello de la camisa con el dedo índice.- Recuerda que mi última visita fue para acusarte. La embarré bien...

- Pues... a mi padre le sorprenderá porque ni siquiera tiene noticia de que yo tenga novio. Y menos que nadie, tú. Pero mi madre sí sabe lo del embarazo.

- Y...?

- Imagínate lo contenta que se puso!

Armando aparca el coche ante la casita del barrio de Palermo.

- Betty, un besico para darme ánimos? Es que... igual es el último porque no salgo vivo...


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, chicas?

Betty ha superado la reunión y ha salido viva, pero saldrá vivito y coleando el bello bobo de casa de sus futuros suegros?

Los tiene de corbata. No os da penita el pobre? Si yo fuera Betty le daría el besico. Y vosotras?

Doy la bienvenida al foro a las nuevas, y os mando besos para todas.
sobre todo por el "mal trago" que tiene que pasar ahora cuando le expliquen a Don Hermes lo que sucede... No me hace mucha gracia eso de que tenga que viajar...

Precioso el capítulo.

Besitos, Calipso.
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Guiomar y Celia
Guiomar y Celia

April 11th, 2005, 8:16 pm #6

- Tomaré un taxi. No es necesario que...

- Al menos me permitirás llevar de regreso a su casa a mi futura esposa por las tardes, y recogerla por las mañanas? O eso tan inocente también me está prohibido?

Le mira sopesando y termina cediendo.

- Bueno, mientras no te equivoques, te creas lo que no es y luego te consideres decepcionado... –Pero aunque no lo reconoce, la ternura de él la toca la fibra más sensible de su ser.- Vamos.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




CAPÍTULO IV.- Te busco en todos y no te encuentro...



Bajan al aparcamiento, le abre la puerta y sonríe invitándola a subir. Luego da una carrerita y entra él.

- Te provoca tomar un jugo de moras o un tintico?

- Ibas a llevar a tu futura esposa a su casa. Recuerdas? –Pregunta irónica.

- Key! Pero se me ha ocurrido que me acompañes a un lugar. Por favor.

- Adónde pretendes ir? –Desconfiando, temiendo alguna argucia.

- A explicar a Marcela que retomar lo nuestro es imposible porque aquello murió hace mucho, y a sacar mis cosas de su apartamento.

- Yo? Cómo piensas que voy a ir allá? –Escandalizada.

- No pretendo que subas, sino que me esperes abajo, en el coche. Seguro que así apenas me entretengo.

- No me gusta la idea, pues tampoco quiero irritarla más de lo necesario.

- Ah! Pero lo necesario, sí. Como cuando le dijiste que íbamos a encargar rápidamente el primer hijo? Ja, ja, ja, casi se le salen los ojos de las órbitas.

- Me había insultado, menospreciado... y perdí el control. Pero estoy satisfecha de haberle demostrado que no voy a permitir que vuelva a maltratarme.

Armando aparca ante la puerta del edificio.

- Intentaré traer todo de una sola vez, porque no creo que tenga oportunidad de volver a entrar. Ciérrate bien y me abres cuando me veas salir del portal, sí?

- De acuerdo, pero no tardes.

Espera impaciente y arrepentida de haberse dejado convencer.

“Qué pinto yo acá?” Se dice cuando apenas unos minutos después ve aparecer a Armando cargado con dos maletas y una bolsa de trajes.

Sale para ayudarle a abrir el maletero, y según se vuelve después para entrar al auto... una maceta se estrella en el suelo junto a sus pies.

Miran hacia arriba los dos asustados y ven a Marcela asomada a una ventana gesticulando con el puño derecho en actitud amenazante y profiriendo gritos que no entienden, pero imaginan.

- Entra rápido, Betty, no vaya a tirar algo más esa loca.

Entra él también y arranca. Cuando se detienen poco después en un semáforo, la acaricia la mejilla.

- Lo siento, Betty. No imaginé que pudiera llegar a eso, pero si llega a alcanzarte... la mato. Vieja histérica!

- Estoy bien, no te preocupes, pero ahora por favor, llévame a casa.

Una vez allá.

- Hasta mañana, Armando.

- Estaré aquí mismo a las 7´30. Pero espera a que nos despidamos como novios... –La frena sujetándola el brazo.

- Armando, no somos novios. Entiende que simplemente nos hemos encontrado ante un hecho consumado, y no nos queda otra que afrontarlo.

- Yo sé, pero es que estoy muy feliz de que esa bendita circunstancia nos haga compartir parte de nuestra vida y me dé la ocasión de mostrarte que lo que siento por ti es amor. Amor del bueno.

Betty le mira escéptica, sin creerle. Entonces él la toma la barbilla y acercándose va a depositar un dulce beso en sus labios, pero Betty le evita.

- Te adoro.

- Hasta mañana, Armando.

Sale del auto y entra en casa.

- Bettyca, ya llegó?

- Beatriz Aurora, cómo es que se demoró tanto?

Betty entra al comedor, besa a sus padres y les explica.

- Buenas noches. Ya sé que me cogió la noche, pero es que me quedé en Ecomoda para comprobar la evolución que ha tenido la empresa a lo largo de la semana pasada.

- Pero es cierto que le ofrecieron la presidencia? -Pregunta doña Julia.- O su padre la entendió mal?

- Por supuesto que no la entendí mal! -Exclama don Hermes ofendido, y pregunta con interés.- Y a qué se debe eso?

- Vean que les cuento… -Les refiere con todo detalle la reunión a la que ha asistido.- …Y luego estuve hablando con don Armando para organizar el reflotamiento.

- Con el doctorcito… -Rezonga el padre.

- Sí, papá.

- Ay, m´hija, y por qué? -Ella teme que le haya chantajeado.

- Pues muy sencillo. Porque él y yo somos los que mejor sabemos todos los detalles de la empresa. Mañana tengo que irme temprano para seguir. -Aprovecha el silencio para cambiar de tema.- Mamá, qué tenemos para cenar?

- Mamita, tiene apetito? -Pregunta doña Julia extrañada de que su hija quiera cenar, así que se apresura a servir la cena antes de que cambie de opinión o se arrepienta.

Luego en la soledad de su cuarto medita todo lo vivido. Se ha llevado más de una sorpresa, pero la mayor ha sido ver la reacción de Armando ante la noticia. La ha aceptado con tanto agrado...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Por la mañana Armando la recoge puntualmente y van a la empresa.

Él sale contrariado del ascensor, pues de nuevo ha intentado besarla y de nuevo ella se ha zafado.

- Hasta luego.- Dice sonriendo satisfecha.

- Luego nos vemos, bruja.- Contesta burlón y algo frustrado.

Betty avanza hasta el escritorio de Patricia que como de costumbre aún no ha llegado, así que sigue más allá.

- Buenos días, Berta, cómo está? -Se dan un beso.

- Estupendamente ahora que ha vuelto, amiga, porque sabe? Hemos estado muy preocupadas por su ausencia. Es que como no sabíamos nada de usted…

- Ya comprendo, pero ustedes saben que se produjo una situación difícil y comprometida…

- Betty, qué alegría verla de nuevo por aquí. Y de presidenta! -Dice Sofía que se ha acercado a la mesa de su compañera.

- Presidenta interina y provisional, Sofía. Sólo hasta que Ecomoda se recupere.

- Betty, tenemos un 911 pendiente. -Dice Sandra que ha venido con Mariana.

- Bueno, ya veré si puedo en algún ratico…

- Tiene que poder. Comprenda que no sabemos nada y eso nos provoca una desazón…

- Bueno, Berta, si les parece comemos juntas y entonces aprovechamos.

Todas aceptan encantadas, y acuerdan esperar a estar en El Corrientazo para que Betty disipe todas sus dudas.

- Ahora, por favor, avisen a sus jefes y a don Hugo que nos reuniremos a las diez en la sala de juntas.

- Ahora mismo, Betty.

A continuación entra al despacho, conecta el ordenador y escribe un guión para no olvidarse de plantear ninguno de los temas que le parecen de interés.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




A las diez en punto abre la puerta de comunicación y entra a la sala de juntas. Ve a Marcela al fondo cuchicheando con Hugo, a Gutiérrez sentado solo que la mira groseramente y le hace morritos, a Mario comprobando los números de teléfono de la memoria de su móvil, y a Armando que entra en ese momento disculpándose.

- Lo siento, pero me distraje.

- Bien. –Dice Betty sentándose.- Ya que estamos todos, voy a proceder a informarles de los cambios que van a producirse, y de algún proyecto o estrategia que he pensado para poder recuperar cuanto antes la empresa. En primer lugar, Gutiérrez. –Éste da un salto.-Jamás vuelva a mirarme como lo acaba de hacer, ni a hacer esos gestos repugnantes con la boca, porque no lo voy a tolerar.

- Perdone, doctora Pinzón. No se repetirá. –Dice negando con la cabeza acobardado.

Armando le mira cejijunto. “A ver si voy a tener que romperle la cara...”

- En segundo lugar, les comunico que he propuesto al doctor Nicolás Mora que se ocupe del departamento de finanzas, y él ha aceptado.

- De ningún modo consentiré que dos extraños vengan a marimangonear en mi empresa. –Ruge Marcela.

- Doctora Valencia, yo seré una extraña para usted, pero por ahora soy la dueña y he dispuesto que el doctor Mora nos ayude con las inversiones de Terramoda hasta que Ecomoda pueda levantar el embargo. Y así será. –Hace una pausa y recorre con la vista las caras de todos por si hay más oposición. Luego sigue hablando.- En tercer lugar, voy a destinar a otro puesto más acorde con su capacidad de trabajo a Patricia Fernández, pues aunque haya cursado seis semestres de finanzas en la San Marino, nunca la he visto resolver ningún asunto y dudo que vaya a empezar a hacerlo ahora.

- Dónde tiene pensado mandarla? –Pregunta Marcela despacio.

- Más cerca de donde a mí me gustaría, no se preocupe. –Dice cáustica.- Su amiga se trasladará a recepción y Aura Mª será mi secretaria.

- Pechuguín? Qué salto en el escalafón! –Exclama Hugo.

Betty hace caso omiso de la impertinencia del diseñador, pero mirándole dice:

- Y por último, señor Lombardi...

- Qué ha planeado hacer conmigo? –Alterado.- Intercambiarme con Wilson?

- Desde luego que no. La magia... la luz... la inspiración de Ecomoda, va a tener ahora la oportunidad de demostrar al mundo que no es un fiasco.

- Fiasco yo? Transformer...

Betty no le para bolas y continúa.

- Diseñar para 90-60-90 lo hace cualquiera pues hasta un saco de arpillera les sienta bien. Pero yo he decidido que Ecomoda va a ampliar la producción de ropa ofreciendo más tallaje, de modo que aumente el abanico de mujeres que puedan comprar nuestras ropas y lucir diseños del gran Hugo Lombardi.

- Qué pretende? –Pregunta con algo de temor.

- Que diseñe para la mujer normal, la que pasea por la calle, se para en los escaparates y entra a comprar a las tiendas: altas, bajas, gruesas, delgadas, piernicortas...

- Mis creaciones en semejantes perchas? –Horrorizado.

- Le desafío. Claro que si usted no se considera capacitado para asumir ese reto...

A Hugo casi se le salen los ojos de las órbitas y los demás miran alternativamente al diseñador y a Betty que permanece impasible.

El que está disfrutando como nunca es Armando, que la sonríe haciendo un gesto de aprobación y guiñándole un ojo.

- Que si no me siento capacitado, moscorrofio? Hugo Lombardi es el mejor diseñador de los que quedan vivos, y se lo voy a demostrar!!! –Contesta furibundo.

Armando hace ademán de levantarse y enfrentarle por el insulto, pero Betty le hace un gesto para que no intervenga.

- Así me gusta, don Hugo. Que colabore para levantar la empresa. –Le dice sonriendo sin inmutarse.- También quiero introducir en nuestros puestos de venta la figura del asesor, pero eso ya lo hablaré tranquilamente con la doctora Valencia.

- Naturalmente que eso ha de discutirlo conmigo! –Salta Marcela muy seca.

- Hoy o mañana mismo, en cuanto dispongamos de un momento libre que coincida en nuestras respectivas agendas. Alguien quiere proponer algún otro plan o sugerencia?

- Sí, Betty. Yo he pensado crear franquicias de Ecomoda en toda Sudamérica. He hecho estudios de mercado... he hablado con clientes nuestros de otros países... y estoy seguro de que tendremos muy buena acogida.

- Me parece una gran idea, Armando. –Le anima.

Los demás también se interesan por el asunto, le hacen preguntas que Armando contesta sin vacilar, y quedan bastante convencidos de la viabilidad de la estrategia sugerida por él.

- Lo malo es que deberé viajar durante uno o dos meses para establecer contactos que fructifiquen... –Mira a Betty.

- Se estudiarán esos plazos. –Le responde algo intranquila y contrariada.

Con esto termina la reunión y todos se retiran a sus respectivos despachos, pero Armando la sigue a presidencia y se sorprende al verla tenderse en el sofá.

- No te sientes bien? Te pasa algo? –Preocupado.

- Que me fallan las rodillas de los nervios que he pasado.

- Estabas nerviosa? Pues no se te notaba. Dabas sensación de aplomo y seguridad aplastante, y he disfrutado a lo grande cuando te has llevado a Hugo por donde tú querías.

- Menos mal que ha salido bien... –Respira hondo y se incorpora.

- Ja, ja! A Hugo casi le da una apoplejía cuando le has dicho que si no se sentía capacitado... Me gusta verte tan segura y dueña de la situación.

Se ha ido acercando y está a punto de abrazarla cuando ella se levanta evitándole.

- Bueno, doctor Mendoza, vamos a lo nuestro.

- Doctor Mendoza? –Pregunta intrigado.

- Es que tenemos que hablar muy en serio y debes meterte en situación.

Se sientan enfrente, uno a cada lado de la mesa.

- Armando, hay que decírselo a nuestros padres para que vayan asimilando la idea, pues no podemos dejar pasar el tiempo. Estamos de afán y debemos celebrar el matrimonio antes de tres meses

- Habla, que estoy seguro de que tienes algo planeado.

- Yo había pensado decírselo la próxima semana para comenzar los preparativos con tranquilidad, pero si vas a estar fuera casi dos meses... hemos de anunciarlo y pasar por la iglesia YA.

- Imagino que si no exigimos que sea un sábado, no tendremos demasiado problema. No crees, Betty?

- Sí, y deberá ser una o dos semanas después de tu regreso. No puede retrasarse más para evitar que sea demasiado evidente el apremio por casarnos... –Se señala el abdomen.

- OK! Empezamos por tus suegros, o por los míos?

- Tanto da. Si quieres aviso a mi madre y vamos esta tarde a mi casa...

- Cómo reaccionarán? Tú sabes? –Armando se ahueca el cuello de la camisa con el dedo índice.- Recuerda que mi última visita fue para acusarte. La embarré bien...

- Pues... a mi padre le sorprenderá porque ni siquiera tiene noticia de que yo tenga novio. Y menos que nadie, tú. Pero mi madre sí sabe lo del embarazo.

- Y...?

- Imagínate lo contenta que se puso!

Armando aparca el coche ante la casita del barrio de Palermo.

- Betty, un besico para darme ánimos? Es que... igual es el último porque no salgo vivo...


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, chicas?

Betty ha superado la reunión y ha salido viva, pero saldrá vivito y coleando el bello bobo de casa de sus futuros suegros?

Los tiene de corbata. No os da penita el pobre? Si yo fuera Betty le daría el besico. Y vosotras?

Doy la bienvenida al foro a las nuevas, y os mando besos para todas.
que se merece un besito,pobrecillo con el mal rato que le queda de pasar. Además Betty tiene tantas ganas como el de ese beso, así que se den el gusto. Gracias
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Franceis
Franceis

April 11th, 2005, 8:37 pm #7

- Tomaré un taxi. No es necesario que...

- Al menos me permitirás llevar de regreso a su casa a mi futura esposa por las tardes, y recogerla por las mañanas? O eso tan inocente también me está prohibido?

Le mira sopesando y termina cediendo.

- Bueno, mientras no te equivoques, te creas lo que no es y luego te consideres decepcionado... –Pero aunque no lo reconoce, la ternura de él la toca la fibra más sensible de su ser.- Vamos.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




CAPÍTULO IV.- Te busco en todos y no te encuentro...



Bajan al aparcamiento, le abre la puerta y sonríe invitándola a subir. Luego da una carrerita y entra él.

- Te provoca tomar un jugo de moras o un tintico?

- Ibas a llevar a tu futura esposa a su casa. Recuerdas? –Pregunta irónica.

- Key! Pero se me ha ocurrido que me acompañes a un lugar. Por favor.

- Adónde pretendes ir? –Desconfiando, temiendo alguna argucia.

- A explicar a Marcela que retomar lo nuestro es imposible porque aquello murió hace mucho, y a sacar mis cosas de su apartamento.

- Yo? Cómo piensas que voy a ir allá? –Escandalizada.

- No pretendo que subas, sino que me esperes abajo, en el coche. Seguro que así apenas me entretengo.

- No me gusta la idea, pues tampoco quiero irritarla más de lo necesario.

- Ah! Pero lo necesario, sí. Como cuando le dijiste que íbamos a encargar rápidamente el primer hijo? Ja, ja, ja, casi se le salen los ojos de las órbitas.

- Me había insultado, menospreciado... y perdí el control. Pero estoy satisfecha de haberle demostrado que no voy a permitir que vuelva a maltratarme.

Armando aparca ante la puerta del edificio.

- Intentaré traer todo de una sola vez, porque no creo que tenga oportunidad de volver a entrar. Ciérrate bien y me abres cuando me veas salir del portal, sí?

- De acuerdo, pero no tardes.

Espera impaciente y arrepentida de haberse dejado convencer.

“Qué pinto yo acá?” Se dice cuando apenas unos minutos después ve aparecer a Armando cargado con dos maletas y una bolsa de trajes.

Sale para ayudarle a abrir el maletero, y según se vuelve después para entrar al auto... una maceta se estrella en el suelo junto a sus pies.

Miran hacia arriba los dos asustados y ven a Marcela asomada a una ventana gesticulando con el puño derecho en actitud amenazante y profiriendo gritos que no entienden, pero imaginan.

- Entra rápido, Betty, no vaya a tirar algo más esa loca.

Entra él también y arranca. Cuando se detienen poco después en un semáforo, la acaricia la mejilla.

- Lo siento, Betty. No imaginé que pudiera llegar a eso, pero si llega a alcanzarte... la mato. Vieja histérica!

- Estoy bien, no te preocupes, pero ahora por favor, llévame a casa.

Una vez allá.

- Hasta mañana, Armando.

- Estaré aquí mismo a las 7´30. Pero espera a que nos despidamos como novios... –La frena sujetándola el brazo.

- Armando, no somos novios. Entiende que simplemente nos hemos encontrado ante un hecho consumado, y no nos queda otra que afrontarlo.

- Yo sé, pero es que estoy muy feliz de que esa bendita circunstancia nos haga compartir parte de nuestra vida y me dé la ocasión de mostrarte que lo que siento por ti es amor. Amor del bueno.

Betty le mira escéptica, sin creerle. Entonces él la toma la barbilla y acercándose va a depositar un dulce beso en sus labios, pero Betty le evita.

- Te adoro.

- Hasta mañana, Armando.

Sale del auto y entra en casa.

- Bettyca, ya llegó?

- Beatriz Aurora, cómo es que se demoró tanto?

Betty entra al comedor, besa a sus padres y les explica.

- Buenas noches. Ya sé que me cogió la noche, pero es que me quedé en Ecomoda para comprobar la evolución que ha tenido la empresa a lo largo de la semana pasada.

- Pero es cierto que le ofrecieron la presidencia? -Pregunta doña Julia.- O su padre la entendió mal?

- Por supuesto que no la entendí mal! -Exclama don Hermes ofendido, y pregunta con interés.- Y a qué se debe eso?

- Vean que les cuento… -Les refiere con todo detalle la reunión a la que ha asistido.- …Y luego estuve hablando con don Armando para organizar el reflotamiento.

- Con el doctorcito… -Rezonga el padre.

- Sí, papá.

- Ay, m´hija, y por qué? -Ella teme que le haya chantajeado.

- Pues muy sencillo. Porque él y yo somos los que mejor sabemos todos los detalles de la empresa. Mañana tengo que irme temprano para seguir. -Aprovecha el silencio para cambiar de tema.- Mamá, qué tenemos para cenar?

- Mamita, tiene apetito? -Pregunta doña Julia extrañada de que su hija quiera cenar, así que se apresura a servir la cena antes de que cambie de opinión o se arrepienta.

Luego en la soledad de su cuarto medita todo lo vivido. Se ha llevado más de una sorpresa, pero la mayor ha sido ver la reacción de Armando ante la noticia. La ha aceptado con tanto agrado...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Por la mañana Armando la recoge puntualmente y van a la empresa.

Él sale contrariado del ascensor, pues de nuevo ha intentado besarla y de nuevo ella se ha zafado.

- Hasta luego.- Dice sonriendo satisfecha.

- Luego nos vemos, bruja.- Contesta burlón y algo frustrado.

Betty avanza hasta el escritorio de Patricia que como de costumbre aún no ha llegado, así que sigue más allá.

- Buenos días, Berta, cómo está? -Se dan un beso.

- Estupendamente ahora que ha vuelto, amiga, porque sabe? Hemos estado muy preocupadas por su ausencia. Es que como no sabíamos nada de usted…

- Ya comprendo, pero ustedes saben que se produjo una situación difícil y comprometida…

- Betty, qué alegría verla de nuevo por aquí. Y de presidenta! -Dice Sofía que se ha acercado a la mesa de su compañera.

- Presidenta interina y provisional, Sofía. Sólo hasta que Ecomoda se recupere.

- Betty, tenemos un 911 pendiente. -Dice Sandra que ha venido con Mariana.

- Bueno, ya veré si puedo en algún ratico…

- Tiene que poder. Comprenda que no sabemos nada y eso nos provoca una desazón…

- Bueno, Berta, si les parece comemos juntas y entonces aprovechamos.

Todas aceptan encantadas, y acuerdan esperar a estar en El Corrientazo para que Betty disipe todas sus dudas.

- Ahora, por favor, avisen a sus jefes y a don Hugo que nos reuniremos a las diez en la sala de juntas.

- Ahora mismo, Betty.

A continuación entra al despacho, conecta el ordenador y escribe un guión para no olvidarse de plantear ninguno de los temas que le parecen de interés.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




A las diez en punto abre la puerta de comunicación y entra a la sala de juntas. Ve a Marcela al fondo cuchicheando con Hugo, a Gutiérrez sentado solo que la mira groseramente y le hace morritos, a Mario comprobando los números de teléfono de la memoria de su móvil, y a Armando que entra en ese momento disculpándose.

- Lo siento, pero me distraje.

- Bien. –Dice Betty sentándose.- Ya que estamos todos, voy a proceder a informarles de los cambios que van a producirse, y de algún proyecto o estrategia que he pensado para poder recuperar cuanto antes la empresa. En primer lugar, Gutiérrez. –Éste da un salto.-Jamás vuelva a mirarme como lo acaba de hacer, ni a hacer esos gestos repugnantes con la boca, porque no lo voy a tolerar.

- Perdone, doctora Pinzón. No se repetirá. –Dice negando con la cabeza acobardado.

Armando le mira cejijunto. “A ver si voy a tener que romperle la cara...”

- En segundo lugar, les comunico que he propuesto al doctor Nicolás Mora que se ocupe del departamento de finanzas, y él ha aceptado.

- De ningún modo consentiré que dos extraños vengan a marimangonear en mi empresa. –Ruge Marcela.

- Doctora Valencia, yo seré una extraña para usted, pero por ahora soy la dueña y he dispuesto que el doctor Mora nos ayude con las inversiones de Terramoda hasta que Ecomoda pueda levantar el embargo. Y así será. –Hace una pausa y recorre con la vista las caras de todos por si hay más oposición. Luego sigue hablando.- En tercer lugar, voy a destinar a otro puesto más acorde con su capacidad de trabajo a Patricia Fernández, pues aunque haya cursado seis semestres de finanzas en la San Marino, nunca la he visto resolver ningún asunto y dudo que vaya a empezar a hacerlo ahora.

- Dónde tiene pensado mandarla? –Pregunta Marcela despacio.

- Más cerca de donde a mí me gustaría, no se preocupe. –Dice cáustica.- Su amiga se trasladará a recepción y Aura Mª será mi secretaria.

- Pechuguín? Qué salto en el escalafón! –Exclama Hugo.

Betty hace caso omiso de la impertinencia del diseñador, pero mirándole dice:

- Y por último, señor Lombardi...

- Qué ha planeado hacer conmigo? –Alterado.- Intercambiarme con Wilson?

- Desde luego que no. La magia... la luz... la inspiración de Ecomoda, va a tener ahora la oportunidad de demostrar al mundo que no es un fiasco.

- Fiasco yo? Transformer...

Betty no le para bolas y continúa.

- Diseñar para 90-60-90 lo hace cualquiera pues hasta un saco de arpillera les sienta bien. Pero yo he decidido que Ecomoda va a ampliar la producción de ropa ofreciendo más tallaje, de modo que aumente el abanico de mujeres que puedan comprar nuestras ropas y lucir diseños del gran Hugo Lombardi.

- Qué pretende? –Pregunta con algo de temor.

- Que diseñe para la mujer normal, la que pasea por la calle, se para en los escaparates y entra a comprar a las tiendas: altas, bajas, gruesas, delgadas, piernicortas...

- Mis creaciones en semejantes perchas? –Horrorizado.

- Le desafío. Claro que si usted no se considera capacitado para asumir ese reto...

A Hugo casi se le salen los ojos de las órbitas y los demás miran alternativamente al diseñador y a Betty que permanece impasible.

El que está disfrutando como nunca es Armando, que la sonríe haciendo un gesto de aprobación y guiñándole un ojo.

- Que si no me siento capacitado, moscorrofio? Hugo Lombardi es el mejor diseñador de los que quedan vivos, y se lo voy a demostrar!!! –Contesta furibundo.

Armando hace ademán de levantarse y enfrentarle por el insulto, pero Betty le hace un gesto para que no intervenga.

- Así me gusta, don Hugo. Que colabore para levantar la empresa. –Le dice sonriendo sin inmutarse.- También quiero introducir en nuestros puestos de venta la figura del asesor, pero eso ya lo hablaré tranquilamente con la doctora Valencia.

- Naturalmente que eso ha de discutirlo conmigo! –Salta Marcela muy seca.

- Hoy o mañana mismo, en cuanto dispongamos de un momento libre que coincida en nuestras respectivas agendas. Alguien quiere proponer algún otro plan o sugerencia?

- Sí, Betty. Yo he pensado crear franquicias de Ecomoda en toda Sudamérica. He hecho estudios de mercado... he hablado con clientes nuestros de otros países... y estoy seguro de que tendremos muy buena acogida.

- Me parece una gran idea, Armando. –Le anima.

Los demás también se interesan por el asunto, le hacen preguntas que Armando contesta sin vacilar, y quedan bastante convencidos de la viabilidad de la estrategia sugerida por él.

- Lo malo es que deberé viajar durante uno o dos meses para establecer contactos que fructifiquen... –Mira a Betty.

- Se estudiarán esos plazos. –Le responde algo intranquila y contrariada.

Con esto termina la reunión y todos se retiran a sus respectivos despachos, pero Armando la sigue a presidencia y se sorprende al verla tenderse en el sofá.

- No te sientes bien? Te pasa algo? –Preocupado.

- Que me fallan las rodillas de los nervios que he pasado.

- Estabas nerviosa? Pues no se te notaba. Dabas sensación de aplomo y seguridad aplastante, y he disfrutado a lo grande cuando te has llevado a Hugo por donde tú querías.

- Menos mal que ha salido bien... –Respira hondo y se incorpora.

- Ja, ja! A Hugo casi le da una apoplejía cuando le has dicho que si no se sentía capacitado... Me gusta verte tan segura y dueña de la situación.

Se ha ido acercando y está a punto de abrazarla cuando ella se levanta evitándole.

- Bueno, doctor Mendoza, vamos a lo nuestro.

- Doctor Mendoza? –Pregunta intrigado.

- Es que tenemos que hablar muy en serio y debes meterte en situación.

Se sientan enfrente, uno a cada lado de la mesa.

- Armando, hay que decírselo a nuestros padres para que vayan asimilando la idea, pues no podemos dejar pasar el tiempo. Estamos de afán y debemos celebrar el matrimonio antes de tres meses

- Habla, que estoy seguro de que tienes algo planeado.

- Yo había pensado decírselo la próxima semana para comenzar los preparativos con tranquilidad, pero si vas a estar fuera casi dos meses... hemos de anunciarlo y pasar por la iglesia YA.

- Imagino que si no exigimos que sea un sábado, no tendremos demasiado problema. No crees, Betty?

- Sí, y deberá ser una o dos semanas después de tu regreso. No puede retrasarse más para evitar que sea demasiado evidente el apremio por casarnos... –Se señala el abdomen.

- OK! Empezamos por tus suegros, o por los míos?

- Tanto da. Si quieres aviso a mi madre y vamos esta tarde a mi casa...

- Cómo reaccionarán? Tú sabes? –Armando se ahueca el cuello de la camisa con el dedo índice.- Recuerda que mi última visita fue para acusarte. La embarré bien...

- Pues... a mi padre le sorprenderá porque ni siquiera tiene noticia de que yo tenga novio. Y menos que nadie, tú. Pero mi madre sí sabe lo del embarazo.

- Y...?

- Imagínate lo contenta que se puso!

Armando aparca el coche ante la casita del barrio de Palermo.

- Betty, un besico para darme ánimos? Es que... igual es el último porque no salgo vivo...


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, chicas?

Betty ha superado la reunión y ha salido viva, pero saldrá vivito y coleando el bello bobo de casa de sus futuros suegros?

Los tiene de corbata. No os da penita el pobre? Si yo fuera Betty le daría el besico. Y vosotras?

Doy la bienvenida al foro a las nuevas, y os mando besos para todas.
I'm gonna end up saying the same thing to you just like i told Caat in HC2. It won't be a besito but a besote. And if she won't give it to him, he's gonna steal it anyway. It would be so passionate that Betty would forget her anger fro a while. Of of course, her stubborn and doubtful mind would make her set apart from him and stay cold. I hope that helps you somehow. Bye... Luv yah...

Franceis
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Mar (mex)
Mar (mex)

April 11th, 2005, 9:59 pm #8

- Tomaré un taxi. No es necesario que...

- Al menos me permitirás llevar de regreso a su casa a mi futura esposa por las tardes, y recogerla por las mañanas? O eso tan inocente también me está prohibido?

Le mira sopesando y termina cediendo.

- Bueno, mientras no te equivoques, te creas lo que no es y luego te consideres decepcionado... –Pero aunque no lo reconoce, la ternura de él la toca la fibra más sensible de su ser.- Vamos.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




CAPÍTULO IV.- Te busco en todos y no te encuentro...



Bajan al aparcamiento, le abre la puerta y sonríe invitándola a subir. Luego da una carrerita y entra él.

- Te provoca tomar un jugo de moras o un tintico?

- Ibas a llevar a tu futura esposa a su casa. Recuerdas? –Pregunta irónica.

- Key! Pero se me ha ocurrido que me acompañes a un lugar. Por favor.

- Adónde pretendes ir? –Desconfiando, temiendo alguna argucia.

- A explicar a Marcela que retomar lo nuestro es imposible porque aquello murió hace mucho, y a sacar mis cosas de su apartamento.

- Yo? Cómo piensas que voy a ir allá? –Escandalizada.

- No pretendo que subas, sino que me esperes abajo, en el coche. Seguro que así apenas me entretengo.

- No me gusta la idea, pues tampoco quiero irritarla más de lo necesario.

- Ah! Pero lo necesario, sí. Como cuando le dijiste que íbamos a encargar rápidamente el primer hijo? Ja, ja, ja, casi se le salen los ojos de las órbitas.

- Me había insultado, menospreciado... y perdí el control. Pero estoy satisfecha de haberle demostrado que no voy a permitir que vuelva a maltratarme.

Armando aparca ante la puerta del edificio.

- Intentaré traer todo de una sola vez, porque no creo que tenga oportunidad de volver a entrar. Ciérrate bien y me abres cuando me veas salir del portal, sí?

- De acuerdo, pero no tardes.

Espera impaciente y arrepentida de haberse dejado convencer.

“Qué pinto yo acá?” Se dice cuando apenas unos minutos después ve aparecer a Armando cargado con dos maletas y una bolsa de trajes.

Sale para ayudarle a abrir el maletero, y según se vuelve después para entrar al auto... una maceta se estrella en el suelo junto a sus pies.

Miran hacia arriba los dos asustados y ven a Marcela asomada a una ventana gesticulando con el puño derecho en actitud amenazante y profiriendo gritos que no entienden, pero imaginan.

- Entra rápido, Betty, no vaya a tirar algo más esa loca.

Entra él también y arranca. Cuando se detienen poco después en un semáforo, la acaricia la mejilla.

- Lo siento, Betty. No imaginé que pudiera llegar a eso, pero si llega a alcanzarte... la mato. Vieja histérica!

- Estoy bien, no te preocupes, pero ahora por favor, llévame a casa.

Una vez allá.

- Hasta mañana, Armando.

- Estaré aquí mismo a las 7´30. Pero espera a que nos despidamos como novios... –La frena sujetándola el brazo.

- Armando, no somos novios. Entiende que simplemente nos hemos encontrado ante un hecho consumado, y no nos queda otra que afrontarlo.

- Yo sé, pero es que estoy muy feliz de que esa bendita circunstancia nos haga compartir parte de nuestra vida y me dé la ocasión de mostrarte que lo que siento por ti es amor. Amor del bueno.

Betty le mira escéptica, sin creerle. Entonces él la toma la barbilla y acercándose va a depositar un dulce beso en sus labios, pero Betty le evita.

- Te adoro.

- Hasta mañana, Armando.

Sale del auto y entra en casa.

- Bettyca, ya llegó?

- Beatriz Aurora, cómo es que se demoró tanto?

Betty entra al comedor, besa a sus padres y les explica.

- Buenas noches. Ya sé que me cogió la noche, pero es que me quedé en Ecomoda para comprobar la evolución que ha tenido la empresa a lo largo de la semana pasada.

- Pero es cierto que le ofrecieron la presidencia? -Pregunta doña Julia.- O su padre la entendió mal?

- Por supuesto que no la entendí mal! -Exclama don Hermes ofendido, y pregunta con interés.- Y a qué se debe eso?

- Vean que les cuento… -Les refiere con todo detalle la reunión a la que ha asistido.- …Y luego estuve hablando con don Armando para organizar el reflotamiento.

- Con el doctorcito… -Rezonga el padre.

- Sí, papá.

- Ay, m´hija, y por qué? -Ella teme que le haya chantajeado.

- Pues muy sencillo. Porque él y yo somos los que mejor sabemos todos los detalles de la empresa. Mañana tengo que irme temprano para seguir. -Aprovecha el silencio para cambiar de tema.- Mamá, qué tenemos para cenar?

- Mamita, tiene apetito? -Pregunta doña Julia extrañada de que su hija quiera cenar, así que se apresura a servir la cena antes de que cambie de opinión o se arrepienta.

Luego en la soledad de su cuarto medita todo lo vivido. Se ha llevado más de una sorpresa, pero la mayor ha sido ver la reacción de Armando ante la noticia. La ha aceptado con tanto agrado...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Por la mañana Armando la recoge puntualmente y van a la empresa.

Él sale contrariado del ascensor, pues de nuevo ha intentado besarla y de nuevo ella se ha zafado.

- Hasta luego.- Dice sonriendo satisfecha.

- Luego nos vemos, bruja.- Contesta burlón y algo frustrado.

Betty avanza hasta el escritorio de Patricia que como de costumbre aún no ha llegado, así que sigue más allá.

- Buenos días, Berta, cómo está? -Se dan un beso.

- Estupendamente ahora que ha vuelto, amiga, porque sabe? Hemos estado muy preocupadas por su ausencia. Es que como no sabíamos nada de usted…

- Ya comprendo, pero ustedes saben que se produjo una situación difícil y comprometida…

- Betty, qué alegría verla de nuevo por aquí. Y de presidenta! -Dice Sofía que se ha acercado a la mesa de su compañera.

- Presidenta interina y provisional, Sofía. Sólo hasta que Ecomoda se recupere.

- Betty, tenemos un 911 pendiente. -Dice Sandra que ha venido con Mariana.

- Bueno, ya veré si puedo en algún ratico…

- Tiene que poder. Comprenda que no sabemos nada y eso nos provoca una desazón…

- Bueno, Berta, si les parece comemos juntas y entonces aprovechamos.

Todas aceptan encantadas, y acuerdan esperar a estar en El Corrientazo para que Betty disipe todas sus dudas.

- Ahora, por favor, avisen a sus jefes y a don Hugo que nos reuniremos a las diez en la sala de juntas.

- Ahora mismo, Betty.

A continuación entra al despacho, conecta el ordenador y escribe un guión para no olvidarse de plantear ninguno de los temas que le parecen de interés.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




A las diez en punto abre la puerta de comunicación y entra a la sala de juntas. Ve a Marcela al fondo cuchicheando con Hugo, a Gutiérrez sentado solo que la mira groseramente y le hace morritos, a Mario comprobando los números de teléfono de la memoria de su móvil, y a Armando que entra en ese momento disculpándose.

- Lo siento, pero me distraje.

- Bien. –Dice Betty sentándose.- Ya que estamos todos, voy a proceder a informarles de los cambios que van a producirse, y de algún proyecto o estrategia que he pensado para poder recuperar cuanto antes la empresa. En primer lugar, Gutiérrez. –Éste da un salto.-Jamás vuelva a mirarme como lo acaba de hacer, ni a hacer esos gestos repugnantes con la boca, porque no lo voy a tolerar.

- Perdone, doctora Pinzón. No se repetirá. –Dice negando con la cabeza acobardado.

Armando le mira cejijunto. “A ver si voy a tener que romperle la cara...”

- En segundo lugar, les comunico que he propuesto al doctor Nicolás Mora que se ocupe del departamento de finanzas, y él ha aceptado.

- De ningún modo consentiré que dos extraños vengan a marimangonear en mi empresa. –Ruge Marcela.

- Doctora Valencia, yo seré una extraña para usted, pero por ahora soy la dueña y he dispuesto que el doctor Mora nos ayude con las inversiones de Terramoda hasta que Ecomoda pueda levantar el embargo. Y así será. –Hace una pausa y recorre con la vista las caras de todos por si hay más oposición. Luego sigue hablando.- En tercer lugar, voy a destinar a otro puesto más acorde con su capacidad de trabajo a Patricia Fernández, pues aunque haya cursado seis semestres de finanzas en la San Marino, nunca la he visto resolver ningún asunto y dudo que vaya a empezar a hacerlo ahora.

- Dónde tiene pensado mandarla? –Pregunta Marcela despacio.

- Más cerca de donde a mí me gustaría, no se preocupe. –Dice cáustica.- Su amiga se trasladará a recepción y Aura Mª será mi secretaria.

- Pechuguín? Qué salto en el escalafón! –Exclama Hugo.

Betty hace caso omiso de la impertinencia del diseñador, pero mirándole dice:

- Y por último, señor Lombardi...

- Qué ha planeado hacer conmigo? –Alterado.- Intercambiarme con Wilson?

- Desde luego que no. La magia... la luz... la inspiración de Ecomoda, va a tener ahora la oportunidad de demostrar al mundo que no es un fiasco.

- Fiasco yo? Transformer...

Betty no le para bolas y continúa.

- Diseñar para 90-60-90 lo hace cualquiera pues hasta un saco de arpillera les sienta bien. Pero yo he decidido que Ecomoda va a ampliar la producción de ropa ofreciendo más tallaje, de modo que aumente el abanico de mujeres que puedan comprar nuestras ropas y lucir diseños del gran Hugo Lombardi.

- Qué pretende? –Pregunta con algo de temor.

- Que diseñe para la mujer normal, la que pasea por la calle, se para en los escaparates y entra a comprar a las tiendas: altas, bajas, gruesas, delgadas, piernicortas...

- Mis creaciones en semejantes perchas? –Horrorizado.

- Le desafío. Claro que si usted no se considera capacitado para asumir ese reto...

A Hugo casi se le salen los ojos de las órbitas y los demás miran alternativamente al diseñador y a Betty que permanece impasible.

El que está disfrutando como nunca es Armando, que la sonríe haciendo un gesto de aprobación y guiñándole un ojo.

- Que si no me siento capacitado, moscorrofio? Hugo Lombardi es el mejor diseñador de los que quedan vivos, y se lo voy a demostrar!!! –Contesta furibundo.

Armando hace ademán de levantarse y enfrentarle por el insulto, pero Betty le hace un gesto para que no intervenga.

- Así me gusta, don Hugo. Que colabore para levantar la empresa. –Le dice sonriendo sin inmutarse.- También quiero introducir en nuestros puestos de venta la figura del asesor, pero eso ya lo hablaré tranquilamente con la doctora Valencia.

- Naturalmente que eso ha de discutirlo conmigo! –Salta Marcela muy seca.

- Hoy o mañana mismo, en cuanto dispongamos de un momento libre que coincida en nuestras respectivas agendas. Alguien quiere proponer algún otro plan o sugerencia?

- Sí, Betty. Yo he pensado crear franquicias de Ecomoda en toda Sudamérica. He hecho estudios de mercado... he hablado con clientes nuestros de otros países... y estoy seguro de que tendremos muy buena acogida.

- Me parece una gran idea, Armando. –Le anima.

Los demás también se interesan por el asunto, le hacen preguntas que Armando contesta sin vacilar, y quedan bastante convencidos de la viabilidad de la estrategia sugerida por él.

- Lo malo es que deberé viajar durante uno o dos meses para establecer contactos que fructifiquen... –Mira a Betty.

- Se estudiarán esos plazos. –Le responde algo intranquila y contrariada.

Con esto termina la reunión y todos se retiran a sus respectivos despachos, pero Armando la sigue a presidencia y se sorprende al verla tenderse en el sofá.

- No te sientes bien? Te pasa algo? –Preocupado.

- Que me fallan las rodillas de los nervios que he pasado.

- Estabas nerviosa? Pues no se te notaba. Dabas sensación de aplomo y seguridad aplastante, y he disfrutado a lo grande cuando te has llevado a Hugo por donde tú querías.

- Menos mal que ha salido bien... –Respira hondo y se incorpora.

- Ja, ja! A Hugo casi le da una apoplejía cuando le has dicho que si no se sentía capacitado... Me gusta verte tan segura y dueña de la situación.

Se ha ido acercando y está a punto de abrazarla cuando ella se levanta evitándole.

- Bueno, doctor Mendoza, vamos a lo nuestro.

- Doctor Mendoza? –Pregunta intrigado.

- Es que tenemos que hablar muy en serio y debes meterte en situación.

Se sientan enfrente, uno a cada lado de la mesa.

- Armando, hay que decírselo a nuestros padres para que vayan asimilando la idea, pues no podemos dejar pasar el tiempo. Estamos de afán y debemos celebrar el matrimonio antes de tres meses

- Habla, que estoy seguro de que tienes algo planeado.

- Yo había pensado decírselo la próxima semana para comenzar los preparativos con tranquilidad, pero si vas a estar fuera casi dos meses... hemos de anunciarlo y pasar por la iglesia YA.

- Imagino que si no exigimos que sea un sábado, no tendremos demasiado problema. No crees, Betty?

- Sí, y deberá ser una o dos semanas después de tu regreso. No puede retrasarse más para evitar que sea demasiado evidente el apremio por casarnos... –Se señala el abdomen.

- OK! Empezamos por tus suegros, o por los míos?

- Tanto da. Si quieres aviso a mi madre y vamos esta tarde a mi casa...

- Cómo reaccionarán? Tú sabes? –Armando se ahueca el cuello de la camisa con el dedo índice.- Recuerda que mi última visita fue para acusarte. La embarré bien...

- Pues... a mi padre le sorprenderá porque ni siquiera tiene noticia de que yo tenga novio. Y menos que nadie, tú. Pero mi madre sí sabe lo del embarazo.

- Y...?

- Imagínate lo contenta que se puso!

Armando aparca el coche ante la casita del barrio de Palermo.

- Betty, un besico para darme ánimos? Es que... igual es el último porque no salgo vivo...


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, chicas?

Betty ha superado la reunión y ha salido viva, pero saldrá vivito y coleando el bello bobo de casa de sus futuros suegros?

Los tiene de corbata. No os da penita el pobre? Si yo fuera Betty le daría el besico. Y vosotras?

Doy la bienvenida al foro a las nuevas, y os mando besos para todas.
Darle un pequeño besito de aliciente para que no se sienta tan mal con eso de ir a pedir su mano, yo por el momento no creo que Don Hermes lo mate,mas bien la noticia lo dejara un poco descolocado pero fuera de eso mas nada, los papa de Armando seguro esos si se quedan super extrañados y puede que Margarita no le guste nada.. pero cuando se enteren del regalito que viene en camino ahi si Don hermes lo mata.. espero que lo sepa cuando ya esten casados que si no.. ups!!

Muchos besos

Mar
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eternidad
eternidad

April 11th, 2005, 11:36 pm #9

- Tomaré un taxi. No es necesario que...

- Al menos me permitirás llevar de regreso a su casa a mi futura esposa por las tardes, y recogerla por las mañanas? O eso tan inocente también me está prohibido?

Le mira sopesando y termina cediendo.

- Bueno, mientras no te equivoques, te creas lo que no es y luego te consideres decepcionado... –Pero aunque no lo reconoce, la ternura de él la toca la fibra más sensible de su ser.- Vamos.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




CAPÍTULO IV.- Te busco en todos y no te encuentro...



Bajan al aparcamiento, le abre la puerta y sonríe invitándola a subir. Luego da una carrerita y entra él.

- Te provoca tomar un jugo de moras o un tintico?

- Ibas a llevar a tu futura esposa a su casa. Recuerdas? –Pregunta irónica.

- Key! Pero se me ha ocurrido que me acompañes a un lugar. Por favor.

- Adónde pretendes ir? –Desconfiando, temiendo alguna argucia.

- A explicar a Marcela que retomar lo nuestro es imposible porque aquello murió hace mucho, y a sacar mis cosas de su apartamento.

- Yo? Cómo piensas que voy a ir allá? –Escandalizada.

- No pretendo que subas, sino que me esperes abajo, en el coche. Seguro que así apenas me entretengo.

- No me gusta la idea, pues tampoco quiero irritarla más de lo necesario.

- Ah! Pero lo necesario, sí. Como cuando le dijiste que íbamos a encargar rápidamente el primer hijo? Ja, ja, ja, casi se le salen los ojos de las órbitas.

- Me había insultado, menospreciado... y perdí el control. Pero estoy satisfecha de haberle demostrado que no voy a permitir que vuelva a maltratarme.

Armando aparca ante la puerta del edificio.

- Intentaré traer todo de una sola vez, porque no creo que tenga oportunidad de volver a entrar. Ciérrate bien y me abres cuando me veas salir del portal, sí?

- De acuerdo, pero no tardes.

Espera impaciente y arrepentida de haberse dejado convencer.

“Qué pinto yo acá?” Se dice cuando apenas unos minutos después ve aparecer a Armando cargado con dos maletas y una bolsa de trajes.

Sale para ayudarle a abrir el maletero, y según se vuelve después para entrar al auto... una maceta se estrella en el suelo junto a sus pies.

Miran hacia arriba los dos asustados y ven a Marcela asomada a una ventana gesticulando con el puño derecho en actitud amenazante y profiriendo gritos que no entienden, pero imaginan.

- Entra rápido, Betty, no vaya a tirar algo más esa loca.

Entra él también y arranca. Cuando se detienen poco después en un semáforo, la acaricia la mejilla.

- Lo siento, Betty. No imaginé que pudiera llegar a eso, pero si llega a alcanzarte... la mato. Vieja histérica!

- Estoy bien, no te preocupes, pero ahora por favor, llévame a casa.

Una vez allá.

- Hasta mañana, Armando.

- Estaré aquí mismo a las 7´30. Pero espera a que nos despidamos como novios... –La frena sujetándola el brazo.

- Armando, no somos novios. Entiende que simplemente nos hemos encontrado ante un hecho consumado, y no nos queda otra que afrontarlo.

- Yo sé, pero es que estoy muy feliz de que esa bendita circunstancia nos haga compartir parte de nuestra vida y me dé la ocasión de mostrarte que lo que siento por ti es amor. Amor del bueno.

Betty le mira escéptica, sin creerle. Entonces él la toma la barbilla y acercándose va a depositar un dulce beso en sus labios, pero Betty le evita.

- Te adoro.

- Hasta mañana, Armando.

Sale del auto y entra en casa.

- Bettyca, ya llegó?

- Beatriz Aurora, cómo es que se demoró tanto?

Betty entra al comedor, besa a sus padres y les explica.

- Buenas noches. Ya sé que me cogió la noche, pero es que me quedé en Ecomoda para comprobar la evolución que ha tenido la empresa a lo largo de la semana pasada.

- Pero es cierto que le ofrecieron la presidencia? -Pregunta doña Julia.- O su padre la entendió mal?

- Por supuesto que no la entendí mal! -Exclama don Hermes ofendido, y pregunta con interés.- Y a qué se debe eso?

- Vean que les cuento… -Les refiere con todo detalle la reunión a la que ha asistido.- …Y luego estuve hablando con don Armando para organizar el reflotamiento.

- Con el doctorcito… -Rezonga el padre.

- Sí, papá.

- Ay, m´hija, y por qué? -Ella teme que le haya chantajeado.

- Pues muy sencillo. Porque él y yo somos los que mejor sabemos todos los detalles de la empresa. Mañana tengo que irme temprano para seguir. -Aprovecha el silencio para cambiar de tema.- Mamá, qué tenemos para cenar?

- Mamita, tiene apetito? -Pregunta doña Julia extrañada de que su hija quiera cenar, así que se apresura a servir la cena antes de que cambie de opinión o se arrepienta.

Luego en la soledad de su cuarto medita todo lo vivido. Se ha llevado más de una sorpresa, pero la mayor ha sido ver la reacción de Armando ante la noticia. La ha aceptado con tanto agrado...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Por la mañana Armando la recoge puntualmente y van a la empresa.

Él sale contrariado del ascensor, pues de nuevo ha intentado besarla y de nuevo ella se ha zafado.

- Hasta luego.- Dice sonriendo satisfecha.

- Luego nos vemos, bruja.- Contesta burlón y algo frustrado.

Betty avanza hasta el escritorio de Patricia que como de costumbre aún no ha llegado, así que sigue más allá.

- Buenos días, Berta, cómo está? -Se dan un beso.

- Estupendamente ahora que ha vuelto, amiga, porque sabe? Hemos estado muy preocupadas por su ausencia. Es que como no sabíamos nada de usted…

- Ya comprendo, pero ustedes saben que se produjo una situación difícil y comprometida…

- Betty, qué alegría verla de nuevo por aquí. Y de presidenta! -Dice Sofía que se ha acercado a la mesa de su compañera.

- Presidenta interina y provisional, Sofía. Sólo hasta que Ecomoda se recupere.

- Betty, tenemos un 911 pendiente. -Dice Sandra que ha venido con Mariana.

- Bueno, ya veré si puedo en algún ratico…

- Tiene que poder. Comprenda que no sabemos nada y eso nos provoca una desazón…

- Bueno, Berta, si les parece comemos juntas y entonces aprovechamos.

Todas aceptan encantadas, y acuerdan esperar a estar en El Corrientazo para que Betty disipe todas sus dudas.

- Ahora, por favor, avisen a sus jefes y a don Hugo que nos reuniremos a las diez en la sala de juntas.

- Ahora mismo, Betty.

A continuación entra al despacho, conecta el ordenador y escribe un guión para no olvidarse de plantear ninguno de los temas que le parecen de interés.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




A las diez en punto abre la puerta de comunicación y entra a la sala de juntas. Ve a Marcela al fondo cuchicheando con Hugo, a Gutiérrez sentado solo que la mira groseramente y le hace morritos, a Mario comprobando los números de teléfono de la memoria de su móvil, y a Armando que entra en ese momento disculpándose.

- Lo siento, pero me distraje.

- Bien. –Dice Betty sentándose.- Ya que estamos todos, voy a proceder a informarles de los cambios que van a producirse, y de algún proyecto o estrategia que he pensado para poder recuperar cuanto antes la empresa. En primer lugar, Gutiérrez. –Éste da un salto.-Jamás vuelva a mirarme como lo acaba de hacer, ni a hacer esos gestos repugnantes con la boca, porque no lo voy a tolerar.

- Perdone, doctora Pinzón. No se repetirá. –Dice negando con la cabeza acobardado.

Armando le mira cejijunto. “A ver si voy a tener que romperle la cara...”

- En segundo lugar, les comunico que he propuesto al doctor Nicolás Mora que se ocupe del departamento de finanzas, y él ha aceptado.

- De ningún modo consentiré que dos extraños vengan a marimangonear en mi empresa. –Ruge Marcela.

- Doctora Valencia, yo seré una extraña para usted, pero por ahora soy la dueña y he dispuesto que el doctor Mora nos ayude con las inversiones de Terramoda hasta que Ecomoda pueda levantar el embargo. Y así será. –Hace una pausa y recorre con la vista las caras de todos por si hay más oposición. Luego sigue hablando.- En tercer lugar, voy a destinar a otro puesto más acorde con su capacidad de trabajo a Patricia Fernández, pues aunque haya cursado seis semestres de finanzas en la San Marino, nunca la he visto resolver ningún asunto y dudo que vaya a empezar a hacerlo ahora.

- Dónde tiene pensado mandarla? –Pregunta Marcela despacio.

- Más cerca de donde a mí me gustaría, no se preocupe. –Dice cáustica.- Su amiga se trasladará a recepción y Aura Mª será mi secretaria.

- Pechuguín? Qué salto en el escalafón! –Exclama Hugo.

Betty hace caso omiso de la impertinencia del diseñador, pero mirándole dice:

- Y por último, señor Lombardi...

- Qué ha planeado hacer conmigo? –Alterado.- Intercambiarme con Wilson?

- Desde luego que no. La magia... la luz... la inspiración de Ecomoda, va a tener ahora la oportunidad de demostrar al mundo que no es un fiasco.

- Fiasco yo? Transformer...

Betty no le para bolas y continúa.

- Diseñar para 90-60-90 lo hace cualquiera pues hasta un saco de arpillera les sienta bien. Pero yo he decidido que Ecomoda va a ampliar la producción de ropa ofreciendo más tallaje, de modo que aumente el abanico de mujeres que puedan comprar nuestras ropas y lucir diseños del gran Hugo Lombardi.

- Qué pretende? –Pregunta con algo de temor.

- Que diseñe para la mujer normal, la que pasea por la calle, se para en los escaparates y entra a comprar a las tiendas: altas, bajas, gruesas, delgadas, piernicortas...

- Mis creaciones en semejantes perchas? –Horrorizado.

- Le desafío. Claro que si usted no se considera capacitado para asumir ese reto...

A Hugo casi se le salen los ojos de las órbitas y los demás miran alternativamente al diseñador y a Betty que permanece impasible.

El que está disfrutando como nunca es Armando, que la sonríe haciendo un gesto de aprobación y guiñándole un ojo.

- Que si no me siento capacitado, moscorrofio? Hugo Lombardi es el mejor diseñador de los que quedan vivos, y se lo voy a demostrar!!! –Contesta furibundo.

Armando hace ademán de levantarse y enfrentarle por el insulto, pero Betty le hace un gesto para que no intervenga.

- Así me gusta, don Hugo. Que colabore para levantar la empresa. –Le dice sonriendo sin inmutarse.- También quiero introducir en nuestros puestos de venta la figura del asesor, pero eso ya lo hablaré tranquilamente con la doctora Valencia.

- Naturalmente que eso ha de discutirlo conmigo! –Salta Marcela muy seca.

- Hoy o mañana mismo, en cuanto dispongamos de un momento libre que coincida en nuestras respectivas agendas. Alguien quiere proponer algún otro plan o sugerencia?

- Sí, Betty. Yo he pensado crear franquicias de Ecomoda en toda Sudamérica. He hecho estudios de mercado... he hablado con clientes nuestros de otros países... y estoy seguro de que tendremos muy buena acogida.

- Me parece una gran idea, Armando. –Le anima.

Los demás también se interesan por el asunto, le hacen preguntas que Armando contesta sin vacilar, y quedan bastante convencidos de la viabilidad de la estrategia sugerida por él.

- Lo malo es que deberé viajar durante uno o dos meses para establecer contactos que fructifiquen... –Mira a Betty.

- Se estudiarán esos plazos. –Le responde algo intranquila y contrariada.

Con esto termina la reunión y todos se retiran a sus respectivos despachos, pero Armando la sigue a presidencia y se sorprende al verla tenderse en el sofá.

- No te sientes bien? Te pasa algo? –Preocupado.

- Que me fallan las rodillas de los nervios que he pasado.

- Estabas nerviosa? Pues no se te notaba. Dabas sensación de aplomo y seguridad aplastante, y he disfrutado a lo grande cuando te has llevado a Hugo por donde tú querías.

- Menos mal que ha salido bien... –Respira hondo y se incorpora.

- Ja, ja! A Hugo casi le da una apoplejía cuando le has dicho que si no se sentía capacitado... Me gusta verte tan segura y dueña de la situación.

Se ha ido acercando y está a punto de abrazarla cuando ella se levanta evitándole.

- Bueno, doctor Mendoza, vamos a lo nuestro.

- Doctor Mendoza? –Pregunta intrigado.

- Es que tenemos que hablar muy en serio y debes meterte en situación.

Se sientan enfrente, uno a cada lado de la mesa.

- Armando, hay que decírselo a nuestros padres para que vayan asimilando la idea, pues no podemos dejar pasar el tiempo. Estamos de afán y debemos celebrar el matrimonio antes de tres meses

- Habla, que estoy seguro de que tienes algo planeado.

- Yo había pensado decírselo la próxima semana para comenzar los preparativos con tranquilidad, pero si vas a estar fuera casi dos meses... hemos de anunciarlo y pasar por la iglesia YA.

- Imagino que si no exigimos que sea un sábado, no tendremos demasiado problema. No crees, Betty?

- Sí, y deberá ser una o dos semanas después de tu regreso. No puede retrasarse más para evitar que sea demasiado evidente el apremio por casarnos... –Se señala el abdomen.

- OK! Empezamos por tus suegros, o por los míos?

- Tanto da. Si quieres aviso a mi madre y vamos esta tarde a mi casa...

- Cómo reaccionarán? Tú sabes? –Armando se ahueca el cuello de la camisa con el dedo índice.- Recuerda que mi última visita fue para acusarte. La embarré bien...

- Pues... a mi padre le sorprenderá porque ni siquiera tiene noticia de que yo tenga novio. Y menos que nadie, tú. Pero mi madre sí sabe lo del embarazo.

- Y...?

- Imagínate lo contenta que se puso!

Armando aparca el coche ante la casita del barrio de Palermo.

- Betty, un besico para darme ánimos? Es que... igual es el último porque no salgo vivo...


CONTINUARÁ...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Q´hubo, chicas?

Betty ha superado la reunión y ha salido viva, pero saldrá vivito y coleando el bello bobo de casa de sus futuros suegros?

Los tiene de corbata. No os da penita el pobre? Si yo fuera Betty le daría el besico. Y vosotras?

Doy la bienvenida al foro a las nuevas, y os mando besos para todas.
se nos va a morir de la angustia el pobre. Espero que D. hermes no lo mate y que ni locos les vayan a decir a nadie porque se casan. Digan que se quieren se van a casar y ya. Si a D hermes le dicen lo del embarazo echa con cajas destempladas a la hija, al yerno al nieto y al que se le ponga por delante!!!. Sea quien sea. Veremos que sucede, lo has dejado supermocionante Calipso. Besitos wapa. Chaooo
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isabel
isabel

April 12th, 2005, 12:29 am #10

- Tomaré un taxi. No es necesario que...

- Al menos me permitirás llevar de regreso a su casa a mi futura esposa por las tardes, y recogerla por las mañanas? O eso tan inocente también me está prohibido?

Le mira sopesando y termina cediendo.

- Bueno, mientras no te equivoques, te creas lo que no es y luego te consideres decepcionado... –Pero aunque no lo reconoce, la ternura de él la toca la fibra más sensible de su ser.- Vamos.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




CAPÍTULO IV.- Te busco en todos y no te encuentro...



Bajan al aparcamiento, le abre la puerta y sonríe invitándola a subir. Luego da una carrerita y entra él.

- Te provoca tomar un jugo de moras o un tintico?

- Ibas a llevar a tu futura esposa a su casa. Recuerdas? –Pregunta irónica.

- Key! Pero se me ha ocurrido que me acompañes a un lugar. Por favor.

- Adónde pretendes ir? –Desconfiando, temiendo alguna argucia.

- A explicar a Marcela que retomar lo nuestro es imposible porque aquello murió hace mucho, y a sacar mis cosas de su apartamento.

- Yo? Cómo piensas que voy a ir allá? –Escandalizada.

- No pretendo que subas, sino que me esperes abajo, en el coche. Seguro que así apenas me entretengo.

- No me gusta la idea, pues tampoco quiero irritarla más de lo necesario.

- Ah! Pero lo necesario, sí. Como cuando le dijiste que íbamos a encargar rápidamente el primer hijo? Ja, ja, ja, casi se le salen los ojos de las órbitas.

- Me había insultado, menospreciado... y perdí el control. Pero estoy satisfecha de haberle demostrado que no voy a permitir que vuelva a maltratarme.

Armando aparca ante la puerta del edificio.

- Intentaré traer todo de una sola vez, porque no creo que tenga oportunidad de volver a entrar. Ciérrate bien y me abres cuando me veas salir del portal, sí?

- De acuerdo, pero no tardes.

Espera impaciente y arrepentida de haberse dejado convencer.

“Qué pinto yo acá?” Se dice cuando apenas unos minutos después ve aparecer a Armando cargado con dos maletas y una bolsa de trajes.

Sale para ayudarle a abrir el maletero, y según se vuelve después para entrar al auto... una maceta se estrella en el suelo junto a sus pies.

Miran hacia arriba los dos asustados y ven a Marcela asomada a una ventana gesticulando con el puño derecho en actitud amenazante y profiriendo gritos que no entienden, pero imaginan.

- Entra rápido, Betty, no vaya a tirar algo más esa loca.

Entra él también y arranca. Cuando se detienen poco después en un semáforo, la acaricia la mejilla.

- Lo siento, Betty. No imaginé que pudiera llegar a eso, pero si llega a alcanzarte... la mato. Vieja histérica!

- Estoy bien, no te preocupes, pero ahora por favor, llévame a casa.

Una vez allá.

- Hasta mañana, Armando.

- Estaré aquí mismo a las 7´30. Pero espera a que nos despidamos como novios... –La frena sujetándola el brazo.

- Armando, no somos novios. Entiende que simplemente nos hemos encontrado ante un hecho consumado, y no nos queda otra que afrontarlo.

- Yo sé, pero es que estoy muy feliz de que esa bendita circunstancia nos haga compartir parte de nuestra vida y me dé la ocasión de mostrarte que lo que siento por ti es amor. Amor del bueno.

Betty le mira escéptica, sin creerle. Entonces él la toma la barbilla y acercándose va a depositar un dulce beso en sus labios, pero Betty le evita.

- Te adoro.

- Hasta mañana, Armando.

Sale del auto y entra en casa.

- Bettyca, ya llegó?

- Beatriz Aurora, cómo es que se demoró tanto?

Betty entra al comedor, besa a sus padres y les explica.

- Buenas noches. Ya sé que me cogió la noche, pero es que me quedé en Ecomoda para comprobar la evolución que ha tenido la empresa a lo largo de la semana pasada.

- Pero es cierto que le ofrecieron la presidencia? -Pregunta doña Julia.- O su padre la entendió mal?

- Por supuesto que no la entendí mal! -Exclama don Hermes ofendido, y pregunta con interés.- Y a qué se debe eso?

- Vean que les cuento… -Les refiere con todo detalle la reunión a la que ha asistido.- …Y luego estuve hablando con don Armando para organizar el reflotamiento.

- Con el doctorcito… -Rezonga el padre.

- Sí, papá.

- Ay, m´hija, y por qué? -Ella teme que le haya chantajeado.

- Pues muy sencillo. Porque él y yo somos los que mejor sabemos todos los detalles de la empresa. Mañana tengo que irme temprano para seguir. -Aprovecha el silencio para cambiar de tema.- Mamá, qué tenemos para cenar?

- Mamita, tiene apetito? -Pregunta doña Julia extrañada de que su hija quiera cenar, así que se apresura a servir la cena antes de que cambie de opinión o se arrepienta.

Luego en la soledad de su cuarto medita todo lo vivido. Se ha llevado más de una sorpresa, pero la mayor ha sido ver la reacción de Armando ante la noticia. La ha aceptado con tanto agrado...




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




Por la mañana Armando la recoge puntualmente y van a la empresa.

Él sale contrariado del ascensor, pues de nuevo ha intentado besarla y de nuevo ella se ha zafado.

- Hasta luego.- Dice sonriendo satisfecha.

- Luego nos vemos, bruja.- Contesta burlón y algo frustrado.

Betty avanza hasta el escritorio de Patricia que como de costumbre aún no ha llegado, así que sigue más allá.

- Buenos días, Berta, cómo está? -Se dan un beso.

- Estupendamente ahora que ha vuelto, amiga, porque sabe? Hemos estado muy preocupadas por su ausencia. Es que como no sabíamos nada de usted…

- Ya comprendo, pero ustedes saben que se produjo una situación difícil y comprometida…

- Betty, qué alegría verla de nuevo por aquí. Y de presidenta! -Dice Sofía que se ha acercado a la mesa de su compañera.

- Presidenta interina y provisional, Sofía. Sólo hasta que Ecomoda se recupere.

- Betty, tenemos un 911 pendiente. -Dice Sandra que ha venido con Mariana.

- Bueno, ya veré si puedo en algún ratico…

- Tiene que poder. Comprenda que no sabemos nada y eso nos provoca una desazón…

- Bueno, Berta, si les parece comemos juntas y entonces aprovechamos.

Todas aceptan encantadas, y acuerdan esperar a estar en El Corrientazo para que Betty disipe todas sus dudas.

- Ahora, por favor, avisen a sus jefes y a don Hugo que nos reuniremos a las diez en la sala de juntas.

- Ahora mismo, Betty.

A continuación entra al despacho, conecta el ordenador y escribe un guión para no olvidarse de plantear ninguno de los temas que le parecen de interés.




@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@




A las diez en punto abre la puerta de comunicación y entra a la sala de juntas. Ve a Marcela al fondo cuchicheando con Hugo, a Gutiérrez sentado solo que la mira groseramente y le hace morritos, a Mario comprobando los números de teléfono de la memoria de su móvil, y a Armando que entra en ese momento disculpándose.

- Lo siento, pero me distraje.

- Bien. –Dice Betty sentándose.- Ya que estamos todos, voy a proceder a informarles de los cambios que van a producirse, y de algún proyecto o estrategia que he pensado para poder recuperar cuanto antes la empresa. En primer lugar, Gutiérrez. –Éste da un salto.-Jamás vuelva a mirarme como lo acaba de hacer, ni a hacer esos gestos repugnantes con la boca, porque no lo voy a tolerar.

- Perdone, doctora Pinzón. No se repetirá. –Dice negando con la cabeza acobardado.

Armando le mira cejijunto. “A ver si voy a tener que romperle la cara...”

- En segundo lugar, les comunico que he propuesto al doctor Nicolás Mora que se ocupe del departamento de finanzas, y él ha aceptado.

- De ningún modo consentiré que dos extraños vengan a marimangonear en mi empresa. –Ruge Marcela.

- Doctora Valencia, yo seré una extraña para usted, pero por ahora soy la dueña y he dispuesto que el doctor Mora nos ayude con las inversiones de Terramoda hasta que Ecomoda pueda levantar el embargo. Y así será. –Hace una pausa y recorre con la vista las caras de todos por si hay más oposición. Luego sigue hablando.- En tercer lugar, voy a destinar a otro puesto más acorde con su capacidad de trabajo a Patricia Fernández, pues aunque haya cursado seis semestres de finanzas en la San Marino, nunca la he visto resolver ningún asunto y dudo que vaya a empezar a hacerlo ahora.

- Dónde tiene pensado mandarla? –Pregunta Marcela despacio.

- Más cerca de donde a mí me gustaría, no se preocupe. –Dice cáustica.- Su amiga se trasladará a recepción y Aura Mª será mi secretaria.

- Pechuguín? Qué salto en el escalafón! –Exclama Hugo.

Betty hace caso omiso de la impertinencia del diseñador, pero mirándole dice:

- Y por último, señor Lombardi...

- Qué ha planeado hacer conmigo? –Alterado.- Intercambiarme con Wilson?

- Desde luego que no. La magia... la luz... la inspiración de Ecomoda, va a tener ahora la oportunidad de demostrar al mundo que no es un fiasco.

- Fiasco yo? Transformer...

Betty no le para bolas y continúa.

- Diseñar para 90-60-90 lo hace cualquiera pues hasta un saco de arpillera les sienta bien. Pero yo he decidido que Ecomoda va a ampliar la producción de ropa ofreciendo más tallaje, de modo que aumente el abanico de mujeres que puedan comprar nuestras ropas y lucir diseños del gran Hugo Lombardi.

- Qué pretende? –Pregunta con algo de temor.

- Que diseñe para la mujer normal, la que pasea por la calle, se para en los escaparates y entra a comprar a las tiendas: altas, bajas, gruesas, delgadas, piernicortas...

- Mis creaciones en semejantes perchas? –Horrorizado.

- Le desafío. Claro que si usted no se considera capacitado para asumir ese reto...

A Hugo casi se le salen los ojos de las órbitas y los demás miran alternativamente al diseñador y a Betty que permanece impasible.

El que está disfrutando como nunca es Armando, que la sonríe haciendo un gesto de aprobación y guiñándole un ojo.

- Que si no me siento capacitado, moscorrofio? Hugo Lombardi es el mejor diseñador de los que quedan vivos, y se lo voy a demostrar!!! –Contesta furibundo.

Armando hace ademán de levantarse y enfrentarle por el insulto, pero Betty le hace un gesto para que no intervenga.

- Así me gusta, don Hugo. Que colabore para levantar la empresa. –Le dice sonriendo sin inmutarse.- También quiero introducir en nuestros puestos de venta la figura del asesor, pero eso ya lo hablaré tranquilamente con la doctora Valencia.

- Naturalmente que eso ha de discutirlo conmigo! –Salta Marcela muy seca.

- Hoy o mañana mismo, en cuanto dispongamos de un momento libre que coincida en nuestras respectivas agendas. Alguien quiere proponer algún otro plan o sugerencia?

- Sí, Betty. Yo he pensado crear franquicias de Ecomoda en toda Sudamérica. He hecho estudios de mercado... he hablado con clientes nuestros de otros países... y estoy seguro de que tendremos muy buena acogida.

- Me parece una gran idea, Armando. –Le anima.

Los demás también se interesan por el asunto, le hacen preguntas que Armando contesta sin vacilar, y quedan bastante convencidos de la viabilidad de la estrategia sugerida por él.

- Lo malo es que deberé viajar durante uno o dos meses para establecer contactos que fructifiquen... –Mira a Betty.

- Se estudiarán esos plazos. –Le responde algo intranquila y contrariada.

Con esto termina la reunión y todos se retiran a sus respectivos despachos, pero Armando la sigue a presidencia y se sorprende al verla tenderse en el sofá.

- No te sientes bien? Te pasa algo? –Preocupado.

- Que me fallan las rodillas de los nervios que he pasado.

- Estabas nerviosa? Pues no se te notaba. Dabas sensación de aplomo y seguridad aplastante, y he disfrutado a lo grande cuando te has llevado a Hugo por donde tú querías.

- Menos mal que ha salido bien... –Respira hondo y se incorpora.

- Ja, ja! A Hugo casi le da una apoplejía cuando le has dicho que si no se sentía capacitado... Me gusta verte tan segura y dueña de la situación.

Se ha ido acercando y está a punto de abrazarla cuando ella se levanta evitándole.

- Bueno, doctor Mendoza, vamos a lo nuestro.

- Doctor Mendoza? –Pregunta intrigado.

- Es que tenemos que hablar muy en serio y debes meterte en situación.

Se sientan enfrente, uno a cada lado de la mesa.

- Armando, hay que decírselo a nuestros padres para que vayan asimilando la idea, pues no podemos dejar pasar el tiempo. Estamos de afán y debemos celebrar el matrimonio antes de tres meses

- Habla, que estoy seguro de que tienes algo planeado.

- Yo había pensado decírselo la próxima semana para comenzar los preparativos con tranquilidad, pero si vas a estar fuera casi dos meses... hemos de anunciarlo y pasar por la iglesia YA.

- Imagino que si no exigimos que sea un sábado, no tendremos demasiado problema. No crees, Betty?

- Sí, y deberá ser una o dos semanas después de tu regreso. No puede retrasarse más para evitar que sea demasiado evidente el apremio por casarnos... –Se señala el abdomen.

- OK! Empezamos por tus suegros, o por los míos?

- Tanto da. Si quieres aviso a mi madre y vamos esta tarde a mi casa...

- Cómo reaccionarán? Tú sabes? –Armando se ahueca el cuello de la camisa con el dedo índice.- Recuerda que mi última visita fue para acusarte. La embarré bien...

- Pues... a mi padre le sorprenderá porque ni siquiera tiene noticia de que yo tenga novio. Y menos que nadie, tú. Pero mi madre sí sabe lo del embarazo.

- Y...?

- Imagínate lo contenta que se puso!

Armando aparca el coche ante la casita del barrio de Palermo.

- Betty, un besico para darme ánimos? Es que... igual es el último porque no salgo vivo...


CONTINUARÁ...




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Q´hubo, chicas?

Betty ha superado la reunión y ha salido viva, pero saldrá vivito y coleando el bello bobo de casa de sus futuros suegros?

Los tiene de corbata. No os da penita el pobre? Si yo fuera Betty le daría el besico. Y vosotras?

Doy la bienvenida al foro a las nuevas, y os mando besos para todas.
para poder tener valor para enfrentar a don hermes, ays!!!! pobre.
besos¡¡¡¡¡¡
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